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El Mandato en Marchena. Pervivencia escénica pasionista de una tradición literaria

López Carmona, Juan Antonio

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FACULTAD DE FILOLOGIA GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA TRABAJO FIN DE GRADO CURSO 2017/2018 TÍTULO: EL MANDATO EN MARCHENA. PERVIVENCIA ESCÉNICA PASIONISTA DE UNA TRADICIÓN LITERARIA AUTOR: Juan An onio López Ca mona TUTOR: P o . D . Miguel C uz Gi áldez FECHA: 6-VI-2018 VºBº del Tu o : Fi ma: Fi mado: 1 ÍNDICE 1. In oducción ............................................................................................ 2 2. Rep esen aciones escénicas pasionis as .................................................. 4 3. EL MANDATO de Ma chena: O igen y desc ipción de la ce emonia 11 3.1. Pe sonajes, iempo y espacio .......................................................... 17 3.2. Los ex os ........................................................................................ 20 4. El ex o de EL MANDATO: Un análisis compa a i o .......................... 21 5. Conclusiones .......................................................................................... 28 6. Biog a ía y uen es ................................................................................ 30 7. Apéndices .............................................................................................. 31 2 1. INTRODUCCIÓN El p esen e abajo i ulado El Manda o de Ma chena: pe i encia escénica pasionis a de una adición li e a ia con iene una g an can idad de documen os y apo aciones de g an ele ancia de lo que es una adición eligiosa en Ma chena (Se illa) que se iene celeb ando desde hace siglos en la mañana del Vie nes San o. El ema del abajo es la pe i encia escénica pasionis a, siemp e sus en ándonos en el e eno li e a io y odo lo que le concie ne, pa a así e el desa ollo que ha enido el ea o eligioso desde sus inicios has a la ac ualidad. También obse a emos las écnicas, las mejo as y los cambios que se han p oducido en el iempo, así como la e olución de lo que es en sí el ac o de El Manda o, los se mones y sen encias que en él se ecogen. De igual o ma, end emos p esen e el cla o obje i o del po qué lle a a cabo una ep esen ación escénica pasionis a y los e ec os que dicha ep esen ación p o oca en el pueblo. He que ido ealiza es e abajo po que me pa ece un ema muy in e esan e de es udia , ya que soy un apasionado de la Semana San a, de Ma chena y de sus adiciones. Me gus a ía p o undiza li e a iamen e en el ex o de El Manda o, pues o que es algo que es á es udiado his ó icamen e, pe o no se hace hincapié en la impo ancia de los ex os, su e olución y su capacidad lí ica pa a ansmi i le al pueblo la pasión, mue e y esu ección de Jesuc is o Nues o Seño . Po an o, El Manda o es un ac o que se celeb a en Ma chena desde iempos inmemo iales como e emos pos e io men e, y que emi e siemp e a lo his ó ico. Así, el obje i o del abajo es demos a que el manda o es un ac o ea al de co e eligioso, el cual iene una se ie de pe sonajes que ac úan en un iempo y en un espacio según un guión es ablecido pa a adoc ina undamen almen e (que es pa a lo que se c eó), apa e de en e ene a un público que asis e cada año. Es deci , el núcleo del ac o posee una base ea al y en Ma chena es a idea de El Manda o como un ac o ea al no es á an asimilada; po ello se a a án a ios pun os a lo la go del abajo pa a hace lo e con más cla idad. El abajo es á diseñado pa a el que no disponga de amplios conocimien o de lo que es una ep esen ación de las escenas de la pasión de C is o. O sea, la in ención es in oduci al lec o de mane a p og esi a, pa a que pueda i en endiendo y asimilando 3 concep os y hechos que se an dando a lo la go de la his o ia; hechos que se han conse ado g acias a nues os an eceso es y que, po el con a io, no se puede deci en o as he mandades y en o os pueblos. Pa a ello, as es a in oducción necesa ia del abajo, obse a emos en el apa ado de “Rep esen aciones escénicas pasionis as” el o igen del ea o, así como su his o ia desde sus inicios has a la ac ualidad. Nos sume gi emos ambién en el desa ollo de se mones de pasión, mis e ios y au os sac amen ales pa a ene más conocimien o del géne o que amos a a a y segui un poco la e olución del mismo. T as es e apa ado, en a emos de lleno en El Manda o de Ma chena y desc ibi emos al de alle la ce emonia paso po paso. Pos e io men e y en es a misma sección, es udia emos cada uno de los pe sonajes que hacen posible es a ep esen ación, así como el iempo en el que anscu e, el espacio en el que sucede el ac o, la imp esión o sensación que el ecep o (que es en es e caso el pueblo), se ha lle ado as la ep esen ación, y o os elemen os como po ejemplo la musicalidad, que hacen de es a ep esen ación un ac o ebosan e eple o de solemnidad, se iedad. También e emos los di e sos ex os que se han conse ado desde su inicio has a la ac ualidad. Pos e io men e, lle a emos a cabo un p o undo es udio de lo que es en sí el ex o de El Manda o, p esen ando au o , echa, géne o, análisis de oz y ono, en e o as cosas. También ema ca emos, compa a emos y con empla emos la e olución li e a ia que se ha p oducido desde el p ime ex o de El Manda o que se conoce, has a el ac ual. Seguido del es udio del ex o de El Manda o, saca emos las conclusiones as habe exp imido odas las uen es y odo el ma e ial que ha hecho posible la ealización de es e abajo, sacando algún a gumen o o da o ní ido de impo ancia que nos e i ique en es e colo ón que el obje i o de dicho es udio se ha supe ado. Al é mino del abajo y pa a mayo in e és, se pond á a disposición del lec o odas las uen es, el ma e ial, y la bibliog a ía que ha sido usada pa a la elabo ación de es e análisis. Finalmen e, end emos un apéndice que con enga odos aquellos da os, ex os, o imágenes indispensables pa a la con ección de es e abajo, ayudando así, a un mejo en endimien o. 4 2. REPRESENTACIONES ESCÉNICAS PASIONISTAS Luis Ga cía Mon e o, en su ob a El ea o medie al, polémica de una inexis encia, a i ma que “la desapa ición de las sociedades escla is as clásicas ajo consigo el ine i able ocaso de las esceni icaciones li ú gicas paganas, que se habían desa ollado a pa i del espacio abie o po la o mación de la polis g iega. El nue o modelo c is iano u o que opone se a es e ipo de p ác icas ciudadanas pa a pode impone las suyas p opias.” 1 Pa a es as ep esen aciones den o del ámbi o sac o se á muy impo an e la ca a sis, pues o que es as ob as no solo debían ins ui en lo p o undamen e ideológico- eligioso, sino que debían po encia es e elemen o ca á ico pa a emociona al público asis en e. Como emos, la ida del homb e medie al gi a en o no a lo li ú gico, a e ándose en oda momen o de su ida a lo di ino. Así, “la idelidad hace de la ida una li u gia; has a lo más mínimo se elaciona con la eligión y la e c is iana. El homb e i e bajo el son monó ono y cons an e de la campana de una iglesia y en iende el lenguaje del campana io, que a eces le egula has a sus ho as de abajo.” 2 En un p incipio, debemos di e encia lo que son las ep esen aciones li ú gicas medie ales, del ea o, aunque hoy en día en endamos que es as ep esen aciones son me a unción, y po ello hacemos es e es udio de in es igación pa a co obo a el elemen o ea al de es os espec áculos. Como dice Ga cía Mon e o, “[…] las ep esen aciones li ú gicas no son simplemen e las que su gen del desa ollo in e no de la misa, sino odas las que son hechas po ieles, ya sea den o de un ecin o sag ado, en el pó ico de una iglesia o en la plaza p incipal de una ciudad cualquie a. Los opos, los mis e ios, los milag os son ep esen aciones li ú gicas, y se di e encian básicamen e del ea o, po que esponden a una es uc u a dis in a. Li u gia y ea o e lejan dos mane as opues as de en ende el mundo y, po an o, necesi an desa olla se en e dos ipos de mi adas di e en es: las del eudalismo y la bu guesía.” 3 Seguidamen e, nos aden a emos en conoce más nues o obje o de es udio: El Manda o, que se á pun o de pa ida y ní ida e e encia en el anscu so del abajo, así 1 Vid-GARCÍA MONTERO, Luis. El ea o medie al, polémica de una inexis encia. G anada, 1984, p. 14. 2 Op.ci ., p. 26. 3 Op.ci ., p. 28. 5 como o as ep esen aciones dignas de analiza , y que a su ez, en iquece án nues o es udio. Según Manuel An onio Ramos: Aunque en alguna ocasión al Manda o se le ha denominado au o sac amen al, no se puede pasa po al o que el au o iene como asun o y a gumen o el sac amen o de la euca is ía. En cambio los se mones de Pasión, caso del que nos ocupa, ienen sus o ígenes du an e la Edad media, de i ados de los opos pascuales c eados en I alia sob e el siglo XI y desa ollados en F ancia a ines del siglo XIII. En odos los países eu opeos se celeb aba un d ama li ú gico en o no a la Na idad y a la Pasión de C is o. E a como se ha denominado po algún pin o , al igual que las pin u as de los emplos, la biblia paupe um, la biblia de los pob es, de los incul os e ile ados. En el caso de España, se sabe que las p ime as no icias de celeb aciones ex ali ú gicas se e ie en a las ep esen aciones de la pasión en una Iglesia ce ca de la Ca ed al de Zamo a en e los años 1279 ó 1283. El Domingo de Ramos, con la lec u a de la pasión se hacían ep esen aciones de Nues o Seño o de su sag ada pasión. Pos e io men e, en nume osos pueblos de Cas illa se celeb a on nume osos se mones de Pasión, si a como ejemplo un se mona io medie al echado a ines del siglo XIV. 4 Es os se mones o manda os se án más ecuen es, sob e odo, en Andalucía, con la inalidad de adoc ina al pueblo median e ep esen aciones de ca ác e eligioso que iban omando cada ez más se iedad y más ampli ud, con i iéndose en un ac o e dade amen e impo an e pa a el pueblo y pa a sus habi an es, que en su mayo ía e an incul os y anal abe os. Tan a impo ancia iba eniendo es as ep esen aciones en cuan o a los diálogos y a la pues a en escena, que po o den de la au o idad eclesiás ica, es as unciones deja on de ep esen a se den o de los emplos, pa a lle a los a cabo en las calles y plazas de los dis in os pueblos y ciudades. Según los es udios de Po illo y Gómez La a es as ep esen aciones se clasi ican en es bloques: En el bloque I hallamos los que esceni ican un pasaje conc e o de la Pasión en el que las imágenes son las p o agonis as, a iculadas y a a iadas con pelo na u al, mien as que un sace do e na a la pasión. En el II encon amos las que se ela a la pasión como núcleo de oda la his o ia de la Pasión u ilizando igu as bíblicas. Y en el 4 Vid. RAMOS SUÁREZ, Manuel An onio: El manda o, una ca equesis plás ica en Ma chena. Se illa, 2015, p. 30. 6 bloque III, los que solo conse an algún aspec o que pe mi e elaciona lo con es igios d amá icos: ca e i as, mecías, humillaciones, e c.” 5 Po an o, podemos deduci de en e es os es ipos de ep esen aciones, que nues o obje o de es udio se ía el bloque I. Es os ea os eligiosos popula es ienen una se ie de ca ac e ís ica que lo hace pa icula es:  “El ca ác e de los ex os, pues p oceden de piezas li e a ias que el pueblo ya ha hecho suyas y que han sido eelabo adas po pe sonas cul as del luga .  El público se in eg a de la o ma más na u al en la ep esen ación, pa icipando como ac o es o como me os espec ado es.  El espacio escénico es co idiano, siendo un luga conocido del pueblo.  La co adía se enca ga de la o ganización y es la que iene la misión de que la adición con inúe y no mue a la memo ia i a del pueblo.  El ex o es á más o menos ajus ado a los cánones e angélicos.” 6 Como hemos comen ado, son muchos los pueblos y ciudades donde se han lle ado a cabo es as ep esen aciones, las cuales en algunos luga es han sabido man ene la adición has a hoy día, como es el caso de Ma chena; mien as que en o as á eas como Se illa capi al, han ido desapa eciendo con el paso del iempo, como es el caso de las he mandades conocidas popula men e en la ac ualidad como la Maca ena, el Silencio y el San o En ie o de C is o. En p ime luga , la he mandad de La Sen encia que dio Pila os a Jesuc is o y Ma ía San ísima de la Espe anza, si a en la pa oquia de San Gil, “conse a oda ía […] una cos umb e que enían muchas. Es a se llama la humillación; a que se educe a que cuando uel e a su Iglesia po la mañana, sale al campo de la Maca ena y colocan los dos pasos, uno en e del o o y ienen a jun a se al cen o haciéndose co esías, y en jun ándose ienen unidos en e los i as del pueblo has a llega a su capilla.” 7 Seguidamen e, en la he mandad de Jesús Naza eno, San a C uz en Je usalén, y Ma ía San ísima de la Concepción, si a en la Iglesia de San An onio Abad, podemos documen a que: 5 Op.ci ., p. 32. 6 Ibid., p. 32. 7 Vid. GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix, His o ia c í ica y desc ip i a de las co adías de peni encia, sang e y luz, undadas en la ciudad de Se illa, Se illa, 1852. p. 65. 7 Al ol e la co adía odos los años a su casa po la mañana y al llega el paso del Seño al si io de la Campana se pa aba, y el Sin Pecado con odo el acompañamien o que enía con el paso de la Vi gen seguía con la Seño a po la calle de S a. Ma ía de G acia a sali po la calle del Ca pio a la plaza del duque, y gi ando hacia la pa oquia de San Miguel, enían a si ua el paso en la esquina de la calle de las Palmas. Al mismo iempo salía el paso del Seño po la Campana, y enía a si ua se a la esquina de la calle de las A mas en e al de la Vi gen, quedando la he mandad en dos ilas ocupando el la go de la plaza; en onces se hacían lo que llamaban la humillación, como se dijo hablando de la Sen encia, y se jun aban las dos imágenes en medio de la plaza desde donde en aban jun as en su capilla, ce emonia que en aquellos iempos e a de o ísima y a la que concu ían un inmenso pueblo. Es a cos umb e du ó has a el año de 1779, que la he mandad aco dó sup imi la, po que la Co adía del G an Pode p incipió a sali de mad ugada, y como enía de ás, se la hacía de ene y causa la pe juicio. 8 Po úl imo, en la he mandad del San o Sepulc o (ó San o En ie o) de Nues o Seño Jesuc is o, y Ma ía San ísima de Villa iciosa, cuando esidía en el o a o io de Colón a ines del siglo XVI, ambién se egis a un ac o expues o al público de g an ele ancia, el descendimien o de C is o: “P incipiaba, en onces la unción a las doce de la noche del Jue es San o, en cuya ho a se exponía al público el Seño C uci icado, los lad ones, la San ísima Vi gen, san Juan, y las es Ma ías. Así es aba has a las es de la a de del ie nes que se p edicaba el se món del descendimien o y cua o sace do es con albas y es olas bajaban al Seño de la c uz, lo ponían en los b azos de la Vi gen, después lo en ol ían en la sábana, y lo colocaban en el sepulc o. 9 En es e caso, ap eciamos el se món del descendimien o, momen os p e ios a la es ación de peni encia, descolgando al Seño del made o pa a coloca lo en la u na sepulc al. Es a unción se ealizaba an iguamen e en la he mandad del San o En ie o de C is o de Ma chena que po di e en es causas se pe dió. Pe o hace unos años, sus he manos decidie on ecupe a es a adición que nunca se debió habe pe dido. T as habe es udiado el se món de pasión, su obje i o, su inalidad y su impo ancia desde sus o ígenes has a la ac ualidad, debemos es udia el au o Sac amen al, que ambién ha sido un géne o de g an ele ancia que ha pe i ido a lo la go de los siglos. 8 Ibid., pp. 82-83. 9 Op.ci ., p. 176. 8 En cuan o a los se mones de pasión y au os Sac amen ales, a simple is a, puede que nos pueda pa ece lo mismo o engan el mismo signi icado, en an o que son ep esen aciones u ob as de co e eligioso. Las di e encias en e ambos adican en que los se mones de pasión es án basados en la ec eación de la pasión, mue e y esu ección de Jesuc is o Nues o Seño , en los días del jue es san o y ie nes san o (dependiendo del momen o his ó ico). Po o o lado, los au os Sac amen ales se ían ob as ea ales, pe o no en ocadas a la ep esen ación de la pasión de C is o, sino que es a ían basadas en el Sac amen o de la Euca is ía con un ca ác e alegó ico y que po lo gene al, enían luga cada jue es de Co pus, aunque no necesa iamen e enía que se es e día. Podemos deci que e an ob as ea ales basadas en pasajes bíblicos, los cuales al igual que los se mones, p e endían adoc ina y alecciona a la población ansmi iendo la enseñanza de Dios y de la Iglesia a a és de es as ep esen aciones. Po an o los Au os Sac amen ales pueden de ini se como “La ep esen ación que se hace de a gumen o sag ado, en la ies a del Co pus Ch is i y o as ies as.” 10 Sin emba go, podemos obse a que es una de inición poco p ecisa, pues o que casi no apo a nada en cuan o al géne o en sí. Según el Dicciona io de Au o idades, se puede de ini como: “Cie o géne o de ob as cómicas ( ea ales) en e so con igu as alegó icas que se hace en los ea os po la es i idad del Co pus en obsequio y alabanza del augus o Sac amen o de la Euca is ía po cuya azón se llaman Sac amen ales. No ienen di isión de ac os y jo nadas como las comedias sino ep esen ación con inuada sin in e medio”. 11 De es a de inición podemos deduci que el Au o Sac amen al es una ob a en e so, de ca ác e alegó ico y de un solo ac o, y a su ez, se si úa en la ies a del Co pus Ch is i en alabanza del Sac amen o. Así, Lope en el Au o Sac amen al de Ignacio A ellano y J. En ique Dua e, plan ea los asgos de ca ác e signi ica i o de es e géne o: 10 Vid. ARELLANO, Ignacio y DUARTE, J. En ique, El au o sac amen al, Mad id, 2003, p. 15. 11 Op.ci ., p. 15. 15 Pa a sabe con ce eza, en qué consis e ealmen e la ep esen ación de El Manda o, así como la o ganización y la ac uación de los pe sonajes en un iempo y en un espacio conc e o, es necesa io desc ibi la ce emonia como al, si uada en la mañana del Vie nes San o en Ma chena. Como menciona emos pos e io men e, El Manda o iene luga en la Plaza Ducal, comenzando a las diez de la mañana del Vie nes San o, con una du ación es imada de media ho a. Sabiendo de an emano el iempo y el espacio donde a a ene luga la ep esen ación, el ac o comienza po boca del p edicado o sace do e, que se á quien lle e la ba u a de la unción du an e las di e en es escenas que se ep esen an en la plaza. De es e modo, cuando el eloj ma ca las diez de la mañana, el p edicado , desde el balcón del an iguo ayun amien o, comienza el ac o con la legenda ia exp esión: “Que se ab an las pue as de Palacio”. Es en es e momen o, cuando la cen u ia omana, an o a pie como a caballo en a en la Plaza Ducal po la an igua pue a del Palacio de los Duques, c uzando diagonalmen e oda la plaza has a si ua se p óxima a uno de sus a cos, conocido popula men e como el a co de la Ama gu a (luga po donde anscu i á oda la co adía al é mino del ac o), a anzando i mes al compás de su banda de co ne as y ambo es. Seguidamen e, el paso de Jesús Naza eno sale po el mismo a co donde sale la cen u ia, y el p edicado comienza a na a la escena en que el Seño es aicionado po Judas cuando es ap esado en el Hue o de los Oli os. La imagen del Naza eno, queda en e po en e al an iguo ayun amien o, pun o donde se si úa el sace do e. Jesús es p esen ado an e Pila os, y un “a mao” de la cen u ia, desde el mismo balcón donde se encuen a el na ado , lee un pe gamino dic ando la sen encia que condena a mue e al Hijo de Dios, epi iéndose la segunda pa e de la sen encia. T as es o, el paso de Jesús a anza de en e un echo, pa ándose de nue o pa a que el sace do e comience a na a la escena de las caídas, que según la his o ia ue on es. De es e modo, cuando es e na a las caídas, la ase a del paso se le an a es eces, ep oduciendo las caídas de C is o camino del mon e Cal a io. Cuando inalizan las caídas, el na ado menciona el momen o en que Simón de Ci ene ayuda a Jesús a ca ga con la c uz, pa a después, aludi la igu a del discípulo 16 amado, San Juan. Es e en a á en escena saliendo desde el público que albe ga la plaza, p óximo a o o a co, po donde se llega a la Plaza Miguel de Ce an es, y se di igi á hacia el paso de Jesús, su maes o, pa a e qué le sucede. Una ez que ha llegado a si ua se en en e del paso del Seño , e i a en el si io pa a di igi se hacia el paso de la Vi gen, (si uada en el mismo a co que acabamos de menciona ) pa a con a le a es a odo lo que ocu e. Así, San Juan uel e a di igi se hacia el paso del Naza eno, acompañando a la Vi gen que desea e a su hijo. Cuando el paso de San Juan y el paso de la Vi gen an llegando al luga donde se si úa el paso de Jesús, es e a gi ando sob e sí, con el in de que su mad e no consiga e lo. Gi an los es pasos y se colocan en e al balcón del p edicado , en la siguien e posición: Ma ía San ísima de las Lág imas, Nues o Pad e Jesús Naza eno y San Juan. T as es a se ie de mo imien os de los pe sonajes en la plaza, se p oduce la escena en que una muje del pueblo, que es ida de e ónica, llega has a el paso del Naza eno, pa a subi len amen e la escale a has a si ua se en e a la imagen. La Ve ónica, siguiendo la na ación, deja cae el lienzo que po a liado, pa a limpia el os o de Jesús y plasma en el mismo su imagen, y así, p esen a lo al pueblo cong egado en la plaza. Más a de, la Ve ónica baja las escale as con mi ada baja pa a inco po a se al co ejo peni encial. Desde el balcón donde se si úa el na ado del ac o, iene luga el p egón del ángel, en onado po un niño pa a eba i la sen encia de Pila os. Se á conocida como la sen encia buena. El Manda o inaliza con la bendición de Nues o Pad e Jesús Naza eno, g acias a que su b azo de echo es á a iculado, siendo es e, el momen o p e io al inicio de co ejo peni encial. El he mano enca gado de la o ganización as la bendición, g i a “ i as” a Jesús Naza eno y a Ma ía de las Lág imas, que se án co espondidos po pa e del pueblo. Una ez desc i o la ce emonia de p incipio a in, la es uc u a de El Manda o es la siguien e: en ada de la cen u ia omana, Jesús en a en la plaza, sen encia de Pila os, escena de las es caídas, encuen o de San Juan y la Vi gen, escena de la Ve ónica, el p egón del ángel y la bendición de Jesús al pueblo. 17 3.1.PERSONAJES, TIEMPO Y ESPACIO Como en oda ob a de ea o, El Manda o p ecisa de unos pe sonajes, un iempo y un espacio, siendo ing edien es indispensables, jun os con o os aspec os, los que ma quen las di ec ices del ac o, cada uno de ellos ealizando una unción especí ica. Empeza emos desc ibiendo los pe sonajes que in e ienen en El Manda o, y obse a emos la ele ancia y el papel que es os desempeñan den o de un iempo y un espacio, eje ciendo cada uno pa e esencial del ac o; pues si p escindimos de algunos de ellos, el ac o pie de la azón y el sen ido de lo que se desea na a . Uno de los pe sonajes undamen ales es el p edicado o na ado del ac o de El Manda o, pues o que es la oz que a na ando y secuenciando las di e en es escenas que con o man la ep esen ación, in e iniendo desde p incipio has a in, lle ando un hilo conduc o en odo momen o, pa a así, man ene la a ención del público asis en e y a su ez, adoc ina y ansmi i la palab a de Dios en cada pa e del ac o. Se puede conside a la igu a cla e del ac o, que si uada desde el balcón del an iguo ayun amien o de Ma chena, (aunque en sus comienzos se ealizaba desde un púlpi o que colocaban en la plaza) a na ando la pasión de Jesús, coo dinando su palab a con cada uno de los mo imien os que se p oducen en la plaza, dando paso a los demás pe sonajes que con o man el ac o. No malmen e, la his o ia de Ma chena a i ma que el p edicado o na ado del manda o desde sus comienzos has a hoy día, han sido p esbí e os, ailes, y sace do es, los cuales ecibían un pago po pa e de la he mandad; se sabe que en el siglo XIX, la he mandad pagaba 120 eales po p edica su se món, 22 aunque hoy en día, el sace do e no ecibe un pago conc e o po na a dicho ac o. Uno de los elemen os que supuso un g an a ance en el hecho de comunica y ansmi i el mensaje, y que ue una g an apo ación pa a el p edicado desde mediados de siglo XX has a hoy día, es la inco po ación de mic ó onos, así como la sono ización de la plaza, siendo mucho más ácil el hecho de na a , con la anquilidad de que el mensaje ha llegado al des ina a io sin ningún ipo de p oblemas. 22 RAMOS SUÁREZ, Op.ci ., p. 56. 18 Todos los pe sonajes ienen p opia signi icación, pe o después del na ado , el p o agonis a del ac o es la imagen de Nues o Pad e Jesús Naza eno, ya que se na a desde que es ap esado po un gua dia has a que da comienzo la es ación de peni encia, pos e io a las odas las escenas ep esen adas en la plaza, aunque en o as localidades sea alguien eal quien ac úe y ep esen e al hijo de Dios. (APÉNDICE 1) La igu a de la Vi gen es á ep esen ada po la imagen de Ma ía San ísimas de las Lág imas, que hace su apa ición en el momen o en que San Juan, el discípulo amado, acude a con a le lo que su hijo es á padeciendo, y jun os, se di igen hacia el Seño , has a p oduci se el encuen o en e mad e e hijo. (APÉNDICE 2) O a de las imágenes que pa icipan en el ac o de El Manda o, se á la imagen de San Juan E angelis a, pa ón de la ju en ud c is iana, que si uado en su paso, apa ece en el momen o en el que acude en busca de la Vi gen pa a deci le lo que es aba ocu iendo con Jesús y la o u a que es aba padeciendo, y jun os se di igen al seño , si uado en la plaza. (APÉNDICE 3) Una de las muje es más impo an es du an e la pasión de Jesús, ue la muje san a, conocida como la Ve ónica; muje que con un paño limpió la sang e a Jesús, dejando imp eso su os o en el mismo, en su camino hacia el Gólgo a. (APÉNDICE 4) De los pe sonajes conside ados como p imo diales y adicionales pa a la ep esen ación es el ángel; pe sonaje enca nado po un niño de en e ocho y once años al que aún no le ha cambiado la oz y que, es el enca gado de en ona el p egón del ángel, pa a eba i y con es a así, la sen encia de Pila os as su p onunciación; de mane a que, con es e ono de oz y la inocencia p opia de un niño, se consigue una en onación angelical que es la p o agonis a en dicho ac o. Muchos he manos de la co po ación han sido los que han hecho de ángel, los cuales es aban a a iados con es ido de ángel, con alas y co ona de lo es. Ac ualmen e el niño que da el p egón, desde el si io donde se dic a la sen encia de Pila os, luga donde ambién es á el na ado , a es ido de naza eno. “En el ex o del p egón es Dios Pad e quien habla po boca de ángel, p esen ando a Jesús que se hizo homb e y jus i icando su mue e en la c uz” 23 El ex o del p egón del ángel, que ha ido 23 Op.ci ., p. 78. 19 cambiando a lo la go de la his o ia, a acompañado de una en onación que se i á epi iendo a lo la go de los e sos, siendo la melodía y el mensaje lo que p e alezca. (APÉNDICE 5) O o pe sonaje de peso en el manda o es el omano que p onuncia la sen encia, momen os p e ios al p egón del ángel. Se á un miemb o de la cen u ia omana con oz g a e el que dic e la sen encia de Pila os desde el balcón del an iguo ayun amien o, donde ambién se encuen an el na ado y el ángel. En sus comienzos el ex o e a un poema, pe o ac ualmen e es un ex o en p osa sin ima. (APÉNDICE 6) O o componen e po el cual se ca ac e iza la he mandad, y en especial, su es ación de peni encia, son sus “a maos” o omanos an o a pie como a caballo. Es os omanos, que son es igos de la sen encia de Pila os, son los que lo han p endido p e iamen e en Plaza Al a ado, aunque a p incipios de siglo XX, el p endimien o se p oducía en el Ti o de San a Ma ía, p óximo a la Plaza Ducal, luga donde se ep esen a El Manda o. (APÉNDICE 7) El úl imo in eg an e que con o ma El Manda o es el pueblo, po an o es conside ado como el des ina a io o ecep o de los mensajes que se han p oducido en dicha unción. Es po es o, la suma impo ancia que iene el pueblo en la ep esen ación, pues o que mucha gen e del pueblo pa icipa: unos como me os ac o es que enca nan un papel de e minado pa a ep esen a la pasión del Seño , y o os, que es la mayo ía del pueblo, asis e como público a empapa se de la his o ia sag ada que allí se na a. Es un ac o que se hace pa a el pueblo, y si el pueblo no asis e, El Manda o pie de su sen ido y uncionalidad. El público se si úa po oda la plaza, an o en el suelo como en balcones, donde eciben la bendición de Nues o Pad e Jesús Naza eno al é mino del ac o. En cuan o al iempo de es a ep esen ación ea al de co e sac o, sabemos que es algo que ha ido cambiando en el de eni de los siglos. Se desconoce el ho a io en que da ía comienzo El Manda o en el siglo XVIII y XIX, aunque podemos supone que en el XVIII end ía que se el Vie nes San o po la noche, pues o que el ho a io de la co adía de salida y de en ada e a noc u no. En el XIX se celeb aba ya al amanece , como se iene haciendo has a aho a, aunque el comienzo del ac o du an e el siglo XIX y XX ha ido oscilando, debido a 20 di e sos ac o es de la co adía, como son incidencias me eo ológicas, demo as de iempo u o as cues iones, la he mandad llegaba al luga del ac o a la ho a que ue a, y el ac o empezaban cuando c eían opo uno, sin ija un ho a io de comienzo. Pos e io men e se es ipuló una ho a de comienzo a las diez de la mañana con una du ación de media ho a, e minando así, a las diez y media. Pa a se igu osos en el iempo que debe de du a la ep esen ación en la mañana del Vie nes San o, se debe medi cada in e ención, cada palab a y cada mo imien o que ocu a en la plaza, ijando un esquema o una guía con el ho a io pe inen e po pa e del sace do e o p edicado que na a el ac o, di idiendo la se ie de escenas que allí se ep esen an. (APÉNDICE 8) Como oda ob a de ea o, el se món de pasión o El Manda o necesi a un escena io donde los pe sonajes lle en a cabo sus acciones en un iempo de e minado. Po an o, el espacio donde se desa olla es a ep esen ación es conocido popula men e como Plaza Ducal o Plaza de A iba. “[…] Se a a de la an igua plaza p incipal del pueblo, luga donde se si ua on las casas capi ula es desde la Edad Mode na has a los años 60 del siglo XX cuando el cabildo municipal pasó a euni se en el ac ual Ayun amien o, más cén ico a oda la población.” 24 (APÉNDICE 9) 3.2 LOS TEXTOS El ex o de El Manda o se conside a el documen o cla e en la ep esen ación po que a pa i de es e, se a a i na ando la ep esen ación de la pasión, si iendo de guía al sace do e que p edica a los ieles las dis in as escenas, mien as que o os simplemen e, daban lec u a al ex o. Es os ex os beben an o de los e angelios canónicos, como de la adición de la Iglesia, incluso “[…] esa adición bebe de la uen e de los e angelios apóc i os que ecogen alguna escena de la Pasión. Son los e angelios canónicos y los sinóp icos sob e odo, el de san Ma eo y san Ma cos los que e lejan más momen os de la pasión.” 25 Muchas de las dis in as escenas que se na an son omadas de los e angelios, y cuando es os no hacen e e encia a la escena que se es á ep esen ando, como po 24 Op.ci ., p. 52. 25 Ibid., p. 48. 21 ejemplo la de las es caídas, el ex o oma las es aciones de ía-c ucis. También hab á momen os e e idos a los e angelios apóc i os, como en la escena que San Juan acude a la Vi gen Ma ía pa a i a e a Jesús. En la his o ia de Ma chena y El Manda o, han pasado di e en es ex os según las ci cuns ancias del momen o y según el sace do e que p edicaba. Po ello, el p ime o que se conoce es un se món de p incipios del siglo XIX, edac ado po F ay José Se ano, un capuchino que i ió en Ma chena, y que después es udia emos (APÉNDICE 10). El segundo ex o de 1937, p ocede del he mano Lau eano López; ex o que si ió du an e muchos años pa a na a la pasión del Seño . El e ce ex o p ocede de un esquema elabo ado po F ay Tomás Ja ie Gago, basándose y modi icando el ex o de Lau eano López. Es e ex o se man u o desde la década de los 80 del siglo XX, has a hace algunos años. El ex o ac ual del 2016 donde se na a la Pasión, es del Pad e D. José Tomás Mon es, que ajus ándose al ho a io es ablecido de diez, a diez y media de la mañana, y po p opósi o exp eso de la he mandad, lo edac ó ajus ándose a a ias cues iones. Se basó en el manda o p imi i o de p incipios del XIX y en el manda o de F ay Tomás Ja ie Gago, y en especial, en un lib o de se mones del siglo XIX, pa a así, conse a el es ilo de los se mones an iguos e imp imi en el mismo, una eología más ac ual. (APÉNDICE 11) 4. EL TEXTO DE EL MANDATO: UN ANÁLISIS COMPARATIVO Como ya hemos is o con an e io idad, se conse an a ios ex os de El Manda o, que debido al paso del iempo y a los cambios que se han ido p oduciendo po pa e de los sace do es que na aban el ac o, y po di e en es causas, han ido modi icándose en cuan o a lenguaje y o ma; de al mane a se á p io i a io ealiza un análisis compa a i o de dos ex os, que po sus ca ac e ís icas y po su época de edacción, apo a án cuan iosos da os de in e és. Conside amos de suma ele ancia, acome e el análisis del ex o del p ime e cio del siglo XIX (p ime ex o que se conse a), ob a de F ay José Se ano, así como el úl imo ex o edac ado del año 2016 po D. José Tomás Mon es, y así e la huella li e a ia que ha quedado desde el p ime o has a el ac ual, iendo qué se conse a, qué 22 cambios se han p oducido en cuan o a es ilo, o ma, mé ica, núme o de e sos, d ama ización de la unción, in encionalidad del ex o, escenas que se na an, y su pode acapa ado . En el APÉNDICE 10 encon amos el ex o del siglo XIX, en el que po su an igüedad con emplamos g osso modo, una es uc u a bas an e sencilla y ácil de segui ; al igual que el lenguaje, pues o que debían se palab as llanas y sencillas pa a que el pueblo pudie a cap a el mensaje que el na ado ansmi ía. La es uc u a del ex o es muy elemen al, ya que como se conoce desde en onces, El Manda o comienza con: Almas c is ianas, ya se ab en las pue as del Palacio, mien as los omanos en an en la plaza. Seguidamen e, encon amos la sen encia de Pila os, que pos e io men e analiza emos; sen encia que se encuen a incluida en el mismo ex o, aunque no sea exp esada po boca del na ado . T as la sen encia, iene luga un la go soliloquio po pa e del p edicado en el que se opone, busca explicación, se me e en el papel de la Vi gen Ma ía al escucha al condena y hace e al público, lo ing a a e inme ecida que es la sen encia de Pila os, mos ando un echazo o al a las palab as p onunciadas po el cen u ión que las ha dic ado. A es o le sigue el p egón del ángel, que es ando incluido ambién en el mismo ex o, con adice o eba e la sen encia, esal ando el alo de la e y al amo a C is o. Po úl imo, obse amos de nue o, un soliloquio del p edicado , alen ando al pueblo a despedi a Jesús camino al Cal a io, e lexionando sob e la edención de Jesús y lo que él padeció pa a sal a a la humanidad del pecado; incluye ambién súplicas y ezos, p o ocando la conmoción y el sen imien o de un público que e al Hijo de Dios camino de su mue e. Respec o a la o ma del ex o, encon amos la al e nancia del e so y la p osa, dominando de o ma incues ionable la p osa sob e el e so. El e so solo lo ap eciamos en la sen encia de Pila os y en el p egón del ángel, mien as que el es o se á un ex o en p osa indiscu iblemen e. En la sen encia de Pila o, con emplamos un conjun o de 42 e sos oc osílabos (a e meno ), con ima asonan e en omance. La sen encia en e sos se basa en la na ación de la condena, y aunque es é en e so se alude un es ilo p osaico, pues o que a dic ando la sen encia sin ado nos, palab as o es uc u as e o cidas o complejas. Se condena a Jesús po se en edado y embus e o, po cong ega a mucha gen e y c ea umul os y sob esal os, y po se con a io a la ley del impe io del Césa , debe mo i 23 cla ado en una c uz. En cuan o al lenguaje, aunque sea sencillo, hay palab as que emos que son p opias del p ime e cio del siglo XIX, ya que es aban en con inua e olución, como po ejemplo “ympe io” po “impe io”, “ ixado” po “ ijado”, o “ha e se” po “habe se”, p opias de la ines abilidad y la al e aciones mo ológicas de es e siglo. El p egón del ángel se mani ies a median e un conjun o de 33 e sos oc osílabos de ima asonan e en o ma de omance. La unción del p egón del ángel es decla a o demos a al público la e dade a misión de Jesús en la ie a, y eba i la sen encia p onunciada po Pila os, desqui ando a Jesús de oda culpa y an o su imien o, pa a así, jus i ica que es un homb e bueno. Hay que ene en cuen a que es el Hijo de Dios y que a a mo i en la c uz pa a nues a sal ación, po lo que se mues a un o al echazo a las palab as de la sen encia. Encon amos ambién palab as como “ axo”, “exemplo”, que apa ecen con la g a ía “x” en ez de “j”, o “ye o”, po “hie o”, lo que mues a que la lengua no es á ijada oda ía. En cuan o a las demás pa es que analizamos de El Manda o, obse amos que es una p osa luida y í mica, pa a que el público pudiese cap a el mensaje de odo lo que ansmi ía el p edicado . Así, el p ime soliloquio as la sen encia de Pila o, comienza diciendo: mien es, in ame y ale osa lengua. En es a pa e el na ado no se c ee que hayan condenado a Jesús a mo i en la c uz siendo el Hijo de Dios. Después, hace una la ga e lexión pa a que el público sea conscien e de los sen imien os que pod ía ene la Vi gen, as escucha la condena de su hijo: “ e lexiona quan o sen i ía aquella Paloma Di ina al sen encia […]”, la compasión y la angus ia que aspasa ía el pecho de la Vi gen, al sabe que su Hijo es aba sen enciado a mo i en una c uz. El soliloquio p osigue ei indicando, que Pila os no podía sen encia a Jesús, pues o que ealmen e no sabían a quién es aban sen enciando, siendo el Di ino Naza eno: O Pila o, si supie as quien es es e Di ino Naza eno le ado a ás po Dios; po que es Dios y Homb e e dade o. En es a o ma le ie on los Reyes de O ien e, y de odilla de ado a on. Los cielos, la ie a y odas las c ia u as ado an sus di inas plan as, y el Pad e E e no lo aclama po su hijo en el Jo dán y en el Tabo . O cielo san o! O Dios e e no! O Hijo de mis en añas es posible, que po engañado e condena el mundo, siendo u e dad e e na nacida en el co azón de u e e no Pad e?[…] 24 Pos e io al p egón del ángel, encon amos el segundo soliloquio que, según el ex o que conse amos del siglo XIX, pond á in a la ep esen ación. En es a pa e del ex o se ap ecia el pac o, la unión o la alianza del na ado con el p egón del ángel, pues o que as eba i a la sen encia, el p edicado alaba las palab as y mues a el benepláci o con dicho p egón: Qué bien has dicho ángel del cielo! Es a sí que es jus icia hija de la in ini a ca idad, […] El na ado mues a la ap obación de las palab as del ángel hacia el Seño , in i ando al público a con empla a Jesús camino del Cal a io, con una co ona de espinas, una c uz, lleno de sang e, con única mo ada, e c. A su ez se ap ecia una se ie de pa alelismos, po que nos ad ie e que obse a emos en la imagen de Jesús, el e lejo de Noé, de José, de Moisés y de Isaac. Es o nos emi e a di e sos pasajes bíblicos como se puede adi ina en los nomb es mencionados an e io men e. Finalmen e, el sace do e que p edica el ac o, llama y cong ega al pueblo pa a despedi al Seño que a andando con la c uz, ogando al Naza eno que les ilumine con una mi ada de mise ico dia y siemp e enga al pueblo bajo su p o ección. De la misma mane a, alien a a Jesús a en en a se al camino de la pasión, mani es ando que sus hijos no lo abandona án en es e camino an ama go. La ep esen ación concluye con las súplicas y ezos del na ado : Mo ed mi co azón y hacedle sensible a los dolo es que ais padeciendo. Pene ad mi alma de un espí i u de compunción saludable inundándola con aquellos o en es de ama gu a, en que es áis anegados; y haced que pues he enido an a pa e en los pecados que causan ues a mue e, la enga ambién en la edemción copiosa que ella nos p esen e[…] A lo la go del ex o, podemos ap ecia dis in as oces po pa e del p edicado o sace do e, que es el na ado de odo el ac o. En p incipio, el sace do e es un na ado omniscien e en 3ª pe sona, pues o que ela a los acon ecimien os y conoce la subje i idad (pensamien os, es ados de ánimo, e c.) de odos los pe sonajes. El na ado sabe que es lo que ocu i á en un u u o, en es e caso, sabe que Jesús es sen enciado a mo i cla ado en una c uz. En ocasiones, emos un na ado en 1ª pe sona, cuando nos hace sabe de p ime a mano el dolo que es á sopo ando la Vi gen. Al inal, obse a emos de mane a cons an e, e bos en impe a i os pa a a isa , ad e i , alen a o euni al pueblo du an e la ep esen ación. La in encionalidad del ex o es e iden e. P e ende hace llega la pasión de Jesús al pueblo, pa a oma conciencia y adoc ina a un sec o poco cul i ado en el sabe y en la eligión, así como pa a inc emen a la de oción en e los ieles. Se puede ap ecia la 31 7. APÉNDICES APÉNDICE Nº1 La imagen de Nues o Pad e Jesús Naza eno si uada sob e su paso p oceden e de los alle es de Juan Pé ez Cal o (1942), ejecu a los mo imien os p opios de la pasión a la oz de su capa az, o denados es os a su ez, po miemb os de la he mandad que an indicando los mo imien os y el si io exac o donde el paso de Jesús debe posiciona se en cada momen o. La imagen de Nues o Pad e Jesús Naza eno es una ob a que po sus ca ac e ís icas pudo ealiza se en e inales del siglo XVI o el p ime e cio del siglo XVII, a pesa de habe su ido ans o maciones y es au aciones a lo la go de los siglos, como a i ma el his o iado Manuel An onio Ramos Suá ez. Han pasado po él di e en es a is as y es au ado es, como Ma ín Ojeda Jiménez, Juan Pé ez Cal o, Ra ael Fe nández del To o, Juan Manuel Miña o ( ines de siglo XX), y ac ualmen e, la he mandad ha con iado la labo de con ol del es ado de conse ación al p es igioso y econocido, Ped o Manzano. En e las dis in as escenas que se ep esen an en El Manda o, hay una en especial que es muy llama i a, sob e odo, en e público de o as localidades, pues o que la imagen, do ada de un mecanismo pe mi e que el Naza eno, al inal del manda o, bendice al pueblo, ele ando su b azo de echo al ien o. Las imágenes a iculadas de es a mane a son p opias de la época ba oca, c eadas así, pa a da más d ama ismo y humaniza al hijo de Dios, p o ocando mayo ea alidad y una mayo de oción en e la 32 gen e local; de es a mane a, his o iado es co obo an que la imagen poseía una peluca, pe o que con el paso del iempo y las modas, se le inco po ó el cabello ac ual; su c uz de ca ey a i ma ambién la an igüedad. Todos es os elemen os apo an una mayo au en icidad y ea alidad a la ep esen ación del ac o. APÉNDICE Nº2 En el año 1860 la he mandad adqui ió una nue a imagen de Vi gen, Ma ía San ísima de las Lág imas; ob a que ue enca gada al escul o se illano Manuel Gu ié ez Cano (1818-1887). Se conoce que hubo una imagen que le p ecede a la que se conse a ac ualmen e, pe o se desconoce lo que pudo sucede con es a imagen. Es una imagen de candele o que posee man o y saya, co ona, osa io, puñal, pañuelo y media luna, y que se ca ac e iza po la palidez de su semblan e y po la a licción que mues a, ap eciándose el su imien o y el dolo en sus ojos colmados de lág imas. T as ende el p ime palio que u o la dolo osa de Eloísa Ri e a, sus he manos se hicie on con el que poesía la he mandad se illana de San Es eban; pos e io men e se modi ica el diseño o iginal y se pasa de e ciopelo g osella a azul ma ino po Elena Ca o, que es el que posee ac ualmen e. Es un “pe sonaje” impo an e den o de la 33 ep esen ación, pues o que en ella se e la p eocupación, la a licción y la pena de una mad e que a al encuen o de su hijo que a ca gando con el made o. APÉNDICE Nº3 La imagen de San Juan E angelis a es c ucial pa a la ep esen ación de El Manda o. No se sabe si queda algo de la an igua imagen de San Juan en la ac ual, ya que a lo la go de su his o ia ha su ido g andes ans o maciones, como po ejemplo, la más conside able ue la de Manuel Guzmán Beja ano, haciéndole unas manos nue as, y e ocándole la cabeza, dándole a la cabelle a más olumen, pa a así, p esen a una es é ica más ba oca. 34 APÉNDICE Nº4 Un pe sonaje que, sin duda alguna es muy enomb ado, es la muje Ve ónica. Es a en a á en la plaza bajo palio, po ado po seis he manos e es idos de única, di igiéndose hacia el paso del Seño has a coloca se en e a Él. A con inuación, subi á len amen e una escale a has a si ua se en en e a la imagen del Naza eno; seguidamen e, despliega el lienzo y lo mues a len amen e a la gen e cong egada en ambos lados de la plaza. “La Semana San a del año 1867 ue la úl ima en la que la Ve ónica es u o ep esen ada como una escul u a […]” Es a escul u a que ep esen aba la Ve ónica i ía en su paso independien e como lo hace San Juan, y así, pa icipa en la ep esen ación. Pos e io men e, la he mandad se hace con un es ua io p opio y la imagen es sus i uida po una muje ma chene a, que po p omesa, peni encia o cualquie azón, quisie a ep esen a es e san o papel en la pasión del Seño . 35 APÉNDICE Nº5 P egón del Ángel Es a es la mise ico dia y di ino amo , que manda el E e no Pad e, p esiden e de la Glo ia, y ey de los cielos y ie a, que ejecu a po los homb es, pe mi iendo que Jesús su Hijo, po enamo ado de ellos y habe omado a su ca go la culpa del linaje humano, que iendo olun a iamen e, paga po odo ello, a la Di ina Jus icia, siendo azo ado y escupido, y co onado de espinas, y mue o en una c uz po que así con iene a su olun ad san ísima, y po que es an o amo a los homb es, que consis e has a da las ida po ellos. Jus o es que así lo padezca. Po que quiso así mu ió. APÉNDICE Nº6 Sen encia de Pila os Es a es la sen encia que manda hace Poncio Pila o, p esiden e de Judea, egen e en Je usalén po el Impe io Romano y la g acia de empe ado Tibe io, el Césa . Den o de mi palacio juzgo sen encia y p onuncio a es e homb e llamado Jesús Naza eno, po albo o ado del pueblo, mágico y hechice o, ascine oso y malhecho , po le an a umul os p edicando alsas doc inas po odo Je usalén, blas emando i e e en emen e el san o nomb e de Dios y po se con a io al Impe io Romano. En is a de su deli o, mando con odo igo se lle e po las calles públicas de Je usalén, en medio de dos lad ones pa a su mayo a en a y desp ecio, lle ando sob e sus homb os la c uz donde ha de mo i has a llega al mon e Cal a io, y encla ado en ella con es cla os, mue a a en osamen e, pa a que son su jus a mue e mue a ambién la maldad y si a de ho o a los homb es y de emo y esca mien o a odos los malhecho es. Quien al hizo, que al pague. 36 APÉNDICE Nº7 T as habe p endido a Jesús en Plaza Al a ado a p ime a ho a de la mañana, la cen u ia sale po el a co donde se ubicaba las pue as del an iguo palacio de los Duques de A cos, y jus o en ese momen o, el p edicado da comienzo a la ep esen ación; así, la cen u ia c uza la plaza con paso o dina io a sones de su banda de co ne as y ambo es, Cen u ia Romana de Nues o Pad e Jesús Naza eno y Nues a Seño a del Ca men. Es os se inco po an a la es ación de peni encia as la imagen de Jesús, y inden plei esía a odillándose al paso de la bendi a imagen. El cue po de omanos lo o man he manos y de o os. En cuan o al signi icado de cen u ia es e ídico, pues en e los dis in os cue pos que la con o man, como gas ado es, opas, banda (que ambién an con el a uendo omano) y la caballe ía, o man un o al de más de cien homb es. 37 APÉNDICE Nº8 HORA / ACTO/ ENCARGADO Desde hace unos años, la nue a jun a de la he mandad se p opuso da le al ac o la o malidad, solemnidad y la se iedad que ca ac e iza a es e ipo de ep esen aciones, comenzando igu osamen e El Manda o a las diez de la mañana y inalizando a las diez y media; ho a io que has a en onces, no se había ijado con an a se e idad. 9:45 Llegada del Pad e José Tomás a la pue a de Se anía Su oes e acompañado de N.H. Eusebio Co és con única Eusebio Co és 10:00 Suena el ambo , en an en la plaza los caballos seguidos de la opa a pie. SACERDOTE: al di isa el p ime Romano po el A co, el Pad e D. José Tomás p onuncia “SE ABREN LAS PUERTAS DE PALACIO” En ique Casado y Eusebio Co és 10:03 El Seño en a po el A co. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE Juan L. Vega 10:03 La cen u ia es á c uzando la plaza has a llega a la na e Mance a. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE, con una b e e pausa mo i ada po los ambo es Manuel Rueda, Pepe A ena y Pepe Má quez 10:08 El Seño es á en su luga habi ual p esidiendo la plaza. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE Juan L. Vega 10:10 Comienza la Sen encia de Pila os (dos ac os). En e el p ime ac o y el segundo INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE (b e es palab as e e idas a la sen encia) Eusebio Co és 10:15 Las caídas. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE Juan L. Vega 10:17 San Juan a al encuen o de Jesús. Comienza los pasos a ealiza el ac o. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE Fiscales de paso 10:20 Los es pasos es án si uados en el cen o de la plaza. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE Capa aces 10:21 La Ve ónica se ace ca al paso del Seño y sube. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE A ís ides Rueda 10:23 P egón del Ángel. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE En ique Casado 10:25 Bendición. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE P ios ía 10:28 Te mina el Manda o con los “Vi as a N o. P. Jesús”. INTERVENCIÓN DEL SACERDOTE En ique Cansado 38 APÉNDICE Nº9 En es as imágenes podemos ap ecia la disposición an igua y ac ual del escena io donde iene luga El Manda o, ambién conocida como Plaza de la Cons i ución o Plaza de Fe nando VII, en e o os. E a la plaza p incipal del pueblo, luga de g an impo ancia, pues o que e a el cen o neu álgico y escena io donde se ecogían o os es ejos que enían luga en Ma chena, como po ejemplo las co idas de o os. Como emos, su o ma ec angula o cuad ada pe mi e la cong egación del pueblo y el espacio su icien e pa a albe ga cualquie ipo de celeb ación. Hay que ene en cuen a que e a la plaza que p ecedía al Palacio de los Duques de A cos. Po an o, e a el pun o donde se concen aba oda la sociedad en momen os de e minados, al y como obse amos en la imagen, ocupando la plaza el pueblo llano, como campesinos o a esanos y los balcones, desde in eg an es de la casa ducal, has a hidalgos, clé igos y no a ios de la illa. El Manda o no siemp e se ha ep esen ado en es e luga . Se conoce que se ha celeb ado en o as zonas del pueblo po di e sas azones. Con an e io idad a la Plaza Ducal, u o luga en la Plaza de la Cá cel, hoy conocida como Plaza Miguel de Ce an es, o en la Plaza de San And és; incluso llegó a celeb a se en la Iglesia de San miguel. 39 APÉNDICE Nº10 Tex o de El Manda o elabo ado po el capuchino F ay José Se ano (p ime e cio del siglo XIX) “Almas c is ianas, ya se ab en las pue as del Palacio. Ya se oyen unas oncas ompe as, y caxas des empladas, que conmue en a la ciudad pa a que concu an odos a es e espec áculo. Ya se oyen a la pue a el eco de una oz, que sosegando la g i e ía y algaza a pone en a ención a odos pa a excucha la sen encia. Oid ya la oz de un p egone o, que publicando a oces la sen encia que dio Pila o, dice de es a mane a… Es a es la jus icia, Que manda a hace poncio Pila o, P esiden e de Judea, En sus judiciales ac os, Y en Je usalén egen e Po el ympe io omano Con Jesús de Naza eno De la plebe así llamado, Y de pa ia a galileo; Homb e sedicioso y ano En edado , embus e o, Po se en odo con a io, A los de echos del Césa Y ley de nues o Senado Y así en es a mi sen encia Con oda po es ad mando, Mue a, mue a en una C uz Con du os cla os ixados, Po que con g ande osadía Po los pueblos cong egando Cada día muchas gen es 40 Noche, y día, no ha cesado De le an a y mo e Tumul os y sob esal os, Haciéndose Hijo de Dios, Y el Rey de Is ael qui ando Se pague el ibu o al Césa , Nues as leyes queb an ando Y po habe se a e ido De en a con iun os y amos En es a misma ciudad Po es o a mí mismo mando, Sea sacado a la e güenza Y con g an mo a y esca nio Po odas sus calles publica Como eo sea lle ado En medio de dos lad ones Sob e sus homb os ca gando La pesadísima c uz En que ha de mo i cla ado Quien al hizo al jus o es Que de an debido pago. Mien es, in ame y ale osa lengua. No digas sino así: es a es la injus icia, que noso os po enbidia execu amos en Jesús Naza eno. Sedicioso y embus e o, el que es la misma e dad? Con a io a la Ley, el que es la suma ec i ud? Finxido Hijo de Dios, el que al e e no es el Hijo del E e no Pad e! Escandaloso en el pueblo el que la misma san idad! ¿Cómo hay legua an sac ílega, que p onuncie sen encia an iniqua? Reyna de los ángeles, que dolo , que sen imien o y que angus ia no aspasa ía ues o co azón es a sen encia de mue e de c uz de ues o Hijo a oz de p egone o! Quien pod á, amados oyen es, ponde a como ello ue la g a edad de es e dolo ? Muge que oye al sen encia y en ella an as injus icias y alsas impos u as, con que e nísimo amo y 47 Así Jesús seguía su camino hacia el Cal a io, ca gando con la c uz. Y en e la gen e seguía de ce ca al Seño , el Após ol San Juan, y se encuen a con su Maes o. Juan se ace ca pa a pode econoce lo, no sabe si es Él al e lo así, pe o con solo mi a lo econoce a su Seño . Pe o Juan, a en busca de Ma ía pa a que pueda e a su Hijo an es de mo i . La San ísima Vi gen nunca abandona a ninguno de sus Hijos: en el dolo , en el su imien o, cuando c eamos que es amos abandonados po Dios, nues a Mad e nunca nos abandona á, siemp e es a á a nues o lado. Como aho a ampoco quie e abandona a su Hijo. Pe o Jesús, no quie e que su Mad e ea su os o, Jesús uel e la espalda. Jesús no quie e que la San ísima Vi gen lo ea así, ca gado con una c uz, co onado de espinas, lleno de sang e y dolo . ¿Pe o cómo no a a ace ca se su Mad e?... Y ahí se encuen a esa Mad e Dolo osa de amando abundan es Lág imas po e a su Hijo en medio de aquel suplicio. Tan g ande ue el dolo de Ma ía San ísima de las Lág imas al e a su Hijo Jesús, como el de Jesús al e a su Mad e. En una mañana como la de hoy, esuena en el co azón dolo oso de Ma ía, el ecue do del anuncio de Simeón a la San ísima Vi gen sob e Jesús: “Se á una bande a discu ida y a i una espada e a a esa á el alma.” Esa espada de dolo que a a esó a Ma ía, se le cla a en lo más hondo de su co azón: con empla a su Hijo Jesús ca gando con la c uz. Cuán as eces con nues as ac i udes an ic is ianas, con nues os pecados, noso os ambién cla amos espadas en el co azón de una Mad e que se nos da á más a de al pie de la c uz. LA VERÓNICA En ese camino que Jesús eco e ca gado con la c uz, camino del Cal a io, una muje , Ve ónica, conmo ida po el su imien o de Nues o Seño , se ace ca a Jesús pa a limpia le el os o. Es a muje nos enseña que en nues a ida como c is ianos debemos es a al lado de los que su en; al lado de los que necesi an un poco de espe anza en su ida, al lado de aquellos que no ienen a nadie, de los que es án abandonados: “Cuando e imos desnudos, con hamb e, con sed…” Y así la Ve ónica llega piadosa y limpia el os o de u Dios; y Ella so p endida se da cuen a que el Seño no solo le ha dejado un signo en el alma, sino que ha dejado su os o g abado en el paño. ¡P esén ale al pueblo Ve ónica, el os o de Jesús g abado en el paño pa a que ean en qué es ado se encuen a po nues a sal ación. PREGÓN DEL ÁNGEL Y siemp e a su lado Mad e, Nues a Mad e de las Lág imas, que en una mañana como la de hoy, uel e esona en su co azón dolo oso el anuncio del ángel Gab iel: “Alég a e llena de g acia, el Seño es á con igo.” Cuán o su imien o al con empla a su Hijo en al suplicio, qué co azón a o men ado el de una Mad e al e a su Hijo lleno de dolo y su imien o.” Pe o 48 callemos y oigamos la oz de un ángel en iado po Dios pa a que consuele a la Mad e, escuchemos la oz del ángel… BENDICIÓN Esa es la e dad: ¡po que quiso, así mu ió! Po nues a sal ación y la de odos los homb es, de amando su sang e en la c uz, pa a el pe dón de nues os pecados, mu iendo en ese made a que Jesús lle a ca gado pa a nues a sal ación. Y es que Jesús con su mue e enció a la misma mue e. Con emplemos an is e escena, Jesús ca gado con la c uz, su Mad e llena de Lág imas a su lado, y Juan, el discípulo amado, jun o a ellos. Con emplémosla y démonos cuen a que ese es nues o Dios y Seño , Jesús ca gado con la c uz, mue o en ella. Ese es Nues o Seño , el que se en ega po noso os y nunca nos abandona. Po eso Pad e Jesús Naza eno, qué ha emos si nos abandonas en nues o día a día, qué ha emos en es e mundo sin u consuelo, sin u ayuda pa a sopo a nues a c uz de cada día, sin u Palab a, sin u cue po en la Euca is ía… qué ha emos Jesús, sin u consuelo cuando odos los días nos espe es en u capilla… po eso Jesús, uel e u mi ada mise ico diosa a es e u pueblo, y e ás a us Hijos que nunca e abandonan y bendícenos. Bendice a es e u pueblo de Ma chena que con an o e o e acompaña, bendice a los en e mos, a los que su en. Bendice a esos campos, a es a he mandad que con an o e o celeb a es e cul o. Le an a el b azo Seño y danos u bendición: en el nomb e del Pad e, del Hijo y del Espí i u San o. Amén. VIVA NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO VIVA MARÍA SANTÍSIMA DE LAS LÁGRIMAS VIVA SAN JUAN EVANGELISTA 49 50