Notas de lectura sobre inmigración
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MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 46 (1997), 373-380 Notas de lectura sobre inmigración Mª Dolores LÓPEZ ENAMORADO BIBLID [0544-408X]. (1997) 46; 373-380 La evidente presencia de extranjeros, mayoritariamente norteafricanos, en la geografía europea y, en concreto, en la española, ha despertado el interés de los estudiosos por las diferentes connotaciones que el fenómeno de la inmigración posee, planteándose en los últimos años cuestiones de muy diversa índole que atañen a esa realidad inmediata. Fruto de ese interés son estos cuatro libros recientes, que aportan una visión pormenorizada del fenómeno de la inmigración: - José BODAS BAREA y Adriana DRAGOEVICH (Eds.). El Mundo Árabe y su imagen en los medios. Madrid: Editorial Comunica, 1994. - Montserrat ABUMALHAM (Ed.). Comunidades islámicas en Europa. Madrid: Editorial Trotta, 1995. - Francisco VIDAL CASTRO (Ed.). De civilización árabo-islámica. Jaén: Publicaciones de la Universidad de Jaén, 1996. - Bernabé LÓPEZ GARCÍA (Director). Atlas de la inmigración magrebí en España. Madrid: Universidad Autónoma, 1996. A través de los estudios incluidos en ellos es posible seguir el proceso desde sus orígenes históricos hasta la actualidad, con las cuestiones que este largo camino conlleva, mediante un minucioso análisis de los aspectos que atañen a esta realidad socio-económica en la que España se ha visto implicada desde hace algunos años, en su nuevo papel de país receptor de inmigrantes. Este papel ha venido dado como consecuencia de su entrada en la Comunidad Económica Europea, junto con Portugal, en 1986, produciéndose poco a poco un cambio de signo en las corrientes migratorias, con un rápido incremento en la recepción de extranjeros por parte de nuestro país. Desde ese momento, España ha debido adaptar sus leyes en materia de extranjería a las directrices tomadas en ese sentido por los países miembros de la Comunidad. El creciente número de inmigrantes instalados en España llevó a un proceso de regularización en 1991, mediante el cual se legalizaba la situación de un importante número de extranjeros que se hallaban trabajando en España de forma irregular, y que se sumaron así a otros extranjeros legalizados en fechas anteriores. Del total de las solicitudes de regularización presentadas, el 44% provenía del colectivo marroquí, sin duda mayoritario respecto al resto de los inmigrados. Esta progresiva inclusión de extranjeros en el tejido social, económico y cultural español ha puesto sobre el tapete una serie de cuestiones que hasta el presente no habían sido planteadas de forma directa, y ha dado lugar a diversos análisis del fenómeno migratorio desde muy diferentes puntos de vista: económico, social, jurídico, lingüístico, educativo, religioso, cultural, cotidiano. Las cuatro obras que recojo en este trabajo han visto la luz en los últimos años, y ofrecen una visión amplia y global del fenómeno de la inmigración a través de las
374 VARIOS MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 46 (1997), 373-380 aportaciones de profesionales y especialistas que, con sus trabajos, contribuyen a un conocimiento más profundo del tema. En ellos, la densidad de los contenidos tratados es buena prueba de la complejidad y de las múltiples facetas que derivan del estudio de las cuestiones migratorias. El enfoque de estas obras es diferente, aunque aportan al lector una visión de conjunto, a la vez que detallada, de los temas que atañen al fenómeno de la inmigración. Se trata en definitiva de un largo proceso con numerosas implicaciones históricas, puesto que España posee una característica de la que carece el resto de los países europeos: el haber sido parte integrante, durante un importante periodo de su historia, de la civilización musulmana. Es en esa historia compartida donde habría que situar un buen número de los tópicos y estereotipos que han marcado la visión que del Mundo Árabe se tiene en Occidente. Un aspecto importante que se plantea es la situación de las zonas de origen, con especial hincapié en Marruecos por ser éste el país del que proviene un mayor número de inmigrantes. Los movimientos migratorios responden, en la mayor parte de los casos, a cuestiones económicas, aunque no son del todo ajenos a problemas sociales o políticos. De ahí que las soluciones que se apuntan vayan siempre encaminadas a una estrecha cooperación entre las dos riberas del Mediterráneo, basadas en ayudas financieras para fomentar el empleo y el desarrollo económico, facilitando las relaciones comerciales y la cooperación técnica, e instaurando un diálogo político institucional. Estos objetivos, encaminados a contribuir al desarrollo y estabilidad del Magreb, se plantean como medio eficaz de evitar el peso de las corrientes migratorias sobre los países de acogida. No obstante, y aunque el proceso está en marcha, la situación de los inmigrantes es una realidad que ofrece múltiples y variadas vertientes, plasmadas en estas obras. Así,El Mundo Árabe y su imagen en los medios reúne los trabajos de 31 autores árabes y europeos, y es el fruto del Encuentro que, bajo el mismo título, tuvo lugar en Madrid del 22 al 24 de septiembre de 1993. El objetivo común que persiguen los estudios que integran esta obra es el de analizar el papel jugado por los medios de comunicación en la difusión cultural, la transmisión de información y el acercamien- to al Otro, factores decisivos en las diferentes actitudes manifestadas por la opinión pública de cara al inmigrante. En cuanto a la perspectiva histórica, M. J. Viguera reflexiona sobre los orígenes de la hostilidad hacia el árabe, que está grabada en el imaginario colectivo desde la Edad Media, en la que ya abundaban imágenes descalificadoras del Otro. Igualmente B. Khader apunta que el Oriente, desde la época medieval y agudizado con las Cruzadas, fue ya visto como algo diferente y hostil frente a la supremacía política y el progreso técnico de Occidente durante los siglos XVII y XVIII. Más adelante, los clichés del colonialismo, con su misión civilizadora, ahondarán aún más las diferencias: Europa no parece tener mucho que aprender de sus vecinos cercanos. Desde entonces, muchos son los tópicos y estereotipos que han marcado la visión que del Mundo Árabe se tiene en Occidente. A grandes rasgos, la opinión pública tiene cuatro ideas preconcebidas del árabe, fruto del desconocimiento: el jeque enriquecido por el petróleo, el inmigrante mísero, el integrista y el terrorista, y a ellas
375 VARIOS MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 46 (1997), 373-380 se reduce en esencia la representación esquemática occidental. En este sentido, la práctica totalidad de los trabajos critica el papel de los medios en la formación de esa opinión pública. Es lo que, en su estudio, P. Martínez Montávez llama “pseudo-co- municación”, que está “interferida y acicatada tanto por atavismos y prejuicios como por intereses y dependencias múltiples”. Así, y como señala M. Larbi Messari, las noticias parten en su mayoría de las informaciones centralizadas de las grandes agencias norteamericanas y británicas. En líneas generales, en los trabajos se manifiesta la necesidad de que el público esté mejor informado; que desaparezcan los viejos estereotipos, las generalizaciones, las noticias sesgadas y los mensajes mediatizados; que el periodista occidental tenga un acceso más directo, a través de su propia especialización y formación, a las fuentes de noticias árabes, así como una menor dificultad para acceder a ellas; que el conocimiento mutuo se amplíe; que se contrasten los datos y, en definitiva, que se cree una nueva imaginería del otro, como señala M. A. Moratinos. Esta obra, en cuanto al fenómeno de la inmigración en Europa, es decisiva, pues aborda un aspecto fundamental: la visión que del Otro se tiene en Occidente y que, en conclusión, es fruto por una parte de viejos atavismos anclados en la historia, y, por otra, del tratamiento dado en los medios de comunicación a las noticias referidas al Mundo Árabe. Ambos elementos afectan directamente a la posibilidad de una mayor y mejor integración del inmigrante en el tejido social económico y cultural europeo.El segundo libro, Comunidades islámicas en Europa, recoge las aportaciones de destacados especialistas reunidos en el I Simposio Internacional sobre Comunidades Islámicas en Europa y España, celebrado en El Escorial en 1993. El contenido de la obra está dividido en varios capítulos, a través de los cuales se analiza el fenómeno de la inmigración desde diferentes puntos de vista. En el primero de ellos, dedicado a la historia, A. Carmona analiza las divergencias y paralelismos que se dan entre los mudéjares medievales y los inmigrantes actuales de países islámicos en Europa. M. J. Viguera hace un recorrido por las principales crónicas cristianas medievales en las que destaca la alternancia de tópicos y clichés en la apreciación del Otro. Y M. Fierro expone la doctrina jurídica islámica relativa a la emigración, así como las posibilidades que ésta presenta al musulmán para desplazarse a otras tierras. En el apartado dedicado a la literatura, S. Macías analiza la presencia de musulmanes emigrados a América en los siglos XIX y XX, así como la presencia de lo árabe y lo islámico en las obras de autores iberoamericanos no árabes. M. del Amo, por su parte, se centra en la emigración de intelectuales egipcios a Occidente como objetivo utópico de los personajes de Amor bajo la lluvia de NaÏb Ma. hfÅ. z. En cuanto a la prensa y comunicación, la obra incluye el trabajo de J. Ortega, en el que hace un detallado estudio de los artículos aparecidos en el Diario Sur de Málaga a lo largo de la operación Paso del Estrecho 1992. S. Alami denuncia la ola de racismo y xenofobia que, según su autor, tiene su origen en la educación católica, en la administración, y en ciertos sectores de los medios de comunicación, cuyas líneas tacha de “racismo militante”, o bien de “indiferencia hiriente”. Por su parte, P.
376 VARIOS MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 46 (1997), 373-380 Martínez Montávez analiza la problemática de las comunidades islámicas en Europa desde una óptica diferente: la propia prensa árabe. El siguiente bloque de trabajos está centrado en el Derecho. En él, F. Amérigo hace un estudio de las relaciones entre el Estado español y las confesiones religiosas desde el siglo XVI hasta nuestros días, recorriendo el camino que va desde el estado confesional hasta el laico y plural. Y R. Tatary Bakry recoge los pasos dados hasta la firma en 1992 del Acuerdo de Cooperación del Estado español con la Comisión Islámica de España, del que parte la creación de las dos Federaciones Islámicas que engloban a la mayoría de las entidades islámicas en España. Bajo el epígrafe “Sociedad y cultura” se reúnen tres trabajos: el de R. Valencia es un estudio de las comunidades musulmanas en Andalucía Occidental centrado esencialmente en las comunidades de neo-musulmanes. T. Losada, tras un breve recorrido por la historia de la España islámica, analiza el Islam en nuestro país de forma global a través de las cuatro corrientes que lo caracterizan: practicantes instalados, el Islam de segunda generación, musulmanes no practicantes y militantes islamistas, así como la integración de estos colectivos. Por su parte G. Abdel-karim hace un repaso del concepto de Islam, el papel de los medios de comunicación, la actitud del pueblo español ante su comunidad islámica, y los brotes de xenofobia surgidos a raíz de la recepción de inmigrantes. En el terreno de la educación, M. de Epalza hace un detallado informe sobre la enseñanza de temas árabes e islámicos en España, centrándose en los estudios universitarios del nuevo Plan de Estudios. El trabajo de F. Muñoz gira en torno a las investigaciones del CIDE sobre educación intercultural, que ha financiado un total de 369 proyectos en el periodo 1979-1990. Finalmente C. Ruiz critica los programas educativos españoles, “poco receptivos hacia las culturas del mundo árabe e islámico”, y defiende una integración educativa bilateral, que abra vías para cualificar al inmigrante y superar su confinamiento, fomentando, a la vez, en la sociedad de acogida, el sentido de solidaridad. El trabajo de B. López y N. del Olmo, en el apartado inmigración, aporta cifras y estadísticas sobre el Islam en España: musulmanes nacionalizados, españoles convertidos e Islam inmigrado, ofreciendo además una valoración del elemento religioso y una relación detallada de las entidades religiosas islámicas en nuestro país. En la misma línea, R. Aragón hace un estudio de la población musulmana en España, su situación laboral, los permisos de trabajo concedidos... Y señala, coincidiendo con otros autores, que la xenofobia hacia el inmigrante musulmán no es esencialmente un planteamiento de raza o de cultura, sino una cuestión social, ya que éste ocupa los puestos más bajos en esta escala. Finalmente, los estudios de B. Khader, P. Antes, G. Kepel, von Koningsveld y A. Nesti centran sus análisis en la situación de las comunidades islámicas en otros países europeos, en los que el inmigrante (magrebí, turco o pakistaní) pasa por dificultades similares: integración, trabajo, cultura..., lo cual refleja la necesidad de unas líneas directrices comunes a la hora de abordar el fenómeno migratorio. La tercera obra, De civilización árabo-islámica, recoge el ciclo de conferencias impartidas en Jaén los días 18 y 19 de enero de 1995. En ella se abordan diferentes
377 VARIOS MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 46 (1997), 373-380 temas, aunque el trabajo que traigo a colación aquí es el de B. López García, relativo a la inmigración en Andalucía en general y en Jaén en particular. En él se aportan interesantes datos acerca del origen geográfico de los inmigrados, el número de regularizaciones, sexo, edad, actividades laborales, etc..., siguiendo la línea de investigación y trabajo llevada a cabo por el autor en los últimos años. Este mismo profesor ha dirigido la gran suma de cuestiones planteadas en el extenso y completo Atlas de la inmigración magrebí en España, en el que han colaborado diversas instituciones. Esta obra es el resultado del trabajo del equipo de investigadores que integran el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos, y en ella han participado asimismo un importante número de especialistas. El Atlas, que contiene numerosas ilustraciones, mapas y cuadros, se inicia con un prefacio de Juan Goytisolo y una introducción del director de la obra, a los que siguen los estudios agrupados en once capítulos, en el primero de los cuales, “España y el Magreb: vecindad y movimientos humanos”, se incluyen diez trabajos que analizan los contactos entre las dos riberas del Mediterráneo desde la Edad Media hasta nuestros días. Los tres artículos que componen el capítulo “Coordenadas marroquíes” recogen la descripción geográfica del país, y analizan su situación lingüística e histórica. El tercer capítulo, “Las migraciones marroquíes a Europa”, consta de siete trabajos, en los que se estudian las regiones de origen y los lugares de destino de la emigración marroquí, centrándose en países concretos: Francia, Bélgica, Holanda e Italia. El capítulo “Evolución histórica de los asentamientos marroquíes en España”, con nueve trabajos, traza la historia de la colonia marroquí en España, la evolución y el origen de los asentamientos, migraciones judías, incorporación de la mujer, la segunda generación, perfil demográfico y laboral, y la situación de Ceuta y Melilla en cuanto a las migraciones magrebíes. “El proceso de regularización de los magrebíes en 1991 en España” está centrado en diferentes aspectos del proceso de regularización: el mercado de trabajo, perfil sociocultural, distribución por zonas, y lugares de origen. El capítulo seis, considerado por el director del Atlas, junto con el anterior, como el centro de esta obra, lleva por título “La especificidad de las migraciones marroquíes en las Comunidades Autónomas de España”. En él, un total de dieciséis estudios abordan la situación de esta población en las diferentes zonas españolas. “Los efectos de la emigración marroquí en las regiones de origen” plantea, a través de cuatro aportaciones, las repercusiones de la emigración en la economía marroquí, en el crecimiento de las ciudades del Norte de Marruecos, y en las áreas rurales. Los temas dedicados a la cooperación entre la Unión Europea y el Magreb constituyen el capítulo “Cooperación al desarrollo, ¿alternativa al éxodo?”. El siguiente bloque, “Integración e interculturalismo: el marco cultural de los procesos de asentamiento de las migraciones magrebíes en España”, formado por trece trabajos, aborda cuestiones relativas a la integración del inmigrante en el país de acogida: situación de los hijos de inmigrantes magrebíes en España y su escolarización, delincuencia, brotes de xenofobia, familia, entorno social, espacios de culto musulmán, asociacionismo, manifestaciones literarias y presencia o no de marroquíes en la producción
378 VARIOS MEAH, SECCIÓN ÁRABE-ISLAM 46 (1997), 373-380 cultural española actual. El capítulo diez, “Los otros magrebíes en España”, consta de cinco estudios dedicados a la emigración argelina, y uno a la tunecina. Finalmente, los cuatro trabajos que componen el último bloque, “España, frontera Sur de la Comunidad Europea”, analizan la Operación Paso del Estrecho, los visados, la presión migratoria y el establecimiento de contingentes máximos como forma de canalizar los flujos migratorios. Concluye el Atlascon una detallada bibliografía, y con un completísimo apéndice estadístico. Se trata, en suma, de un trabajo riguroso y sistemático, que constituye, sin duda, una obra básica para entender el fenómeno migratorio en sus diversas vertientes. En conjunto, las obras que se presentan aquí, rigurosas y magníficamente documentadas, acercan al lector a la mayor parte de las cuestiones que el fenómeno migratorio plantea, desde la perspectiva histórica hasta una problemática más inmediata y cotidiana, y constituyen una excelente labor en el conocimiento y acercamiento al Otro. Igualmente abren una importante línea de discusión en una sociedad, la española, que empieza a plantearse la convivencia con otros pueblos en un territorio común. España ya no es un lugar de tránsito para los inmigrantes magrebíes en su camino hacia Europa. Hace ya algunos años que nuestro país es punto de destino de una población que busca una mejora en su situación laboral. Y el cierre de fronteras no es la solución. Es necesario mentalizar a la opinión pública, favorecer la integración, diseñar políticas conjuntas y, en definitiva, adoptar medidas concretas que lleven al fenómeno migratorio por los cauces más adecuados. Y que el Mediterráneo sea un puente de unión, no una zona de hostilidades. Sin duda, estas obras propician en buena medida el conocimiento mutuo, y sus propuestas son un paso importante hacia el acercamiento Norte-Sur en un mundo cada vez más interconectado.