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Códigos culturales en la Relación de la jornada de Cíbola de Pedro Castañeda Nájera

Mora Valcárcel, Carmen de

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CÓDIGOS CULTURALES EN LA RELACIÓN DE LA JORNADA DE CÍBOLA DE PEDRO CASTAÑEDA NÁJERA INTRODUCCIÓN La Relación1 de Cas añeda es un ex o que has a el momen o só- lo había me ecido la a ención de los his o iado es (Te naux- Compans, Winship, Hammond, Hodge y o os), ocalizada ha- cia la impo ancia documen al del mismo sob e la expedición a- casada de Vázquez Co onado en busca de las Sie e Ciudades de Cíbola. Con azón se ha alo ado de ella la apo ación de da os geog á icos que p ecisan el i ine a io que siguió la expedición y de desc ipciones basadas en obse aciones di ec as sob e las ie- as y pueblos si uados al N.O. de México y S.O. de los Es ados Unidos. Sin duda, se a a de la na ación más impo an e que se es- c ibió sob e la expedición de Vázquez Co onado. Y, no sólo po el alo documen al e his ó ico, sino po su alo discu si o en cuan o p oducción cul u al de la Colonia. Es e úl imo aspec o es el que, sin desdeña los o os, ocupa á mi a ención. Me cen a é en el modelo de esc i u a, al ma gen del canon li e a io, que ge- ne a una ealidad nue a en un soldado que no es esc i o ni li e- 1 El manusc i o o iginal es á pe dido, an solo exis e una copia del mis- mo, echada en Se illa, en 1950, que se encuen a en la Lenox Lib a y de Nue a Yo k. La copia del manusc i o ue aducida al ancés po Hen i Te naux- Compans, quien la encon ó en la colección Uguina en Pa ís y la publicó en el . 9 de sus Voyages, Pa is, 1833. Una ansc ipción de dicha copia y la a- ducción de la misma al inglés po GEORGE PARKER WINSHIP ue on publica- das jun o con o os documen os sob e la expedición en el Fou een h Annual Re¬ po o he Bu eau o E hnology (Washing on, 1896). O as ediciones en inglés son la de FREDERICK W. HODGE, Spanish explo en in he Sou he n Uni ed S a es 1528¬ 1543, Ba nes & Noble, New Yo k, 1907, y la de GEORGE P. HAMMOND y AGA¬ PITO REY, Na a i es o he Co onado expedi ion. Co onado Cua o Cen ennial Publica¬ ions, 1540-1940, . 2, The Uni e si y o New México, Albuque que, 1940. NRFH, XXXIX (1991), núm. 2, 901-912 902 CARMEN DE MORA NRFH, XXXIX a o, pe o a quien ampoco cabe ilda de igno an e. P ecisamen- e au o es como Ángel Rosenbla , Pe e Boyd-Bowman, I ing A. Leona d, Máxime Che alie y Manuel Al a , en e o os, han demos ado el e o de acha sis emá icamen e de anal abe ismo al conquis ado y al soldado2. Dada la echa en que ue esc i a (en e 1560 y 1565)3 y sus ca ac e ís icas ex uales no cabe inclui la en el co pus de las " e- laciones geog á icas" —si bien es cie o que lo geog á ico es un- damen al en ella—, cuyo o ma o se ajus aba a un in e oga o- io, inclusi e con las espues as nume adas. En cambio, pe ene- ce a lo que Wal e Mignolo clasi ica como el pe íodo no o icial, que se ex iende desde 1505 has a 15744. Po an o, el í ulo de es a ob a debe iden i ica se con la na ación o in o me que se ha- ce de alguna cosa que sucedió (Dice. Au .), de acue do con el uso que se le daba en el siglo x i. No co esponde, pues, a "in o - me solici ado po la Co ona". Cas añeda, den o del ex o, usa al e na i amen e los é minos " elación" y "no icias" ("ciencia o conocimien o de las cosas", Dice. Au .), lo cual e a ecuen e en los c onis as; así José de Acos a, en su His o ia Na u al y Mo al délas Indias, emplea " elación" como sinónimo de "lib o" y aso- cia a ellos la idea de no icia e in o mación5. Si se compa a la Relación de Cas añeda con o as que poseen el mismo e e en e de la expedición de Cíbola6 se obse an no- ables di e encias. La undamen al es la si uación comunica i a. 2 C . ambién FRANCISCO DE SOLANO e al., P oceso his ó ico al conquis ado , Alianza Edi o ial, Mad id, 1988, pp. 26-30. 3 Po se el único ex o disponible una copia echada en 1596 se igno a el año exac o de su composición; po el P oemio podemos deduci que ue en- e 1562 y 1565 ("y ambién c eo que algunas no elas que se cuen an el abe , como a ein e años y más que aquélla jo nada se hico la causa"). 4 C . WALTER MIGNOLO, "Ca as, c ónicas y elaciones del descub imien- o y la conquis a", en F ancisco íñigo (ed.), His o ia déla li e a u a hispanoame i- cana, Cá ed a, Mad id, 1982, . 1, pp. 57-111. 5 Explica WALTER MIGNOLO que "La o mación discu si a his o iog á i- ca acep a po sinónimos, en el siglo x i y x n, los de his o ia, c ónica, ana- les (y aun elación) pa a e e i se al ex o his o iog á ico. Po lo an o, cuando los nomb es empleados son c ónica, anales o elación, encon amos —al mis- mo iempo— cla as e e encias a los p incipios gene ales de la o mación dis- cu si a his o iog á ica", "El me a ex o his o iog á ico y la his o iog a ía in- diana", MLN, 96 (1981), p. 380. 6 Me e ie o a la Relación de F ay Ma cos de Niza, el T a ado de las Nue- as, la ca a de Co onado al Rey (Tiguex, 20 de oc ub e de 1541), la Relación Pos e a de Sibola (1541), la Relación del Suceso ( echado po e o en 1531, su echa exac a debió se 1540 o 41) y la Relación de Ja amillo. NRFH, XXXIX LA RELACIÓN DE LA JORNADA DE CÍBOLA 903 Tocias —excep o ella— explíci a o implíci amen e obedecen a ins- ucciones p e ias y se limi an a da cuen a de los hechos de mo- do b e e, con la in ención de in o ma más que de in e p e a ; además, odas —excep o la de Ja amillo— se esc ibie on en e- cha p óxima a la c onología de aquéllos. En cambio, Cas añeda in oduce un P oemio, di igido a una pe sonalidad innominada ("humildemen e suplico debaxo de su anpa o, como de be dade- o se ido y c iado, sea ecebida es a pequeña ob a"), donde da cuen a de las azones que le impulsa on a esc ibi la Relación cuando ya habían anscu ido más de ein e años desde que la expedi- ción había enido luga . Es a conciencia del hace his o iog á i- co, sin duda, no suele pe enece al con ex o comunica i o de las Relaciones, más bien se si úa den o de un modelo discu si o pe - enecien e a la adición cul u al humanis a7. O o asgo que ma ca la di e encia es que Cas añeda, ecu iendo a la "cap ado bene olen iae", mani ies a el deseo de que su ex o se publique y, pa a ello, pide al des ina a io del P oemio que lo acep e: "pie- ga a Nues o Seño me dé al g acia que con mi udo en endi- mien o y poca abilidad pueda, a ando be dad, ag ada con es a mi pequeña ob a al sabio y p uden e lec o , siendo po ues a me ced acep ada". El " udo en endimien o" y la "poca abili- dad" no se ían en es e caso un ecu so al ópico de " alsa modes- ia" sino, de nue o, la conciencia de que se es á en en ando a una a ea que le sob epasa, pues su na ación es á más ce ca del discu so his ó ico en cuan o in o me de "lo is o y i ido" que de la simple elación. Es uc u almen e la na ación de Cas añeda se o ganiza en o no a dos ejes, diac ònico (na ación, his o ia) y sinc ónico (des- c ipciones), hallándose el segundo inc us ado en el p ime o e in- e umpiendo de ese modo el hilo na a i o. En e ec o, el ex o es á di idido en es pa es p ecedidas de un P oemio. La p ime a de ein idós capí ulos, la segunda de ocho y la e ce a de nue e. Es a úl ima es con inuación de la p ime a y o ma unidad con ella. No así la segunda, que son desc ipcio- nes de los pueblos y p o incias, de los i os y cos umb es de los habi an es, de la auna y de la lo a. Sea po descuido o sea in en- cional es a anomalía es uc u al es una up u a de la cohe encia y de la unidad de la his o ia que exigían los a adis as. Da la im- 7 WALTER MIGNOLO a a aspec os de es a misma cues ión en "El man- da o y la o enda: la Desc ipción de la ciudad y p o incia de Tlaxcala, de Diego Mu- ñoz Cama go, y las Relaciones de Indias", NRFH, 35 (1987), 451-484. 904 CARMEN DE MORA NRFH, XXXIX p esión de que, al cede les el luga cen al del lib o, Cas añeda p e i ió sac i ica la composición e ó ica de las pa es pa a po- ne el én asis en ales desc ipciones, p obablemen e, pensando en la igno ancia que exis ía sob e el ame indio y el in e és in o ma- i o que podían ene pa a el lec o 8. El eje diac ònico se a icula con o me a la dialéc ica mi o/des- mi i icación y na a la expedición de Vázquez Co onado como un p oceso de engaño/desengaño. En e ec o, aquélla esul a en el ex o de Cas añeda una in uc uosa búsqueda de las "c eacio- nes del ensueño y de la codicia, úl imo e ugio del espí i u que no quie e acep a la inexis encia de los países an ás icos", en é - minos de Ca los Pe ey a. El ex o de Cas añeda e ela, como nin- gún o o sob e es e mismo asun o, la p esencia de una ideología medie al, en los expediciona ios, que amizaba las eacciones en- e a la ealidad que es aban i iendo. Es e hecho puede concep- ualiza se como una "sob eabundancia de in o mación" que des- igu a la ealidad. En cambio, el eje sinc ónico, donde el obje o del enunciado es el ame indio que poblaba aquellas ie as y las condiciones de su hábi a , deno a una ideología más neu a (aunque no o almen- e) en la que el suje o de la enunciación desc ibe sin posee in o - mación p e ia y donde no exis e "mi i icación". Es más, no du- da en econoce sus p opias limi aciones ("les quie o da elación pa icula de odo lo poblado que se bio y descub ió en es a jo - nada y algunas cos unb es que ienen y i os, con o me a lo que de ellos alcanzamos a sabe "). CÓDIGOS CULTURALES En es e apa ado oy a desa olla los dis in os componen es cul- u ales que se en e e an en el discu so de Cas añeda y a de e - mina en ellos la posición del suje o de la enunciación. Desde es a pe spec i a me in e esa el ex o en cuan o p oducción: no sólo la ma e ia his ó ica ( es ges ae) sino la e-cons ucción que Cas añe- da hace de ella a a és de la esc i u a. 8 C . ROLENA ADORNO, "Li e a y p oduc ion and sup ession: Reading and w i ing abou ame indians in Colonial Spanish Ame ica", Disposi io, 11 (1986), 1-25. Según es a au o a los ac o es que de e mina on la his o iog a ía sob e los indios ue on " he impe ial demand o in o ma ion ( he Relaciones geog á i- cas de Indias), poli ical mo i a ions (Toledo, Las Casas), and he e hnog a ic and philosophical examina ion o cul u es (Sahagún, Acos a)" (p. 4). NRFH, XXXIX LA RELACIÓN DE LA JORNADA DE CÍBOLA 905 a) In e acciones en e lo eal y lo imagina io: mi os y leyendas La expedición de Co onado a Cíbola se lle a a cabo a pa i de lo que Sil io Za ala llama "una geog a ía isiona ia de Amé i- ca' ', de ahí la in e acción que exis ió en aquella expe iencia en e lo imagina i o y lo eal. Po idén icas azones Fe nández de Cas- illejo llama a Amé ica "la ie a de la ilusión", y obse a con agudeza que "las ilusiones c eadas en la pene ación ci ilizado a acele aban y ag andaban la conquis a misma"9. Son nume osos los au o es que han en a izado la base elú ica y men al en los mi os y leyendas que con igu a on la pe cepción del mundo ame icano. I ing A. Leona d, en su ob a ha o co- nocida, Los lib os del conquis ado , llama la a ención sob e el en o - no cul u al de los conquis ado es y, más conc e amen e, sob e el in lujo apasionado que los lib os del llamado ciclo g eco-asiá ico eje cie on en la p ime a mi ad del siglo x i en la imaginación de los lec o es peninsula es, que inducían al conquis ado español a pensa que "al pa icipa en iajes a ul ama , palpa ían en ea- lidad las ma a illas, las iquezas y las a en u as que se con aban en los lib os popula es an seduc o amen e"10. En la expedición de Vázquez Co onado, con ada po Cas a- ñeda, se en ec uzan da os obje i os sob e aspec os geog á icos, e nog á icos, cul u ales, e c., con da os imagina ios y an ás icos p oceden es de aquellas lec u as. A es os elemen os se añaden las in o maciones ya mal in encionadas, po pa e de los na u ales, ya mal in e p e adas po los españoles sob e iquezas y eso os inexis en es. Pe o an es de a anza en es a cues ión se imponen un pa de p ecisiones. En p ime luga , no puede pe de se de is a que, conside ada como discu so, la na ación de Cas añeda hace e e encia a elemen os legenda ios y mí icos, es e dad, pe o desde una pe spec i a desmi i icado a, pues o que él ya e a es igo de la i ealidad de esos mi os cuando esc ibe; po an o, dichas le- yendas es án en elación con los hechos [ es ges ae), no dependen de la isión de quien los na a. An es al con a io, su ex o es una c í ica a la c edulidad inmo i ada que aca eó el desas e de la expedición. Cas añeda mismo llama la a ención al comienzo de la segunda pa e de su Relación sob e "la disco dancia de las no i- cias. Po que abe ama an g ande de g andes heso os y en el 9 FEDERICO FERNÁNDEZ DE CASTILLEJO, La ilusión en la conquis a, A alaya, Buenos Ai es, 1945, p. 15. 10 IRVING A. LEONARD, LOS lib os del conquis ado , 2a ed., F.C.E., México, 1979, p. 42. 906 CARMEN DE MORA NRFH, XXXIX mismo luga no halla memo ia ni apa encia de abe lo, cosa es muy de no a . En luga de poblados halla g andes despoblados, y en luga de ciudades populosas halla pueblos de docien os e- cinos. . ." (pp. 152-155). En consecuencia, no me in e esa aquí examina la génesis de ales mi os ni las hipó esis ecundas que han susci ado, bas a po aho a con señala que la ma e ia his ó i- ca se es uc u a a pa i de la con on ación en e el mi o y la ea- lidad, o, lo que es lo mismo, el engaño y el desengaño. En e ec o, los mi os de las Sie e Ciudades y del eino de Qui i a cons i uyen la sus ancia legenda ia que si ió de es ímulo a la expedición de Co onado y alimen ó las expec a i as de iqueza que ayuda on a sopo a el hamb e, el ío y los en en amien os con los na u a- les. Aunque menos impo an es, ambién apa ecen, en el capí u- lo décimo de la p ime a pa e, da os sob e la p esencia de gigan- es que ecue dan las ábulas medie ales e a ológicas basadas en la mi ología clásica. b) El ideal caballe esco Sin pe de el hilo de las elaciones en e lo eal y lo imagina io en la Relación de Cas añeda debe conside a se la e e encia que hace a los lib os de caballe ía en el capí ulo sép imo de la e ce a pa e, po se es e un pun o muy discu ido en elación con las c ó- nicas de Indias. Allí e ue za las es a egias adop adas en el P oe- mio, al iden i ica se como un "au o sie o" pa a los u u os lec- o es, cuando comen a las hazañas ealizadas po el capi án Juan Gallego. En dicho capí ulo —que puede se i de epílogo— hace una compa ación en e las es ges ae ealizadas po los conquis a- do es y las que se leen en los lib os de caballe ía, conside ando aquéllas supe io es y más dignas de admi ación, pues, además de se e dade as, se han hecho con más escasos ecu sos. Con es a acla ación, des inada a undamen a la e acidad de su his o ia, Cas añeda demues a ene conciencia de la enden- cia del lec o a asocia las na aciones y ela os e e en es a cosas de indios con las no elas de caballe ía u o as icciones, lo cual e a ecuen e en los c onis as. Jus i icaciones de es e ipo se en- cuen an ambién en las ob as de Sahagún, José de Acos a y el Inca Ga cilaso. De las palab as de Cas añeda se deduce que él ambién e a lec o de lib os de caballe ía (o al menos que enía una idea bas- an e exac a de su con enido), pe o que sabía dis ingui la icción NRFH, XXXIX LA RELACIÓN DE LA JORNADA DE CÍBOLA 907 ( ábulas de encan amien os) de lo eal, lo que, po cie o, e a al- go muy na u al en e aquellos lec o es11. Tales au ojus i icaciones, que a an de p oba la e acidad del ex o y di e encia las de las que se desc ibían en los lib os de icción, deno an la ac i ud de echazo que el e asmismo puso de moda hacia es e ipo de li e a u a. Rolena Ado no ha señalado el ca ác e nega i o que solían ene las alusiones de los c onis as a los lib os de caballe ía y las conside a más bien una es a egia pa a hace les comp ende a los lec o es expe iencias e imágenes sob e un Mundo Nue o que ellos no conocían: "No a il e h ough which o pe cei e o w i e abou Ame ican ad en u es, i made possible ins ead a s a egy ha employed a common and a ac i e cul u al e e en ; h ough his means, au ho and ea¬ de could ake new sigh ings which made ansla able o nego ia¬ ble he li e a y exchanges on he New Wo ld"12. No obs an e, en más de una c ónica —y no sólo como es a egia— se ad ie e la p esencia del sen ido caballe esco de la ida que enía el español medio de la época imbuido de la a- dición espi i ual del medie o13. P ecisamen e una de las mani es- aciones de esa p oximidad en e el ambien e espi i ual de la c ó- nica de Indias y la no ela caballe esca es la acilidad con que el c onis a y los lec o es de su época acep aban lo an ás ico y sob e- na u al. O a ace a de ese sen ido caballe esco co esponde a la c eencia en la in e ención del Diablo en el Nue o Mundo y a la iden i i- cación de las p ác icas eligiosas de los ame indios con el cul o a Sa anás, de ahí la misión del conquis ado de "sus i ui el ídolo po la c uz". No e a ex año, en es e con ex o, que los españoles pensa an que los indígenas es aban en comunicación con el dia- blo. Esc ibe Rod íguez P ampolini al espec o: "Es e mundo in- dígena en cuya ida iene an ac i a pa icipación el diablo es, con las di e encias del caso, el mismo mundo en que se desa o- llaban las acciones de los caballe os andan es. El diablo anda po odas pa es, auxilia y aconseja a los enemigos del caballe o y has a enemos el caso del sac i icio humano como lo p ac icaban los az- ecas" (p. 114). En la Relación de Cas añeda hay dos e e encias al diablo. La 11 C . MÁXIME CHEVALIER, Lec u a y lec o es en la España del siglo x iy x ii, Tu ne , Mad id, 1976, p. 73. 12 ROLENA ADORNO, a . ci ., p. 19. 13 C . IDA RODRÍGUEZ PRAMPOLINI, Amadises de Amé ica, Jun a Mexicana de In es igaciones His ó icas, México, 1948, pp. 71 ss. 908 CARMEN DE MORA NRFH, XXXIX p ime a, en el capí ulo oc a o (p ime a pa e). Cuen a Cas añe- da que un soldado llamado T ujillo ingió habe is o una isión, mien as se es aba bañando en el ío, en la que el demonio le ha- bía dicho que ma ase al gene al y lo casa ía con Bea iz, su mu- je , y le da ía g andes eso os. (En ealidad e a una e a pa a abandona la expedición.) Con aquel mo i o dio F ay Ma cos unos se mones "a ibuyendo a que el demonio, con embidia del bien que de aquella jo nada a ía de esul a , los que ía desba a a po aquella ía. Y no solamen e pa ó en es o sino que los ailes que iban en la jo nada lo esc ibie on a sus conben os y ue causa que po los pulpi os de México se dixesen ha as ábulas sob e ello". La segunda, en el capí ulo dieciocho de la p ime a pa e. Allí un español llamado Ce an es, que se había hecho ca go de un indígena a quien llamaban el Tu co, ju ó con solemnidad que ha- bía is o a és e habla en una olla de agua con el demonio. Y, pa a demos a lo, con ó un hecho que le había ocu ido con él que sólo podía explica se po in e ención del diablo. c) La conquis a, una nue a e sión de la C uzada Po úl imo, o o elemen o medie al en es a Relación es la isión del conquis ado como homb e de on e a y de la conquis a co- mo C uzada. Las ie as que se desc iben en ella co esponden a la deno- minada á ea cul u al del Su oes e o G an Su oes e, po los an o- pólogos (N. N.O. de México y S.O. de los Es ados Unidos). Es a zona, en pa e mon añosa y en pa e desé ica o semidesé ica, es aba habi ada po pueblos a los que los nahuas mesoame ica- nos llama on "chichimecas". Pa a los españoles cons i uye on la p incipal esis encia a la conquis a y ue on siemp e enidos po "sal ajes", " e oces" y alejados de oda posibilidad de sal ación median e el c is ianismo. A lo la go de los siglos x i y x n, las ie as del No e ue on conside adas on e a, es deci , obs áculo pa a la e angelización y la consumación de la conquis a e i o ial necesa ia pa a conso- lida la mine ía. Es e hecho e ue za la imagen del conquis ado como una p oyección de los homb es de on e a que p o agoni- za on las C uzadas, pues den o de la nue a on e a que e a Amé- ica, es os e i o ios e an a su ez zona on e iza. No es di ícil en es a línea de pensamien o asocia la es a egia mili a adop ada po Vázquez Co onado en la expedición que p o- NRFH, XXXIX LA RELACIÓN DE LA JORNADA DE CÍBOLA 909 agonizó con las que solían aplica se en las C uzadas medie ales. ' 'Du an e muchos años —explica Céspedes del Cas illo—, y a pa - i sob e odo de 1508, los cas ellanos o ganizan una se ie de en- adas, cabalgadas (después empeza on a llama se conquis as), que son expediciones pequeñas y ápidas que se hacen po so p esa a e i o io de los na i os pa a co e la ie a y oba lo que ha- lla en"14. Y conside a la conquis a de einos asociada a la e an- gelización de los paganos una nue a e sión de la C uzada. Es a p oyección especula del espí i u de c uzada se il a en la Relación de Cas añeda has a en la isión del ame indio. Es el caso del Tu co, a quien llama on así po su aspec o (cap. 12,1a pa e), y de los que echos: "[los soldados] die on con unas an- che ías de gen e alá abe que po allí son llamados que echos" —se dice en el cap. 19, de la p ime a pa e. Y en ese mismo capí ulo, llegan a una ba anca po donde habían a a esado Cabeza de Vaca y Do an es, y en e la gen e que i ía allí halla on "una india an blanca como muge de Cas illa, sal o que enía lab ada la ba a como mo isca de Be be ía". También es ecuen e la com- pa ación de las i iendas de algunas de es as ibus con las ien- das de los á abes15. LA FIGURACIÓN DEL AMERINDIO Ob iamen e, la isión del indígena que p oyec a la Relación de Cas- añeda no puede conside a se como una de ensa del mismo. El hecho de que exis an pocos casos de singula ización de je es o pe - sonalidades y de que no se les mencione po su nomb e es ya sig- ni ica i o. Po lo gene al, pa a nomb a los, los españoles solían ecu i a algún asgo ísico no able ("el capi án Bigo es") o a la asociación con una pe sona conocida ("Juan Alemán", po - que se pa ecía a un Juan Alemán de México) o con la isonomía p opia de cie os países (el "Tu co"). Tan sólo exis en dos ex- cepciones, la del Indio Sópe e o Isope e y la del indio Xabe. Y 14 FRANCISCO DE SOLANO e ai, op. ex ., p. 46. 15 ROLENA ADORNO ha elacionado es a cues ión con el modo de cons ui la al e idad: "En suma, la búsqueda de semejanzas y la elabo ación de com- pa aciones, po un lado, en e el ame indio y el heb eo, y po o o, el ame in- dio y el mo o o el mo isco, e elan los p ocesos de ija la al e idad apoyándo- se en la semejanza", "La cons ucción cul u al de la al e idad", RCLL, 1988, núm. 28, p. 63.