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Civitates Orbis Terrarum, una gran obra editorial: vistas de ciudades andaluzas entre 1572 y 1617

Gámiz-Gordo, Antonio

Abstract

Las vistas del Civitates Orbis Terrarum, publicadas entre 1572 y 1617, muestran con bastante verosimilitud destacadas ciudades históricas andaluzas enmarcadas en un entorno paisajístico que fue transformado en siglos posteriores. Por ello, este valioso legado gráfico tiene hoy especial valor como fuente documental para la investigación de cada ciudad. Además, estas vistas pueden considerarse como escenografías cargadas de dimensiones simbólicas. Junto al paisaje y la arquitectura se reflejan formas de vida y tradiciones que se expresaron con grafismos cuya riqueza y significado no siempre es fácil de comprender en su plenitud, con un rostro peculiar, una identidad propia y cierto carácter inmortal.

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Edita: Centro de Estudios Andaluces Presidente: Elías Bendodo Benasayag Director gerente: Tristán Pertíñez Blasco Direcctora: Alicia Almárcegui Elduayen Consejo de Redacción: Eva de Uña Ibáñez, Rafael Corpas Latorre, Esther García García y Lorena Muñoz Limón. Consejo Editorial: Carlos Arenas Posadas, Marieta Cantos Casenave, Juan Luis Carriazo Rubio, José Luis Chicharro Chamorro, Salvador Cruz Artacho, Eduardo Ferrer Albelda, Encarnación Lemus López, Carlos Martínez Shaw, Teresa María Ortega López, José Antonio Parejo Fernández, Antonio Ramos Espejo, Oliva Rodríguez Gutiérrez, Valeriano Sánchez Ramos y Roberto Villa García. Colaboran en este número: José Antonio González Alcantud, Alberto del Campo Tejedor, José Javier León, Cristina Cruces Roldán, Eve Brenel, Pedro Ordóñez Eslava, Francisco J. García Fernández, Montserrat Rico Góngora, Guillermo Olagüe de Ros, Carlos A Font. Gavira, Cristóbal Villalobos, Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo, Carlos A. Font Gavira, Luis Méndez Rodríguez, Antonio Gámiz Gordo, Eva Díaz Pérez, Gloria Espigado Tocino, Esperanza Saez, Manuel Hijano, Mº José Ramos Rovi y Jesús Hernández Sande. Diseño: Gomcaru, S. L. Maquetación y tratamiento de las imágenes: Gomcaru S. L. / Emilio Barberi Rodríguez Impresión: Egesa. Distribución: Distrimedios, S. A. El Centro de Estudios Andaluces es una Fundación Pública Andaluza adscrita a la Consejería de la Presidencia, Administración Pública e Interior de la Junta de Andalucía. Centro de Estudios Andaluces C/ Bailén, 50 - 41001 Sevilla Información y suscripciones: 955 055 210 [email protected] Correo-e: [email protected] URL: www.centrodeestudiosandaluces.es Depósito legal: SE-3272-02 ISSN: 1695-1956 Imagen de portada: Cartel del Concurso de Cante Jondo de Granada (1922). © Manuel Ángeles Ortiz, VEGAP, Sevilla, 2021. Andalucía en la Historia no se responsabiliza de las opiniones emitidas por los colaboradores y participantes de cada número de la revista. Hace cien años, en junio de 1922, el compositor gaditano Manuel de Falla y el joven escritor granadino Federico García Lorca reunieron en la Alhambra a una importante representación de artistas flamencos en el Concurso del Cante Jondo de Granada. Este encuentro, pensado más como reivindicación del arte flamenco que como una competición entre artistas, marcó un antes y un después, ya que a partir de entonces el flamenco pasó a ser reconocido con voz propia en el mundo de las letras. En este dosier, coordinado por el profesor José Antonio González Alcantud, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Granada, fijamos nuestra mirada en la historia del flamenco, sin rehuir ninguno de los debates recurrentes en torno a este arte reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Barberías flamencas 8 Alberto del Campo Tejedor Jondistas y antiflamenquistas en el concurso de 1922 14 José Antonio González Alcantud Artistas y compañías de baile flamenco 20 Cristina Cruces Roldán Una historia literaria del duende 26 José Javier León El flamenco, entre estética y ética 32 Eve Brenel Flamenco y vanguardia 38 Pedro Ordóñez Eslava Cerro Macareno 44 La aparición de la ciudad y, con ella, del modo de vida urbano, es el cambio más significativo a largo plazo de nuestra historia. Cerro Macareno (La Rinconada, Sevilla) es un yacimiento excepcional que ofrece la oportunidad de estudiar este proceso en diacronía. Francisco J. García Fernández Grandes terremotos 50 Sometida a las grandes fricciones de las placas tectónicas africana y euroasiática, Andalucía se ha visto sacudida a lo largo de su historia por multitud de terremotos. Todas las provincias se han visto afectadas, siendo Málaga, Almería y Granada las más castigadas. Montserrat Rico Góngora En los confines del Mediterráneo Oriental 56 En la madrugada del 25 de agosto de 1796 partía del muelle de Cádiz la fragata La Experiencia rumbo a Esmirna, la ciudad turca conocida como “la flor de Levante”. Entre los embarcados se hallaba Pedro María González, cirujano formado en el Colegio de Cádiz. Guillermo Olagüe de Ros La represión del Carlismo en Andalucía 62 Los partidarios del Carlismo sufrieron, por parte de la flamante monarquía de Alfonso XII, persecución y acoso. Un ejemplo claro de esta represión lo encarna Ignacio Rodrigo Zaldarriaga (1815-1892) cuyo sufrido caso describimos en estas páginas. Carlos A. Font Gavira Esteban Salazar Chapela 66 Esteban Salazar Chapela es uno de los escritores más olvidados de la España peregrina. Su posición republicana y liberal, moderada al fin y al cabo en medio de una guerra fratricida, provocó que su obra quedase sepultada bajo la losa del paso del tiempo. Cristóbal Villalobos Políticos e intelectuales 70 Una nueva era en la que predominaron los intelectuales en el poder político dio comienzo con la proclamación de la Segunda República Española, el 14 de abril de 1931. Beatriz González Ledesma AH ENERO 2022 4 DOSIER: Andalucía y el flamenco ARTÍCULOS Café Cantante, cuadro flamenco del Café del Burrero (Sevilla), c. 1888. Fotógrafo: Emilio Beauchy. Coloreado, por Emilio Barberi Rodríguez. EXPOSICIÓN 78 Imnago Mundi Luis Méndez Rodríguez OCURRIÓ HACE 450 AÑOS 82 Civitates Orbis Terrarum Antonio Gámiz Gordo GOOGLE TIME 88 Miguel de Barrios Eva Díaz Pérez IN MEMORIAM 92 María José de la Pascua Sánchez Gloria Espigado Tocino LIBROS 94 AVANCE AH 75 98 AH ENERO 2022 5 DOSIER: Andalucía y el flamenco ARTÍCULOS SECCIONES OCURRIÓ HACE... Civitates Orbis Terrarum, una gran obra editorial Vistas de ciudades andaluzas entre 1572 y 1617 ANTONIO GÁMIZ GORDO UNIVERSIDAD DE SEVILLA El descubrimiento del Nuevo Mundo y de nuevas rutas hacia Oriente en el siglo XVI dio lugar a una creciente curiosidad por la geografía, los paisajes y las costumbres de diversos países y culturas. Muchos artistas y viajeros tratarían de conocer y retener en la memoria ciudades muy distintas dibujando su entorno y sus perfiles más destacados. Al mismo tiempo surgió una notoria oferta de libros y grabados ligados al desarrollo de la imprenta y al arte de grabar sobre planchas de metal. Por entonces se elaboraron y difundieron imágenes cruciales en la historia de la cultura europea. Un destacado rasgo de los primeros dibujos de ciudades que se conocen es su carácter simbólico y su falta de correspondencia con la realidad. Con la llegada del Renacimiento, un fenómeno cultural de marcado carácter urbano, y con los avances en la práctica de la perspectiva, dichas imágenes cobraron mayor interés y precisión. En aquel tiempo muchos monarcas o nobles reunieron colecciones de mapas y vistas de ciudades que a veces exhibían en sus propios palacios. Como ejemplos italianos pueden recordarse los que el papa Gregorio VII hizo pintar en los corredores del Vaticano a partir de 1578, o los que decoran una de las salas del palacio Farnesio en Capraola. En España cabe destacar las vistas de ciudades pintadas en el palacio de El Viso para el marqués de Santa Cruz, Álvaro de Bazán, e importantes ejemplos desaparecidos: las pinturas con las que Felipe II completó la galería de la Sala de los Reyes del palacio del Pardo, perdidas en el incendio de 1604, de las que da cuenta Argote de Molina; o las pinturas de Wyngaerde sobre ciudades holandesas y españolas para la galería septentrional y la Sala de Comedias del Alcázar Real de Madrid, que fueron vistas por Diego de Cuelbis en 1599. En dicho contexto de finales del siglo XVI apareció un importante atlas con vistas de ciudades del mundo en el que Andalucía tuvo un destacado protagonismo. Su publicación se inició en Amberes y Colonia, y su principal promotor fue un clérigo católico, George Braun (1541-1622), que recopiló dibujos y textos de variados autores sobre ciudades de Europa, próximo Oriente, el norte de África y la América española. Frans Hogenberg (1535-1590) se encargó de reelaborar y unificar el estilo de los dibujos para ejecutar los grabados y también prepararía o revisaría los textos adjuntos. Todo ello se reunió en un primer libro publicado en 1572, ahora hace 450 años, bajo el título Civitates Orbis Terrarum, con el que suelen conocerse los seis tomos que aparecieron hasta 1617, cuyos títulos y fechas fueron los siguientes: I. Civitates Orbis Terrarum, 1572. II. De praecipus totius universi urbibus,1575. III. Urbium praecipuarum totius mundi, 1581. IV. Urbium praecipuarum totius mundi, 1588. V. Urbium praecipuarum mundi theatrum, 1598. VI. Praecipuarum totius mundi urbium, 1617. En esta gran obra editorial participaron personajes muy diversos: dibujantes, como Joris Hoefnagel, autor de gran parte de las vistas andaluzas; colaboradores de la famosa Cosmographia de Münster —que tuvo diversas ediciones hacia 1550— de la que se tomaron muchas vistas alemanas; el danés Heinrich von Rantzau, que pro- Joris Hoefnagel se autorretrató en la vista de Las Cabezas. AH ENERO 2022 82 450 AÑOS porcionó mapas, descripciones y vistas de ciudades de Dinamarca y del norte de Europa; el grabador Simon Novellamus, que participó en los tomos segundo y tercero; más otros autores desconocidos. También colaboró el prestigioso cosmógrafo Abraham Ortelius, que hacia 1570 había publicado un importante atlas con mapas bajo un título semejante, Theatrum Orbis Terrarum, con similar formato y encuadernación. La primera edición de los seis tomos comprendía un total aproximado de 361 láminas y cerca de 546 vistas, debiendo advertirse que hay pequeñas diferencias al contabilizar las láminas en diversas ediciones. Era habitual, sobre todo en los primeros tomos, componer dos o tres vistas apaisadas en una misma hoja; mientras que otras veces se combinaron una vista principal con otras menores. La obra tuvo un gran éxito y hacia 1624 se habían publicado 16 ediciones del primer tomo. En total hubo cerca de 47 ediciones de la obra, en francés, alemán, latín, y con distintos formatos (50x36 cm.; 46x33 cm.). Algunos ejemplares fueron coloreados de forma manual y con desigual acier- to, para camuflar la menor calidad de la impresión por el desgaste de las planchas; incluso es frecuente encontrar grabados coloreados en los siglos XIX y XX. En el dorso de cada lámina se incluyeron textos sobre cada ciudad dibujada, aportando datos sobre su origen, historia, recursos económicos, comercio, arquitectura, etc. Además, muchos edificios singulares e hitos urbanos se identificaron en el propio dibujo con sus nombres en la propia lengua vernácula de cada lugar. LAS VISTAS ANDALUZAS. Las vistas de ciudades de España se situaron en la parte inicial de cada tomo, tras las ciudades inglesas, aunque su orden no sigue un criterio conocido. No todas están firmadas y solo algunas incluyen la fecha. En los seis tomos aparecen un total de 41 vistas de Portadas de los seis tomos del Civitates Orbis Terrarum (1572-1617). AH ENERO 2022 83 OCURRIÓ HACE... Loja (tomo II). Archidona (tomo V) Sevilla, Cádiz, Málaga (tomo III). Córdoba (tomo VI). Vejer, Vélez Málaga (tomo II). Alhama (tomo II). AH ENERO 2022 84 450 AÑOS Los Palacios, Alcantarilla, Cabezas (tomo V). Sevilla (tomo IV). Cádiz (tomo IV). Granada (tomo V). Conil, Jerez de la Frontera (tomo II). Bornos, Zahara (tomo V). AH ENERO 2022 85 OCURRIÓ HACE... poblaciones españolas, agrupadas en 28 láminas. Resulta evidente el protagonismo de las ciudades andaluzas, con 32 vistas en 22 láminas; mientras que sobre las dos Castillas hay solo cuatro vistas (dos de Toledo, Valladolid y Burgos); otras cuatro del norte de España (Santander, Bilbao, Monte San Adrián y San Sebastián); y una de Barcelona. Además, hay seis sobre Portugal (dos de Lisboa, una de Coimbra, una de Braga; dos de Belem y Cascaes). Las láminas sobre Andalucía en cada tomo son las siguientes: I. Sevilla-Cádiz-Málaga; Granada; [Barcelona]-Écija. II. Alhama; Antequera; Vejer-Vélez Málaga; Conil-Jerez; Loja. III. Lebrija-Setenil. IV. Sevilla; Marchena-Osuna. V. Cádiz; Cádiz; Sevilla; San Juan de Aznalfarache-Gerena; Archidona; Los Palacios-Alcantarilla-Cabezas; Ardales-Cártama; Bornos-Zahara; Granada; Granada. VI. Córdoba. Sevilla y Granada, con tres láminas cada una, son las ciudades con mayor número de nuestra península y de los seis tomos. Además, hay dos vistas de la Giralda de Sevilla que comparten lámina con San Juan de Aznalfarache y Gerena. La atención prestada a un gran número de poblaciones andaluzas ilustra el interés que despertarían en su época, destacado por los propios textos incluidos en el dorso de las láminas. HOEFNAGEL Y SU CONTEXTO. España e Italia contaron con el mejor dibujante que colaboró en esta inmensa obra, Joris Hoefnagel ó Georg Hoefnagel (1542-1600), hijo de un mercader de diamantes e incansable viajero. En 1561 se encontraría en Francia y hacia 1563, con 21 años, llegaría a España, donde le acompañaría su compatriota y socio Nicolas Malepart, según indica el texto incluido en uno de los grabados de Sevilla. Apenas se conocen pormenores del viaje en el que realizó sus dibujos por nuestra geografía. A través de las fechas que aparecen en los propios grabados se han planteado diversas hipótesis sobre su itinerario. Se ha supuesto que llegaría por barco hasta Sevilla, donde había una importante colonia de mercaderes flamencos y holandeses dedicados al comercio con América. También se ha especulado sobre su hipotética llegada al puerto de Cádiz. Debe tenerse en cuenta que la única vista española de Hoefnagel fechada en 1563 es la de Granada. Desde allí pudieron partir distintos viajes: en 1564 se fecharon vistas de Granada, Alhama, Cádiz, Bornos y Ardales; en 1565 de Granada, Las Cabezas y Toledo; y en 1567 una de Écija más otra de San Adrián en Vizcaya. El autor de estas líneas ha planteado la hipótesis de que Hoefnagel acompañase a otro importante dibujante al servicio de Felipe II, Anton van den Wyngaerde, pues, según se deduce de las fechas que aparecen en sus vistas, ambos realizaron su recorrido por la península entre 1563 y 1567. Debe considerarse que en la imagen de la localidad sevillana de Cabezas incluida en el Civitates aparece un rótulo que dice “Non se haze nada nel conscio del Rey senza”, o sea, las vistas tenían el visto bueno de Felipe II. Además, Wyngaerde se representó a sí mismo dibujando con un acompañante (quizás el joven Hoefnagel) en sus dibujos de 1563 en Chinchilla de Montearagón y Monzón, de 1565 en Cuenca, y de 1567 en Jaén, Carmona, Guadalupe y Talavera de la Reina. Y en la vista de Zahara (Cádiz) incluida en el Civitates también aparecen dos personajes a caballo charlando, uno de ellos dibujando. Tras su viaje por España, Hoefnagel estuvo en Amberes para perfeccionarse en el dibujo de paisajes junto al pintor Jan Bol. En 1568 viajó por Inglaterra, en 1570 estuvo otra vez en Amberes y hacia 1577-78 viajó por Italia en compañía de Ortelius. Entre 1578 y 1590 trabajó en Munich como pintor de miniaturas; y después en Praga para el emperador Rodolfo II, que congregó en su corte a importantes pintores, orfebres, escultores, arquitectos y artistas. Debe destacarse la estrecha relación que existiría entre Felipe II y Rodolfo II, que pasó sus años de adolescente en la corte española, cuando se construía El Escorial, pues ambos eran primos. Hoefnagel coincidió en dicha corte con personajes como el astrónomo Johannes Kepler, que además de concebir sus famosas leyes del movimiento de los planetas, dibujaba y experimentaba con artilugios ópticos y desarrolló una teoría de la visión. En aquel ambiente, Hoefnagel lideró una corriente pictórica calificada como naturalista, realizando minuciosos dibujos que hoy se conservan en el Museo Paul Getty de Los Ángeles y que tendrían sus antecedentes en las imágenes aquí tratadas. No todas las vistas españolas del Civitates están firmadas o fechadas y algunas no son de Hoefnagel o se inspiraron en dibujos anteriores. En el caso de Sevilla, una fue plagiada del arquitecto y dibujante milanés Ambrosius Brambilla. La vista de Córdoba se basaría en otra similar estampada hacia 1585-1590, incluyendo las caballerizas reales fundadas en 1572, tras el viaje de Hoefnagel. Tampoco sería de dicho autor una rara vista de Granada desde la vega que compartió lámina con Barcelona en la primera edición y que después fue sustituida por la vista de Écija. Antequera (tomo II). AH ENERO 2022 86 450 AÑOS Más información: n Gámiz Gordo, Antonio Z Cinco grabados de Vejer (siglos XVI– XVIII). Sociedad de Amigos del País y Ayuntamiento de Vejer, Vejer de la Frontera, 2006. Z Alhambra. Imágenes de ciudad y paisaje hasta 1800. Fundación El Legado Andalusí y Patronato de la Alhambra, Granada, 2008. Z “Las primeras vistas paisajísticas de Écija en el siglo XVI”, en IX Jornadas de Protección del Patrimonio Histórico de Écija. Asociación de Amigos de Écija, pp. 39-56. n Gámiz Gordo, Antonio y Ruiz Padrón, Luis “The First Views of Malaga in the 16th Century: Graphic Sources for Research”, en Architectural Draughtsmanship, 2018, pp. 1325-1337. Cham: Springer. n Gámiz Gordo, Antonio y Díaz Zamudio, Tomás “Sevilla extramuros en el siglo XVI: tres vistas del Civitates Orbis Terrarum” en Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 80, 2019, 2592, pp. 1-28. LA EJECUCIÓN GRÁFICA. En el Renacimiento muchas ciudades se dibujaron en perspectiva a partir de apuntes tomados del natural con visiones panorámicas bastante amplias. Para ello sería necesario cierto distanciamiento que permitiese dibujar los principales rasgos territoriales (montañas, ríos, cultivos, etc.) que afectaban a la economía y costumbres del lugar. Por ello, las imágenes del Civitates tienen un gran valor documental para comprender la configuración de la periferia de muchas ciudades históricas, después transformadas por expansiones urbanas. Además, se prestó cuidadosa atención a los perfiles o siluetas urbanas, identificando los edificios singulares o hitos e incluyendo en el propio dibujo sus nombres o números que remiten a una leyenda o cartela. El uso de puntos de vista elevados, reales o imaginarios, evitaba que algunos elementos urbanos se tapasen entre sí, facilitando su mejor visión. También era frecuente manipular los dibujos para favorecer la percepción del conjunto: ampliando el ancho de calles estrechas, ajustando la escala o tamaño de algunos edificios en primer plano, etc. De este modo las vistas cedían parte de su exactitud para tratar de ganar en legibilidad, para que pudiesen ser comprendidas incluso por personas poco formadas. En el prefacio del tomo II el propio Hogenberg comentaba la importancia de favorecer una adecuada percepción, diciendo que había que representar las ciudades de manera que el espectador pudiese ver los caminos, calles, espacios abiertos y edificios. En todo caso las vistas del Civitates suelen estar resueltas con bastante habilidad, dando una idea clara y aproximada de los perfiles urbanos y arquitecturas más sobresalientes. La veracidad de los datos gráficos respondería a un claro interés por su verosimilitud, siendo ésta una palabra clave en el dibujo de ciudades en la segunda mitad del siglo XVI, expresada muchas veces con términos como vero ritratto, vero disegno, vera descrittione, real disegno, fidele ritrato o ad vivum delineata. Incluso el propio dibujante se representó a sí mismo, como ocurre en la vista de la localidad sevillana de Cabezas, para intentar provocar impresión de mayor realismo. Las imágenes se compusieron finalmente como escenografías que ofrecen una rica y valiosa información a través de los abundantes detalles y temas dibujados. Incluyen minuciosas descripciones sobre caminos, hitos geográficos, asuntos urbanos y arquitectónicos, entorno agrícola, aspectos mercantiles... Además, en los primeros planos aparecen escenas sobre costumbres, diversiones, ocupaciones cotidianas o personajes con trajes de la época: faenas del campo, pesca, comercio, fabricación de productos de cerámica o calderería, trajes locales, bailes... Tal cantidad de información ha despertado el interés de variados estudiosos, pues se trata de fuentes documentales gráficas que son verdaderos compendios de la vida cotidiana del siglo XVI. CONSIDERACIÓN FINAL. Las vistas del Civitates muestran con bastante verosimilitud destacadas ciudades históricas andaluzas del siglo XVI, enmarcadas en un entorno paisajístico que fue transformado en siglos posteriores con la llegada del llamado progreso y de la modernidad. No debe olvidarse que dicho entorno ha cambiado mucho más en las últimas décadas que en los cinco siglos previos, en los que se mantuvo gran parte de la configuración de su pasado islámico. Por ello, este valioso legado gráfico tiene hoy un especial valor como fuente documental para la investigación urbanística y arquitectónica de cada ciudad. Además dichas vistas deben considerarse como escenografías cargadas de dimensiones simbólicas. Junto al paisaje y la arquitectura coexisten formas de vida y tradiciones que se expresaron con grafismos cuya riqueza y significado no siempre es fácil de comprender en su plenitud. Lo que distingue a unas ciudades de otras no es sólo su forma o su extensión, sino también la presencia de “alma ciudadana”, que a veces se refleja en imágenes con un rostro peculiar, una identidad propia y cierto carácter inmortal. n Ardales y Cártama (tomo V). AH ENERO 2022 87