scieee Open visual document viewer

Raimon Pánikkar. In memoriam

Choza Armenta, Jacinto Luis

Full text

Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [605] RAIMON PÁNIKKAR, IN MEMORIAM Jacin o Choza, Uni e sidad de Se illa Mi p ime encuen o con Raimon Panikka u o luga en B igh on, en 1988, du an e el XVIII Cong eso Mundial de Filoso ía. Me lo p esen ó su muje , Ma ía González Haba, con la que coincidí casualmen e en el au obús que nos lle aba desde el palacio de cong esos a una ecepción en un ho el. Me p egun ó de qué uni e sidad enía y al esponde le que de la de Na a a, me espondió: — En onces segu amen e conoce ás a mi ma ido. — ¿Y quién es u ma ido? — Raimon Panikka . — Pues... no le conozco pe sonal men e pe o me encan a ía, po an as cosas como sé de él. Minu os después nos p esen ó en el ba . — Hola, ¿cómo es ás? ¿Tú e es Raimundo Panikka ? — Sí. — Pues si ú e es Raimundo Panikka , yo engo con igo una elación quasi abuncula . — Ah ¿sí?, ¿po qué? — Po que mi maes o es Leona do Polo, y Polo siemp e dice que su maes o uis e ú. Que su maes o e es ú. — Ah, ¿eso dice Leona do Polo? — Sí, eso dice. — No me imaginaba que él pudie a deci eso. — Pues sí. Lo dice. Hablamos algún a o más sob e asun os ci cuns anciales y nos despedimos. Pe o luego ol í a habla con su muje e hicimos buenas migas. Nos quedamos las di ecciones y cuando ol imos a España ella me mandó po co eo una no ela suya de la que me habló y en la cual ela aba la ida de Raimon. “El nue o Siddha ha”, cuya au o a e a Gundisal a, y que había publicado la edi o ial Obelisco en 1986. Quedé muy imp esionado po la lec u a de las 214 páginas que enía la no ela. Sabía que Panikka había enido una ida muy du a, que había pe enecido al Opus Dei, y que lo había pasado muy mal en sus elaciones con la ins i ución. Después le esc ibí diciéndole que la no ela me había imp esionado mucho, y que, sob e odo, me imp esionaba que apenas le quedaban cica ices de las he idas, sino, a lo más, algunas señales muy limpias. Mi ca a e a muy disc e a, po que en onces yo pe enecía ambién al Opus Dei, y no que ía le an a malos ecue dos ni malos sen imien os en Raimon. Me con es ó ag adeciéndome mi co dialidad y mis palab as “de p uden e an opólogo”. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [606] A la uel a de B igh on le comen é a Polo que había hablado de él con Panikka . — Alguna ez le he esc i o, pe o no siemp e me ha con es ado... Sí. Yo es udiaba de echo, y después de conoce a Panikka me decidí po la iloso ía. Años más a de Juan José Padial, un discípulo de Polo de la Uni e sidad de Málaga, que puso en ma cha el Ins i u o de Filoso ía Leona do Polo y ab ió una web pa a eso, me comen ó que has a la mue e de Panikka Polo había man enido con ac o con él y se habían in e cambiado esc i os. Unos años después, en 1998, nos ol imos a encon a en Se illa, en un cong eso de Ciencias de las Religiones, en el que él p onunció la con e encia inaugu al. En onces yo ya había dejado de pe enece al Opus Dei, me había casado ecien emen e y disponía de un hoga amilia . Fui a escucha le. Él sabía que yo había dejado ambién la ins i ución. Le in i é a come a casa y ino encan ado. La que ue mi muje p epa ó una comida especial. Cuando llegamos él y yo, después de habe pasado unas buenas ho as paseando po el Pa que de Ma ía Luisa, ella le dijo que había p epa ado una comida sua e y delicada po que suponía que él no come ía ca nes ue es o cosas así. Y le p egun ó abie amen e. — Yo como de odo. Siemp e. De lo que haya. A lo la go de mi ida he ap endido que hay una cosa más is e pa a uno que se escla o de sus icios, y es se escla o de sus i udes. La comida ue muy g a a. Du an e la con e sación su gió la p egun a de cómo una pe sona con su o mación podía habe llegado a in eg a se en el Opus Dei. — Mi a, es que en el año 40, en Ba celona, nadie sabía nada del Opus Dei, po que en esos años el Opus Dei no e a oda ía nada. — Cla o. Es e dad. En las ho as de con e sación de aquellos días en Se illa, pude comp ende y acla a algunas cosas de su ida y de la mía. Raimon Panikka había nacido en Ba celona, de un ma imonio de hindúes que habían inmig ado con una espe able o una que habían in e ido y habían hecho endi muy bien en la Ca aluña de p incipios del siglo XX. Cuando le llegó la edad de inicia los es udios uni e si a ios decidió lle a los a cabo en Alemania, y se ma chó a Cen oeu opa dispues o a cu sa las ca e as de química y de eología, que ue lo que e ec i amen e hizo. La gue a ci il española le cogió en Alemania, y allí pe maneció ealizando sus es udios mien as se desa ollaba la con ienda. En el e ano de 1939, cuando acabó el cu so, se ino en bicicle a desde Munich a Ba celona, y omó con ac o de nue o con España. An es de que empeza a de nue o el cu so es alló la Segunda Gue a mundial, y se quedó en España que po en onces esul aba un luga más anquilo. En onces conoció a alguien que le habló de unos ideales de ida c is iana en medio de las ocupaciones p o esionales o dina ias, del p oyec o del Opus Dei, y pasó a o ma pa e de la ins i ución como una mane a de ealiza unos ideales que él ya enía. Como ya enía es udios eológicos, a mediados de los años 40 se Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [607] o denó sace do e y pasó a se capellán del Colegio Mayo Moncloa, el p ime o que el Opus Dei ab ía en la ciudad de Mad id. Desde muy p on o, la p edicación de Panikka en el colegio mayo adqui ió ama en e los es udian es de la complu ense, que iban cada semana a escucha le a la capilla de aquella esidencia. Su ama empezó a pa ece le excesi a a Esc i á, el undado del Opus Dei y su supe io has a el momen o de su mue e en 1975, y con su colabo ado Ál a o del Po illo, decidie on saca a Raimon de Mad id pa a que no en o pecie a con su imp on a pe sonal el desa ollo de la ins i ución. Lo en ia on a Valladolid, y allí ol ió a sucede lo mismo pe o con mayo ala ma pa a la di ec i a de la ins i ución. La espi i ualidad de Raimon a as aba a muchas pe sonas, pe o además, como po sus es udios había conocido a buen núme o de eólogos alemanes y, en gene al, eu opeos, man enía con ellos una co espondencia y unas elaciones que le con e ía en el mejo in e media io en e la con e encia episcopal española de comienzo de los 50 y los eólogos de la Eu opa que se eponía de la gue a. Cuando más a de conocí a Ramón Rosal y u e ocasión de lee su lib o sob e el nau agio y econs ucción de un p oyec o i al, supe has a qué pun o Panikka e a un líde in elec ual pa a odos los que pe enecían al Opus Dei en los años 50 en España. — Cada ez que llegaba nos sen ábamos a escucha le, me con aba Ramón Rosal con una son isa nos álgica. E a un poco isiona io... pe o siemp e nos gus aba mucho oí le. A mediados de los 50 ya había llegado a la sede de Ped o Juan XXIII, y había omado la decisión de con oca un concilio ecuménico. La p eocupación de Juan XXIII po el ecumenismo le lle ó a busca colabo ado es con ca ac e es muy di e sos, y, en e ellos, eólogos que u ie an expe iencia y elación con o as eligiones. En e ellos se con aba Raimon Panikka , eólogo ca ólico, hindú de aza y buen conocedo de la lengua, la cul u a y las adiciones hindúes. No les ag adaba a Esc i á ni a Del Po illo esa sin onía de Panikka y el Va icano, y no les ag adaba la ce canía de Panikka a los que se iban ace cando al Opus Dei en España. En onces decidie on encomenda le la misión de comenza las a eas de implan ación y desa ollo del Opus Dei en la India. Raimon Panikka se ue a la India y allí siguió desa ollando sus a eas pas o ales y eológicas. Pe o el Concilio es aba pa a empeza y los abajos p epa a o ios se hacían más ap emian es y más amplios. Raimon Panikka ue llamado una y o a ez al Va icano pa a ealiza esos abajos y pa a pa icipa en comisiones de edacción de documen os. Esos iajes empeza on a se en o pecidos po Esc i á y Del Po illo p ime o, y abie amen e p ohibidos después. En 1962, y debido a p oblemas g a es de salud, Romano Gua dini u o que e i a se de la docencia en su cá ed a de Teología de Munich, y Raimon Panikka , que hubie a sido su suceso na u al, pe maneció con inado en la India. En Munich Panikka ampoco gozaba de las simpa ías del decano de la Facul ad de Teología, Michael Schmaus, que ya había e ado a uno de sus más b illan es Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [608] es udian es, el jo en Joseph Ra zinge , la p esen ación de su esis doc o al sob e la eología exis encial de Gua dini. En esa si uación, y eque ido po el Va icano, Raimon u o que ealiza algunos de esos iajes en la clandes inidad, asladándose de la India a Suiza sin en a en I alia. Empezó el Concilio Va icano II y se clausu ó el 8 de diciemb e de 1965. Pa a en onces ya había mue o Juan XXIII y ya le había sucedido Paulo VI, que man u o con Raimon Panikka una elación más es echa que su p edeceso . Una a de de 1967, después de la comida, en una e ulia en la sede cen al del Opus Dei en la calle B uno Buozzi, 73, en Roma, Esc i á nos con ó al cen ena de es udian es que cu sábamos allí licencia u as en iloso ía, eología, de echo canónico o pedagogía, que había ido a e al San o Pad e y le había pedido que incapaci a a pa a el eje cicio sace do al a Raimon Panikka . — He hablado con el Papa y le he pedido que eduzca al es ado laical a ues o he mano Raimon Panikka . Hace dos días es u o en un p og ama de la ele isión i aliana, es ido con la única de los monjes budis as y hablando de lo que piensan y i en “noi hinduis i” (noso os los hinduis as). Pues si e es hinduis a no e es ca ólico. Po que no se puede se hinduis a y ca ólico. No hace más que gene a con usión. Cuando le con aba es o a Panikka , en el pa que de Ma ía Luisa de Se illa, se quedó muy so p endido. — Ah, ¿eso dijo? — Si, eso. — Bueno, yo sabía que había ido al Va icano a pedi mi inhabili ación canónica, pe o no que lo había hecho po eso, ni que os lo había con ado a oso os así. — Y, ¿cómo e en e as e? — Po que me lo con ó Paulo VI. Fue a pedi le eso y Paulo VI le dijo: mi e us ed, Raimon Panikka no plan ea ni ha plan eado nunca ningún p oblema en la Iglesia, de mane a que si us edes ienen p oblemas con él esuél anlo en e us edes, pe o no impliquen a la Iglesia po que la Iglesia no iene p oblemas con Panikka . — Ca amba, Raimon, en onces... ú sí que enías las espaldas bien cubie as... — ¿Cubie as...?, ¿... po quién? — Pues po el Papa. — Homb e... bueno, es que mi ándolo así... — Pues no sé cómo quie es que lo mi e. Y Panikka se quedaba so p endido con ese b illo de admi ación e ingenuidad en la mi ada que se les queda a las pe sonas que habi an in elec ualmen e en las mayo es hondu as side ales y no se pe ca an de aspec os ob ios de la con i encia co idiana. El caso es que después del Concilio Panikka ue dimi ido del Opus Dei, y en onces se desa olló al máximo su ca e a de p o eso de eología y de ciencias de las eligiones, especialmen e en las uni e sidades de Es ados Unidos, pe o ambién en las de Eu opa y sin deja sus con ac os con Asia. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [609] — Luego me casé con Ma ía. Con más de 60 años. Como puedes comp ende , cuando uno se casa a esa edad no lo hace po que le ab ase ningún uego. — Cla o... y luego? Luego, c eo que ue el p opio Del Po illo el que ges ionó su aspaso e inca dinación en un i o o ien al en el que se pe mi ía casa se a los sace do es, pa a que su si uación no p oduje a escándalo. Ma ía e a una muje animosa y emp endedo a, ex emeña, de amilia con inquie udes in elec uales. Su he mana ambién había hecho ca e a como no elis a, y ella se había cen ado en la eología y la iloso ía, abajando desde jo en en el ámbi o de la eología en el CSIC en Mad id, donde había conocido a Raimon. Después de casa se, y dado lo a anzado de la edad de ambos, se plan ea on adop a un hijo, y adop a on dos. Pe o hindúes, y en la India. Ese p opósi o enía la di icul ad añadida de que los cos es se ele aban po encima de sus posibilidades. — Pe o, Jacin o, me con ó Ma ía, en onces se me ocu ió una cosa. ¿Sabes qué hice? Comp é un décimo de lo e ía, y me ui a enca a me con Esc i á y le dije: mi a, ú has es ado abajando mucho iempo con Raimon, ú lo conoces, ú le debes cosas... ayúdanos a adop a a los hijos... Y cuando se celeb ó el so eo, mi décimo ue p emiado con la can idad de dine o exac a que necesi ábamos pa a iaja a la India y ae nos a los niños. Mien as me lo con aba Raimón me mi aba con una mi ada y una son isa muy di ícil de de ini . Como en e enigmá ica, di e ida, esignada y casi sa is echa. Es muy di ícil imagina una son isa así, y ambién desc ibi la, pe o c eo que e a bas an e así. Ya en los años 90 Raimon se e i ó de la docencia uni e si a ia, eg esó a Ca aluña y se ins aló en Ta e e . Allí c eó un cen o de es udios y de medi ación, se inca dinó en la diócesis de Vich (aunque al obispo no le esul aba especialmen e sa is ac o io) y c eó una undación. Hacía comen a ios del e angelio en un p og ama de Radio Ba celona que escuchaba mucha gen e, decía una misa dominical en Ta e e a la que acudía mucho público de la capi al, y en las g andes solemnidades subía a Mon se a y conceleb aba con el Abad y los demás sace do es (que sí encon aban sa is ac o ia su compañía). En el año 2000 celeb amos el III Cong eso In e nacional de la Sociedad Hispánica de An opología Filosó ica (SHAF) en la Uni e sidad de Ba celona. En onces yo e a el p esiden e de la SHAF y Oc a i Piula s e a el sec e a io, y le enía mucha admi ación a Raimon Panikka . Insis ió en que había que consegui que die a la con e encia inaugu al del cong eso, y después de alguna con e sación con él acep ó. Fuimos a Ta e e a ecoge lo y nos dio la con e encia, que se publicó en las ac as del cong eso en la e is a Théma a, y luego lo ol imos a lle a a su casa. — Jacin o, es oy dedicado a un abajo... emendo... Eso de pone po esc i o en papel las cosas que uno ha i ido... aho a, al inal... y no sabe uno si a a ene iempo... Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [610] Desde su eg eso a España en los 90 has a su mue e en 2010, sus ob as ue on apa eciendo en edi o iales españolas y en eediciones, una as o a, y se ue on di undiendo en la península. En 2003 publiqué “Me amo osis del c is ianismo. Ensayo sob e las elaciones en e eligión y cul u a”, y le mandé un ejempla a Raimon. Me con es ó a los pocos días en iándome o o lib o suyo y una ca a. Había ecibido el lib o, lo había abie o, había comenzado a lee lo y no había podido pa a has a e mina lo. Allí es aba la esis que él había man enido siemp e, y a la que había dedicado ambién un lib o que me en iaba. La cla e de oda eligión es el cul o. Esa e a ambién la esis de Gua dini. Luego nos in e cambiamos algunas ca as y algunos esc i os. En p ima e a de 2010 coincidí en Cuenca, en unas jo nadas sob e a eos y c eyen es, a Agus ín Panikka , el hijo de su he mano Sal ado , que había undado años a ás la edi o ial Kai ós en Ba celona. Le con é buena pa e de es os episodios que e ie o y me comen ó — Pues esas cosas yo no las sabía... y c eo que no las sabe nadie... — Bueno, no e p eocupes, ya las esc ibi é en su momen o... ¿y cómo sigue él...? — Pues... ieji o... ieji o... cada ez más apagado... a en silla de uedas... — ¿Y la cabeza... la iene bien...? — Sí, sí. Muy bien. Pe o cada ez más apagado. Cuando en agos o de 2010 me en e é de la mue e de Raimón Panikka , casi a la ez que la de mi compañe a y amiga de la acul ad de iloso ía de Se illa Isabel Ramí ez, me sen í mal. Como con un golpe en e la boca del es ómago y el co azón. Expe imen é una especie de o andad, como una o andad que nos a ec aba a mucha gen e. Yo me quedaba sin uno de mis pun os de e e encia cla e pa a pensa el c is ianismo, la eligión, y mi iempo. Pe o sabía que eso le pasaba a más gen e. No sé cuán as líneas genealógicas a ancan de Raimon Panikka . En la India, en I alia, en Alemania, en Es ados Unidos, en la undación de Ta e e , a a és de sus he manos, sob inos e hijos adop i os. Sólo sé un poco de la que sale de su discípulo Leona do Polo. Así como Polo se con iesa discípulo de Panikka , ambién se con iesan discípulos de Polo Eugenio T ías en Ba celona, Ignacio Falgue as, Juan Ga cía y Juanjo Padial en la Uni e sidad de Málaga, Fe nando Sellés en la Uni e sidad de Na a a, Héc o Esque en la Uni e sidad F anco- Mexicana de México DF, y me cos a que muchos más cuyos nomb es no he e enido. Pe sonalmen e c eo que Raimon Panikka es el más impo an e de los pensado es españoles del siglo XX. Y cuando a i mo es o pienso en su compa ación con O ega y con Zubi i, a los que conside amos los más g andes del siglo XX (yo ambién los conside o así). En un cong eso in e nacional de iloso ía de los años 60, en que in e inie on des acadas igu as de la iloso ía mundial del momen o, Jean Paul Sa e en e o os, alguno de los asis en es me comen ó que Panikka había eclipsado po comple o a Sa e. No me cabe la meno duda. En Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [611] alguna ocasión se p opuso a Panikka como candida o pa a el p emio P íncipe de As u ias, y quizá pa a algunos o os. Igno o si se p opuso más eces. Los p emios se p oponen y se log an cuando a una cie a g andeza (que no hace al a que sea excepcional y que puede se discu ible) se suma una opo unidad y necesidad polí ica (que sí hace al a que sea in ensa). El iempo his ó ico suele se con ecuencia más ace ado y más jus o que los ju ados de los p emios, y con ío en que con Raimon Panikka lo se á. Que yo sepa no han apa ecido olúmenes de alguna edición de sus ob as comple as. Tampoco sé si ese p oyec o es á ya en ma cha. Si lo inició él o lo han iniciado sus discípulos en Ta e e . Me gus a ía e mina con un pequeño apun e de su pensamien o. Panikka es un ilóso o y un eólogo. Po an o no es un especialis a en nada, ni en cosmología, ni en his o ia del c is ianismo ni en hinduismo. Po supues o es especialis a en odo eso, y en algunas cosas más. Pe o sob e eso y sob e odo, es un ilóso o y un eólogo, y po an o su ema de e lexión y de análisis es el conjun o, el odo. Sus p ime as publicaciones e san sob e cosmología, y ahí es econocido y ci ado po los es udiosos. Tomó pa e en la polémica sob e el humanismo desencadenada en Eu opa a pa i del lib o de Ma i ain “Humanismo in eg al” de los años 30, el de Sa e “El exis encialismo es un humanismo”, el de Heidegge “Ca a sob e el humanismo” y el de Me leau-Pon y “Humanismo y e o ” de los años 40, con su lib o “Humanismo y c uz” en los años 50. El deba e con inuó con o os lib os de Adan Scha , Ga audy y Ma cuse, y concluyó de algún modo con el lib o de Foucaul “Las palab as y las cosas”. Pe o nunca abandonó ese ema y a pa i de los 80 abajó en su isión “cosmo eánd ica” en la que diseñaba la unidad del mundo, el homb e y Dios en una pe spec i a exis encial. A pa i de los años 60 empiezan a se ecuen es sus publicaciones sob e emas eligiosos y eológicos, y a pa i de los 80 las publicaciones sob e eligiones o ien ales y budismo, ecuen emen e en su elación con el c is ianismo. De en e esos lib os me pa ecen excepcionales “El silencio de Budha. In oducción al a eísmo eligioso”, y “La pleni ud del homb e” que es la exposición de su c is ología, ambos publicados en España po la edi o ial Si uela. En el p ime o de ellos, Panikka lle a a cabo una des-on ologización de Dios, al como había p opues o Heidegge en los 60, y que ha sido emp endida después po o os au o es, en e ellos Jean Luc Ma ion. Dios puede se pensado al ma gen del modelo eó ico g iego del en e, e incluso al ma gen de los p incipios g iegos de se y en e, es deci , puede se pensado independien emen e de la di e encia on ológica, y de hecho así ha sido pensado en la adición heb ea y en la adición budis a, y ha sido nomb ado y exp esado de o os modos. Si se analizan esos modos se puede pe cibi una co espondencia homeomó ica, como Raimon la llama, en e los asgos de la di inidad al como se piensan en unas y o as adiciones. Realizados es os análisis, se puede hace esal a la co espondencia en e la segunda pe sona de la inidad c is iana, el Hijo, el Logos, con la sabidu ía del Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011 [612] dios heb eo, hindú, e incluso, con la sabidu ía del Uno neopla ónico y del paganismo poli eís a g iego. De es a mane a Panikka puede señala la con e gencia de las di e sas eligiones en elación con Dios, en elación con la sabidu ía de Dios, y en elación con las mani es aciones de esa sabidu ía en la c eación y en el homb e. La g an di e encia en e las demás eligiones y el c is ianismo es que el c is ianismo ha concen ado su elación con Dios y con la sabidu ía de Dios a a és de la enca nación his ó ica de esa sabidu ía en un se humano, en el homb e Jesús, el C is o. Pe o, señala Panikka , Jesús no es la única posibilidad de elación con la sabidu ía de Dios, ni ampoco con Dios. De hecho, el p ólogo del e angelio de Juan es un cán ico al Hijo, al Logos, al como se concibe en la adición neopla ónica o en la adición hindú. Jesús apa ece después, po que Jesús no es coe e no ni consus ancial con el Pad e. Y no lo es po que, además de se hijo del Pad e, ambién es hijo de Ma ía. Si el c is ianismo nega a la posibilidad de o o acceso al Logos y a Dios que no ue a Jesús, es a ía incu iendo en una especie de his o iola ía, a i ma Raimon, lo cual, po lo demás, es algo muy p opio de la cul u a occiden al mode na. La pleni ud del homb e, la c is ología de Panikka , es un lib o en el que se colocan en es columnas, p ime o, lo que dice de C is o la eología dogmá ica c is iana, al como quedó básicamen e elabo ada po Tomás de Aquino en la Suma Teológica, con sus ca ego ías p opias, en segundo luga , lo que dicen Juan de la C uz y Te esa de Jesús en sus desc ipciones exis enciales de su elación con el Hijo, con C is o, y con su Pad e, de modo que pueda pe cibi se la co espondencia en e las ca ego ías de la on ología clásica, y las exp esiones exis enciales del lenguaje o dina io, y en la e ce a columna, lo que dice del Logos la adición hindú con sus ca ego ías p opias, pa a que pueda pe cibi se la co espondencia de és as con las de la on ología clásica occiden al y con las ca ego ías exis enciales del lenguaje o dina io. Segu amen e no se puede hace más, de un modo más espe uoso y más adecuado, po la unidad de las eligiones y po la con e gencia de las cul u as en cuan o a su concepción de Dios. El abajo de Panikka ab e un ho izon e muy p ome edo pa a el encuen o en e las eligiones a ni el dogmá ico, pe o ambién a ni el exis encial y de cul o. Po que las a inidades señaladas a ni el dogmá ico ambién pueden señala se a ni el de las mani es aciones de la di inidad en el cosmos y en las comunidades humanas. Esa con e gencia y a monía es una de las posibilidades que se ab e desde la concepción cosmo- eo- ánd ica p opues a en la ob a que Raimon Panikka ealizó a lo la go de su ida, y que pudo lega nos bas an e elabo ada en el momen o de su mue e.