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Análisis discursivo del ataque directo e indirecto en la sesión de control al Gobierno en 2020 Universidad de Sevilla Facultad de Comunicación Máster en Comunicación Institucional y Política Autoría: Mario Niño Franco Tutoría: Catalina Fuentes Rodríguez Firmado por NIÑO FRNACO MARIO - 53589542W el día 03/06/2021 con un certificado emitido por AC FNMT Usuarios FUENTES RODRIGUEZ CATALINA - 75393675C Firmado digitalmente por FUENTES RODRIGUEZ CATALINA - 75393675C Fecha: 2021.06.03 17:41:26 +02'00'
2 ÍNDICE: Capítulo 1: Introducción 1.1. Justificación 1.2. Objetivos 1.3. Corpus 1.4. Metodología Capítulo 2: Marco teórico 2.1. El discurso político: características y estrategias 2.2. Insulto y descortesía 2.2.1. La descortesía, el ataque a la imagen del otro y sus mecanismos 2.2.2. La descortesía en el discurso político: mecanismos y funciones 2.2.3. El insulto: origen, uso y efectos Capítulo 3: Análisis de los discursos políticos en el Parlamento 3.1. Ataque directo 3.1.1. Al colectivo o al grupo 3.1.2. Acusación 3.1.3. Insulto 3.2. Ataque indirecto Capítulo 4: Conclusiones Capítulo 5: Referencias bibliográficas
3 Resumen En el último año, desde enero de 2020 a enero de 2021, la aparición del COVID- 19 y sus -evidentes- consecuencias ha provocado un aumento de la conflictividad en el hemiciclo en las sesiones de control al Gobierno. Este hecho nos ha llevado a recopilar, clasificar y analizar los diferentes ataques, directos e indirectos, recogidos en los Diarios de Sesiones. El contenido de este análisis discursivo se basa en la selección de diferentes extractos de intervenciones de parlamentarios, de la oposición y del Gobierno, con de una serie de criterios. Los ataques directos recogidos, independientemente del receptor (individuo o grupo), recogidos han sido divididos entre acusaciones e insultos. Las acusaciones se han clasificado por el argumento empleado: nepotismo, dejación de funciones, acusación de mentira, trato de favor, falta de credibilidad y extremismo ideológico. En cambio, a la hora de analizar los insultos hemos decidido agruparlos según su campo semántico: ideológicos e incriminaciones personales. Los ataques indirectos, también van al grupo o a un individuo. Este último caso es el más frecuente, tanto en el caso de la oposición como del gobierno. Los mecanismos más frecuentes han sido la ironía y la atenuación ilocutiva. El estudio realizado, cualitativo y cuantitativo, da cuenta de la alta presencia del ataque, connatural al enfrentamiento parlamentario, y a la multitud de recursos empleados. Palabras clave Ataque directo; ataque indirecto; insulto; acusación; ironía; atenuación indirecta; descortesía; discurso parlamentario.
4 1. Introducción 1.1. Justificación La selección del tema se debe al elevado grado de enfrentamiento entre parlamentarios en la sesión plenaria de los miércoles, es decir, la correspondiente a la exposición de preguntas orales. En esta sesión de control al Gobierno es habitual encontrar un alto grado de descortesía en el discurso. Es frecuente hallar en las intervenciones de los parlamentarios: insultos, acusaciones, ataques… El fragmento de tiempo elegido (desde enero de 2020 hasta enero de 2021) se debe a la convulsa situación provocada por la pandemia de COVID-19 que ha aumentado el tono de la disputa parlamentaria enfrentamientos entre oposición y Gobierno, creando un clima de conflictividad en la sesión de control. Por otra parte, resulta interesante este corpus por tratarse de un diálogo directo entre los parlamentarios que configuran la oposición y los miembros del Gobierno, que permite a cada interlocutor tener dos opciones de participación. Es, además, un género discursivo totalmente delimitado en el tiempo y prefijado por la normativa de la cámara. 1.2. Objetivos Al iniciar la investigación fijamos una serie de objetivos que hemos ido comprobando a lo largo del análisis: Demostrar el alto grado de conflictividad de los parlamentarios en sus discursos en la sesión plenaria de los miércoles. Indicar la grave crisis sanitaria, social y económica provocada por el COVID-19 ha supuesto un aliciente más para la consecución de discursos basados en la descortesía. Comprobar que la oposición suele tener un discurso más violento que el del Gobierno. Mostrar que el insulto, la acusación, el improperio, el ataque… tienen cabida en el discurso parlamentario. Clasificar los ataques, ya sean directos o indirectos, insultos y acusaciones para poder conocer la tipología más empleada a lo largo del año.
5 Reflejar las conductas discursivas más habituales en las intervenciones de los parlamentarios. 1.3. Corpus El corpus de esta investigación está basado en una de las formas de control al Gobierno que tienen los miembros del Congreso: las preguntas orales. Los diputados españoles cuentan con varias actividades con las que manifiestan su acción política en el Congreso. En el artículo 111.1 del Título V (De las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales) de la Constitución española: El Gobierno y cada uno de sus miembros están sometidos a las interpelaciones y preguntas que se le formulen en las Cámaras. Para esta clase de debate los Reglamentos establecerán un tiempo mínimo semanal (Constitución, 1978). Ese tiempo mínimo semanal corresponde al miércoles, sin ser una fecha fija, pues en anteriores Gobiernos hemos visto desplazado este día, destinado a las preguntas de los diputados, al jueves. En la formulación de preguntas registradas en el artículo 111 del título V de la Constitución española debemos distinguir entre dos tipos: preguntas escritas y orales. La diferencia de estas no reside en su formación inicial, pues ambas son escritas y enviadas a la mesa parlamentaria, sino que radica en su contestación. De este modo las preguntas orales son contestadas por el Gobierno en el Congreso de los Diputados. Previamente, antes de adentrarnos en las preguntas orales y explicar por qué nos hemos nutrido de ellas para la acumulación de discursos políticos para su posterior análisis, valoraremos la función de la pregunta escrita. Porras Nadales (1981) afirma que las preguntas escritas operan en tres tipos diferentes: pregunta-demanda, pregunta-control y pregunta-información: La pregunta-control constituye la figura clásica o tradicional de la pregunta parlamentaria. No se trata, pues, de analizar la influencia real de las preguntas escritas como instrumento de control (…) sino más bien de estudiar su funcionalidad. La pregunta-información sirve como instrumento para obtener datos o informes altamente cualificados que se convierten en elementos decisivos para justificar la adopción de decisiones que se legitiman en base a criterios de racionalidad. Además, se usa para obtener expedientes para el conocimiento puesto al día de asuntos referentes a su propia circunscripción. La pregunta-demanda tiene un carácter innovador y es la que está encaminada a requerir una determinada actuación de la Administración, sea en el plano normativo o en el meramente ejecutivo (Porras Nadales, 1981:114).
6 La peculiaridad de seleccionar este día concreto de la sesión plenaria, como corpus del análisis, se debe al recurso que emplean los diputados de los diferentes grupos parlamentarios con las preguntas orales. Una vez que se elabore -oralmente- la pregunta el diputado contará con un tiempo, controlado por la presidenta de la mesa parlamentaria, en el que se dirigirá -directamente- al miembro del Gobierno que desee, sin ser interrumpido. Habitualmente, este recurso empleado por la oposición favorece a la aparición de elementos descorteses y ataques sobre el Gobierno. Las preguntas orales resultan de interés porque constituyen el único momento en el que la relación es abierta y solicitada por los miembros de la oposición, en una sesión de control del ejecutivo que muestra la cara más democrática de la política (Fuentes Rodríguez, 2012). Analizaremos diferentes discursos donde se pone de manifiesto la utilización de la cortesía o descortesía verbal, elemento gradual y dependiente del contexto comunicativo, como parte de una estrategia (Brenes Peña, 2007). Además, una vez concluido el tiempo de intervención del diputado, el miembro del Gobierno al que se ha dirigido la pregunta tiene la obligación de responder, dando opción a réplica y contrarréplica. Gracias a las preguntas orales podemos observar un choque directo entre oposición y gobierno. Con este recurso parlamentario apreciamos la composición de una estructura interactiva muy fijada: - “Intercambio 1: secuencia de inicio, formada por dos intervenciones: 1: pregunta directa, parcial o total, 2: respuesta. La primera es conocida por el interlocutor (el gobierno) ya que se presenta antes por escrito. Por tanto, la respuesta está reparada. El grado de novedad es mínimo, y su rendimiento informativo es bajo” (Fuentes Rodríguez, 2012:4). - “Intercambio 2: réplica-dúplica. Reformulación del verdadero acto de habla: ataque al ejecutivo, mediante una nueva formulación, reiteración de lo anterior, o nueva pregunta, surgida como conclusión de una interpretación de la respuesta del ministro” (Fuentes Rodríguez, 2012:4). Esta actividad de los parlamentarios está fuertemente marcada por la descortesía de forma indirecta o a través de la combinación de cortesía y descortesía (Fuentes Rodríguez, 2011a).
7 Así, el contexto que ofrecen las sesiones plenarias de los miércoles, donde se llevan a cabo las preguntas orales, establece un clima de confrontación, facilitando la proliferación de ataques directos de la oposición al Gobierno. En este tipo de preguntas no se busca la obtención de algún tipo de información, para eso ya existen las preguntas escritas, sino que es una oportunidad para que la oposición ejerza como tal de la forma más brillante posible. Como Fuentes Rodríguez afirma: “Estamos, pues, ante lo que podemos denominar descortesía normativa” (Fuentes Rodríguez, 2011a:53). Esta misma autora, aunque en una investigación diferente, afirmaba en las conclusiones que “las preguntas actúan de tres formas: a) como apertura textual, b) con valor directo, como petición de información, c) como estrategia indirecta de acusación y crítica” (Fuentes Rodríguez, 2012). Todo ello refuerza nuestra hipótesis de partida y sustenta nuestro análisis para poder afirmar que la descortesía contiene un gran valor ideológico y ayuda en la elaboración de estrategias en la interacción política (Bolívar, 2003). 1.4. Metodología La finalidad principal de esta investigación es conocer cómo los parlamentarios incluyen los ataques, directos e indirectos, en sus discursos durante la sesión de control al Gobierno. Este trabajo se enmarca en la metodología de Análisis del discurso (fundamentalmente incluyendo aspectos como la ideología , Charaudeau 2002, Van Dijk 2005), desde una perspectiva lingüístico-pragmática (Fuentes Rodríguez, 2017[2000]). Contextualizamos el discurso realizado y discriminamos los procedimientos para conseguir su objetivo comunicativo. En concreto, nuestro trabajo toca específicamente el tema de la descortesía y la teoría de la imagen social (Brown-Levinson 1987, Goffman 1967). Nuestro corpus han sido la sesión de control al Gobierno. Para ello, hemos consultado los Diarios de Sesiones desde enero de 2020 hasta enero de 2021 y hemos realizado un análisis cualitativo y cuantitativo, que ha incluid tres pasos: - Primeramente es necesario conocer el contexto en el que se desarrolla la investigación. Por lo tanto, es necesario teorizar sobre cuestiones fundamentales para comprender el análisis discursivo al que nos enfrentamos: la definición del discurso político, con sus características y estrategias, la comprensión de la face,
8 el conocimiento de la (des)cortesía, el insulto, la descortesía en el discurso político y los ataques a la imagen del otro. La realización de esta contextualización ha sido posible tras la consulta de libros, revistas, artículos y definiciones. - En segundo lugar, hemos emprendido la recopilación de todos los Diarios de Sesiones elaborados en el período de tiempo establecido para nuestra investigación y contabilizado la cifra de ataques directos e indirectos realizados por los parlamentarios en sus intervenciones. En este cuenteo, tuvimos que dividir los ataques directos según fuesen acusaciones o insultos, y los ataques indirectos en sugerencias o ironías, sin olvidar la división de los ataques en función del destinatario, es decir, si el ataque era al grupo o al individuo. - Por último, nuestro trabajo ha requerido de un análisis cualitativo, tras el cuantitativo, donde el primer punto de partida comenzaba con la división de los ataques en directos e indirectos, y en ambos incluimos la diferenciación entre si el receptor era el grupo o el individuo. En los ataques directos decidimos aplicar una serie de criterios para poder analizarlos en mayor profundidad. Así, clasificamos por el objetivo de la crítica: el parlamentario o su grupo. Y por los contenidos en que se basan: ataque basado en la ideología, la crítica de la gestión del COVID-19, la función como político del interlocutor y el uso manipulador de símbolos e instituciones. Aparte, hemos separado acusaciones de insultos, estos últimos mucho más explícitos y con mayor grado de fuerza. Las acusaciones se han clasificado por el argumento empleado: nepotismo, dejación de funciones, acusación de mentira, trato de favor, falta de credibilidad y extremismo ideológico. Los insultos se organizan según el contenido que tuviese la descalificación: personal e ideológica. Por último, en los ataques indirectos distinguimos los procedimientos más empleados por los diputados: la atenuación ilocutiva y la ironía.
9 2 Marco teórico 2.1 El discurso político: características y estrategias 2.1.1. El discurso político A continuación daremos comienzo a nuestro marco teórico, donde expondremos los principales conocimientos teóricos para cimentar la base de nuestro posterior análisis. Comenzaremos con el ámbito de nuestro estudio. Nos concentraremos en el sistema político español, definido en el primer artículo de la Constitución española de 1978: 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. En nuestra investigación partimos de la concepción, ofrecida por John Langshaw Austin, del discurso como práctica social. Es necesario dar cuenta del discurso como acción social que ocurre en un marco de comprensión, comunicación e interacción que a su vez son partes de estructuras y procesos socio-culturales más amplios (Omer Silva, 2002). Al igual que los elementos que estudiaremos a lo largo del análisis de los diferentes discursos políticos, depende de sus condiciones sociales de producción. Estas condiciones alcanzan gran relevancia puesto que determinan “lo que puede y debe ser dicho a partir de una posición determinada en una coyuntura determinada” (Giménez, 1980, p.57). Sin embargo, Charaudeau (2002) no habla de condiciones sino de un conjunto de imperativos que condicionan el comportamiento discursivo de los hablantes. Para este autor, Charaudeau (2002) el discurso político carece de sentido fuera de la acción y que esta entraña un ejercicio de poder. Considera, pues, necesaria una teoría del discurso que explique las relaciones entre poder, discurso y acción (Charaudeau, 2002). Discurso y acción son dos componentes del intercambio social, cada uno de ellos con su propia autonomía (Charaudeau 1995). En este marco de acción se encuentran
16 3. Cuando con interrupciones o de cualquier otra forma alteren el orden de las sesiones. 4. Cuando, retirada la palabra a un orador, pretendiere continuar haciendo uso de ella. La fuerza argumentativa es una estrategia básica para la legitimación del propio discurso y la imposición al otro. Es más la atenuación e intensificación son dos elementos que el hablante emplea para alcanzar un fin persuasivo (Fuentes Rodríguez, 2016). Además de estos dos elementos fácilmente localizables en cualquier estrategia para la elaboración de un discurso político no podemos obviar la relevancia que sustentan los siguientes elementos estratégicos: la ironía y el uso de las falacias (Fuentes Rodríguez, 2016). Un concepto interesante, dentro de las estrategias del discurso político, es el que acuñó Paolo Fabri como “pasión política”. Se trata de incorporar al enunciado político un fuerte impacto emotivo, así como potenciar los puntos formales de la pasión enunciada. Además, debido a la necesidad del discurso político por generar participantes colectivos, y no individuales, se busca, como es lógico, cautivar en los enunciados expuestos pasiones colectivas, como la solidaridad, el compromiso, etc. (Fabri, 2002). 2.2 El insulto y la descortesía En el marco comunicativo diseñado es frecuente, como decimos, un alto grado de enfrentamiento para el desempeño de cada uno de los roles. En este contexto el instrumento metodológico al que acudimos es la teoría de la (des)cortesía, que gestiona la interacción comunicativa, y que tiene un desarrollo bien documentado en el Análisis del discurso. Esta teoría nos servirá para explicar los mecanismos que utilizan los diputados en sus ataques sobre la imagen del otro y nos detendremos en sus diferentes grados: acusación e insulto, especialmente. 2.2.1 La descortesía, el ataque a la imagen del otro y sus mecanismos Antes de comenzar en el desarrollo de la teoría y explicar los mecanismos expresivos, debemos partir de un concepto básico, la imagen social o face, puesto que sustenta el estudio de la cortesía y descortesía como comportamiento verbal y social (Goffman 1967, Brown y Levinson 1987). La concepción clásica de face para Goffman dice así:
17 The positive social value a person effectively claims for himself by the line others assume he has taken during a particular contact. Face is an image of self delineated in terms of approved social attributes —albeit an image that others may share, as when a person makes a good showing for his profession or religion by making a good showing for himself. (Goffman, 1967, p.5). La imagen social o face prioriza los rasgos que el hablante crea en la interacción y que repercuten en su comportamiento en la misma. Por ello, nos va a ser útil para determinar el tono que debe tener la interacción (cortés o descortés) ante nuestro receptor (Fuentes Rodríguez, 2016b). La metáfora de Goffman (1955) explicó que la imagen, que un individuo cree que los otros le atribuyen, convive en un mismo entorno social-local, es decir, en la autoimagen pública o social del individuo (Arundale, 2013). Sin embargo, existen otros autores más actuales que han redefinido el concepto de face que nos plantearon estos autores. Aquí encontramos la ‘Face Constituting Theory’ de Arundale, quien expone lo siguiente: CT’s conceptualization of face is a marked departure from existing theories in part because face is understood as arelational phenomenon. Relational parties who achieve interpretings more focused on connection are understood to beachieving ‘connection face,’ whereas in achieving interpretings more focused on relational separation they are achieving‘separation face’ (Arundale, 2009, p.2089). La ´Face Constituting Theory’ de Arundale aboga por conceptualizar la face como un fenómeno social producido de manera conjunta con las relaciones sociales humanas. Por lo tanto, esta designación del face como un fenómeno social de origen colectivo derriba la idea de que sea un fenómeno individual (Arundale, 2009). La imagen social es adquirida por el individuo en la interacción, o bien, contamos con ella según determinados parámetros socioculturales (Fuentes Rodríguez, 2010). Aunque, Fuentes Rodríguez nos advierte que: Generalmente un hablante puede poner en marcha diferentes roles en su uso discursivo. En el caso de los medios y la política, la imagen grupal y la individual o de rol actúan juntas, aunque no siempre armónicamente y la de la sociedad tiene un papel predominante. Hay que ajustarse a lo políticamente correcto (Fuentes Rodríguez, 2016b, p.6). La relevancia de conocer la imagen social o face para poder adentrarnos en las cuestiones que nos incumben en este epígrafe viene porque face (como valor que proyecta el hablante
18 en las situaciones comunicacionales) implica que las relaciones que se producen en la interacción comunicativa puede ser de varios tipos y provoca efectos en el receptor como: descortesía (ataque a la imagen del otro), cortesía (halago a la imagen del otro) o realce de la autoimagen (Fuentes Rodríguez, 2016b). A partir de este momento comenzaremos a profundizar en el primero de los efectos provocados en el receptor. Ariel Cordisco y Silvia Kaul de Marlangeon definieron a la descortesía como: Un comportamiento comunicativo que ataca, daña, denigra u ofende la imagen social del interlocutor; busca causarle un perjuicio o incide de manera negativa en el clima socio-emocional de la interacción (Cordisco y Kaul de Marlangeon, 2014, p.147). Los hablantes tienen la capacidad de elegir los mecanismos (corteses o descorteses) que más les convengan en determinadas situaciones. La selección de unos u otros mecanismos lo determinará la intención comunicativa del hablante, el grado de conocimiento acerca de la norma imperante (condicionante sociocultural), o bien, de las propias características del hablante(Fuentes Rodríguez, 2011a). Ahora bien, según Fuentes Rodríguez la descortesía cumple con una serie de funciones discursivas: 1)Argumentativa (conseguir un objetivo, convencer o provocar una reacción en el otro), 2)cohesiva (fin del intercambio, proceso de cierre, terminar una conversación), 3)social (proyectar una imagen negativa) y 4)modal (sorprender al otro, provocar un rechazo o un acto perlocutivo) (Fuentes Rodríguez, 2011a, p.49). En este apartado nos distanciaremos de la concepción dicotómica de cortesía y descortesía como conceptos antitéticos que tanto se ha manifestado dentro de las teorizaciones más clásicas -y primariasde ambos términos. Como punto de partida debemos concretar que tanto la cortesía como la descortesía (considerados como fenómenos sociales que irrumpen en el ámbito de las relaciones entre hablantes) constituyen un continuum gradual y altamente dependiente del contexto comunicativo en el que se manejen (Brenes, 2007). Para explicar la relevancia que alberga el contexto comunicativo a la hora de determinar si en un momento concreto de la relación entre interlocutores casa como descortés o cortés indica Hernández Flores (2014), quien afirma que el empleo de “malas palabras” no tiene que estar relacionado con esa intención de los insultos por denigrar o atacar la imagen positiva del interlocutor ni tampoco son decodificadas así por los receptores (Hernández Flores, 2014).
19 Por lo tanto, en función del contexto comunicativo que se sitúen los protagonistas ciertas expresiones, aparentemente catalogadas como descorteses, pueden no ser percibidas por los interlocutores como tal y provocar una correcta relación interpersonal. Realmente hay una consideración de gran relevancia que debería quedar lo suficientemente clara. La cortesía y la descortesía solo surgen en las situaciones interactivas argumentativas, aunque el efecto puede -también- aparecer en situaciones argumentativas, debido a que el interlocutor tiene la posibilidad de interpretar como cortés o descortés un comportamiento no intencionado del hablante (Fuentes Rodríguez, 2011a). Esta interactividad que se produce en el encuentro con otras personas origina una serie de comportamientos comunicativos que configuran una actividad social (Hernández Flores y Bernal, 2020). Obviamente, la comunicación genera un efecto social y este puede alcanzar una connotación positiva (actividades de imagen de cortesía) o negativa (actividades de imagen de descortesía). Este efecto social producido durante las diferentes situaciones comunicativas no solo afecta a la imagen del destinatario, sino que la propia imagen del emisor puede verse deteriorada en función de la situación entre interlocutores (Hernández Flores y Bernal, 2020). Sin embargo, cuando la contextualización nos lleva a los discursos políticos en el seno del Parlamento podremos contemplar cómo la descortesía se relativiza, principalmente por ser un escenario altamente polarizado. En esta situación concreta, la anterior connotación negativa atribuida a la descortesía se desvanece porque muchos parlamentarios emplearán la descortesía en sus discursos, ya que les otorga un rasgo definitorio de su imagen o rol, proyectando una imagen de sí mismos como grandes argumentadores, capaces y brillantes (Fuentes Rodríguez, 2014). Entonces, la (des)cortesía debe percibirse como un conjunto de estrategias que los interlocutores fijan como una norma para ellos mismos, ajustándose una norma establecida socialmente en el seno de una comunidad de práctica. La (des)cortesía únicamente se analiza dentro de una comunidad de práctica particular y se ve como negociaciones con una serie de normas previamente establecidas en dicha comunidad (Mills, 2003). El hecho de añadir la influencia de la comunidad de habla a la hora de hablar de la (des)cortesía es propio de la pragmática sociocultural (Bravo, 2010). La imagen, como concepto social, está afectada por las diversas variables (el individuo, el grupo, la función social) que se reproducen a lo largo de la relación interactiva. Por lo
20 tanto, a la imagen básica (la imagen sociocultural reconocida por el conjunto de los miembros de un determinado grupo social) se añade la imagen de rol (roles permanentes, roles situacionales y roles discursivos) más una imagen de grupo (Fuentes Rodríguez, 2010). 2.2.2 La descortesía en el discurso político: mecanismos y funciones En el grueso de nuestra investigación analizaremos una serie de comportamientos de los diputados en un espacio muy determinado (el Parlamento español), por lo que analizaremos diferentes discursos políticos en un clima de confrontación habitual en la sesión plenaria correspondiente a las preguntas orales. Llegados a este punto no debemos olvidar que toda ideología tiene fuertes vinculaciones con el poder y la (des)cortesía se basa en el reconocimiento de la variable sociológica del poder (Cordisco y Kaul de Marlangeon, 2014). Así pues, dentro de la cortesía y de la descortesía hay ideología; pero, también, la (des)cortesía puede servir de instrumento a la ideología. En el discurso parlamentario en la sesión plenaria correspondiente a las preguntas orales lo habitual es la descortesía, de forma indirecta (Fuentes Rodríguez, 2011b). En estas situaciones nos veremos ante una “descortesía de fustigación entre grupos” constituida por el conjunto de las refractariedades de cada miembro de uno de los grupos hacia el otro grupo antagónico (Cordisco y Kaul de Marlangeon, 2014). Cada comentario elaborado como un discurso ideológico de uno de los grupos (oposición o Gobierno) muestra una conducta conflictiva por parte del interlocutor con el fin de erosionar la imagen del otro sin que eso provoque una ruptura en la imagen o rol (individual o grupal) del emisor (Burguera Serra, 2011). Distinguiremos entre ataques directos a la imagen del individuo o grupo e indirectos. Entre los directos, incluimos arguentum ad personam, base del insulto, y las acusaciones. Una práctica muy empleada en las tertulias televisivas, el argumentum ad personam como nos cuenta Brenes (2007), también tiene su vigencia en este tipo de discursos políticos. Se produce una violación en la deontología de la argumentación, que conlleva la discusión del valor racional de una argumentación de manera independiente a la apariencia de las personas que la sostienen o la atacan (Brenes, 2007). En esta misma línea de pretender desacreditar el discurso por medio del ataque personal se sitúan los insultos que descalifican la imagen social de nuestro adversario, aunque, como
21 comprobaremos en el siguiente punto, según el contexto en el que se reproduzcan podrán dejar de ser dañinos (Bolívar, 2008). La razón de que los insultos sean posibles como estrategia descortés degradadora de la imagen del receptor, válido en el discurso político, lo explica Brenes: Esta estrategia es posible gracias al topos existente en la sociedad actual que ensalza la importancia de la imagen y de las apariencias y que, por tanto, conlleva la creencia de que alguien que posee una imagen negativa no puede poseer una argumentación acertada. Es decir, los ataques a la imagen de nuestro adversario conllevan, por analogía, la desacreditación de su razonamiento (Brenes, 2007, p.13). Entre los mecanismos indirectos descorteses que desarrollaremos más adelante se encuentran la ironía y las interrogaciones retóricas. La concepción de la ironía siempre implica una vinculación con un efecto negativo en el interlocutor, es decir, se considera la ironía como un elemento crítico y de burla. Sin embargo, para entender la ironía, debemos tener en cuenta el contexto lingüístico, el contexto situacional o circunstancias externas, y el contexto sociocultural o conocimiento, vivencias compartidas, etc. (Alvarado Ortega, 2005, p.35). Por lo tanto, la ironía puede - tambiénocasionar un efecto positivo en la situación comunicativa en la que se reproduzca. En este sentido podremos vincular esta ironía de efecto positivo con la cortesía. En la ironía de efecto positivo no tiene cabida la burla, su empleo está más relacionado con alabar al otro. Lo interesante de la ironía reside en resaltar la falta de precisión o pertenencia, pues todas las ironías se interpretan como menciones que tienen un carácter de repercusión en pensamientos, palabras (reales o imaginarias) atribuidos a seres reales o no (Alcaide, 2004). En las enunciaciones irónicas suele producirse un fenómeno denominado “paradoja argumentativa” que explica Esperanza R. Alcaide: El enunciado comenta, en el modo representacional, su enunciación como un argumento a favor de un valor, mientras que la enunciación se comenta en el modo sintomático, como un argumento en contra de ese valor. Por lo tanto, la ironía encuentra su sentido en el “carácter pluricódico” de la comunicación (Alcaide, 2004, p.171). En la ironía es fundamental exponer la relevancia del contexto, pues este se encarga de advertir al oyente de si el hablante ha llegado a violar una máxima cualidad y los
22 principios conversacionales transcurren a la inversa (Alvarado Ortega, 2005). Por lo tanto, la ironía serviría como un gran mecanismo de defensa sobre la imagen social de aquel que lo emplea. Sin embargo, no podemos olvidar que la ironía, como hecho pragmático, tiene una clara vocación de comunicar. La utilización de la ironía con efecto negativo va a alejar al locutor de emplear en su discurso elementos corteses, ya que “no se puede ser cortés cuando se amenaza la imagen social del otro” (Alvarado Ortega, 2005, p.38). Nunca encontraremos una ironía con efecto negativo hacia el propio locutor, pero sí que se puede ironizar sobre el propio hablante cuando genera un efecto positivo. “Si se da auto-ironía, la ironía está centrada en la autonomía del hablante y estamos ante una ironía con efecto positivo y de imagen negativa” (Alvarado Ortega, 2005, p.40). La ironía evalúa una situación, convirtiéndose en un procedimiento metapragmático. Además realiza una compleja reflexión sobre la realidad en la que se reproduce, siendo más relevante lo que no se dice que lo que sí. Por último, debemos de ser conscientes que un buen empleo de la ironía requiere de grandes conocimientos acerca del mundo, del hablante, de la situación, etc. (Martínez Díaz, 2016). Ironizar provoca una gran repercusión mediática cuando la ironía forma parte del discurso político. Así el emisor de dicho discurso político emplea la ironía sobre su adversario político tras una investigación de sus rasgos negativos. Esta interpretación del uso de la ironía tiene el objetivo de alcanzar un doble valor crítico, como explica Martínez Díaz: El de comunicar disconformidad a través de su propia brusquedad verbal que, en ocasiones, incluso se aproxima a la violencia; y, a su vez, la posibilidad de ridiculizar al interlocutor (Martínez Díaz, 2016, p.199). Ambos fines suponen un gran impacto comunicativo: por un lado, la contraargumentación dialéctica frente al adversario político; y por otro, el hecho de buscar cierta empatía entre aquellos otros interlocutores que también comparten el acto comunicativo como meros espectadores u oyentes, y que se sienten próximos a la argumentación ideológica (Martínez Díaz, 2016).
23 Además de la ironía como elemento descortés desarrollado en el discurso político debemos tener en cuenta que existen otros mecanismos como la interrogación retórica. Este elemento lo define Ilie de la siguiente manera: A question used a challenging statement to convey the addresser´s commitment to its implicit answer, in order to induce the addressee´s mental recognition of ist obviousness and the aceptance, verbalized or non-verbalized, of its validity (Ilie, 1994, p.128). También es importante matizar que el uso de la interrogación retórica no es el mismo que el de la ironía, principalmente porque el segundo entra en lo que se denomina dissimulatio u ocultación de la propia opinión, y que consiste en la transformación de una afirmación en una pregunta (Escandell Vidal, 1984). En cambio, “la interrogación retórica busca enfatizar y sincronizar las coincidencias que se dan entre los presupuestos que configuran los entornos cognitivos de los interlocutores” (Burguera Serra, 2011, p.140). Si anteriormente hablábamos de la aparición de la descortesía en el Parlamento desde la indireccionalidad, esta característica crecerá con la interrogación retórica. Al emplear la interrogación retórica el interlocutor no tiene una demanda de información ni el hablante pretende que el receptor de dicha pregunta tenga opción real de refutar la cuestión planteada (Burguera Serra, 2011). Entonces, la interrogación retórica introducida en el discurso político de ciertos parlamentarios en el seno del Parlamento realza la expresión de hostilidad o descortesía. En palabras de Burguera Serra: Queremos reforzar la idea de que esta hostilidad preserva la imagen del emisor a causa de la contrafactualidad de la modalidad interrogativa. (…) Sin embargo, tanto los significados implicados que transmiten las IIRR como el discurso previo o posterior, nos permiten corroborar que la finalidad última es claramente lesiva de cara a su destinatario presencial (Burguera Serra, 2011, p.150). 2.2.3 El insulto: origen, uso y efectos Insultar procede del latín insultāre ('saltar contra', 'ofender') y el diccionario de la RAE lo define, en su primera acepción, como “ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones”. Anteriormente mencionábamos su relación como acto de habla que puede formar parte o acompañar a un argumento ad personam. “Los insultos son comportamientos, acciones, gestos, pero esencialmente son palabras ofensivas” según Colín Rodea (2005, p.17). La idea de ofensa grave y deliberada que incluye el insulto en su núcleo de acción se manifiesta a partir de una unidad léxica (Colín
24 Rodea, 2005, p.17). El insulto es un fenómeno variable y complejo, en cuya producción y recepción influyen los aspectos lingüísticos y factores sociales y cognitivos (Rodríguez- Noriega, 2019). Ahora bien, Rodríguez-Noriega afirma sobre el insulto que: Ningún vocablo o expresión constituye de por sí un insulto, sino que se convierte tal únicamente al ser empleado con una finalidad determinada y en un contexto cultural y comunicativo dados. En concreto, la intención del hablante al recurrir al insulto es siempre hostil: la de descalificar a alguien o algo como medio de agresión o defensa (Rodríguez-Noriega, 2019, p.7). Al hablar de insultar no solo nos referimos a unidades léxicas que ejerzan una carga emocional negativa, sino que deben cumplirse otras condiciones: (a) debe ser dirigido al destinatario, o al menos, pronunciado en público, (b) contener el juicio negativo del emisor sobre el destinatario, (c) ser pronunciado con la intención de humillar al destinatario y (d) producir el efecto perlocutivo apropiado, es decir, el destinatario del mensaje debe sentirse insultado (Grzegorczykowa, 1991, pp.199- 200). Con anterioridad al hablar de la ironía no sería extraño que hubiese ciertas similitudes con el insulto que puedan llevarnos a una confusión en los conceptos. La principal duda podría proceder del objetivo de ambos de atacar la imagen social del interlocutor. Sin embargo, “el insulto puede realizarse en un contínuum que se encuentra entre lo más explícito (el prototipo) y lo implícito (la periferia), mientras que la ironía siempre se mueve en el terreno de lo implícito, aunque con diferentes grados de evidencia” (Lisowska, 2013, p.518). En contextos como el que más adelante explicaremos se incrementa en forma significativa el uso y el abuso del insulto y el ataque personal, como expresión de la lucha por la influencia social y política que se desarrolla entre adversarios políticos en la esfera pública (Acebedo Restrepo, 2012). Muchos autores consideran al insulto una muestra de intolerancia, ven en el insulto una especia de violencia encubierta en la palabra, en definitiva un asalto verbal hacia otro interlocutor. Sin embargo, estos mismos -también- lo ven como una estrategia discursiva de gran efecto (Álvarez y Chumaceiro, 2012). El insulto tiene una estrecha relación con la violencia, ya sea como acto violento o implique violencia, tanto es así que Colín Rodea
25 (2005) interpretaba a la violencia como uno de los elementos que definen al insulto, junto a la socialización, agresión y emociones. Dentro del insulto debemos exponer una clara degradación en tres niveles: (I) La insolencia, en este aspecto no solo la palabra tiene peso sino que se puede expresar por acto u omisión, así este supone una pérdida de respeto por el otro (ejemplo: ‘comunista’). (II) El improperio, que no deja de ser el equivalente a la injuria de palabra. Se trata de un ataque que se realiza sobre otro sin razón ni justificación mediante agresiones verbales hacia una persona que quería mantener en secreto o no buscaba divulgar dicha ‘información’ (ejemplo: ‘corrupto’ cuando lo es y pocos lo sabían). (III) La injuria, sinónimo de un ultraje verbal o de obra, a través del maltrato o desprecio (ejemplo: ‘terrorista’ cuando no lo es) (Pancracio, 1995, p.7). El interés de los estudios de los insultos en el diálogo político aumenta con la polarización política, principalmente porque existen dos bandos bien definidos, el clásico “nosotros” versus “ellos” de Van Dijk, que intentan superponerse al adversario, generando deslegitimar al otro (Bolívar, 2008). Además, insultar “puede marcar la defensa desde el punto de vista del locutor” (Colín Rodea, 2005, p.23). En la situación que nos concierne (discurso político en el Parlamento español) existen, según Ilie, tres grandes funciones: a) sacar ventaja silenciando, avergonzando o humillando a los adversarios políticos que tienen una ideología diferente; b) retar la autoridad y el papel institucional de los adversarios políticos, y c) revertir el equilibrio del poder político y fortalecer la cohesión de grupo (Ilie, 2001, pp.253). Desde una perspectiva social, los insultos forman parte del juego político, en el que se establece un límite acordado por los participantes, pero cuando no se respetan los límites existen graves consecuencias para el diálogo democrático (Bolívar, 2008). Jucker y Taatsvisainen dieron un paso más y decidieron caracterizar los insultos de la siguiente manera: Los insultos rituales están gobernados por reglas, mientras que los creativos no siguen patrones convencionales. Los insultos tipificados pueden ser representados por un texto muy breve que los reemplaza, mientras los ad hoc, no. Los insultos verificables pueden ser evidencias en una corte, mientras que los performativos no, aunque ofendan la imagen del adversario, porque no predican una descripción sobre el mismo y pueden no ser verdaderos (Jucker y Taavitsainen, 2000, pp.75-76).
32 son malos españoles. (…) Por eso ustedes utilizaron a la Policía para espiar a los rivales e inventar pruebas y por eso ustedes han saqueado las instituciones públicas durante muchos años. Alberto Garzón emite un discurso bajo una posición defensiva en la que el ministro de Consumo trata de revertir los juicios emitidos en su contra sobre la jefatura de Estado. Así, pasa a una ofensiva donde pretende desacreditar al grupo de Jerez Juan por su falta de interés sobre la Corona y otros aspectos que hacen suyos en su discurso patriótico: “ustedes no tienen ningún interés en la neutralidad de las instituciones”. Además, utilizando el mismo tema, para arremeter sobre el colectivo, Garzón decide atribuirles un uso de estos símbolos por mera conveniencia política. Así, ellos los emplearían a modo de escudo contra aquellos que tienen diferente pensamiento político: “ustedes quieren a la Corona lo mismo que quieren a la bandera y al Poder Judicial, para echárselo a la cabeza a los que no piensan como ustedes”. Y este ataque, basado en la conveniencia del grupo parlamentario popular de dichos elementos , sirve a Garzón como escudo de las acusaciones previas por puntualizar cuál es el fin del discurso patriótico de ellos: “a los que para ustedes son malos españoles”. Las palabras del ministro generaron un gran rubor entre los asistentes a la sesión de control, pero el ataque más violento y acusador llegaría en su cierre de intervención al decir: “por eso utilizaron a la Policía para espiar a los rivales e inventar pruebas y por eso ustedes han saqueado las instituciones públicas durante años”. La acusación es de alto calado y provoca un aumento de la conflictividad y violencia en el hemiciclo al acusar directamente al grupo de servirse de las instituciones, como Policías, que deben estar al servicio de los ciudadanos, para derrocar a sus rivales políticos. Como hemos podido comprobar en los casos anteriores, los ataques directos pueden tener como objetivo dañar la imagen del interlocutor o del grupo al que pertenece. Los parlamentarios alternan, en función de la situación y lo acontecido a lo largo de la semana, ambos, según su objetivo.
33 3.1.2 Acusación En este nuevo apartado del análisis abordaremos el empleo de las acusaciones por parte de los parlamentarios y, al igual que en los epígrafes anteriores dividiremos entre el uso que hace la oposición y el Gobierno. Acusar, según el diccionario de la RAE, significa: señalar a alguien atribuyéndole la culpa de una falta, de un delito o de un hecho reprobable. Supone un acto de habla claramente descortés. El diputado que ataca recurre generalmente a términos negativos que atribuyen cualidades al receptor y pueden ir acompañados de diferentes elementos intensificadores. Sin embargo, aunque se perciben con un alto grado de conflictividad, el parlamentario no suele llegar con frecuencia al insulto personal directo, como veremos en el punto siguiente. La acusación parece el procedimiento. La acusación es un ataque directo que representa el 16,7% de los ataques empleados por cualquier diputado, ya sea de la oposición o del Gobierno, en un período de tiempo definido previamente. La oposición hace un mayor uso de este ataque, pues engloba el 68,7%. Y dentro de la oposición, el grupo parlamentario Popular es el que más ha utilizado la acusación dentro de sus discursos parlamentarios con un 49,7%. Este ataque directo a la imagen social del político se centra en su rol. El atacante busca desacreditar al interlocutor indicando rasgos que destruyen su imagen porque son los contrarios a las cualidades que se esperan de la persona que ejercen es función. Como vamos a ver a continuación, los argumentos empleados son considerados contrarios a lo esperable en un político. Algunos de ellos incluyen vicios en el ejercicio de su labor, faltas de ética, o dejadez en el cumplimiento de sus tareas. De este modo, se quiere demostrar que no son dignos de su puesto. Las hemos clasificado por el argumento empleado. Recogemos entre ellos: nepotismo, dejación de funciones, acusación de mentira, trato de favor, falta de credibilidad y extremismo ideológico. Acusación por nepotismo: Entre los argumentos empleados para la acusación, ocupa un lugar relevante el nepotismo. El nepotismo, basándonos en el diccionario de la RAE, no es más que la desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos.
34 Los parlamentarios de la oposición recurren a múltiples formas para atacar a miembros del Gobierno. En estas acusaciones se acude a casos particulares para demostrar el hecho de nepotismo. [Inés Arrimadas, grupo parlamentario Ciudadanos, replica la respuesta ofrecida por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, al preguntar sobre la garantía de que las instituciones estén al servicio de los españoles] ¡Seguro que pensaba usted en el interés general cuando puso al frente del CIS a un señor con cuarenta años de militancia en el Partido Socialista, o cuando en Correos enchufó a su ex jefe de gabinete, o cuando en Paradores puso a su ex secretario de organización, o cuando en la Fiscalía General usted puso a una señora diputada del Partido Socialista que pasó de un día para otro de ser ministra de Justicia a ser Fiscal General del Estado! Inés Arrimadas decide emplear un tono irónico con el que acusar a Pedro Sánchez de nepotismo. Para ello, utiliza una secuencia de sucesos reproducidos y protagonizados por el interlocutor acusado para poder sustentar dicho señalamiento. El primer ejemplo que saca a colación está relacionado con el cambio en la dirección del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y valida su acusación con la coincidencia de que la persona seleccionada para ejercer dicho cargo lleve “cuarenta años de militancia en el Partido Socialista”. Es en el segundo caso donde la exposición de una acusación de nepotismo queda más latente al emplear “enchufar”. El empleo de este verbo tiene su origen en la locución verbal “tener enchufe” de carácter coloquial y despectivo. Esta locución expresa la influencia que se tiene para conseguir algo sin importar la meritocracia de individuo. La diputada cuestiona el nombramiento de determinada persona, no solo por emplear el verbo “enchufar” sino por la vinculación con el presidente del Gobierno al decir: “cuando en Correos enchufó a su ex jefe de gabinete”. Nuevamente, vuelve a exponer la relación de dicho interlocutor con la persona que obtiene el cargo correspondiente. Sin embargo, en esta ocasión el núcleo del predicado de la oración es la conjugación del verbo “poner”, cuyo significado es: colocar en un sitio o lugar a alguien o algo. Por lo tanto, en palabras de Arrimadas quien ha obtenido dicho puesto se debe a la relación con Sánchez. La diputada concluye con el siguiente caso: “cuando en la Fiscalía General usted puso a una señora diputada del Partido Socialista que pasó de un día para otro de ser ministra de Justicia a ser Fiscal General del Estado”. A pesar de ser un hecho conocido no da nombres, sino que utiliza un término genérico:
35 “una señora diputada” aunque luego revela su cargo: ministra de Justicia. La conclusión que obtiene el receptor es que el presidente del Gobierno tiene por costumbre utilizar su influencia para la colocación de miembros relacionados con él. La acumulación de ejemplos proporciona más fuerza al argumento. La acusación de un diputado a otro por nepotismo cumple la máxima de querer debilitar la imagen de dicha persona incriminada. Pero también recae sobre el grupo. La idea de acusar por nepotismo es causar una degradación doble: primero del interlocutor al que se dirige por emplear su posición dentro del Gobierno para favorecer a algún conocido suyo y al propio grupo por permitir la consecución de estas situaciones a determinados individuos que abusan de su poder, suponiendo una tolerancia y permisividad del Gobierno. Acusación de trato de favor especial: Existen acusaciones basadas en un trato de favor especial por parte de un individuo o grupo sobre otro individuo o grupo. En esta ocasión veremos una acusación por un favoritismo especial por parte del Gobierno a ciertas comunidades autónomas. [Marcos de Quinto Romero, grupo parlamentario Ciudadanos, realiza su pregunta oral a María Jesús Montero Cuadrado, ministra de Hacienda, sobre el criterio gubernamental en el trato con las comunidades autónomas desde el ministerio de Hacienda] Se lo digo porque no sé si a usted, en conciencia, le parece justo y progresista premiar a aquellas comunidades autónomas que exhiben un comportamiento desleal con España e insolidario con los españoles mientras ignoran e incluso castigan a las demás. Marcos de Quinto comienza su intervención con un tono de desconcierto con “se lo digo porque no sé si a usted”, dando una impresión de disconformidad con la situación que plantea acto seguido: “le parece justo y progresista premiar a aquellas comunidades autónomas que exhiben un comportamiento desleal con España e insolidario con los españoles mientras ignoran e incluso castigan a las demás”. Pero no es más que una estrategia atenuadora para lanzar la crítica. El hablante incrimina al ministerio de Hacienda y al Gobierno de realizar un trato de favor sobre algunas comunidades autónomas, dejando al resto ignoradas (“e incluso castigan a las demás”). El discurso acusa a la otra interlocutora y su grupo de no realizar una gestión correcta y ecuánime, desde el ministerio de Hacienda, perjudicando a un gran número de CCAA y
36 favoreciendo a unas pocas, que por si fuera poco “exhiben un comportamiento desleal con España”. Una acusación que al etiquetar a las CCAA que beneficia el Gobierno puede interpretarse que se refiere a aquellos territorios con un amplio sentimiento nacionalista y con representación en el Parlamento. Este discurso pretende desde la incriminación ahondar en una práctica de reparto entre comunidades injusta, dando una visión del Gobierno como un ente que actúa por favoritismo. Los términos referidos al gobierno lo muestran claramente: premiar (a los que actúan contra el país) vs. Ignorar e incluso castigar (en una escala ascendente de acciones reprochables). Se espera del gobierno ecuanimidad y distribución justa. El diputado apela a su “conciencia”, derivando el ataque también a la persona, a la ética del individuo, con lo que se refuerza la crítica. Incluso atribuye esta actuación “injusta” a un criterio progresista, cargando de contenido negativo este término. Acusar de favoritismo supone declarar una preferencia de algo sobre otra cosa, en este caso concreto la oposición vuelve a cargar contra la imagen del Gobierno en un intento de degradación por mostrar un trato de favor de varias CCAA sobre el resto. Esta incriminación supone desacreditar al Gobierno en su intento de unificar todos los territorios del país. Esta acusación aumenta la discrepancia entre aquellas CCAA que escuchan discursos en los que puedan manifestarse circunstancias que ellas mismas sientan. Un mensaje que dificulta la cohesión del territorio en determinadas situaciones, generando cierta rebeldía en algunos territorios que se ven poco favorecidos. Es un discurso que trata de poner en contra del Gobierno a determinadas zonas para debilitar su labor y gestión de mandato. Acusación de mentira: La mentira suele ser una de las acusaciones más habituales entre parlamentarios. Por ello, analizaremos la utilización de este tipo de acusación por parte de los diputados. Primero veremos una acusación bajo una expresión directa que será intensificada en todo el discurso por la repetición de esta. [La pregunta oral registrada por Santiago Abascal Conde, grupo parlamentario VOX, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene que ver con informaciones que relacionan una reunión clandestina en el aeropuerto entre José Luis Ábalos Meco, ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez]
37 Señor Sánchez, usted ha demostrado en todo este tiempo tal carencia de escrúpulos y tal falta de arrepentimiento a la hora de mentir (…) Usted ha mentido a los electores socialistas, cometiendo un gigantesco fraude en relación con los pactos que usted iba a tener después de las elecciones, ¿por qué no va a mentir ahora a los fachas de VOX y, de paso, a todos los españoles? Santiago Abascal centra su primera acusación relacionada con la mentira a la facilidad que tiene el presidente del Gobierno para eludir a la verdad en sus intervenciones y actos, para ello emplea las siguientes palabras: “usted ha demostrado en todo este tiempo tal carencia de escrúpulos y tal falta de arrepentimiento a la hora de mentir”. Abascal realiza una acusación directa “usted ha mentido” que previamente se ve intensificada gracias a la descripción de la “carencia de escrúpulos y la falta de arrepentimiento a la hora de mentir”. El hablante señala una serie de características de Sánchez cuando ha estado mintiendo, dando una fuerza mayor al discurso de quien acusa. Intensifica su acusación al repetir en cascada los mismos términos. Las series constituyen un mecanismo de intensificación de los argumentos. A ello añade algunas valoraciones a través de adjetivos ponderativos como “gigantesco” y términos que se colocan en una posición muy elevada de la escala como “fraude”. Así Abascal señala la causa del engaño cometido por Sánchez a sus electores por cometer “un gigantesco fraude en relación con los pactos que usted iba a tener después de las elecciones”. Nuevamente, el diputado que está acusando al otro, en dicha explicación de sus mentiras incluye la palabra “fraude” para repetir aún más la idea inicial. Sin embargo, el extracto de la intervención de Abascal concluye con una pregunta que va a convertir la acusación como un argumento más para la conclusión a la que quiere llegar: “¿por qué no va a mentir a los fachas de VOX y, de paso, a todos los españoles?”. Queda latente que durante la intervención Abascal ha acusado al presidente del Gobierno de haber mentido, repitiendo esta idea en varias ocasiones, para reconvertirlo en un argumento de la conclusión: si Sánchez ha mentido, incluyendo aquí a sus propios electores, no hay ninguna garantía de que vaya a dejar de mentir a VOX y a todos los españoles. Así la imagen de Sánchez ha ido perdiendo valor y quedando vinculada al engaño. Además, Abascal, sabiendo que una de las mayores etiquetas que se le atribuye a su grupo es la de “facha”, incluye dicho término en la pregunta para dar un uso polifónico con valor inverso. El interlocutor emplea el insulto que otros lanzan contra ellos para volverlo
38 sobre el que lo emite, en este caso Sánchez. La utilización del término se debe a una estrategia comunicativa para en vez de ser atacados por “facha”, atacar a quien emplea este insulto. En este fragmento podemos comprobar cómo se formulan las acusaciones combinando procedimientos para conseguir un ataque más directo hacia el receptor. Así encontraremos los siguientes elementos negativos: “en todo este tiempo tal carencia de escrúpulos y tal falta de arrepentimiento a la hora de mentir (…) Usted ha mentido a los electores socialistas, un gigantesco fraude en relación con los pactos…, ¿por qué no va a mentir a los fachas de VOX y, de paso, a todos los españoles? Faltas de escrúpulos, mentir (a sus votantes), mentir a los “fachas” de VOX, y a todos los españoles”. La intensificación de la acusación puede hacerse a través de la enumeración de situaciones ofrecidas por el hablante que refuerzan la acusación sobre el interlocutor. En el siguiente ejemplo volvemos a comprobar una repetición de la acusación de mentir. Sin embargo, aquí Casado no solo repite la acusación sino que la personaliza al incluir una serie de datos relacionados con las acusaciones, dando una impresión de mayor culpabilidad. [Pablo Casado, grupo parlamentario Popular, se dirige a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, basándose en su pregunta oral registrada sobre la posibilidad de dimisión del vicepresidente segundo del Gobierno] Usted ha mentido todo el tiempo, miente con los 60 000 fallecidos, miente con los informes ocultos de Seguridad Nacional, miente también negando el plan B que le hemos ofrecido desde hace meses. Retire ya el estado de alarma, señor Sánchez, porque, si no, su soberbia, que es la expresión de lo que le falta y no de lo que tiene, le va a jugar una mala pasada. En la misma línea se expresa el vicepresidente del Gobierno en su ataque a un miembro de la oposición: Aquí acusar al otro por sus mentiras sirve para deslegitimar su forma de hacer política. [Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, responde a Ignacio Gil Lázaro, grupo parlamentario VOX, sobre la temática expuesta en la pregunta oral, basada en la libertad de expresión y el pluralismo en los medios de comunicación] A propósito de la pregunta, es normal, señoría, que a ustedes les incomode que se hable de la mentira y se hable del bulo, porque esa es básicamente su gasolina política, llevándola hasta unos niveles de desfachatez inéditos en nuestro país. Una variante que casa con la acusación de la mentira, y sus derivados, es el incumplimiento de promesas realizadas. Este hecho lleva al receptor a interpretar que
39 quien realiza la promesa fallida está engañando a quienes se comprometió a complacer con sus palabras. Por ello, vamos a analizar una acusación de promesa fallida por parte de un diputado que pertenece a la oposición. [El eje de la conversación entre José Ángel Alonso Pérez, grupo parlamentario Popular, y Yolanda Díaz Pérez, ministra de Trabajo y Economía, es el paro juvenil durante la pandemia] Usted prometió que no iba a dejar a nadie atrás en esta crisis, pero yo le voy a resumir su legado de estos ocho meses: una subida de casi un 30 % del paro juvenil desde enero; 329 000 jóvenes son los que tenemos en paro. ¿Eso no es dejar a nadie atrás, señora Díaz? El hablante realza el hecho de que el otro interlocutor tiene un compromiso con un determinado grupo al haber realizado una promesa. Alonso Pérez refleja un objetivo fijado por Díaz basado en: “usted prometió que no iba a dejar a nadie atrás en esta crisis”, pero el recordatorio de este contrato pactado por los miembros del Gobierno con la sociedad tiene la finalidad de, en la materia que le compete a Díaz, reflejar una realidad totalmente diferente a lo prometido por tener unos datos desfavorables para un amplio grupo de la población española. El diputado decide acusar a través de una interrogación retórica: “¿eso es no dejar a nadie atrás?” apoyada, previamente, en una argumentación que sirve para derribar el pretexto de la persona del Gobierno, y del conjunto, de incumplir la promesa que realizaron durante la crisis. De este modo, los receptores del discurso de Alonso Pérez pueden interpretar que tanto ella como su grupo son incapaces de cumplir una promesa, un hecho que, posiblemente, muchos vinculen con una falacia reproducida por el Gobierno para sacar rédito. En estos ataques vemos que el objetivo es individual, aunque como efecto termina en el grupo político. Otra forma de mentir puede ser la negación de la verdad o lo que es lo mismo, utilizar la lítote. Hay diputados que acusan a otros de no regirse sobre las bases de la verdad, dando a entender que mienten. De ahí que sea tan empleada la lítote, figura retórica que consiste en no expresar todo lo que se quiere dar a entender sin que por ello deje de comprenderse la intención del hablante; especialmente negando lo que en realidad se quiere afirmar, sea tan empleada. [Andrés Lorite Lorite, grupo parlamentario Popular, dirige su pregunta oral a José Luis Ábalos Meco, ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, sobre la reunión clandestina con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez] Señor Ábalos, usted ha demostrado ya que no dice una verdad ni por equivocación.
40 El hablante etiqueta al interlocutor con una frase que le aleja de cualquier vinculación con la verdad, de ahí que “ni por equivocación” mantenga una mínima relación con esta. La acusación de convertir en habitual sus actos y palabras en falsos acude a la lógica, propia de la tabla de verdad, de si no es verdad es falso. A lo largo de cada ejemplo hemos analizado diferentes situaciones relacionadas con la mentira, desde la incriminación por mentira como tal hasta la negación de la verdad apoyada en un empleo de la lítote, pasando por el incumplimiento de promesas. El resultado final de cualquiera de estas incriminaciones es el de conseguir desvirtuar la imagen del Gobierno, privándole de toda veracidad a sus palabras. El empleo de estas acusaciones trata de derribar la imagen del grupo y sus integrantes con un discurso que impide a los receptores creer cualquier palabra que esté relacionada con dicho grupo. El diputado que en su discurso incluya acusaciones de este tipo intenta impedir un desarrollo del interlocutor y su grupo, alejándolos de potenciales electores y reduciendo el número de estos mediante una eliminación de la credibilidad en sus palabras. Así, un grupo lleno de personas que mienten e incumplen sus promesas no puede gozar de la confianza que los ciudadanos les deposite, quedan la imagen mermada y debilitada. Acusación por falta de credibilidad: También existe la posibilidad de acusar a un interlocutor sin necesidad de mencionar de lo que se acusa, sino incriminándole de actuar mediante las consecuencias o influencias de dicha acusación. [Iván Espinosa de los Monteros de Simón, grupo parlamentario VOX, se dirige a Carmen Calvo Poyato, vicepresidenta primera del Gobierno, sobre la recuperación de la credibilidad de las instituciones] Mire, ustedes no están en un proceso de reconstrucción, ustedes están en un proceso de demolición del Estado. No tienen ustedes ya ninguna credibilidad. El hablante apela a la ausencia de credibilidad para realizar una acusación relacionada con la falsedad. No es necesario expresar que el interlocutor, y su grupo, son mentirosos para querer manifestarlo. En este caso, Espinosa de los Monteros emplea “no tienen ustedes ya ninguna credibilidad” como si su crédito se hubiese acabado hace tiempo tras numerosas faltas de verdad en sus discursos. De este modo, el diputado se acoge a esta
41 acusación para expresar el mensaje de una clara falta de credibilidad por parte del interlocutor. Acusación por elusión de responsabilidades: Otro tipo de acusaciones generalizadas entre parlamentarios es el que se refiere a la elusión de responsabilidades de los diferentes cargos que desempeñen, tanto de Gobierno como de oposición. En un intento de señalar un mal ejercicio de su posición donde el diputado incrimina al otro de no cumplir correctamente con la ocupación que debería. Normalmente, suele darse desde la oposición al Gobierno por el hecho de que este ostenta el Poder Ejecutivo. Pero la práctica con papeles revertidos también puede darse al apelar a realizar una mala oposición u otras cuestiones. Se trata, pues, de destruir la imagen a partir de negar el ejercicio de las tareas asignadas. Así, Romero Sánchez construye un discurso la acusación directa de eludir las responsabilidades que correspondía al ministerio de Salud y al Gobierno para concluir con el resultado de su ausencia participativa en la cuestión. [Rosa María Romero Sánchez, grupo parlamentario Popular, pregunta sobre la gestión de la pandemia por COVID-19 a Salvador Illa, ministro de Salud] Han dejado solas a las comunidades autónomas, se han puesto de perfil, han hecho dejación de funciones; una actuación irresponsable en un momento tan difícil como el que está viviendo España, con más de 56 000 fallecidos. Se trata de un ataque al grupo, al Gobierno como tal, de dejación de sus funciones. El término aparece directamente. Se refuerza la acusación con una acumulación de argumentos: “dejar solas a las CCAA, ponerse de perfil, hacer dejación de funciones”. Tras la enumeración surge la valoración: “actuación irresponsable” y se refuerza con la circunstancia que actúa como modificador realizante (Ducrot 1995:145-165): es aún más grave en una España con tantos fallecidos. Siguiendo la acusación anterior, la irresponsabilidad en el ejercicio de su cargo basada en la gestión sanitaria por el COVID-19, este caso con Álvarez de Toledo como protagonista mantiene la línea de la anterior intervención. Sin embargo, la diputada aumenta su intención de dañar la imagen de la interlocutora y de su grupo, cuestionando las razones que se necesita para dimitir en el Gobierno. El ataque es grupal (ustedes) y personal (usted) a la vez, lo que incrementa el efecto de la acusación.
48 Señorías, nuestra democracia se desangra y no es solo por causa del coronavirus, sino porque este Gobierno socialcomunista está aprovechando la tragedia que asola nuestra nación para imponer su régimen totalitario y su régimen comunista. En estas palabras de Olona Choclán podemos apreciar un discurso altamente agresivo que incluye la utilización de clasificaciones, tres insultos, hacia el Gobierno con una clara intención de deslegitimarlo y debilitar su imagen. El hablante comienza presentando una problemática en la democracia española en el que el coronavirus no es el único problema. Olona Choclán señala al Gobierno como “socialcomunista”, una etiqueta que traslada al grupo al espectro político más extremo de la izquierda. El socialcomunismo es una doctrina política e ideológica que mezcla el socialismo con el comunismo. Un concepto demonizado por el espectro político contrario que genera inquietud y pavor en el conjunto de la ciudadanía. El segundo insulto al grupo del vicepresidente segundo del Gobierno pasa por la consideración de querer instaurar un “régimen totalitario”, sabiendo que implica una relación con el totalitarismo, cuyo significado, según la RAE, es el siguiente: “doctrina y regímenes políticos, desarrollados durante el siglo XX, en los que el Estado concentra todos los poderes en un partido único y controla coactivamente las relaciones sociales bajo una sola ideología oficial”. Por lo tanto, Olona Choclán busca la consideración del Gobierno como un órgano antidemocrático cuya finalidad pasa por concentrar todos los poderes e imponer una única ideología. Así, la imagen del Gobierno queda mermada por la vinculación extremista que ofrece Olona Choclán. La siguiente intervención vuelve a tener a Macarena Olona Choclán como protagonista, aunque en este extracto de su discurso cambia el destinatario de mensaje para referirse, e insultar, a uno de los grupos parlamentarios presentes. [Macarena Olona Choclán, grupo parlamentario VOX, interviene tras la respuesta de Isabel Celáa, ministra de Educación y Formación Profesional, a su pregunta oral] señora Celaá, que nuestras acciones son efectivas. Hoy mismo hemos conocido ―y me dirijo a la bancada Bildu-etarra― que la Fiscalía del Tribunal Supremo apoya la petición de VOX para que se repita el juicio contra el terrorista Otegi que fue anulado en ejecución de la sentencia de Estrasburgo. Olona Choclán cambia la trayectoria de su mensaje y, durante este extracto, deja de referirse a Celáa. En esta ocasión la diputada dirige su mensaje a uno de los grupos oyentes de su intervención y carga contra ellos. Olona Choclán realiza dos insultos, uno
49 sobre el grupo y otro sobre un individuo concreto del mismo grupo, para agredir su imagen, tanto grupal como individual. Vincula la organización terrorista al grupo por la coalición de partidos de ideologías nacionalistas e independentistas vasca pertenecientes a la izquierda del espectro político. El segundo descalificativo que dirige la diputada es el de “terrorista” y lo atribuye a una persona concreta, Otegi, ya que es el coordinador del grupo que anteriormente consideró etarra. Además, Otegi perteneció en su juventud a la organización terrorista ETA. La interlocutora, con dos insultos bastante hirientes, pretende atribuir a un grupo y su líder una etiqueta con una gran connotación negativa tras el daño histórico ocasionado por dicha organización terrorista en el país. Unos descalificativos que tratan de generar odio en los receptores del mensaje creado por el hablante. En la misma línea se sitúa el siguiente caso: [Iván Espinosa de los Monteros de Simón, grupo parlamentario VOX, elabora un discurso previo a la formulación de su pregunta oral dirigida a Carmen Calvo Poyato, vicepresidenta primera del Gobierno] Un pacto en el que ustedes revalidan su alianza con comunistas, separatistas, golpistas y, lo que es aún más grave, los filoterroristas de Bildu. Espinosa de los Monteros incluye hasta cuatro insultos en este fragmento de su discurso, todos ellos dirigidos a grupos que tienen, o han tenido, alguna vinculación con el grupo de Calvo Poyato. Cada improperio trata de estigmatizar de forma negativa a las formaciones, que saben que se dirigen a ellas, que están presentes en el momento de la intervención. Además esta denigración de los grupos que configuran un pacto realizado entre el Gobierno y estos supone la existencia de una negociación entre todos. Por lo tanto, para llegar a un punto de acuerdo en el pacto mencionado por el diputado se necesita cierta conformidad entre las partes vinculantes. El término, que termina la serie, filoterroristas, está compuesto por filodel griego φιλοphilo-, -φιλος -philos, cuyo significa, según la RAE, es: 'amigo', 'amante de'. A este elemento compositivo se le une el adjetivo terrorista, perteneciente o relativo al terrorismo. Por lo tanto, la definición literal de “filoterrorista” es: amigo de los terroristas. El diputado de VOX emplea esta terminología para criminalizar a un grupo por haber mantenido en el pasado relaciones con la organización terrorista ETA, un hecho que agrava enormemente la imagen del colectivo por etiquetarlo con un episodio de la historia reciente del país de gran calado y negatividad.
50 Más allá de querer acusar de benevolencia con un grupo de infractores de la ley, el locutor de este ejemplo muestra un insulto ofensivo para descalificar un grupo ajeno a la de la interlocutora, aunque Garriga Vaz de Concicao trate de vincular la complicidad del Gobierno con este grupo al que se insulta. [Ignacio Garriga Vaz de Concicao, grupo parlamentario VOX, interviene tras la respuesta de Carmen Calvo Poyato, vicepresidenta primera del Gobierno] Por eso ustedes ceden ante todas y cada una de las exigencias del Gobierno golpista: acercamiento de los presos golpistas a cárceles catalanas, libertad condicional de los presos golpistas, mesas bilaterales entre un Gobierno autonómico y el Gobierno nacional. El diputado emplea el mismo adjetivo en dos ocasiones dentro de su intervención, primero para calificar a un Gobierno y segundo para definir a unos presos. Garriga Vaz de Concicao se refiere como “Gobierno golpista” a la Generalitat de Catalunya. La relación que el hablante tiene para calificar al gobierno catalán de realizar un golpe de Estado se remonta al 8 de octubre de 2018 cuando la Generalitat de Catalunya declaró un referéndum ilegal sobre la independencia catalana de España. Este suceso permite al diputado etiquetar a los grupos independentistas catalanes de la Cámara baja de tratar de derrocar al Estado español. En un estado democrático la calificación de golpista daña de manera clara la imagen del grupo y deslegitima al gobierno. Al mismo tiempo, conecta con la visión negativa que tienen los ciudadanos españoles sobre el tema. El siguiente agravio parte de una ministra del Gobierno y se extiende a todo el Ejecutivo anterior. Es un ataque grupal basado en otra descalificación considerada grave: la corrupción, que fue un tema constante en la etapa anterior. [Irene Montero, ministra de Igualdad, protagoniza la siguiente intervención para cerrar su diálogo con Belén Hoyo Juliá, grupo parlamentario Popular] Ustedes creían que sería imposible que hubiese una moción de censura que les sacase del Gobierno por corruptos. Los insultos ideológicos, como señalábamos más arriba, se basan en una valoración negativa de los extremos. El diputado, como la sociedad, asocia la ultraderecha a una etapa anterior. [Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, responde a Teodoro García Egea, grupo parlamentario Popular, sobre la utilidad de las decisiones que toma el Gobierno] Este es un Gobierno de coalición y ustedes para gobernar necesitan socios, a Ciudadanos y a la ultraderecha de VOX.
51 Iglesias al mencionar los socios con los que el grupo de García Egea gobierna en ciertos territorios, o necesitaría para gobernar, el locutor incluye en su discurso una ofensa a uno de esos socios. Iglesias atribuye a VOX el concepto de “ultraderecha”, situándolo en los márgenes de lo aceptable. Así debilita la imagen del grupo al que se refiere por el temor que causa ubicarse en uno de los extremos. A la vez, también genera cierta vinculación con algunos de los regímenes totalitarios más destacados de la historia que se situaban en el mismo espectro en que el locutor ubica al grupo. En el mismo caso está este ejemplo, aunque el extremo es el contrario. Se ataca a un grupo por la asociación con otros: la ultraizquierda. Como el locutor se refiere a los socios del grupo de Calvo Poyato porque el Gobierno es de coalición. [Julio Utrilla Cano, grupo parlamentario VOX, replica tras la respuesta ofrecida por Carmen Calvo Poyato, vicepresidenta primera del Gobierno, tras una pregunta oral sobre la inclusión del vicepresidente segundo del Gobierno en el CNI] Mire, sus socios de Gobierno, la ultraizquierda, avanzan por la senda que ya recorrieron sus amigos en las repúblicas bolivarianas, la senda que consiste en controlar la educación, los medios de comunicación y los servicios de inteligencia. El locutor dirige su intervención al grupo de Calvo Poyato en una advertencia sobre la peligrosidad del grupo que conforma el Gobierno de coalición. Utrilla Cano apoya su discurso en un paralelismo con las repúblicas bolivarianas (Colombia, Bolivia, Panamá, Ecuador, Perú y Venezuela). El mensaje contiene un insulto hacia Unidas Podemos al emplear el sustantivo “ultraizquierda” lo que provoca un desplazamiento del grupo a la extrema izquierda del espectro político. Al igual que en el ejemplo anterior, la vinculación de un grupo al extremo supone una degradación de su imagen por estar próximo al extremismo y por ello, peligroso para la conservación del régimen político actual. Además, al utilizar este insulto para referirse a los socios de Gobierno del grupo de la otra interlocutora provoca una implicación del grupo de Calvo Poyato con una organización extremista, una acusación muy grave. En el siguiente ejemplo comprobamos como el interlocutor vuelve a impropiar contra un grupo que nada tiene que ver con el de la interlocutora, aunque sea oyente del discurso. Sin embargo, el interlocutor vincula al grupo insultado con el grupo de la otra interlocutora. Los insultos más empleados a lo largo de los diarios de sesiones analizados son de carácter ideológico, normalmente dirigidos al grupo y no a una persona concreta. Durante este
52 epígrafe hemos comprobado cómo un grupo de la oposición es el que más ha incluido este elemento discursivo en su mensaje, debido a la violencia que imprime en sus intervenciones. Por lo general, exceptuando los insultos ideológicos, la infamia suele ser un elemento más propio de la oposición por ejercer un papel más agresivo. Además los insultos ideológicos empleados por ambos grupos, oposición y Gobierno, suelen ser los mismos, no hay una gran variedad de los que hemos analizado en este punto. En la oposición, el grupo parlamentario que más ha empleado las descalificaciones en sus discursos ha sido VOX con un 56% de insultos correspondiente a la oposición, quienes representan el 74% del total de insultos registrados en los Diarios de Sesiones durante el período seleccionado. En el Gobierno, a pesar de emplear poco este recurso, las descalificaciones de carácter ideológica ocupan el 81,7% del 26% que representan del total. 3.2 Ataque indirecto En este punto del trabajo nos centraremos en recoger y analizar diferentes ataques indirectos de parlamentarios, dirigidos a desprestigiar la imagen del interlocutor al que alude, pero bajo la garantía de no construir un ataque explícito. Normalmente, suele darse una serie de pistas que permiten a los receptores del mensaje decodificar el discurso y saber que dicho ataque va dirigido a un parlamentario concreto o a un grupo. Al igual que muchas de estas ofensas tienen un destinatario claro, aunque la elaboración de esta se disfraza para evitar ofrecer una intervención más violenta. Así la imagen del que realiza el ataque se ve preservada y se exige una labor de inferencia por parte del receptor. De ahí que los procedimientos más resaltables sean la ironía. Ironía: En la siguiente intervención veremos un ataque indirecto basado en la imagen física y actos del otro. La ironía es la base en la que se sustenta el ataque. Sin este recurso comunicativo, la siguiente intervención -desde una óptica literalno podría ser considerada un intento de arremeter contra un individuo. A través de esta intervención contemplaremos un ataque indirecto a un individuo.
53 [Teodoro García Egea, miembro del grupo parlamentario Popular, se dirige al vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, tras un mes escaso de la configuración del Gobierno] Señor Iglesias, bienvenido. ¡Qué bien le veo! Ha pasado usted de las mangas de camisa a la americana, de la bici al coche oficial, de la mochila a la cartera. Aunque pueda parecer una simple apreciación por parte de Teodoro García Egea, sus palabras guardan un ataque a la imagen de Pablo Iglesias porque la mención de su cambio de vestimenta tiene que ver con lo que el vicepresidente segundo del Gobierno representaba antes de formar parte del Ejecutivo. La forma de vestir de Pablo Iglesias tiene un valor simbólico. El líder de Unidas Podemos se postula como un político del pueblo, desde sus inicios en el barrio de Vallecas hasta su indumentaria poco habitual en el ámbito político. García Egea, con su comentario trata de desprestigiar lo que siempre ha simbolizado el otro. Su intención es mostrar a los demás que su entrada en el poder ha supuesto un cambio en Iglesias, una transformación que pasa por abandonar sus ideales y convertirse en lo mismo contra lo que luchaba. Además, no solo ironiza con su nuevo uniforme sino que lo extiende a su forma de movilidad, “de la bici al coche oficial” y finaliza con “de la mochila a la cartera”, claramente pretende degradar al interlocutor a través de su imagen, menciona las transformaciones vinculándolas a un salto de estatus de Iglesias inapropiado para un político que ha hecho de su figura y costumbres, propias de cualquier persona de clase obrera, un rasgo político identitario. Desde ahí, García Egea, con un tono sarcástico, pretende destruir la imagen identitaria de Iglesias cuestionando ideología y poniendo en duda sus principios iniciales con los que comenzó en política. En el caso siguiente se invierten los papeles y es Iglesias el que se dirige a García Egea con sarcasmo. [Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, contesta a la pregunta registrada, y expuesta, por Teodoro García Egea, del grupo parlamentario Popular] Buenos días, don Teodoro. Hay que elogiar una vez más el despliegue de erudición de su discurso; cuando en el futuro los historiadores revisen el Diario de Sesiones, comprobarán que gracias a usted esta época nuestra es la edad de oro del parlamentarismo. Pablo Iglesias inicia con un saludo cordial, como suele ser habitual entre parlamentarios, pero rápidamente adopta un tono jocoso e irónico. En las palabras, tras el saludo inicial, queda claro el cuestionamiento de la configuración de su ponencia porque emplea la
54 palabra “erudición” (amplio conocimiento de los documentos relativos a una ciencia o arte) en ese tono irónico. Iglesias desprestigia las palabras empleadas por García Egea, aunque decide discrepar de ello mediante un enunciado que literalmente quiere decir lo contrario, he ahí el valor del sarcasmo para dañar a su adversario político. El culmen de este ataque indirecto al miembro del grupo parlamentario Popular se produce con la siguiente cita: “cuando en el futuro los historiadores revisen el Diario de Sesiones, comprobarán que gracias a usted esta época nuestra es la edad de oro del parlamentarismo”. Aquí Iglesias degrada el discurso emitido por García Egea mediante un sarcasmo perspicaz y efectivo. Obviamente, Iglesias resta el valor del mensaje del parlamentario Popular y desprestigia su imagen hasta el punto de ningunearla a través del tono empleado, en una inversión del mensaje. Atenuación indirecta: Otro procedimiento muy rentable consiste en atenuar la fuerza de los actos de habla, pasando de afirmaciones tajantes a sugerencias, o a opiniones que entran en el plano de la posibilidad. El hablante recurre al empleo de unidades como a lo mejor, en el caso siguiente: [Carmen Calvo Poyato, vicepresidenta primera del Gobierno, responde a la pregunta oral realizada por Julio Utrilla Cano, grupo parlamentario VOX, sobre la inclusión del vicepresidente segundo del Gobierno en la comisión delegada del Gobierno para asuntos de inteligencia] A lo mejor les gusta más lo que ocurrió los cuarenta años antes de la democracia. A lo mejor ese es el problema que tienen ustedes. En esta intervención de la vicepresidenta primera del Gobierno hace alusión al régimen dictatorial previo al nacimiento de la democracia española con la actual monarquía parlamentaria. Esta interlocutora ostenta el ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria democrática un hecho que le otorga potestad para cuestionar las prácticas políticas del grupo de Utrilla Cano fuera de los márgenes democráticos. Calvo Poyato resalta la preferencia del grupo del otro interlocutor hacia el régimen dictatorial existente antes de la democracia: “a lo mejor les gusta más lo que ocurrió los cuarenta años antes de la democracia”.
55 Sin embargo, no lo afirma de manera tajante, porque se convertiría en una acusación que podría llegar a los tribunales. ‘A lo mejor’, un operador modal de posibilidad, lo lleva al plano de lo posible, avanza una opinión que se mueve en ese plano de lo futurible. Contrastado con el contexto en que se produce y lo que conocemos de la orientación ideológica de los participantes en esta interacción parlamentaria, el receptor descodifica claramente el tono de ataque subyacente. La posibilidad pasa a ser afirmación tajante, pero de manera implícita, con lo cual no es imputable judicialmente a su imagen. En ningún momento de la intervención menciona el sistema político existente en aquella época porque es consciente de que todos los receptores de su mensaje lograrán descodificarlo correctamente. La atribución de preferencia por parte la interlocutora sobre el otro grupo lo manifiesta como una circunstancia negativa: “a lo mejor ese es el problema que tienen ustedes”. Ese problema tiene su origen en no estar conforme con el actual régimen político, según Calvo Poyato, debido a su tendencia a un sistema más represivo como el dictatorial. Nuevamente el ‘a lo mejor’ no cumple con su función original de operador modal de posibilidad, sino para la constatación de un hecho. Este constituye una ofensa sobre el grupo de Utrilla Cano porque en la memoria histórica de la sociedad española la dictadura franquista no dejó un buen recuerdo, por lo que supone una degradación y claro intento de arrebatar electores al grupo, además de marginar al grupo por su predilección ideológica. La acumulación de formas refuerza el ataque. La siguiente afirmación viene atenuada por un elemento de opinión, que, mediante un tono jocoso, avanza una interpretación, claramente lesiva para el receptor. La base del procedimiento radica en una metonimia apoyándose en causa por efecto, ya que presenta un hecho (efecto) y avanza una causa, que, según el diputado, se deduce de manera natural de lo dicho. [Teodoro García Egea, grupo parlamentario Popular, interviene para exponer su correspondiente pregunta oral a Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, sobre la situación generada por la okupación] Señor Iglesias, desde que ocupa usted un sillón en el Gobierno los españoles no pueden ni irse de vacaciones tranquilos. Yo entiendo que usted no está para cosas mundanas de familias corrientes. Este extracto del discurso de García Egea esconde un ataque indirecto al vicepresidente segundo del Gobierno mediante una acusación. “Señor Iglesias, desde que ocupa un sillón en el Gobierno los españoles no pueden ni irse de vacaciones tranquilos”. Este mensaje
56 supone una metonimia basada en causa por efecto: diputado consta un hecho: los españoles no se van de vacaciones. La causa: la inseguridad, que adjudica al vicepresidente del Gobierno. Utiliza una falacia: post hoc propter hoc. De ahí que García Egea afirme que “los españoles no pueden ni irse tranquilos de vacaciones”, asumiendo que desde la llegada del líder de la formación morada al Gobierno eleva el porcentaje de ocupación ilegal, aprovechando el desalojo de muchas familias de su primera residencia en vacaciones para ir a su segunda residencia, hotel, alquiler, etcétera. Además, el trasfondo ideológico de esta cita reside en la vinculación de Unidas Podemos, grupo liderado por Pablo Iglesias, con la okupación. Sin olvidar que el “ni irse” al que se refiere García Egea tiene más implicaciones, “ni irse” implica que tampoco hacen muchas otras cosas. Luego el efecto negativo en los ciudadanos aparece como un hecho. Este ataque no solo trata de arremeter contra la figura de Iglesias por el grupo al que pertenece, sino por la función que desempeña en el Gobierno: Ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. Así, no solo lo vincula al aumento de la okupación en España sino que le acusa de una elusión de las responsabilidades del cargo que ocupa. Finalmente, García Egea intensifica su ataque sobre Iglesias tildando la ausencia de relevancia dedicada por el vicepresidente segundo del Gobierno a las familias corrientes: “yo entiendo que usted no está para cosas mundanas de familias corrientes”. “Entiendo” quiere mostrar empatía, aunque el interlocutor, realmente, ironiza en su empleo, al ligarlo a que las funciones de Iglesias no son cosas mundanas de familias corrientes”, García Egea está invirtiendo el significado en un nuevo empleo de la ironía. En realidad, el diputado trata de reflejar que dichas cosas tienen una dimensión de relevancia superior. Un ataque que puede extrapolarse a su figura dentro del grupo de Unidas Podemos al ser un partido político con clara tendencia a las clases obreras y más desfavorecidas. Por lo tanto, ataca la imagen del interlocutor dentro de los grupos a los que pertenece sin necesidad de mostrar todos estos argumentos. En dos oraciones García Egea es capaz de agrupar un discurso que golpea a Iglesias.
57 Comparación y símbolo: El ataque a otro grupo puede hacerse de manera indirecta a través de comparaciones o uso de símbolos. De este modo es de nuevo el receptor el que deduce el contenido denigrante, no explícito. Aquí va dirigido a VOX al que se le sugiere tender al clasismo. Montero lo hace a través de un símbolo de poder y riqueza. [María Jesús Montero Cuadrado, ministra de Hacienda, resuelve la consulta realizada por Iván Espinosa de los Monteros de Simón, grupo parlamentario VOX, a través de su pregunta oral] Se lo digo muy claro, se lo he dicho durante estos días, ustedes defienden un modelo de sociedad, ustedes hacen una defensa de la fiscalidad de aquellos señores que ustedes representan y que se manifiestan en los descapotables y con los palos de golf. La vicepresidenta trata de separar el modelo de sociedad al que aspiran desde el Gobierno del que aspira Espinosa de los Monteros y su: “ustedes defienden un modelo de sociedad, ustedes hacen una defensa de la fiscalidad de aquellos señores que ustedes representan y que se manifiestan en los descapotables y con los palos de golf”. Esta intervención podría pasarse por alto sin los conocimientos necesarios para saber que se trata de una insinuación basada en el clasismo del grupo al que hace referencia. Durante el confinamiento domiciliario, uno de los barrios de mayor poder adquisitivo de Madrid salió a las calles con determinados símbolos del patrimonio que ostentan para manifestar su descontento con la coartación de libertades fundamentales del Gobierno. Dicho movimiento fue auspiciado y promovido, según el trasfondo de esta intervención, por el grupo al que se refiere la ministra de Hacienda. Detrás de las palabras de Montero Cuadrado hay una catalogación del grupo adversario basada en una discriminación de clase. Acusa implícitamente al partido de querer una sociedad de personas privilegiadas, y que, por lo tanto, no defienden el interés general del país. Así, Montero Cuadrado reduce el público objetivo del grupo de Espinosa de los Monteros a aquella élite superior que representa una minoría del país. Además este ataque indirecto pretende deslegitimar cualquier discurso del grupo parlamentario VOX relacionado con la clase obrera, pues su único interés reside en aquellos con un poder adquisitivo elevado. Los ataques indirectos representan un 15,4% de los ataques recogidos en los discursos parlamentarios. Los discursos de miembros del Gobierno recogen el 40,7% del total de los ataques indirectos, el porcentaje de representación más elevado dentro de este grupo.
64 Van Dijk, T. 2005. Ideología y análisis del discurso. Utopía y Praxis Latinoamericana. no 10. pp. 9-36. Van Dijk, T. 2008. Semántica del discurso e ideología. Discurso & Sociedad. Vol 2(1). pp. 201- 261.