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Impresiones de un escritor ecuatoriano en Andalucía: Juan Montalvo y sus escritos sobre el arte hispano-musulmán

Justo Estebaranz, Ángel

Abstract

Este trabajo analiza los textos de Juan Montalvo, escritor ecuatoriano del siglo XIX, referidos al arte hispano-musulmán. Dichos textos aparecieron en su revista El cosmopolita, editada en Ecuador en los años sesenta de dicho siglo. Centrándose en la Mezquita de Córdoba y en Medina Azahara, ya que Montalvo había visitado dicha ciudad durante su primer viaje a Europa a fines de los años 50, expone las impresiones que le provoca la contemplación del arte islámico, contraponiendo sus cualidades al producido en el mundo cristiano (sobre todo al gótico y al barroco). Asimismo, en estos textos se constata su fascinación por el arte musulmán, que no va pareja con su opinión sobre la religión islámica.

Full text

IMPRESIONES DE UN ESCRITOR ECUATORIANO EN ANDALUCÍA: JUAN MONTALVO Y SUS ESCRITOS SOBRE EL ARTE HISPANO-MUSULMÁN Ángel Jus o Es eba anz Uni e sidad de Se illa Pa imonio e His o ia del A e c/Ja dín A alaya, 1, 5º D, 41900 Camas (Se illa) Telé ono: 655438853 E-mail: [email p o ec ed] 397 Resumen Es e abajo analiza los ex os de Juan Mon al o, esc i o ecua o iano del siglo XIX, e e idos al a e hispano-musulmán. Dichos ex os apa ecie on en su e is a El cosmopoli a, edi ada en Ecuado en los años sesen a de dicho siglo. Cen ándose en la Mezqui a de Có doba y en Medina Azaha a, ya que Mon al o había isi ado dicha ciudad du an e su p ime iaje a Eu opa a ines de los años 50, expone las imp esiones que le p o oca la con emplación del a e islámico, con aponiendo sus cualidades al p oducido en el mundo c is iano (sob e odo al gó ico y al ba oco). Asimismo, en es os ex os se cons a a su ascinación po el a e musulmán, que no a pa eja con su opinión sob e la eligión islámica. Palab as cla e: Juan Mon al o, El cosmopoli a, a e islámico, Mezqui a de Có doba, Medina Azaha a. Abs ac This pape analyses he w i ings o Juan Mon al o, an Ecuado ian w i e o he nine een h cen u y, abou Islamic a in Andalusia. Those ex s we e published in he magazine El cosmopoli a, edi ed in Ecuado in he six ies o he nine een h cen u y. Mon al o, who has isi ed Co doba du ing his i s jou ney o Eu ope in he decade o 1850, w i es abou he Mezqui a de Co doba and Medina Azaha a. He explains his imp essions abou Islamic a , opposing i s cha ac e is ics o Ch is ian a , abo e all Go hic and Ba oque. He also a i ms his ascina ion abou Islamic a , con as ing wi h his opinion abou Islamic eligion. Keywo ds: Juan Mon al o, El cosmopoli a, Islamic a , Mezqui a de Có doba, Medina Azaha a. 398 Juan Ma ía Mon al o Fiallos, ensayis a y no elis a ecua o iano del siglo XIX, ue a la pa que g an esc i o y de enso de ideas libe ales, un iaje o des acado en el ámbi o de su país 1 . Nació en Amba o en 1832. T as iaja a Eu opa po p ime a ez, casó en Qui o en 1868. Al Viejo Con inen e ol e ía años más a de, mu iendo en Pa ís, ciudad a la que se había asladado en 1881, en 1889 2 . Como esc i o , Mon al o cul i ó odos los géne os li e a ios. Esc ibió poesías, pe iódicos, pan le os, no elas, cuen os y d amas pa a ea o, aunque quizás sus más g andes log os los consiguiese como ensayis a po su e udición clásica y belleza en la o ma li e a ia 3 . El g an esc i o ecua o iano ealizó dos iajes a Eu opa. En el p ime o, un Mon al o ein eañe o isi a ía a ios países del Viejo Con inen e. Así, as pe manece en Pa ís y luego en I alia, pasó po España, isi ando G anada y Có doba. Fue en eb e o de 1857, du an e el gobie no de F ancisco Robles, cuando a Juan Mon al o se lo nomb a como adjun o ci il a la legación ecua o iana en Roma, os en ando el ca go de sec e a io de dicha legación F ancisco Ja ie Salaza 4 . Se ía a mi ad del mes de julio cuando el esc i o ecua o iano llegase a F ancia, pe maneciendo seis meses en Pa ís. En la capi al ancesa conoció a don Ped o Moncayo, diplomá ico ecua o iano. Es e encuen o se ía p o echoso pa a Mon al o, pues Moncayo le o eció acilidades pa a su 1 Plu a co Na anjo lo conside a como un ideólogo omán ico del libe alismo. Véase Na anjo, Plu a co (1989): "El pensamien o social de Mon al o y el eminismo". En Va ios Au o es. Coloquio In e nacional sob e Juan Mon al o. Fundación F ied ich Naumann, Qui o, p. 11. 2 Su deseo, como de alló al doc o Agus ín L. Ye o í, ue se en e ado en la capi al de F ancia. No obs an e, en julio de 1889, y as epa ia su cue po, se en e ó en Guayaquil. En 1932 sus es os se lle a on a Amba o, donde desde en onces eposan en su mausoleo. Véase La a, A. Da ío (1981): Juan Mon al o en Pa ís, Tomo I. Subsec e a ía de cul u a I. Municipio de Amba o, Qui o, p. 60. 3 Pé ez Pimen el, Rodol o: h p://www.dicciona iobiog a icoecuado .com/ omos/ omo8/m4.h m 4 Pa ece que es e nomb amien o se debió a las ges iones del he mano de Mon al o, el doc o F ancisco Ja ie Mon al o. Véase Pé ez, Galo (2003): Rememb anzas de la ida y ob a de Juan Mon al o. Casa de la Cul u a Ecua o iana, Qui o, p. 32. 399 es ímulo in elec ual. Asimismo, en Pa ís conoció a pe sonajes impo an es del momen o, como Lama ine y P oudhon 5 . En ene o de 1858 llegó a I alia, y as dis u a de Roma, Flo encia, Nápoles, So en o, Pompeya y Venecia, acudió a España, donde obse ó un con as e en e la a qui ec u a musulmana andaluza, muy de su ag ado, y la mise ia de La Mancha 6 . T as ol e a Pa ís, eg esa ía a Ecuado . A España eg esó en 1883, y después a Pa ís, donde mu ió a causa de una en e medad en 1889. Pe o de es os dos iajes, es el p ime o el que nos in e esa, pues deja á cons ancia li e a ia de sus imp esiones de Andalucía, y más conc e amen e de los dos g andes monumen os islámicos que isi ó 7 . Fo og a ía de Juan Mon al o omada en el es udio de Van Bosch (Pa ís) 5 Idem, pp. 39-40. 6 Idem, p. 47. Según comen a Ande son Imbe ci ando agmen os de El cosmopoli a, Mon al o ondaba po Roma, Flo encia, G anada y Luxembu go, en e o as ciudades, “como un espí i u he mano de los o os, los céleb es de la his o ia”. Véase Ande son Imbe , En ique (1948): El a e de la p osa de Juan Mon al o. El Colegio de México, México, p. 143. La llegada de Mon al o a España en la segunda mi ad del siglo XIX se p oduce en una época en la que habían aumen ado en nues o país an o el núme o de iaje os ex anje os como la a iedad de p o esiones de los mismos, pues de 1833 se suma án come cian es, esc i o es, pin o es y músicos a los diplomá icos y soldados que habían llegado en echas an e io es. Véase Méndez Rod íguez, Luis (2006): “La imagen del u is a en las sociedades isi adas. La iconog a ía del u is a en España”. En La mul icul u alidad en las A es y en la A qui ec u a, Tomo II. Conseje ía de Educación, Cul u a y Depo es del Gobie no de Cana ias y An oa Ediciones, Las Palmas de G an Cana ia, p. 114. 7 Ande son Imbe des aca la búsqueda po pa e de Mon al o de escena ios de leyenda y poesía en sus iajes, a la que se adecuan a la pe ección los monumen os islámicos de los que a amos en es e abajo. Véase Ande son Imbe , En ique (1948): El a e de la p osa…, op. ci ., p. 142. 400 En es e abajo se analizan sus imp esiones sob e Andalucía. Como cab ía espe a de un esc i o omán ico, Mon al o se deja seduci po odo aquello que es á elacionado con el pasado islámico andaluz 8 . Po ello isi a G anada y Có doba, y se cen a en dos monumen os co dobeses: la Mezqui a y Medina Azaha a. So p ende, en cambio, que nomb e a Se illa muy de pasada, pues la Gi alda e a un hi o a qui ec ónico muy admi ado po a is as y iaje os omán icos. Po o a pa e, los es igios omanos no susci an el in e és del li e a o amba eño, siendo ello comp ensible po habe isi ado Andalucía después de eco e I alia, cuyos comen a ios sob e la Roma an igua dejó en El cosmopoli a. Tampoco le in e esó el a e gó ico hispano, ni el enacen is a y ba oco (del que en Qui o enía ejemplos magní icos). De hecho, los pocos comen a ios que es os es ilos le me ecen son peyo a i os, pensados pa a con apone los a la a monía del a e islámico. Llama la a ención su nega i a isión del a e gó ico, pues cuando esc ibe los pá a os que amos a analiza ya había es ado en Pa ís, en un momen o en que el neogó ico, p opulsado po las eo ías y es au aciones del a qui ec o ancés Violle -le- Duc, es aba en anco apogeo. Los b e es esc i os que Mon al o dejó sob e Andalucía es án publicados una década después de su isi a 9 . Ello quie e deci que en es e iempo, Mon al o pudo e lexiona y medi a sob e sus imp esiones. El hecho de que publicase es os esc i os en El cosmopoli a, la e is a que undó él mismo y que cons ó de nue e núme os en e 1866 y 1869, o o ga una impo ancia singula a es as imp esiones 10 . Ello se debe a que e a una e is a de cla o en oque polí ico, pe iodís ico y ensayís ico 11 . Así, jun o a 8 En es e sen ido, el li e a o ecua o iano no se mues a dis in o a los ingleses y anceses que isi a on Andalucía en el siglo XIX, que queda on cau i ados po los monumen os islámicos. La ascinación po lo islámico lle ó a o o ilus e iaje o, el inglés Richa d Fo d, que había esidido en España en e 1830 y1833, a cons ui se en Ingla e a una o e mo isca como casa de e ano. Véase Fo d, B insley (1963): Richa d Fo d en Se illa. CSIC, Mad id, p. 21. 9 Bejamín Ca ión señala que cuando publica El cosmopoli a, Mon al o ya había eco ido “lo mejo de es e mundo”. En opinión del undado y p ime p esiden e de la Casa de la Cul u a Ecua o iana, de Roma le in e esa on las huellas de aquella ci ilización omana libe a ia, que buscó en las uinas, museos, monumen os an iguos, e c., de la Ciudad E e na. Véase Ca ión, Benjamín (1985): “P ólogo”. En Mon al o, Juan: Las Ca ilina ias. El Cosmopoli a. El Regene ado . Biblio eca Ayacucho, Ba celona, pp. XXIII y XXIV. 10 Es a e is a es aba edi ada en Qui o, en 40 páginas con los di e sos emas. La publicación se suspendió en el quin o núme o, y luego se publica on cua o núme os más. Según cuen a Pé ez Pimen el, Mon al o sos u o una acalo ada polémica con José Modes o Espinosa, que le salió al paso. Véase Pé ez Pimen el, Rodol o: h p://www.dicciona iobiog a icoecuado .com/ omos/ omo8/m4.h m 11 Pe o no ue El cosmopoli a la p ime a publicación pe iódica de la que se hizo ca go Mon al o. Su emp ana ocación de esc i o le lle ó a unda el pe iódico semanal La Razón en 1848, y un año después El Ve e ano. Pos e io men e esc ibi ía pa a el pe iódico La Democ acia de su he mano F ancisco Ja ie . En el año 1854 undó el pe iódico La Mo al E angélica y un año después El Espec ado . A inales del año 1861, Mon al o colabo ó en la e is a li e a ia El I is de Qui o. Véase Pé ez Pimen el, Rodol o: h p://www.dicciona iobiog a icoecuado .com/ omos/ omo8/m4.h m 401 c í icas a la polí ica del P esiden e Ga cía Mo eno po abusos de pode y op esión, igu an disquisiciones sob e la libe ad de imp en a y o os asun os 12 . A es os esc i os suma el amba eño algún poema, como el que dedica al Mon Blanc, pues se á lo que más le imp esione de Suiza 13 . No obs an e, aunque medi adas, las obse aciones del esc i o ecua o iano ecogidas en es a e is a, o al menos en pa e, ya habían sido esc i as en Eu opa. De hecho, en e los meses de ene o y agos o de 1858, Juan Mon al o man u o co espondencia con su he mano F ancisco Ja ie , a in de que se publica a en el semana io qui eño que és e di igía, La democ acia. G an pa e del con enido de la e is a El Cosmopoli a p o iene de es os esc i os, que según Pé ez no ue on bien ecibidos en el Ecuado 14 . Po lo que espec a al Lib o IV de la e is a, en el que se encuad an sus esc i os sob e el a e hispano-musulmán, ue e minado de esc ibi en Amba o (la ciudad na al de Mon al o), con eniendo la p ime a de sus Lecciones al pueblo y cons i uyendo lo que él c eía que e a una “humilde enciclopedia” 15 . En cuan o a las in enciones de El cosmopoli a, Pé ez Pimen el des acó sob e odo su a án didác ico. Véase Pé ez Pimen el, Rodol o: h p://www.dicciona iobiog a icoecuado .com/ omos/ omo8/m4.h m 12 A pesa de lo que pueda pa ece en p incipio, según Ande son Imbe una lec u a analí ica de los esc i os de Juan Mon al o e ela a un pensado opues o a las ideas a anzadas de la Eu opa de su iempo, que c eía en el p og eso pe o cuya concepción de la ida y de la His o ia e a más bien es á ica. Pa a él, el p og eso dependía de Dios. Véase Ande son Imbe , En ique (1948): El a e de la p osa…, op. ci ., 93. 13 Como buen esc i o de in luencias omán icas, se deja á seduci po la belleza de la na u aleza, ap eciando la sublimidad de de e minados paisajes. Además, el Mon Blanc ue un des ino u ís ico de p ime o den du an e la p ime a mi ad del siglo XIX, al que acudie on nume osos u is as ex anje os. En cuan o a su ob a poé ica, Mon al o no publicó ningún lib o de poemas, aunque a lo la go de su ob a se encuen an in e calados a ios. No obs an e, el li e a o amba eño no sob esalió especialmen e en es e campo, conside ándose su ob a poé ica como ía, llena de eminiscencias y ca en e de o iginalidad emá ica. Véase Saco o, An onio (1973): Juan Mon al o: el Esc i o y el Es ilis a. Casa de la Cul u a Ecua o iana, Qui o, p. 149. 14 Pé ez, Galo (2003): Rememb anzas de la ida y ob a…, op. ci ., p. 35. 15 Véase Na anjo, Plu a co (1966): Los esc i os de Juan Mon al o. Casa de la Cul u a Ecua o iana, Qui o p. 92, y Roig, A u o (1995): El pensamien o social de Juan Mon al o. Co po ación Edi o a Nacional, Qui o, p. 21. 402 Monumen o a Juan Mon al o en Amba o (Ecuado ) Los in e eses li e a ios de Mon al o le lle an a in oduci sus esc i os sob e los dos g andes monumen os omeyas de Al-Andalus median e la he oica llegada a nues as ie as de Abde ahman ben Moabia. Al innegable alo li e a io de es os pá a os se suma el in e és que Mon al o sen ía po cues iones his ó icas, uniendo ambas disciplinas en un a án de p esen a sus imp esiones acompañadas de un halo de his o icidad. La caída de los Omeyas, la huida de no en a de ellos a Egip o, la cena con que los agasaja el Wali y su pos e io decapi ación, son na ados como p olegómeno de las a en u as que end á que i i Abde ahman po el no e de Á ica has a llega a e i o io peninsula . El u u o emi es p esen ado como un jo en de no able o aleza y as ucia, en cons an e huida de sus pe seguido es, has a que se encuen a con “embajado es de España” p es os a lle a lo a su eino y agasaja lo con zamb as y cañas 16 . Las cualidades enume adas po Mon al o an e io men e, a las que sumaba la habilidad de Abde ahman ompiendo cañas y el amo de las doncellas hacia él, lo con e ían a los ojos del li e a o ecua o iano en “el más cabal de los eyes muslímicos 16 La his o ia es á na ada po Mon al o en Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o (Es udios y selecciones de Gonzalo Zaldumbide). J. M. Cajica, México, pp. 189-191. 403 de España”, que hizo de Có doba “una ciudad an g ande y magní ica, que pocas hubo an magní icas y g andes” 17 . Es as obse aciones son cie as en pa e, pues Có doba llegó a con e i se en una de las mayo es ciudades de su iempo, pe o no sólo con el p ime o de los Abde ahmanes, sino ambién g acias al c ecimien o que expe imen ó con sus suceso es. De hecho, el máximo apogeo demog á ico se da á ya en época pos e io , con el cali a o. Así, hacia el año 1000, Có doba con aba con una población de 450.000 habi an es. 1. LA MEZQUITA DE CÓRDOBA La Mezqui a de Có doba es p esen ada po Juan Mon al o como la consumación de los anhelos de Abde ahman de “a en a hacia a ue a la magni icencia de su alma”, y de supe a en pe ección a las mezqui as de Damasco, Bagdad, Ispahán y los demás de O ien e 18 . Pa a ello, el esc i o ecua o iano p opo ciona unas ci as que p e enden apabulla al lec o an e la g andeza del monumen o. Así, enume a 1093 columnas de má mol (aunque ealmen e son 850, de má mol, jaspe y g ani o), 57 a cos (aunque en ealidad hay cen ena es), 4000 lámpa as de o o “suspendidas en las bó edas”, 19 pue as 19 , más unos gas os as uosos en esencias, pe umes y elemen os deco a i os, que no cuan i ica 20 . A es os da os cuan i a i os, añade o os de índole cuali a i a que eng andecen aún más el edi icio. En es e sen ido, Mon al o se ma a illa an e las bolas do adas que co onan las cúpulas (siendo de o o macizo la mayo de odas), los b ase os de pla a b uñida, las pue as de b once “de ma a illoso labo eo, lo eadas de ese o i- azul”… Especialmen e llama i a es pa a el ecua o iano la pue a p incipal, o ada de láminas de o o y más g andiosa que las demás, y “po ella en a Dios cuando se is e de 17 Idem, p. 191. 18 Idem, p. 191. 19 Debe de e e i se a las 19 pue as que comunican las na es in e io es con el pa io de los Na anjos, pues al ex e io iene o as 11 pue as, de ca ác e más monumen al. Véase E inghausen, Richa d y G aba , Oleg (1997): A e y A qui ec u a del Islam. 650-1250 (2ª edición). Ediciones Cá ed a, S.A., Mad id, p. 143. En la ac ualidad se conoce el a e de los Omeyas co dobeses más en p o undidad g acias a di e sos es udios que se han ealizado en los úl imos años. En e ellos des aca la exposición “El esplendo de los Omeyas co dobeses”, celeb ada en Medina Azaha a en 2001, y cuyo ca álogo en dos olúmenes cons i uyó un excepcional es ado de la cues ión sob e la dinas ía de los Omeyas. Véase AA. VV. (2001): El esplendo de los Omeyas co dobeses: la ci ilización musulmana de Eu opa Occiden al, dos olúmenes. Fundación El Legado Andalusí, G anada. 20 La p o usión de ci as que apabullan al lec o es u ilizada en más ocasiones po Mon al o pa a po encia su discu so de sup emacía del mundo hispanomusulmán. En o a ocasión enume a las doscien as mil casas, seiscien as mezqui as, cincuen a hospicios, ochen a escuelas y doscien os baños públicos de que disponía la Có doba islámica. Véase Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o…, op. ci ., p. 197. 404 pon í ice” 21 . Eso sí, aunque se ma a illa del a e islámico, su condición de c is iano y su a ilada pluma le hacen e e c í icas con a la eligión islámica, pues dice que el emplo, a la salida del “Ramazán”, es “digna del Dios que ado amos odos” (o sea, del Dios c is iano en su isión), “y digna de p o e a menos impos o que Mahoma, a quien es á consag ado” (cosa que no es cie a, pues en la época de Mon al o hacía muchos siglos que el emplo e a c is iano y es aba dedicado a San a Ma ía). Un elemen o esencial que Mon al o alo a del a e islámico es la sensación espacial y anímica que gene a, pues el ecua o iano encuen a en el in e io de la Mezqui a de Có doba odo un cúmulo de acica es pa a el júbilo de los sen idos, desde el aspec o in e io “ isueño” (sic) has a sono os y aleg es uidos. Todo ello hace que al en a en un edi icio islámico, el c eyen e se encuen e con un Dios “jo ial y bondadoso” 22 . Es os in e io es son, a sus ojos, muy di e en es a los c is ianos de las Ca ed ales de I alia y de la España goda (o sea, gó ica), pues és os gene an en el c eyen e una sensación de “de oción y p o unda is eza”. Sí que hace un comen a io ace ado el esc i o al di e encia el aspec o de los edi icios islámicos en e in e io y ex e io . Si los ex e io es son “hoscos, e un uñones, amenazan es”, no ocu e lo mismo con los in e io es, que como indicaba an es, son “ isueños, le es, amables” 23 . Mon al o se e ela como un obse ado agudísimo al e cómo es a con igu ación de espacios eligiosos se epi e en o os ci iles (que él c ee que son los o igina ios). El li e a o amba eño undamen a es a con igu ación palaciega en el deseo de los mona cas de in undi pa o al pueblo a a és de un monumen o eneb oso, mien as se ese an unos in e io es ag adables. Como ejemplo de ello ci a la Alhamb a de G anada y el Alcáza de Se illa. Pe o es e azonamien o iene algo de ingenuo, pues las casas islámicas (no sólo palacios, sino las del pueblo) se cons uyen de es a mane a, concen ando odo a án deco a i o y de lujo en el in e io , y no dejando al ex e io sino los anos de en ilación y en ada indispensables, y ocul ando ecuen emen e las pue as median e ing esos acodados, pa a gana de es e modo in imidad y escu a 24 . 21 Idem, p. 192. 22 Idem, p. 192. 23 Idem, pp. 192-193. 24 De hecho, Geo ges Ma çais explica en pa e la con igu ación de las achadas, desnudas y sob ias, con salien es de escaso elie e, g acias a la acción del sol, pues la escul u a de modelados delicados se acomoda ía mal a una luz en exceso abundan e. Véase Ma çais, Geo ges (1991): El a e musulmán (3ª edición). Ediciones Cá ed a, S.A., Mad id, p. 13. 405 deco a i o unía una his o ia singula , imp egnada de leyenda, que esul aba muy a ac i a pa a cualquie a ezado esc i o omán ico. La más amosa ciudad pala ina omeya de los al ededo es de Có doba me eció ambién el in e és li e a io de Mon al o. Medina Azaha a es p esen ada al lec o de El cosmopoli a como ob a del amo , edi icada po genios, pues el homb e no pudo ealiza las “columnas aé eas y umbados azulinos” a que alude el esc i o 46 . Lo que esul a ex año de es e ela o, sob e odo en un esc i o del siglo XIX, que alude al ha én del ey musulmán, es la omisión de cualquie e e encia a Zah a, la a o i a de Abde ahman III (o Al-Nasi ), quien dio nomb e a es a ciudad cons uida a pa i del año 936 d.C. 47 . También esul a ex aña la ausencia de comen a ios sob e la des ucción de la ciudad menos de un siglo después de se le an ada. Pue a del P ime Minis o en Medina Azaha a (Có doba). En compa ación con la Mezqui a, son escasas las e e encias que el au o p opo ciona sob e cues iones a qui ec ónicas y deco a i as de Medina Azaha a. Ello es 46 Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o…, op. ci ., p. 204. 47 Es a ciudad se i ía como esidencia, sede del gobie no y i ienda pa a el cali a y el nume oso pe sonal que lo odeaba. Véase Ba ucand, Ma ianne y Bedno z, Achim (1992): A qui ec u a islámica en Andalucía. Taschen, Colonia, p. 61. O os au o es no dudan en e e i la his o ia de Azaha a en elación a la cons ucción de la ciudad pala ina. Véase U anis, Kos as (2001): España. Sol y somb a…, op. ci ., pp. 142-143. 412 debido a que Mon al o no pudo conoce es a ciudad pala ina, pues se empezó a exca a en 1910, comenzándose po el no e y no habiéndose concluido oda ía las labo es de exca ación 48 . Po ello le in e esan más los elemen os his ó icos y de na u aleza. El esc i o ecua o iano u iliza elemen os desc ip i os que empa en an es e ela o con el de la Mezqui a. Así, se encuen an de nue o desc ipciones sines ésicas (“pa imen os sono os y a moniosos”) 49 . Pa a un ecua o iano de la sie a, se comp ende la sa is acción que encuen a en es os pa ajes escos, así como el gus o po las uen es del in e io del palacio, pues el clima se ano ecua o iano es esco, y el de Andalucía le esul a ía en exceso calu oso du an e los meses del es ío. Po ello, el descanso en es as salas, escas g acias a la inclusión en ellas de uen es de pó ido y o as pied as p eciosas, mien as se espi a el pe ume de las juncie as, se uel e una e ocación digna de inclui se en el ela o del li e a o 50 . Pe o más in e esan e pa a Mon al o que el p opio palacio pa ecen se las ce canías del mismo, pues es á odeado de bosques que el ecua o iano es udia con delec ación, obse ando la di e encia de lo a en e unos y o os, y ap eciando la di e encia de ex u as lumínicas po los dis in os á boles 51 . Asimismo, es digna de su ag ado la dis ibución de los di e en es á boles, unas eces simé ica y o as no, pe o gua dando una a monía que Mon al o ap ecia siemp e en el a e islámico. En medio de es os bosques es á el pabellón de Anasi (Abde ahmán III), como él lo llama. De nue o, Mon al o uel e a compa a a e islámico con mi ología clásica, al asemeja es a cons ucción a “la mansión de una ne eida enamo ada” que un buzo sacó ue a del ma y plan ó en el ja dín 52 . No queda án ahí las simili udes, pues al ce a el ela o, Mon al o compa a a los eyes islámicos con pe sonajes omanos. En es e caso, son Junio B u o y Tibe io los modelos clásicos de la ejecución de amilia es, como sucede á en Có doba con Abdala. Po o a pa e, el pabellón es luga p opicio pa a que 48 Ba ucand, Ma ianne y Bedno z, Achim (1992): A qui ec u a islámica en Andalucía…, op. ci ., p. 62. 49 Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o…, op. ci ., p. 204. 50 De en e odas las uen es, la más des acable es la de la sala del Cali a, ealizada en jaspe y co onada po un cisne de o o con una g an pe la a modo de ai ón (es o es, de penacho de plumas). Véase Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o…, op. ci ., p. 204. Exac amen e lo mismo le sucede al inglés Richa d Fo d en Se illa, cuyo e ano le esul a insopo ablemen e calu oso, y po ello ap ecia la escu a de los in e io es, en es e caso domés icos. Véanse sus imp esiones ecogidas en Albe ich, José (2000): Del Támesis al Guadalqui i . An ología de iaje os ingleses en la Se illa del siglo XIX (2ª Edición). Uni e sidad de Se illa, Se illa, p. 90. 51 Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o…, op. ci ., pp. 204-205. También se de iene en la auna que habi a es os bosques, delei ándose con el uelo de una ma iposa que, en unión o a ez con el mundo clásico, pod ía albe ga a Cleopa a, “si es e dad la ansmig ación de las almas”. 52 Idem, p. 205. 413 Mon al o alabe la belleza de las in eg an es del ha én del ey, así como su en ega al amo mien as “sus que idas añen los más blandos y olup uosos ins umen os”, ci ando la gui a a como ins umen o que más ápido llega al co azón. El ela o de las imp esiones de Mon al o sob e el a e hispanomusulmán se cie a como comienza: con unos pá a os sob e los homb es que impulsa on la cons ucción de los monumen os que abo da el ecua o iano. Además, es e ela o da pie al esc i o ecua o iano pa a glosa las desdichas del ey y de las muje es de su ha én. Ellas, po se escla as y no ene a quien ama , aunque engan a su al ededo odas las iquezas posibles. Él, po las dispu as en e sus dos hijos, Alhaken y Abdala, que aiciona á a su he mano po la he encia del ono y e mina á mue o a manos de su pad e. Po odo ello, Mon al o acaba su ela o de los monumen os islámicos y los eyes que los impulsa on des acando la elicidad del pas o y el campesino pob es y sin ambición po encima de la de los eyes 53 . La Mezqui a de Có doba y Medina Azaha a son el cen o del in e és de Juan Mon al o en el a e islámico español. No obs an e, no podía deja de lado la Alhamb a de G anada. En el P ospec o del Lib o I de su e is a El cosmopoli a, Mon al o hace e e encia a es e monumen al conjun o palaciego. Pe o no se á la belleza a qui ec ónica el mo i o de sus ecue dos, sino la subida hacia la colina “po el bosque en donde el uiseño suel a la oz di ina”, y donde “ esona án nues as pisadas en los p opios má moles que op imie on las plan as del ie o Aben Said y de la bella Saida” 54 . Asimismo, el Da o se á digno de mención pa a el esc i o ecua o iano, pues en él se e esca án las nin as, ol iendo a uni el mundo islámico con el clásico. De es e modo, se á muy de su ag ado pasa de la Alhamb a al Gene ali e a a esando el Da o “en una mañana de ab il, esca, pu a, con un sol esplandecien e y halagado ”. Como se ha is o en es e abajo, los esc i os de Juan Mon al o sob e el a e hispano-musulmán son uni a ios en cuan o a la conside ación que es e a e le me ecía. El análisis de sus esc i os e ela que la o mación en His o ia del A e del esc i o amba eño no e a muy ex ensa, si bien le pe mi ía hace cie os juicios ace ados en o no al a e hispanomusulmán. Las ealizaciones a ís icas de Al-Andalus son a ac i as pa a 53 Mon al o, Juan (1960): Juan Mon al o…, op. ci ., pp. 206-208. 54 Idem, p. 117. 414 el ecua o iano po ep esen a el summum del e inamien o, y po se ejemplos ex años a la a qui ec u a de su país (donde an sólo hay unos pocos ejemplos de a esonados mudéja es, alejados de la as uosidad islámica que se encuen a en Có doba). Es singula su a acción po es os dos monumen os, no cayendo en la más ópica seducción que la Alhamb a susci ó en e muchos u is as con empo áneos. Po o a pa e, es una cons an e la singula equipa ación de a e y cul u a islámicos con a e y cul u a clásicos, en con aposición a gó ico y ba oco como o mas más pe ec as de exp esión. Es as conside aciones, o muladas po un esc i o ame icano, son un es imonio cla o de la amplia o mación de Mon al o y si en pa a conoce mejo la men alidad de los li e a os omán icos y su a acción po el exo ismo de Andalucía, ejempli icado po el a e islámico conse ado en es a Comunidad. 415 BIBLIOGRAFÍA AA. VV. (2001): El esplendo de los Omeyas co dobeses: la ci ilización musulmana de Eu opa Occiden al, dos olúmenes. Fundación El Legado Andalusí, G anada. Albe ich, José (2000): Del Támesis al Guadalqui i . An ología de iaje os ingleses en la Se illa del siglo XIX (2ª Edición). Uni e sidad de Se illa, Se illa. Ande son Imbe , En ique (1948): El a e de la p osa de Juan Mon al o. El Colegio de México, México. Ba ucand, Ma ianne y Bedno z, Achim (1992): A qui ec u a islámica en Andalucía. Taschen, Colonia. Ca ión, Benjamín (1985): “P ólogo”. En Mon al o, J: Las Ca ilina ias. El Cosmopoli a. El Regene ado . Biblio eca Ayacucho, Ba celona, pp. IX-XXXVIII. 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