Sobre el supuesto centro de culto cristiano del anfiteatro de Córdoba
Abstract
Analizamos la propuesta de identificación de un centro de culto cristiano sobre las ruinas del anfiteatro de Córdoba. El estudio lo abordamos tomando como criterio la presencia o ausencia de los indicadores que mejor permiten definir los testimonios arqueológicos del culto martirial tardoantiguo: "tumulatio ad sanctos", arquitectura indudablemente cristiana, ajuar litúrgico y, por último, epigrafía o fuentes literarias indicativas de tal cuestión. La ausencia de evidencias mínimamente satisfactorias en ninguna de las variables sometidas a estudio, permite concluir que no existen argumentos para sostener un hipotético centro de culto cristiano en el anfiteatro cordobés.
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SOBRE EL SUPUESTO CENTRO DE CULTO CRISTIANO DEL ANFITEATRO DE CÓRDOBA
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SOBRE EL SUPUESTO CENTRO DE CULTO CRISTIANO DEL
ANFITEATRO DE CÓRDOBA
Ra ael Hidalgo P ie o
Uni e sidad Pablo de Ola ide de Se illa
[email p o ec ed]
ABOUT THE SUPPOSED CHRISTIAN COMPLEX OF THE
AMPHITHEATRE OF CORDOBA
RESUMEN: Analizamos la p opues a
de iden i icación de un cen o de cul o
c is iano sob e las uinas del an i ea o de
Có doba. El es udio lo abo damos omando
como c i e io la p esencia o ausencia de
los indicado es que mejo pe mi en de ini
los es imonios a queológicos del cul o
ma i ial a doan iguo: umula io ad sanc os,
a qui ec u a indudablemen e c is iana, ajua
li ú gico y, po úl imo, epig a ía o uen es
li e a ias indica i as de al cues ión. La
ausencia de e idencias mínimamen e
sa is ac o ias en ninguna de las a iables
some idas a es udio, pe mi e conclui que
no exis en a gumen os pa a sos ene un
hipo é ico cen o de cul o c is iano en el
an i ea o co dobés.
PALABRAS CLAVE: Có doba, an i ea o,
cul o ma i ial, umula io ad sanc os, San
Acisclo.
ABSTRACT: We analyse he p oposal o
an iden i ica ion on a Ch is ian complex
o e he es s o he anphi hea e in Co do-
ba. We ca y ou his s udy om he basis
o he p esence o absence o he signs ha
be e allow o de ine he a chaeological
es imonies o La e An ique ma y ial cul :
umula io ad sanc os, undoub ly Ch is ian
a chi ec u e, Ch is ian a chi ec u al sculp-
u e and inally, he epig aphy o li e a y
sou ces indica ing his ac . The abscence
o he minimum sa is ac o y e idencies in
any o hese analysed a iables, allows us
o conclude ha he e a e no a gumen s o
suppo a hypo he ic Ch is ian complex in
he amphi hea e o Co doba.
KEYWORDS: Co doba, amphi hea e ,
ma y ial cul , umula io ad sanc os, Sain
Acisclus.
RECibiDO: 04.05.2012. aCEPTaDO: 30.07.2012
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RAFAEL HIDALgO PRIETO
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La a queología de la an igüedad Ta día es á de moda. son muchos los es u-
dios que en los úl imos ein e años se han lle ado a cabo en o no a es a disciplina
y, g acias a ellos, hoy en día con amos con una imagen cada ez más ní ida de
las ciudades de la Península ibé ica en ese pe iodo. Jun o a ello, la a queología
c is iana ambién es á de moda, de mane a que se mul iplican las p opues as de ha-
llazgos de nue os edi icios de cul o en dis in os pun os de la geog a ía peninsula .
sin emba go, lo cie o es que esas nue as p opues as no siemp e se ealizan con la
igu osidad necesa ia. No pocas eces, de la mano habi ualmen e de in es igado-
es que no conocen con la debida p ecisión la ealidad a queológica de la an igüe-
dad Ta día y al socai e de las nume osas no edades que sob e odo la a queología
u bana ha o ecido en los úl imos iempos, se es án o mulando p opues as de
iden i icación de espacios y edi icios cul uales en los que la ealidad a queológica,
a ada con la necesa ia igu osidad, no pe mi e ni siquie a plan ea lo.
Es e ha sido el caso, hace no muchos años y en e o os que se pod ían men-
ciona , de la supues a iglesia de la Plaza de la Enca nación en se illa, donde el
hallazgo de un ábside en una zona pe ime al de la ciudad, densamen e ocupada
en un momen o a dío, lle ó a plan ea su iden i icación con pa e de una iglesia1.
Aho a bien, como más a de la p opia e idencia a queológica ha llegado a con i -
ma , no exis ían indicios su icien es pa a de ende la iden i icación de al edi icio
con una iglesia2.
Recien emen e nos encon amos con un nue o caso en el que, a pa i de
unas e idencias más que insu icien es, se plan ea, una ez más, la iden i icación de
un cen o de cul o c is iano. Es e nue o caso, que nos disponemos a analiza con
igu osidad, es el conce nien e al an i ea o de Có doba3, en el que el hallazgo de
es ábsides adosados a uno de los mu os del p opio an i ea o, han lle ado a sos-
1 inicialmen e p opues a po amo es y González acuña 2006: 204.
2 Al espec o éase Hidalgo 2008b: 324-325 y el es udio en p o undidad de I. Sánchez (2009:
261-268). La con inuación de la exca ación pe mi ió ambién a los p opios exca ado es ein e p e a
el edi icio, que en publicaciones pos e io es se iden i ica como “salón del sigma” (uid. González
Acuña 2011: ig. CD.VII, 163, donde se ecoge la bibliog a ía an e io ), aunque al a aún un es udio
en p o undidad de la casa en cues ión. Un caso simila , en es a ocasión con los ábsides li e almen e
in en ados, es el conce nien e al edi icio que se quiso in e p e a como iglesia de San a Ca alina en
Có doba (Ma il 1996), echazado en e o os po U e o (2009: 143) e iden i icado como una domus.
3 Nues o análisis c í ico de lo exca ado en el an i ea o de Có doba, pa e del econocimien o
del alo que en su conjun o o ece la monog a ía en la que se han p esen ado los esul ados de las
exca aciones has a aho a allí e ec uadas (Vaque izo y Mu illo 2010 eds.). Tal monog a ía se insc ibe
en la adición iniciada hace ya más de ein e años, al albu del p oyec o de in es igación que sob e
la a queología co dobesa puso en ma cha el Semina io de A queología de la Uni e sidad de Có doba,
bajo la di ección de P. León. Ello ha p opiciado la publicación, con inuada desde en onces, de un g an
núme o de abajos; muchos de ellos, como es el caso, monog a ías exhaus i as de exca aciones,
que han hecho posible que el conocimien o de la ciudad an igua haya a anzado conside ablemen e
en esos ein e años. Pa iendo de ese econocimien o, es e abajo quie e llama la a ención sob e la
necesidad de a a con mayo igo de e minados aspec os, en bene icio de los p opios esul ados de la
in es igación y con ibuyendo con ello a un mejo conocimien o de la an igua Co duba. En la misma
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ene al p opues a4, llegándose incluso a a i ma que el comi en e de la supues a
ob a hab ía sido el obispo Osio5.
Pe o an es de abo da su es udio, es de odo pun o undamen al cla i ica
cuáles son los elemen os que pe mi en, de mane a igu osa, sus en a la iden i i-
cación de un cen o de cul o c is iano. En e ellos, los más de e minan es a esos
e ec os son:
- Tumula io ad sanc os. Es e sin duda es el c i e io más impo an e con
espec o a lo que aquí nos in e esa. Es bien conocido que el inicio del
cul o c is iano ex amu os es á cla amen e elacionado con el cul o ma -
i ial y, con ello, con la umula io ad sanc os. El deseo de los ieles de
en e a se en el pun o más p óximo posible al ma y ium, a la memo ia o
las eliquias del má i deposi adas en la iglesia, como consecuencia de la
c eencia de que esa p oximidad ayuda ía a que el má i in e cedie a an e
Dios en a o del p opio di un o, es una de las e idencias a queológicas
más no ables. Su e lejo en el egis o a queológico no es o o que la cons-
a ación de una e iden e concen ación de en e amien os -p opo cional
a la impo ancia del p opio cen o de cul o y del encla e en el que se ins-
c ibe-, con una cla a endencia a aglu ina se en o no al espacio ma i ial
en cues ión, ya sea un ma y ium, una memo ia o una iglesia. La ausencia
de es a e idencia supone, ya de pa ida, un g an obs áculo pa a p opone
un cen o de cul o c is iano ex amu os, máxime si no exis e algún o o
a gumen o que sea de e minan e en ese sen ido.
- a qui ec u a indudablemen e c is iana. No menos impo an e que el p i-
me c i e io es el de la a qui ec u a. En especial en lo conce nien e a las
iglesias, una plan a sin duda iden i icable con un edi icio c is iano o la
localización de alguno de los más p ecla os es imonios de la a qui ec u a
c is iana, es un a gumen o ele an e a ene en cuen a. E idencias impo -
an es o ece la a qui ec u a po sí misma en algunos edi icios, como es el
caso de To e de Palma, Pa c Cen al de Ta agona, el Ge mo o Tolmo de
línea, se ía aconsejable la con inuación de la exca ación de an impo an e yacimien o, pa a con a así
con la in o mación su icien e que pe mi a in e p e a con mayo segu idad buena pa e de lo hallado.
4 Recogido ya en decla aciones a la p ensa de los exca ado es (abC 03/09/2008, El País
21/11/2009) y p opues o en Vaque izo 2008: 193; Vaque izo 2010a: 136; Vaque izo y Mu illo 2010:
504-505 y con pos e io idad en la monog a ía sob e las exca aciones e ec uadas en el an i ea o
(Vaque izo y Mu illo: 2010 eds., dis ibuido en 2011), en a ios de los abajos ecogidos en la ob a
( id. in a). Dudas a la p opues a ya apun adas en Hidalgo 2008a: 231 y sánchez 2010a: 271. aunque
a eno de lo exca ado has a aho a del an i ea o los esul ados se debe ían oma como p o isionales,
lo cie o es que en algunas de las conclusiones, en e las que se encuen a el supues o cen o de cul o,
no se plan ean como hipó esis de abajo sino como in e p e aciones muy plausibles.
5 Mu illo e alii 2010b: 524: “la inculación del mismo Osio, único comi en e en nues a
opinión capaz a su ez de desa olla un p og ama cons uc i o como el documen ado as el
desman elamien o del an i ea o, do ado de una p obable conno ación ma i ial”.
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Mina eda, po ci a algunos ejemplos hispanos. Del mismo modo, la iden-
i icación de espacios y/o cons ucciones signi ica i os, como puede se
el caso, en e o os, de los bap is e ios, apo a una in o mación ele an e,
a analiza en su con ex o, sob e odo cuando la plan a no es del odo de-
e minan e. En la misma di ección apun a la o ien ación del edi icio, que
coadyu a, en combinación con el es o de las e idencias a qui ec ónicas,
a aquila a la in e p e ación de un edi icio de cul o.
aho a bien, no se debe ol ida el cla o ca ác e polisémico del lenguaje
a qui ec ónico de la época, según el cual idén icas o mas a qui ec ónicas
pueden aplica se con unciones y signi icados bien dis in os. Es e es el
caso especialmen e cla o de la a qui ec u a absidada. Un ábside ex a-
mu os no pe mi e de ende la p esencia de una iglesia. Un ábside puede
co esponde a una iglesia, ma y ium o memo ia, pe o, como ya ha que-
dado cla o en el an edicho caso de la Enca nación, puede co esponde a
o os edi icios, en especial al espacio a qui ec ónico des inado a albe ga
un s ibadium, a un nin eo o a un monumen o une a io. Uno o a ios ábsi-
des no son po sí mismos indicio su icien e pa a de ende la iden i icación
de un cen o de cul o c is iano.
- ajua li ú gico. En combinación con la a qui ec u a, los elemen os que
con o man el ajua li ú gico (mesas de al a , pilas bau ismales, cance-
les…) cons i uyen e idencias ma e iales habi uales cuando se exca a un
edi icio c is iano. Su hallazgo in loco, po o a pa e el más habi ual, plan-
ea siemp e la duda de la p ocedencia y su posible adsc ipción a ma e ial
de aca eo. su adsc ipción a conjun os o a con ex os a queológicos signi-
ica i os puede a oja luz al espec o.
- Epig a ía y uen es li e a ias. En combinación con los c i e ios an e io es
la epig a ía y las uen es li e a ias pueden se cla i icado as. La epig a ía,
habida cuen a que lo más no mal es que apa ezca ambién in loco, p ecisa
igualmen e de con ex os a queológicos bien de inidos, en especial en lo
conce nien e a los espacios a qui ec ónicos, pa a pode lle a a cabo su
adsc ipción a un edi icio conc e o. En el caso de las uen es his ó icas es
necesa io siemp e ac ua con suma cau ela, pues se debe analiza muy a
ondo el documen o y así e alua con igu osidad su c onología, posibles
con aminaciones, iabilidad, e c. No se debe ol ida , en ese sen ido, la im-
po an e di usión que alcanza on es os ex os, en especial en lo que a las
passiones se e ie e, de mane a que en muchos casos lo que a noso os ha
llegado son copias a días muy modi icadas y des i uadas e incluso in en-
ciones, que poco o nada pueden apo a a una lec u a a queológica igu osa.
Una ez cla i icado qué debemos busca , pasemos a examina las e idencias
con que con amos en elación con el an i ea o de Có doba.
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En lo conce nien e al p ime o de los aspec os mencionados, la umula io
ad sanc os, aún analizándolo incluso desde una pe spec i a más amplia, es o es,
eniendo en cuen a no sólo los en e amien os documen ados en la zona sino am-
bién los de su en o no, lo cie o es que son escasísimos los es imonios exis en es.
En lo que se e ie e en conc e o al an i ea o, disponemos de las e idencias -p ác-
icamen e nega i as en es e caso- apo adas po las exca aciones e ec uadas en los
úl imos años en la zona. Si bien las exca aciones en el an i ea o comenza on en
2002, lo cie o es que has a el pasado 2010 no hemos con ado con una publicación
de allada de la exca ación6. En una supe icie conside able de exca ación7, la ea-
lidad es que sólo se ha localizado un único en e amien o aislado (Co e 7)8. ade-
más, se a a de un en e amien o in an il, según los exca ado es de “un niño de
escasos días” del que, aunque econocen que “su asignación c onológica no es á
muy cla a”, deciden inclui lo en la ase que echan “posiblemen e en el ánsi o del
s. III al IV” (Mu illo e alii, 2010a: 130)9.
Así pues, en elación con el ambien e une a io el p oblema e iden e que se
de ec a es que an sólo se ha documen ado un único en e amien o en oda la zona
exca ada, que, po su ex ensión -más que su icien e a esos e ec os-, end ía que
habe p opo cionado indicios mucho mayo es. Po o o lado, si se p esume el cul o
ma i ial en la zona, en especial en elación con los espacios absidados a pa i de
6 Sob e lo publicado de las exca aciones en el an i ea o éase Mu illo, 2003; Mu illo e alii,
2009 y lo ecogido en n. 4.
7 Aunque la exca ación se ha desa ollado sólo en un pa de sec o es del an i ea o y su
en o no, lo cie o es que la supe icie has a aho a exhumada es más que su icien e a los e ec os de lo
que aquí nos in e esa.
8 Mu illo e alii 2009: 224 y 2010a: 130 y 284, ig. 115 y 285. A ello se puede añadi , cuando
más, la no icia de la apa ición de una umba al cons ui se la acul ad de Ve e ina ia y en e al cua el
de la Vic o ia (San os 1927: 525-526), aunque la imp ecisión de la no icia, que se limi a a ansmi i
que se a a de un “sepulc o de mampos e ía” que apa eció a cinco me os de p o undidad, no pe mi e
sabe si, como es posible, es e o o en e amien o se encon aba ambién ue a del an i ea o, como
el an es mencionado, localizado del mismo modo bajo la acul ad de Ve e ina ia. A pesa de que sólo
disponemos de la aga no icia ansmi ida po san os Gene sob e su hallazgo, es e o o en e amien o
ha sido echado po los exca ado es del an i ea o en el s. IV (Mu illo e alii 2010a: 516). sin emba go,
lo cie o es que a pa i de la in o mación exis en e es imposible ajus a su da ación, que pod ía sin duda
se an e io o muy pos e io a la p opues a. En ese sen ido se debe ene ambién en cuen a que de al
en e amien o p ocede la lápida sepulc al de Publicia Ma ia, echada en el s. II o p incipios del s. III
(CIL ii2/7, 522), que, de co esponde al di un o, obliga ía a echa la umba en un momen o an e io .
Po su pa e, Vaque izo (2010b: 23), sob e esa umba a i ma: “Hablamos de una umba monumen al
de mampos e ía y dimensiones supe io es a los cinco me os de la que no enemos más in o mación”,
aunque en ningún momen o san os Gene apun a que se a a de una umba monumen al; po su pa e,
la supues a anchu a de cinco me os es una con usión con la p o undidad del hallazgo.
9 Es a da ación en a en pa e en con adicción con la a i mación de que el an i ea o es a ía
en uso has a p incipios del s. IV, en an o que no coincidi ía co ec amen e con la supues a eu ilización
cul ual del mismo. Además, el en e amien o se localizó ue a del espacio que según los exca ado es
ocupa ía el an i ea o, de mane a que a e ec os c onológicos ampoco puede pone se en elación con el
p oceso de ans o mación del edi icio.
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los cuales se o mula al p opues a ( id. in a), es e iden e que en el en o no de
ellos -ya ue a al ex e io , al in e io o en ambos espacios-, hab ía sido ineludible
la apa ición de en e amien os. a ello se suma ambién la dis ancia que sepa a el
único en e amien o documen ado de los supues os espacios de cul o, de mane a
que p ecisamen e el Co e 7 se encuen a en la zona más alejada de los ábsides
pa a los que se ha p esumido su adsc ipción al cul o ma i ial, lo que abunda aún
más en la idea de que uno y o os no gua dan elación alguna. Jun o a ello, el
hecho de que ampoco hayan apa ecido elemen os une a ios, ya sea epig a ía o
sob e odo es os óseos humanos descon ex ualizados, an p esen es en ambien es
une a ios -como ocu e en la inmedia a nec ópolis de Ce cadilla-, incide ambién
en la idea de la ausencia de umula io ad sanc os en la zona.
El hecho de que el único en e amien o documen ado co esponda al de un
ecién nacido aislado ampoco es baladí, en an o que no es de ninguna mane a
anómalo encon a ales en e amien os en si uaciones aisladas, sin o ma pa e
de nec ópolis, como po o a pa e es á cons a ado en la p opia Co duba (Hidalgo
1993: 97).
Con cie a ambigüedad se alude a la p esencia de en e amien os en el en-
o no, de los que sólo se p ecisa el hallazgo de sa có agos de plomo, pa a los que
se p esume que o ma ían pa e de esa misma nec ópolis10, mien as que, en la
misma monog a ía sob e el an i ea o, León y Ju ado (2010: 554) ponen en posible
elación con la eu ilización del an i ea o los en e amien os exca ados en A da.
de Medina Azaha a 43 (Apa icio, 2001) y, jun o a ello, el edi icio absidado y los
en e amien os iden i icados po San os Gene (1955: 11, ig. I, pl. I y ig. 44) en la
con luencia de las calles Sie e de Mayo y Diego Se ano ( ig. 1).
aho a bien, esas umbas no se pueden incula al supues o cen o de cul o
c is iano del an i ea o po a ias azones. En elación con los sa có agos de plo-
mo sólo con amos con la “no icia” -muy p obablemen e o al-, ansmi ida po A.
10 Po ejemplo, Mu illo e alii 2009: 224 y 2010a: 51: “sí con amos con dos umbas segu as
bajo el edi icio de la an igua Facul ad de Ve e ina ia, pos e io es al abandono y desman elamien o
del an i ea o, así como con e e encias al hallazgo de sepul u as en las inmediaciones, asociadas a
elemen os de cla a adsc ipción cul ual”, aunque no se alude a la in o mación exis en e sob e ales
en e amien os ni a los c i e ios supues amen e exis en es pa a iden i ica la “cla a adsc ipción cul ual”,
que po o a pa e no se especi ica. También, Mu illo e alii 2010a: 285, n. 123: “Con amos con o as
e e encias al hallazgo de sepul u as, e incluso sa có agos de plomo, en las p oximidades del an i ea o,
aunque odos ellos co esponden a ob as ealizadas en el e ce cua o del siglo pasado sin ningún ipo
de con ol a queológico”; si bien en el mismo abajo (p. 295) se duda de que los sa có agos es én en
elación con el supues o cen o de cul o c is iano del an i ea o: “Más pa ca es la no icia ela i a a
la apa ición de a ios en e amien os en sa có agos de
plomo
en la a enida de Medina azaha a,
que ue on expoliados y cuya isonomía desconocemos
(
Ma ín
2002b: 312)
.
No obs an e, es
más que p obable que se localizasen a lo la go de la ía
Co duba-Hispalis
de un modo simila
a los en e amien os con cubie a de egulae localizados
jun o
a la Pue a de Gallegos, sin que
necesa iamen e hubiesen de gua da elación con la
posibilidad
de que exis iese un cen o de cul o
c is iano en las inmediaciones de la Facul ad de
Ve e ina ia”.
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Ibáñez (1983: 379), e e en e a la apa ición de ales sa có agos al ab i se la a e-
nida de Medina azaha a11. Con independencia de la iabilidad del es imonio, la
conside able longi ud de la mencionada a enida y su coincidencia con la an igua
ía omana, no pe mi en desca a que ales en e amien os, de se e aces, puedan
p ocede de zonas alejadas del an i ea o y, además, si ua se en ealidad en unción
de la ía. Algo simila ocu e con los casos mencionados del edi icio absidado y
los en e amien os del nº 43 de la misma a enida. ambos se encuen an alejados
del supues o cen o de cul o -a unos 400 m-, lo que hace in iable su inculación
a él y su u ilización como a gumen ación pa a de ende lo, aunque sí se disponen
en las inmediaciones de la an igua ía omana. a ello se debe añadi que, en el
mencionado sola de a da. de Medina azaha a nº 43, en un espacio exca ado de
80 m2 se han localizado has a sie e en e amien os, de mane a que si es u ie an
elacionados con la dis ibución de en e amien os en o no al supues o cen o de
cul o c is iano del an i ea o, en sus inmediaciones la concen ación de en e a-
mien os debe ía se mayo , y no inexis en e12.
11 Véase ambién Ma ín 2002: 67.
12 Tampoco se pueden pone en elación con el an i ea o los hallazgos de la zona conocida
como “Camino Viejo de Almodó a ”, po la excesi a dis ancia que la sepa a de es a o a y po
cons i ui un á ea une a ia di e enciada de la zona que aquí nos ocupa (uid. sánchez 2006: 20 y T.ii
20, 35-37).
Fig. 1. C oquis del edi icio absidado si uado al oes e del an i ea o (de: San os Gene 1955:
ig. I, pl I). 1.- Edi icio absidado. 2.- Ubicación del luga de hallazgo de los ábsides sob e el
an i ea o. La dis ancia en e ambos pun os es de c. 400 m.
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Así pues, como a i ma ambién en la misma ob a A. Ruiz Osuna, en ealidad
los en e amien os del en o no del an i ea o no son más que la con inuidad del
uso de una nec ópolis p exis en e, sin que además se pueda a i ma que se a e
de en e amien os c is ianos13. En ese sen ido no se debe ol ida que el an i ea o
se encuen a jun o a dos ías, de las que una sabemos que es una de las salidas
más impo an es de la ciudad, en la que es á con cla idad a es iguada po la e i-
dencia a queológica la p esencia de una impo an e nec ópolis, que concen aba
en e amien os en su en o no14, sin elación alguna con la umula io ad sanc os.
Con ello, los en e amien os an edichos se deben asocia al pa ón p opio de las
nec ópolis paganas y no al nue o enómeno que cons i uye la umula io ad sanc-
os, que inco po a un nue o esquema pa a la dis ibución de los en e amien os
muy di e en e al aquí a es iguado, concen ado en o no a la ía. Po o o lado,
no con amos con indicios que pe mi an echa es os en e amien os du an e la
An igüedad Ta día, sino que pe ec amen e su c onología puede se muy amplia
e incluso, según los casos, p eceden e. a odo ello se debe añadi la an edicha
dis ancia de es os en e amien os al an i ea o y, con ello, la ausencia de en e a-
mien os en zonas in e medias que pudie an apun a a la posible exis encia de una
g an zona de nec ópolis en o no al an i ea o, pa a la que, po el con a io, no
exis e e idencia alguna.
Jun o a ello, las es únicas insc ipciones une a ias localizadas en el en o no
inmedia o del an i ea o se echan en e el s. I y el p ime e cio del s. III15, lo que
abunda aún más en la idea de que es e espacio se u ilizó como á ea une a ia adi-
cional en o no a la ía y, con ello, en la ausencia de umula io ad sanc os.
Pa a conclui con los en e amien os, se debe ene en cuen a que la plan a
que p opo cionan los exca ado es con la “Localización de las p incipales ans o -
maciones ope adas en la opog a ía u bana de Có doba en e los ss. III-IV” induce
a e o (Mu illo e alii 2010a: 282, ig. 114; simila p oblema en 294, ig. 127),
en an o que sob e el an i ea o se dispone una ama que ocupa casi la mi ad del
edi icio cuya didascalia eza: “En e amien os (an i ea o)”, cuando en ealidad la
única e idencia e az de la que disponemos es la p esencia de un único en e a-
13 Ruiz Osuna 2010b: 383: “Es e espacio une a io con inuó en uncionamien o du an e
los siglos III y V d.C., e apa a la que debemos incula un g upo de en e amien os de inhumación,
aunque de iliación eligiosa imposible de conc e a ”. También en las plan as con la dispe sión de
en e amien os p opo cionadas po la au o a (383, ig. 167 y 401, ig. 181) se obse a la ausencia de
en e amien os en la zona del an i ea o y su en o no.
14 Véase Ruiz Osuna 2007: 133 y 2010a: 44-45 y 242, donde se de iende la exis encia en
o no a la ía que iene a coincidi con la ac ual a da. de Medina azaha a de una nec ópolis -con una
e iden e dis ibución lineal en o no a la ía-, que end ía su o igen en época julioclaudia emp ana y
que se man end ía en uso has a la an igüedad Ta día.
15 CIL ii2/7, 498, 539 y 522. En cuan o al luga de p ocedencia, éanse los planos con la
dis ibución de epíg a es en Ruiz Osuna 2007.
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mien o, que además se localiza ue a del espacio ocupado po el an i ea o, y la
ambigua no icia de o o, cuya c onología y ubicación p ecisa se desconocen.
Una ez desca ada la umula io ad sanc os16, la ausencia de es e indica i-
o en e dad p imo dial en la iden i icación del inicial cul o c is iano, más aún
cuando, como es el caso, se apun a su ca ác e ma i ial, obliga a que el es o de
los c i e ios cuen en con impo an es a gumen os a su a o pa a pode plan ea si
quie a la posibilidad cul ual.
Respec o a la necesa ia cons a ación de una a qui ec u a indudablemen-
e c is iana, los elemen os a qui ec ónicos que se aducen como p ueba del cul o
ma i ial es án con o mados po es ábsides (Mu illo e alii, 2010a: 287-290).
Los ábsides en cues ión alcanzan el mismo diáme o de c. 8’3 m. y es án cons i ui-
dos po mu os e ec uados con lo que los exca ado es han iden i icado como opus
ui a um ( ig. 2) (Mu illo e alii 2010a: 287), de 1 m de espeso . En los es casos
se adosan a un mismo mu o del an i ea o, con una sepa ación muy simila de uno
a o o17 y en una posición análoga ambién en los es casos. La al u a máxima
documen ada de las es uc u as es de 2 m.
16 Po exclusión, en con a ambién de la p esencia de umula io ad sanc os en el an i ea o
León y Muñoz 2010: 553, n. 386: “El único caso documen ado has a el momen o en el que apa ecen
los en e amien os asociados a un edi icio de cul o se encuen a en Ce cadilla”.
17 El o ien al y el cen al se encuen an a 6,34 m. el uno del o o, mien as que la sepa ación
del cen al y el occiden al es de 7,58 m.
Fig. 2. De alle del p ime o de los ábsides localizados en la exca ación (si uado al no es e)
( o o del au o ).
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da ación -si no se pa e de la p emisa de que ales ellenos son pos e io es al a a-
samien o an o del an i ea o como incluso de los ábsides-29.
En lo que se e ie e al segundo, a pa i de la desc ipción y sob e odo de
las o og a ías en las que se obse an es os ellenos, se ap ecia que con o man un
abajo muy cuidado de al e nancia de capas de mampues os y capas de a cillas
y g a as que llegan a alcanza en o no a 2 m. de po encia y que se ex ienden in-
cluso al ex e io del ábside. No pa ece p esumible que un abajo así de cuidado
co esponda a una ase de eu ilización de la es uc u a, en la que p esun amen e
el p opio ábside es a ía des uido y ocul o po las p opias capas de elleno. En
ese mismo sen ido, llama la a ención el hecho de que los es ábsides cuen en con
una “in e acies de a asamien o” muy homogénea y a una al u a simila . An e
ales e idencias, a e ec os cons uc i os es plausible pensa que los ábsides no
hayan sido a asados, sino que conse en su co a de co onación o iginal y que los
ellenos de ni elación, que con cla idad con o man un elleno de compac ación,
pudie an es a elacionados con el mismo p oceso cons uc i o de los ábsides y,
con ello, es os a su ez con el an i ea o30.
A esos e ec os es impo an e llama la a ención sob e la p esencia de ábsides
simila es en o os an i ea os igualmen e macizos, como pa e de la p opia in a-
es uc u a cons uc i a de los edi icios (Hidalgo 2008a: 231). Ese es el caso de los
an i ea os de Augus a T eue o um, Caesa odunum Tu onum, Augus a Rau ica,
Fo um Co nelii y en especial Epo edia - ealizado además como el de Caesa odu-
num Tu onum en ui a um- ( ig. 5 y 6)31, apa eciendo ambién incluso en los an i-
ea os mix os de ipo galo omano, como es el caso de los de A egenua o Lu e ia
(Gol in 1988: pl. XLVIII.2 y 7)32.
an e ales e idencias, lo cie o es que en el es ado ac ual del conocimien o
no se puede desca a , como hipó esis de abajo, que los ábsides es én es uc u-
almen e inculados con el p opio an i ea o. Tan o la o ganicidad y a monía de
su dis ibución con espec o a la es uc u a del an i ea o como el hecho, nada
28 Nó ese ambién que en la ma iz es a ig á ica co espondien e (Mu illo e alii 2010a: 209
y 215), la mencionada U.E. 693 no p esen a elaciones es a ig á icas de an e io idad con ninguna o a
unidad.
29 se debe insis i en el hecho de que los mu os que cons i ui ían la supues a sala basilical –en
e dad cons a ados sólo en el caso del ábside cen al y supues os en los la e ales-, en ealidad se disponen
de o ma adial con espec o a la es uc u a del an i ea o, según el mismo esquema que los mu os del
p opio an i ea o que delimi an los case ones de cimen ación. Ello, unido a la ci cuns ancia an edicha
de que no pod ían con o ma un espacio basilical en sen ido es ic o, abunda aún más en la idea de que
an o ábsides como mu os adiales pod ían es a elacionados con la p opia es uc u a del an i ea o.
30 Gol in 1988: 89, 92 y 96; Magi 1987: 47-51 y Tosi 2003: 569-570.
31 al igual que en el caso de Có doba, en Epo edia y Fo um Co nelii los ábsides se dis ibuyen
o mando una se ie con inua y adosados a uno de los mu os adiales. La inco po ación de ales ábsides - an o
en es a como en o as disposiciones cons a adas en o os an i ea os- coadyu a a esol e los p oblemas
de empujes, que cons i uyen uno de los p incipales p oblemas es uc u ales de es e ipo de edi icios.
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desdeñable, de que cons i uyen un ecu so a qui ec ónico documen ado en o os
an i ea os o incluso la ci cuns ancia de que en el es ado ac ual de la exca ación no
se cuen en con a gumen os sólidos pa a su da ación, aconsejan ac ua con cau ela
y no desca a , en e o as, es a opción. La di e encia de la écnica cons uc i a de
los ábsides con espec o a la del es o de la in aes uc u a del an i ea o, pod ía
apun a más bien en la di ección de que se pudie a a a de una e ec io -muy
p obablemen e en un momen o a anzado a eno sob e odo de la p opia écnica
cons uc i a con la que se ma e ializan los ábsides- y no de la ob a o iginal, un-
cionando como elemen os de con ención y e o zando, en la zona más baja, los
Fig. 5.- Ejemplos de algunos de los an i ea os con ábsides u ilizados como elemen os de
con ención en las cimen aciones: a.- Fo um Co nelii (imola) (de: Gol in, 1988, pl. iX); y
B.- Epo edia (I ea) (de: Magi 1987: a . XXVII, ig. 50).
Fig. 6.- De alle de los con a ue es absidados de i a um del an i ea o de Epo edia ( o o
de A. Gia dini, omada de: Magi 1987: a . XXX, ig. 56).
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empujes de la zona más al a del g ade ío33. No se ol ide, en ese sen ido, que pa a
la ciudad de Có doba se ha de endido que su ió un e emo o en el s. III, que ha-
b ía ocasionado la des ucción del o o edi icio de espec áculos compa able de la
ciudad, es o es, el ea o (Ven u a e alii 2002: 141-154).
Sea como ue e, al menos sí es segu o que nada pe mi e adsc ibi los ábsides
apa ecidos en el an i ea o de Có doba a una cons ucción cul ual c is iana, de ma-
ne a que se á necesa io espe a a que se desa ollen nue as exca aciones pa a con-
a con nue a in o mación y dilucida cuál pudo en e dad se su e dade a unción.
Po su pa e, de ajua li ú gico en el sola del an i ea o, ya sea po las ex-
ca aciones ecien es o po hallazgos an iguos, no con amos con es igio alguno.
además, llama la a ención el hecho de que, po mucho que se haya saqueado el
supues o edi icio, no quede un conjun o mínimamen e ep esen a i o de deco a-
ción a qui ec ónica a doan igua -aun cuando pa a ella no se pudie a asegu a su
asignación a ámbi os cul uales-34, cómo, po el con a io, sí ocu e en yacimien os
donde sí enemos cons ancia a queológica del uso cul ual, como, en lo conce nien-
e a Có doba, es el caso sob e odo de Ce cadilla (Hidalgo 2002 y be múdez 2011).
La si uación se complica aún más en lo que se e ie e a la epig a ía y uen es
li e a ias, en an o que del p ime o de es os aspec os no exis e ninguna e idencia,
mien as que en el segundo se come en impo an es e o es, que adquie en aún
más ascendencia en an o que se u ilizan como a gumen o pa a echa el aban-
dono del an i ea o y, más oda ía, pa a plan ea sob e al a gumen ación e ónea
una insus ancial in e p e ación del palacio de Ce cadilla, sob e la que ol e emos
en o a ocasión.
Los exca ado es y su equipo a i man con insis encia que el an i ea o de
Có doba ue el luga donde se ma i izó a S. Acisclo. Tal a i mación no sólo im-
plica la a ibución de un supues o ca ác e ma i ial al an i ea o, sino que, yendo
aún más allá, lo oman como a gumen o incues ionable pa a echa el momen o
a pa i del que se abandona y expolia el edi icio e incluso, como ya se ha dicho,
pa a p opone una nue a da ación pa a la cons ucción del palacio de Ce cadilla35,
32 a pa i de las dudas que hemos plan eado en elación con la ubicación del podium, se
debe pensa que es os ábsides se encon a ían ocul os bajo la ima cauea. si pensamos en una e ec io
inculada a la con ención de empujes en un momen o pos e io a la cons ucción del edi icio, es lógico
que dicha in e ención se desa olla a en la ima cauea, donde la supe es uc u a es más educida.
33 Los lad illos deco ados localizados de an iguo en la undición la Co dobesa (Ca illo e
alii 1999: 61) no se pueden oma en conside ación, ya que, como los p opios exca ado es econocen
(Mu illo e alii 2010a: 295), apa ecie on a unos doscien os me os del an i ea o y, además, nada
sabemos del con ex o del hallazgo.
34 Pa en en su a gumen ación de la p emisa de que el abandono del an i ea o se p oduce
“en los p ime os años del s. IV, con pos e io idad a la ejecución en el mismo de Acisclo en 303-
304” (Vaque izo y Mu illo 2010: 492), pues dan po cosa segu a que indudablemen e San Acisclo
ue ma i izado en el an i ea o. También, Mu illo e alii 2010b: 510: abandono del an i ea o “en las
p ime as décadas del s. IV, con pos e io idad a la ejecución en el mismo de Acisclo, en 303-304”;
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sob e la que además sus en an una nue a in e p e ación del p opio edi icio. No
obs an e, en la inmensa mayo ía de los casos en los que hacen mención al ma i io
de Acisclo en el an i ea o, no aluden a uen e alguna sob e la que sus en a al
ase e ación36. Cuando más, se ci a como undamen o his ó ico el es imonio de
T. Ramí ez de a ellano37 o, en una única ocasión, se menciona que el o igen de
an impo an e da o his ó ico pa a su in e p e ación p ocede de la passio de acis-
Mu illo e alii 2010b: 511: “en un momen o pos e io a la echa que p opo ciona la ejecución en su
a ena del má i Acisclo du an e la pe secución de 303-304”; y en una publicación pos e io se insis e
de nue o en el mismo a gumen o, Mu illo 2011: 239: “p ime os años del s. IV, cuando se p oduce su
abandono (con una echa pos quem ma cada po la ejecución en él del má i Acisclo, en 303-304)”.
Con espec o a Ce cadilla ci o en especial Mu illo y Vaque izo 2010: 497-498: “De acue do con las
e idencias que hemos conseguido euni has a el momen o [¿?], el complejo monumen al de Ce cadilla
hab ía sido cons uido con pos e io idad a 303-304, echa en la que es ejecu ado en el an i ea o San
Acisclo, uno de los cinco má i es co dobeses”.
35 Po ejemplo, Vaque izo y Mu illo 2010: 505: “ ans o mación de nues o an i ea o en cen o
de cul o c is iano, segu amen e de ca ác e ma i ial si a endemos a la p obable mue e en su a ena de
Acisclo”; Vaque izo 2010b: 23: “En su a ena habían pe dido la ida algunos má i es locales (al menos,
según las uen es: Faus o, Gena o y Ma cial, “Los T es Co onas”, y, según bas an es indicios, ambién
San Acisclo” (sin que, de nue o, se haga ninguna mención a las supues as “ uen es” a las que se alude;
en es a ocasión además, se da po da o segu o a es iguado po las “ uen es” el ma i io en el an i ea o
de Faus o, Gena o, Ma cial, pa a los que sin emba go ales “ uen es” son o almen e inexis en es y
se aducen “bas an es indicios” pa a el caso de San Acisclo, aunque no se alude a cuáles son esos
supues os “indicios”); Mu illo e alii 2010b: 514: “po el segu o ma i io en su a ena, en 303-304, de
San Acisclo y, p obablemen e ambién, de los san os má i es Zoilo, Faus o, Gena o y Ma cial”. Y en
una ob a pos e io , Mu illo 2011: 23: “es uc u as posiblemen e elacionadas con el cul o ma i ial,
que documen an un p oceso de c is ianización del edi icio simila al cons a ado en o os monumen os
del mismo ipo” y León 2011: 14: “Así, sob e la a ena del an i ea o, donde mu ió San Acisclo (y
p obablemen e ambién los san os Faus o, Gena o y Ma cial), se e igió un complejo de cul o (aún
en es udio) compues o po al menos es es uc u as semici cula es de cuidada écnica cons uc i a
adosadas al pódium del an i ea o”, quien ampoco undamen a la supues a asociación del ma i io al
an i ea o. También sin undamen ación alguna las menciones ecogidas en la no a p eceden e.
36 Uno de los au o es, en un abajo an e io (Mu illo e alii 2003: 55), hace ya mención a la
inculación del an i ea o de Có doba con el ma i io de Acisclo. Tal a i mación la apoya en los Paseos
po Có doba de Teodomi o Ramí ez de a ellano (ed. o . 1873), una ob a de ca ác e local que, como su
p opio í ulo pe mi e in ui , no es o a cosa que una ecopilación de leyendas y adiciones de la ciudad,
a las que, e iden emen e, no se puede concede igu osidad his ó ica ni mucho menos alo cien í ico.
Po la echa de su edacción, esa ob a pe enece a un momen o en el que oda ía no se había a anzado
aún lo más mínimo en el es udio de la e osimili ud de la passio de Acisclo y Vic o ia. Tampoco esa
ob a se puede en ende ansmiso a de ningún ipo de adición local, habida cuen a que al menos has a
pasado el siglo X la ciudad e a po comple o desconocedo a de la passio Aciscli e Vic o iae.
Cu iosamen e en la monog a ía sob e el an i ea o los au o es ci an el pasaje de la ob a de
Ramí ez de a ellano en la que se hace mención a san acisclo en la ecopilación de no icias sob e la
ubicación del an i ea o de Có doba. En es a ocasión (Mu illo e alii 2010a: 101), se ep oduce incluso
el ex o de Ramí ez de A ellano: “...el An i ea o omano, donde ecibie on la
palma
del Ma i io
San Acisclo, San a Eugenia (sic) y o os alien es de enso es de la Religión de Jesuc is
o
...”
y a
con inuación: “...
En es e pun o se supone es a ía la en ada de las ie as, y al inal de la iglesia de
san Pablo, las cá celes, como adicionalmen e se c ee, e igiéndose una capilla á los san os Má i es
Acisclo y Vic o ia en el luga de su p isión, donde exis ía un sub e áneo ó comunicación, que con el
de ibo del con en o ha desapa ecido ó ha quedado sepul ado...” (Ramí ez de A ellano 1973: 155-156).
La me a lec u a del ex o no me ece más comen a io.
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clo38, dando como uen e de esa no icia el Pasiona io Hispánico, el Ma i ologio
de Adón de Vienne, el O acional de Ve ona, el Ma y ologium Hie onymianum y
el es imonio de P udencio.
En lo conce nien e a s. acisclo39, las uen es iables, que además se educen
en especial a P udencio y, más a de, al Ma y ologium Hie onymianum, se limi an
sin más a adsc ibi lo a Có doba40. Po su pa e, el Ma i ologio de Adon de Vienne
ecoge simplemen e lo poco dicho en el Ma i ologio de Lyon41, y ambos se ciñen
a la mínima mención de la echa de la celeb ación de su ies a, al igual que el O a-
cional42. Así pues, ninguna de es as uen es alude en ealidad al ma i io de Acis-
clo, ni a la supues a ci cuns ancia de que és e se p odujo en el an i ea o. En e dad
el único documen o en el que se inco po a al ci cuns ancia es su passio, que en
ealidad es la passio Aciscli e Vic o iae. No obs an e, como ya quedó demos ado
hace más de medio siglo, sob e odo a pa i de los abajos de Fáb ega (1953: 58-
156), Vi es (1955) y Gai ie (1966 y 1967: 135-139), y desde en onces es acep a-
do de mane a unánime po la in es igación especializada, la passio de acisclo no
iene ningún undamen o his ó ico43. Ya pa a comenza nos encon amos con que
38 Mu illo e alii 2010a: 280-281 y n. 120: “Es a da ación, p opo cionada po los con ex os
ce ámicos asociados a la
secuencia
es a ig á ica, pod ía se aquila ada si acep amos la mue e
ad gladius del má i local acisclo en
el
an i ea o, como sos iene su passio
,
sen enciado po el
p aeses Dion du an e la pe secución de Diocleciano en 303-304”.
39 En elación con los nume osísimos es udios que a an el ema, éase especialmen e buena
pa e de lo ecogido en las no as 40-43 y sánchez 2006: 265-266 y 2010b: 6.
40 Pe i 4.19-20: “Co duba Acisclum dabi , e Zoellum/ esque co onas” y Ma y . Hie . (ed.
Delehaye, p. 605): “XIV KAL. DEC. B. E in Spaniis Co doba ciui a e Aciscli ma y is, hac die osae
ibidem collegun u ”.
41 Del mismo modo que el de Flo o (Quen in 1908: 483) y los es, a su ez, con aminados ya
con la p esencia de Vic o ia (uid. in a).
42 Ma i ologio de Adon y Lyon: No iemb e, 17, SS. Acisclo y Vic o ia (Quen in 1908: 139
y 483: éase ambién Ga cía Rod íguez 1966: 224); Flo o: “XV Kl. Acisclus e Vic o ia” (Quen in
1908: 447); O acional: “In p imis in die sanc i Aciscli, quod es quin odecimo kalendas decemb es,
ad ma u inum” (Vi es 1946: 14-15), es e encabezamien o con inúa con cua o o aciones en las que se
deno a que el au o no sabía nada de s. acisclo, pues no apun an ningún indicio que enga que e con
su supues a ida y ma i io (Fáb ega 1953: 59).
43 Pé ez 1956: cc. 840-842; So omayo 1964: 96: “la Passio esc i a en el s. X, y que cualquie
expe o en hagiog a ía no duda á en clasi ica en e las llamadas abulosas”; Ga cía Rod íguez 1966:
220-225, en especial 220: “Todos los de alles sob e su ma i io p oceden de una “Passio” a día y
en modo alguno digna de e”; Laca a 1967: 628; Jiménez Ped adas 1977: 22-32; So omayo 1979:
74-76; Rod íguez Fe nández 1985: 274; Fe e 1995: 120; Riesco 1995: 5: “Es a pasión ue edac ada
en ado el siglo X con o al desconocimien o de los hechos”; Cas illo Maldonado 1999: 419 y 62:
“lo que se puede a i ma es el desconocimien o o al que del ma i io de Acisclo enía el au o de la
passio”; Hidalgo 2002: 358 y n. 43; Nie o 2003: 25: “La Pasión de los san os Acisclo y Vic o ia ue
edac ada en época muy a día y con o al igno ancia de los hechos”; Cas illo Maldonado 2004: 46:
“la Passio ss. Aciscli e Vic o iae, una na ación unánimemen e cali icada de an asiosa o abulosa”;
and és e alii 2010: 341: “el hagióg a o que edac ó la Passio Aciscli e Vic o iae [...] ec eó una
pasión p ác icamen e ex nihilo median e la yux aposición de ópicos hagiog á icos y abulaciones sin
mesu a” y Ma il 2010-2011: 242: “con espec o al ma i io de San Acisclo (...) no exis e ninguna
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la passio, como indica su p opio í ulo, no na a sólo el suplicio de acisclo, sino
que se dedica a Acisclo y Vic o ia. Es bien sabido que la supues a Vic o ia no apa-
ece en la adición li e a ia que menciona a acisclo, ni en sus p ime os momen os
(Hidalgo 2002: 358). Tampoco e a conocida en la ciudad de Có doba, en la que
con amos con abundan e in o mación en elación con el cul o a Acisclo, incluso
has a en los siglos iX y X, a pa i de lo ansmi ido po el Memo iale Sanc o-
um de Eulogio y po el Calenda io de Recemundo, en los que ampoco apa ece
mención alguna a Vic o ia. Su apa ición -y con ello, la c eación de su ma i io
como supues a compañe a y he mana de acisclo, con quien compa e suplicios-,
con oda p obabilidad no es más que una mala in e p e ación de la mención a la
ic o ia del má i , omada del ma i ologio de Lyon (Fáb ega 1953: 61). Jun o a
ello, es bien sabido ambién que la passio Aciscli e Vic o iae ue compues a ya en
el s. X y, a eno igualmen e de su c onología, an aseada e igno ando los hechos
his ó icos44. La dis ancia an o geog á ica como empo al de la composición de la
passio con espec o al ma i io obligó a busca alguna uen e de inspi ación, lo que
p o ocó que se con i ie a en un plagio de o a bien conocida, la passio de san a
C is ina (Gai ie 1966 y 1967: 135-139).
Lo dicho es más que su icien e pa a conclui que la Passio Aciscli e Vic-
o iae no o ece ninguna e osimili ud his ó ica. La alusión a la decapi ación de
Acisclo en el an i ea o no se debe en ende de o a mane a -como ocu e en o os
muchos de los suplicios su idos po los dos má i es según la passio-, que como
uno de los luga es comunes a los que de mane a habi ual ecu en los hagióg a os
cuando edac an ex nouo las nue as passiones45. El hecho además de que se haya
demos ado sob adamen e, ya hace mucho iempo, que la passio es un plagio de la
de la má i i aliana C is ina, edunda aún más en esas mismas conclusiones.
Queda con ello cla o que la adsc ipción del ma i io de Acisclo al an i ea o
hallado en Có doba es de odo pun o e ónea.
uen e que haga e e encia a su luga de ma i io, y mucho menos que uese ajus iciado en un edi icio
adminis a i o o ep esen a i o”.
44 En esa di ección apun a ambién la ci cuns ancia de que, según la passio, Acisclo ue
inalmen e decapi ado en el an i ea o después de habe sido a ojado al ío con una pied a colgada al
cuello, azo ado, ab asado en un ho no y a ado a una ueda que se hizo gi a sob e un uego, p endiendo
su cue po con acei e. La e e encia al an i ea o no es o a cosa que una más de las penalidades comunes
que, de mane a ecu en e y copiadas de unas a o as, las passiones hacen padece con ecuencia a los
má i es.
La c udeza de ales ac uaciones –jun o a las aplicadas a la in en ada Vic o ia- y el lenguaje
u ilizado po los má i es en sus espues as, son ambién, según Fáb ega (1953: 63 y 271), un
a gumen o más pa a de e mina que nos encon amos an e unas Ac as comple amen e abulosas y, con
ello, alejadas de la ealidad his ó ica.
45 El opos que cons i uye la adsc ipción del an i ea o al luga del ma i io, puede llega
incluso, como ocu e en el caso de As e io de Os ia (Bowes 2006: 252), a iden i ica el an i ea o como
luga de ma i io en una ciudad en la que no hay e idencias de que con a a jamás con al edi icio.
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así pues, an e odo lo has a aho a is o se puede conclui que la p opues a
de iden i icación de un cen o de cul o c is iano, con conno aciones ma i iales
además, sob e el an i ea o de Có doba es acien í ica e insus ancial y ca ece de la
igu osidad imp escindible pa a la cons ucción de una hipó esis igu osa46. Yen-
do aún más allá, pa a ese p e endido cen o de cul o se ha p opues o incluso su
c eación po el obispo Osio y su inclusión en un amplio enómeno cul ual que
a ec a ía a odo el subu bium occiden al de la ciudad47 -de nue o sin e idencias
a queológicas al espec o-, que so p enden emen e se ha que ido equipa a con el
bien conocido conjun o del F ancolí en Ta agona (Mu illo e alii 2010a: 295, n.
135 y Mu illo e alii 2010b: 524).
La in o mación con que con amos en la ac ualidad no pe mi e desca a o as
posibilidades, de las que aquí he apun ado algunas, aunque sí pe mi e a i ma la
ausencia de e idencias pa a de ende , ni siquie a como hipó esis, la p esencia de
un posible cen o de cul o c is iano.
Hay que deja a las e idencias a queológicas que hablen po sí mismas.
Bi B l i o g a í a
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46 Lo mismo se puede deci de la p opues a de ein e p e ación de Ce cadilla, pa a la que
Vaque izo y Mu illo (2010: 493-510) pa en como p emisa que incula oda la a gumen ación del
supues o uncionamien o del an i ea o a p incipios de s. IV, a pa i del supues o ma i io allí de
acisclo. O os e o es de esa p opues a de in e p e ación se án a ados en o a ocasión.
47 Mu illo e alii 2010b: 524: “Desde es e
momen o,
el
subu bium occiden al
se
con e i á
en un espacio
eminen emen e
ma
i ial
y
une a io
, es echamen e inculado
a su
má i
po
an onomasia,
san
Acisclo”.
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