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RESUMEN
Las ecnologías digi ales ins au an nue as, po-
de osas mediaciones y aen consigo un cambio
de pa adigma adical. El mundo al abé ico, o -
ganizado desde la dis ancia de la isión, cau-
sal, acional, obje i ado se con ie e en mundo
pos -al abé ico, pa icipa i o, ugaz, i acional
donde nos encon amos sume gidos. Las co-
nexiones cons an es y múl iples hacen que la
mediación a qui ec ónica se uel e menos ele-
an e. El espacio público de la ciudad, un espa-
cio adqui ido y p ospe ado en la e a al abé ica,
se con ie e en escena io emá ico, mien as
sus ope aciones se asladan, en g an pa e, al
espacio público digi al que no econoce on-
e as en e espacio ísico publico y p i ado, y
lo in ade odo. Nos encon amos en una con-
dición de apo ía, pe o no del odo econocida;
apo ía puede esul a ú il pa a eposiciona nos
en e al espacio de la ciudad y aza nue os
CIUDAD POST-ALFABÉTICA
Polyxeni Man zou
modos de eanima el espacio publico u ilizan-
do las ecnologías digi ales y c eando en o nos
híb idos y ealidades aumen adas. La ciudad
mix a, compleja, híb ida equie e que la a qui-
ec u a eplan ee y amplíe su papel mediado
pa a o ece se a media en e suje o y el nue o
con ex o aumen ado po la hib idación en e
mundo ísico y digi al.
SALIDA
Salimos ue a pa a oma dis ancia; pa a se-
pa a nos y deja de o ma pa e de lo que nos
abso be y nos imp egna. Al sali , enemos la po-
sibilidad de obse a , de con empla , de com-
p ende lo que an es nos comp endía. Du an e
siglos hemos es ado in en ado sali pa a pode
especula , pa a pode comp ende el mundo a
a és de los ojos, de la isión. El mundo p e-
al abé ico e a un mundo dionisiaco, imp eg-
ASTRAGALO, 23 (2017)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 2469-0503
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2017.i23.04
Democ i us Uni e si y o Th ace, Depa men o a chi ec u e
enginee ing, Facul y Membe
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nan e y pa icipa i o, del cual e a imposible
sepa a se y donde el ac o y el oído cons uían
en g an pa e nues a o ma de es a en el
mundo. La dis ancia no se consiguió ni ácil-
men e ni ápidamen e; du an e siglos nues o
mundo se ue con i iendo de p e-al abé ico a
al abé ico y la isión ue adqui iendo cada ez
mas p imacía, es ableciendo di isiones, polos
y ex emos en lo que an es e a una condición
indisoluble. El mundo al abé ico es un mundo
obse ado desde la dis ancia, mode no, acio-
nal, obje i o y democ á ico; un mundo basado
en la ins i ucionalidad y la ialdad del la i-
sión. La cons ucción de es e mundo se basó
en el al abe o, en el p oceso de con e sión del
mundo en isión que se nos o ece sin las es-
icciones espacio- empo ales de la sinc onía y
la sin opía. Sin el al abe o la causalidad, la obje-
i idad, la linealidad no hubie an sido posibles.
El al abe o ue la condición p e ia y necesa ia
pe o la indus ialización ue la que comple ó el
p oceso haciendo posible que la dis ancia ue a
eal; el humano mode no ya no iene que u ili-
za su ene gía me abólica pa a en en a se al
mundo y con ola lo; no iene que manipula
la ie a, ni siquie a econoce la como base de
e e encia indiscu ible. El humano mode no se
asocia al mundo a a és de cons ucciones eó-
icas, es deci , desde la dis ancia de la eo ía, del
e desde lejos, como Dios, y no desde la p oxi-
midad y la con igüidad del ac o y la inclusión
del oído. Sale ue a, pone el mundo en en e,
lo ob-je i iza, lo obse a, lo examina, lo con-
ie e en espec áculo y lo con ola. Es e es un
mundo u bano y no u al, un mundo donde las
ins i uciones o ganizan las elaciones sociales
y media izan lo pe sonal y lo ín imo. La egu-
la ización, la eglamen ación de las elaciones
es un p oceso pu amen e a qui ec ónico. El
mundo al abé ico encuen a en la a qui ec u-
a la exp esión ideal de su deseo de elaciona ,
eglamen a y con ola lo que p e iamen e ha
sido sepa ado, espaciado, desunido. La ciudad
exp esa la olun ad de o ganiza , de sepa a ,
dis ibui y elaciona pa a consegui domina
lo que nos odea. La me ópolis es el momen o
de culminación del p oceso; lo público adquie e
un p o agonismo incompa able en la me ópo-
lis. Deambula po la ciudad es a la ez pe e-
nece y ap opia se de ella; es un de echo y un
p i ilegio que no se le niega a nadie. La ciudad
con ie e lo público en una condición que aspi a
a se equi a i a pa a odos, aunque no siemp e
lo log a; géne os, edades, azas, nacionalidades,
c edos que, en el pasado, de inían la posibilidad
de acceso a espacios comunes, aho a apa ecen
como indi e en es. Sin emba go, el mundo al-
abé ico es ambién un mundo de axonomías
y sepa aciones. La excesi a acionalización, el
anhelo de con ol y egula ización de odo, p o-
duce exage aciones y dis o siones. La unción
ob iene p io idad sob e odo; el p og ama es la
o ganización y el con ol de lo que oda ía no
ha sucedido; es el p esc ibi de lo que sucede á;
odo acaba ins i uido, espaciado, aislado pa a
pode se eglamen ado. Pe o llega así un mo-
men o de hipé bole, de exceso. La sepa ación
óp ima se p oduce con la disc e ización úl ima;
con la con e sión del mundo en dígi os que lue-
go se disponen, se combinan, se elacionan pa a
econs ui lo odo.
ADENTRO
El exceso de disección, la disc e ización de odo
has a que quede con e ido en pa es indisce -
nibles e in ini amen e econs uibles, en pocas
palab as, el mundo digi al, p oduce un cambio
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anscenden al en nues o posicionamien o
en e al mundo. Posiciona se de nue o, si ua -
se, encon a su si io en el con ex o, ha sido
siemp e una p eocupación a qui ec ónica.
La a qui ec u a media y elaciona di-
e en es condiciones apa en emen e opues as
en e sí, siendo los dos polos p incipales, pa a
los que media, noso os mismos y el con ex o.
Se a a, sin luga a dudas, de una esquema i-
zación; ese dipolo es u o y he encia del mun-
do al abé ico y su anhelo de con ol. Al mismo
iempo, es os ex emos, como odas las esque-
ma izaciones, no son i mes sino que cambian,
luc úan en el iempo y, po lo an o, ni noso-
os mismos ni el con ex o pueden desc ibi se
en una es ado ijo, es able, esuel o. Aunque
siemp e se ha pedido a la a qui ec u a que ome
no a de es a luidez y de la mu abilidad que no
se debe igno a , úl imamen e, nues o con ex o
ha es ado cambiando más ápidamen e que an-
es y, po lo an o, nues a elación con él se ha
a ec ado. Nues o emplazamien o, y el p oyec-
a nues a posición en es e mundo, que nunca
ha sido es á ico, pe o sí lo pa ecía a eces, se
es á aho a ans o mando an d ás icamen e y
en an as di ecciones, que odas las p ác icas de
supe isión y con ol se uel en obsole as, in-
cluso an es de se concluidas. La a qui ec u a,
con su ine cia inhe en e, no log a adap a se. El
mundo, pe o ambién nues a elación con él se
eo ganiza, se ein e p e a, se econ igu a con
o os medios. Las conexiones, las mediaciones,
las elaciones ambién pasan a se el p incipal
p opósi o de una se ie de ecnologías que ein-
en an las o mas de ida.
La inin e umpida mediación, el es a
siemp e conec ado, ans o ma el emplaza-
mien o. Sali , es ya imposible; aden o el lujo
es con inuo p oduciendo una a acción i esis-
ible al suje o que ya no puede, ni quie e, pe -
manece ue a, obse ando. Desde den o, no
se puede ob ene dis ancia y lee lo que sucede;
no hay o ma de en ende lo que no sea a a-
és de pa icipa en ello y expe iencia lo. Las
o ganizaciones mode nas, undadas en el con-
ol, la disciplina, la sepa ación y la eglamen-
ación, ya es án an icuadas. Lo público, ha sido
una cons ucción de un mundo al abé ico, un
mundo que dis ingue en e p i ado y público
y o ganiza las ins i uciones esponsables pa a
que lo público sea equi a i o, democ á ico, jus-
o; o po lo menos, un mundo que aspi a a que
lo publico sea así. Cuando las mediaciones dejan
de se a qui ec ónicas, en an o que edi icables,
cuando las conexiones empiezan a se cons an-
es has a el pun o de ol e se in isibles y no
econocibles, cuando el mundo pasa a se pos -
al abé ico, ya no es posible localiza lo público.
La me ópolis, la mad e-polis, deja de se la más
densa es uc u a de encuen os; los encuen os
empiezan a p oduci se ue a de luga , den o
del espacio in e medio de la mediación.
Aden o odo es insepa able. El suje o se
encuen a inme so en el con ex o. Los in en os
del pasado de obje i a al mundo se abandonan.
La conexión se e-es ablece. La isión deja de
se el sis ema pe cep i o p incipal pa a es a
en el mundo. El modelo ope a i o de la eo ía,
u o de la p eeminencia de la isión da luga
al de la na ación, la αφήγησις, que signi ica
i delan e, adelan a se. Adelan a se pe o sin
sali ue a; con a desde den o. La pa icipa-
ción sus i uye la supe isión y es la palab a que
ca ac e iza el nue o modelo de es a en el mun-
do. Dis ingui y disce ni ya no iene sen ido;
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incluso polos-ex emos adicionales, c eados
en el pasado al abé ico, se some en aho a a la
p esión de conexiones que anulan su sepa a-
ción. Público y p i ado no son disce nibles. La
a qui ec u a o ganiza y con ola pe o las capas
de ecnologías supe pues as edis ibuyen y
al e an. Las ins i uciones ampoco se man ie-
nen in ac as e ins i uidas; lo que se sepa aba y
se ins i uía, se hacía en un si io de e minado,
aho a se puede hace en odos los si ios o más
bien desde odos los si ios, pe o en ningún si io
localizable. Jun o con las ins i uciones –p o-
undamen e c i icadas po su o ali a ismo
que homogeneiza y anula las di e encias y po la
excesi a disciplina que eje cen en su deseo-p e-
ex o de se equi a i as– que aho a se diluyen
has a llega a se ilocalizables, se diluye el en-
endimien o de lo público de la e apa an e io .
Los encuen os ísicos no pie den su
a acción, pe o la es e a de la in e acción de
los indi iduos se dila a y empieza a se igual
de a ac i a más allá de su p esencia co po al,
ísica. Nue os medios y nue os es a u os nos
posicionan en el mundo. Es e mundo de los me-
dios sin emba go no es un mundo público; no es
equi a i o; no se o ece a odos; ni siquie a p e-
ende hace lo; no se esis e a la exclusión. Es un
mundo colec i o, pa icipa i o, pe o no público.
Las colec i idades, casi siemp e llenas de bue-
nas in enciones, p og esi amen e sus i uyen lo
que an es pe enecía y se o ecía de o ma igual
a odos; las colec i idades se ag upan po que
compa en in e eses o ca ac e ís icas comunes;
no son abie as, ni públicas, ni ienen acceso a
ellas odos. El mundo pos -al abé ico eclama
ca ac e ís icas del mundo ibal de la e a p e-
al abé ica. Ope a desde den o, sin la dis ancia
y la ialdad de la eo ía. No es equidis an e, ni
obje i o; es un mundo calien e, de eacciones
inmedia as y espon áneas, de explicaciones dis-
pe sas y no causa i as.
Los colec i os sus i uyen a las es uc u-
as públicas sin que se haga siemp e isible el
hecho que los colec i os se basan a la simili ud,
al hecho de econoce se a los demás y se eco-
nocido po ellos. La di e encia y la disc epancia
queda excluida. Los colec i os pueden apoya o
no la di e encia, pe o depende de ellos, de sus
p io idades y de su en endimien o de ellas; el ac-
ceso a las colec i idades no es incondicional. El
espacio público de la me ópolis y las ins i ucio-
nes que lo cons i uyen ha ope ado como un es-
pacio de encuen o en e los que no compa en
los mismos in e eses, las mismas posibilidades,
los mismos anhelos. Es más el espacio público de
la me ópolis es un espacio de encuen o en e
ascendien es y los descendien es; en e pasado
y u u o; lo ecibimos de los que nos han p e-
cedido pa a en egá selo a los que ienen. La
excesi a eglamen ación, a eces, y la aus e a
disciplina que esul a homogeneizado a, no bo-
a su disposición equi a i a hacía odos.
Aden o, la ciudad no desapa ece; ni si-
quie a se no a el e ec o de las ecnologías que
supe ponen capas de encuen os y densidad de
ope aciones inma e iales; pe o su ele ancia,
el ambien e de la ciudad se a ec a. Las o mas
de ida del mundo pos -al abé ico despojan de
la ciudad su capacidad seduc o a; la con ie en
en escena io de ondo, isible y p esen e inclu-
so más que an es, pe o de segundo o den. Lo
público se debili a, la ciudad se con ie e en
una imagen elusi a; es á pe o no eglamen a,
no elaciona, no conec a y lo más impo an e
no condiciona ni con igu a las o mas de ida.
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El espacio deja de se gene ado de cambios y
se con ie e en e lec o ; los cambios que su-
ceden se p oyec an en la ciudad, pe o como
alusión elusi a.
FUERA DE CAMPO
Hemos es ado encuad ados du an e la go iem-
po. Es nues o a án de con ol lo que nos encua-
d a sin da nos cuen a. La a qui ec u a es quizás
el mecanismo de encuad e más impo an e que
hemos podido desa olla . Con la a qui ec u a
o ganizamos nues o en o no, lo enma cado, lo
con olamos, lo dominamos, lo domes icamos
y lo poseemos. Mien as podamos e el ma co,
no es amos del odo enma cados; es cuando el
ma co desapa ece, cuando se uel e in isible
pa a noso os y pe cibimos la imagen enma ca-
da como la imagen o al que es amos pe didos.
El ma co es ine i able, pe o ambién es
posible mo e se al ededo de es e, ompe , dis-
o siona o de o ma lo, y así encon a o o -
ma múl iples nue os ma cos. Es a a és de la
a qui ec u a y no hacia la a qui ec u a que nos
colocamos en es a búsqueda de opo unidades
y pe spec i as de eplan eamien o.
Puede deci se que la a qui ec u a p o-
dujo casi li e almen e, incluso obscenamen e,
y ambién adujo los mecanismos de encuad e
de cada época. La o ganización de la ciudad
mode na es un encuad e a qui ec ónico que
ilus a los encuad es de su época. La dis ancia,
la supe isión, el con ol, pe o ambién la dis-
ibución, la acionalidad, la impa cialidad, se
aduje on en ciudad. La dis ancia no sólo es
ope a i a, ambién es concep ual; el a qui ec-
o e a indi e en e a la emo i idad engend ada
po especi icidades idiosinc ásicas, de las que se
sepa ó y se disoció pa a ope a sólo desde una
pos u a acional, lógica.
Po supues o, el en oque al abé ico, mo-
de no es indi e en e a lo especí ico y lo local;
es cosmopoli a; la comp ensión in e nacional
de la ida p opone a qui ec u as gené icas,
comunes, descon ex ualizadas que se pueden
copia y ans e i a cualquie con ex o, ya que
inalmen e ienen como obje i o la homogenei-
zación de odos ellos. Las a ezas y las emocio-
nes, los ges os únicos e an eso, singula idades
des iadas que e ue zan, po con adicción, la
no ma. Dogmas é icos e ideológicos ales como
la uncionalidad, la anspa encia, la since i-
dad, la aus e idad se ans o ma on en el ma -
co de la a qui ec u a mode na, que po se an
pe ec amen e colocado, du an e mucho iem-
po, se pe dió de is a. Disposición p og amá-
ica y p og ama de dis ibuciones uncionales,
p o-g ama en an o que esc ibi pe o ambién
ins i ui de an emano; así e a la ap oximación
mode na a la a qui ec u a en endida como sis-
ema o ganizacional del mundo. En es e deli-
io de axonomía, las ciudades se zoni ican,
las calles se clasi ican, incluso cada edi icio se
analiza, ca ego iza y se asigna a un ipo; se p e-
sumen o ganizaciones ijas y es ables. Se a a
de eglamen a el espacio y a la ez p og ama ,
p esc ibi el iempo. Sin emba go, con el paso
del iempo, el pa áme o obli iado de ines abi-
lidad, al e ación y du ación, de uel e el golpe
sin piedad.
UMBRAL
El espacio público se en iende a eces en con-
aposición con el espacio p i ado; es imp o-
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bable comp ende al público si no se conside a
en elación con su pa an i é ico, lo p i ado.
La a qui ec u a no sólo ha mediado pa a es e
dipolo p eeminen e, pe o ambién ha sido el
común p incipio y in, el espacio in e medio
de conexión, que con igu a y de ine los encuen-
os; el lími e y la in e az que condiciona la
elación de dos sis emas apa ados y cons uye
ansiciones y umb ales. La genealogía de es os
umb ales, el g ado de su p o undidad, es una
ca ac e ís ica dis in i a e ilus a i a de di e en-
es cul u as y sociedades. O ganiza y elacio-
na el espacio público con el espacio p i ado es
e leja y con igu a la publicidad, la p i acidad
e incluso la in imidad. La a qui ec u a como
p incipal mecanismo mediado de muchos di-
polos espaciales, como el público-p i ado, se e
a ec ada po la inmedia ez que las ecnologías
digi ales es án inse ado; la inmedia ez digi al
sup ime la pola idad de los dipolos siendo aho-
a las conexiones y ínculos en e ellos pe ma-
nen es y múl iples. Y es que la mediación digi al
es inmedia a como esul ado de su capacidad
pa a habi a en un in e alo demasiado co o
pa a que noso os lo pe cibié amos y ambién
po su ca encia de localización, es deci , el he-
cho que se p oduzca en una dimensión imposi-
ble de localiza .
Las consecuencias de la implemen a-
ción y el c ecimien o de la mediación digi al
son impo an es pa a odas las demás media-
ciones, las cuales apa en an como mediado as
y no como inmedia as. Lo digi al hace posible
la mediación sin luga y casi sin iempo; c ea
una mediación in isible, impe cep ible y que
sup ime odos los in e alos e in e media ios.
La ciudad y especialmen e el espacio público,
u bano, se e a ec ada y some ida a cambios.
De acue do con las Naciones Unidas “a
mediados de 2009, el núme o de pe sonas que
i en en zonas u banas (3.42 mil millones) había
supe ado el núme o de pe sonas i iendo en zo-
nas u ales (3,41 mil millones) y desde en onces
el mundo se ha uel o más u bano que u al.” 1
La ciudad, incluso en la e a pos -al a-
bé ica pe manece impo an e pa a la ci iliza-
ción. Desde la ase ibal de la aldea has a la
e apa ci il, es deci , la cons ucción de u bs y,
más adelan e de la me ópolis, la disposición
de la población en el espacio es de ex ema im-
po ancia pa a la humanidad. Las es uc u as
nómadas se sus i uye on po las seden a ias,
cuando el cul i o ue posible y, como esul ado,
se o iginó la cul u a. La ase ibal co esponde
a la ci cuns ancia p e-al abé ica, mien as que
la ciudad se asocia con la condición al abé i-
ca en la que la o ganización, ca ego ización y
dis inción se exp esa median e la ins i uciona-
lización p og esi a de la ida co idiana. La u -
banidad no se e ie e sólo a la conglome ación,
sino a la comunidad, el compa i un e eno
común y pe enece a algún luga , o ma pa e
y o ma se como pa e de un odo. Es a a és
de es e p oceso o ganizacional que las socieda-
des alcanzan una e apa a anzada de desa ollo.
Po un lado, lo u bano se ex iende con-
inuamen e pe o, po o o lado, se as o na á-
pidamen e debido a la p oli e ación de medios
sociales digi ales. Come cio online, en e eni-
mien o digi al, a chi os digi ales, ele abajo,
enseñanza a dis ancia y casi odas las ope acio-
nes u banas y las ipologías co espondien es
1 h p://www.un.o g/en/de elopmen /desa/popula ion/
publica ions/u baniza ion/u ban- u al.sh ml
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que se u ilizaban pa a de ini la ciudad, poco
a poco se han ido asladando desde el espacio
ísico u bano a un medio omnip esen e, sin
aíces, dispe so e ilocalizable, dejando el espa-
cio u bano injus i icado y desolado. El espacio
público y especialmen e el cen o de las g an-
des ciudades eu opeas encuen a en la ema-
ización y en la gen i icación su única azón
de se . Se o ece así como comodidad a un uso
que pa ece u ís ico incluso cuando se e ie e
a sus p opios habi an es y que conquis a los
cen os his ó icos. El ocio emá ico es la o -
ma de conec a se con la his o ia y consumi la
como eminiscencia del pasado. Po o a pa e,
el sen ido de pe enencia, la comunidad que el
espacio ísico u bano puede engend a en el en
el ámbi o digi al se despojan de la p o undidad
que enían; los encuen os dispe sos ocu en
sin deja as o y la memo ia se ans o ma en
un a chi o bo able.
La aldea global de McLuhan (1962) no
e a una p edicción alsa; en muchos sen idos,
nues o espacio público, aunque las ciudades
siguen a ayendo las poblaciones de odo el
mundo, se pa ece al de una aldea global. Funcio-
na como una aldea, donde los umo es co en
sin que se hayan e i icado los hechos, donde
el acceso queda es ingido pa a miemb os de
cie os colec i os, donde el se popula puede
con la equidad de de echos. Nos sume gimos a
es e nue o espacio y no acionalizamos nues a
elación con él; no lo abo damos, su desa ollo
no es espacial y su iempo no es pe cep ible;
en amos en una condición sin dis ancia, ni
obje i ación, sin o ganiza , dis ibui e impo-
ne nues o plan. Es igual que la aldea pa a el
aldeano; nos adap amos a su “ opog a ía digi-
al”, a sus singula idades, como an es las aldeas
lo hacían con la opog a ía ísica. Sin emba -
go, se a a de una aldea global; lo local se ha
supe pues o al cosmopoli ismo; el mundo se
econs uye in e conec ado pe o disminuido,
con iguo pe o encogido.
En nues a e a digi al, el espacio público
de la ciudad no se delimi a ni se de ine de modo
comp ensible; se expande, colonizando lo que
solía se p i ado e incluso ín imo. Los suje os
con empo áneos ya no pe ciben el espacio pú-
blico como un espacio ísico, de inido y egu-
lado po elemen os a qui ec ónicos; el espacio
público inma e ial de lo digi al a a iesa e im-
p egna las on e as ma e iales y los umb ales
adicionales anulando las an e io es de inicio-
nes a qui ec ónicas de público y p i ado.
Sin emba go, si el espacio público digi-
al in ade el espacio ísico p i ado, ambién
se puede in eg a al espacio ísico público;
una ope ación que puede se bene iciosa pa a
ambos. Los encuen os eales y i uales se
pueden combina , usiona y, po lo an o, en-
iquece ; los lími es y umb ales en e público
y p i ado pueden pe manece ope a i os pe o,
al mismo iempo, las ope aciones públicas
pueden aplica se más allá de las limi aciones
espacio- empo ales.
La inmedia ez y la ubicuidad del espa-
cio público digi al (Vi ilio, 1984) en el caso de
los espacios públicos híb idos puede e o za
el espacio público ísico, sin bo a el sen ido
de emplazamien o. Al mismo iempo, pueden
es ablece se on e as y umb ales ope a i os
en un con ex o mix o, híb ido, que p opo -
ciona expe iencias di e si icadas y en ique-
cedo as. La ciudad híb ida puede esul a en
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un p oyec o ex emadamen e bene icioso pa a
el espacio público; donde lo público no se di-
luye en lo p i ado, sino que al con a io, las
ecnologías digi ales se aplican pa a e o za
el espacio publico ísico de la ciudad y o ece
nue as posibilidades. El p oyec o de la ciu-
dad híb ida supone un cambio adical en los
concep os y las es a egias p oyec uales; su-
pone la acep ación de los cambios que es án
ocu iendo como pa e de los desa íos que los
a qui ec os end án que a on a en el u u o;
supone asimismo no sólo p oyec a con mixed
media pe o p oyec a pa a una ealidad mix a,
ines able, luida, pe o ambién llena de nue-
as pe ipecias, es deci un mundo donde se
encuen an y se jun an dis in as ealidades,
pa a con igu a un mundo umb al.
APORÍA
Apo ía desc ibe la al a de pasaje y de ecu sos;
la ausencia de po os (la palab a po os en g iego
signi ica a la ez pasaje y ecu so). La palab a
iene es acepciones en g iego: i) es la ausencia
de pasaje, el sin salida; ii) la duda, la acilación,
el no pode a a esa y segui adelan e; iii) la
pob eza que es el esul ado de la al a de ecu -
sos a causa de la al a de pasajes.
Apo ía es nues o es ado en la e a pos -
al abé ica, en la e a que nos encon amos cuan-
do las ecnologías digi ales se han plenamen e
ins alado. El mundo p og esi amen e se ue
ol iendo menos comp ensible y más elusi o.
Las o mas de ida se des elan como cons uc-
ciones p opias, e íme as, sin pe manencia, ni
es abilidad; el mundo ya no se puede analiza
desde la dis ancia, obje i a desde la lejanía;
ol emos a encon a nos diluidos en él; in e -
conec ados has a el pun o que la sepa ación se
uel e imposible.
Apo ía es ambién la condición en la que
se encuen a la ciudad con empo ánea, que no
ha pe dido cen alidad ni impo ancia, pe o se
uel e elusi a, ya que su en amado se pie de
en el ondo y se ocul a po las capas digi ales
que se supe ponen a ella. La ciudad despojada
de sus espacios y unciones públicas a causa
de la p oli e ación de lo digi al, pod ía se una
ciudad aumen ada, híb ida, compleja y mix a.
Eso supond ía que la a qui ec u a p oyec a a
lo analógico jun o con lo digi al, acep ándolo
como el en o no indis inguible que ya es. La
ciudad aumen ada es una ciudad donde lo di-
gi al e ue za el espacio ísico, donde coexis en
di e en es aspec os de los dis in os modos de
con igu a elaciones y o ganiza unciones.
Las ciudades híb idas pueden o ece p oximi-
dad ísica, sen ido de pe enencia y comunidad
y, al mismo iempo, conec a comunidades y co-
lec i idades dis an es, amplia sus ho izon es
y dila a las es icciones espaciales. Los p o-
cesos u banos que combinan la p esencia ísica
y digi al pueden eanima los espacios u banos
y, al mismo iempo, pueden pe mi i a los al-
deanos globales con e i se en ciudadanos del
mundo, cosmopoli as.
Apo ía ca ac e iza odas las épocas de
cambio de pa adigma; es de espe a que cuan-
do las ce ezas y los au oma ismos dejan de se
ope a i os, el suje o se encuen a pa ado, sin
sabe po donde segui , sin pode encon a
su pasaje pa a eposiciona se y asimila los
cambios. No es el caso de es a época; aunque
es amos an e un cambio de pa adigma adical,
és e se ha p oducido sin up u as ni quieb as.
Polyxeni Man zou
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Sali ue a, en a en apo ía es un p oceso al a-
bé ico, que el mundo pos -al abé ico a enúa. El
suje o de la e a pos -al abé ica iene conciencia
de la época p e ia y a eces se incomoda po la
ausencia de con ol, de isibilidad, de p edic-
ción, de dis ancia, de causalidad y acionali-
dad en lo que le odea. Aún así, no es a siemp e
p epa ado pa a sali de su es ado sume gido y
dis u a de lo que la apo ía le puede p opo cio-
na . La a qui ec u a y asimismo la ciudad iene
la necesidad de eplan ea las in ini as posibili-
dades, que le o ece es a nue a e apa, desde la
apo ía. Es una condición adecuada pa a com-
p ende , eplan ea y aza un nue o modo
de posiciona nos en la ealidad ampli icada,
de condiciona la elación con és e en o no au-
men ado y de media iza nues a expe iencia
en es e mundo híb ido.
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