Palmis y Oronte : comedia en tres actos, representada por la Compañía del Señor Luis Navarro, año de 1798
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PALMIS Y ORONTE. COMEDIA EN TRES ACTOS, REPRESENTADA POR LA COMPAÑÍA del Señor Luis Navarro , año de 1798. , PERSONAS. ^ ACTORES. Artabano , Rey de los Parthos. ... ^.Sr. Antonio Pinto. Palmis, Princesa. * Sra. Rita Luna. Nisea , Hija Artabano.$ Sra. Mariana Bermejo. Mitridates , General.Sr. Félix de Cubas. Oronte , General. & Sr. Manuel Garda. Anileo. .. i Sr. Rafael Ramos. Voron .. . % Sr. Braulio Hidalgo., Geroncio . ' . . ' t 1 Sr. Bernardo Gil. Acompañamiento. ;. La Escena es en Carra , Ciudad de Meso- • potámia y sus cercanías. Vista de la Ciudad de Carra , con Puerta practicable ; lo restante del Teatro manifiesta un Campo de Batalla con máquinas de Guerra despedazadas, cadáveres , armas , &c. JORNADA PRIMERA. Palmis en trag'e Guerrero y Voron . Pal. JL a estoy resuelta, Por.-A morir? Pal. Sí Por. Y note infunde mied* este sanguinoso camp® de cadáveres cubierto? Pal. Antes bien ansiosamente fixo los ojos én ellos por connaturalizarme con la muerte , pues espero, que ella sola sea alivio A de
de los males que padezco. Vo r. No á un dolor desesperado te entregues 5 vive. Tal A qué efecto? Para quién? Vor. Para tu Oronte, para tu amoroso dueño. Tal Apartóle de mis ojos inexorable destierro: un año ha que de la ausencia, las amarguras tolero, y quieres qué espere! Vor. Sí: tal vez los remordimientos,, en favor del desdichado moverán del Rey el pecho. Tal. De la inocencia de Orente tú tienes conocimiento Voron; mas la iniquidad del tiránico decreto del despótico Artabano no alcanza tu entendimiento.. Vor. Quando á los Reyes rodean, malvados, y lisongeros, nunca les faltan cautelas y artificiosos pretextos, que sul v o luntad conduzcan, á tan crueles preceptos: Artabano fué engañado. Tah El es un. ingrato , es fiero; no fuera yo tan hermosa, y no fuera Oronte reo.. Vor. Qué dices? Talm. Que el Rey me^mó; pero ocultando su incendio, se valió de la impostura para arrojar de su Reyno á Oronte , habiéndole dado mas victorias , mas. troféos, que arenas tienen los,mares y estrellas el firmamento} pensó que hiciera la ausencia en mí su ordinario efecto, desterróle de su estado, mas no pudo de mi pecho desterrarle, pues leal Tthnis y firme en su amor primero hasta el último suspiro sacrificará á su dueño. Vor. Ahora Palmis de tu fuga la justa razón comprendo; ó si á unirme con Oronte nos encaminase el Cielo! Tal Cómo es posible si apenas del Rey á los Mensageros, ' Q baxo un trage repugnante áini delicado sexd, prófuga , triste , afligida y errante de pueblo en pueblo, pude ocultarme? Ademas que se, que me sigue él mesmo y á su aborrecible vista la dura muerte prefiero; y pues en ninguna parte mejor que. aquí hallarla puedo, con corazón esforzado á esperarla me resuelvo. Vor. Modera de dolor tanto los feroces sentimientos; bien mi lealtad conoces, fíate de mis consejos;; armada de fortaleza; resiste al destino, adverso; quien gran mal puede sufrir, podrá á todo el mal vencerlo; míseros hace el temor, y teiices el esfuerzo* Tal Vanamente me aconsejas y pues gracias á los Cielos miro , que ácia aquí se acerca un Esquadron de guerreros, desnuda la Espada. [dos. Ván saliendo AníIeOy Geroncio y Sol daveris que á morir me arrojo con heroyco ardimiento. Vor. Tente* Tal Déxame. Vor . Es en vano. Añil .Contra tantos, qué es tu intento? qué piensas hacer? Tal Morir. Añil . Si ese solo es tu deseo le
y Orente. le conseguirás muy pronto. Pal. Pues antes vil Anileo morirás tú. Vá á herirle , y los Soldados se ponen en acción de arrojarse á ella á tiempo que Voron se interpone,y le quita la Espada. Vor. Y estorvarlo sabré yo así; deteneos vosotros y respetad el mas precioso renuevo, del Real antiguo tronco de los Arsacidas nuestros, en Palmis. Ani. En Palmis dixo. apart. Pal. Tú Voron me has descubierta? tan inhumana piedad usas conmigo? Mas fiero eres que mis enemigos; la muerte me daban ellos y tú me das una vida que justamente aborrezc®; trapasa mi corazón con el cortador azero si algún resto de piedad y compasión te merezco Vor. Hice mi deber. Ani. Señora, modera tu sentimiento; no á poder de un sanguinario te ha conducido el decreto de la suerte ; antes en mí tendrás quien fino y atento llene las obligaciones que prescribe tu respeto reservándote aun destino propio á tus merecimientos. Pal. O del infeliz Oronte vil perseguidor sangriento, digno, no del odio mió, sí, de todo mi desprecio! echaron á mis pesares y desventuras el sello, las Deidades irritadas sujetándome á tu imperio. Nada hacer peor podia el furor del hada adverso 3 que conducirme al poder de quien junta los estreñios de ser á su Rey rebelde, é ingrato á su compañero, y amigo ; de alma tan rea, de corazen tan perverso, qué seguridad aguardó? qué esperanzas me prometo? Ani. Tus labios aun hermosean los insultos y dicterios. Haz Geroncio á la Ciudad la señal, y en ella entremos á celebrar con aplausos las glorias del vencimiento. Gero. Sí, que ya el Sol en el golfo i sepulta sus rayos bellos; y desde los altos montes van las sombras descendiendo. Vor. No le irrites , témplate. Pal. Desesperada , qué temo? Ani. Allí Señora te espera un humilde alojamiento; pero sabrán tu hermosura y gracia, ennoblecerlo. Pal. Si pretendes escusarme el mayor (de mis tormentos, no me sigas, porque solo de mirarte me estremezco. Tú me quitaste el amante envidiando el valimiento que con el Rey alcanzaba, para cuyo triste efecto, despertaste en el Monarca un amor , que tan funesto fue para mí, y para Oronte; quantos pesares padezco, todos efectos han sido de tu corazón perverso; apártate de mis ojos, que á tus Soldados siguiendo, yo iré á lá prisión mas honda y aun la estáncia del Erebo donde eterna noche habita, mansipn fuera de sosiego, y de paz para mi alma como tubiera el consuelo A» de
Pal mis de vivir siempre alejada de tu abominable aspecto. Entra en la Ciudad con Voron , y algu¬ nos Soldados. Añil . Insúltame, nada importa, que todo tolerar debo el dia en que tan propicios me favorecen los cielos. Ger. Bien has mostrado el valor,, los asáltos resistiendo, y alexándo al enemigo de la Ciudad : buen acuerdo, fué haber hecho una salida tan bizarra, y tan á tiempo pues coronó la victoria, Añil. Mucho ha logrado el esfuerzo; pero á mí nada me alegra, tantos, quanto el ver que tengo á Pal.nis en mi poder, Ger. La a mas. acaso? Añil. Anileo el tiempo, no desperdicia: en amantes devanóos: ella es amada del Rey; yo con guardársela tengo una prenda , que asegure el indulto, que pretendo. Ger. Témes. siendo vencedor? Añil. No puedo engañarme: veo,, que no puede durar Carra-,, si continúa el. asedio:, debilitadas sus. fuerzas. , con nuestros mismos, trofeos. Ger. Y qué piensas hacer?. , Añil. Séj, i que el Rey debe en breve tiempo> llegar al campo,; t,q en tanto,, que te adelantes pretendo*, y llcgándo á su presencia le digas , quanto deseo, que todo su amor me vuelya> conservándome el gobierno: que le rendiré las armas, y Ciudad á un mismp : tiempo; siendo Palmis la fianza, que asegure este concierto; mas que si ayrado resiste, sabré feroz, y sangriento, vengar en lo que mas ama las injurias , que padezco. Ger. Desempeñaré tu encargo, Añil. Si sale como yo pienso, y en la gracia del Monarca á reconcentrarme buelvo, ya no temeré que Oronte, aunque buelva del destierro, la privanza me dispute, que es mi corazón tan fiero, tan altivo , y orgulloso, que no tiene sufrimiento, para que nadie , de Armenia en el estendido Imperio, á contrastarme se atreva favores ni valimientos. Váse con Soldados. Ger. Abominable ambición, ¡á qué bárbaros extremos conduces al que te hace el Idolo de su pecho! A tu precipicio corres desventurado Aniléo, á tu ruina te acercas, sin llegar á conocerlo: embidia , altivez , orgull», en tu corazón se unieron contra el desdichado Orente, que á tus ventajas atento siempre procuró elevarte, y en cambio, de su destierro fuiste la causa primera: asi incautamente necio afanado agricultor cultiva estéril terreno, y en vez de espigas doradas que coronen sus desvelos, mieses de dolor recoge y frutos de sentimiento: no fuera Orante tan digno del favor y valimiento, y no le embidiáras tanto porque es ordinario efecto, embidiar á rico el pobre.
el ignorante i el discreto, el que sirve á el que le manda, y al virtuoso el perverso. vas. Telón de Tiendas : Centinelas que cru¬ zan por el fondo'. Noche . Sale Oront. Campos de Mesopotámia, qué alegre os pisé algún tiempo? ¡y qué triste y afiigido, buelvo á pisaros de nuevo! En tanto que el General Mitridates llega, quiero repasar en mi memoria mis crueles pensamientos. Qual será el primero ? Acaso la perfidia de Aniléo? El.a en un corazón grande solo merece desprecio: ¿será Artabano ? es mi Rey, y aunque ingrato , sus decretos con la sumisión mas ciega rendidamente venero: los males de la fortuna desgraciada , que padezco? Con la misma indiferencia que vi sus bienes primero,, ahora veo sus males, penetrando, conociendo que el medio de tolerarlos, es solo el no merecerlos: Será Palmis? Sí será: ¿pero quándono fué dueño mi dulce querida Palmis de todos mis pensamientos? ¿Si se mantendrá leal á tantos prometimientos? Sí , que es noble y virtuoso su corazón; quando pienso en las gracias , que vincula en su generoso pecho el alma se me dilata... Pero ácia aqui ruido siento de tropas j esperaré por si con mi amigo encuentro. Sale Mitridates con acompañamiento de subalternos y soldados ; algunos do ellos con luces , Orente. Ó Mitr. Recórrase el campo tedo, buelvan á ocupar sus puestos las tropas. llega Oront. Oront. Gran General? Mitr. Oronte , tú aquí? ¿qué e.< «t©? qué estrella tan favorable te conduce? Oront. Mi destierro. Mit. Tu destierro? Oront Sí. Mits. Qué dices? ¿quál fue el motivo? Orón . A saberlo solo pueden alcanzar los enemigos , que tengo. Mitr. Jamas hasta aquí llegó la fama de tal suceso. Orcnt. Asi todos lo ignorasen, pues quedando en el silencio,, la gloria de nuestro Rey padeciera mucho menos. Mitr. Tú el Campeón mas bizarra de todo el Partico Imperio,, tú el apoyo mas seguro de un ya vacilante cetro, tú desterrado? Oront. En el auge de todo mi valimiento, como al Sol cadúcas sombras, 1 mis glorias desparecieron. Mitr. Cómo fué? que de admirado apenas lo que oigo creo. Oront. Después que vencí al Escita en repetidos encuentros, é hice que la Colquis toda postrase el rebelde cuello á las leyes de Artabáno, quando gozoso, y contento, de tanto adquirido lauro pensé recoger el premio, coronando mi esperanza del Palmis el himeneo, sujetando nuestras almas á la coyunda de Venus, ignorando los motivos, un repentino, precepto
Palmis o del Rey , me obligó á salir desterrado de su Reyno, amenazando mi vida si quebrantaba el decreto. Mit. Injusticia tan notoria, como sufrió tu ardimiento? Oront. Como vasallo leal, callando y obedeciendo: la única esperanza mia, aunque vana, era, que el tiempo ' descubridor de las cosas, revelase este secreto, para aplicar al instante el conveniente remedio; pero ya ha pasado un año sin que los piadosos cielos una luz me proporcionen, á cuyos dulces reflejos se disipen las tinieblas que mi inocencia han cubierto, con el borron mas infame, y con el lunar mas feo. Mit. Dónde entretanto pasaste tus dias? Pues es muy cierto, que es el úcio aborrecible á los hombres de tu esfuerzo. Oront. Donde pudiese á mi Rey servirle de algún provecho. Muy bien sabes que Artabáno fué elevado al trono regio, después que el cruel Fradates exáló el último aliento. Mit. Muy bien lo sé ; y que sus hijos amenazan á este Reyno con nuevas mayores guerras protegidos de Tiberio. Oront. Cesen fatales temores; yo al Emperador sirviendo en los Iliricos campos, obtuve su valimiento, y logré de su amistad, que no (estendieran el vuelo las águilas vencedoras sobre los países nuestros. Mit. Quándo se vió en un i aSfi ^i 0 tanta lealtad y zeloí Oront. A confirmar el tratado viene de Roma Metelo, y del lugar en que estamos poco distante le dexo: el acia el Rey se encamina: yo presentarme no puedo por no exponerme á su enojo; pues si la verdad confieso, mucho mas que tolerarlo sentiría el merecerlo. Mit. Pues para qué aquí has renido si dentro de breve tiempo debe llegar Artabáno? Oront. Porque derramar pretendo en su servicio mi sangre: supe este dudoso cerco, y la soberbia arrogancia del revelado Anileo. O! quieran los altos Dioses que le encuen tre cuerpo á cuerpo, para executar mis iras en su fementido seno; ©casion , según presumo, de quantos males padezco! Mit. Pérfido es , pero valiente; y de los muros saliendo, como enfurecido tigre estragos esparce y miedo sobre las huestes : no vuelve sino de sangre cubierto; y los cadáveres fríos que en torno á Carra alimento, son de las fieras voraces, testigos son bien funestos de su espíritu arrogante, aunque yo rendirle pienso. Oront. Pues la reciente victoria le dará ménos recelo, amparados de las sombras nuevamente le asaltemos: toda la Ciudad conozco, y sé bien por donde puedo con poca dificultad sobrecogerle y vencerlo: y te juro Mitidrates, que si vencedor no puedo, exá-
exálaré entre las armas el suspiro postrimero. Mit. No suelen , Orente , amigo, los que tienen el gobierno de las armas, cometer tan difíciles sucesos, ^ y tan gloriosas hazañas á impulso y valor ageno; pero nuestra amistad fina,, y la compasión que tengo de las desventuras tuyas vencen qualquiera respeto: ola ,, todos los soldados, que al asalto no asistieron, se pongan sobre las armas, y al noble Oronte siguiendo, caminen asegurados del logro del vencimiento: y tú generoso joven, alma grande y sin exemplo, vuela á la victoria , vuela; y quando llegue el Rey nuestro, halle la Ciudad rendida á tu valeroso esfuerzo, para que en su corazón sienta los remordimientos de haber pagado agraviando al que sirvió mereciendo» Oront. Quien halla tan buen amigo de la adversidad en medio, quien halla fineza tanta, no se cuente por objeto del-rigor de la fortuna; vano es su irritado ceño, pues en la santa amistad le dexa el mayor consuelo: voy al peligroso asalto, y si peleando muero, dirás á mí Rey amado, y á Palmis mi dulce dueño, que lealtad é inocencia, amor y constante zelo, conmigo al seno horroroso del abismo descendieron, para que aquel de mí forme el merecido concepto, Oronte * 7 y ella sobre mi sepulcro enternecida , vertiendo lágrimas tiernas de amor, haga con sus sentimientos exequias á un desdichado, que fino , leal y atento en él pudieran mirarse como en cristalino espejo, los vasallos mas leales y los amantes mas tiernos, que del amor y el amor por las sendas discurrieron, sus virtudes imitando, y siguiendo sus exemplos. vAse. Mit. Por el desgraciado amigo justamente me intereso, de mi amor el dulce fruta estriva en el vencimiento; pues con el fin de esta guerra, y Con la paz de estos Rey nos,, de la Princesa Nisea b conseguir la mano espero: de mis penosas fatigas ella debe ser el premio, prenda de esta confianza es la palabra que tenga del Monarca , y mucho mas los amorosos afectos, con que á los mios parece que corresponde mi dueño.. Queda pensativo , y sale Nisea con al¬ gún acompañamiento . Nis. Qué pensativo se muestra! Mit. Señora, tú aquí? qué es esto? Nis. Con el Rey mi padre acabo de llegar , y á saber vengo qual es objeto que tanto ocupa tus pensamientos. Mit. Si mi vanidad perdonas, bien asegurarte puedo, que en los pensamientos mios eres tú sola el primero. Nis. Si asi fuese , ya de Carra sobre los muros soberbios los Particos estandartes ondeara el vago viento; mas
Palmis mas todavía resiste, y en ello estoy conociendo, que remiso al premio aspira, quien retarda los trofeos. Mit. Para contrastarme un bien, término de mis deseos, hizo quanto hacer podía el destino siempre adverso; pero ántes que en el Oriente amanezca el dia , espero, rendidos á nuestras armas ver á Carra y á Anileo, gracias al invicto Oronte de quien fié tal empeño. Nis. Qué escucho! Oronte está aquí? Mit. Aquí le traxo su zelo. Nis. Infeliz! Huya las iras de mi padre , huya al momento. Mit. Lo que por el Rey trabaja, los servicios que le ha hecho, no solo le alcanzarán el perdón , mas me prometo que volverá nuevamente del Monarca el valimiento. Nis. Tú no sabes::- Pero en vano perdiendo estamos un tiempo tan precioso : corre, vuela, preven al Rey , no está lejos; con Geroncio le dexé hablando muy de secreto, y temo mayores males, nuevas desgracias recelo; si me amas como dices, salva á Oronte. Mit. A mi deseo estimulo nuevo añaden los tuyos ; voy al momento para cumplir con las deudas de ara° r y amistad á un tiempo, vas. ° h liama Primera mia! ° *\ lce a m oroso incendio! quandote creí extinguido vuelves a animar de nuevo? Oronte, querido Oronte, yo te amo mas que espero; si siempre encerré el cuidado en la cárcel del silencio? Palmis bella le previno, ella fué su amor primero; y yo destinada estoy por soberanos preceptos para ser de Mitridates; es verdad ; mas con todo eso no debo desesperar: el Rey ama á Palmis ciego, y es fuerza que Oronte ceda con la obligación cumpliendo de fiel vasallo ; vencido este obstáculo , bien puedo dar lugar á la esperanza; y si Mitridates viendo que en perjuicio de su amor, solo á Oronte favorezco, se queja , consuélese penetrando, conociendo que el amor no es elección, no es arbitrio , obra violento; y á voluntad precisada no la contienen respetos, que contrastan y se oponen á la ley de sus deseos. vate. Gabinete : Palmis y Anileo. Añil. No , Palmis , no soy tan vil, tan iniquo y tan perverso como tú te lo figuras; y esos bárbaros dicterios, mas que la razón lo dicta de la cólera el exceso. Palm. Qué me precisen los hado* á sufrir tales tormentos! Añil. Aquí reynas soberana con tan absoluto imperio como al lado de Artabáno sentada en el trono tegio reynarás sobre tan vastas provincias como á su cetro rendidamente obedecen su poder reconociendo. Palm. De tus confusas razones el sentido no comprehendo. Añil. Sabe que el grande Artabán* dentro de muy poco tiempo de-
debe llegar á este sitio* entonces grato himeneo tu blanca mano y la suya estrechará en lazo eterno tu peregrina hermosura, asi será justo precio de una paz que del pode-r de mis armas desesperó. Palm. Yo dar la mano á un tirano Primero verás que el yelo abrasa , y el fuego yela, que cruzan los altos montes por el vagoroso viento: que vuelven atras los rios todo su curso 'invirtiendo, y que disueltos los exes - del celestial pavimento, viene a rierra desplomada la máquina de los cielos. Añil. Si el amor sobre tus ojos la venda no hubiera puesto, ^mudarías de ©pinion tomando mejor acuerdo: : .. dá al olvido Palmis bella, imposibles pensamientos, memorias de un criminoso^ de un desterrado::- Palm. Perverso, parece .que te complaces . en cansar mi sufrímientor. qué propio es de los iniquos prorrumpir en vituperios de aquellos , cuyas virtudes ■ con apacibles reflexos de las sombras de los vicios realzan mas los efectos! e amor re me denuestas gloria mía lo contemplo .que las desgracias de Oronte, de. criminpí * nacieron. , si no.de l^t. vil cautela . ^ tl ?- ma lyados consejos. Aml. Siqmpre al Rey serví leal y le aconsejé lo recto. Paím. Por ,qso en Mesopotamia Provincia de tu gobierno, * yCronte. 9 de la revelion alzaste el estandarte. Sale Voron . Anileo, de esta suerte te descuidas quánda estás en tanto riesgo? Añil. Qué dices? Vor. Tus enemigos, amparados del silencio y de las sombras , asaltan la Ciudad. Añil. Válgame el cielo! algún traidor me ha vendido§ pero, tiemble de Anileo todavía el fuerte brazo, esgrime el valiente ajcero, ; de la inexórable parca el duro filo no temo; porque al ménos mi ruina arrastrará tanto exemplo de furor y de venganza, que en los siglos venideros; época celebre . formen los estragos de Anileo. zase-^ Palm. #or quálquiera la victoria con indiferencia veo, , pues no mudo de prisiones, y sol© nmdo.de dueño. , Ver. No asi hablaras, si supiera» quien con*-generoso-esfuerzo las huestes del >Rey, conduceo sobre .Jos. jnuros soberbios. Palm. Pues quién puede ser? Vor. Qronte. ... o.; Palm. O r ome ? t V $r. Su nombre excelso. • hn¡' J aclamaban los soldadas entre el militar estruendo, Palm. Cómo, puede ser? . ’ Vor¡ No dudes: suyo es. , Señora , ei empeño,. un Capitán fugitivo me aseguró del concepto. Palm. O ventura inesperada! á imponderable contento! ai puede matar el ¿ozo £
i (% Palmh lo que produce mi lengua! Palm. Si esto no te satisface, en tirano degeneras. Jtfit. Dices bien , parto contento con tan indudables pruebas de tu voluntad amante; mis desconfianzas necias perdona, pues el que amando como yo se considera d de méritos desvalido si desconfía , no yerra, y presumir de dichoso : en tan difícil empresa, de un exceso »de amor propio seria .la consecuencia. 'vas* Palm. De un amante muy leal puede preciarse Nisea. Nis. -Quién de cosa taa mudable seguridad espera? Palm. Pues qué enel Rey no del amor fidelidad no se encuentra? Nis. No podré decir que no; sí, que ¿es-muy rara; y aun está puesta á difícil examen, invencible no se obstenta. Palm. Pues yo nunca diidaria de mi Oronteda firmeza. Nis. La-mayor credulidad está al error mas expuesta. Palm. Desconfianza excesiva, es,-de la razón ofensa. Nis. Quiera Dios que no te engañes. Palm. Después de tanta experiencia:^ Nis. Calla, que tu /fiel, amante ácia .este sitio se. acerca* Sale Orente. Palm. Q u éres esto? Gomo taa triste Á mis ®jos te presentas después de tantas fatigas, después de tan largas ausencias? Tan suspirado momento;:* j Oront. No sabes* lo que me questa! Yo, mi bien,lo suspiré;, j ah! Si llegado no hubiera! Palm. Tantos peligros veucidosrr- Oront. ¥A mayor por Y.eacer queda y nacido de un precepto en que coa igual fiereza me pierdes si lo resistes, me matas si te sujetas. Palm. Sabiendo lo que te amo que habrá que pedirme puedas, •q[ue concedido te agravie y resistido te ofenda? Nis* Si es lo que yo me fecélo ap* ayuda amor mis ideas. Oront. Te ama el Rey; talamo y trono te ofrece ; la resistencia' es en vano; así ló exige mi celo , . aunque lo reprueba mi abrasado corazón; tedie cedido á la violencia, de.dos afectos.del Rey, el mío al rolvido entrega, que yo baxaré al sepulcro desdichado en mi firmeza. Nis. Lo consolará la mía. *p. Palm. Pérfido! Oront. Di quanto quieras: de el objeto en que el Monarca pone los ojos, es fuerza que los aparte el vasallo, que no cabe competencia en desigualdad tan grande: interes de tu grandeza es ,1o que inconstancia juzgas, no., no es mi mal, no es mi pena el perderte á precio tanto; décktelo es lo que cuesta mil ansias al pecho mió: <4e precisión tan severa - podi^ haberme escudado-., el Rey , para que muriera mi corazón afligido con la crueldad mas fiera. Palm. Ingrato , ya abandonarme* ya experimentarte quieras , .por lo menos no me aflixas con un género de pena, común para tu .inconstancia* y para mi alma nueva,
si nunca supiste amar, de mí quiero que io aprendas; sé quanto merece el Rey, mas de su Real diadema; los brillos son para mí sombras obscuras y densas. Desde luego le desprecio, mas no imagines , no creas, que es á impulsos de tu amor, que en mí desde ahora cesa; sino ofendida , agraviada de la tirana violencia, de quien sorprenderme quiere con cautelosas ideas: i poderme seducir la magestad y grandeza, sin tus iniquos consejos, ya coronada me viera. Apártate de mis ojos, alma vil, alma perversa, hombré de abominación , genio servil ¿á qué esperas? Pero yo huiré de tí adonde nunca me veas, y adonde de tu perfidia la memoria me dé fuerzas, para que con toda el alma te deteste y aborrezca, vas, Nis. Corazón' osado mió, esta ocasión aprovecha. ap, quando á lastima me mueve el estado en que te encuentras. Qront. Al compás dé lo que peno, bella y piadosa dMisea, no puedes compadecerme Por mas que me compadezca*. Pues de vasallo y amante e n la obligación estrecha, desdichado en el amor, sin ventura en la inocencia, Perdidas :mis esperanzas, ya que perder’ no me queda. Nis. K1 daño que con usuras. Puede tener recompensas, no puede llamarse daño; yo sé quien te a«u tierna. jf Orente. 1 7 Oront. Perdida Palmis,nada hallo que recompensarme pueda. Nis. El sacrificio que haces de tu amor al Rey, le hicieran otros con mucha alegría, y á tí tal pesar te cuesta. Sosiega , y dexa que Palmis, suba al trono, en tanto piensa en corresponder amante á quien de reales prendas dotada::- Oront. Fuese una Diosa, y yo el mas vil de lá tierra no la amaría. Nis. Tirano porque no te desentiendas, * vé á quien te ama, eft quien te habla. • Oront. La . que me habla es Nisea,- hija del grande Arta baño, destinada para tierna esposa de Mitridates, nombres para mi nobleza sagrados, y es imposible que yo jamas les ofenda. Nis. Temes ofender á ellos y de ofenderme no tiemblas? Oront. Pues qué tiene que temer quien solo morir desea? Esos extremos amantes, para tu esposo reserva, que es muy acreedor á ellos: Si yo dos almas tuviera, una á tí te ofrecería, mas no puede ser: primera llama de amor fué Palmis, : ella será la postrera, *irvate de desengaño, que mas quiero ser con ella desgraciado , que con otra ser venturoso: si yerra ' mi lengua en la claridad, aborréceme ; mas piensa, que tu amor , y tu odio miro con lo misma indiferencia, vas, Nis, Yo despreciada , villano! c
i8 tú verás como se venga mi cólera: y pues mi padre con Anileo se acerca, en breve conocerás quanto expone , quar.to arriesga el que una muger amante abiertamente desprecia. Salen Arfaban* y Anileo. Art. Hija , tú aquí ? tan turbada? qué tienes , di , qué te altera? Nis. Ah padre! Art. Sosiégate, y habíame , no te detengas. Nis. No quería entristecerte. Art. Te entiendo: Palmis desprecia mi mano. Nis. Mas seducida::- Art. De quién? Nis. De quien menos piensa*. Art. De Oronte? Nis. Sí Art. O vil traidor! Nis. Forzada de tu obediencia presencié el lance , y Oronte de Palmis en la presencia, renovó su amor primero, dió al olvido sus promesas, y aconsejó tu desprecio, sin que á contener su lengua bastara estar yo delante: tanto amor deslumbra y ciega, 'Añil. Feliz yo. Art. Pérfido , ingrato! Morirá. Nis. Señor, modera el Ímpetu del enojo, porque es difícil empresa abandonar , siendo amada, tan perégrina-belleza; piedad , mas que odio' merece el que involuntario yerra. Art. Retiratfe, y, i os consejas para otra ocasión reserva. Nis. ¡ Ay de mí que arrepentida de la calumnia me pesa! ¿mas que muger injuriada Pá'mJs lo que yo he hecho no hiciera? v. Art. Lo oíste? Añil. Apenas lo creo. Art. Puede haber traición mas fea? ¿Por qué se comprometía sino se hallaba con fuerzas suficientes? Añil. Ah ! Si solo este su delito fuera! pero:: - Art. Prosigue. Añil. En mi lengua parecerá el acusarle de la envidia consecuencia. Art. Yo estoy de tí satisfecho. Añil. Bien saben las sempiternas Deydades , que yo no hablara á no ser de una materia y un asunto que en callarle, tu conservación se arriesga. Art. Habla ya en mi corazón se difunden las sospechas. Añil. Mientras vivió desterrado, Oronte , hizo de 1 a excelsa Roma su morada. Art. Nunca lo he sabido. Añil. Con el Cesar, y los hijos de Fradates, hizo allí amistad estrecha. Art. Sé que Tiberio protege su causa , y que con la guerra me amenaza, Añil. Pues Oronte todo este daño fomenta, y no es sin algún designio haber dado aquí la vuelta. Art. Yo quisiera asegurarme todabia mas. Añil. Agrega que el Embaxador Metélo muy pronto en Carra se espera} pues al campo ya ha llegado. * Art. Pero sabes lo que intenta? Añil. Sí señor : pretende Roma, que qual si tirano fueras,
y á los hijos de Fradates el trono augusto le vuelvas, y si resistes , llevar á sangre y fuego la Armenia, y como Oronte en las armas logra tal benevolencia::- Art. Basta * lo entiendo * al instante á la prisión mas horrenda á Oronte conduce, y de él responderá tu cabeza. Añil. Voy á obedecerte * bien van saliendo mis ideas* para completarlas solo el último golpe queda. vas. Art. Dentro del turbado pecho un tumulto se atropella de poderosos afectos, que mi entendimiento ciegan, y á mi poder ofendido piden venganza sangrienta, ¿No te bastaba, tirano Oronte , que envilecieras tu corazón hasta el punto de faltar á tus promesas? No te bastaba , traidor, despojarme en Palmis bella de un objeto en quien tenia toda mi esperanza puesta, sino que también del Solio, con alevosas cautelas, ultrajando la justicia-, verme despojado intentas? Pero no * viven los Cielos, no lograrás tus ideas, pues á mi amor , á mis celos, y á mi Magestad suprema, sacrificaré tu vida sobre las aras funestas, de las tremendas Deidades del reyno de las tinieblas ACTO TERCERO. Prisión larga : á un lado de ella pe¬ queña puerta practicable come que en e lla se termina un conducto subterráneo Sale Anileo y Ger onde. 4*il. Está advertido, Geroncio, Oronte. 19 que dentro de poco tiempo, debe llegar á este sitio Nisea. Ger. Pero á qué efecto? Añil. Hablar con Oronte quiere* presté mi consentimiento, y me importa que se hablen. Ger. Ese interés no comprendo. Añil. Tengo no pocos indicios de que ama á Oronte. Ger. Pero eso *cómo puede ser? faltando á Mitridates á un tiempo y á Palmis era exponerse á muchos resentimientos. Añil. Esos son sus intereses* míralo bien primero* que á mí lo que mas me importa, es que muera Oronte presto: y si de la hermosa Palmis, y de Mitridates puedo, quitarle su único apoyo seguro es mi vencimiento, Ger. Pero cómo? Añil. Ya he sembrado en sus pechos mil recelos* por aquella oculta puerta llegarán, y sorprendiendo á Oronte y Nisea, juntos sus celosos pensamientos, los confirmarán sus ojos: quanto pudo hizo el ingenio, decida ahora la suerte. Ger. Quanto discurre un perverso! Y.yo sus viles traicione* siendo noble favorezco? ap . mas con su hermana casado, qué puedo hacer, santos Cielos? Añil. Por qué di te has suspendido? en qué estas pensando? Ger. Pienso, que si su inocencia sabes, si recuerdas los excelsos favores que le has debido, siendo consecuencia de ellos U autoridad que disfruta», Ca P or
*0 por qué pretendes sangriento su muerte? Añil. Por eso mismo, porque no quiero estar viendo siempre delante de mí á un hombre á quien tanto debo. y después de lo pasado, si. se elevase de nuevo, fácilmente destruyera lo que levantó primero; muera oprimido , y yo entonces; asegurado me quedo, sin tener quien me compita,, del Rey en el valimiento* Ger. Tú corres precipitado, y desprecias mis consejos; pero el que alzarse pretendo sobre el débil fundamento de la calumnia, provoca á los Númenes eternos, y su ruina y sepulcro se fabrica por sí mesmo: vas. 'Añil. Prevenciones escusadas de pusilánime zelo^ y ya en la ocasión metido á seguirla estoy resuelto* Pero Nisea. Sale Nis. A que cumplas lo que has prometido vengo. Añil. Ya la orden está dada, mas que se enoje el Rey temo. Nis. No lo hará , pues he venido á hacer el último esfuerzo en provecho de su amor. Añil. Del amor del Rey? N¿x. Es cierto: pues qué? ¿lo dudas? Ani. Nisea:: - -Ncr. Qué quieres decir con eso? Añil. Que te ostentes mas sincera, porque es. difícil empeño, que encubiertos se mantengan la envidia , el amor y el fuego* Nis. Pues en pago de ese aviso otro te daré , Añiles, Añil. Y quáles? \ilmis Nis. Que aquel que sirve, si • ha de cumplir con su empleo, á un disimulo obediente, ' cautive su entendimiento. Añil. Te entiendo; pero repara que el amante mas discreto por mas que ocultar pretenda en la cárcel del silencio, ... las llamas en que se abrasa, no puede, porque el incendio por las ventanas del alma traspira y un movimiento, una voz, una mirada, el suspiro mas pequeño revelan en ocasiones intimidades del pecho. Pero Oronte ácia aquí llega: queda en paz. vas. Nis. Guárdete el Cielo. Sale Oront. Quién te conduce á la estancia lóbrega de un tristé preso? la voluntad ó el, poder? Nis. Amado Oronte, yo vengo á tu presencia, movida de agudos remordimientos: te ofendí mas que imaginas, y los males que te he hecho quisiera recompensar si es posible , á cuyo efecto, para proceder segura necesito tus consejos. Oront. En vano imputarte quieres lo que es de un destino adverso consequencia inevitable. Nis. A.h ! No sabes el exceso con que al Rey á quien serviste siempre leal, siempre atento, te he acusado? Oront. De qué? Nis. De haber obligado el pecho de Palmis , á despreciarlo tanto pudo en los primeros ímpetus de mis enojos la indiferencia ó desprecio con que trataste mi amor.
ai y Or Cront. Qué escuchó? Nis. A breves momentos . , me horroricé de mí misma, y este horror llegó á su extremo, quando oí de tu prisión el riguroso defcreto, á delatarme he venido, que me perdones te ruego; pues con ía misma verdad con que aquí mi error confieso, sabré á las plantas del Rey confesarlo, y te prometo aplacar su ardiente enojo, á morir contigo. JPalmis y Mitridatés i la puerta que conduce ¿1 subterráneo, Mit. O Cielosl No los ves? Palm. Sí, por mi mal: la verdad dixo Anileo'. Cront. Erraste , hermosa Nisea, mas po soy de pensamientos tan viles , que solicite á costa de tu respeto tomar inútil venganza, ni aun preservarme del riesgo: demas de eso ¿qué motivo, qué causa, qué fundamento, pretestarias al padre de engaño tan manifiesto? ¿Le contarías tu amor? ¿Le dirías mi desprecio y tu venganza? Y pensabas salvarme por ese medio? mas. me exponías entonces porque si bien considero, acrecentándome culpas confirmabas sus recelos Nis. Pues qué' puedo hacer? Oront. Callar, escusarte del tormento, del rubor,. y volver fina á los suaves afectos de tu prometido esposo, y dexarme á mí en el seno de la desgracia entregado ■ onte de la suerte á los decretos. Nis. Y tu morir por mi causa? Palm. Que de amor hablan sospecho. Mit. Y ella porque le ama, llora. Nis. Pero por qué me detengo? A Dios Oronte, y en tanto piensa que si tuve ingenio para acusarte , sabré para salvarte tenerlo. Oront. Pero qué piensas hacer? Nis. Quanto me dicte un afecto de compasión, no de amor, pues tu verdad conociendo, porque no pueda ofenderte, i nombrarle no me atrevo; infiere tú por tí mismo quanto me cuesta el hacerlo, vas. Salen Palmis y Mitridatés. Oront. Aguarda, Nisea hermosa, pero qué es lo que estoy viendo? Palmis bella::- Mitridatés? vosotros aquín- A quien debo atribuir? Mit. Se confunde. PJm. Qué? dudas á quién primer* debes hablar de nosotros? Piensa , ó corazón perverso, á quien primero vendiste y á él dirige tus acentos, ó ocúltate de su vista, si ya en tu villano pecho ha dexado la perfidia para la vergüenza asiento: Ah! comienza Mitridatés, que me es imposible hacerlo, porque tanto á los impulsos de la cólera me entrego, que atropellados se niegan á la voz mis sentimientos. Oront. Pues yo qué os hice? ■ Mit. Que hiciste? Palm. Aunque aventuré el respeto dexame hablar, porque yo mas ofendida me encuentro; porque fui la mas amante. Oropt. Si el cedeite al Rey::- T) si Un
«2 Pal. Ert eso está tu culpa menor pues pudiera ser pretesto en tu favor la -violencia; y aun yo sentí qúe un severo deber te obligarse á tantó; pero en tu víUámtfpeeho de abandonarme por otra; ¿cómo cupo el vilipendio? Oront. Yo? Palm. Todavía lo megas? habla tu, rompe el silencio, á Mit. en tanto que yo permito breve tregua á este tormento, á este afan que me maltrata con el dolor mas acerbo. Orón. Por lo m nos Mitridates en tí mas justicia espero. Mitr. Y en qué méritos la fundas? Pal. En su traycion , en el fiero agravio que á tu amistad y al amor mió hizo-a un tiempo, perdona que te interrumpa; pues contenerme no puedo, y de las mismas heridas que tú te dueles , me duelo; El, nuestros dos corazones traspasó; pero por eso ¿mosúó algún léve dolor? ¿manifestó sentimiento? ¿dió acaso alguna disculpa, ni un aparente pretesto? Orón. Mas si hablar no me dexais.,, . Pal. Ni oirte, ni verte quiero ya jamas. en acto de irte. Orón. Así me dexas? Pal. Para siempre. Orón. Y es efecto de conocerme inocente? Pal. No , sino de hallarte reo. Orón. Dexarme en tanta amargura sin merecerte un consuelo? Pal. Ah! si no te hubiera visto ni oido jamas ! Mi pecho no desconociera ahora la paz, ¿mas de qué me quejo? Pa/tms si lé amé mas que á mi misma} y es el ordinario premio que dan los hombres ¡ha falsos! engañosos , desatentos, viiianos , por condición volubles por nacimiento, inconstantes por esencia, y tú mas que todos ellos; desdichada la muger, que os ama sin conoceros, vas* Qront. Qué confusiones son estas! qué delitos santos cielos son los que Palmis me arguye? qué es esto que no comprehendo? ¿callas? ¿la espalda me bue Ivés? por perdido me confieso, pues me falta en este lance amigo á quien tanto debo. Mit Demasiado lo fui tuyo, yo te acogí en tu destierro, yo te confié mis armas, por tí interpuse mis ruegos, y á los enojos del Rey por tu causa me vi expuesto, y en tí de tantas finezas ¿qué correspondencia encuentro? querer hacerme infeliz rodeando, seduciendo un corazón que era mi©, ó al menos debia serlo: ¡desventurada amistad! Oront. Ya Mitridates comprehendo con esas solas razones que unos infundados zelos de tí y de Palmis me apartan; mas mi inocencia protesto. Mit. Ojalá que la tubieses! Mas Nisea en este puesto contigo estaba. Oront. Es verdad. Mit. A qué-vino? Oront. A eso no puedo responderte. Mit ' Y de ese modo satisfaces mis recelos? Eres infiel. Oront. Si supieras
y Jo que oculta mi silencio, de otro mo me tratáras. Mit. Confirma lo que sospecho saber que cediste á Palmis... Oront. Violentado... Mit. O cpn intento de seducirme á Nisea.- Oront . P r eocupación de zelos. Mit. Pues á qué vino? ¿qué dixo? con qué causa? ¿con qué intento? Oront. Si averiguarlo pretendes, de Nisea has de saberlo. Mit. Iré pues, y sabré de ella este confuso misterio. Oront. Si descubres mi inocencia, tendrás mayor sentimiento. Mit. Qué consigues en que Palmis, y yo te creamos reos? Oront . Nada; pero así lo quiere de mi suerte lo severo. Mit. Qué nueva ocasión has dado para traerte aquí preso? Oront. Del Monarca aunque engañado los respetables preceptos. Mit Sepa yo qual fué el engaño, qué aunque ofendido me siento, sabré ayudarte; tal es de mi amistad el extreno. Oront. Si averiguárlo pretendes de Nisea has de saberlo. Mit. Con enfáticas razones, y aparentando .misterios ¿me respondes? Ay Oronte! ¡En qué cuidado me han puesto tus dudas y confusiones! porque si. bien considero quien blasona de inocente, habla con atrevimiento. vas. Orón. Perseguido de mi Rey, desleal en el concepto de Palmis y Mitridates, sin alivio, sin consueló, abandonado ¿ lo duro de mi destino me veo. Hay mas pena qué sufrir? ¿Habrá mas pesares Cíeles? Oronte. 2 3 yO perezca una y mil veces el dia en que los primeros . rayos vi del Sol luciente! No se numére en los tiempos y eterna noche le cubra, en oprobioso silencio. Para las grandes desdichas se t ;hicieron los grandes pechos; pero quando repetidas ▼ an tinas de otras naciendo á tan continuado golpe, desfallece el sufrimiento. Ven pues, horrorosa muerte y esgrime sobre mi cuello de tu inevitable saña el cuchillo lastimero. Ven muerte , ven á mis voces, favorece mis deseos; sé sola una vez piadosa, atiende una vez los ruegos, deprime las lentitudes, preséntate en el mas fiero, en el mas abominable, en el mas temible aspecto; así te llamo , te imploro, no me asustas, te apetézco; pero pronta , pues en cada instante , cadá momento que sobre mí te adelantes, escusarás á mi pedho eternidades de" penas é inmensidad de tormentos. va. Gabinete. Palmis , Nisea y Voron. Vor Tan ostinada! Pal. Es iniquo. Nis. Escúchame. Pal. Note entiendo. Nis. Mira que Oronte es leal. Palm. A quien sabe defenderlo. Vor. Pero óyele su disculpa. Palm. En sus labios no la quiero, que eso Je condería mas. Vor. Note amedrenta su riesgo? Palm. Solamente ante mis ojos sus delitos estoy viendo. Nis. Socórrelo pues que puedes. Pal
K 2 4 Palm. Hazlo tú que ere3 su dueño; Mí. El Rey á tí te prefiere. Palm-. Pues yo jámaseme embilezco en rogar por un ingrato. Vor. Nisea , al Rey con sus ruegos. Palm. Pues es tan interesada hará bien de interponerlos. Vor. Pero une también los tuyos, y se logrará el-efecto. Palm. En'quien desprecia el favor el pedirle es desacierto. Nis. Estás muy'preocupada, Oronte te ama. Vor. Yo creo. . lo mismo. Palm. Pues Palmis no; que ásus ojos por mas ciertos, y mas seguros testigos debe dar crédito entero; y qual áspid que al encanto cierra el oido, yo cierro los mÍ9S á las razones con qué le estáis defendiendo: mas mejor será ausentarme, y desde ahora os protesto, que será enemigo mío quien tenga el atrevimiento \ de arrojarse á defender á un inconstante, á un protervo, á un mas que de.mis enojos digno de mis menosprecios. vase furiosa, Nis. Corazón tan pertinaz I jamas he visto. Vor. No de eso te admires bella Nis,ea, ni aun de mayores extremos, de una tirana pasión que eu el amores® infierno furia letal se apellida, 7 su . Pwpio.nptnbre es zelos. Nis. Síguela tú , y suavizarla procura. - t Vor. Mas fácil creo ablandar rabioso, tigre, que no suaviza* el pecho Palmis de muger enfurecida con el zeloso veneno; porque es furor de furores en femeniles afectos. vate. Nis. Yo le hablaré á Mitridates, pero con modo diverso del que hablé á Palmis: él viene; cortarle el camino pienso de sus quejis , porque quando queda en algún descubierto la dama con el amante, con mayer abatimiento, con aspereza mayor, \ y con modo mas soberbio debe tratarle, jamas le satisfaga,; pues viendo que la dama "se le humilla, va su ascendiente creciendo; y al fin convierte en esclava á la que antes fué su dueño. Sale Mitr. Nunca creyera , Señora::- Nis. Es muy oportuno tiempo para lastimosas quejas estando Oronte en tal riesgo. Mitr. No ha mucho que á defenderle tu$ palabras me movieron, creí fuese* compasión, y era solo un amor ciego. Nis. Imagina lo que quieras: desengañar no pretendo á quien tan desalumbrado atropella mi respeto: • podría satisfacerte, pero estás de ello tan lejos, que mi perdón necesitas; y si te importa obtenerlo procura por el amigo que es de lealtad espejo,. / por mas infiel que te pinte* á Nisea en tu concepto. Mitr. Dura precisión de amor! Mas cómo, he de defenderlo si sus crimines ignoro? Nis. El Rey le está aborreciendo por pérfido. Mitr. En qué ? ¿fis,
Nis. En haber faltado al prometimiento, inspirando á Palmis bella de mi padre el menosprecio. Mitr. Lo contrario , ella me dixo, al Rey engañan. Nis. Es cierto; y quien tú menos pensaras; pues yo soy la causa de ello, advierte si yo amo á Oronte después de lo que refiero. Mitr, Mas qué te movió? ?qué cau¬ sa?... Nis. No te importa saber es«: hice mi gusto: esto basta; y que n® pierdas momento en desengañar mi padre. MitMis como ha de ser, no entiendo. Nis. Dile, que Oronte es leal. Mitr. Y de tí? Nis. Quantos supuestos quieras hacer , para tantos tienes mi consentimiento: aplaca el Rey irritado, salva al amigo , y tus zelos dexa para otra ocasión, que no tienen fundamento'; y aunque lo tuvieran , nunca á damas de mi respeto *e piden, porque es ofensa de mi carácter excelso. v*se, Mitr. Quando pienso en el amigo recobra todo el sosiego mi corazón afligido; mas quando en Nisea pienso, Heno de mil confusiones se turba mi entendimiento: pero es preciso sufrir hasta que descubra el tiempo de este obscuro laberinto los intrincados secretos. r ‘Salen Artabano y Anileo. 4 rt. Mitridates, vete al punto á visitar á Metelo que á esta Ciudad ha llegado, Mitr, Antes, Señor;:- y Oronte.'" Art. No repliques. Mitr. Voy á cumplir tu precepto; mas si algo pueden contigo mis súplicas, yo te ruego, que en tanto nada resuelvas de Oronte; pues te protexto, que en el reside si se halla fidelidad en el suelo. v Añil. Señor qualquiera tardanza es imponderable riesgo, preocupa los intentos. La solicitud primera, que te proponga Metelo, será que libres á Oronte, facilitando con esto partidos en su favor, y entoncés aunque severo te arrojes á castigarlo no podrás, señor , hacerlo sin provocar el enojo del Emperador Tiberio y de toda Roma ; un pronto y executivo decreto de tantos males te salva y te salva al mismo tiempo de un ribal en tus amores, del protector mas violento de los hijos de Fradates, y del seductor perverso de Palmis; muera , y su muerte justifique en tí lo recto. Art. En tus razones descubro tu lealtad Anileo; una oculta repugnancia, que yo sentía en mi pecho has conseguido vencer; algunos remordimientos me costaba la memoria de tanto lauro y trofeo como debía ese traydor; mas tantos crímenes nuevos de sus méritos antiguos la estimación destruyeron: sostubo la magestad vacilante de mi cetro, y ahora toda su gloria D *
Siquis y Cupido. El Ardid Militar. Los Amantes de Teruel: para tres personas. La buena Esptsa. La noche de Troya. Armida y Reynaldo , I. y 2. p arte. El Dia de Campo , en un Acto. La Dicha fiene , quaiyio no se aguarda.