Devota novena en honor, culto y obsequio del Señor San Rafael Arcángel, especial custodio de la M.N. y M.L. Ciudad de Cordova... : dispuesta con peculiares y oportunas consideraciones
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! DEVOTA NOVENA EN HONOR, CULTO YOBSEQUIO DEL SEÑOR SAN RAFAEL ARCÁNGEL, V Especial Custodio de la M. N. y5?. L* Ciudad de Córdova, yPatrono de la Sagrada Religión del gran Padre de los Pobres el señor San Juan de Dios. DISPUESTA CON PECULIARES YOPORTUNAS CONSIDERACIONES Por el P. Fr. Liego José de Cádiz, del Orden de Menores Capuchinos de N. S. Padre San Francisco de la Provincia de la Inmaculada Concepción de nuestra Señora en los Reines de Andalucía,yMisionero Apostólico de ¡a Sagrada Congregación de tropa-, ganda Fide, REIMPRESO EN ECIJA : POR DON M. JOAQUIN CHAYES. DCCCXXV.
,Ego enim sum Raphaél Angelus, unus ex septem,qui astamus ante Dominum:::: Pax vobis,nolite timere. Lib. Tobia; cap. xii. vers. 15 et 17® -o9 ;Tií:• - Ego sum Raphaél,«raí cjc septem jlngelissanctis,qui assistimus., et con versamur ante claritatem Del. S. Ciprian. lib. de Moríalitate. p - * 5sum Raphaél,«raí ea* septem sanctis Angeiis. qui offerunt orationes £anotarían, et ingrediuntur in conspectu glories sancti. Gríecus. apud Calmet hxc.
(3) PRÓLOGO YADVERTENCIA AL QUE LEYERE. Nopuede negarse sin error, piadoso lector mió, la suma importancia de nuestra devoción álos Santos que reinan ya con Dios en la bienaventuranza; asi poique ella es un dogma ya definido en la santa Iglesia (a), como porque sus utilidades, que son átodos bien notorias, lo evidencian. Con ella renovamos precisamente la memoria de su santa vida, yde las heroicas virtudes con que se santificaron; ycotejándolas con nuestros vicios ycon nuestra desarieglada conducta, nos llenamos de rubor al vernos tan desemejantes, conocemos nuestros desaciertos, ynos excitamos ála detestación yenmienda del pecado. Con ella se nos recuerdan los exorbitantes premios con que son ya remuneradas sus buenas obras en el cielo; ynos hallamos interiormente movidos áimitarlos en la vir- (a) Concil. Trident. Sess. 2$
(4) tud, para hacernos dignos de su felicidad. Ycon ella por último nos acordamos de los grandes milagros que obra Dios por su intercesión en beneficio de sus devotos; ynos inclinamos áinvocarlos en nuestras necesidades, viendo cuanto pueden con el Señor, para que nos alcancen su remedio con la eficacia de sus ruegos. Es preciso pues que seamos ómuy ciegos, ódel infeliz número de los impíos, para dejar de conocer esta verdad, ópara negarla después que la Religión yla continuada esperiencia de muchos siglos nos la tiene hasta el convencimiento demostrada. Es innegable que Dios en ellos nos ha puesto la protección yel egemplo (a): éste para que lo imitemos, yaquella para que implorándolos en la tribulación, nos patrocinen. Esto, que en todos los Santos es común, guardada entre ellos la debida proporción, según que es mayor óme- nor su respectivo mérito en la divina ^presencia, porque no todos en ella son (a) S. Bernardus Serm. 2. de Sancto Victore. núm.. 1.
iguales (a): es sin duda mas digno de nuestras atenciones en los Santos Angeles, ya porque su naturaleza excede en mucho ála humana, yya porque sus altos ministerios nos lo exigen. Estos se reducen ádos: el uno de Asistentes al solio de la infinita Magestad de nuestro Criador: yel otro de Ministrantes óegecutores de la voluntad, decretos ydisposiciones del Altísimo (b). Mas no creamos que estos nombres nos declaran precisamente la Esencia óel Ser constitutivo de su naturaleza. Ellos ylos respectivos ásus nueve Coros, lo son no de ésta, sí del respectivo oficio áque Dios los tiene destinados (c). Por lo que ellos son en sí, ypor lo mucho que les debemos, son acreedores ánuestro amor, ánuestra gratitud yánuestras veneraciones. Empero lo son con mayor motivo ycon justa preferencia aquellos que ópor lo superior de su dignidad, ópor lo mas (a) Matth. XIII. 8. et i. Corlnth. ij. 41, (b) S. Thom. i. q. 112'» art. 3. in Corp. (c) S. Gregor. Homil. 34, in Evang. es Sanco Thom. 1. q. 110, art, 1, ad. 3, ad fin, .
í12) MOTA. Cuando se hiciere por muchos juntos esta Novena, sea uno solo el que lea seguida ydevotamente las oraciones, sin que los demas repitan ;porque esta repetición cansa, molesta, yes causa de distracción yde confusión. Basta que los que oyen, acompañen con la atención ycon la intención al que las va leyendo: como sucede en las oraciones del Oficio Divino cuando se reza en comunidad. I
ALABADA SEA LA SANTISIMA TRINIDAD, DIA PRIMERO. Zín este día para proporcionarnos ála protección del señor San Rafael, yáconseguir lo que en esta Novena le pidiéremos, será el ejercicio confesar ycomulgar devotamente; yademas el visitar óel dar una limosna áun pobre enfermo. Todos los dias se dará principio persignándose,yhaciendo el común acto de Contrición con reflexión,ycon toda la verdad del alma :arrodillándose prime - ro delante de la Imagen del Santo Arcángel, para excitarse mas ádevoción. Después,si tuviere oportunidad para ello,podrá leer la siguiente CONSIDERACION. Ei Señor San Rafael es llamado por excelencia MédicoyMedicina de Dios. Nos enseña la virtud de la Obediencia. Su devoción es medio para conseguir
(*4 ) del Señor la salud yel remedio en las necesidades temporales. Angelus autem Domini descendebat secundum tempus in piscinam,et movebatur aqua,et qui prior descendisset in piscinam post motionem aqnce, sanus fiebat áquacumque detinebatur infirmitate. Joan. V. 4. Misit me Dominas ut curarem te, Tub. XII. 14. PUNTO PRIMERO. Considera, alma devota, que una de las mas singulares excelencias del señor San Rafael Arcángel, ycon la que se nos dá mas áentender su grandeza ysu soberanía delante del Señor, es la de ser el Médico, yla Medicina de idios-, porque esta es la interpretación, yoído el significado de su grande y misterioso nombre. Este es entre todos el alto yrecomendable ministerio áque el T< dopoderoso le tiene destinado. Este en el que gustosísimo ycon generosidad se ocupa de continuo. Yeste el que le honra ylo distingue entre los siete mas
altos ysoberanos Espíritus que incensantemente asisten como lámparas refulgentísimas delante del excelso trono de la suprema Magestad de su divino Ciiador. Por él debemos todos reconocerle como instrumento yministro de nuestra corporal yespiritual salud, para honrarle agradecidos con nuestros religiosos cultos, ypara publicar en todo tiempo sus justas alabanzas. Dios ha querido ser por su medio, conocido por grande yadmirable en los cielos yea la tierra; ydispuso, que él fuese aquel Angel prodigioso, que descendiendo ála probática piscina de Jerusalen en el dia óen los dias de cada año por su Magestad determinados, diese milagrosamente la salud áun enfermo con el pron- to movimiento de sus aguas (a), seguí» que en el santo Evangelio se nos refiere. Pondera bien aquí de cuanto honor es para el Querúbico Príncipe este misterioso significado de su glorioso nombre, por lo que en él ypor él se ase- (a) Alapide, et Calmet in Cap. V. ver*. 4< Joan.
(i6) meja al verdadero Sol de Justicia nuestro Señor Jesucristo, de quien nos anunció mucho antes un Profeta, que cuando naciese hecho hombre por nosotros, nos traería la apetecida salud en las místicas alas de su liberal beneficencia (a). Este infalible vaticinio se vió después puntualmente verificado ycumplido en el mismo Señor, que por el inmenso amor que nos tenia yque nos tiene, se dignó hacerse yapellidarse nuestro Médico (b) ynuestra medicina para el remedio universal de todas nuestras dolencias (c). Infiere de aqui cuan eminente es su dignidad, cuan señalado su mérito, ycuan poderosa su intercesión para con Dios. Ypues su Magestad nos manda que honremos al médico de la tierra, asi porque es hechura suya, como por la necesidad que de él tenemos en nuestras enfermedades corporales (d ): conoce cuan- to mas debes honrar al Médico que (a) Malach. IV. 2. (b) Marc. II. 17. et Luc, IV. 23, (c) Eccles. VI. 16. (d) Eccles. XXXVIII. 1.
nos es dado del cielo el señor San Rafael; ysaca por fruto de esta consideración el ser su particular devoto, de tal modo, que lo acredites con las obras, singularmente con las de aprender y practicar las virtudes que él te enseña. PUNTO SEGUNDO. Considera cuan alta es, ycuan recomendable la instrucción que el Santísimo Arcángel nos dá con sus palabras ycon sus obras sobre la grande ynecesaria virtud de la Obediencia. El dió admirables documentos de ella álos dos Santos Tobías, ypor su medio los dió también áotros, para que obedeciesen áDios yá sus respectivos superiores. El fué uno de los primeros ymas esforzados Espíritus Angélicos, que unido ásu principal caudillo el Señor San Miguel, hizo frente y se opuso álos soberbios intentos del rebelde lucifer yde sus ángeles malos, .que desobedientes ásu Criador, pretendieron violar los fueros mas sagrados de su soberano dominio (a). Yél coa (a) S. Vicente Ferrer citado por el P. Bq- a
(r8) tiechos repetidos nos ha dado los egemplos mas heroicos de esta preciosísima virtud, según que en la historia de Tobías yen otros muchos sucesos memorables de las divinas yhumanas letras se nos hace patentemente manifiesto. Bástanos para creerlo asi, saber que él es uno de aquellos siete Angeles supremos inmediatos al trono de la infinita Magostad, deputados para la pronta egecucion de sus órdenes yde sus decretos para el gobierno del Universo (a); yque se tiene por cierto que él fuese aquel Angel, que atento ála voluntad del Señor, bajaba con presteza ámover las aguas de la piscina para la salud de un enfermo. Pondera bien yreflexiona en cuan- to debes tener la obediencia, ycuan- to te corresponde el practicarla, si deseas con verdad la protección yel favor del obedientísimo Arcángel el señor San Rafael. Este, asi como se declara fiel compañero yconductor de los obenafe en su obra Títulos yexcelencias del señor S. Rafael Cap. XX. §4. fol. 174. *(a) Tob. XII. ij.
{*9) dientes, asi se manifiesta contrario yene* migo de los desobedientes, que tercos y contumaces se niegan árendir su voluntad al juicio yála determinación de sus mayores. La inobediencia es 'la causa primordial de cuantos males venfermedades padecemos, desde que incurrieron en ella nuestros primeros padres, yde los que solo puede curarnos la obediencia con que áDios, ypor él ásus criaturas tratemos de someternos, como efectivamente nos curó ya con la suya nuestro Redentor yMaestro Jesucristo, (a) hasta abrirnos con ella las puertas del Cielo, que por muchos siglos nos tuvo cerradas la primera desobediencia de los hombres. Colige de aquí cuan enorme es ycuan perjudicial este pecado: cuan importante nos es, ycuan precisa la obediencia; ysaca por fruto una firme determinación de imitar el singular egemplo que de ella nos dan no solo los Angeles, mas también el Señor yRey de los Angeles; porque de lo contrario no podrás obtener de (a) Román. V. ij)«
(20 ) éste sus divines bendiciones, ni la salvación eterna de tu alma (a), ni aun tal vez el favor del Santo Arcángel, que tan- to necesitas para el remedio de tus males. PUNTO TERCERO. Considera ademas de esto las diferentes ynotables utilidades que de la verdadera devoción al señor San Rafael se siguen, ylos grandes bienes que por ella podemos conseguir dei Todopoderoso. Entre otros es muy recomendable la de alcanzar la salud y el remedio de las demas necesidades temporales,que suelen en esta vida molestarnos. Para esto como Médico y Medicina de Dios es enviado por él á aquellos enfermos áquienes se digna concederles la salud, para que sea el ministro de su curación (b): de suerte que siempre que el Señor le hace á alguno este grande beneficio, se entien- (a) Deuteron. XI. 28. (b) S. Hieronim. apud Alapide in Cap. III. vers. 2¡. Tobire.
(2I> de que es comisionado para ello nuestro Santo Arcángel. Este es el motivo por que la Santa Iglesia le apellida Médico de nuestra salud (a), yporque tiene por cierto nuestra piedad, que no solo fue enviado para que curase la ceguedad corporal del santo anciano Tobías (b), y la enfermedad del primero, que se arrojaba álas aguas de la probática piscina, después que él las movía ;mas también que lo fué para que curase áJob de sus llagas, de sus heridas áHeliodoro, ytal vez de las mordeduras de las serpientes álos Israelitas en el desierto: como efectivamente lo fué para que sanase al glorioso Mártir San Pedro de Verona y áotros muchos Santos yafligidos enfermos, que las historias fidedignas nos refieren. Esto que hace para socorrernos en las enfermedades, puede igualmente hacerlo para favorecernos en las demas adversidades yquebrantos de esta vida presente. Asi lo esperimentaton las fa- .(a) Ecclesia in Offic. S. Michael. Archang. in hymn. ad Laudes. (b) Tob. XII. 14.
(20) uno por el remedio de su especial necesidad: ymuy particularmente por Jas necesidades de la Santa Iglesia,por las de nuestra Católica Monarquía,por las del pueblo en que nos hallamos,ypor cuantas se nos hayan encomendado: se rezarán por el orden siguiente: I. Tu excelencia es peregrina £o los orbes celestiales, Por ser de Dios en mis males £1 Médico yMedicina. Padre nuestro &c. IT. En la Iglesia Militante No se duda que en el cielo Os es dado el ser consuelo Del enfermo ycaminante. Padre nuestro &c. III. Contra el poder infernal Tu prepotencia es mas fuerte: Líbranos en vida ymuerte Del pecado yde su mal. Padre nuestro &c. Todos por tu intercesión De Dios el bien esperamos;
(29) Haced pues que consigamos Su gracia yla salvación. •jr. Ruega por nosotros, Rafael santísimo. Para que dignos seamos de las promesas de Cristo. ORACION PARA CONCLUIR TODOS LOS DIAS. Dulcísimo Jesús, mi Padre, mi Dios ymi Redentor amabilísimo, de quien ypor quien pedimos yesperamos todos los bienes en la vida, en la muerte y en la eternidad. Inmortal Rey de los siglos, áquien sirven los Angeles, rbedecen los Arcángeles, yse es rinden los Tronos: las Dominaciones adoran, 1( sPrincipados veneran, ytemen las Potestades: las Virtudes alaban, bendicen los Querubines, ylos Serafines intensamente aman. Cordero inmaculado de Dios, que quita los pecados del mundo, ante quien se postran con suma reverencia aquellos soberanos espíritus <jue llevan en sus manos el orbe, yá
(3°) quien continuamente asisten, ámanera de otros tantos ojos óvigilantísimas centinelas, aquellos siete supremos Angeles del cielo, áquienes teneis particularmente encomendado el cuidado del universo, la vigilante asistencia ávuestra Esposa la Santa Iglesia, lo protección de los justos, la ruina de los malos, yla asistencia ávuestros redimidos (a). Yo os suplico humildemente Salvador mió santísimo, que pues el señor San Rafael Arcángel es uno de ios primeros de estos siete Príncipes celestiales, al que particularmente habéis honrado con el alto honor de que haga en alguna ocasión vuestras veces, represente vuestra persona, ydistribuya vuestros favores álos mortales, haciéndolo como un Vice-Dios sobre la tierra, para que por sus ruegos puedan conseguir todos algún bien, los pecadores su conversión, ios justos sn perseverancia, los enfermos su salud, los agonizantes vuestros auxilios, ytodos la salvación eterna de sus almas, (a) Apoca!. V- 6. Vide Alapide etCalmet tic.
si de ellos se aprovechan, ysus culpa* no lo desmerecen; que me concedáis benigno por su poderosa intercesión y por vuestros infinitos merecimientos que yo haga en tiempo penitencia de mis pecados, que cumpla fielmente con las obligaciones de cristiano yde mi estado, que logre el especial favor que os pido en esta Novena, si fuere de vuestro divino beneplácito, que en la vida y en la muerte me asistáis con vuestra gracia, yque después os vea yos alabe en vuestra gloria, donde con el Padre, yel Espíritu Santo vives yreinas Dios por todos los siglos de los siglos. Amen. Concluida esta oración se rezará una. Salve ála Reina de ¡os Angeles María Santísima nuestra Señora,pidiéndola, que nos alcance de Dios con sus ruegos el fruto de esta Novena,el alivio ydescanso de las benditas Alnas del Purgatorio ;yque se digne asistirnos en la hora terrible de nuestra muerte. El que quiera podrá decir algunos de los Gozos que se ponen al fin-, y acabar con la antífona,versículo jt
(32 ) ícración del Santo Arcángel,que en latín vá puesta después de todo. DIA SEGUNDO. ]Sste dia para egercitar en algo la Justicia,yproporcionarnos ála protección del señor San Rafael,será el ejercicio,poner especial cuidado en domellar el genio,yen mortificar la pasión dominante,que es aquella en que somos mas defectuosos. Ala hora competente arrodillado delante de la Imagen del Santo Arcángefy antecediendo las comunes preparaciones ,leerá la siguiente CONSIDERACION. El señor San Rafael es un Vice-Dio$ en ¿a tierra para el castigo yla enmienda de los pecadores. Nos enseña la virtud de la justicia. Su devoción es medio para que el pecador se convierta ápenitencia. Raphael Angelus di - xit ::: Ego sum Azarias Ananice tnag- ni filius. Tob. V. vers. 17. et 18.
(33 ), PUNTO PRIMERO. Considera, alma, esta rara ysingular excelencia del Santo Arcágel en ser como un Vice-Dios en la tierra, ya para el castigo, yya para la enmienda de los pecadores. El fué uno de aquellos tres Angeles que se aparecieron al Patriarca Abraham en el valle de Mambre, representando el altísimo misterio de la Santísima Trinidad, de cuyas tres divinas Personas él representaba la del Eterno Espíritu Santo (a). El fué uno de los dos, que de allí pasaron áSodoma, para destruirla con fuego del cielo con las demas ciudades nefandas, en justo castigo de sus obscenísimas horrendas culpas (b), Yél fué según el parecer de algunos sábios Escritores, uno de aquellos tres Angeles, que de un modo visible castigaron al sacrilego Heliodoro (c); y (al Genes, XVIII, 2. Vide Lyram, Alapide, et Tirin. hic. (b) Alapide in Genes. XIX. 1, (c)El P, Bonafe lib. 2. cap, yi, §. 8, 3 L
(34 ) el que pasó ácuchillo los ciento y ochenta ycinco mil soldados del blasfemo Sennacherib (a). Como también que él fué aquel Angel que luchó una coche con Jacob, yque le hirió para derribarlo (b): cuya lucha en el sentido místico figuraba la injusta guerra que hacemos áDios los pecadores con nuestras culpas. Mas este mismo que celando el honor de Dios es egecutor de su justicia en el castigo de los pecadores, los trata con tanta misericordia, que se Vale alguna vez del castigo para su conversión ysu enmienda. Asi se vió, que cuando castigó áHeliodoro fué para que cesase en su pecado: que el destruir á Peotápoli fué después de haber exci tado ápenitencia ásus vecinos, yque si hirió áJacob fué para darle su bendición, ypara hacerle otros señalados beneficios, los cuales significaban los que hace el Señor áios pecadores arrepentidos. Pondera bien aqui la excelencia de (aj Bonáfelib. i. cap. ¡V. §. 5. ^b) Idem lib. 1.cap. XI. §. >.
este Santísimo Arcángel en hacer las veces de Dios, hablando ycomunicando con los hombres, como si en la realidad lo fuese. No lo estrañes: porque en los tiempos que antecedieron álos de la Ley de gracia en que ahor3 vivimos, nunca por sí, ysiempre por medio de sus Angeles se manifestaba el Señor ásus amigos. Ni fué sola ocasión en que se manifestó áAbraham, la en que el señor San Rafael se ha aparecido representando la Persona del Espíritu Santo; porque también se cree, que en iguales términos se le manifestó áMoisés en el monte Horeb, yála Santísima Virgen María nuestra Señora en el gran Misterio de su admirable Anunciación, antes que el Soberano Divino Espíritu obrase en la Santísima Señora el inefable portento de la Encarnación del Eterno Verbo en sus virginales purísimas entrañas, (a) Ysiendo esto asi, se deja ver cuan grande es, ycuan inefable esta prerrogativa que tanto lo ennoblece. Adía) Bonafe lib. i. cap. III. §. 3. ycap. XI. §.4.
(3«‘) ..vierte que él mismo nos la dá en cier- to modo áconocer en lo que dijo áTobías :que él era s.Izarías hijo del grande Ananías. Porque Azarías quiere decir auxilo de Dios ;yAnanías es lo mismo que gracia ódon de Dios (a), que es uno de los misteriosos nombres que se atribuyen, ycon que alguna vez nombramos al Espíritu Santo (b). Por esto, diciendo que él era Azarías hijo del grande Ananías, fué como significarnos, que él era un auxilio de la divina Gracia,oun don de su diestra soberana,que como un agente suyo se manifestaba álos mortales para asi favorecerlos. Admírate de tan singular prerrogativa, ysaca por fruto á egemplo de Tobías (c), el ocuparte en el amor, en el respeto yla alabanza del Santo Príncipe, yel poner todos tus asuntos ycuidados bajo de su protección yde su amparo como él lo hizo. (aj Calmet, Alapide, Tirin. &c. Me. (b) Qui dieetis Paraclitus: Altissimi Donum Dei. Ecclesia in hymn. Veni Creatcr &c. (c) Ex magno genere es tu. Tob. V. 15.
PUNTO SEGUNDO. Considera lo que sobre la virtud de la justicia nos enseña el señor San Rafael, asi en cuanto ella dice orden al progimo, como en cuanto al propio sugeto corresponde. De la primera nos instruye en la persona del joven Tobías, ya cuando le aconseja la piedad que debía observar con sus padres: ya cuando le persuade la conducta que le correspondía guardar con su pariente Ragiiel; yya cuando le amonesta sobre el modo con que habia de tratar su casamiento con Sara hija de Ragüel, ycuanto en él era preciso practicar. De ella también nos instruye en el hecho de haber tomado á su cargo la cobranza de una crecida suma de dinero, de que Gabelo Israelita y vecino de la Ciudad de Ragés, entre los Medos, era deudor al Santo anciano Tobías, de quien la habia recibido prestada; pues fué ásu casa, yentregándole la Escritura de este empréstito, recibió de él la cantidad de que áTobías era deudor. De la segunda espe-
.(44 ) dignidad, grande en el poder, ygrande en la beneficencia con los necesitados. Yvos sois sublime en los altos ministerios para que os tiene Dios escogido: sublime por los importantes fines áque se ha dignado destinaros para que nos enseñéis áobrar la verdadera Justicia ;y sublime por los beneficios, gracias yfavores, que como ásu Fice-Dios en el mundo, os concede que hagais ávuestros verdaderos devotos. Yo por lo tanto, humildemente os ruego, por estas vuestras singulares prerrogativas, por las que significasteis en el nombre de Azarías, para denotar que sois un auxilio del Señor, ó un especial don de su gracia, ypor la que os es dada para traer los pecadores áverdadera penitencia,que me alcancéis de su Divina Magestad los poderosos auxilios de su gracia, junto con la docilidad de corazón para aprovecharme de ellos, ypara hacer frutos dignos de penitencia, con que consiga el perdón de mis pecados, la enmienda de mi mala vida, la justicia ysantificación de mi alma, el favor particular, si me conviene, que por vuestro medio pido en esta Novena^
(45 ) yque después de una santa muerte le goce eternamente en el cielo. Amen. Ahora se rezan los tres Padre núes* trosyAve Marías gloriados ;ytoda ¡o demas como en el primer dia. DIA TERCERO. ]& ste dia para acostumbrarnos ála presencia de Dios,ypara proporcionarnos con ella ála gracia de nuestra justificación, será el ejercicio hacerlo todo, y obrar con tal circunspección,aun en lo oculto, como si verdaderamente viésemos al Señor que nos está mirando. Llegada la hora acostumbrada, y precediendo las comunes preparaciones, leerá la siguiente CONSIDERACION. El señor San Rafael es uno de los Asistentes mas inmediatos ála Divina Magestad. Nos enseña la importante virtud de la Presencia de Dios. Su devoción es medio para preservarnos del rigor de la divina Justicia, Y
(4^) Ego enim sum Raphael Angelus, unus ex septem, qui astamus ante Dominum. Tob. XII. 15. PUNTO PRIMERO. Considera la excelente prerrogativa del señor San Rafael, por ser entre los siete Arcángeles piimerosuno de los mas inmediatos al trono de la infinita Magestad de Dios. Estos son aquellos que vio el Evangelista San Juan en su Apocalip- si, que lucian en la divina presencia al modo de siete lámparas refulgentisimas. (a) Son los que en forma de siete ojos (como los vió también el Profeta Zacarías) (b), yen figura de siete puntas óastas se le manifestaron en el Cordero de Dios, que estaba enmedio del trono (c). Yson los que ámanera de siete lucidísimas estrellas tenia en su mano aquel gran personage parecido al Hijo de Dios, que se le apareció, yque le reveló los pro- (a) Apocalipsi IV. (b) Zachat. 111. 9.Alapide hic. (c) Apocal. V. 6.
fundos arcanos de aquel sagrado Libro, (a) De estos es el tercero nuestro Santo Arcángel, como inmediato álos dos primeros el señor San Miguel yel señor San Gabriel. Lo es asimismo de aquellos cuatro Querubines, que en la semejanza de misteriosos animales conducían el portentoso carro ytrono verdadero de aquella gran Magestad,que con inmensa gloria se dejó ver de Ezequiel (b). Yes por último uno de los Serafines que vió Isaías inmediatos áel excelso elevado solio del Señor (c). Todo esto junto coa asegurársenos que él es de la tercera mas alta Gerarquía, ydel supremo Coro, que es el de los Serafines (d), nos convence de que él es uno de los mas inmediatos al Señor. Pero nos lo persuade sobre todo el irrefragable testimonio del mismo Santo Príncipe, que dijo áTobías: To soy Rafael Angel, (a) Apocal. III. i. Calmen Alap’de fie. (b) Ezechiel I. ávers. Vide Alapide hic, et Bonafe lib. i. cap. 8. §. 2. i(c) Isaías VI. 2. Bonafe lib. 1. cap IX. §. S» (d) Alapide in cap. 111 .vers. 25. Tobías. -
(48 ) uno de los siete que asistimos delante del Señor, Pondera bien que esta espresion denota no solo que goza de la bienaventurada vista ypresencia de Dios, como los otros Angeles del cielo, mas también una cierta singular preeminencia en su dignidad yministerio (a), que *uos lo da áconocer por uno de los mas principales espíritus de aquella Corte soberana, de los mas inmediatos, mas favorecidos, ymas familiares del Señor, aun entre los que tiene y le asisten mas de cerca. Admírate de tan señalada prerrogativa, gozoso de que Dios le haya sublimado tanto. Acabale porque asi lo ha hecho, ypor que te lo ha dado para que sea tu Protector, si tú lo quieres. Agradécele este favor tan señalado, ysaca de él /por fruto el dedicarte ásu culto yásu obsequio cuanto puedas, para merecer su protección en todo tiempo, singue larmente en la muerte, (a) Toletus in cap. I. Lucse. apud Alapidf in cap. XII. vers. 15. Tobhe in fine.
(49 ) PUNTO SEGUNDO. Considera que en esta excelencia del Santo Arcángel se nos recomienda en cierto modo el importante ejercicio de la presencia de Dios. Esta es una cuidadosa atención del alma ásu Criador, creyéndole siempre presente como un testigo individual yperenne aun de sus mas ocultos pensamientos. De ella resulta el cuidado de no ofenderle, la fidelidad en servirle, yel esmero en agradarle con obras, palabras ypensamientos. Puede servirte de egemplo yde instrucción para su práctica lo que en las referidas palabras nos da áentender el mismo Santo Príncipe. Porque asegurándonos que asiste delante del Señor, nos dice, que asiste en su presencia, amándole sin distracción, alabándole sin cesar, y gozándole sin intermisión :que asiste mirándole de continuo, conociéndole con claridad, yagradándole con temor: y que asiste atento siempre ásu voluntad, pronto para su egecucion, ydispuesto y preparado para todo cuanto le mande; 4 t
(5°) porque asiste allí como ministro suyo, como agente de los hombres, ycomo encargado del gran negocio del honor de su Magostad ydel bien de sus redimidos (a). Esta es aquella comida yaquella bebida para nosotros invisible ydesconocida, de que él usa, ycon la que dijo que se sustentaba en el cielo (b). De esta misma, guardada la debida proporción, puedes tú, si quieres, alimentarte ó sustentarte en la tierra, aplicándote á dirigir áhonra ygloria de tu Criador todas tus obras yacciones, aun las mas pequeñas, ordinarias éindiferentes. Pondera atentamente la suma importancia de este recomendable ejercicio. Porque él es causa de la devoción, motivo de la piedad, yfomento déla virtud: él es origen de los santos deseos, principio de las buenas obras, y raiz de todo buen proceder: yél es de quien dimana la modestia, quien conserva la humildad, ypor quien se con- (a) Alapide in Cap. XII. vers. ij. Tobi» per tot. (b) Tob. XII, ig. Alapide hic.
(sO serva la rectitud en ti corazón, la limpieza en la conciencia, yen el interior la paz. Con él se adquiere el amor á Dios, se evitan sus ofensas, yse conserva la gracia. Con él es fácil la mortificación, son dulces los trabajos, yel padecer es gustoso: ycon él la perseverancia es cierta, la muerte es santa, yla salvación segura. El por último es un medio oportunísimo para caminar ála perfección, yaun para llegar áella (a). De su falta resulta el pervertirnos en los camines de nuestras costumbres (b), el precipitarnos en todo genero de culpas, yel esponer nuestra salvación áun manifies- to riesgo de perderla. Esta falta en suma es un olvido de Dios, uno de los pecados con que mas se le ofende, sobre que se reflexiona muy poco, ypor el que le dejan de temer los pecadores (c), (a) Atribula coram me, et esto perfectus. Gen. XVII. i. (b) Non est Deus in conspectu ejus: inquinarse sunt viae illius in omni tempore. Psalm. IX. 26. (c) Tot,et tam magna mala, pacem appellant::: De¡ immemoratio. Sapient. XIV. 2a. et 26,
(52 ) Terne tú el caer en semejante crimen, y para preservarte de él saca por fruto una eficaz resolución de acostumbrarte al ejercicio de esta presencia de Dios, haciendo todas las cosas, ypensando siempre como si materialmente le estuviese mirando: pues la fé te enseña que él mira ypenetra aun lo mas escondido de tu corazón (a). PUNTO TERCERO. -Considera que la devoción al señor S. Rafael es medio para alcanzar de Dios muchos ymuy grandes fovores: yentre otros el de preservarnos en alguna ocasión de esperimentar los rigores de su divina justicia, que por nuestros pecados merecemos. Algunos discurren, no sin fundamento, que aquel Angel de quien nos dice Ezequiel que por orden de Dios señaló con la misteriosa señal del Tau las frentes de los que vivían en Jerusalen, y se ocupaban en llorar las culpas de aquel pueblo, era nuestro santo ybendito (a) i. Reg. XVI. 7- Psalm. VII. u. x
Arcángel (a). Ysiendo esto asi, se nos da bien 4entender, no solo que es poderoso para conseguirnos del Señor nuestra conversión ypenitenciabas que lo es igualmente para que aquellos por quienes él aboga éintercede dejen alguna vez de esperimentar el rigor de la divina justicia, -en el justo castigo que por sus maldades merecían. La clemencia, que es tan propia en los Angeles del cielo, yla caritativa conmiseración con que nos miran álos pecadores, es propísima, eminentísima ymuy sobresaliente en el señor San Rafael, tanto cuanto es lo que en dignidad, gracia yperfección se aventaja álos demas: yasi es mayor su actividad ysu eficacia para interceder por nosotros, ymayor su valimiento con la Divina Magestad para mitigar sus justas iras en la ocasión de castigarnos, como lo tiene no en sola una ocasión esperimentado la afortunada Ciudad de Córdova, que por esto le venera por su especial Custodio yProtector. Pondera cuan apreciable nos debe (a) Bonafe lib. II. Cap. 7. §. 1. &c.
,(6o) Santo joven Tobías en su dilatado viaje, asegurándole primero que tenia muy trillados todos aquellos caminos por donde él había de caminar (a). Pondera la dignación de este Príncipe soberano, en el humilde, oficioso y caritativo ministerio de asistir álos hombres en sus peregrinaciones yviajes, sin desdeñarse de servirles por mas abatidos ypobres que ellos sean. Es la voluntad de Dios álo que para esto atiende; ycomo su beneficencia es tanta, nada omite de cuanto para nuestro bien conoce que es necesario, siendo del divino beneplácito. Por esto acompañó muchos dias y aun años por el. desierto áSan Macario Romano, ylo encaminó por aquellas incultas soledades, preservándolo de grandes peligros, ydirigiéndolo con seguridad al destino que Dios le tenia ya señalado (b). Por esto se apareció áun devoto peregrino, ylo libertó (a) Omnia itinera ejus frequenter ambulavi. Tob. V. 8. (b) Vita: Patr. lib. I. Vita S- Macar. Román. cap. xyin.
(6t) de los ladrones que lo perseguían, en la ocasión que caminaba áSantiago de Galicia ávisitar el Sepulcro de aquel sagrado Apóstol (a). Ypor esto se ha dejado ver en otras mil ocasiones protegiendo yamparando áles viajeros yálos navegantes que en alguna tribulación lo han invocado. Admirate de esta generosa prontitud con que suele prestarse fácil al remedio de esta gra- ve necesidad. Alégrate de que asi sea: da gracias al Señor por este señalado beneficio: yaunque no seas de los que navegan, ni de los que caminan, sigue no obstante la instrucción práctica que te da la Santa Iglesia de encomendar al Santo Arcángel la guia, protección yfelicidad de todos ellos (b): acordándote de que como viador que eres caminas ála eternidad, ynecesitas mucho de su favor yde su amparo para no perderte. .(a) Petras de Natalib. apud Bonafe lib. II. cap. XII. §. 4. ^b) Bonafe lib. I. cap. XV. §. J.
(62) PUNTO SEGUNDO. Considera la grande caridad que el seflor San Rafael en este yen otros oficiosos ministerios con los hombres nos demuestra. Acuérdate aquí de todo lo que hizo en las casas de Loth, de Ragüel y de Tobías. Trae ála memoria cuanto hizo con los Hebreos en Egipto, cuanto practicó con ellos mientras que caminaron por el desierto, ycuanto egecutó después ásu favor en la tierra prometida, conservándoles la salud, preservándolos de enfermedades, ylibrándolos de mil peligros (a). Yten presente los muchos ysingulares favores que por su medio ha dispensado el Señor álos mortales; yconocerás la ardiente caridad con que los ama. Esta se deja ver en la prodigiosa curación de San Martin Obispo Turonense (b): en las muchas veces que se apareció al glorioso Padre de los pobres el señor San Juan de Dios, ayudándole ácuiar, áservir y (a) Bonafe cap. XVII. §. y6. (b) Idem ibid. iib. II. cap. 1. §• a.
áconsolar álos enfermos: yen la aparición hecha en Córdova al venerable Padre Andrés de las Roelas para beneficio de esta afortunadísima Ciudad. No solo con los enfermos ycaminantes es activa yferviente su caridad, lo es también y se estiende al socorro de todas las necesidades, tanto temporales, cuanto espirituales que en esta vida nos afligen. Pero es sobre todo la que tiene yejercita coa las almas para que no se pierdan, procurando sin cesar la reducción de los infieles yde los incrédulos: la conversión de los pecadores: la perseverancia de los justos yla salvación de todos. Pondera dignamente este tan señalado egemplo por lo mucho áque se estiende, por lo incansable de su solicitud, ypor lo incesante de su ejercicio. Repara que no hay acto de caridad, ni obra alguna de misericordia, asi corporal, como espiritual de la que no nos haya instruido con palabras ó con egemplos, yadvierte que en esto mismo nos convence de la importancia ynecesidad de esta virtud, asi para obtener de Dios sus especiales favores,
(<4) como para conseguir su misericordia y la vida eterna. Reflexiona bien sobre lo que dijo el Santo Tobías, tratando de la limosna yde las demas obras de misericordia en que se habia ejercitado (a); ysobre lo que se sabe haber dicho á otros siervos de Dios, en ocasión ócoa motivo semejante, yhallarás que su caridad con nosotros es verdaderamente rara, grande y. singular. Imítale en ella, aprende bien sus lecciones, yresuélvete ásacar de ellas el interesante fruto de su práctica, ya porque con la de esta sola virtud darás el lleno que se nos exige áley santa del Señor (b); yya porque con ella te proporcionarás mejor como Tobías para la protección del Santo Arcángel (c). PUNTO TERCERO. •Considera que la elección de estado es sin duda alguna uno de los asuntos (a) Tob. XII. ávers. 8 . (b) Ad Román. XIII. 8. (c) Tob. XII. 12 .
(<S$) de la mayor entidad de cuantos en la vida nos ocurren. El tomar estado ha de ser precisamente como un medio para servir áDios, para santificarnos con el desempeño de sus obligaciones, ypara asegurar el logro de nuestra eterna salvación, la cual pende en mucha parte diacierto en su elección. Para este es abogado especial el señor San Rafael, y de ello tenemos los mas claros testimonios en las sagradas letras, yen las historias humanas fidedignas. En aquellas encontrarás el casamiento del casto joven Tobías con la honesta yvirtuosa Sara, inspirado, dirigido yautorizado coa sus santísimas instrucciones, ycon su recomendable presencia, yen estas es entre otros memorable el caso de aquel Monje novicio de la Orden del gran Padre San Benito, que debió su resolución, su perseverancia ytodo su bien en la Religión áeste Santísimo Arcángel (a). Es muy creíble que siendo, como es, guia de los caminantes, fuese él aquel Angel, de quien aseguró (a) Bonafe lib. II. cap. XVI. §. 5, 5
(66) Ahraham ásu criado que enviaría el Señor delante de él cuando le mandó que fuese ála Mesopotamia ábuscar muger entre las de su parentela para esposa de su hijo Isaac (a). Lo es asimismo que siendo como se discurre el protector y custodio de Jacob (b), lo acompañase en el dilatado viaje que hizo ála casa de taban, yque allí le asistiese, para que efectuase su casamiento con la preciosa Raquel. Ylo es por último, que es muy poderoso para conseguir álos casados los tres importantes bienes del santo Matrimonio, de la fidelidad, de la fecundidad yde la santidad del Sacramento, óde su gracia sacramental: asi como es cosa indubitable, que lo es para que en él se santifiquen los profesores del alto ysublime estado eclesiástico yreligioso (c). Pondera con digna reflexión los incomparables bienes temporales, espirituales yeternos, que de esta acería) Genes. XXIV. 7. (b) Eonafe Iib. I. cap. XI. §. 4» (c) -Banafe lib. II. cap. XVI.
(6?) tada elección de estado se nos siguen, ypor ellos vendrás en conocimiento de lo mucho que átodos nos importa la devoción áeste gran Príncipe del Cielo. Los principios, los medios ylos fines por que ycon que se resuelven algunos átomar estado, los desvian tanto del camina de su salvación, ylos sujeta tanto á la infame esclavitud de Lucifer, cuanto por su depravación ysu malignidad tienen en sí de culpables yde reprehensibles en la divina presencia. Mas cuando ellos son justos, rectos yconformes álas leyes santas del Señor, yála insinuación de su divina voluntad, que es su soberano llamamiento, entonces somos prosperados en todos nuestros caminos, yconducidos sin tropiezo al logro de la eterna felicidad. Hazte cargo de los innumerables que han llegado áconseguirla mediante la eficaz intercesión de nuestro Santo Arcángel, ypara no desmerecerla, resuélvete áelegirlo desde ahora por tu especial protector para la acertada dirección de todos tus negocios, ysingularmente para el de la elección de estado en tí, óen los
(68 ) que tengas átu cargo. Sea este el fruto que saques de la consideración de un asunto tan interesante yde la mayor consecuencia. Esto se meditará un breve rato :se dirá después la Oración Eterno Señor, yseguida áella la siguiente ORACION. OSerafín admirable de los Cielos, gloriosísimo Protector yfavorecedor mió señor San Rafael, firmeza de nuestra inconstancia, esfuerzo de nuestra flaqueza, yfirmísimo sostenedor de nuestra débil fragilidad, que con vuestro auxilio ysocorro el caído se levanta, el tentado no es vencido, yel afligido halla consuelo. Vos sois fiel guia de los caminantes, estrella polar de les que navegan, ycolumna harmosa de nube de protección, yde fuego de caridad que encamináis á vuestros devotos por el desierto de esta vida ála feliz región de la bienaventuranza. Vos sois la luz ydirección de los que toman estado, de los que ascienden al Sacerdocio, de los que en-
(«») tran en religión, yde los que abrazan el matrimonio. Yvos sois el Angel de paz que en todos ahora la promovéis, para que ninguno sea escluido de su participación después en la otra vida. Por estas vuestras grandes excelencias, ypor el ardiente amor con que nos amais, humildemente os ruego, que os digneis de ser mi guia en todos mis caminos para que sean agradables áDios todos mis pasos? que me alcancéis del Señor el acierto en todos los negocios de mi cargo, el cumplimiento de todas las obligaciones de mi estado, la verdadera caridad con mis progimos, yque ademas del especial favor que por vuestro medio le pido en esta Novena, me conceda el agradarle com mis obras, palabras ypensamientos; el acabar mi vida en su amistad ygracia, yel gozarle después eternamente en el Ciclo. Amen. Ahora se rezan los tres Padre nuestros yAve Marías gloriados ;ytodo lo demas como en los dias anteriores.
(7«) cion de la supersticiosa idolatría. Esto se nos representaba en cierto modo en el misterioso viaje que hizo el Santo Arcángel ála casa de Gabelo, acompañado de ios criados de Tobías, para cobrar de él Ja cantidad de que áéste era deudor, (a) Esto se vio prácticamente cuando Jacob inspirado del señor San Rafael, Protector yCustodio especial suyo yde su casa (b), quitó yexterminó de su numerosa familia todos les ídolos que aun conservaban, yla redujo al culto yála adoración del Dios verdadero. Yesto por último se colije de la especial devoción con que es venerado en diferentes pueblos yprovincias de las Indias Occidentales, porque viven aquellas gentes persuadidas que el hallarse hoy en el gremio de la santa Iglesia católica, lo deben ásu especial favor ypatrocinio (c). Admírate de esta sábia ymisericordiosa providencia del Señoreo favor de sus redimidos: alabale por ella, ysaca por fruía) Bonafe ubi sup. 4. (b) Ibid. lib. I. Cap. XI. §. 3. y4, (c)Idem ibid. Cap. XVI,
(77 ) to un sumo aprecio de la virtud santa de la fé: un continuo agradecimiento de este señalado beneficio: yun singular esmero en su conservación, valiéndote para ello de la eficaz protección del Santo Arcángel. PUNTO TERCERO. Considera por último, cuanto importa la devoción al señor San Rafael para conservar lafé ypara preservarnos de los riesgos de perderla. El es aquel Angel de santidad, que en las oraciones para el Bautismo se pide áDios que nos envie, cuando se nos administra aquel santo Sacramento, con alucion al que movía las aguas de la probática piscina (a). El se puede creer que fuese aquel Angel, que como guia yconductor de los tres Reyes Magos que vinieron del Oriente á ver yadorar ánuestro Redentor recien nacido, les previno en sueños, que escusasen el volver áJerusalen, yhablar al hipócrita Rey Heredes, para preservarlos de aquel peligro: yél fué sin duda el (a) Bonafe lib. I. Cap. XV. §. 5.
C7») . <qne con su especiai protección conservó ála familia de Tobías en la práctica' de la verdadera fé yreligión, sin haberse jamas contaminado con el error de los gentiles, entre quienes vivían cautivos, ni con el fatal egempló de la infame aposta.sía de los mas de su pueblo .de Israel. Lo mismo que piadosamente puede discurrirse de las demas familias ópersonas délas diez Tribus cautivas, que se mantuvieron en la observancia de la ley santa del Señor, porque de todas era su protector especial. No lo estrañes. Este es uno de los ministerios en que principalmente se ocupan los Santos Angeles en beneficio de los hombres yáfavor del pueblo cristiano; por lo que siendo como es el Señor San Rafael uno de sus mayores Príncipes ycabezas, no es creible que le faltase una prerrogativa tai) recomendable, déla que aun les que le son inferiores no carecen. Pondera bien cuan sublime, cuan preciosa ycuan en estremo apreciable es la saeta fé, por la que, para que sus afortunados profesores no la pierdan, tanto se afanan los Angeles del cielo.
ytanto nuestro bendito Arcángel se desvela Ella es ia estrella fija ypolar, áque atenta la nave de nuestra alma, navega por el proceloso mar de este mundo, sin miedo de zozobraren sus borrascas. Ella es la luz, que con claridad nos muestra el seguro camino de nuestra apetecible felicidad. Yella es el sol hermosísimo que nos ilustra con el celestial resplandor de las divinas verdades, que como inefables nos enseña. De ella dijo nuestro amabilísimo Redentor, que es para el alma lo que son los ojos para el cuerpo: una antorcha, de que precisamente necesita para el buen crden ypara la concertada disposición de todos sus movimientos (a). Porque la fé es la antorcha que nos alumbra para que los pies de nuestros afectos, ylos pasos de nuestros procedimientos no se desvien de la úni-* ca, recta yprecisa senda de la ley santísima de Dios (b), que áél necesaria yfelizmente nos conduce. Hazte cargo (a) Luc. XT. 33. (b1S. Ambros. Comment. in Luc. XI. cap. 7 in illa verba: ívemo Iucernara acctndit &c.
(3o) de cuanto nos interesa para esto su conservación, yel no ponernos áriesgo de perderla, para no ser eternamente infelices. Conoce lo mucho que para esto importa la verdadera devoción al señor San Rafael; ysaca por fruto el dedicarte ásu cuito, eligiéndole por tu singular protector; ypara no desmerecerlo, elhuir siempre de la amistad y trato con los incrédulos: de la lección de sus libros ypapeles perniciosos, yde los abominables vicios de la soberbia, y de la vana curiosidad, con se pone á peligro la pureza de la Fé. Esto se medita un breve rato,se dice luego la Oración Eterno Señor &c. ydespués la siguiente ORACION. Dignísimo Príncipe de la gloria. Patrón, consuelo yAbogado mió señor San Rafael, columna firmísima de la santa fé, segurísimo firmamento de la verdadera religión, ymuro inexpugnable de la católica Iglesia, áquien deben sus fieles hijos en gran parte el sec
(8i) preservados del error, de la impiedad y de la heregía. Vos sois una de aquellas siete místicas columnas que la increada Sabidu-ía se dignó poner para su mayor estabilidad en el espiritual edificio de su casa, que es la santa Iglesia (a). Vos sois caudillo, guia yconductor de los Apostóles yde los varones santos, que como Angeles veloces han difundido por el mundo la luz del Evangelio. Yvos sois Tutelar yCustodio de todo el pueblo cristiano, para preservarlo del error, para conservarlo en lafé,y para conseguirle sus premios. Por esta ypor las demas prerrogativas con que os ha condecorado el Todopoderoso, humildemente os ruego, queme alcancéis de su Divina Magestad el especial favor que por vuestra intercesión le pido en esta Novena, sí fuere de su divino agrado. Pero mas principalmentela propagación de su santa Fé católica, la reducción de los hereges, la conversión de los incrédulos, con la extinción de su errores; yquq (a) Vease al P. Bonafe lib. I. Cap. XVII, §. i. $
.... m yo viva ymuera en la fé santa que me infundió en el Bautismo, conservándola pura ysiempre viva con el ejercicio de las demas virtudes, ycon la permanencia en su divina gracia; para que siendo santa mi vida, lo sea también mi muerte, ylogre después por este medio el verle, gozarle yalabarle en el Reino eterno de su gloria. Amen. albora se rezan los tres Padre nuestros yAve Martas gloriados,yse sigue todo lo demas como en el primer dia. DIA SEXTO. Eneste dia será el ejercicio tener un cuarto de hora de Oración mental,meditando en él atentamente el alto fin para que nos ha hecho el Señor cristianos,que es el de servirle con inculpable ysanta vida. Ala hora competente,hecha la acostumbrada preparación,leerá la siguiente CONSIDERACION. El señor San Rafael, Guia, Maestro
(83 ), yProtector especial de tas almasjustas* Nos enseña la importante virtud de la oración. Su devoción es medio para ca~ minar seguros por la senda de la perfeccion cristiana. Dixitque eis Angelus (Raphael) Pax vobis, nolite timere. Etenim cum essem vobiscum,per volúntatemDei eram: ipsum benedicite,et cántate illi. Tob. XII. vers. ij et 18. PUNTO PRIMERO. Considera que siendo como son los justos especialmente amados del Señor (a), el objeto de sus divinas complacencias (b), ylos que ocupan el primer lugar en sus soberanas atenciones (c); ha encomendado su especial asistencia yprotección al señor San Rafael, para que los guie por el camino de la virtud, los preserve ylos defienda de las asechanzas del común enemigo, ylos conserve libres de la (a) Psalm. CXLV.8.(b) II. Machab.VlJ. 6. (c) Job. XXXVI. 7. Psalm. XXXÍ11. ió, Sapient. III. 1.
'(*4) común corrupción de los demas pecadores. El mismo dijo álos dos Santos'Tofcías, que por orden de Dios les había asistido, permaneciendo visiblemente en su compañía, yhaciéndoles los estupendos favores que de su mano recibian. Algunos tienen por cierto, que él era aquel Angel tan recomendable que se manifestó al Evangelista San Juan, condecorado con las señales de Dios vivo, ycon el cargo de señalar en su frente á los siervos yamigos del Señor, para su preservación ypara su seguridad (a). Es muy probable, que él es guia yprotector del estado Religioso, yde todos sus profesores, como se cree que lo fuá en la Ley antigua de los Cíñeos yRecabitas(b)y que para testificar esta verdad se ha manifestado en distintas ocasiones con el habito de Monje yde Religioso de diferentes Ordenes; pero singularmente ycon mas frecuencia al glorioso Padre yPatriarca el señor San Juan de Dios, asegurándole, que (a) Bonafe Iib. i. Cap. XV- §• ?• ^a) Idem lib. II. Cap. XVI. §3* -
f8S) era de su misma Orcen, guarda ycompañero suyo yde toda su esclarecida Religión. Prueba nada equívoca del cuidado con que atiende ycon que vela sobre los que se dedican ála virtud, yque hacen especial profesión de piacticarla. Pondera bien esta excelencia, yhallarás, que ella es sin duda una de las mayores del Santo Arcángel. Por que si lo fué para el pagano Malasar, que Nabucodonosor Rey de Babilonia le hubiese encomendado la asistencia éinstrucción de los santos jóvenes Hebreos, Daniel, Anamas, Azarías, y Misael que había segregado de los demas para su especial trato yasistencia (a): ¿cuanto mas lo será para el señor San Rafael, que el inmortal Rey de los siglos lo haya destinado para que sea guia, tutor ymaestro de la parte mas principal, yde la porción mas ilustre de su Reino la Santa Iglesia, que son ios justos, los escogidos, ylos que hacen profesión de vivir santamente? Todos estos deben recono- (a) Daniel. I. vers. 3.- et 11.
(92 ) que viven en los desiertos, como algunos poco instruidos lo discurren, lo es también de todo fiel cristiano (a), porque asi Dios se lo manda (b), yél se obligó áello en el Bautismo (c). Ella esencialmente consiste en la virtud de la caridad con Dios ycon el progimo (d) Ella incluye indispensablemente la fuga yla detestación del pecado, porque es su contrario ydestructivo (e). Yella en fin exige precisamente el puntual desempeño de las obligaciones graves del estado, del oficio, ydel ministerio de cada uno, por que sin esto no puede salvarse (f). Repara como de todas estas cosas nos da excelentes yoportunas lecciones el señor Sari Rafael en cabeza de los dos Tobías: en la de San Macario Roma- (a) Alapide in cap. V. vers. 48. Matth. (b) Deuter. XVIII. 13. Vide S. Bonavent. irt Apoiog. Pauper. Repons. 1. cap. 3. in princ. (c) Alapide in cap. V. vers. 4. ad ííphes. et alibi frequent. (d) S. Thom. 2. 2quxst. 184. art. 3in corp. (e) S. Thom. 2. 2q. 186. art. 7. (f) Idem ibid, qutest. 184. art. 3. et Psalm. CXXiV. 5.
no Anacoreta, áquien acompañó éinstruyó por largo tiempo en el yermo (a), yen la de otros muchos que con su asístencia yfavor han hecho los mas notables progresos en la virtud. Infiere de aqui cuanto importa el ser su devoto para adquirirla; ysaca por fruto el serlo tú tan de veras, que seas uno de ¡os que mas en su amor yen su culto se señalen. Esto se meditará un breve rato-, se dirá después la Cracicn Eterno Señor &c. yseguidamente áella la siguiente ORACION. Santísimo, sapientísimo yadmirable Serafín del Empíreo, mi señor Sari Rafael, tutor, amparo yfavorecedor mió, maestro perfectisimo, que nos enseñáis la ciencia mas importante de la salud: antorcha refulgentísima que nos demuestra las sendas rectas de la virtud, yestrella brillantísima que nos lleva con seguridad al conocimiento de Dios, yála debida observancia de su *(a) Vita: SS. Patrum ubi supra.
(94 ) Santa Ley. Vos sois custodio especial de los justos: protector singular de los escogidos, ypoderoso tutelar de las personas religiosas. Vos sois guia, enseñanza ydirección de los que aspiran ásantificarse con el exacto cumplimiento de todas sus obligaciones, yáconseguir la perfección cristiana, según las diferencias de aquella obscura senda por donde caminan ála divina unión. Yvos sois el animado instrumento de su infinita bondad, para dispensarnos sus soberanos favores, ycuantos se comprehenden en la gracia yvirtud de la oración, con la que todas las demas se alcanzan. Yo os suplico humildemente por el ardiente deseo que teneis del espiritual bien de nuestras almas, que consigáis de la Majestad de mi Redentor los poderosos auxilios de su gracia, para que le sirva en santidad yen justicia todos los dias de mi vida conforme al fin para que se dignó hacerme cristiano. Alcanzadme también, si me conviene, el especial favor que os pido en esta Novena. Ypor último la gracia singularísima de una feliz ysanta muerte,
(9S> , para lograr después el verle, gozarle y alabarle con vos eternamente en el cié» lo. Amen. albora se rezan los tres Padre nuestros yAve Marías gloriados ;ytodo lo demas basta concluir como en los dias anteriores. DIA SÉPTIMO, 'E /ejercicio de este diacon respecto ála hermosa virtud de la castidad,será usar de alguna mortificación en los sentidos, con especialidad en ¡os de ¡a vista y el gusto. Ala hora establecida,ydespués de las acostumbradas preparaciones,leerá la siguiente CONSIDERACION. El señor San Rafael es poderosísimo contra el infernal espíritu Asmodeo, príncipe de ¡a lujuria. Nos enseña la preciosa virtud de la castidad. Su devoción es medio para vencer áSatanásytodas sus diabólicas tentaciones. Tune Rapbael Angelus apprebendii
(96 ) dcemomum, et religavit illud in deserto ¿uperioris JEgypti. Tob. Víli. 3. PUNTO PRIMERO. Considera el grande éirresitsible poder que dio el Señor al Arcángel San Rafael sobre todos ios espíritus infernales Lucifer ysus angeles malos, pero señaladamente contra el inmundísimo yísmodeo, príncipe de la lujuria,caudillo ycabeza de todos los lujuriosos. Este cruel enemigo quitó desastradamente la vida álos siete maridos de la honesta virgen Sara, hija de Ragiiel, porque ellos con su irracional torpeza dieron motivo para aquel atroz castigo yaun para la perdición eterna de sus almas. No sucedió asi, ni pudo egecutar lo propio Asmodeo con el casto joven Tobías, porque enseñado éste y protegido del señor San Rafael, no solo fué preservado de aquel mal, sino que obedeciendo ásu celestial maestro y protector, mereció que fuese arrojado para siempre de aquella casa el diabólico espíritu destruidor, que .allí pa-
rece asistía (a). Nuestro Santo Arcángel fué el que en la primera noche de los desposorios de este honesto joven con aquella casta doncella, mientras que los dos juntos se ocupaban en los devotos ejercicios que él les había antes prevenido, aprisionó al inmundísimo Asmodeo con la invencible divina virtud que para ello le fué dada, ylo ató con fuertes éindisolubles cadenas en el desierto del superior Egypto, con indecible furia, rabia ydespecho de aquel nuestro común adversario. No ha sido esta la única vez que ha triunfado de él nuestro invencible Arcángel; otras muchas sin duda le ha vencido y debelado para crédito de su mayor poder. Es muy verosímil que en cuantas batallas han tenido con él los Santos y amigos del Señor en materia de impureza, en otras tantas han sido auxiliados del señor San Rafael, para las gloriosas victorias que de él han conseguido; porque este gran poder que se (a) Destruidor es uno de los tres significados de este nombre Asmodeo. 7
(98 ) le dio, no fué limitado para solo el caso de Tobías. Pondera dignamente este su gran poder; ypara ello acuérdate, que hablando la sagrada Escritura del que tiene el infernal espíritu, nos dice, que no hay otro mayor que él sobre la tierra, óque con él pueda compararse (a); porque él es el fuerte armado, contra quien se necesitan de fuerzas muy superiores para despojarlo de sus armas (b) ypara destronarlo del tirano imperio que obtiene sobre los pecadores. Tanto es el poder de nuestro Santo Arcángel, yexcede tan- to al del infierno, que siendo Asmodeo uno de los mas poderosos yprincipales príncipes de aquel reino tenebroso, no solo le ha vencido en todos sus combates, sino que le ata yle aprisiona cor¡ tan fuertes ligaduras, que ni de ellas puede desatarse, ni puede áél tampoco resistirle. Nota bien, que si David es justamente celebrado en las divinas letras, porque venciendo al gigante, mereció que lo proclamasen vencedor de diez (a) Job. XLI. 24. (b) Luc. XI. vers. 21 et 2a.
(99 ) mil combatientes (a), yJesbaam es también dignamente alabado como el prime-; ro de los tres mas valerosos de su tiempo, porque en un solo combate postró 4 ochocientos enemigos (a); ¿cuanto mas digno es de nuestras alabanzas yde nuestras admiraciones el señor San Rafael, porque venciendo al infernal As3 modeo, vence juntamente con él átodos sus coligados, que son en la fuerza yen el número desmedidos? Tenlo asi por cierto :alégrate de que sea tanto su poder contra las huestes infernales; ysaca por fruto el ponerte bajo de su poderoso patrocinio, mediante su cordial yverdadera devoción, porque ella también es medio para conseguir la castidad. PUNTO SEGUNDO. Considera que una de las virtudes de que mas necesidad tiene el cristiano es la de la santa castidad,por que sin ella ninguna otra obra buena (a) I. Regum XVIII. 7 (b) II. Reg. XX11I. 8.
(100 ) será en él digna de alabanza, ni aun de recompensa (a). Ella es compatible y aun precisa en todos los estados, en el Celibato, en el matrimonio yen la viudedad. Ella es admirable yhermosísima en las vírgenes: decente ymuy recomendable en los casados: yen los viudos agraciada ypreciosísima. Yella es venida del cielo, aplaudida de los Angeles, ypor el mismo Dios ennoblecida. De ella nos da maravillosos documentos el señor San Rafael en cabeza del virtuoso joven Tobías, ynos pone ála vista para nuestro escarmiento, ypara inspirarnos horror al vicio contrario, el desastrado fin que tuvieron los siete mozos lascivos ycarnales, que perecieron ámanos del obscenísimo Asmodeo. De aquí puedes colegir que él es el Angel tutelar ypresidente de la castidad, protector y defensor de los castos (b): yjuntamente el enemigo de la luitnia yde los que viven carnalmente. Aél se atribuye la ege- (a) S. Gregor. Horr.il. XIII. in Evangel. post. init. (b) Alapide in Cap. III. Tobia:.
(101 ) cucion del atroz castigo de los nefandos Sodomitas (a), yde otros pueblos ygentes dominados de la lascivia. Aél por lo contrario se le cree asistente, custodio y conservador de la pureza de la casta Susana, de la honestísima Judit (b), yde la pura ydevota virgen Sara (c.). Yáél se tiene por cierto que debieron la conservación de su virginidad, yel haber triunfado de las obscenas tentaciones de Asmodeo yde la carne los Antonios, los Equicios ylos Áquinos: las Ineses, las Teófilas ylas Cecilias (d), con los demas Santos yalmas justas, de cuyas heroicidades en esto, están llenas las historias. Pondera bien la excelencia de esta preciosísima virtud, lo mucho que Dios la ennoblece yla sublima, encomendando su conservación ysu custodia á uno de los mas sublimes espíritus del cielo el señor San Rafael. Son los vírgenes ylos castos el delicioso paraíso que (a) Alapide in Cap. XIX. Genes, (bj Idem in Cap. XIII. vers. 20. Judith. (c) Idem in Cap. III. Tobías. (d) Idem ibid. yel P. Bunafe lib. II. Cap. XIY. §. 7.
(io8) DIA OCTAVO. I?neste dia para ejercitar en algo Ja humildad,será el ejercicio abstenernos de todo especie de porfias,yno disculparnos, si fuéremos sin causa reprehendidos. Ala hora competente,después de lar acostumbradas preparaciones,leerá la siguiente CONSIDERACION. Ei señor San Rafael es soberano Príncipe óRey entre los Angeles. Nos enseña la virtud santa de la humildad. Su devoción es medio para lograr una buena muerte. Tobías respondit (ad Angelum Raphaelem) ex magno genere es tu. Tob. V. 19. PUNTO PRIMERO. Considera la propiedad con que el señor San Rafael es llamado Príncipe yRey de ¿os Angeles, El no solo es de
(*°9) la principal ymas alta gerarquía, y del supremo coro que son los Serafines, sino que entre estos es uno de los tres mas superiores yprincipales (a). El por su nombre de Arcángel escomo Rey de los Angeles (a) :por lo mucho, que en gracia, en gloria yen dignidad áes* tos les excede. Yél por los oficios, cargas yministerios que el Señor le ha confiado, se nos deja ver como uno de los Espíritus áél mas inmediatos, ypor consiguiente superior ymas encumbrado que el resto de aquellas Celestiales Inteligencias después de los dos primeros Príncipes yseñores San Miguel ySan Gabriel (c). Es también, ypuede llamarse Rey entre los Angeles por el gran poder que se le ha dado sobre todos los Príncipes de las tinieblas: sobre el Rey de la lujuria yde los lujuriosos Asmodeo: ysobre el que es nombrado Rey de todos los hijos de (a) Alapide in cap. III. vers. sj. Tobías yel P, Bonafe lib. I. cap. I. §. 9. (b) S. Thom. 1. quaest. 108. art. 5. ad 4. (c) Calmee in cap. XII. vers. 15 Tobias eialii.
(no) la soberbia (a). Ylo es por último por los dilatados espacios de su dominación yde su potestad á' favor de todos los enfermos, de todos los caminantes, y de todos los hijos del Reino de nuestro señor Jesucristo, que es la Santa Iglesia, en todas las partes del mundo, en todcs los estados de ¡os hombres, yen todos los años ylos tiempos de su vida. Con razón pues le dijo el Santo anciano Tobías, que era de alto ymuy esclarecido linage; porque entendiéndolo de su preeminencia yde su graduación entre los Angeles, le viene muy adecuado en todo. Pondera bien cuan sublime es esta excelencia, ycuan digno es por ella de nuestras veneraciones. Sabida cosa es que son tres las gerarquías de los Angeles, yque dividida cada una en otros tantos coros, forman los nueve de que se sirve Dios en el cielo, no solo para que allí le alaben, mas tain-r bien para que en la tierra dispensen (a) Job. XLI. 2;. Vide Alapide in cap. III. vers. 2$, Tobire, et Tirin, in cap. XII. v. i£ Tvbix.
(«*o sus beneficios álos hombres. Ellos no solo se distinguen entre sí en gracia, hermosura, premio, dignidad yministerio, excediendo incomparablemente cada gerarquía ysus respectivos coros álos de inferior coro ygerarquía (a), sino que en el sentir de algunos Teologos sucede esto propio en los que son de un mismo coro, de suerte que no se dan dos Angeles que sean iguales en la perfección yen el mérito (b). Son como las estrellas, que en la claridad se diferencian las unas de las otras (c); yasi por esto como por su número para nosotros incalculable, están en ellas representados (d). De aqui es que hallándose en las principales con mayor eminencia la gracia ylas excelencias que en todos son inefables, exceden incomparablemente á estos aquellos, yles aventajan, como suele el Rey aventajar ásus vasa- -• (a) S. Thom. 2. 2. qusest. 24. art. 3. ad 3, et alibi, (b) S. Thom. 1. quatst. 50. art. 4. et quaest. 108. art. 4. sed contra, (c) I. ad Corínt. XV. 4¡> (d) Psalm. CXLVh 4-
( ” 2) líos (a). Mira pues cuanta será esta preeminencia del señor San Rafael sobre los demas Espíritus Angélicos, por ser como lo es el tercero en grado, en dignidad yen ministerio del supremo coro de la suprema gerarquia. Alégrate de que asi goce tan inefable excelencia, porque áproporción de ella es su poder áfavor de sus devotos: y saca por fruto de esta consideración su mayor devoción, para emplearte en su obsequio yculto cuanto mas pudieres, PUNTO SEGUNDO, Considera que aun siendo tan alta como sublime esta excelencia yprerrogativa del Santo Arcángel, nos enseña con su egemplo la mas profunda humildad.Muchos son los que de esta virtud en todos tiempos nos ha dado, ya en acompañar álos caminantes en sus viajes, apellidándose hermano de los hombres, yhuésped de*sus casas, como lo dijo él mismo hablando (a) S. Thom. i. quasst. 108. art. 5. incorp.
de Gabelo (a); ya en asistir álos enferraos cuidando de su curación yde su sanidad, como lo egecutaba con los enferraos que concurrían ála probática piscina de Jerusalen; yya en servir alguna vez en los mas humildes ministerios de criado yde mercenario, como lo practicó con los dos Santos Tobías (b). Aun es mas admirable su humildad en los repetidos casos en que se apareció al Padre San Juan de Dios, ya para ayudarle ácargar un pobre enfermo sobre sus hombros, ya para hacer las camas, fregar los platos, barrer las salas, yconducir el agua al Hospital, yya para asegurarle que estaba destinado por Dios para ayudarle en la asistencia, servicio ysocorro de los pobres, áquienes él con tanta humildad como caridad servia. Esta exterior humillación es señal evidentísima de su humildad profunda y estupenda. ¿Quien puede dudarlo? Pondera bien lo grande de este egemplo, ycuan digno es de que todos lo imitemos. La humildad nos es en cierí») Tob. V. *• (b) Tob. V. 17.
(IT 4> to modo tanto mas recomendable, cuan- to lo es por sus circunstancias e! sugeto en quién la vemos. De aqui es que aun entre los Santo se hace mas digna de alabanza la de aquellos que fueron mas ilustres ydistinguidos eu el mundo: de aquellos que nunca perdieron la gracia, ni mancharon jamas sus almas con la culpa; yla de aquellos que fueron mas enriquecidos de los divinos dones, óque recibieron del Señor los favores mas señalados, Repara bien, que si el humillarse estos siendo viadores, los hace dignos de alabanza ytal vez de admiración, no obstante los muchos motivos que para ello tienen ;¿cuanto lo será en los Angeles, que por ser ya comprehe'nsores, han de ser para siempre bienaventurados? ¿Y cuanto mas, si cabe decirse asi, en aquellos, que por su dignidad, por su mérito ypor su mayor inmediación ála infinita Pvfsgestad de su Criador, son entre todos ysobre todos los primeros, como efectivamente lo es nuestro Santo Arcángel? Esta es una humildad muy conforme al raro egemplo que de ella nosdió el ha-
C”5 ) manado Hijo de Dios nuestro Señor Jesucristo, el cual se humilló hasta el estremo de tomar la forma de siervo (a), y de vivir entre los hombres como si fuese su criado (b). Admírate de tan estupendos egempiares de la mayor humildad, y saca por fruto una firme resolución de imitarlos; porque el ser humildes de corazón nos es del todo preciso para salvarnos, yaun para morir santamente. PUNTO TERCERO. Considera que aunque todas las gracias con que Dios nos santifica, ócon que nos favorece, son ydeben sernos sumamente apreciables por su importancia ypor su necesidad^ ninguna lo es tanto como la gracia de la final perseverancia, por ser aquella, ála cual se siguen, yála que están prometidos los eternos premios de la Gloria. Ella hace que sea buena ysanta nuestra muerte: que se asegure el mé- (a) Philipens. II. 7. (b) Math. XX. 28. Luc. XXII. 27.
(ii6) rifo de las buenas obras hechas en el tiempo de la vida: yque no se malogre en nosotros el infinito precio de nuestra Redención. Para que en la muerte se nos conceda, necesitamos mucho de la intercesión yprotección de los que con sus ruegos pueden impetrarnos esta misericordia, que ninguno puede merecer condignamente. Una de estas es sin duda alguna el señor San Rafael, el cual no solo es poderosísimo con Dios para obtener con sus ruegos lo que pide, ypara conseguir en favor de sus devotos esta gracia, sino que su ardiente cari» dad lo inclina áque les asista puesto ásu lado en el trance formidable de su muerte, para auxiliarles con santas inspiraciones, para fortalecerlos en aquellas últimas congojas, ypara defenderlos de las terribles tentaciones de nuestro común enemigo (a). ¡Ah! cuan dichoso será en que logre en aquella hora tristísima el socorro de su asistencia! Pondera bien cuanto nos interesa á (a) Bonafe lib. II. cap. Y, §. S.
(I[ 7) todos la devoción áeste Santísimo Arcángel, por ser ella el medio para lograr su especial asistencia en aquel último instante. No hay duda que ella nos es muy útil para el remedio de nuestras necesidades en el tiempo de la vida, que por el sin número de males que en ella nos rodean, podemos llamar una tentación continuada (a): pero lo es ciertamente mucho mas sin comparación para el último fatal momento de que pende la eternidad; porque en él las tentaciones son mas fuertes, los combates del común enemigo mas violentos, la memoria yla presencia de las culpas mas amarga: son mayores las congojas, mayores los peligros, mayores los sobresaltos, yno hay tribulación que pueda con ella compararse. Por esto nos es ahora importantísimo el grangearnos la amistad yel favor de aquellos que entonces puedan favorecernos éintroducirnos en los eternos tabernáculos del cielo (b). Por esto la Santa Madre Iglesia lia— (a) S. Gregor. lib. VIII. Moral, cap. 3. in Srincip. incap. VIH. Job. (b) Luc. XVI. 9.
(124 ) señor San Juan Bautista, se dice de él que entre los nacidos de las mugeres no tiene quien le exceda (a): ycomparando con la de todos estos la preeminencia de nuestro Santo Arcángel, conocerás que toda ponderación es inferior ásu mérito. De aquí es que los hombres sabios sus devotos no dudan aplicarle los gloriosos títulos ymisteriosos sobrenombres de Admirable , Consejero,Dios, Fuerte,Padre del siglo venidero,yPríncipe de la Paz con que señala la sagrada Escritura á nuestro Divino Redentor (b), por lo mucho que por un especial privilegio participa en ellos de lo que propia, rigurosa yverdaderamente de Cristo nos significan (c). Admírate de tan singular prerrogativa: alaba áDios por ella, ysaca por fruto el aumento de tu devoción áun tan encumbrado Serafín. (a) Matth. XI. it. (b) Isai. IX. 6. (c) Renafe lib. i. Cap. XI.
(I2S) PUNTO SEGUNDO. Considera que tan excelso ygrande como es en sus prerrogativas el señor S. Rafael, tanto lo es en su amor ycaridad para con Dios. Esta suele conmensurarse con la gracia, ysiendo ésta en él una de las mayores que dió el Señor álos Angeles en su creación, porque es uno de los tres mas superiores, es sin duda su caridad acendradísima. El es uno de los primeros del supremo Coro de los Serafines. Estos son los mas inmediatos áDios; los que mas participan de su Ser, de sus perfecciones, yde las afluencias de su Divino Espíritu (a): ypor consiguiente los que mas le aman, por ser esta en ellos su excelencia ósu propiedad constitutiva (b). De aqui se infiere con facilidad que él es entre ellos, yaun entre los demás bienaventurados uno de los que mas aman ásu Criador. El es uno de aquellos siete Angeles (a) S. Tlioín. i.quaest. 108. srt. 6.in corp. Jenge ante fin. (b)ldera ibid. et in art. 5. ad é.
(*26) supremos, que en figura de siete lucidísimas yardientes lámparas vió el Evangelista San Juan que ardían delante del trono de ia infinita Magostad del Todopoderoso, denotando en ello cuanto excedían álos demas en el amor yconocimiento de la Divinidad (a). Yél por último en el hecho de haberse alguna vez aparecido representando al Espíritu San- to, tercera Persona de la Santísima Trinidad, áquien se atribuye el amor, yes por esencia la caridad (b), nos convence de cuanta será la suya por la gran participación de la de aquel que representa. Pondera bien, si es posible, cuan intenso será en él este divino fuego, ycuan ardientes sus deseos para comunicarnos átodos los ardores de este incendio. De esta suerte nos acredita mas la semejanza con nuestro Redentor, porque nos dijo éste, que había venido áencender en la tierra este su fuego, yque deseaba que todos en él nos abrasásemos (c). Esto mismo se nos da (aj Apocal. IV. Vide Alapide hlc. (b) Bq» nafe Ub. I. cap. III. §. 3.(c)Luc. Xil, 49.
(l27) aentender per otro modo en aquellos siete angélicos espíritus, llamados Espíritus de Dios,que en la forma de siete ojos yde siete puntas se manifestaron áSan Juan en el Apocalipsi (a); porque denotaban su íntima unión con el Señor, yque ellos son les que él tiene escogidos para que comuniquen álos hombres la luz de su conocimiento, yel bien incomparable de su amor (b). Ya se sabe que nuestro Santo Arcángel es uno de los tres mas superiores de estos soberanos espíritus; y asi es cosa clara, que con su egemplo nos enseña, yque con su patrocinio nos mue- ve al fervoroso ejercicio de esta necesarísima yesencialísima virtud, sin 3a cual ninguno puede salvarse. Conocelo asi: esfuérzate áimitarlo; ysaca por fruto de esta consideración el serle tan devo- to, que merezcas te alcance de Dios el saber amarle sobre todas las cosas; y con éste todos los demas bienes, que para salvarte necesitas. (aj Apocal. V. 6. (fe) Alapide in Cap. 5.vers. 6. Apocal.
(I28 ) PUNTO TERCERO. Considera por último los muchos, grandes éincomparables beneficios que hace Dios al mundo por medio del señor San Rafael. Puede decirse con verdad, que su devoción es medio para conseguir del Señor todos los bienes. Asi lo aseguró ásu buen padre el virtuoso joven Tobías, afirmando que todos los bienes en que abundaban, por él los habían recibido. Este singular suceso, que será en todos los siglos memorable, nos da bastante fundamento para creer, que no siendo limitado para él solo el poder que se le ha dado, lo tiene también sin duda para favorecer igualmente ásus devotos yácuantos en sus aflicciones lo invocaren. Por lo menos es cosa indubitable, que asi como él fué quien presentó al Señor las oraciones ylágrimas de Sara yde Tobías, yque intercedió por ellos hasta conseguirles su remedio (a): asi puede también pre- (a) Tob. III. vers. 24 et 25. et Cap. XII. vers. 12.
(r29) sentar las de aquellos que de corazón le llamen, yrecomendarlas con la eficacia de sus ruegos, para el mas fácil logro de cuanto por su medio solicitan. No hay gracia, favor óbeneficio, que por éste no pueda conseguirse, si él por nosotros intercede, no solo con respecto álo temporal yálos bienes de esta vida, sino mas principalmente en orden álos espirituales, que conducen para la salvación eterna de las almas; porque para estos es mayor su eficacia, por serlo su caridad ysu deseo de que todos nos salvemos. Ten en fin por cierto, que asi como en Cristo, con Cristo ypor Cristo tenemos yse nos dan todos los bienes, asi también, guardada la debida proporción, tenemos, que por medio del señor San Rafael, de su intercesión yde sus ruegos podemos todos alcanzarlos. Pondera pues cuan útil es para todos su verdadera devoción. Su poder es tanto, es tanta su caridad, ytal su eficacia áfavor de los necesitados, que los clamores de estos son oidos ybien despachados por el Señor, cuando ruega por ellos San Rafael. Por esto 9
(T3°) cuando en la sagrada historia se dice, que las oraciones de Sara yde Tobías fueron ofrecidas delante del Todopoderoso (a), entienden yesplican algunos Espositores que fueron oidas por el grande San Rafael, yque fué quien las presentó ála Divina Magostad, para obtener lo que con ellas le pedían (b). Muchas ysingulares pruebas de la importancia de esta su protección encontrarás en ¡as historias. Buenos testigos son de esta verdad las Sagradas Religiones del Padre San Benito: de nuestra Madre Santísima de la Merced; ydel Padre San Juan de Dios, no menos que la ilustre, antigua yafortunada Ciudad de Gordova ;ademas de los muchos, que en los tiempos de las Leyes Natural yEscrita la esperimentaron. Esfuérzate tú áprocurar ser uno de tantos, no omitiendo medio alguno de cuantos puedan proporcionarte esta felicidad. Ysaca por fruto de esta consideración yde toda esta Novena, el fomentar yconservar en tu corazón el amor al Santo Arcán- (a) Tob. III. 24. (b) Alapide hic in vers. 25.
(T3T) gel, haciendo cuanto puedas en su obsequio: el practicar las virtudes que él te enseña con su doctrina ycon su egempio, yel ponerte bajo de su patrocinio en todas tus necesidades: singularmente para las de la hora tremenda de la muerte, para que logres la salvación eterna de tu alma. Esto se meditará un breve rato', se dirá después la Oración Eterno Señor 6tc.j> ásu continuación la siguiente ORACION. Gloriosísimo, piadosísimo yliberalisimo protector, amparo yremediador mió Sr. San Rafael: gloria de vuestro Criador: honor yexcelencia de los Espíritus Angélicos: gozo, alegria yrefrigerio de los que vivimos en la tierra. Vaso preciosísimo deloro mas puro de la divina caridad, esmaltado de las mas preciosas piedras de todas las virtudes. Urna misteriosaqüe contiene el maná de la vida yde la salud. Cofre riquísimo de dones, de gracias yde carismas soberanos. En vos se hallan reunidas las propiedades, las
(r32) prerrogativas yla santidad de los nueve coros de los Angeles en sus tres distintas gerarquías, yen sus respectivos oficios, empleos yministerios para con Dios ycon los hombres. En vos se ven recopilados ypracticados los altos títulos yblasones de Auxiliador, de Nuncio, de divino Médico, de Compañero fuerte, de Remunerador, de Favorecedor, de Orador yde Intercesor con que son comunmente conocidos los siete principales Espíritus que asisten con inmediación ála Suprema Magestad. Yen vos se admira la semejanza perfecta de vuestro Criador; la abundante participación de sus atributos, poder, bondad ysabiduría; yla imagen viva, adecuada yverdadera de nuestro Redentor. De vos aprendemos todas las virtudes: por vos confiamos poder alcanzar todos los bienes, yávos encomendamos el cuidado y la protección de nuestro cuerpo, de nuestra alma, yde todos nuestros asuntos en la vida, en la muerte y en la eternidad. Por lo tanto, amabilísimo protector mío, con toda la verdad de mi corazón humildemente os
r33 ) ruego, que intercedáis por mi con el Todopoderoso, para que me conceda el especial favor que os he pedido en esta Novena, si fuere de su santísima voluntad. Pero principalmente el fruto de ella en la enmienda de mi vida, en la santidad de mis obras, en la perseverancia en su gracia, yen el consuelo de vuestra asistencia yde la suya en la hora de mi muerte, para que consiga la final perseverancia, yasegure la salvación eterna de mi alma. Amen. Abora se rezan los tres Padre nuestros yAve Marías gloriados,con todo lo demas hasta concluir como en el primer dia. GOZOS en honor yalabanza del señor San Rafael Arcángel. ESTRIVIIXO. Pues la excelsa Magestad su Ministro os hizo fiel: socorrednos Rafael en toda necesidad.
(T4°) de teneros por su hermano: con honor tan soberano, sigue en su hospitalidad. Socorrednos Se. Córdova, que tanto os ama, porque es mucho lo que os debe, ásuplicaros se atreve que la escuchéis cuando os llama: si en todo tiempo á vos clama, es mas en la adversidad. Socorrednos Se. Córdova, que es tan dichosa, con vuestra gran protección, con todo su corazón os venera religiosa: ella os pide fervorosa, su paz ytranquilidad. Socorrednos Se. Puede Córdova gloriarse, ele que os tiene por Patrono, mas porque esto es en su abono, debe en tu culto esmerarse. Feliz puede reputarse, cuando os sirva con verdad. Socorrednos Se. Todos ya, que del pecado, suplicamos nos preserves.
(*40 yque en gracia nos conserves, conforme al divino agrado: todos ávuestro cuidado ponen su felicidad. Socorrednos Se. Para el trance de la muerte, os pedimos desde ahora, que en aquella triste hora, hagas feliz nuestra suerte: de que en ella deje verte pende mi seguridad. Socorrednos Se. Postrados ávuestros pies, vuestros ruegos imploramos, porque felices seamos, en esta vida, ydespués, yque por ellos nos des el ver la Divinidad. Socorrednos Se. Pues la excelsa Magestad su Ministro os hizo fiel; socorrednos Rafael en toda necesidad. ANTIFONA. Princeps gloriosissime Raphael Ar~ cbangele,esto mentor nostri: bic%et
(T42) ubique semper precave pro nobis FiUum Dei. ~fr. Apprehendit Angelus Raphael dsemonium. Et reiigavit illud in deserto su-* perioris iEgipti, OREMUS. Deus, qui beatum Raphaelem Archangelum Tobiae fámulo tuo comitem dedisti in via, concede nobis famulis tuis, ut ejusdem semper protegamur custodia, et muniamur auxilio. Per Dominum nostrum Jesu Christum filiurn tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus per omiiia saecula steculorum.. R’. Amen. Gloria Patri,et Filioet Spiritui Sanoto,
Otros Nuevos Gozos en honoryobsequio de señor San Rafael. Córdova, que se gloría de tu augusta protección, Rafael, Glorioso Arcángel, implora tu dilección: ycomo en tí confiada te clama con devoción: ven,Principe Celestial, ven,Medicina Dios. Tu eres nuestro Tutelar, Norte, Guia, Protector, Custodio, consuelo, amparo ycentro de nuestro amor. Por esto, átí sin cesar rogamos de corazón: ven,Príncipe Celestial, ven. Medicina de Dios. En la peste mas cruel un santo Comendador pide áDios por la Ciudad, poniendo tu intercesión; ypues, Rafael, detienes de Dios el justo rigor: ven, Príncipe Celestial, ven%Medicina de Dios« 10
La imagen que representa tu seráfico candor, por tu mandato se eleva contra el aire infestador; ycomo en la torre auyenta la mortal desolación: ven,Principe Celestial , ven. Medicina de Dios. Para que áCórdova anuncie felicidad aun mayor, áel santo Andrés de Roelas escoge tu dignación: con cariñosas visitas en su profunda oración; ven,Príncipe Celestial, ven,Medicina de Dios. Tú lo instruyes claramente en tu divina Misión; ysi cauto, aun duda sea cierta la revelación, ya le hablas con imperio ymandas la egecueion: ven, Principe Celestial, ven. Medicina de Dios. Repitiendo lasvisitas, le haces la declaración del 'sepulcro donde yacen
(M$) los mártires del Señor, que nos sirvan de consuelo en toda tribulación: ven, Principe Celestial , ven. Medicina de Dios . Por Cristo crucificado juras ácontinuación ser de Córdova el custodio puesto por nuestro Señor, para que en tí encuentre siempré alivio en toda aflicción: ven,Principe Celestial, ven%Medicina de Dios. Notando dificultades en el señor Provisor, mandas áRoelas sea él, el fiel egecutor, que dé impulso yrealice tu dicha revelación: ven. Principe Celestial, pen. Medicina de Dios. Al punto se ven prodigios que indican luz superior: los cielos, que eran de bronces torrentes de lluvias son: salu4 perfecta se nota,
(M6) yla enfermedad cesó: ven, Principe Celestial, ven. Medicina de Dios. ¡Dulce Rafael amable! ¡eminente bien hechor ! de esta Ciudad que proteges tú eres la gloria yhonor: pues no logra pueblo alguno tan alta satisfacción: ven,Principe Celestial , ven. Medicina de Dios. Ypues este Sscerdote tu confianza logró, por esto su misma cara que tu preseticia ilustró, como templo tuyo propio es dedicada átu honor: ven,Principe Celestial, ven. Medicina de Dios. En las terribles tormentas eres nuestro gran Patrón; por eso áofender tus hijos ningún rayó se atrevió, como la esperiencia firme yfija nos confirmó: ven. Principe Celestial, veni Medicina de Dios*
(*47 ) Aunque en Córdova, centella yrayo siempre cayó, del rayo yde ía centella tu protección nos libró: puesto que ápersona humana ningún daño resultó: ven, Principe Celestial, ven,Medicina de Dios. Ysi en ella el forastero en las tormentas se halló, como en Ciudad de refugio, ningún daño recibió: pues tu benéfico brazo aun ásu auxilio acudió: ven,Principe Celestial, ven,Medicina de Dios. De terremotos que afligen todo el orbe con horror, Córdova no esperimenta sino el susto yel pavor: porque de Dios las piedades les alcanza tu favor: ven,Principe Celestial , ven,Medicina de Dios. Cuando Dios con huracanes amenaza destrucción, tú te interpones, yalcanzas
IfelQ3í (r4S) de nuestras culpas perdón: asi, sufriendo otros pueblos, este siempre se salvó: ven ,Principe Celestial, ven,Medicina de Dios. En guerras yotros castigos, Córdova siempre se halló la tierra privilegiada que el mismo Dios señaló, por tu singular defensa que ella misma conoció: ven,Principe Celestial, ven. Medicina de Dios. Hasta los niños chiquitos, que en tiempo de inundación arrebató la corriente, se salvaron sin lesión, ypor tí se verifica que ninguno pereció: ven,Principe Celestial, ven,Medicina de Dios. El año mil yochocientos toca el contagio, yse vió que al pasearte en tu imagen el mal desapareció; siendo tu en tan duro lance 5¿
(i49) alivio ánuestra opresionr ven, Principe Celestial, ven,Medicina de Dios„ Córdova reconocida te ama, te amará, yte amó; yel amarte yel honrarte es tan de su corazón que Cordcves, yno hacerlo, ni se encuentra ni encontró: ven, Principe Celestial, ven. Medicina de Dios. Bendito seas, Rafael, bendita tu protección, bendito sea tal custodio, bendita su condición; ybendito Dios que en todo tan perfecto lo crió: ven. Principe Celestial, ven. Medicina de Dios. Encanto de nuestras almas, delicia de nuestro amor, dulce imán de nuestro afecto, luz brillante, claro sol: no olvides el juramento que hiciste ánuestro favor: ven. Principe Celestial, ven,Medicina de Dios.