scieee Open visual document viewer

El carácter de una figura que internacionalizó el toreo

Casanueva Fernández, Antonio

Full text

Re is a de Es udios Tau inos N.º 43, Se illa, 2018, págs. 43-58 EL CARÁCTER DE UNA FIGURA QUE INTERNACIONALIZÓ EL TOREO An onio Casanue a Fe nández* os o os llega on a Amé ica con la conquis a españo- la y juga on un papel undamen al en la e angeliza- ción ca ólica (Vicen e, 2012). La ganade ía de eses b a as u o al impo ancia desde el a ibo de los españoles al Nue o Mundo que en 1528 el conquis ado He nán Co és encomendó a su p imo Juan Gu ié ez Al ami ano que o ma a A enco, la p ime a ganade ía o mal, en las ie as en el Valle de Toluca (Coello, 2016). Desde en onces, la au omaquia e olucionó en pa alelo en Amé ica y en España. Y así, como en algunas egiones de la Península Ibé ica, su gie on o mas dis in as de en en a se a los o os sal ajes, p. ej. los ma a- o os de Na a a. La sensibilidad, c ea i idad e idiosinc asia de los la inoame icanos los hizo c ea es ilos p opios. En Pe ú, po ejemplo, se desa olló un espec ácu- lo único p oduc o de la ascinación que enían po dos animales casi mí icos: el cóndo y el o o sal aje (Molinié, 2012). Ponciano Díaz (1858-1897) sin e izó muchas de las exp e- siones ame icanas delan e de los as ados. Des acó po su habili- dad como cha o, ue dies o con la ea a y como jine e, a al pun o que se hizo caballe ango de la ganade ía de A enco. Tenía al conocimien o y dominio de caballos y o os que ac uó como * Académico y a icionado au ino. Méjico. L An onio Casanue a Fe nández 44 bande ille o a las ó denes del Be na do Ga iño, o e o español. De él ap endió el o eo a la usanza española, es ilo que combinó con sue es au óc onas. Se con i ió en un ídolo en México en donde ac uó en 713 ocasiones (Coello, 2015). Viajó a España donde ue ecibido con una mezcla de cu iosidad y escep icis- mo. Se p esen ó en Mad id en 1889 y se dice que, cuando lo ie- on con bigo es, algún c í ico dijo que «nada enía que hace en Mad id» (González, 2009). Poco c édi o dan los ejoneado es ac uales en España a que ue él, p obablemen e, uno de los p i- me os en pone bande illas a caballo con dos manos… Y lo hacía con los o os en pun as. O os dies os hispanoame icanos consiguie on llega a España y con i ma la al e na i a en Mad id, como el pe uano Ángel Valdez el Maes o o el hidalguense Vicen e Segu a, pe o ninguno pasó de se una simple cu iosidad. El caso del mexicano Rodol o Gaona es o almen e dis in- o. Gaona se colocó en la p ime a línea del o eo ensanchando así los lími es de la geog a ía au ina. El llamado Indio G ande no sólo alcanzó la cima del o eo, sino que se sos u o en ella en es épocas dis in as. P ime o, supe ando a Bombi a y a Machaqui o; luego, en la Época de O o, i alizando con Galli o y Belmon e; y, inalmen e, en México, como p ime a igu a, en en ando y supe ando a o e os españoles como Ignacio Sánchez Mejías. Gaona consiguió así da o ma a lo que, pos e- io men e, Díaz-Cañaba e llama ía el “plane a de los o os” (Díaz-Cañaba e, 1977). Has a en onces odas las p ime as igu- as habían sido españolas, Gaona ue el p ime o que, sin habe nacido en España, ocupó un luga en la p ime a línea del o eo. El in lujo había sido de España a Amé ica. Po eso en la Península Ibé ica se pensaba en los o os como de una ies a nacional. El conde de Na as llamó al o eo “El espec áculo más nacional” (Na as, 1899) y a i mó que en ninguna o a pa e «se o eó ni se o ea con el a ojo, galla día e in eligencia [de los] El ca ác e de una igu a que in e nacionalizó el o eo españoles» (Alameda, 1989: 143). Fue aún más sobe bio José Daza cuando ase e ó que es «el o eo, p i a i o de los españo- les» (Ibidem: 145). Rodol o Gaona con i ió en bidi eccional el in lujo del conocimien o au ino: de España a Amé ica, pe o ambién de Amé ica a España. Alameda (1989) dice que se quedan co os quienes a i man que Gaona «uni e salizó el o eo Mexicano»; pa a él «uni e salizó el o eo… español». C eo que “uni e sali- za ” no es el e bo adecuado, pues la a ición a los o os es mino- i a ia incluso en los países au inos, pe o sí podemos a i ma que Rodol o Gaona in e nacionalizó el o eo. De es a mane a le ab ió las pue as a las igu as que end ían después: A milli a, A uza, el po ugués Manolo dos San os, el enezolano Césa Gi ón, el colombiano Césa Rincón y, ac ualmen e, el pe uano And és Roca Rey. «El suceso no achica al o eo español, al con a io, lo ag anda. Ensancha al o eo en una dimensión igu adamen e “plane a ia” en el sen ido de que no coincide con localizaciones, escuelas o es ilos que lo eduzcan, sino que los supe a a odos. Po encima de cualquie colo ido local, que es sólo de alcance adje i o, hay unos alo es del o eo, que son sus an i os. Valo es del o eo español, aho a ya in e nacionales. La “Fies a más Nacional” del conde la las Na as ha pasado a se una ies a más que nacional. Cada uno de los que la man ienen puede conside a la suya, pe o sin que nadie pueda bo a le su ma ca de o igen, la imp on a indeleble del uni e salismo Español» (Alameda, 1989: 146). Con la au omaquia sucedió algo simila que con el idio- ma español. Su expansión, lo globalizó. El idioma español, como la ies a de los o os, no es exclusi o de los españoles, es de odos los que lo hablan en el mundo. Dámaso Alonso, doc o en le as y exdi ec o de la Real Academia Española, explicaba que el nomb e “cas ellano” le quedaba pequeño al idioma que había ascendido la Península (Alonso, 2007). 45 An onio Casanue a Fe nández «…no opone un andaluz a un cas ellano; ambas egiones, y odas las demás de España hablan una lengua común, la espa- ñola. En es a lengua nacional, el uso global, ni siquie a el colo- quial de una egión, no es la a a de medi ; la ins ancia es á en la li e a u a nacional donde las c eaciones de los más capaces son o no consag adas po el gus o a ís ico gene al de los mejo- es» (Alonso, 2007). El idioma español se en iquece con esc i o es y lingüis as en las egiones hispanopa lan es en odo el mundo. Ha habido esc i o es hispanos gala donados, po ejemplo con el P emio Nobel de Li e a u a, en ambos lados del océano. Po eso es co ec o deci que el idioma español y la ies a de los o os –jun o con la eligión ca ólica– son pila es de idiosinc asia his- panoame icana. La au omaquia, que se da p ime o en España, es impo - ada jun o con el caballo a México y a o os países la inoame i- canos. Con Rodol o Gaona se in e nacionalizó y, de es a mane a, la e olución hacia el o eo mode no, se ol ió una a luencia bidi eccional. Gaona log a es a in e nacionalización no sólo po sus cua- lidades a ís icas, sino po su pe sonalidad y ca ác e . El ca ác- e ha sido una cualidad común en las igu as del o eo. Tene ca ác e implica en endimien o de las di icul ades ex e nas y dominio, a a és de la olun ad, de los ape i os sensibles. Llano (1999) explicaba que una pe sona con ca ác e es capaz de cul- i a la sensibilidad, o dena los sen imien os y desa olla la imaginación. Así ue Rodol o Gaona. Un o e o que es u o suje- o a las mayo es complicaciones en dis in os ámbi os y que supe ó odas aquellas icisi udes pa a con e i se en una de los o e os más ascenden es de odos los iempos. En su lib o ín imo con esó que, «a ningún o e o mexica- no le ha cos ado más abajo que a mí da se a conoce de los públicos españoles» (Monosabio, 1925: 37). Después u o que 46 El ca ác e de una igu a que in e nacionalizó el o eo 47 supe a in igas, amenazas polí icas, aislamien os, chismes… Al igual que en e a los o os, con elegancia, siemp e salió a an e y iun ado . Gaona ue descubie o po Sa u nino F u os Oji os,un pe sonaje es a ala io y suigéne is que ue undamen al en el desa ollo de la ies a de los o os en México y, como lo expli- camos an e io men e –g acias al p opio Gaona, su discípulo más a en ajado–, pieza cla e en la in e nacionalización del o eo. Oji os ue un alien e bande ille o mad ileño que llegó a o ea en la cuad illa de igu as como Sal ado Sánchez F ascuelo. Tenía espí i u de a en u e o y de in en o (Padilla, 1987). Se asoció con Ramón López Po al, emp esa io de la an igua Plaza México, pa a descub i y o ma o e os mexicanos. Oji os c eó la p ime a escuela au ina mexicana y la Cuad illa Ju enil Mexicana pa a o ma no sólo o e os, sino homb es de bien. En Fig. n.º 1.- Rodol o Gaona Jiménez. Apud. wikipedia.o g. An onio Casanue a Fe nández 48 su p ime encuen o con el en onces adolescen e Rodol o Gaona, Oji os le dijo «…quie o hace una cuad illa de o e os, pe o una cuad illa modelo, de o e os que sepan es a en sociedad y po - a se como gen e decen e. Po que se puede se o e o y no se un icioso...» (Monosabio, 1925: 25-26). Oji os ue un g an pedagogo y dejó una cla a u a de dis- ciplina y o e ía pa a la o mación de jó enes o e os. Después de los p ime os iun os de la Cuad illa Ju enil, unos opo unis- as in en a on boico ea lo o eciéndole dine o a los alumnos pa a que se cambia an de emp esa (Padilla, 1987). Gaona se man u- o leal a su maes o. Eso pe mi ió el su gimien o no sólo de una g an igu a sino de una idea que di ec a o indi ec amen e ha seguido in luyendo en la au omaquia mexicana. Si bien Guille mo E nes o Padilla (1987) esc ibió el magní ico lib o El Maes o de Gaona, la his o iog a ía aún es á en deuda con Oji os. Es necesa io as ea las enseñanzas de Sa u nino F u os y documen a cómo con ibuyó, po ejemplo, a la o ma en que se bande illea en México, a la mane a en que cho ean la a a algunos picado es y a o as pa icula idades de en ende el o eo en algunas egiones de México. A o unadamen e aún exis en maes os que, a a és de la adición o al, han bebido en la uen- e de Oji os y asmi en a sus alumnos algunos de los concep os y mé odos a aigados a la idiosinc asia de la o e ía mexicana. Rodol o Gaona imp esionó desde sus p ime as p esen a- ciones como no ille o. En e 1907 y 1908 iun ó ue emen e en Puebla, en la an igua Plaza México y en el ecién inaugu ado To eo de la Condesa. En Guanajua o, causó al impac o que el pe iodis a Joaquín González El Quino esc ibió, en el pe iódico local El Ba e e o, lo que se epe i ía en muchas a des después de las ac uaciones de Gaona: «Las campanas de León ocan a Glo ia» (Padilla, 1987:161). T as semejan es éxi os y después de habe o eado 122 no illadas ue que Oji os decidió lle a lo a España. El ca ác e de una igu a que in e nacionalizó el o eo 49 Como habíamos esc i o an e io men e, el inicio en España ue complicado. Oji os no enía los con ac os, además el ambien- e e a ce ado. Pa a da a conoce a Rodol o, u ie on que en a un pa de plazas y o ganiza ellos mismo las co idas. Finalmen e, el público español solici ó a las emp esas que empeza on a con- a a a Gaona. Du an e su p ime iaje a España, inaugu ó la Plaza de Vis a Aleg e en julio 1908 al e nando con Bombi a y Machaqui o. El c í ico Se ano Ga cía-Vao Dulzu as esc ibió: «…el público io en él algo ex ao dina io y su abajo en con- jun o hizo concebi g andes espe anzas … En lo que gus ó ex ao dina iamen e ue en el o eo de mule a, pues con la plan- a cla ada en el suelo y el cue po e guido es i aba o le an aba los b azos según e a de necesidad y muchas eces en la que se c eía que la cogida e a ine i able, se despegaba los o os con una acilidad incomp ensible y las lle aba po e enos que no pa ecía posible que pasa a» (Uno al Sesgo, 1922:17). Al año siguien e o eó 32 co idas, no sin di icul ades. Pa a a a de ce a su paso a asallado , le in en a on una calumnia. Po los ambien es au inos empezó a ci cula el umo de que Gaona había piso eado una bande a de España. Fue on los mismos o e os y subal e nos los que in en a on p esen a lo como “an i-hispanis a” pa a desac edi a lo con el público que lo es aba con i iendo en su o e o p edilec o. La en aja es que en e al o o lo único que cuen a es el alo , la e dad y la es é- ica del o eo. Ahí, Gaona supe aba a odos los de la época. El p opio Rodol o se exp esó sob e el inciden e de la siguien e mane a: «Sin emba go, la calumnia idio a siguió su camino y me causó muchos dolo es de cabeza …Seño , ¿po qué pe mi es que haya imbéciles?» (Monosabio, 1925: 59). Reg esó a México y causó sensación. Se en en ó y supe- ó a o e os españoles como Laga ijo Chico, Manole e, pad e del Mons uo de Có doba y Coche i o de Bilbao, en e o os. En An onio Casanue a Fe nández esos años, en México lo in oluc a on en un asesina o. Una maña- na de 1909, apa eció en los pe iódicos la no icia de que se había encon ado mue a a la seño i a Ma ía Luisa Noecke . En el cue- llo, el cadá e lle aba un medallón con un e a o de Gaona. El maes o leonés ue lle ado a p isión y los pe iódicos siguie on mo bosamen e el caso. Ma ía Luisa Noecke e a admi ado a de Gaona, pe o –po lo que decla ó el p opio ma ado – nunca llega- on a conoce se. No obs an e, pasó más de ein e días de enido. Al sali lib e, los a icionados lo ecibie on como hé oe, pe o su gie- on ambién sus de ac o es. A pa i de en onces, los a icionados en México se di idie on en e gaonis as y an i-gaonis as. Todos que ían e a Gaona. E a al su ama que los pe so- najes públicos deseaban e y e a a se con el jo en maes o. Po i io Díaz lo in i ó a su casa y ue a e lo o ea . En aquella ocasión, Rodol o le b indó la mue e de un o o. El P esiden e Díaz le co espondió con una ca e a de piel con ado nos de o o, en el in e io iba un bille e de banco y una no a de su puño y le a que decía: «Espe o que nunca necesi es cambia es e bille e» (Padilla, 1987: 199). Gaona se e a ó con a ios polí icos de la época como Made o, Ál a o Ob egón o Vic o iano Hue a. De hecho, Venus iano Ca anza u ilizó, como p e ex o, una o o en la que el jo en ma ado apa ecía con Hue a du an e una comida en Tlalpan, pa a acusa lo de aido , oba le la o alidad de su pa i- monio –con la igu a de la incau ación– y p ohibi las co idas de o os en la Capi al (median e es e ejemplo se en iende po qué en México se acuñó el e bo ca ancea como sinónimo de hu o, es a a o iquiñuela). En 1911 empeza on sus mayo es iun os en España. Es u o po encima de igu as locales como Bombi a, Machaqui o, Mazan ini y Ra ael El Gallo. No sólo so p endió con una nue a o ma de ejecu a el lance “de en e po de ás” de Caye ano Sanz, sino que lo hizo pa e habi ual de su au o- 50 El ca ác e de una igu a que in e nacionalizó el o eo maquia. Si bien e a un qui e que o os o e os habían ealizado, Gaona le imp imió ca ac e ís icas dis in i as: ligazón, quie ud, emple y p o undidad (Ramón, 2008). Fue al el sello de Rodol o que Don Pío p opuso llama les “gaone as” (Mo en e, 2013). En 1912 Gaona ealizó en la Real Maes anza de Se illa la que él conside ó su mejo aena en España: «Esa a de –21 de ab il– ealicé la mejo aena de mi ida. Fue en mi p ime o o, que e a b a ísimo ... lo cambié de odillas, lo o eé po e ónicas y gaone as, de modo supe io . Le hice cua- o o seis qui es supe io es, po que el o o peleó magní icamen- e en a as. Y omé las bande illas y le colgué cua o pa es sobe bios. Todo den o de una cons an e o ación ... La aena de mule a ue b e e y a ís ica: quince mule azos magis ales, solo, de echo y o eando de b azos, y lo i é pa as a iba de una es o- cada sin pun illa» (Monosabio, 1925:116-117). Es aba en la cumb e del o eo. Dice el his o iado José F. Coello que «Gaona ya no sólo es cen o. Es eje y ayec o ia del o eo ap endido y ap ehendido po quien no quie e se alguien más en el escena io… Y es que el leonés comulga con el pasa- do, lo hace bande a y es ilo» (Coello, 2017). Es en onces cuando apa ecie on Galli o y Belmon e, quie- nes e oluciona on el o eo. Nada ol e ía a se igual. Pa a no desapa ece como las demás igu as de la época, Gaona se io obligado a desap ende y ein en a se. Las enseñanzas de Oji os habían quedado obsole as. Había llegado la Edad de O o del To eo y Rodol o enía que adap a se. Haciendo gala de emplan- za y lexibilidad, Gaona cambió de es ilo. En sus memo ias, se e i ió a ello de la siguien e o ma: «Cambia de es ilo, pa a muchos se á imposible y pa a odos muy di ícil. A mí me ue ácil. Al domingo siguien e, en San Sebas ián, salí po “solea es”. Y hubo aga amien os del pi ón, y moline es, y mucho de a odilla se y hace que el o o oma a 51 An onio Casanue a Fe nández 58 Díaz-Cañaba e, A. (1977): “El Plane a de los o os”, en O ellana, C: Los o os en España. Mad id, Espasa. González, X. (2009): 17 de oc ub e 1889. Ponciano Díaz ecibe la al e na i a en Mad id: La Aldea Tau o. h ps://laaldea- de au o.blogspo .com/2009/10/17-de-oc ub e-de-1889- ponciano-diaz.h ml (úl imo acceso: ap il 28 2018). Llano, C. (1999): Fo mación de la in eligencia, la olun ad y el ca ác e , México, T illas. Molinié, A. (2012): El o o y el cóndo en lidia: una co ida en los Andes pe uanos, Ba celona, Ediciones Bella e a. Monosabio (1925): Mis 20 años de o e o: el lib o ín imo de Rodol o Gaona. México, D.F.: Biblio eca Popula de El Uni e sal. Mo en e, J. (2013): Sue es de desuso (IV) De en e po de ás (2ª pa e). h p://la azoninco po ea.blogspo .mx/2013/01/ sue es-de-desuso-i -de- en e-po .h ml (úl imo acceso: mayo 12 2018). Na as, J. G. L. p.-V. y. d. Q. (1899): El espec áculo más nacio- nal, Mad id, Suceso es de Ri adeney o. Padilla, G. E. (1970): His o ia de la plaza El To eo. Mexico, Imp en a Mon e ey y Espec áculos Fu u o, S.A. de C.V. Vicen e, P. M. de (2012): “La p olongación del sac i icio del o o en México”, Ri os y símbolos en la au omaquia: en o no a la an opología de Julian Pi -Ri e s, Ba celona, Ediciones Bella e a.