El impacto epistemológico de la tecnología
Abstract
La tecnología y la ciencia moderna están estructuralmente conectadas. En primer lugar porque la ciencia moderna es ciencia experimental, es decir, sus experimentos se realizan mediante instrumentos y son situaciones artificiales. Pero, en un sentido más importante, la tecnología es un elemento estructural del conocimiento científico moderno, porque en éste son necesarios, por un lado, conceptos, y por otro, tecnologías que conecten los conceptos con sus referentes. El impacto tecnológico sobre el conocimiento científico es, pues, relevante en tres direcciones: control teórico de la experiencia, comprobación del éxito de la predicción y constitución del ámbito de objetos.
Full text
EL IM PA CTO E PI S TE MOLÓGICO DE LA TECN OLO GÍ AI EVANDHO AGAZ ZT ll n iwrsi da cl ele Génova (Italia) R es um en: La tecnología y la ciencia moderna está n estructuralme nt e conectadas. En pr imer l ugar porque la ciencia moderna es ciencia experimental, es decir, sus experimentos se realizan mediante instrumentos y son situaciones ani ficbles. Pero, en un sentido más impo nant e, la tecnología es un elemento estructural del conocimiento científico moderno , porque en éste son necesarios. por un la do , co nceptos, y por otro, t ec nologías que conecten los conceptos con sus referentes. El impacto tt:cnológico sob re el conocimiento científico cs. pue s, relevante en tres dir ec ciones: contro l t eór i co de la exp eriencia, co mproba ci ón del éx it o de la pr edicciún y co nstitución del [1mbito e.le objetos. Ab stract: Tcchnol ogy anc.l moclern science are structurally co nnectcd. In th e first ph1ce, be c aus e mo dern sc i cnce is ex perim ental science. t ha t is to say. cxperime nts are accomplished by instruments, an d they are anificial si tu ations. Moreover, in a most importa nt sense, te chno l ogy is a structural elcment of thc rnoc.lcrn scicntific knowledg e, hecause it necds. 0 11 the one hand , concepts, and on the other hand, t cd mo logics connccting the se concepts with their rcfcrcnccs. Accordingly, the ted mological impact on scicntific know l edgc is releva n! in thrc c leve ls: thl.! thl.!oretical control of expcr ience, the corroboration of pr edic tion s. and the elaborati on of the fi d d of scientific oh ject s. TEC:"I CA y TECNOLOGÍA A fin de cen trar Ja cuestión, co m enzaré propon i en do una especie de defini ci ón "estricta .. de tecnol og ía que acostumbro presentar con el 1 El presente tr aba jo es la transcripciún de un Semi na rio del mhmo título im p:1r- ti do por el autor en b Facultad de Filosofía de la Universidad <le Sevilla los días 7 y 8 tk Ahril de 1997. en el marco <le una Acci ún Integrada Hispano-Italiana de la Secre1ar í:1 de• E;tado de llniversidade' e Investigación ent re l as Universidades de Sevilla y Génova. A1 '-!.Ull1t '!f/11' dcNazw1 T e<.111át S " l 1 l <JJHI pp \ "" - :H
18 EV A NDRO AGAZZ ! fin ele distinguirla ele la noción más gene ral de técnica 2. Su ju stifi cación práctica es qu e ex isten idiomas como el inglés, en donde se ut iliza habitualmente "t echn ology" y pr áctica men te no se emplea, estr ictamente hablando, la palabra "técnica" ("technique" o "tedmics"'), sa l vo en un sentido poco usual (en general, para desig nar l as maneras concretas y especiales de r ea lizar una operaci ón deter minada ). En españo l e itali ano, así como en otros idiomas, al contrario, se utilizan ~1 111bos términ os con significa do similar. Es por eso que me propo ngo aprovechar esta doble posibilidad para tomar el término ''técni ca" en un sentido muy gen eral y el término "t e cno logía" en un sentido más espe cializado. Según un sent ido el eme ntal, se puede en tend er la técnica como un conj unt o de conocimien tos eficaces que el hombre ha desarro ll ado a lo largo de Jos sigl os pa ra mej ora r su man era de vivir prácti ca mente. Bajo esta perspectiva, la técnica es en realidad antiquísima, t an ant igua co mo Ja hum ani d ad misma, y, d esde el punto de vi st a de la antro - pología filosófica, resulta una característica específica del hombre, por cuanto que , si se con sidera qu e los an imales sobreviven ada ptándose al medio am biente, el homhre, por el contrario, sobrevive adapta ndo el med io amb iente a sí mismo. No es cierto que los ser es humanos puedan ·'adaptarse a cualqui er medio ambiente", pe ro sí es verdad que el hombre ha ideado miles ele formas para adaptar el medio ambiente a sus necesidades: la técnica es precisamente es to y consiste bás icamente en la cons trucci ón por pa rte de l h om bre ele un "entorno a1tifi- cial" pa ra su vida. Por co nsiguiente puede afirm ar se que , hasta un cier- to punto , el r ein o de lo artificial es lo natural para el hombre, pues lo artificial es el signo distintivo del h om br e frente a los demás animales (es d ec ir , lo que caracteriza a su n atura l eza propia). La man era típica de vivir de l homhre es la manera técnica, no hay vida que pueda considerarse humana en un sentido e sp ecífi co que no posea los primeros rudimentos de la técnica. Además, la téc nica no se limita a ase - gurar al h om br e este mínimo para sobrevivir, pues cada necesidad t íp ica de éste lo impulsa a producir otros aspectos artificiales que e nsan - chan el d omin io técnico. Por eso, no es aventurado decir que todas las dimension es c11l t11r al es, entendidas en un sen ti do sociológico, se z He propuesto de maner..t de1allada es ta d<.:finidún <.:n <:! n1a1to c¡¡pitulo d<.: mi libro JI he11e, il 111ale e la s cienza (Milano. Rusconi, 1992l. la cual encontró d favor de varios au tores y, en pa 1ti cubr . de füimón Quernh ó, c.¡men tradujo al español dicho libro (/!/ hie11 . el mal v la ciencia, Madrid, Tecnos, l 9%l y ut ili zó esta de fi nici ón tam hi ~n en su obr a M1111do ." tee1wi0Ría y mzún en el.fin de k1 Modernidad , Barcelona, P. P. lJ ., 1993.
El. lf\! l' ACTO EPISTG ! O!.Ól~ICO DE LA TEC'.'JOLOGiA 19 encuentran con dic i onadas por la técnica, y que el mu ndo de l homb r e, en su conj unto , es una cierta a1ticulaci ón de la técnic a. De todas ma ne ras, pre fi ero a quí li mitarme a los aspec tos más matt:riales de la téc ni ca. y caracterizar la , ju sta me nt e, por constituir un conjun to de co nocimientos y habilidad es eficaces. Obvi am ente. va de suyo que la t éc nica constituye un proceso acumulativo, siendo también el resultado de la experiencia de generaciones. Sí el descubr imiento de una pequei'la variaci ón respec to a lo que "se hacía" has ta h ace poco resulta ser un cambio útil, entonces tal variación será transmitida a través de generaciones, ad op tán d ose de manera ge neral hasta que se descubra otra variación aún más útil. Sin embargo, no es necesario que el h ombre u hombres q ue ha n descu b ie rt o ci ert as técnicas y que han aceptado , según cierta tradición, su puesta en pr áctíc:a, sepan por qué es ta práctica es eficaz. ¿P or qué, por ejemplo, es ésta la mejor manera de cmtar la madera para construir un determina do instrumen- to? La respuesta será que así nos lo han enseñado y se ha comprobado que así es mejor. En primera ap roximación, pues, el u so de la técnica no va ac om p añado hab itualm ente -ni t am poco originariamentedel conocimiento de las razonesj us t{j'icadoras de la e fic ac ia de cier tas prftcticas que se realizan. Pero. en el desarrollo de la civilizaci ón occidental, ll egó el mo m ento en el q ue a la dimensión simpleme nte práctica se añadió la preocupación de saher pm· qué es mejor hacer las cosas de una deter - minada fo rma. Es el gr an momen to de la téch11e griega. En casi todos l os idiomas, esta palabra se traduce modernamen te po r el vocablo "arte", p ero esta forma de traducir no clarifi ca precisamen te hoy día el significado del término griego. Pues. el "arte" se refi er e espon t :.'i n eamente a las denomin;,¡das "bellas a 11es" y se co n ec ta con Ja esfera estéti ca (a la cr e;,¡c i ón de lo he li o). Pero no era así la significación de Ja técl.111e gri eg a. Como se pue de l ee r en Plat ón , Ar istótel es y muchos otros. la téch11e er;,¡ sencillamente esto: un conjunto ele co nocimi entos eficaces q ue se acompaña a demás co n el conocimiento e.l e las razones o causas po r las cuales el proce dimiento es eficaz. En el primer li br o de la Atetafísica aristotélica, el filósofo exam ina la s "causas" de modo general. no en el sen ti do de la d enomin ada causa e fi ci ent e, si no según un se ntido muy amp li o que po dríam os expresa r me di an te el concep- to de "razón po r la cual" al go aco nt ece o se afirma. Por esto pa r ecer ía obv io q ue Aristóteles se sirva de este análisis para pr ec isar en qué consiste el sabe r. Ja epistéme. Sin emba rgo no sucede de esa forma, pues él prefiere referirse a la téchn e, pero la cosa no debe de sorprender-
20 EVANDRO AGAZZI nos porque desde el punto de vista del conocimie nt o de las causas, la situación es la misma: en el caso del cono c imiento en cuanto tal (ele la epistéme) se nos dirá que hay que llegar a Ja plenitud de la verdad a través del conoc imi ento de las causas (es decir, el e las razones que fundamentan las verdades particulares), y en el caso e.le la téchne, que hay que fundamentar la opinión práctica (eficaz) por el conocimiento de sus causas o razones. Esto muestra que en la civilización griega existía algo más qu e Ja mera acumulación, a veces simplemente casual, de experiencias que se transmitían de una generación a otra. reconociéndo se que hay quienes, además de saher de la existencia de ciertos procedimientos eficaces, sab en por qué Jo son . Esta idea griega es la que ha qu ed ado en cie1 tas expr esiones, p or eje mplo , cua nd o se dice que la "medicina es un arte·', considerándose a ésta como un conjun- to el e práctic as eficaces que se apoyan en un conocim iento que justifi ca estas prácticas. Aquí se encuentra un preludio de la nociém de tec11ología. Cuando aparece el sufijo "logía ·· se quiere indicar la existencia de una ci ena doctrina elaborada, una "t eo ría" acerca del asunto en cuestión (como cuando se habla de geo-logía, teo-logía, papiro-logía, antropolog ía , etc.). Así, en lugar de hablar de técnica hablamos de tecnología, añadiéndose al go más a la pura y simple técnica. La tecnología puede entenderse como aquello que a con t ece en el interior de la traye ctor ia e.le la técnica cu ando surge. dent ro de la civilización occidental, un co njunto de co nocimientos "teóricos .. qu e permiten explicar o dar razón de lo que es eficaz en conc reto. Este paso fundamental se cumple dentro de la c iv ili zación occidental en el momento histórico del d escubr imi ento y construcción de la ciencia natural m ode rna. Es e sta ciencia la que permite ofrecer las razones teóricas que justifican (es decir, expli ca n conceptual mente ) por qué ciert as prácticas concretas son eficaces y (como vere mos más adelante) permiten proyectar nue - vas prácticas sin necesidad ele basarse en una ex periencia previa. Me inter esa señalar aquí que se podría escr ibir una historia de la técnica sin tener casi nada en cuenta a la cienc ia, porque existe una hist or ia ele la técnica que avanza justa ment e por acumulación, modificación y transmisión empír ica. Dentro de la medicina, por ejemplo , tenemos todavía una prosecución de descubrimientos que ca re ce n (a veces), en un sentido estricto, de una justificación teórica. Sabemos, por eje mpl o, que un determinado medicamento es eficaz desde hace tiempo, pero no es hasta mucho despu és que se ha ll ega do a saber por qué era así. O consid érese la hi sto ria de la cirugía, la cual es casi
El. IMPACTO EPIS TEMOLÓGICO DE LA TECNOL OGÍA 21 toda hi stor ia técnica: se ha progresado sin duda a través de comp ara - cion es co n diversos casos, p ero no existe lo que caracteriza al pro - duc to tecnológico. a saher , que en base a co nocimientos teóricos sepamos , ant es de co nstrn ir la máquina, cómo va a funcionar. Tecnología, pues, es algo distinto a t éc nica. EJ. IMP ACTO EPISTE:l-101. ÓG JCO: ALGL º'.'I AS CO'.'ISIDERAC!ONES PRE UMl'.'IARES Ciertamente, la t écn ica tuvo siempre un gran impacto sobre la vida del hombre, pero no es fácil hablar de un impacto epistem ológ ico , en el sentido de un influjo directo s obr e la manera de concebir al co no cimiento humano. D es de este punto de vi sta la misma noción grie ga de téc hn e, co mo he m os visto, refle ja la v is ión ge ne ral del saber que encuentra su teorización es pecífi ca en la noción de epis t éme y depe nde por tanto de ésta. Por lo contra rio, en la época moderna la tecnología propor cionará unos modelos mu y influyent es para la c oncepció n d el conocimiento en cuanto tal. Antes de pasar a cons id erar este asunto vale la pena menc io na r brevemente una posición muy famosa que di verge radicalmente de la nuest ra : la de Martín Heid egge r. Seg ún el filósofo alemán la técnica es típicam en te un fenóme no mode rn o, en el cual se realiza Ja actitud del hombr e occ idental de manipular a la natur aleza, ele hace r violencia al ser. Le jo s de ser una consecue ncia o aplicac i ón de la ciencia natural, Ja técnic a. ha modelado la esencia de dic ha ciencia, ll evá nd ola a proponer d t.: la naturaleza una visión distors ion ada , basada en pretensione s de matematización que puedan permitir los cálculos necesari os para man ipularla y violentarla. En un fam oso artículo, en el cua l desa - rrolla esta tesis·\ basándose en un a se rie de elucu br aci on es muy bien escr it as, per o am pliamen te arbitrarias, en l as cuales se inventan varias etimo logías gri egas , alemanas, e incluso sá ns cr itas, él ll ega a afirmar que la verdadera esen cia de la téchne no co nsistía en un a finalidad prác tica de producción, sino en un a actitud co nt emplativa qu e trat aba de "desocultar" la verdad del s er según un pro ct:dim.iento de tipo artísti co y po ético. El gran descub r imien to que 01 no s presenta, entonces, para salvar el mundo actual de las a mena zas de la t éc nica se ría la ne ces idad de r ec up erar el sentido artísti co o estético para salvar la 5 C f. M:1 11 in H eidegge r, DU! FraRe 11 ac h d er Tl' c hnik . en: Vmtrü;;e ttnd Aufiiitze. t. Pfullin gen. N eske. 19'i:i. rgs. U-44.
22 E\ ·: A.N DRO AGAZZI esencia de la técnica, volviendo a descubrir que ésta es obra ele arte. Obviamente, no me interesa aquí polemizar con Heidegger y simplemente observaré qu e, cuando hacernos alusi ón al impacto de la te cnología, nos referimos a algo que nunca entendió el filósofo al emán . Lo que Heidegger dice de la técnica mal se puede aplicar a ell a. Le falta, en ¡xu1icular, esta percepción de lo específico de la tecnol og ía as í co mo d<: las verdaderas razones, no inventa das mediante un simple juego lingüístico de etimologías, que instituyen un parentesco entre la tecnología y la téchne, las cuales son exactamente casi lo con - trario de lo que Heidegger imaginó. Se puede admirar a Heidegger en ciertas cosas, pero no en este punto particular. De todo lo expuesto , se deduce que la tecnología como tal no es algo modernísimo, pues su raíz se encuentra ya en el pensamiento griego, correspondiendo típicamente al espíritu de la civilización occidental, es decir , a la necesidad de dar razóll , de dar se cue nta. Esta es una exigencia del lógos q ue es diferente, aunque está en conexión, con la exigen cia de conocer la verdad de las cosas . Porque, a esta exigencia, qu e es primordial, se pu ede responder a veces a trav és de la simple expe ri encia. El milagro del pensamiento occidental es que se plan tea la pregunta acerca de algo que es ya cie110: se ve que las cosas son así, pero se quiere saber por qué. Éste es el punto esencial. La "inve nción del por qué" es el factor que origina al mismo tiempo, la filosofía en sentido occidental (no como sabiduría aunque pu ede tene r también esta interpretación) y la ciencia entendida como saber , es decir, en definitiva origina aquel saber que quiere estar garantizado, o sea, estar dentro ele la verdad y también saber por qué ésta es la ve rdad . LA TECNOLOGÍA Y El. CONOCIMIENTO CIEl\T Íl'I CO MOD ERNO Con estas reflexiones estamos ya pr eparados para ente nd er por qué la tecnología incide directamente dentro de la ciencia natural moderna . Y aquí es pr eciso modificar un aspecto tradicional el e la historia ele la ciencia. Es bien conocida la vieja manera de presentar a la ciencia natural an ti gua como basada en la especulación y el p ri ncipio ele autoridad y ca r ec i endo completamente de actividad observacional. Esto es rotundamente fa lso. La ciencia (natural) antigua era típicam ente una ciencia de observación, y la ciencia moderna no es una ciencia de observación en ese se ntido. La observaci ón científica de la ciencia natural moderna es algo diferente porque es una observación "instru-
EL IMPACTO EPISTE:\IO L< )CICO DE LA TE CNOLOGÍA 23 mental", como se verá más adelante con detalle. Es ta es la diferencia básica. Y se ha de decir que , aun que a nosotros nos parezca hoy la cosa más obvia el utilizar un in strumento para observar la natural ez a, no siempr e ha sido así. Recuérdese, po r eje mplo, la hi sto ria del ari stotélico Cremonini, profesor de la Universidad de Padua en la época en que Galileo también se encontraba allí; éste último había obs ervado los satélites de Júpiter y comenzado a desarrollar un primer esbo - zo de astronomía que pr eparaba el cami no para ace ptar científi camente la teoría copernicana. Son bi en co nocidas las dificultades suscitadas al respecto, al colisionar tal propu es ta con el espíritu de la física ar istotéli ca aceptada co múnmente entonces. Galileo invitó a Cremonini a mirar por el telescopio aseg urándole que vería lo que él había visto, pe ro éste le dio una re spuesta negativa, lo que se acostumbra a ri diculizar sobremanera, alegando que no que ría hacerlo por - que no deseaba confundirse en sus ideas . Pero de esta contestación no es justo reírse, porque un principio fundamental de la metodología científica de to da la tradición clásica era el siguiente: " non fit scientia per visum solum", no ha y ciencia, o saber, sólo a tra vés de la vista u observación. En verdad , este principio es realmente sag rado, pues si sólo se ti e ne confianza en la vista el error aparecerá cientos de veces. Por eso , el hecho de que, mirando a través del telescopio, se pueda ver algo, no me garantiza nada, ya que se ha de justificar ese conoci - miento. Galileo no conocía por qué el tel escop io le acercaba la realidad , pues no sabía la justificación óptica del mismo, la cual fue más bien desarrollada por Kepler. Este caso nos previ ene de que la obse rvación científica no es una simple obse rvac ión que se lleva a cabo abriendo tan sólo los ojos, sino que es una observación que pasa n eces ariamente a través de instrumentos. Y ¿ por qué és tos? Porque la ciencia natural moderna se basa en una decisión fund ame ntal tomada conscientem ente por Ga lil eo y seguida por Newton y los nuevos "científicos" (aunque no aceptada inmediatamente por muc hos pensadores). Veamos seguidamente cuá l resulta ser esta decisión. Cuando nos proponemos conocer las " su bstancias naturales" -dice Ga lil eo en la tercera ca11a a Marcus We lser sobre las manchas solares~ se presentan dos posibilidades: la primera es la vieja pr etensión de tratar de sacar "especulando " la esencia verdadera e intrínseca de las ·• Cf. Opere di Galileo Ga lilei, E<lizione Nazional e, Fi r enze, Uarb era. 1929-1939, vo l. V, 187-188
24 EVANDRO AGAZZl cosas. Es ta empresa él la considera imposihle y desesperada. La segunda posibilidad es contentar se co n conocer únicamente ciertas "afec - cio nes " de dichas substancias. Este es un término técnico del lenguaje escolástico de la é poc a, que se puede entender en el sentido de cualidades o propiedades. Además, entre tales c ualidades , podemos limitarnos a considerar l as que sean matemati zab les, ya que , com o afirma el mismo Galileo en otra página famosa de su Saggiatore, estas son las que pertene cen objetivamente a los c uerpo s físicos y reflejan la estnJC- tura matemáti ca del gran libro del un iverso. Ahora bien , no es mediante la simple observación co mo se obtienen e sos aspectos, y ése es el punto fund ame ntal. Hay que llevar a cabo una construcción ideal , crear una situación "experimental", es decir, artificial, en la cual los factores matematizables pu eda n revelarse de manera aislada y clara, porque la "experiencia" común no proporciona ninguna de estas situaciones ideales o puras. Tómese, por ejemplo, el principio de iner cia (que no se halla formulado claramente en Galileo, porque todavía le faltaba la noción de fuerza, y por lo tanto su físi ca es una cinemática, no es una dinámica). El principio de inercia establece que un c uerpo so bre el que no se ejerza ninguna fuei-La permanece en un esta do de reposo o de movimiento rectilíneo y uniforme. Ahora bien, ¿cómo se puede sacar es to de la exper iencia? Sencillame nt e es imposible. En la práctica, si se empuja un cuerpo terminará por pararse sin permanece r en movimiento rectilíneo y uniforme. Así ocu rrirá con cua lquier situación concreta que podamos observar. Por tanto, se trata en reali - dad de una idealización: si no hubiera resis tencia del medio, ni fricción, etc., entonces no hab ría ninguna razón (he aquí el /ógos) por la cual el movimiento tuviera que detenerse. Esta idealización teóri ca puede recibir un cierto soporte ex perimental, ya que se puede co ns tatar qu e, cuanto más se llegue a eliminar fricciones y resistencias del medio, tanto más el cuerpo sigue continuando en su movi mi ento re ctilíneo. En general, como n os explica Galileo en varias ocasiones, el proce dimiento que él propone consiste (cuando queremo s entender un fenómeno natural) en formular una hipótesis matemática (una suppositio) ob tenida por idealización, concerniente a los asp ec tos limitados que se están investigando. Luego hay que co ns truir artificialmente una situación experimental en la cual se pu eda constatar si la hipótesis ideal se realiza. Es lo qu e, por ejemplo, Galileo hizo para determinar la ley de caída de l os graves, formulando una hipóte sis matemática sugerida por la id ea de proponer, en primer lugar, la e xpr esión más simple, y construyendo planos inclinados según características preci-
EL IM PACTO EPISTEMOLÓ GICO DE LA TE CNOLOGÍA 25 sas que le permitieron concluir que dicha hipótesis realmente expresaba la natural eza de dicho movimiento. En conclusión, ya en su comienzo la ciencia moderna se reve la es tructuralmente conectada a la tecnología , pues, en pri me r lugar, es necesario inventar, construir un instrument o para "observar" la naturaleza; en segundo Ju gar, el "' experimento" científico consiste en la r ealización de una situación ar cificial, pr ec isam ente porque sólo dentro de una situación artificial se podrá poner a la vista lo que nun ca se ap recia en una observación natural. Así, la ciencia experimental es una ciencia que ya, en su ac ta de nacimi ento, ll eva escrita la te cnología en s us raíces. EL CAM l31 0 DE PERSPECTIVA EPISTEMOLÓGICO Hemos visto qu e no es correcto afirmar que la diferencia e ntre ciencia antigua y ciencia moderna consiste en el hecho de que la primera ignoraba la observación y la segunda la aprecia mucho. En realidad, la ciencia moderna aprecia mu cho a la observación, pero a co ndición de que sea "exacta", es decir, ins trum en tal, y la amplía fundamentalmente cuando incluye en lo ob se rvado especialm ente la co nsideración de los resulcados de los experimentos. De esta manera la observación (en este seg undo y más poderoso sentido) alcanza una impo 11ancia tan grande que llega a subvertir el orden de pri or idad epistemológica característico de la visión clásica: entre empiría y lagos, la prioridad pasa a la emp iri cidad. Se dice, con razón, que la ciencia experimental moderna se caracteriza por el he c ho de que , cuando se afirma algo, hay qu e averiguarlo. Son los n eo posi ti vistas, por ejemplo, los que han exp resado en grado máximo esta caracterización. En ca mbio , Po pp er dijo que nunca se puede averiguar una afirmación científica, sino tan sólo falsaria, pero, en el fondo, es igu al: averiguar o falsar consisten ele todas maneras en some ter las afirmaciones científic as a un "control experimental'º y ad mitir só lo las que son compatibles con esto y rechazar las que no lo so n. En definitiva, el trihunal último es el tribunal de la ex periencia, de la constatación empírica. Este es un punto de vista totalmente dif erente del punto de vi sta clásico, en el que se consideraba que los "principios" metaempíric os gozaban de la valid ez m ás elevada. que tenían que permitirnos explicar el contenido de Ja exp eriencia, pero sin ninguna posibilidad de ser refutados p or ella. En particular ex istía