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El delinquente honrado : caso sucedido en la ciudad de Segovia en el año de 1738 : tragi-comedia

Jovellanos, Gaspar Melchor de, 1744-1811

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N.i í TRAG i-C OMEDIA. EL DELINQUENTE HONRADO. Caso sucedido en la Ciudad de Segovia en el Año de i73S. CORREGIDA TENMENDADA EN ESTA SEGUNDA IMPRESION, ACTORES. Don Simón, Corregidor de Segovia y Padre de Doña Laura. Doña Laura ,Consorte de D. Torquato, Don Torquato, Don Anselmo ,amigo de Don Tor~ quato Don Just^ de Lara,Alcalde de Corte yPadre de D. Torquato. Un Escribano. Don ^uan ,Mayordomo deD. Simón, Felipe. T„ .,^ Eugenia, de D. Torquato. , — M2.ugenia. j1 La Pieza se representa en Segovia. ACTO 1. SCENA I. Quarto de estudio del Corregidor ,con ma mesa yalgunos papeles encima de ella fyD. Torquato sentado junto áella. hay remedio :es fuerza que yo tome algún partido las diligencias que se practican son muy vivas ,ymi delito se va ádescubrir; jay Laura !¡adorada Laura !¿Qué dirás quando sepas que yo he sido el matador de tu primer esposo ?No podrás perdonarme... pero mi Amigo tarda mucho ,yyo no puedo sosegar un momento... este Ministro que ha venido al seguimiento de la causa es tan activo... ^ydónde hallaré yo un asHo contra el rigor de las leyes?... ¡Ah! mi amor ymi delito me seguirán átodas partes. SCENA 11. Felipe ,yD. Torquato- Feltp. Señor ,el Señor Don Aiiseimo ven<= drá al instante :me hicieron entrar á su quarto para darle el recado ,porque aun estaba en cama :pero se queda y* vistiendo ,ymedio entre sueños me dixo que veziía al punto. Torq. Muy bien :^has sabido si tendremos carruages ? Felip. ¿Carruages ?quantos Vm. pida: mientras la Corte está en .S. Ildefonso, >no hay otra cosa mas de sobra en Segovia. No^ obstante como yo no sabía á donde era nuestro viage ,no me atre- ATÍ 2El delinquente honrado» vi áajustar alguno 5si vamos áMádrid Torq. En mi dolor ui aún he tenido esé 1-ó/írt/'oíioc Tr.1 í'rt— ligero dcsslioso* Ans‘ ¿iíesahogo?.. ¡las lágrimas! Nolo en. tiendo. Pues qué ¿un hombre como tá no se correrá?... Torq> Las lágrimas son efecto de la sensi* bilidad del corazón :desdichado de aquel que no es capáz de derramarlas. ^ns. Como quiera que sea ,yo no te comprehendo ,Torquato ;tus ojos es, tán hinchados ,ytu semblante triste; de algunos dias áesta parte has perdido tu natural alegría: ¿qué es esto ?¿Quieres que te diga lo que he pensado? Tú acabas de casarte con La-ara ,yporwas que la quieras ,tener una rauger para toda la vida ,sufrir áun suegro viejo éimpertinente ,empezar ásentir el peso de las obligaciones del matrimonio, yhallarse sin libertad ,son sin duda justos motivos de tristeza jyvé aquí álo que yo atribuyo la tuya :pero si esta es la causa no tienes disculpa, porque la has buscado por tu mano jy por otra parte Imura es virtuosa, es linda ,tiene un genio dócil yamable, te quiere mucho ,ytü que has sido siempre derretido ,creo que no la vas en zaga. De todos modos Torquato, tú no debes afligirte por frioleras :goza con sosiego de las dulzuras del matrimonio ,qvie ya llegará el dia en que cada uno tome su partido. ÍTorí?. íAy Anselmo! Esas dulzuras que pu* ,dieran hacer la felicidad de mi vida, se van ácambiar en pena ydesconsuelo ;yo las voy áperder para siempre. Ans.jA perderlas? íPues qué? ¡Ah! ahora recuerdo que tu criado me dixo no s que de viage... pero estaba tan o mido... 1/, V Torq. Tu eres mi amigo ,Anselmo ,y yo te voy ádar la ultima prueba de nn confianza. .g Ans. Pues sea sin preámbulos, porqu x ..aborrezco: ¿puedo servirte en aig* Mi caudal ,mis fuerzas mi vida , es tuyo jdi lo que quieres ,y preciso..* Tofi" tendremos retornos ádocenas. El coche que traxo el Alcalde de Corte aún jio se ha ido ,yse podrá ajustar bara- to... ¡Ah! (me acuerdo ahora por el Alcaide de Corte )¿no sabe Vm. lo que hay de nuevo? acaban de traer ála cárcel áJuanillo el criado del Señor Marques... ¡pobrete! ahoraJe harán cantar de plano ,ysino habrá‘"cordelillo ;dicen que sabe quanto pasó en el desafio de su Amo ;pardiez ,él será buen ton- to en no desembuchar todo lo que ha visto. Torq. Felipe. Felip. Señor. Torq. Haz que mis vestidos se pongan en los baúles. AEugenia que te entregue toda mi ropa blanca, ydate prisa, porque nuestro viage es pronto ,ydurará algunos dias. 'Pelíp. Aquí hay algún misterio. Torq. Saca el relox. Las siete... yDon Anselmo no parece ;¡qué tardo corre el tiempo sobre la vida de un desdichado !---. Tslip. Tan recien casado hacer un viage... ¡él está tan triste! ¿qué diablos tendrá. Tora. .Acaso tendrá por intempestiva mi resolución; él ignora todas las aflicciones de mi alma. Teiip. Tiene un genio tan reservado...; ^ Torq. Ya parece que viene. Fehp. No quiero interrumpirlos. Torq. Cuidado con lo que tengo prevenido ;si alguien me buscáre ,que no estoy en casa ;ysi D. Simón preguntare por mi ,que estoy escribiendo. SCE: NAIII* D. Anselmo ,yD. Torquato» Ans. Afe, Amigo, que me has hecho muy mala obra ;¡dexar la cama álas siete de la mañana !no lo haría yo ni por una Duquesa ;pero tu recado iba tan ejecutivo... Pero, Torquator, ¡tú estas ,.¿ triste tus djoSí* ¿hombre, has Uoraílol Tragi‘Comedia. Ya sabes que yo he sido el autor de -la muerte del Marques de Moiitiila ,y que este funesto secreto que hoy llena mi vida de amargura se conserva entre los dos. Es verdad ;yeu quanto al secreto no hay que recelar :tu sabes también quanto trabajé con Juanillo el criado del Marques ,porque no te descubriese, pues aun que solo tenía algunos antecedentes del desafio ,yo le gratifiqué ,le traspasé áMadrid ,donde nadie le conoce ,ymi Amigo el Marques de la Fuente está encargado de observar sus pasos. No ,en esta parte no es posible... Torq. ¡Ay Anselmo !¡quánto te engañas! Ese criado está ya en la cárcel de Segovia. Ans. ¿Cómo? ¿Juanillo? ¿Pero el Marques no me avisaría? Torq» Quizá no lo sabrá ,porque todo se ha hecho con el mayor secreto :desde que vino ácontinuar la causa de órden del Rey el Alcalde de Corte Don Jus- to de Lara, es infinito lo que se ha adelantado :aun no ha seis dias que está en Segovia ,yya sabe todos los lances que precedieron al desafioj él tomó por sí mismo informes ynoticias; exáminó testigos ypracticó diligencias ,yprocediendo siempre con actividad ysin estrepito logró descubrir el paradero de Juanillo: despachó posta áMadrid, yle hizo conducir arrestado :antes de su arribo vivíamos sin susto. El Alcalde mayor que formó la causa ,desconfiado ya de descubrir el Agresor ,de quien solo pudo averiguar algunas señas que dieron aquellos dos soldados que me vieron reñir ,cerró el sumario contentándose con llamar al reo por edictos; yterminando la causa la dexó dormir. Pero la Corte ,que estaba como ahora en S. Ildefonso al tiempo del desafio, esperabacou ansia las resultas de este negocio. Las recientes pragmáticas de duelos ,las instancias de los parientes del muerto ;yla proximidad de 3 esta Ciudad ai Sitio ,interesaron al gobierno en él, yde aqui resultó la comisión de este Ministro ,cuya actividad... ¿Quién sabe ,si ála hora de esta mr nombre?... Ya vés ,Amigo ,que en este conflicto no me queda otro recurso que la fuga. Yo voy áemprenderla, pero no he querido hacerlo sin avisarte. Ans, Quanto me dices ,me dexa sorprehendido ;yo estaba tan descuidado en, este punto... pero Juanillo no sabe absolutamente que tu fueses el matador de su Amo... ¿Yquién sabe si esta ausencia precipitada hará sospechar ?Por otra parte la fuga es un recurso tart triste ytan poco honroso. Torq. ¿Ypiensas tu que quando recurro áella io haga por evitar el castigo? ¡Ah! en el conflicto en que me hallo, la muerte sería dulce ámis ojos... pero si se descubre mi delito, ¿cómo podré sufrir la presencia de D. Simón mi bienhechor áquien ofendí tanto? ¿La de Laura áquien hice verter tan tiernas lágrimas sobre el sepulcro de su esposo ;y áquien hice después el mas atroz agravio ,ocultándola mi delito? ¡Ah! yo llené su corazón de luto ydesconsuelo^ yo desterré de esta casa el gusto yla alegría, yyo en fin turbé la paz de una familia virtuosa ,que sin mi delito gozaría aun del sosiego mas puro. Este remordimiento llenará mi alma de eterna amargura. ¡Honor !¡funesto honor ,vé aquí ios bienes que tú produces entre los hombres !sí ,Amigo raio ,lejos de Laura yde su padre yo buscaré en mi destierro todo el castigo de que soy digno ,yal fin me hallará la muerte donde nadie sea testigo de mi perfidia ymis engaños. Ans. ¡Ay Torquato! el dolor te engaña, y te hace delirar... ¿Qué quiere decir mi delito, mi perfidia, mis engaños? ¿Acaso lo que has hecho merece estos nombres ?Tu has muerto al Marques de Montilla :pero lo hiciste insultado, provocado ,yprecisado ádefender tu hoaoi' ;«i Marques era un loco, un te- 4til delin^tleñts boñYMo» snerarlo, un horabi'2 sin seso. Entrega- Ans. Amigo mió ,yO no pueío aprob'g^ *tn +’o>T T^#»! 1íT^oci^ •. do átodos los vicios, yenredado siempre con tahúres ymugercillasj después de haber disipado todo el caudal de su esposa ,pretendió asaltar el de su suegro ,yhacerte cómplice en este delito. Tu resististe sus proposiciones,procuras te apartarle de tan viles intentos ,yno pudiendo conseguirlo avisaste ásu sue- <rro, pero sin descubrirle áél. Esta fué ia única causa de su enojo. No conten- to con haberte menospreciado yultrajado atrozmente ,te desafió varias veces. En vano quisiste templarle ysatisfacerle.. Su temeraria importunidad y su desenfreno te obligaron ácontextarle. No ,Torquato ;tu no le diste muerte ,su genio violento le conduxo áeUa; yo mismo vi que mientras el Marques como un león furioso buscaba tu corason con la punta de su espada ,tu reportado ysereno pensabas solo en defenderte, hasta que al fin su ciego furor ie precipitó sobre la tuya. Enquanto a tu silencio ¿no me has dicho que D. Sisaíion prendado de tu juiciosa conducta, ycierto de quanto amabas áLaura ,te la ofreció en matrimonio ?¿Le hiciste tu otra cosa que aceptar sus ofertas? ¿Y qué ?2después de lo que debes áesta familia ,pudieras despreciarla sin agrahospitalidad ?No ,Amigo, tu tomaras el partido que te acomode ,pero tu interior debe estar tranquilo. T&rq.. ¡.Tanquilo! ¿y he seducido áLaura? ¡Ahí su corazón no puede perdonarme esta perfidia. Yo la entregué una mano manchada con la sangre de su primer esposo. La ofrecí una alma sellada con el sello de la iniquidad. Yla consagré una vida envilecida con el reato de este crimen que me hace deudor de un escarmiento ála sociedad ysiervo de ia ley. ¡Qué de agravios hechos alamor Vála virtud de una desdichada iNo, Anselmo ,yo no podré sufrir su vista; 310 hay remedio ;yo voy áausentaxoie para skmpre de esta Ciudad» .u un partido tan peligroso :pero si tu estás resuelto ámarchar ,yo debo estar- -lo áservirte. ¿Quieres que te siga? ¿Qué vayamos juntos hasta ios desiertos de Siveria? ¿Quieres?... Torq. No ,Anselmo ,tu debes quedarte. Yo necesito aquí de un Amigo que me envíe noticias de mi esposa yse las dé áella de mi destino. No porque piense en ocultar áLaura mi resolución. No: este nuevo engaño me haría indigno de su memoria yde la luz del dia. Pop grave que sea el dolor que ha de costaría ,yo quiero que deba esta noticia ámi franqueza ,yremediar de algún modo mi antigua infidelidad. Ans. ¿Y quando piensas partir? Torq- Después de medio dia :tengo pretestado un breve viage áMadrid ,para deslumbrar ámi suegro áquien nada he dicho aun en quanto amis negocios éintereses ;este pliego te dirá lo que debes hacer ;en él hay una instrucción puntual, que contiene todas mis intenciones con un poder general áfavor tuyo ,de que podrás valerte quando llegue el caso. Sobre todo ,querido Amigo ,te recomiendo áLaura. Yo te deso en ella todo mi corazón ,procura consolarla... ¡Ah! ¡cómo podrá conso- \ñar al amor ,al reconocimiento yála larse su alma desdichada ! Ans. Mi buen Amigo ,lesos de tí yo también habré menester de consuelo, y no le hallaré en parte alguna. ¡Quanto me duele tu amarga situación! ¡qué Amigo! ¡qué Amigo !¡qué consolador !¡qtié compañero voy áperder con tu ausencia !Pero tu te has empeñado en afligirnos... en fin cuenta con mi amistad, ycon el mejor desempeño de tus encargos ;asi fuese yo capaz de mejorad tu suerte. \ Torq. El Cielo me ha condenado avivir en la adversidad; ¡qué desdichado nací. yo no he conocidonjamás alos Auto res de mi vida :yo he vivido siempre sin patria ,ni lugar propio ,yquando acabo de labrarme una fortuna qne pu* 5 Tragi Comedia. pudiera hacer eternamente dichoso, quiere mi mala estrella... ¡Ah ,virtuosa Laura !... me quitan con tu vista la suprema felicidad... pero Anselmo, no demos Ocasión ala familia :Felipe viene ,yá... aun nos podemos ver antes de mi partida. Afis. Si ,tengo que cumplimentar áese Ministro ,entonces nos veremos, vase. SCENAIV. Don Torquato yFelipe. Tora. ¿Han preguntado por mi ? Felip. El Señor Don Simón preguntó con algún cuidado :dixo que iba áMisá ,y que volvería al instante. Mi Ama me llamó para el mismo fin ,yla dise que estaba Vm. con su Amigo. Tor^. ¿Cómo? ¿Pues no te previne ? Fehp. Vm. no me mandó que callase. Torq. Anda áver si hay algún retorno de Madrid ,yajusta para después de me-^ dio dia ;¿entiendes ? Feltp. Bien está ,Señor ;tiene tan mal humor... SCENAV. Don Simón yDon Torquato. Sim. ¿Qué es eso de retorno ?¿Qué viage es este ,Torqimto ?Todos andan alborotados con tu viage ,tu no me has dicho cosa alguna ,ni tampoco Laura. Señor ,perdone Vm. sino he solicitado antes su permiso 3anda Vm. tan ocupado con el huésped... quando me vestí ,aun dormía Laura, ypor noin- comodarla... ya sabe Vni.que por muerte de mi tia quedaron en casa de ua ÁsentistJa aquellos veinte mil pesos... yo quería pasará Madrid para sacarlos.. Sim. Me parece muy bien :pero me haces tanta falta paraacompañar áeste Ministro. «él gusta tanto de tus conversaciones... Torq. En todo caso ,yo estoy pronto a complacer áVm. si gusta. Sim, No ,hijo mió :haz tu viage, yprocura volver quanto antes. Laura sin tí no vivirá contenta ;yyo tampoco puedo estarlo sin tu ayuda, porque las ocupaciones son muchas ,yel trabajo excesivo rae aflige demasiado. En otro, tiempo... pero ya soy muy viejo :áproposito... ¿qué te parece de este Don Justo? Torq. Jamas traté Ministro alguno ques reúna en sí las calidades de buen Juez en grado tan superior :!qué rectitudí ¡qué humildad !¡qué talento! ¡qué literatura ! Sim. Pero hombre ,es tan blando ,tan Filosofo... yo quisiera los Ministres mas duros ,mas enteros. Me acuerdo que le conocí en Salamanca de Colegial, yáfé que entonces era bien enamorado :pero hijo mío ,¡si tu hubieras alcanzado alos Ministros de mi tiempo f ¡Oh ,aquellos si que eran hombres ei* forma! ¡Qué teoricones! Cada uno era un digesto vivo. ¿Y su entereza? no se puede ponderar ;entonces se ahorcaban los hombres ádocenas. Torq^ Habría mas delitos ^ómenos conocimiento de las leyes. Sim. ¿De ¡as leyes? Bueno: lee los Comentarios que escribieron sobre ellas ,y verás si las conocieron. Hombre hubo que sobre una ley de dos reglones escribió un tomo en folio: pero hoy se piensa de otro modo 3todos son libritossiii substancia ,yno contentos con hacernos comer yvestir ála Francesa,quie» ren también, que estudiemos como los extrangeros... no se vé otra cosa mas. que planes ,proyectos, ideas nuevas..- ¿Querrás creerme que este D. Justo» hablando la otra noche de la musrt& del Marques, dixo quermestra legislación sobre los duelos necesitaba reformarse ,yque era una cosa muy cruel que se castigase con la misma pena al que provocaba aun desafio ,que al que le ^mitia? ¡Disparate! como si no fuese igual lia culpa de ambos. Que lea los. ÍlUp- ^Bí áelinquente honrado* Autores yverá si encuentra en alguimpaciente por vernos :si le parece f no tal opinión. Torq. No por eso dexará de ser acertada; los mas de nuestros Autores se han copiado unos áotros >yapenas hay dos que hayan trabajado sobre descubrir el espíritu de nuestras leyes ^yyo en esa parte pienso lo mismo que el Señor D. Justo. ’Sini’ ¿Lo mismo ? En los desafios, Señor, el que provoca es por lo común el mas temerario, yel que tiene menos disculpa ;si esta injuriado ,¿porqué no recurre ala Justicia ?Los tribunales le oirán ysatisfarán su agravio según las leyes :sino lo está ,su provocación es un insulto insufrible ;pero el desafiado... desafiado? ¿Que se queje también ala Justicia. Torq. ¿Y quedará su honor bien puesto? El honor, Señor, es un bien quetodos debemos conservar. Pero es un bien que no está en nuestra mano ,sino en la estimación de los demas. La opinión pública le dá yle quita. ¿Sabe Vm. que quien no admite un desafio ,es al instante tenido por cobarde ?Si es un hombre ilustre ,un Caballero ,un Militar ,¿de qué le servirá acudir ála Justicia ?¿La nota que le impuso la opinión pública podrá borrarla una sentencia? Yo bien sé que el honores una quimera :pero es una quimera sin la qual no puede subsistir ningún gobierno. El honor es alma de la sociedad ;distingue las condiciones ylas clases ;es principio de mü virtudes poiiticas ;yen fin ,la legislación debe fomentarle yprotegerle. Shn. Bueno ,bueno. Opiniones de moda; discursos ála Francesa ;no falta sino dexar álos hombres con sus caprichos, yque se maten como moscas. Torq. La buena legislación debe atender átodo, sin perder de vista el bien universal; si la idea que se tiene del honor no pareciese justa ,al legislador toca rectificarla; pero, Señor, Laura estará Vm. Sim. Si, si, vamos allá... ¡Ah!... ¿sabes qn® han preso áJuanillo ?Don Justo adelanta terriblemente en la causa ;no ;es menester confesarlo ,él es activo como un diablo ;vamos. Torq. Sigo áVm. al instante. sc E NAvr. Don Torquato solo. Torq. En fin, yo voy áalejarme para siempre de esta mansión que ha sido en otro tiempo el caos de mis dichas ytestigo de mis tiernos amores ;¡con quanto dolor rae separo de los caros objetos que la habitan !Errante yfugitivo ,tus lágrimas ,¡ó Laura !estarán siempre presentes ámis ojos ;ytus justas querellas resonarán en mis oídos. ¡Alma inocente ycelestial ! ¡ Quánta amargura te va ácostar la noticia de mi ausencia !Tu has perdido un esposo que ni te amaba, ni te merecía, yahora vas, áperder otro que te idolatra ,pero que te merece menos ;pues te ha conseguido por medio de un delito yun engaño. ¿Dónde iré yo aestender mi vida desdichada ?Sin patria ,sin familia ,prófugo ydesconocido sobre la tierra ,¿dónde hallaré un asilo contra la adversidad? ¡Ah! la imagen de mi esposa ofendida ,ylos remordimientos de mi conciencia me afligirán en todas partes. ¡Funesto clima ,yo detesto tu cielo que corrompió mi corazón desterrando de él la inocencia, yvoylejos de aquí ábuscar entre las fieras la úni-^ ca compañía de que soy digno! ACTO II. SCENAI. Salón con una mesa ydos sillas ,y Don Simón ,Don Torquato ,Doñ» Laura yEugenia. Sinu Ybien ,Torquato ¿piensas Tragi-Comedia. 7 én Madrid muchos días ? Torq. El asunto de que hablé áVm. pudiera evacuarse en pocas horas 5pero las gentes de comercio son tan prolijas, ygastan tantas formalidades... Sitn. ¡Oh leso de soltar dinero anadie le gusta. Laur. ¿Están ya compuestos los baúles? Eug. Si ,Señora ;yá están cerrados ,y Felipe ha recogido las llaves. Itaur. ¿Qué ropa blanca has puesto en ellos f Euz- Toda la de mi Señor. Ltau. ¿Toda ? Eug. Felipe me lo dixo... Torq- Si, yo se lo previne jaunque deseo que mi vuelta sea breve, ¿qué sabemos lo que puede suceder ? Laur. Yo estoy sin sosiego. Este viage tan repentino... su tristeza... las expresiones que me dixo ánoche... todo me inquieta. Torq. Mirándola. Ella está afligida... ¡Ah! ¡$i supiera la noticia que la preparo ! Sim. Este Don Justo toma las cosas con un calor... Desde las siete de la mañana está en la cárcel. Quizá tendrá ordenes tan estrechas... ¡Oh !la Corte quiere que se hagan las cosas con actividad. Pero... mis hijos están tristes.. ¿Si será por el viage ?¡Eh!... cosas de reciencasados. Torq. Si este hombre no se va ,yo no podré decirselo. Sim. ¿Laura ,qué es eso ?Tú estás triste; también lo está Torquato. ¡Qué !¿un viagecillo de pocos dias puede turbar vuestra alegria ? Torq. Para dos corazones que se aman, la menor ausencia ,Señor ,es un mal grave. Como cuentan sus gustos por momentos ,qualquiera distancia que los separe los aflige. Laur. ^adid al que se queda su inceríidumbre ,yveréis como su dolor es mas justo. Sim. Bueno ;lindo ;«o lo digeran mejor dos amantes de Calderón. Ea, niña, no te vayas haciendo impertinente, que tu marido vaya yvenga ásus negocios quando le acomode, que harto tiempo os queda para vivir juntos. Torq. {Pluguiera al Cielo ! Sim. Mira si quieres que te traiffa aleo de Madrid ,ydicelo. Laur. Solo quiero que vuelva pronto» Torq. jAh í¡cómo podré dexarla! se EN AII. Don Juan ylos dichos. Juan áSimón. Señor :el Maestro Carroso dice que quiere hablar áVm. Hs hecho no sé que prisiones... Sim. ¿Algunos raterillos ?¡Eh! Jiiati. Dice que son Gitanos. Sim. Pues :ladrones ,que es lo mismo. Dile que voy allá... Mira que antes avise ámi Alcalde mayor ,yque vuelva. Juan. Se vá yvuelve. ¡Ah! Señor, también ha estado aquí aquel D. Vicente. Sim. ¡Litigante eterno! ¿y qué le has dicho ? Juan. Que estaba V. S. ocupado. Sim. Lindamente ;él viene solo áquitarme el tiempo ,como si yo no tuviese que hacer mas que atender ásu pleyto. Se va Don Juan. Torq. ¡Infeliz! ¡acaso penderá de él la subsistencia de su familia! SCENA III. Felipe ylos dichos. Felip. áTorquato.Ya está haí el carruage. Seño?. Laur. ¿Tan temprano? aun no hemos comido. Sim. Tanto peor para ellos: que se aguarden. Torq. Ház que entretanto vayan poniendo los cofres en la zaga. Se va SCENA IV. D. Juan ylos dichos. Juan. El Señor D. Justo envía adecir, que 8El delinquente honrado» que sino esta aquí acaso al medio dia , no se le aguarde ácomer. Sim. Pardiez que él lo ha tomado despacio: yo voyá trabajara mi despacho, si ácaso viniere ,que me avisen ,ysi tardase demasiado ,comeremos. Vass. Laur.'Vé tu, Eugenia, ádisponer lo que te he prevenido ,yház que le dén de comer aFelipe ,para que no haga falta ásu Amo. se EN AV. D. Torquato yDoña Laura. Laur. Mirándole. Al fin, nos han dexado solos :veamos lo que dice. ¡Qué afligido está!., no me atrevo apreguntarle... pero es preciso salir de tantas dudas. Torquato :este viage que vas áhacer te tiene muy inquieto :yo lo conozco en tu semblante ,yno sé como una ausencia de tan pocos dias ,yque por otra parte es voluntaria ,te pueda costar tanto desasosiego. Torq. ¡Oh Dios !¿cómo lo diré? Laur. Pero, ¿qué es esto, Torquato? ¿Tfi suspiras ?¿Nada me respondes ?Querido esposo... Torq. jAy Laura I Laur. ¡Querido mío !¿qué es esto? ¿Tú desconfías de tu esposa? ¿Puede haber en tu pecho alguna pena de que yo no participe ?¡Ah! yo he perdido tu confianza :tu me aborreces ,si ,me aborreces. Torq. ¿Aborrecerte? ¡oh Dios !no tierna esposa ,no ;jamás mi corazón te ha querido con mas ardor ,ni con mayor ternura. Laur. Pues bien; ¿qué es lo que te aflige? Torq. El temor de perderte. Laur. ¿De perderme? Torq. Si ,Laura mia ,yde perderte para siempre. Laur. ¡Oh Dios !¿qué oigo ? Torq. Mi corazón ,querida esposa ,no siente sus tormentos... El es muy digno de los que sufre yde ios que le aguardan ,pero la aflicción que te preparo* esto es lo que me tiene inconsolable. * Laur. Ahora bien ,Torquato ,el Ci¡Io por medios muy extraños me ha condu. cido hasta tu lecho ,yo vivo contenta' ycreo que en este destino he hallado la suprema felicidad Desde que un san- to ñudo unió nuestros corazones; nuestros gustos ynuestras penas deben ser comunes, ysi yo fuese capáz de'ocultarte algunos de mis cuidados ,creería faltar ála fidelidad que te debo ;habíame claro :descúbreme tu alma ,y líbrame de las angustias en que me tiene tu silencio. Torq. Si ,Laura ;yo voy asatisfacer ese justo deseo :tu candor ytu virtud lo merecen ;yojalá te hubiese hecho mí corazón en otro tiempo tanta justicia como ahora ;pero ya no hay remedio... Tu debes preparar el tuyo para el terrible golpe que va ádescargar en él este bárbaro esposo.... ¡Ah! ¡quánto dolor me cuesta el afligirte ! Laur, Mi alma se estremece al escucharte. Torq. Ya ves con quanto ardor se busca al matador de tu primer esposo :quantas yquan vivas diligencias se práctican por descubrirle. El brazo de la justicia está levantado contra su vida miserable ;el Soberano ha empeñado su augusto nombre en esta pesquisa :tu padre ylos parientes del muerto están sedientos de su sangre ,ytal vez tu misma ofreces el deseo de su muerte a la tierna memoria de tu primer amor. Pues este delinquente ,este hombre proscrito ,desdichado ,aborrecido de todos ,yperseguido en todas partes es tu infeliz esposo. Laur. ¡Cielo! Cae sohre su silla» Torq. Si ,adorada Laura ;yo soy ese objeto miserable de la ira del Cielo y ios hombres ,ysin embargo viviría tranquilo sino mereciese serlo también de la tuya... Pero yo te he ofendido, 1® conozco :ocultándote mi situación hice átu alíua inocente el mas atroz agra- Tragí’Comedia* 3 agravio ,yesto solo me hace digno de los mayores suplicios. No ,la muerte de tu esposo fué dé mi parte un delito involuntario :el cielo es testigo de quanto hice por evitarla... Pero mi silencio ,mi perfidia, haberte engañado, haber engañado aLaura ,ála virtuosa Laura ,¡ah !en vano querrá perdonarme tu alma inocente. Yo no puedo perdonarme ámi mismo. ’ítaur. ¡Muger desventurada !es lo que acabas de saber ? •jPorq^- Pero ,Laura ,consuélate :yo voy avengarte. No ;mi perfidia atroz no quedará sin castigo :yo voy ahuir de tí para siempre ,yaesconder mi vida detestable en los horribles climas donde no llega la luz del sol, ydonde reynan siempre el horror yla obscuridad: yno creas que voy huyendo de la muerte j^ella'de horrible para ^ios desdichados? ¡Ah !lejos de tu vista, el horror de haberte ofendido será para mi alma un suplicio mas duro ymas terrible qu*. la muerte misma. tidur. ¡Buen Dios! ¿por qué delito castíjgas áesta desdichada ? Torq. ¡Triste esposa! yo soy el único Autor de tus desdichas. Soy un monstruo que está envenenando tu corazón; ¡ah! mi silencio... ¡A lo menos si después de perderla conservase la inocencia!... Funesto amor ,tu rae has privado de ella: yo la perdí por adquirir áLaura, vuelyemela ahora, yrecobraré su confianza. SCENAVI. Felips ylos dichos» Feltp. Señor ,Señor. Asustado» Torq. ¿Qué ?¿qué traes ? FAip» Acaban de llevar preso al Señor Don Anselmo áuna de las Torres áe este Alcázar. Yo estaba por casualidad sobre el foso ,yle vi entrar :también me vió su merced ,yme dixo al paso, corre Felipe ,corre ,dile átu Amo lo que pasa ,que vaya sin cuidado ,que no se detenga ,yque me escriba desde Madrid. Torq. ¡Oh, Dios !¡qué golpe tan terrible! Felip. Dicen los que le trageron que es quien mató al Señor Marques ,yque Juanillo lo ha declarado. Torq. Bien está; vete. SCENAVIL Torquaio yLaura. Torq. No ,yo no snfi’iré que padezca un momento por raí causa. El está inocente ,yyo voy ásocorrerle. Laur. ¿A socorrerle? ¿Y podrás sin exponer tu vida ?Yen riesgo tan evidente quiex'es que tu esposa... Torq. Pero, Laura, ¿podré yo sufrir tranquilo que padezca mi Amigo por raí culpa? ¿Yo le veré arrestado, deshonrado ytenido por delinquente sin correr áayudarle ,siendo el único Autor de su calamidad ?No :yo voy ádelatarme ,álibrar su preciosa vida yk morir ,pues solo soy digno de este infortunio. Laur. ¿Y las lágrimas de tu esposa, hombre cruel ,no podrán reprimir tus ímpetus violentos ?¿Quiéres exponer mi triste vida ánuevos desconsuelos ?Sosiégate ,desdichado ,yten compasión de esta infeliz. Don Anselmo está inocente ;el cielo velará sobre su vida, y nos dará medios de conservársela. Salva ahora la tuya ,pues nos importa a tantos. Huye al instante de este funes- to clima, donde te persigue el infortunio :ydexa anuestro cuidado la libertad de tu Amigo. Torq. No, querida Laura ,no puedo obedecerte. Las cosas han tomado otro semblante ;yya no puedo separarme de aquí sin hacer traición al honor yá la amistad. Anselmo está preso por mi causa; conozco su corazón :es incapaz de descubrirme, yáiites correrá mil veces ála muerte que contribuya ála desgracia de un Amigo :yo no le expondré temerariamente; No ,Laura, tu Bme i6El delinquente hoúrado* ála ultima pragmática dejduelos ,consultando con S. M. la sentencia que diere con remisión de los autos originales por mi mano :todo con la posible brevedad. Rep.Tú vez los parientes del muerto... Ellos son tan im.portunos como poderosos ,ysus instancias... pero no hay remedio. El Rey lo manda y es fuerza obedecer... Yo no sé lo que me anuncia el corazón... Este D. Torquato... El está inocente... Un primer movimiento... Un impulso de su honor ultrajado... jQuánto me compadece su desgracia !pero las leyes están decisivas. ¡O leyes! ¡ó duras leyes! en vano gritan ia razón yla humanidad áfavor del inocente... ¿Pero seré yo tan cruel que no exponga al Soberano? No ,yo ie representare áfavor de un hombre honrado ,cuyo delito consiste en haberlo sido. ACTO IV. SCENAI. se EN AII. Ds« Justo solo. Justo. En fin, yo he cumplido con mi funesto ministerio sin olvidar la humanidad :quiera el Cielo que mis razones sean atendidas... Pero hay corazones insensibles ,que no ven las lágrimas de los infelices ,no oyen los clamores de una familia desolada ;con todo, el Soberano es muy piadoso, ysu animo benigno no podrá desatender... Yo no sé de que nace esta inquietud que rae atormenta. No pudiera ser que D. Torquato.. Haber nacido en Salamanca.. Notener noticia de sus padres.. Su edad.. Su fisonomía..¡Ah! ¡dulce yfunesta ilusión !la fantasía me, engaña :el fruto desdichado de mi primer amor pasó rápidamente de la cuna al sepulcro.. En fin, yo quiero hablarle. Ola ,que venga el reo ámi presencia. Las centinelas entran por la puerta qus severa en lo interior del quarto ,i«ego salen con Torquato yle QQtiducetí frasta la presencia del Juez, 'El Teatro representa el interior de una de las Torres del Alcázar que sirve de prisión á D. Torquato. La scena es de noche ,en la qual habrá dos sillas ^una mesa, ysobre ella una buxia. D. Justo estará sentado junto ála mesa, ysale ti Escribano. Esc. Señor, ya todo está evacuado: álas quatro ymedia en punto partió el posta con ios autos yla representación. Justo. Muy bien está: vayase Vm. ála antesala de mi quarto ,yesperadme allá sin apartaros un instante. Si acaso alguno me buscáre para cosa urgente, avisad ,ysi no lo fuere ,que nadie rae interrumpa: si viniese el expreso, conducidle aqui con reserva :sobre todo, secreto... Escrib. Ya entiendo, Señor ;que afligido está. Va¡s, SCENA III. Don Justo yD. Torquato. Justo. Si; yo le preguntaré... Su vista rae quebranta el corazón. Despejád. Sentaos. Siéntese Vm. Amigo mió :ya no soy su Juez ,pues solo vengo á consolarle ydarle una prueba de quanto le estimo :su honradéz me tiene sorprendido ,ysu franqueza heroica es digna de la mayor admiración :pero yo sien- to que ie haya sido tan perjudicial. Torq. Señor, el honor que ha sido la única causa de mi delito es la única disculpa que pudiera alegar; pero esta es una excepción que desestiman las leyes. Yo respeto como debo la autoridad pública ,yno soy capáz de eludir sus decisiones con enredos yfalsedades. Quando acepté el desafio previ todas las conseqüencias :por no perder el honor me expuse entonces ála muerte, yahora por conservarle la sufriré tranquilo* ^isto. Pero tanto empeño en callar las injurias ccn que provocó aVni. su ofen- SO’'... Tal vez su atrocidad representada al Soberano pudiera disculpar... forq- ¡Ay señor! No sé que las leyes admitan disculp:. alguna al que acepta un desafío: ¿porqué quería Vm. dexase perpetuados en el proceso ios nombres viles ? ^usto. ¿Pues qué cosa el ofensor dixo a Vra ?... Torq. Vra. me ha asegurado que no me hablaba como Juez, yvoy aresponderle como Amigo :mi ofensor, Señor, era un hombre temerario que había tenido perversa educación; ysu alto nacimien- to le inspiraba un orgullo intolerable. En nuestra desazón me dixo mil denuestos que yo disimulé ásu temeridad :me desanó varias veces ,yyo le desprecié con moderación :últimamente insistió yrenovó sus provocaciones echándome en cara un defecto... el rubor no me dexa repetirlo... ^usto. ¿Y bien? ¿Qué dixo? Hablerae Vm. con lisura. ^orq. ¡Ah ,Señor !entre mis desgracias cuento por Ja mayor la de no saber a quien debo la -vida ;yo he sido fruto desdichado de un anior ilegítiino :y a’unque este defecto estuvo siempre oculto ,ciertos rumores... En fin ,el Marques... ^usto- \a, ya entiendo... ¿Y qué ?¿Con efecto Vm. ha nacido en Salamanca? !Torq. Si ,Señor ;allí nací ,yallí tuve mi primera educación. ^usto. ¿Y aquién la debió Vm. ? Worq. Ami propia madre que rae crió con el título de sobrino, necrándome siempre el dulce nombre de hijo. ^usto. ¿Pero Vm. supo después que lo era con efecto ? ^orq- Una criada antigua me dió las únicas noticias que tengo de mi origen. Mi madre. Señor ,fué una de aquellas Señoras desdichadas áquienes el recuerdo de una sola flaqueza empeña Tragi-Comedia. t7 tud. Su pundonor ,ysu recato eran en extremo. No se contentó con ocultar al público su desgracia por los medios mas exquisitos ,sino que pasó toda S’u vida en remediarla. Una parienta suya anciana fué la única confidente da su cuidado :por medio de esta me hizo criar en una aldea vecina áSalamanca, después me agregó ásu familia con el títuio de sobrino ,fingiendo que mis padres habían muerto en Vizcaya :y en fin, engañó hasta ásu mismo amante, suponiéndole mi muerte ,yreservando para otro tiempo la noticia de mi existencia. Aun no paró aquí su delicadeza :clamó continuamente por la v^uelta de mi padre que se hallaba ausente; ypara el tiempo de su arribo estaba ya preparado un matrimonio ,que debía asegurarme la noticia ,yla legitimidad de mi origen :pero la muerte desvarató estos proyectos. Un accidente repentino privó kmi madre da la vida ,yá mi de tan dulces ylegitimas esperanz^s... Mas Señor ,Vm. está inquieto... ¿Tiene alguna novedad ? ^usto. No hay duda, él es ,si ,él es. Torq. ¡Señor! Justo, ivo ,Amigo mió ,no tenga Vra. cuidado ,ydígame ;¿nunca ha sabida ^el nombre de ese padre desdichado? 1orq. No ,Señor :la única noticia que pude aaquirir de él fué que había pasado con una Toga ánueva España ,y que debió regresar en la última flota. JuSi'O. ¡o Dios! ¡ó justo Dios !rai corazón me lo había dicho :¿hijo ? Torq. ¡Qué! ¿Señor, es posible? ¿Vm. será? Justo. Si ,hijo iiiio :yo soy ese padre desdicnado que nunca has conocido. Torq. ¿Vm. mi padre?... ¡Ay padre mío! al fin yo moriré contento después de haber pronunciado tan dulce nombre. Justo. ¡Hijo desventurado !¡En qué estado te vuelve el Cielo áios brazos de ta padre ! Torq. No ,padre mió ,después de haber “^^c^^^ocido áVm. ya no temo la muer’-e para sienrpra e., daasrc.cio de kvir- Justo. El Cielo castiga en este iustanti Claa El delinquente honrado» 1S las fiaqnézas de mi liviana juventud... -Pero sabes ,hijo infeliz ,quanta es tu desventura? ¿Sabes quanto debe ser mi dolor en este dia?... ¡Ahí porque no suspendí una hora siquiera, una hora... Si, tu desdichado padre ha vuelto de su largo destierro ,solo para ser causa de tu ruina... ¡Ay Isabel !¡Por quánto me debe ser dolorosa la noticia de tu muerte !Yo bien sé ,padre mió ,qual es mi situación ,ysé también el funesto ministerio que debe Vm. exercer conmigo. Mi suerte es inevitable; pero en tan duro conflicto ¿no es un favor admirable de la providencia que me restituya asus brazos?... No ,ya no moriré con el desconsuelo de ignorar ei Autor de mis días. Vm. me confortará en el terrible trance. Su virtud sostendrá mi flaqueza ;yáLaura ,ála inocente Laura le quedará un digno consolador en su triste viudez. ^usto. ¡Hijo infeliz! ¡Hijo digno de mejor ..suerte ,yde un padre menos desdichado !tu virtud me encanta, ytus discursos me déstrozan el corazón... El es honrado ,es virtuoso ,esta inocente ¿y ha de morir ?¿Y yo le he de perder? ¡Ah! no, yo confio en la bondad dei Soberano ;él es piadoso... .Su corazón es grande ybenéfico ,yno podrá desatender ámis razones. SCENAIV. El Escribano ylos dichos- Esc. Señor ,el Caballero Corregidor dice que si le permite V. S. ^tíSiO- Aguardaos un momento... HijO mió .reserva en tu corazón este secre- to ,porque importa ámis ideas: ysi el Cielo no se doliese de este padre desventurado ,ocultemos ala naturaleza tul exemplo capáz de horrorizarla. Esc. ¡Con qué ternura le habla !Hasta le da ei nombre de hijo por consolarle, no es esto muy común entre los Jueces. ^usto. Decid al Señor D. Simón que venga quando guste. Torq. Solo me toca obedecer yveneras? ios designios de Vm. SCEÍL AV. Don Simón ,D. Justo yD. Torquato. Sim. Perdone Vm. Señor D. Justo; mi hi- ja no me dexa sosegar un momento: si no la detengo ya venía precipitada a ponerse alos pies de Vm. Dice que quiere ver ásu esposo ,acompañarle ,yno separarse un instante de su lado ,D. Anselmo clama por lo mismo. Justo. ¡Ah! ¿si supiesen qual es tu suerte? Sim. Muy buena la hemos hecho, Torqua- to ;mira en que estado nos has puesto. ^~,Justo. Señor D. Simón ,no es tiempo de reconvenciones :duelese Vm. de su triste situación ,yno le aflija mas. ‘ Torq. ¿Y qué ,Señor ,se me negará el consuelo?... Justo. ¿Paraque quiere Vm. exponerle á la angustia de ver las lágrimas de su esposaTy escucharlos suspiros de su buen Amigo ?... La vista de tan tiernos objetos solo puede servirle de mayor quebranto. No, Amigo mío :retírese Vm. un instante ,ytrate de tranquilizar su espíritu, tal vez mas adelante podrá satisfacer tan justo deseo ;ola, retu-ádle. SCENAVI. Don Justo yD. Simón, Sitn. Este mozo nos ha perdido :mi casa está alborotada ,todos lloran, todos se afligen ,ytodos sienten su desgracia: vea Vm. aquí ,Señor D. Justo ,quaies -son las conseqüencjas de los desafíos ;Ios mozos pretenden disculparse con el ho ñor ,sin advertir que por conservarle faltan á sus mayores obligaciones. No, ia ley los castiga con sobrada razón. Justo. Ya otra vez hemos tocado este punto ,yyo creía haber convencido a Vm. pero veo que no lo está. Bien se que el verdadero honor es el que re su ta del exercicio de la virtud ydel cuffi plimiento de hombre justo debe sacrificar ásu conservación todas las preccupacioi^^s vulgares :pero por desgracia la sO*idéz de esta masima se esconde ála laucheduaibre. Si^m. Los discursos de Vm. son deitiasiado profundos; yo no soy filósofo; pero estoy muy mal con que los mozos... ^ustot Dexemos una contestación que debe afligirnos áentrambos ,yvamos &consolar ksu hija de Vni. pues tanto lo necesita. Sim. Pero dígame Vni. |no habrá algún medio de salvar áTorquato ? ^usto. Esa pregunta es bien estraña en quien sabe las obligaciones de un Juez: el Organo de la ley no es arbitro de ella. Yo no tengo mas arbitrio que el de representar; ya ha oído Vm. como pienso, ypuede inferir si lo habré hecho con eficacia. Sim,\ Oh! pues de esa suerte yo confio. ^usto> No hará Vm. bien en confiar dema* siado :las representaciones de un Juez suelen pesar poco quando se trata de hacer respetar las leyes. Sin embargo la providencia... I.a piedad del Soberano.. 'Justo. No solo aprueban su muerte, sino que quieren apresurarla. Slm. Señor D. Justo... Justo. ¡Hijo mió! ¡Hijo desdichado! No, yo no consentiré... ¡Ah! yo iré ábañar los augustos pies del mejor de los Monarcas con humildes lágrimas. Sim. ¡Qual está ,Dios raio !El no sosiega... Señor D. Justo ,Señor D. Justo... ¿Pero qué gritos? SCENAVIII. TáOMYa ,D. Anselmo ylos dichos. Ans. Señora ,Señora ,detengase Vm. Laur. ¿Qué? ¿El correrá ála muerte, yyo no podré abrazarle?.. ¡Querido esposo* ¿Dónde te esconden ?¿Quiénes son los crueles que dividen nuestras almas? S.m. mía, ¿qué es esto? D. Anselmo.. Ans. oenor, yo no he podido contenerla... el posta que llegó de la Corte esparció la voz de que traía malas noticias: entendiéronlo algunos de la familia ,y sus lágrimas... ' Laur. ¡Ay Señor !¿Vm. abandona ásu Amigo ?Sufrirá que su esposa desventurada... Tragz-Comedia. los propios debeles. El SCENA VII. El Escribano ylos dichos. Esc. Señor ,acaba de llegar el expreso. Justo. Veamos: no sé lo que me inquieta, el corazón no me cabe en el pecho. Sim. ¿Qué tendrá que tanto se ha turbado? Justo, ¡o padre sin ventura !¡O hijo desdichado ! Esc. Malo ,sin duda se ha confirmado la sentencia. Vase. Sim. Yo no comprehendo... El ha perdido el color... ¡Qu&l se ha puesto ,Dios mió !¿Qué traerá esta carta? Justo. Si, yo he sido el cruel que he acelerado su desgracia... ¡Ah! yo esperaba que mis clamores en favor de un inocente... Shn. ¿Qué tendrá que tanto exclama? Señor... Just0. ¡Vé aquí lo que faltaba ai complementó de mi desdicha!.., V^enid ^monstruos, tiranos insensibles, venid áver estos objetos ,yconoceréis la compasión.. ¡Ah !Señor D. Simón, separe Vm. asu hija de este sitio ,donde nada es capáz de aliviar su dolor. Vamos ,hija ,vamos. aur. No :yo no me separo de aquí..? ¿Qué .¿Después de perderle ,me negarán también ei consuelo de morir eu sus brazos ?¡Crueles !todos son crueles coa esta desdichada. SCENA IX. Don Justo yDon Anselmo. Justo. Quedese Vm. Señor D. Anselmo.' Los pasages ocurridos en este tr;3^e dia me han hecho conocer la fina amistad que Vm. profesa áD. Torquato; ;quie/ C —w•• 2¿w El deliíiquente honrado. re Vm. dar un paso en su favor que le ha sido dictada pof éu mismo padre» pueda librar de la desdicha que le ame- Ans. ¿Vm. padre suyo .,0 Dios . uaza? Ans- ¿Pues qué? ¿Vm. lo duda. ¿No puede Vm. comprehender quanto estimo sus virtudes ,ni quanto me duelo de su triste situación ?¡Ah !si yo pudiera a costa de mi vida... Justo- Amenos costa le puede Vm. ser muy útil 5ydefender la suya jél está condenado ámuerte ápesar de quantas razones e^spuse sn su favor. La resolución es la q^ue Vm. verá. Anslee. He dado cuenta al Rey de la causa escrita sobre el desano que hubo cuesta Ciudad el día quatro de Agosto del año próximo pasado entre el Marques de Ivlontiila yD. Toiquato Ramírez 5de que resulto la muerte del primero; ysin embargo de quanto V. S. expone- en favor del matador en la representación que acompaña adicha causa 1S. M. teniendo en considei ación el escándalo que ha causado este delito en esta Ciudad yeste Real Sitio >siiigu.iarmente quaiido estaba tan recientemente publicada la prágmatica de veinte yocho de Abril del mismo ano pasado ;yteniendo asimismo presente que el reo está llanamente conicso en su delito, se ha servido resolver que V. S. ponga en execucion la seiiLeneia de muerte yconfiscación que ha dado en dicha causa :concediendo al reo para escarmiento de otros ,ypor Is extraordinario del caso solas doce horas de tiempo para que en ellas se disponga a morir como Christiano jyque me dará cuenta de haberse executado todo en la forma prevenida. Nuestro Señor, &c. ¡Infeliz Amigo 1yo no podré sobrevivir átu muerte. Justo. Desdichadol ¡qué pocos son os^que se compadecen de su desgracia !iero Vm. D. Anselmo ,aun no saoe hasta donde llega la desdicha de su Amigo. Ans. ¿Qué Señor ?Después de una sentencia... Jusío- Si; Araigo, esta barbara sentencia ns- Justo Yo no soy su padre ;yo soy uh monstruo que le he dado la vida para arrebatársela después... ¡Insensato !yo hubiera podido... Pero no perdamos. Amigo ,un tiempo tan precioso: la terrible sentencia se va ánotificar áTorquato. Vm. es su Amigo ,el Monarca está cerca :Vm. tiene en la Corte iivtercesores :ytal vez sus instancias«. Ans. Basta, Señor D. Justo, he entendido ,no me detengo ni un instante. Justo- Si fuere preciso que el nombre de su padre... Ans. Entiendo ,entiendo. SCENAX. Don Justo solo. Justo. ¡Santo Dios, encamina sus pasos!., Vé aqui el natural ydulce fruto de la virtud. Todos se complacen en protegerla, ytodos corren ansiosos ásostenerla en la adversidad ;pero ¡quán débiles son sus apoyos !¡Virtud santa y amable !tu serás siempre respetada de las almas sencillas ;¡quánto ha cambiado mi suerte en solo un dia! ¿Será posible que yo me vea en la dura necesidad de derramar mi propia sangre ?¿Yde borrar mi ptopia imagen ?¿De destruir mi propia hechura? ¡Hijo desventurado! la mano de tu bárbaro padre te va a ofrecer el amargo cáliz de la muerte; ¡funesta obligación!¡Horrible ministerio! si acaso D. Anselmo.. ¡Ah! ¿qué podrán sus débiles ruegos contra los de tantos importunos... Contra el respeto de las leyes... Contra la preocupación dei publico?... Ah 1 ACTO V. SCENAI. Don Tonquato yDon Justo. Justo. Dexenie lóms. solo por un rato. R«' tirese Vm. también, yavise quando sea ^tieai» fragi-Cornedía. 21 de aflicción ymiscfias, mientras tu espíritu sobre las alas de la inmortalidad va tlelftpo. Ya nié queda esperanza alguna :la hora funesta está cercana ,y D. Anselmo no parece... ¡O justo Dios! ^Negareis este consuelo amis ardientes lagrimas v Torq- En este horrible ypavoroso instante la imagen de Laura ocupa únicamente mi memoria, yel eco penetrante de sus suspiros resuena en el fondo de mi alma... ¡Ah, Laura! yo no soy digno de tan amargas lágrimas. Mi padre... Su venerable presencia... ysu tristeza me despedaaan el corazón... !0 muerte! sin estos dos objetos no serías tan horrible amis ojos... Padre... ^usto. Hay que hacer tantas diligencias antes de hablar ai Soberano. .. Padre... ^usto. Las lágrimas me ahogan... Nopuedo responderle. Torq- Querido padre... Justo. Hijo mió... Torq. Yo estoy fatigado jyel peso de los grillos no me dexa correr álas plantas de Vm. Mi hora se acerca... digitaos de bendecir por ia última vez ávuestro hijo. Justo- Hijo mió :tus angustias van ácesar; ytuádescansar para siempre en el seno del Criador. Allí hallarás un padre que sabrá recompensar tus virtudes. Torq. Si ,venerado padre: yo voy áofrecerle miespíritu, éinterceder en su adorable presencia por los tiernos objetos de que su providencia me separa... Ante su trono augusto no encontraré la injusticia; lainoeenciay la virtud asisten solo ásu lado... Si padre ,su corazón de Vm. yel de Laura, llenos de pureza Vrectitud tendrán todo su valor ante elOmnipotente.jAh! ¡qué consuelo! ¡qué dulce consuelo!.. Yo iré áesperar en el vasto seno de la eternidad la compañía de dos almas tan puras. Justo. Tu has cumplido, hijo raio, con todos tus deberes,ypuedes creerte dichoso,pues •vms árecoger el galardón. ¡Ah! nosotros desdichados quedamos sepultadoa ea uu abismo Toca el rdcxlas $. ápenetrar las mansiones eternas ,yá esconderse en el seno del mismo Dios que le ha criado: procura imprimir en tu alma estas dulces ideas, yellas te harán superior álas angustias de la muerte. SCENAII. Escribano ylos dichos. Esc. Señor ,la hora ha dado ya. Torq. ¡Oh Dios! esta es la última de raí vida... gCon qué no hay remedio? Vamos pues ámorir. Justo. Este D. Anselmo.. Santo Dios..¿Asi abandonáis al inocente?... Haced que entren. SCENAIII. El Castellano ,la Tropa ,los M-inistros. Todos salen con orden. Querido padre,yo recomiendo áVm. la inocente Laura. Substituyala Vm*. ea lugar de este hijo que va áperder. Justo. Hijo mío :ella será mi único consuelo en las angustias que me aguardam Torq. Padre ,áDios querido padre. Justo. Este D. Anselmo... Torq. ADios ,querido padre. SCENA IV. Don Justo solo. Justo. Hijo infeliz !yo soy quien te priva de la inocente vida! Lo que he hecho poc salvarte ha sido tan poco.. -Que ideatai> horrible.. Pero ya no hayremedio...bieii presto la fúnebre campana me avisará de su muerte. Ya parece que resuena erigís oídos... ¡Santo Dios! yo no hallo so-< sisgo en parte alguna... ¡Hijo desdicha-» do!... ¿Es posible? ¿Con qué tu inocencia, tus virtudes, los ruegos de un Amigo ,los tiernos suspiros de una esposa^ las lágrimas de un padre, el llanto universal de la naturaleza ,nada pudo librarte de la muerte ?¿De una muerte tan pronta, tan acerba.. ¿Buen Dios! -Y íti lo sufres? ¿Y tú no lesocorres? Pei’o ¿qué ruido se oye ?¿Si estaiá ya espirando 22 El dellnquenfe SCENAV. Don Sttnon ,Laura ylos dichos. Sim. ;Ay Señor !yo no puedo detenerla: tun Swlo ínstants cjug nos descuidamos-#» Laur. No, no, todos rae engañan... Crueies... ¿Porqué me quitáis ámi esposo? ¿Dónde está? ¿Q^^? ¿No parece? ¿Se le lían llevado ya? jVerdugos! ¡Crueles verdugos de mi inocente esposo; ¿Estaréis ya contentos? No, él no ha muerto aun, pues yo respiro. Dexádrae ,dexádme <jue vaya áacompañarle. Que la sangrienta espada corte áun mismo tiempo nuestros cuellos. ¡Querido esposo! jAh !tú lucharás coa tus verdugos por venir áunirte con tu Laura. ¿Porque no quieren que espiremos juntos? ^usto. Hija... Laur. Ya no soy vuestra hija ,no, cruel. Vos rae habéis quitado ámi esposo, si, me lo habéis quitado. Yno os disculpéis con las leyes. ffíwío. ¡Qué alma podrá resistir átantas añicciones !Toca doble. Yá sonó la campana :rumor? ¡O Santo Dios, recibe su espíritu. Laur. ¿Qué ?¿ya espiró ?¿quién ?¿Mi esposo? No, lío puede ser: mi esposo... |Ah, triste esposo!... ¿Qué? ¿Tu sangre Saoceníe corre ya derramada ¿¡Ah !yo voy ádetenerla. Shn. Hija mia, hija de mi vida... ¡Ah! que no respira. ^usto. Éste profundo ymelancólico silencio llena mi alma de susto yde pavor. ¡Eterno Dios! tü has recibido ya su espíritu en ia morada de los justos. Sim. Hija... ¡padre desdichado! Laur. ¡Con que no hay remedio! Con que el golpe fatal... No, yo no puedo vivir... ¡Querido esposo !¡Ah ,barbaros :ah, qrueles verdugos ! Justo. ¡Gran Dios !pues nos enviáis esta tribulación ,confortad nuestras almas para sufrirla. 'Sim. ¡Hija mia !¡Hija querida ! Laur. ¿Y el justo Cielo no vengará la sangre del inocente? ODios !atiende ámi honrado. ruego :que perezcan los verdugos que !e han asesinado :que la triste sombra de mi difunto esposo llene sus corazo nes de luto yde pavor :que ios gritos ios atroces lamentos de su vida infeliz resuenen siempre en sus almas impíasque sean eterno objeto de tu terrible colera. Sim. Hija... El dolor la tiene sin sentido. Q'uérida hija.». Justo. ¡Ah !su dolor es bien justo. ¡Des. dichada!... ¿Pero qué nuevo rumor? ¿Qué habrá sucedido ? SCENAVI. El Castellano ,el Escribano ,ylas esntilíelas salen clamando todos. Tod. Albricias ,albricias. Sim. ¿Pues qué? ¿Qué hay? Esc. Albricias :el Rey le ha perdonado. Sim. ¡O Dios ! Laur. ¿Pues qué ?¿No ha muerto aun? Esc. Si el Señor D. Anselmo tarda un instante mas ,todo se ha perdido ,pero el Cielo le trajo átan buen tiempo... No, Señores, vive aun yestá perdonado. Laur. ¿Y dónde está ?Yo corro áverle. Justo. Al fin ,buen Dios, ios clamores de un padre desdichado no han sido vanos en tu adorable presencia... Sim. Pues vaya, cuéntenos Vra. lo que ha pasado ,ysaqueaos de dudas. Esc. Yo no sé si podré, porque estoy tan asustado, tan contento... Señor, ya todo estaba dispuesto ,yel reo había, subido al cadahalso. Toda ia Ciudad se hallaba en ia gran plaza de este Alca- *- zar ansiosa de ver el horrible espectáculo :el susto yla curiosidad tenían al pueblo en profundo silencio ,ysolo se oían las tristes voces de los Religiosos que auxiliaban ,yel funesto pregón de la sentencia. Entre tanto conserva D* Torquato en su semblante la compostura ygravedad de su natural :ylos ojO* de todo el concurso estaban clavados en él ,quando el verdugo le advirtió que había llegado su hora :entonce» sereno ymesurado se acomoda la lug^' Tragi-Cotnedia* bre vestidura ,tiende svi vista por toda la plaza ,la ñxa por uu rato en este Al- .cazar ,ylanzando un profundo ytriste suspiro se dispone para la sangrienta execucion. Todos guardaban un melancólico silencio', yya el Verdugo iba á .descargar el fatal golpe ,quando una voz que clamaba álo lejos... Perdón, perdón... Detuvo el impulso de su brazo. Aesta voz siguió una grande y .confusa gritería del Pueblo, cuyo rumor engañó al que tenía ásu cargo la -campana ,de suerte que el fúnebre sonido de esta ,ylas alegres voces del indulto yde perdón resonaron áun mismo tiempo en los oídos. Ya áeste tiempo llegaba D. Anselmo ácaballo al sitio del suplicio. El susto ,el polvo y el sudor habían desfigurado su semblante de forma, que nadie le conocía. Traía en su mano esta Real cédula de indulto que me entregó al instante, ydándome orden de que viniese ápresentárosla, se apeó ,subió al cadahálso, yallíledexé dando tiernos abrazos ásu Amigo ,y bañando su rostro con lágrimas de gozo ;no es ponderable ,Señor ,cuanto alborozo suscitó esta novedad en los concurrentes. El júbilo ycontento se descubría en todos ios semblantes, yen sus labios solo se oían las alabanzas del Monarca. En fin ,Señor ,yo vine apresurado para recibir vuestra orden que todos esperan con impaciencia. pristo. Dádmela ,Amigo; ycorred, no os detengáis un punto, poned ámi hijo en libertad,yque venga al instante ánuestra vista, jAh !buen Dios ,mi corazón desfallece de contento. Si, querida Laura ;él es mi hijo, ytu lo eres también... vén ámis brazos, yayúdame ádár gracias ála Providencia por este inefable beneficio. Laur. Qué ,Señor ;¿Vm. es su padre? Sim. ¿Su padre? yustG. Si; yo soy su padre, ysin embargo había decretado su muerte ;jha !si el Cielo no le hubiese salvado, sobre el sepulcro pudieraterminar mis tomentos. 23 Sosiégate ,querida hija ,ytranquiliza tu espíritu agitado... En mejor tiempo yo te descubriré ios designios de la providencia sobre el origen de tu esposo. Latir. Querido padre, el Cielo me le vuel- ve por mano de Vm. ;si ;ála virtud de ambos se debió esta ventura. ¿/w. Señores, quanto pasa parece una ñor vela. Yo estoy aturdido ypasmado ,y apenas creo lo mismo que estoy viendo.. Querida Laura ,ven álos brazos de tu padre. SCENAVI. D. Torqtiaio, D. Anselmo ,Felipe, Euge^: nia, el Escribano ylos dichos. Laur. jAh !querido esposo... Torq. ¡Ah! Justo. ¡Mi bienhechor ,mi Amigo! ¿coa que podremos corresponder atan sublime beneficio ? Ans. En el mismo está mi recompensa. Yo he tenido la dulce satisfacción de libra? ámi Amigo. Torq. ¡Querido padre ! Justo. V’én ámis brazos, hijo mío; ven a mis brazos. Tú serás el apoyo de mi vejez. Laur. El gozo me tiene fuera de mí... Querido D. Anselmo ,yo seré eternamente vuestra esclava. Torq. Padre mió... Sim. Buen susto nos has dado,chico; Dios te lo perdone :vaya, Señores, dejemos los abrazos para mejor tiempo ,yque D. Anselmo nos diga como ha hecho este milagro. Jamás sufrió mi corazón tan terribles angustias. Quando llegué ála Corte estaba S. M. recogido. Mis gritos ,mis clamores fueron vanos. Nadie se atrevió áinterrumpir su augusto descanso. Yo no dormí en toda la noche ni un instante :pero tampoco dcsá sosegar á. nadie ;el ministro Sumiller ,el Mayordomo mayor ,el Capitán de Guardias, todos sufrieron mis importunidades ,y todos benignamente ,ai fia ,ofrecieren V 24 Bl delhiQuente honrado* pedir áS. M. una audienclaj ycon esto ios dexé por un rato ,pero empleé el tiempo que restaba hasta la hora señalada en prevenir álos que debían extender la cédula en caso de ser ei despacho favorable. Alas siete rae admitió el So- ¿erano :yo le expuse con brevedad y con modestia quanto había pasado en el desafio :le pinté con colores muy vivos el genio provocativo del Marques difunto jel corazón blando yvirtuoso de Torquato ,el candor yla virtud de su esposa ,ysobre todo la constancia y rectitud deljuez, diciéndole que era su «nisrao padre, yponderando las angustias yla aflicción de su alma generosa, el Cielo sin duda animaba mis palabras, ydisponía el corazón del Monarca. ¿Ah !¡qué Monarca tan piadoso iyo vi (que corrieron tiernas lágrimas de sus augustos ojos. Después de haberme oído con la mayor humanidad ;la suerte de este desdichado ,me dixo ,conmueve ¿ai Real animo ,ymucho mas la de su ¿juen padre ;anda :ya está perdonado: ^ero no puede jamás vivir en Segovia, íiii entrar en mi Corte. Yo rae postré al punto ásus augustos pies,yios inundé con abundoso llanto; salgo corriendo ,acelero el despacho ,tomo el caballo ,vuelvp al camino ,¡y oh ,Dios! un instante mas me hubiera privada del mejor Amigo. To¡'q_. Querido Amigo ,vuelve otra vez ámis brazos :tu has sido mi liberta., dor ;Quantos yquau dulces vínculos unirán desde hoy nuestras almas. Ltaur. Si, este favor inmenso vivirá sienj pre grabado en nuestros corazones •' piadoso yAugusto Soberano !bendiga el justo Cielo ia clemencia de tu alma pues sabe dolerse de los desventurados* ^'usto. Hijos míos ,empecemos áagradecer sus augustos beneñcios obedeciéndole ;vamos átratar de vuestro destino ,yádexar para siempre esta Ciudad, en cayo suelo nos han perseguido tanto las desgracias. Sim. ¿Pues qué. Señor ,tan presto ?¿Y me quiere Vra. dexar sin mi hija? Laur. ¡Ah! yo seguiré ámi esposo hasta los últimos términos dei mundo. Vid, querido padre ,también nos podrá acompañar. Sim. Si ,hija mia :mi empleo se vá á cumplir :yo iré en vuestra compañía, sin la qual no puedo ser dichoso. ^usto. Demos todos gracias ála inefable providencia ,que nunca abandona á los virtuosos ,ni se olvida de ios inocentes oprimidos. *\ CON LICENCIA, Barcelona ;Por brería - la Viuda Piferrer ,vendese en su liadministrada por Juan Sellent, 9