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Narrar, mostrar y cantar la pasión. Ejemplo de patrimonio inmaterial

Ramos-Suárez, Manuel-Antonio

Abstract

A lo largo de los siglos, las hermandades penitenciales han pretendido evangelizar al pueblo de Dios con sus imágenes y así, la población sencilla e iletrada conocía la pasión y muerte de Cristo. En algunas poblaciones de España, caso de Marchena, localidad de la campiña sevillana, esa catequesis plástica mostraba y muestra escenas sacras con sus imágenes, con sermones y mandatos, la tipología de sus cortejos y con la música de sus saetas antiguas. Esto ha permitido que se conserven unas celebraciones de Semana Santa de carácter singular, consideradas ejemplos de patrimonio inmaterial en la actualidad.

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Joaquín de la Peña Fernández Manuel Palma Ramírez Amparo Rodríguez Babío José Leonardo Ruiz Sánchez Lourdes Sivianes Ferrera de Castro (coordinadores) Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular Artículos de: Jesús Abreu Muñoz Francisco Javier Álvarez Bonilla José Anido Rodríguez Antonio Bueno Ávila Javier Burrieza Sánchez Rocío Calvo Lázaro Ramón Cañizares Japón Carlos Carrasco-Schlatter Álvaro Cueli Caro Daniel Cuesta Gómez Francisco Manuel Delgado Aboza María José Escribano Nieto Manuel F. Fernández Chaves Miguel Ángel García Mercado Ramón Gómez Díaz Anastasio Gómez Hidalgo Gonzalo Gómez Ramos-Izquierdo Sarai Herrera Pérez Juan Carlos Jiménez Díaz Juan Cristóbal Jurado Vela Antonio J. López Gutiérrez Pedro Manuel Luengo Gutiérrez Mario Roberto Maldonado Samayoa Pedro Manuel Martínez Lara Carlos Orellana Pérez-Elliot José Carlos Pérez Arias Rafael M. Pérez García Salvador David Pérez González Reyes Pro Jiménez Juan Manuel Ramos Berrocoso Manuel-Antonio Ramos-Suárez Álvaro Román Villalón María Teresa Ruiz Barrera Martín Sánchez-Franco Jesús Sánchez Gil Hugo Santos Gil Javier Sastre González José Manuel Seijas Costa José Manuel Yuste Álvarez Manuel Zamora Negrillo Joaquín de la Peña Fernández Manuel Palma Ramírez Amparo Rodríguez Babío José Leonardo Ruiz Sánchez Lourdes Sivianes Ferrera de Castro (coordinadores) Joaquín de la Peña Fernández Manuel Palma Ramírez Amparo Rodríguez Babío José Leonardo Ruiz Sánchez Lourdes Sivianes Ferrera de Castro (coordinadores) Sevilla 2024 Colección Actas Núm.: 92 © Editorial Universidad de Sevilla 2024 c/ Porvenir, 27 - 41013 Sevilla. Tlfs.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: inf[email protected] Web: https://editorial.us.es © Joaquín de la Peña Fernández, Manuel Palma Ramírez, Amparo Rodríguez Babío, José Leonardo Ruiz Sánchez y Lourdes Sivianes Ferrera de Castro (coordinadores) 2024 © De los textos, los autores 2024 ISBN: 978-84-472-2741-9 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/9788447227419 Diseño de cubierta y maquetación: Araceli Díaz Realización electrónica: Editorial Universidad de Sevilla Comité editorial de la Editorial Universidad de Sevilla: Araceli López Serena (Directora) Elena Leal Abad (Subdirectora) Concepción Barrero Rodríguez Rafael Fernández Chacón María Gracia García Martín María del Pópulo Pablo-Romero Gil-Delgado Manuel Padilla Cruz Marta Palenque María Eugenia Petit-Breuilh Sepúlveda Marina Ramos Serrano José-Leonardo Ruiz Sánchez Antonio Tejedor Cabrera Comité Científico del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular Joaquín de la Peña Fernández Eduardo Ferrer Albelda Manuel Palma Ramírez Amparo Rodríguez Babío José Leonardo Ruiz Sánchez Lourdes Sivianes Ferrera de Castro Edición patrocinada por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0) 7 Índice Introducción Manuel Palma Ramírez .......................................... 11 María y la piedad popular en la génesis de las hermandades. Un paradigma: la Divina Pastora de las almas, devoción sevillana y universal Álvaro Román Villalón .......................................... 15 Patrimonio a proteger, fe cubierta: el aseguramiento adecuado de UMAS Anastasio Gómez Hidalgo ........................................ 43 La identidad cristiana de las hermandades y cofradías en el contexto de la secularización Antonio Bueno Ávila ............................................ 55 El patrimonio documental de las hermandades: memoria de la fe de los cofrades Antonio J. López Gutiérrez ....................................... 77 El potencial evangelizador de la piedad popular enesta sociedad Carlos Carrasco-Schlatter ..................................... 103 La piedad popular: de objeto a eje de discernimiento Daniel Cuesta Gómez. ............................................ 119 La Orden de San Juan de Dios y lashermandadesdeSevilla Francisco Manuel Delgado Aboza ............................... 133 La Virgen de Valme de Dos Hermanas y su romería: una devoción singular en el contexto de la piedad popular andaluza Hugo Santos Gil ................................................. 157 Cristianos perseguidos y libertad religiosa. Compromiso de las hermandades y la Orden Trinitaria Carlos Carrasco-Schlatter, Álvaro Cueli Caro y Francisco Javier Álvarez Bonilla ................................ 193 Las cofradías de penitencia en el ámbito geográfico de Valladolid Javier Burrieza Sánchez ......................................... 217 8I I CONGRESO INTERNACIONAL DE HERMANDADES Y PIEDAD POPULAR Magnificat anima meam Domino: la difusión del culto mariano a través de la música en la Edad Media Javier Sastre González .......................................... 237 Presencias y cambios. El panteón devocional sevillano en Sudamérica Jesús Sánchez Gil ................................................ 255 El desarrollo de la Semana Santa de Ferrol (A Coruña) José Anido Rodríguez ............................................ 283 La aplicación de las normas de propiedad intelectual en las hermandades y cofradías José Carlos Pérez Arias .......................................... 309 «¿Quién es esta que sale como alba?» María, Señora de la Esperanza, en la espiritualidad cofrade: una lectura a la luz de san Juan de Ávila José Manuel Seijas Costa ......................................... 325 La Hermandad de Gloria de Nuestra Señora del Amparo. Del siglo XVIII al XXI José Manuel Yuste Álvarez ....................................... 345 El esplendor del Barroco en la Semana Santa cordobesa. El cortejo procesional de la Cofradía del Santo Crucifijo en el siglo XVIII Juan Carlos Jiménez Díaz ......................................... 373 La fundación e inicios de la Primera Compañía Espiritual del Santo Rosario Juan Cristóbal Jurado Vela ...................................... 395 Notas sobre el culto a los Santos legendarios de ladiócesis de Plasencia Juan Manuel Ramos Berrocoso ................................... 423 Narrar, mostrar y cantar la pasión.Ejemplo de patrimonio inmaterial Manuel-Antonio Ramos-Suárez .................................. 449 Nuevas Formas 2.0 Manuel Zamora Negrillo ........................................ 477 Revisiones sobre las advocaciones trinitarias y ellegado devocional y artístico de sus hermandades María José Escribano Nieto ...................................... 485 La Orden de la Merced y su descalcez, generadoras de hermandades y asociaciones religiosas María Teresa Ruiz Barrera ...................................... 497 La Semana Santa en Guatemala, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad Mario Roberto Maldonado Samayoa ............................. 525 La Hermandad Sacramental y de la Estrella deChucena (Huelva): identidad histórica y regulación canónica Martín Sánchez-Franco ......................................... 543 9ÍNDICE Piedad y beatería: dos caminos muy diferentes. Reflexión al hilo del pensamiento de JosephRatzinger / Benedicto XVI Miguel Ángel García Mercado .................................. 569 Música para el Gran Poder (Sevilla) durante los siglos XVIII y XIX Pedro Manuel Luengo Gutiérrez ................................. 579 La Hermandad de La O.Caridad, devoción y culto en Sevilla Pedro Manuel Martínez Lara .................................... 597 Esclavitud, cofradías y religión católica en España. Siglos XV - XVII Rafael M. Pérez García y Manuel F. Fernández Chaves ............ 627 Las hermandades de la Soledad en la base de lapiedad popular española Ramón Cañizares Japón .......................................... 653 El tema iconográfico de la Virgen y el libro, unejemplo de religiosidad popular Reyes Pro Jiménez ................................................ 683 La piedad popular a través de las hermandades penitenciales fundadas a comienzos del siglo XX enHuelva Rocío Calvo Lázaro ............................................. 711 Piedad popular, prensa y poderes en la Andalucía de la Restauración: la Semana Santa de AlhaurínelGrande Salvador David Pérez González .................................. 737 Una aproximación a los valores patrimoniales de laSemana Santa de Andalucía Sarai Herrera Pérez ............................................. 759 La necesidad de un programa completo de aseguramiento para hermandades Gonzalo Gómez Ramos-Izquierdo, Ramón Gómez Díaz, Jesús Abreu Muñoz y Carlos Orellana Pérez-Elliot .............. 769 MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ454 en antiguas representaciones iconográficas del crucificado. Su uso permitía velar y desvelar a Cristo Crucificado en los oficios del Viernes Santo previo al acto de adoración de la cruz cuando se entonaba la antífona «Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo, venid a adorarlo». Por tanto, visto en su conjunto, esa iconografía venía a mostrar un trono regio o un gran manifestador donde todos los Viernes Santo se podía adorar la realeza de Cristo crucificado. También la imagen dolorosa de Nuestra Señora y Madre de la Soledad que actualmente procesiona el Sábado Santo por la tarde conserva su iconografía primigenia (fig. 4). Se trata de una imagen realizada por el escultor Gaspar del Águila en el año 1575, considerándose una de las imágenes dolorosas Figura 2. Imagen del Santísimo Cristo de San Pedro. Marchena (Sevilla). Foto: Arispón Paco NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 455 más antiguas de Andalucía. Su representación iconográfica conserva la antigua ráfaga de plata que la rodea. Está basada en la imagen apocalíptica de la mujer vestida de sol12, tal como antiguamente se representaba a las Dolorosas. La imagen mariana mantiene sus manos entrelazadas en actitud orante. Posteriormente, con el paso del tiempo, las escenas se hicieron más completas incluyendo nuevos personajes. Entraban en acción otras imágenes como la de San Juan Evangelista o la santa mujer Verónica, más adelante encarnada por una mujer de la población. En un principio esas imágenes eran portadas 12. Apocalipsis, 12. Figura 3. Imagen del Santísimo Cristo de San Pedro. Dosel. Parte trasera. Foto: Arispón Paco MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ456 en pequeñas andas que podían moverse con facilidad, participando de las distintas escenas pasionales. A esos personajes, también se unieron otros vecinos de la población que ocupaban los papeles del centurión romano que dictaba la sentencia de Pilato y al ángel, siendo este último un niño de la localidad, que cantaba su pregón o contra sentencia. Incluso para hacer más veraz la escena representada a algunas de las imágenes escultóricas les colocaban unos mecanismos para que funcionasen como imágenes autómatas, caso de la Verónica que agitaba sus manos y desplegaba el lienzo con el rostro de Cristo impreso, tal como se conserva en algunos lugares de Andalucía o de la imagen del Nazareno que podían impartir la bendición. Todavía sucede así en la localidad de Marchena, donde la imagen de Jesús Nazareno mueve su mano derecha para impartir la bendición a la conclusión del Auto de Pasión y a la entrada en su templo. En el caso de otras representaciones, como el Descendimiento de Cristo de la cruz, se contaba con dos sacerdotes o hermanos de la cofradía que bajaban la imagen de Cristo de la cruz, haciendo las veces de Nicodemo y José de Arimatea. Para esa escena se utilizaba una imagen que tenía articulados sus brazos. En esa representación también participaban tres imágenes representando a las Marías, san Juan Evangelista, así como la Fe o la Verónica que luego se incorporaron al cortejo encarnadas en vecinos de la localidad, tal como van hoy. En ambas representaciones y según el momento que mostrar, también se contaba con una cohorte de romanos, bien un piquete de romanos junto con un personaje que hacía de Judas a lo hora de hacer el Prendimiento, una centuria romana para acompañar al Nazareno en su recorrido o una guardia del sepulcro para custodiar la urna con Cristo muerto. La sustitución de algunas imágenes por vecinos de la población no estuvo exenta de problemas y según narran algunos historiadores fue motivo de comentarios, burlas o bromas13. No obstante, todo hace pensar que en sus orígenes esas representaciones debieron tener un nexo común. El conjunto de los sermones debía celebrarse los Viernes Santos en la plaza pública14 recreando un drama sacro donde cada hermandad tenía un papel asignado que iban desde las escenas 13. Así lo refiere Mas y Prat diciendo: «Ha influido mucho en esta manera particular de ver, la costumbre que existe aún en muchos pueblos andaluces, de hacer las cofradías a lo vivo, o lo que es lo mismo, figurar que las imágenes se busquen, se saluden o se despidan, moviéndose en todas direcciones y como si obraran por voluntad propia. El abuso de estas maniobras y evoluciones en algunas y pequeñas localidades ha sido tal, que muchas veces se han substituido las imágenes por seres vivos, no siendo extraño ver a San Juan Evangelista con capa de paño pardo, fumando un cigarro en la sacristía antes de comenzar la carrera, y a la Magdalena cortando sayos a las Tres Marías con las vecinas de frente. La una, sin embargo, no levantará los ojos del suelo durante el tránsito y el otro, con toda la gravedad de un apóstol, justificará la letra de la popular saeta: ¿Dónde va señor San Juan/con el dedo señalando?/ ¡Va en busca de su maestro/ que lo están crucificando!» (MAS Y PRAT, 2007: 453-454). 14. LóPEZ FERNÁNDEZ (1981: 53). NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 457 Figura 4. Imagen de Nuestra Señora y Madre de la Soledad. Marchena (Sevilla). Foto: Arispón Paco MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ458 del Prendimiento a primera hora de la mañana, pasando por las escenas del sermón de Pasión, la Crucifixión, el Descendimiento y Entierro de Cristo. El Nazareno recreaba las escenas relativas al prendimiento, juicios y calle de la Amargura. Los crucificados protagonizaban las escenas de la Crucifixión y Muerte y finalmente la imagen dolorosa de la Soledad participaba en las escenas del descendimiento y entierro junto con las imágenes de Cristo muerto. Incluso alguna hermandad soleana protagonizaba una función especial la mañana del Domingo de Resurrección. Por tanto, todo lo narrado se convertía en una catequesis plástica y visual. De ese modo, el pueblo fiel asistía, escuchaba y conocía la narración de la pasión y muerte de Cristo. De todo lo expuesto, en la localidad de Marchena se han conservado una serie de mandatos, sermones, pregones o prendimientos que se siguen representando. Tomando como fuente una crónica de una revista de tirada nacional, se sabe que ya a mediados del siglo XIX cada hermandad antes de sacar la procesión celebraba un sermón de pasión: «relativo a los hechos de ella que representa y animados con ceremonias y pregones análogos, y que sensibilizan el asunto que el orador desempeña, dándole cierta viveza, que arranca abundante lágrimas al inmenso auditorio»15. Estos han sufrido pequeñas transformaciones desde su creación. Aunque los cambios y adaptaciones son consustanciales a esta categoría patrimonial. Estas manifestaciones inmateriales también se han adaptado a la nueva dimensión de la fiesta dado el elevado número de nazarenos que participan en los cortejos y actos de la Semana Santa. De esa forma, la Hermandad de la Humildad y Paciencia, que procesiona el Miércoles Santo por la tarde, recuperó el acto del Prendimiento a la hora de la salida. Se entonan saetas a modo de pregón y una cohorte de guardias romanos se coloca delante del paso y hace el gesto de prender a Cristo (fig. 5). El Jueves Santo por la tarde, una guardia romana prende al Dulce Nombre de Jesús en una de las callejuelas nada más salir del templo. Ese momento de la pasión también lo realiza la hermandad de Jesús Nazareno en la mañana del Viernes Santo. Un vecino de la localidad hace el rol de Judas acompañado de un piquete de soldados romanos. El personaje vestido a la usanza de los judíos del momento y con una linterna en su mano lee la sentencia frente al paso del Nazareno. Seguidamente, el grupo de soldados rodea el paso y lo custodian hasta la llegada a la plaza Ducal, lugar donde se celebra el Auto de Pasión o Mandato. Las escenas de la vida de la pasión de Cristo continúan en ese Auto de Pasión donde un sacerdote narra lo acontecido desde un balcón (fig. 6). Tras la entrada de la centuria romana a pie y a caballo en la plaza y a la voz del predicador indicando: «Ábranse las puertas de palacio» aparece el paso de Jesús 15. «Crónica religiosa» (1844: 172). NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 459 Figura 5. Prendimiento del Señor de la Humildad y Paciencia. Marchena (Sevilla). Foto: Archivo Fotográfico Diego Carmona Figura 6. Mandato en la mañana del Viernes Santo. Marchena (Sevilla). Foto: Antonio J. Calle Pliego MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ460 Nazareno. Se representan las tres caídas, la sentencia de Pilato leída por un centurión romano, el pregón del ángel que es cantado por un niño. Siguen las escenas de Jesús en la calle de la Amargura encuentra a su Madre, y san Juan evangelista, el discípulo amado se interpone entre ambos en ese encuentro, la Verónica, encarnada en una mujer de la población, subiendo al paso, enjuga el rostro de Cristo apareciendo reflejado en el lienzo que despliega. Finalmente, la imagen de Jesús bendice al pueblo allí congregado, haciendo uso de su mano derecha articulada16. Otra muestra la encontramos en la Hermandad del Santísimo Cristo de San Pedro, que antes de su salida celebraba el sermón conocido como el de las tres horas de agonía. Su origen debió ser la obra Devoción a las tres horas de agonía de Cristo17. Tenía lugar cada Viernes Santo desde las doce de la mañana hasta las tres de la tarde, rememorando la hora de nona; momento de la muerte de Cristo. Esa representación se complementaba con sonidos de disparos simulando los truenos y rayos que se produjeron con la muerte del Redentor. Fue en la década de los ochenta del siglo XX cuando la hermanad recuperó esta particular celebración. El acto se inicia con el traslado de la imagen a su paso procesional y rememora los versículos de Cristo en la cruz. Se entonan saetas propias, alusivas a cada una de las máximas que pronunció nuestro Señor, por lo que pasó a denominarse sermón de las Siete Palabras. Desde entonces se realiza el Viernes de Dolores, siendo ese día más viable para celebrarlo, pues hoy sería muy complicado dado el elevado número de nazarenos que realizan la salida procesional. Por su parte, la Hermandad de la Soledad, ya a finales del siglo XVI celebraba un sermón de pasión como preparación a la salida, transformándose posteriormente en otro donde se escenificaba el Descendimiento y Entierro de Cristo. El modelo vino de la hermandad soleana de Sevilla, pues Francisco de Yllescas, alcalde de la corporación marchenera, acudió a la capital para ver cómo se escenificaba allí18. Años más tarde, se sabe por el abad Gordillo que la hermandad sevillana del Santo Entierro era la que representaba el Descendimiento y posteriormente la hermandad soleana, el Domingo de Resurrección sacaba una imagen del Resucitado19. Así sucedía en la localidad de Marchena, todo organizado por la hermandad soleana20. Para las escenas se empleaba una imagen de Cristo crucificado articulada conservándose la primitiva imagen 16. RAMOS SUÁREZ (2015a). 17. Se trata de la obra Devoción a las tres horas de la agonía de Cristo nuestro redentor, y método con que se practicaba en el Colegio Maximo de San Pablo de la Compañía de Jesús de Lima, estendida después a otras provincias. Fue realizada por el padre jesuita Alonso Mexia en el año 1737. 18. GARCÍA DE LA CONCHA (1988: 35-36). 19. SÁNCHEZ GORDILLO (1737: 209r-212v, 216v-222r). 20. HENARES PAQUE (2004). NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 461 que se utilizaba y otra de mediados del siglo XIX . También intervenían otras imágenes de candelero de las tres Marías, la Fe y la Verónica, hoy encarnadas en mujeres de la localidad y que forman parte del cortejo, así como una renovada guardia del sepulcro, antiguos armaos o romanos que custodiaban el sepulcro en aquella escenificación. Hace unos años, concretamente el Sábado Santo de 2013 se volvió a recuperar el sermón del Descendimiento y Entierro de Cristo para que todos los hermanos lo pudiesen ver (fig. 7). Desde entonces y hasta hoy se realiza todos los Sábados de Pasión en el interior del templo, recuperándose así esa antigua tradición. Otra forma de narrar y mostrar simultáneamente toda la pasión de Cristo se puede apreciar en el cortejo procesional que cada Viernes Santo por la mañana pone la hermandad del Nazareno en las calles de la localidad de Marchena (Sevilla) y que se muestra cargado de ricos elementos simbólicos21. En ese cortejo, y a diferencia de cualquier otro donde los nazarenos portan un cirio, estos llevan los conocidos pasos o motivos. El paso es un cuadro o lienzo que cada nazareno lleva colgado en su cuello y van colocados por orden cronológico en el cortejo y narran los acontecimientos pasionales de la vida de Cristo. Las imágenes son de discreta calidad y presentan una inscripción o filacteria en su parte superior donde aparece una numeración y se nombra la escena en cuestión. Este modo de evangelizar utilizando retablos pictóricos o escultóricos ya se usó por los frailes de Europa y América, como se puede apreciar en algunos grabados conservados en la obra Rethorica Christiana de 21. Parte de la información recogida se expuso en RAMOS SUÁREZ (2020: 435-450). Figura 7. Escena del Descendimiento de Cristo. Marchena (Sevilla). Año 2013. Foto: La voz de Marchena MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ462 Diego de Valadés. En ella un fraile señala desde el púlpito los distintos cuadros de la pasión de Cristo narrando lo acontecido22. De ese modo de procesionar ya se tiene noticia en las constituciones o reglas de la hermandad elaboradas en el año 1797. En ellas se expone que los nazarenos portasen esos lienzos, de la misma forma que se recoge en un pleito celebrado en la Real Audiencia de Sevilla. El cortejo lo formaban «cien cofrades, uno tras otro, […] llevando en la mano lienzos estampados con pasajes alegóricos de la Pación y otros que no hubo. (sic)»23. O como se describe en otro pasaje: Estos en su lugar, sin mezcla, ni confusión formados en fila se presentan con sus túnicas y caras descubiertas, llevando quada qual en sus manos un lienzo abierto que se puede enroyar y contiene un atributo de la Pasión de nuestro redentor y se ban colocando por su orden haciendo una representación la más seria y lastimosa de todos los estados, tiempos y sucesos más dignos de la contemplación cristiana24. Esos antiguos pasos no han llegado hasta nosotros, si bien se puede saber cómo eran y su forma de portarlos gracias a unas fotografías realizadas por Salvador Román Azpiazu Imbert entre los años 1897 y 189825 (fig. 8). A través de ese reportaje fotográfico se puede apreciar la organización del cortejo. Se iniciaba con una manguilla con el escudo en plata de las cinco llagas de la hermandad. Después se situaba el estandarte realizado en terciopelo y plata en su color con un tondo con la imagen titular que aún se conserva26, acompañado por dos faroles. Los nazarenos portaban la antigua túnica de ruan de tonos morados con añadidos de terciopelo y cíngulo y borlas hechos con crines de caballo, con una medalla situada en el lado izquierdo del pecho, con el rostro descubierto sin antifaces y con una especie de tocado egipcio que caía por la espalda, y arrastrando cadenas en los pies, como se aprecia en las imágenes. Tras el estandarte se situaba un grupo de hermanos vestidos de paisano. A continuación, se situaban los nazarenos portando su paso o su motivo todos en una única fila. Estos pasos o cuadros estaban unidos a unos marcos e iban colgados de unos cordones al cuello de cada nazareno. Los lienzos recogían dibujadas las distintas escenas 22. VALADéS (1579: 211). La escena recoge a un predicador enseñando la doctrina a los indios americanos. 23. ARCHIVO HISTóRICO PROVINCIAL DE SEVILLA (desde ahora, AHPSE) Sección Real Audiencia. Leg. 29661. Exp. 2. ff. 27v-28r. Autos fechados en abril de 1805. La sentencia no permitió a la hermandad salir con empalados, disciplinantes o cadenas pues estaban prohibidos. 24. Ibidem, f. 15v. 25. RAMOS ALFONSO y RAMOS SUÁREZ (2017). 26. Estandarte de tela morada repleto de aplicaciones de plata con un gran medallón a modo de marco con la imagen del Nazareno, titular de la corporación, obra del platero sevillano Francisco de Paula Pérez Sánchez. RAMOS SUÁREZ (2015b: 54-59). NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 463 de la pasión y tenían unas filacterias donde iba escrito el pasaje bíblico27 (fig. 9). Los antiguos eran lienzos que se podían enrollar, a diferencia de los actuales que están realizados en un panel. Uno de los motivos más curiosos que aparece reflejado en las imágenes es el nazareno que porta el jarro y la toalla. Es el único que llevaba túnica con antifaz cubierto, dada la penitencia que hacía, e iba acompañado por un hermano de paisano que llevaba una horquilla para hacer descansar el brazo del nazareno extendido y entablillado a un artilugio para sujetar el jarro, tal como recuerdan algunos hermanos antiguos de la corporación28. No se sabe si puede tener relación con el 27. Estos lienzos llamaron la atención de Luis Montoto, pues a principios del siglo XX , reparó en que todas las imágenes tenían un personaje tuerto en sus escenas (MONTOTO Y SEDAS, 1904: 41). 28. A finales del siglo XIX se le abonaron a Antonio Leño un total de 8 pesetas con 75 céntimos por un aparato para el brazo del que lleva el jarro en la hermandad. Vid. ARCHIVO DE LA HERMANDAD DE JESÚS DE MARCHENA (desde ahora, AHJM), Mayordomía. Años 1890-1900. s/f. Figura 8. Procesión del Viernes Santo. Años 1897-1898. Foto: Salvador R. Azpiazu. Archivo Municipal de Vitoria-Gastéiz. Pilar Aróstegui. AZP-839 Figura 9. Nazareno con paso. Finales del siglo XIX . Foto: Archivo Fotográfico Pepi Pliego Lora MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ470 Otra de las singularidades que ha sabido mantener la localidad de Marchena es la peculiar manera de cantar a sus imágenes. La saeta, canto por excelencia dirigida y dedicada a cada una de las imágenes sagradas en toda la geografía andaluza y española, y que en la actualidad se relaciona con uno de los palos del flamenco, en sus orígenes tampoco fue así. Estas primitivas saetas recuerdan al canto de la salmodia, narrando alguna escena concreta de la pasión. Es de fácil ejecución y cantada por los hermanos de las distintas corporaciones a pie de calle, sin aplausos al final sino nombrando al titular a quien va dirigida a modo de jaculatoria. Son letras de un marcado carácter teológico que cantadas una tras otra van narrando sucesivamente la pasión y muerte de Cristo. En Marchena se conservan hasta un total de diez estilos de saetas. Son quintas y sextas al Cristo de san Pedro, cuartas de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuartas al Dulce Nombre de Jesús, cuartas al Señor de la Humildad y Paciencia, carcelera del preso o carceleras a la Virgen de la Soledad, moleeras o saetas de los hermanos de la Soledad, cernicaleras, saeta marchenera antigua o saeta marchenera moderna42. Ya a principios del siglo XX , el estepeño Agustín Aguilar y Tejera que vivió en la localidad durante los años 1905 a 1910, pues su padre estuvo destinado en ella como registrador de la propiedad43, fue consciente de la importancia de las mismas. Por ello, hizo una recopilación de un total de quinientas letras de saetas que se cantaban en la villa. Entonces, el autor manifestaba que Marchena poseía «un inapreciable caudal de saetas, que no coleccionadas aún se conservan en la memoria de los hermanos de las diversas cofradías, transmitiéndose de unos a otros por tradición verbal»44. Argumentó además que: sería en verdad lamentable que ese tan rico como inexplorado filón demosófico se perdiera, y más aún porque entre los diversos géneros de saetas marcienses hay algunas, como las quintas y las sextas, exclusivas de esta población, estas por su métrica y las dos por la musical, de un gran valor artístico ambas45. Y que con su publicación pretendió «llamar la atención de los marcheneros hacia ese patrimonio artístico que les pertenece por derecho propio, y que, desgraciadamente, poco a poco va desapareciendo y borrándose de la memoria de los hombres», pidiendo que no se perdiesen esos poemas que nos legaron nuestros mayores46 (fig. 18). 42. VV. AA. (2011): Escuela de Saetas Señor de la Humildad Marchena. XX Aniversario de su Fundación. 1986-2011. 43. RAMÍREZ PALACIOS (1997: 8). 44. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 8) 45. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 8). 46. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 9). NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 471 Figura 18. Cubierta del libro Saetas recogidas… Foto: el autor del texto MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ472 De esa recopilación de quinientas letras de saetas todavía se siguen cantando muchas de ellas, de las que aquí se reseñan algunas. Estas dos primeras saetas son cuartas dedicadas al Señor de la Humildad y Paciencia: Sobre un mármol reclinado/ dijo la humildad divina:/ El que siga mi doctrina/ será en mi reino premiado47. Hoy sale de Santa Clara/ ese serafín llagado/ con la mano en la mejilla/ y en un peñasco sentado48. Las siguientes cuartas se cantan a la imagen del Dulce Nombre de Jesús: Este niño tan chiquito/ cargado con esa cruz…/ ¡Quién te pudiera ayudar/ Dulce Nombre de Jesús49. Este niño tan chiquito/ con los cordeles al cuello,/ los pícaros de los judíos/ le tiran de los cabellos50. Las siguientes saetas son cuartas dedicadas a Nuestro Padre Jesús Nazareno: La corona del Señor/ no es de rosas ni laureles,/ que está tejida de espinas/ que le traspasan las sienes51. Cargado con el madero/ y corona de espinas/ hacia el Gólgota camina/ el inocente Cordero52. Yo, Señor, puse en tus hombros/ la cruz con que vas cargado:/ mucho pesa, Jesús mío:/ la labré con mis pecados53. Aquel que nació en Belén/ de pastores rodeado,/ hoy va con la cruz cargado/ al Calvario a padecer54. Con la llaga de la espalda,/ que ya carne no tenía,/ en los huesos sostenía/ aquella pesada carga55. 47. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 19). Saeta n. 24. 48. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 137). Saeta n. 380. 49. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 138). Saeta n. 383. 50. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 139). Saeta n. 384. 51. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 20). Saeta n. 28. 52. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 26). Saeta n. 47. 53. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 29). Saeta n. 54. 54. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 30). Saeta n. 58. 55. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 31). Saeta n. 60. NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 473 Las siguientes son quintas y sextas que se cantan al Santísimo Cristo de San Pedro: Despréndete de esos clavos/ y bájate de la cruz,/ -le decían los soldados/ tú que dices que eres Dios/ y que del cielo has bajado56. Perdónalos, Padre mío,/ a los que me han enclavado,/ lo que han hecho no han sabido,/ deben de ser perdonados/ porque no me han conocido57. Hoy te verás, buen ladrón,/ conmigo en el Paraíso;/ ten paciencia,/ pues me pediste perdón,/ confesaste sin temor/ mi inocencia58. Antes de expirar les dijo:/ Vuelvo a la diestra del Padre;/ de abandonaros me aflijo:/ Mujer, mira ahí tu Hijo;/ Hombre, mira ahí tu Madre59. En el Calvario expirando/ con gran voz está diciendo:/ Padre mío muy amado,/ si tanto me ves sufriendo,/ ¿por qué me has desamparado?60. Sed tengo, dijo el Señor/ cuando del leño pendía,/ y la turba que le oyó/ con infame alevosía/ hiel y vinagre le dio61. Y habiendo Cristo probado/ la hiel que a beber le dieron/ exclamó muy fatigado:/ Los decretos se cumplieron,/ ya está todo consumado62. Padre Eterno, pronunciaba,/ mi espíritu os encomiendo/ y dando las boqueadas/ el pecho se le iba hundiendo/ y la cabeza inclinaba63. Aquel que envió el maná/ en los campos del desierto,/ mira qué cárdeno está,/ abatido, casi muerto,/ y ya próximo a expirar64. Tiembla el Moria con estruendo/ pierde el sol su luz hermosa,/ la luna sangre vertiendo,/ al ver la muerte horrorosa/ que mi Dios está sufriendo65. 56. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 42). Saeta n. 93. 57. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 44). Saeta n. 100. Esta letra hace referencia a la primera palabra de Cristo en la cruz, junto a las siguientes que se cantan en el Sermón de las Siete Palabras. 58. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 46). Saeta n. 107. Segunda palabra. 59. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 50). Saeta n. 117. Tercera palabra. 60. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 52). Saeta n. 123. Cuarta palabra. 61. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 56). Saeta n. 137. Quinta palabra. 62. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 57). Saeta n. 138. Sexta palabra. 63. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 59). Saeta n. 146. Séptima palabra. 64. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 64). Saeta n. 161. 65. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 76). Saeta n. 195. MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ474 Crugió el orbe, rompió el velo,/ murió Cristo en la cruz/ con dolor,/ tuvo movimiento el cielo y a sus enemigos luego/ perdonó66. Monjas de san Andrés queridas,/ vuestro esposo os ha visitado/ y os ha dicho con fe viva/ que de ese claustro sagrado/ iréis a la eterna vida67. Esta última saeta, junto a muchas otras, se canta a la imagen de Nuestra Señora de la Soledad: Adiós, Princesa de amor,/ adiós, Reina de los cielos;/ adiós, Madre de mi Dios;/ adiós, Virgen sin consuelo;/ adiós, Madre mía, adiós68. Años más tarde, y con la intención de recopilar otras saetas de distintos lugares de Andalucía, Aguilar y Tejera publicó el libro Saetas populares donde recogió cerca de mil saetas69. En su introducción expuso, siguiendo los planteamientos de autores como Rodríguez Marín, Benito Más y Prat o Montoto de Sedas entre otros, que las saetas eran fragmentos de un texto mucho más amplio que narraba al completo la pasión y muerte de Cristo. De igual modo, tras recopilar tantas letras de saetas reparó en que la mayoría eran de cuatro versos, asonantes los pares, planteando que su origen podía estar en los antiguos romances. Por entonces, cayó en sus manos un cuaderno manuscrito en octavo, con estrofas de fines del siglo XVIII o principios del siglo XIX con letras de esas saetas70. Y corroboró esta hipótesis al escuchar a cofrades viejos de las distintas hermandades de la localidad de Marchena diciendo que los nuevos no sabían seguir las saetas. De ahí que cobrase fuerza la idea del origen de las saetas narrativas tomadas de un amplio romance donde se narrase la pasión y muerte de Cristo. Hace años escuché decir: «Esta es la saeta que siempre cantaba mi abuelo, o mi padre…» entendiendo que cada uno cantaba siempre la misma saeta, y que, por tanto, una vez que se reunían varios saeteros se podía escuchar la pasión al completo. Cobra mucho sentido, pues la saeta narrativa, antes y ahora, dada su musicalidad, era muy accesible a cualquier persona que se atreviese a cantarla, pues no requiere de virtuosismo ni dotes musicales. Así, los vecinos de la localidad asistían una catequesis sonora escuchando las 66. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 78). Saeta n. 203. 67. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 134). Saeta n. 369. Esta saeta se canta a la puerta del convento de Madres Mercedarias Descalzas de San Andrés. 68. AGUILAR Y TEJERA (1997 [1916]: 181). Saeta n. 500. Según Aguilar y Tejera esta saeta se le cantaba a la Virgen de la Soledad al entrar en el templo. 69. AGUILAR Y TEJERA (1929). 70. AGUILAR Y TEJERA (1929: XVII). El cuaderno era propiedad de un cofrade de la Hermandad de Jesús Nazareno, llamado Fontanilla «el Beato» que lo adquirió a la muerte de otro cofrade antiguo y que, al deteriorarse los primeros y el último folio, los copió, pudiendo hacerlo pues los sabía de memoria. NARRAR, MOSTRAR Y CANTAR LA PASIóN.EJEMPLO DE PATRIMONIO INMATERIAL 475 saetas de corrido, y a la vez observaban las distintas escenas pasionales que se mostraban a su alrededor. Todavía, en la actualidad, mientras que transcurren las procesiones de las distintas corporaciones, muchos hermanos de las distintas cofradías siguen cantando la misma saeta e incluso en el mismo lugar que siempre lo han hecho71. Por tanto, gracias a la representación iconográfica de las imágenes, los textos recogidos de sermones, mandatos, pregones, la singularidad del cortejo penitencial o la saeta como canto narrativo de la pasión que han llegado hasta nosotros, se puede afirmar que la localidad de Marchena conserva y guarda esos elementos singulares y arqueológicos de la Semana Santa de antaño, para de ese modo narrar, mostrar y cantar la pasión como un claro ejemplo de patrimonio cultural inmaterial que se debe conocer, valorar y legar a las generaciones venideras. BIBLIOGRAFÍA AGUILAR Y TEJERA, A. (1997): Saetas recogidas de la tradición oral, en Marchena. Facsímil de 1916. Marchena, Consejo General de Hermandades y Cofradías. AGUILAR Y TEJERA, A. (1929?): Saetas populares. Madrid, Compañía Iberoamericana de publicaciones. BRACHETI, A. (2007): La Pasión de Cristo: Representaciones religiosas en Andalucía, Paraguay, Perú y Filipinas. Málaga, Diputación. COMELLAS I CUADERN, T. M. 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Algunos hermanos han aprendido la saeta de otros hermanos que las cantaban. Sin embargo, para que no se perdiese ese canto tradicional, la Hermandad del Señor de la Humildad y Paciencia de la localidad fundó una escuela de saetas hace más de treinta años donde se estudian todos los estilos. MANUEL-ANTONIO RAMOS-SUÁREZ476 LUQUE-ROMERO ALBORNOZ, F. y COBOS RUIZ DE ADANA, J. (2004): «Las Figuras Bíblicas», Artes y Artesanías de la Semana Santa Andaluza IX: 70-123. Sevilla, Tartessos. MAS Y PRAT, B. (2007): La Tierra de María Santísima. Sevilla, Extramuros. Edición facsímil. MENDIGUTIA, T. (1904): «La Semana Santa de Marchena», Hojas selectas: 308-309. MEXÍA, A. (1737): Devoción a las tres horas de la agonía de Cristo nuestro redentor, y método con que se practicaba en el Colegio Maximo de San Pablo de la Compañía de Jesús de Lima, estendida después a otras provincias. MONTOTO Y SEDAS, L. (1904): Representaciones populares dramáticas en Andalucía. Sevilla, L. Santigosa. 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