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Fiesta religiosa y virtuosismo artístico en Los Sirgueros de la Virgen sin original pecado, de Francisco Bramón

Hopkins Rodríguez, Eduardo Francisco

Abstract

Este artículo intenta profundizar en los mecanismos retóricos, teológicos y autobiográficos que están detrás de Los Sirgueros de la Virgen sin original pecado, de Francisco Bramón (1620). Una novela pastoril a lo divino concebida para celebrar la Inmaculada Concepción de María, dogma aún en debate en el siglo XVII, pero con una fuerte devoción entre los españoles, tanto en España como en sus colonias americanas. Una oportunidad que Bramón aprovechó no solo para honrar a la Inmaculada, sino también para denunciar las condiciones precarias de los autores en la Nueva España a través de un complejo edificio de erudición.

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77 Este artículo intenta profundizar en los mecanismos retóricos, teológicos y autobiográficos que están detrás de Los Sirgueros de la Virgen sin original pecado, de Francisco Bramón (1620). Una novela pastoril a lo divino concebida para celebrar la Inmaculada Concepción de María, dogma aún en debate en el siglo XVII, pero con una fuerte devoción entre los españoles, tanto en España como en sus colonias americanas. Una oportunidad que Bramón aprovechó no solo para honrar a la Inmaculada, sino también para denunciar las condiciones precarias de los autores en la Nueva España a través de un complejo edificio de erudición. Palabras clave: Novela pastoril, Inmaculada Concepción, Autobiografía, écfrasis, América colonial. This article tries to deepen into the rhetoric, theological and autobiographic mechanisms that lie under Los Sirgueros de la Virgen sin original pecado by Francisco Bramón (1620). A divine pastoral romance conceived to celebrate the Immaculate Conception of Mary, dogma still under debate during the 17th century, but with a strong support among the Spaniards, both in Spain and its American colonies. An opportunity that Bramón grabbed not only to honor the Immaculate, but also to denounce the poor conditions that authors suffered in the New Spain through a complex erudition structure. Keywords: Pastoral romance, Immaculate Conception, Autobiography, ekphrasis, Colonial America. . 78 79 rancisco Bramón, jesuita de origen criollo, fue bachiller y licenciado, graduado en artes, teología y cánones, miembro de la Real y Pontificia Universidad de México. En 1618 intervino en el certamen poético dedicado a la Inmaculada Concepción por el gremio de plateros de la ciudad de México. En 1654 compite en el certamen convocado con el mismo motivo por la Universidad de México 1 . En 1620 publicó Los Sirgueros de la Virgen sin original pecado, novela pastoril a lo divino dedicada al dogma de la Inmaculada Concepción. El Papa Paulo V, en el Decreto Sanctissimus Dominus Noster de 1617, prohíbe la defensa pública de la tesis maculista, es decir, aquella contraria al dogma de la Inmaculada Concepción. El Rey de España asumió esta limitada disposición papal favorablemente con respecto a su devoción y dispuso las respectivas celebraciones en homenaje a la Virgen. Cuando Felipe III, deseoso de la difusión del misterio de la Inmaculada Concepción, buscó la colaboración de la Universidad de Salamanca, el claustro en pleno, que había dado su apoyo en las gestiones ante el Papa, introdujo bajo normativa estatutaria en 1618 la fórmula del juramento de «enseñar y defender este misterio». La obligación sería aplicada también en las universidades hispanoamericanas. Es interesante mencionar que, como parte de las festividades en homenaje al nuevo juramento, la Universidad de Salamanca encargó a Lope de Vega la elaboración de La limpieza no manchada, una comedia dedicada a «conmemorar y celebrar la fiesta del juramento del estatuto de defender el misterio de la Inmaculada Concepción» 2 . En este contexto festivo, Francisco Bramón publica su novela en 1620 en Nueva España. El autor hace alusión a las autorizaciones de la Iglesia respecto a la celebración de la Inmaculada: […] como nuestro Sanctissimo Paulo V, de loable memoria avia por su breve (dando licencia que se celebre la Inmaculada Concepción) admitido el pio zelo de la devoción christiana; y como antes que su Santidad, el Papa Sixto Quarto, y otros muchos Pontífices Summos con Pio Quinto, avian concedido a la Christiandad 1 «En 1633 era presbítero, predicador, y confesor, bachiller graduado en artes, teología y cánones y prefecto de la congregación de la Anunciata del Colegio de la Compañía de Jesús. […] Con seguridad participó en dos certámenes de poesía dedicados a la Inmaculada Concepción: el de 1618, bajo el patrocinio de los plateros de la ciudad de México, y el de 1654, organizado por la Real y Pontificia Universidad de México. En el segundo obtuvo el cuarto lugar» (Jorge , «Utopía inmaculada en la primavera mexicana. Los sirgueros de la virgen sin original pecado, primera novela novohispana, 1620», Estudios de historia novohispana, 30, 2004, p. 94). 2 Águeda María , Salmantica Docet. La proyección de la Universidad de Salamanca en Hispanoamérica, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1975, p. 87. F 80 muchas y copiosas indulgencias, celebrando con proprio officio la Concepción immaculada de Maria Reyna de los Angeles 3 . La temática mariana es el centro de la novela. Narrador, personajes, discursos, diálogos, canciones, poemas, un auto religioso, etc., están dedicados a dicho tema. El culto mariano inmaculista lo invade todo. No hay espacio ni tiempo para otras consideraciones, salvo los motivos autobiográficos. Los intereses amorosos individuales propios del universo de la literatura pastoril son objeto de renuncia o postergación. Sirgueros son los educados y sofisticados pastores que cantan y especulan en alabanza de María. Los personajes del género novelesco pastoril tienen una configuración altamente convencional, son disfraces que encubren personajes unitarios o desdoblados procedentes de la realidad histórica. Este aspecto de la presencia de personajes cultos disfrazados de pastores pertenece a lo esencial del género desde sus orígenes en la Antigüedad. Es frecuente en las novelas pastoriles la presencia de comentarios explicando el origen urbano y cosmopolita, así como la condición culta y la pericia poética de los pastores que participan en el relato, conscientes de sus habilidades artísticas para la poesía. En determinadas ocasiones, se da cuenta también de los motivos que han impulsado a los personajes a vestirse de pastores y trasladarse al campo. En La Galatea de Miguel de Cervantes hay varias escenas en las que se trata este asunto. Por ejemplo, en el libro II, Teolinda descubre el origen de Tirsi y Damón, pastores dedicados a la música: […] tan aventajados los dos en todo género de discreción, ciencia y loables ejercicios que no sólo en el circuito de nuestra comarca son conocidos, pero por todo el de la tierra conocidos y estimados. Y no penséis, pastoras, que el ingenio destos dos pastores sólo se extiende en saber lo que al pastoral estado se conviene; porque pasa tan adelante que lo escondido del cielo y lo no sabido de la tierra por términos y modos concertados enseñan y disputan 4 . Bramón sigue puntualmente la tradición genérica de la pastoral narrativa, con las transformaciones necesarias para la materia religiosa que ha adoptado. La tradición pastoril, por la temática amorosa, así como por la fuerte presencia de material poético y 3 Con «proprio officio» se refiere al documento papal personal denominado motu proprio (Francisco , Los sirgueros de la virgen sin original pecado, México, Juan de Alcázar, 1620, ff. 42r-42v). 4 Miguel de , La Galatea, eds. Francisco López Estrada y María Teresa López García- Berdoy Madrid, Cátedra, 1999, p. 251. 81 filosófico, resulta apropiada para los objetivos del autor, pues permite poner en escena el amor a lo divino, la exposición doctrinal religiosa, la lírica mariana. Inclusive Bramón utiliza la discursividad epistolar propia de la narrativa pastoril en el Romance en forma de carta dirigida a la Virgen de Los Remedios con la finalidad de reclamar su presencia por haberse ausentado del pueblo de Los Altos al tener que ser trasladada a la catedral de México para aliviar a la población de una sequía 5 . Este es un poema que parece haber circulado en la realidad como texto autónomo y recibido el aprecio del público: […] rogó Florinarda a Anfriso les cantasse aquel celebrado romance que compuso con título de carta que los Pastores de los altos embiaron a la Virgen de los Remedios, mostrando el sentimiento de la ausencia que hizo cuando vino a la Cathedral Mexicana a remediar la abrasada tierra 6 . Se consigna la fecha del traslado de la imagen, el 11 de junio de 1616, y se da cuenta del viaje de casi tres leguas que el autor Anfriso hizo a pie de un templo a otro. Recordemos que Bramón se fusiona con su personaje Anfriso. Por algo en la dedicatoria al Obispo de Michoacán se califica «rústico yo», advirtiendo tanto de su modestia como de su condición de figura pastoril. Cuando Menandro pregunta por su nombre, Anfriso explica que se llama así «por ser nombre correspondiente, y que frisa al que recibí quando la Iglesia nuestra Madre me conoció por hijo reengendrándome con las aguas de la vida, y Espíritu sancto» 7 . Frisar tiene aquí el sentido de «bordear, aproximarse». Es decir, Anfriso como anagrama de Francisco 8 . Uno de los problemas que debe resolver la novela pastoril consiste en evitar la fragmentación de la serie de episodios y digresiones. El principio de continuidad narrativa exige la construcción de diversos enlaces entre personajes, historias, diálogos, discursos en prosa, debates, formas poéticas y dramáticas, epístolas. Para solucionar esta dificultad Bramón sigue a Ovidio en su Metamorfosis, un modelo sumamente complejo en lo formal y en lo ideológico. Ovidio es mencionado con frecuencia en el 5 Francisco , op. cit., ff. 36-38. 6 Ibíd., f. 35v. 7 Ibíd., f. 83r. 8 Enrique , «La forma “autor –personaje-autor” en una novela mexicana del siglo XVII», en Crítica interna, Madrid, Taurus, 1960, pp. 29-30. 82 texto, llamando la atención hacia el sentido de estas alusiones 9 . Se trata de un juego entre textos basado en la derivación de una obra desde otra de gran prestigio. Al respecto, en primer lugar, consideramos que el principio ovidiano del perpetuum carmen (canto continuo, ininterrumpido) es aplicado en Los Sirgueros procurando evitar soluciones de continuidad o interrupciones en la secuencia discursiva, incluso dentro de su ordenamiento en tres libros. Las acotaciones en el auto «del triumpho de María, y gozo mexicano», incorporado en la obra, son una buena solución para no romper la continuidad en la exposición novelesca, pues su enunciación asume la perspectiva del suceso pasado. Un segundo aspecto concierne al principio de metamorfosis que interviene en los elementos formales y en lo conceptual. En lo formal, las metamorfosis de la multitextualidad las observamos en la transformación de un tipo de discurso en otro; de una composición en otra; de los jeroglíficos, alegorías y emblemas transmutados en los poemas y en las declaraciones o exposiciones de sus múltiples significados. Cabe incluir las mutaciones entre el narrador y Anfriso, entre este y el autor 10 . En lo conceptual, la metamorfosis como clave ideológica del universo pitagórico en la obra de Ovidio se adopta en Los Sirgueros en el problema de la salvación del género humano por intervención de la Virgen. Esta es una múltiple metamorfosis, que consiste en que María, siendo mujer, haya sido liberada del pecado original y en que, por este motivo, se convierta en mediadora entre lo humano y lo divino, intercediendo en la liberación de la culpa humana, generando así la transformación de los hombres desde el pecado hacia la virtud. Igualmente, las mutaciones de símbolos y significados conforman procesos de metamorfosis. Un tipo de metamorfosis que es tanto formal como conceptual consiste en el paso de los conceptos teológicos a la representación teatral en un auto. Un tercer momento surge con relación al esquema que en Metamorfosis propone Ovidio consistente en una secuencia desde los 9 Para disponer el paisaje de la acción narrativa se toma las transformaciones de personajes en flores de acuerdo con Ovidio: «En el más alegre y bien matizado lienzo, que el pincel valiente de la ingeniosa naturaleza adornó con las transformaciones fabulosas, que en heroico metro celebra Ovidio en sus Metamorfoseos […]». Con lo cual el espacio, producto de metamorfosis, será el medio en que se desarrollarán las metamorfosis religiosas y artísticas. También cita al autor de Metamorfosis en una acotación del auto: «el Peccado original (que causó horror en ver su espantable figura, vestido como en famosos versos cuenta Ovidio)». (Francisco , op. cit., f. 134r). 10 Aunque sin hacer la correlación con Ovidio, Anderson Imbert detecta una de las vertientes de transformación formal en la novela: «la curiosa metamorfosis de un género: la novela pastoril se hace sacro-pastoril y pastoril académica» (op. cit., p. 33). Amalia Iniesta nota la presencia de Metamorfosis, pero no le atribuye mayor relieve (Amalia , «Barroco virreinal de la Nueva España: Auto del triunfo de la virgen y gozo mexicano de Francisco Bramón», en Memoria de la palabra. Actas del VI Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro, coords. María Luisa Lobato y Francisco Domínguez Matito, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana-Vervuert, 2004, pp. 1075-1077). 83 orígenes del mundo hasta el presente apoteósico del emperador Augusto. Sobre este modelo, en Los Sirgueros Bramón sigue un trayecto que va desde los orígenes del pecado hasta culminar en una exaltación de la virtud en la Virgen y en un homenaje a sí mismo como autor. En la novela de Bramón, la organización del material comprende una línea teológica y una línea celebratoria. Lo teológico se concentra en la argumentación retórica de tipo judicial y demostrativo acerca del pecado original, la condición excepcional de la Virgen y el misterio que implica, así como en sus consecuencias para los seres humanos. La línea retórica argumentativa o epidíctica consiste en la preparación de la fiesta para aclamar el misterio de la Inmaculada Concepción, así como en su realización y en el recuento de los sucesos festivos. Para la celebración se convoca la movilización de todo el ingenio de los pastores en la planificación de los detalles (un arco triunfal, corridas de toros, juegos, bailes, comida, teatro). También se solicita la respectiva inversión económica, así como la intervención personal en los distintos momentos de la festividad. La fiesta barroca es una convergencia de componentes visuales, auditivos, cinéticos, lúdicos, rituales, artísticos, textuales, que ha sido multiplicada al ser trasladada a la novela, en cuyo programa de amplificación discursiva Bramón abarca los motivos y justificaciones, su diseño y elaboración, la distribución de responsabilidades y tareas, el recuento detallado de su realización, la explicación de las significaciones de los símbolos, emblemas, jeroglíficos y alegorías, la forma del fin de fiesta, etc. La tendencia teológica y la festiva están fuertemente entrelazadas, de tal manera que todo constituye un único homenaje a la Virgen. La vertiente teológica requiere minuciosas explicaciones del misterio de la Inmaculada, las cuales generan respuestas entusiastas entre los pastores. Pero se necesita promover tanto el dogma como el homenaje de una manera más clara ante otro tipo de creyentes como son las personas de distintas partes de la región. Con tal propósito, el erudito pastor Anfriso, máscara del autor 11 , escribe y pone en escena un «acto» o auto «del triumpho de María, y gozo mexicano» 12 , pieza teatral en la que se expone de manera sencilla los atributos de la Virgen como vencedora del pecado. La situación compositiva del auto en el final de la novela y su posición al servicio del esclarecimiento de la significación de los conceptos 11 Para Enrique : «Bramón anda por la novela enmascarado de Anfriso» (op. cit., p. 33). 12 Francisco , op cit., f. 85r. 84 religiosos previamente vertidos, reproduce a gran escala la relación estructural y temática que suele darse entre la loa y el auto sacramental correspondiente. En un auto sacramental típico, es decir, de temática eucarística, observamos entre sus obligaciones la de exponer con amplitud los misterios del rito eucarístico enunciados en la loa que lo antecede. En realidad, el auto es una glosa o expansión de lo propuesto en la loa o de alguna cuestión doctrinal trazada por el título o la introducción del texto. La loa plantea la necesidad de representación de su tema teológico en el escenario, estableciendo un esquema de teatro dentro del teatro. En este sentido, la loa es un elemento esencial de la forma del auto sacramental. En ella se introduce las consideraciones que el auto glosará con alegorías puestas en acción. La función del auto consiste en aclarar la doctrina propuesta en la loa mediante el recurso de la amplificación a través de la actualización narrativa, sea histórica –en sentido civil o religioso– o fabulosa, es decir, mitológica. En la loa se procura dejar establecidos los lazos institucionales de la obra teatral con la Iglesia y se busca promover la integración social entre los fieles que asisten al espectáculo. Paralelamente, se manifiesta el propósito de contribuir al prestigio del poder real, señalando la disposición del auto para el elogio de España, como fuente de defensa y difusión de la cristiandad. La loa es también el sector de la composición dedicado a discurrir acerca del auto sacramental, registrando características, definiciones, destinatario, explicaciones concernientes a los recursos retóricos empleados, etc. En primer término, esto se debe, obviamente, al carácter introductorio de esta sección: «¿pues cómo ha de introducirse / sin Loa un Auto?». Así interroga la Historia en la loa El verdadero dios pan de Pedro Calderón de la Barca 13 , dando lugar al establecimiento de las condiciones protocolares que hacen necesaria la presencia de este género en la definición de lo que es un auto sacramental. Al mismo tiempo, estos versos señalan que una función de la loa consiste en definirse como tal. Pero también, debido a su contexto proposicional como unidad que proyecta los enigmas que serán elucidados durante la escenificación, es indispensable explicitar las reglas del juego –que no es otro que el juego de los diferentes grados de relación entre lo literal y lo alegórico– así como la escala de los significados doctrinales y el conjunto de los actos metafóricos estructurados como ritual panegírico del sacramento 13 Pedro , Obras completas. Tomo III. Autos sacramentales, Madrid, Aguilar, 1952, p. 1240. 85 de la eucaristía 14 . También interviene aquí la técnica de la escritura prefigurativa (a la manera de la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento) que delimita la relación entre loa y auto como una dependencia. En tales condiciones, no solamente la loa prefigura al auto, sino que este último, a su vez, revierte prefigurativamente sobre la primera. No obstante, a pesar del predominio de la loa como soporte de las antedichas definiciones en torno al auto sacramental, podemos encontrar estas dilucidaciones también durante el desarrollo del mismo, particularmente hacia el final, en una situación enfática en el momento en que está por darse la apoteosis al fusionarse con la exposición de la Eucaristía. Tomando en cuenta esta forma compleja en la cual se articula la loa y el auto sacramental, podemos considerar que en la novela de Bramón los antecedentes a la presentación del auto mariano cumplen la función de una loa a través de una intrincada y extensa exposición teórica en torno a la Inmaculada, que recibirá a través del auto su correspondiente iluminación espectacular. Cabe anotar que esta pieza teatral no es un auto sacramental, como suelen señalar algunos críticos 15 , sino una comedia religiosa, con partes cómicas a cargo del gracioso que se burla del personaje alegórico El Pecado. Como hemos indicado, podemos considerar como un tipo de metamorfosis el traslado de los conceptos teológicos al plano de la representación teatral. De esta manera, la obra resulta ser una totalidad de la cual el auto es una parte. En tanto totalidad, la novela de Bramón busca dar cuenta del proceso de la fiesta y sus valores simbólicos desde su preparación hasta su ejecución 16 . Hay otra forma estructural de la cual deriva la novela de Bramón que es la del relato ecfrástico. El concepto de écfrasis puede ser motivo de una aplicación reductiva 14 Una disquisición más amplia en torno a estos conceptos relativos al auto sacramental y a la loa puede verse en Eduardo , «La definición de auto sacramental y su función metadiscursiva en el teatro de Pedro Calderón de la Barca», Boletín del Instituto Riva-Agüero, 27, 2000, pp. 243-260. 15 Amalia , op. cit., p. 1075; y Jorge , art. cit., p. 97; «Espacio jurisdiccional, espacio espiritual y utopía en la Iglesia de la Nueva España del siglo XVII», en Libro Anual del ISEE, México, Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos, 2007, p. 40; «Entre el otoño, la primavera y la reforma de las costumbres. La vieja y la nueva España en la encrucijada del siglo XVII», Destiempos.com, 3.14, 2008, p. 93. 16 ve el problema de la unidad del texto desde el punto de vista de la creación del auto sobre el triunfo de la virgen: «nos parece patente que el libro tiene una cerrada unidad de autor y de estructura. No solo la novela y el auto son interdependientes, sino que en esa interdependencia reside el mayor valor de Los sirgueros: es la novela de la creación de un ‘auto’» (op. cit., p. 29). reconoce la unidad estructural de la novela a partir de la temática: «el narrador-religioso-poeta arma un conjunto de textos de distinta procedencia, aunque dentro de una unidad estructural, en la que una idéntica temática y argumentación se despliega en una variedad de aristas» (op. cit., p. 1074). 92 así como el demonio corrompió a la pareja original. La misma función compensatoria que el tema religioso cumple respecto al autor, la llevan a cabo los lazos de amistad, solidaridad y armonía que se establecen entre los pastores y Anfriso. La sociedad ideal que se configura en el espacio arcádico se opone a los mecanismos tortuosos de la historia real, como compensación, como defensa, como consuelo, como lugar de la verdad, de la justicia, del reconocimiento, de la generosidad y del arte. , Enrique, «La forma “autor–personaje-autor” en una novela mexicana del siglo XVII», en Crítica interna, Madrid, Taurus, 1960, pp. 19-37. Francisco, Los sirgueros de la virgen sin original pecado, México, Juan de Alcázar, 1620. ——, Los sirgueros de la virgen, ed. Agustín Yáñez, México, Imprenta Universitaria, 1943. , Pedro, Obras completas. Tomo III. Autos sacramentales, Madrid, Aguilar, 1952. , Miguel de, La Galatea, eds. Francisco López Estrada y María Teresa López García-Berdoy, Madrid, Cátedra, 1999. , Gérard, Metalepsis. De la figura a la ficción, México, FCE, 2004. , Cedomil, «La novela hispanoamericana colonial», en Historia de la Literatura Hispanoamericana. Tomo I. Epoca Colonial, coord. Luis Iñigo Madrigal, Madrid, Cátedra, 1982, pp. 369-406. , José Carlos, «La prosa novelística», en Historia de la literatura mexicana: desde sus orígenes hasta nuestro días, coords. Beatriz Garza Cuarón, Georges Baudot y Raquel Chang-Rodríguez, México, Siglo XXI, 1996, II, pp. 288-322. , James A. W., Museum of Words. The Poetics of Ekphrasis from Homer to Ashbery, Chicago-London, The University of Chicago Press, 1993. 93 , Eduardo, «La definición de auto sacramental y su función metadiscursiva en el teatro de Pedro Calderón de la Barca», Boletín del Instituto Riva-Agüero, 27, 2000, pp. 243-260. , Amalia, «Barroco virreinal de la Nueva España: Auto del triunfo de la virgen y gozo mexicano de Francisco Bramón», en Memoria de la palabra. Actas del VI Congreso de la Asociación Internacional del Siglo de Oro, coords. María Luisa Lobato y Francisco Domínguez Matito, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana-Vervuert, 2004, pp. 1073-1081. , Murray, Ekphrasis. The Illusion of the Natural Sign, Baltimore-London, The Johns Hopkins University Press, 1992. , Águeda María, Salmantica Docet. La proyección de la Universidad de Salamanca en Hispanoamérica, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1975. , Jorge, «Utopía inmaculada en la primavera mexicana. Los sirgueros de la virgen sin original pecado, primera novela novohispana, 1620», Estudios de historia novohispana, 30, 2004, pp. 93-116. ——, «Espacio jurisdiccional, espacio espiritual y utopía en la Iglesia de la Nueva España del siglo XVII», en Libro Anual del ISEE, México, Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos, 2007, pp. 27-40. ——, «Entre el otoño, la primavera y la reforma de las costumbres. La vieja y la nueva España en la encrucijada del siglo XVII», Destiempos.com, 3.14, 2008, pp. 82-96. RECIBIDO: JUNIO 2013 APROBADO: SEPTIEMBRE 2013 DOI: 10.14643/12D 94