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Guía del Alcázar de Sevilla : su historia y descripción : con numerosos fotograbados y un plano del palacio

Gestoso y Pérez, José, 1852-1917

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GUIA DEL mím lE SETiiu su HISTORIA rDESCRIPCIÓN POR CON NUMEROSOS FOTOGRABADOS YUN PLANO DEL PALACIO (3.^ edición) ú I^IIPREHTA tt Escuela Tipográfica Salesiana' 1899 Es propiedad de los editores. Queda hecho el depósito legal* ELÍLCÍZÍR OE SEVILLÍ su HISTORIA EGÚN el concepto más admitido hoy entre los eruditos, el Palacio actual ocupa pardel emplazamiento en que se levantó el Acrópolis de esta ciudad, Comprendido dentro del recinto de Murallas, fabricado posteriormente, ydel cual subsisten muy considerables partes. Del muro primitivo, aca- 6 so romano, quedan vestigios en el trozo comprendido entre la Puerta del León yel Palacio 6, Sala de Justicia; yen los restos de cimientos de análoga fábrica, descubiertos en el trazado de la antigua muralla. Razonable parece, la opinión de los escritores que sostienen, que en el Acrópolis hispalense tuvo su morada el infortunado Abdo-l-Aziz, ysi de este príncipe no consta que hiciese obras de reparación óampliación, puede acreditarse con fehacientes testimonios, que el arte mauritano dejó en él impresa la huella de su paso. En la casa núm. 2del Apeadero se conservan notables restos, de las obras efectuadas por los almohades, (en uno de los patios interiores), bastantes de por sí para considerar la suntuosidad yelegancia de las galerías que unieron el pabellón, al presente aislado, al cual denominan Sala de Justicia, con las partes del antiguo Alcázar, que ocupan hoy las demás casas del Apeadero ydel Patio 7 de banderas. En una de las que se hallan en este último sitio, la señalada con el núm. 3, descubrióse, no há mucho, una notabilísima cúpula de construcción también almohade. En vista de tales datos, puede asegurarse, que el Palacio fué engrandecido por los africanos considerablemente, en el siglo XI, ycontinuó siéndolo durante el periodo de los reyes de Taifa. Reconquistada Sevilla por Fernando III en 1248, el Alcázar musulmán sirvióle de morada, ydentro de sus nauros pudieron contemplar los cortesanos del Santo Rey la patética escena áque aquel dió lugar, abandoiiando su lecho, puesto de hinojos, cubierta de ceniza la venerable cabeza, ycon un dogal al cuello, para recibir así el Santo Viático en las postrimerías de su vida. Los monarcas sucesores continuaron morando en el Palacio; en él cialdijo D. Alonso Xásu ambicioso tiijo Sancho IV yFernando el Emplazado yAlfonso XI buscaban en sus 8 magníficos patios, suntuosas estancias yamenos jardines, el descanso álas fatigas de sus militares empresas. Tocó áD. Pedro Ila gloria de enriquecer la antigua fábrica, con la erección de un suntuoso Alcázar, para lo cual no perdonó medio alguno. De Toledo yde Granada vinieron por él llamados, muy hábiles artistas, los cuales, juntamente con los maestros mudejares, que ála sazón fiorecían en esta ciudad, interpretaron ámaravilla el pensamiento del monarca. La piedra franca ylos mármoles, los estucos yyeserías, las maderas esculpidas y doradas, los más brillantes colores aplicados álos, almocárabes yála azulejería, hicieron de la morada del reyjusticiero, una de las más opulentas ydeslumbradoras de España. Complacíase su hermano D, Enrique, en pasar los inviernos en Sevilla, yconsta que añadió algunas obras á las realizadas por su hermano. De una muy importante, efectuada en tiempo de D. Juan II, que lo fue 9 la hermosa cúpula de alfarje del /S'alón de Emhajadores, queda fehaciente testimonio en la tabla descubierta en 1843, con el nombre de su constructor D. Diego Roiz;y prueban además el interés, con que este monarca miraba las obras de sus Alcázares, las Cartas que expidió en los años de 1417-18 y27 favoreciendo áios artífices francos que en ellas trabajaban. Recibieron las obras su mayor impulso en los tiempos de los Reyes Católicos, ydurante las monarquías de los de la Oasa de Austria. Las techumbres de las galerías del Patio de las Doncellas, con otras de algunos salones de la planta baja yprincipal, las arquerías superiores que forman las alas de la gran portada, el retablo de azulejos de la capilla alta, y otras muchas más, acreditan el interés de D. Fernando yD.'* Isabel por conservar yaumentar los esplendores del regio Palacio, utilizando para ello los talentos de notables constructores moriscos, como lo fueron 10 Maestre Mahomad Agudo, (1479) Juan Fernández, (1479) Diego Fernández, (1496) yFrancisco Fernández; del cual consta, por su título de Maestro mayor de los Alcázares, expedido por los Reyes en 1502, que antes de convertirse ánuestra religión se llamaba Hamete de Cobexi; yotros muchos arquitectos más, que continuaron al frente de las obras del Real Palacio en los días de Juana yde sus sucesores. Llama verdaderamente la atención el considerar lo numeroso del personal que se ocupaba entonces en las obras del suntuoso edificio, pues además de los maestros mayores de albañilería, habíalos también de carpintería; pudiendo citar entre éstos, áJuan yáFrancisco de Limpias (1479-1540): de pintura; lo fueron Diego Sánchez (1439), Alonso Ruíz (1479), Antón Sánchez ysu hermano el famoso Juan Sánchez de Castro, que trabajaron hasta los comienzos del siglo XVI. Unidos áestos maestros muchos otros 11 notables artífices, herreros, fundidores, azule] eros, torneros yyeseros, puede considerarse la importancia de las obras que se efectuaban en aquel tiempo. Todos los más notables artistas que ála sazón florecían, procuraban con gran interés trabajar en el Palacio, pues portal concepto, podían gozar de los privilegios de la franqueza, que eran entre otros la exención de ciertos pechos, la de servir con sus personas en la guerra, yotras señaladas prerrogativas. Carlos Iylos Felipes II yIII imitaron este ejemplo, y durante los reinados del primero ydel segundo, efectuáronse obras importantes de consolidación yenriquecimiento. Desgraciadamente, algunas de aquéllas hiciéronse por necesidad; áconsecuencia de los repetidos incendios de que fué víctima el Alcázar durante, los siglos XVI yXVII, yá partir de la segunda mitad de la última centuria citada, yen la misma de la siguiente, hubo que acudir áderribar partes muy principales yconside- 16 piedra, representando cacerías, que le adornaron primitivamente. En un gran patio que hubo aquí en lo antiguo, se construyó el famoso teatro^ óCorral de la Montería, cuya inauguración tuvo lugar el lunes 25 de Mayo de 1626. Era de madera yde forma ovalada, con tres órdenes de balcones, dos de aposentos yel tercero que llamaban la cazuela, destinado álas mujeres. Los actores todos que venían áesta ciudad preferían representar en éste, mejor que en los otros, porque dicho local ,era de jurisdicción privativa del Teniente de Alcaide de los Alcázares; ytodavía en su Archivo se conservan numerosós ph* peles relativos al teatro, que pereció por un voraz incendio el 3de Mayo de 1691. Continuando nuestra descripción diremos: que desde el torreón de la derecha, partía el lienzo que unía el Palacio con el torreón de la Plaza de Santo Tomás óde Abdo-1- Aziz ycon las torres de .la Plata ydel Oro. Desde esta última continuaba Torreón de Santo Tomás óde Abdo-l-Aziz. 17 otro lienzo de muralla, hasta la derruida Puerta de Jerez, ydesde ésta, iba áunirse, por donde hoy está la Fábrica de Tabacos, ála que fue Puerta de San Fernando, prolongándose nuevamente desde este sitio, por el de la Huerta del Retiro, ábuscar uno de los postigos del Falacio, áque decimos hoy Puerta del Patio de las Banderas, llamada así por un trofeo con las armas de España, orladas de enseñas militares, que hubo, pintado sobre el arco. Junto áeste postigo tenía el rey D. Pedro, una especie de trono ósilla de piedra, cubierto con su chapitel yrodeado de una verja de hierro, en el cual sentábase el monarca para oir ásus súbditos yadministrarles justicia. Dícese que aquella memoria fue destruida cuando Felipe II visitó esta ciudad, yenterado de tai hecho el austero rey, mostró por ello gran disgusto. Todos estos torreones son de la fábrica musulmana, restaurados algunos por D. Pedro I, ylos más nota- 18 bles; los llamados de Abdo-l-Azizó del Homenaje, (porque es tradición que en él se enarboló el estandarte ópendón cuando la reconquista por San Fernando), ylas torres de la Flataj del Oro; mereciendo especial mención, también por sus proporciones, gI del Agua en la Huerta del Retiro. Hállanse coronados por almenas ysus puertas defendidas por matacanes. Considerando la extensión del recinto de murallas que acabamos de trazar, puede formarse idea aproximada -de la magnitud extraordinaria del Palacio. En tiempos del Rey Don Pedro formaban parte del Alcázar Viejo, las que hoy son calles de Mañara, San Gregorio, Mariana de Pineda, Roldana yPlaza del Deán Miranda. En esta última, edificóse más tarde la Casa de la Contratación, cuyo Tribunal yAudiencia fué establecido por los Reyes Católicos en 1503 para entender en todos los negocios referentes al comercio de las Indias. Bajando por la calle Mañara, en la cual conce- Torre del Oro. 19 dieron los Reyes Católicos, casas, en premio de sus servicios áFernando de Collantes, correo, porque fue el que llevó áaquellos monarcas la noticia del descubrimiento del Nuevo Mundo, pásase ála plaza de Santo Tomás, por un hermoso arco de ojiva túmida, de construcción almohade, salida por la cual trató de escapar el infante D. Fadrique, huyendo de los ballesteros de maza del rey D. Pedro su hermano. Tampoco existían en tiempos de aquel desventurado monarca, ni el edificio del Seminario, ni la calle de San Fernando, esta última, con parte muy considerable del área que ocupa la Fábrica de Tabacos, hallábanse encerradas dentro del recinto que comprendían las Huertas de la Alcoba, Alcobilla yRetiro, donde además había grandes dependencias del Alcázar. 24 ras yazulejos ytenía grandes estanques, uno de los cuales, es el llamado Baño de i>.“ María Padilla, cuyan lumbreras defendidas por verjas, verá el curioso en el pavimento del sitio en que nos encontramos. Además del Cuarto que nombraban los antiguos, del Maestre, hubo otros en este sitio, álos cuales decían del Cidral, los Oratorios ydel Lagarto; y del segundo tal vez, procedió un altai* de azulejos pintados por el famoso ce - ramista italiano Francisco Niculoso, cuyos restos como cosa despreciable, há muchos años que vimos diseminados en el jardín de la casa núm, 3del Patio de Banderas. Penetrando en el mencionado del Crucero, al que hoy dicen de María Padilla, yen su fondo; hay un vestíbulo con pilares ycolumnas y grandes ventanas, que precede ála que fue capilla, edificada en el siglo XVIII, desde la cual se pasa álos salones llamados de Carlos V, notables por sus proporciones, yespecialnien- •, f1. • T\ 'y; « Tablero de azulejos de los Saloues de Carlos V. 25 te, por los magníficos zócalos de azulejos polícromos planos que decoran sus muros, hasta la altura de 8™0’4 los cuales fueron pintados en el arrabal de Triana, en una ollería situada en la calle de Sta. Ana, por el famoso ceramista italiano Cristóbal de Augusta; desde 1577 á1579, pagándosele por cada vara cuadrada 19 reales. Las nervaduras de las bóvedas, que actualmente arrancan de grandes repisas, apoyábanse en sendos pilares de estilo ojival, ypara dar más amplitud á los salones, fueron destruidos en 1577, sustituyendo aquéllos por las referidas repisas (1). Parte de estos salones formaba lo que hoy es capilla, cuyo ingreso se halla al extremo del vestíbulo, de que antes se hizo mérito, y nn la cual nada se encuentra que merezca mención particular. Aseguran algunos historiadores sevillanos, que «n el mayor de los referidos salones. b) Oostoso.—Monumental yArtística —Toin, T, pág. 680. 26 se verificó en la mañana del día 11 de Mayo de 1526 el casamiento del Emperador yRey Carlos Icon D/'‘ Isabel de Portugal, acto solemnísimo, como lo fué el del recibimiento que esta ciudad hizo ásus monarcas: otros consideran que el regio enlace tuvo lugar en el salón de Embajadores, pero sea de esto lo que quiera, puede sí asegurarse, que en los comienzos del siglo XVI, eran llamados las Salas de las Fiestas. Volviendo de nuevo ála galería del Apeadero, yen la casa señalada con el número 2, pueden verse otros restos del palacio almoliade, que comunicaron antiguamente con la Sala de Justicia. Esta notable estancia, construida órenovada por lo menos, en tiempo del Rey D. Pedro, que hoy se encuentra aislada, conserva una hermosa techumbre de alfarje al estilo mudejar, muy bellas yeserías yvestigios de un zócalo pintado con ajaracas yotros ornatos mudejares del siglo XV. En cuanto álos espacios libres de muros Eestos de un patio del Alcázar Almoliade. 27 es de creer que en lo antiguo estaban decorados con tapices óguadameciles cuyos ornatos prestarían ála Sala un aspecto maravilloso por su riqueza y esplendor. PALACIO DFX REY D. PEDRO Planta baja. ¡LEGADOS al Patio del León y ála vista de la suntuosa fa- ______ chada del regio Alcázar levantado por el hijo de Alfonso XI, mil recuerdos históricos ylegendarios agólpanse ála mente del visitante, al mismo tiempo que nos sentimos impresionados por la belleza de líneas yde ornatos del monumento. Imposible parece, que aquel monarca cercado constantemente por las asechanzas de traidores ydesleales, vi- 34 do las líneas generales de la portada en sentido vertical ylos cuales se ven sustentados por dos robustas columnas con cajjiteles mauritanos. El fondo del muro está revestido de un bellísimo friso de estalactitas doradas que arrancan de columnillas. Acontinuación se ve una ancha zona plana, en cuyo centro con cintas de azulejos de color cobalto, sobre campo blanco, se encuentra reproducida ocho veces, cuatro en azul de derecha áizquierda, yviceversa, yotras cuatro invertida en blanco ytambién de derecha áizquierda yviceversa, ei monte de los Al-Ahmares, Yno vencedor sino Alláh. Este recuadro hállase rodeado por una inscripción en caracteres monacales que dice así: El mui alto: e: mui noble: et: mui PODEROSO: EMUI CONQUERIDOR: DON: PEDRO: POR la: gracia: DE DIOS: rey: de: castiella: et: de león: mando fazer: estos: alcázares: e: estos: palacios: e: estas: portadas: que: fUE: 35 PECHO: EN LxV: ERA: DE: mill: et: qua- TROCIENTOS: YDOS. (Año 1864). Sigue un gran espacio dividido en tres compartimientos; yen el central hay un ajimez con tres vanos ycuatro columnas; ypor debajo una ancha zona dividida en los mismos espacios: mayor el del centro, todos con elegantes adornos de follajes yescudos esculpidos en piedra con castillos, leones ybandas engoladas de dragantes; empresa la última acerca de cuya significación se ha discutido mucho, pero que en nuestro concepto es la divisa de la Orden de la Banda que instituyó Alfonso XI. Adornan dichos escudos incrustaciones de cintas de azulejos. Bellísimas son las labores, talladas también en piedra, de las once dobelas de la puerta, ylas de los tableros de ataurique, sostenidos por sendas columnas, con capiteles del califato, cuyos adornos terminan la decoración áuno yotro lado de la puerta de entrada. Las labores de pasta de las hojas de la puerta son 36 modernas (1857) ytiempo há que de^ Dieran haber desaparecido. No debemos omitir un curioso da- to cuyo conocimiento nos Jia trasmitido el docto Rodrigo Caro, que es de suma importancia para ilustrar los ,-i- jlUfc orígenes mas remotos de este Palacio. Dice aquel anticuario; que e año 1606, siendo Alcáide de los Alcá zares Juan Gallardo de Céspedes, cavando unas zanjas en este patio, encontTOse una estatua de basalto del dios Canopo, con muchos'geroglíficos ycaracteres extraños, aves, culebras, ores, etc. La citada estatua, que debió representar ála diosa Isis con Horus, fue pedida por el Conde de Montereyy después llevada áItalia «con sentimiento de los curiosos dé beVI lia ycon poco crédito de la curiosidad española.» Una vez en el vestíbulo, que es largo yestrecho, vérnoslo dividido en tres espacios, con arcos laterales, apoyados en robustas columnas con capiteles de la época visigoda. Las Patios de las Doncellas yde las Muñecas. 37 techumbres son de artesonados sencillos, yen ellos se advierten las deficiencias de los últimos restaui adores del Palacio. Siguiendo por el ala izquierda, y atravesando un salón ypasadizo. He gase al Patio de las Doncellas, cuyas grandes proporciones yriqueza de ornatos producen singular impresión. Es de planta rectangular, yen sus lados mayores tiene siete gran es arcos lobulados, tres ácada lado y uno. mayor en el centro. En los frentes menores, cinco arcos, dos lateiales, menores también que los de centro. Apóyanse todos en columnas de mármol blanco, que sustituyeion álas antiguas en los años de 154 y 1564 (1). Sobre los lienzos de arquerías de los cuatro frentes, corre una faja con inscripciones africanas, y termina la decoración por un anc o friso, sobre cuyas yeserías se osten (1) Gostoso.-Sevilla jronumental. Toni. I, Pí :?iiias 506 y535. 38 tan los escudos de Castilla yde León, la empresa de las columnas de Hércules ylas Bandas con dragantes. La parte inferior del Patio está separada de la superior por una ancha cornisa, sobre 1í^ cual álzase una galería con arcos, columnas ybalaus- • tradas, las últimas de máianol blanco. Estas obras datan del siglo XVI. ; En el ángulo interior S. O. de la arcada, comprendido entre los Salones de Carlos Vyde Embajadores, j\ dentro de unas tarjetillas, se ven las letras R. P.II, tres veces repetidas, que deben leerse Rey Felipe II — AÑO 1569 Francisco Martínez ^ Maestro; dato curioso que acredita ; la restauración efectuada en el Patio ) en dicha época. Las techumbres de ; las cuatros galerías, son de artesonados mudejares, pintadas ydoradas; ! yen sus centros se repiten los escudos de los Reyes Católicos, los cuales ; comprueban que estas obras datan . del tiempo de los referidos monarcas. Inmediato al techo, ypor debajo de 89 él, corre un ancho friso de yesería, de cuya misma materia son los afíligranados adornos que recuadran los vanos de puertas yajimeces. Finalmente, complétase la decoración de los muros interiores de estas galerías, con un alto zócalo de mosáico de azulejos, formando lacerías de menudas piezas ybrillantes colores, cortadas con singular maestría. En los centros de algunas estrellas que forman el dibujo de ajaraca se ven piececitas con reflejos metálicos. Toda esta obra cerámica la juzgamos de tiempos del rey D. Pedro. Una vez llegados al Fatio por el pasadizo ócallejón de que antes hicimos mérito; encontramos ^á la derecha una estancia que 11‘aman Dormitorio de los Reyes moros (!)• Su arco (1) CrOGmos ocioso advertir quo naciones con que se distinguen los ^ las usamás fálonos del Alcázar son caprichosas; y inos porcino de esta manera ha de ser cil al visitante, servirse de nuestra dése l Asi por Gjenii)lo; ésta del Reyes moros„ no tiene el menor íund pties el Alcázar no es “olma de mor ^ construcción de un monarca castellano. sino- 40 de entrada es de medio punto, enriquecidos su arrabaá éintradós con celosías yalmocárabes de fína labor, Alos lados de la puerta hay dos bellos aj imeces con columnas ycapiteles al gusto del califato, ymenudas yeserías. Las hojas de madera son de taracea formando lacerías, pintadas ydoradas, yalrededor de los tableros inscripciones cúficas yafricanas. Dichas puertas están sujetas por quicialeras prolijamente esculpidas y doradas. El interior de esta sala ó tarbea tiene, como todas las del Falacio, frisos yfajas de yesería, yen el muro frontero ála entrada, tres arcos ultrasemicirculares que dan paso áun alhamí 6alcoba, que parece destinado ádormitorio, de donde es de creer que el vulgo dió en llamarle de los lieyes moros. Desde éste pásase áuna pequeña sala cuadrada, que precede al Patio de las Muñecas: el cual parece que es llamado así por sus pequeñas proporciones ydelicada ornamentación. Exceptuando las 41 arquerías ycalados lienzos de su parte inferior, sostenidos por columnas con añligranados capiteles árabebizantinos; las partes altas de sus entresuelos ygalerías son obras modernas, efectuadas en los años de 1855 y56. Pasado el arquito del callejón que comunica con el vestíbulo, hállase un gran arco que dá entrada al halón de los Principes; .que es una espaciosa estancia, ácuyos extremos hay dos pequeñas cuadradas, separadas de la principal por dos arcos adornados de yeserías. El de la derecha tiene techo artesonado octogonal, que apesar de las impropias restauraciones que ostenta, merece fijar la atención; yen el de la izquierda ha} otro techo mudejar-plateresco, bellamente combinadas sus taraceas ynervaduras formando grandes casetones. En su friso, enriquecido con fantasías platerescas; consta en una inscripción, que lo hizo en 1543 el maestro mayor de carpintería Juan SE r. 45 proporciones yriqueza de ornatos el más suntuoso del Palacio. Llamóse en lo antiguo de la2Iedi(i JSi üranjti, por la forma de su techumbre semiesféiica, formada por elegante red de lacería de madera fileteada de oro y'colores, que hizo en 1420 el Maestro mayor del rey, D. Diego Roiz. Mide esta cámara 12 metros en cada frente, su entrada principal está en la galería del Este, que dá al Patio de las Doncellas jsus taraceadas hojas de pueitas cubiertas de labores de ajaraca, talladas, pintadasydoradas; pueden considerarse como herniosos ejemplares de la carpintería de lo blanco en el si glo XIV. Las inscripciones africanas que rodeanlos grandes tableros, dicen traducidas al castellano: «blando núes tro Señor el Sultán engrandeció, elevado, Don Pedro Iley de Castilla yce León (perpetúe Alláh su félicida y ella (sea) con su arquitecto) se hicieran estas puertas de madera labrada piara este aposento déla felicidad (lo cual mdenó en honra ygrandeza de los em a 46 jadores ennoblecidos yventurosos) del cual brota en abundancia la ventura para la ciudad dichosa, en la que (se levantaron) los palacios ylos alcázares yestas mansiones (son) para mi señor ydueño, único que dio vida ásu esplendor, el sultán pió, generoso, quien lo mandó hacer en la ciudad de Sevilla, con la ayuda de su intercesor (¿San Pedro?) para con Dios Padre. En su construcción yembellecimiento deslumbradores resplandeció la alegría, en su labor se emplearon artífices toledanos; yesto (fue) el año engrandecido de mil ycuatrocientos ycuatro (1364 de J. C.). Semejante al crepúsculo de la tarde ymuy parecida al fulgor del crepúsculo de la aurora (es esta obra). Un trono resplandeciente por sus colores brillantes ypor la intensidad de su esplendor. Loor áAlláh (1). Examinadas interiormente ambas hojas, ofrecen en la misma disposición (1) Amador do los Ilíos.—“Inscripciones ára bes de Sevilla.,, 47 en que se hallan las inscripciones afii canas, que acabamos de transciibii, otras en caracteres monacales, latinas, quecontienen un fragmento del E^mngeliode San Juan ypasajes del Salmo LUI. La elegante cúpula del Salón apoyase en un friso con castillos yleones, ysosteniendo este anillo, hay en os ángulos, grandes pechinas estalactiti cas doradas. Los espacios lisos de mu rosque aquellas dejan libres, se\en ocupados con inscripciones cúficas ornamentales sobre fondo azul, apa reciendo entre estos ornatos algunas cabezas de damas, que pintaron os restauradores del siglo XVU. Acon tinuación corre una faja con casti os yleones, éinmediatamente unaanc la zonacon 56 compartimientos, adorim dos al estilo ojival florido; en^ ca a uno délos cuales se contiene la figma de un monarca castellano, desde e caredo áFelipe II dispuestos según muy libre cronología. Consta por fehacientes documentos, que en el año de 1579 se realizaron importantes obras de restauración en esta suntuosa Sala. Lasde pintura fueron encomendadas áAlonso de Balderas, que se ocupó en adornar la cúpula, ydos años después, Diego de Esquivel tomó ásu qargo el pintar 32 medios cuerpos de ftguras de damas, en lugar de otros tantos que estaban pintados en el arrocabe. Vése interrumpida la serie de retratos, en cada uno de los frentes, por cuatro huecos rectangulares, que en nuestro concepto, debieron haber sido primitivamente ajimeces, yálos cuales han sustituido sendos balcones con elegantes balaustres .de hierro torneados, que aparecen estar sostenidos por tres dragones óbichas aladas, de chapas repujadas de aquel metal. Esta obra la hizo el rejero sevillano Francisco López, el año de 1592. Lástima es que los restauradores de la sala en el siglo XVI, se hubiesen ocupado en alterar su primitiva disposición, pues los tales balcones no se 49 armonizan con el estilo artístico que luce en la magnífica estancia. Ancha zona separada por un filete dorado, deja ver superiormente un friso de lacería pintado ydorado, yen el inferior una serie de arquitos ornamentales, en cuyos fondos resaltan adornos de lacería. Próximamente ála mitad de la altura del Salón corre una faja que hace veces de arrabaá, en cada uno de los cuatro arcos ornamentales, que de- .coran esta parte; los tres de aquéllos, incluyen otros tres semicirculares, en cada lienzo, yel restante, es el de la puerta de entrada. Los capiteles de estas arcadas son hermosos ejemplares árabe-bizantinos, ysobre aquéllas hay tres celosías, viéndose en general todos los espacios de los arcos grandes ypequeños cubiertos de afiligranado almocárabe, que avaloran el oro ylos colores. Complétase la decoración de esta lujosa cámara, con alto zócalo de azulejos blancos, azules y verdes. Contiguo áeste Salón hay dos 4 50 'aposentos, uno ácada lado muy dignos de mención, por los curiosísimos frisos que los adornan. Sobre fondo de yesería, que rodean leyendas africanas, resaltan varios medallones, que contienen diversos asuntos históricos ólegendarios, formadas las fíguras tan sólo por siluetas. Én la sala de aderecha hay 26 de aquellos, que frecen entre otros motivos, los conornos de caballeros cabalgando, reyes sentados, guerreros combatiendo ycazando, damas, aves yanimales fantásticos. En la de la izquierda aparecen análogos asuntos, yentre ellos mencionaremos el de un rey que tiene ásus pies un guerrero en actitud suplicante, otro en el que aparece el mismo monarca con la espada levantada en ademán de castigar áun villano, guerreros justando, yotros más cuya signiftcación es difícil. Todas estas figuras están hechas con tal intención, y movidas con tanto arte, que ápesar de ser siluetas, complétanse en la Tapiz de la escalera principal del Palacio. 51 Imaginación no obstante la falta de pormenores. Creemos que primitivamente tendrían pintados sus dintornos, con do cual ofrecerían notabilísimos conjuntos. ¿Estos ornatos fueron producto exclusivo de la fantasía de los artistas; órepresentan hechos del. reinado del monarca justiciero, en cnyos días hubieron de ser ejecutados? Estimamos difícil la respuesta. Partr alta La escaleraque hoy vemos fue construida áfínes del siglo XVI. Dónde estuvo la derPalacio del Rey Don Pedro, se ignora. La actual tiene un hermoso techo artesonado con casetones, en forma de media naranja, al gusto de aquella época. No ha muchos años que sus inuros fueron decorados con buenos tapices hamencos de la XVIIa centuria, propios de la real Casa representando asuntos mitológicos. Por una puerta inmediata ála cita- 56 vía de estudio áSS. AA., hay varios retratos ycuadros. Los primeros representan áSS. MM. los Reyes Doña Isabel yDon Francisco, el segundo pintado por B. S. Buyo ytres óvalos con los de Alfonso XII niño, ysus hermanas las infantas D. Isabel y D. Paz, pintadas al pastel, por Maratón. Hay también otro pequeño de la reina D.“ Isabel II yuna miniatura titulada la Bella Jardinera, por Arbós. En el fondo de esta estancia, vése una puerta, hoy incomunicada, que sej'vía de ingreso al llamado Dormitorio del Rey D. Redro. Es esta una pieza cuadrada, con buen techo de artesonado de alfarje. Revisten sus muros yeserías mudejares yzócalos de azulejos formando ajaraca. En su fondo hay un arco angrelado de un pequeño alhamí. Conserva esta sala vestigios indudables de obras efectuadas en el siglo XVI, ácuya época corresponden las cuatro calaveras pintadas en la caja umbral de su puerta de entrada, acerca 57 de las cuales corre esta vulgar tradición. «Cuéntase que escuchando un día el rey Don Pedro una deliberación entablada en la Sala del Consejo óde Justicia como hoy la llaman, (de la cual hemos hablado en la página 28), por cuatro jueces que acababan de oir la relación de cierta causa, vino en conocimiento de que trataban de torcer la ley del lado de la dádiva, ydel modo de repartirse las que en premio de su infamia les habían sido ofrecidas. Presentóse el Monarca indignado, ante ellos, yhaciéndoles cortar acto continuo las cabezas, dispuso colocarlas para eterno escarmiento en el sitio donde hoy se ven las calaveras. Andando el tiempo fueron quitadas de allí las cabezas ypintadas en su lugar las calaveras.» Enfrente de este arco hay otro, tapiado actualmente, ytapizado con terciopelo rojo, sobre cuyo fondo resaltan los retratos de los Reyes Felipe IV, Carlos III, Carlos IV yFernando VII, pintados para continuar la serie 58 de los que adornan el Salón de Emha/jadores. En uno de los ángulos de esta sala, hay una escalera, por la que se desciende actualmente ála capilla baja, ydice la tradición, que en lo antiguo comunicaba con las habitaciones del famoso ballestero del Rey D. Pedro, Juan Diente, uno de los pocos vasallos leales que servían al monarca. Al pasar por las galerías vemos adornados sus muros con cinco retratos de las nodrizas de los augustos hijos de S. M. la Reina Isabel yDon Francisco de Asís, Infanta D.“ Isabel, D. Alfonso XII, D.'" Pilar, D.‘'‘ Paz y D,® Eulalia, con los trajes típicos de los pueblos de sus respectivos nacimientos. Fueron pintados por B. López. En la galería de enfrente hállase también la puerta que dá paso ála tribuna de la capilla, primorosa obra de carpintería del siglo XVII ytambién un grupo de aquellos monarcas antes referidos, con los Infantes sus hijos, representados en bien trabaja- 59 das estatuítas de plata, sobre una plataforma con gradería de ágata. Esta rica alhaja fue regalada áSS. MM. por la ciudad de Barcelona, Tenemos ahoraque retroceder, volviendo ála antesala de las habitaciones regias. Pendientes desús muros, decorados con telas modernas, hay los siguientes lienzos: TJn 'palacio árabe, e'n el cual se verifica la ceremonia de armar áun caballero, por D. Juan Villaamil, San Francisco en oración, de escuela toledana yde autor desconocido. El Claustro de la Catedral de Idarcelona yuna Perspectiva del interior de la misma Catedral. Codofredo de Bouillón. Las liarías visitando el sepulcro de Cristo, ambos por D. Federico de Madrazo. La Virgen ylos 'limos Jesús yBautista, de Escuela italiana. El Viático en la posada, por Gerardo Villaamil. El aficionado áestampas, por Díaz Varela. Un caballero tañendo el violín delante de unas señoras. Escuela flamenca. Retrato de Felipe V, (ano- 60 nimo). Tina capilla, de la Catedral de Valencia, por González. Un florero, (anónimo). Sobre dos consolas hay sendos juegos de relojes ycandelabros de bronce dorados al gusto de comienzos del siglo. Es digna de particular mención, la cámara que corresponde con la puerta principal del Palacio. Todos sus muros están enriquecidos de yeserías mudejares ysu mitad inferior adornada con notables capiteles de estilo árabe bizantino yzócalos de polícromos azulejosde mosáico. Llamárnosla atención del curioso acerca de las bovedillas estalactíticas que ocupan el espacio entre el ajimez déla portada ylos arcos que en este frente forman uno de los lados del Salón. Su techo es un moderno cielo raso, pues el antiguo desapareció en 1740, áconsecuencia de un incendio. Sigue luego el antiguo despacho de S. M. la Reina Isabel II, en el cual se encuentran varios cuadros, copias Vista general de los Jardines. r:; r # •w- ^ V \ 'c 61 de originales de Rafael, Corregió y Guido Reni, ejecutados muy liábilinente por Arbós, hacia los años de 1840 al 46. Una copia del Cristo del Fardo, por IMéndez. Dos retratos, de la Ixeiuci Isahel, yde IJ" j^Laria lAÚsa Fernanda, niñas, por D. Vicente López. Otros dos retratos del rey Don Francisco de A.s'i.s yde una Infanta. Dos Marinas, de escuela holandesa y un Crucifijo pequeño, copia de Murillo. La habitación contigua sirvió de dormitorio áS. M. la reina D.*** Isabel yen ella se conservan un Ecce Homo de tamaño natural, copia buena de Murillo yvarios retratos de personas reales entre las cuales pueden citarse los de 7). Carlos III yla reina Doña Amalia. Sigue un departamento nuevo que se agregó al Palacio en 1844. La primera estancia llámase el Salón Azul, j)or hallarse tapizado con raso de seda de aquel color. Decoran sus muros cuatro óvalos con pinturas al pastel por A. Muratón, en los cuales 62 se representan áS. M. la Beina Doña Isabel;!^ Infanta D.'' Babel, el rey D. Alfonso XII, niño, jla Marquesa de Novalickes. Hay además otros tres más pequeños de S8. AA. BE. Doña Pilar, I)."' Paz yDJ^ Eulalia. Además un retrato de tamaño natural del rey D. Francisco, de cuerpo entero, Armado por B. López. En dos cuadros pequeños de bronce, se contienen 18 miniaturas en marfil, retratos de personas reales de fines del siglo pasado yde los comienzos del actual. Merece citarse un mueble costurero que fué regalado por D. Fernando VII ásu esposa la reina D.'‘ Cristina. Es de palo santo yricas aplicaciones de bronce yporcelana. Sobre la cliimenea hay un reloj con sus candeleros del mismo metal ybellas placas de Sevres. En el Despacho moderno citaremos un cuadro alegórico titulado El Angel de los Beyes, por Méndez, una copia del retrato ecuestre de Felipe I V pintado por Velázquez, por Briset, y 63 varias fotografías de personajes yde monumentos. Pásase al loccidoT modBTfioQji el que se conserva un lienzo con los retratos de tamaño natural de la Reina Doña Isalelj de su hermana María Luisa Fernanda, jóvenes, sentadas en un jai din. ÜJia copia del Jardín del Amor,áQ Rubens,y varias fotografías de personas reales. En el dormitorio moderno deben notarse la bella tabla de la Coronación de la Virgen, por D. Vicente López; una copia del cuadro de Murillo, que representa áCan Franciscorecibiendo Gn sus bracos áCristo Que se desprende de la Cruz; miniatura por Ernest Orand, yotra miniatura de la Sacra Familia, de Rafael, por Sergio Germán, dos paisajes de J. Ferrán yvarias fotografías. Sobre la chimenea hay un hermoso reloj de bronce, del Imperio, con Venus yel Amor, yun reclinatorio de palo santo con aplicaciones de bronce yporcelanas de Sevres. 6 tGrráiiGO del ,7ctTdin del Cfucevo. Aun lado yotro de su entrada, prolónganse unas galerías, que en lo antiguo fueron de bóvedas ojivales, yde las que hoy apenas puede juzgarse, pues á consecuencia del terremoto de 1755, sufrió tanto esta construcción, que hubo que macizar partes muy considerables. El estanque se ve también cubierto con bóveda ojival, ynervaduras de piedra, yen su extremo, tiene un risco, del cual brotaba el agua. Auno yotro lado hay otras dos galerías subterráneas, que parten paralelas con las de la entrada yque parecen obra del siglo XVI. Todavía conservan en algunos sitios restos de las pinturas murales que adornaron sus muros, ejecutadas en 1530. Creemos ocioso advertir, que no tiene la menor verosimilitud el dicho vulgar de que estos subterráneos comunicaban antiguamente con la Torre del Oro. Cuenta la tradición, con el fundamento que el lector discreto quiera 70 concederle, que era costumbre en la corte del Rey D. Pedro, que los caballeros presenciasen el baño de las damas (!) ytomasen en escudillas, del agua del estanque, la cual bebían con fruición. Bañábase D.“ María, yel monarca observó que uno de los caballeros, permanecía sin tomar del agua, por lo cual ¡preguntóle el rey; que porqué él no bebía, álo que contestó el interpelado «Temo señor que gustando de la salsa se me pueda autojar la perdiz.» Siguiendo la misma banda E. bájase áotro jardín, compuesto de tres patios, conocido por el de la Gruta, yen el último de aquellos, hay un estanque grande, revestido de azulejos, yque estuvo adornado en lo antiguo por mascarones de barro cocido, de los cuales quedan algunos. En el muro de la. derecha de este jardín hay una escalera que conduce al llamado del Princ/ípe, el cual no ofrece ninguna particularidad, como tampoco la tiene el que se conoce con el nombre 71 de el Rústico, desde el cual por una cancela de hierro, se pasa al del Laherinto. La traza de este último jardín, puede verse en el pavimento al pie de una ventana del Cenador de Carlos T,de que trataremos más adelante. Estaba formado de altos muros de arrayán yera muy difícil, una vez que se penetraba en él, hallar la salida, ysu aspecto general debió ser muy curioso, cuando entre los arrayanes sobresalían las gigantescas figuras, revestidas de follaje, con sus rostros ymanos pintados, de que nos dan noticia los antiguos documentos. En el centro del Jardín deJ, Lahermto hay una gruta con cuatro arcos, yen su interior una estátua con las figuras de dos mujeres unidas por la espalda, esculpidas en el siglo XIV. Juzgamos dicha estátua muy interesante, inclinándonos ácreer que fue obra, ya de alguno de los artífices musulmanes que trabajaron en el palacio que ála sazón erigía D. Pedro I, óde algún escultor mudejar.. 72 Basta sólo ñjarse en el dibujo ycolocación de las manos, con las cuales •figuran sostenerse los pechos, para asegurar que no proceden de estatuario óentallador cristiano. Acaso sean de mayor antigüedad de la que le asignamos; pero en loque sí insistimos es, en que no nos parecen ejecutados por ninguno de aquellos. Todo el risco estuvo adornado exteriormente por numerosas cabezas de barro cocido, figurando mónstruos yanimales, de las cuales al presente se conservan algunas, muy pocas, habiendo desaparecido las más curiosas. Por sus fauces brotaban grandes saltadores de agua produciendo muy vistosos juegos. Una sencilla portada construida en el siglo XVII, dá paso desde este jardín al llamado G-Tande, en cuyo centro hay una fuente de mármol blanco, que remata en una estatuíta de bronce, representando áNeptuno, obra que consideramos de los citados artífices Diego Pesquera yBartolomé Morel. Inmediato hállase el que nom- 73 bran de El León, cuyo nombre recibe de uno de aquellos, esculpido en piedra, que por su boca arroja el agua que llena el gran estanque. Son de notar en este sitio los naranjos seculares en él plantados, algunos de los cuales asegura la tradición que datan de los días del Rey Justiciero. En este referido jardín se encuentra el elegante cenador ópabellón que llaman de Carlos V, único que resta de los muchos que hubo antiguamente diseminados por los jardines, y por las Huertas del Retiro, de la Alcoba yde la Alcohilla, los cuales veíanse adornados de pinturas, estátuas ybrillantes azulejos, de cuyas construcciones tan solo resta la memoria. Con respecto áeste que nombran de Carlos V, porque fue erigido en el reinado de aquel gran monarca, diremos que su planta es cuadrada, y tiene una galería alrededor con arcos de medio punto ycolumnas de mármol blanco. Antepechos de material 74 con asientos, se alzan antelas referidas arcadas, revestidos de brillantes azulejos polícromos de cuenca, cuya misma decoración enriquece interior y exteriormente sus muros de una manera espléndida. La techumbre es de media naranja, con ricos casetones tallados en blanco, yen los frentes sendos escudos del Emperador Carlos V. Esta obra debióse álos carpinteros Sebastián de Segovia, Maestro mayor, Melchor de Bonilla, Juan Pérez, Juan de Simancas, Pedro García, Juan de Mesa yFrancisco Díaz, yálos entalladores, Melchor yHernando de Morales, Lucas Carón, Juan Pérez yGarci- Fernández. Un surtidor de agua, al estilo oriental, vése en el centro de la estancia, adornando su taza de mármol, preciosas incrustaciones de azulejos polícromos, contallos yanimales fantásticos, las cuales resaltan sobre el tono rojizo de los ladrillos. Entre ellos se lee el nombre de Juan Hernández, que fué el arquitecto que dirigió estas obras en 1543. 75 La rica colección de azulejos queadorna el Cenador, notiene rival entre las de su género, yacerca de estos ornatos, llamamos particularmente la atención de los visitantes. Al pie de la ventana del muro de la izquierda, esculpido en una loseta de marmol blanco, se conserva el plano del Laberinto, del cual hicimos antes referencia. Una gran puerta, llamada del Privilegio, hállase próxima áeste sitio, abierta en el muro de la galería del Grutesco, por la cual se pasa ála Huerta del Retiro, que hoy no ofrece ninguna particularidad interesante á los ojos del curioso. En ella permanecía abandonada la marmórea inscripción latina, que conmemora los esfuerzos del erudito D, Juan de Córdoba Centurión, para salvar de segura pérdida los mutilados fragme7itos de los tiempos antiguos, los cuales reunidos por su diligencia en su palacio de Lora de Estepa, fueron trasladados á Sevilla por un ilustre anticuario, el 76 Sr. D. Francisco de Bruna, que aumentó con ellos el interesante Museo de Antigüedades instalado por su constancia ydiligente solicitud, en los salones ygalerías de estos Alcázares. Los nobles esfuerzos del Marqués de Estepa ydel docto Teniente de Alcaide de aquéllos, no obtuvieron el éxito que merecían yla indiferencia yla ignorancia malograron tan loables esfuerzos, pues del paradero de muchos de aquellos objetos nada se sabe, ysólo algunos se han salvado, para aprovechamiento de los doctos (1). El gran caudal de agua con que nuestros monarcas dotaron el Alcázar, permitió emplearla en infinidad de artificios, fuentes ysaltaderos. De muchas de las primeras no queda más que la memoria, yen cuanto á los juegos que producían los segundos, apenas si restan algunas cañerías ñ) La iii-scripción áque nos referimos hállase hoy;eri el Museo arqueológico municipal. 77 comentes, que puedan darnos aproximada razón de lo que fueron. NOTA Alos lectores que deseen ampliar estas noticias, los remitimos ála obra intitulada Sevilla Monumental yArtística. Historia jdescripción de todos los edificios notables religiosos y civiles que existen actualmente en esta ciudad, ynoticias de las 2)reciosidades artistico-arqueológicas que en ellos se conservan, por José Gestoso yPprez. nYintai POR D. JOSÉ GESTOSO YPÉREZ Reales. Aptintes del nattiral.—Leyendas yartículos.—Gironés yOrduña.—Sevilla, 1883.—Un vol. 4.° redro Millán. —Ensayo biográfico-crí- tico del escultor sevillano de este nombre (siglo XV-XVI) Tarascó.—Sevilla, 1884.—'s^oL 4.° may. Curiosidades antiguas sevillanas . —Estudios arqueológicos.—Tomo I. Sevilla, El Universal, 1885.—Un vol. 4.** men. (agotada) Noticia histórico-descriptiva del antiguo pendón de la cuidad de Sevilla, que se conserva en su Archivo municipal.—Sevilla, Gironés yOrduña, 1885.—'"ol. 4.*^ g JJiscurso leído en la yunta general púhlica que para adjudicar premios á los alumnos que más se habían distinguido en el liltimo año académico celebró la Academia de Bellas Artes ‘If ir clase de esta Ciudad el día 2q 2 Boaleg. de Abril de /,m.—Sevilla, Ariza 1889.—Uu vol. 4.° .... Uji recuerdo de la batalla de Bailen. —Sevilla, Gironés yOrduua, 1889. Un vol. 4.*^ (agotada). Necrohgía del Exemo. Sr. D. Erancisco ^00 —Sevilla, ¿a Andalucía, 1889.—Un vol. 4.0 (agotada). Sevilla JlJonumental ;/ Artística. —Historia ydescripción Je todos los edificios notables, religiosos yciviles que' e.xi^en actualmente en esta ciudad, y noticia de las preciosidades artísticas y arqueológicas que en ellos se conservan.—Sevilla El Ordett, yGironés y Orduua 1889. 1892-^Dos vols 4¿ may. Tomos IyII Eelacion del caso memorable del Racionero Juan Marthiez de Victoria, etc., etc. Sevilla, 1889.—Gironés yOrduua.-~Uu’ vol. 4.0 (agotada). Ealde's yAfañara.—Sevilla, Gironés y Orduña, i89o.-~Un vol. 4.0 (ago-. ^l^avío El Santo Rey D. Eernando.— Memorias históricas sevillanas.—Sevilla, Gironés yOrduña, 1890. Un vol. 4.0 (agotada). Noticia histórico-descriptiva- de la Bandera de la Hermandad de Nuestra Señora delos Reyes ySan Aíateo, vulgo de los Sastres. —Sevilla.—Girones yOrduña, 1891.—Un vol 4o esp 120 20 3 lleales. Los Reyes Católicos en S¿villa{\y'i']- 1%'). Sevilla 1891.—Rvta de Tribunales, — Un vol. 4.°. . Historia ydescripción de la Sacristía mayor de la Catedral de Sevilla yde las preciosidades artísticas qtie en ella se cnstodia7i.-r-'Yitx\.o español yfrancés.—Sevilla Revta. de Tribunales. — 1892.:—Un vol. 8.° - Recnerdos del Monasterio de N'nestra Señora de Regla.—Sevilla.—Rasco, 1894.-—Un vol. 4.° (agotada). . Contestación álas flotas del Fla-o. Señor D. Manuel Serrano en su lióro «Noticia histórica de la devoción y culto de Sevilla ála Concepción, etc.» —Sevilla — La Andalucía Moderna. 1894.—ün vol. 4.*^ (agotada). Segundo bodoque epistolario que cofitra el deleznable propugnáculo de la malaventurada critica histérico-artístico arqueológica, del Pbro. D. Manuel Serrano yOrtega, lanza el Ldo. Gestoso, en defensa de la verdad, estropeada lastimosamente'por su Paternidad en el librico «Las tradiciones sevillanas.» —Sevilla. — La Andalucía Moderna, 1895.—Un vol. 4.^* (agotada). Nuevos datos para ilustrar las biografías del Maestro Juan de Pialarayde Mateo Alemán.—Sevilla 1896. — La Regióft—Un vol. 8.° may 8 Catalogo de las obrase que forman la Exposición retrospectiva de la pin- Reales. tura sevillana durante el mes de Abril delpresente año.—Sevilla, La Región, 1896.—Un vol. 8,° may hiforynepropuesto ála Comisiónprovincial de Monumentos históricosyariisticos acerca del significado de los Blasones de la Banda que aparecen eti el Alcázar de Sevilla: ^ox\o% Sres. Vocales de la misma D. Francisco Caballero-Infante, yD. José Gestoso.—Sevilla, Rasco, 1896.—Un vol. 4.° (agotada). Guia artística de Sevilla.—Historia y descripción de sus principales monumentos religiosos yciviles, ynoticia de las preciosidades artístico-arqueold- gicas que en ellos se conservan, etc. (3.® edición).—Sevilla, La Andalucía Moderna-, 1898.—Un vol. 8.“ (con fotograbados) üir PRENSA Ensayo de u?i diccionario de los Artistas industriales qtie fiorecieron en Sevilla desde el siglo XIII al XVIII inclusive. p o «