Fuerza, forma y expresión entre los siglos XVIII y XIX
Abstract
En la segunda mitad del siglo XVIII Rousseau puso de moda la expresión como fundamento de la actividad filosófica. Poco después Lavater popularizó la Fisiognómica como una disciplina potencialmente universal. A finales de siglo en el entorno del Clasicismo de Weimar y del Romanticismo de Jena se comenzó a desarrollar dicho potencial en la teoría estética y literaria. En este marco los hermanos Humboldt dieron un paso más y extendieron el principio de expresión a las ciencias de la naturaleza y del espíritu. Finalmente, todas estas tendencias fueron elaboradas filosóficamente por Schopenhauer, formando el núcleo de su doctrina.
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Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015, 37-51 ISSN: 1130-0507 http://dx.doi.org/10.6018/daimon/177451 Fuerza, forma y expresión entre los siglos XVIII y XIX Force, Form and Expression between XVIIIth and XIXth centuries JORGE LÓPEZ LLORET* Resumen: En la segunda mitad del siglo XVIII Rousseau puso de moda la expresión como fundamento de la actividad filosófica. Poco después Lavater popularizó la Fisiognómica como una disciplina potencialmente universal. A finales de siglo en el entorno del Clasicismo de Weimar y del Romanticismo de Jena se comenzó a desarrollar dicho potencial en la teoría estética y literaria. En este marco los hermanos Humboldt dieron un paso más y extendieron el principio de expresión a las ciencias de la naturaleza y del espíritu. Finalmente, todas estas tendencias fueron elaboradas filosóficamente por Schopenhauer, formando una parte importante de su doctrina. Palabras clave: forma, fuerza, expresión, Fisiognómica, prerromanticismo, Schopenhauer. Abstract: In the second half of XVIIIth century Rousseau put into fashion the expression as the foundation of philosophical activity. Shortly after Lavater popularized the Physiognomy as a potentially universal discipline. At the end of the century in the vicinity of Classicism of Weimar and Romanticism of Jena began to develop that potential in aesthetics and literary theory. In this framework the Humboldt brothers went a step further and extended the principle of expression to nature and human sciences. Finally, all these trends were thought out philosophically by Schopenhauer, forming an important part of his doctrine. Key words: form, force, expression, Physiognomy, Preromanticism, Schopenhauer. 1. Introducción 1. La Fisiognómica, que estudiaba la conexión expresiva entre el rostro de una persona y su interioridad, generó en los siglos XVIII y XIX un esquema según el cual todo lo real consistía en una dinámica interna que se expresaba en formas exteriores. Todo era forma y fuerza.1 «Forma» y «fuerza» fueron términos comunes en ambos siglos gracias al prestigio del modelo Fecha de recepción: 23/06/2013. Fecha de aceptación: 02/08/2013. * Universidad de Sevilla. Profesor Titular de Universidad. E-mail: [email protected]. Líneas de investigación: Historia de la Estética en los siglos XVIII y XIX; Estética del Diseño Industrial. Publicaciones recientes: «Opacidad y transparencia. El rostro como metáfora estética en la segunda mitad del siglo XVIII», Estudios Filosóficos, vol. LVIII, nº 169 (2009), pp. 457-481; «Perversa segunda piel. Ética, estética y política en el vestido según Jean-Jacques Rousseau», Cuadernos Dieciochistas, 11 (2010), pp. 235-270. 1 Caro Baroja, J., Historia de la Fisiognómica, Madrid, Istmo, 1988; y Bordes, J., Historia de las teorías de la figura humana, Madrid, Cátedra, 2003, pp. 286-355.
38 Jorge López Lloret Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 newtoniano. Al coexistir éste con el punto álgido del desarrollo de la Fisiognómica se unió con su principio de expresión.2 La forma fue expresión de la fuerza, como expuso Kant en sus Principios metafísicos de la ciencia de la naturaleza. Si para Lavater la Fisiognómica se refería al ser humano y para Rousseau la expresión era personal, con el tiempo se vieron fisonomías en las plantas, las montañas, los artefactos, la experiencia estética, la historia y la cultura, hasta llegar a ser un elemento importante en un sistema filosófico como el de Schopenhauer.3 En lo que sigue nos centraremos especialmente en éste, pues en las partes II y III se tratan múltiples autores como introducción. No hacemos referencia a otros que son muy relevantes en el desarrollo de la Fisiognómica, como Goethe. Lo que hemos pretendido es preparar el terreno para el análisis de Schopenhauer, resultándonos pertinentes como inicio de líneas de desarrollo que confluyen en él. Después de Schopenhauer no se podía ir más allá por ese camino porque las ciencias iniciaron un proceso de especialización que lo impedía. La Fisiognómica subsistió, aligerada de su carga metafísica, en la creación artística, la estética, los estudios culturales y, en menor medida, el análisis del comportamiento animal. 2. El proceso de centralización de la expresión 2. La de «fuerza» fue una noción central en el siglo XVIII por el papel que jugó en el sistema del mundo newtoniano. Apareció en sus Principia mathematica desde la Definición III y al final se conectó con un «espíritu sutilísimo que penetra y yace latente en todos los cuerpos».4 Según Newton a Dios «sólo le conocemos por propiedades y atributos, por las sapientísimas y óptimas estructuras de las cosas y causas finales», concluyendo que «nuestras nociones de Dios se obtienen mediante cierta analogía con las cosas humanas».5 Mostró la belleza matemática de la forma del universo, posible por la fuerza, cuyos efectos analizó minuciosamente. Indagar más allá de estos, mediante hipótesis, alejaría de la filosofía natural. Sólo cabía proceder por «analogías humanas». En este sistema forma y fuerza estaban íntimamente unidas, como expuso Kant al afirmar que la «materia llena un espacio […] mediante una fuerza motriz particular». Tiene fuerza «lo que ocupa un espacio».6 Sólo la materia lo ocupaba, pues fuera de la materia no podía pensarse ningún sujeto, salvo el espacio mismo. Este llenar el espacio era fuerza. La reducción del concepto de «materia» al de «fuerza motriz» hacía de la percepción un efecto de la fuerza.7 Kant no definió la noción de fuerza, pero pensaba que todo lo percibido lo era. En ocasiones habló antropomórficamente, como al decir del espacio que la fuerza expansiva «se 2 Véase Menke, Ch., Force. A fundamental Concept of Aesthetic Anthropology, New York, Fordham University Press, 2013, pp. 61-80. 3 No planteamos que esto agote los niveles de interpretación de una obra como la de Schopenhauer ni de una época como la tratada. Creemos que es un tema poco trabajado en el sentido en el que lo hacemos, integrable con otras líneas de análisis. 4 Newton, I., Principios matemáticos de la filosofía natural, Madrid, Tecnos, 1987, p. 621. 5 Ibídem, pp. 620s. 6 Kant, I., Principios metafísicos de la ciencia de la naturaleza, Madrid, Alianza, 1989, pp. 70s. 7 Ibídem, pp. 78, 72 y 106 y 108.
39 Fuerza, forma y expresión entre los siglos XVIII y XIX Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 esfuerza» por extenderlo.8 Este «esfuerzo» muestra que materia y fuerza son parte de algo sólo comprensible mediante analogías vitales, pues el afán es el distintivo de lo vivo: «la vida es la facultad de una sustancia de determinarse por sí misma para actuar a partir de un principio interno […] y de una sustancia material para determinarse a sí misma en el movimiento o en el reposo».9 La materia es fuerza y cuando se auto-determina es vida. La forma de lo vivo es su resultado perceptible. Fuerza y forma se conectan según el esquema de la expresión. 3. Rousseau desarrolló dicho esquema con su teoría de la filosofía como expresión personal.10 Partió de la concepción de la naturaleza como algo que crece. La vida es desarrollo y la forma de cada ser es expresión de su dinámica interna. A partir de ahí presentó propuestas que iban de la jardinería a la educación. Por ejemplo, la belleza de un árbol no residía en una geometría impuesta, sino en las formas naturales de su crecimiento; o la educación del ser humano consistía en permitir el desarrollo de la persona según sus peculiaridades, sin imponer un modelo.11 Starobinsky definió esta filosofía como «transparencia».12 Era un ideal vital que se atenía al esquema de la expresión. Todo ser vivo busca la forma específica que lo manifieste y exprese. Rousseau radicalizó esto en Las confesiones, donde se propuso como único tema de escritura, prometiendo mostrar con la mayor honestidad posible su dinámica interna. La filosofía debía explicar la forma vital del escritor, debida a unas fuerzas interiores conocidas por introspección.13 La puso en práctica en Las ensoñaciones del paseante solitario, donde siguió el flujo de sus tensiones emocionales.14 Eso respondía a su concepción del lenguaje, originado como música y ésta como expresión de las emociones, forma perceptible que exponía las tensiones internas del ser humano.15 Era algo extensible a todos los productos culturales. Para referirse a este esquema de la expresión Schiller usó el término «ingenuo»: lo son el escritor o la cultura que se expresan de manera inmediata en sus productos.16 Todo lo cual influyó en el entorno prerromántico al que perteneció Lavater. 4. Lavater fue uno de los mayores divulgadores de la Fisiognómica, sentando las bases para su extensión, más allá del rostro humano, a todo lo real, sustituyendo los términos «alma» o «carácter» por el más genérico de «fuerza», reduciendo el interior del ser humano 8 Ibídem, pp. 72s. 9 Ibídem, p. 133. 10 López Lloret, J., «Opacidad y transparencia. El rostro como metáfora estética en la segunda mitad del siglo XVIII», Estudios Filosóficos, vol. LVIII, nº 169 (2009), pp. 457-481; y «Perversa segunda piel. Ética, estética y política en el vestido según Jean-Jacques Rousseau», Cuadernos Dieciochistas, 11 (2010), pp. 235-270. 11 Rousseau, J.-J., Julia, o la nueva Eloísa, Madrid, Akal, 2007, pp. 515-531; Rousseau, J.-J., Emilio, o de la educación, Madrid, Alianza, 2007, pp. 37-41. 12 Starobinski, J., Jean-Jacques Rousseau: la transparencia y el obstáculo, Madrid, Taurus, 1983. 13 Rousseau, J.-J., Las confesiones, Madrid, Alianza, 1997, p. 27. 14 Rousseau, J.-J., Las ensoñaciones del paseante solitario, Madrid, Alianza, 1983, p. 36. 15 Rousseau, J.-J., Ensayo sobre el origen de las lenguas, Madrid, Akal, 1980, pp. 32-34 y 83-87. 16 Schiller, F., Sobre la gracia y la dignidad. Sobre poesía ingenua y poesía sentimental, Barcelona, Icaria, 1985, pp. 67-90.
40 Jorge López Lloret Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 a dinámicas internas expresadas en un exterior con una forma cada vez más definida. La forma de todas las cosas manifestaba sus fuerzas interiores. Cotidianamente interpretamos las situaciones más comunes como expresión de fuerzas interiores porque, según Lavater: «¿no es toda la naturaleza fisiognomía? […] ¿efecto exterior y fuerza interior?»17 Todo lo que existe es fuerza que se expresa en forma. La Fisiognómica, que lo estudia, es universal.18 Aunque su extensión se inició antes de Lavater, su universalización se debió a él, debido a su reducción de los elementos de la expresión facial a formas lineales. Reducido el rostro a línea se procedía a trazar la silueta elemental. Después se procedía al análisis: se aislaban ojos, nariz, boca, etc., trazándose sus ritmos lineales. Así se obtenía una sintaxis lineal abstracta y autónoma que se podía observar en cualquier fenómeno.19 Todo era expresión de fuerzas subyacentes que se manifestaban en diferentes formas. 5. Kant definió la Fisiognómica como «el arte de juzgar por los rasgos visibles de una persona o, en consecuencia, por lo exterior, acerca de su interior; ya se trate de su índole sensible o de la moral».20 La palabra traducida como «índole sensible» es «Sinnesart», siendo «Sinn» «sentido», «inclinación», «pensamiento», «sentimiento» o «gusto». «Índole moral» traduce «Denkungsart», también «mentalidad».21 La Fisiognómica juzgaba la compleja dinámica interior de la persona a partir de la sintaxis de sus rasgos exteriores. Aunque rechazó ciertos tópicos de la Fisiognómica (como la conexión de belleza y bondad o fealdad y maldad y la analogía del rostro humano con el animal22), la aceptó como otra manifestación del esquema de la expresión, aplicado a la más libre de las manifestaciones vitales, el ser humano. No es que considerase que la filosofía natural y la antropología pragmática trataran de lo mismo, pero sí eran análogas como extremos de la escala del citado esquema. Durante la década en la que se publicó la Antropología de Kant esa escala se fue diversificando en el marco de la expansión de la Fisiognómica desde el ser humano al resto de los fenómenos. Al final un kantiano confeso, Schopenhauer, afirmó que sí trataban de lo mismo. 3. Diversificación y afinamiento del esquema fisiognómico 6. Su expansión siguió dos direcciones. Se produjo su desarrollo, por un lado, en la estética del objeto y de la expresión del sujeto; por otro, en disciplinas científicas como la biología y el análisis cultural. Lo veremos en este orden. Schiller, admirador de Rousseau, desarrolló su estética tras leer a Kant. Sus dos obras fundamentales, Kallias y Cartas sobre la educación estética de la humanidad, tratan del 17 Lavater, J. C., Physiognomische Fragmente, Erster Band, Winterthur, Heinrich Steiner, 1783, pp. 26-28. 18 Lavater, J. C., Physiognomische Fragmente, Vierter Band, Winterthur, Heinrich Steiner, 1778, p. 39. 19 Sobre la silueta, Lavater, J. C., Physiognomische Fragmente, Zweyter Band, Winterthur, Heinrich Steiner, 1784, pp. 108-122; sobre el «despedazamiento»: Lavater, J. C., Physiognomische Fragmente, Dritter Band, Winterthur, Heinrich Steiner, 1777, pp. 121-130; sobre la abstracción lineal Lavater, J. C., Physiognomische Fragmente, Vierter Band, o. c., pp. 343-349. 20 Kant, I., Antropología, Madrid, Alianza, 1991, p. 242. 21 Kant, I., Anthropologie in pragmatischer hinsicht, Königsberg, Friedrich Nicolovius, 1800, p. 270. 22 Kant, I., Antropología, o. c., pp. 243-245.
41 Fuerza, forma y expresión entre los siglos XVIII y XIX Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 objeto y el sujeto estéticos. Dio gran importancia a la libertad como auto-manifestación, dinámica interior que se daba su forma exterior, enfocando así sus dos campos de estudio según el esquema de la expresión. En Kallias ahondó en la Fisiognómica abstracta de la sintaxis lineal. Tratando la belleza del objeto como «libertad en la apariencia» recurrió a la línea ondulada estudiada por Hogarth.23 Para Schiller era hermosa por su dinamismo. Toda línea era la forma visual que expresaba una dinámica interior.24 Al ver un objeto, para nosotros compuesto de líneas, proyectamos en él nuestra experiencia corporal, lo asimilamos como a la línea que siguen nuestros pasos movidos por nuestra voluntad. En todo objeto hay dinámica interna y forma que la expresa; ésta anticipa hipótesis de fuerzas interiores, como hacemos con las personas. En Sobre gracia y dignidad y en Cartas sobre la educación estética del hombre, cuyos temas eran la actitud ética y la subjetividad humana, utilizó el mismo esquema. Este funcionaba en la ética de la gracia, referida a un comportamiento en el que la acción expresa la condición del agente.25 Como en la estética del objeto, la acción es tan concreta que brota de cada sujeto. De aquí surgió la condición antropológica de las Cartas, consistente en «exteriorizar lo interno y dar forma a lo externo» a través de dos manifestaciones de la fuerza, el «impulso sensible», que encarna al sujeto en el mundo, y el «impulso formal», que lo dota de una forma que lo expresa.26 El ser humano es también una combinación peculiar de fuerza y forma.27 Mediante la experiencia estética Schiller dio un paso en la universalización de la Fisiognómica.28 7. Los románticos de Jena extendieron las ideas de Rousseau en el ámbito literario y desde él lo ampliaron a todo lo real. Friedrich Schlegel afirmó que la poesía moderna se basaba en lo característico, desplazando el orden clásico frente a la forma como expresión.29 Aunque eso se refería a la poética, tuvo consecuencias para la concepción del sujeto creador tras sus reflexiones sobre la novela.30 Su tesis era que la literatura moderna surgía de la necesidad expresiva del creador, plasmando en la forma escrita la fuerza que es el sujeto.31 Aplicaba la dinámica de la subjetividad de Fichte a la idea del lenguaje de Rousseau, lo que le llevó a buscar alternativas a lo clásico (como lo medieval) y al estudio de lo «árabe» y la teoría del arabesco, motivo construido sin modelo que surgía del impulso del sujeto, que con él se daba su forma.32 23 Schiller, F., Kallias. Cartas sobre la educación estética del hombre, Barcelona, Anthropos, 1990, pp. 43-87. 24 Ibídem, pp. 83-87. 25 Schiller, F., Sobre la gracia y la dignidad. Sobre poesía ingenua y poesía sentimental, o. c., pp. 9-47. 26 Schiller, F., Kallias. Cartas sobre la educación estética del hombre, o. c., p. 199. 27 Ibídem, p. 363. 28 Sobre Schiller y la Fisiognómica véase Beiser, F., Schiller as Philosopher. A Re-Examination, Oxford, Oxford University Press, 2005, pp. 97-100. 29 Schlegel, F., Sobre el estudio de la poesía griega, Madrid, Akal, 1996, pp. 51-65. 30 Schlegel, F., Poesía y filosofía, Madrid, Alianza, 1994, pp. 95-149. 31 Ibídem, o. c., p. 118s. 32 Ibídem, pp. 131-138.
42 Jorge López Lloret Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 Schlegel comparó el surgimiento de la forma literaria a partir de la fuerza humana con el de la naturaleza a partir del núcleo terrestre.33 Ambos casos son dinamismo que se expresa en forma. Esto lo desarrolló Novalis, dejándolo en el punto en el que estaban trabajando los hermanos Humboldt. 8. Para Novalis todo era signatura.34 Esto aconsejaba basar la geognosia en el lenguaje.35 El lenguaje era metáfora de un espíritu del mundo que se señalaba dando forma a la materia, una fuerza vocal universal que al encarnarse en ésta generaba las signaturas. La relación entre forma y fuerza era de esquematización, la materia era el esquema de la fuerza.36 Esta es dinámica pura y aquélla su modulación formal. El movimiento puro es el espíritu, definido por Novalis, en clave fichteana, como acción que en el cuerpo adquiere figura por la luz, el aire y el calor, tres de los elementos fundamentales de la ecología de Alexander von Humboldt.37 La relación expresiva la desarrolló con su teoría de la «secreción», una analogía hormonal: lo secretado es producido por el organismo desde dentro, como lo vivo es secretado por la vida, fuerza que produce formas corporales y espirituales.38 Todas las formas expresan la vida. Con el concepto de secreción Novalis unió la fuerza y la forma en el esquema de la expresión. Aceptando el simbolismo de la naturaleza como un gran animal cuyo interior (fuerza) se daba su forma compleja, interpretó la individualidad de cada fenómeno como un rasgo formal de la dinámica básica.39 Así se podía «leer» en la forma la personalidad de cada región terrestre. Esto nos conduce a las ideas de los Humboldt en torno a la Fisiognómica del paisaje y la historia. 9. En el entorno de Goethe y Schiller la Fisiognómica gozó de gran predicamento. A este ámbito pertenecieron los Humboldt, que convivieron con el Romanticismo de Jena. Ambos aceptaron la Fisiognómica y la ampliaron. Wilhelm estuvo tan familiarizado que al viajar veía el mundo desde ella, como en sus descripciones de España. En sus retratos buscaba lo característico en las personas, los animales y los paisajes, coincidiendo con su hermano. Lo más interesante fue su extensión a la cultura y la historia.40 En Sobre la diversidad de la estructura del lenguaje humano comparó el lenguaje con el rostro humano.41 Recurrió a la Fisiognómica para ilustrar la conexión de la palabra y el concepto.42 Diferenció entre interior y exterior en el lenguaje, relacionándolos según el esquema expresivo. Lo interior es conceptual y emocional, siempre en proceso de 33 Ibídem, p. 96. 34 Novalis, La enciclopedia, Madrid, Espiral, 1996, p. 135. 35 Ibídem, p. 238. 36 Ibídem, p. 146. 37 Ibídem, p. 213. 38 Ibídem, pp. 248 y 316. 39 Ibídem, pp. 249 y 255. 40 Von Humboldt, W., Diario del viaje a España, 1799-1800, Madrid, Cátedra, 1998, pp. 49, 50, 59, 70, 139, 143, 155-157., 169s., 172 o 224s., entre muchos ejemplos. 41 Von Humboldt, W., Sobre la diversidad de la estructura del lenguaje humano, Barcelona, Anthropos, 1990, p. 67. 42 Ibídem, p. 132.
43 Fuerza, forma y expresión entre los siglos XVIII y XIX Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 exposición en la forma exterior, que lo aclara sin agotarlo. Si ésta se fija demasiado la fuerza interior es coartada. Por eso el lenguaje se expresa en formas cambiantes. Se acercó a Novalis al considerar el lenguaje una emanación espontánea del espíritu;43 también a Fichte al proponer al alma como fuerza activa en la base de todas las operaciones en las que se expresaba.44 La lucha de esta fuerza por darse forma define la naturaleza histórica del lenguaje. La aplicación de la Fisiognómica al estudio estructural e histórico del lenguaje la situó como el eje de la historia. En Los límites de la acción del Estado trazó las relaciones entre sujeto y sociedad. La individualidad que limita la acción del Estado es un conjunto de fuerzas activas que se deben formalizar bajo una dominante que define su carácter.45 Estas fuerzas que surgen del interior del individuo no se deben dirigir desde fuera.46 Pues la fuerza define los derechos individuales, el Estado no debe interferir en su expresión.47 El individuo es feliz cuando sus fuerzas corporales y espirituales se armonizan en una forma que las exprese a todas, lo que consiguieron los griegos, que por ello le sirvieron de modelo.48 Lo sensible es la envoltura que expresa lo espiritual, que es el principio vivificante de la forma.49 La fundamentación de la propiedad, la educación, la justicia, la economía y la política en esta libertad define el sentido de la historia: el desarrollo de las fuerzas individuales en unas formas socio-políticas en las que dominan unas u otras, lo que marca la fisonomía de cada época. La tarea del historiador es aclarar el nexo de las formas históricas con sus fuerzas de origen, haciéndolo por introspección, yendo del conocimiento de sí mismo a la historia.50 El historiador es un fisonomista de las sociedades y la Historia una forma de Fisiognómica. En 1796 desarrolló la idea de que el género humano es un todo cuyas partes son los individuos, que «se aproximan a un fin común por medio de la formación de sus diversas fuerzas conforme a un plan».51 Aunque cada época posee peculiaridad fisiognómica, todas expresan una fuerza común.52 Una de sus ideas sobre «la tarea del historiador» nos permite resumir su aproximación fisiognómica a la historia: «La exposición histórica […] puede suceder por un doble camino: mediante la copia inmediata de los contornos exteriores tan exactamente como sean capaces el ojo y la mano; o desde dentro hacia afuera, mediante el estudio previo de la manera en que los contornos exteriores surgen a partir del concepto y de la forma del todo […] el 43 Ibídem, pp. 28 y 182s. 44 Ibídem, p. 78. 45 Véase Giacomoni, P., Formazione e Transformazione. «Forza» e «Bildung» in Wilhelm von Humboldt e la sua época, Milano, Franco Angeli, 1988. 46 Von Humboldt, W., Los límites de la acción del Estado, Madrid, Tecnos, 1988, p. 18. 47 Ibídem, pp. 24 y 95. 48 Humboldt, W., Historia de la decadencia y el ocaso de los Estados libres griegos, Madrid, CSIC, 2010, pp. 71 y 121. 49 Von Humboldt, W., Los límites de la acción del Estado, o. c., p. 99. 50 Von Humboldt, W., Escritos de filosofía de la historia, Madrid, Tecnos, 1997, p. 9. 51 Ibídem, p. 19. 52 Ibídem, pp. 23s.
44 Jorge López Lloret Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 mayor mérito de la obra de arte consiste en hacer manifiesta la verdad interior de las figuras […] tiene que sumarse, como factor tercero y conector, la expresión del alma, de la vida espiritual».53 Humboldt utilizó la Fisiognómica en el trabajo histórico y el análisis cultural.54 Ella le permitió comprender al individuo, la sociedad y la historia como un problema de conjunción de fuerzas interiores que se expresaban en una forma exterior característica. No pensaba que esta conjunción de fuerza y forma se limitara al ser humano, coincidiendo con Lavater en que eso sucedía en «el ser humano igual que las plantas».55 Afirmó que «el ser humano es una planta natural», como todos los animales.56 Su hermano Alexander extendió este modelo fisiognómico a la totalidad del cosmos físico. 10. Alexander von Humboldt incluyó en Cuadros de la naturaleza el capítulo «De la fisonomía de las plantas», extendiendo la Fisiognómica a las ciencias de la naturaleza.57 Diferenció la botánica sistemática de Linneo de la descripción fisiognómica de las peculiaridades visuales que daban «individualidad a los vegetales y, por lo tanto, al paisaje».58 Como la Fisiognómica humana estudia el rostro sin remitirse a su anatomía profunda, la de las plantas remite a lo visto.59 En su Ensayo sobre la geografía de las plantas distinguió fisonomías vegetales individuales y colectivas.60 En los trópicos proliferan las primeras, que se mezclan dando a sus bosques una peculiar riqueza; en las zonas templadas las formas sociales, con bosques más uniformes. Definió quince grupos fisonómicos según sus elementos característicos, algo que desarrolló después en «De la fisonomía de las plantas».61 El fisonomista de las plantas se basa en el esquema expresivo de fuerza y forma, interpretando cada forma vegetal como el resultado de una fuerza interior, la cantidad de vida que la forja.62 Humboldt no pertenecía a la Naturphilosophie porque pensaba esta «cantidad» medible como presión, humedad, temperatura, altura, altitud, latitud, horas de sol, fuerza de las corrientes, pluviosidad... Estos factores marcan la cantidad y calidad del alimento y éstas la especificidad de la forma desde los polos al ecuador: «La naturaleza duerme periódicamente bajo la zona glacial porque la fluidez es la condición de la vida […] Cuanto más se ve aumentar, aproximándose a los trópicos, la variedad de las formas, la gracia de los contornos y la combinación de los colores, tanto más se siente la fuerza y eterna juventud de la vida orgánica».63 53 Ibídem, pp. 68-70. 54 Ibídem, pp. 74s. 55 Ibídem, o. c., p. 76. 56 Ibídem, p. 39. 57 Von Humboldt, A., Cuadros de la naturaleza, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2003, pp. 217-360. 58 Ibídem, pp. 358s. 59 Ibídem, p. 228. 60 Von Humboldt, A. y Bonpland, A., Essai sur la Géographie des Plantes, Paris, Levrault, Schoell et Compagnie, 1805, p. 15. 61 Ibídem, p. 30. 62 Von Humboldt, A., Cuadros de la naturaleza, o. c., p. 223. 63 Ibídem.
45 Fuerza, forma y expresión entre los siglos XVIII y XIX Daimon. Revista Internacional de Filosofía, nº 65, 2015 Los seres vivos se componen de fluidos en movimiento que producen su forma. Ciertas condiciones, como la humedad o el calor, favorecen esa fluxión, aumentando la cantidad de vida. Cada vegetal, su número y variedad expresan la riqueza dinámica del lugar; hay que ir de la planta al paisaje: «Del predominio de ciertas familias es de lo que depende el carácter del paisaje, el aspecto salvaje, risueño o majestuoso de la naturaleza».64 El naturalista debe estudiar la fisonomía de cada comarca, comprendiendo estética y científicamente su especificidad.65 Dando un paso más extendió, como su hermano, la Fisiognómica a la cultura. La fisonomía de cada entorno define el tono sentimental del individuo y la sociedad mediante la experiencia estética.66 Por su arraigo en un determinado entorno las sociedades tienen una fisonomía concreta, que surge por sintonía con aquél: «[…] el hombre sensible a la belleza de la naturaleza hallará aquí la explicación de la influencia que ejerce sobre el gusto y la imaginación de los pueblos. Se complacerá en examinar lo que se llama el carácter de la vegetación y la variedad de los efectos que causa en el alma del observador […] Sólo contemplar la naturaleza, sus campos y bosques, causa un placer esencialmente diferente de la impresión que produce el estudio de la estructura específica de un ser organizado […] es la pintura del conjunto lo que excita nuestra imaginación».67 Humboldt fue un ecólogo sistemático preocupado por la naturaleza y las sociedades asentadas en ella. Se ocupó de: geografía física, historia natural, geografía política, historia y economía, integrándolo todo en parte gracias a la Fisiognómica. La temperatura, la humedad, la presión, la altura o el suelo definen el carácter de las plantas, los animales y el entorno y todo ello el de las culturas que surgen de la zona,68 prolongando su análisis de los ecosistemas naturales hacia la cultura.69 Como parte de su proyecto de estudio integral de las culturas en conexión con su suelo introdujo la Fisiognómica de los productos humanos, entre ellos el lenguaje, donde entroncó de nuevo con su hermano.70 Esta organización fisiognómica de lo real llegó a su máxima expansión en Cosmos. Más allá no se podía ir por la vía física, aunque sí por la metafísica, transitada por Schopenhauer. En la definición de la tarea de una «descripción física del mundo» Humboldt afirmó: «la contemplación de las cosas creadas, como unidas entre sí y formando un todo animado 64 Ibídem, p. 290. 65 Ibídem, p. 225. 66 Ibídem, p. 227. 67 Von Humboldt, A., y Bonpland, A., o. c., pp. 30s. (traducción nuestra). Esto lo analizó Humboldt en la relación histórica del su viaje a América del Sur, especialmente en von Humboldt, A., y Bonpland, A., Voyage de Humboldt et Bonpland. Première Partie. Relation Historique. Tome Second, Paris, N. Maze, 1819, capítulos XIX-XXIV, pp. 231-718. 68 Von Humboldt, A., Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América, Madrid, Los libros de la Catarata, 2010, pp. 57 y 82. 69 Ibídem, p. 171. 70 Ibídem, pp. 52 y 275.