Los principes de Italia, Don Enrique, y Don Estefano
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DON ENRIQUE ,YDON ESTEFANO. PRIMERA PARTE. :4í-:ry.< ^/íC D^eoM» tic vér Mud^o» át tas Pro^iociíis 4c Italia dos Principie» Silicio® aver Jos Reynos de España* primos hermanos los dos* uno Don Enrií|ne llaman* yal .otro Don Estefano, los apellidos de Lara. Anduvieron por Ciudades, hasta llegar ala Mapade Sevilla ,donde toman por dos meses la posada. Sucedió tótaódo los dos • unJF moy fresca mañana en so «laatto entrtcnidos; qaando tocaron dos Damai con un delicado golpe ala puerta. Se levanta Don Enrique cuidadoso. Hizo seña una tapada, , diciendole :Cavallero* . la brevedad se os encarga, gozad las dulces delicias, que el amor asi lo manda, en el maguan os espero* entrególe áso compaña. Confuso esta, Don Enrique sin saberlo que le pasa* Corrió el transparente velo, yvjdo ün divino mapa, vido un hermoso compendio de perfecciosnes gallardas, un düjce, hechizo miró, . dulce encanto en que se encanta. De-
:Señora inía, qué es el motivo ,yla causa de esto» dichosos favores? yle responde turbada: Si el favor solicitáis* quedemos solos ,ybasta Ideciros ,que os contaió esta acción determinada* SaHóse Don E>tcfano, yer.tre tímida *yturbada !le echo los brazos al cuello, Itoda en lagrimas bañada. Ko seas tibio ,Señor, porque la hora es llegada . !de !o cruel de mi ‘igno, IGozó la rosa temprana, gozó la b'anca azazena: la que en ira transformada era serpiente rabiosa, era vivora pisada: maldécia su fortuna, ^ su estrella que fue ayrada, espidióse de improviso, yDon Enrique le daba por fineza un gran Toysoa con su cadena dorada, Enlazósela en el cuello, yle dlxo ,que de Italia era ,yque asi le mandase, que prometía ampararla. Digo ,qne los Cavalieros se partieron áotras Patrias, ydel riferi do lance la Dama quedó preñada, yparió un hermoso niño, del Padre una viva estampa* Se fie criando el Infante por medio de una criada, darvdide siempre ala madre la nombradla de ii:rniana« Llego li tener qainct^Abrüei con la debida enseñanza de armas, yletras, que soq las dos principales causas. Su espíritu volativo áver mundo le inclinaba, yun dia d'txo li su madre: Es cierto querida hermana, que no haya yo merecido, ni por suplicas, ni instancias saber el que fue mi Padre? Usted dice ,que en Italia asbte ,yasi pretendo el hacer esta joroada, ypor fin se determina adtxar su amada Patria* Despidióse con alhagus de su muy querida hermana, ycon cariño le puso la cadena, que colgada traía en su mismo pecho, diclendolé estas palabras: Busca al dueño de esta prenda^ tendrá buen fin tu esperanzá^ T yaunque padezcas trabajos, nunca de ella te desbagas. En^ hábitos de Estudiante ázia Roma caminaba: buzó ^Yiterbo, yalli ; quiso el Cielo, que parara, * porque la grande pobreza t dcl transito fue la causa. f Desnudo ,triste ,afligido, ! solo ,yen agena patria, se bailaba con mil fatigas, rindiéndole al Cielo gracias. *< Alas puertas de un Palacio nuestro Don Francisco estaba divirtiéndose la vista «en ver embarcai dos Damasen Á
f iaL ftn un carroííA éoraJo, hermosas como adornadas, yá!a Española costumbre «1 sombrero Ies quitaba. Mandaron parar el coche, hizole seña una Dama de las dos ,yacudió pronto ver lo que le mandaban* Le dicen''-: de q'ié Pais de las Provincias de España soys^h‘jo? Nsvi en.Sevilla, Ydime ,cómo te Uamas-? Francisco al servicia vuestro. Pues mira por !a mañana V£-te al patio de Palacio, yme leerás unas cartaa. en idioma Español, yadvierte, que no haya falta* Jóven ,guárdente los Cielos, ycumplan mis esperanzas,.. Ahora es preci oadvertir, como estas dos bellas Damas son hijas de los dos Primos, yla prima enamorada de iü primo Don, Francisco, en vivo incendio se abrasa* Herida del Dios vendado, ymariposa abrasada, 1*determinóse ,ytomó la pluma .yasí notaba: O,Csballero Español, instrumento de mis ansias, atraiStivo de mi vida, dueño querido del a^ma! Como amante te suplico, yte ruego como esclava, si gastas ,que no padezca, dexa ,que goze las claras luces de tos bellos ojos, que es norte donde descansa el numsro dé mis pena», de mi furor la templanza. Con el portador te embio esos cien doblones ,para que os vistáis decentemente al presénte con dos galas* Ysi merezco la dicha de gozar prenda tan alta, os daré ,Señor ,üñ medio, con que se vean logradas en los lazos de Hymeréo nuestras fitrríes esperanzas. Mí Padre, ,el Principe tiene de su palacio ála espalda, como un tiro de pistola. Una Hermira d^rübidá, ^vos se la podéis pedir,' yen ella.hacer habitanza. Labrareis,un Hospital para los ^bres ,que pasan, yuna bobeda hav en ella que éque ámi Jardín pasa, 'por ai yhermoso Adonis, tendrán descanso iní» ansia?, ylos dos nos bablaVéníos* yadvierte;, de, que. te aguarda grao castigó ,sino* haces lo que una,Princesa manda, porque hiblandolc ámi Padre, iisré-cómo' apasionada. No buvo bien rompido el dta, quando Don Francisco estaba en el patio de Palacio con presunciones muy varias, Vido llegar áun criado, un bolsillo le entregaba, yuna c^rta ,yle suplica, que dei Palacio se salga; ^ yabriendo el papel ,leyó, ydel caso se admiraba. A
%•"'*'1 .Ala EspíSola ié yluego al Pr’mcipí habla, dicienáo, <iue dPadre Santa por penitencia le daba el que; focse hospitalero, yque asi te suplicaba le vendiese aquella Hermita, <}ue la palabra le daba de faiidar un Hospital, que es obra, que áDi<K Viendo el Principe su lelo, ydisposición gallarda, sin detención se la dio, yla obra comenzaba. La Princesa en este tiempo diligente le* mandaba cantidades de dinero, para que adelante vaya. Kematadafa l^obfr, compuesta ,yünalizada, veinte yquatro camas puso para los pobres ,que pasan. Todos, te alaban el gusto, viendo como eXercitahi el ado de la huntildad, por lograr lo que esperaba. No paso noche ninguna, que ar jardín no se brzara khablar ,yver la Princesa, donde amantes se gozaban. Dexemos en este estado esta historia oí la sumaria, yPedro Navaro dice quedará finalizada, haciendo segunda parte, perdonándole las faltas. IN, F Con Ucencia iEn Córdoba^ ev la Oficina deD, Lms áé Ramoly Coria ,Plazuela de las Cañas ,donde sé kaüard todo genero de surtimiento ijEstam^* 'pas en negro yéiluminadas,.
LOS PRINCIPES sBE ITALIA, ^DON ENRIQUE ,YDON ESTEFANO. SEGUNDA PARTE. Ntre claveles ,yrosas, jazuzeoas ,ynarcisos de violetas, ypzmines, arrayanes ,verdes myrtos gozaba de los favores ^ de aquel Angel peregrino, de aquel Serafio hernioso, con alhagos ,ycariños en lazos del dulce amot lances los mas exquisitoí. yna noche una criada díe quien se hs uia valido, hcansada ,ómal pagada, al Principe le dio aviso del error de la Princesa: partió al Jardín d? improviso, yentre unas yedras ser^calta. que servían de testígos. Miro ,que muy tiernamente se despidió Don Francisco, metiéndose en la surtida, quedó el Principe aturdido. En aquellos ocho dias no se dio por entendido, j yal fin deste tiempo busca un ordinario vestido de pobres ,de aquestos ,que oy dan el nombre de mendigo. Salióse de la Ciudad ^^ - con gran cuydado, ysigilo, quando ya el dorado Febó se ocultaba asu retiro. Idegó al Hospital ,yllama, salió áabrirle Don Francisco, diwien»
dfclífKÍo; Descanse hermana, del cárnsá^nero detcamino. Kl Pr¡nci{)s se acostó encima det marmol frío de íá boca de la miní, ycon humildad, ycatino el Hospitalero ruéga^ fingiéndose compasivo, que vaya áuna blanda cama. Alo que el Principe ha dicho, que hacía penifeiícia de sus culpas, ydelitos, yque asi le perdonase, que era preci oel cumplirlo. Tocó el Reicx álas doce, yvino despavorido, iolicito ,ycuydidoso, tray endo encendido un citio, diciendo :Levante ,hermanó, dnimese hacia un tadito, dexe que baxc ,que importa, yaun al Principe le dixo le ayude áquitar la losa, obedecióle propicio, ydixo :Si gusta usted (aunque yo me hallo indigno) de que vaya en su compaña, lo hate con cortés estilo, le dice ,toma esta hacha, Vsiga, siga el camino. Bastan por fin ,a! jardin, donde la Princesa hizo acostumbradas finezas ásu amante con carines. Mandó.al pebre se qoedíBt retifado ,ysi ruido Oyese, ic diese parte, acabado sü delirio, Hnpitá! se remitén, lincipe despidícka, ' H.. confuso ,ytríste.fq.,ttjirte á«Palacio ,yj^evióo, ciego de colera, yráisa, el darles fuertes castigos, ypara la cxecdciori ’i los prenden en un Castigo, yásu primó Don Enrique le contó io sucedido, , yentre los dos concertaron ehque muriese ,qqe es di^no. Hicieron un cadahalso dentro de! jardin florido. Considere aqui el Leélor losjclamófes, los suspiros, los llantos ,angustias ,penas con que estaba Don Francisco de duros hierros, dentro en la prisión metido. Divulgó por la Ciudad Don Estefano el castigo, que executaba en su hija; quién éstt suceso ha visto? Llegó el dia señalado, los remiten al suplicio, muchos Principes se hallaban los mas parientes ,yamigos* Salieron los dos amantes; yDon Enrique, que ha visto ai Español ,le tocó en su coxazon benigno Dios ,ydiciendo ;Detengan, no se exeoite el castigo, hasta -saber de este hombro de su vida los principios. Decidme quien sois, decid, en qué Patria habéis nacido? dio un íU'piro, ypronunció aquel ya cárdeno liiio: Píintipe inviétp al querer mis sucesos ictériro;.
se me ímuda lá garanta» yel corazón afligido quiere salir de su centro, temeroso del peligro, pero y9que la licencia, gran Señor ,me has concedido, antes de morir, pretendo oygais fines ,yprincipios del termino de mi vida, que 05 la explicaré sucinto, Kací.en ia noble Sevilla de linagc esclarecido: mi i^adre no se quien fue, aunque dice el pecho mío, por el valor, que en si ostenta, por lo beroyco ,por lo altivo, por lo afible., y!o piadoso, lo generoso ,ybien quisto, que debia de ser üey, óPrincipe ,aquesto es fij^o, Füime ,gran Señor criando con el coitesano esti’o, ydcéfrina ,que requiere sugíto-tan bien nacido. Pliegue atener quince año^ sin poder tener indicios quien fuese mi Padre, óMadre, que el cuydadó ,yel cariño de una hermana que tenia, siempre me ocultó lo dicho. En este tiempo ,Señor, mi espíritu volativo aver el Alundo me arrastra, ydueño de mi aivedrio, sin reparar en ios riesgos, en que me veo metido (que 4veces la juventud de pesares es motivo) determiné el ausentarme de mi Patiia (gran delirio!) Licenda pido' ami hermana: su espíritu femenino se compadeció al oír ló que habia prevenido. No bastaron las promesas, las lagrimas, ysuspiros ápoderme persuadir, que dexase mi designio, Yviendo la finiquita, ,me dixo ;Hermano querido, ya que el mundo vas áver, lo que te advierto, yte digo, que en Italia está tu Padre, sea esta prenda testigo, busca su dutño ,yverás tus deseos bien cumplidos, dióme este Toysón ,Señor, el que humilde te dedico. Esta ,Señor ,es sumaria, yde ir ívida principio, Pqn Enrique conoció era suToysen, ydixo en altas voces :Ay Dios este es mi querido hijo. Primó no es acordáis .de los pasados cariños de las dos Damas tapadas! Valedme ,Cie! os 'di vicos 1 Ven ,,hjjo dd corazón, ven^mi querido Francisco, contadme ,por vida vuestra, qué es esto ,que ha sucedido! Señor, ya que mi fortuna átu vista me ha traído: os digo ,como salr de Sevilla cen designio, . óvoluntad de los Cieíos, de conocer quien principio fue de mi origen ,yDios asi me ha Dvorecido, Si
de la Befniosa Princesa ^ favores he recibido, ha sido industria de amor, que et amor todo es arbitrios. Si me hice hospitalero, si eché galas ,yvestidos, si hice mucho bien ápobres^ de su motivo ha salido; perqué queriendo ampararme su hermosura ,ha permitido bien pagada de su amor, no de mi arte ,ni brío, tBcreciese ser su Dueño, yo la culpa no be tenido. Yahora ,Padre ,ySeñor, aquí tienes átu hijo, dispon ,manda, haz, yordena en lo que fueres servido. Viendo ya Don Estefae» el que era su sobrino, dispusieron transformar en las bodas el castigo. Huvo torneos ,ycañas,, huvo festines distintos, ycon celebres aplausos se desposaron los piimost dexo al silencio las prendas con que salid Don Francisco, ca:6 con ia hermosa Rosa, quedaron agradecidos, los dos Principes contentos» Ypor ñn ahora suplico al Auditorio perdone lo rustico del estilo: con que aquí Pedro Navarro ' estos Romances ha escrito. FIN. Omlicencia :Córdoba^ en la Oficina de D. Luis de RamosyCoria ,Plazuela de las Cañas ,donde se ibailarktodo genero de surtimiento ,yEstampas ennegro ^éiluminadas»