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363Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 La cerámica del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros Daniel García Rivero1, Patricia Virino Gabella1, Ruth Taylor1, David López Carmona1, Beatriz Gavilán Ceballos2 y Martí Mas Cornellà3 Recibido:17/04/22//Aceptado:07/10/22 Resumen. La Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Córdoba) es una de las cavidades más relevantes en la historiografía arqueológica para el estudio del Neolítico en el sur de la península ibérica. Después de un recorrido por sus intervenciones arqueológicas, sus dataciones radiocarbónicas y el estado previo del conocimiento sobre sus cerámicas neolíticas, este trabajo tiene como objetivo fundamental presentar las bases del estudio del conjunto cerámico procedente de la secuencia adscrita al Neolítico antiguo de las campañas de 1990-1991 y 1993. Durante éstas se emplearon técnicas y métodos modernos de excavación y, por tanto, proporcionan una información con garantías sobre la estratigrafía y el conjunto de materiales de este sitio arqueológico. Este análisis tiene un carácter extensivo y cuantitativo, y se centra en las dimensiones morfológica, tecnológica y especialmente decorativa, tanto a nivel de técnicas como de motivos. Permite no sólo una revisión del conocimiento anterior sobre las cerámicas del yacimiento, sino también concluir con una caracterización detallada y un estado actual del conjunto cerámico del Neolítico antiguo de este relevante enclave ubicado en la Subbética cordobesa. Palabras clave: Neolítico antiguo; radiocarbono; cerámica; morfología; tecnología; decoración. [en] The Early Neolithic pottery of Cueva de los Murciélagos (Zuheros, Cordoba, Spain) Abstract. The Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Córdoba, Spain) is one of the most important caves in archaeological historiography for the study of the Neolithic in the South of the Iberian Peninsula. After areviewofitsarchaeologicalinterventions,itsradiocarbondatesandapreviousstateoftheknowledge regarding its Neolithic pottery, the main objective of this paper is to present the basis of the study of the pottery assemblage from the Early Neolithic sequence of the 1990-1991 and 1993 excavations. Modern excavation techniques and methods were implemented and, therefore, reliable information on the stratigraphy and the materials from this archaeological site were obtained. This analysis is extensive and quantitative, and focuses on the morphological, technological and especially decorative dimensions, both at the level of techniques and motifs.Itallowsnotonlyareviewofthepreviousknowledgeofthepotteryfromthesite,butalsoconcludes with a detailed characterisation and a current state of the Early Neolithic pottery assemblage of this important site located in the Subbetic region of Cordoba province. Keywords: Early Neolithic; Radiocarbon dating; Pottery; Morphology; Technology; Decoration. Sumario. 1. Historia de las intervenciones arqueológicas en la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. 2. Cronología sobre la neolitización de la Cueva de Murciélagos de Zuheros. 3. Conocimiento previo sobre las cerámicas neolíticas de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. 4. Análisis sistemático extensivo de las cerámicas adscritas al Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. 4.1. Material y métodos. 4.2. Morfología. 4.3. Tecnología. 4.4. Técnicas decorativas. 4.5. Motivos decorativos. 5. Discusión. 5.1. Tiempos del proceso de neolitización del enclave de Cueva de Murciélagos de Zuheros en el marco regional del Sistema 1 DepartamentodePrehistoriayArqueología,FacultaddeGeografíaeHistoria,UniversidaddeSevilla,C/DoñaMaríadePadilla, s/n,41004,Sevilla,[email protected],ORCID:0000-0002-6112-3181;[email protected], ORCID:0000-0003-1565- 4915; [email protected], ORCID:0000-0001-7515-1186;[email protected], 0000-0003-4088-6005 2 Departamento de Historia, Geografía y Antropología, Facultad de Humanidades, Universidad de Huelva, Avda. Fuerzas Armadas, s/n,21071,Huelva,[email protected] 3 Departamento de Prehistoria y Arqueología, Facultad de Geografía e Historia, UNED, Paseo de la Senda del Rey, 7, 28040, Madrid, [email protected] Correoelectrónico:[email protected] ARTÍCULOS Complutum ISSN: 1131-6993 https://doi.org/10.5209/cmpl.84154
364 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 Bético. 5.2.RevisiónhistoriográficasobrelascerámicasdelNeolíticoantiguodeCuevadelosMurciélagosde Zuheros. 5.3.Conclusiones:EstadoactualsobrelascerámicasdelNeolíticoantiguodeCuevadeMurciélagos de Zuheros. Bibliografía. Cómo citar: García Rivero, D.; Virino Gabella, P.; Taylor, R.; López Carmona, D.; Gavilán Ceballos, B.; Mas Cornellà, M. (2022). La cerámica del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Complutum, 33(2):363-387. 1. Historia de las intervenciones arqueológicas en la Cueva de los Murciélagos de Zuheros LaCuevadelosMurciélagosdeZuheros(figura 1) se incluyó entre las cavidades conocidas en el entorno de la localidad cordobesa de Zuheros en la segunda mitad del siglo XIX (Góngora y Martínez 1868). Sus primeras exploraciones formales tuvieron lugar en 1938 (Quadra-Salcedo y Vicent 1964), cuando se extrajeron una vasija a la almagra y un cráneo humano perteneciente a un esqueleto completo depositado en una cubeta natural de la denominada Sala de las Formaciones (Valdiosera et al. 2018). Posteriormente, Juan Fernández Cruz, como Comisario Local de Excavaciones Arqueológicas,recogiómaterialsuperficialque desembocó al menos en dos noticias (Fernández Cruz 1946; Martínez Santa-Olalla 1948). Laprimeraintervencióncientíficatuvolugar en 1962 (Quadra-Salcedo y Vicent 1964), cuando, además de la inspección in situ de los restos postcraneales del enterramiento previamente mencionado, se levantó un plano topográficogeneraldelacuevasobreelcual se pudieron ubicar la posición de diversos hogares con fragmentos cerámicos –que desafortunadamente no fue incluido en ninguna publicación–, y asimismo se realizó la excavacióndetrescortes:elprimeroenlaentrada principal, el segundo al fondo de la gran sala –en el Vestíbulo de la Cueva Grande– y el tercero en el área denominada Cueva Chica, así llamada por el menor tamaño de la apertura de su boca. Sólo este último resulta de interés aquí, por haber documentado un nivel (Estra- to V) (cf.Quadra-SalcedoyVicent1964:71) que puede adscribirse al Neolítico. Figura 1. Localización de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros y de los sitios arqueológicos mencionados en el texto.
365García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 La información recopilada en este corte resultó prometedora y motivó una nueva excavación en la misma área durante 1969. Los resultados acrecentaron notablemente el conocimiento y precisaron la estratigrafía anterior, y se puso de relieve la importancia de los estratos IV y V en lo referente al Neolítico (Vicent y Muñoz 1973). Por esos mismos años, se documentaron las manifestaciones pictóricas rupestres (Bernier y Fortea 1968-69). El denominado panel de las cabras se adscribió desde entonces al Neolítico (Marcos Pous 1977). Esostrabajosarqueológicosinfluyeronnotablemente en una proyección de interés turístico de la cavidad y de su entorno (Quadra-Sal- cedoyVicent1964:71),ysellevaronacabo obras de acondicionamiento y adaptación para lavisitadelpúblico,perofinalmentelacueva permanecería cerrada. Desafortunadamente, estas obras se realizaron sin control arqueológico y fueron tan agresivas que supusieron una pérdida estimada del 95% del yacimiento (Gavilán 1991). En 1990, el Excmo. Ayuntamiento de Zuheros reactivó el proyecto de apertura de la cavidad al público, y se llevaron a cabo nuevos trabajos arqueológicos, esta vez con el adecuado control técnico preventivo, en los sectores afectados por las nuevas infraestructuras. Estos trabajos se desarrollaron en cuatro campañas en los años 1990, 1991, 1993 y 2002. En la primera campaña, de julio a octubre de 1990, se llevó a cabo una limpieza general de la Cueva Grande, principalmente del Vestíbulo, Pasillo, Corredor de las Pinturas y Rampa, y a partir de octubre comenzó la excavación del Pasillo o Paso del Jubilado (Gavilán 1991). Se plantearon aquí dos áreas. Por un lado, se realizó una zanja estrecha necesaria para los anclajes de instalación de una baranda, que se denominó Limpieza Corte Pasillo. Sus dimensiones abarcaban 3,36 x 0,40 m, y proporcionó una secuencia neolítica desde el Nivel 2 al Nivel 8. Por otro lado, se excavó un área un poco más extensiva, necesaria para ampliar la zona de comunicación entre las dos bocas de la cueva por el interior, que recibió el nombre deCuadrículaA(figura2).Susmedidasfueron 2,92 x 1,70 m y produjeron unos testigos estrechos por los lados NE y SW. Los estratos neolíticosfueronidentificadosdesdeelNivel 2hastaelNivel6.Lacampañafinalizótrasla documentación de parte de dos estructuras negativas en fosa (denominadas W y N), aunque la secuencia neolítica no estaba agotada, como se pudo comprobar al año siguiente. Figura 2. Plano sintético del área principal de excavación en la zona del Pasillo en las campañas 1990-1991 (1990:corteinicialCuadrículaA;1991: B1-B2 y A0-A1 a cada lado del testigo de protección de las fosas (reservado), y Testigos SW y NE) y 1993.
366 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 La segunda campaña prosiguió en la misma zona del Pasillo y se desarrolló entre julio y octubre de 1991 (Gavilán y Vera 1992). En esta ocasión se adaptó el área de excavación a una forma rectangular, estructurada en cuadrículas de 1 m2. Esto requirió la excavación de los denominados Testigos SW y NE, que ocupaban cada uno un ángulo de las cuadrículas A0 y A4, respectivamente. Se reservó un testigo de protección de 70 cm de anchura de las dos fosas previamente documentadas en la zona central del área de excavación. A un lado de este testigo, se abrieron las cuadrículas B1 y B2 con la intención de conocer el tamaño y la forma de estas estructuras (Gavilán y Vera1992:25).Estascuadrículasseexcavaron hasta la interfaz superior de las fosas. Al otro lado del testigo, en las cuadrículas A0 y A1 se alcanzó el nivel geológico. Esta intervención permitiónosóloladefiniciónenextensiónde ambas estructuras negativas, sino también la documentación de una tercera, así como una serie de niveles subyacentes hasta alcanzar en algunossectoreslarocamadre.Estosignificó disponer, por vez primera, de la secuencia neolítica completa de la cavidad, cuyo segmento adscrito al Neolítico antiguo se comprende entre la unidad sedimentaria (en adelante, US) 20 y la 40. Los trabajos de 1993 fundamentalmente extendieron hacia el N el área previamente intervenida. Se prosiguió con la excavación de la cuadrícula A0 y se procedió a la de las cuadrículas A2, A3, A4, AT, B3, B4 y B5. Esta intervención supuso la consolidación de los elementosestratigráficosyculturalesconocidos, y permitió la definición más precisa de la secuencia neolítica (Gavilán et al. 1994). El intervalo adscrito al Neolítico antiguo se comprendió entre las UUSS 28 a 83, en una serie numérica independiente de la anterior. La interfaz de las fosas –en las campañas previas denominada US 34, y en ésta US 40– se propondría como el hito estratigráfico divisorio entre dos fases cronoculturales internas del Neolítico antiguo (Neolítico A, por debajo; y Neolítico B, por encima) (ver más adelante). Desde mediados de julio a mediados de octubre del año 2002, se produjeron las últimas intervenciones arqueológicas en la cavidad, que se limitaron a la limpieza y documentaciónfinaldelosperfilesdelmismocorte.Los datos generados a partir de estas cuatro campañas arqueológicas constituyen gran parte del conocimiento contextual y cronológico disponible sobre la cueva en la actualidad. De hecho, componen la muestra analítica de este trabajo, a excepción de los procedentes de la limpieza de 2002 (ver más adelante). 2. Cronología sobre la neolitización de la Cueva de Murciélagos de Zuheros Existe un conjunto de dataciones radiocarbónicas relativamente amplio para la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Concretamente se cuenta con un total de 27 fechas para los niveles de Neolítico antiguo, que incluyen las dataciones de la Cueva Chica y la Cueva Grande (tabla 1). La primera tanda analítica se efectuó justo después de las excavaciones arqueológicas que tuvieronlugaren1969(VicentyMuñoz1975: 106-110) en la Sala de los Estratos o Sala de los Murciélagos de la Cueva Chica. De este primer muestrario, 9 fechas proceden de los niveles adscritoscongarantíaalNeolítico,identificado en los Estratos IV y V (Vicent y Muñoz 1975; Gavilán1990:18).Lasdatacionesserealizaron sobre muestras de vida corta de cereales y otros fragmentos vegetales carbonizados. Las excavaciones realizadas en los años 90 del pasado siglo (Gavilán 1990; Gavilán y Vera 1991; Gavilán et al. 1993) permitieron llevar a cabo un alto número de dataciones que se realizaron en diversas series y laboratorios y cuyos resultados se fueron publicando de forma sucesiva (Gavilán et al. 1995; Carvalho et al. 2012; Peña Chocarro et al. 2013). Un conjunto de 17 fechas procede de los estratos adscritos al Neolítico antiguo. Se realizaron igualmente sobre semillas y otras muestras vegetales carbonizadas. Recientemente se ha podido datar una muestra ósea humana del enterramiento descubierto en 1938 depositado en un gour situado al fondo de la Sala de las Formaciones (Valdiosera et al. 2018). La recalibración de las 27 dataciones disponibles para la secuencia datada en el Neolítico antiguo del yacimiento mediante la reciente curva (Reimer et al.2020)(figura 3) muestra el intervalo cronológico general ca. 5500-4500 cal BC, si bien la mayoría de dataciones, así como todas aquellas de vida corta, convergen en el rango más limitado ca. 5300-4700 cal BC. Estas fechas son completamente coherentes con el panorama conocido para todo el sur de la península ibérica (Martín et al. 2018).
367García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 Tabla1.Conjuntodedatacionesradiocarbónicasdisponibleprocedentedelasecuenciaestratigráficadel Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Campaña US/UE/Nivel ID Lab Muestra BP SD Cal BC – 95,4% Referencia BP 1990-1993 – I-17772 Carbón 6430 130 5624-5071 Gavilán et al 1995 1990-1993 Nivel infrapuesto a US 49 I-17776 Carbón 6310 120 5516-4954 Gavilán et al 1995 1990-1993 Nivel infrapuesto a US 49 I-17774 Carbón 6270 120 5476-4943 Gavilán et al 1995 1990-1993 Nivel suprapuesto a US 46 I-17773 Carbón 6260 120 5476-4936 Gavilán et al 1995 1969 Estrato V, 5b GrN-6638 Carbón 6250 35 5310-5071 Vicent y Muñoz 1973 1962 MicrogourSuperficie Wk-40844 Homo 6226 20 5299-5066 Valdiosera et al 2018 1993 UE 80 Beta-316509 Hordeum vulgare 6200 40 5300-5032 Peña Chocarro et al 2013 1990-1993 UE 41 OxA-15648 Semilla 6199 36 5297-5038 Carvalho et al 2012 1990-1993 UE 45 OxA-15647 Semilla 6192 35 5294-5033 Carvalho et al 2012 1969 Estrato IV, 1b CSIC-54 Cereal 6190 130 5470-4799 Vicent y Muñoz 1973 1969 Estrato IV, 1c CSIC-53 Cereal 6190 130 5470-4799 Vicent y Muñoz 1973 1990-1993 Nivel posterior a hogar SE I-17771 Carbón 6190 120 5467-4805 Gavilán et al 1995 1990-1993 UE 66 OxA-15646 Semilla 6184 35 5285-5011 Carvalho et al 2012 1969 Estrato IV, 4a CSIC-55 Cereal 6170 130 5467-4791 Vicent y Muñoz 1973 1993 Silo 1969 OxA-15650 Hordeum vulgare 6170 37 5215-5004 Peña Chocarro et al 2013 1969 Estrato IV, 1a GrN-6169 Cereal 6150 45 5215-4953 Vicent y Muñoz 1973 1993 UE 41 Beta-313477 Triticum aestivum-durum 6140 40 5213-4954 Peña Chocarro et al 2013 1969 Estrato IV, 7b CSIC-58 Carbón 6100 130 5320-4717 Vicent y Muñoz 1973 1993 UE 38 OxA-15649 Hordeum vulgare 6056 35 5197-4845 Carvalho et al 2012 1969 Estrato IV, 3a GrN-6639 Cereal 6025 45 5036-4796 Vicent y Muñoz 1973 1969 Estrato V, 5d CSIC-57 Cereal 5980 130 5213-4551 Vicent y Muñoz 1973 1969 Estrato V, 5a CSIC-56 Carbón 5960 130 5209-4584 Vicent y Muñoz 1973 1993 UE 28 Beta-313475 Triticum aestivum-durum 5920 40 4928-4707 Peña Chocarro et al 2013 1990-1993 – I-17775 Carbón 5900 120 5202-4459 Gavilán et al 1995 1990-1993 Nivel infrapuesto a interfacies I-17770 Carbón 5800 120 4938-4367 Gavilán et al 1995 1990-1993 Rellenoy/ocubiertade las fosas I-17763 Carbón 5660 120 4788-4265 Gavilán et al 1995 1990-1993 Rellenoy/ocubiertade las fosas I-17764 Carbón 5570 110 4701-4082 Gavilán et al 1995 Las excavaciones arqueológicas más recientes llevadas a cabo en la década de 1990 en Cueva de Murciélagos de Zuheros permitieron proponer unos bloques o fases relativas internasparalasecuencianeolíticadelyacimiento: A y B datadas en el Neolítico antiguo, y C en elNeolítico final.Desafortunadamente,estas fases no se han hecho extensibles a la secuencia de las excavaciones realizadas en la Cueva Chica, donde hay cerámica a torno en el Nivel III. Los niveles IV y V de dicho sector, no obstante, parecen coincidentes tanto en fechas como en restos materiales con los primeros niveles neolíticos de la secuencia obtenida en la zona del Pasillo. De hecho, en el Estrato IV de la excavación de la Sala de los Estratos de la
368 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 Cueva Chica, hay un fragmento de cerámica a la almagra que probablemente pertenezca al mismo recipiente que uno localizado en el Nivel 8 de la Cuadrícula A de 1991 del Pasillo de la Cueva Grande. Sin embargo, la investigación sobre la validez de estas fases debería de dejar fuera momentáneamente los resultados de las excavaciones de la década de 1960, pues sus dataciones radiocarbónicas, de hecho, se ubican indistintamente en las tres fases mencionadas independientemente delasprocedenciasestratigráficasdelasmuestrasenlosestratosIVyV(cf.figura3ytabla1). En cualquier caso, dicha experimentación necesitaría al menos de un estudio sistemático comparativo del material arqueológico entre cada fase, el cual, aunque en proyección para futuros trabajos, sobrepasa los límites de éste. Figura3.Gráficodelascurvasdelas27datacionesdisponiblespara la secuencia datada en el Neolítico antiguo de la Cueva de Murciélagos de Zuheros. La calibración se ha realizado con el programa Oxcal v4.4.4 y la curva atmosférica de Reimer et al. (2020).
369García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 3. Conocimiento previo sobre las cerámicas neolíticas de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros Existen escuetas referencias a los hallazgos cerámicos de las primeras exploraciones. Los materiales donados por Fernández Cruz al Museo Arqueológico de Córdoba carecen de procedencias precisas. El artículo de Quadra- Salcedo y Vicent (1964) sobre los primeros trabajosarqueológicoshizoreferenciaa:“los vasos de cerámica a la almagra que aparecen colocados estratégicamente en la cueva, aprovechando los escondrijos naturales de las rocas, tratándose seguramente de ofrendas rituales”(Quadra-SalcedoyVicent1964:71). Los materiales cerámicos de las excavaciones de 1969 incluían una gran diversidad decorativa. Se propuso una sistematización basada en las variedades Lisa, Incisiones toscas, Relieves e incisiones, Incisiones, Impresa conzig-zagsodientesdesierray,finalmente,a la Almagra, siendo de especial interés aquí las observaciones expuestas para los materiales de losestratosIVyV(VicentyMuñoz1973:46- 80 y 87-96). En primer lugar, se describieron las Incisiones toscas, especialmente característicasenelestratoIV,comodesuperficies toscas, espatuladas o alisadas, y con decoraciones a base de fuertes líneas incisas en crudo de forma muy irregular que “forman motivos en espina o simplemente rellenan toda la superficiedelvasosinordenaparente[…].Aveces el borde lleva una decoración de muescas profundas o incisiones que le dan un aspecto dentado”(VicentyMuñoz1973:90).Ensegundo lugar, la variedad Relieves e incisiones, abundante en ambos estratos, “tiene como característica principal el estar decorada por cordones o tiras de pasta cerámica, en relieve, que a su vez están decoradas con muescas o incisiones, más o menos regulares, sobre la pasta blanda. A veces también llevan decoración de muescasenelborde”(VicentyMuñoz1973: 90). En tercer lugar, el grupo denominado Incisiones, también abundante en los dos estratos neolíticos, se describió como de gran calidad (buenas depuraciones de las pastas, cocciones ybruñidosdesussuperficies),ysedecíaestrechamente ligado a la almagra. Las propias incisiones se caracterizaron como muy regulares y profundas, constituyendo líneas continuas, discontinuas (referida éstas como “a trémolo”) y de puntos alargados, y en cuanto a los motivos se describían “zonas de líneas paralelas, horizontales o quebradas, zig-zags, y más raramente líneas paralelas arquiformes, reticuladas, dientes de lobo, o algún motivo escaleriforme. Son muy frecuentes los motivos en espiga formados por rayitas o puntos alargados”(VicentyMuñoz1973:91).Encuarto lugar, la variedad Impresa con zig-zags o dientes de sierra, documentada fundamentalmente en el estrato IV, contaba con cierta variabilidad técnica, debido probablemente al doble criteriotécnicoycompositivoaplicadoenladefinición de este grupo. Se referían improntas triangulares (tipo cuneiforme) y puntuados regulares, así como líneas arqueadas elaboradas con objetos puntiagudos o curvados, que se creyeronrealizadosporuñashumanasy/oconchas lisasnodentadas(VicentyMuñoz1973:92). En quinto y último lugar, el grupo a la Almagra se dividió en varios subgrupos en función de la calidad de la aplicación del colorante. El tipo I contaba con “un engobe rojo brillante de gran calidad, que parece un auténtico barniz, y es consecuencia del bruñido y perfecta cocción de la pieza”; el tipo II tenía el engobe menos brillante, incluso mate, mientras que el IIb se materializaba en una capa de pintura o coloranteaplicadaalasuperficiedelvasoprobablemente antes de la cocción (Vicent y Muñoz 1973:94). Las autoras realizaron una propuesta tipológica provisional en la que vinculaban algunas formas con motivos decorativos concretos (Vicent y Muñoz 1973: 87 y ss.), si bien la propia definición de aquéllas era insuficiente y el número de ejemplares cerámicos que las representan era realmente escaso. En las conclusiones de Vicent y Muñoz subyacía la noción teórica historicista de que estos conjuntosarqueológicosexpresabanydefiníanculturas, a través de la presencia de marcadores tecnológicos característicos, como por ejemplo la cerámica a la almagra, las asas-pitorro y los brazaletes de mármol, entendidos como rasgos típicos del neolítico andaluz del litoral malagueño y de las serranías cordobesas, a los que tal vez, proponían, habría que añadir otros como la cerámica impresa con motivos curvilíneos o en zig-zags, las asas de codo o aguijón ylasasasdobles(VicentyMuñoz1973:111). Los estudios realizados a partir de las campañas arqueológicas de 1990 a 1993 prestaron gran atención a la presentación pormenorizada delainformaciónestratigráfica,contextualy espacial –ahora mucho más rica debido a la metodología moderna de excavación imple-
370 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 mentada–, así como a la secuenciación y periodización del registro (Gavilán 1991; Gavilán y Vera 1992; Gavilán et al. 1994, 1995) y a la interpretación funcional de determinadas estructuras (fosas y hogares) (Vera y Gavilán 1999; Gavilán y Mas 2006). Los trabajos dedicados al estudio de los materiales arqueológicos se centraron en los registros lítico (Carvalho et al. 2012) y carpológico (Peña Chocarro et al. 2013; Pérez Jordà et al. 2011), o en ambos simultáneamente (González Urquijo et al. 2000), así como en la materia prima colorante (Martínez Fernández et al. 1999), en parte de la industria ósea (Gavilán y Cepillo 1993) y ornamental (Gavilán y Rafael 1999). En cambio, los análisis relativos a la cerámica son muy escasos. Prueba de ello es que apenas existen trabajos centrados en la cerámica, salvo uno dedicado solamente a las denominadas cerámicas simbólicas (Gavilán y Vera 1993) y otros dos que ofrecen una aproximación arqueométrica a la caracterización de las pastas cerámicas (Martínez Fernández 1996; Barrios et al. 1999). Estos últimos se interesaron por las materias primas, las prácticas tecnológicas de preparación de las pastas y los marcadores mineralógicos como posibles indicios de movilidad o contactos, e hicieron también referencias a la temperatura máxima de cocción y a los minerales colorantes empleados en el engobe a la almagra. La información restante sobre la cerámica de las campañas de la década de 1990 no es abundante y en su mayoría se encuentra inserta en las publicaciones informativas sobre los resultados de cada campaña (Gavilán 1991; Gavilán y Vera 1992; Gavilán et al. 1994). Por ello, ofrecen elementos de descripción relativamente escuetos. En 1990, la limpieza de las zonas denominadas Vestíbulo de la Cueva Grande, Pasillo, Corredor de las Pinturas y Rampa proporcionó un gran conjunto material de diversos periodos(Gavilán1991:20).Entrelosmateriales superficiales,lacerámicaalaalmagrafueel género decorativo más abundante y de buena calidad. Se asociaba frecuentemente a otras técnicas decorativas: incisiones, impresiones y/ocordones.Lascomposicionesmáscomunes fueron descritas como triángulos, triángulos rellenos, bandas, líneas horizontales y cordones verticales y horizontales. La cerámica lisa era la segunda especie más frecuente, mientras que los demás tipos decorados menos abundantes –incisos, impresos y con decoración plástica–. La zanja arqueológica practicada durante esa campaña, denominada Limpieza Corte Pasillo, proporcionó materiales entre los cuales, de nuevo, la cerámica a la almagra y la cerámica lisa fueron las especies más numerosas, seguidas de las decoraciones incisas, impresasyplásticasaplicadas(Gavilán1991: 23). La excavación de 1991 se caracterizó por “abundantes cerámicas a la almagra, incisas, no decoradas, D.P.A. [decoración plástica aplicada]” en las cuadrículas B1 y B2, señalándose en las cuadrículas A0 y A1 “la presencia de grandes contenedores decorados a la almagra con asociaciones decorativas incisas o impresas principalmente, de cerámicas con D.P.A. eimpresa”(Gavilán yVera1992:26-27).A partir de esta intervención arqueológica se diferenciaron tres fases neolíticas (Gavilán y Vera1992:28-30),dosdeellasrelevantespara este trabajo. En la fase A (debajo de la interfaz de las fosas) se anotó la presencia de “grandes contenedores de cerámica a la almagra de muy buena calidad y con gran abundancia de asociaciones decorativas a base de incisiones e impresiones, generalmente combinadas, D.P.A. e impresa”, mientras que la B (encima de la interfaz de las fosas) se caracterizó “por una mayor abundancia de elementos de prensión y suspensión, entre los que están presentes las asas pitorro, por un tamaño medio de los recipientes y una amplia representación de decoraciones incisas poco cuidadas”. Esta información se consolidó, ligeramente revisada, tras la campaña arqueológica de 1993 (Gavilán et al. 1994). Quedó corroborada la abundancia de cerámica decorada, entre la que destacaban los grandes contenedores a la almagra con todo tipo de asociaciones decorativas, la cerámica con decoración incisa con gran variedad de motivos, así como la impresa y la plástica para la fase A; mientras que la faseBquedófinalmentecaracterizadaporlas cerámicas a la almagra, con o sin asociaciones decorativas, seguidas por las cerámicas incisas muy variadas, las impresas y las plásticas. 4. Análisis sistemático extensivo de las cerámicas adscritas al Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros 4.1. Material y métodos El conjunto ahora considerado comprende las cerámicas localizadas en las estratigra-
371García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 fías resultantes de las excavaciones arqueológicas realizadas en la década de 1990 en la zona del Pasillo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Este conjunto constituye el grueso de los datos cerámicos contextualizados con garantías para todo el conjunto de intervenciones arqueológicas llevadas a cabo durante la historiografía de la cavidad, y no ha sido objeto de análisis sistemático hasta hoy. En este trabajo se estudia de forma conjunta el material cerámico procedente de los nivelesestratigráficosadscritosalNeolítico antiguo, sin diferenciar momentáneamente entre sus fases A y B. La exploración y análisis de este conjunto tiene como objetivo una primera visión global, pero sistemática, de las cerámicas de este periodo, de modo que permita una caracterización detallada según sus propiedades morfológicas, tecnológicas y especialmente decorativas. Esta aproximacióndefineladiversidadinternadelconjunto y constituye la base necesaria en la que plantear futuros estudios específicos, por ejemplo, sobre la evolución de dicha diversidad a lo largo del Neolítico antiguo mediante aproximaciones integrales de mayor resolución cronoestratigráfica. El material cerámico se ha individualizado, dibujado, pesado, contabilizado y codificado siguiendo una serie de parámetros ya estándares en los estudios cerámicos arqueológicos de amplio espectro tecnológico y cultural (desde Shepard 1956 a Rice 2015). Estacodificaciónserealizaalniveldefragmentos, si bien los que conectan físicamente secuantificancomounosolo,puestoquesu pertenencia a un mismo recipiente está garantizada. Los parámetros observados se estructuran en diferentes bloques de información, que resumimos a continuación de forma sintética:Identificación(datosidentificativos y de procedencia estratigráfica); Conservación (condiciones adversas para el análisis, tamaño, peso del fragmento); Forma (borde, cuerpo, base, apéndice –con sus correspondientes variantes); Datos métricos (diámetro del borde, grosor de pared, entre otros); Datos tecnológicos (huellas de modelado, tratamientodelassuperficiesinterioryexterior, condiciones de cocción, color, entre otros); Caracterización macroscópica de las pastas siguiendo las guías visuales del Prehistoric Ceramics Research Group (1997) para las descripciones cualitativas y semi-cuantita- tivas de la textura de la pasta (depurada o muyfina,inapreciable;fina,<0,25mm;media, 0,25-0,5 mm; gruesa, 0,51-1 mm; muy gruesa >1 mm) y estimación de la uniformidad (baja, moderada, alta, muy alta), tamaño (mm), frecuencia (%) y morfología (angular, subangular, subredondeado, redondeado) de las inclusiones visibles –esta observación se ha realizado a simple ojo y con la ayuda de una lupa digital y un microscopio estereoscópicoaaumentofijo10x–;Decoración(número de técnicas representadas en el fragmento, criterio de ordenación, técnica, variante); y otras observaciones. Cabe anotar que la almagra ha sido considerada tanto un tratamiento de superficie (cubierta) como una técnica decorativa. Por otra parte, de cara a la cuantificación, hay que tener en cuenta que en el tratamiento decorativo individual un fragmento computa en todas las técnicas decorativas representadas en él, mientras que en la aproximación de las asociaciones decorativas cuenta sólo una vez en la clase paradigmática correspondiente. El conjunto contextualizado en la estratigrafíadatadaenelNeolíticoantiguo(figuras 4y5)estáconformadopor3.368fragmentos: 2.507 procedentes de la campaña de 1990- 1991 y 861 de la campaña de 1993. El peso totalesde32,085kg.Losfragmentosamorfos suponen la parte más sustancial (2.732 piezas), con cifras próximas entre las no decoradas (1.383 fragmentos) y las decoradas (1.349 fragmentos). Los fragmentos formales son 614 piezas (264 sin decorar y 350 decoradas). Se excluyen 22 fragmentos indeterminados. Este trabajo presenta resultados relativos a las dimensiones morfológica, tecnológica y decorativa, pero se prevé realizar en un futuro próximo otras aproximaciones analíticas en relación con cuestiones más específicas que constituirán diversas líneas de trabajo. Aquí, se presenta, en primer lugar, una aproximación general a las características formales del conjunto, destacando las limitaciones del mismo en este aspecto, así como a diferentes aspectos de su producción. Posteriormente, se presentan de forma individualizada las distintas técnicas decorativas representadas en el conjunto, para después analizar sus asociaciones o combinaciones más recurrentes. Por último, se presenta una propuesta de motivos decorativos, y se propone una síntesis técnico-decorativa sobre la diversidad del conjunto.
378 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 lafrecuenciaconlaqueaparece.Lafigura9 muestra fotografías de detalle de cada uno de ellos. El motivo más frecuente, con creces, es “Series de trazos cortos” (Motivo 1). Se trata de impresiones (simples, a veces con arrastre) o incisiones cortas desarrolladas a modo de series sin delimitar bajo borde o cubriendo todo el fragmento conservado sin orden aparente. Los trazos se orientan indistintamente en horizontal, vertical o en oblicuo. El segundo grupo decorativo más recurrente corresponde a “Bandas de líneas paralelas” (Motivo 2). Existe, sin embargo, en este grupo una gran cantidad de casos con sucesiones de líneas paralelas para los cuales se desconoce su desarrollo decorativo más allá del fragmen- to conservado. Tan sólo en 4 fragmentos dicha proyección de paralelas horizontales alcanza los 4 cm de altura, por lo que parece razonable descartar una decoración cubriente extendida a todo el recipiente. De hecho, lo común esidentificarpiezasconbandasdeentre3y5 líneas paralelas incisas o impresas. En algunos escasos ejemplares dichas paralelas se trazaron discontinuamente, y en otros las bandas se interrumpen por elementos de prensión. Tabla4.Enumeración,definiciónyfrecuenciadelosmotivosdecorativosidentificados en la cerámica del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Nº Motivo decorativo Nombre identificativo Frecuencia 1 Series de trazos cortos 127 2 Bandas de líneas paralelas 68 3 Chevrones 18 4.1 Curvilíneas paralelas. Meandriformes. 3 4.2 Curvilíneas paralelas. Arcos. 1 5 Composición de paralelas ortogonales y oblicuas 32 6.1 Metopas de tendencia trapezoidal 2 6.2 Metopas de tendencia triangular 5 6.3 Metopas de tendencia cuadrangular o greca 5 7 Retículas 7 8 Líneas paralelas rellenas de trazos perpendiculares 18 9 Línea cortada por trazos perpendiculares 7 10.1 Líneas horizontales orladas de puntilleado 7 10.2 Líneas oblicuas orladas de puntilleado 2 11 Triángulos rellenos de líneas paralelas 9 12 Semicírculos impresos 3 13 Líneas incisas en zig-zags 12 14.1 Series de puntilleado en bandas 8 14.2 Series de puntilleado orlando carena 3 15 Pivotantes 48 16 Serie de pequeños trazos en forma de espiga 17 17.1 Cordones impresos 51 17.2 Cordones lisos 27 18 Botones aplicados 1 El tercer motivo decorativo más común es “Cordones impresos” (Motivo 17.1). En la mayorpartedeloscasossoncordonesaplicadosy/o modelados lineales, tanto en horizontal como en vertical, aunque existe un ejemplar de una trama de cordones de tendencia oblicua cuya composición global recuerda una red. Las impresiones asociadas son fundamentalmente ungulaciones y trazos cortos, pero se detectan también impresos de tipo puntillado. En los fragmentos documentados, los cordones aparecen aislados, aunque existan casos de series de entre 2 y 3 cordones en horizontal o curvos en torno a elementos de prensión.
379García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 Figura 9. Catálogo de fotografías de detalle de los motivos decorativos observados en el conjunto cerámico del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. El cuarto motivo decorativo según su frecuencia es “Pivotante” (Motivo 15), Se documenta siempre conformando series horizontales. Como se anotó en el apartado anterior, el filoeshabitualmentelisoysólohaydoscasos de matriz dentada. Como singularidad, existe un fragmento con una posible línea guía previa al trazado de la impresión pivotante. Le siguen algunos motivos cuyas frecuencias rondan la treintena de ejemplares. De mayor a menor, se encuentra el motivo “Composición de paralelas ortogonales y oblicuas” (Motivo 5), representado por bandas de líneas paralelas incisas o impresas dispuestas ortogonalmente entre sí, aunque existen varios ejemplos de interrelación oblicua; y después el motivo “Cordones lisos” (Motivo 17.2), que se desarrolla sobre los recipientes tanto en vertical, horizontal como en tendencia oblicua. La siguiente serie la conforman motivos que apenas alcanzan la veintena de casos. Los “Chevrones” (Motivo 3), aunque en su mayoría aparecen incompletos, cuentan con varios ejemplaresqueconfirmansupresenciaamodo de bandas o series de cierta extensión. El motivo “Líneas paralelas rellenas de trazos perpendiculares” (Motivo 8) está ejecutado por bandas horizontales, de entre 2 y 4 líneas paralelas, rellenas de trazos cortos perpendiculares, que aparecen aisladas o en grupos. Existen es-
380 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 casos ejemplares cuya orientación de la banda que conforma el motivo aparece en oblicuo o vertical. El motivo “Serie de pequeños trazos en forma de espiga” (Motivo 16), peculiar y característico de este sitio arqueológico, muestra series tanto en vertical como en horizontal sobre el cuerpo de los recipientes, cordones y asas. El motivo “Series de líneas incisas en zig-zags” (Motivo 13 toma la forma de bandas en zig-zags de entre 1 y 4 líneas en sentido vertical y horizontal. En muchos casos van combinadas con una serie de trazos cortos orlando un lado de la serie. Existen algunos motivos decorativos minoritarios, con diez o menos casos cada uno o cada una de sus variantes. Entre ellos, se encuentra el motivo “Triángulos rellenos de paralelas” (Motivo 11), basado en series de triángulos cuyos ápices aparecen indistintamente hacia abajo o hacia arriba. Los triángulos se rellenan con líneas horizontales u oblicuas. Destaca singularmente en este grupo una serie de triángulos incisos espejados con un motivo de pequeños trazos en forma de espiga entre ambas series de triángulos. El motivo “Serie depuntillados”cuentacondosvariantes:14.1 Series de puntillado en bandas y 14.2 Series de puntillado orlando carena. La mayor parte de los casos se engloba en la primera variante y forma bandas horizontales de impresiones simples de entre 1 y 4 líneas. Los tres fragmentos de la segunda variante muestran relleno de pasta blanca. El motivo “Retículas” (Motivo 7) se desarrolla horizontalmente bajo borde, pero existen algunos casos de tramas oblicuas sinidentificacióndesudelimitación.Elmotivo “Línea cortadas por trazos perpendiculares” (Motivo 9) se representa de forma aislada en vertical, o inserto en otras composiciones de paralelas horizontales. El motivo “Líneas oblicuas y horizontales orladas de puntillado” tienedosvariantes: 10.1Líneashorizontales orladas de puntillado y 10.2 Líneas oblicuas orladas de puntillado. La primera muestra bandas horizontales de líneas paralelas delimitadas por impresiones simples (se observa un únicocasoconimpresionesdepuntabífida); la segunda se conforma por series oblicuas de líneas paralelas orladas por puntillado en sus vértices superiores. El motivo “Metopas” tiene tresvariantes:6.1Metopasdetendenciatrapezoidal, 6.2 Metopas de tendencia triangular y 6.3 Metopas de tendencia cuadrangular o greca. Son más frecuentes las de tendencia trapezoidal. Generalmente, las metopas se insertan dentro de una trama de paralelas horizontales, pero también aparecen con líneas incisas e impresas a modo de bandas. Existe un ejemplar donde la trama de paralelas horizontales quiebra en oblicuo y continúa dejando espaciosvacíosamododegrecas(figura4:MZ90 36-79-261). Finalmente, entre los más escasos, se encuentra el motivo “Curvilíneas paralelas”, con dosvariantes:4.1Meandriformesy4.2Arcos. En la primera variante aparecen entre 2 y 5 líneas incisas o impresas curvas con proyección horizontal y en forma de meandro. Se registran tres casos del motivo “Semicírculos impresos” (Motivo 12). En uno de ellos, los semicírculos se han realizado mediante impresiones a peine, y se rellenan por impresiones lineales horizontales igualmente a peine, cerrándose el semicírculo en su parte superior por una línea ejecutada mediante la impresión espejada del borde de una concha dentada, matriz ésta realmente escasa en el conjunto. (Sólo existen dos casos documentados del uso de concha dentada, si bien la concha lisa está más representada mediante las denominadas pivotantes). Por último, existe un único caso con el motivo “Botones aplicados” (Motivo 18), que dibuja una serie en horizontal bajo borde. 5. Discusión 5.1. Tiempos del proceso de neolitización del enclave de Cueva de Murciélagos de Zuheros en el marco regional del Sistema Bético Cueva de Murciélagos de Zuheros cuenta con una de las secuencias de Neolítico antiguo mejor datadas por radiocarbono en el sur peninsular. En esta región, las fechas más antiguas actualmente proceden de la Cueva de la Dehesilla (García Rivero et al. 2018) y de la Cueva de Nerja (Jordá y Aura 2006), seguidas de una datación de la Cueva del Esqueleto (Beta B) (Carrasco y Martínez 2014). Recientes excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Cueva de la Dehesilla han permitido documentar estratos de Neolítico antiguo cuyas fechas radiocarbónicas (CNA- 4241: 6609±35 BP, y CNA-4242: 6541±34 BP) (García Rivero et al. 2018) indican rangos calibrados de 5616-5490 y 5561-5470 cal BC. Se trata en estos casos de muestras de vida corta sobre restos óseos de Caprinae
381García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 procedentes de dos estratos (15c y 16b) de la parte inferior de la secuencia neolítica. La unidad 15c tiene el repertorio material típico del Neolítico antiguo andaluz de las cerámicas a la almagra. En contraste, las unidades 16 subyacentes no incluyen dichos materiales, sino algunos fragmentos de cerámica impressadefiliaciónmediterráneaconsiderada uno de los indicadores materiales actualmente relacionados con las poblaciones neolíticas pioneras del Mediterráneo occidental (García Rivero et al. 2018; Pardo-Gordó et al. 2020; Taylor y García Rivero 2020). Ese horizonte arqueológicoreflejaunmomentoligeramente anterior a la ocupación de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros, ubicada tierra adentro. Poco tiempo después, a partir de ca. 5300 cal BC, y coincidiendo con la ocupación del sitio que ahora nos ocupa, numerosas evidencias sugieren la consolidación de las poblaciones neolíticas en toda Andalucía. Es en este momento cuando se produce una alineación o superposición notable de fechas, con un número de dataciones incluso mayor entre 5200 y 5000 cal BC (Martín et al. 2018; García Rivero y Pellicer, en prensa). El Sistema Bético en general cuenta con numerosas ocupaciones en esta fase. Concretamente en la Cordillera Penibética, a las previamente citadas cavidades de la Dehesilla y del Esqueleto, se suman la Cueva del Hundidero-Gato (Carrasco y Martínez 2014) y la de las Tinajas (Martín et al. 2018), pero además hay otros muchos yacimientos en oquedades kársticas con repertorios materiales coetáneos, como por ejemplo la Cueva del Parralejo (Pellicer y Acosta 1982; Acosta 1995), la Cueva de Picado (De Mora-Figueroa 1970) y la Sima S-6 de Veredilla (Guerrero 1992). En su vertiente norte y en la Cordillera Subbética, donde se emplaza Cueva de los Murciélagos de Zuheros, hay fechas radiocarbónicas para esta fase en la Cueva de El Toro (Camalich y Martín 2013; Égüez et al. 2016; Martín et al. 2018), en la Cueva de los Mármoles (Carvalho et al. 2010; Peña Chocarro et al. 2013), así como los sitios granadinos de la Sima LJ11, Cueva del Malalmuerzo (Carrasco y Martínez 2014) y el poblado al aire libre de Los Castillejos (Cámara et al. 2005; Martín et al. 2018; Martínez Fernández et al. 2010), entre otros. El litoral malagueño está representado para esta fase en Hoyo de la Mina (Baldomero et al. 2005), en Hostal Guadalupe y en Roca Chica (Cortés et al. 2012). Diversos de los sitios neolíticos andaluces arrojan fechas en el V milenio cal BC, especialmente en su primer cuarto. El hecho de que muchos de los sitios arqueológicos ya mencionados cuenten con ocupaciones durante esta fase prueba la perduración durante siglos de estas poblaciones con repertorios materiales adscritos al Neolítico antiguo. Además de en la Cueva de los Murciélagos de Zuheros, presentan niveles análogos las del Esqueleto, del Hundidero-Gato, de las Palomas y del Cerro de la Higuera (Espejo et al. 2013), de El Toro y el sitio al aire libre de Doña Mencía (Martínez SánchezyVera2017).Entornoal4700/4500 cal BC se constata una disminución considerable del número de yacimientos conocidos, siendo el momento en el que también se desocupa la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Esta situación ha sido interpretada recientemente en términos de un brusco descenso –si no un vacío– poblacional en el mediodía ibérico durante los siglos centrales y parte de la segunda mitad del V milenio cal BC (Molina et al. 2017), acorde con lo expresado sincrónicamente por el registro arqueológico de gran parte de la geografía de la península ibérica. En el entorno próximo, comarcal, de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros, conocido como Macizo de Cabra, existe una rica e intensa ocupación neolítica (Gavilán 1991b), especialmente en su fase más antigua. Además del ya mencionado y muy cercano poblado al aire libre sobre cima de Doña Mencía (Martínez Sánchez y Vera 2017), destacan las famosas Cueva de los Mármoles (Asquerino 1990; Carmona et al. 1999) y Cueva de la Murcielaguina (Gavilán 1984), y, tal vez un poco menos conocidas, la Cueva del Muerto y la Cueva Negra. También se conocen asentamientos al aire libre en la zona baja circundante a dicho macizo (e.g. Gavilán y Vera 1996). La cercanía física entre todos estos sitios, así como una aparente similitud de su cultura material, sugieren redes de contacto y movilidad entre estos asentamientos (e.g. Vera y Martínez 2012). Desafortunadamente no existen a día de hoy trabajos que analicen sistemática y cuantitativamente los conjuntos cerámicos, como acaba de hacer el presente trabajo para el caso de Cueva de los Murciélagos de Zuheros, de forma que no se puede profundizar en la naturaleza de los contactos y de la movilidad, cuestión por supuesto de gran relevancia para el conocimiento de estas poblaciones neolíticas que aguarda a ser explorada en un futuro.
382 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 5.2. Revisión historiográfica sobre las cerámicas del Neolítico antiguo de Cueva de los Murciélagos de Zuheros Lo que sí permite este trabajo es evaluar las premisas de los estudios anteriores sobre las cerámicas del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros a partir de la aproximación sistemática realizada sobre este conjunto arqueológico. El estudio de Vincent y Muñoz (1973) estableciócincograndesgruposcerámicos:Lisa, Incisiones toscas, Relieves e incisiones, Incisiones, Impresa con zig-zags o dientes de sierra y Almagra. Si se ahonda en esta propuesta y, paralelamente, se compara con nuestros resultados, se pueden inferir puntos similares y disímiles. El grupo de las cerámicas lisas o no decoradas se sostiene también en la aproximación actual, ya que constituye casi la mitad del registro cerámico total procedente de las excavaciones de los años noventa. Las cerámicas con decoración incisa suponen algún contraste. Vincent y Muñoz establecieron tres grupos con base en diversos criteriostécnicosycualitativos:Incisionestoscas, Relieves e incisiones, e Incisiones. La metodología de nuestra aproximación no genera diferenciasinternasdentrodelgrupodefinido estrictamente por la técnica decorativa. El primer grupo, el de Incisiones toscas, queda ahora constatado también en un número elevado de fragmentos, destacando en ellos la textura basta de sus pastas y la profundidad de sus incisiones (e.g.figura5:MZ90-23-36-36A).Noseha corroborado la existencia de motivos decorativos en forma de espina, realizadas mediante incisiones toscas, pero sí la presencia (escasa) de bordes dentados. El segundo grupo, Relieves e incisiones, debe vincularse a nuestro grupo denominado Decoración plástica, o al menos a parte de él. En efecto, y como documentan Vicent y Muñoz, los cordones suelen ser lisos, impresos e incisos, pero en ningún caso se asocian con incrustación de pasta. El grupo Incisiones coincide con nuestra aproximación en determinados aspectos, como en su asociación con la técnica almagra (ambas técnicas decorativas constituyen de hecho la combinación mayoritaria). También se citaba en el trabajo de 1973 la presencia de incisiones formando líneas continuas, discontinuas, paralelas, en zig-zag y escaleriformes, que han sidoconstatadasyclasificadasenelapartado de motivos decorativos. Sin embargo, se incluía dentro del grupo Incisiones un motivo “a trémolo”, siguiendo el léxico tipo-tecnológico italiano entonces al uso, el cual se ha de vincular a nuestra técnica impresa de tipo boquique. Este también es el caso de los motivos en espiga (e.g.figura5:MZ91-36-79-262),incluidos antaño como incisiones, aunque se trate de impresiones de punta simple. Estos criterios declasificaciónpodríanexplicarlaescasapresencia de la técnica impresa según aquella monografía. Hemos podido comprobar además que la técnica incisa está muy presente en las combinaciones de 3 y 4 técnicas decorativas, como se puede observar en la tabla 3. El grupo decorativo Inciso presenta, en general, pastas detexturafina,einclusodepuradas,alasque se aplica mayoritariamente tratamientos bruñido y pulido. El grupo de cerámicas entonces denominadoImpresasconzig-zagssehadeidentificar con las actualmente conocidas como basculante o pivotantes (e.g.figura5:MZ90-38-85-30). En este grupo se incluyeron, sin embargo, otros motivos documentados en esta revisión, como las impresiones cuneiformes, las punteadas y las digitaciones. El último grupo citado por Vicent y Muñoz corresponde a las cerámicas a la almagra, el más abundante con diferencia entre los tratamientos decorativos documentados en esta aproximación. Aunque nuestro método no ha diferenciado momentáneamente entre subtipos de almagra, sí se detectan diferentes niveles de calidad relacionados, principalmente y de forma preliminar, con el tratamiento de lassuperficiesylascondicionesdecocción. Los trabajos de Gavilán y Vera a partir de las campañas de excavación de la década de 1990 (Gavilán 1991; Gavilán y Vera 1992; Gavilán et al. 1994) no se centraron de forma específica en el conjunto cerámico, aunque generaron diversas inferencias al respecto, especialmente relacionadas con el orden de las técnicas decorativas principales. Los datos de 1991 sugirieron que las cerámicas a la almagra y las incisas eran más abundantes que las lisas (no decoradas). Actualmente puede mantenerse que, en el cómputo general, las cerámicas lisas predominan sobre aquellas otras, ocupando aproximadamente la mitad (1650 casos) del conjunto total, seguidas de las almagras (990), las incisas (604) y las impresas (238). No obstante,aquellostrabajosidentificaronlascerámicas a la almagra –a veces representadas por grandes contenedores– como las predominantes entre los géneros decorados, y señalaron su
383García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 asociación recurrente con las técnicas incisa, impresa y plástica en una gran variedad de motivos (Gavilán 1991; Gavilán y Vera 1992; Gavilán et al. 1994), lo cual queda plenamente corroborado por la revisión actual. Por tanto, salvo las excepciones anteriormente anotadas, los estudios previos realizaron una serie de inferencias certeras que pueden mantenerse con los oportunos matices. No obstante, el carácter sistemático cuantitativo de la presente aproximación permite avanzar un nuevo estado actual sobre el registro cerámico del lugar y generar una serie de patrones empíricos antes desconocidos. 5.3. Conclusiones: Estado actual sobre las cerámicas del Neolítico antiguo de Cueva de Murciélagos de Zuheros A modo de conclusión sintética, el conjunto de cerámica en estratigrafía del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros recuperado en las campañas de excavación de 1990-1991 y 1993 y compuesto por más de 3.300 fragmentos ofrece diversas características de máximo interés. La decoración de los recipientes cerámicos, como ha quedado patente, muestra una gran diversidad, debida seguramente a una combinación todavía desconocida de factores de diferentes naturalezas entre los que han de encontrarse, sin duda, presiones sobre la disponibilidad de recursos, así como tradiciones tecnológicas y posiblemente culturales o étnicas. La mayoría de fragmentos cuenta con una única técnica decorativa, y la almagra es la mejor representada, seguida de la incisa y de la impresa. En los casos en los cuales se observan varias técnicas en un mismo recipiente (fragmento), la asociación más frecuente es almagra-incisa, seguida directamente del binomio plástica-impresa y, después, de las combinación impresa-incisa. De ahí que, al nivel de motivos, predominen las series de trazos cortos (impresos o incisos), las bandas de líneas paralelas (incisas y/o impresas) y los cordones (impresos). Al margen de aquéllas y otras asociaciones menos comunes, resultan muy relevantes las combinaciones que nunca se observan. Entre ellas, sin duda, destaca el hecho de que no exista ningún caso que asocie entre sí la impresión boquique con la pivotante, siendo ambas dos de las técnicas decorativas individuales características en Cueva de los Murciélagos de Zuheros. Además, mientras el boquique casi siempre aparece combinado con almagra y en ocasiones con incrustaciones de pasta, la impresión pivotante nunca aparece con ninguna de estas dos técnicas. Queda por tanto abierta una línea de investigación que profundice en las razones (tecnológicas y/o étnicas) de estas interesantes correlaciones positiva (almagra-boquique) y negativa (boquique-pivotante), tratándose las tres de elementos técnico-decorativos del mayor interés en el estado actual del Neolítico antiguo peninsular (Alday 2009; Gavilán et al., en prensa; Pardo- Gordó et al. 2020). Las vertientes morfológicas y tecnológicas del estudio del conjunto cerámico se encuentran a día de hoy en un estado preliminar y las observaciones que podemos formular habrán de completarse en trabajos futuros. Aunque el conjunto es relativamente fragmentario en términos tipológicos, con aproximadamente un 80% de fragmentos amorfos, parece existir una preferencia por las formas de tendencia cerrada, que constituyen más de la mitad de la muestra válida al respecto. Del resto, aproximadamente dos terceras partes corresponden a formas de tendencia abierta y un último tercio a formas neutras. Esta distribución ha de entenderse como un reflejo de las presiones funcionales a las que están sujetas las formas de los recipientes cerámicos, y de su representación diferencial en distintos contextos de uso y/o abandono. Serán también de interés las aproximaciones métricas futuras, teniendo en cuenta, por ejemplo, la propuesta de una mayor presencia de grandes recipientes en los momentos iniciales del Neolítico antiguo de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros. La mayoría de los parámetros tecnológicos, asimismo, muestran categorías predominantes, pero siempre dentro de una fuerte tendencia a la diversidad. Entre las pastas cerámicas, por ejemplo, destacan en número las de textura fina-media,conunafrecuenciadeinclusiones superior a 25%, de uniformidad moderada-ba- ja y forma subangular a subredondeado. Hacia los dos extremos, sin embargo, se observan pastas muy finas, incluso depuradas, y otras toscas con grandes fragmentos de roca. De un modo similar, entre los tratamientos de superficie,sonespecialmentenotableslosacabados bruñidos, incluso pulidos, y sus asociaciones con las cubiertas a la almagra, pero la diversidad es siempre notable. Los tipos de cocción son más indicativos aún en este sentido, pues muestran una diversidad tan amplia que no
384 García Rivero, D. et al. Complutum. 33 (2) 2022: 363-387 parecen reflejar patrones normativizados en cuanto a las pautas de esta fase productiva. Todas estas características inferidas en nuestro análisis que definen el conjunto cerámico de Neolítico antiguo de Cueva de Murciélagos de Zuheros no son casuales. Al contrario,laspropiedadesquedefinenlosconjuntos arqueológicos son causales, es decir, vienen dadas por coyunturas sistémicas o contextos históricos a los que subyacen mecanismos evolutivos, como por ejemplo el grado de intensidad de los distintos modos de transmisión cultural (García Rivero 2013) implicados en las diversas fases de producción y uso cerámico. Esto es, si la información relacionada con los procesos de aprendizaje y producción alfarera se canalizó en mayor o menor grado a través de uno u otro de los distintos modos de transmisión posibles. Si la replicación del conocimiento relacionado con la producción cerámica se produjo de modo vertical entre alfareros de un mismo linaje familiar, o de modo oblicuo entre individuos de distintas familias, o incluso de modo horizontal entre individuos de distintas poblaciones, la estructura de la variabilidad observada en el registro cerámico será notablemente distinta (según aquellos escenarios teóricos antropológicos). Por tanto, esas inferencias se convierten en indicadores claves para empezar a conocer con mayor precisión el número de linajes o tradiciones alfareras, así como potencialmente las diferentes poblaciones humanas que subyacen a los conjuntos arqueológicos. El tipo de análisis sistemático extensivo de los conjuntos arqueológicos, como el ahora llevado a cabo aquí, es clave para empezar a comprender el cambio cultural a través del registro arqueológico. Si la estructura de la diversidad deéstereflejalavariedaddecomportamiento poblacional, el análisis de su evolución permite inferir información sobre el cambio social en las poblaciones. Por supuesto, esta línea o programa de investigación, que ahora solamente acaba de ponerse en marcha en su fase inicial con el análisis extensivo del conjunto cerámico del Neolítico antiguo de la Cueva de Murciélagos de Zuheros, necesita de sucesivas aproximaciones –que naturalmente exceden los límites de este trabajo– sobre análisis tecnológicosespecíficos,análisisdiacrónicosde altaresolucióncronoestratigráficay,también, de aproximaciones comparativas entre diversos asentamientos que dispongan de conjuntos cerámicos estudiados extensivamente. Afortunadamente, se están elaborando recientemente trabajos de esta índole sobre conjuntos cerámicos de diversos sitios neolíticos andalucesderelevanciahistoriográfica,como por ejemplo Cueva de Nerja (García Borja et al. 2014), Los Castillejos (Gámiz 2018) y Cueva de la Dehesilla (García Rivero et al. 2018, 2022). Además, se ha reactivado el interés sobre los procesos de neolitización en el ámbito peninsular y por extensión del suroeste europeo, hasta el punto de que actualmente existe un meritorio conocimiento general con fértiles perspectivas y modelos de referencia. Prueba de ello es por ejemplo la disponibilidad de numerosas monografías sobre el tema publicadas durante los últimos años (e.g. Gibaja y Carvalho 2010; Bernabeu et al. 2011; Rojo et al. 2012; Manen et al. 2014; García Puchol y Salazar 2017; Gibaja et al. 2018; Shennan 2018; Pardo-Gordó et al. 2020; Borrell et al. 2021). Sinduda,eseprogramaoagendacientífica hará posible un mayor conocimiento de la evolución de las tradiciones cerámicas de las poblaciones neolíticas del sur peninsular, así como de los escenarios antropológicos que expliquen la naturaleza de sus ciclos de movilidad y de sus redes de interacción social. Financiación Este trabajo ha sido realizado por el proyec- to “High-resolution chronology and cultural evolution in the South of the Iberian Peninsula(circa7000-4000calBC):amultiscalar approach”(PGC2018-096943-A-C22),financiadopor:FEDER/MinisteriodeCienciaeInnovación – Agencia Estatal de Investigación. Bibliografía Acosta,P.(1995):LasculturasdelNeolíticoyCalcolíticoenAndalucíaoccidental.Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, 8:33-80. Alday,A.(ed)(2009):Reflejos del Neolítico ibérico. La cerámica boquique: caracteres, cronología y contextos. EDAR Arqueología y Patrimonio, Barcelona.
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