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Conferencias científicas leidas por los profesores : curso 1887 a 1888 : Escuela de Medicina de Sevilla

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UNIVERSIDAD DE ..SEVILLA CURSO DE 1887 Á 1888 ESCUELA DE MEDD A EN SEVILLA CO FERENCIAS CIENTÍFICAS LEIDAS oln ^w lu n y  nUa SEVILLA mp en a de Díaz Za ballc, aa idia 5 1888 DE LOS MODOS DE APLICAR AL ESTUDIO DE LA MEDICINA EL METODO EXPERIMENTAL . SEVILLA IMP. DE DIAZ Y CARBALLO, GAVIDIA 5 1888 BIBLIOTECA DE LA REVISTA MÉDICA DE SEVILLA DE LOS MODOS DE APLICAR AL ESTUDIO DE LA MEDICINA EL VETODO EXPERIMENTAL CONFERENCIA DADA EN LA ESCUELA DE MEDICINA DE SEVILLA EL 28 DE OCTUBRE DE 1887 POR EL DIRECTOR, IR. D. JOS ' M O FF,R AD-ill a :e2zcíaco . 11441ne , zazio 2e, li/yi.o o9,1c1 Reimp eso de la REVISTA MÉDICA DE SEVILLA Tomo XI núme o 1i. DE LOS MODOS DE APLICAR AL ESTUDIO DE LA MEDICINA EL MÉTODO EXPERIMENTAL Habla , seño es, en una e ulia ó en un cí culo de pe sonas, eunidas al acaso, po más dis inguidas é ilus adas que sean, es cosa ácil, y nadie end á de echo á mu mu a de los de ec os que se come an. Pe o, hace lo an e un conjun o de eminencias, que han ac edi ado ex ensos conocimien os en muchos amos del sa- be , causa pa o , cohibe al más a e ido. Po eso sólo, conocien- do mi insu iciencia, debie a habe declinado la hon a que es a ocasión me o ece, más aun, cuando en es os días se han a i ado en los dignísimos P o eso es que me escuchan, los ecue dos del al o sabe de dos que idos compañe os, cuya ecien e pé dida llo a nos; no ables ambos po su amo á es a escuela que c ea- on, po su ilus ación esquisi a, po su en usiasmo po la cien- cia; nues o que ido p edeceso , el S . D. An onio Ri e a y Ra- mos, y el an iguo ca ed á ico de His ología é His o ia de la Me- dicina, S . D. Ra ael A iza y Espejo, cuyos nomb es e oco, i- bu ando á su memo ia el débil es imonio de mi admi ación más p o unda. Dignaos aho a, conside ando lo iolen o de mi posi- ción, dispensa me, po hoy á lo menos, ues a bene olencia. He de habla , pues, po que he de cumpli un acue do del claus o de es a Escuela; el cual, aun siendo enemigo de exhibi- ciones, no quie e ocul a su insaciable deseo de sabe . Hace años, en el Reglamen o o gánico po que se egía, á imi ación de Ale- mania, es ableció la p ác ica de ene con e encias amilia es, en las cuales sus p o eso es ilus aban un pun o cualquie a de la ciencia: hoy esuci a aquel acue do, pe suadido del bien que así se consigue en el p og eso cien í ico. Y que al es su pensa- mien o, no el os en a ana ciencia ó ú il e udición, se p ueba conside ando la modes a o ma de ealiza lo; pues aquí, ni se exigen las galas de elumb an e o a o ia, ni se ha de p esumi de una ilus ación que á los demás las ime: aquí enimos, más que á enseña , á ap ende . Pe o, de odos modos, es menes e que cada cual, den o de sus a iciones, p o undice un ema y lo dé á conoce á los demás, en cuan o nos haga comp ende algo nue o ó p esen ado con no edad que ag ade. Yo, que, po mi desg acia, co no indigno di ec o , debo de se el p ime o, no en- go ni aun la libe ad de elegi ; po que me obliga la necesidad de ab i camino y de da ejemplo. De aquí, sin emba go, saco una en aja; y, acogido á ella, oy sin acila á expone mi pensa- mien o sob e el mé odo que hoy debe segui se en los es udios mé- dicos; el cual, en e dad, no es o o que el expe imen al. Se é ingénuo; no es mío es e pensamien o: es del amigo que- ido, del eminen e p o eso , del que ué nues o compañe o en la o ganización de es a Escuela y uno de sus ca ed á icos unda- do es, del S . D. Ra ael A iza, el cual, es días an es de su mue e, acaecida en 12 de Oc ub e úl imo, me esc ibía: «Me ha sido muy sa is ac o ia la no icia que me dá de su nomb amien o de Di ec o de la Escuela. Mucho pod á gana és a con su di ección, dados los buenos p opósi os que iene po su eng andecimien o.—Pe o, amigo mío, no bas an hoy las bue- nas in enciones pa a enseña bien ciencias expe imen ales. Us ed, mejo que yo, sabe que se necesi a ma e ial cien í ico, labo a o- ios y p o eso es que enseñen po mé odos écnicos y demos a- i os, empleando en la cá ed a a ias ho as del día. No necesi o... e c.» Así, pues, mi obligación de hoy es á azada po el seño A iza: debo ocupa me de los modos de ealiza su noble y le- an ado pensamien o. Me explica é. Voso os, an es que yo, sabéis que los modos de conoce se e ie en á dos mé odos: inducción y deducción. La Medicina que, como odas las demás ciencias, sigue a as ada po la mad e co- mún, mien as ha sido dogmá ica, deduciendo, poco ha podido adelan a . En e enida • y o uscada en busca la causa de los enó- menos, que, más que deseosa de conoce , admi aba, pe día el 7 iempo en disquisiciones, sin ad e i que la expe iencia de hoy demos aba la alsedad de lo c eido aye . Ni aun el ácil p og e- . so que ob enía bajo el in lujo del mé odo induc i o, la hacía pe se e a en él, cuando la iloso ía dominan e a iaba el umbo en lo* es udios. Así, aciló has a Bacon, que la enseñó la e - dade a senda, hecha más ácil de segui y más llana desde que New on asen ó los cimien os de la iloso ía na u al. «Renuncie- mos á la idea de causa; a endamos sólo al enómeno y á la ley, en cuya i ud se ealiza,» dijo: y p onunció la ó mula que hoy es un axioma: la a acción es á en azón di ec a de las masas é in e - sa del cuad ado de las dis ancias. No quiso más: desdeñó sabe la isencia del hecho isico; se sa is izo con de e mina su ley. Ba- jo de es os p incipios undamen ales, eune Halle los ma e ia- les de sus Elemen os de Fisiolog?a, y se a i ma es a ma cha en los es udios médicos bajo el in lujo de Locke y de Condillac. El siglo p esen e no ha acilado en es as ideas; y hoy es pa a odos una e dad inconcusa la de e minación de que en las ciencias ísi- cas y na u ales, lo mismo que en las biológicas, no hay más modo de llega al conocimien o de la e dad, que el que nos aza la inducción; ni debe nos pensa , po aho a á lo menos, en o a cosa que en alcanza la ley que subo dina los enómenos, que obse a nos ó .descub imos po la expe imen ación. He aquí cómo debe esol e se es e p oblema en esis gene al. Pe o mi in en o de hoy no es an abs ac o: quie o ocupa me sólo del modo de p ac ica su aplicación al es udio de la Medicina. Lo que pa a la o mación de la ciencia ha sucedido en el as- cu so de los siglos, sucede hoy en o den al es udio: el médico, pa a deduci e dades, obse a, con lo cual adquie e expe iencia, y se dispone luego á la expe imen ación: pa a los dos p ime os modos de conoce , puede se i el homb e; pa a el e ce o es p eciso apela á los animales, po que no hemos de sabe á ex- pensas de la ida de nues os semejan es. Pe o, en la expe imen- ación no hemos de se a bi a ios: se necesi a hace la me ódica- men e, bajo eglas que, como dice Claudio Be na d, den luz cla a, sin pe juicios, ni los e o es que nacen de los hechos mal ó em- pí icamen e obse ados. Y sin emba go, el médico no debe apa - a su is a de la obse ación y expe imen ación. Un es udian e 14 las sus ancias medicinales; en una palab a, la ciencia, no en abs ac o, sino enseñada po mé odos que den la demos ación, as la in es igación. Mien as que un alumno p egun a al en e - mo, o o debe es a buscando en el lib o la con o midad de lo que se obse a.—En las clínicas es p eciso hui de la gas dis- quisiciones, de pomposos discu sos, adop ando más bien el ipo de la comunicación amilia . Se ía con enien e que, después de la lección dia ia, hubie a po el mismo p o eso , ó po o o ex- ao dina io, un cu so complemen a io, una sue e de con e sa- ción en e él y los alumnos, no que hable él sólo, sino que haya p egun a y espues a. Es o que se e aho a pues o en p ác ica en Alemania, no es en nues o país nue o. Los an iguos pasan- es así ap endie on, así u ie on la clínica que , aho a se llama ambulan e: es e sis ema, po o a pa e, pa ece al de los pe ipa- é icos; y el S . D. Fede ico Rubio, amigo mío que ido, undado de es a Escuela, y luego, en el Hospi al de la P incesa de Mad id, del Ins i u o de Te apéu ica Ope a o ia, así en seña el di icil a e del diagnós ico. C eo, pues, és o impo an ísimo, p incipalmen e pa a los alumnos del úl imo año, homb es ya que saben no al a al espe o, á pesa de la amilia idad que engend a la con e - sación, la in e ogación y la epe ición con ín ua de los hechos más ulga es. Muchos hay aún en la misma Alemania que no acep an es e sis ema, y o os que lo quie en exclusi o, deseando el examen ecuen e, la dispu a, la epe ición, el es udio esc i o, el enseña como medio de ap ende , el con e sa con el maes- o é in e oga lo.—Filhe dice: «El o icio del maes o no debe consis i sólo y p incipalmen e en las lecciones, sino, al e nando y en ele an e medida, en exámenes o ales y en con e saciones, unas y o as á la ez, no sólo según el espí i u de la ciencia, sino aun según el del a e: po eso la elación del maes o con el alumno semeja á un diálogo con inuo.» Mas, en iéndase bien: en odo caso debe ese a se el p o eso o dina io la , egula ización de es a mane a de se de los alumnos con él ó con el auxilia . Po lo demás, pa a conoce p o undamen e las di e sas opiniones y p ác icas en el es udio clínico, yo in i o á mis que idos é ilus- adísimos compañe os, siemp e an á idos de sabe , á que lean en la ob a de Bonghi las ca as del D . A igo Tamassia, de 30 de 15 Ene o de 1876 «sob e la Clínica de Be lin,» y de 9 de , Ma zo si- guien e sob e las condiciones de la enseñanza clínica en I alia, compa ada con la de Alemania: «la del P o eso V. Ziemssen sob e la enseñanza clínica en Alemania;» y las «obse aciones de E. Bill o h sob e la p eceden e del P o eso V. Ziemssen;» en cuyos documen os halla án ma e ia bas an e pa a asen a y co- obo a sus ac uales opiniones, al ez pa a ampli ica los modos de adqui i conocimien os. En odas ellas se in i a á la adopción de mé odos p ác icos, á busca la e dad en la expe imen ación, á se siemp e amigos de la demos ación. He dicho que la ju en ud y la Policlínica son nues a ánco a de sal ación pa a ae á nues a Escuela odos los p og esos de I alia y Alemania; po que, debiendo de se noso os ieles ob- se an es de las p esc ipciones legales, ellas no pe mi en da den o de la Escuela más es udios que los eglamen a ios. Po eso, lle a emos á la Policlínica á los jó enes de alen o y aplica- ción pa a que allí den enseñanzas complemen a ias. Pe o, es p e- ciso que con ues o sabe y con ues o p obado amo al es u- dio despe eis en los alumnos a ición . al abajo, y hagais en en- de á odos que en es a sue e de Es ablecimien os no debe de habe suge i ismo, sino hechos, aplicación p ác ica y azonada de los p incipios de la ciencia pu a. Los alumnos de las Pa ologías no deben i á las clínicas, pe o sí pueden y deben asis i á la Policlínica, en donde ap ende án á da alo á los sín omas, á o ma diagnós icos, á aplica los p in- cipios conocidos en Pa ología gene al y en las especiales, cons- i uyendo así lo que en Alemania se llama P opedéu ica, p ece- den e necesa io pa a las clínicas. F aube, ca ed á ico de es a asigna u a en Be lin, enseña especialmen e odos los mé odos de explo a ; Auscul ación, Pe cusión, Elec o e apia, Análisis de o inas, Mic oscopia, Química Clínica. Pa a es o es p eciso a en- de á la g an e dad de que an impo an e como la ciencia es el a e; en lo cual, po cie o, se unda el sec e o del mé odo ale- mán, que es á ci ado en la disciplina de la in eligencia. Sin e i- zando, pues, odo lo expues o, pod emos educi nues a aspi a- ción, po hoy, á da o ganización: Lo, á la Clínica p opedéu i- ca: 2. 0 , á adica en las Clínicas la p ác ica in e na po el mé odo 1 6 Ziemssen: 3.0, á la Policlínica: 4.°, á p o ee , como ya hemos aco dado, á nues as Clínicas de dos g andes necesidades; un la- bo a o io his oquímico y una sala de ope aciones. Con es a úl ima palab a se nos iene á la men e la necesidad de deci , pa a e mina , algunas, aunque pocas, sob e la Ci ugía. Y digo pocas, po que odos los g andes P oblemas que en uel e, es án iniciados, y po que la solución adical es á ue a de nues- os eglamen os. No podemos, po an o, como en Alemania é I alia, di idi el abajo en e a ios ca ed á icos, ni hace más especialidades de las que quepan en la Policlínica. Sin emba go, aunque sac i icando su eposo y al ez su ida, nues o ac ual p o eso , lo mismo que los demás de España, se e obligado á se especialis a uni e sal; y así, explica, cu a y ope a odos los padecimien os ex e nos, enseñando écnica ope a o ia, sin que- ja se del ímp obo abajo que sob e él pesa. Se ía in e mináble es a con e encia, si hubie a de descende á más p olijo de alle. Bas a con lo expues o pa a demos a que en Medicina, pa a sabe la e dad, no hay más camino que la obse ación, la expe iencia y la expe imen ación; ni más medio de comp obación que la p ác ica azonada, den o de lo que en- señan las leyes de la na u aleza. Dispensadme, pues, que idos compañe os, de más p uebas: ues a al a ilus ación sab á, sin duda alguna, supli con exceso mis omisiones; y pa a co egi las, os in i a ía, si ue a necesa io, á que mejo ando, como podeis, mi pensamien o, sígais la senda que hoy ab imos: hablad ó leed, que es o es indi e en e, en o os días del cu so las con e encias que de ues o sabe espe amos con g andisimo anhelo. Yo he leido, no po mi olun ad, sino po la na u aleza del asun o que he a ado, odo de de alles, y, en mucha pa e, de agenas opiniones, di íciles de e ene en la me- mo ia.—Ruégoos, po úl imo, que, con ues a gene osidad acos- umb ada, penseis en hace menos sensibles mis de ec os, y, de- poniendo ues a injus i icada modes ia, en da nos una y o a ez mues as de ues a econocida sabidu ía.—HE DICHO. TRECE CASOS DE CRUP TRATADOS CON EL ENTUBAMIENTO DE LA LARINGE Co i e encia dada en la Escuela de Medicina de Se illa el 27 de No iemb e de 1887, POR EL PROFESOR RAMÓN DE LA SOTA Y LASTRA, Doc o en Medicina y Ci ugia y en Filoso ía y Le as. SE:ORES: Cuando hace algunas semanas, acep é el comp omiso de di i- gi os la palab a en es e si io, c eí que con acilidad, si no an bien como yo desea a, y como oso os eneis de echo á exigi del. que se a e e á ocupa ues a a ención, yo sald ía de mi empeño a ando alguno de los asun os de mi p ác ica especial; pe o cuando quise elegi lo, en onces comp endí cuán di ícil e a encon- a uno que pudie a in e esa on, siendo mía la exposición. Sin emba go, p on o igo izó mi decaido ánimo el pensamien o de que es as con e encias no ienen po obje o hace gala de e udi- ción pasmosa, ni e ela e dades de los demás igno adas; sino expone sencillamen e aquellos conocimien os que nos son más amilia es, y de los que podemos habla po expe iencia p opia. Apenas me ijé en es a idea esol í eni aquí á deci os del en- ubamien o de la la inge, no an o lo que he leido en los esc i os de los au o es no e-ame icanos, como lo que me han enseñado los ece casos, en que ya lo lle o p ac icado. o Hace seis meses en la Policlínica de nues a Escuela clí una con e encia ace ca del en ubamien o de la la inge en el c up. Es ábamos en onces en el pe íodo, que pudié amos llama apolo- gé ico, del nue o mé odo: odos hablaban cle sus bondades, odos negaban sus con as, odos lo p e e ían á la aqueo omia, odos lo mi aban como el deside aünn de las ope aciones eclamadas po la e ible en e medad. Yo había leido los esc i os del modes- o in en o , el doc o ame icano O'Dwye , los de Waxham, los de No is Wol enden y los de a ios o os dis inguidosp o eso es, me había eje ci ado en el manual ope a o io, y había hecho mi p ime en ubamien o. Jamás ol ida é la mañana del 31 de Mayo , ul imo, cuando me di igía á casa de la in eliz c ia u a, á quien una ho a an es había dejado agonizando en e espan osa disnea. ¿Qué su- cede á, me decía yo á mí mismo, cuando el ubo en e en la la- inge, a a iese po la glo is y baje á la áquea? Te ible espas- mo debe sob e eni , como sob e iene muchas eces cuando ha- cemos aplicaciones medicamen osas al in e io de la la inge; y si casos, que me han ala mado, he is o en pe sonas adul as y sin. es enosis del ó gano, qué oy á p esencia aho a en es a niña, cuya abe u a gló ica casi ha desapa ecido en e la ume acción in lama o ia y la exudación di é ica? Un momen o después el ubo núme o 3 pene aba en aquella la inge, sin que ningún ala - man e enómeno lo e ela a; al con a io, el silbido inspi a o io había desapa ecido, la espi ación e a silenciosa, el semblan e de la niña e elaba el jubiloso place del que ecibe en can idad su i- cien e el ai e i i icado de que es aba p i ado. El S . Gallegos y yo nos mi ábamos con asomb o, jun os habíamos p ac icado algunas aqueo omias, y men almen e compa ábamos una y o a ope ación. Dejamos á la niña dis u ando de anquilo sueño, y nos e i amos e dade amen e en usiasmados con la in ención del D . O'Dwye . No u e la sue e de que aquella niña se sal a a, la di e ia a anzó á los b onquios, ol ie on á p esen a se los sín omas as- í icos, y á las 56 ho as de la ope ación me esol í á ex ae el ubo pa a e si la disnea dependía de su obs ucción. Nue o e- mo me asal ó en onces, yo había leido en odos los au o es que la ex acción del ubo e a la pa e más di ícil del nue o mé odo, 19 y na u almen e descon iaba de mí mismo. Quiso Dios que, á pe- sa de ope a con una mo daza o a, ealizase mi in en o con p on i ud y sin acciden e de ninguna clase. Sa is echo, en e dad, del en ubamien o la íngeo en ei c up, quise da lo á conoce -á mis comp o a es, mani es ando sus in- dicaciones, lo que de él podía epe a :-:3e, las en ajas que lle aba á la aqueo omia, y la mane a de p ac ica lo. En onces p esen é el ins umen al, de cuya desc ipción me dispenso aho a, pues -el que quie a puede lee la en la REVISTA MÉDICA DE SEVILLA, o- mo X, núm. 8. Mi abajo no ué es é il,' y u e la sa is acción de que el ma- yo núme o de los que asis ie on á aquella con e encia, acep ó con en usiasmo el nue o mé odo; y me lo ha dado á Conoce no sólo de palab a, sino llamándome en muchos casos pa a que ope a a, si lo c eía indicado. A odos los que, mo idos po el impulso de una conciencia ilus ada han enido la bondad de pensa en mí en los e ibles momen os de la as ixia di é ica, en ío un a ec uoso saludo y decla o mi since o econocimien o. Pe o, seño es, el pe íodo apologé ico del en ubamien o ha concluido, y es amos hoy en el polémico. Es o es muy na u al, lo mismo ha sucedido con odas las doc inas y con odos los ,descub imien os; á los a dien es en usiasmos han seguido las ace bas censu as. Sin emba go, debo ad e i , que de los muchos p o eso es que en los Es ados-Unidos hacen el en ubamien o, pocos son los que lo condenan, sus ad e sa ios se cuen an en e los que nunca lo han p ac icado, ni lo han is o p ac ica . Va- ios esc i o es eu opeos se han omado el abajo de euni odos. los casos desg aciados, de suma odos los acciden es ocu idos, de discu i sob e odos los que pudie an p esen a se, pa a con- clui que el en ubamien o la íngeo no es ácil en su ejecución, ni es á desp o is o de pelig o, ni me ece sus i ui á la aqueo o- mia. Yo opino odo lo con a io, no undado ya en los esc i os de los dis inguidos p ác icos, en los cuales ap endí la écnica ope-. a o ia, sino en mi expe iencia pe sonal, pues he ocado casi o- » dos los incon enien es que señalan los con a ios del en ubamien- o, y asegu o que, no sólo ca ecen de g a edad, sino que son comple amen e inocen es. Tan con encido es oy de es a e dad, 20 que cuando aho a oy á ope a á un niiio, sólo me p eocupa la casi segu idad del is e desenlace debido al móns uo di é ico, y ecue do con cuán a angus ia y cuán o emo uí siemp e á ab i la áquea de la c ia u a en e ma, pensando que és a pudie- a mo i en el ac o ope a o io, como me sucedió más de una ez.. Es a con ianza que yo engo en la inocencia del nue o mé odo, es la que deseo lle a á ues o ánimo, y pa a consegui lo ex- pond é los incon enien es indicados po los ad e sa ios, os e e- i é luego mis casos, saca é las consecuencias, y' oso os juzga- éis en ues a al a in eligencia, si la azón me asis e. La in oducción del ubo, dicen, no es ácil, pues e ié ense casos de no habe podido ealiza la los que se c eían hábiles pa a ello po habe se eje ci ado su iCien emen e en el cadá e . Es os p o eso es u ie on que acudi á la aqueo omia, después de ha- be pe dido un iempo p ecioso, de habe moles ado g a emen e al en e mi o, y de habe lesionado su la inge. También son cono- cidos los múl iples casos en que el ubo no p ene ó en la la inge has a la e ce a, cua a ó quin a en a i a, exigiendo muchos ex- ao dina ia ue za pa a ence la esis encia de la gló is, y al- guno a a esando po el en ículo de Mo gagni; sin con a aque- llos en los que se de e minó la as ixia po las p olongadas en a- i as de la in oducción. Repe idas eces el ubo en ó en el esó- ago y cayó en el es ómago, lo cual dis a mucho de se inocen e. Es ácil a olla Con la es emidad in e io del ubo la alsa mem- b ana, aglome a la sob e el espolón de la áquea, oclui és a y de e mina ápida mo al apnea. El ubo es expulsado en mu- chas ocasiones, y el en e mo es á expues o á mo i as ixiado an- es que llegue el médico pa a ol e á en uba lo. Pueden las mucosidades ó las alsas memb anas obs ui el ubo, puede és e cae en la áquea, puede la hinchazón edema osa de los eplie- gues a i-epigló icos cub i la cabeza del ins umen o, y en odos es- os casos la as ixia es i emediable. siendo la ex acción del ubo más di ícil que la in oducción, si és a muchas eces es imposi- ble, ó se e ec úa con g an abajo, bien se comp ende el pelig o que co e la ida del en e mo, cuando p ecisa en un momen o. dado ex ae el ubo, y las moles ias y lesiones que siemp e han de ocasiona se en es e ac o del nue o mé odo. El cue po ex a- 21 ío in oducido. en la la inge impide la exac a adap ación de la epiglo is á la abe u a supe io la íngea, y la deglución es impo- sible, ó á lo menos una pa e del alimen o iene que pene a po el ubo y cae en los b onquios, de e minando la in lamación de és os y has a la neumonia. La pe manencia del ubo en egidos an delicados ha de p oduci necesa iamen e in lamaciones y úl- ce as, y a ias au opsias úl imamen e p ac icadas han enido á pa en iza que es e emo no es iluso io. Po úl imo, en los casos que se han cu ado se ha is o que aquellas lesiones dejan an al- e adas las cue das, que la oz se conse a onca y apagada du- an e un iempo mucho más la go que después de la aqueo- omia. No se di á, seño es, que he a ado de ocul a ca go alguno de los que se han hecho al en ubamien o, ni se me culpa á de habe p ocu ado amino a su impo ancia; he hecho odo lo que he podido po p esen a los ielmen e, euniéndolos pa a que im- p esionen más. Pa a des anece los ácilmen e, me bas a á e e i á g andes asgos las his o ias (le los di é icos, que yo he en u- bado. CASO I.—No ol e é á ocupa me de él, lo desc ibí de alla- damen e en mi ya e e ida con e encia, y en el p incipio de és a lo he eco dado. CASO II.---A las once de la noche del 20 de Junio ui llamado con u gencia po el S . La on pa a una niña de dos años y me- dio, que hacía algunos días es aba en e ma, pe o que no había p esen ado os c upal y sín omas de as ixia has a aquel mismo día. La encon é cianó ica, ía, con dia ea, con ca a o nasal, pulso de icien e y ex emada angus ia. Tan o el S . La on como yo, conocimos que la mue e no podía a da , pe o con encido de que ningún mal había de hace á la niña, p opuse el en uba- mien o, que p ac iqué enseguida con g an acilidad, pe o sin esul ado: po lo cual, después de espe a cinco minu os, al e que los sín omas de as ixia con inuaban lo mismo, i é del hilo y ex aje el ubo. La niña mu ió á las dos de la mad ugada.. CASO III.—Es aba yo asis iendo, en unión de los S es. Angu- lo y Gómez, á un niño de dos años y es meses, con placas di é icas en ambas amigdalas y sín omas gene ales poco sa is- 22 ac o ios. T es he manos de es a c ia u a habían mue o de di e ia. El día 22 de Junio, no eno d:a de la en e medad, me í obli- gado á p ac ica el en ubamien o ¿i las diez y media de la maña- na, po que la espi ación se e i icaba con suma di icul ad, á pe- sa de habe a ojado un pedazo de alsa memb ana de es á cua o cen íme os (le la go. La ope ación ié nícil y p on a, ayudándome el S . Gómez. Enseguida se es ableció la espi a- ción, sob e ino una os ue e y epe ida, 'y el niño a ojó mu- chas lemas. Du mió dos ho as, despe ó con en o, deglu ió sin incomodidad alguna a oz, c ema y bizcochos mojados en ino, espi aba con libe ad, y la empe a u a no e a muy ele ada. Pasó la noche in anquilo; con espi ación uidosa, 39 0 , 116 pul- saciones y 40 espi aciones lo encon é yo á la mañana siguien e; y á las es de la a de, habiendo ocluido el ubo una alsa mem- b ana, és a y aquél ue on expulsados, y ol ió á apa ece la disnea, aunque no in ensa. A isado del caso, acudí, y epe í el en ubamien o, sos eniendo el S . Gómez la cabeza del niño. Co- mo la ez p ime a, la ope ación se ejecu ó con acilidad, y al momen o desapa eció la disnea. A las sie e de la a de un ue e golpe de os hizo sali el ubo y un pedazo de alsa memb ana de unos cinco cen íme os de la go po medio de ancho. En segui- da eapa eció la disnea, y cuando yo llegué, dos ho as después, encon é al niño p óximo á la as ixia. No podía espe a , y aun- que es aba sólo, en ubé ayudado po los si ien es de la casa. Es os no enían con enien emen e la cabeza, y sólo después de cua o en a i as in uc uosas log é coloca el ubo, con lo ,cual inmedia amen e concluyó la disnea. Pe o el niño con inuó muy agi ado; el e móme o ma caba 40 0 , el pulso la ía 145, y con é 46 espi aciones. A las seis de la mañana del día 24 me a isa on, po que lo mismo que el día an e io con la os había a ojado el ubo y un pedazo g ande de alsa memb ana. Ayudándome los mismos si ien es de la íspe a, pe o ya aleccionados, ol í á me e el ubo con acilidad, y la espi ación ol ió ambién á e ec ua se con ampli ud. Desde aquella a de se mos a on in en- sos sín omas adinámico-a áxicos; y el niño á las doce del nue o día, espi ando anquilamen e, mu ió á consecuencia del in ec- cionamien o gene al, 23 CASO 29 de Junio á las once de la noche ue on á mi casa el S . Acos a y el a macéu ico S . Alba. Una hija de és e úl imo, de 2 años y medio, hacía cua o días que es aba en e ma; y aunque no se le había is o alsa memb ana en la a inge, desde aquella a de había empezado la disnea. La encon é cianó ica, ía, y espi ando con g an di icul ad. El ubo ué colocado á la segunda en a i a, y el esul ado ué inmedia o. No la ol í á e has a que el 1. 0 de . 1 - Uno uí llamado pa a saca el ubo, po que la niña había mue o á la una y media de la a de. El pad e me dijo que la en e mi a había pasado muy bien la noche del en ubamien- o, pe o que al día siguien e había empezado á c ece la ieb e has a llega el e móme o á 410, y que la mue e había acaecido en medio de un p o undo sopo , pe o sin as ixia. Al saca el ubo en e las amas del ex ac o salió un pedazo de alsa memb ana. CASO V.—A las es de la a de del 4 de Julio me llamó el S . Voisin pa a hace el en ubamien o á una niña de es años, que se es aba ahogando. Ocho días an es había p esen ado sín- omas ca a ales, hacía cua o que se había pues o onca, y á pe- sa de habe es ado de paseo el día an e io , la noche había sido mala, y desde la mañana la disnea e a muy g aduada. Viendo que á la inspi ación las osas sup a é in a-cla icula es y el epigas- io se hundían, que el ai e sil aba al a a esa la glo is, que la oz e a onca y apagada, que la ca a es aba descompues a y. cubie a de sudo , enseguida p ac iqué el en ubamien o. C eí habe colocado el ubo en la la inge, y qui é la mo daza pa a obse a la espi ación; pe o ni és a se-había mejo ado, ni la niña osía, La heb a de seda que yo había pasado po el aguje o del ubo, e a muy co a, po lo cual no pude odea sus ex emida- des al dedo pequeño de mi mano izquie da, quedando desiguales ambos cabos. Mis manos es aban sucias con el moco y la sang e; y, po oi lo que me decía uno de los es igos del ac o, desa endí lo que es aba haciendo, en el momen o en que la niña e i ó con ue za su cabeza y sacó la seda de en e mis dedos. Acudí á co- ge la; pe o los mo imien os deso denados de la c ia u a no in e pe mi ie on asi más que uno de los cabos, y el ubo, que es aba en la a inge, se deslizó al es ómago. La niña mu ió en la mañana del día siguien e. 30 u ando la la inge con su dedo índice? Al que así se conduje a no le cali ica ía yo de o pe, sino de c iminal. Si muchas eces pene a el ubo en el esó ago, y algunas cae en el es ómago, no hay po que asus a se; yo pudie a e e i os a ios casos en que el ubo ué espelido po el ano á los pocos días, sin habe de e minado moles ia alguna, pe o me bas a con ol e á eco da os la niña del caso VIII y ambién la del ca- so V, aunque me acuso de no habe colocado á es a in eliz o o ubo, y quizá hubie a enido la misma sue e que la que ope é ayudado po el S . Rubio y Giles. De odos modos puedo sos e- ne que ni en uno ni en o o caso hice mal alguno. Con ieso que el desp endimien o de la alsa memb ana po ozamien o del ubo, y la aglome ación de aquélla en la pa e in e io de la áquea, pueden de e mina una a al apnea. Has a aho a, g acias á Dios,- no me ha sucedido, y sólo he leido dos casos en e más de ochocien os ope ados, de que engo no icia. Pa a con ence se de que es e acciden e no es, ni puede se muy común, bas a e lo que sucede, cuando que emos a anca las al- sas memb anas, que se desa ollan en las auces, ó en cualquie o o pun o isible, ellas esis en á odos nues os es ue zos, y sólo se desp enden en una época adelan ada de su exis encia. Pe o al in, aunque a a ez, alguna es posible a olla las; di á alguien, y en- onces el pelig o de la ida se á inmenso. No lo niego, pe o no su- cede lo mismo en la aqueo omia? T ousseau ecue da un caso de su p ác ica, o o de la suya Jacobi, y Hue e habla de a ios. Sin emba go, po los solos es ue zos de la na u aleza puede se expulsada la alsa memb ana, como pasó en la niña del caso X. Ve i ícase á ocasiones la expulsión del ubo, como en mi ca- so III, pe o no sólo no me pa ece g a e es e acciden e, sino que en aquel niño yo lo mi aba como e dade amen e p o idencial. Pedazos de alsa memb ana ocluían el ubo, p oducíase una os ené gica, y ubo y alsa memb ana e an a ojados, dejando ex- pedi o el conduc o aé eo. Así se e i icaba la espi ación con ela i a libe ad du an e el iempo necesa io pa a que yo ol ie- a á epe i la ope ación. Es e acciden e sólo puede ene g a e- dad, cuando el ope ado esida muy dis an e del en e mo; ó a - de a ias ho as en acudi á su auxilio. Ved, seño es, como lo que acabo de deci des anece el emo de que las alsas memb anas ó las mucosidades ocluyan comple- amen e el calib e del ubo; pe o ni aun en es e caso pueden so- b e eni a ales consecuencias, si el ope ado es á igilan e. En el caso X una g an alsa memb ana ocluía la abe u a in e io del ubo, pe o como és e no ellenaba comple amen e la abe u a gló ica y el conduc o aqueal, el ai e en aba y salía, y la di i- cul ad con que lo e ec uaba me ad i ió la necesidad de ex ae el ubo, como debe hace se siemp e que la disnea eapa ezca. En ningún caso he is o el ubo elleno de mucosidades ni de alsas memb anas. Hay quien a i ma, que el ubo puede cae en la áquea, pe o con los ubos que hoy se usan és e acciden e es imposible, como lo p ueba el siguien e expe imen o del D . B o he s: «in odujo en la la inge del cadá e de un niño de 5 años el ubo más pe- queño, é incindió la áquea. Ti ando de aquél desde abajo, ob- se ó que se necesi aba una ue za conside able pa a que la cabe- za pasá a al a és de la hendidu a gló ica, pe o no pudo con- segui que descendie a del ca ílago c icoides (i).». La hinchazón edema osa de los epliegues a i-epigló icos puede cub i la cabeza del ins ume n o, y p oduci la as ixia. Conozco dos casos que e ie e Dillon B own de su p opia p ác i- ca. Es e acciden e se econoce bien po el ac o an es de ex ae el ubo, y se emedia sus i uyéndolo po uno de cabeza más g ande. Se me an oja que se ha de da muy a a ez al con a- iempo, po que la pa e supe io del ubo queda al ni el de la abe u a de la la inge. Todos los esc i o es decla an que la ex acción es mucho más di ícil que la in oducción del ins umen o. Si he de deci ancamen e lo que pienso, á mí me pa ece que es mucho. más ácil, á lo menos yo la he e ec uado en odos los casos, excep o en el úl imo, con suma p on i ud y sin ningún opiezo, ya me haya ayudado un p o eso en endido, ya pe sonas impe i as ha- yan sos enido al niño. Así, pues, no comp endo como hay quien (i) Hube .—En ubamien o.--A ículo leido an e la Academia de Medicina de New-Yo k el 2 de Junio de 1887. 32 'Sós iene, que al saca el ubo, cuando la disnea lo exige, es ac- ible que pelig e la ida del niño, po que el ope ado no consiga la ex acción de aquél. En el úl imo caso que he e e ido, único en que la ex acción ué di ícil, no empleé medio minu o en sa- ca el ins umen o, ni un sólo ins an e se ió comp ome ida la ida de la c ia u a, po más que las moles ias, que ocasionaban mis dedos en las auces, no e an pequeñas. La di icul ad que muchas eces se obse a al deglu i y el paso de los alimen os á las ías aé eas no dependen an o de que la epiglo is no pueda adap a se bien á la abe u a supe io de la la inge, cuan o de la pa álisis de los músculos cons ic o- es, de e minada po la di e ia. Has a donde la epiglo is sea ne- cesa ia pa a que du an e la deglución no pene en los alimen os en la la inge, no lo he de discu i aho a, pues no engo iempo pa a ello, ya lo ha é o o día, pe o pe mi idme consigna que he econocido muchos si ilí icos al os de epiglo is, y que, sin em- ba go, con oda libe ad podían deglu i . Con engo en que los niños no quie en come después del en ubamien o, pe o lo mis- mo sucede después de la aqueo omia; les al a el ape i o, y co_ mo la ga gan a es á in lamada, les duele; no es, po lo an o, ex- año que se nieguen á come , obligándonos á sos ene las ue - zas po odos los medios á nues o alcance. Yo, sin emba go, siguiendo el consejo de Ingals, p ohibo odo alimen o líquido después de colocado el ubo, no po emo de que pene e en los b onquios, sino po que ocasiona os ue e y moles a. El Doc o No h up es el que ha descubie o en cinco á- queas úlce as p o undas p oducidas po la ex emidad in e io del ubo. Cuan as áqueas han apa ecido ulce adas y aguje ea- das po la cánula de aqueo omia lo dicen Roge , Sanné, Hol- mes . y o os a ios; yo sólo a i mo que siendo la pe manencia del ubo la íngeo más co a que la de la cánula aqueal, aquél ha de se menos o ensi o que és a. El apagamien o de la oz, que du a mucho iempo después de ex aido el ubo, no depende de lesiones p oducidas po és e, sino de la ume acción de las cin as y de las cue das, y del es ado pa é ico de los músculos de la la inge, á causa de la di e ia. Lo mismo se obse a después que se qui a la cánula al aqueó omi- 33 zado, y si á eces el niño habla cla o en es e úl imo caso, es po que no nos a e emos á p escindi de la cánula aqueal an p on o como del ubo la íngeo, y se lle a aquella iempo su i- cien e pa a que desapa ezca la hinchazón de los egidos in lamados. Seño es, he p ocu ado pa en iza que ienen poca impo an- cia los ca gos que al en ubamien o se di igen po los que no lo han p ac icado y po los que lo han hecho con desg acia. Aho a pa a conclui me pe mi i é llama ues a a ención hacia el nú- me o de ope aciones que he p ac icado en an poco iempo, y hacia los esul ados ob enidos. En seis meses escasos he ope ado ece eces po el nue o mé odo, du an e diez años no he hecho más que ca o ce aqueo- omias en casos de c up. Consis e an no able di e encia en que las amilias, y casi odos mis comp o eso es, echazaban es a úl i- ma ope ación; y aunque yo la aconsejaba, según e a mi debe , no la de endía con esón y en usiasmo, como hoy lo hago con el en ubamien o, el cual se admi e sin incon enien e po casi odos los pad es, y se ecomienda po odos los p ác icos de es a población, aman es de los p og esos cien í icos. De aque- llos ca o ce aqueo omizados, se sal a on dos, de es os ece en ubados se han sal ado es. Pe o si se medi a un sólo ins an e sob e las b e es his o ias que he e e ido, se e á que en el ca- so V no en ubé, po que el ubo cayó en el es ómago; que en los casos II y IX ampoco hubo e dade o en ubamien o, po que iendo que la espi ación no se mejo aba á los cinco minu os, ex aje el ins umen o; y po úl imo, en el caso VII ope é an i a ex emis, que lo hice casi á la desespe ada, y pa a que nunca pudie a deci se que había dejado mo i al niño, sin in en a el úl imo ecu so, po he idas del amo p opio; pe o an o el seño Salado como yo decla amos ingénuamen e á la amilia la g an descon ianza que ab igábamos al ope a . Si de las ece ope a- ciones se es an es as cua o (como yo c eo que deben es a se, sob e odas la quin a, que si la he ci ado, ha sido pa a que no se c ea que a o de ocul a los e eses de mi p ác ica), end emos que de nue e en ubados se han sal ado es; odos ellos muy g a es, odos a ojando alsas memb anas, dos con pa álisis di é- ica, á la cual, po desg acia, sucumbió uno de ellos. • Es e esul- 5 34 ado en una en e medad an mo í e a como el c up, c eo que me au o iza pa a ecomenda os el nue o mé odo, con el cual pod eis hace mucho bien sin emo de causa el más pequeño mal. Al publica se es a con e encia puedo añadi un nue o caso de c up, a ado con el en ubamien o, que e minó elizmen e. CASO XIV.— El io de Diciemb e uí llamado pa a e á un he mano del doc o Mu ga, de edad de II años, que desde dos días an es es aba en e mo de la ga gan a. Hacía un mes que una he mana suya había enido una angina di é- ica, po lo cual él y sus he manos pequeños habían es ado i iendo en casa de un amigo has a el día 4 de Diciemb e, que ol ie on á la casa pa e na, apesa de habe aconsejado yo lo con a io. Indudablemen e el niño uá in eccionado en cuan o en ó en su mo ada ha- bi ual. El día 8 po la a de se sin ió en e mo, el 9 po la mañana apa ecie on los sín omas gene ales y locales de la in lamación de la ga gan a, y po la noche del mismo día ya obse ó el D . Mu ga una placa di é ica sob e la amigdala iz- quie da. A la mañana siguien e el exudado se es endía po odos los con o nos del is mo de las auces, o mando una memb ana g uesa, blanco-g isacea en unos pun os, g is-ama illen a en o os, en algunos comple amen e neg a. Las glándu- las sub-maxila es es aban muy abul adas y dolo idas, p incipalmen e en el lado izquie do, había ieb e al a y g an inquie ud; pe o la o ina no con enía albúmina, y el es ado gene al del pacien e e a bueno. Sin emba go, ni sus pad es, ni su he mano, ni yo es ábamos anquilos, po que o os dos he manos de es e niño habían mue o, íc imas de la di e ia, uno en la habana y o o en Se illa. Apesa del a amien o es ablecido, lle ado con igo osa exac i ud po el doc- o Mu ga, la in lamación di é ica descendió á la la inge, y el día 12 ya se apa- gó la oz, y la os se pa ecía al lad ido del pe o. El 13 uí llamado con u gen- cia, enca gándome que lle a a conmigo los ins umen os que conside a a necesa- ios, po que el niño se es aba ahogando. Cuando llegué la disnea e a in ensa, la ca a es aba iolada y cubie a de sudo ío, los ojos muy abie os exp esaban la angus ia y el e o , una no able li idez cub ía los pá pados in e io es y los la- bios, las alas de la na iz se mo ían dila ando las abe u as nasales, los espacios sup a é in a-cla icula es, el hueco sup a-es e nal, el epigas io y los dos hipocon- d ios se dep imían p o undamen e du an e el ac o inspi a o io, las manos es aban ías y las uñas azuladas, el pulso e a ápido y pequeño, el mu mullo esicula no se sen ía en la pa e pos e io é in e io de los pulmones, la oz apenas sona- ba. El niño sen ado en la cama ab azaba con ulsi amen e á su a ligida mad e. No pude con empla sin espan o an ala man es sín omas; y mani es é á los pad es y al he mano el inminen e pelig o que co ía la ida del en e mi o, y que c eía necesa io p ac ica enseguida el en ubamien o, si se había de hace algo e icaz pa a comba i an' e ible si uación. Aunque ellos eían el caso lo mismo que yo, quisie on consul a al D . Salado an es de que se p ac icase la ope ación. 35 En cuan o el eminen e ci ujano ió al pacien e, con ino conmigo en la u gen- cia del en ubamien o, que ayudado po él y po el D . Mu ga p ac iqué ensegui- da con la mayo acilidad y al p ime in en o. En cuan o el ubo, del núme o cinco, pene ó en la la inge, se es ableció la espi ación, y desapa ecie on la angus ia, el espan o y los sín omas de la ca boni- zación de la sang e. P esc ibí una alimen ación sólida, p ohibiendo eh absolu o oda clase de líquidos, y sólo pe mi í que el niño chupa a pedaci os de hielo pa a calma la sed. El sul u o de calcio, el e pinol, los oques de ácido lác ico, y las pul e izaciones enicadas se con inua on. Nada de pa icula ocu ió du an e las p ime as 48 ho as, el niño es aba con- en o, aunque le moles aba la sed y no que ía come po al a de ape i o y no po di icul ad de aga , pues o que en cuan o log aba ence la epugnancia que sen ía po los alimen os, agaba con acilidad los que le p esen aban. Las au- ces se iban limpiando de alsas memb anas. Pasados los dos p ime os días empezó á hace se un poco uidosa la espi ación, pe o el en e mo, después de ose con ene gía y de expulsa pedazos de alsas memb anas y mucosidades ilamen osas ol ía á espi a ácil y silenciosamen e. Es e es ado con inuó du an e los días e ce o y cua o después de la ope ación, y al empeza el quin o la espi ación se hizo muy di ícil y uidosa, el niño es aba in anquilo, y la amilia ol ió á ala - ma se. Disponíame yo á saca el ubo, oyendo al D . Mu ga con a los su imien- os de su he mano, cuando la mad e nos llamaba á g i os desde la habi ación el pacien e. Acudimos p esu osos, y supimos que con un ue e golpe de os el niño había a ojado el ubo, el cual encon é casi comple amen e ocluido po el exudado. El en e mi o espi aba amplia y anquilamen e; y como siguió del mis- mo modo no necesi é ol e á coloca el ubo. La mejo ía con inuó du an e los días sucesi os, la con alecencia ué buena y la cu ación adical. Es e caso cons i uye una nue a p ueba en a o del en ubamien o. En él, co- mo en el e ce o de los e e idos en la Con e encia, el ubo ocluido ué lanzado, y como a o unadamen e los sín omas de es enosis la íngea habían desapa ecido, la ida del en e mo no se ol ió á e comp ome ida. Es e es el cua o caso de cu ación que he log ado con el nue o mé odo, caso indudable de c up di é ico, igualmen e que los o os es, pues odos ue on econocidos y decla ados ales po dis in os p o eso es de econocida ciencia y de b illan e p ác ica, los que se mues an hoy an sa is echos como yo de la ope ación in en ada po el Doc o O'Dwye . 1 DIEZ CASOS DE OVARIOTOMÍA OPERADOS POR EL DOCTOR D. ANTONIO SALADO Y MORENO Ca ed á ico de Clínica qui ú gica y Decano del Cue po acul a i o de la Bene icencia p o incial. SEÑORES: Os llama á la a ención oí me deci que e no es as con e en- cias, y que soy pa ida io en usias a de ellas; y, sin emba go, nada más cie o á pesa de pa ece es as dos a i maciones en e amen e con adic o ias: las e no, cuando, como aho a, me eo obligado á di igi os la palab a, con ando con an escasos ecu sos, y c eyen- do que jamás ha é abajo medianamen e digno de ues a ilus- ación. Y no obs an e, me anima la con ianza que debo de e- ne en la indulgencia que os acompaña, co no cualidad insepa a- ble del sabe que os dis ingue. Soy en usias a pa ida io de ellas, po la u ilidad que me epo an cuando po oso os se hagan, pues me egalais an as o caudal de conocimien os en las cien- cias médicas, que me se ía imposible de adqui i po mucho iempo que abajase: ambién lo soy, po que la p ime a con e- encia que en es e ecin o se dió, la ealizó el iniciado y unda- do de es a Escuela, el sabio médico y eminen e ci ujano, hon a de la Medicina española, mi que ido maes o el D . D. Fede ico Rubio y Gali. Como ema adecuado y de u ilidad, he elegido la na ación de diez casos p ác icos, po muchos de oso os conocidos; los cuales pueden coloca se en una sola clase, la gas o omia, que pod á di idi se en es: seis de ellos pe enecen á una de és as, bajo la denominación de umo es o á icos, ú o a io omías; dos 38 son ex i paciones de umo es de la ma iz, ó his e o omías, y dos lapa a omias explo ado as, con obje o de acla a el diagnós ico, y, si posible ue a, ex i pa los ejidos neoplásicos. De dichos umo es in a-abdominales debo deci , que han si- do cis o-sa comas cua o, dos del o a io izquie do, dos del de e- cho; dos cis omas, uno izquie do y o o de echo de los e e idos ó ganos; un ib oma sub-pe i oneal de la ma iz; o o cis o- ib oma in e s icial de es e úl imo ó gano, que in e esaba casi odo el cue - po del ú e o, y dos umo es malignos, uno epi elial del mesen e io, hoja izquie da, dos asas in es inales y el epiploon, y o o de la ma iz. Conside ando que el mejo modo de conoce los hechos y i- ja pe ec amen e la a ención, es el écnico, he dispues o colo- ca en es a mesa los ejempla es que han podido modela se en ce a, y, con ellos á la is a, ene , si nó una idea exac a, á lo menos ap oximada de las o mas, olumen, colo ación y demás ca ac é es obje i os; y á medida que aya e i iendo cada obse - ación, os indica é la di ección, implan ación, adhe encias, las mayo es ó meno es di icul ades de la ex acción, los acciden es que hayan ocu ido: de es a mane a esul a án e a os ieles de los hechos indicados, que se án seguidos de las deducciones que c éo pe inen es espec o á e iología, diagnós ico, p onós ico y a amien o, acciden es y causas de las e minaciones, ya po la salud, ya po la mue e. OBSERVACION I .a En I O de Mayo de 1884 uí ci ado á consul a po los seño es D. Ca los Voisin y D. Alejand o Sandino pa a econoce y e- sol e lo que debía hace se en bene icio de Isabel Recio, de 4o años, casada, con 11 hijos, nacidos p óximamen e unos á o os; de cons i ución pasi a; de al a es a u a; colo mo eno e oso; muy demac ada; mi ada lánguida; cuello la go y delgado; miem- b os o ácicos enju os; pie nas edema osas; ien e algo más abul ado que en un emba azo de é mino: inclinación del cue po hacia delan e en la ma cha, qne hacía con abajo; mo imien os penosos y len os; espi ación algo anhelosa; pulso pequeño y de- 39 p esible; la o ma del ien e i egula , con as ando su olumen y ensión con la laxi ud y demac ación gene al. Colocada en decúbi o supino, se no aba una aja du a y de- p imida del apéndice xi oides al pubis, la cual hacíaii esal a más dos eminencias la e ales; mayo la izquie da que la de echa, ambas du as al ac o, y de supe icie desigual, la piel mucho más ensa en el lado izquie do y pa e in e io del abdomen hacia la zona hipogás ica; más lexible hacia el de echo, donde se pe - cibía una muy obscu a luc uación. No ábanse, además,. dos ó es ajas i an es en la piel, en dis in as di ecciones; pe o que odas enían á con lui al cen o de la indu ación. La pe cusión daba sonido ma e en odo el ien e, excep o en una línea de conca idad in e io , que pa iendo de los lancos, pa- saba po la pa e in e io del o ax, p esen ándose las cos illas de- p imidas: igual sono idad se no aba hacia las egiones lumba es, especialmen e á la de echa. También daba á la palpación una luc uación muy ma cada en odo el abdomen, como p opia de la asci is. Es a en e ma había sido punzada p ime o en el si io de elec- ción, lado izquie do, un mes después en la línea alba, po ción sub-umbilical po el S . Voisin, habiéndose ob enido hacía un año, época de la úl ima punción, un líquido iscoso, de bas an e densidad y in e lige amen e ama illo, pa ecido al ja abe de go- ma. Después de la p ime a punción ad i ió el p o eso e e ido en la osa iliaca izquie da un umo du o, dolo oso, del amaño de una na anja. Medido el ien e, esul ó lo siguien e: de la espina iliaca, an- e io -supe io , al apéndice xi oides, lado de echo, 29 cen íme- os; lado izquie do, 31; del ombligo ho izon almen e á la colum- na e eb al, lado de echo, 51 cen íme os; lado izquie do 56. Ci cun e encia del ien e, 107 cen íme os; del ombligo al cen- o del a co pubiano, lacio izquie do, 26 cen íme os; de echo, 24. En is a de lo expues o diagnos icamos el umo de cis o-sa - coma mul i-lobula del o a io izquie do, ó del ligamen o ancho del mismo lado, eniendo en cuen a, además, que el ac o agino- ec al y bimanual nada nos decía en con a io. P onos icamos que el caso e a de los más g a es, no sólo po 44 ex ayéndose un líquido se o-albuminoso, en can idad como de un cubo g ande, después de lo cual pudo econoce se pe ec a- men e un umo del amaño de un melón mediano, bas an e mo- ible, liso, de o ma o oidea; cuya ex emidad más g uesa se di- igía a iba y á la izquie da, la meno abajo y á la de echa; y aun cuando de bas an e consis encia, se podía ap ecia dis in amen e en él una oscu a luc uación. Po el econocimien o aginal se pudo ap ecia lige o des iamien o de la ma iz hacia el lado iz- quie do; mo ilidad de és e úl imo ó gano, que es aba no mal, en su consis encia y olumen, an o de su cue po, como de su cue- llo: la auscul ación nega i a. En su i ud aconsejé á la pacien e,. como á su amilia, la necesidad de una ope ación. Dejé de e la en e ma has a mediados de Ab il de 1884, en cuyo iempo me dijo que, al año de la p ime a punción, se casó; que se hizo emba azada á los dos meses, habiendo sido su emba- azo y pa o, elices, sin que en el - umo se hubie a no ado au- men o de olumen: que á los es meses de ene su p ime hijo, u o o o emba azo y el pa o ele é mino, ocu iéndole lo mismo que en el an e io ; sólo que el ien e quedó más abul ado des- pués de su segundo pa o y que ué c eciendo len amen e has a el pun o que enía las p opo ciones como del no eno mes de la ges ación. Obse é además alguna demag ación, colo mo eno pálido, ca a is e, g an ensión de la piel del ien e, ele ación de és e, desigual á la simple is a; espi ación anhelosa; edema de las ex emidades in e io es; pulso pequeño y dép esible; mo- imien os di íciles que la so ocaban, como el decúbi o ho izon al; po lo que á los cua en a y es días de e i icado su segundo pa o, le hice una segunda punción, habiendo ob enido alguna más can idad d,e líquido que la ez p ime a. En is a de es os an- eceden es, le ol í á aconseja la ope ación adical, consis en e en la es i pación del umo . Pasado algún iempo, ióme nue amen e, con las mismas mo- les ias y con su ien e nue amen e elleno de líquido, esuel a á ope a se de ini i amen e, siéndolo el 2 de Mayo de 1884. Medido an es el ien e esul ó el lado izquie do mayo que el de echo, y la ci cun e encia de 1 me o y 17 cen íme os. A la pal- pación se no aba en el ien e una supe icie desigual, an ac uo- 2' Cis oma del o a io de cdio. a a '45 sa, con ele aciones y dep esiones, especialmen e al lado izquie - do y supe io , con bas an e consis encia, pe o siemp e esis en e, como de oscu a luc uación. Hacia la pa e media, algo po cima del ombligo, una aja de uno ó dos cen íme os de ancho, que ans e salmen e se di igía al lado izquie do, donde acen uaba más la o ma lóbulada del umo . Po la pe cusión daba sonido ma e en odo el ien e, excep- o en una línea cu a, de conca idad in e io , que, pa iendo de las egiones lumba es, pasase po las úl imas cos illas alsas, así como en los lancos y lomos. En is a de es os da os diagnos iqué el umo de cis oma del o a io de echo, con adhe encias á la pa ed abdominal y al- gunas, al ez, á o os pun os. Se p ac icó la ope ación el 8 de Mayo de 1884 del modo si- guien e: Colocada la en e ma en una mesa, con enien emen e anes e- siada po el seño O ondo, ex aida la o ina, la ada e c., se hizo una incisión en la línea alba, es a eses de dedos po bajo del ombligo, y e minó á dos po cima del pubis, in e esando la piel y egido celula . Después, seguí lámina po lámina has a llega al pe i óneo pa- ie al, el cual, po su es ado pa ológico, hallándose despegado en una g an ex ensión y de más espeso que el no mal, pa ecía se la cubie a del quis e; mas, punzado con el oca -si ón, e acuado el líquido se oso que en g an can idad con enía, y e i ado el o- ca , in oduje po la abe u a un dedo y la sonda acanalada; dila- é como es cen íme os la se osa, y pude e un umo blanco naca ado, pa ecido á una g uesa apo neu osis: dila é más la pa ed an e io del ien e, apoyándome sob e mis dos dedos, colocados po den o y en la línea med la hacia el pubis, en la misma ex en- sión que la he ida de la piel; punzé el umo con el oca -si ón de o a io omia, y salió po su cánula bas an e can idad de líquido de colo algo más subido que el an e io y de la misma consis- encia: sacado el óca y cogido el quis e po la abe u a de aquél con unas pinzas de Néla on, se hicie on acciones pa a ex ae lo po la abe u a de la pa ed abdominal; lo cual no pudo consegui se con acilidad po exis i adhe encias, no sólo á la e- 46 e ida pa ed especialmen e del lado de echo, pa e an e io -su- pe io , sino al lado izquie do, pa e media, y ex ensas é ín i- mas, sob e odo al epiploon mayo , siendo p eciso desb ida es e úl imo con el bis u í, á pun a y con cuidado po una p olija di- sección. Sepa é las demás adhe encias con las manos, y cogí el quis e con las pinzas de Néla on: en onces pudo se ex aído ue- a de la ca idad abdominal, encon ándose e enido po un pe- dículo la go, o mado po la ompa de echa, el ligamen o ancho y nume osos asos, algunos de g an calib e, que nu ían á la neoplasia. Ligado con el ubo de goma po el p ocede del doc o Rubio, se ex i pó el umo ; se coloca on seis pinzas ce Pean en el ondo á la salida del pedículo; se liga on los asos con ca gu , se limpió la ca idad con esponjas lige amen e eni- cadas, y se su u ó la pa ed, como en la en e ma an e io , colo- cando el pedículo en el ángulo in e io de la he ida y se aplicó el apósi o de Lis e y un endaje de cue po. Fue en onces la en- e ma asladada á su cama, disponiéndole poción an iespasmó- dica, caldo, ino de Je ez y agua azuca ada, habiendo du ado la ope ación dos ho as. En es a en e ma nada de pa icula hubo que obse a después de su ope ación, si se excep úan lige as náuseas, algunos ómi os que u o los dos p ime os días, pa a queda bien. La he ida supu ó muy poco; se le hicie on algunas cu as, desp endiéndose el pedículo á los ein e días y quedando cu ada á los ein icinco de la ope ación. Después ha enido un hijo que c ió y en la ac ualidad es á buena y obus a en el pueblo de Alcolea del Río, donde i e. OBSERVAdIÚN 3.a A p incipios de Ab il del año de 1884 se p esen ó á mi con- sul a pública Concepción Ma ín Delgado, de 39 años, de empe- amen o lin á ico, mediana es a u a, piel blanca, pecosa, dicién- dome enía un umo en el ien e, que la p oducía muchas mo- les ias, y que a ios médicos, con quienes había consul ado, an o en es a población como en Pa adas, donde i ía, le habían p opi- nado el iodu o, omado en g an can idad, que se pusie a una aja en el ien e y i ie a la gallina con su pepi a. P egun ada po algunos an eceden es, dijo se na í al de Écija, que á los 12 años 47 u o el sa ampión, pe o que igno ándolo, se dió un baño en el ío, que dió luga á la e opulsión del exan ema, quedando desde en onces delicada y su iendo con ecuencia a aques de e isipela. de la ca a y cue o cabelludo; y ue e dolo de es ómago, que se aumen aba con la inges ión de alimen os, de e minando muchas eces el ómi o: es ado que le du ó sie e años sin que hicie a o o emedio más que pu ga se amenudo: se asladó á Có - doba pa a e si con el cambio de luga y alimen o se ali iaba, como así sucedió, después de es meses de es ancia en dicha ciu- dad, en donde su ió dos a aques de ue es ómi os biliosos, con los que desapa ecie on odas sus moles ias. Á los 15 años apa ecie on las eglas: un año después su ió una ieb e i oidea, g a e, de la que salió, es ableciéndose p on o. Á los 25 años se casó, y obse ó que á los es días de ma i- monio se le p esen ó una leuco ea abundan e, blanco-ama illen a, acompañada de dolo en la egión lumba y a do en el hipogas- io: leuco ea que le du ó sie e años, coincidiendo su p ime em- ba azo con la desapa ición de la susodicha sec eción. Á los es meses después, abo ó (según dicho de la en e ma) dos molas: en la cua en ena se hizo emba azada nue amen e: á los es meses después, nue o abo o de o as dos molas: al mes del segundo abo o la expulsión de o a mola. A los seis meses de la úl ima expulsión, nue o emba azo que llegó á é mino elizmen e, aun- que con algunas moles ias, y habiendo enido que su i la e - sión pa a e mina el pa o, sacándosele un hijo que i e en la ac ualidad: el pue pe io delicado. Á los seis meses de es e úl imo pue pe io sin ió, po ez p ime a, el umo si uado en la pa e in e io y' media del ien- e, sob esaliendo como cua o a eses de dedos po encima del pubis; de una du eza g ande, del amaño de una na anja, o man- do pun a hacia a iba, y que ácilmen e se dislocaba en odas di ec- ciones y sin moles a le po en onces. Es e umo , según dicho de la pacien e, había c ecido como po b o es sucesi os, y con a- pidez; pues que al año enía más del doble del olumen de la na- anja, y desde que había adqui ido ese amaño e an ales sus mo- les ias, que no podía acos a se con comodidad, iéndose obligada á acep a un decúbi o la e al de echo, casi supino, especial, y nece- 48 si ando, pa a es a mejo , coloca se a ias almohadas al ededo de la pel is y nalgas y es a inclinada hacia delan e, an o en la es ancia de pie como en la ma cha. El ape i o y en pa e el sueño es aban pe didos. Vis a po mí lige amen e la en e ma, le aconse- jé se ma chase á su casa y que al día siguien e pasa ía á e la con la de ención que el caso eque ía, po ene en el momen o ocu- paciones u gen es. Al día inmedia o uí, en e ec o, en unión del S . D. Isido o Díaz, que casualmen e me encon é en la calle, y obse amos que la Concepción Ma ín enía el umo que ella decía en la ca- idad abdominal, du o, de consis encia pé ea, ilobulado, más ancho po su pa e in e io que po la supe io , e minado en pun- a oma, de bo des agudos pe o algo edondeados, mo ible en odas di ecciones, cualidades odas que se ap ecia on con acili- dad; po que, aun. cuando había alguna colección líquida pe i o- neal, la pa ed an e io del ien e cedía con acilidad, y en el de- cúbi o supino pudo dis ingui se po el ac o bimanual, que el u- mo e a un odo con inuo , con la ma iz: cuando con la mano iz- quie da, colocada en el hipogas io, se hacían p esiones en dis in- as di ecciones pa a imp imi mo imien o á la neoplasia, con los dedos colocados en la agina se pe cibían es as dislocaciones de al modo, que si el umo se lle aba á la de echa del ien e con la mano colocada en el hipogas io, el cuello se di igía á la iz- quie da y ice e sa: lo mismo sucedía en las di ecciones an e ió y pos e io , no ándose el hocico de enca algo g ueso, con las isu as p opias de la muje que ha pa ido: lige a ele ación de la ma iz, y alguna inclinación an e o . la e al de echa del cue po; pequeño abul amien o del ien e, que, medido, esul aba algo mayo hacia la izquie da, en su pa e in e io . Po es o con ini- mos en que el umo pa ecía se de na u aleza ib o-sa coma osa, de la ma iz ó quizás del o a io izquie do; pe o que en es e caso debía de ene ín imas adhe encias con el ú e o, que no c eíamos pode cu a , ni mejo a siquie a con la medicación a macológica, y que e a necesa ia una ope ación delicadísima, de éxi o dudoso y de g an pelig o. Dicho así á la amilia y á la pacien e, aco da- on pone lo en conocimien o de su ma ido, y, á pesa de que la en e ma que ía ope a se enseguida, no acep é al esponsabilidad Fib oma .subpe i oneal. » • 49 Sin el consen imien o del . úl imo, Como la amilia había pensado, á mi pa ece lógica y p uden emen e, e i ándome has a nue o a iso. El 3 de Mayo siguien e uí nue amen e llamado á la calle de Pescado es núm. 6, y me mani es a on, an o la en e ma, como la amilia, que es aba decidido po ellos se hicie a la ope ación, po que cada día que pasaba iba á peo , y po que el ma ido la dejaba en libe ad, si bien no e a gus oso. Adminis ada espi i ualmen e la en e ma, y p e ia anes esia po el S . O ondo, se comenzó la ope ación el día 9 de Mayo de 1884 á las es de la a de, después de sacada la o ina, la- a o io, e c., e c. Abie a la pa ed abdominal, aciada la se o- sidad pe i oneal, imos un umo de un colo azul oscu o, i ando á e de, de la o ma an es expues a, del olumen de un melón algo menos que mediano, ue emen e adhe ido al ondo de la ca idad pel iana, y, po consiguien e, á la ma iz. Se hacía im- posible desplaza lo, ni luxa lo del si io 'en donde es aba implan- ado, á pesa de se mo ible en odas di ecciones; po que aía hacia sí odas las pa es blandas del suelo de la pel is; y, como á a és de la pequeña abe u a hecha (8 cen íme os) no podía- mos e , ni egis a de un modo con enien e y segu o, dila amos la he ida po a iba, pasando po el lado izquie do del ombligo, has a es a eses de dedo sob e dicha cica iz, y po abajo has a dos po cima del pubis. En onces pudimos i co ando las adhe encias po en e dos ligadu as p é ias, lo cual enía que hace se con mucho cuidado y len amen e;•y después de mil ex- plo aciones y an eos, á in de no liga ó ganos que, como los u é e es ó los ne ios y asos de g an calib e se pea po dicha egión; y después de hechas más de ein e de és as en am- bos lados, pudimos mo e algo más el umo ; mas no desplaza - lo, y mucho menos luxa lo ue a de la ca idad. En es e momen o oímos una oz que dijo: ese no sale. Con paciencia pensamos y e lexionamos, decidiendo a aca la neoplasia po el lacio de e- cho y lo mismo po el izquie do; así, con más acilidad y p e- ias seis ú ocho ligadu as dobles, po en e las cuales co aba, í que el cimo adqui ió más mo ilidad y nos dejó el campo más expedi o pa a sepa a un pun o de adhe encia con la ma- 7 ' 66 za se po se excesi amen e g ueso, cómo o mado po el cue po de la ma iz, con inuidad del umo : así que desechamos la liga- du a, y colocamos un clamps, sob e él, la ligadu a y sepa amos el umo con el ec aseu , sacándolo ue a de la ca idad abdomi- nal. Después, con g andes esponjas bo a adas, limpiamos la ca- idad, se liga on los asos que daban sang e, se ol ió á limpia y se su u ó la he ida como en el caso an e io , dejando colocados clamps y co done es ue a en el ángulo in e io . Se asladó la en e ma á la cama, después de cu ada: se le co. loca on bo ijas de agua calien e; sinapización gene al, ino de Je ez y caldo á cucha adas, y se le pusie on a ías inyecciones subcu áneas de é e . Á las diez de la noche se eaccioló media- namen e, has a llega la empe a u a á 37,6; pe o el pulso e a pe- queño y ecuen e; había sed y náuseas. P esc ipción: e ones de hielo, cucha adas de leche y de agua azuca ada ías. A las dos de la mad ugada: a igas, dolo de ien e, náuseas, empe a u a 37,9: ino de Je ez, ex ac o de opio 2 112 cen íg a- mos: se ali ió del dolo . A las cua o, el mismo es ado y se le ex ae la o ina. A las seis de la mañana, empe a u a 38,2, pulso pequeño y ecuen e; acies descompues a; mucha sed y a igas; hipo, c up- os, náuseas: e ones de hielo, poción an iespasmódica á cucha- adas. A las ocho de la mañana, piel esca, sudo po exp esión, g andes angus ias; ojos hundidos; pulso de icien e: sinapización gene al y bo ijas calien es; inyecciones subcu áneas de é e , hielo al in e io , calcios y ino de Je ez: se le ex ae la o ina. A las doce sigue el mismo es ado, acen uado cada ez más, y iendo que á las es de la a de no se eaccionaba no malmen e, indicamos al ma ido la u gen e necesidad de hace le la ans u • sión de la sang e; pe o que necesi ábamos de una pe sona que diese la suya; á lo cual se o eció él; y ap o echando an humani. a ia, como ca i a i a mani es ación, dispuse que el seño Fed ia. ni sang ase al ma ido del b azo y p epa ase la sang e é ins u- men o, mien as yo descub ía la ena mediana ce álica izquie da de la en e ma, disecando un colgajo de base adhe en e supe io : pues a la ena al descubie o, pasé una sonda acanalada po deba. jo de ella, y en di ección ans e sal á la del aso: desp endí los ejidos sub- enosos, dejando la sonda colocada en la mis nadi ec- ción que se in odujo; hice una pequeña dila ación en la ena en sen ido longi udinal, in oduje po ella y de abajo a iba el ubo del ans uso Russell; con un co done e lo ijé al aso; pasé o o coi-- done e po encima á p e ención; apé la abe u a del ubo ans- uso y agua dé á que la sang e des ib inada y con enien emen e colocada en el cue po de bomba de un aspi ado de Dieula oy, de mediano calib e, con su cánula enchu ada, de calib e adecuado al - ubo del ans uso , se enchu a a ambién á és e. Después de habe dejado sali go as de sang e po uno y o o ex emo, pa a e i a la en ada del ai e, se inyec a on len amen e po el seño Fed ia- ni unos 90 g amos del líquido sanguíneo; y concluida es a ope a- ción, ligué el co done e pues o á p e ención, co é la ena po debajo, después de ligado el ex emo in e io , e i é los ins u- men os y se cu ó la he ida con el apósi o de Lis e . La en e ma siguió mal, y alleció á las cua o y diez minu os de la a de, ú sean ein icua o ho as después de la p ime a ope- ación. Po los enómenos úl imamen e expues os, se desp ende que es a en e ma alleció á consecuencia del colapso, hijo del auma- ismo; y más especialmen e po la g an pé dida de sang e, que, aun cuando a endida después po la ans usión, ue an consi- de able y dejó á la pacien e an débil como se dijo en el cua- d o sin oma ológico; dado lo cual, necesa iamen e había de da an unes o esul ado; po que, sin duda, las ue zas adicales, casi pe didas, lo ue on en absolu o con la hemo agia. No c eo, sin emba go de és o, habe al ado en es e caso á los debe es de con- ciencia, po que oda ope ación debe hace se cuando el ci ujano, eniendo en cuen a el deplo able es ado de la pacien e, llega á es a con encido de que á no se po la ope ación, p on o ha- b ía de sucumbi . Además, debí de con ia , y con ié en que el acciden e hemo agia no hubie a sido an o midable y en an o g ado: sin ella hoy mismo c eo que la en e ma se hubie a sal ado. Sin es a decisión del ci ujano ¡cuán os en e mos sucumbi ían! ¡á cuán os la ope ación ha.sal adol OBSERVACIÓN 5 .a A mediados de Oc ub e de 1887 uí llamado á la casa de e- cinos de la calle del Rosa io (hoy Cas illa, en T iana), pa a e á Dolo es O iz Pé ez, de ein a y seis años, casada hacía nue e, na u al de Benacazón, de empe amen o lin á ico; cons i ución pasi a, baja es a u a, cabeza g ande, labios g uesos, piel ma chi- a, de colo e oso, ca a edema osa; la cual, desde p incipios de Ene o del mismo año, aquejaba en la egión o á ica de echa, do- lo ue e que se exace baba al ose , al hace las g andes inspi- aciones que la obligaban á comp imi con la mano el si io dolo i- do, con lo que no aba en onces ali io. Dicho dolo ué acompa- ñado de abul amien o de ien e, que siguió c eciendo has a ad- qui i un olumen algo mayo de lo que co esponde á un emba- azo de é mino; y habiendo consul ado con el p o eso de su asis encia, le p opinó un pu gan e. Desde en onces, p incipio de Ma zo del mismo año has a Lo de Mayo, no cesa on las e acua- ciones po boca y ano; o iginándole una g an demac ación y pé - dida de ue zas, una leuco ea sanguinolen a, hinchazón de odo su cue po, especialmen e del ien e. En su i ud ino á es a ciudad. á consul a me, y obse é, á más de lo an es e e ido, anasa ca muy p onunciada, y an loja la consis encia de sus edemas, como p opia de los es ados caquéc icos; el pulso an pequeño que apenas se pe cibía en la adial izquie da, nada en la de echa. Reconocido el abdomen, á simple is a se no aba en él un abul amien o conside able, lige amen e desigual; siendo los pun os más culminan es dos; uno hacia la osa ilíaca de echa y el o o hacia el lanco izquie do, pun os que á la palpación daban señales de la neoplasia que suponíamos debie a exis i . Conside ando en aquel momen o que el es ado de la pacien e e a g a ísimo; que las al as de ecu sos e an comple as, pues ni cama enía donde acos a se, aconsejé, aunque con emo , se pa- sase al Hospi al cen al, donde ha íamos odo lo posible pa a e 8 J 8 de emedia su g a e mal, median e una ope ación que e a ne- cesa io p ac ica . Resuel o po la en e ma y la amilia su aslado al indicado es ablecimien o, ing esó el 3 de No iemb e del año e e ido; y, colocada en la sala del Ca men, la econocí po dos eces más, encon ando lo que an es he dicho, y esul ando de la medición del ien e, un me o ein a y nue e cen íme os de ci cun e en- cia; 39 cen ime os del apéndice xi oides á la espina ilíaca an e- io supe io izquie da; 3o á la de echa: del ombligo al a co c u- al, lado izquie do, 17 cen íme os; lado de echo 19; poca mo i- lidad de la neoplasia, que e a de g an olumen; de supe icie al pa ece desigual: á la pe cusión pe cibí sonido ma e en odo el ien e, excep o, como en las en e mas an e io es, hacia a iba y lancos; las cos illas es aban dep imidas, y había la luc uación ma cada de asci is; la auscul ación nega i a; al ac o agino- ec al, descenso de la ma iz é inclinación de su cue po hacia la izquie - da: edema aginal y de la ul a; leuco ea se o-mucosa algo san- guinolen a. Reunidos los p o eso es del Hospi al en consul a, expuse an- e ellos mi juicio, diciendo, que c eía que la en e ma padecía un cin o-sa coma del o a io de echo, de los más oluminosos; que débía ene muchas y eno mes adhe encias; que exis ía g an ana- sa ca y g an colección de líquido pe i oneal; que su es ado e a an débil y g a e, que no juzgaba p uden e hace la pa acen esis pa a a i ica el diagnós ico, sino que la explo ación debía se pe la lapa o omía: p epa ando an es espi i ualmen e á la en e ma, y eniendo dispues o odo lo necesa io pa a la es i pación del umo , si posible ue a, en is a de que en b e e plazo íbamos á se es- pec ado es de la mue e de aquella in eliz, sin habe hecho lo que la p ác ica y la ciencia en ales casos aconsejan: no dejamos, pues, de ene en cuen a, lo dudoso del éxi o y las di icul ades con que habíamos de opeza . A o unadamen e, seño es, se acep ó la ope ación po mayo ía; no sin que a ios p o eso es de ca ác e hicie an obse acio- nes de g an peso pa a no .p ac ica la, lo cual nos ponía en g a e con usión; pe o con encido nues o ánimo de que hacíamos un bien, quedaba al amen e sa is echa nues a conciencia, y nos de- 59 cidimos á llena nues o come ido, llegando al pun o donde el homb e debe, si puede hace las cosas con egula idad; y bajo de es as imp esiones, nos en egamos en manos de la P o idencia. Resuel o así el p oblema se p ocedió á la ope ación á las diez de la mañana del día siguien e, 23 de No iemb e. P e ias las e- glas, a ias eces expues as, se hicie on las incisiones que en casos an e io es hemos dicho, sepa ando con las manos las ad- he encias exis en es po odos lados, no an ue es como ha- bíamos supues o, y, ligando algunas an es de co a las, se sacó un eno me umo que iene el núme o 6 de las p epa aciones p e- sen adas, (I) con los mismos ca ac é es que en él eis, con esas bolsas de pa edes an énues que pa ecen lic enas, llenas de se o- sidad; .de colo blanco po unos pun os, osado po o os, y o - mado sob e el o a io de echo: concluida es a maniob a, y ligado el pedículo que o mamos de su en ol u a, según el doc o Ru- bio, sepa amos el umo , ligamos algunos asos, limpiamos el ien e y su u amos la pa ed, p ime o la se osa, después los egi- dos ex e nos á és a has a la piel, como en el caso an e io , colo- cando el pedículo en el ángulo in e io de la he ida; hicimos la cu a de Lis e , se colocó un endaje de cue po, y se asladó la en e ma á una cama limpia en un cua o sepa ado. Desde el día de la ope ación has a el 16 de Diciemb e en que iné dada de al a, hubo iempo su icien e pa a se cu ada, muy es- ablecida. Un sueño epa ado , buena alimen ación y cuidado es- me adísimo, que ag adezco i amen e y me complazco en hace público pa a hon a de los empleados del e e ido hospi al, que i aliza on en el cumplimien o de sus debe es: nada al ó á es a en e ma pa a alcanza el éxi o deseado. En el cu so de la cu a- ción ninguna pa icula idad hubo, si se excep úan algunos ómi- os en los p ime os días, moles ia gene al, e ención de o ina, que se sacaba con la algalia y alguna sed: los días de cu ación ue on muy pocos. (1) Pa a hace más p ác ica es a con e encia, he que ido p esen a an e los concu en es, las p epa aciones en ce a, de los umo es ope ados, de que hablo en ella, hechas po el hábil y en endido escul o de es a Escuela, y las cuales se conse an en su ico musco pa ológico, Cis o-sa oi a del o a io de echo. io Es a en e ma, que ha es ado buena du an e año y medio des- pués de la ope ación, iniendo á Se illa odos los jue es á en- de bello as, se me ha p esen ado há es meses con una ep o- ducción de un sa coma en el mismo lado de echo; y, aun cuando ac ualmen e su es ado gene al es mejo que an es de la ope ación su ida; sin emba go, la nue a neoplasia me pa ece peo , no sólo po se ep oducción, sino po se in il ada: no exis en lími es ap eciables como en la an e io , y, po consiguien e, la c eo in- ope able, OBSERVACIÓN 6,a En 12 de Ene o del año de 1887, ing esó en un cua o de p e e encia del hospi al Cen al, doña Concepción Mo eno de la To e, de 55 años, ecomendada á mí po los p o eso es de su asis encia, seño es Díaz, D. Isido o, y ()U e a, D. Manuel, en bas- an e mal es ado. Nos dijo que una he mana suya, de menos edad, había sucumbido de un umo de ien e: que ella, hacía como dos años, dió una calda, lle ando un ue e golpe donde enía el dolo ; el cual se le mani es ó po p ime a ez á mediados del año 86, y que hacía seis meses no aba g andes , as o nos en la diges ión, pé dida absolu a del ape i o, as icción unas eces, dia eas o as; dolo á punzadas cons an es, con exace baciones, que, á mane a de pinchazos, empezaban p óximamen e á ni el de la pa e me- dia, algo in e io é izquie da, de la zona umbilical, que se i adiaba en odas di ecciones; dando luga á g andes a igas, y no deján- dola descansa más que co os momen os, y sólo á bene icio de los calman es: así solía do mi algo. No ábase una g an demac a- ción, lacidez de sus ca nes, abul amien o conside able de su ien e, y, á la palpación en el si io del dolo , un umo ilobula- do, de du a consis encia, desigual y muy dolo oso al ac o, bas- an e mo ible, pe o sin pode se desplaza , como si algunas po- de osas adhe encias lo ija an á la pa e pos e io de la ca idad abdominal. Nada no able nos daba el econocimien o agino- ec- 6". Tumo n  lo del epip lo o 66 • aba una o ma desigual, que se ap eciaba á simple is a; no án- dose dos eminencias, una hacia el lanco izquie do, o a hacia el hipogas io y osa iliaca de echa. Po la medición esul aba: del ombligo en di ección ans e sal á las é eb as lumba es, po - ción media, 50 cen íme os, lado izquie do, 41 el de echo: del apéndice xi oides á la espina iliaca an e io supe io , lado izquie - do, 21 cen íme os; de echo, 19, del ombligo al cen o del a co c u al 13 cen íme os, lado izquie do, 17 el de echo. Po la palpación se no aba que la neoplasia ocupaba la ma- yo pa e de la ca idad abdominal; que pa ecía ene su mayo olumen hacia la pa e supe io izquie da; siendo su consis encia du a; apa ecía en oda la ex ensión del umo , excep o hacia a iba, la de echa y pa e an e io , una oscu a luc uación, dis in. a de la asci is concomi an e, la cual e a más ma cada. La auscul ación nega i a; pe cusión, ma e en odo el ien- e; excep o hacia a iba y pa es la e ales, como en la mayo ía de los casos an e io es. Del econocimien o agino- ec al, esul ó lige a inclinación de la ma iz al lado izquie do, su cuello al de echo, mo ilidad no mal de dicho ó gano. En su consecuencia diagnos icamos el umo de cis o-sa coma del o a io de echo, p incipalmen e po el an eceden e que la en e ma nos clió de habe apa ecido en dicho lado, pues la medición en es e caso nos hacía cae en_ e o , p esen ando su mayo ex ensión á la izquie da, Dige á la en e ma e a p eciso pa a ali ia la y cu a la, si po- díamos, hace una ope ación g a e y delicada, según esul ado de la consul a del Cue po Facul a i o del Hospi al; y acep ada es a p oposición, ue p epa ada espi i ualmen e. Anes esiada, la- ada, hecha la incisión, ex aida l'a o ina an es; después del co - e, la se osidad abdominal; ue p eciso ag anda la he ida, an o po la pa e supe io , co no po la • in e io , pa a que pudie an pene a las manos en la ca idad abdominal y mo e el umo . No nos a e imos á punza su pa e quís ica pa a disminui su olumen, lo cual nos hubie a acili ado las maniob as; po que á a és de su pa ed se anspa en aba la g an can idad de sang e que con enía, y- e a de eme una hemo agia g a e. Con las ma- nos in oducidas en la ca idad abdominal pudimos ap ecia la Cis o -sa co  dei o a io de echo. 1 67 o ma y olumen del umo que se e ma cado con el núme o 8 cuya ex emidad más g uesa se di igía a iba y á la izquie da, la meno abajo y á la de echa. Pudie on ap ecia se ambién las ín- imas adhe encias que la neoplasia enía al omen o, an ue es y ex ensas que ué p eciso liga pa a después co a po debajo un ozo del e e ido epliegue, como de es cen íme os de la i ud; con lo cual pudimos luxa el umo ue a de la ca idad, habiendo o o an es con la mano lige as adhe encias que lo suje aban á la pa ed abdominal an e io . Fue a de la ca idad obse amos que la ompa de echa, eno memen e hipe o iada y dis endida po la pa e in e io de la ca a an e io del umo , le en ol ía o mán- dole una cubie a, y su pabellón es aba adhe ido á la pa e su- pe io izquie da de la neoplasia. Ligado y co ado es e obs áculo, se ex ajo el umo ; se liga on sie e ú ocho asos que daban sang e; se limpió el abdomen y se su u ó como en la an e io : se aplicó el apósi o Lis e , se dispuso el égimen y aslado á cua o sepa ado como en los demás casos. Se in i ie on dos ho as y media en la ope ación y p elimina es. Régimen: die a y calen ado es: eacción á la ho a, pulso de- sen uel o: empe a u a, 37 g ados: náuseas pe inaces y algunos ómi os: dolo es lumba es. A las es de la a de, 37-2: siguen los ómi os: á las cinco, 37-8: descanso de la an iespasmódica y nie- e al in e io : agua con ja abe de sid a á cucha adas. A las ocho de la noche, 38-2: con inúan los ómi os: ce alalgia. A las once de la noche, 38-3: el mismo es ado, acompañado de bo bo ígmos: se le ex ajo la o ina. Dia 12 á las dos y media de la mad ugada, 38-4: males a gene al acen uado: in ole ancia gás ica: ex ac o de opio 2 1/2 cen íg amos. A las cinco de la mañana, 38°: el mismo es ado con hipo y dolo es, que pa iendo del lanco izquie do se ex endían á odo el ien e. A las sie e de la mañana, 37-4, é igual es ado. A las ocho, 38 2: dia ea escasa: se ex ae la o ina. A la una, siendo,igual el es ado, sinapización gene al: inyec- ciones hipodé micas de é e las cuales no se le pusie on. Sudo iscoso, ío y abundan e: espi ación anhelosa y acele ada: pulso os pequeño, ecuen e y dep esible: mi ada ija é indi e en e: pupila dila ada: dia ea abundan e y á las seis y media alleció. Au opsia, según el a en ajado alumno de es a Escuela seño D. Mau icio Domínguez Adame.—Hábi o ex e io : colo ación e dosa sucia de los labios de la he ida: salida po és a de abun- dan e líquido oscu o, u bio y de olo insopo able, que en sus úl imas po ciones pa ecían ae en suspensión glóbulos pu u- len os. Es e líquido llenaba la ca idad abdominal, sin dis ende mu- cho sus pa edes. Ag andada la abe u a y limpia oda la supe icie de la ca i- dad po una g an esponja, se no ó que oda la ca a pe i oneal, an o isce al como pa ie al, es aba hipe emiada, ans o mándose en ocos hemo ágicos hacia la pa e in e io . El pe i oneo odo, incluyendo el g an epiploon, p esen aba señales de in lamación sép ica. El co azón, en su olumen no mal, con sang e neg a y algu- nos coágulos en sus ca idades de echas; los pulmones hipe emia- dos, con un ejido no mal. Nada de pa icula en el ce eb o. De lo que an ecede se deduce que la causa de la mue e ué sin duda la pe i oni is sép ica: ¿se ía quizás dependien e de la ligadu a del g an ozo de epiploon? Razón es es a que me mo i- ica y que me ha hecho medi a mucho; pe o, en o as ocasiones po he idas pene an es de ien e he hecho o o an o, sin ob e- ne esé esul ado, habiéndose, po el con a io, cu ado los lesio- nados po al p ocede . Sin emba go, si en o a ocasión se me p esen an en dichas condiciones las adhe encias del epiploon, pienso co a lo poco á poco y liga an es ó después los asos con ca gu , pa a no cons eñi dicha memb ana y deja cue pos ex a- ños que puedan da luga á in lamaciones. Lo posi i o ha sido que la causa ué la sep icemia; acciden e muy p opio de las ma- las condiciones de la a mós e a y ú iles hospi ala ios, • OBSERVACION 9.a p incipios de Junio del año de 1887 se p esen ó en mi consul a pública, acompañada de su mad e, y ecomendada po el in eligen e, labo ioso é ilus ado p o eso S . Mu ga, Ca men Ba io Rome o, de 23 años de edad, de al a es a u a, delgada, pálida, aquejando g andes dolo es con aumen o de olumen del ien e. P egun ada po sus an eceden es pa ológicos, nos dijo que desde pequeña había su ido con ecuencia g andes neu algias, las cuales se e a daban más de año en año, siendo menos in en- sas desde que cumplió los 14, en cuya edad comenza on sus eglas. El p incipio de la en e medad, que le obligó á eni á consul- a me, ué un dolo ue e y pungi i o que se le p esen aba con bas an e ecuencia, y cada ez más amenudo, en el lado de echo de la zona umbilical: dolo que hacía poco le había du ado sie e días, y con al in ensidad, que, si ol ía á p esen á sele, dudaba pode lo esis i : ales angus ias y a igas sen ía, que c eía mo i en uno de ellos. Había ad e ido que su ien e se iba ele ando, has a el pun o de que el 17 de Junio úl imo enía poco menos que el co espondien e á un emba azo de é mino; siemp e algo más ele ado hacia la izquie da, no ándose dicha di e encia á simple is a. La pe cusión dió la sono idad ipo de los umo es o á icos ó pel ianos: la palpación, ma -cada luc uación en un umo g an de, co no un melón mediano, de o ma es é ica, liso, sin abolla- du as, mo ible en odas di ecciones, como de ene un suel o y la go pedículo: po el ac o agino- ec al y bimanual espondien- do al umo o á ico. La auscul ación nega i a; y po lo expues o, diagnos icamos un cis oma o á ico izquie do, sin adhe encias. P onos icamos muy a o ablemen e, si bien con. las ese as que son consiguien es á las ope aciones de es a impo ancia. Dispues o odo pa a la ex i pación del umo , se empezó á las nue e de la mañana del 20 de Junio, p e ia anes esia po el S . O ondo y demás p elimina es de ex acción de o ina, la ado, co e de ocho cen íme os en el pun o de elección, y e acuación de la se osidad pe i oneal, que ué abundan e: concluida dicha e acuación, se p esen ó á la abe u a la bolsa quís ica de un co- lo blanco naca ado, como el ascia la a: se punzó con el oca de o a io omía; y e acuado su líquido, de más consis encia y colo que la se osidad pe i oneal, haciendo acciones con unas pinzas de Néla on y con ambas manos, sin necesidad de in oduci las en la ca idad abdominal, se ex ajo el quis e ue a del ien e y se ligó el la go pedículo, que lo ijaba al o a io izquie do, con el ubo de goma, po el p ocede Rubio, se con u o la he ida co- mo en la an e io , y se aplica on el apósi o Lis e y endaje de cue po, in i iéndose en odo 35 minu os, po lo que odos los p esen es al ac o y yo nos elici amos mu uamen e. Desg aciadamen e no sucedió como nos igu ábamos; sino que, po el con a io, sucumbió la en e ma á consecuencia de una desas osa y ípica sep icemia, cuya desc ipción no hago en ob- sequio á la b e edad, después de habe usado al p incipio, cal- dos, ino de Je ez, hielo al in e io , sinapizacidnes y bo ijos ca- lien es, e ige an es, quinina, opio y hielo ópicamen e. OBSERVACIÓN 10 Hace ocho años, po indisposición del malog ado y digno p o eso S . D. Manuel Benjumeda, no menos digno que sus sa- bios ascendien es, an digno como s hiodes o; me enca gué de la asis encia de Ma ía de los Reyes, que padecía una endome i is ce ical c ónica, ebelde á odo a amien o, po no obse a bien el égimen: de dicha a ección, al in,cu ó, después de some- e se á el higiénico adecuado, eme osa de un ue e dolo que u o en el hipogas io. En onces bas ó pa a consegui el obje o la quie ud en cama, emolien es y calman es, aseo, lige a alimen a- ción, algunos oques al cuello de la ma iz y conduc o ce ical con la in u a de yodo, y ampones con glice ina. 71 Á los cua o años después uí nue amen e Ccins il ad6 po la pacien e, po habé sele p esen ado o a ez el dolo , con especia- lidad en la osa ilíaca izquie da, no ándose á la palpación, ume- acción, pas osidad, aumen o de calo y sensibilidad, que se i a- diaba al muslo y pie na del mismo lado. De dicho a aque cu ó á los pocos días con el égimen que u o cuando la endome i is ce ical, excep uando el yodo y la glice ina, desde cuya echa has a el 8 de Mayo de 1 8 8 7 , en que empezó es e úl imo a aque, había es ado an buena y g uesa y de buen colo , como nunca se había sen ido En la úl ima echa indicada me a isó pa a que la iese; pe o, es ando yo en e mo, consul ó con a ios p o eso es: hizo mul i ud de emedios que le p opina on, an o és os, como la amilia, ami- gos y conocidos, sin ob ene ali io alguno. Vol ió á a isa me, uí á e la y le p opuse ejiga o ios olan es á la osa ilíaca de e- cha epe idas eces, po se aho a és a el si io del dolo ; el calo- melano á dosis e ac as, las icciones me cu iales al hipogas io y osa ilíaca izquie da; baños gene ales emplados, quie ud abso- lu a, die a lác ea y agua con ja abe de cid a. Ali ióse bas an e, y, apela de que siemp e la es aba aconse- jando la quie ud en cama, se le an ó, es u o a ias ho as en un despacho, donde había mucho á ico, cumpliendo con su ca go, y ecayó, pa a pasa lo muy mal. Con el mismo égimen se ali ió de modo al, que me e i é po unos días. Tu o una nue a ecai- da y me exigie on una consul a con los S es. Má quez (D. Gu- me sindo) y Angulo (D. Ra ael) y . unánime nen e aco damos que la en e ma padecía una pel is-celuli is, pa a cuyo a amien o debía segui se el mismo égimen, p oponiendo además el seño Má quez el uso de la an ipi ina, pa a comba i la neu algia. Se enca gó de la asis encia el S . Angulo; y, aun cuando la amilia exigía siguie a yo, ambién op é po la e i ada; pe o o eciendo al compañe o que, si me necesi aba, concu i ía enseguida. Así su- cedió, en e ec o, al mes p óximamen e, en cuya época uí llamado po la amilia, de acue do con el p o eso ; y al e la, me e i ió el S . Angulo que la en e ma había a ojado po el ano, expon á- neamen e, una g an can idad de pus, ali iándose algún an o: que á los pocos días cesó la e acuación, p esen ándose nue a eXace bación del dolo : que habiéndola econocido po la agina, encon ó hacia a iba y a ás un pun o luc uan e que punzó con el bis u í, dando luga á nue a salida de pus; pe o en menos can- idad. Reconociéndola nue amen e ambos, obse amos un umo , al pa ece , du o, g ande, hacia la pa e pos e io supe io de la agina, bas an e dolo oso; po lo que esol imos se siguie a el mismo a amien o, de esolu i os, emolien es, calman es y ene mas; y que, si apesa de dichos medios y la quie ud absolu a, no se ali iaba, se ha ía p eciso, al ez, p a ica una ope ación ex- plo ado a. Todo es o se pa icipó á la amilia, quedando el seño Angulo en la asis encia de la en e ma. Pos e io men e, como á mediados de Oc ub e, ui llamado en consul a po el S . Má quez, que se había enca gado de la asis- encia po en e medad del S . Angulo, y me dijo: que la pacien- e es aba peo : que los dolo es e an casi con ínuos: que había pe dido el sueño y el ape i o, y que, no aba aumen o en el u- mo que ya yo había is o en consul a an e io , lo cual impedía la expulsión de las ma e ias ecales: que la demac ación e a con- side able, y que supues o que con nada se ali iaba, c eía llegado el momen o de ope a . Reconocida po , mí la pacien e y con o - me con odo lo indicado po el S . Má quez, expusimos á la a- milia la necesidad de una ope ación explo ado a, con la cual, si se podía, ex i pa íamos el umo ó la ma iz comple a, y, si nó pudie a hace se, á lo menos llena íamos nues o debe , pa a que nunca quedásemos en el desconsuelo de no habe hecho odo aquello que se conside a indicado y pudie a p oduci ó cu ación ó ali io. Acep ada la p oposición, an o po la en e ma como po la amilia, deseosa de e modi icadas aquellas escenas angus iosas de con inuos lamen os de la desg aciada pacien e, se pensó en ob a . El 29 de Oc ub e ué ope ada la en e ma, empezando como de cos umb e po la anes esia, la ado, ex acción de o ina é in- cisión o dina ia pa a la lapa o omía explo ado a. No siendo su- icien e la incisión de ocho cen íme os pa a la in oducción de la mano, la ag andamos has a ce ca del ombligo po a iba y has a el pubis po abajo: in odujimos la mano de echa po la he ida, y encon amos un g an obs áculo que nos impedía aVá l= za : econocido de enidamen e, me ce cio é de que e a el g ande epiploon, eng osado y adhe ido ue emen e á la po ción ho izon- al del pubis de echo, á la sin isis y po ción in e na del pubis izquie do. Así que po la ex e na y á bene icio de sua es p esio- nes pude in oduci p ime o un dedo, luego dos, después es, y así sucesi amen e odos has a pene a la mano y ac a el ondo de la pel is, hecho un bloc ó masa con abolladu as; pe o an compac a y adhe ida á la exca ación que nos puso en la is- e e idencia de que nada podía hace se. P ocu é que a ios de mis dignos compañe os econocie an; y unánimemen e aco - damos ce a la he ida; pe o, an es ol í á in oduci la mano, hi- ce p esa de una de las mayo es abolladu as que sob esalían po la izquie da del ondo pel iano, la luxé hacia un lado, po si és o pudie a acili a la e acuación de las heces en ales, y disminui los dolo es po comp esión de los ó ganos espec i os. Consegui- do és o se su u ó la he ida, como en el caso an e io , la ando an es las pa es con la disolución del deu o-clo u o de me cu io al 2 po woo, y aplicamos el apósi o Lis e iano y el endaje de cue po. Se asladó la en e ma á la cama y se le puso el égi- men de die a lác ea, agua azuca ada y poción an iespasmódi- ca calman e. La noche y el día siguien e los pasó in anquila, con a igas, náuseas y dolo es de ien e: el día segundo des- pués de la ope ación, se ali ió de sus moles ias: los dolo es ue on menos in ensos, y pudo e ec ua la de ecación con más acilidad, as de una enema emolien e: en dicho ali io con inuó seis días: se le hizo la p ime a cu a el cua o después de la ope ación, p e- sen ando la he ida buen ca ác e , supu ación loable y en peque- ña can idad: del sép imo al oc a o se le p esen a un ca a o b on- quial con mucha os, que le exace baba el dolo y que dió luga á que dos pun os de la su u a ex e na ompiesen los labios de la he ida y sepa asen un poco sus bo des, po lo que, y pa a e i a sucedie a á los demás o o an o, se colocó un pun o con espa a- d apo inglés, de longi ud bas an e pa a hace pun o de apoyo y ap oxima los labios, lo cual así se consiguió; y, aun cuando 4 su • es ado ué ag a ándose cada ez más, no po eso dejó de cica- iza se la he ida, siendo pe ec a el 2 de Diciemb e de 1887. 80 le a.ci6n: siemp e se encon aba al ac o un umo de g andes dimensiones, poco ó nada dolo oso, de supe icie desigual, de consis encia du a, como colocado po cima de la ascia pel is, po de ás de la agina y ma iz; hacia la izquie da del ec o y pa- ecía un odo con inuo con el ó gano de la ges ación; pe sis ien- do sus dolo es in ensos, aun después de las epe idas e acuacio- nes de pus; á pesa de las cuales lejos de disminui la umo osi- dad, iba po el con a io en aumen o, lo que no sucede con la pel is celuli is. Di icul ada la e acuación de las ma e ias eca- les, dudábamos si la ume acción e a sólo dependien e de la en- e medad de los ejidos celula y se oso de la e e ida egión, ó exis ía al mismo iempo un umo de la ma iz, como á mí me pa eció y aun sigo c eyendo. Respec o al p onós ico de es os diez casos, bien puede deci - se, sin emo de equi oca se, que el cali ica i o que les cuad a es el de g a ísimo. Dadas las dimensiones y na u aleza de ellos, al menos de ocho; pues que los de los núme os 1-5-7 y 9 e an cis o-sa comas del o a io, de g andes p opo ciones; el 2 y 8 cis- omas o á icos g andes y muy adhe en es; el 6 umo maligno del epiploon, en muje de edad a anzada, con an eceden es, po lo menos, sospechoso de he encia; el Io, pel is celuli is con u- mo de la ma iz; y los 3.° y 4.0, umo es de la ma iz, ib o- mas oluminosos, de los llamados sub-pe i oneales, en en e mas de e io adas po sus la gos su imien os é insu icien e nu ición, sob e odo el 4. 0 , con edemas y g andes asci is. Cuan o al a amien o di é que, después de las condiciones expues as en odos ellos, c eo que nadie op a ía po el pu amen- e médico, ni po la punción sola, ni po és a y la inyección yo- dada, ni po la cau e ización, d enaje, e c., e c.; pues que, dado Caso que algunos de es os medios se hubie an empleado, no se- ía lógico hace lo más que en el cis oma (9), po su al a de ad- he encias y po su na u aleza; pe o su olumen e a an g ande, que la in lamación po la in u a de yodo, no deja ía de p oduci al- guna complicación; y caso de que así no ue a, dudo se cu a a po dicho medio, y p obablemen e lo que sucede ía, es que lo pon- .)zI iamos en peo es condiciones pa a la ex i pación, aun haciendo .paso omiso de lo que an es dije de la punción. A mayo abunda. 81 mien o; las in ensas. neu algias que • la en e ma sd ía, cada. ez más amenudo - y po las cuales decidió la en e ma ope a se, e an, á mi juicio, no pequeña con a-indicación.• Se di á que, si no se hubie a ope ado, no se .hab ía mue o de sep icemia; pe o ¿quién puede augu a que po la punción no hubie a podido sob e eni el mismo acciden e? ¿que po la - pun- ción se hubie a cu ado sin hemo agia ú o a • cualquie a compli- cación? ¿adelan a ía la ci ugía del modo que hoy lo hace, si no ue a po es as y o as esoluciones que sal an muchas idas, aun cuando algunas pe ezcan? ¿qué hubie a sucedido á es as diez en e mas en el iempo ya ascu ido desde sus ope aciones? que odas hab ían mue o; pues no e a posible la ida en las ma- las condiciones en que se encon aban: hubie an sucumbido en co o plazo. Ha llegado á mi conocimien o, há muy poco, el mé odo an i- sép ico que en la ac ualidad ponen en p ác ica los médicos alema- nes; y en los pocos casos que lo he expe imen ado, no engo mo i os pa a a epen i me: al con a io, son an buenos los esul- ados que he ob enido, que pienso segui lo usando eu odas las cu aciones, y c eo que más adelan e pod emos da cuen a del buen éxi o de muchos hechos. Dicho mé odo de cu ación se unda en la igu osa asepsia que se ob iene, empleando la disolución acuosa del deu o-clo u o de me cu io al 5-4-3 y 2 po mil; en desin ec a odos los obje os de la cu a, opas del en e mo y del ope ado y ayudan es, cama, habi ación y demás ú iles, pa a que la asepsis sea una e dad. De odo lo expues o esul a: I.° Que los casos e e idos pe enecen á la clase de los g a- ísimos. 2.0 Que acional y cien í icamen e no podía, ni debía em- plea se o o a amien o que el qui ú gico expues o. 3.0 Que el diagnós ico de los umo es o á icos y u e inos, • es muy di ícil; pe o que con una asídua obse ación puede llega á hace se muchas eces comple o, o as ap oximado á la e dad y o as dudoso; siendo p eciso á eces, e acua la se osidad abdo- minal pa a acili a lo y a i ica se, ó nó, en el juicio o mado; á eces ecu i á la lapa o omia explo ado a. 11 4 . ° Que las punciones de los quis es o á icos ó u e inos pueden í seguidas de g a ísimos acciden es, como hemo agias incoe cibles, y en an g an can idad que sucumban las en e mas en menos iempo del que se necesi a pa a ab i la ca idad abdo- minal y aplica la hemos asia. 5. 0 Que el análisis del con enido del quis e puede se i pa a de e mina su p ocedencia; pe o que, en i ud de que pa a ob ene lo se necesi a la punción—in alidada según he dicho en la conclusión an e io —es p e e ible, en mi concep o, queda se sin análisis an es que p o oca un acciden e an g a e como ex- pues o á la hemo agia an es e e ida. 6.° Que cuando, como en el caso del núme o 4, ocu an hemo agias an copiosas, se p ac ique la ans usión, po que ales ci cuns ancias son las en que es á pe ec amen e indicada dicha ope ación; pues el insuceso del caso e e ido, no es mo i o su icien e pa a in alida la: al ez, si la hubié amos p ac icado an es y no nos hubié amos iado en los enómenos de alsa é in- comple a eacción que se p esen a on, hubié ase e i ado an u- nes o desenlace. He e minado mi a ea; y, en an solemne momen o, pe mí a- me el Claus o que exp ese mi g a i ud, po habe enido la pa- ciencia de escucha me, y que nomb e á los dignos compañe os que me han ayudado á ealiza es os hechos, pues que sin su concu so me hubie a sido imposible; los S es. So a (D. Ramón), Fed iani, López Ca mona, O ondo, Reye o, B acho, Rome o (D. En ique), Díaz (D. Isido o), Lasso (D. Ja ie ), Lupiañez, Pa- nizo, Adame y o os a ios; á odos los cuales desde es e si io doy es imonio de mi e e no econocimien o.—HE DICHO. .a omo  ESTUDIOS CLÍNICOS SOBRE EL PULSO Con e encia dada en la Escuela de Medicina de Se illa el 28 de Ene o de 1888, POR EL DOCTOR D. JOSÉ ROQUERO Y MARTINEZ, G ed í ico de His ología y Ana omia Pa ológica. SEÑORES: P escindo del hábi o gene al de mani es a encon a me -en una si uación di ícil, po que odos us edes la conocen, y p ocu- ando busca la e dad no quie o empeza al ando á ella. El hono de se escuchado de un público e udi o no es moles o ni puede enuncia se olun a iamen e. Si bien es cie o que á oda mani- es ación pública acompaña el na u al emo de la jus a c í ica, an o se complace uno en e con i madas sus obse aciones, co- mo e deshecho el e o que nos ha se ido de lazo de sujeción con a nues o egula y lógico desen ol imien o. La oscu idad que pa a noso os exis e de las causas que de e minan, en el ce- eb o, la p esen ación de una idea an es de o a, hace, que c ea- mos espon ánea la p edilección que concedemos á un de e mina- do es udio. Más a de, un más de enido examen nos hace encon- a mo i ada es a p edilección. En ninguna de las amas de nues- a ciencia se e i ica es o con más acilidad que en la clínica, donde hemos de aplica nues os conocimien os eó icos, y com- p oba ó echaza las eo ías y los expe imen os leidos ó p esen- ciados. En la clínica se obse a más que en los es udios de gabi- ne e ó an i ea o, el i-acaso de las eo ías mal undadas ó del ex- pe imen o mal hecho ó peo in e p e ado. 84 La impo ancia gene almen e dada al examen del pulso, de que ningún médico p escinde, llamó siemp e mi a ención an o como mis di icul ades en ap ecia lo como enómeno de g an sig- ni icación clínica. Di ícil es á eces pe cibi un enómeno cual- quie a si el sen ido pues o en uso exije una educación de muchos años, y lo es aun más in e p e a su alo en elación con un es- ado ó mane a de se del o ganismo. En ma e ia de clínica, no sa is ace el ánimo la a i mación del p ác ico de que se pe cibe al ó cual sensación, y que es a signi- ica és e ó el o o es ado: es necesa io comp oba po sí mismo el hecho y aplica nues a in eligencia al examen de las ci cuns- ancias que le dan signi icación. El ca ác e de la medicina es emi- nen emen e p ác ico y expe imen al, y no bas a conoce un li- b o; hay el debe de comp oba sus a i maciones. Es e debe se impone como ley. La medicina empí ica y au o i a ia a pe e- neciendo á la his o ia an igua. No se puede habla de medicina po inspi ación, es necesa io hace habla á la na u aleza, con a- yendo la esponsabilidad del in e p e aje. Su c ecien e iqueza en ciencias auxilia es ha i a pues o en su pedagogia el sis ema F oebel. El ejemplo ha sido ciado po mis dis inguidos an eceso es en es a con e encia y lo sigo, mos ando hechos y juicios ecogidos con el solo deseo de segui el mismo c i e io impues o como ideal pedagógico de es a Escuela desde su undación. No en a é en enume aciones bibliog á icas ni his ó icas de que me dispensa ues a e udición, pene ando desde luego en el es udio clínico del pulso. Todos sabemos que el pulso en sí no es más que la asmisión de un mo imien o ealizado po la al e na i a dila ación y cón- acción de un aso, ó gano i o de es uc u a bas an e compli- cada y que obedece á múl iples in luencias de o den ísico, quí- mico ó isiológico, como cualquie o o ó gano de la economía. Den o de la subdi isión del abajo, en el o ganismo, es á enca - gado el apa a o ca dio- ascula de pone odos los e i o ios celu- la es en con ac o del ma e ial necesa io á su nu ición. Es e de- sempeño no le p i a de conse a sus p opiedades isiológicas, que, como en odos los ó ganos, pueden a ia po el cambio de 85 su es uc u a. Mien as conse a ín eg a su no mal disposición ana ómica, es á bajo la dependencia del sis ema ne ioso, que. co- o dina sus mo imien os y los acele a ó los e a da .á í ulo las más eces de enómenos e lejos. Sus p opiedades indi iduales co- mo ejido i o, quedan obscu ecidas pa a noso os po su depen- dencia ne iosa, y no podemos dis ingui de sus acciones sino aquello que es enomenal y esul an e de las in luencias de los demás apa a os sob e él. Po es e isiologismo coo dinado pedimos al examen del pul- so no as del es ado gene al del o ganismo. Pe o al pedi exigi nos á eces mucho que no nos puede de- ci y deses imamos Con ecuencia indicaciones que gene almen e pasan desape cibidas. Desde que Hipóc a es, an jus amen e llamado el pad e de la medicina, hace no a que en las ieb es el pulso es muy ecuen- e y g ande, y que cuando apenas se no a es signo de p óxima mue e, p ime es igio his ó ico de la obse ación del pulso, has a el descub imien o de los apa a os egis ado es de que hoy nos se i nos, sólo el ac o ha sido el único ap eciado de él. No quie o habla de las exage aciones de los médicos del Celes e Im- pe io, que ienen la p e ensión de dis ingui más , de mil a ieda- dades de pulso, ni de los ep esen an es de las escuelas es igmoló- gicas que asegu an pode ija , po el examen del pulso, el si io donde esiden las lesiones ó as o nos o igina ios de .una en e - medad. Es as a i maciones es án ue a de oda c í ica cien í ica. Po el con a io, hay quien a i ma la absolu a nulidad de las ap ecia- ciones del pulso, que conside a un enómeno a i icial p o ocado po la p esión eje cida po nues os dedos, y que a ía según sea es a úl ima mayo ó meno . Fundan es a opinión en el hecho de que las a e ias que no se apoyan sob e planos esis en es ca e- cen de pulsación y en el expe imen o que puede hace se con una bomba que en ie una masa ci culan e de agua po ubos poco elás icos, los cuales comp imidos dejan pe cibi la misma sen- sación del pulso. Juzgan que siendo siemp e a iable,e1 alo de los dos ac o- es del pulso, p esión sanguínea y comp esión sob e la pa ed a - 86 e ial, y no pudiendo p ecisa se el g ado de ambos, ca ecen de u ilidad y igo cien í ico sus ap eciaciones. Deses imo es a úl i- ma objeción po que no se a a de- medi aislados el g ado de cada ac o , sino de conoce la esul an e de la eacción de la onda sanguínea, cuyo alo puede medi se en el momen o que podamos da lími e conocido á la p esión. Si es o puede conse- gui se, y la can idad de la eacción dada po la co ien e sanguí- nea es coo dinada de las modi icaciones que expe imen a nues a economía po las exci aciones isiológicas ó las causas mo bosas, enemos odos los da os pa a a i ma la legi imidad de la explo- ación del pulso. El que no p esen en pulsación las a e ias que no se apoyan en planos de esis encia, no es undamen e bas an e pa a conside a inú il la ap eciación de los enómenos que p esen- an aquéllas que pueden se comp imidas. Conside emos aho a cuál es la mejo mane a de ap o echa las indicaciones del pulso. El sen ido del ac o empleado ecuen em,m e como único medio, es de icien e, al o de cla idad y p ecisión y suje o á mu- chas causas de e o . Las a iaciones de g oso del epide mis de nues os dedos, su es ado de humedad ó sequedad y el es ado de ecep i idad del sis ema ne ioso an a iable á cada momen o y la di icul ad de egula la p esión hacen que descon iemos de la exac i ud de sus ap eciaciones. Es oy de acue do con Ma ey en que odos nues os sen idos ienen un é mino medio de ex ensión que nos imposibili a ap e- cia los obje os demasiado pequeños, los excesi amen e g andes, los muy ce canos, los muy alejados, los mo imien os excesi a- men e ápidos y los en ex emo len os. El elescopio, el mic os- copio, es e oscopio, los mic ó onos, el e móme o, el manóme o y los apa a os egis ado es han enido á supli odas las de icien- cias de nues os sen idos. Además, el pequeño espacio de piel enca gado de ecibi las imp esiones del pulso, no puede ap e- cia de alles, sino aquellos ca ac é es en ex emo sob esalien es de ampli ud, egula idad y ecuencia. Los g ados in e medios pasan desape cibidos. Aun más, el ecue do de las sensaciones del pulso, es muy di ícil, aun mediando co o espacio de iempo. De nues os en e mos conse ase en la memo ia su colo , su oz, los 87 uidos ano males de su espi ación y cualquie enómeno ap ecia- do po o os sen idos, pe o no sucede lo mismo espec o á los ca ac é es de su pulso apa e del g ado de ecuencia, que con a- mos con el eloj en la mano. Pa a adqui i conocimien o. de es o bas a ealiza una sencilla expe iencia. Púlsese con oda la de ención posible ocho ó diez en e mos de una sala de hospi al, cámbiese el o den de su colocación y po p ác ico que se suponga al médico, no pod á dis ingui los con los ojos endados, á menos de a a se de é minos ex emos de compa ación como se ía el pulso de la insu iciencia aó ica y el de- icien e de un en e mo p óximo á su in. Después de. cinco años de expe imen ación con un buen es igmóg a o, he in en ado en a ias ocasiones es udia mis sensaciones del pulso y esc ibi el g á ico que debie a esul a de ellas al compa a es e p ime a- zado con el esc i o po el es igmóg a o, me he con encido que po mi ac o sólo he ap eciado los g ados ex emos. No po es a ci cuns ancia enuncia é á pulsa al pa de oma el es igmog ama, po que es os g ados ex emos ienen u ilidad clínica y el es igmóg a o puede len amen e educa el ac o, no dudando que al a és de algunos años de expe iencias compa a- i as podamos ap ecia algunas sensaciones más delicadas. Sin emba go, expongo con anqueza mi opinión de que el pulso al ac o no llena las exigencias de la clínica. Acep ada la necesidad del uso de los apa a os egis ado es, p escindo de hace la his o- ia de sus pe eccionamien os, y eco da é que sólo exis en hoy dos que me ezcan a ención. El de Ma ey, que us edes conocen, aplicable con p e e encia á es udios anquilos de gabine e, y el es igmóg a o del bolsillo del doc o Dudgeon, p esen ado á la p o- esión el año 1882. Es e Ul imo es con e dad u ilizable como ins- umen o clínico. Es poco oluminoso, ácil de aplica sin desnu- da el an eb azo, como es necesa io pa a el de Ma ey. Se coloca en cualquie posición del pacien e y e i a las moles as ope acio- nes del an e io . Esc ibe sob e papel ahumado ácil de ija po un ba niz y da un azado ino y limpio con de alles á que no se p es a la pluma esc i o a del es igmóg a o de Ma ey. Su g an en aja consis e so- b e odo en el aho o de iempo, pues o que es ñ cua o minu os 88 bas an pa a ob ene un es igmóg ama ijado, iempo meno del que empleamos en oma la empe a u a con el e móme o. La écnica de su aplicación es sumamen e sencilla y poco suje a á e o es. El dibujo colocado encima del plano de los es igmóg amas ex- pone su mane a de aplicación, aunque ahí es á sup imida la ban- da de papel ahumado en que se esc ibe. Pasa la pa e ahumada de es a banda en diez segundos, po en medio del apa a o, á im- pulso de un mecanismo de eloje ía que ocupa la caja cuad ada que se e en el dibujo, apoyándose sob e la po ción más al a de la muñeca. Mul iplicando po seis el núme o de pulsaciones esc i as en el papel, se ob iene el núme o o al de ellas al minu o. La p esión sob e la a e ia es á egulada po un escén ico que mue e un bo- ón, is o de en e en el dibujo, y que se g adúa en onzas desde una á cinco, que se exponen en núme os omanos g abados so- b e él. Un indicado ijo po encima, de e mina el núme o co- espondien e á la p esión eje cida sob e la a e ia. Sin en a en más da os desc ip i os, oy á ocupa me de su aplicación. Con ie- ne da oda la cue da al mecanismo de eloje ía, an es de pone - lo, pa a ob ene el paso de la i a de papel en seis segundos jus- os. Es cómodo ene colocado el papel en e los cilind os,y pues- o el excén ico egulado del muelle en el núme o dos, é mino medio. Buscado al ac o el aso a e ial y pisado po el bo ón de ma il que asmi e el mo imien o á la aguja que esc ibe, se suje a el apa a o po medio de dos cin as la e ales, ijas una á o a po un pequeño o nique e que lle a la pun a de una de ellas. Cuando se adquie e alguna p ác ica de su empleo, puede gana se iempo no enlazando las cin as sino sos eniéndola con nues a mano de- echa en e los dedos índice y pulga . El ins an e en que debe hace se unciona es aquel en que la aguja esc i o a se mue e con la mayo libe ad y ampli ud posi- ble, oscilando en la pa e más cen al de la anchu a del papel ahumado. Es e momen o esul a de las p esiones del muelle so- b e la a e ia y de la cin a al ededo de la muñeca. El equilib io en e ambas se ob iene po un an eo no más moles o del que hay que emplea pa a pone en oco el obje i o de un mic oscOpio• 93 El G y el F-1 pe enecen á i oideos, el p ime o con 40,2 empe a u a y 114 pulsaciones el minu o, 'y el segundo con 39,8 y 144 pulsaciones. El señalado con la le a J es un palúdico en el acceso con 40,5 y 102 pulsaciones, y el de la le a L es de una ísica con 39,7 de empe a u a y 120 pulsaciones. • Todos es os azados es án omados á las cua o de la a de, y. las edades espec i as de es os cua o en e mos son 14, 25, 23 y 18 años. - Dejando ya la ieb e en que la es igmog a ía bien poco nos ha dicho, oy á en a en el dominio de las en e medades del co a- zón, en donde odos espe an algo de e minan e. Los doc o es B ondel y Dudgeon exp esan la opinión de que el es igmóg a o no es de g an aplicación en la mayo ía de es os casos, po que sus indicaciones . pa a el diagnó ico y p onós ico son muy in ieles en compa ación de las suminis adas po el 'ca -. dióg a o y el es e oscopio, solos ó combinados. Es a misma opi- nión he podido o ma po mis p opias expe iencias, y con es- pec o á las lesiones al ula es he quedado plenamen e con enci- do de su e dad. Se ci a po Ma ey, como signo diagnós ico de la insu iciencia, un pulso i egula en el i mo y en la o ma de las ondas, con dic o ismo muy p onunciado. El caso más conocido y obse ado, po desg acia, ecayó en mi pad e allecido á los se- sen a años, p esen ando los signos subje i os y obje i os de es- echez é insu iciencia del o i icio mi a]. Es as lesiones econo- cían po causa una dia esis eumá ica, mani es ada muchos años an es po a aques ecuen es y g a es, localizados en el sis ema muscula . Padecimien os mo ales de impo ancia de e mina on un cu so ápido de las lesiones ca díacas. Los uidos p e is ílicos seguidos de soplo sis ólico ucio y de la ga du ación se p esen a- on con ecuencia y ue on a ias eces comp obados po mi que ido maes o D. Ramón de la So a. No obs an e, su pulso pe maneció no mal du an e los p ime- os meses y sólo ein e días an es de mo i , cuando el anasa ca y la disnea ma caban el pe íodo asis ólico se ob u o el es igmo- g ama le a M. Su examen no mani ies a ni polic o ismo no able ni i egula idad. Es un pulso ecuen e de poca ampli ud que se 94 pa ece al pulso ciado po una a e ia a e oma osa, en una ieb e de la go cu so; pe o que sin la exis encia de los signos es e osco- picos y as o nos gene ales, jamás nos hubie a lle ado al diagnós- ico de una a ección al ula del co azón. En e dad que lo mismo podía p oba se de las demás a eccio- nes al ula es del co azón, pe o me exime de la epe ición de las p uebas el ecue do de la isiología pa ológica del cen o ci cula- o io. Todos us edes conocen pe ec amen e que el músculo ca - diaco mul iplica su can idad de abajo si encuen a esis encias á la co ien e sanguínea en cualquie a de sus o i icios; sólo aumen- a su es ue zo, pe o la sang e con inúa egando los ejidos en la misma can idad, con la misma p esión en las a e ias y capila es. Po es e exceso de abajo se p oducen las hipe o ias que de- nominamos compensado as, el pulso pe manece no mal, has a que el obs áculo aumen a, el co azón a igado al e a su ex u a, y apa ecen en onces los p ime os as o nos uncionales y los signos es e oscópicos que son muy an e io es á las modi icacio- nes del pulso que no puede al e a se en an o pe manezcan cons- an es la p esión y can idad de sang e. En es e pe íodo imp o- piamen e llamado de asis olia, el es udio del pulso es una ino- cen e cu iosidad que ni siquie a si e pa a calcula con exac i ud el iempo que sepa a al en e mo de la mue e. Pa a acen ua más la in idelidad del es igmóg a o en es as a ecciones al ula es, ecue do habe leído que M . Sande son p esen ó dibujados en su Manual sob e es e ins umen o, un es- igmog ama ca ac e ís ico de a ección al ula que al e naba con el no mal á la gos espacios de iempo en un indi iduo sano; y a i ma que a ecciones muy di e sas pueden comunica al pulso el ca ác e que se le a ibuye como elemen o diagnós ico de las a ecciones de que nos ocupamos. Habla é como inal de los es- igmog amas que pa ecen ca ac e ís icos cle lesiones a e iales. El es igmog ama O se dá po la mayo pa e de los au o es co- mo p opio de la insu iciencia aó ica. En e ec o, es e ejempla pe enece á un homb e de 35 años, en el que se pudie on obse - a odos los signos es e oscópicos de al lesión y sus sín omas uncionales. Idén ico modelo es el ma cado con la le a P que he is o apa ece al e nando con el es igmog ama no mal con años de dis ancia en un suje o de 36 años, sano, y en el cual jamás pudo p oba se la exis encia de al lesión. La pe sona á quien me e ie o es de un empe amen o exage adamen e ne ioso, ué eclámpsico los sie e p ime os años de la ida, y en las épo- cas en que ha p esen ado es e enómeno, es aba bajo la acción de pasiones dep imen es. El mismo ipo de azado he is o -p oduci se y desapa ece dos eces en un mismo día, bajo la in luencia de una pequeña emoción en una muje en cin a al no eno mes. Es e mismo hecho se ci a en el Manual del D . Dudgeon aunque no expone sus causas de e minan es. El es igmog ama Q a ec a el aspec o que us edes conocen como indicado del es ado a e oma oso de las a e ias. Es e a- zado, siemp e indicio de ejez y po an o de pé dida de con- ac ibilidad, acompaña al aneu isma pequeño en el o igen del aso explo ado y puede se elemen o del diagnós ico cuando se p esen a exclusi amen e en un aso cualquie a. Es ando odo el á bol a e ial a e oma oso, ya no iene el mismo alo á menos que haya no ables di e encias del azado de un aso espec o al de los demás po la ampli ud, ex ensión de la mese a de cada pulsación. En los aneu ismas oluminosos, de los cuales sólo he podido obse a dos cuyo diagnós ico haya sido segu o, se ha p esen ado el mismo ipo ci ado. Comp éndese ácilmen e que no exis iendo la misma acilidad de compensación pa a el á bol a e ial que pa a el cen o mo o , po que el plano de ib a lisa es menos ap o pa a hipe o ia se que la ib a es iada, po el a e oma que lo modi ica p ema u a- men e, siemp e ha de ma ca se la al a de elas icidad de las a - e ias g uesas en las pulsaciones de sus amas eme gen es. No he incluido ninguna al e ación del pulso po la acción de sus ancias medicamen osas, po no pode dispone de una clíni- ca nume osa y en condiciones pa a ene la segu idad que exi- gen las expe iencias e apéu icas. La clínica pa icula ampoco o ece medios de ene con ianza y no he que ido expone me á esul ados alsos. No ab igo la p e ensión de in alibilidad en mis opiniones so- b e es a ma e ia, que se á oda ía muy con o e ida po los 9(3 clínicos, pe o cumplo el debe de p esen a las á la comp obación de ues a expe iencia, esumidas en las siguien es conclusiones: I . a El pulso ap eciado sólo po el ac o no dá la cla idad y la p ecisión que la clínica exige. 2.' Los apa a os egis ado es deben usa se en odos los casos posibles. 3. a El es igmóg a o es un medio de educación del ac o. 4.' El es igmog ama de un indi iduo en es ado sano es ú il como é mino de compa ación en caso de en e medad y es da o pa a conoce el es ado de desgas e ocasionado po en e medades an e io es. 5. a El azado del pulso suele se signo de alguna impo an- cia pa a el p onós ico en las en e medades gene ales. 6. a Acusa la exis encia de la ieb e, pe o no mide su g ado ni e ela po ningún hecho la na u aleza de la causa e icien e. 7.a Es in iel pa a el diagnós ico del es ado de ges ación lo mismo que pa a el de las lesiones del cen o ci cula o io. 8.' El es igmog ama de la insu iciencia aó ica no iene el alo diagnós ico que algunos au o es le a ibuyen y puede p o- duci se po la acción de ue es sacudidas del sis ema ne ioso. El es igmóg a o diagnos ica siemp e el es ado de a e oma de las a e ias, lo mismo que la exis encia de umo es aneu ismá i- cos, si se encuen an p óximos y en oncos de o igen de la a - e ia explo ada.—HE DICHO. RÁPIDA OJEADA SOBRE EL PARASITISMO Con e encia dada en la Escuela de Medicina de Se illa el 25 de Feb e o de 1888 POR EL DOCTOR D. JUAN DE LA SOTA Y LASTRA Ca ed á ico de Pa ología gene al. RESPETABLES Y QUERIDOS MAESTROS, SEÑORES: No cali iqueis de osadía ni de a e imien o el que me haya de e minado á ene el hono de di igi os la palab a en es a no- che. Ví con mucho gus o se eanudaban en es a Escuela las an- iguas con e encias de que había oido habla á a ios de oso os y gocé al pensa , como así ha sucedido, iba á ap ende de ues- os labios muchas cosas igno adas po mí. C eí, seño es, no en- a en u no an p on o, pues conocida como conozco mi insu- iciencia, deseaba se el úl imo de los úl imos. Pocos días después de habe escuchado la con e encia inaugu al de nues o Di ec o , p esen óseme la lis a en que se me in i aba á oma pa e en es- os abajos. La modes ia de muchos dignos p o eso es de es e Claus o les había hecho c ee lo que yo había pensado, y ya he dicho, y en el momen o, sin da me azón del po qué, ó más bien si que eis, pa a comp ome e me yo mismo, puse mi i ma; no con el obje o de eni á ilus a os, sino con el de ayuda os en el abajo, y uni mis pequeños é insigni ican es es ue zos á los ues os pode osos, á in de que nues a Escuela dé pa en es p uebas de la labo iosidad que en ella exis e. No es, pues, á os- o os, dignísimos maes os y compañe os, á quienes engo á di- iji me, sino á los alumnos, y especialmen e á los que en el p e- len e cu so engo la hon a y la sa is acción de enseña . Po es e mo i o, lo que de o a mane a hubiese sido pun o menos que imposible, dadas mis escasas ue zas, lo he encon ado ácil, al es, seño es, el asun o sob e el cual debía ocupa me. Tengo enco- mendada la explicación de una asigna u a que, me a e e é á de- ci os, sin emo de equi oca me, es la más impo an e de las mu- chas que cons i uyen el es udio de la Medicina. A ella llegan los alumnos, habiendo es udiado His o ia na u al, Física, Química, Ana omía y Fisiología, ó sea con conocimien os biológicos, de ella deben sali , conociendo el modo como se al e a el es ado i- siológico, ó sea la salud, pa a pasa al pa ológico, y cons i ui la en e medad, las di e en es y múl iples causas que son capaces de ocasiona es e as o no y el cómo lo de e minan, las di e en- cias que o ecen los ó ganos y las unciones, así como las p opie- dades i ales cuando el es ado mo boso las ha a ec ado, la ma - cha y e minación de dichos es ados, las señales que se nos p e- sen an, an o pa a conoce la na u aleza y si io de las dolencias, como pa a calcula su g a edad; y, po úl imo, las al e aciones que dejan en los cadá e es las en e medades. El conjun o de es- os conocimien os no he de deci os que cons i uye. la pa e más esencial de la Medicina, de al modo, que el que llegue á posee - los con pe ección con poco abajo más pod á llega á se un buen médico. Aho a bien; el que en a desconociéndolo odo, y debe sali sabiéndolo odo, necesi a un es udio inmenso, y más que él, el que es á enca gado de poné selo cla o, llano y expedi- o, pa a pode llega al ambicionado in. Es a es la misión del p o eso á mi modo de e ; es el guía que conduce po e enos desconocidos; pe o que iene que i dejando en la pe sona que acompaña, señales inequí ocas, mues as cla as del ayec o eco- ido, pa a que pueda dicho indi iduo pasa y epasa el camino po sí sólo y sin emo de equi oca se. De es a impo ancia an g ande de la Pa ología gene al, y de es a an g a e esponsabili- dad del Ca ed á ico que la explica, han nacido los dis in os con- cep os bajo los cuales se expone dicha asigna u a en las di e sas naciones y aun en las di e en es Facul ades de Medicina de una misma nación, según los p o eso es enca gados de desempeña la. Así emos que pa a Ha dy, Behie , Chomel y la mayo pa - 99 e de au o es anceses la Pa ología gene al debe comp ende an sólo el es udio de la en e medad conside ada en abs ac o, ap e- ciando en las di e sas dolencias los a ibu os que les sean comu- nes pa a o ma con ellos un cue po de doc ina. Según Monne- e , Bouchu , Dubois de Amiens y Hallopaux es mucho más amplio el concep o de es a ciencia, y po consecuencia, mucho más dila ados sus ho izon es; es udian en ella las ma e ias que ab aza, según los pa ólogos mencionados; pe o les ag egan el a- ado de los p ocesos gene ales: es o es, se ocupan de las en e - medades, conside adas bajo el pun o de is a de su na u aleza, dejando sólo pa a el es udio de las Pa ologías especiales la ap ecia- ción de los ca ac e es que p esen an en es e ó en el o o ó gano, en es e ó en el o o ejido. La mayo pa e de los au o es alema- nes é ingleses in e p e an en el mismo sen ido el obje o de es a ciencia, y an o Williams en Ingla e a, como Wagne , Samuel, Rind ieisch, Pe ls y Cohnheim en Alemania, cuyas ob as son las más epu adas en sus espec i os paises, educen, casi po com- ple o el concep o de la Pa ología gene al al es udio de los p oce- sos mo bosos gene ales, lo cual ale an o como deci ap ecia- ción de la na u aleza de los padecimien os, sin ene pa a nada en cuen a su localización. Po úl imo, Chau a d y sus secuaces, es udian sólo en la Pa ología gene al los undamen os ilosó icos de es a ciencia, las eo ías más ele adas que ele su con emplación sin é ica se desp enden, su pa e ésica en una palab a. No es es e si io, ni es mi p opósi o ampoco el e u a aqui es os dis in os pun os de is a sob e el concep o de la Pa ología, lo hago en cá- ed a cuando me ocupo de dicho pun o, y bas e deci os acep o la opinión de los p ime os au o es que, como dice muy bien el doc- o Ga cía Sola, no po se la más an igua, deja de se la más le- uí i ni a, No obs an e al di e sidad de pa ece es, nó ase una cosa que llama á y ija á la a ención ele cualquie a que se dedique al es u- dio de las ob as de los ya mencionados au o es. Todos ellos con- sag an una g an pa e ele sus p oducciones ó un núme o c ecido de sus lecciones al es udio do la. E iología ó sea al es udio de las causas capaces de de e mina las en e medades. Indudablemen e, seño es, es el pun o que no en Medicina, sino en oda ciencia, 100 a a el homb e de in es iga y de conoce , es o es, el po qué, la explicación, la causa, el hecho p eceden e que p oduce el consi- guien e que denominamos e ec o; po desg acia, enemos que con- en a nos un c ecido núme o de eces con pode ap ecia és e, no podemos emon a nos al conocimien o de la causa, pues en mu- chas ocasiones emos que es a no es más que e ec o de o a causa an e io y así sucesi amen e. La E iología debe se ealmen e conside ada como la pa e más impo an e de la ciencia médica, dice el inmo al Cohnheim en el p ime omo de sus lecciones de Pa ología gene al, y lo con i ma á con inuación, pues dedica al es udio de ella odo el con enido de dicho omo. Los homb es más eminen es en nues a p o esión, y á quienes la humanidad nunca es a á bas an e ag adecida, consag an ho as, días, y aun su ida en e a al es udio de la E iología con el obje o de pode descub i la causa ó causas de al ó cual en e medad. No es, seño- es, hoy cuando se le concede an a impo ancia á la E iología, siemp e se le ha concedido la misma, lo que sucede es que de ein a años á la echa, y especialmen e en el úl imo decenio, han llegado á al pe ección las ciencias auxilia es de la Medicina, co- mo son la Física, la Ouímica, la Bo ánica, e c., que nos han sumi- nis ado mul i ud de in en os, los cuales nos han se ido de mu- cho y con los que no con aban nues os an eceso es. Al p og eso de la E iología debido á dichos adelan os somos deudo es de que se hayan educido al silencio los que nos di igían el ep oche ali- men ado po el nihilismo e apéu ico de los clínicos de más no a, de que la Pa ología pod ía ensancha el cí culo de nues o sabe , pe o nó el de nues o pode y á su pe eccionamien o debemos que la Te apéu ica, Ó más en gene al, el pode y la acción de la Medicina se hallen undados en bases, an e las cuales inclinan o- lun a iamen e la cabeza los más ecalci an es admi ado es de lo adicional. No , debe es aña nos que en un e eno que al im- po ancia ha alcanzado en anb e e iempo, y en cuyos dominios iene en cie o modo lib e acaso has a las gen es más indoc as, haya podido po una pa e imp imi sus huellas la exage ación, y po o a se hayan ambién dejado ascina po los esul ados los más en usias as in es igado es; es as consecuencias, esul ado na u al de odo p og eso, deben más bien es imula á aumen a 101 sob e bases posi i as, y con ánimo desp eocupado al es udio•de las causas de la en e medad, ó sea de la E iología gene al. Si an im- po an e es es e es udio, comp ende eis que no puede hace se sin mé odo, y de aquí ha nacido el que odos los au o es, y cada uno en pa icula , hayan a ado de es ablece clasi icaciones, con el obje o de ag upa odas aquellas causas que ob an de una misma mane a, y acili a no sólo el ecue do de cada una de ellas y su modo de acción, sino pa a simpli ica ambién nues o lenguaje écnico y nues a mane a de en ende nos. Llego á un pun o, seño es, en el cual me habeis de dispensa me de enga un momen o; clasi icaciones e iológicas de au o es anceses, ingleses, alemanes, i alianos, e c., basados en la na u a- leza de las causas en que se conozcan ó nó és as, en la mayo ó meno pa icipación que ellas engan pa a de e mina las en e me- dades, en que p epa en g adualmen e la economía pa a la en e - medad, ó de e minen és a de un modo b usco ó súbi o, en que p ocedan del mundo es e io ó del mismo indi iduo, e c., e c. Es- as dos úl imas, se usan po noso os sin da nos cuen a, sin p e- gun a nos el po qué. Todos hablamos de causas p edisponen es y de e minan es, odos decimos en e medades p oducidas po causas ex e nas ó causas in e nas. Ambas clasi icaciones son de- bidas á dos genios, la p ime a á Chomel, la segunda á Wagne , á las dos pueden hace les se ias objeciones, no debemos ni pode- mos acep a las en el es ado ac ual de nues os conocimien os, y más cuando enemos una clasi icación debida á una eminencia médica española, y que no acilo en deci lo, si nos hubiese sido p esen ada po cualquie au o allende los Pi ineos, nos hab ía en- usiasmado. Seamos jus os, no po que deseemos lee y consul a las ob as ex anje as, dejemos de examina las de los homb es eminen es de nues o país, pues en p ime luga debemos de se españoles y ca iñosos hijos de nues a pa ia, pa a después se jueces se enos é impa ciales. Lo digo al o y lo p oclamo sin e- mo , nomb es enemos en la Medicina nacional que pueden igu a al lado sin desme ece en nada de los au o es ex anje os. A gu- mosa, Sánchez Toca, Ma a, Rubio, C eus, Ce ea, Ga cía Solá, Robe , A iza, He nando, Ola ide, y o os muchos que no he de nomb a os. Pues, po qué seño es, si odas las clasi icaciones e io, 102 lógicas expues as has a nues os días ienen incon enien es, las hemos de usa en e noso os. eniendo una que sa is ace al más exigen e? El doc o Ga cía Sola, ca ed á ico de Pa ología gene- al en la Facul ad de Medicina de G anada, expone con una mo- des ia ex emada, una que él llama ensayo de clasi icación. Di ide las causas en especí icas y comunes, subdi ide las p ime as en o dina ias y con agiosas, y las segundas en higiénicas y o gánicas. Tenemos, pues, sepa ados los agen es mo bosos en dos ó denes pe ec amen e dis in os y de inidos, y pa a ello no ha sido nece- sa io ecu i al o igen, e c., sino á un ca ác e muy ins uc i o y muy digno de ene se en cuen a, cual es, el di e en e modo de eacciona que iene el o ganismo cuando ecibe en su seno la acción de una in luencia mo bosa dando po esul ado en unos casos, un padecimien o especí ico, y en o o, uno que no lo es. Res- pec o á las causas especí icas se obse a que unas limi an su ac- ción á un solo indi iduo ( enenos, ponzoñas) po lo que las llama o dina ias, o as ep oducen sus e ec os en a ias pe sonas á la ez ( i us, pa ási os) po lo que las llama con agiosas. Tocan e á las causas comunes, pueden consis i en las al e aciones de los mo- di icado es higiénicos que odean á nues o o ganismo (cambios del ai e, alimen os, e c.,) causas comunes higiénicas, ó en condi- ciones especiales de la economía que a o ecen el desa ollo de las en e medades (edad, sexo, empe amen o, e c.) causas comu- nes o gánicas. Es mi p opósi o ocupa me es a noche del pa asi ismo, ó sea de la a iedad e iológica que conozco y explico con el nomb e de causas especí icas con agiosas. Nada hay mío en lo que oy á ex- pone os; no es más que una ecopilación de los dis in os au o es que de es a pa e an impo an e de la e iología se ocupan. No oy á hace más que esumi , sin e iza en es a con e encia las explicaciones dadas á mis alumnos en el p esen e cu so. Con es- o á ellos les hago aquí un ecue do de odo lo dicho, y á os- o os p esen a é, has a donde mis ue zas me consien an y el iempo me alcance, lo úl imo que de pa asi ismo se ha esc i o. Denomino pa ási os á los sé es i os que se encuen an y des- a ollan sob e o os o ganismos gene almen e supe io es y de los cuales sacan sus ma e iales nu i i os. Di ídolos con odos los 109 cida á la albumina ege al, y la in e na ó g-e minal, compues a de un s a um ib ila in il ado de g anulaciones elemen ales. 2.° En el in e io de es a bolsa se encuen a un líquido compues o de agua, clo u o de sodio y succina o de sosa, en el que se obse - an nadando nume osas esículas pequeñas, que eciben el nom- b e de hijas, y cuya composición es igual á la esícula mad e, con la sola di e encia que ca ecen de memb ana ad en icia. 3.° Obse ando la supe icie in e na de la memb ana ge minal, an o en .la esícula mad e, como en las hijas, pe cibimos unos bo on- ci os, en cada uno de los cuales se encuen a un equinococo. Y 4.° El equinococo ep esen ado po una enia udimen a ia, de la cual sólo se obse a la cabeza ó scolex y la co ona de ganchos. Muchas eces no se encuen an ganchos ni scolex en las esícu- las: sin que po es o el quis e deje de se hida ídico. El que de- see más de alles sob e es e asun o, en el cual sien o no pode me de ene , le ecomiendo po lo magní ico y e ídico del abajo, consul e las eseñas del e ce eje cicio, página cua o eje - cicio, páginas de 8o á 90, y quin o eje cicio, páginas 4o á 57 del ins i u o de e apéu ica ope a o ia, publicadas en Mad id po su Di ec o D. Fede ico Rubio. Los e ec os de e minados en nues a economía po las bolsas hida ídicas, son la comp esión, in lama- ción, supu ación, ulce ación, disg egación, e c., del ó gano en que adican, y mul i ud de desó denes, que no pueden o mu- la se de una mane a gene al. Pa a e mina el es udio de los cés- odos, és anos habla de la amilia de los Bo iocé alos, la es- pecie p incipal es la llamada Bo ioce alus la us, enia no a mada de o os au o es po ca ece su cabeza de ganchos y de en osas; p esen a la pa icula idad de medi mucha más longi ud que las enias desc i as, de que sus p ogló idas se deponen siemp e su núme o de quince á ein e eunidas, y que és as son mucho más co as que en las enias; eside en el in es ino delgado del hom- b e, es muy ecuen e en el No des e de Eu opa, y sob e odo en Suiza, po lo cual se ha denominado ambién lomb iz de Suiza; en el es o de Eu opa sólo se encuen a en casos aislados, y es mucho más ácil consegui su expulsión que en las enias. P odu- ce ómi os, dolo es, cólicos y con ulsiones e lejas en las pe so- nas muy ne iosas. Leuka ha is o en G oenlandia, en el hom 110 b e y no en el pe o, o o bo ioce alus, que llama Co da us, y Da aine señala dos casos de habe ecojido en el homb e una e ce a especie, que denomina C is a us. Concluido el es udio de los pla odos, debemos de p ocede al de la segunda clase en que di idimos los en ozoos ó sea al de las nema oides, gusanos ó lomb ices cilínd icas de algunos au o- es. Se ca ac e izan po ene el cue po cilínd ico, habe comple a sepa ación de sexos y ca ece de anillos a iculados. Las especies más p incipales son en p ime luga el Ascá ide lumb icoides ó lomb iz in es inal común. Vi e po lo gene al en el in es ino del- gado de los niños, pe o suele emig a ascendiendo algunas eces al es ómago, exó ago, a inge, pudiendo sali po la boca ó pene- a po la ca idad la íngea has a el in e io de los ubos b on- quiales, ó e ene se en la ompa de Eus aquio y en las osas na- sales. Es os en ozoos de e minan la ieb e llamada e minosa cuando su núme o es muy conside able y dan o igen á con ul- siones, es eñimien os, en laquecimien os y es ados hipe émicos in es inales en los indi iduos que los ienen. En segundo u no de ecuencia obse amos el denominado Oxiu o ó ascá ide e micu- la ; mucho más pequeño que el an e io ; habi a en el in es ino g ueso y con especialidad en el ec o, descendiendo en' . ocasiones al ano, desde donde suele emig a á la ul a, á la agina y áun al in e io de la ma iz donde ha sido encon ado po Cou y. O i- gina un pico in enso en el ano y en la ul a, po el cual obliga á asca se los indi iduos ayendo como consecuencia esco iacio- nes, isu as y lesiones de más impo ancia y ascendencia, como es el des lo amien o en las niñas. Suele encon a se ambién en la boca y en las osas nasales, debido á lle a las _manos después de asca se á es os pun os. El S íngilo gigan e, con undido po al- gunos au o es con el anquilós o ► o duodenal, y que p esen a mu- chas di e encias en e o as, su longi ud y su pun o habi ual de e- sidencia en el homb e; emos se aloja en la ca idad de las ías u ina ias, desde. la pel is enal á la ejiga; suele pe o a el u e e y. aloja se en el ejido celula subcu áneo, p oduciendo in lamacio- nes que e minan po supu ación. El Anquilós omo duodenal, en- con ado únicamen e en Egip o, es muy pequeño y de e mina as o nos de conside acIón, debidos á qne no se 'limi a á ija se "en la mucosa del duodeno, sino que la a a iesa colocándose en el ejido celula sub-mucoso y allí se alimen a de sang e que suc- cina en g an can idad. Cuando mue e cae en el in es ino, pe o deja en el si io donde es aba ijado un aguje i o y á su al ededo un pun o equimó ico de donde sale cie a can idad de sang e. Es la causa especí ica de la anemia egipciaca y G eissmge c ee p o- oca ambién la clo osis de los ópicos. El T icocephalus dispa llamado ambién lomb iz lá igo po ene una o ma pa ecida á és e, es muy común en los niños y en los adul os, eside p e e en- emen e en el in es ino ciego, donde se adhie e ue emen e. Muy pocas eces se encuen a en las heces ecales y á lo que pa ece es un en ozoo ino ensi o. La Fila ia de Medina, gusano ili o me, pa ecido á una cue da de gui a a, se encuen a mucho en las coma cas opicales y especialmen e en las Cos as de O o. Su si io de p edilección son las es emidades in e io es, y sob e odo los alones, p oduce abcesos muy dolo osos é in ensos sín omas eb iles, siendo necesa io ene mucho cuidado al ex ae la, pues ompiéndose da luga casi siemp e al lemón di uso; se coloca in- media amen e debajo de la piel, así es, que al a és de ella se la pe cibe al ac o, bajo la o ma de un aso a icoso. La Fila ia san- ginis ho ninis, exis e en la sang e del homb e, y en un c ecido núme o en los paises opicales, gene almen e en el iñón y en las ías u ina ias, de e mina quelu ias y hema u ias, que pueden com- p ome e la ida de los indi iduos; se obse a en es e en ozoo la pa icula idad de no p esen a se nunca en los niños. Exis en o as ila ias denominadas Fila ia labialis, ex aída una ez po Pane, de una pús ula del labio de un jo en, Fila ia b onquialis, encon ada. en dichos ganglios eng osados de un ísico; Fila ia len is, hallada algunas eces en c is alinos aca a a ados, y po úl imo la Fila ia loa, is a en el Congo y en Guinea, en muchos neg cs, y que se aloja debajo de la conjun i a, en la cual de e mina in lamaciones y moles ias. Un ejempla de es a especie he enido ocasión de e cuando concu ía como discípulo á la Consul a de O almología del D . Chi al , el que había ex aído dicho seño á un compa- ñe o del cue po médico-mili a , el cual había pe manecido du an- e bas an e iempo en las posesiones españolas que en Oceanía enemos. Tenía es a Fila ia la pa icula idad de p esen a se an 112 p on o debajo de la conjun i a como debajo de los egumen os del pá pado, no ándose comple a y ácilmen e el camino que se- guía en su escu sión. Dicho caso si ió al D . Chi al pa a una b illan e memo ia que leyó en el Cong eso Regional de Ciencias Médicas que u o luga en Cádiz en el mes de Agos o de 1879, con el í ulo de Un caso de ila ia oculi, publicado luego en el lib o de ac as en la página 473. La úl ima especie que desc ibimos en los nema oides, es el T iquino espi al, clasi icado en la amilia de los ico agullidos, descubie o po O en en 1834, es un en ozoo cilínd ico que de e mina la en e medad especí ica, conocida con el nomb e de iquinosis. Se le encuen a en los músculos es ia- dos cuando su desa ollo es incomple o y apa ece en el conduc o in es inal bajo la o ma de e me adula o. Su e olución genésica iene luga de la siguien e mane a: en los músculos, el iquino se halla en uel o en una cubie a ó esícula de pa edes esis en es, las cuales an in il ándose sucesi amen e de pa ículas calcá eas; si el homb e come la ca ne del animal en cuyos músculos se en- cuen en es os hue os, es disuel a es a cubie a calcá ea en el es- ómago po la acción, del ácido clo híd ico del jugo gás ico, que- dando lib es los emb iones de iquinos que con enía. Rápidamen- e adquie en los emb iones su desen ol imien o, iniendo á cons- i ui se en y e mes adul os. machos y hemb as; en el es ómago ó en los in es inos, se e i ica la copulación de dichos en ozoos, dando po esul ado que á los 5 ó 6 días deponga la hemb a un núme o conside able de emb iones ili o mes, los cuales, ponién- dose enseguida en mo imien o, pe o an las pa edes in es inales, a a iesan dis in os ó ganos y llegan al espeso de los músculos olun a ios, en donde se a ollan en espi al y se cub en de la memb ana aislado a, de que an es hemos hablado. De es o se de- duce que el pa ási o, podemos encon a lo en el ubo diges i o ( o ma llamada iquina in es inal) ó en los músculos del homb e y de algunos o os animales ( o ma denominada iquina múscu- la ); en el p ime si io hallamos el en ozoo sexuado, mien as que en el segundo apa ecen únicamen e sus emb iones en uel os 'po las esículas de pa edes calcá eas. Algunos au o es asegu an pueden encon a se emb iones lib es en o os ó ganos, pe o en- onces es que se so p ende al iquino, emig ando desde el in es- 113 ino has a los músculos. Las ib as muscula es' de los si ios en qué se obse a es e nema oide bajo la o ma de - gusano esicula , pie den bien p on o su cons i ución isiológica. Leucka dice que p og esando los emb iones po el in e io de los hacecillos muscula es a o ian la sus ancia de es os en o- dos los pun os que aquéllos eco ie on, debido á una sec eción qui inosa del animal, y que al ni el del si io en que se ijan de i- ni i amen eapa ece una i i ación muy g aduada, po la cual se eng uesa el sa colema, se indu a ó c i i ica Su ca a in e na o - mando las pa edes de la esícula ó cásca a del emb ión; de es o esul a que las ib as muscula es p esen an nódulos en los si ios ocupados po los hue os, an o más ap eciables cuan o que po encima y po debajo de dicho si io apa ecen adelgazadas las i- b as como esul ado de la a o ia an es mencionada. Po lo de- más, es e en ozoo p oduce g an núme o de acciden es, como son pe u baciones diges i as debidas á la acción de los iquinos sob e la mucosa in es inal, disnea muy g aduada que se debe á la ijación del pa ási o en el dia agma y en los músculos la ín- geos, y po úl imo dolo es y amios enia en las ex emidades, consecuencia de las al e aciones ocu idas en el ejido celula de es os pun os, lo cual, unido á la ieb e, adinamia y edema pul- mona , concluye po de e mina la mue e en los indi iduos en que es muy conside able el núme o de iquinos. La in ección de la especie humana se e i ica en los paises ci ilizados exclu- si amen e po la inges ión de la ca ne de ce do iquinada y más si se usa en c udo; una empe a u a de 25 0 C. bajo ce o ó de 850 á 90° C sob e ce o ocasiona la mue e del pa ási o, puede conse a po un decenio su ac i idad i al y e olu i a, y esis e á la pu e acción de la ca ne después de la mue e del indi iduo en que se alojaba. Leucka es de opinión que el ce do ingie e las iquinas po el uso de a as i as ó mue as y de sus deposi- ciones. Respec o de la in es igación mic oscópica de las ca nes del ce do con el in de comp oba la exis encia de las iquinas, pa a lo cual se eligen na u almen e aquellos músculos de dicho animal que como sabemos cons i uyen su si io de p edilección (la íngeos, dia agma) hay que ene en cuen a que en la muscu- la u a del ce do exis en cie as o maciones que ienen pa ecido 15 114 "Con las cápsulas de iquinas; ales son, en pa icula los ubos pzo ospe micos de Rayney, p oduc o muy ecuen e pe o al pa- ece ino ensi o, y que examinado a en amen e no p esen a gu_ sano a ollado en espi al, sino un pequeño cue po g anuloso. An es de da po e minado el es udio de los zoopa ási os, de- bo deci os, que no he hecho mención del Ce comona in es inal, del T ichomona aginal, del Pa ameccium y de los Pso ospe - mios colocados po Pe ls en e los p o ozoos, pues sólo acciden- almen e se les ha encon ado en el con enido de los in es inos ó en el moco aginal y siemp e en es ados ca a ales de las muco- sas, lo cual hace supone que las sec eciones y exc eciones de la mucosa en e ma, les o ecía un e eno á p opósi o pa a el desa- ollo de sus gé menes, po más que no niegue yo que la i i a- ción po ellos eje cida pueda con ibui á sos ene el es ado ca a- al exis en e con an e io idad. Concluida la exposición de los pa ási os animales, en a é en el es udio de los pa ási os ege ales ó i opa ási os. De és os, los que se obse an pa asi a iamen e en la especie humana, pe ene- cen á la clase de las c ip ógamas, y especialmen e á la amilia de los hongos. Es á hoy ue a de duda que mul i ud de pa ási os clasi icados an es en e las algas, son en ealidad hongos en su p ime g ado de desa ollo. Se conoce con el nomb e de c ip óga- mas, unos ege ales que ca ecen de lo ación y de uc i icación apa en es, y que se ep oducen po células simples ó compues- as que se denominan espo os; és as dan luga á los nue os indi- iduos ya sea inmedia amen e, ya pasando po o mas in e me- dias. En oposición á las c ip ógamas oliáceas y á las plan as as- cula es, los ege ales de que nos ocupamos son simplemen e ce- lula es ( halló i os); su allo hace las eces de aiz de allo y de hoja; es as células en unos se encuen an aisladas ó o ma una sola de ellas el o ganismo del se , al paso que en o as hay un núme o mayo ó meno de elemen os celula es y ag upados de al mane a que pueden dis ingui se con oda acilidad dos sis e- mas uncionales, uno enca gado de la nu ición ó mycelium, y o o des inado á la gene ación. El mycelium ó hizopodium o ma la pa e ege a i a de los c ip ógamas pa ási os y se halla compues- o de ubos simples ó ami icados, los cuales esul an de una cé- 115 lula conside ablemen e ala gada, ó bien de una se ie de ellas en cadenadas las unas de ás de las o as; en es e úl imo caso el ubo p esen a in e io men e unos abic es que co esponden al pun o de unión de las células. El apa a o gene ado ence ado en unos ilamen cs que se denominan ecep áculos, cons a de células ma- d es ó espo angios, y de o as más pequeñas que nacen de és as y que se hallan des inadas á con e i se en indi iduos nue os, las cuales eciben el nomb e de espo os y o ecen los siguien es ca ac é es: o ma o al, p olongada y usi o me, ó edondeada, pa ed ó en ol u a o mada como en odas las células ege ales po dos memb anas, una in e na azoada ó u iculo p imo dial, y o a ex e na no azoada compues a de celulosa, con eniendo líqui- do, sin núcleos, pe o con g anulaciones do adas de mo imien os b ownianos. Los espo os mo ibles y desp o is os de memb ana de cubie a se denominan zoospo os. El elemen o que o ece más impo ancia clínica es el espo o, pues en azón de su pequeñez, puede se aspo ado po el ai e, ó halla se con enido en los lí- quidos que se ingie en, sin que en ningún caso nos demos cuen- a de su exis encia, has a que empiezan á ma ca se en el o ganis- mo los e ec os que son p opios del pa ási o ege al engend ado po aquél. Es sumamen e cu ioso el desen ol imien o clínico del espo o y la se ie de ans o maciones que expe imen a an es de llega á cons i ui el ege al adul o. Al comenza su desa ollo se obse a con aumen o de 800 diáme os, según Lüde unas pe- queñas po ciones á mane a de ilamen os, que apa ecen sob e la cubie a memb anosa, los cuales es án cons i uidos po una se ie de globuli os colocados en una disposición- lineal; es os apéndices p o ienen de una asudación del p o oplasma de la célula ó sea del con enido del espo o, el cual a a iesa la memb ana de cu- bie a, bajo la o ma de pequeñas masas que se en ilan las unas de ás de las o as. Bien p on o los ilamen os se desp enden, y ensanchándose una de sus ex emidades, mien as la o a se adel- gaza, p esen an mo imien os apidísimos. Después se ans o - man es os ilamen os en una esícula, que ensanchándose g a- dualmen e y uniéndose á las esículas p óximas, o ma con ellas una especie de cadena ó osa io que ep esen a el ege al adul o lo mismo que se le encuen a, po ejemplo, en los líquidos que se hallan e men ando, 116 Las al e aciones pa ológicas, en las cuales desempeña un pa- pel impo an e el desa ollo de los hongos, eciben el nomb e de micosis, y según el ó gano en que oma asien o la a ección, se ca- li ican és as de de ma omicosis, omnixomicosis, y pneumonomi- cosis, e c. Sob e la clasi icación sis emá ica de los hongos pa ási os, di- ie en an conside ablemen e las ap eciaciones de los bo ánicos, como la de los pa ólogos dedicados á es a clase de es udios. En cu sos an e io es los he di idido yo siguiendo el ejemplo de Ga cía Sola, en i opa ási os epi i os, y i opa ási os en ó i os. En el p esen e cu so, debido sin duda á conoce más á ondo la bi- bliog a ía de es a pa e an impo an e del pa asi ismo, me he con encido es imposible segui dicha di isión, pues enemos mu- chas especies que pueden encon a se á la ez en el in e io y en el ex e io del cue po humano. Tal es el núme o de pun os de pa ida, que se han omado pa a es ablece las clasi icaciones de los i opa ási os que me habeis de dispensa no los exponga, an- o en obsequio de la b e edad, cuan o pa a no segui abusando de ues a bené ola a ención. Di é únicamen e la que acep o, que es la seguida po el Di ec o del Ins i u o pa ológico de Giessen el doc o Pe ls. Conozco que no es á exen a de objeccio- nes, muchas y muy se ias pueden hacé sele; pe o en mi pob e opinión es la única que p esen a de un modo cla o y ácil de com- p ende la di isión del i o-pa asi ismo. A endiendo al modo de ep oduci se de los hongos, los di ide en es g andes g upos, denominándolos al I.' Hongos á micelio, al 2. 0 Hongos de la le a- du a, y al 3.° Hongos isípa os. Los p ime os se ep oducen po espo os y ienen la pa icula idad que podemos dis ingui en ellos los sis emas nu i i o y gene ado desc i os an e io men e; los se- gundos se ep oducen po yemas ó b o es, y los e ce os lo hacen po isipa idad ó escisipa idad. Algunos de los que señala emos después en es e. g upo, e eis se ep oducen po espo os; pe o nunca encon a nos en ellos ubos de niicelium, como los emos siemp e en los que co esponden al p ime o. En ando á ocupa me de los hongos á micelio, di é que son aquellos que desempeñan el papel más impo an e en las di e - sas en e medades de las plan as (pa a as, u as, e c.), hallándose 117 con ecuencia en can idades conside ables en odos los llamados enmohecimien os ó o maciones de moho, po lo cual se los ha denominado ambién hongos del moho ó mucedineas. Cuán as películas ó capas ag isadas ó e dosas emos an ecuen emen e en las sus ancias o gánicas, así como odas esas memb anas mo- hosas que se o man sob e los esc emen os animales, con ienen es especies p edominan es de hongos á micelio, p esen ando conside ables di e encias en e sí po la di e sidad de sus ó ga- ganos de uc i icación, y cuya mane a de ans o ma se y de e o- luciona la conocemos hoy pe ec amen e, g acias á las cu iosas é impo an ísimas in es igaciones de Ba y y de B e eld. La p ime- a de dichas especies es el Aspe gillus glaucus; en él dis ingui- mos con el auxilio del mic oscopio, su micelio o mado de ila- men os cilínd icos, di ididos po abiques ans e sales, de los cuales pa en o os ilamen os más g uesos que se di ijen hácia la a mós e a y que se e minan en una especie de po a ó maza. De la con exidad lib e de es a po a es é ica, salen en una disposi- ción adiada mul i ud de diminu as p olongaciones di e gen es, llamadas es e igmas, que po su ex emidad lib e se ans o man en una se ie de elemen os celula es, los cuales desp endiéndose de ,una ez (espo os), ó es echándose g adualmen e po su pe- dículo (conidias), y llegando á un medio adecuado, cons i- uyen po ul e io c ecimien o un nue o micelium con odos sus a ibu os. Podemos encon a en el aspe gillus o o modo de ep oduci se, en el cual en ez de desp ende se las es e igmas se en oscan en o ma de i abuzón, dando luga á la o mación de ó ganos sexuales masculinos y emeninos, que se con unden unos con o os, esul ando de es a unión unos ubi os, denominados asci en el in e io ; de los cuales se encuen an seis ú ocho células edondeadas, que se llaman ascóspo os: es e modo . de ep oduc- ción es muy ecuen e cuando el si io en que se implan a el as- pe gillus les suminis a una nu ición excesi a, como, po ejem- plo, las pa a as. La segunda especie de hongo á micelio es la que se conoce con el nomb e de Peniciliun glaucun ó c us aceun, ca- si nunca al a en las o maciones de moho, y á menudo se en- cuen a simul áneamen e con el aspe gillus. Su micelio, idén ico que hemos desc i o en és e, se di e encia únicamen e de él, que 118 en ez de e mina se en po a los ilamen os que se di ijen hacia la a mós e a, lo hacen en células subuli o mes muy nume osas, adosadas las unas jun o las o as, e minadas en pun a, y que a- mi icándose á su ez po és as, cons i uyen una especie de pincel de células e minales, po lo cual se denomina ambién á es e hongo moho a elpado. Dichos elemen os celula es se desp enden pediculándose po la base, dando luga á conidias que ep odu- cen el Penicillum. Cuando se p esen a és e en pun os al os de ai e y de luz se ep oduce po medio de ilamen os en oscados en espi al ó ganos sexuales masculinos y emeninos llamados as- cógonos y polinodios, dando po esul ado ubi os denominados asci con ocho espo os cada uno. La e ce a especie de hongo á micelio conocida con el nomb e de Muco mucedo, es muy e- cuen e ambién, sob e odo en los esc einen os animales. Los u- bos del micelio no p esen an segmen ación alguna y pa en odos en una di ección adiada de un espo o en ge minación; unas eces se ep oducen po ó ganos sexuales y o as sin ellos. Gene al- men e e minan sus ecep áculos en unos abul ados espo angios llenos de espo os. Es as es especies de hongos se hallan disemi- nados po odas pa es; es á demos ado que en el cue po huma- no sólo se encuen an en pun os accesibles al ai e, los obse amos en el conduc o audi i o ex e no, en las alas de la na iz, pá pados, cuello, esc o o, mucosa a ingea, la ingea aqueal y pulmona , en las dis in as snpe icies ulce osas de la piel, e c., e c. Muchas e- ces sus e ec os pa ogénicos dependen de las sus ancias en medio de las cuales i en an es, gene almen e en descomposición que ob an como p incipios sép icos. En an o que las es especies desc i as de hongo s ó mucce- dimas nos son pe ec amen e conocidas, exis e una se ie y no in- signi ican e de o as o mas.de hongos á micelio, que p ecisamen- e son las que más encon amos en el o ganismo humano, de las cuales an sólo conocemos una o ma de e minada de su desa o- llo. En e es as o mas se obse an los hongos que clan luga á las de ma osis, y que son: "o El Acho ion Schaeleinü ó c ip óga- ma de la iña a osa, su micelio es á o mado de ubos simples ó ami icados que dan o igen á los ecep áculos den o de los cua- les se en los espo os: és os son edondos ú o ales, o ecen bien. 125 sus ancias aun en can idades muy pequeñas les son óxicas; en es- e hecho se unda el empleo de los dis in os agen es an isép icos, los cuales no he de nomb a os, pues son ha o conocidos. De es- a dis in a in luencia que eje cen las condiciones que odean á los mic obios, sob e su desa ollo, ha nacido la idea de la a enua- ción de los i us. Los hechos habían demos ado hace ya bas an e iempo que en las más de las en e medades in ec o-con agiosas, un p ime a a- que concedía inmunidad aunque uese ela i a, pa a a aques pos- e io es; de es o, á a a de p oduci la en e medad i ulen a en condiciones que sólo de e mina a una en e medad benigna, no había más que un paso. La inoculación a iólica ué la p ime a en a i a, que llenó de glo ia al inmo al Jenne . Pues hoy que sabemos que los mic obios son los agen es ac i os y esenciales de los i us, y cuando conocemos co no acabo de deci os, las a- iadas in luencias que les hacen modi ica sus condiciones de i- alidad; se ha ocu ido á homb es eminen es que dichos mic o- bios debili ados podían p oduci las en e medades a enuadas. A es a idea se deben las bene iciosas aplicaciones á los animales de las acunas del ca bunco sin omá ico, del cóle a de las gallinas, y de la en e medad in ecciosa del pue co. El descub imien o de la acuna de la abia al pe mi i se anspo ada á la pa olo- gía humana, ha enido á colma la glo ia del in a igable sabio M . Pas eu . Po mucha ince idumb e que se a ibuya oda ía á los p ime os ensayos, la a enuación de los i us da espe anzas y ab e ho izon es á la p o ilaxis de g an núme o de en e meda- des in ecciosas. Como odo iene su azón de se en la economía uni e sal, nos bas a á es a diseminación que hemos is o de los mic obios en odas pa es pa a hace nos c ee la in luencia inmensa que dichos gé menes es án llamados á eje ce . Sin en a en conside- aciones ilosó icas sob e el mo imien o y la ans o mación de la ma e ia que ellos a o ecen, conclui é mi abajo a ando de expone os el papel que desempeñan como agen es de las e men- aciones (in luencia zimógena) como de e minan es de la pu e- acción (in luencia sep ógena) como p oduc o es de•cie as colo- aciones (in luencia c omógena) y como agen es de cie as en e - 126 ! p edales del homb e y de los animales (in luencia pa ógena). De ine I)uclaux las e men aciones, diciendo son «las ans o - maciones químicas que expe imen an cie as sus ancias disuel as bajo la in luencia de sé es o ganizados, siemp e p i ados de clo- o ila que se desa ollan y i en en el in e io del líquido que e men a.» Los o ganismos que ob an como e men os e dade- os ó igu ados pe enecen á las amilias de las muco ineas, los saca omice os y los esquizo i os ó mic obios; no enemos po qué ocupa nos aquí de las dos p ime as, pues ya hemos hablado de ellas y pasa emos á expone los mic obios zimógenos. En e los mic ococos se encuen an el mic ococo del ino ila- men oso que p oduce un cambio mucoide del ino y de la ce - eza; el inic oco-2us un e que de e mina la e men ación amo- niaca' de la u ea, y el mic ococus de la os o ecencia que se ob- se a o mando zoogleas en el pescado y en la ca ne pod ida. En el g upo bac e iun, encon amos el bac e ium lac is que o igina la e men ación lác ica ácida, ans o mando el azúca de leche en ácido lác ico, el bac e ium ace i ans o ma el alcohol en áci- do acé ico y se no a en g an can idad en la ce eza que empieza á ag ia se. En e los bacilos se obse an, el bacilus bu y icus, e men o bu i ico de Pas eu que se encuen a en las pa a as, pe- pinos, leche, queso y zanaho ias al e adas, es el agen e de. la e men ación bu í ica de la leche y del queso; el es ómago de los he íbo os lo con iene en g an can idad y al e a la diges ión de es os animales. El bacilo dispo a caucásica que se p esen a en la e men ación del kou nys, no se iene segu idad si es en- gend ada po él ó po el saca omice micode ma. Los géne os espi ilum y espi ócae o no ienen esquizó i os zimógenos cono- cidos. Al lado de los mic obios zimógenos se colocan los mic obios sep ógenos ó sean los que dán luga á la pu e acción. Según Co nil y Samuel la pu e acción no es más que el conjun o y el esul ado de las dis in as e men aciones que los cue pos anima- les y ege ales son asien o después de su mue e. Los mic oco- , us sep ógenos son muy nume osos, y los encon amos en odos los si ios que exis an es os de ejidos mue os. En e las bac- e ias, el bac e ium b icola y el bac e ium e mo que según Cohn 121 se le debe conside a sino como el único al menos como el p in- cipal agen e de la pu e acción. En los bacilos, el bacilus ulna que se obse a en los líquidos pu e ac os, el bacilo sép ico que se é en la ie a -y sang e pu e ac a, y el bacilos sub ilis que es muy común en odas las ma e ias o gánicas icas de azoe y al as de ida. En las aguas de los pan anos exis en el ib io se - pens, el spi ocae e plica ilis, y los spi ilos olun ans y sangni- neuni. Los mic obios de in luencia c omógena más conocidos son, el mic ococus p odigiosos, que dá un colo ojo de sang e á la sus- ancia en .que se encuen a el mic ococus lu eus que p oduce el colo ama illo del sudo . y los mic ococus cyaneus azul, iola- ceus iole a, ul us colo de moho, y a aucan ius, colo de na- anja. En e las bac e ias, el bac e iun xan hium al cual debe la leche su colo ama illo después de la cocción, el bac e iun a u- ginosun que dá el colo e doso al pus, y el bac e iun cyanoge- num que p oduce la colo ación azulada de la leche. En los baci- los el ube es el p incipal, es de un colo ojo de lad illo y se p esen a en el a oz cocido. Si g ande es la impo ancia de los mic obios como agen es de la e men ación y de la pu e acción, si su acción c omógena es una cu iosidad cuando pene an en nues o o ganismo y de- e minan en e medades, su in luencia es de las más no ables y conside ables, En e la mul i ud de esquizó i os que nos odean po odas pa es exis e un- g an núme o que no ienen ni sob e el homb e ni sob e los animales acción alguna pe judicial; pe o los hay que pa ecen de una mane a e iden e en elación ín ima de causa ó e ec o con las en e medades in ecciosas, an o de es os úl imos como del p ime o, ales son los mic obios pa ógenos. Pa- a pode deci que un mic obio es pa ógeno, es p eciso: I.", que el mic obio en cues ión sea encon ado en odos los casos de la en e medad que se c ea p oducida po él; y 2.°, que aislado po medio de cul i os sucesi os y comple amen e pu o sea capaz de de e mina la en e medad p imi i a inoculándolo en un animal cualquie a. Es á oda ía muy lejos de llena se es as dos condi- ciones pa a odos los mic obios que en la ac ualidad se conside- an como pa ógenos; segui emos el mismo o den de exposición 128 que en los zimógenoS y c omógenos, ijándonos algo más solD e los que engan es ablecida con mayo segu idad su acción pa- ógena. En e los mic ococos encon amos el mic ococus o a us y el bombycis en los hue os, sang e y ubo in es inal de los gusanos de seda a ec os de la eb ina ó de la laché ie; el mic ococus de. la sep icemia y de la picemia de los conejos, el mic ococus de la nec osis p og esi a de la a a; el de la sep icemia consecu i a al ca bunco; el cual inoculado á conejos los ma a á los dos días po una especie de sep icemia sin supu ación. El mic ococus pió- genes que inoculado en animales p oduce en el si io supu aciones y en la sang e la piemia. El es aphilococus piógenes, au ens y albus, el mic ococus piógenes enuis y el s ep opcocus piógenes que son los que dan luga á la supu ación; los mic ococus de la os eomieli is y del o únculo, no son más que dis in as o mas de es os úl imos. Los mic ococus de las alsas memb anas di é icas no han podido se inoculados ni cul i ados; lo mismo puede de- ci se de los que se encuen an al ni el de las pús ulas en las ca- idades al eola es del cue po mucoso de Malpighio en la i uela y en la acuna, y o o an o de los obse ados en la esca la ina en el sa ampión y en la pneumonia ubeólica. Finalmen e ene- mos los mic ococus de la pulmonía y de la gono ea ' , is o el I.' en los pulmones, bazo y sang e de los indi iduos a acados de pulmonía ib inosa, y el 2.° en los que padecen u e i is simple. En las bac e ias pa ógenas se desc iben es especies, y sólo se a a de esquizó i os que de e minan a ecciones expe imen a- les que no ienen analogía con las en e medades del homb e; a- les son el bac e ium de la sep icemia de los conejos, el de la sep- icemia de Da aine, y el del cóle a de las gallinas. No sucede es e) en el géne o bacilo, que es donde obse a.. mos los mic obios más impo an es, bajo el pun o de is a que nos ocupa. El bacilo del ca bunco sin omá ico, el cual, some ido á una empe a u a de 850 C. du an e seis ho as é inyec ado en co a can idad, p o oca un a aque lige o, que -p es a inmunidad pa a o os sucesi os. El bacilus au h acis que se encuen a en la sang e y sob e odo en los asos del hígado . , pulmón y bazo de los animales mue os de ca bunco; se ep oduce po espo os; és- '129 os no se des uyen po la pu e acción, po lo cual, en 'los si ios donde han sido en e ados animales mue os de ca bunco, los es.- po os ienen á la supe icie de la ie a po medio de los gusanos de és a, y p o ocan la inoculación de los animales que an . á pas- a á es os si ios; cul i ados en el caldo de gallina á 430 no dai l espo os, y á las cua o semanas pueden se i de acuna, 'o igi- nando una en e medad benigna que con ie e inmunidad. El baci lo de la sep icemia de la a a, el de la e isipela del conejo el de ouge ó mal ojo del ce do y del mue mo, de e minan es as en- e medades. En el ai e, agua y suelo de los pan anos, pupulan los bacilos malá icos que se conside an como agen es de la in ección palúdica, pues inoculados á conejos o iginan las di e sas o mas del paludismo. La e an los ha is o en los suge os a acados de ieb es in e mi en es, bajo es aspec os, que no son sino o mas dis in as del mismo pa ási o. El bacilo de la lep a, hallado en los ubé culos, mucosas y ganglios de los lep osos, son muy pa eci dos á los de la ube culosis, dis inguiéndose po la acilidad con que se colo ean po la uschina, no han podido se inoculados, El bacilo de la ube culosis, desc i o magis almen e po Koch, exis e en los ubé culos, espu os, sang e, e c., de los ube culo- sos, cul i ado é inoculado á los animales, ha ep oducido las lesio- nes ube culosas. Los bacilos di é icos se han encon ado en el bo de de la in il ación celula del chanc o indu ado en las pápu- las, placas mucosas y gomas si ilí icos; no se ha conseguido ni cul- i a los ni inocula los. Klebs habla de los bacilos en las alsas memb anas di é icas, y Loe e ha conseguido p oduci la en e - medad inoculándolos. En los ib iones pa ógenos habla emos únicamen e del baci- lo í gula de Koch ó ib ion colé ico, encon ado en el espe- so de la mucosa in es inal y en las deposiciones de los colé icos; se ha is o ambién ue a del o ganismo en las aguas es ancadas de la India; son ae obios, no ienen espo os, y dan po los cul i- os ilamen os espi ales más ó menos la gos. Koch lo conside a como la causa especí ica del cóle a, á pesa de no habe conse- guido p o oca dicha en e medad po la inoculación de es e mi- c obio. Hace poco se asegu a que dicho au o ha podido p o- oca lo en los conejillos de Indias; pe o c eo que aun no ha publicado el p ocedimien o, ó al menos yo no lo conozco. Po úl imo, el spi ocae o pa ógeno, desc i o po Obe mie , se obse a en la ieb e ecu en e, y Koch ha p oducido dicha ieb e en los animales po la inoculación de sang e humana que con enía dicho esquizó i o. Te mina é mi abajo con las palab as de Co nil: en el día, dice, es p eciso econoce que exis e una comple a doc ina mé- dica, basada en el conocimien o exac o del pa asi ismo, y espe- cialmen e en el es udio de los mic obios; pe o no debemos ol i- da que odos los pa ási os necesi an un e eno ap opiado pa a su ge minación; és e lo cons i uye la p edisposición pa ológica indi idual—HE DICHO. LA TUBERCULOSIS BAJO EL PUNTO DE VISTA HISTÓRICO, CRÍTICO Y EXPERIMENTAL Con e encia dada en la Escuela de Medicina de Se illa el 14 de Ab il de 1888 POR EL DR, D. ENRIQUE ROMERO Y PEDREÑO Ca ed á ico de Clínica médica. SEÑORES: Aun no hace mucho, el 24 de Ma zo de 1882, p esen ó Koch á la sociedad médica de Be lin una comunicación, demos ando la na u aleza pa asi a ia de la ube culosis y dando á conoce el mic o-o ganismo que le e a p opio. Tal descub imien o, p esen- ido ya po algunos, debió se ecibido con sa is acción inmensa po los expe imen ado es; los cuales desde Villemin, se habían a anado incesan emen e en es e sen ido, p epa ando sin géne o de dudas, el a o unado hallazgo del sabio alemán; á quien des- pués de p olijos abajos, ha sido o o gada la glo ia de hace i mes sus c eencias y de da nos á conoce la comp obación más pe ec a del hecho. A pesa de la impo ancia, que bajo múl iples aspec os o ecía es e acon ecimien o, no odos a a on de escla ece sus dudas, ni ep imi sus descon ianzas injus i ica- das: húbolos, al ez, en mayo núme o, imp esionables ó dis- pues os á acep a la nue a idea, sob e la na u aleza de la en e - medad; los cuales empeza on á abaja con a do , en a e iguación de lo que hubie a de cie o, en las conclusiones del ilus e bac e- iólogo. Pe o, la o una, como ocu e ecuen emen e, no pudo se igual pa a odos, llegando á comp oba la exis encia y acción 132 pa ogené ica del nue o elemen o, los que se ciñe on al camino ya azado, á u ie on su iciencia é inicia i a en el p ocedimien- o: los demás encon a on en su al a de mé odo expe imen al, inco ección écnica, mo i o pa a c í icas y censu as. En e és- as, la que más llamó la a ención ué una de Spína, di ec o de abajos mic o-g á icos del labo a o io del p o eso S ike de Viena; la cual, e u ó Koch, ace a y ic o iosamen e, en su é- plica á los impugnado es de su descub imien o, publicada po el mes de Ma zo de 1883, en el semana io médico alemán. Desde es a echa no han dejado de hace se nue as objeciones, pudien- do deci se que la gene alidad de ellas abunda en su ilezas y de- iciencias en la expe imen ación, po lo que ca ecen de oda im- po ancia. Y sin emba go, es a con adicción misma, e idencia la necesidad de insis i en el es udio; con lo cual es de espe a que á p opo ción de que sean mayo es las a iciones expe imen ales y mic o-g á icas, sob e odo las bac e iológicas,- y el pe ecciona- mien o y p ác ica de la écnica, se acili a á la esplo ación de los elemen os y p oduc os pa ológicos, y se llega á más p on amen- e á cons i ui en dogma lo que oda ía no se encuen a, en mi concep o, su icien emen e demos ado. Tal ez en el p óximo cong eso de Julio, que pa a el es udio de la ube culosis, ha de celeb a se en Pa ís, puedan esol e se es as cues iones, en bien de la humanidad y en hono del p og eso de la ciencia. Después de es a ápida ojeada sob e la his o ia mode na de la ube culosis, es in e esan e conoce el alo de los abajos de Koch pa a la ciencia, has a qué pun o y bajo qué aspec o han po- dido a ec a á los conocimien os que an es se enían espec o de la ube culosis, y qué en ajas ó u ilidad aen al médico en su debe de enjuicia es e padecimien o. Pa a es e e ec o, y hace me ódico mi abajo, dejando apa e el es udio del agen e in ec- cioso de la en e medad, que debe se pu amen e de la écnica, he de ija po hoy mi a ención en el conocimien o de la e iología, azando á g andes asgos su diagnós ico y abocando, cuan o sea posible, las cues iones de he encia y con agio. No es nue a, ni mucho menos, la ap eciación del con agio de la ube culosis: las a i maciones ulga es que en es e caso pa e- ce jus i ica la adición en el juicio clínico de los médicos de 133 aquella época, su in luencia po o a pa e e lejada én las leyes que en emo os iempos igie on en nues a pa ia y en 'o os países, bajo el concep o p o ilác ico, demues an cla amen e que no pasó desape cibida la posibilidad de asmi i se dicha en e me- dad de unos á o os indi iduos. Es p eciso eni á nues o siglo y su i el yugo de la escuela isiológica pa a e languidece es- as ideas: las cuales, si en un p incipio ue on sus en adas po p ác icos dis inguidos, después nadie a ó de sos ene las, siendo, como el de la ciencia e iológica en gene al, menosp eciadas y aun negadas po algunos homb es aliosos. Pe o, no podía po mucho iempo pasa desape cibida, ni ol idada cues ión an im- po an e; y á Villemín cupo la o una de hace e i i aquel an- iguo concep o, ab iendo ancho camino hacia el conocimien o ín- imo de la en e medad, al demos a la inoculabilidad de la u- be culosis del homb e á los animales. Sus abajos, sin deja de se mal juzgados po algunos, encon a on p on amen e eco en auxilia es labo iosos y a a os de sabe ; las co ien es cien í icas habían acep ado un de o e o más con enien e al p og eso de la ciencia, y A mann, Valen ín, Co nil, Klebs, Cohnheim, F aenkel, Toppeine , Toussain y o os muchos, no sólo con i ma on sus in es igaciones, sino que demos a on su asmisibilidad po o as ías, y aun sospecha on el pa asi ismo. Po úl imo, Koch, después de labo iosas en a i as écnicas, encuen a el bacilo del ubé culo, y po una se ie de cul i os y expe iencias sucesi as y me ódicas hace e que él es la causa p óxima de la en e me- dad, a i mando al mismo iempo su condición con agiosa é in ec- i a. Sin emba go, odas es as expe iencias, ha o elocuen es po sí mismas, demos aban sólo la en idad pa ológica y su asmisi- bilidad expe imen al, del homb e á los animales ó de un animal á o o; y á la obse ación clínica, con enien emen e auxiliada, le ha ocado lo que po legi imidad le co espondía: comp oba la e dad de es os hechos ó a i maciones, señalando los casos en que la in ección ha sucedido de homb e á homb e, ó de los ani- males á és e. He aquí algunos ejemplos omados de dis in as pu- blicaciones. Ed.  e, Lehman, ha e e i do cie o núme o de casos d inoculaciones especí icas de ube culosis; en las cuales la en e , meciad ue asmi ida á diez niños heb eos po la ci cuncisión i- 134 ual, al se chupada la sang e p oceden e de la he ida incisa po un unciona io en e mo de aquel mal; seis de es os niños mu ie- on de meningi is ube culosa y la o a pa e á consecuencia de debilidad gene al, p oducida po in ección. Casos análogos han sido desc i os po Nsembe g y Ho mokl. G. Midcleldo p e ie e uno de in ección ube culosa po una he ida pene an e en la a - iculación de la odilla: y en él se pudo comp oba la exis encia de los bacilos del ubé culo en la memb ana de la cápsula de la a iculación, esecada seis semanas después de causada la lesión, su ida po un niño de diez y seis años de edad, comple amen e sano has a en onces. Palau e ie e casos de pe sonas que habían es ado en cón ac o con animales ube culosos ó con sus p oduc- os; ca nice os,. coche os y cocine os; y comp obó en mani es a- ciones locales la exis encia del bacilo, de e minando en odos ellos . que se a aba de una especie de ube culosis local de la piel. Po úl imo, el seño Tseche ming de Copenhague, e ie e el siguien e in e esan e caso de una c iada obus a, sin an eceden- es he edi a ios, sin mani es ación alguna esc o ulosa y que se ía á una seño a a ec a de isis a anzada. Pocos días an es de mo i es a en e ma, se ompió el aso en que escupía, y la c iada se hi- ió lige amen e con uno de los acmen os en el do so del dedo medio de la mano. Iníciase al ededo de la pequeña he ida una especie de pana- dizo, que sin supu a , dió luga á la o mación de un pequeño nódulo subcu áneo, odeado de indu aciones y poco dolo oso; y á los es meses se p esen ó un in a o de los ganglios cubi ales y axila es. La en e ma cu ó; y, is a algunos meses después, gozaba de buena salud y no p esen aba sín omas o ácicos. Es- udiados al mic oscopio el nódulo y los ganglios ex i pados, se encon a on en ellos ocos ube culosos con he mosas células gi- gan es. T a ados los co es según el p ocedimien o de Eh lich pudie on e se pe ec amen e los bacilos de Koch. Si el encon- ado en los p oduc os del homb e y los animales y sepa ados de cualquie o o ge men po cul i os es e ilizados, p oduce la ube culosis, apa eciendo de nue o an as eces como se ep o- duzca es a en e medad: y si, po úl imo, hemos de da c édi o á las an e io es obse aciones y á o as muchas que no menciono,