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Describiendo el describir. Las lecciones sobre estética de Wittgenstein

Carmona Escalera, Carla

Abstract

Una de las frases más citadas y peor interpretadas de Wittgenstein es la proposición con la que se cierra el Tractatus Logico-Philosophicus: “de lo que no se puede hablar hay que callar”. Los problemas estéticos, al igual que los éticos, formaban parte de ese mundo infinito de lo que no viene al caso, ante el que sólo cabía el recurso al silencio a riesgo de incurrir en un delito de leso sinsentido. No obstante, la educación estética había constituido una parte esencial en la formación del joven Wittgenstein, como correspondía a una familia de la alta burguesía de la Viena de principios del siglo XX. Paul, el hermano mayor, fue un prestigioso concertista de piano en la Europa de aquel tiempo, y el propio Ludwig proyectó para su hermana una casa que está considerada como uno de los paradigmas del funcionalismo arquitectónico. Como señala en el texto que constituye esta nueva entrega de Pasajes, las Lecciones de estética están más cerca del Wittgenstein de las Investigaciones Filosóficas que del que escribiera el Tractatus. Especialista en la obra de Ludwig Wittgenstein, la doctora Carla Carmona Escalera proyecta, a la luz de la expresiones del arte de nuestro tiempo, nuevos matices sobre una parte del pensamiento de este filósofo que no ha tenido, tal vez, la repercusión que merece entre la comunidad estética.

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1 Fed o, Re is a de es é ica y eo ía de las a es. Núme o 10, ab il 2011. ISSN 1697 - 8072 PASAJES Una de las ases más ci adas y peo in e p e adas de Wi gens ein es la p oposición con la que se cie a el T ac a us Logico-Philosophicus: “de lo que no se puede habla hay que calla ”. Los p oblemas es é icos, al igual que los é icos, o maban pa e de ese mundo in ini o de lo que no iene al caso, an e el que sólo cabía el ecu so al silencio a iesgo de incu i en un deli o de leso sinsen ido. No obs an e, la educación es é ica había cons i uido una pa e esencial en la o mación del jo en Wi gens ein, como co espondía a una amilia de la al a bu guesía de la Viena de p incipios del siglo XX. Paul, el he mano mayo , ue un p es igioso conce is a de piano en la Eu opa de aquel iempo, y el p opio Ludwig p oyec ó pa a su he mana una casa que es á conside ada como uno de los pa adigmas del uncionalismo a qui ec ónico. Como señala en el ex o que cons i uye es a nue a en ega de Pasajes, las Lecciones de es é ica es án más ce ca del Wi gens ein de las In es igaciones Filosó icas que del que esc ibie a el T ac a us. Especialis a en la ob a de Ludwig Wi gens ein, la doc o a Ca la Ca mona Escale a p oyec a, a la luz de la exp esiones del a e de nues o iempo, nue os ma ices sob e una pa e del pensamien o de es e ilóso o que no ha enido, al ez, la epe cusión que me ece en e la comunidad es é ica. DESCRIBIENDO EL DESCRIBIR. LAS LECCIONES SOBRE ESTÉTICA DE WITTGENSTEIN Ca la Ca mona Escale a Uni e sidad de Se illa La complejidad del discu so de Las lecciones sob e es é ica1 pone de elie e la dis ancia que las sepa a del T ac a us logico-philosophicus2 y lo ce ca que es án de los emas y de la mane a de p ocede de las In es igaciones ilosó icas3. No o ecen sólo una nue a o ma de pensa la es é ica, sino una nue a o ma de pensa . Las lecciones sob e es é ica no ue on esc i as po Ludwig Wi gens ein. El ex o publicado es u o de los apun es omados po los alumnos que u ie on el p i ilegio de a ende dichas lecciones en las habi aciones p i adas del ilóso o en Camb idge du an e el e ano de 1938. Se conse an es manusc i os de las es p ime as lecciones y dos de la cua a. De cada lección se omó como ex o base las no as del alumno que las había 2 ecogido de o ma más comple a. En el caso de las es p ime as lecciones, el de Yo ick Smy hies; la cua a es de Rush Rhees. Los manusc i os indi iduales se complemen a on con a iaciones de las o as e siones como no as a pie de página cuando un edi o ejempla , Cy il Ba e , lo c eyó opo uno. Es o no qui a, sin emba go, el ca ác e incomple o, deso denado e incluso con uso del ex o. Ba e conje u aba en el p e acio a las lecciones que Wi gens ein no hubie a es ado de acue do con la publicación de las no as en ese es ado. Lo que p obablemen e sea cie o, eniendo en cuen a la sue e de las In es igaciones. Po odo es o es indispensable ene un amplio conocimien o del conjun o del pensamien o del ilóso o pa a ace ca se al ex o. És a no ue la única ocasión en la que Wi gens ein dio clase sob e es é ica. La p ime a ue la úl ima de la se ie de con e encias llamada “Filoso ía pa a ma emá icos” de 1933, de la que se conse an las ansc ipciones de Geo ge Edwa d Moo e4 y de Alice Amb ose5. El papel que la es é ica desempeñó en la iloso ía wi gens einiana es esencial. No sólo encon amos ano aciones sob e a e epa idas a lo la go de sus ob as, en e las que cabe des aca las de las In es igaciones, el T ac a us, Los cuade nos azul y ma ón6 o las ecogidas bajo el í ulo Cul u a y alo 7, sino que ue on p eocupaciones es é icas las que guia on su p ocede ilosó ico. Es céleb e su a i mación en el p e acio al T ac a us de que le pa ecía an impo an e el con enido del lib o como la o ma en que es aba esc i o8. Muchas ue on las eces en las que el aus iaco ins ó a la iloso ía a segui el ejemplo del a e. En el p ólogo a las In es igaciones el ilóso o compa ó su a ea y su modo de hace con los de un dibujan e que a a de da cuen a de lo que iene an e sí desde odos los pun os de is a posibles9. Es especialmen e e elado que quisie a ilumina su noción de isión sinóp ica, pieza cla e de su p ác ica ilosó ica, po medio de es a compa ación. Modi icó una y o a ez la o ma de exp esa sus ideas, de ahí que es emos más que acos umb ados a encon a epe iciones de un mismo a o ismo con mínimas a iaciones a lo la go de sus dia ios y manusc i os. Su ecelo pa a con la o ma le lle ó a diseña un dicciona io muy especial pensando en sus alumnos de las escuelas p ima ias de los pueblos de la Baja Aus ia, donde en lo ela i o a la disposición de las palab as no p imaba el o den al abé ico. T as su ans o mado a pa icipación en la cons ucción de la casa de su he mana Ma ga e S onbo ough, en muchas ocasiones compa ó el p ocede a qui ec ónico con el ilosó ico, iluminando la iloso ía desde la p ác ica de la a qui ec u a. Po odo es o el lec o pod á imagina que la concepción de la es é ica que u ie a Wi gens ein no ue la adicional. 3 Wi gens ein comenzó las lecciones poniendo de elie e que el campo de la es é ica es muy amplio y que ha sido o almen e malen endido. Po un lado, el aus iaco no es ingió lo es é ico a la es e a del a e. Emi imos odo ipo de juicios es é icos en nues as ac i idades más co idianas. Pensemos en la cocina, que aspi a a la ca ego ía de a e (si no la ha adqui ido ya). Es o no qui a que el ilóso o usa a en o os esc i os los adje i os “es é ico” y “a ís ico” de modo in e cambiable, poniendo de elie e que la oma de dis ancia es é ica es á en la base de oda expe iencia a ís ica10. Po o o lado, el g an malen endido de los ilóso os a la ho a de ace ca se al a e ha sido p egun a se po la esencia de las palab as, como cuando se ha a ado de de ini la belleza as epe idas exclamaciones del ipo “¡es o es bello!” an e ob as de a e. No nos quedemos con la palab a; p es emos a ención a la ocasión donde iene luga la in e ención es é ica, di ía Wi gens ein. Las lecciones de es é ica llaman la a ención una y o a ez sob e nues o uso del lenguaje en nues as in e acciones con el a e. Es e in e és po el lenguaje ha hecho que la es é ica de Wi gens ein haya sido injus amen e en endida du an e mucho iempo como me a iloso ía del lenguaje es é ico. Wi gens ein indicó en a ios luga es que una de las ías que podía segui la es é ica e a la de la c í ica de a e. Aunque de es o queda cons ancia especialmen e de o ma despe digada en sus manusc i os, en las lecciones sob e es é ica encon amos algunos indicios que apun an hacia es e camino, en pa icula po que ya usaba el ipo de exp esiones que u iliza ía después pa a ap oxima es é ica y c í ica de a e. Po o o lado, el aus iaco obse ó epe idamen e que la dimensión es é ica de la ida humana es un e eno especialmen e p opicio pa a la comp ensión del conocimien o in ansi i o. En muchas ocasiones puso como ejemplo de ese conocimien o que no puede se exp esado po el lenguaje la pe plejidad que los usua ios compe en es de un lenguaje su en an e la p opia comp ensión de una ob a de a e en conc e o. Al mismo iempo, siemp e en endió el a e como un ehículo de ansmisión de alo es é icos con un g an po encial educa i o. Al igual que una c eencia eligiosa, el a e puede se i nos como guía a pa i de la cual conduci nues a ida. Es amos ba ajando una e sión amplia del concep o de a e. Una pin u a, una película o una no ela pueden o ece nos una imagen que nos mues e una o ma de i i de e minada que podemos oma como ejemplo. 1. La palab a como ges o. Comencemos exponiendo la p eocupación po el uso del lenguaje de las 4 lecciones sob e es é ica. La palab a pa a Wi gens ein no ha de en ende se como po ado a de un signi icado pe enne, sino como un ges o enma cado en un con ex o especí ico sin el que no end ía sen ido11. El ges o-palab a es desci able g acias a la ocasión en la que iene luga . De la ascinación po la esencia de la palab a al análisis conscien e del uso de la palab a. Aquí en a en juego la me á o a wi gens einiana del lenguaje-caja-de-he amien as. Que un ma illo y un o nillo yazcan el uno jun o al o o en una caja de he amien as no los sal a del mundo de di e encias que los sepa a. Lo mismo sucede con las palab as de nues o lenguaje. De la o ma de la palab a al uso que se hace de ella. De la p eocupación po la esencia as el p edicado al análisis de la ac i idad en la que el uso de la palab a iene luga . Pa a lo que no nos queda o a que ol e a lo p imigenio, donde se descub e que el lenguaje es una ex ensión de un compo amien o p imi i o12. Es a idea lo acompaña ía has a el inal de sus días. El Wi gens ein madu o no dejó de compa a al se humano con el animal, llamando la a ención sob e el ca ác e p imigenio del lenguaje, que no c eía u o de azonamien o alguno13. Hab á que p egun a se po cómo ap endimos a usa una palab a. En onces descub i emos que palab as como “bello”, “bueno” o “boni o” nos ue on enseñadas como in e jecciones. Es más, la palab a iba acompañada de ges os y exp esiones aciales exage adas, de al modo que la p opia palab a no e a más que una al e na i a equi alen e al ges o o a la exp esión. Con el uso de ese ipo de palab as el niño ap ende a e baliza ges os, aho ando ene gía. Ges os, exp esiones aciales, palab as: in e cambiables, p escindibles. Bien pod íamos sus i ui un “es o es bello” po un silencio magnánimo. Lo undamen al es la ocasión. El lenguaje es uno de los ing edien es ca ac e ís icos de una g an can idad de ipos de ac i idad ex ao dina iamen e di e sos. En la complejidad de la ac i idad, la palab a se e ela insigni ican e. Pa a en ende el signi icado de una palab a hab á que a ende a la ac i idad pa icula en la que iene luga . La ac i idad es la que ilumina odo lo demás. Las p incipales eacciones es é icas a una ob a de a e son ges uales y las mismas palab as han de se en endidas como ges os, y pueden se sus i uidas po ales. Cuando ol emos a los lenguajes p imi i os, donde la exp esión y el ges o son ob iamen e equi alen es, el p oblema ace ca del signi icado de las palab as desapa ece. Los ges os pueden juga un papel esencial a la ho a de comp oba la comp ensión de una ob a de a e. An e la p egun a de cómo se debe lee un poema, 5 Wi gens ein pone el ejemplo de la poesía de F ied ich Go lieb Klops ock. Lo hab emos leído bien cuando esa lec u a nos encaje; si nos pa ece que en onces el poema iene sen ido. No es posible encon a o o ipo de explicación. En onces lo lee emos una y o a ez y a a emos de comunica a e ce os nues o en usiasmo. Cuando lo leemos de esa nue a o ma, in ensamen e, p obablemen e ha emos ges os de ap obación. Si bien el ges o no es necesa io, los adje i os conside ados como es é icos, del ipo bello, no juegan papel alguno en es a ocasión en pa icula 14. An e un caso simila nos encon amos cuando que emos comunica que nos gus a especialmen e una p enda de opa que hemos enca gado al sas e. Que un aje hecho a medida nos gus a se mues a lle ándolo pues o a menudo. De igual modo, oda ía en la ase de diseño, en la sas e ía podemos deci , po ejemplo, que nos pa ece demasiado la go, sin espe a espues a e bal alguna del sas e, que p obablemen e se limi e a hace ma cas en la ela indicando el abajo po hace 15. 2. La a qui ec u a como ges o. Una de las es a egias ingeniadas po Wi gens ein pa a en ende la na u aleza ges ual de las palab as es imagina las como os os16. Es a compa ación ambién la ex endió al a e, sugi iendo que la comp ensión del ca ác e exp esi o de una ob a de a e es á concep ualmen e elacionada con la comp ensión del ca ác e exp esi o de un os o humano (aunque ambién del cue po en gene al). Asumiendo el ca ác e in eligible del ges o humano pa a los pa ícipes de una de e minada o ma de ida, Wi gens ein espe aba ilumina median e es a compa ación el e eno del a e. Tomemos como ejemplo su conocida a i mación de que la a qui ec u a es un ges o17. Es o quie e deci , además, la a qui ec u a comunica. An es de en a en la di isión en e edi icio- a qui ec u a y me o edi icio que la a i mación implica, pasemos a es udia el mo i o p incipal po el que Wi gens ein hizo uso de es a compa ación en cues iones de a e. El aus iaco quiso llama nues a a ención sob e el ca ác e insepa able de aquello que es exp esado po la ob a de a e y la ob a de a e misma. De la misma o ma que la is eza de un os o no es independien e del os o mismo, sino que es á undida con él, aquello exp esado po una ob a de a e no se puede sepa a de la pieza en cues ión18. La ob a de a e es un “sen imien o-exp esión” o una “exp esión sen ida”19. Es o se puede ap ecia con mayo cla idad en el caso de la música, e eno donde el ilóso o se si ió en mayo medida de la compa ación con los ges os aciales. “Un ema, 6 no menos que un os o, lle a una exp esión”20. El meollo del asun o es á en la elación en e lo exp esado, el con enido, y la o ma de exp esa lo an e io , la ep esen ación. Con enido y ep esen ación son dos ca as de la misma moneda. Aho a bien: con enido y ep esen ación es án “co- undidos” a la mane a de la is eza de un os o y el os o de la is eza si y sólo si el a is a enuncia a su ego. Como Wi gens ein esc ibie a a Engelmann: “Y es así: si uno no se empeña en exp esa lo inexp esable no se pie de nada. ¡Po que lo inexp esable es á con enido –inexp esablemen e– en lo exp esado”21. Po o o lado, es o no in e ie e con el genio, que sólo es á p esen e en la ob a de a e cuando se oma la su icien e dis ancia es é ica. Es o es p ecisamen e lo que posibili a la obje i idad en el a e. Las discusiones es é icas son posibles po que nos mo emos en un campo de obje i idad p opiciado po la ob a de a e silenciosa. Aho a bien, hay ocasiones en las que los que allamos an e la ob a de a e somos noso os. El espec ado no siemp e es á p epa ado pa a esponde adecuadamen e an e la ob a de a e en cues ión. Pa a explica es o Wi gens ein eg esó a la compa ación en e el a e y el os o humano22. No espondemos de igual mane a an e un os o que mues a una imidez sob ecogedo a que an e uno que indica un cie o despa pajo. Sin emba go, una pe sona que no sepa econoce en el os o del ímido en ex emo su imidez, que sea ciego pa a las exp esiones del os o humano, no se á capaz de a a a esa pe sona de acue do a su ca ác e . De una cegue a simila se puede pa icipa a la ho a de ap ecia una ob a de a e. Al igual que se es ciego pa a las exp esiones del os o humano, se puede se ciego pa a con las exp esiones de una ob a de a e. Pensemos en aquel paseo que die a Wi gens ein po Dublín. Ace ca de una se ie de edi icios, dijo que sen ía que se le ap oximaban como ges os y que le pa ecía que el modo más con enien e de co esponde les se ía p ecisamen e con un ges o23. El que no sea capaz de pe cibi la exp esión de un edi icio no cae á en la necesidad de esponde con un ges o. Es más, p obablemen e, no c ea con enien e esponde en absolu o, incapaz de econoce signo de comunicación alguno en lo que iene an e sí. Es o mismo puede sucede an e un cuad o cubis a de Picasso o en e a un dibujo de Rodin. Aho a bien, no oda ob a a qui ec ónica es un ges o. Es más, ace ca de es e ipo de edi icios Wi gens ein ni siquie a habló en é minos de a qui ec u a. El ilóso o ma izó que si bien la a qui ec u a es un ges o, no odo edi icio uncional es a qui ec u a, al igual que “no odo mo imien o a p opósi o del cue po humano es un ges o”24. Po un lado, los edi icios-ges os que comunican, la au én ica a qui ec u a; po o o, el me o 7 edi icio, donde odo es ue zo comunicado no log a abandona el e eno de la p e ensión. Es a dis inción, que puede se aplicada al es o de las a es, es á en es echa elación con lo que discu i emos a con inuación. Las ob as de a e que comunican lo hacen po que cumplen las eglas del juego de lenguaje p opiciado po la p ác ica a ís ica de un de e minado indi iduo. 3. De juegos y eglas. Wi gens ein dis inguía en e aquellos que ienen juicio es é ico y aquellos que no lo ienen. Tene juicio es é ico no consis e en ase e a que algo nos pa ece ma a illoso. A eces un simple ges o puede da cuen a de nues o juicio es é ico. Wi gens ein se e i ió al que iene juicio es é ico como e aluado (“app ecia o ”)25. De que somos e aluado es dan cuen a nues as acciones. Po ejemplo, nues a o ma de elegi en e di e en es elas a la ho a de enca ga un aje a medida. Y es que podemos ex ende a la es é ica lo que Wi gens ein a i mase de la é ica: sólo cabe habla en p ime a pe sona, si iéndonos de ejemplos conc e os26. Po o o lado, nues as ap eciaciones ienen luga en un con ex o de e minado, que es pa e, a su ez, de un mundo de p ác icas in e conec adas, de una o ma de ida. Todo es o con ibuye a que la complejidad de la ocasión sea al que la desc ipción de la ap eciación se o na imposible, en an o inago able. Aquí es donde en an en juego las nociones de “juego de lenguaje” y “ egla” que Wi gens ein desa olla ía después en las In es igaciones. El juicio es é ico es á ligado al ap endizaje de las eglas del juego de lenguaje en cues ión en e al que se es é. Todo a e iene sus eglas, como el de la cos u a. Unas mangas de camisa se án co as si no se ajus an a las di ec ices, las eglas, de las mangas de camisa. Pensemos en las eglas de a monía y de con apun o en música. Es más, odo buen diseñado , como odo buen composi o , ha de se iel a las eglas de su p ác ica a ís ica. Se dies os en las eglas del juego en cues ión modi ica nues o juicio, e inándolo27. Las eglas de un juego de lenguaje pueden es a implíci as o se explíci as28. Es a posibilidad pone en elación el con enido de las lecciones sob e es é ica del 38 con el é mino de conocimien o in ansi i o sob e el que el ilóso o ol e ía después en a ias ocasiones29. B e emen e, Wi gens ein en endió po conocimien o in ansi i o el ipo de conocimien o que no puede se exp esado median e el lenguaje pe o que es compa ido po odos los usua ios compe en es de un lenguaje. Conc e amen e u ilizó el 8 é mino “conocimien o in ansi i o” pa a explica qué sucede cuando decimos que en endemos una imagen30. El ilóso o es ableció un pa alelismo en e lo que iene luga an e la imagen con lo que implica en ende una melodía. En las In es igaciones ecu ió a la poesía y o a ez a la música pa a explica es e ipo de conocimien o. Pa a en ende un poema no bas a con se capaz de pa a asea su con enido. Un poema no puede se sus i uido po o o, como las meninas de Picasso no pueden sus i ui a las de Velázquez. En ende un poema signi ica comp ende “algo que sólo esas palab as, en esa posición, pueden exp esa ”31. Toda ob a de a e ha de se en endida al cual. La e sión de Picasso de las meninas de Velázquez puede hace nos cae en la cuen a de de e minados asgos de la ob a del segundo que de o a o ma pod ían pasa desape cibidos, sin emba go, una ob a no equi ale a la o a. Al queda nos con una de ellas igno amos la iqueza de un juego de lenguaje o almen e di e en e, en es a ocasión, enma cado en una o ma de ida dis in a. No es g a ui o que la mayo pa e de nues as exp esiones es é icas dependan di ec amen e de la ob a de a e en cues ión que es obje o de nues a ap eciación, lo que queda e lejado en nues o uso del lenguaje. Po ejemplo, en exp esiones del ipo “Tienes que e lo así”32. E iden emen e Wi gens ein no es a ía en desacue do con el concep o de ac ualización gadame iano. El ilóso o p obablemen e celeb a ía que un enamo ado de las sui es pa a iolonchelo de Bach espondie a a la ob a en en ándose a dicho ins umen o –ma izamos: si es lo su icien emen e dies o. Es o no quie e deci que lo que Bach nos dejase pueda se sus i uido no ya po su in e p e ación, sino ampoco po la de un músico ejempla , como pudo se la de Pablo Casals. ¿Qué se ía en onces de la e sión de Ros opo ich?, ¿o de la de Mischa Maisky? Cada una de es as e siones llama la a ención sob e de e minados asgos de la ob a del composi o alemán, al iempo que a a de da cuen a del conjun o de las sui es. La pa á asis es posible, pe o no la pa á asis o al. Po an o, sólo iene sen ido la pa á asis cuando se es conscien e de que no se puede ago a la o alidad de una de e minada ob a de a e. Wi gens ein e a conscien e de que odos los g andes composi o es modi ican las eglas an e io es de la música de alguna o ma, pe o ambién de que sus espec i as p ác icas musicales siguen muchas de las eglas an iguas, siendo compa ibles con ellas. El ilóso o sos enía, de es a o ma, la idea de la con inuidad en la música (y en el es o de o mas a ís icas)33. Pensemos en el caso de Schönbe g, conc e amen e en su de ensa del es udio de composición, que no de composición dodeca ónica34. Como el es o de 9 mode nis as c í icos que habi aban la Viena de inales de siglo y lo que quedó de ella, Schönbe g se oponía a la axioma ización. La escale a dodeca ónica, al igual que la que p opo ciona a el T ac a us, debía abandona se después de habe se ido su p opósi o. La inno ación equie e es a eje ci ado en las écnicas de los g andes maes os. El único a gumen o álido en música es la idea musical, la es uc u a de la pieza, la g an o ma, libe ada de oda o namen ación no gene ada po la ley in e na de la pieza en cues ión. Ya lo decía Ado no, lo ca ac e ís ico de Schönbe g e a su o ganización de la es uc u a musical y no su ca ác e ex ao dina io35. Lo segundo es consecuencia de lo p ime o. Nada debe se buscado a p opósi o. Sólo cabe el espe o pa a con las exigencias de la composición, pues es la única con capacidad pa a guia nos a la onalidad o a la a onalidad. La impo ancia de las eglas del juego ambién queda e lejada en el uso que hacemos del lenguaje. Cuando hablamos sob e una in e p e ación musical no se habla an o en é minos de bello o de boni o como de cohe en e, incohe en e, co ec o, p eciso o adecuado. De lo bello a lo co ec o. La co ección iene de e minada po la adecuación a las eglas del juego de lenguaje en cues ión. Po lo an o, nues as acul ades es é icas depende án de o ma di ec a de nues a compe encia en las eglas del juego. ¿Po qué a eces somos incapaces de en ende una ob a de a e? Po que no en endemos las eglas del juego es ablecido po la p ác ica a ís ica de ese c eado de e minado. ¿Cómo en ende las eglas del juego? No hay más emedio que ap ende de los que ya saben e i aplicando los conocimien os que ayamos adqui iendo. ¿Cómo ace ca nos a un poema si no es amos acos umb ados a lee poesía? En p ime luga , hab á que amilia iza se con ese a e, leyendo cuan os más poemas mejo , y obse a qué ipo de cues iones su gen en las con e saciones es é icas sob e poesía. A con inuación, end emos que cen a nos en el conjun o de la ob a del au o del poema, ap ende qué cues iones son las que o man pa e de las discusiones sob e su poesía y en en a nos a su ob a compa ando unos poemas con o os y es ableciendo compa aciones y co espondencias con los de o os poe as. Nues o ap endizaje end á dos cla es: la p ác ica ajena y la p opia. No hay modo de e i a la p ác ica u o izada, ni de aho a se la con ienda con aquello que que emos en ende . Aho a bien, el aus iaco puso de elie e que no siemp e cabe habla de co ección, e i iéndose al e eno de lo emendo en el a e. Wi gens ein sub ayó que cuando se a a de lo emendo en el a e el juego de lenguaje en el que nos mo emos es 16 mayo . Compila lo ya conocido no es más que pone una cosa jun o a o a de una de e minada o ma. Vol iendo a las In es igaciones, se a a de e sinóp icamen e el uso de nues as exp esiones es é icas y de lo que sucede den o de una ob a de a e. En la lección sob e la desc ipción74, Wi gens ein escla eció en g an medida lo que debe se una explicación es é ica. És a sólo puede se desc ip i a. Aho a bien, po desc ipción no debemos busca aíces sines ésicas. Una desc ipción puede que no sea más que un ges o. Wi gens ein puso el ejemplo de la desc ipción del modo de anda de alguien. Puede que la mejo mane a de desc ibi el modo de anda de alguien sea p ecisamen e imi a lo. De la misma o ma, no hay mejo mane a de exp esa cómo una pe sona se sin ió an e una de e minada ob a que imi a su eacción es é ica. Po o o lado, es o uel e a llama la a ención sob e el ca ác e e óneo de oda in e p e ación dualis a. E iden emen e, el anda del imi ado no se á el del imi ado. Ése no es el ipo de p ecisión que busca la desc ipción es é ica, sino la llamada de a ención sob e de e minados asgos. Pensemos en o o ejemplo del ilóso o. Puede que pa a mos a a sus alumnos cómo se debe lee una de e minada es o a, un p o eso no enga un mé odo mejo que la lec u a de la es o a y la pos e io comp obación de la comp ensión de la misma po pa e del alumnado (al hacé sela lee en oz al a). Po su pa e, al alumno no le queda o a que no des allece en la lec u a del poema has a ace ca se lo su icien emen e al ejemplo ma cado po el p o eso . Eso no implica que se deba busca una lec u a exac amen e igual, que los in e alos de silencio en e los e sos, po ejemplo, coincidan al milíme o. Puede que el alumno que mejo lea la es o a lo haga de una o ma apa en emen e di e en e a la del p o eso , siendo el que mejo ha sabido hace suya la lec u a del maes o. 6. Acción La llamada a la acción que b o a del pensamien o de Wi gens ein es al que ha lle ado a au o es de la alla de Pe e Winch a se i se de cie os a o ismos de Sob e la ce eza pa a en oca p egun as impo an es de la iloso ía polí ica75. Su insis encia en la necesidad de oma consciencia de qué es á sucediendo en el lenguaje y su echazo de odo in en o de eo ización es á en es echa elación con esa ace a de su pensamien o. Lo mismo cab ía deci de su p opues a ya mencionada de que en é ica sólo iene sen ido habla en p ime a pe sona y mo e se a pa i de ejemplos conc e os a se posible omados de la expe iencia pe sonal. No es á de más llama la a ención sob e aquello que 17 a i mase Massimo Caccia i ace ca de la adicalización po pa e de Wi gens ein de la c í ica que hiciese Ma x a los ilóso os. El pensamien o del aus iaco no puede es a más en sin onía con la idea de que no iene sen ido queda se en la in e p e ación del mundo, sino que hay que es o za se po ans o ma lo76. Repe idamen e a i mó que habla sob e é ica no enía sen ido, lo que había que hace e a ac ua é icamen e. Pe o el e dade o cambio es á en nues a o ma de mi a . Se i e é icamen e cuando se mi a el mundo de una de e minada mane a, como un odo limi ado. P obablemen e a es o se es u ie a e i iendo Regue a al a i ma que “la é ica no es una eo ía del sen ido de la ida, sino la p opia ida conscien e de su sen ido”77. El silencio del aus iaco en e a lo ine able (no an pulido en el T ac a us como en las In es igaciones) ha de en ende se como un modo de hace é ico. El ilóso o se en en ó al “p oblema del sen ido de la ida” y quiso hace lo desde den o, como hicie a con el lenguaje. De ahí p ecisamen e nues a e lexión sob e el cambio de pe spec i a: el mé odo común pa a esol e los p oblemas lógicos y los exis enciales no e a o o que i i de al mane a que és os ni siquie a apa eciesen, abajando sob e el p opio modo de mi a . El ap eciado , el espec ado es é ico, no se mues a como al po lo que dice, sino po lo que hace, pa a lo que ha de puli p ecisamen e su modo de mi a . Pensemos en el mencionado ejemplo del sas e. Cuando nos quejamos de algo que no nos pa ece ace ado del aje que un sas e hones o nos es á haciendo a medida no ob end emos explicaciones, sino que e emos al sas e hace una se ie de ma cas en la opa. Esas ma cas son la p ueba de que nos ha en endido y de que econoce el e o . De igual modo, el mejo indicado de que una no ela me gus a es lee un agmen o de ez en cuando. Si es oy muy sa is echa con el aje que me acaba de hace mi sas e lo mejo que puedo hace es poné melo a menudo. No hace al a e balización in e mediado a. No enemos que deci nada ace ca de una nue a casa cons uida que no nos gus a, sino simplemen e nega nos a en a en ella o sali huyendo. Vol amos sob e el ejemplo de la sui e pa a iolonchelo de Bach. Si sabemos oca el chelo, oquémosla a menudo. Pe o és a no es la cues ión más impo an e en lo que se e ie e al cambio de modo de mi a en es é ica. Cuando mi amos el obje o es é icamen e lo sepa amos de odo lo demás. No es una cosa en e las cosas, sino la cosa, el obje o de nues a ap eciación. En sus dia ios esc ibía Wi gens ein que si la é ica es el mundo is o desde el pun o de is a de la e e nidad, el a e es el obje o is o desde esa pe spec i a e e na, con el espacio y el iempo, en luga de en el espacio y en el iempo78. 18 En elación a odo es o cabe ae a colación aquello que a i mamos ace ca de lo emendo en el a e. Una cosa es admi a un aje de chaque a y o a una sin onía de Bee ho en. Una cosa es deci que alguien se compo a de una o ma adecuada (como deci que un sas e ha co ado una alda de mane a co ec a) y o a deci que una pe sona, el compo amien o de una pe sona, nos ha causado una g an imp esión (como lo puede hace la sin onía de Bee ho en). De hecho, lo segundo puede cambia nues a ida, en ando en el e eno de las lecciones sob e c eencia eligiosa. El impac o del compo amien o del o o puede guia nues o u u o compo amien o. Lo mismo sucede con la sin onía de Bee ho en: al igual que la c eencia eligiosa, nos o ece una imagen po la que guia nues a ida. Pe o no ol idemos que esa guía pa a ac ua es an e odo una o ma de mi a , un mi ado muy pa icula desde el que en en a nos a lo que nos odea omando pe spec i a. 7. Rep esen ación. El concep o de “Da s ellung” jugó un papel undamen al en la o alidad de la iloso ía de Wi gens ein. Todo se puede explica de di e sos modos. Hemos de op a po uno u o o en unción de nues o obje i o y del ecep o . No se puede p esen a la eo ía de la ela i idad de igual mane a a un g upo de alumnos de la ca e a de iloso ía que a los de ísica. De igual modo, si que emos que el ema sea a ac i o pa a los segundos quizás engamos que p escindi al p incipio de los de alles más complicados en nues a p esen ación de conjun o. Sin emba go, se án esos de alles los que exijamos en la p esen ación de los alumnos que en la e aluación inal op en al sob esalien e. Fijémonos en lo que dije a a p opósi o de las ma emá icas y de la ísica en las lecciones del 38: “Si explicamos el en o no de la exp esión, emos que el asun o pod ía habe sido exp esado de modo comple amen e di e en e. Puedo o mula lo de modo que pie da su encan o pa a un g an núme o de pe sonas y, po supues o, pa a mí”79. Todo es ep esen ación, pe o en unción de cómo lo o mulemos apela á a unos o a o os con mayo o meno in ensidad. Reco demos el ca ác e cau i ado que Wi gens ein esal a a del psicoanálisis eudiano, a e de la ep esen ación po excelencia. Una ci a de o a se ie de lecciones lo explica con g an cla idad: “Lo que F eud dice del subconscien e suena como una ciencia, pe o de hecho es sólo un modo de ep esen ación. (…) La disposición de los elemen os en un sueño, po ejemplo, un somb e o (que pod ía signi ica cualquie cosa) es una disposición de símiles. Como en 19 la es é ica, las cosas se ponen una jun o a o a con el in de pone de mani ies o cie os asgos”80. No hay que pasa po al o que ue el es ue zo po halla o mas al e na i as de mos a a las usuales lo que lle ase a Wi gens ein a ingenia sus amosas unciones e i a i as. Dado que la lógica debía cuida de sí misma, ideó modelos al e na i os de ep esen ación donde no cupiese plan ea siquie a los o o a p oblemas apa en es, esol iendo odo con lic o desde den o. Pe o pa a es o había que pe manece en el mos a . Wi gens ein he eda ía di ec amen e de F ege que la obje i idad de la lógica e a consecuencia de su capacidad pa a ep esen a se como un sis ema, y que es o e a algo a se mos ado, no a se eo izado. Sus unciones e i a i as son una o ma de mos a ma icial lo que no puede deci se ace ca de la na u aleza de las p oposiciones (po ejemplo, mues an las di e encias en e una p oposición empí ica, una au ología y una con adicción) y de e i a eo ías innecesa ias y dañinas den o de la lógica y de la iloso ía en gene al (po ejemplo, mues an que los axiomas lógicos ca ecen de sen ido), es o es, de pone lími es al lenguaje. Wi gens ein esol ió un p oblema lógico median e una he amien a he menéu ica. El mos a , po an o, no es un pequeño de alle añadido como colo ón al T ac a us, sino que juega un papel cla e en la o malización del lenguaje. Lejos de se algo de lo que se pueda, o se deba –como muchos sugi ie on– p escindi , se a a de un en oque. Como el ilóso o a i mase en el p ólogo, el mé i o del a ado se debía an o a los pensamien os exp esados en él como a la mane a de exp esa los, es o es, de mos a los. El aus iaco llamó la a ención sob e un de e minado modo de ep esen ación, es o es, una o ma de mos a , del que, po o o lado, econocía su inadecuación. Hagamos memo ia. El obje i o nunca ue la o malización del lenguaje, sino mos a median e és a que la exis encia de p oblemas ilosó icos es consecuencia de una p e ia incomp ensión de la lógica del lenguaje. Desde el pun o de is a he menéu ico, las ablas de e dad no quedan an lejos de esas In es igaciones en las que se abandonó la o malización. En su segunda ob a el aus iaco cayó en la cuen a de la mínima, po no deci idícula, con ibución de la lógica al escla ecimien o del lenguaje o dina io. Pa a an os p oblemas an complejos se necesi aban dis in os mé odos. E an necesa ias más he amien as, y és as habían de se muy di e en es. El ilóso o quiso p opo ciona nos una die a de ejemplos lo más a iada posible. És os, además, enían que se capaces de so p ende nos, pues debían posibili a 20 que mi ásemos de o a mane a nues as cos umb es lingüís icas, como po p ime a ez. Su obje i o e a acili a nos una nue a pe spec i a desde la que los ompecabezas ilosó icos se des anecie an. Es e camino se lo p opo ciona on los ejemplos, analogías, expe imen os men ales, p egun as, a o ismos, e c. que ca ac e izan su e apa de madu ez. Po no en a en la a boleda de me á o as de sus esc i os de ca ác e más pe sonal, como la i encia-sueño noc u na y el agmen o epis ola publicados bajo el í ulo Luz y Somb a. Es e peculia desc ibi wi gens einiano pone en e idencia el ca ác e e ó ico del lenguaje, como si el ilóso o hubiese sido conscien e de que, como dije a pos e io men e Blumenbe g con inuando la línea humanis a iquiana, sólo la e ó ica puede sal a al homb e de la ecni icación. No c eemos que se deba pasa po al o que una de las acepciones del é mino alemán “Bild” (que Wi gens ein u ilizase pa a e e i se al modelo o ep esen ación que nos hacemos de la ealidad y po medio del cual nos elacionamos con ella) pueda se aducida como cuad o o pin u a. El a e en gene al, es, después de odo, ep esen ación, o ma de mos a , ya se a e de a e igu a i o o abs ac o. Nos o ece una de e minada en ana desde la que mi a el mundo. Que la omemos o no es cosa nues a. Que la sepamos oma o no, ambién, aunque no del odo, po que no siemp e somos del odo esponsables del g ado de desa ollo de nues o sen ido del gus o es é ico. No es g a ui o que el ilóso o compa ase su a ea an as eces con las de un a is a, pues él ambién lidiaba con nues o modo de mi a median e su espléndido uso de di e sas o mas de mos a . Reco demos el dicciona io que diseña a pensando en sus alumnos de educación p ima ia de los puebleci os-expu ga o ios de la Baja Aus ia jus o an es de ans o ma con su ulminan e pa icipación los planos que Paul Engelmann diseña a pa a la u u a cons ucción de la casa de Ma ga e S onbo ough. La p incipal di icul ad que u o que a on a , y la que con ie e el dicciona io en un es imonio ejempla de la es echa elación en e su iloso ía y la p axis, po no deci la ida, ue la ela i a a la disposición de las palab as. Wi gens ein no se con en ó con o dena el especí ico ocabula io que manejaba ese ipo de alumnos al abé icamen e. Buscó o os modos que acili a an el ap endizaje a unos alumnos pa a los que incluso el al abe o e a demasiado abs ac o. No es g a ui o ampoco que echa a mano de ije as pa a pone o den en los a o ismos ag upados bajo el í ulo de Obse aciones sob e los colo es. O que nos encon emos a iaciones de un mismo a o ismo epa idos en sus di e en es lib os de no as. No puso 21 meno a ención a la ho a de dispone los elemen os que cons i ui ían la casa de la Kundmanngasse, donde las p opias baldosas nos in i an a i en una di ección o en o a dependiendo de dónde es emos. En lo ela i o a la casa había que ene oda ía más cuidado, pues és a, como odo juego de lenguaje, ambién iene sus eglas. Po eso se le an a como lo hace y las es u as-pedes ales es án colocadas donde es án. En el juego de lenguaje de esa casa-palacio un echo es cen íme os más bajo e a un es opicio, lo que explica que Wi gens ein impusiese con al ahínco su subida p ecipi adamen e. 8. Apun e sob e la igencia del pun o de is a wi gens einiano. La p opues a de Wi gens ein de abandona la p egun a en o no al signi icado de lo bello, su p eocupación po el uso del lenguaje, el echazo de la eo ía y de la de inición y algunas de sus nociones ilosó icas más impo an es, como las de “juego de lenguaje” o “ o ma de ida”, han enido un e ec o ans o mado no sólo en el e eno de la es é ica, sino en el del a e. Es más, la apues a del ilóso o po la expe iencia unido a odo es o hace que su pensamien o sea especialmen e ú il a la ho a de en ende el pun o de is a de la co ien e o malis a de la c í ica de a e, y en pa icula el caso de la p ác ica de G eenbe g. El lec o a en o de la ob a de ambos pod á obse a que sus pos u as se complemen an. Si bien la iloso ía de Wi gens ein puede ayuda nos a en ende ideas que G eenbe g sólo llegó a esboza , la mul i ud de ejemplos que dejó el ame icano acili a la comp ensión de la ap oximación al a e del aus iaco, oscu ecida po el ca ác e conse ado de su gus o es é ico81. Es más, cabe esal a que la es é ica de Wi gens ein no sólo es capaz de da cuen a del a e mode no, sino que sus he amien as si en ambién pa a a on a ese o o a e que G eenbe g echazó, ca alogado como posmode no, pa a pone lo en su luga y ea i ma la con inuidad en el a e que de endie a el ame icano. Po ejemplo, la noción de uso de Wi gens ein puede p o ege el a e de Ma cel Duchamp de o ma pa adójica à la G eenbe g p ecisamen e de la demoledo a c í ica de és e. Po o o lado, el pensamien o de Wi gens ein ha jugado un papel esencial en la p ác ica p o esional de c í icos de a e de la alla de Michael F ied. De igual modo, su noción de “juego de lenguaje” puede esul a e dade amen e iluminado a a la ho a de en oca la ecien e en ega a la p eocupación po el medio de au o es como Rosalind K auss82. El a is a iene que desa olla las posibilidades del medio en el que es é abajando. Toda inno ación sucede den o de unos lími es. El 22 me o deseo de so p ende no es su icien e. No ale con ca a una osa inmensa y llama la a e. Uno iene que p eocupa se po las ca ac e ís icas de la osa, po ejemplo, sus p opo ciones. En o as palab as, hay que p egun a se si el medio ha sido a ado con cohe encia. Aquí es donde en an los juegos de lenguaje de Wi gens ein. Todo juego de lenguaje iene sus p opios lími es. Una ob a de a e, en an o juego de lenguaje, ambién. Pa a pe manece den o de los lími es del juego es necesa io, en e o as cosas, se consecuen e con el medio en que se abaja. Lo único que cabe hace es ex ende y desa olla sus posibilidades. Vol iendo sob e el ejemplo de la polémica pos u a de G eenbe g en elación al a e de Duchamp, el p oblema del ame icano ue que no supo econoce el medio en el a e del ancés. El c í ico de a e ue incapaz de no es ingi el concep o de a e o malizado a un medio y a unas o mas gene almen e econocidos como a ís icos. El ca ác e e sá il y abie o del pensamien o de Wi gens ein, sin emba go, puede hace en e a es e ipo de cues iones sin en a en con adicción alguna. Fue on muchas las nociones p opias que Wi gens ein aplicó ace adamen e al a e y más aún los aspec os de su iloso ía que pod ían aplica se al a e en gene al, algunos de ellos ya es udiados y econs uidos po expe os, como hicie a Hagbe g con su noción de “juego de lenguaje” en Meaning and In e p e a ion, Lüdeking con la de “ges o” en “Pic u es and Ges u es”, Johannessen con la de “p ác ica” en “A and Aes he ics P axis”83 o Tilghman con la de “ e pa ecidos” en Pe o es es o a e?, po pone algunos ejemplos. Tampoco deja de se in e esan e el hecho de que Wi gens ein ya in i ase a la es é ica a segui el camino de la c í ica de a e cuando es a cues ión acaba de se e omada po la es é ica con empo ánea, que ha en endido la c í ica de a e como una mediado a pa adigmá ica en e la his o ia del a e y la es é ica, pudiendo en en a se a la ob a de a e desde la expe iencia di ec a84. Dijimos que Wi gens ein u o un impac o e oluciona io en el mundo del a e. Sin emba go, gene almen e ha sido malen endido po los a is as. Es ex año que se haya hablado an o desde el a e a pa i de Wi gens ein cuando és e in i aba al silencio. Y aho a que el a e quie e se iloso ía, quizás los a is as debe ían es udia lo más y aplica lo ap endido de una o ma muy di e en e. Dejemos a un lado a los que se han hecho amosos con sus epe idas e e encias al ilóso o, como Joseph Kosu h. Pensemos en el a ado sob e pin u a de un pin o siciliano no an conocido, Sal o, quien apos aba po el silencio man eniendo el en oque del Wi gens ein madu o85. Reg esemos a aquello que decíamos ace ca de que Wi gens ein no a ó de explica su a qui ec u a. Es 23 más, apenas habló sob e ella. Sólo se si ió de de e minadas e e encias al p ocede a qui ec ónico pa a explica el ilosó ico. Pe o nunca a ó de explica la a qui ec u a, ni su a qui ec u a, desde la iloso ía. Los a is as que en ienden mejo a Wi gens ein no son los que se han ap endido de memo ia el T ac a us o sus esc i os pos e io es, sino los que pin an en luga de pensa . Po que cab ía pa a asea el “no pienses, mi a” de Wi gens ein y a i ma “no pienses, pin a”. Cu iosamen e cuando buscamos es ue zos simila es a los wi gens einianos en el e eno del a e, los ejemplos que se nos ocu en son los de aquellos que ni siquie a leye on al aus iaco, como es el caso de Cézanne, conc e amen e, el de la lógica de su paisaje, donde no cabían cie as pinceladas y e a necesa ia una la ga espe a has a que la in uición y el es udio con inuo lle a an al a is a a la pincelada co ec a. ¿Qué mejo que la p ác ica de Cézanne an e la mon aña Sain e- Vic oi e pa a ilus a el concep o de “juego de lenguaje” wi gens einiano? 1 Las lecciones sob e es é ica se publica on jun o a o as del mismo pe iodo sob e la c eencia eligiosa y a las con e saciones en e Wi gens ein y Rush Rhees sob e F eud que u ie on luga en e 1942 y 1946. Ludwig Wi gens ein, Lec u es and Con e sa ions on Aes he ics, Psychology and Religous Belie , ed. Cy il Ba e , compilado de no as de Yo ick Smy hies, Rush Rhees y James Taylo (1966, eimp esión, Ox o d: Basil Blackwell, 1983). Hay aducción española: Ludwig Wi gens ein, Lecciones y con e saciones sob e es é ica, psicología y c eencia eligiosa, ad. Isido o Regue a (Ba celona: Paidós, 1992). Cuando nos e i amos a la in oducción de Regue a ha emos e e encia al núme o de página de la aducción española. De las lecciones sob e es é ica se o ece el núme o de la con e encia en núme os omanos y de pá a o en núme os na u ales. 2 17ª ed., ad. e in oducción de Jacobo Muñoz e Isido o Regue a, edición bilingüe (Mad id: Alianza, 2000). Se o ece á el núme o de la p oposición a no se que nos e i amos al p ólogo del ilóso o, en cuyo caso nos e e imos al núme o de página. 3 Ludwig Wi gens ein, In es igaciones ilosó icas, ad. Al onso Ga cía Suá ez y Ulises Moulines, edición bilingüe alemán-cas ellano (Ba celona: C í ica, 2002). Cuando aludamos a la segunda pa e y al p ólogo del ilóso o da emos el núme o de página y cuando se a e de la p ime a pa e o ece emos el núme o de pá a o. 4 Geo ge E. Moo e, Philosophical Pape s (Lond es: Allen & Unwin, 1959), 312-15. 5 Alice Amb ose, Wi gens ein's Lec u es. Camb idge: 1932-35 (A), (Ox o d: Basil Blackwell, 1979), 34-40. 6 T ad. F ancisco G acia Guillén (Mad id: Tecnos, 2003). 7 Ludwig Wi gens ein, Ve misch e Beme kungen/ Cul u e and alue, 2ª ed. co egida con aducción inglesa, ed. Geo g Hen ik Von W igh en colabo ación con Heikki Nyman, ad. al inglés Pe e Winch (1998; eimp esión, Ox o d: Basil Blackwell, 2006). Se o ece el núme o de página, seguido de la e e encia al manusc i o conc e o en e pa én esis. 8 T ac a us logico-philosophicus, 13. 9 In es igaciones ilosó icas, 11-13. 10 Ludwig Wi gens ein, Dia io Filosó ico 1914-1916, ad. Jacobo Muñoz e Isido o Regue a (Ba celona: A iel, 1982), 7.10.16. 11 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 35. 12 Ka lheinz Lüdeking, “Pic u es and Ges u es”, B i ish Jou nal o Aes he ics, 30: 3 (1990 July): 220. 13 Ludwig Wi gens ein, Sob e la ce eza, ad. Josep Lluís P ades y Vicen Raga, compilado po G. E. M. Anscombe y G. H. on W igh , edición bilingüe alemán-cas ellano (Ba celona: Gedisa, 2000), §475. 14 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 12. 15 Ibíd., I, 13. 16 Ibíd., I, 10. 24 17 MS 126 15 : 28.10.1942. 18 C . Be na d J. Rhie, “The Face o he Wo k o A : Wi gens ein on Exp ession”, en Richa d Hein ich, Elisabe h Neme h, Wol am Pichle (eds.), Bild und Bildlichkei in Philosophie, Wissenscha und Kuns (Image and Imaging in Philosophy, Science, and he A s), Pape s o he 33. In e na ional Wi gens ein Symposium (Ki chbe g am Wechsel: Aus ian Ludwig Wi gens ein Socie y, 2010), 265- 267. 19 MS 134 106: 5.4.1947. 20 MS 132 59: 25.9.1946. 21 Wi gens ein y Engelmann, Ca as, encuen os, ecue dos, ed. Ilse Soma illa con la colabo ación de B ian McGuinness, ad. Isido o Regue a (Valencia: P e-Tex os, 2009), 38. 22 In es igaciones ilosó icas, 481. 23 C . Paul Wijde eld, Ludwig Wi gens ein: A chi ec (Lond es: Thames & Hudson, 1994), 195. 24 MS 126 15 : 28.10.1942. 25 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 19. 26 Ludwig Wi gens ein, Con e encia sob e é ica, ad. Manuel C uz (Ba celona: Paidós, 1995), 38-43. 27 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 15. 28 Ibíd., I, 16. No a a pie nº3. Ano ación de Taylo . 29 Ace ca de la noción de conocimien o in ansi i o wi gens einiano, c . Kjell S. Johannessen, “Rule Following, In ansi i e Unde s anding and Taci Knowledge (An In es iga ion o he Wi gens einian Concep o P ac ice as ega ds Taci Knowing)”, Daimon 2 (1990): 151-173. 30 Ludwig Wi gens ein, Philosophical G amma , ed. R. Rhees, ad. An hony Kenny (Ox o d: Basil Blackwell, 1974), 79. 31 In es igaciones ilosó icas, §531. 32 Ibíd., 465. 33 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 16. 34 Schönbe g ci ado en Jose Ru e , The Wo ks o A nold Schönbe g, ans. Dika Newlin (New Yo k: F ee P ess, 1963), 71. 35 Theodo W. Ado no, “A nold Schönbe g”, en P ismas. La c í ica de la cul u a y de la sociedad, ad. Manuel Sac is án (Ba celona: A iel, 1962), 163. 36 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 23. 37 Ibíd., I, 23. 38 “Wi gens ein and ' he emendous hings in a ', en Wi gens ein and he Philosophy o Cul u e: P oceedings o he 18 h in e na ional Wi gens ein Symposium (13 h o 15 h Augus 1995, Ki chbe g am Wechsel (Aus ia)), ed. Kjell S. Johannessen y To e No dens am (Viena: Hölde -Pichle , Tempsky, 1996), 149-161. 39 Un lenguaje conlle a una de e minada o ma de ida. C . las ob as de Wi gens ein: Lecciones y con e saciones, I, 26; Obse aciones sob e los undamen os de la ma emá ica, ed. G. H. on W igh , R. Rhees y G. E. M. Anscombe, ad. Isido o Regue a (Mad id: Alianza, 1987), VI, §34 (se o ece el núme o de la sección y el núme o de pá a o) e In es igaciones ilosó icas, §19. Kjell S. Johannessen explica con una cla idad en idiable el concep o wi gens einiano en “Rule Following, In ansi i e Unde s anding and Taci Knowledge (An In es iga ion o he Wi gens einian Concep o P ac ice as ega ds Taci Knowing)”, 168-169. Ga y Hagbe g le dedica un capí ulo a es e é mino en su excelen e abajo Meaning and In e p e a ion: Wi gens ein, Hen y James and Li e a y Knowledge (I haca: Co nell Uni e si y P ess, 1994), 45-83. 40 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 35. 41 Ibíd., I, 20. 42 In es igaciones, §66. 43 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 28. 44 Ibíd., I, 31. 45 C . Ibíd., I, 25-26; I, 35; Ludwig Wi gens ein, Ze el, ad. Oc a io Cas o y Ulises Moulines (México: Uni e sidad Nacional Au ónoma de México, 1979), §165 (o ecemos el núme o de pá ag a o). Sub ayamos el ca ác e his ó ico de la noción 'Lebens o m', al y como queda pues o de elie e en es os pa ág a os. Hagbe g compa e nues a opinión: “imagina una o ma a ís ica signi ica imagina una o ma de ida” (Meaning and In e p e a ion, 45). Es o mismo ue de endido po Richa d Wollheim en su conocida ob a A and I s Objec s (Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 1980), 45-58). Sin emba go, pa icula men e Wollheim pa ece i más allá y a i ma que el a e es una o ma de ida. Po o o lado, noso os p oponemos, como Benjamin R. Tilghman, que nues as p ác icas es é icas y a ís icas es án insc i as en una o ma de ida, pe o no cons i uyen una o ma de ida po sí 25 mismas [c . Pe o, ¿es es o a e?, ad. Sal ado Rubio Ma co (Valencia: Uni e sidad de Valencia, 2005), 115]. 46 Hagbe g mues a es o mismo de una o ma magní ica a pa i del esco 'La escuela de A enas' de Ra ael (c . Meaning and In e p e a ion, 79-80). 47 In es igaciones, 517. 48 Ibíd., §583. 49 C . Lecciones y con e saciones sob e es é ica, 103 (no a del edi o ). 50 MS 134 106: 5.4.1947. 51 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, I, 32. 52 Ibíd., I, 33. 53 Ibíd., II, 2. 54 Ibíd., II, 18. 55 Ibíd., II, 18. 56 Ibíd., II, 19. 57 Ibíd., II, 36. no a a pie nº4. Ano ación de Rhees. 58 Ibíd., II, 37. 59 Ibíd., III, 1. 60 Ibíd., III, 5. 61 C . Ibíd., III, 4. No a a pie nº6. Ano ación de Rhees. 62 Ibíd., IV, 1. 63 Ibíd., III, 22. 64 Ibíd., III, 20. 65 Ibíd., III, 35. 66 Isido o Regue a, “Con a la a ogancia ilosó ica”, en Ibíd., 33. 67 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, III, 37. 68 Ibíd., IV, 2. 69 Ibíd., IV, 2. 70 Ibíd., IV, 7. 71 Hagbe g, Ga y, "Wi gens ein's Aes he ics", The S an o d Encyclopedia o Philosophy (Fall 2008 Edi ion), Edwa d N. Zal a (ed.), URL = <h p://pla o.s an o d.edu/a chi es/ all2008/en ies/wi gens ein-aes he ics/>, p. 9. 72 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, II, 4. 73 §109. 74 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, 109-113. 75 C . “Ce ain y and Au ho i y”, en Wi gens ein Cen ena y Essays, ed. Phillips G i i hs (Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 1991), 223-237. 76 K isis: Ensayo sob e la c isis del pensamien o nega i o de Nie zsche a Wi gens ein, ad. Romeo Medina (Mad id: Siglo XXI, 1982), 100. 77 El eliz absu do de la é ica, 149. 78 Dia io ilosó ico 1914-1916, 7.10.16. 79 Lecciones y con e saciones sob e es é ica, III, 39. 80 Wi gens ein's Lec u es: Camb idge 1932-35 (Ox o d: Basil Blackwell, 1979), 40. (Nues a aducción.) 81 De es o nos ocupamos en el ex o con el í ulo “Ludwig Wi gens ein y Clemen G eenbe g: dos soldados de la ep esen ación” que p esen amos en el I Cong eso Eu opeo de Es é ica celeb ado del 10 al 12 de no iemb e de 2010 en Mad id 82 Bois, Y e-Alain; Buchloh, Benjamin H. D.; Fos e , Hal; K auss, Rosalind, A since 1900 mode nism an imode nism pos mode nism. (Lond es: Thames & Hudson, 2004), 674. 83 En Con empo a y Aes he ics in Scandina ia, ed. La s Aagaa d-Mogensen y Go an He me en (Lund: Doxa, 1980), 81-98. 84 A hu Dan o, “The a semina ”, en A His o y Ve sus Aes he ics, ed. James Elkins (Nue a Yo k: Rou ledge, 2006), 54. 85 Sal o, De la pin u a, ad. Nicolás Sánchez Du á (Valencia: P e-Tex os, 1989).