Full text
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ESPACIOS ESCUCHADOS
José Luis Rod íguez Can os
(TFG-Ñ Felipe Palomino González)
Memo ia y emoción espacial a a és del sonido
ESPACIOS ESCUCHADOS
Memo ia y emoción espacial a a és del sonido
1. Palab as cla e
2. Resumen
3. El se humano como se plu isenso ial
4. An eceden es a qui ec ónicos
4.1 La a qui ec u a plu isenso ial
4.2 Escul u a a mos é ica
4.3 Memo ia y ap endizaje
5. El enómeno del sonido
6. La ma e ialidad del sonido
7. El pode del silencio
8. Espacios escuchados
8.1 Agua
El es anque mudo
El agua y el mo imien o
Luis Ba agán, Fuen e de los Aman es
8.3 Monumen alidad
Espacios eligiosos
Le Co busie , No e Dame du Hau
8.2 Repe ición
El unel
Michael Go lieb Bindesbøll, Museo Tho
aldsen
8.4 Re ejo
La cue a
Richa d Se a, La Ma e ia del Tiempo
9. Conclusiones
10. Bibliog a ía
INDICE
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Vi imos en una época de la his o ia en la cual nos encon amos
sume gidos en in o mación en ocada p incipalmen e po la imagen.
Es á más que demos ado que los humanos no enemos o ma
de pe cibi el espacio y nues a elación con el sin emplea a ondo o-
dos nues os sen idos y nues as expe iencias pe sonales ac i adas en la
memo ia emocional. La is a es un sen ido que alcanza el obje o en el
que se ja, el oído ecibe las ondas sono as que le llegan desde odas
las di ecciones, es, el sonido, una ene gía, que, al in e io iza la, nos pe -
mi e ec ea el espacio en nues o imagina io.
Exis en nume osas ipologías de espacios en las que el sonido
cob a un papel impo an e. En es e abajo a a emos de ag upa las
más ele an es y comp ende cómo uncionan median e alguna ob a
ep esen a i a.
RESUMEN
PALABRAS CLAVE
Sen idos, Sonido, Expe iencia, Memo ia, Silencio.
7
Key wo ds
Senses, Sound, Expe ience, Memo y, Silence.
abs ac
We li e in a ime in his o y in which we a e imme sed in in o ma-
ion ocused essen ially by images.
I is well p o en ha humans ha e no way o pe cei ing space
and ou ela ionship wi h i wi hou ully using each one o ou senses and
ou pe sonal expe iences wich a e ac i a ed in ou emo ional memo y.
The sigh is a sense ha eaches he objec in which i is xed, he ea
ecei es he sound wa es ha come om all di ec ions, is, he sound, an
ene gy, which, by in e nalizing i , allows us o ec ea e he space in ou
imagina ium.
The e a e nume ous ypes o spaces in which sound plays an impo an
ole. In his wo k we will y o g oup he mos ele an ones and unde s-
and how hey wo k h ough a ep esen a i e wo k.
8
Ch is o y Jeanne Claude “Valley Cu ain”
9
Es e abajo de in es igación su ge an e la p emisa de indaga
en el pode de la memo ia y la imaginación en la a qui ec u a y de
busca una jus i cación a esos espacios cuya exis encia nos gene a una
ue e sensación emocional
Vi imos en una e a de la his o ia ma cada po la acilidad y e-
locidad con la que consumimos cualquie ipo de con enido. De la mis-
ma mane a que la e olución indus ial de nales del Siglo XVIII con sus
áb icas y con el desa ollo de la imp en a con o mó nue as es uc u as
sociales y de comunicación, la impo ancia y acilidad de las edes di-
gi ales en es a época que es amos i iendo es á de niendo una nue a
sociedad.1
Toda es a disponibilidad inmedia a nos pe mi e conoce de o -
ma i ualmen e g a ui a una in nidad de ob as, paisajes y espacios
que hace apenas medio siglo hab ía sido impensable.
Pe o exis e un con apun o nega i o a es e c ecimien o impa a-
ble de con enido: la g an mayo ía es pu amen e isual. Es a p edilec-
ción es una de las cla es que de ne es a nue a sociedad que se es á
ges ando ac ualmen e.
1 Cas ells, M., & Ma í nez Gimeno, C. (1999).
16
Es en la escul u a donde la ap oximación a la mul isenso ialidad
c ea un nue o lenguaje. Es en la abs acción de o mas en la al a de
necesidad de una unción de nida y comp ensible donde se mue en
di e sos a is as desde mediados del siglo pasado.
Uno de los mayo es exponen es de es a escul u a que emb iaga
los sen idos es Richa d Se a. Su ob a nos habla mucho de la expe iencia
que i en los usua ios al es a o al ansi a la pieza ya sea den o de ella
o en el espacio que gene a en su ex e io . Richa d Se a a a de que
sin amos sus ob as más allá del “análisis ísico” de su escul u a pa a que
lleguemos a ene una expe iencia pe cep i a p opia alejada de cual-
quie expe iencia acional.
En es e caso, con lo que hemos ap endido de Pallasmaa, la es-
cul u a de Se a es a muy ligada a la eo ía de que los espacios con un
g an impac o a mos é ico se i en an es emocionalmen e que acio-
nalmen e. No es la o og a ía ni los esc i os que puedan hace se sob e
sus ob as, es algo mucho más p ima io, la esencia de la expe iencia es á
en nues o subconscien e, en i i y espi a el momen o y en accede a
ecue dos emocionales ya sepul ados po el paso de los años.
Edua do Chillida es o o de esos a is as que consiguen un in en-
so diálogo en e ma e ia y espacio desdoblando los lími es del iempo.
Siemp e buscó una ob a muy a aigada en un luga conc e o, luga es
donde el au o siemp e buscó espues as. Y ales espues as, a pesa de
se con unden es, gene an más p egun as sob e la na u aleza del luga .
Su escul u a pone en alo aspec os, aho a e iden es, y es imulan una
búsqueda in e io imp egnada de las ue es emociones que nos asmi-
e las o mas que gene a.
«¿No es la geome ía únicamen e cohe en e cuando
el pun o no iene medida? Ese pun o, pa a que odo uncione,
necesi a no ene medida y, sin emba go, ocupa un luga . ¿Se
puede ocupa un luga sin ene medida? Únicamen e en la
men e eso es posible ».10
10 Chillida, E. (1994).
ESCULTURA ATMOSFÉRICA
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Jo ge O eiza Exposición Fundación-Museo Jo ge O eiza
Edua do Chillida El peine del ien o Richa d Se a Fundación Puli ze de las A es
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Somos se es emocionales y luego acionales. Todo lo que emos
en el mundo, odas nues as in e acciones con la gen e, en an a nues-
o ce eb o de o ma senso ial y emocional. Como di ía F ancisco Mo a
“No hay azón sin emoción”.Es a es la o ma que enemos los humanos
de egis a odo lo que expe imen amos y, po lo an o, ap endemos.
Toda es a in o mación la amos almacenando y a de niendo
nues a o ma de comp ende y elaciona nos con el medio aunque
ni siquie a seamos plenamen e conscien es de ello. Noso os somos el
compendio de expe iencias y emociones que se acumulan y empa e-
jan desde que nacemos e incluso an es de nace .11
«Tenemos códigos adqui idos que sob esc ibimos al
ap ende dis in as habilidades. El lenguaje es un ejemplo de lo
que llamo “ en anas plás icas”. Du an e el desa ollo se ab en
y cie an en anas de iempo, lo que signi ca que si du an e un
pe íodo especí co no ecibes cie a in o mación, e quedas sin
pode g aba la. Si un niño no oye habla a sus congéne es an es
de los ocho años, ya no pod á hace lo nunca. Y como ésa, hay
muchas o as en anas que codi can dis in os aspec os emocio-
nales, mo o es y conduc uales ».12
Es cie o que no hay nada que se asemeje a expe imen a la
a qui ec u a de p ime a mano pe o ¿cómo puede se que nos emo-
cionen espacios los cuales solo hemos isi ado median e la o og a ía?
Pa ece que la azón de es a habilidad que poseemos eside en nues o
ap endizaje median e la epe ición de expe iencias semejan es.
Como imos an e io men e el se humano ap ende i iendo una
y o a ez expe iencias simila es y es o nos o o ga la capacidad pa a
sabe como suena, po ejemplo, una pa ed de yeso: hemos es ado en
an ísimos espacios en uel os po pa edes de yeso de in ni as o mas
dis in as y cada una acompañada de di e en es elemen os de mobi-
lia io que podemos, pe ec amen e, sabe cómo a a sona un espacio
con esos mismos ma e iales del cual solo hemos expe imen ado me-
dian e la o og a ía.
11 Campos,A. (2014). pág. 39-40
12 Olmedo,T. (2008).
MEMORIA Y APRENDIZAJE
19
Puede se que nunca hayamos ocado ho migón que ha sido
desenco ado quemando los oncos que le daban o ma, pe o si que
hemos ocado muchos ma e iales de aspec o simila pa a imagina
cómo es el ac o del in e io de la capilla B ude Klaus de Pe e Zum ho .
También es muy p obable que nunca hayamos es ado en un es-
pacio como el de los almacenes de pe oleo de Escocia, un luga des-
acado po posee una de las e e be aciones na u ales más pe ec as,
pe o nues o ce eb o ha almacenado una in nidad de expe iencias
como pa a que seamos capaces de sen i el sonido que i i íamos allí.
Es o demues a la impo ancia de las emociones en nues o en-
endimien o del espacio. El espacio no es solo como se i e si no, am-
bién, como se ecue da y, oda ía más impo an e, como se expe i-
men a emocionalmen e.
Almacenes de pe oleo, Escocia Capilla B ude Klaus, Pe e Zum ho
20
EL FENÓMENO DEL SONIDO
Teniendo en cuen a la necesidad de aco a y de ni muy bien
los lími es de es e abajo académico decidí en oca lo al sen ido del
oído.
P incipalmen e po que sien o una signi ca i a elación con el.
Desde los ocho años empecé a ap ende y a expe imen a con la músi-
ca y según han ido a anzando los años siemp e he sen ido cu iosidad y
a acción hacia odo lo elacionado con ella.
También un mo i o de peso ue el hecho de que, du an e el
p oceso de acopio e indagación sob e la mul isenso ialidad del se hu-
mano, obse é que en el campo de la psicología y la neu ociencia el
sen ido del oído es de i al impo ancia en esos p ime os años de ida
que an o in uyen en nues o desa ollo pe sonal y, sin emba go, es un
campo a ado de o ma muy pun ual en la a qui ec u a, a menudo
inculado a el sen ido de la is a o al del ac o, po lo cual, me pa eció
in e esan e indaga sob e el pode emocional del sonido.
Los humanos es amos ue emen e inculados al sonido, ya des-
de que nos encon amos en el pe iodo de ges ación nos elacionamos
y expe imen amos nues a capacidad sono a. Es amos cons an emen-
e oyendo el la ido de nues a mad e y espondemos emocionalmen e
a el e, incluso, en los p ime os meses de ida somos capaces de espon-
de a un es ímulo audi i o an es que a cualquie o o.
Como di ía el p o eso de Psicología Biológica y Psicología Musi-
cal No uego S e an Koelsch: “No exis e casi ninguna pa e del ce eb o
que no se ea a ec ada po la música”
«La is a aísla mien as que el sonido incluye; la is a
es di eccional mien as que el sonido es omnidi eccional. El
sen ido de la is a implica ex e io idad, pe o el sonido c ea
una sensación de in e io idad. Con emplo un obje o, pe o el
sonido me llega; el ojo alcanza, pe o el oído ecibe. Los edi-
cios no eaccionan a nues a mi ada, pe o nos de uel en
nues os sonidos al oído.»
Juhani Pallasmaa
“Los ojos de la piel”
21
Como amos a ealiza un eco ido a a és de nume osas ob as
y eo ías sob e espacios mul isenso iales en ocados la sono idad, pa e-
ce lógico a a de comp ende el enómeno del sonido.
Todos sabemos que el sonido es un enómeno ísico que ocasio-
na un obje o al ib a y que se ansmi e po el ai e, a es e e ec o se lo
conoce como onda mecánica y no solo se ansmi e po el ai e sino po
cualquie medio elás ico.
Es o signi ca que cualquie obje o o se i o puede p oduci un
sonido y que, como es amos cons an emen e odeados de ai e, ecibi-
mos ales ondas sin cesa .
Una de las p opiedades de es e enómeno es cla e pa a com-
p ende la a qui ec u a: la di acción.
Cuando una onda de sonido que se p opaga po el ai e se en-
cuen a con una supe cie ígida hay una pa e de la ene gía que es
abso bida y o a e ejada. No odos los ma e iales abso ben el sonido
de la misma o ma, cada uno iene lo que se conoce como coe cien e
de abso ción pa a cada banda de ecuencias. No exis en dos g á cos
de abso ciones iguales.
A noso os nos llegan es as ondas, ya al e adas po los ma e iales
con los que choca, con cie o e aso con espec o al sonido di ec o, a
al e aso se le denomina iempo de e e be ación.
G á co ep esen a i o del enómeno de la di acción.
La di acción se puede di idi
en dos enómenos dis in os:
- Abso ción: la suma de la
ene gía que se asmi e a a és
del mu o y la que es e elimina, es
deci , la ene gía que se disipa en
el mu o.
- Re exión: la ene gía que al
mu o echaza.
22
La acús ica dis ingue en e los dis in os ipos de e e be ación
que se dan en salas.
El oído humano puede dis ingui sonidos sepa ados si los ecibe
con más de 0’1 segundos de di e encia, es o signi ca que po encima
de al iempo lo que pe cibimos es eco y si la di e encia es in e io a los
0’1 segundos lo que pe cibimos es e e be ación.
Es e enómeno es muy impo an e a la ho a de pe cibi el espa-
cio en el que nos encon amos po que, no solo pe mi e hace nos un
mapa men al de la escala y nues a posición con espec o al luga , sino
que ambién nos da pis as de la ma e ialidad po la o ma en la que
iene de al e a ese sonido e e be ado.
Mucho se ha es udiado de las p opiedades acús icas de los
ma e iales y su compo amien o an o con la oz como con el sonido
que emi imos al anda , pe o odos enemos un ex enso ca álogo en la
memo ia pa a sabe iden i ca espacios sono os de o ma inmedia a.
No es casualidad que en el cine cuando a en de e eja el miedo y
la se iedad de un ibunal que juzga al p o agonis a se a e el sonido
con iempos de e e be ación la gos e incómodos que nos ecue dan
a una g an sala acía (donde somos casi insigni can es) de ma e iales
inhóspi os, y cuando a e de exp esa se la comodidad y la segu idad
del hoga el sonido se a e pa a que lo iden i quemos con un espacio
de escala ce cana y de ma e iales cálidos.
«El sonido de la llu ia, de una cascada de agua o el
can o mismo de los pája os, gene an es ados de ánimo, en
ocasiones imi ados po los ins umen os musicales.»
Alaminos Fe nández
“La música como lenguaje de las emociones”
23
G á co de elación en e la po osidad de un ma e ial y su g ado de abso ción.
G á co de la emp esa Rock on pa a demos a las di e en es abso ciones en e ma-
e iales abso ben es y ma e iales no males.
24
Hace Zum ho , en su cha la ecogida en el lib o “A mós e as”,
una me á o a muy boni a en e ins umen os musicales y la a qui ec u a.
«Todo espacio unciona como un g an ins umen o [...]
coged una ma a illosa a ima de made a de abe o y colocadla,
como la apa de un iolín, sob e las made as de ues a sala de
es a . O a imagen: ¡pegadla sob e un o jado de ho migón!¿No-
áis la di e encia en el sonido?»13
13 Zum ho , P. (2006). pág. 29
la ma e ialidad DEL SONIDO
25
Es o nos hace e exiona en la o ma en la que se compo a el
sonido den o de un espacio. Básicamen e odo espacio, sea an pe-
queño como un iolín o an g ande como una ca ed al, unciona como
una caja de esonancia. Un iolín es a pe ec amen e elabo ado pa a
ene una geome ía que apo e una g an iqueza al sonido que se en-
cuen a con un ma e ial escogido minuciosamen e. El concep o es el
mismo en la a qui ec u a a pesa de que son escasos los a qui ec os que
en ienden de es a o ma sus espacios.
Exis e una ob a que con ie e es a me á o a en ealidad: Ma-
nan ial. Caja de esonancia de CUAC A qui ec os.
“Tan ligada es á al homb e la necesidad de en ende la causa
que p oduce el e ec o sono o que cuando es a elación se desconoce
en onces su ge la magia y la supe s ición.”
Independien emen e de lo ú il de es e pa amen o (segu idad y
con ol pa a una ob a) el concep o es pe mi i al sonido del á co a en-
a y empapa el espacio in e io como si de un ins umen o se a a a.
In e io de la caja de esonancia de CUAC
Agua
34
El es anque mudo
Cuando pensamos en el agua a menudo nos iene a la men e
su sonido, como eco e los espacios chocando con a las pa edes y
e ol iéndose en e si, como se deja al e a po el ai e o, incluso, po la
labo del se humano, ya sea median e la acción di ec a de ansi a
al cue po de agua o median e a e ac os que al e an el cu so de ese
agua como sucede en una uen e.
Sin emba go, una de las ca ac e ís icas de mayo alo del agua
es la capacidad que iene pa a pe manece en comple a calmada.
Pa ece que el iempo se de iene cuando es o ocu e.
En la adición cul u al de Occiden e el agua siemp e se ha e-
lacionado con la mue e, odo den o de la idea del mi o del e e no
e o no, la mue e no es el n de la ida sino o a e apa más en la que
ol emos a la na u aleza. Una de las ob as que más se ace ca a es e
concep o es la umba monumen al de B ion de Ca lo Sca pa. Es una
ob a donde se ag upan muchos mi os y adiciones muchas eces en
o ma de me á o a eniendo como p incipal elemen o el agua. A lo
la go de es a ob a el agua es elemen o de cosido y simbólico.
An e la elección de la localización del pabellón Ba celona de
Mies Van de Rohe es más que conocido que, a pe ición del a qui ec-
o, cambió de la o igina ia en la a enida Rius i Taule pa a aleja se del
impac o sono o que hab ían p o ocado los elemen os de agua que allí
se encuen an. Es a decisión cob a oda ía más impo ancia cuando
nos pa amos a ap ecia la anquilidad que apo an sus dos láminas de
agua.
Po úl imo, y no po ello menos impo an e, cabe des aca el po-
de emocional que ienen las o og a ías de las Te mas de Vals de Pe-
e Zum ho . Llama la a ención el hecho de que, p obablemen e, es as
aguas solo es én mudas as el cie e de pue as así que se ía muy di ícil
expe imen a es a ob a en comple o aislamien o. Aun así es a ob a a-
a de c ea espacios especialmen e diseñados pa a ec ea es a sensa-
ción de aislamien o e in imidad usando esa luz enue que p edomina en
los espacios in e io es como incen i o al sen ido del oído.
35
Te mas de Vals, Pe e Zum ho
Pabellón Ba celona, Mies Van de Rohe
Tumba B ion, Ca los Sca pa
36
El Agua y el mo imien o
El pasa del agua ue siemp e un elemen o de g an impo ancia
en a qui ec u a e nácula, ya ue an las uen es públicas de las plazas
eu opeas como en los pa ios omanos o la ue e p esencia en la cul u a
islámica.
«El agua no e a y es el líquido imp escindible pa a la ida
del homb e, sino que en la deco ación islámica se uel e un ele-
men o deco a i o poli alen e […] Su cadencia sono a, iniguala-
ble po cualquie o o sonido, ex iende su i mo a odo el ambien-
e con una sensación elajan e y pací ca.»16
En la ob a de Law ence Halp in de Po land, O egón se en iende
el mo imien o como algo p opio del escena io. El luga cambia de soni-
do, empe a u a, luz, olo es, e c. como si de un baile se a a a. Aquí el
agua iene un uso muy ce cano a sus habi an es, con escale as al lado
de la cascada de es ancia pe o ambién si e pe ec amen e pa a esa
idea de paisaje i o e inacabado.17
Es ambién el caso de la casa de la cascada de F. L. W igh la
casa su ge de una ín ima elación con el en o no, siendo al impo an e
es a in eg ación que es la p opia cascada la que le da el nomb e a
la casa. El concep o o igina io de la ob a es el de es a en con ac o
con inuo con el agua del ío, no de o ma ísica, ni siquie a isual, pe o
median e el sonido de es e. Salón, comedo , sala de es a , do mi o ios,
odos ellos en con ac o con el ió, la casa se despliega y se ecoge pa a
pe mi i que es e sonido inunde, me a ó icamen e, ales es ancias.
«Las ideas in oluc adas aquí no son dis in as de aquellas
o iginales [...] Los e ec os que eis en es a casa no son e ec os
supe ciales, y son comple amen e cohe en es con las P ai e
Houses del 1901 al 1910.»18
«La pa e supe io de la co ien e po encima de la cas-
cada pa ece como si se hubie a ex aído del olumen de la ca-
sa.»19
16 Che i A. Jah. (2012) pág. 225
17 Quin ana, E., & Ri e a, J. (n.d.).
18 F ank Lloyd W igh . (1941) pág. 232
19 Robe McCa e . (1994)
37
Lo ejoy Foun ain, Law ence Halp in
Casa de la Cascada, F ank L. W igh
38
Luis ba agán, uen e de los aman es
Hablando de agua, na u aleza y luga no se nos pod ía ol ida
nunca la ob a de Luis Ba agán.
«Ba agán no es un a qui ec o ácil de esc u a . Es más,
c eó un mi o de sí mismo asen ado en el mis e io, el silencio y la
soledad.»20
La uen e de los aman es es una de sus ob as más consag adas
y consigue un juego muy in e esan e usando el agua como elemen-
o p incipal que combina ambos elemen os que hemos is o an es: la
quie ud y lo i o.
Es a es una pa e de una ob a mayo c eada po el mismo a -
qui ec o, la del F accionamien o de los Clubes, un edi cio c eado pa a
una asociación de jine es. La uen e ue diseñada con la in ención de
se i como pun o de medi ación en con ac o con la na u aleza an o
pa a jine es como pa a caballos.
«A pesa de que la ob a ba aganiana es una a qui ec-
u a ce ada en sí misma, hacia el in e io , no eniega del mundo
ex e io . Al con a io, lo es udia, lo analiza, y su espues a a és e
de e mina el p oyec o y con gu a su mane a de se .»21
20 An onio Riggen (2000)
21 An onio Ruiz B. (2004) pág. 13
39
Es a es una pa e de una ob a mayo c eada po el mismo a -
qui ec o, la del F accionamien o de los Clubes, un edi cio c eado pa a
una asociación de jine es. La uen e ue diseñada con la in ención de
se i como pun o de medi ación en con ac o con la na u aleza an o
pa a jine es como pa a caballos.
Luis Ba agán iene un de alle muy in eligen e a la ho a de dise-
ña la uen e, la p o undidad es la jus a pa a que los caballos puedan
me e se en ella y que el agua les llegue jus o al cue po pa a que se
e esquen y, a esa al u a, les pe mi e bebe pe ec amen e.
Es e espacio a a de aleja se del espacio ex e io sin ol ida lo,
los mu os no c ecen más allá de los á boles ex e io es dejando que sean
la base del cielo ni llegan a oca se c eando espacios in anqueables.
El espacio se pliega como si ue a un escena io espe ando la
“en ada en escena del jine e”, los colo es, los olo es, el juego en e mu-
os ciegos y pe o aciones, odo es o gene a una expe iencia emocio-
nal inigualable, concep o que ha buscado el a qui ec o desde el inicio
de su ca e a cons uc i a, acen uado po la p esencia del agua como
e ejo y como uen e de sonido.22
«El agua puede se [...] una me á o a y ambién un ca á-
logo de e ejos. Puede ene incluso un cie o ca ác e inma e-
ial, ans o mándola de una es uendosa ca a a a en una nísi-
ma lámina de espejo, cuya única ma e ia sea la de las imágenes
que e eja. Incluso la puede maneja de o ma escul ó ica.»23
22 José Tomás F anco. (2010).
23 An onio Ruiz B. (2004) pág. 13
Monumen alidad
41
48
El únel
Es e es un espacio muy co idiano, nos lo encon amos en g an-
des ciudades mode nas y en edi cios clásicos muchas eces sin pa a -
nos a e exiona sob e lo peculia de su sonido. Nos llegan ondas e-
ejadas desde muy ce ca seguidas de ondas muy alejadas que, a su
ez, an e ejándose en los pa amen os más ce canos. Es o p oduce un
sonido que mezcla iempos co os de e e be ación con la gos siendo
muy malos acús icamen e pa a la palab a hablada o la música.
Po algún mo i o es os siemp e pa ecen se los espacios en los
que los niños más dis u an, pa ece que la espues a inmedia a de la
a qui ec u a al sonido que c ean con su p opia oz o con sus ca e as
les hace sen i se pa ícipes de una a qui ec u a que, aun a ando de
se me amen e uncional, no deja de se un espacio ca gado de sensa-
ciones.
Túnel pea onal del me o de Lond es
Túnel pea onal paseo de la G an Vía. Valencia
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Michael Go lieb Bindesbøll, Museo Tho aldsen
Es e edi cio posee una ca ac e ís ica muy especial que S een E.
Rasmussen supo ap ecia .
En 1834 el ey Danés Fede íco VI mandó c ea un edi cio pa a
da cobijo a las donaciones de escul u as del p opio Be el Tho aldsen.
«Es un hoga pa a e gies de pied a y no iene ninguna
de las comodidades de las casas cons uidas pa a los se es hu-
manos [...]Los suelos son de pied a, las pa edes son de pied a, los
echos son de pied a, incluso los habi an es son de pied a.»29
Es os ma e iales an du os y bó edas acíos c ean un espacio
con una acús ica du a, un luga donde al ansi a lo escuchamos e e-
jados nues os p opios pasos una y o a ez a lo la go de odo su olu-
men. Es o pod ía lle a nos a i i una expe iencia muy angus ian e ya
que cada sonido se solapa consigo mismo de o ma casi in ni a llegan-
do a p oduci un amasijo de uido in eligible, un colapso de in o mación
sono a que se epi e a cada paso que da cada uno de sus isi an es.
Sin emba go, como hemos is o an es es os son espacios que
casi odos eco damos con ca iño de nues a in ancia. Puede se que
años de adap ación a no mas sociales se nos haya ol idado el pode
del juego que an a impo ancia u o en nues o ap endizaje.30
29 Rasmussen, S. E. (2004) pág. 191
30 Hu zinga, J. (1987) pág. 217
Imágenes del in e io del museo Tho aldsen
Re lejo
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La cue a
Los espacios que nos in i an a eco e los, que nos a aen con la
ince idumb e del qué hab á más allá mien as nos acogen.
Todos es os espacios pa ecen que nos llaman a una p imi i a
sensación de segu idad. Luga es y eco idos que nos ecue dan a la
ciudad islámica llena de eco ecos, pliegos, abe u as y mis e io.
«La a qui ec u a es, an e odo, una o ma a ís ica de e-
conciliación y mediación, y, además de si ua nos en un espacio
y un luga , los paisajes y los edi cios a iculan nues as expe ien-
cias de du ación y iempo en e la pola ización del pasado y el
u u o.»31
Es el iempo la ca ac e ís ica cla e de es os espacios. Se de ie-
ne cuando nos sen imos que pe enecemos a el, se dila a al eco e lo
has a el pun o que al cue a pa ece e e na o pasa an ápido como
un suspi o, odo depende de noso os. Nues o es ado anímico y nues-
a elación con es e en o no empapa las pa edes que nos odean y le
o o gan un sen ido indi idual y en e e no cambio, como si de una a qui-
ec u a inacabada se a ase que se domes ica con la expe iencia de
i i lo .
31 Juhani Pallasmaa. (2018) pág. 14
Calle Baños. Se illa Se pen ine Pa illion. P. Zum ho Aljibe Medie al. Sego ia
53
«Toda ciudad iene su p opio eco que depende del a-
zado y escala de sus calles y de los es ilos y ma e iales a qui ec-
ónicos p eponde an es […] nues as ciudades han pe dido el
eco po comple o. Los espacios amplios y abie os de las calles
con empo áneas no de uel en el sonido, y en los in e io es de
los edi cios ac uales los ecos se abso ben y se censu an. Nues os
oídos han sido cegados.»32
Son a qui ec os como Pe e Zum ho o escul o es como Richa d
Se a en e o os muchos los que a an de aplica es e concep o p opio
del pasado islámico de lo que ue Al-Ándalus, los que nos b indan la
opo unidad de pe de nos, de agabundea pa a expe imen a nues-
a elación inmedia a con una escala an ce cana y an ca gada de
in imidad.
32 Juhani Pallasmaa. (2012) pág. 62-63
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Richa d se a, la ma e ia del iempo
Pa ece casi obliga o io cuando empezamos a habla de las
emociones que se expe imen an en es e ipo de a qui ec u a habla de
la ob a de Richa d Se a que se expone en el Guggenheim de Bilbao.
«Las ocho escul u as de es a ins alación compa en el
mismo ocabula io opológico. [...] Es a me odología en e olu-
ción c ea su p opio sen ido del o den. [...] El ínculo o mal en e
las escul u as de es a ins alación pe mi e al espec ado , aunque
sepa poco sob e la esencia de la escul u a, econoce el conjun-
o del espacio escul ó ico como un lenguaje cohe en e y acce-
de a él. Cuando ideé es a ins alación esa cohe encia e a muy
impo an e pa a mi.»33
Pa ece casi obliga o io cuando empezamos a habla de las
emociones que se expe imen an en es e ipo de a qui ec u a habla de
la ob a de Richa d Se a que se expone en el Guggenheim de Bilbao.
Es a ob a nace como p oposición del museo Guggenheim de
Bilbao pa a que Richa d Se a comple a a el es o de la sala donde ya
se encon aba una de sus ob as: La Se pien e.
El a is a deja muy cla a la impo ancia de ansi a la ob a, no
se a a de una se ie de piezas independien es de conexiones aza osas,
odo lo con a io, engend an un único espacio con inuo que suponen
la o alidad de la ob a jun o con el edi cio p opio del museo.
33 Richa d Se a. (2005) pág. 141
Esquema en plan a de la disposición de la ma e ia del iempo. DomusWeb
55
Fo og a ía in e io o sión elíp ica doble
Fo og a ía supe io de la ob a la ma e ia del iempo
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57
La o ma de es ablece ales elaciones son median e geome-
ías básicas basadas en ejes de di ección y embudos que sugie en una
o ma de pasea comple amen e abie a, la ob a no iene ni un p inci-
pio ni un n ni una o ma de eco e la de e minada. Solo nos enemos
que deja lle a po la expe iencia emocional de i i la.34
«En es a ob a no exis e una única dimensión del espacio,
no se ansi a con un camino ma cado que e obligue a i i la
ob a de la misma o ma una y o a ez, pe o den o de es a al a
de secuencia a o i a pa e el concep o de pe enencia al es-
pacio, se elija el camino que se elija uno siemp e es a den o del
con inuo espacio de la escul u a.»35
Todo es o nos lle a a camina , a mi a , a sen i una expe iencia
p opia, la expe iencia p opia de cada pe sona es el ema cen al de
la ob a. No se i e la ob a dos eces de la misma o ma ni hay dos ex-
pe iencias iguales. La ma e ia del iempo es el i o e ejo de la o ma
en la que enemos los se es humanos de i i los espacios median e las
expe iencias y las sensaciones que enemos in e io izadas.
El í ulo de la ob a pa ece que es muy ace ado. Es el iempo
el que ma ca la expe iencia de es a ob a. Un iempo in adido po la
epe ición de nues os p opios pasos que, como si de un me ónomo se
a a a, nos ma can nues a p esencia como indi iduos pe enecien es
a un odo. Mucho iene que e ambién las “ empo alidades múl iples”
que se dan al supe pone las dis in as expe iencias, los dis in os caminos
den o y en e piezas, la di e sidad de du aciones y emociones.
«Pa a mí el obje i o del a e es i i a a és de las es-
cul u as. La expe iencia puede ene muy poco que e con el
análisis de los hechos ísicos de la ob a. Se a a más bien de ca-
mina y de mi a , no sólo al ededo y a a és de cada escul u a
indi idual sino al ededo y a a és del espacio que engend a la
ins alación.»36
34 Richa d Se a. (2005) pág. 142
35 Idem. an e io
36 Idem. an e io