Full text
En el p esen e a ículo se es udia á una de las condiciones nuclea es del mundo desde
los años se en a del siglo XX: la ciudad concebida como un pa que emá ico pa a una
población en endida como clien e, con Las Vegas y Disneylandia como enómenos
pa adigmá icos que es ablece án modelos de ciudad o de espacio. Es as ideas
u banís icas y a qui ec ónicas se han asladado a di e sos ilmes y se ies de la misma
época, como El mundo (con su dico omía en e público y abajado es del pa que), Almas
de me al-Wes wo ld (la idea de di e sión con g an endimien o económico), Pa que
Ju ásico (pa que en el que se aúnan los in e eses cien í icos y económicos) o El Show de
T uman (un mundo ic icio con olado po un ealizado ele isi o). También se p opone
un con amodelo en la se ie Ca ni àle y su idea del ci co, p óxima en algunos aspec os
al pa que emá ico pe o que esul a en esencia un enómeno an i é ico.
Pa que emá ico, Ciudad global, Simulac o, Disneylandia,
Blockbus e , Ci co.
In his a icle I will s udy one o he nuclea condi ions o he wo ld since he 1970s: he
ci y concei ed as a heme pa k o a popula ion unde s ood as clien , wi h Las Vegas and
Disneyland as pa adigma ic phenomena ha will es ablish ci y o space models. These
u banis ic and a chi ec u al ideas ha e been ansla ed in o a ious ilms and TV shows
om he same ime, such as The Wo ld (wi h i s dicho omy be ween he c owd and he
wo ke s o he pa k), Wes wo ld ( he idea o un wi h g ea economic pe o mance),
Ju assic Pa k (a pa k in which scien i ic and economic in e es s a e combined) o The
T uman Show (a ic ional wo ld con olled by a ele ision p oduce ). I also p opose a
coun e model in he TV se ies Ca ni àle and i s idea o he ci cus. Tha idea is close o
he heme pa k in some aspec s bu , a i s co e, i is an an i he ical phenomenon.
Theme pa k, Global ci y, D ill, Disneyland, Blockbus e , Ci cus.
El posmode nismo se despe ó asomándose al espejo de Las Vegas y se i á a
do mi con un in en o de con e i Disneylandia en modelo uni e sal, an o del ipo de
u banismo como de la o ganización de las sociedades. Si hay una idea nuclea en la
es é ica de la época es la de simulación, de la que pa en muchas o as
2
. La ealidad se
concibe como una ies a de dis aces, con la ciudad de los p oyec os con e ida en pa que
de a acciones; cada elemen o ascinan e p ome e sensaciones sin in, una glo i icación
del goce indi idual, de la elección de consumo y de banalización de lo es é ico.
«Más aún, el simulac o lo ansciende e in alida, en nomb e del espejismo de una
ideología y de un modo de ida posmode nos. El iun o mode no del simulac o sus i uye
la ealidad po la apa iencia de lo eal
3
». Ninguna idea del espacio ha ma cado an o al
pe iodo como es a. P omue e una expe iencia inca dinada en el modo de ida capi alis a,
en el cual cada obje o de consumo es una copia de una copia. ¿O alguien puede eclama
pa a sí la posesión del o iginal de un o denado Mac, de una p enda de opa Za a, de un
ehículo BMV? Y es que el simulac o aspi a a suplan a a su modelo, «una éplica más
eal que lo eal; a una simulación que disuel e las on e as en e la ealidad misma y su
ep oducción, en e lo eal y lo also
4
». Hipe ealidad más eal que la ida misma, como
los ul acue pos de La in asión de los ul acue pos (In asion o he Body Sna che s,
1978) que suplan an inalmen e al o iginal humano
5
; el simulac o hipe eal gene a
p og esi amen e una semejanza mejo log ada y al iempo más abso ben e.
Es e peculia e idiosinc ásico a amien o del espacio en el cine posmode nis a se
pod ía esboza un poco a la insóli a y abs ac a mane a de Dog ille (La s on T ie ,
2003), con la silue a de edi icios y obje os pin ada sob e el suelo
6
, un poco como ya había
ealizado Ja man en Wi gens ein (De ek Ja man, 1993). Con esa abs acción del
espacio, on T ie di ige oda la a ención hacia los cue pos, ma e ialidad de la escena,
con «pe sonajes mo iéndose como sonámbulos en e zonas de ince idumb e
7
».
Von T ie apenas sumó a la ascé ica y simbólica escenog a ía algunos obje os que
apo an la ue za de signi icación y el necesa io e ichismo po el obje o, innegable pied a
axial de la sociedad es adounidense, de la que Dog ille esal a sus aíces
bienin encionadas y mojiga as, así como el con adic o io y a al esul ado homicida de
las mismas. La en p incipio amo osa p o agonis a acaba aplicando la ley del Talión, en
unas ma anzas come idas po su pad e gángs e de la comunidad que p e iamen e la
había o u ado a ella, mode na An ígona, en palab as de Domènec Fon
8
. La ciudad
posmode na nace de pueblos como Dog ille, según puede desp ende se del ilme del
cineas a danés.
La idea de simulac o de la ealidad, ambién de algo más au én ico y o igina io
que ella, hunde sus aíces en oda la adición he mé ico-pla ónica Pla ón, pe o con
pe iodos de e e escencia como el ba oco o el posmode nismo, con el que aquel
p esen a an as concomi ancias. De hecho, el ipo escenog á ico del posmode nismo
hab ía hecho las delicias de ba ocos y ococós, po lo que ha enido a di ulga se bajo la
denominación de ba oco elec ónico, simila el neoba oco acuñado po Oma
Calab ese.
La megalópolis copia su modelo del de los casinos. En el celebé imo
Ap endiendo de Las Vegas Robe Ven u i, Denise Sco B own y S e en Izenou , en
especial el p ime o, die on el pis ole azo de salida a la nue a sensibilidad u banís ica y
a qui ec ónica, con una eo ía en que se las incula a la expe iencia co idiana en el
a docapi alismo, en palab as de Be na dele, en « elación di ec a con el mundo del
consumo y el de la duplicidad», en una a qui ec u a que acep a «mo i os deco a i os y
has a hedonís icos […], a qui ec u a p opaganda, que el [sic] había anunciado, y que e a
más un obje o de consumo que una solución habi acional
9
».
La pa icula a qui ec u a escenog á ica y hipe sígnica cuyo pa adigma es Las
Vegas se acomoda al es o de la ciudad global; en un ejemplo pa adigmá ico, se
cons uyen po ejemplo es ancos en o ma de pu o o hambu guese ías como al pieza de
ca ne, un colosal icono median e el cual in o ma al público de lo que se ende. Ese ipo
de edi icio-signo si e «como imágenes de econocimien o que se ans o man en
símbolos, cual eclamos en los p ocesos de iden i icación a ec i a y emocional, simbólica
y social, que, aunque hayan sus i uido a los logo ipos pop, cumplen un papel simila en
los p ocesos de comunicación, en la a qui ec u a como medio de masas
10
». Así,
es a egias p opias de la publicidad, como los logos o el p es igio de la ma ca, se
asladan a la a qui ec u a.
La ciudad del juego en Ne ada pasó a se a inales de los se en a el modelo de
u banismo y de negocios a copia : «banco de ensayos pa a expe imen os inédi os en el
ámbi o de la a qui ec u a bajo la in luencia de la cul u a pop
11
». La me ópolis, pensada
pa a se eco ida en ehículo, enía que con e i se en un pa que emá ico con edi icios
sígnicos, simulac os cul u ales de clásicos a qui ec ónicos. Los edi icios de la ciudad han
de expone uno de los c i e ios undamen ales de es a nue a endencia u banís ica y
a qui ec ónica: «el mensaje que la publicidad en ía al consumido se con e i á en el
p incipal obje o a pa i del cual desa olla la ob a de a qui ec u a, ans o mándose
és a en un me alenguaje de sos én pa a el e dade o menaje que es á a la is a
12
».
Y no solo las ciudades emulan a sus copias de los pa ques emá icos. En el
p esen e, cualquie cosa puede oma se con el mismo espí i u en con el que se alo a
esos espacios del en e enimien o —o a idea social cla e en el a docapi alismo—, desde
el cen o his ó ico de una ciudad o sus monumen os has a las consecuencias de una
ca ás o e na u al con e idos en un espec áculo po cie os medios de comunicación
13
.
Todo es suscep ible de con e i se en signo, imagen-icono de algo, de p opo ciona
expe iencia. Sob e es e úl imo concep o apun a el eó ico de la publicidad Vidal Auladell:
«El consumo ac ual emi e a una noción de yo que hay que en ende como un p oyec o
c ea i o y cons uc i o que se lle a a cabo median e expe iencias»
14
.
Los pa ques emá icos o ecen las mismas pau as que ya apun ó Ma chán
espec o a Las Vegas, con una p omesa de i encias (en sen ido de Benjamin
15
) enidas
g acias a ecu sos na a i os sob e cómo se án las expe iencias y a las esceni icaciones,
odo ello muy ligado a las pau as de consumo de masas y al pode mediá ico, con su o e a
de «es uc u as de compo amien o, expec a i as as igu adas en p omesas de
bondades, en me cancías inma e iales, absolu as
16
».
La na a i a en e eje el e ec o buscado po es e concep o u banís ico y
a qui ec ónico de la ema ización; con ese apa a o de pe suasión se in en a enga usa al
isi an e, seduci lo con el emb ujo del ca ón-pied a y la ecnología. En caso que así
suceda, se aleg a á la caja egis ado a. Es más, la ema ización de los casinos, con sus
neones des ellan es que exhiben en las calles o ca e e as el mo i o p incipal que simula
el casino, explica según algunos au o es el éxi o de ma ke ing de Las Vegas
17
. La ciudad
c ea un ipo de negocio lo ecien e con muchos imi ado es.
Las g andes a enidas con casinos de Las Vegas cons i uyen: «un paisaje de
símbolos con capas de signi icado e iden e en el emplazamien o de caminos y edi icios,
con edi icios que ep esen aban a o os edi icios an e io es»
18
. Sin emba go, ni la
ema ización o ni siquie a el juego cons i uyen el sec e o de Las Vegas. Como ya se
pe ca a on los p omo o es de la ciudad de los casinos, lo que a aía a los isi an es no
e a el juego sino hui de lo co idiano, sume gi se en una an asía, un ámbi o que el
público sólo encon aba en las pan allas de los cinema óg a os, o en palab as de Mo is
Lapidus: «La gen e busca ilusiones; no quie e las ealidades del mundo. Y yo me
p egun o: ¿dónde encuen o yo ese mundo de ilusión? […] Sólo en un luga : las
películas
19
». De ahí que los diseñado es de cada casino se inspi en en los mundos
soñados de las g andes p oducciones.
Con sus edi icios, más que busca las econs ucciones ilusionis as ce canas al
ealismo o al menos al his o icismo a qui ec ónico, p oponen simulac os, imágenes pop
p oyec adas sob e la pa ed de la cue a, pa a aseando el mi o de la ca e na pla ónico,
una e sión e ichis a de algunos iconos pa a mon a un pa que emá ico
20
. El cine c ea
unas imágenes que p o ocan una nos algia po algo que nunca ue
21
, pe o que pasa a se .
Pe o es que no se copia únicamen e la disposición espacial de Las Vegas; ambién
se adap a su código de ac uación, con las ciudades con oladas po un g upo de éli e
cons i uido en la enc ucijada en e los g andes emp esa ios, los líde es polí icos, los
máximos accionis as de los bancos y la ma ia, cuyo sen ido inal no se sus en a en los
ciudadanos o las au o idades polí icas en sen ido p e io al a docapi alismo, sino a los
in e eses de los g andes agen es del me cado, si uación que gene a unas ciudades egidas
po c i e ios ul alibe ales, al y como se han en endido desde inales de los años se en a.
El mundo (Shijie, Jia Zhangke, 2004) si e como anillo al dedo de esa endencia
a con e i en pa que emá ico la ealidad. En la película de Zhangke se mues a esa
endencia a ealiza pa ques emá icos de un luga ya exis en e, se condensa el
imagina io de un si io y se plasma en ca ón-pied a, en el que se inse an componen es
de ecnología elec ónica, ayos láse , p oyecciones y demás pa a e nalia. En es e ilme
de Jia Zhangke, la me á o a del p esen e plane a io como un pa que emá ico se plasma
en un luga simbólico en el que si ua la his o ia, un pa que emá ico si uado en Beijing
22
.
El pa que cons i uye un simulac o del mundo a escala y cons uido con piezas de
escenog a ía; en ese espacio con luyen aspec os olkló icos de di e sas cul u as y copias
a escala de edi icios icónicos de los cinco con inen es pa a di e sión de los isi an es. El
pa que cons i uye una maque a en minia u a de lo que la cul u a mediá ica global
conside a el mundo, al y como ha sido is o en las películas, como comen an en un
agmen o
23
.
La idea del pa que ac ualiza la de las Exposiciones coloniales que se celeb a on
po Eu opa a inales del XIX y p incipios del XX. Los idealizados pabellones de
a qui ec u a e íme a que se cons uían pa a la ocasión emendaban supues os encla es
de di e sos países, en a izando lo pin o esco. La Tie a en minia u a a a és de sus
edi icios icónicos p opues a po Jia Zhangke ya se daba en onces. De hecho, posee el
mundo en un cen o come cial ya había sido el gancho publici a io del cen o come cial
más g ande del mundo, si o en Edmon on, Canadá. Quien iba a comp a a él ya no
necesi aba iaja po que odo se había acumulado en e sus pa adas
24
.
Pe o, en un asgo ca ac e ís ico del cine de Jia Zhangke, al au o chino no le
in e esa el público que acude al pa que sino el acío exis encial en el que i en los
abajado es, los enca gados de man ene el espejismo. Lo único do ado de ealidad en
ese escena io adica en las idas de los que abajan en él y mue en en su in e io . La
complejidad del mundo no puede educi se a una maque a que se puede cap a de un
is azo; sob e ella, el di ec o mues a a menudo la maque a mien as se a elabo ando,
las zonas en cons ucción, el pa que en su ase de no-luga , en el sen ido que le o o gó al
é mino el an opólogo Ma c Augé
25
. Los pe sonajes enca an «un exilio in ini o p i ado
de expe iencias eales, único o eo de la globalización y la economía de me cado
26
».
La expe iencia i al que p omue e el pa que no puede se más iluso ia; gene a
«una alsa mimesis incapaz de o ece lo que ella misma p ome ía
27
»; el mundo en
minia u a cons i uye un en o no acío en el que no so p ende que los pe sonajes
padezcan desa aigo; combinan la oscu idad in e io con la sun uosa iluminación
a i icial del pa que emá ico. Es án p edes inados po el sis ema a no insc ibi se a ellos
mismos en el ensueño cosmopoli a y iaje o o ecido po el pa que en el que abajan; al
con a io: las clases subal e nas, los que han de cuida de la ob a desde la amoya, jamás
pod án accede a él, como a es iguan los cadá e es de los dos p o agonis as al acaba el
me aje. Como los mendigos a las pue as de los supe me cados, es án condenados po
la lógica economicis a a no goza de los p oduc os gene ados
28
.
An es de conclui es e apa ado, con iene apun a que los cen os come ciales y
supe me cados han gene ado un g an núme o de secuencias en el cine an ás ico desde
los años se en a, espacio impe sonal y de culminación de los deseos p o ocados po las
necesidades de consumo, con pasillos y más pasillos de p oduc os a adqui i . Ha gozado
de especial ele ancia en el cine de zombies o de in ec ados, p obablemen e debido al
in lujo de la p ecu so a El amanece de los mue os i ien es, (Dawn o he Dead,
Geo ge A. Rome o, 1978)
29
.
Disneylandia es el o o g an e e en e al imagina el e i o io du an e el
a docapi alismo. En la posmode na e a del simulac o, con Las Vegas como e e en e
u banís ico y Disneylandia como u opía, el escena io pas iche pasa a concebi se como
incómodo hoga . Los nue os concep os u banís icos alen ados po los in e eses del
a docapi alismo y sus ecu sos de pe suasión asladan el espí i u de los pa ques
emá icos, en especial de los de Disney, a las me ópolis.
La época puede emblema iza se con Disneywo ld, pa que de a acciones que se
ha con e ido en sinécdoque de la sociedad del momen o, en la cual, po exp esa lo en
é minos debo dianos, la ealidad se plan ea como espec áculo
30
y el pa que emá ico
ansmi e una cie a idea de « ealidad», basada en la an asía, cla o. O como esc ibió
Baud illa d: Disneyland, esa pa odia de lo imagina io
31
.
P obablemen e po ello Wal e Benjamin u ilizó al a ón Mickey pa a explica
cómo el mundo indus ial capi alis a había empob ecido la expe iencia de ida, en e
o os ac o es con la c eación de un i mo ago ado , cansancio del que uno se ha de
ecupe a du miendo, en la pa icula mane a p opues a po el capi alismo de los
ensueños cinema og á icos, una de cuyas pe soni icaciones po an onomasia enca na el
a ón Mickey
32
.
Un modelo que ans o ma nues a elación con lo eal: «La ampa de
Disneylandia no adica en su in en o de con ence nos de la au en icidad de sus alsas
a acciones, adica más bien en un in en o de con ence nos de que el mundo ue a de
Disneylandia, el mundo al que ( e)ing esamos cuando abandonamos el pa que, es “la
e dade a ealidad” y no una a sa
33
». Po muy simulac o que sea el pa que de
a acciones, la sociedad ex e na sob e la que se asien a no es más eal.
El pa que de a acciones oma el modelo DisneyWo ld como p o o ipo a se
eplicado mundialmen e, en un p oceso de disney icación, p oceso de inido po la e is a
Spy como da po más amilia es las ca ac e ís icas del pa que de a acciones que las de
la ida eal
34
, el simulac o po el modelo. Se a a de un p oceso ki sch y a i icial po
esencia, que es imula la acción indi idual, consumido a a pode se —indi idualismo
masi icado o masa indi idualis a—, po encima de la colec i a, y que apoya una isión
del ame ican way o li e de ipo espec áculo pa a g andes audiencias.
Po su pa e, B yman desc ibe un p oceso semejan e aunque desc i o en mayo
de alle, al que denomina disneyzación, un as ase de los p incipios de DisneyWo ld a
p og esi amen e más sec o es de la sociedad no eame icana y, en consecuencia, del
es o del mundo —dada su p imacía—, con cua o pun os undamen ales: la pa que-
ema ización ya comen ada, el en e ejimien o de di e sos sec o es de consumo e
ins i uciones, la come cialización, con p edominio de me cancías con su
co espondien e logo pa a es imula el e ichismo y el con ol emocional de los
empleados, con el in de que su ac i ud es é aco de con el son ien e ope a io, espe ado
po el clien e en un pa que de a acciones Disney
35
: que enga un buen día.
El plan Disney inicial e a oda ía más ambicioso que lo que acabó esul ando:
p e endió o ganiza los al ededo es del pa que según un c i e io u ópico de comunidad
ideal, un oco de o den con odo bien pau ado. Los simulac os de ciudades soñadas po
Disney p oseguían la ipología de la ciudad ja dín, un espacio de o den y ociosidad, no
pa a esidi sino pa a ansi a po él, cons uido lejos del cen o u bano; los ciudadanos
—los clien es, más bien— podían pasa sus a os lib es po sus a enidas; la excu sión les
podía se i pa a e adi se de los p oblemas co idianos. «Así pues, la es a egia Disney
insc ibe la u opía en el e i o io de lo amilia , y ice e sa
36
». La mue e de Disney
uncó sus planes; po su pa e, a sus he ede os les in e esó más el bene icio económico
que una comunidad o ganizada según unos c i e ios u ópicos.
El o o g an oco de in luencia pa a la c eación del p o o ipo Disnyeland, con su
idea de simulac o del mundo minia u izado y con olado po el demiu go pa a solaz de
los isi an es —un poco a la mane a del demiú gico ealizado Ch is o de El show de
T uman (The T uman Show, Pe e Wei , 1998)— es el ya mencionado en el apa ado
an e io de las Exposiciones Uni e sales —y sus zoológicos humanos—, no los pa ques
de a acción adicionales, demasiado sucios, deso denados, demasiado ce canos al
ci co. El show de T uman mues a lo que se ía el pa aíso de los c ea i os de Disney, con
una ealidad en e amen e o iginada po ealizado es, guionis as y di ec o es de
p og amas ele isi os, di igidos po el demiu go Ch is o
37
. En la película, al se odo una
ep esen ación, el mundo no puede undamen a e dad ninguna
38
. ¿Qué hay de esa
condición en Disneyland?
Según apun ó Umbe o Eco, Disneyland p oduce un simulac o que ope a en un
doble y con adic o io sen ido: el espacio se p esen a con un en ol o io ealis a, una
es é ica hipe ealis a banal, en la que uno espe a ía que el público ue an igu as de
Duane Hanson, pe o al mismo iempo ese hipe ealismo plasma una an asía
39
.
Hipe ealis as son los illanos de Almas de me al (Wes wo ld, Michael C ich on,
1973). El pa que de a acciones Delos, escena io del ilme, acili a a los isi an es adul os
juga como en la in ancia, con es ambien es ema izados como en Las Vegas según es
momen os his ó icos: se puede escoge se aque os que ma an a los ipos malos —o al
she i , según se e cie—, caballe os medie ales ganando el co azón de la p incesa as la
jus a con a el caballe o enemigo, o dile an es senado es que dis u an de la buena ida
en la decadencia del impe io omano, emedos de Ne ón can ando a la Roma en b asas,
con la peculia idad de que odos ellos esul an se obo s
40
.
P ecisamen e en ese pun o se encuen a la di e encia con los pa ques de
a acciones a docapi alis as y azón de su inclusión en el géne o an ás ico: odos ellos
son obo s, p og amados pa a no daña a los humanos. En consecuencia, se puede se
un cua e o y ma a al she i con la segu idad ju ídica de que no se come e un c imen
con ello, ni un obo puede enga se, ya que no es á p og amado pa a ello. Aho a bien,
¿qué sucede ía si el apa a o se es opea? Ahí adica el gi o a gumen al in oducido.
Po supues o, más que eg esa a un pasado econs uido a queológicamen e, el
pa que de a acciones lo que ec ea es un deco ado cinema og á ico, in e esándose el
isi an e más bien en el imagina io c eado po películas ambien adas en esas es épocas;
se in en a de una mane a camp p o oca una i encia de pe sona de la época según se la
igu aba un espec ado del Hollywood de los wes e ns, las a en u as en leo a dos de
E ol Flyn o los péplums, odo, pues, según la iconog a ía c eada po las g andes
p oducciones de Hollywood. Igual que Disneylandia con sus ensueños
41
, el imagina io al
que apela es el de las películas.
Con ello se es ablece así un sen imien o nos álgico also, que di ía Fe nández
Po a
42
, una nos algia no basada en hechos ehacien es sino en an asías, a aquel
imagina io más ópico con e ido en s anda d colec i o po el cine y sus supues os
pasados. De es a mane a, se accede a una pa que ema ización de esos momen os
supues amen e his ó icos, susci ando una nos algia que no p e ende «un in e és po el
pasado sino la ans o mación de és e en me os es e eo ipos»
43
.
Da id Lyon ahonda en una idea simila :
Es cla a la conexión con Disneylandia. Las ciudades de pa ques emá icos
p opo cionan un pasado ic icio, a modo de placebo, que es nos álgico,
selec i amen e ex aído de la his o ia con is as al consumo, y un u u o plegado a
las necesidades del p esen e. Pues el u u o, además, es á ín eg amen e
elacionado con los p oduc os de las co po aciones; es apenas poco más que un
p esen e ex endido
44
.
El a gumen o de Almas de me al pe mi e segui una es é ica posmode na del
pas iche, jugando con los e e idos clichés del wes e n, el peplum y el ciclo a ú ico o el
de Robin Hood, aunque sin i onía posmode na. El pa que es á hecho más de las an asías
colec i as que del aslado po máquina del iempo o cuan o menos po la econs ucción
na u alis a. En cuan o a la ace a audio isual, se no a mucho la in luencia de Peckinpah.
Debido a ello, en ocasiones el ilme pa ece un p edeceso de Ta an ino, aunque sin su
humo ni su alen o pa a la na ación —si el escénico
45
.
Delos, el pa que de a acciones de Almas de me al, log a ob iamen e se el úl imo
g i o en acaciones pa a gen e adine ada en la sociedad del ilme; pe mi e con a a esas
luchas sin el iesgo de la enganza obó ica, o ambién in e p e a uno de los papeles
exis en es en esas sociedades, o simplemen e dis u a de una especie de spa ambien ado
his ó icamen e, en especial en el sec o de la decadencia omana, an é il pa a azuza
la imaginación hedonis a de alguien c ecido en la cul u a c is iana.
Es e úl imo año la HBO ha emi ido una se ie con un plan eamien o inicial simila ,
Wes wo ld (HBO / Jona han Nolan – Lisa Joy, 2016 - ), emake más in e esan e que la
película. En la se ie, lo que se p ima es el juego de espejos en e un posible demiu go y
los se es humanos, po un lado, y es os y los obo s po el o o, aunque como esul a
p e isible las di e sas pe ipecias desa olladas en la ama desdibujan las on e as en e
dichas ca ego ías.
Las dudas exis enciales plan eadas se deba en en e el de e minismo o el lib e
albed ío, la p og amación del ca ác e po el ADN-código obó ico o la capacidad de
imp o isación, la ecu encia ma cada po las endencias pe sonales o las up u as que
e elan un nue o ni el de la pe sonalidad, los ecue dos como pied a axial de la
conciencia. Lo que an a e iguando los obo s sob e su na u aleza en un p oceso de
anagnó isis
46
, si e en muchos casos de e lejo de la anagnó isis que i e cada se
humano en su p oceso de descub imien o de la ida.
Desde el pun o de is a de los humanos pa icipan es, el in e és iene a se el
mismo que en la película: explo a o as a ian es de ellos mismos, juga a se o os yo,
en un en o no de an asía cinema og á ica y sin ningún ipo de co apisa mo al. Pe o
Wes wo ld como se ie es á sob e odo in e esada en cómo pe ciben los obo s su
exis encia y en los e lejos que ales con lic os plan ean espec o a la condición humana,
1
In es igado con con a o FPU (FPU-13/03280) del Minis e io de educación, cul u a y depo e, g acias al
cual se ha ealizado la in es igación. Es e a ículo es u o pa cial del abajo ealizado den o del p oyec o
del Minis e io de economía y compe i i idad HAR2015-66262-P, con Àngel Quin ana como in es igado
p incipal.
2
Algunas e e encias muy in luyen es del pe iodo, como Baud illa d (Baud illa d, Jean. Cul u a y
simulac o. Ba celona: Kai ós, 1978) o Jameson (Jameson, F ed ic. Teo ía de la pos mode nidad. Mad id:
T o a, 1998), así lo a es iguan, igual que ilóso os y eó icos de la es é ica más con empo áneos que han
p oseguido esa línea de pensamien o, como Fe nández Po a (Fe nández Po a, Eloy. Homo Sample .
Tiempo y consumo en la E a A e pop. Ba celona: Anag ama, 2008).
3
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4
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8
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9
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11
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12
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15
Vi encia (E lebnis) y expe iencia (E ah ung) como dos polos de algo en apa iencia simila , la p ime a
como un e en o memo able pe o que se consume y desapa ece, la segunda como una o ma comuni a ia,
in e subje i a y que, po an o, se puede comunica y c ea sende o en el bosque cogni i o comuni a io, una
dis inción que ue obje o de es udio en la iloso ía alemana du an e odo el siglo XX.
Un eó ico de lo es é ico an di e en e a Benjamin como John Dewey coincidió en es e pun o y más o menos
po la misma época con el alemán: el capi alismo y el indus ialismo p o ocaban un menoscabo en la
expe iencia (así como en la es é ica), debido a las condiciones de la p oducción de bienes, con una elación
di ec a en e las ca encias en lo es é ico, el ni el paupé imo de la a qui ec u a en las ciudades po la época
de Dewey (hacia el 1930) y la expe iencia de ida: Dewey, John. El a e como expe iencia. Ba celona: Paidós,
2008, pp 386-389.
16
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17
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19
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28
Como ya se ha indicado en la no a 15, Dewey ya ale ó sob e ese ac o : Dewey, John. El a e como
expe iencia. Ba celona: Paidós, 2008, pp 386-389.
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pa que de modelo pe ec o del simulac o: Baud illa d, Jean. Cul u a y simulac o. Ba celona: Kai ós, 1978,
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34
Lyon, Da id. Jesús en Disneylandia. La eligión en la posmode nidad. Mad id: Cá ed a, 2002, p 20. De
hecho, según Baud illa d su magia con ie e en simulac o hipe eal el mundo ex e no a ella, lo que
p e iamen e hubiésemos conside ado la sociedad eal, en una in e sión de los papeles en e el mundo
co idiano y la an asía: Baud illa d, Jean. Cul u a y simulac o. Ba celona: Kai ós, 1978, pp. 29-31.
35
Recogido en Lyon, Da id. Jesús en Disneylandia. La eligión en la posmode nidad. Mad id: Cá ed a,
2002, p 22 y ss.
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So kin, Michael. «Nos emos en Disneylandia». En So kin, Michael (ed.). Va iaciones sob e un pa que
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Fon , Domènec. Cue po a cue po. Radiog a ías del cine con empo áneo. Ba celona: Galaxia Gu enbe g /
Cí culo de lec o es, 2012, p 63. (Enlace al p ólogo de la película aquí): kouakouane (19 sep iemb e 2010).
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Pa do, Ca men. En el silencio de la cul u a. México D.F./ Mad id: Sex o Piso, 2016, p 145.
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43
Jameson, F ed ic. A queologías del u u o. El deseo llamado u opía y o as ap oximaciones de ciencia
icción. Mad id: Akal, 2009, p 407. Fe nández Po a e lexiona en é minos más o menos simila es cuando
apun a que ese ipo de nos algia ac úa sob e algo que nunca ha exis ido: Fe nández Po a, Eloy. Homo
Sample . Tiempo y consumo en la E a A e pop. Ba celona: Anag ama, 2008, p 173.
44
Lyon, Da id. Jesús en Disneylandia. La eligión en la posmode nidad. Mad id: Cá ed a, 2002, p 185.
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Mo ieclips (27 mayo 2011). Ju assic Pa k (9/10) Mo ie CLIP - Rap o s in he Ki chen (1993) HD. [Vídeo].
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Quin ana, Àngel. Fábulas de lo isible. El cine como c eado de ealidades. Ba celona: Acan ilado, 2003,
p 277.
52
Mo ieclips (27 mayo 2011). Ju assic Pa k (1/10) Mo ie CLIP – Welcome o Ju assic Pa k (1993) HD.
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LuisGijon21 (24 ab il 2013). Pa que Ju ásico - El almue zo, Opiniones (Escena Cas ellano/Español HD).
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Mo ieclips (27 mayo 2011). Ju assic Pa k (10/10) Mo ie CLIP – T-Rex s. The Rap o s (1993) HD.
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55
Quin ana, Àngel. Después del cine. Imagen y ealidad en la e a digi al. Ba celona: Acan ilado, 2011, p 86.
56
He anz, Pablo. Rumbo al in ini o. Las 50 películas undamen ales del cine de ciencia- icción. Valencia:
Midons, 1998, p. 214.
57
Pa do, Ca men. En el silencio de la cul u a. México D.F./ Mad id: Sex o Piso, 2016, p 137.
58
So kin, Michael. «Nos emos en Disneylandia». En So kin, Michael (ed.). Va iaciones sob e un pa que
emá ico (pp 231-260). Ba celona: Gus a o Gili, 2004, p 231.
59
Lyon, Da id. Jesús en Disneylandia. La eligión en la posmode nidad. Mad id: Cá ed a, 2002, p 141
60
Un ipo de es é ica de la ida como desas e que ma ca la sociedad con empo ánea desde el Roman icismo.
La exis encia se concibe en esos é minos ca as ó icos, mien as que el es e icismo ( inculado a la sociedad
del espec áculo) se o ece como un momen áneo espi o, po lo que Molinue o p opone incluso una
esis encia a la es é ica: Molinue o, José Luis. Es é icas del nau agio y de la esis encia. València:
Ins i ució Al ons el Magnànim – Dipu ació de València, 2001, p 9.
61
Gaialess (17 no iemb e 2010). Ca ni ale – So ie Makes He Choice. [Vídeo]. Recupe ado de
h ps://www.you ube.com/wa ch? =RHo3FC ZPzM , úl ima consul a 11-4-17.
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Onu Miniske (28 ene o 2013). Ca ni ale-Ben ans e s a mom's li e o he dead son. [Vídeo].
Recupe ado de h ps://www.you ube.com/wa ch? =g-2gaCO TM , úl ima consul a 11-4-17.
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Campbell, Joseph. The He o wi h a Thousand Faces. P ince on: P ince on Uni e si y P ess, 1973.
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M po e and ew (5 diciemb e 2011). Samson on Jesus. Recupe ado de
h ps://www.you ube.com/wa ch? =TuT_kyk 4Y , úl ima consul a, 11-4-17.