Un bosque propio
Abstract
La producción artística previa a este Trabajo de Fin de Grado parte del principio de lo sublime, concepto que en nuestro caso va acompañado de lo ficticio, por lo que en muchas ocasiones tomamos como referencia el folclore y cuentos de hadas populares o incluso composiciones musicales de temática mítica. En el presente Trabajo de Fin de Grado, estas referencias culturales se expanden para entrelazarse con la foresta y la sensibilidad propia, de modo que, mediante la ilustración, demos forma a un mundo conceptual personal o -visto desde otra perspectiva- un bosque propio.
Full text
UN BOSQUE
PROPIO
TRABAJO DE FIN DE GRADO
•TERESA ROMERO GARCÍA•
GRADO EN BELLAS ARTES • UNIVERSIDAD DE SEVILLA
CURSO 2019-2020
• TRABAJO DE FIN DE GRADO •
GRADO EN BELLAS ARTES - UNIVERSIDAD DE SEVILLA
CURSO 2019-2020
TÍTULO: UN BOSQUE PROPIO
AUTORA: TERESA ROMERO GARCÍA
TUTORA: Mª. LUISA VADILLO RODRIGUEZ
Vº. Bº. DE LA TUTORA:
ÍNDICE
9
8
I. DOSSIER 13
II. MARCO TEÓRICO 27
INTRODUCCIÓN 29
ANTECEDENTES Y OBJETIVOS 29
METODOLOGÍA 31
DESARROLLO TEÓRICO 32
1. EL BOSQUE Y LA NATURALEZA: CONEXIÓN AL MUNDO FANTÁSTICO 32
EL BOSQUE SAGRADO DE OCCIDENTE 33
EL ÁRBOL COMO PORTAL 34
SOBRE EL BOSQUE LITERARIO GÓTICO Y SU REPERCUSIÓN ROMÁNTICA 37
DESMITIFICACIÓN Y RECUPERACIÓN: EL BOSQUE COMO GUARDIÁN 41
2. EL BOSQUE EN LA ILUSTRACIÓN FANTÁSTICA OCCIDENTAL DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS 46
TRADICIÓN DE LA ILUSTRACCIÓN FANTÁSTICA EN OCCIDENTE DEL ÚLTIMO SIGLO 47
ROLES DEL ILUSTRADOR ACTUAL EN OCCIDENTE 53
CONCLUSIONES 56
REFERENCIAS 58
FUENTES PRIMARIAS 58
BIBLIOGRAFÍA 58
ARTÍCULOS 58
FUENTES SECUNDARIAS 59
BIBLIOGRAFÍA 59
WEBGRAFÍA 60
FILMOGRAFÍA 60
VIDEOJUEGOS 62
ÍNDICE DE APORTACIONES 63
ÍNDICE DE FIGURAS 64
ÍNDICE
11
10
PROPUESTA DE INTEGRACIÓN PROFESIONAL 66
ANEXO 69
13
12
I. DOSSIER
15
14
APORTACIÓN Nº 1: A lion
Acua ela, lápiz de colo y in a sob e papel
440 x 580 mm
2020
DOSSIER DOSSIER
16
APORTACIÓN Nº 2: Me cado del Roble To cido
Acua ela, lápiz de colo y in a sob e papel
580 x 440 mm
2020
DOSSIER
19
18
APORTACIÓN Nº 3: Desde las al u as
Acua ela, lápiz de colo y in a sob e papel
440 x 580 mm
2020
DOSSIER
DOSSIER
33
32
1. EL BOSQUE Y LA NATURALEZA:
CONEXIÓN AL MUNDO FANTÁSTICO.
EL BOSQUE SAGRADO DE OCCIDENTE
Pod íamos deci que el bosque ha sido, y sigue siendo, un agen e undamen al
en los ela os de an asía occiden al. La mayo ía de los cuen os ecogidos de la
adición o al eu opea adjudican a la o es a, sino el eje, un papel undamen al en
su his o ia. Nos e e imos, po ejemplo, a los mi os g iegos con pe sonajes como
el de Da ne o bien a ex os clásicos in an iles como Cape uci a Roja o La Bella
Du mien e –en e o os-, icciones que llega ían a la ac ualidad en o ma audio i-
sual con c eaciones como F ozen. En odas ellas, el bosque se mues a como una
en idad ances al, uen e de odo lo sob ena u al.
En li e a u a an ás ica, la imagine ía del bosque ha sido econs uida a a és
de mi os y cuen os de hadas con el in no únicamen e de en iquece el mundo ic-
icio en a iedad, sino el de apo a un as ondo an o psicológico como cul u al
o in es iga las elaciones en e el se humano con la p opia na u aleza.
En lo que al se humano concie ne, és e siemp e ha necesi ado de los ecu sos
na u ales pa a subsis i . De hecho, en las eligiones animis as p imi i as se ene-
aba el en o no que acogía a la población. Quizá es esa elación de dependencia
la que o o ga a la na u aleza un halo a e ado (así como ma a illoso) a ojos del
se humano, el cual e mina siendo la causa po la que el mismo ha in en ado
subyuga la en incon ables ocasiones.
No obs an e, el bosque nunca se ha concebido de igual mane a. Debemos
ene en cuen a que el concep o que cada ci ilización iene de lo na u al es u o
de su p opia ideología, y ha ido e olucionando y adap ándose a los cambios so-
ciales o cul u ales que se han dado en cada una de ellas. Como esul ado de es e
p oceso de ans o mación, pod íamos clasi ica el bosque en dos g upos que la
his o iado a Lucía T i iño analiza: po un lado la o es a como `Locus amoenus´,
un pa aje idílico, colmado de luz, al que se a ibuyen cualidades posi i as. O de
la o a mano su con a io, `Locus Ho ibilis´, e lejo de luga es oscu os y emidos
que acogen en su in e io c ia u as ho ibles (2019: 16-17).
Es as dos ace as con o man una dualidad que se a al e nando a lo la go de
la his o ia de la humanidad, sin la cual no podemos en ende al bosque como
al, pues a in de cuen as és e se ha con e ido en un idedigno gua dián de la
adición e his o ia del mundo mode no.
Los bosques ue on is os desde la An igüedad como espacios idóneos pa a la celeb a-
ción de i os en elación con lo sag ado. Pues odo aquello que se encon aba ue a de las
segu as mu allas de la ciudad e a con emplado como mágico, pelig oso, algo que no es-
pondía a las leyes y o den es ablecidos, en especial la o es a que es aba plagada de se es
que escapaban al con ol humano.
Todo es o se debía a que, del mismo modo que la mon aña e a conside ada la mo ada de
los dioses -ejemplo de ello son el mon e Sinaí, el Olimpo o el Kailash en el Tíbe -, las g an-
des a boledas se e mina on con i iendo en un espacio in e medio en e el mundo de lo
e enal y el di ino, una especie de sopo al po el que agaban cie os espí i us numinosos.
Fe de ello da la Epopeya de Gilgamesh, un poema épico acadio echado en e el I y II
milenio an es de C is o en el que se na a on las a en u as de susodicho hé oe en busca de
glo ia e inmo alidad. Conc e amen e, en una de sus hazañas el p o agonis a se aden a en
un bosque de ced os, is o a ojos de la sociedad como espacio di ino. T as ma a a Hum-
baba, el gigan e gua dián del bosque, p o ana el luga alando los ced os y a ojando los
oncos al ío. Cabe deci que el ced o, de la amilia de las coní e as, e a pa a los habi an es
de la An igua Mesopo amia el á bol sag ado po excelencia, con su made a cons uían em-
plos y palacios y ex aían acei e pa a pe umes. Así, lo que Gilgamesh p e endía alando el
bosque no e a sólo la ealización de una hazaña, sino el deg ada el bosque a un plano más
mundano, de o ma que compa iese el mismo des ino que los humanos, es o es: la mue e.
No obs an e, los sume ios no e an los únicos en emplea la ma e ia que el bosque les
p opo cionaba pa a la cons ucción de edi icios sag ados. Se ecoge que dada su a inidad a
lo mágico y la adi inación, en la G ecia clásica es as masas a bó eas e an el p eámbulo a los
o áculos, po lo no mal ubicados en esca padas mon añas. Así ocu e en san ua ios como
el de Del os, luga donde se si uaba el emplo de Apolo, an e io men e usado en época
minoica como el emplo de la diosa de la ie a Gaîa. La capacidad de adi inación es aba
asociada según los g iegos a la ie a, que en ol ía ida y mue e a la ez, umba y ú e o.
Es e don, jun o al de la p o ecía, se a ibuía po o a pa e a las sibilas, las cuales habi aban
en las p o undidades de las o es as, en las que nunca al aba un a oyo, lago, pozo o ma-
nan ial, ya que el agua e a is a como uen e de sanación y conocimien o.
Pa a muchas cul u as medi e áneas, así como la cel a, es e líquido i al es aba habi ado
po se es sob ena u ales. El ejemplo más cla o se encuen a en la ‘Dama del lago’. En la
mi ología cel a los manan iales e an el hoga de espí i us sanado es, y en conjun o las dei-
dades del agua e an muy espe adas pues o que es e líquido e a un elemen o que acili aba
el con ac o en e el plano di ino, e es e y el del mundo de los mue os.
Todos es os elemen os con e ían al bosque en un pa aíso e enal. Así se concebía, po
ejemplo, la mí ica A cadia: un e i o io de paz en el Peloponeso pe enecien e al dios g ie-
go Pan, el cual es aba poblado po un bosque i gen, hoga del dios y de su co e de nin as,
d íades y o os espí i us na u ales. Es e ipo de luga es se e án e lejados a pos e io i en
ob as pic ó icas como las de F ied ich, impulsado po el espí i u omán ico de ecupe ación
de las señas de iden idad cul u al y su concepción mís ica de la na u aleza.
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
DESARROLLO TEÓRICO
35
34
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
EL ÁRBOL COMO PORTAL
Si en ecuen es ocasiones se ene aba a un bosque sac alizado, consecuen emen e
nume osas cul u as occiden ales o ecían plega ias u o endas a de e minados á boles,
conside ados como mediado es en e lo humano y lo di ino.
Es os á boles sac amen ados e an seleccionados según su especie dependiendo de la
cul u a, el e eno y el clima en los que se desa ollaba cada ci ilización. Ya hablamos que
los habi an es de Mesopo amia ene aban el ced o; pa a los nó dicos el equi alen e e a
el esno, mien as que en G ecia se asociaba el oble a Zeus, el mismo á bol en el que los
d uidas cel as es ablecían sus o áculos y i os de p o ección. No malmen e, se a aba de
á boles milena ios como los que acabamos de nomb a , además del ejo o el oli o (en e
o os), pues su longe idad se asociaba an o a la sabidu ía como a la e e nidad, lo que ha-
cía que se alza an como un símbolo de p o ección, de ida y mue e. Así lo demues a el
Á bol de la Vida cel a, el símbolo sag ado más impo an e den o de es a cul u a. Bajo las
FIGURA 1: Lyon, H. (2010). G eenman, g á ica digi-
al. Ilus ación pa a Runelo ds, saga li e a ia an ás-
ica del au o es adounidense Da id Fa land.
Con ecuencia, se p esen a el bosque como un luga que o ece e ugio y p o ección,
una en idad de libe ad en la que odas las c ia u as pueden con i i . Es o se e á de nue-
o e lejado más adelan e du an e la Edad Media en las no elas de amo co és, donde
el bosque se con e ía en el escond ijo de los enamo ados. Con el paso de los siglos, las
dis in as ideologías -bien sea el c is ianismo, el islam, el judaísmo u o as- han a ibuido en
gene al es os pa ajes sag ados a sus p opias deidades. En la adición c is iana es e luga
ligado al ampa o se e plasmado en los Ja dines del Edén, donde el ma iz sal aje de pa aí-
sos an e io es da paso a una na u aleza dócil, una isión mucho más bucólica de la o es a.
Po o o lado, en la mi ología nó dica los bosques adqui ie on esa condición más apo eó-
sica y ca as o is a (ca ac e ís ica de las eligiones escandina as), mos ándose más como
un `locus ho ibilis´ que como su al e na i a. Se a a de sel as oscu as, upidas e imponen-
es que ac úan bien como on e a en e lo humano y lo di ino, bien como hoga de ie as.
A modo de ejemplo, el mi ológico Bosque de Hie o (Já n io ) es el a que ipo de bosque
que acoge odo ipo de bes ias animales o imagina ias como b ujas, og os, lobos… aunque
lo que más nos in e esa en es e sen ido es que ac úa como ú e o de es as c ia u as, que
las p oduce. Es o nos lle a a su ez a ela os an ás icos más con empo áneos como Un
cuen o oscu o (2015) de Naomi No ik, una icción épica donde el bosque se p esen a como
el mayo an agonis a, pues es gene ado de mons uos que a o men an y co ompen a los
se es de su al ededo . Se a a en ealidad de un mecanismo de au op o ección en e a
la c ueldad humana, gene ado po el co azón del p opio bosque, el cual se enca na en la
igu a de una an igua hechice a.
A modo de conclusión, las e e encias a es e espacio que pod íamos conside a el p o o i-
po de `Locus Amoenus´ son inago ables y han cons i uido una g an in luencia en la li e a u a
an ás ica pos e io , en la que los bosques suelen se una pa ada obliga o ia en la ayec o ia
de los pe sonajes p incipales. Al inal el bosque mi ológico es un in en o po cap a la ida en
un ono poé ico, o eciendo una dimensión e e na y uni e sal que es a á siemp e p esen e
en la ealidad cul u al de la sociedad. O como Ma cos Yánez (2018: 2) lo desc ibe: “Un paisaje
simbólico con unas e ocaciones bien de inidas que lo di e encian de o os paisajes como el
ja dín, la mon aña o el ma y que le han hablado al se humano sob e lo que él mismo es”.
diseñados pa a el dossie del p esen e abajo se
con o man en una especie de me amo osis con
la na u aleza, en la que el espí i u del indi iduo
humano se liga con el de los á boles y la o es a,
aumen ando así su pe cepción del mundo, do án-
dolos de una mayo sensibilidad o singula idad.
Siguiendo es a línea, es cie o que pa a muchas
cul u as los á boles son un elemen o cla e en la
c eación di ina, gua dando cie o pa ecido con
el se humano. Según la mi ología g eco oma-
na, la made a del esno si ió pa a la concepción
de la aza humana. O as adiciones es ablecen
que an o á boles como se es humanos albe gan
cie o pa ecido, pues o que compa en luidos i-
ales -sang e y sa ia- e igual que los á boles ie-
nen onco, aíces y amas, los mismos se pueden
incula al o so, cabeza y pies del se humano.
somb as a bó eas los cel as sellaban pac os o celeb aban bodas, con enios y de e minados
i os mágicos. La pé dida de es as igu as sag adas ma có un g an cambio en la sociedad.
Es a sac alización nos lle a a un concep o adop ado po dis in os imagina ios colec i os
de las cul u as de O ien e y Occiden e, el cual si úa al á bol como `Axis Mundi´. Una idea
que do a a es os á boles de de e minadas pa icula idades, como puede se el es a pobla-
do po se es sob ena u ales o el cons i ui un po al hacia o a dimensión.
Uno de los ejemplos más cla os lo encon amos en la mi ología nó dica, conc e amen e
en Yggd asil, el esno cósmico cuyas amas albe gaban nue e mundos. En las aíces del
mismo se encon aban las No nas -análogo de las pa cas omanas y las moi as g iegas-
es espí i us emeninos que elaban po el Á bol del Mundo, bajo el que ejían los apices
esponsables del des ino de odos los se es i os. Muchos á boles ep esen ados en icción
son e siones econs uidas de es e á bol. Po su pa e, el Á bol del bien y el Mal que apa-
ece en el An iguo Tes amen o ep esen a el mo i o uni e sal del á bol i al. Es e ipo de
á boles sag ados, pe cibidos como el cen o del mundo, e an ecuen emen e ep esen a-
dos de o ma in e ida, con las aíces ab iéndose en el cielo y las amas ozando la ie a.
Si elacionamos es e símbolo con las c ia u as mí icas ancladas a la na u aleza, las que
más huella han dejado son las nin as y las d íades g iegas. Se es de g an ascendencia
cuya in luencia llega has a ob as li e a ias así como plás icas ac uales. La palab a d íade
quie e deci en ealidad `espí i u de oble, de las que exis en di e sos ipos de las mis-
mas. Una de las más in e esan es se ían las hamad íades, que es a ían ligadas a un único
á bol, con el cual nacen y compa en des ino, así que si se causa algún daño al á bol que
habi an, és as ambién esul an he idas. De ahí que en los mi os g iegos se cas igue a
aquellas pe sonas que in ligen cualquie de imen o a es os á boles y sus mo ado as. Es a
idea, en pa icula , es á muy p esen e en la p oducción pe sonal que habi ualmen e de-
sa ollo, ya que esa idea de usión en e pe sona y medio na u al a a és de la c eación
de pe sonajes an ás icos, es imp escindible en mi c eación. Así, pa e de los pe sonajes
37
36
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
Según es os pa áme os, la o ma en la que el cue po humano se con igu a es a imagen
y semejanza de ese á bol que conec a las dis in as anjas del uni e so (Ág edos-Pascual,
2019: 290).
O a eminiscencia de es e ipo de pensamien o puede se la igu a del Homb e Ve de,
un enigmá ico pe sonaje cuya ca a odeada po un ma co de hojas, amas y u os sil es-
es ha se ido como mo i o a qui ec ónico en las iglesias eu opeas du an e siglos. El mis-
e io con espec o a su iden idad u o ígenes ha inspi ado a nume osos a is as an ás icos,
llegándose a da como icono incluso en la ac ualidad. El Homb e Ve de pod ía esul a , de
nue o, un híb ido en e lo humano y lo ege al.
Es a iloso ía iene cie o eco en el mundo que J. R. R. Tolkien c ea. En su ob a El Silma i-
llion se hace e e encia a dos á boles que uncionan como ex ensión de lo numinoso y que
es aban si uados en Valino , ie a de los Vala , en idades e é eas que se pod ían conside a
como un equi alen e a los ángeles de la eligión c is iana. Es os dos á boles, Telpe ion y
Lau elin e an uen es de luz que, al se des uidos, sus úl imos u os se ans o ma on en
el Sol y la Luna. En sín esis: uen es de ida.
Ac ualmen e, obse amos cómo la mayo ía de es as c eencias mís icas con igu adas al-
ededo de la igu a del á bol han sido ans e idas a la adición an ás ica del úl imo siglo.
En conc e o, el g an oble si uado en la aldea de hadas Pixie Hollow, un á bol mágico
c eado po la indus ia de Disney que ep esen a la base i al de es os eé icos, se a a sin
duda de un cla o ejemplo de isión del á bol como Axis Mundi. De igual mane a ocu e con
Kelu el, el Á bol Mad e de A a a (Came on, 2009), en cuyo in e io hacen ida los Oma-
icaya, la aza p incipal de ese mundo. Kelu el no es sólo ep esen an e del hoga , sino
que o ma pa e de la eligión de es e pueblo jun o con o o conjun o de á boles sag ados.
Po o o lado, los á boles c eados po Geo ge R.R. Ma in en la saga li e a ia Canción
de hielo y uego (1996), de co eza blanca y hojas ojas, son el ecue do de los hijos del
bosque, una aza no humana que i ía en ha monía con la na u aleza. De nue o nos en-
con amos con que es os á boles con igu an una conexión en e el se humano y lo di ino.
Pe o lo que esul a excepcional es que cie os indi iduos nacen con la capacidad de u-
siona su p opia conciencia con la del á bol, de o ma que pueden obse a el mundo en
su p esen e, pasado y u u o. Así que el á bol se con ie e en un canal a a és del cual el
suje o puede ascende al plano celes e (Łaszkiewicz, 2017: 43).
El á bol, como po al al mundo imaginado, ha enido un papel undamen al en el ela o
ic icio pos e io . Son muchas las his o ias en las que los p o agonis as se aden an en un
mundo imaginado a a és de á boles o ense es ab icados a pa i de la made a de un á -
bol en especial, como es el caso de El león, la b uja y el a ma io (C. S. Lewis, 1950), donde
los he manos Pe ensie acceden a Na nia median e un a ma io elabo ado con la made a
de un manzano de dicho mundo. En es e sen ido, el ‘Á bol de los Mue os’ de la película
Sleepy Hollow (Tim Bu on, 1999), es una pue a hacia el in amundo, una e sión más os-
cu a de la plan a que quizá nos ecue da al ‘Sauce Boxeado ’ de Ha y Po e , gua dián del
pasadizo que conducía hacia la espeluznan e casa de los g i os en Hogsmeade.
En esumen, an o el bosque como los á boles cons i uyen una on e a en e la magia y
la ealidad. Es a la ga adición que elaciona lo sob ena u al con es os iconos de la cul u a
y paisajes eu opeos han hecho que, a la la ga, la p esencia de ecu sos a bó eos di inos
e mine con i iéndose en la na a i a así como la ilus ación en un indica i o de lo an ás-
ico.
En el ámbi o pe sonal, el bosque pa a la au o a simboliza un luga in ínseco, un espa-
cio de ca ga espi i ual donde se p oduce la ac i idad c ea i a. Incluso se concibe la men e
como un e i o io boscoso, un e gel de á boles, líquenes y en edade as. Puede que és a
sea la azón po la que, en ob as an e io es a las que se aba can en es e T abajo de Fin de
G ado (en conc e o un au o e a o inconcluso), el indi iduo apa ece odeado po ege a-
ción y á boles, quizá ep esen ando ese espacio que iene a se la men e.
Al igual que en muchos de los imagina ios que hemos conside ado a lo la go de es e
apa ado, el bosque den o de la ob a pe sonal se si úa en un es adio an ás ico; los á bo-
les suponen un po al y el bosque un pasaje que conduce hacia el mundo p opio.
De las ob as expues as en el dossie del p esen e T abajo de Fin de G ado, conc e amen-
e las piezas Nº 4 y 5, hacen e e encia al bosque en sus dos ace as: po un lado la ida y
po o o la mue e, pues eco damos que el bosque podía se ú e o y umba a la ez. En el
caso de la úl ima ilus ación, inculada a la mue e, el agua juega un g an papel, dado que
al igual que en cul u as como la cel a, és a se con e ía en un medio pa a anspo a ida,
o en algunos casos, las almas de los di un os.
En cuan o a los pe sonajes que se p esen an, en su mayo ía adop an oles que p o ienen
de un en o no mi ológico di e so, como puede se el papel de gua dián del bosque, al
y como lo ue Humbaba en la epopeya épica de Gilgamesh o, al y como an e io men e
señalamos, el de en e ligado a un á bol, lo que nos emi e a las nin as g iegas. Así pues, el
conjun o de ob as hace alusión a luga es ic icios o pe sonajes que gua dan una g an ca ga
an o emocional como mís ica y simbólica, bebiendo de uen es mi ológicas.
SOBRE EL BOSQUE LITERARIO GÓTICO Y
SU REPERCUSIÓN ROMÁNTICA.
A con inuación, dejamos de lado el é mino del bosque como luga sag ado pa a anali-
za su e olución hacia una ace a más oscu a, es deci : el bosque como ´Locus Ho ibilis´.
Es a e olución nos es de especial in e és dado que dicha ace a de la o es a ha sido un-
damen al en el desa ollo de ob as an o li e a ias como plás icas pos e io es, llegando su
in luencia has a la ac ualidad, incluyendo nues a ob a. Aba ca emos la isión de la o es a
como un paisaje emible, oscu o y pelig oso, gua ida an o de en es co pó eos como e é-
eos. Un luga que p opicia un ambien e adecuado pa a lle a a cabo ac i idades ex ao -
dina ias, en su mayo ía, poco é icas. Dado que, como Lucía T i iño (2017) apun a, “el e o
siemp e acude a e ugia se en e la oscu idad de los á boles” (p. 131).
¿Pe o cuándo deja de se el bosque un e i o io sac amen ado? Si nos ubicamos en la
Edad Media, ya po aquel en onces se concebía la a boleda como un luga ho ible, un
icono que pa icipaba en la li e a u a caballe esca, p incipalmen e como espacio de p ueba
pa a los aspi an es a hé oe.
Encon amos pues un e i o io amenazan e, con o mado po ege ación espesa, del
39
38
ualmen e, las cla es de su pin u a se con emplan
como p oduc o de la adición popula (cancio-
nes, p o e bios, ela os olcló icos, g abados, en e
o os), así como la eligión, adicando odo ello en
el bosque que él mismo c ea.
Seguidamen e del Bosco, hemos de da un sal o
en es e sob eseimien o de la p esencia del bosque
en nues as e e encias cul u ales, hacia la época
omán ica, du an e la cual -debido a los c ecien es
nacionalismos- se ecupe an an iguas mi ologías,
cuen os popula es y se es del imagina io cul u al,
que son ecogidos po esc i o es como Pe aul , los
he manos G imm, Hans Ch is ian Ande sen, E.T.A.
Ho mann o Bécque . Quienes do an a es os ela os
de un as ondo más oscu o y una unción didác-
ica. Como ejemplo, en el caso de Pe aul , es os
cuen os se emplean como o ma de ad e i a los
niños de los pelig os del bosque –p esen ado a
modo de me á o a de lo desconocido-, además de
inculca les obediencia o espe o hacia sus mayo es
y hace les desis i de los malos hábi os.
Reco damos que el Roman icismo llega as un
pe iodo de Clasicismo en que la na u aleza había
de pasa po el il o de la azón, de o ma que
siemp e e a ep esen ada de o ma o denada, es-
quema izada, en cie o modo. El oman icismo es-
ca a el ca ác e dual de la na u aleza, p esen ando
al bosque como un luga oscu o, espeso e indó-
mi o, con ecuencia acompañado po la igu a de
un cas illo en uinas. Es os elemen os con o man
un paisaje bello y sublime que iene la unción de
e o ae a iempos pasados. Pues el indi iduo o-
mán ico se encuen a emocionalmen e ligado a la
na u aleza, en endiendo a la misma como ehículo
hacia lo sob ena u al.
Todo ello end á un impac o e iden e en la li e a-
u a, po lo que, en lo que a los pin o es omán icos
concie ne, es os paisajes boscosos se ep esen an
en ob as como las de F ied ich, Böcklin, J. M. W.
Tu ne o William Blake. En cuya isión del bosque
se dan ambas ca as, la des uc o a o maligna y la
bené ola. La na u aleza se ep esen a como una
en idad sublime, indomable e imponen e, lo que
hace que el se humano se ea hipno izado po ella.
En el ela o de Los ojos e des, el cual se encuen a
den o de las Leyendas esc i as po Gus a o Adol o
Bécque (1858-1865), el bosque es gua dián de en-
es sob ena u ales, en e ellos el espí i u que habi a
FIGURA 2: Do é, G. (1862). Pulga ci o, G abado.
FIGURA 3: Nielsen, K. (1924). Hansel & G e el,
acua ela y in a sob e papel.
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
que los hé oes eme gen g acias a su as ucia y pe se e ancia, abandonando el bosque con
mayo sabidu ía así como mucho más ue es de lo que e an cuando en a on en el mis-
mo al comienzo de sus espec i as his o ias. Así, el bosque eje ce á de espacio ansi o io,
dado que és e se con ie e indudablemen e en un luga de c ecimien o y ans o mación,
necesa io pa a el en iquecimien o de los pe sonajes en las his o ias adicionalmen e an-
ás icas (Laszkiewicz, 2017: 41).
Re lejo de ello se da en los dis in os bosques del cuen o de la Bella Du mien e, que son
an o un e ugio pa a la p o agonis a como, con pos e io idad, una p ueba a pasa po el
hé oe de la his o ia, quien ha que a a esa un bosque de espinos dominado po un emi-
ble d agón pa a pode alcanza su des ino. De igual modo, enemos en cuen a el bosque
de Mi kwood y el bosque de los T olls c eados po Tolkien en El Hobbi (1937), además de
se un buen ejemplo de Locus Ho ibilis, beben del bosque medie al, pues o que suponen
una p ueba pa a el p o agonis a.
Vol iendo sob e la li e a u a medie al, encon amos que en las no elas de amo co és
el ja dín e a -según la eligión- el espacio idóneo pa a el amo gen il y comedido, pues o
que se a a de una na u aleza o denada e ino ensi a, en oposición a lo que el bosque
ep esen a: un luga desconocido, sal aje o pelig oso, e ugio an o pa a c iminales y en-
es e é eos como pa a los enamo ados, in i ando al place o al adul e io. Es o nos lle a al
bosque como e i o io ma ginal, des inado a aquellos que incumplen la ley.
Ejemplo de ello se da en las his o ias del o ajido Robin Hood, cuya p ime a mención
manusc i a da a del año 1377 y es á i mada po el sace do e William Langland. En ellas la
o es a o ece cobijo, sob e odo libe ad a los que se a e en a aden a se en ella, un espa-
cio en el que la humanidad puede con i i en paz al ma gen de una sociedad co up a. Sin
emba go, odas las pe sonas que habi an en el bosque son señaladas como socialmen e
ma ginadas y en consecuencia la a boleda oma un ca ác e la e al, se con ie e en un
mundo sal aje a ojos de la sociedad, pe o ideal pa a los ebeldes. Es e mismo concep o se
e á e lejado con ecuencia en las ob as de la esc i o a Lau a Gallego, especialmen e en
el lib o Donde los á boles can an (2011), en el cual la p o agonis a (quien cumple el papel
de he oína) ha de escapa al G an Bosque, un e i o io de leyendas al que odos ehúyen.
La igu a del bosque en es a no ela acoge a los ebeldes de un eino cuyo ono ha sido
usu pado po bá ba os, ayudando a su desa ollo, así como cons ucción psicológica del
pe sonaje p incipal.
Po o o lado, en una b e e mi ada his ó ica, a inales de la Edad Media en Occiden e, he-
mos de de ene nos en La Di ina Comedia esc i a po Dan e, se c ee, en e 1304 y 1321. Al
comienzo de la lec u a de “El In ie no” -una de las es pa es en que se con igu a la ob a-,
el p o agonis a se halla pe dido en un bosque oscu o, alego ía del pecado. Más adelan e
nos opamos con el bosque de las a pías y el de los suicidas, siendo el úl imo el luga don-
de las almas de los que se qui a on la ida olun a iamen e se e ue cen en el in e io de
los oncos, a modo de cas igo po sus pecados. De es a o ma, Dan e plan ea el bosque
como una cla a me á o a del suicidio y odo lo maligno. De es e modo, es as simbologías,
ligadas a c eencias eligiosas exal adas a ibuidas al bosque, se unden con o mando un
mundo gó ico o an ás ico al ededo de la igu a del mismo, que se e á e lejado en la
li e a u a y el a e pos e io es.
En es e sen ido, el Bosco a as a á esa concep ualización de o es a gó ica ca ac e ís i-
ca de la Baja Edad Media. De hecho, esul a i ónico cómo el Bosco po a el bosque en su
p opio nomb e, pues él mismo eclama lo o gánico y la ege ación en la mayo pa e de
su ob a, donde la na u aleza exube an e p oli e a al ededo de las c ia u as humanas. Ac-
40 41
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
Figu a 4: Rome o Ga cía, T. (2020).
Omphalo, ac ílico sob e abla.
DESMITIFICACIÓN Y RECUPERACIÓN: EL
BOSQUE COMO GUARDIÁN.
Si mi amos hacia a ás en la his o ia, obse amos la al e nancia que exis e en e la pé di-
da de los alo es del bosque y su con inua ecupe ación po mo imien os plás icos, como
pudo se el omán ico, a inales del siglo XVIII. Es e úl imo, como deno amos an e io men-
e, nació a modo de espues a al neoclasicismo y a la ue e acionalización que se dio en
Eu opa, debido en g an pa e al es allido de la e olución indus ial. En esencia comp oba-
mos que el oman icismo pe sigue e oca las aíces cul u ales de cada país. Quizá siendo
es o mismo lo que p e endía el ilóso o es adounidense Hen y Da id Tho eau, quien en el
año 1854 publica Walden, un ensayo en el que na a los dos años du an e los cuales es u o
i iendo en una cabaña que él mismo edi icó en el lago Walden. Se a a de un p oyec o
de ida que pone en alo los ecu sos que la na u aleza o ece, señalando la ida en el
medio na u al como sal oconduc o, pa a pode libe a se de las cadenas impues as po
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
en la uen e de los Álamos, po la que el p o agonis a de la his o ia se sien e a aído. T as
sali de és a nunca uel e a se el mismo y e mina mu iendo a manos del ánima que habi a
la uen e, de la que se había enamo ado. En muchas o as leyendas del au o como El ayo
de Luna, El gnomo o La co za blanca se ansmi e es e mismo concep o del bosque, ípico
del oman icismo, donde la na u aleza encan ada a ae al pe sonaje p incipal.
Cabe des aca que el bosque omán ico bebe de los cuen os de la adición o al eu opea,
en los que la a boleda es un luga pelig oso des inado al aislamien o, como ocu e con los
cuen os de Hansel y G e el o Pulga ci o. En ambos casos los niños son abandonados po
sus despiadados pad es en la o es a, un espacio desconocido e insegu o en cuyas p o un-
didades se encuen a la casi a de dulces de la b uja o la gua ida del og o. Es in e esan e
aquí des aca cómo la igu a de en es sob ena u ales comp endidos en b ujas, d agones
u og os e o í icos se con ie e en el co azón del bosque en la ace a de Locus Ho ibilis.
Es o se uel e a epe i en cuen os como el de Cape uci a Roja. Los ela os olcló icos
enían la unción didác ica de hace e a los niños los pelig os del bosque (hoga de lobos,
b ujas y se es mons uosos) en con aposición con la segu idad de la aldea. Del mismo
modo, a pos e io i, en la película de Blancanie es y los sie e enani os (Disney, 1937) el
bosque esul a a e ado , solo adqui iendo cie a es abilidad cuando Blancanie es llega a
la casi a de los enani os, alusión a la ci ilización. O os ejemplos esiden en la ob a Alicia
en el país de las ma a illas esc i a po Lewis Ca ol en 1862. El país de las ma a illas -con-
o mado po e i o io boscoso- hace guiños al mundo de las pesadillas, en el que la p o-
agonis a se en en a a innume ables pelig os. Po o o lado, el bosque Tu gal que apa ece
en A a és del espejo y lo que Alicia encon ó allí, con inuación de las a en u as de Alicia
publicada en 1871, es el luga donde habi a el emible Galima azo, o a eminiscencia del
bosque gó ico. Finalmen e, en la película de Disney Malé ica, es enada en 2014, el bosque
es una on e a en e el mundo habi ado y el an ás ico, conside ándose la o es a como
una amenaza pa a el se humano.
Con espec o al ámbi o pe sonal, el bosque al que nos e e imos – is o como una me á-
o a del mundo in ínseco- es á muy ligado a la o es a gó ica, en especial, a la omán ica.
Ya que, den o del ma co a ís ico pa icula que explo amos en las ob as que sus en an
es e T abajo de Fin de G ado, lo sublime es un ema ecu en e, es ando el mismo muy
ligado a la mís ica, de o ma que se da cabida a la an asía. En es e sen ido, según lo que
Immanuel Kan de iende en sus ensayos sob e el sen imien o de lo bello y lo sublime:
mien as lo bello se asocia a la sensibilidad, la azón y lo ini o, lo sublime es á ligado al
inconscien e, incluyendo ca ego ías como lo e o í ico, noble y magní ico, cualidades muy
p opias de la an asía.
El bosque, en ese aspec o, es ideal pa a gene a ambien es (como ya hemos con em-
plado en es e apa ado) oscu os, é icos… A mós e as que se p es en al e o sin deja
de lado lo ex ao dina io. Es as ambien aciones se en p opiciadas pa icula men e en las
piezas que hacen e e encia di ec a al bosque (piezas Nº 4 y 5), g acias a los con as es
conseguidos median e el cla oscu o. En ob as como Omphalo, ajenas al p oyec o que nos
a añe, se in oducen, además de elemen os na u ales, edi icios en decadencia como piezas
cla e pa a e oca lo sublime, lo que nos ecue da a la men alidad omán ica.
Po an o, podemos conclui que an o lo sublime como el bosque gó ico es án implíci-
os den o de la ob a p opia, concibiéndose como ma ices undamen ales de lo an ás ico.
42 43
una sociedad indus ial. Tho eau de iende una ida con empla i a que a mucho
más allá del an ansiado lujo pe seguido po el sueño ame icano, de o ma que
cues iona adicalmen e la ins i ución del me cado, ene ado en el ámbi o capi alis a
como único Dios. En esumen, una e lexión sob e la ida y place es de lo co idiano,
imponiéndose la necesidad de p ese a la na u aleza y, con ella, nues a p opia
exis encia. Las conclusiones de Tho eau u ie on a pos e io i una g an epe cusión
en el mo imien o hippie o iginado du an e la década de los sesen a, como ambién
in luenció en el ecologismo o el mo imien o ob e o.
Asimismo, es e p oceso de ecupe ación se uel e a epe i as la Segunda Gue a
Mundial (que supuso la des ucción an o de alo es humanos como ambien ales),
cuando de la mano de esc i o es e ilus ado es su ge an o la ciencia icción como
la icción an ás ica, es ando la an asía muy ligada al bosque y al olclo e popula .
Ac ualmen e i imos en un mundo donde la globalización si úa el capi alismo y
los a ances ecnológicos en su eje cen al, desmi i icando odo lo ela i o al bosque.
Poco impo an las aíces cul u ales si no son pa a pone las al se icio del u ismo,
de modo que esul e bene icioso pa a la economía. Una ealidad is e en la que a
eces, poco o nada, podemos hace más que sen i nos impo en es.
No obs an e, encon amos que la icción an ás ica ha inco po ado la imagine ía
a bó ea den o de su discu so pa a hace medi a al ecep o sob e la elación del
se humano con la na u aleza di igiendo, a su ez, la mi ada del mismo hacia p o-
blemá icas ecológicas. Se denuncian así cues iones como la ala masi a de bosques,
los incendios o es ales, la con aminación ambien al, la escasez de agua o la pé di-
da de la biodi e sidad en e o os.
Ejemplo de ello se da en El seño de los anillos (Tolkien, 1954), en el cual la aza
`En ´, se es co pulen os de con igu ación simila a la humana pe o con la piel cons-
i uida po co eza y amaje, se en en a al mago Sa uman, quien es á alando los
á boles pa a cons ui ma e ial bélico. Cla amen e, Tolkien p esen a una me á o a
de la de o es ación, la lucha cons an e en e na u aleza y se humano que, sin mos-
a empa ía alguna po el medio ambien e amenaza con des ui la o es a con el
in de consegui ma e ia p ima.
Vi imos en un mundo en que es amos desa aigados del bosque, pod íamos
deci que en muchos aspec os se ha o o la conexión en e el humano y el medio
na u al. La pé dida del á bol en muchos idea ios ha sido is a como el ol ido de la
iden idad p opia, pues el bosque es -de o ma simbólica- gua dián de la cul u a del
pueblo.
Es o se ejempli ica en la ya mencionada ob a Un cuen o oscu o (No ik, 2016),
cuyo í ulo o iginal es Up oo ed que iene a signi ica `desa aigada´. En el lib o,
el alle donde la p o agonis a y su amilia habi an lle a siglos amenazado po un
bosque a e ado amen e maligno, iel p o o ipo de `locus ho ibilis´. A pesa de
ello, los habi an es del alle se adap an a la ida del luga , ol idando el pelig o, po
lo que el bosque e mina siendo -en cie o modo- desmi i icado. Sólo cuando las
pe sonas que habi an el alle son a as adas ue a de con ex o, és as se acue dan
de sen i miedo.
Al inal, la icción an ás ica iene de alguna o ma la misión de ecupe a la con-
ciencia sob e la impo ancia del bosque, nos enseña a espe a aquello que, en
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
ealidad, es pa e de nues a iden idad cul u al.
Desde mediados del siglo XX has a las úl imas décadas se han seguido c eando mundos ic icios
que conciben al bosque como un elemen o cla e en sus amas. Muchas de es as icciones ya las
hemos nomb ado, o as su gen con el desa ollo de los ideojuegos, como puede se O i and he
blind o es (Ko ol y Coke , 2015) cuya his o ia gi a en o no a un bosque y un á bol que cumple
ol de Axis Mundi. Ficciones audio isuales de Disney como B a e (Sa a ian, And ews y Chapman,
2012) o F ozen II (Del Vecho, Buck y Lee, 2019), además de clásicos de es udios Ghibli ales como:
La p incesa Mononoke (Suzuki y Miyazaki, 1997), A ie y (Suzuki y Yonebayashi, 2010) o Mi ecino
To o o (Takaha a y Miyazaki, 1988), e a an el bosque a modo de gua dián cul u al. Si bien en el
caso de Mononoke es ambién me á o a de la des ucción del medio na u al -símbolo de la a-
dición del país- debido a cambios sociales y cul u ales. Es o úl imo se uel e a da en la película
A a a , donde la aza humana (en pos del bene icio p opio) se a ana po des ui los bosques de
los `Na´ i´.
En o as ocasiones el á bol, es a ez en su ace a di ina, si e como ehículo pa a a on a
p oblemas que pueden pa ece ac uales pe o que siemp e han es ado p esen es. Tal y como se
expone en la película Un mons uo iene a e me (A ienza, Ho wi s, King y Bayona, 2016), en la
que la sabidu ía eside en un ejo milena io que ayuda al pequeño p o agonis a de la his o ia a
supe a el miedo a la mue e, la en e medad y la pé dida de un se que ido.
Como conclusión, podemos deci que el bosque en la an asía e oluciona en pa alelo a la ea-
lidad, adap ándose a p oblemá icas sociales ac uales. Así que no se queda obsole o, sino que
enue a el mensaje que se ansmi e cons an emen e.
FIGURA 5: Fo og ama de la película B a e, (2012).
44
Po úl imo, debemos menciona al eó ico de
a e Wilhem Wo inge , según el cual la his o ia
del a e es un p oceso dominado po la al e nancia
en e dos polos opues os: po un lado el na u a-
lismo o p incipio o gánico, y po o o el p incipio
acional o de abs acción. En e ambos exis en nu-
me osos es adios, pe o lo que nos in e esa aquí es
que el p incipio del na u alismo se ca ac e iza po
la ep esen ación de o mas o gánicas e íme as,
buscando además cie a p oyección sen imen al.
Mien as que, al p incipio acional, simbolizado a
menudo po una pi ámide, le co esponde la abs-
acción como mé odo pa a o dena , a a és de
esquemas geomé icos, odo lo enomenológico.
Teniendo es o en cuen a, en el ámbi o de la ob a
p opia se ei indica lo o gánico cons an emen e.
Pues se p e enden ecupe a los alo es y simbolo-
gía del bosque median e la ilus ación. El p oyec o
que se desa olla en el p esen e abajo iene como
in la cons ucción de una ciudad ic icia, enma -
cada a su ez en una sociedad donde la na u a-
leza iene un papel espi i ual o p o ec o , siendo
el bosque en conc e o emido y espe ado po los
habi an es del luga . Se a a de ees ablece esa
conexión na u aleza-se humano, ol e a es a
a aigados al bosque.
Y aunque el bosque se con empla gene almen e
como gua dián de odo lo an ás ico, en lo pe -
sonal ambién ep esen a un luga al que acudi
cuando que emos escapa de la ediosa ealidad, o
igualmen e, del has ío de la azón.
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
FIGURA 6: F agmen o de o og ama de la película
La p incesa Mononoke, (1997).
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MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
2 EL BOSQUE EN LA ILUSTRACIÓN FANTÁSTICA
OCCIDENTAL DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS.
Tal como sucede en li e a u a, la ilus ación an ás ica ac ual de Occiden e iene
su o igen en el olclo e popula y la mi ología eligiosa, es ando po ende a aiga-
da al bosque. Con el iempo, an o leyendas como cuen os de hadas han ido ga-
nando complejidad, adap ándose a cada época y ansmi iendo con sus desenla-
ces soluciones a de e minadas cues iones exis enciales. Así pues, no son inusuales
en an asía los ilus ado es que se ap opian an o de pan eones como bes ia ios
mí icos con obje o de adap a los a un discu so con empo áneo.
En el ámbi o de la ilus ación, del mismo modo que ya e e imos en apa ados
an e io es, el bosque mi ológico uel e a adqui i ele ancia du an e la época o-
mán ica, cuando ilus ado es como Gus a e Do é ealizan dis in as in e p e acio-
nes de los cuen os de hadas adicionales. Asimismo, dada la c ecien e indus ia-
lización y el acionalismo impe an e, an o la búsqueda de la iden idad cul u al
como la c ecien e ap eciación hacia se es sob ena u ales se en po enciadas en
Reino Unido du an e la época ic o iana. En es e pe iodo se o ganiza án pues
nume osas exposiciones sob e susodichas emá icas, jugando un impo an e pa-
pel ilus ado es como A hu Rackham. Jun o a Kay Nielsen o Ka e G eenay (en e
o as igu as) Rackham pe enece a la denominada Edad de O o de la ilus ación,
que se ex iende desde inales del siglo XIX has a el inicio de la P ime a Gue a
Mundial. En conc e o, Rackham ue el p ime o en publica una se ie de Gi Books,
lib os ilus ados de emá icas olcló icas o mí icas que u ie on un g an éxi o g a-
cias a los a ances de la imp esión a colo en Ingla e a. Con el iempo, es e ipo de
piezas en las que se en uel e un conjun o de ilus aciones de ca ác e na a i o
se án conside adas como ob as de a e en sí mismas.
Po o o lado, g an pa e de las ilus aciones an ás icas de hoy día ienen como
base écnica y concep ual nociones ealis as ípicas del siglo XIX. Ya en ob as de
ilus ado es ealis as en la línea de Aus in Abey e incluso e e en es p e a aeli as
ales como John William Wa e house o Gas on Bussiè e obse amos una in e -
p e ación de las leyendas y ela os adicionales basada en lo que el a is a James
Gu ney denomina como ` ealismo imagina i o´, es o es: La ep esen ación con in-
cen e de lo ic icio. Es e es ilo se segui á adop ando a pos e io i, en especial den o
del subgéne o de la an asía épica.
De es e modo, en una época en que muchas disciplinas del a e se decan an
po la abs acción, la ilus ación an ás ica occiden al man iene, en la mayo ía de
sus ace as, ese ca ác e o gánico que a as a desde p incipios del siglo pasado.
No obs an e, los medios, así como el as ondo, se án po comple o dis in os. A
con inuación, nos disponemos a analiza la his o ia de la ilus ación an ás ica, pa -
iendo desde mediados del siglo XX y haciendo mayo én asis en las úl imas déca-
das, en las que el a e ha sido in luenciado po el auge de las nue as ecnologías.
Finalmen e, se e isa án e e en es de especial in e és pa a el p oyec o pe sonal
lle ado a cabo en el p esen e T abajo de Fin de G ado.
TRADICIÓN DE LA ILUSTRACCIÓN FANTÁSTICA
EN OCCIDENTE DEL ÚLTIMO SIGLO.
MARCO TEÓRICO- DESARROLLO TEÓRICO
Al éxi o de es as e is as se unen las publica-
ciones de J. R. R Tolkien, C. S. Lewis o U sula K. Le
Guin, quienes e a an mundos ic icios endeu-
dados con la mi ología e his o ia occiden ales.
Las his o ias c eadas po es os au o es es able-
cie on has a cie o pun o los cánones del géne-
o, aumen ando además el in lujo de lo an ás i-
co en la lus ación. El p opio Tolkien ec eó pa e
de la Tie a Media en un in en o po ilus a sus
no elas, es os mundos siguen siendo en la ac-
ualidad una eno me uen e de inspi ación pa a
nume osos a is as.
Así, con el paso de los años la cul u a popula
se a haciendo más accesible, en pa e g acias a
los a ances ecnológicos, y en el año 1974 su ge
Dungeons and D agons, el p ime juego de ol
de emá ica an ás ica de la his o ia, diseñado
FIGURA 7: Tolkien, J.R.R. (1937). Bilbo comes o he Hu s o
he Ra -el es, acua ela sob e papel. Ilus ación incluída en
la p ime a e sión imp esa del Hobbi .
Pa a pode aden a nos en la ilus ación más ac ual debemos en ende p ime o su con-
ex o his ó ico, en a izando especialmen e en aquellos a is as y sucesos que a lo la go del
úl imo siglo han es ablecido los p incipios del géne o al y como lo conocemos hoy día.
El é mino ` an asía´ a modo de géne o den o de la ilus ación no se acuña has a me-
diados del siglo XX, a pesa de que -como hemos podido comp oba - el mismo ya com-
p endía en ese momen o un la go eco ido. La ilus ación an ás ica de p incipios del siglo
pasado es á muy ligada a la li e a u a. Los ilus ado es lle aban a cabo median e écnicas
adicionales ob as des inadas a e is as, ca ele ía y lib os, que cons i uían su p incipal
uen e de ing eso. Unos de los mejo es ejemplos de ello pueden se los `pulps´, e is as
dis ibuidas du an e la p ime a mi ad de siglo a un p ecio económico. Es as con enían
no elas ilus adas a colo que, en e o os géne os, aba caban el an ás ico. Así, e is as
como Wei d Tales, que habiendo publicado su p ime núme o en el año 1923 se con i ió
en la p ime a e is a de icción an ás ica, ue seguida de o as publicaciones como Swo d
and So ce y. En conc e o, Wei d Tales ue esponsable de la edición de la céleb e no ela
Conan el Bá ba o, un clásico de la an asía he oica esc i o po Robe E. Howa d e ilus a-
do po a is as como Ma k Schul z. Rema camos que el ipo de ilus aciones de la época,
singula izadas po sus colo es chillones, se ca ac e izaba po una g an po enciación de
los asgos ana ómicos masculinos así como, po desg acia, encon amos a una muje
bas an e sexualizada. Los pulps impulsa on en g an medida la Ciencia Ficción, llegando a
comp ende una amplia audiencia pa a la década de los cincuen a.
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que conceden a sus ob as un ma cado ca ác e ealis a, lo que hace que el espec ado
en e de lleno en el mundo que el au o cons uye.
Siguiendo la ayec o ia del mundo del en e enimien o, en 1993, el ma emá ico y diseña-
do de juegos es adounidense Richa d Ga ie ld idea el juego de ca as Magic. El encuen o,
po el cual se a ibuye a Ga ie ld la c eación del concep o del juego de ca as colecciona-
bles. Cada pa ida de ca as del juego ep esen a una lucha en e hechice os cuyos papeles
son asignados a los dis in os jugado es, quienes pueden hace uso de hechizos, c ia u as
sob ena u ales, ie as y a e ac os ep esen ados en las ca as pa a de ende se. La es-
uc u a de es as ca as se de i a de juegos de ol como Dungeons & D agons, omando
inspi ación di ec a de la mi ología, así como aquellas uen es que a su ez o man pa e del
conjun o de e e en es po excelencia del campo de la an asía. A pa i de es e pun o, su -
gen nume osas compañías dedicadas a la c eación de juegos de ca as de es e es ilo. Pe o
lo que nos in e esa en es e aspec o es que impo an es a is as den o de la his o ia de la
ilus ación an ás ica como Rebecca Guay, Dona o Giancola, Kaja oglio o Tony Te lizzi en e
muchos o os, han pa icipado en la c eación de ilus aciones pa a es e ipo de ca as. De-
bido a la a iedad de a is as in oluc ados en el p oyec o, las ilus aciones que acompañan
o iginalmen e po Ga y Gygax y
Da e A neson en Es ados Uni-
dos. Den o del juego, los dis in-
os jugado es asumen un papel
en la his o ia p incipal, siendo
capaces de c ea su p opia a-
ma. D&D, como se le conoce de
o ma popula , comp ende a día
de hoy cinco ediciones. El juego
u o un g an impac o en el gé-
ne o, ele ando de o ma masi a
la popula idad de la icción an-
ás ica, dado que la aplicación
gene ó lib os, e is as, ca as
y odo ipo de me chandising
que eque ía de los ilus ado es
como uen e de ma e ial a ís i-
co, po lo que en es e con ex-
o se desa ollan nume osos
a is as an ás icos, ales como
James Gu ney, F ank F aze a,
Bo is Vallejo, o Vic o ia Poyse .
Aunque de es os, Gu ney es el
que más indaga en el ámbi o
de la cons ucción de mundos
an ás icos, pues se enca gó de
la c eación e ilus ación de `Di-
no opia´, una sue e de ie a en
que se es humanos y dinosau-
ios i en de o ma a mónica.
Pa a la ep esen ación, an o de
es os se es como de los luga es
ic icios, Gu ney se basa en ex-
haus i os es udios plenai is as
FIGURA 8: Guay, R. Wha lies Benea h, 270x300mm,
Óleo y pan de o o sob e lienzo.
MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO MARCO TEÓRICO - DESARROLLO TEÓRICO
cada ca a no es án a adas a un único es ilo, e lejando po an o el ca ác e de cada ilus-
ado . En conc e o, hemos de sub aya a Rebecca Guay, cuyas ob as de espí i u omán ico
e in luencias enacen is as ilus an el mundo de las nin as y dioses mí icos. De ella pa i-
cula men e nos a aen unas composiciones que, si bien de o ma gene al pueden pa ece
simples, es án colmadas de de alles. Median e un a amien o pic ó ico delicado cons uye
pe sonajes que más allá de sus o ígenes mi ológicos poseen cie o esco con empo áneo
en cuan o a la o ma en que pla ea los e a os. Así que Guay no deja de se un e e en e
pa a nues o p oyec o pe sonal en lo que a la composición y la écnica espec a.
Finalmen e, en amos en el á ea de la ilus ación an ás ica del siglo XXI, época en que se
da comienzo a una e a ma cada po el auge ecnológico. Lo digi al ab e nue as pue as al
a e, disponiendo los ilus ado es de nue os medios pa a ansmi i sus his o ias. Si has a
inales del siglo XX se había abajado en su mayo pa e con medios adicionales, aho a
empiezan a impe a la pin u a y el dibujo digi al. Cabe des aca que, en con aposición
a lo que ocu ía a p incipios del siglo pasado, es a ez la cul u a isual p e alece sob e
la li e a u a. Pues la p oducción de ideojuegos, se ies y películas -además de la ealidad
i ual- han p opiciado que el a e, an o en su ace a bidimensional como idimensional,
suponga una mayo uen e de in o mación o es ímulo. Sin emba go, nos encon amos en
una época en que, debido a la globalización y el exceso de in o mación que se de i a de la
misma, la o ma de consumi a e en gene al es bas an e e íme a. Es o ha in luido ambién
en la ilus ación, a ec ando p incipalmen e a aquellos a is as que abajan con medios di-
gi ales, pues los es ilos pic ó icos a menudo ienden hacia la uni o midad, sup imiéndose
en muchas ocasiones las pa icula idades de cada indi iduo. Así ocu e que, den o del
ámbi o labo al, es ecuen e que se p emie lo indi idual en e a lo que esul a gené ico.
Pe o más allá del ma co de abajo, no debemos ol ida que la an asía o ece al se huma-
no un lenguaje median e el cual exp esa se. La c eación de mundos an ás icos a eces no
es o a cosa más que un ehículo pa a e leja nues os anhelos y emo es más p o undos.
A pesa de ello, g acias a odos es os a ances ecnológicos, muchos a is as pueden i-
i de sus ob as a a és de la animación, el modelado 3D o el concep a . Es e úl imo se
a a de una modalidad den o de la ilus ación que su ge con el obje i o de es ablece la
es é ica de una p oducción audio isual, ya sea un ideojuego, película, ideoclip o incluso
un anuncio de ele isión. No obs an e, noso os nos cen a emos sólo en p oducciones
de emá ica an ás ica en las que la igu a del bosque in luya en la na ación o es é ica del
p oyec o.
Es o lo podemos comp oba en Child o Ligh , un ideojuego de ol y pla a o mas lanza-
do po Ubiso en 2014. El p oyec o es á concebido en écnicas adicionales como la acua-
ela, aunque in eg a g á icos digi ales. Po su pa e, la es é ica se inspi a de ilus ado es
de p incipios del siglo XX como Kay Nielsen, quien abajó pa a Disney, o John Baue , un
pin o de época omán ica cuya p oducción gi a en o no al olclo e nó dico. Obse amos
que las ob as de ambos a is as gua dan cie o pa ecido con el juego en cuan o al diseño
de pe sonajes, pues en los es casos se e a an igu as en añables, incluso dulces. En lo
que a la ama del ideojuego concie ne, deci que la acción se si úa en Lemu ia, un eino
ic icio que comp ende en su mayo pa e e eno boscoso, donde la p o agonis a lle a su
pa icula lucha con a el mal con el in de sal a el eino. Es in e esan e e el desa ollo
de la he oína a lo la go de la his o ia, pues comienza el juego siendo una niña y acaba
como una adolescen e. Quizá es o nos lle a al bosque en su ace a de p ueba o luga de
desa ollo pa a el caballe o, lo cie o es que la his o ia es á llena de guiños hacia ela os
popula es y cuen os de hadas.
Po o o lado, hace mención a G is, un ideojuego indie de pla a o mas lanzado a i-
51
50
nales de 2018 po Nomada S udio, del que hemos de des aca el diseño minimalis a y la
es é ica an cuidada del conjun o de la p oducción. La ama gi a en o no a una chica que
iene la misión de de ol e al mundo su colo o iginal. Du an e el ascu so del juego, a-
mos descub iendo jun o al pe sonaje p incipal un mundo p esen ado como una ci ilización
en uinas, e igida sob e bosques, desie os y océanos. Los en o nos que se c ean esul an
mágicos g acias al juego en e planos y el uso del colo .
Po úl imo, Limbo, un ideojuego de pla a o mas más o ien ado hacia la lógica p oducido
en 2010 po la compañía danesa Playdead, que na a las i encias de un niño en busca de su
he mana pe dida en un sinies o bosque. Es e luga nos ecue da a la ípica o es a oscu a
de época gó ica, se a a de un a que ipo de ´locus ho ibilis´. Pa a acen ua el eneb ismo
se usan g á icos monoc omá icos, lo que p opo ciona al juego unidad isual.
Son muchos los ideojuegos en que se emplea la o es a como pun o de pa ida en la
cons ucción de mundos ic icios, pe o hemos elegido esal a es os es dado que cons-
i uyen un e e en e en cuan o a écnica y unidad es é ica. Todos incluyen g á icos de dos
FIGURA 9: Fo og ama del ideojuego G is.
dimensiones ejecu ados median e écnicas adicionales. En un mundo en que exis e una
ue e endencia hacia lo digi al, p edominando el uso de g á icos idimensionales, es e-
escan e comp oba que lo adicional sigue uncionando en es e ipo de p oducciones,
siendo esa combinación en e medios adicionales y digi ales lo que apo a a los juegos
una pe sonalidad única. Así que, con espec o a los ideojuegos mencionados, no sólo
nos in e esa la o ma en que se a iculan los dis in os mundos, sino que a ni el écnico, el
plan eamien o es é ico y concep ual gene al jun o a la in eg ación de pe sonajes en los
ondos e mina siendo un g an ejemplo pa a nues a ob a inal.
A modo de esumen, deci que odo es e conjun o de c eencias ensambladas al ededo
de la igu a del bosque ha sido in e p e ado de o ma subje i a po di e en es a is as, es o
-además de ene una epe cusión undamen al en nues a ob a- acaba á componiendo lo
que a día de hoy en endemos po ilus ación an ás ica.
65
64
MARCO TEÓRICO - REFERENCIAS
FIGURA 1: Lyon, H. (2010). G eenman [ilus ación]. Recupe ado el 12-06-20 de: h ps://
www.howa dlyon.com/blog/2010/03/12/ unelo ds-g eenman/
FIGURA 2: Do é, G. (1862). Pulga ci o [ilus ación]. Recupe ado el 12-06-20 de: h p://ex-
posi ions.bn . /con es/g and/214_1.h m
FIGURA 3: Nielsen, K. (1924). Hansel & G e el [ilus ación]. Recupe ado el 12-06-20 de:
h ps://www.pin e es .ca/pin/451063718920154853/?nic_ 1=1aQ0yS7meh%2B YJZS-
09C87 Lj dQag5kV JEEu6g0kk0ER9dbp qaxoDOFAG0A 0
FIGURA 4: Rome o Ga cía, T. (2020). Omphalo [pin u a].
FIGURA 5: Wal Disney Pic u es Pixa . (2012). B a e [ o og ama]. Recupe ado el 04-07-20
de: h ps://emileeid.wo dp ess.com/2012/04/10/b a e- o es - ans o ma ion- om-li-
e- o-anima ion/
FIGURA 6: S udio Ghibli. (1997). La p incesa Mononoke [ o og ama]. Recupe ado el
04-07-20 de: h ps://www.spoon- amago.com/2014/07/30/ he-na a i e-wo ld-o -ghi-
bli-a -di ec o -nizo-yamamo o/
FIGURA 7: Tolkien, J.R.R. (1937). Bilbo comes o he Hu s o he Ra -el es [ilus ación] .
Recupe ado el 04-07-20 de: h ps://museo eca.com/ /en/wo k/7375/j_ _ _ olkien/bilbo_
comes_ o_ he_hu s_o _ he_ a _el es/!/
FIGURA 8: Guay, R. Wha lies Benea h [ilus ación]. Recupe ado el 05-06-20 de:
ebeccaguay.com
FIGURA 9: Nomada S udio. (2018). G is [ o og ama]. Recupe ado el 04-07-20 de: h ps://
www.meewella.com/ agmen s/unplaye -one-g is.php/20190130- o es walk
FIGURA 10: Aupe i , F. Sin í ulo [ilus ación]. Recupe ado el 04-07-20 de:
lo ianaupe i . umbl .com/pos /95219868197
ÍNDICE DE FIGURAS
MARCO TEÓRICO - REFERENCIAS
FIGURA 11: Gase , M. Sin í ulo [ilus ación]. Recupe ado el 04-07-20 de: ma gase .com/
p ojec s/con ac -a wo k/
66 67
PROPUESTA DE
INTEGRACIÓN
PROFESIONAL
PROPUESTA DE INTEGRACIÓN PROFESIONAL
Como p opues a de in eg ación en el ámbi o labo al, en base
a las conclusiones a las que hemos llegado as la in es igación
lle ada a cabo en el p esen e T abajo de Fin de G ado, deci que
- as acaba el G ado- p e endemos en oca nos hacia la indus ia
del en e enimien o, desa ollándonos den o del á ea de la ilus-
ación así como del modelado y animación 3D.
Pa a ello, nues a plani icación du an e los años enide os se
basa á en p ime luga en segui o mándonos en es e ámbi o,
ealizando cu sos que nos ayuden an o a mejo a en écnica
como a comp ende en mayo p o undidad el e eno en el que
amos a aden a nos. Es o nos lle a á a su ez al segundo pun o
a a a , que se basa en la c eación de un po olio o una Demo
Reel lexible, que se adap e a las dis in as posibilidades labo ales
que podamos encon a , de modo que no nos ce emos a una
única opción. Asimismo, con obje o de da nos a conoce de o -
ma p o esional se á in e esan e ab i una web en ocada a nues a
p oducción, empleando las edes sociales con el mismo in. En
es e aspec o, an o ap ende a ende nues a ob a como sabe
con qué en idades con ac a se án capacidades imp escindibles
en el p oceso.
Po úl imo, den o de un campo más pe sonal, señala que
el p oyec o a ís ico lle ado a cabo en el p esen e T abajo de
Fin G ado o ma pa e de un p oyec o a la go plazo que aba ca
-como hemos desa ollado en an e io es apa ados- la c eación
de un mundo ic icio enma cado den o del géne o de la Fan asía
épica, en el que con i en dis in as ci ilizaciones an ás icas que
i emos conociendo a a és de los pe sonajes y sus in e accio-
nes con el en o no que los odea. Se a a de un p oyec o que
aho a mismo no es más que una aspi ación de ealidad y que
se e á ma e ializado en un u u o ce cano a a és an o de la
ilus ación como la esc i u a. Encon amos pues, una p opues a
a desa olla de o ma eelance, más o ien ada hacia la c eación
p opia, que oma á un iempo en se comple amen e desen a-
ñada, pe o que, en de ini i a, nos mue e a segui indagando en
es os concep os al ededo de la igu a del bosque, la magia, la
li e a u a y la ilus ación.
69
68
ANEXO
70 71
ANEXO ANEXO
ANEXO 1.
Rome o Ga cía, T. (2020). Pee Gyn . Técnica mix a sob e abla,
1100 x 1003 mm.
73
72
ANEXO
ANEXO 2.
Rome o Ga cía, T. (2020). Memo ias de una casa y su duende. Ac ílico sob e abla, 805 x 460 mm.
ANEXO
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74
ANEXO
ANEXO 3.
Rome o Ga cía, T. (2020). Es udio de pe sonajes 01. G a i o sob e papel, 297 x 420 mm.
ANEXO
77
76
ANEXO
ANEXO 4.
Rome o Ga cía, T. (2020). Es udio de pe sonajes 02. G a i o sob e papel, 297 x 420 mm.
ANEXO
78 79
ANEXO
ANEXO 5.
Rome o Ga cía, T. (2020). Es udio de pe sonajes 03. G a i o sob e papel, 420 x 297 mm.
ANEXO
ANEXO 6.
Rome o Ga cía, T. (2020). Es udio de pe sonajes 04. G a i o sob e papel, 420 x 297 mm.