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TRABAJO FIN DE G RADO RAQ U EL C O RD ERO PLATA 2 0 2 3 - 2 0 2 4 REFLEXIO N ES EN TO RN O A LA PO ÉTIC A DEL ESPAC IO Di r i g i d o p o r G o nza l o Lóp e z O rt e g a G RADO EN BELLAS ARTES UN IVERSIDAD DE SEVILLA
TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES - UNIVERSIDAD DE SEVILLA CURSO 2023-2024 REFLEXIONES EN TORNO A LA POÉTICA DEL ESPACIO AUTOR: Raquel Cordero Plata TUTOR: Gonzalo López Ortega Firma de la alumna:
Agradecimientos Quisiera expresar mi profundo agradecimiento a quienes han contribuido significativamente a la realización de este trabajo: A mi prometido, por las frecuentes conversaciones y por compartir conmigo la apreciación por la estética y la poesía de nuestro entorno, así como por su constante apoyo durante este proceso. A mis padres, por su continuo respaldo y por haberme alentado desde el principio a seguir mi pasión por el arte. A mi tutor, por ser un guía cómplice en el descubrimiento y desarrollo de mis ideas; por su dedicación y paciencia, así como por repetirme incansablemente ese "confío en ti".
Resumen Siguiendo la línea que planteó Bachelard, en La poética del espacio, se ha analizado el espacio como fruto de imagen poética desde una perspectiva actual. La arquitectura y el arte no sólo crean espacios físicos, sino que también construyen experiencias sensoriales y emocionales que resuenan con nuestra identidad y memoria. Autores como Juhani Pallasmaa, Peter Zumthor, Panofsky y artistas como Dionisio González, han aportado teorías y obras significativas que enriquecen esta perspectiva, mostrando cómo el espacio poético puede convertirse en un elemento fundamental del bienestar y en la práctica artística contemporánea. Esta investigación, aparte de en el campo académico, propone resaltar la importancia crucial de mejorar la forma en que experimentamos los espacios habitados, contribuyendo a una mejor calidad de vida y fomentando una práctica artística enriquecedora en relación con el espacio. En definitiva, el espacio, concebido y manipulado de manera consciente y creativa, puede transformarse en un medio artístico poderoso para transmitir emociones, provocar reflexiones profundas y enriquecer la experiencia humana en un mundo cada vez más digital y visualmente orientado. No sólo se ha resaltado la interacción vital entre el arte, la arquitectura y el espectador, sino que también se ha demostrado cómo una cuidadosa atención al diseño espacial puede potenciar el valor estético y emocional de las obras. Nuestra percepción del mundo afecta cómo interactuamos con él, y nuestro entorno, a su vez, nos influye profundamente Palabras clave: habitar, espacio, poética, resonancia, perspectiva. Abstract Following the line proposed by Bachelard in The Poetics of Space, this research aims to study space as a product of poetic imagery from a contemporary perspective. Architecture and art not only create physical spaces but also construct emotional and sensory experiences that resonate with our identity and memory. Authors such as Juhani Pallasmaa, Peter Zumthor, and Erwin Panofsky, along with artists like Dionisio González, have contributed significant theories and works that enrich this perspective, demonstrating how poetic space can become a
fundamental element of well-being and contemporary artistic practice. Beyond the academic field, this research underscores the crucial importance of improving the way we experience inhabited spaces, contributing to a better quality of life and fostering an enriching artistic practice in relation to space. Ultimately, space, when consciously and creatively conceived and manipulated, can transform into a powerful artistic medium to convey emotions, provoke deep reflections, and enrich the human experience in an increasingly digital and visually oriented world. Not only has the vital interaction between art, architecture, and the viewer been highlighted, but it has also been demonstrated how careful attention to design can enhance the aesthetic and emotional value of works. Keywords: dwell, space, poetics, resonance, perspective.
Índice de Contenidos Índice De Figuras.................................................................................................................p. 1 Introducción.........................................................................................................................p. 2 Hipótesis Y Preguntas De Investigación............................................................................p. 4 Marco Teórico/ Reflexiones en torno a la poética del espacio.........................................p. 4 La concepción del espacio poético........................................................................................p. 4 El espacio poético en la arquitectura........................................................................p. 9 El espacio poético en el arte....................................................................................p. 16 Habitar un espacio................................................................................................................p. 27 La resonancia del espacio........................................................................................p. 27 Neuroarquitectura y su impacto emocional.............................................................p. 29 Metodología .......................................................................................................................p. 37 Aportaciones Artísticas.....................................................................................................p. 38 Conclusiones.......................................................................................................................p. 44 Referencias..........................................................................................................................p. 46 Índice De Anexos................................................................................................................p. 50 Anexos.................................................................................................................................p. 51
1 Índice de Figuras Figura 1. De Chirico, G. (1914). Misterio y melancolía........................................................p. 7 Figura 2. Serra, R. (1994-2005). La materia del tiempo...........................................................p. 8 Figura 3. Bourgeois, L. J. (1947). Mujer-casa.....................................................................p. 10 Figura 4. Zumthor, P. (2002). Pabellón del sonido suizo....................................................p. 11 Figura 5. Zumthor, P. (1996). Termas del Vals...................................................................p. 12 Figura 6. Gaudí, A. (1882). Basílica de la Sagrada Familia...............................................p. 13 Figura 7. Gaudí, A. (1926). Parque Güell...........................................................................p. 14 Figura 8. Caspar Friedrich, D. (1808-1810). Monje a la orilla del mar..............................p. 17 Figura 9. Da Vinci, L. (s. XV). La virgen de las rocas.......................................................p. 19 Figura 10. Gris, J. (1912). Retrato de Pablo Picasso..........................................................p. 20 Figura 11. De Chirico, G. (1937). Plaza de Italia con estatua............................................p. 21 Figura 12. Malévich, K. (1915). Suprematismo...................................................................p. 22 Figura 13. Oteiza, J. (1959). Desocupación no cúbica del espacio.....................................p. 24 Figura 14. Horn, R. (2023). Me paraliza la esperanza........................................................p. 24 Figura 15. Snadback, F. (1977-2008). Untitled...................................................................p. 25 Figura 16. Salcedo, D. (2008-2010). Plegaria Muda..........................................................p. 26 Figura 17. Gullichsen, K. & Pallasmaa, J. (1968). Sistema Moduli....................................p. 30 Figura 18. Fujimoto, S. (2010). Casa NA............................................................................p. 32 Figura 19. Morelos, D. (2022). El lugar del alma...............................................................p. 35 Figura 20. Lazaga, N. (2012). Multiversos sincronizados 2, Hospitables...........................p. 36 Figura 21. González, D. (2011-2012). Isla Delfín, Delfín III..............................................p. 39 Figura 22. González, D. (2013). Villa Harris, En algún lugar, ninguna parte...................p. 39 Figura 23. González, D. (2013). Villa Chimanbhai, En algún lugar, ninguna parte..........p. 40 Figura 24. Autoría Propia. (2023-2024). Primer entorno, Render I....................................p. 41 Figura 25. Autoría Propia. (2023-2024). Primer entorno, Render 2...................................p. 42 Figura 26. Autoría Propia. (2023-2024). Primer entorno, Render 3...................................p. 42 Figura 27. Autoría Propia. (2023-2024). Primer entorno, Render 4...................................p. 43 Figura 28. Autoría Propia. (2023-2024). Primer entorno, Render 5...................................p. 43
2 Introducción Reflexionando sobre la naturaleza de la imagen, Bachelard (1957) planteaba lo siguiente: ¿Cómo una imagen, a veces muy singular puede aparecer como una concentración de todo el psiquismo? ¿Cómo, también, ese acontecimiento singular y efímero que es la aparición de una imagen poética singular puede ejercer acción -sin preparación algunasobre otras almas, en otros corazones, y eso, pese a todas las barreras del sentido común, a todos los prudentes pensamientos, complacidos en su inmovilidad? (p.9) En línea con las reflexiones de Bachelard, la necesidad de estudiar el espacio como fruto de la imagen poética se vuelve evidente en un contexto actual donde las percepciones y definiciones del espacio están en constante evolución. Para entender cómo se construyen estas imágenes poéticas y cómo influyen en nuestra percepción del espacio, es crucial definir qué se entiende por lo poético y cómo este concepto ha cambiado a lo largo del tiempo. Un aspecto relevante para definir la cualidad poética es la dimensión onírica, el mundo de los sueños, que se vincula directamente con la importancia de las experiencias vitales y la intimidad del individuo al atribuir características poéticas a un espacio. "Habitar un espacio es complejo y trasciende lo simplemente físico" (Heidegger, 2016). Explorar la poética del espacio no es solo una cuestión de teoría literaria o artística, sino una necesidad para comprender cómo los espacios adquieren significados profundos y personales en la experiencia humana. Los espacios íntimos y urbanos sólo revelan su esencia en la soledad; pareciera que habitarlos es enmascararlos al llenar el vacío con el ruido cotidiano (Villaurrutia, 1946, como se citó en Godoy, 1997, p.185) Esta investigación se enmarca en la pertinencia de analizar cómo la percepción del espacio varía entre individuos y contextos, reflejando la complejidad de habitar y experimentar el mundo que nos rodea. Además, es esencial considerar cómo disciplinas como el arte y la arquitectura contribuyen a la construcción y entendimiento del espacio poético. A través de un análisis de obras, teorías y procesos creativos en estas disciplinas, se puede apreciar la interconexión entre la poética del espacio y la vida cotidiana, destacando la importancia de este concepto en la formación de nuestras experiencias y entornos. Según Estudio Arar (2023), esta poética se refiere a “la capacidad de los espacios de
3 evocar sensaciones, emociones y significados en quienes los habitan, o visitan. Se trata de la atmósfera, el simbolismo y la memoria que generan y no únicamente como el espacio tratado por su forma o función.” Siendo el motivo central de esta investigación, será una parte que vendrá apoyada con un mayor desarrollo. Puntualizando, sobre todo, en el espacio como reflejo de la identidad y la memoria; su configuración y relación con el bienestar; y como medio de comunicación o expresión. Se explorará la relación entre espacio e individuo y su naturaleza. Tras ello, se investigará también la representación del espacio y la mirada poética presente en este proceso. El tema de "La poética del espacio" tiene lugar en este trabajo con el propósito de encontrar respuestas a interrogantes que surgen en relación al ámbito artístico y de la instalación, al arquitectónico y también al de la psicología, la sociología y la antropología. En primer lugar, el habitar, no siendo únicamente el acto físico de ocupar un espacio, sino los factores psicológicos y sociales que conlleva. Mediante el arte y la terapia se ha explorado cómo la relación entre la persona y su entorno puede impactar fuertemente en su bienestar mental y emocional. En este aspecto, proyectos como Hospitables de la artista Noni Lazaga (2009), y del cual hablaremos a lo largo de este escrito, resaltan la importancia de rediseñar espacios para que no sólo sean funcionales, sino también terapéuticos y habitables, reconociendo así esta interacción entre el entorno físico y la salud mental, trabajado principalmente en el ámbito conocido como neuroarquitectura. El entorno al que nos exponemos, el espacio íntimo y el impacto que pueda tener en nosotros como seres humanos, son temas que aún tienen potencial para continuar siendo explorados; con esta investigación se pretende abrir una puerta a nuevas perspectivas y descubrimientos, con la intención de profundizar en aspectos presentes en la vida cotidiana y su impacto en la salud mental y emocional. El motivo detrás de esta investigación es fruto de un interés personal, no sólo se busca hallar más información sobre cómo se relacionan estos contenidos, sino también comprender mejor y apreciar la compleja interacción entre nosotros y nuestro entorno más cercano. Este enfoque, aparte de en el campo académico, puede aportar a la forma en que diseñamos y experimentamos los espacios que habitamos, contribuyendo a una mejor calidad de vida de las personas. En este sentido la visión del artista, con su habitual contacto con lo emocional y lo perceptivo, puede ser significativa.
10 casas, simbolizando la íntima relación entre el espacio doméstico y la mujer de la época. Figura 3 Mujer-casa. Louis Bourgeois (1947) Nota. Identidad y casa se mezclan en una sola figura en la obra de Bourgeois. Tomado de URL: https://theartmarket.es/mujeres-arte-lo-privado-lo-publico-louise-borgeois/ “Siento mi casa como una trampa. (…) Ojalá pudiera hacer mi privacidad más pública, y al hacerlo, perderla”, ha sido interpretado por diversos autores en relación a dos vertientes: como un saludo cordial que proviene de alguien que acepta de forma natural su condición de mujer y su estrecha vinculación con el hogar, pero también como una llamada de auxilio. Como cabía esperar, esta última interpretación fue refrendada posteriormente por la propia autora, que sentenciaba que las pequeñas manos que surgían de la estructura estaban pidiendo ayuda a gritos. (Art Market Guest Bloggers, 2024). La obra de Bourgeois puede interpretarse como una manifestación visual de cómo la casa no solo es un espacio físico, sino también un lugar de formación de la identidad y contención emocional. Es relevante Alberto Campo Baeza, con su libro Poética Architectonica (2015), como arquitecto que también aborda la poética del espacio. En su libro plantea que la arquitectura debe buscar la belleza a través de la luz, el espacio y el tiempo. Para él, la arquitectura es un
11 arte que crea espacios para el hombre y su espíritu. Campo Baeza sostiene que la arquitectura debe ser capaz de crear espacios que emocionen al espectador y le hagan sentir algo más allá de lo evidente; podría decirse que habla de la poética a la que nos referíamos; transmitiendo una idea poética mediante elementos básicos como el muro, el vacío, la luz y la sombra. Estos espacios generarían contrastes como lleno/vacío, ligero/pesado, oscuro/luminoso, etc. Un ejemplo destacado por Estudio Arar (2023) es el arquitecto suizo Peter Zumthor, conocido por su sensibilidad hacia los materiales, los detalles y el contexto. Sus obras tienen una fuerte carga emocional, cultural y expresiva que busca conectar con los sentidos y la vivencia de los usuarios; en consonancia con lo que exponía Campo Baeza (2015). Sus proyectos más reconocidos, como el Museo Kolumba en Colonia, el Pabellón Del Sonido Suizo en la Expo 2000 de Hannover y las Termas de Vals en Suiza, tienen una carga metafísica importante. Figura 4 Pabellón del sonido suizo. Peter Zumthor (2002) Nota. Dentro del pabellón, los visitantes podían escuchar una composición sonora creada específicamente para el espacio. La arquitectura y el diseño acústico trabajaban en conjunto para intensificar la percepción del sonido, creando una experiencia envolvente y meditativa. Tomado de URL: https://zumthor.bjorkan.no/project/pavilion/
12 En su libro Atmósferas (2009), Zumthor define la atmósfera como una cualidad espacial percibida con los sentidos que afecta el estado de ánimo del individuo y repercute en su bienestar. Para él, la atmósfera depende de muchos factores como la luz, el sonido, el olor, el material, el color y la proporción; que no se pude medir ni calcular, sino que se tiene que sentir e intuir; podría decirse que similarmente a esa resonancia de la que hablábamos anteriormente, la manera en la que llega la imagen poética al espectador. La poética arquitectónica o del espacio está presente en la obra de Zumthor, donde busca crear atmósferas que inviten a la contemplación y la reflexión. Figura 5 Termas del Vals. Peter Zumthor (1996) Nota. La estructura de las termas se asemeja a una serie de monolitos que emergen del terreno, creando un diálogo entre la arquitectura y la naturaleza. Las aberturas cuidadosamente posicionadas en el techo permiten que la luz natural penetre en el espacio, creando un ambiente que cambia a lo largo del día. Tomado de URL: https://architectuul.com/architecture/thermal-baths-vals Es interesante estudiar cómo los diferentes artistas y arquitectos buscan transmitir sensaciones diversas y con distintos fines cuando configuran un espacio. Esto nos ayuda a
13 entender que los espacios son tratados con propósitos e intenciones específicas, para transmitir algo al espectador. En relación con el tema, la obra de Antonio Gaudí adquiere una relevancia especial al ilustrar de manera muy sencilla y vívida cómo el diseño arquitectónico puede fusionarse con la esencia humana y emocional. La genialidad de Gaudí se manifiesta en la manera en que sus creaciones no sólo son estructuras físicas, sino que también son manifestaciones de un profundo entendimiento de cómo los espacios pueden influir en nuestras emociones y estados de ánimo. En el libro Gaudí: The Man and His Work de Joan Bergós (2002), se discute ampliamente cómo Gaudí concebía sus estructuras no sólo como espacios físicos, sino como entornos que afectan al bienestar emocional de las personas. "Gaudí veía sus edificios como algo más que meras estructuras; para él, eran espacios vivos que tenían el poder de influir en los estados emocionales y espirituales de quienes los habitaban" (p. 89). Un ejemplo es la majestuosa Sagrada Familia en Barcelona (1882-present), obra que va más allá de su función como templo religioso para convertirse en un espacio que inspira algo poético. Figura 6 Basílica de la Sagrada Familia. Antonio Gaudí (1882) Nota. “Eran manifestaciones de su profundo compromiso espiritual”. Tomado de URL: https://sagradafamilia.org/es/galeria-fotografica
14 Con sus formas orgánicas y su intrincada ornamentación, crea un ambiente, junto con la luz, con el propósito de invitar a la contemplación. Zerbst (1990), menciona cómo Gaudí se enfocaba en el impacto emocional de sus obras: "Gaudí siempre tuvo en cuenta cómo sus obras influirían en las emociones de sus ocupantes. (p. 112). Explica también Lahuerta (2002): "La obra de Gaudí está profundamente influenciada por su espiritualidad. Sus edificios no son simplemente estructuras funcionales, sino espacios concebidos para elevar el espíritu humano y reflejar sus profundas creencias religiosas" (p. 93). Cada detalle arquitectónico, desde las columnas hasta los vitrales, parece hablar un lenguaje poético que en ocasiones toca el alma de quienes lo experimentan. Asimismo, el Parque Güell, con su fusión única de arquitectura y naturaleza, nos transporta a un mundo de fantasía y creatividad. En este sentido, sus creaciones invitan a reflexionar sobre el poder de los espacios para moldear nuestras experiencias y enriquecer nuestras vidas con poesía y significado. Figura 7 Parque Güell. Antonio Gaudí (1926) Nota. Gaudí diseñó el parque de manera que se integrara perfectamente con el paisaje natural. Tomado de URL: https://parkguell.barcelona/es/node/303 Los espacios pueden generar una variedad de sentimientos, desde el estrés hasta el bienestar, según cómo estén diseñados y utilizados. Estudio Arar (2023) destaca que los espacios bien diseñados pueden ayudar a prevenir y afrontar problemas como la depresión y el suicidio, especialmente si incorporan elementos como la naturaleza, la luz natural, las plantas, los colores y las formas orgánicas. Además, estos espacios pueden estimular nuestra
15 creatividad y felicidad, permitiéndonos soñar e imaginar otros mundos posibles. Este concepto no busca establecer una teoría científica o una norma rígida en la arquitectura, sino que invita a reflexionar sobre el valor poético y humano de los espacios. Bachelard expresa que “Estamos muy lejos de cualquier referencia a formas geométricas simples. Una casa que ha sido experimentada no es una caja inerte. El espacio habitado trasciende el espacio geométrico”. De este modo, la poética del espacio nos alienta a descubrir el alma de los lugares, a reconocer nuestra identidad espacial y a crear entornos que fomenten el bienestar y la creatividad. Para alcanzar ese estado poético, la percepción del espacio en arquitectura se nutre de elementos intrínsecos como el lugar, la materialidad y la forma. Según Estudio Arar (2023) en El Lugar, La Materialidad Y La Forma, el lugar actúa como la raíz de esta conexión simbiótica. Más que simplemente determinar la ubicación física de un proyecto arquitectónico, el lugar se entrelaza con el entorno circundante y su contexto cultural, social y ambiental. Considerar todas estas dimensiones asegura que los diseños arquitectónicos se fusionen de manera armoniosa con su entorno, respetando su singularidad y generando así una experiencia que trasciende lo meramente funcional. Por otro lado, la materialidad juega un papel crucial en la apariencia, funcionalidad y durabilidad de una estructura. Estudio Arar resalta que los materiales locales pueden servir como una fuente de inspiración valiosa, permitiendo que las construcciones se integren naturalmente con su entorno y se adapten a las condiciones climáticas y geológicas específicas del sitio. La selección de materiales también puede reflejar la identidad y la historia del lugar, contribuyendo a la expresión cultural y social de la arquitectura, fomentando, una vez más, una apreciación del espacio que va más allá de lo funcional o estética; una apreciación poética. La relación entre materialidad y forma es sinérgica, ya que los materiales elegidos influyen en las posibilidades estructurales y formales de un edificio. Por ejemplo, la madera puede ofrecer una mayor flexibilidad en la forma, mientras que la piedra puede resultar en formas más sólidas y regulares. La comprensión de las propiedades y limitaciones de cada material es esencial tanto para el arquitecto como para el artista. Así como un artista experimenta con diferentes técnicas y medios para lograr su visión creativa, los arquitectos deben explorar las posibilidades de cada material para diseñar espacios que no sólo sean estéticamente atractivos, sino también funcionales y contextualmente relevantes. En cuanto a la forma, esta emerge como el resultado de la combinación entre materialidad y lugar. Estudio Arar destaca que la forma de un edificio debe integrarse armoniosamente en su contexto, reflejando tanto su función como las necesidades programáticas del espacio. La
16 premisa de que "la forma sigue al lugar" implica que los diseños arquitectónicos deben estar influenciados por el paisaje, el clima, las condiciones geológicas y la historia del entorno donde se ubican. En última instancia, tanto el artista como el arquitecto buscan expresar una visión única a través de la combinación cuidadosa de materialidad y forma, creando obras que resuenen con su audiencia y su entorno de manera significativa e incluso poética, y en este caso ocurre con la arquitectura y los espacios; un ejemplo sería Zumthor, mencionado anteriormente. Una comprensión profunda del lugar, la elección adecuada de materiales y la consideración cuidadosa de la forma son elementos esenciales para que la arquitectura en un espacio no sólo sea estéticamente atractiva, sino también contextualmente relevante y, en última instancia, poética. La poesía del espacio se manifiesta cuando todos estos elementos convergen para crear una experiencia que trasciende lo meramente tangible, evocando emociones, recuerdos y significados profundos en quienes lo habitan o lo visitan. El Espacio Poético En El Arte La poesía halla asiento en el alma, espejo cósmico que se traduce en el espejo de la pintura, cuando ambos espejos se colocan uno frente al otro las imágenes trascienden y se multiplican hasta el infinito, tal es el fenómeno del arte, poesía del espacio para el espectador que se halla absorto delante de una pintura. Para el ojo interior reina el silencio, por un momento el tiempo ha perdido su terrible influjo, incluso la palabra resulta insuficiente para abarcar todas las ondulaciones de la luz, la mirada se halla desnuda de todo pensamiento y corre libremente, por fin, bajo la guía de la intuición, nada le detiene, el flujo de las pinceladas es ahora un mar, un viento, la línea se transforma en marea y el claroscuro en profundidad. La pintura: vaporoso vuelo, ala de luz, escaleras a la luna, jardín de fuego, flor inmarcesible, superuniverso. El arte radica en materializar monstruos de belleza imposible, bien lo sabe el poeta que desafía al tiempo y el pintor lo confirma en el espacio. (Sacristán, 2017). Al abordar la noción de poética dentro del arte, nos encontramos con el concepto de espacio pictórico. Es muy interesante la aportación de Verónica Flores y Verónica Parselis en Una aproximación a la cuestión del espacio pictórico en el arte de Oriente y de Occidente (2022), y la cual analizaremos en este apartado de la investigación. Las autoras abordan en su investigación la dicotomía entre el espacio pleno, vinculado a la representación visual, y el espacio vacío, ligado a la conceptualización abstracta. Esta ha sido objeto de reflexión
17 filosófica y estética, siendo un tema crucial en el desarrollo del arte pictórico en diversas culturas, tanto orientales como occidentales, a pesar de las diferencias temporales y geográficas entre ellas. Conforme a las investigaciones de Flores y Parselis (2022), este tema ha sido examinado por varios estudiosos del arte. Por ejemplo, Robert Rosenblum (2007) postula que el surgimiento del arte moderno en Occidente se vincula al concepto de vacío, ilustrado por artistas como Turner y Friedrich. Por otro lado, Cheng, F. (2012) sobre Xiaobing Tang (2008), quien argumenta que el rechazo al vacío marca un punto de quiebre en China al inicio del arte moderno. Estas posturas generan interrogantes sobre la concepción del espacio en diversas culturas y los fundamentos de cada perspectiva. En esta investigación, nos centraremos en la concepción del espacio en la cultura occidental, y que las autoras han desarrollado a lo largo de su artículo. Figura 8 Monje a la orilla del mar. David Caspar Friedrich (1808-1810) Nota. Friedrich explora el vacío en el espacio pictórico. Tomado de URL: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Caspar_David_Friedrich_-_Der_M%C3%B6nch_am_Meer_- _Google_Art_Project.jpg Flores y Parselis (2022) hablan de cómo varios artistas de las vanguardias occidentales modernas, tales como: Klee, Morandi, Giacometti, Chillida, Albers, Reinhardt, Rymanm, Rothko, Malevich y Mies van der Rohe, entre otros; exploraron la idea de la vacuidad, abandonando gradualmente la representación figurativa. Mientras en Occidente se
18 interpretaba este vacío como algo negativo, en Oriente se percibía como una oportunidad para trascender la falta de significado. La convergencia entre Oriente y Occidente en las vanguardias del siglo XX revela la interacción de distintas visiones culturales sobre el espacio en el arte. Como desarrolla Wolf (2004): Las vanguardias artísticas del siglo XX fueron testigos de una convergencia entre Oriente y Occidente, donde las influencias culturales orientales, como la filosofía zen y el arte japonés, jugaron un papel crucial en la redefinición del espacio y la forma en el arte occidental. (p. 310). Esta consideración del espacio pictórico en el marco de las vanguardias occidentales y orientales nos ayuda a entender cómo se manifiesta el concepto de espacio poético en diferentes contextos culturales. La interacción entre la figuración y la abstracción, así como la exploración de la vacuidad, son elementos que hacen complejo esto el espacio poético en el arte. Flores y Parselis (2022) explican que entender cómo el arte occidental ha concebido el espacio requiere mirarlo desde diferentes ángulos, como el arte, la ciencia y la filosofía. Destacan cómo el pensamiento matemático ha tenido un papel central, especialmente evidente en el arte clásico, desde el Renacimiento. Aquí, la técnica de la perspectiva refleja una forma tradicional de representar el espacio, influenciada por pensadores como René Descartes. Este enfoque multidisciplinario nos permite explorar el contexto filosófico y científico que ha moldeado el concepto del espacio pictórico en Occidente. Durante el Renacimiento, la relación entre la representación artística y la geometría se volvió crucial, marcando un camino hacia un nuevo modelo científico que culminaría con Newton (1687). Todo esto nos lleva a profundizar en el significado de la perspectiva en el arte del Quattrocento. Gombrich (2016) tarta en su libro cómo en Occidente, el espacio en el arte se ve desde una perspectiva más constructiva y geométrica, alejada de la experiencia natural. Para Lorenzo, J. de (2016), esto se debe a la influencia de la matemática cartesiana, que ve el mundo como una extensión matemática que puede ser medida y calculada. Esta forma de ver el mundo condujo al desarrollo de la ciencia y la tecnología modernas, pero algunos filósofos, como Heidegger, según Fóti (1998), criticaron esta visión, argumentando que convierte al mundo en un recurso para la explotación y el control, viendo el espacio en la ciencia actual como un mero objeto de planificación, donde el mundo se convierte en materia para ser explotada y controlada. En términos generales, el modelo representativo occidental se consolidó durante el Renacimiento italiano. Según Ciafardo y Belinche (2015), este período dio forma a una
19 representación del espacio que se consideraba única y característica de un modo particular de pensar, contrastando con otros modelos, como los del arte oriental. Etimológicamente, el término perspectiva proviene de mirar a través; según la RAE. Este enfoque del espacio, como explican los autores, en el Renacimiento conceptualizaba el arte como una especie de ventana que permitía al espectador observar el mundo exterior. Se consideraba que esta representación era verdadera, un reflejo fiel de la realidad y del espacio en definitiva (mímesis). Los artistas buscaban que sus obras se identificaran con este modelo, fusionando lo real con lo representado y validando así el ilusionismo pictórico. Por ejemplo, en La virgen de las rocas de Leonardo Da Vinci del siglo XV, vemos cómo esta idea del espacio, basada en la perspectiva, se convirtió en un logro técnico para los artistas para representar espacios ficticios con gran realismo, y también reflejar un pensamiento simbólico. Desde el Renacimiento hasta principios del siglo XX, este enfoque era considerado el paradigma único e ideal de la representación en Occidente, dice Foster (1996). Figura 9 La virgen de las rocas. Leonardo Da Vinci (s. XV) Nota. Da Vinci crea espacios ficticios realistas utilizando la perspectiva. Tomado de URL: https://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_las_rocas Sin embargo, a medida que avanzamos en el análisis, encontramos dos interpretaciones divergentes de la perspectiva (Panofsky, 1927). Mientras que un sector
26 Es interesante observar cómo Salcedo interpreta el espacio en su obra, rellenando el espacio negativo para abordar temas de memoria y olvido relacionados con víctimas de traumas y pérdidas, debido a conflictos y circunstancias pasadas en Colombia. Sus esculturas e instalaciones, realizadas con materiales cotidianos como muebles y ropa, abordan estas duras realidades con elegancia y una sensibilidad poética (Artishock (2015), sobre su exposición en el MCA: Plegaria Muda (2008-2010). Figura 16 Plegaria Muda. Doris Salcedo (2008-2010) Nota. Es interesante su propuesta de rellenar el espacio para referirse a eventos pasados, señalando al hueco que estos dejan. Tomado de URL: https://artishockrevista.com/2015/02/19/museo-arte- contemporaneo-chicago-acoge-una-retrospectiva-doris-salcedo/
27 Habitar Un Espacio La Resonancia Del Espacio Según la Real Academia Española (RAE), habitar se define como: Vivir, morar. Con sinónimos: vivir, residir, morar, ocupar, poblar, anidar, asentarse, afincarse, arraigarse, establecerse, domiciliarse, alojarse, aposentarse, convivir, cohabitar, estar. Y antónimos: deshabitar, despoblar. Lo más fácil es pensar en la definición más común de habitar, como ocupar un lugar físico. No obstante, esta visión apenas toca la esencia completa de su significado. Habitar va más allá de la simple presencia física en un espacio; implica una experiencia emocional y psicológica, donde nuestros recuerdos, aspiraciones y deseos se fusionan con el entorno físico. Este concepto sugiere que nuestros hogares son proyecciones de nuestras identidades y santuarios para nuestras vidas íntimas, más allá de la mera estructura. La idea de la arquitectura del habitar está profundamente vinculada a nuestra experiencia de vida y existencia. El término habitar trasciende la simple necesidad física y corporal de ocupar un lugar. En línea con la reflexión anterior Pallasmaa (2014) subraya que el espacio emerge tanto del acto de habitar como de la celebración, reflejando una dualidad de orígenes entre lo individual y lo colectivo. El acto de habitar establece nuestro hogar en el mundo, mientras que la celebración, veneración y exaltación de actividades sociales, creencias e ideales particulares dan origen a las instituciones sociales y culturales. Esta dualidad ilustra cómo el espacio es, en su esencia, un escenario íntimo y singular de la vida de cada persona, un espacio donde se condensan sentimientos de pertenencia, seguridad y significado. Para Heidegger, M. (2016) el concepto de habitar un espacio es complejo y trasciende lo simplemente físico. Representa una filosofía existencial y metafísica que se expresa mediante el espacio, la materia, la gravedad, la escala y la luz. Esto estructura nuestro mundo y crea esquemas de experiencia que moldean nuestra percepción e interacción con el entorno. El habitar convierte lo abstracto en lo personal, transformando un espacio en un hogar y, en última instancia, en nuestro refugio íntimo. Es una relación recíproca y una expansión donde tanto el habitante como el espacio se influencian mutuamente. El tiempo adquiere un papel crucial en la vivencia del habitar. Los lugares que ocupamos se convierten en contenedores del tiempo, guardando las historias de nuestras vivencias. Esta dimensión temporal agrega profundidad a nuestra comprensión del habitar, sugiriendo que los espacios son moldeados por los momentos que experimentamos en ellos. La reflexión sobre la relación espacio-tiempo en la vivencia del habitar nos brinda una perspectiva más amplia del espacio
28 poético, que da forma al tiempo y las vivencias humanas. En este sentido, el habitar va más allá de la simple ocupación de un espacio físico; se convierte en un proceso dinámico que fusiona nuestras vidas con el entorno que nos rodea, estableciendo un diálogo continuo entre el individuo y su entorno. La visión arquitectónica propuesta por Pallasmaa (2016) en sus escritos se enfoca en la idea de desacelerar nuestra percepción del mundo. En un contexto caracterizado por la rapidez y la saturación de estímulos, la arquitectura debería ofrecer un refugio que permita la reflexión y la contemplación. Esta pausa esencial es fundamental para mantener la calidad y el valor del espacio que habitamos. No se trata simplemente de reducir la velocidad, sino de invitar a una introspección profunda y al reconocimiento de los detalles que a menudo pasan desapercibidos en la rutina diaria, y de los cuales muchos artistas hacen protagonista su obra. La dimensión temporal en la vivencia del habitar desempeña un papel crucial. Los espacios que habitamos no son estáticos; son organismos dinámicos que evolucionan y se transforman junto con nosotros. Con el paso del tiempo, estos lugares adquieren significados más profundos, convirtiéndose en receptáculos que albergan nuestras historias individuales y colectivas. Esta perspectiva temporal, estudiada por filósofos como Bachelard y gran variedad de arquitectos, agrega una capa de complejidad y riqueza a la arquitectura, sugiriendo que cada espacio es un lienzo donde se superponen momentos y recuerdos. Al considerar la relación entre el tiempo y el espacio en la experiencia de habitar, se nos insta a reflexionar sobre la creación de espacios, como un arte que nos permite moldear entornos que resuenen con nuestras vivencias, enriqueciendo así nuestra existencia y proporcionando un lugar para la introspección y el desarrollo personal. Al igual que planteamos con el espacio o con la obra de arte como exponía Arheim (1954), la idea de habitar implica también una relación continua y bidireccional entre el individuo y su entorno. En este constante intercambio, tanto el individuo como el espacio se influyen mutuamente, dando lugar a una dinámica donde la interacción es clave. El concepto de habitar como interacción humana nos invita a considerar el habitar no solo como una actividad física, sino también como un proceso mental y experiencial. Desde esta perspectiva, habitar se percibe como una extensión tanto física como mental del individuo en su entorno. Por ejemplo, los edificios no son simples estructuras estáticas, sino agentes activos que influyen en nuestras acciones, percepciones e ideas al interactuar con ellos. De esta manera, los edificios no solo contienen, sino que también configuran nuestras relaciones sociales e ideológicas, manifestando así el orden tanto físico como mental; mientras el individuo ocupa el espacio, este espacio, a su vez, se integra en la conciencia del individuo, convirtiendo el
29 entorno en un lugar personal y significativo. En esencia, habitar es una expresión tanto mental como física del ser humano. El concepto de hogar, por lo tanto, no se limita a su forma física o material, sino que también abarca aspectos emocionales y experienciales. El hogar actúa como un intermediario entre la intimidad y la esfera pública, siendo el escenario donde se preserva la memoria personal y se refuerza la identidad del individuo, dando forma a su percepción del mundo. Al reflexionar sobre la naturaleza del hogar, podemos recurrir a la perspectiva de la filosofía que Hegel propone en su Fenomenología del espíritu (1966), sobre temas propios de la psicología y el desarrollo de la mente humana, como la identidad, la memoria y los procesos conscientes e inconscientes en relación al espacio. Su trabajo resalta la idea de que los aspectos más superficiales, como la decoración, no pueden capturar completamente la verdadera esencia del habitar. Pallasmaa (2016) plantea cómo en muchas ocasiones, escritores, cineastas y artistas logran capturar la esencia y el significado del habitar de una manera más profunda y sutil que los arquitectos, quienes a veces se centran únicamente en aspectos funcionales y estéticos, descuidando los aspectos existenciales y emocionales del habitar. Neuroarquitectura y su impacto emocional Actualmente, el diseño de espacios parece priorizar la eficiencia en lugar de la experiencia humana. Sin embargo, la neuroarquitectura cuestiona esta perspectiva, sugiriendo que la arquitectura debe enfocarse en el usuario, no sólo como receptor, sino como el punto de partida para el diseño. La manera en que percibimos nuestro entorno y cómo nuestro cerebro interpreta estas señales determina nuestra experiencia en los espacios que habitamos. La experiencia previa juega un papel crucial, enriqueciendo nuestro diálogo con el entorno, ya sea construido o natural. En la arquitectura contemporánea, el sentido de la vista ha predominado en la composición de espacios. Inicialmente, evaluamos visualmente si algo es amigable o peligroso, atractivo o desagradable. Sin embargo, Juhani Pallasmaa nos anima a profundizar más allá de la superficie visual a la hora de experimentar un espacio en su libro Habitar (2016).
30 Figura 17 Sistema Moduli. Kristian Gullichsen y Juhani Pallasmaa (1968) Nota. Con esta obra y su enfoque en la flexibilidad, sostenibilidad y simplicidad, Pallasmaa ha influido en posteriores desarrollos arquitectónicos y en el pensamiento sobre la vivienda y la construcción. Es una manifestación temprana de su filosofía integral y humanista. Tomado de URL: https://commonedge.org/juhani-pallasmaa-architecture-is-a-verb/ Este enfoque resuena con la visión fenomenológica de Merleau-Ponty (1945), quien consideraba que el espacio habitado trasciende la mera funcionalidad, involucrando y estimulando los sentidos para ofrecer una experiencia cognitiva y emocionalmente enriquecedora. Arquitectos como Juhani Pallasmaa, Peter Zumthor y Steven Holl, mencionados a lo largo de esta investigación, han enfatizado esta relación intrínseca en sus trabajos y escritos, destacando cómo la arquitectura puede y debe ser una experiencia sensorial completa. Aunque la primera impresión visual es fundamental, la historia del espacio debe continuar y enriquecerse a través de los demás sentidos. La arquitectura multisensorial ofrece una experiencia más completa en este aspecto. El sentido del tacto juega un papel crucial en nuestra experiencia espacial. La textura de los materiales, la temperatura de las superficies y la calidad de los detalles constructivos contribuyen significativamente a nuestra percepción y disfrute de un lugar. Los espacios que invitan al contacto físico promueven una relación más íntima y directa con el entorno; algo que apoyaba Zumthor (2009), como se ha podido ver anteriormente en sus obras. Además, el uso de las manos conecta a los seres humanos con el tiempo y las tradiciones, creando un vínculo más profundo con el lugar y su historia; como él plantea.
31 El oído también juega un papel crucial en la experiencia espacial. La acústica de un entorno también puede influir significativamente. El eco de los pasos, el murmullo de las conversaciones, o el silencio profundo de una biblioteca, todos estos sonidos contribuyen a la atmósfera de un lugar y afectan nuestra experiencia del mismo. Una mala acústica puede arruinar una experiencia que, en otros aspectos sensoriales, sería positiva, afectando drásticamente nuestro estado emocional y bienestar. Es común sentirse perturbado por sonidos inexplicables, lo que subraya la importancia de controlar el ambiente acústico para facilitar una interacción normal con el espacio. El olfato y el gusto, aunque a menudo subestimados, son potentes transmisores de emociones y recuerdos. El aroma de la madera, el perfume de los jardines o la frescura del aire pueden evocar recuerdos y emociones, anclando nuestras experiencias espaciales en lo personal. Estos sentidos, al igual que los demás, pueden influir de manera positiva o negativa en nuestra percepción del entorno. La percepción de los espacios a través del olfato puede alertarnos de condiciones no adecuadas para habitar. Cuando detectamos humedad o malos olores, nuestro cerebro reacciona rápidamente, activando una señal de peligro. En contraste, un aroma agradable nos invita a entrar y permanecer en un lugar, ayudándonos a identificar y diferenciar diversos espacios. Todo esto fue plantado también por Pallasmaa (1996): los sentidos del tacto, oído, olfato y gusto desempeñan un papel crucial en nuestra comprensión y conexión emocional con los entornos que habitamos. El sentido del equilibrio, primordialmente regulado por el oído interno, y la propiocepción, nuestra conciencia del cuerpo en el espacio, desempeñan roles fundamentales en esta experiencia. El diseño de los espacios puede modular estas percepciones, afectando cómo nos movemos y percibimos el equilibrio. Por ejemplo, la estructura de un puente colgante o una escalera de caracol puede generar sensaciones distintas en comparación con un camino recto y estable; en este sentido la obra de Peter Zumthor (2006), resalta la capacidad del diseño para influir en nuestra percepción del movimiento y el equilibrio. La neuroarquitectura enfatiza la importancia de fomentar el movimiento y la orientación espacial dentro de los entornos construidos. Diversas perspectivas sugieren que incrementar la actividad física dentro de un edificio, mediante un diseño estimulante y una planificación espacial inteligente, puede tener un impacto significativo en la salud mental y la memoria. La combinación de este sentido con la vista puede enriquecer nuestra experiencia al explorar espacios desconocidos, mientras que la falta de conexión entre estos dos sentidos, especialmente sin experiencia previa, puede causar desorientación y estrés. La Casa NA de Sou Fujimoto (2010), construida siguiendo estos planteamientos, ejemplifica cómo los
32 espacios pueden promover el movimiento y la interacción con el entorno de maneras innovadoras y enriquecedoras. Figura 18 Casa NA. Sou Fujimoto (2010) Nota. La Casa NA es conocida por su estructura extremadamente ligera y transparente, las paredes de vidrio permiten una vista sin obstrucciones hacia el exterior, creando una sensación de continuidad entre el interior y el entorno urbano. Aunque la casa es muy abierta y permite una gran cantidad de luz natural, Fujimoto ha diseñado cuidadosamente las plataformas para crear zonas de privacidad. Tomado de URL: https://arquitecturaviva.com/obras/casa-na-tokio La neurociencia, en especial a través de las investigaciones de Vittorio Gallese (2011), plantea que la arquitectura puede incidir en cómo percibimos sensaciones internas como el estrés o la relajación. La interocepción, que se refiere a la percepción de sensaciones internas del cuerpo, como el hambre, la sed o el ritmo cardíaco, e incluso la conocida claustrofobia, puede ser influenciada por la arquitectura al afectar nuestro estado interno. El primer uso conocido del concepto interocepción fue de Sherrington (1920) en su libro La acción integradora del sistema nervioso, utilizado para referirse a la superficie interna del cuerpo como interoceptiva, en contraposición a la exteroceptiva que definió como la superficie externa en contacto directo con el medio ambiente. Por ejemplo, un espacio con iluminación suave y colores cálidos puede inducir una sensación de calma y reducir el estrés, mientras que un entorno ruidoso y caótico puede aumentar el ritmo cardíaco y generar ansiedad. La sinestesia, donde la estimulación de un sentido desencadena experiencias automáticas e involuntarias en otro sentido, también resulta intrigante en este contexto. La arquitectura que emplea colores, formas y texturas de manera innovadora puede evocar experiencias
33 sinestésicas, como "sentir" un color o "ver" una textura sonora, creando así una vivencia sensorial única y memorable. Este enfoque ofrece nuevas perspectivas para diseñar espacios que no solo sean visualmente atractivos, sino también estimulantes en un nivel sensorial más profundo. Como investiga Gallese (2011), elementos como la proporción, la simetría y la armonía pueden suscitar sensaciones de placer o incomodidad. Neutra (1954) dice así: “la arquitectura no solo nos brinda un lugar para residir, sino que también tiene el potencial de influir en nuestro bienestar físico y emocional”. Según este enfoque, la función sensorial de la arquitectura es estimular positivamente al usuario, mejorando así su bienestar general. Esto se puede lograr mediante el uso de colores calmantes o energizantes según sea necesario, texturas naturales y variadas, y una iluminación que imite la luz natural tanto como sea posible o permita el acceso a ella, como plantea Fujimoto con la Casa NA (2010). La neurociencia subraya la importancia del movimiento para la salud tanto cognitiva como física. Sternberg, médica ampliamente reconocida, en su obra Healing Spaces: The Science of Place and Well-Being (2010), plantea estas cuestiones. Crear entornos que fomenten la actividad física regular, mediante elementos como escaleras visibles y atractivas, pasillos espaciosos y zonas de descanso, puede estimular tanto la actividad mental como física. Un aspecto interesante es la antropometría sensorial, que se centra en cómo las dimensiones y capacidades del cuerpo humano interactúan con el entorno. En la neuroarquitectura, esto significa diseñar teniendo en cuenta las diferentes etapas del neurodesarrollo de los ocupantes. Por ejemplo, los espacios destinados a niños deben estimular su desarrollo sensorial y cognitivo, mientras que los espacios para adultos mayores pueden necesitar consideraciones diferentes para asegurar comodidad y accesibilidad. La integración de un enfoque sensorial en el diseño y la planificación arquitectónica puede revolucionar tanto el proceso como el resultado final. Antes de iniciar el diseño, es esencial realizar un análisis exhaustivo del sitio desde una perspectiva sensorial. Esto implica comprender la calidad de la luz, los sonidos del entorno, las texturas naturales y artificiales presentes, y cualquier elemento olfativo que pueda influir en el diseño. Involucrar a los futuros usuarios en el proceso de diseño puede proporcionar información valiosa sobre sus necesidades y preferencias sensoriales. El diseño acústico desempeña un papel crucial en la creación de una experiencia auditiva cómoda y funcional en los espacios arquitectónicos. Por ejemplo, Steven Holl (2000) utiliza la acústica de manera deliberada para mejorar la experiencia espacial en sus proyectos. Además, la iluminación y la paleta de colores deben ser cuidadosamente diseñadas teniendo
34 en cuenta su impacto en el estado de ánimo y el bienestar emocional. Para ello es interesante Goethe, quien en su obra "Teoría de los Colores" (1810) hizo importantes contribuciones al entendimiento de los efectos psicológicos y simbólicos de los colores. Tiene una cita célebre que dice así: “los colores son actos de la luz; actos y sufrimientos”. En su obra expone cómo colores cálidos como el rojo y el amarillo pueden hacer que un espacio se sienta acogedor y estimulante, mientras que colores fríos como el azul y el verde pueden crear un ambiente relajante. También hizo observaciones detalladas sobre cómo los colores se perciben en diferentes contextos y condiciones de iluminación; y exploró fenómenos como el contraste simultáneo y la post-imagen. En línea con Goethe, la neurociencia sugiere que ciertas condiciones de iluminación pueden influir en el estado de ánimo y la productividad. Un ejemplo notable es la obra de Luis Barragán con su Casa-Taller (1947), quien demostró cómo el color puede transformar radicalmente la experiencia espacial y emocional. En cuanto a la iluminación, podemos comparar las diferencias entre la Biblioteca de Seattle de Rem Koolhaas (2004) y la Biblioteca de Viipuri de Alvar Aalto (1935). En la primera, la luz directa puede causar deslumbramiento y distracción, mientras que en la segunda, la iluminación está cuidadosamente controlada para crear una experiencia más armoniosa y agradable. Como menciona Bessel van der Kolk (2014), el entorno puede tener un profundo impacto en la recuperación y el manejo del trauma y el estrés. Los espacios que equilibran y armonizan los estímulos sensoriales tienden a ser más memorables y enriquecedores. Estos entornos pueden dejar una impresión duradera, fomentando una conexión emocional con el lugar. Un enfoque en los sentidos promueve la inclusividad, especialmente para personas con diferentes capacidades sensoriales. Por ejemplo, un diseño que integra texturas y sonidos de manera efectiva puede mejorar la navegabilidad y la experiencia para personas con discapacidades visuales. Una buena acústica y un uso controlado de los elementos visuales, así como un diseño bien planificado para la movilidad, pueden mejorar la experiencia de las personas altamente sensibles. El espacio diseñado de manera consciente con respecto a los sentidos a menudo incorpora elementos naturales y considera el entorno, lo que puede fomentar una conexión más profunda con la naturaleza. Este enfoque, conocido como biofilia, no solo es beneficioso para el bienestar humano, sino también para el medio ambiente. Este término fue acuñado por el biólogo estadounidense Edward O. Wilson en su libro Biophilia (1984). Se refiere a la afinidad innata de los seres humanos por la naturaleza y las formas de vida. Según Wilson, los seres humanos tienen una predisposición biológica a buscar conexiones con la naturaleza
35 y otras formas de vida. Esta teoría sugiere que nuestra relación con la naturaleza es una parte integral de nuestra evolución y bienestar. Al integrar la naturaleza en el entorno construido, podemos crear espacios que no solo sean agradables estéticamente, sino que también promuevan la salud y el bienestar tanto de las personas como del planeta en su conjunto. Una artista que trabaja integrando la naturaleza en su obra es Delcy Morelos, a quien se le atribuye la creación de grandes instalaciones que transforman la experiencia del espacio. Utiliza la tierra como materia prima, presentándola como fuente de regeneración y de vida, pero asimismo como testigo del dolor y de la violencia; evocando a antiguos rituales en Argentina. Figura 19 El lugar del alma, Delcy Morelos (2022) Nota. Se usaron 23 toneladas de tierra con un poderoso aroma a canela, café y clavo, generando olor en una atmósfera de humedad inquietante. Una mole de tierra forma el laberinto irregular, de bordes rectos, y apenas separado del suelo recrea la sensación de estar bajo tierra. Tomado de URL: https://museomoderno.org/exposiciones/delcy-morelos-el-lugar-del-alma/ La arquitectura es un diálogo continuo entre el espacio y el ser humano, en definitiva. Al comprender y tener en cuenta todos los sentidos, se pueden diseñar espacios que funcionen en armonía con la experiencia humana, promoviendo así experiencias profundamente enriquecedoras. La arquitectura debe celebrar cada aspecto de esta experiencia, creando entornos que resuenen con la vivencia humana en su totalidad. Este enfoque puede conducir a una arquitectura más empática e inclusiva, que mejore la calidad de vida de sus usuarios al considerar sus necesidades físicas, emocionales y
42 Figura 25 Primer entorno, Render 2. Autoría propia. (2023-2024) Nota. Perspectiva aérea de la entrada principal, presentando la conexión entre los diferentes niveles mediante una escalera, así como el uso de elementos naturales como el agua y las rocas, para crear una armonía con el paisaje. Las sombras generadas por las plantas aportan realismo a la escena. Figura 26 Primer entorno, Render 3. Autoría propia. (2023-2024) Nota. Vista frontal de la estructura arquitectónica, las montañas y los haces de luz generados en 3D, imitando la luz natural.
43 Figura 27 Primer entorno, Render 4. Autoría propia. (2023-2024) Nota. Vista lateral de la construcción, enfocándose en la simbiosis entre la arquitectura moderna y el entorno natural. Se puede observar cómo la estructura permite vistas amplias del paisaje circundante. Figura 28 Primer entorno, Render 5. Autoría propia. (2023-2024) Nota. Detalle del jardín y la vegetación que rodea la estructura, ilustrando la importancia de la biodiversidad y el paisajismo en el diseño arquitectónico. Las plantas autóctonas se utilizan para mantener la sostenibilidad del entorno.
44 Conclusiones Después de explorar minuciosamente el espacio poético en este estudio, se llega a una conclusión reveladora: los entornos arquitectónicos y artísticos no solo conforman el escenario físico de nuestras vidas, sino que también moldean nuestras percepciones, recuerdos y sentidos de identidad. Este análisis ha reafirmado la importancia crucial de considerar el espacio como un componente esencial tanto en la práctica artística como en la arquitectura, destacando cómo estas disciplinas pueden converger de manera poderosa. Con la investigación y el aporte personal se propone lo digital como medio artístico, subrayando cómo las nuevas tecnologías no sólo complementan, sino que enriquecen profundamente la expresión artística contemporánea llevándola más allá y contribuyendo a su evolución; el trabajo de Dionisio González es un claro ejemplo de esta exploración digital. Sin embargo, a lo largo de esta investigación se evidencia que podemos encontrar virtudes en cualquiera de las expresiones artísticas a la hora de trabajar con el espacio y la poética que pueda transmitir, como la instalación en Delcy Morelos, y la pintura en De Chirico, entre otros. En relación con las teorías de Juhani Pallasmaa, se llega a la conclusión de que el diseño espacial tiene un impacto profundo en nuestras emociones y recuerdos. Según Pallasmaa (1996), un diseño bien pensado puede evocar emociones y recuerdos, conectando a los ocupantes con el espacio de maneras profundamente personales. “Me siento a mí mismo en la ciudad y la ciudad existe a través de mi experiencia encarnada. La ciudad y mi cuerpo se complementan y se definen uno al otro. Habito en la ciudad y la ciudad habita en mí.” (p. 42). No sólo se ha resaltado la interacción vital entre el arte, la arquitectura y el espectador, sino que también demuestra cómo una cuidadosa atención al diseño espacial puede potenciar el valor estético y emocional de las obras. Nuestra percepción del mundo afecta cómo interactuamos con él, y nuestro entorno, a su vez, nos influye profundamente. La arquitectura y el arte no sólo crean espacios físicos, sino que también construyen experiencias sensoriales y emocionales que resuenan con nuestra identidad y memoria. Arquitectos como Peter Zumthor también han subrayado la importancia de los aspectos sensoriales mencionados a lo largo de esta investigación. En su obra, Zumthor (2009) enfatiza cómo los materiales, la luz y las texturas contribuyen a crear atmósferas que afectan profundamente a los usuarios. Esta integración de elementos sensoriales y emocionales en el diseño arquitectónico y artístico no solo enriquece la experiencia del espectador, sino que también propone una nueva forma de habitar y entender los espacios que
45 nos rodean. Volviendo a lo expresado en la introducción, esta investigación, aparte de en el campo académico, propone resaltar la importancia crucial de mejorar la forma en que diseñamos y experimentamos los espacios habitados, contribuyendo a una mejor calidad de vida y fomentando una práctica artística enriquecedora en relación con el espacio. En este sentido la visión del artista, frecuentemente en sintonía con lo emocional y lo perceptivo, puede ser significativa. Las influencias del entorno en nuestra vida personal y emocional son áreas que aún tienen potencial para continuar siendo explorados. Este estudio ha sido llevado a cabo con el propósito de hacer un acercamiento y obtener más información sobre cómo se relacionan estos contenidos, y así también comprender mejor y apreciar la compleja interacción entre nosotros y nuestro entorno más cercano. Las limitaciones inherentes a este estudio, como el enfoque selectivo de una cantidad considerable de información, sugieren que hay mucho más por investigar y subrayan la necesidad de futuras investigaciones que amplíen esta área y exploren en mayor profundidad la compleja interacción entre el espacio, la percepción y la identidad humana, pudiendo centrarse en temas tan interesantes como el espacio íntimo. En definitiva, el espacio, concebido y manipulado de manera consciente y creativa, puede transformarse en un medio poético y artístico; poderoso para transmitir emociones, provocar reflexiones profundas y enriquecer la experiencia humana en un mundo cada vez más digital y visualmente orientado.
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50 Índice De Anexos Figura de Anexo 1. Autoría propia. (2023). Moodboard, Primer entorno..........................p. 51 Figura de Anexo 2. Autoría propia. (2023). Mapa 2D, Primer entorno..............................p. 51 Figura de Anexo 3. Autoría propia. (2023). Boceto 1, Primer entorno...............................p. 52 Figura de Anexo 4. Autoría propia. (2023). Boceto 2, Primer entorno...............................p. 52 Figura de Anexo 5. Autoría propia. (2023). Boceto 3, Primer entorno...............................p. 53
51 Anexo 1 Moodboard, Primer entorno. Autoría propia (2023) Nota. El moodboard muestra la inspiración visual y los conceptos clave para el diseño de la infografía 3D. Incluye referencias a colores, texturas, formas arquitectónicas y elementos estilísticos que influyeron en el desarrollo del proyecto. Anexo 2 Mapa 2D, Primer entorno. Autoría propia (2023) Nota. Este boceto ilustra la disposición inicial de los elementos principales y la estructura general del entorno virtual que se quería desarrollar. El diseño buscaba integrar elementos visuales clave para comunicar eficazmente.