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Los servicios y su distribución territorial

Asián-Chaves, Rosario

Abstract

Desde los años sesenta, pero sobre todo, a partir de los ochenta, se ha venido produciendo un avance incesante en las actividades consideradas dentro del sector servicios en la mayor parte de las economías de nuestro entorno. Este hecho ha afectado a la distribución espacial del trabajo, ya que se ha producido una “terciarización” de las ocupaciones, y consecuentemente, a la posición relativa que ocupan las distintas regiones en la división internacional del trabajo. En esta comunicación se trata de cuestionar algunos de los “mitos” que han surgido a raíz de estos procesos de “servicialización” de las economías, matizando el papel del empleo terciario y presentando algunas características espaciales de este tipo de actividades, que conducen a una profundización en las disparidades regionales, sobre todo en lo que se refiere a aquellas actividades más relacionadas con los actuales procesos de reestructuración y globalización económica, ligados a los avances en las tecnologías de la información y la comunicación. Para esto último, se analizan algunos datos referentes a la economía española, haciendo una comparación entre las diecisiete Comunidades Autónomas que la componen.

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Los servicios y su distribución territorial. Rosario Asián Chaves. Departamento de Economía Aplicada II de la Universidad de Sevilla. Resumen: Desde los años sesenta, pero sobre todo, a partir de los ochenta, se ha venido produciendo un avance incesante en las actividades consideradas dentro del sector servicios en la mayor parte de las economías de nuestro entorno. Este hecho ha afectado a la distribución espacial del trabajo, ya que se ha producido una “terciarización” de las ocupaciones, y consecuentemente, a la posición relativa que ocupan las distintas regiones en la división internacional del trabajo. En esta comunicación se trata de cuestionar algunos de los “mitos” que han surgido a raíz de estos procesos de “servicialización” de las economías, matizando el papel del empleo terciario y presentando algunas características espaciales de este tipo de actividades, que conducen a una profundización en las disparidades regionales, sobre todo en lo que se refiere a aquellas actividades más relacionadas con los actuales procesos de reestructuración y globalización económica, ligados a los avances en las tecnologías de la información y la comunicación. Para esto último, se analizan algunos datos referentes a la economía española, haciendo una comparación entre las diecisiete Comunidades Autónomas que la componen. Área temática: 8 ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 1 Introducción. En las tres últimas décadas la mayoría de las economías han evolucionado hacia lo que se ha denominado economías de servicios o economías terciarizadas. El empleo se ha terciarizado fuertemente y las actividades de servicios cada vez están más presentes en todas las manifestaciones de la actividad económica, desde la producción hasta los intercambios internacionales. Si bien es cierto que las cifras estadísticas son a veces confusas y que no reflejan totalmente la realidad, problema que se agrava en el caso de los servicios1; y que el crecimiento estadístico de estas actividades se debe, en gran medida, a los fenómenos de externalización2 desarrollados como consecuencia de los procesos de reestructuración productiva y cambios en la división del trabajo3; actualmente parece que nadie niega la evidente realidad de la terciarización de las economías. Movidos por los hechos, los analistas, desde diferentes disciplinas –geografía, economía, sociología, etc.- han ido incrementando su interés en el estudio del sector, que ha pasado de ser considerado un sector marginal y cargado de connotaciones negativas: no material, no productivo, no almacenable, no transportable, no generador de valor, etc., a pretender que sea la solución de uno de los mayores retos económicos y sociales en las últimas décadas: el desempleo. En esta comunicación pretendemos cuestionar algunos de los mitos que se han extendido en estos últimos años acerca del sector servicios, señalando junto con los aspectos positivos originados gracias al crecimiento de los mismos, una serie de carencias y faltas que parecen no haberse tenido tan en cuenta. Por un lado, si bien es cierto que el sector servicios ha jugado un importante papel como amortiguador de las pérdidas de empleo en otros sectores como consecuencia de la crisis económica, también hemos de analizar las características y la calidad de los empleos creados para valorar en sus justos términos la aportación de este sector al empleo. Además, en especial en los últimos años, parece que el crecimiento del empleo terciario no es suficiente para compensar estas pérdidas de empleo en otros sectores. Analizando las últimas tendencias, habría que matizar el papel de los servicios en relación con el empleo. Así, en la crisis de los noventa, los servicios, en general, no han creado empleo, a diferencia de lo sucedido en la crisis industrial de los setenta y primeros ochenta. Por ejemplo, en España (González y Rubalcaba, 1993), las tradicionales fuentes de creación de empleo, el empleo público y el turismo, no han servido para contrarrestar las bajadas de otros sectores (Rubalcaba, 1996). 1 Entre otras cosas a causa de la heterogeneidad de actividades comprendidas en el sector, que hacen que éste sea un sector mal delimitado y con múltiples clasificaciones de las actividades. 2 Actualmente se desarrollan en el exterior de las empresas industriales ciertas funciones que antes eran realizadas internamente, de manera que actividades antes contabilizadas dentro de la industria ahora pasan a ser contabilizadas dentro del sector servicios. 3 Según Sayer y Walker (1992) “la denominada transición a la economía de servicios puede caracterizarse fundamentalmente como la ampliación y profundización de las divisiones sociales y técnicas del trabajo, que es parte de un proceso más general de evolución industrial y desarrollo capitalista”. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 2 Por otro lado, se ha venido identificando avance hacia una sociedad de servicios con avance hacia una sociedad desarrollada (postura que se inició a partir de las teorías de las etapas del desarrollo (Rostow,) y que llevan a las tesis postindustriales iniciadas con Fouratié (1949), y que tienen su máximo exponente en Bell (1973)). Pero si analizamos más detenidamente y en su conjunto, las transformaciones que se están produciendo, nos podemos preguntar si realmente caminamos hacia una situación “mejor” o, más bien, “mejor para quién”, pues uno de los temas que parece haberse olvidado en muchos estudios es el de las situaciones de desigualdad y desequilibrio que se están originando como consecuencia del crecimiento de este tipo de actividades, entre otras razones por las características peculiares de sus preferencias locacionales. El incremento de los servicios y la llamada terciarización no son sinónimo de desarrollo. El proceso de desarrollo tiene más que ver con la compleja y cambiante división del trabajo que con la sucesión sectorial (Walker, 1985). La clave no es únicamente qué se produce sino también el cómo se produce (Noyelle, 1983). Los procesos de concentración de las funciones de gestión y administración y su peso creciente, la especialización, la externalización, etc., son las nuevas formas de organización de la producción ligadas al desarrollo capitalista. (Marcos y Palmero, 1990). Pero tal vez sería interesante plantearnos qué entendemos por “desarrollo”. Tal como se desprende de los análisis sobre el crecimiento terciario, según la corriente que se manifiesta como dominante, el desarrollo vendría medido por el aumento en la renta per cápita, independientemente de su distribución más o menos desequilibradora y desigualitaria; el avance hacia un crecimiento cuantitativo en los servicios, medido tanto en términos de empleo como de VAB, pero sin analizar algunos aspectos más cualitativos como, por ejemplo, la distribución espacial de las distintas actividades comprendidas dentro del sector o la situación real de las personas empleadas en el mismo. Nosotros nos planteamos, que para entender que existe un mayor desarrollo, además de los aspectos cuantitativos, hay que tener en cuenta una serie de factores más cualitativos que inciden directamente sobre el modo de vida de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas que son parte activa de los territorios –nacionales, regionales o locales- a los que nos referimos, que son los que directamente componen las estadísticas de empleo en un determinado sector, así como los que sufren más directamente las situaciones de desempleo o de precariedad en el trabajo, etc. Por ello, pretendemos empezar por intentar entrever cuáles son en realidad las situaciones de empleo dentro del sector, para ver si verdaderamente se avanza hacia una mejora o hacia un empeoramiento en las características del empleo que se manifiesta como mayoritario en las sociedades actuales. Por otro lado, nos interesa su distribución espacial, distinguiendo entre los distintos tipos de actividad que componen el sector servicios, con vistas a discernir si avanzamos hacia un equilibrio entre los distintos territorios, o más bien hacia una situación desequilibrada en la que unos ocupan los lugares hegemónicos, mientras otros han de depender de las decisiones de los anteriores. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 3 El crecimiento de los servicios. Si miramos a nuestro alrededor podemos constatar que el crecimiento de los servicios se manifiesta por todos lados –desde los servicios colectivos: transporte, educación, sanidad, etc., pasando por los servicios individuales consumidos por las familias: turismo, servicio doméstico, etc., hasta los servicios a la producción: servicios financieros y de seguros, servicios a las empresas, etc.-. Ahora bien, hay que ser prudentes e intentar aplicar el mayor rigor posible a la hora de interpretar estos procesos de terciarización a partir de las cifras estadísticas, ya que éstas parecen acentuar este crecimiento, especialmente aquéllas referentes al empleo, dependiendo de si tomamos períodos de análisis más o menos largos4, así como el recurso a términos relativos5. Asimismo, hay que tener en cuenta las diferencias de productividad, ya que según diversos autores (Kindleberger, 1958, citado en Cuadrado, 1988; Fuchs, 1968; Gershuny y Miles, 1983; García Greciano, 1990; Cuadrado, 1990, 1992; Cuadrado y del Río, 1993; etc.) la productividad es menor en los servicios que en la industria, lo que conlleva unos mayores incrementos de empleo. Hay quien se empeña en negar este crecimiento del terciario aludiendo a una serie de cuestiones: 1.- El problema de la heterogeneidad de las actividades que componen el sector, que impiden un análisis adecuado del mismo. 2.- El aparente “inflado” en las cifras estadísticas por el fenómeno de la externalización. 3.- El que en algunos lugares los que han crecido realmente hayan sido los servicios públicos, mientras que los servicios de mercado han permanecido constantes o incluso retrocedido. 1.- Con respecto a la primera cuestión, si bien es cierto que la heterogeneidad de este sector dificulta su tratamiento estadístico, tampoco dentro del sector industrial todas las actividades se comportan de la misma manera. Aunque algunas actividades terciarias han descendido, otras han crecido sustancialmente compensando, e incluso sobrepasando, el descenso de las otras, de manera que el sector considerado en su conjunto ha crecido. El que sea más adecuado, en ciertos casos, realizar estudios más específicos sobre las distintas actividades que componen el sector, es decir, análisis más desagregados, ello no quita que pueda afirmarse el crecimiento del sector considerado globalmente. 2.- Aunque es cierto que debido a la externalización de actividades terciarias hoy se contabilizan dentro del sector servicios actividades anteriormente contabilizadas en el sector industrial, podemos plantearnos la cuestión en otro sentido y decir que aún existen muchas actividades que realmente son de servicios y siguen siendo 4 Si tomamos períodos muy largos hemos de tener en cuenta que los avances en las estadísticas han hecho que se vayan incluyendo en el sector servicios actividades anteriormente contabilizadas en la industria. 5 Al utilizar términos relativos hemos de tener en cuenta que el crecimiento relativo del sector servicios viene determinado en parte por el declive de los otros sectores (véase Mérenne-Schoumaker, B., “La tertiarisation de Liège” in Bulletin trimestral du Crédit communal de Belgique, nº 167, 1989, p.7). ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 4 contabilizadas en la industria por no haber sido externalizadas. Esto nos lleva también a plantearnos la distinción, a la que nos referiremos posteriormente, entre las dos acepciones de trabajador de servicios señalada por Gershuny y Miles (1983), según nos refiramos a "ramas de actividad" o a la distribución ocupacional del empleo. Si además, a esto añadimos la gran cantidad de actividades de servicios que se desarrollan en la economía subterránea6 y, por tanto, no son tenidas en cuenta en las estadísticas oficiales, resulta que la terciarización de la economía podría estar infravalorada y que sería aún más fuerte. 3.- Si en ciertos espacios lo que realmente han crecido han sido los servicios públicos, esto no significa que no se pueda afirmar el crecimiento de los servicios en su conjunto, ya que, hasta el momento, los servicios públicos son considerados como actividades terciarias. Este hecho más bien nos puede llevar a plantearnos otra serie de cuestiones relativas a la falta de capacidad de algunos espacios económicos para articular los mecanismos necesarios para posibilitar la generación de actividad económica y de empleo, teniendo que actuar, en muchos casos, el Sector Público para compensar ciertos desequilibrios. Partiendo de que es evidente que en los últimos años se ha producido un crecimiento cuantitativo del sector servicios, en el fenómeno de la terciarización es más importante la cuestión de cambio estructural, que la de cambio cuantitativo en el orden de actividades entre primario, secundario y terciario. Dentro de este crecimiento de los servicios hemos de tener en cuenta la existencia de crecimientos diferenciales según ramas de actividad, países y regiones7. Desde el punto de vista espacial, parece existir cierta correlación entre el peso de los servicios con el nivel de desarrollo económico (desarrollo desde la perspectiva neoclásica)8 y con la importancia de la urbanización9, aunque estos dos factores no explican totalmente las disparidades existentes, debiendo tenerse en cuenta otros factores como la importancia de la actividad turística dentro del sector servicios, actividad que depende de las condiciones geográficas, climatológicas, etc.; así como los modos de organización de las empresas industriales, sobre todo por lo que se refiere a su tendencia a externalizar ciertos servicios. A escala internacional, un hecho que revela el crecimiento de los servicios es su peso creciente en el comercio internacional, como parte más visible de la 6 En este sector predominan más que en otro las actividades informales, lo cual permite pensar que el peso de los servicios está subestimado en muchas economías (Cuadrado, 1990). 7 Véase por ejemplo, Martinelli (1999) para el caso de Italia, Asián (1999) para España, para los países europeos, Price y Blair (1989). 8 Esta correlación con el desarrollo económico ha sido analizada por Rubalcaba (1996) en su tesis doctoral. 9 Esta correlación con la urbanización es particularmente importante para los servicios denominados de “alto nivel”, como ha sido puesto de manifiesto por Sassen (1991, 1998); Soy (1993, 1997); Pascual i Esteve (1990); May (1994), Martinelli (1989), Illeris (1997), etc. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 5 internacionalización de los servicios10. Los procesos de internacionalización de los mercados y de globalización del comercio de servicios, junto con el progresivo desarrollo de un Mercado Único de Servicios en el ámbito de la Unión Europea, son elementos relevantes en la explicación de la expansión de las actividades terciarias (Cuadrado, 1996). Nos hemos referido al crecimiento de los servicios como un hecho, que no sólo es constatable a través de las estadísticas, sino que además puede apreciarse observando la realidad que nos rodea. Sin embargo, este hecho tan evidente y aceptado por todos, es un sujeto muy controvertido en la teoría económica, donde se oponen los defensores de una sociedad postindustrial con los de una sociedad neoindustrial. Para los primeros, el crecimiento de los servicios corresponde a un estadio de desarrollo superior de las sociedades, en el que la sociedad de servicios viene a sustituir a la sociedad industrial. Esta corriente se desarrolló a partir de Fourastié (1949) y se fue afirmando a lo largo de los 60 y 70, destacando la obra de Bell (1973). A partir de la segunda mitad de los 70, coincidiendo con la ralentización general del crecimiento, surge la otra corriente. Si bien las aproximaciones neoindustrialistas son bastante heterogéneas11, todas tienen en común la defensa de que es la industria el verdadero motor del sistema económico, estando, por tanto, el crecimiento del terciario íntimamente ligado a la evolución del sistema productivo. "La nueva economía de servicios" (Gershuny y Miles, 1993), como superación de los enfoques de la desindustrialización y de la sociedad postindustrial, señala la progresiva integración de los servicios con el sistema productivo, en general, y al crecimiento de los servicios destinados a la industria y a la producción de bienes, en particular, como la causa central en la explicación del crecimiento de los servicios (Iglesias, Mesina y Cuadrado, 1997). Para explicar el crecimiento de los servicios hemos de tener en cuenta que, al igual que sucede con la industria, los cambios que se produzcan en los servicios tienen lugar dentro de un contexto global en el que interfieren cambios técnicos y tecnológicos, cambios económicos, cambios sociales, así como las intervenciones de los poderes públicos. (Mérenne-Schoumaker, 1996). Dentro de los cambios técnicos y tecnológicos, esenciales porque posibilitan otros cambios, son fundamentales los avances producidos en las tecnologías de la información y la comunicación porque han inducido cuatro cambios mayores: la puesta en producción, los destinos de las producciones, localización de las mismas y las maneras de producir (ver esquema de Ochel y Wegner). 10 Véase por ejemplo Díaz Mier (1990), Dunning (1993), García (1996), Landesman y Petit (1995), Muñoz Cidad (1987, 1990), Rubalcaba (1993). 11 Los trabajos procedentes de autores de inspiración clásica o marxista se pueden agrupar en tres categorías: los análisis que consideran los servicios como improductivos; los que consideran el empleo terciario como un “refugio” en situaciones de crisis; y los trabajos que ligan las dinámicas industriaservicios (éstos parecen los más interesantes). Entre estas teorías, la más original es la de la economía del self-service elaborada por Gershuny (Mérenne-Schoumaker, 1996). ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 6 EFECTOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN SOBRE LA ECONOMÍA TRANSFORMACIÓN DE MERCADOS: v Internacionalización de mercados: – Crecimiento de la planificación y de la capacidad organizativa. – Crecimiento de la demanda de servicios de información, investigación de mercados, etc. v Creciente comercialización de los servicios. TRANSFORMACIÓN DEL PRODUCTO O DEL SERVICIO: v Creciente complementariedad entre bienes y servicios (paquetes integrados). v Aumento de las funciones de servicio. v Desarrollo de nuevos servicios: - Estímulo de la demanda de servicios de mercado. - Sustitución de demanda (crecimiento de las actividades de auto-servicio). v Diferenciación de servicios en lugar de servicios en masa (servicios estandarizados). v Mayor importancia de los servicios técnicos, I+D y márketing. TRANSFORMACIÓN DE LA LOCALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS: v Internacionalización de las industrias de bienes y servicios: – Aumento de la planificación de la capacidad organizativa. – Crecimiento de la demanda de servicios de información y de asesoramiento. TRANSFORMACIÓN EN LA PRESTACIÓN DE LOS SERVICIOS: v Creciente flexibilidad en la prestación. v Prestación de servicios a pequeña y gran escala. v Creciente demanda de mano de obra con mayor nivel de cualificación. v Aumento de las actividades de servicios dentro de las empresas industriales. v Reintegración de servicios. v Automatización de las prestaciones de antiguos y nuevos servicios. v Creciente importancia de la inversión inmaterial. TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN OTROS DETERMINANTES: v Aumento de la renta. v Modelos ocupacionales y de trabajo. v “Presupuestos” de tiempo. v Factores institucionales. Fuente: Ochel y Wegner (1987), Service Economies in Europe. Pp. 60 ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 7 Las Tecnologías de la Información se muestran como un elemento central a la hora de explicar los procesos de reestructuración sectorial, así como las propias transformaciones internas habidas en los servicios, debido a que permiten un espectacular descenso de los costes de transmisión, almacenamiento y procesamiento de la información y a que incrementan la capacidad de integración de las actividades industriales y de servicios (OCDE, 1988). Los dos principales cambios económicos que han provocado cambios en los servicios han sido la mundialización de la economía y las transformaciones en las formas de organización de las empresas. En esto último influye decisivamente la división del trabajo y la especialización de tareas, así como la externalización de un número creciente de actividades, factores todos ellos que contribuyen al crecimiento de los servicios. Con respecto a la división del trabajo, Bailly y Maillat (1988, pag. 36-37) afirman: “Este crecimiento de la terciarización de las empresas no es extraño a la elaboración de teorías sobre la organización de tareas y sobre la racionalización del trabajo. Así, la organización científica del trabajo preconizada por Taylor (1912) pasa por una separación de las tareas intelectuales y manuales directamente productivas [...] Con la división del trabajo, la iniciativa se concentra al nivel de los empleos de decisión. Por consiguiente, ciertas funciones anteriormente «integradas a los procesos confundidos de producción y de decisión» se individualizan”. Los cambios sociales, tales como los aumento de rentas de ciertos grupos de población, el crecimiento del tiempo de ocio, los cambios demográficos y sociales, las transformaciones de los estilos de vida y de los valores, etc., explican, fundamentalmente, el crecimiento de los servicios a los consumidores. Por último, las políticas llevadas a cabo por los poderes públicos influyen en un doble sentido: por el peso de sus propios servicios y por los marcos legislativos creados. Situación del empleo En los distintos análisis realizados sobre la evolución del empleo se constata el mayoritario peso del empleo terciario dentro de la ocupación total y su sostenido crecimiento en el tiempo. De hecho, no sólo en los países de la OCDE, sino también en países del sur y este de Asia, entre un 60 y un 70 por ciento de la mano de obra está ocupada en el sector servicios. Los países de la Unión Europea vieron incrementarse el peso del empleo terciario en 6 puntos porcentuales en el período 1974-82, y en algo más de 7 puntos entre 1982 y 1990. Esta evolución, aunque no con la misma intensidad, es compartida por Estados Unidos, Japón, EFTA y los países del sur y este de Asia (Freeman y Soete12, 1996). Hasta principios de los ochenta se admitía casi universalmente, que a pesar del aumento del número de puestos de trabajo perdidos en la industria fabril y en otros 12 Freeman, C. y Soete, L. (1996), Cambio Tecnológico y Empleo. Una estrategia de empleo para el Siglo XXI. BT Telecomunicaciones y Fundación Universidad-Empresa, Madrid. (citado en Iglesias, Mesina y Cuadrado, 1997). ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 8 sectores tradicionales, la expansión de los servicios permitiría mantener sin grandes dificultades el volumen global de empleo. Sin embargo, la teoría de una transición fluida hacia una “economía de servicios” o a una “sociedad postindustrial” de pleno empleo cada vez presenta mayores dudas. Por un lado, no se puede mantener el crecimiento ininterrumpido del empleo público (crisis del estado del bienestar, aumento de los déficits públicos); por otro, habría que analizar si las nuevas tecnologías de la información pueden dar lugar o no a una reducción en el número de empleos. (Gershuny y Miles, 1983). A esto habría que añadir la precarización en los empleos que se viene produciendo en los últimos años, a veces amparada por la propia legislación laboral. Hoy se revela como poco probable el que los servicios más tradicionales generen posibilidades de empleo a gran escala. Por otro lado, si bien no se puede descartar rotundamente la posibilidad de que algunas iniciativas públicas originen una ampliación de los servicios sociales, dada la actual situación de déficit de las economías públicas, este camino no se revela como una vía de solución a largo plazo de los problemas de desempleo. Por último, aunque los servicios a la producción han demostrado, en los últimos años, poseer un importante potencial de crecimiento, el volumen absoluto de empleo que puede generarse en este sector no permite pensar en que pueda compensar la pérdida producida en otros sectores. Todo ello nos lleva a pensar que la situación general parece responder al esquema de “crecimiento sin empleo”. A pesar de que en ciertas esferas de los servicios se está produciendo, de hecho, un crecimiento del empleo, en general, el sector servicios ha dejado de ser la panacea para compensar la pérdida de empleos en otros sectores. Las Nuevas Tecnologías de la Información ofrecen la posibilidad de una mayor diversificación de las actividades en el tiempo de ocio, así como posibilidades más interesantes de participación social con una mayor intervención de los propios participantes, de forma que se podría pensar que este marco ofrece un margen para mantener el volumen de empleo al permitir la reducción de las horas de trabajo a lo largo de la vida. Pero, hay que tener en cuenta que con esta alternativa existen riesgos de que se amplíen las actuales desigualdades sociales, de forma que las comunidades más pobres recibirían los servicios de peor calidad, y una mayor carga de los servicios comunitarios recaería quizá sobre las mujeres (Gershuny y Miles, 1983). Las Tecnologías de la Información modifican las características del empleo terciario a través de dos cauces: alterando la distribución sectorial del empleo y modificando los requerimientos cualificativos de las diferentes ocupaciones (Iglesias, Mesina y Cuadrado, 1997). En cualquier estudio del empleo en los servicios es importante la cuestión de los efectos de la innovación tecnológica y estructural sobre la eficacia de la prestación de los servicios, y de la repercusión de su mayor o menor eficacia en los precios relativos y, consecuentemente, en la demanda de servicios. (Gershuny y Miles, 1983). Cuando nos referimos al crecimiento experimentado por el empleo en los servicios hemos de tener en cuenta que éste no se reduce a las empresas de servicios, sino que como dicen Gershuny y Miles (1983): "El debate sobre la "terciarización" se ha ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 15 Cuadro 1: LAS TRES LÓGICAS DE ORGANIZACIÓN ESPACIAL Lógica de organización Niveles y aspectos Territorial Competitiva En red Empresa Naturaleza Función crucial Estrategia Estructura interior Barreras de entrada Empresa de mercado local Producción Control de las áreas de mercado Empresa monolocalizada Fricción espacial Empresa de mercado internacional Marketing Control de partes del mercado Unidades funcionales especializadas Competitividad Empresa en red Innovación Control de los factores de innovación y de sus trayectorias Unidades funcionalmente integradas Innovación continua Sistema urbano Principios Estructura Sectores Eficacia Estrategias de intervención pública Objetivos de cooperación interurbana Redes de ciudades Dominación Jerarquía encajada (Chistaller) Agricultura, administración pública, actividades terciarias tradicionales Economías de escala Alguna: el tamaño determina la función Alguno (a excepción de los objetivos militares o diplomáticos) Redes jerarquizadas verticales Competitividad Especialización Industrias, distritos industriales y filiares de especialización Integración vertical/horizontal Tradicionalmente alguna: la base de exportación determina el crecimiento. Hoy: Refuerzo de la ventaja competitiva de cada centro División interurbana del trabajo “Redes de complementariedad” Cooperación Redes de ciudades Actividades terciarias avanzadas Externalidades de red Cooperación interurbana: construcción de redes de infraestructuras Colaboración económica, tecnológica e infraestructural “Redes de sinergia” y “Redes de innovación” Ciudad Naturaleza Forma Objetivos de política urbana Símbolos Ciudad tradicional Homogeneidad interna relativa Poder e imagen Palacio, catedral, mercado Ciudad fordista Zonificación monofuncional Eficacia interna (ciudad de relojería) Chimeneas, rascacielos Ciudad informacional Zonificación multifuncional, ciudad policéntrica Eficacia exterior y atractivo Aeropuerto, feria Fuente: Camagni (1992), ob. cit, pp. 30-31, (citado en Mérenne-Schoumaker, 1996) La implantación de una actividad de servicio es el resultado del encuentro de una empresa y de un territorio, de manera que se verá influenciada por los factores relevantes de la propia organización del servicio y de los espacios donde va a operar. Pero, aunque estos principios son los mismos que para la industria, debido a la heterogeneidad de los servicios, resulta difícil construir un marco general sin antes, en primer lugar, haber comprendido bien las tres principales influencias sobre la localización de los servicios: la naturaleza del servicio o de la relación de servicio, la clientela y el operador. (Mérenne-Schoumaker, 1996). 1. La naturaleza de la relación de servicio es el primer factor de disparidad en términos de elección de localización. El principal determinante es la relación cliente-oferente, que puede afectar en distintos sentidos: • Según quien se desplace para la prestación del servicio tenemos tres casos: - el cliente va a casa del oferente del servicio (se da principalmente en los servicios personales) - el oferente del servicio se desplaza hacia el cliente (es el caso de algunos servicios a las empresas) ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 16 - la transacción no impone desplazamiento alguno, estando en el origen del crecimiento de este grupo el desarrollo de las telecomunicaciones (videoconferencia, correo electrónico, “universidad abierta”, etc.). Estas tres situaciones generan problemáticas de localización diferentes en relación directa con ciertas necesidades. Así, las localizaciones del primer grupo son las más dependientes de la distribución de los clientes y de su movilidad, situándose a menudo próximos a la clientela potencial. Las del segundo grupo están menos condicionadas por la distribución de los clientes, pero no son totalmente independientes, ya que se trata de producir y distribuir al menor coste dentro de la relación calidad/precio. Las empresas del tercer grupo son las más libres con respecto a la distribución de la clientela, pero tienen otros requisitos espaciales: la presencia de redes de telecomunicaciones y la de un personal cualificado, o incluso muy cualificado. • Otra forma de clasificar las empresas sobre la base de la relación de servicio es a partir de la participación operacional del cliente y del control del proceso por este mismo cliente, en cuyo caso obtenemos los cuatro grupos siguientes (Gadrey, 1994, pp. 124-128): - CASO I: uno puede satisfacerse de una red comercial (agencias, puntos de venta, etc.) pegada a los mercados servidos. El resto de la organización (terciario de dirección y también terciario de producción de servicios) puede localizarse alejada y concentrarse para beneficiarse de las economías de escala. - CASO II: los operadores se encuentran próximos a los clientes, mientras que las funciones de administración, de decisión, de concepción y de control son localizadas también según otras lógicas, privilegiando, según las funciones, las economías de escala y la concentración o las economías de aglomeración y la centralización. - CASO III: se impone la localización próxima a los clientes (cuando el recurso es permanente o frecuente) e incluso para una parte de funciones organizativas de servicios, salvo si el control por el cliente no exige la vigilancia directa de la “obligación de los recursos” y puede limitarse a los “resultados” y a ciertos estadios intermedios. - CASO IV: la proximidad espacial es requisito tanto para los operadores como para una parte del personal de concepción y de control. • También habrá que tener en cuenta la frecuencia del uso: servicio permanente (banco, limpieza, seguridad, etc.), servicio regular (contabilidad, etc.) o servicio ocasional (asesoría organizativa, etc.). • El objeto del servicio –tangible o informacionaltambién influirá en la decisión de localización, estando los servicios tangibles más condicionados por las necesidades de proximidad. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 17 • La posición del servicio en su ciclo de vida influencia sus necesidades en materia de localización y también su estrategia espacial. Así, los servicios nuevos se implantan primeramente en las grandes ciudades de los países desarrollados antes de elegir ciudades o metrópolis regionales más pequeñas. 2. La clientela: pueden ser particulares o empresas. Los servicios a las empresas están menos dispersados que los servicios a particulares, tanto a escala internacional como interurbana o intraurbana, siguiendo una tendencia al reagrupamiento, a la polarización mucho más fuerte17. 3. Naturaleza del operador, es decir, su pertenencia al sector privado o público. La lógica del primer grupo es maximizar el beneficio y la del segundo es más compleja, pues se trata, a la vez, de combinar una cierta rentabilidad y una preocupación de equidad. La mayoría de los estudiosos del crecimiento de los servicios se preguntan si el sector servicios constituye un elemento motor del crecimiento regional, incluso para las regiones periféricas, y, en caso de ser así, si puede afirmarse que el desarrollo de las actividades terciarias constituye la clave del reequilibrio de las economías regionales. Las respuestas dadas a estas preguntas son de dos tipos claramente opuestos: algunos autores afirman el papel reequilibrador de los servicios, mientras que otros les atribuyen una función desequilibradora, sobre todo en lo que se refiere a los servicios a empresas debido a su tendencia a localizarse en determinadas áreas geográficas caracterizadas por una fuerte presencia del sector industrial. La tendencia locacional a la centralización de las actividades de servicios a empresas se traduce en una desigualdad en la distribución espacial de funciones que lleva al aumento de las disparidades regionales. En el ámbito internacional, los servicios se desarrollan principalmente en los países más avanzados. Pero, además, las actividades terciarias no se localizan de forma homogénea dentro de los países (Bailly y Maillat, 1988). Por ejemplo, Philippe y Monnoyer (1985) indican, para el caso francés, que los bancos, seguros y servicios a empresas se concentran en algunas regiones y principalmente en la parisina. Daniels (1978) muestra para Gran Bretaña, que la región londinense (y la Sudeste) concentra la mitad de los empleos de servicios a empresas, gracias a la presencia de múltiples sedes sociales que controlan las empresas situadas en otras regiones. Illeris (1997) refleja en el caso de Dinamarca la concentración de servicios a empresas en Copenhague. Martinelli (1999) muestra para el caso de Italia cómo las actividades del sector servicios en su conjunto están fuertemente concentradas en pocas regiones, y en el caso particular de los “servicios avanzados” se evidencian dos “polos” de fuerte especialización: a) las regiones del “Triángulo Industrial” –Liguria, Piemonte y, sobre todo, Lombardía- y b) el Lazio. En España se observa una fuerte concentración de los servicios financieros y seguros y de los “otros servicios a la venta” en Madrid, Cataluña y País Vasco (Asián, 1999). 17 Para la localización de los servicios a las empresas véase, por ejemplo, Cuadrado y del Río (1989), Zurbano (1990), Soy (1993), Illeris (1994), Rubalcaba (1996), Rubalcaba y otros (1998). ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 18 Desde el punto de vista espacial, la característica más notable de los servicios es la de su concentración en grandes centros urbanos, normalmente ubicados en regiones centrales o desarrolladas. (Cuadrado y González, 1988). Se ha señalado que la producción de servicios está menos vinculada a las materias primas y más a los mercados que la industria, de forma que algunas de ellas muestran fuertes tendencias a la aglomeración, por lo que se pueden producir desplazamientos locacionales acumulativos que generen cambios en las pautas de desarrollo regional (Marshall y Wood, 1992). Daniels (1985) señaló un comportamiento diferencial, en lo que respecta a las pautas de localización, de los servicios orientados al consumo, que tenderían hacia una distribución más dispersa, y de los servicios orientados a la producción, que estarían más concentrados en los grandes centros de negocios. El sector servicios en España y distribución regional de sus distintas actividades. La economía española, eminentemente agraria en los 50, accedió a la consideración de industrializada en los 60 y principios de los 70, para confirmarse en los 80 -a partir de 1983- como una economía terciarizada, al haber superado el empleo en los servicios el 50% del empleo total18(Del Río, 1988). A partir de los 80, momento en que la economía española puede considerarse como terciarizada, según lo indicado por Fuchs (1968), el empleo terciario, como puede observarse en la tabla 1, no ha cesado de aumentar, tanto en términos absolutos como relativos. Tabla 1: Distribución sectorial del empleo en España (1960-1993) 1960 1973 1983 1989 1993 Nº empleos %Nº empleos %Nº empleos %Nº empleos %Nº empleos % Agricultura ....... 4984821 40,5 3349280 24,8 2003382 16,9 1725326 13,1 1226915 9,5 Industria ........... 3720468 30,3 4873610 36,2 3864365 32,5 4139939 31,3 3690446 28,6 Servicios .......... 3592070 29,2 5249074 39,0 6015396 50,6 7340687 55,6 7964825 61,8 TOTAL ............. 12297359 100,0 13471964 100,0 11883143 100,0 13205952 100,0 12882186 100,0 Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV. Pero esta evolución no ha sido homogénea en las distintas regiones. Si observamos en la tabla 2 las cifras correspondientes a 1960 vemos que la posición de partida del proceso de cambio estructural habido en estos años no era la misma en las distintas economías regionales. Así, mientras que sólo algunas regiones presentaban una estructura sectorial caracterizada por el predominio del sector industrial (Asturias, Cataluña, Madrid y País Vasco), la mayoría parten de un predominio de las actividades de tipo primario, que es más evidente en algunas de ellas como Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Extremadura y Galicia, coincidiendo con que son las regiones que presentaban un muy bajo nivel de desarrollo económico. Aún siendo distintas las posiciones de partida, de los datos recogidos en la tabla 2, se desprende que todas las economías regionales han seguido, en el período comprendido 18 Según lo establecido a este respecto por Fuchs (1968). ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 19 entre 1960 y 1993, un proceso evolutivo en la misma dirección: desagriculturización, industrialización/desindustrialización y terciarización. Pero el que se parta de diferentes posiciones no es indiferente. Aparte de que la intensidad del proceso ha sido desigual en las distintas regiones, la situación en que se encuentra cada una de sus economías en la actualidad depende, en gran medida, del hecho de haber partido de una situación distinta. Tabla 2: Estructura porcentual del empleo por sectores en las CC.AA. españolas. 1960 1983 1993 Agricultura Industria Servicios Agricultura Industria Servicios Agricultura Industria Servicios Andalucía 50.00% 23.17% 26.83% 22.59% 24.98% 52.43% 15.91% 21.37% 62.73% Aragón 45.06% 27.54% 27.40% 18.90% 35.02% 46.08% 11.76% 32.53% 55.72% Asturias 32.90% 44.25% 22.85% 21.56% 37.45% 40.99% 12.75% 31.08% 56.17% Baleares 38.35% 29.99% 31.66% 10.57% 24.08% 65.35% 3.42% 17.74% 78.85% Canarias 55.81% 18.79% 25.40% 18.09% 18.94% 62.97% 7.07% 17.15% 75.78% Cantabria 36.21% 36.01% 27.78% 21.70% 34.36% 43.95% 12.21% 30.30% 57.49% Cast- León 53.25% 22.36% 24.40% 27.72% 28.84% 43.44% 15.57% 27.96% 56.47% Cast-La Mancha 60.19% 18.58% 21.23% 27.51% 29.78% 42.71% 15.11% 33.47% 51.43% Cataluña 17.06% 47.00% 35.84% 6.22% 42.85% 50.94% 3.30% 36.20% 60.50% C. Valenciana 42.58% 28.67% 28.75% 14.02% 37.73% 48.24% 7.94% 33.73% 58.33% Extremadura 64.04% 17.64% 18.33% 33.07% 20.11% 46.82% 21.41% 22.36% 56.23% Galicia 61.70% 17.79% 20.51% 42.11% 22.99% 34.90% 23.70% 25.38% 50.92% Madrid 6.24% 42.09% 51.67% 1.08% 30.94% 67.98% 0.71% 23.45% 75.83% Murcia 47.78% 25.95% 26.27% 21.04% 28.62% 50.34% 13.84% 29.52% 56.64% Navarra 41.07% 30.30% 28.63% 14.40% 40.81% 44.79% 6.40% 41.93% 51.67% País Vasco 15.88% 50.88% 33.24% 6.12% 47.40% 46.48% 3.58% 37.58% 58.84% Rioja 49.21% 25.18% 25.61% 20.09% 38.82% 41.09% 11.35% 38.77% 49.88% España 40.54% 30.25% 29.21% 16.86% 32.52% 50.62% 9.52% 28.65% 61.83% Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV. Para analizar la evolución de los servicios en el plano regional vamos a utilizar las tasas de incremento medio anual del empleo, para lo que vamos a partir de las calculadas por Del Río (1988) para el período 1960-1985 y lo vamos a completar con los años que restan hasta 1993 (último año para el que existen publicaciones de la fuente utilizada del BBV). Se ha dividido la serie en cuatro subperíodos: el primero, que iría de 1960 a 1973, sería de crecimiento de la economía española, en el que tuvo lugar un fuerte proceso de industrialización que puso fin al carácter tradicionalmente primario de nuestra economía; el segundo se inicia en 1973, fecha a la que corresponde la primera crisis económica que hizo quebrar la anterior tendencia, sin embargo, en la economía española, la crisis económica se desarrolló sobre todo a partir de 1979, año con el que se ha hecho coincidir el tercer período. El último, que va de 1985 a 1993, corresponde con el período de reestructuración y globalización económica, y además con una ya clara terciarización de nuestra economía (al haberse superado los porcentajes del 50% en el empleo en los servicios). ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 20 Tabla 3: Tasas de crecimiento anual medio del empleo en los servicios y del empleo total (1960- 1993) 1960 -73 1973 -79 1979 -85 1985 -93 Servicios Total Servicios Total Servicios Total Servicios Total Andalucía 2.53 -0.32 1.85 -1.00 0.87 -2.20 3.38 1.74 Aragón 1.72 -0.53 1.48 -1.00 0.69 -1.52 2.64 0.90 Asturias 1.93 -0.24 2.32 -0.47 0.46 -2.23 3.21 -0.48 Baleares 6.08 2.29 1.94 -0.46 5.08 2.14 2.96 1.35 Canarias 6.70 1.75 4.00 0.82 2.22 -0.59 2.90 1.34 Cantabria 0.88 -0.15 2.75 0.22 0.86 -2.40 2.73 -0.39 Cast- León 1.59 -1.23 0.35 -1.58 0.03 -2.19 3.17 0.34 Cast-La Mancha 1.73 -1.27 1.00 -2.05 -0.02 -2.01 3.35 1.18 Cataluña 2.90 2.24 2.15 -0.66 0.96 -1.40 2.97 1.32 C. Valenciana 3.42 1.28 2.20 0.04 1.70 -0.94 2.95 1.04 Extremadura 2.71 -1.83 0.43 -3.19 1.15 -1.84 2.29 0.60 Galicia 2.62 0.48 1.45 -1.03 0.58 -1.48 3.08 -1.47 Madrid 4.01 2.98 1.62 0.02 1.02 -0.27 3.40 2.35 Murcia 3.51 0.60 0.83 -0.45 2.31 -1.38 3.18 1.89 Navarra 1.46 0.57 2.20 -0.63 1.44 -1.53 2.69 1.03 País Vasco 2.67 1.87 0.92 -0.78 -0.05 -2.64 3.18 0.51 Rioja 0.96 0.01 1.52 -1.61 1.82 -1.90 3.49 1.79 España 2.96 0.70 1.73 -0.74 1.12 -1.39 3.13 1.05 Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV. En los tres primeros períodos considerados, todas las tasas presentan una tendencia decreciente, pero en el caso del empleo en los servicios no llega a presentar tasas negativas, cosa que sí sucede para el empleo total. La situación en el ámbito regional presenta comportamientos diferenciados. Para el primer período (1960-73) la evolución del empleo total fue positiva a nivel nacional, sin embargo, algunas regiones (Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-León, Catilla-La Mancha y Extremadura) presentaron tasas de crecimiento negativo. Coincide con que son regiones muy especializadas en el sector primario (Andalucía, Aragón, las dos Castillas y Extremadura) o con una apreciable presencia de los sectores primario y secundario (Asturias y Cantabria), por lo que parece que se vieron influidas por la desagriculturización, y por el inicio de la desindustrialización, en el caso de las dos últimas. Sin embargo, otras regiones como Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y País Vasco, tuvieron unos incrementos en el empleo total muy superiores a la media. La evolución del empleo en los servicios fue positivo en todas las regiones, coincidiendo las de mayor crecimiento (Canarias, 6’70, baleares, 6’08, Murcia, 3’51 y Comunidad Valenciana, 3’42) con el hecho de ser regiones situadas en el litoral y con buenas condiciones climatológicas, lo que hace pensar en el peso importante del sector turístico, junto con Madrid (4’01), que es un caso especial a causa de la capitalidad de la nación. Para el período 1973-79, en el ámbito nacional, el empleo total presenta una tasa negativa, que sólo es positiva en cuatro regiones: Canarias, Cantabria, Comunidad Valenciana y Madrid, y el empleo en los servicios es inferior en más de un punto al del período precedente, aunque sigue siendo positivo, característica esta última que también se da en todas las regiones. Sin embargo, hay cinco regiones en las que estas tasas de ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 21 crecimiento en los servicios es superior a las del período anterior: Aragón, Asturias, Cantabria, Navarra y Rioja. En el período 1979-85 se consolidan las tendencias de la etapa anterior. En el empleo total, salvo Baleares, todas las regiones presentan tasas negativas, destacando las de las denominadas “viejas regiones industrializadas” (Asturias, Cantabria y País Vasco) y aquellas caracterizadas por su débil nivel de desarrollo económico, como Andalucía, las dos Castillas y Extremadura. En el empleo en los servicios sólo Castilla-La Mancha y País Vasco presentan tasas negativas. Por último, en el período 1985-93, se recuperan las tasas positivas de crecimiento para el empleo total, salvo para las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria y Galicia. El crecimiento en el empleo en los servicios es superior al del primer período, excepto para Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid y Murcia, que excepto Extremadura, son las regiones que en ese período 1960-73, presentaron las mayores tasas de crecimiento en el empleo en los servicios. Las mayores tasas de crecimiento para el empleo en los servicios corresponden, por este orden, a Rioja, Madrid, Andalucía, Castilla-LaMancha y Asturias, todas ellas por encima de la media nacional. Pero para conocer cómo afecta la evolución del empleo terciario a las distintas economías regionales, entre otras cosas, es importante distinguir la evolución que han seguido las distintas actividades que componen el sector, y lo que representan con respecto a la economía regional en su conjunto y en relación con la economía nacional. Así, no es lo mismo que aumente el empleo en las actividades más avanzadas del terciario y más relacionadas con el conjunto del sistema productivo, como son los servicios financieros, o los servicios a las empresas, lo que revelaría una adecuada integración del terciario con el sector industrial, con sus consiguientes efectos en la competitividad regional; a que lo que aumente sea el empleo en los servicios públicos, cuyo desarrollo, si se produce en ausencia del sector industrial o de otros servicios de carácter más avanzado, puede indicar una situación de declive económico que intenta ser paliada a través del aumento del empleo en dichos servicios públicos. Como se aprecia en la tabla 4, la evolución de los servicios destinados a la venta y los servicios públicos no ha sido la misma en las distintas Comunidades Autónomas, produciéndose un avance más significativo de éstos últimos en aquéllas que tenían una situación de partida con predominio del sector primario -el cual decrece ampliamente en todas ellas- y de subrepresentación del sector industrial, como eran Andalucía (en la que de los 10,3 puntos porcentuales en que aumenta el empleo en los servicios de 1983 a 1993, tan sólo 4,6 corresponde a los servicios destinados a la venta, mientras que los servicios públicos aumentan en 5,7 puntos), Castilla-La Mancha (de los 8,7 puntos porcentuales en el total de servicios, corresponden 3,5 a los servicios destinados a la venta y 5,2 a los servicios públicos), Castilla-León (donde estas cifras son de 5,7 para los servicios a la venta y 7,4 para los servicios públicos), o Extremadura (con 1,9 y 7,3 respectivamente). Sin embargo, en aquellas regiones en las que se partía de una estructura sectorial caracterizada por un predominio del sector industrial, el crecimiento en el empleo terciario no se debe tan claramente a esta participación del sector público. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 22 Tabla 4: Evolución en términos porcentuales del empleo en los servicios en las CC.AA. españolas. 1983 1989 1993 Servicios Servicios Total Servicios Servicios Total Servicios Servicios Total a la venta Públicos Servicios a la venta Públicos Servicios a la venta Públicos Servicios Andalucía 39,6% 12,8% 52,4% 40,5% 17,0% 57,4% 44,2% 18,5% 62,7% Aragón 34,3% 11,8% 46,1% 36,1% 15,2% 51,3% 38,1% 17,7% 55,7% Asturias 31,7% 9,2% 41,0% 33,8% 13,4% 47,2% 38,6% 17,5% 56,2% Baleares 57,0% 8,3% 65,3% 63,4% 8,7% 72,1% 68,1% 10,7% 78,8% Canarias 50,9% 12,1% 63,0% 55,6% 14,0% 69,5% 59,1% 16,7% 75,8% Cantabria 34,0% 9,9% 43,9% 35,9% 14,3% 50,2% 40,0% 17,5% 57,5% Cast- León 31,9% 11,5% 43,4% 33,0% 14,9% 47,9% 37,5% 18,9% 56,5% Cast-La Mancha 31,7% 11,0% 42,7% 30,8% 13,3% 44,1% 35,2% 16,2% 51,4% Cataluña 42,0% 9,0% 50,9% 44,8% 10,6% 55,4% 48,8% 11,7% 60,5% C. Valenciana 39,8% 8,4% 48,2% 41,7% 12,1% 53,5% 44,6% 13,7% 58,3% Extremadura 34,9% 12,0% 46,8% 32,8% 16,7% 49,5% 36,9% 19,3% 56,2% Galicia 27,3% 7,6% 34,9% 28,6% 10,8% 39,4% 35,5% 15,5% 50,9% Madrid 52,0% 16,0% 68,0% 54,0% 18,0% 72,0% 54,6% 21,2% 75,8% Murcia 38,2% 12,1% 50,3% 38,4% 13,6% 52,0% 41,5% 15,1% 56,6% Navarra 33,5% 11,3% 44,8% 34,2% 13,6% 47,7% 37,1% 14,6% 51,7% País Vasco 37,3% 9,2% 46,5% 39,2% 14,3% 53,5% 43,1% 15,8% 58,8% Rioja 30,4% 10,7% 41,1% 33,3% 13,1% 46,4% 33,1% 16,8% 49,9% España 39,7% 11,0% 50,6% 41,7% 13,9% 55,6% 45,4% 16,4% 61,8% Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV. Ahora bien, como más claramente se ven las desiguales situaciones de las CC.AA. españolas con respecto a las actividades terciarias es analizando los índices de especialización regional19 para dichas actividades, resultando que las regiones más especializadas en aquellas actividades consideradas como servicios a la producción (crédito y seguros, alquileres y otros servicios a la venta -que incluyen los servicios a empresas-), son las que tradicionalmente se han considerado como más desarrolladas, coincidiendo con tener una situación de partida de predominio del sector industrial en su estructura sectorial, ocurriendo justamente lo opuesto en el otro tipo de regiones. Andalucía, en los dos años considerados en las tablas 5 y 6 (el primero y el último del período de estudio, 1983 y 1993), presenta índices superiores a 1, lo que indica especialización en el sector de que se trate con respecto a la media nacional, en Servicios comerciales y en Hostelería y restauración, y más claramente en Servicios públicos y Servicios domésticos. En Otros servicios a la venta, en 1983 presentaba un índice algo superior a 1 (1’016), pero este índice desciende y se sitúa por debajo del 1 en 1993 (0’775). En Crédito y seguros el índice está claramente por debajo del 1 en los dos años considerados (0’788 en ambos), así como en Alquiler de inmuebles, que desciende de 0’788 a 0’571. Extremadura sólo presenta especialización en Servicios públicos y Servicios domésticos, y Galicia en ninguna actividad del sector servicios. Las situaciones de Castilla-León y Castilla-La Mancha también son similares a las anteriores. 19 Estos índices están definidos en otro trabajo más amplio, en este aspecto, realizado por la misma autora: "Tertirisation of the Andalusian Economy...". En aquel trabajo se utilizaron datos procedentes de la Contabilidad Regional (la serie enlazada elaborada por Díaz Callejas, Anula Castell y Guerrero Fernández (1999)), y las conclusiones a que se llegan son las mismas. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 23 En el otro extremo se sitúan, por ejemplo, Cataluña y Madrid. Cataluña, cuyo índice para los Servicios Públicos es inferior a 1 en los dos años, y el de Servicios domésticos sólo supera levemente a 1 (1’027) en 1993, presenta los mayores índices en el Alquiler de inmuebles (1’753 y 1’881). También supera al 1 en Crédito y seguros y en Otros servicios a la venta. Madrid es la que presenta mayor especialización en Crédito y seguros, presentando también índices claramente superiores a 1 en Otros servicios a la venta y en Alquiler de inmuebles. Tabla 5: Índices de especialización regional para las distintas actividades de servicios en 1983. 12345678910 Andalucía 0.942 1.002 1.067 0.892 0.788 0.786 0.896 1.016 1.338 1.167 Aragón 0.952 0.897 0.785 0.978 0.945 0.53 0.933 0.772 0.637 1.074 Asturias 0.857 0.857 0.678 0.88 0.655 0.525 0.654 0.792 0.861 0.843 Baleares 1.082 0.953 4.408 1.251 0.927 2.554 0.982 0.921 1.037 0.757 Canarias 0.873 1.403 2.231 1.279 0.667 1.631 1.095 0.958 0.896 1.103 Cantabria 1.039 0.815 0.808 0.953 0.782 0.289 0.874 0.897 0.832 0.904 Cast- León 0.794 0.811 0.754 0.821 0.666 0.406 1.008 0.84 0.753 1.051 Cast-La Mancha 0.98 0.89 0.654 0.776 0.703 0.372 0.781 0.771 0.728 1.007 Cataluña 1.196 1.146 0.872 0.95 1.201 1.753 1.156 1.036 0.896 0.818 C. Valenciana 1.084 1.181 0.898 0.959 0.895 0.818 0.923 0.822 0.927 0.768 Extremadura 0.841 0.921 0.679 0.752 0.69 0.252 0.951 1.088 1.071 1.091 Galicia 0.764 0.687 0.676 0.771 0.566 0.336 0.662 0.66 0.696 0.694 Madrid 1.118 1.048 1.148 1.537 1.894 1.67 1.249 1.666 1.372 1.455 Murcia 1.075 1.078 0.744 0.808 0.725 0.494 0.786 0.811 1.566 1.105 Navarra 1.09 0.797 0.646 0.785 0.847 0.412 1.278 0.911 0.793 1.031 País Vasco 0.901 0.895 0.676 1.044 1.123 0.683 1.245 0.93 0.954 0.838 Rioja 1.155 0.867 0.657 0.609 0.863 0.159 0.926 0.636 0.52 0.978 Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV. Tabla 6: Índices de especialización regional para las distintas actividades de servicios en 1993. 12345678910 Andalucía 0.924 1.039 1.056 0.931 0.788 0.571 0.96 0.775 1.173 1.126 Aragón 0.905 0.818 0.751 1.036 0.941 0.419 0.857 0.72 0.87 1.074 Asturias 0.876 0.945 0.742 0.94 0.741 0.367 0.816 0.718 0.878 1.068 Baleares 0.767 0.978 4.635 1.116 0.841 1.488 1.037 0.822 0.962 0.652 Canarias 0.77 1.307 2.164 1.372 0.759 3.789 1.022 1.104 0.843 1.014 Cantabria 1.118 0.926 0.951 1.041 0.81 0.912 0.819 0.711 0.638 1.063 Cast- León 0.761 0.858 0.818 0.852 0.732 0.317 0.968 0.821 0.749 1.152 Cast-La Mancha 1.007 0.897 0.689 0.804 0.683 0.233 0.685 0.615 0.719 0.986 Cataluña 1.122 1.089 0.919 1.012 1.141 1.881 1.183 1.199 1.027 0.714 C. Valenciana 1.166 1.156 0.867 0.87 0.944 1.051 0.732 0.855 0.968 0.836 Extremadura 0.835 0.93 0.761 0.733 0.654 0.096 0.701 0.583 1.148 1.174 Galicia 0.973 0.835 0.738 0.931 0.663 0.187 0.716 0.61 0.767 0.94 Madrid 1.072 0.979 0.88 1.243 1.694 1.287 1.304 1.757 1.211 1.293 Murcia 1.029 1.085 0.661 0.849 0.759 0.41 0.698 0.785 1.189 0.919 Navarra 1.314 0.792 0.738 0.718 0.952 0.082 1.399 0.739 0.722 0.888 País Vasco 0.939 0.856 0.682 1.149 1.117 0.513 1.214 1.005 1.122 0.959 Rioja 1.221 0.828 0.583 0.558 0.875 0.2 0.872 0.733 0.445 1.023 Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV. ROSARIO ASIÁN CHAVES. Los Servicios y su distribución territorial. 24 Las ramas de actividad en que se divide el sector de servicios, según la fuente utilizada son: 1. Recuperación y reparación 2. Servicios comerciales 3. Hostelería y restaurantes. 4. Transporte y comunicaciones 5. Crédito y seguros 6. Alquiler de inmuebles 7. Enseñanza y sanidad privadas 8. Otros servicios a la venta 9. Servicios domésticos 10. Servicios públicos. Esta diferencia en las especializaciones regionales en las actividades de servicios se aprecia claramente en las figuras 1 y 2. Así, por ejemplo, para el último año (1993) se ve cómo los índices de Alquiler de inmuebles están por debajo del 1, y del resto de actividades, en prácticamente todas las regiones, con la excepción de Baleares y Canarias (debido principalmente a la influencia del sector turístico) y de Madrid y Cataluña. Otro tanto parecido sucede con Crédito y seguros, que sólo se sitúa por encima del 1 en Cataluña, Madrid y País Vasco. Los Otros servicios a la venta se sitúan por encima del 1 en Canarias, Cataluña, Madrid y País Vasco. Otra actividad que puede resultar representativa del nivel de desarrollo, y que tiene un comportamiento muy dispar en lo que se refiere a su distribución espacial en las distintas regiones, es la de Enseñanza y Sanidad privadas, que sólo presenta índices por encima del 1 en 1993 en Baleares, Canarias, Cataluña, Madrid, Navarra y País Vasco. Figura 1: : Índices de especialización regional para las distintas actividades de servicios en 1983. Rio PVas Nav Mur Mad Gal Extr CVal Cat C-Man C-Le Cant Can Bal Ast Ara And 3 2 1 0 ramas de actividad recup y rep Serv com. Host y rtes Tpte y com Cto y seg Alqu. inm. Ens San priv Otros S. Vta. Serv dom. Serv. Pcos. Fuente: Elaboración propia a partir de La renta nacional de España y su distribución provincial, del BBV.