La bella malmaridada, de Lope de Vega. Ed. Ed. Julián González-Barrera (Madrid, Cátedra, 2024) [Reseña]
Full text
Reseñas bibliog á icas
220
La bella malma idada
, de Lope de Vega
Ed. Julián González-Ba e a (Mad id, Cá ed a, 2024)
Son muchas las cues iones que susci a es a nue a y excelen e edición de La bella
malma idada de Lope de Vega, p epa ada po un lopis a an expe o como es Julián
González-Ba e a pa a la edi o ial Cá ed a. En p ime luga , cabe eco da , po más que
sea bien sabido, que el ea o de Lope me ece ía mejo sue e de la que ha su ido.
Mien as se aclama al au o como c eado de la comedia nue a y el hallazgo de sus nue as
comedias es no icia de la que se hacen eco los pe iódicos, la mayo pa e de su p oducción
d amá ica ha quedado du an e los úl imos siglos ue a del alcance del público gene al,
imp esa en ediciones pa a especialis as o colecciones de de icien e dis ibución pa a un
público cul o y escasísimamen e lle ada a los escena ios. Menos una ein ena, a lo sumo,
de sus comedias, en las que se incluyen las que o man lo que pod íamos llama el canon
lopiano (Fuen eo ejuna, Pe ibáñez, El mejo alcalde, el ey, El caballe o de Olmedo, El
cas igo sin enganza, El pe o del ho elano, La dama boba), pa a lee la mayo pa e de
las piezas que esc ibió, o al menos las al ededo de cua ocien as que han llegado has a
noso os, has a hace muy poco había que ecu i a las iejas y no siemp e sol en es
ediciones pa ocinadas po la Real Academia Española a inales del siglo XIX y p incipios
del XX, u o as inicia i as simila es más ecien es. Solo úl imamen e ha mejo ado la
o e a de ediciones de comedias indi iduales, p esen adas en las condiciones necesa ias
pa a que un lec o sin pa icula p epa ación pueda dis u a , al menos en la página
imp esa, de ex os que muy a menudo no son áciles po su léxico y po las e e encias
cul u ales a un mundo an lejano del nues o.
En un pano ama como es e, es a edición de una b illan e comedia de Lope po pa e
de un especialis a no puede se más que bien enida, pues, aunque se a e de una pieza
que ya había sido obje o de dos ediciones independien es (más la de P oLope en la Pa e
co espondien e) en los úl imos cua en a años, el olumen que nos ocupa mejo a en g an
medida los ya publicados, como el mismo edi o explica en las páginas 69-73. Es e
olumen se p esen a, como es habi ual en los de Cá ed a, con una la ga in oducción en
la que Julián González-Ba e a aza con cla idad y elegancia las coo denadas de un ex o
p o o ípico de un cie o modo de hace de la p ime a p oducción d amá ica de Lope. T as
A alan a
. Re is a de las Le as Ba ocas
221
pe geña la si uación biog á ica del d ama u go en 1596, echa en la que i mó el
manusc i o del que el apóg a o conse ado en la colección de Gál ez pa ece se copia
bas an e iable (y e sión mejo que la imp esa en la Segunda Pa e, cuyo ex o se
ep oduce en apéndice, pp. 299-392), se es ablecen las elaciones in e ex uales que el
a gumen o de la comedia p esen a con el ema popula de la muje mal casada —es deci
con un ma ido que no la a a como se me ece— y en conc e o con el omance del mismo
í ulo de la comedia, que apa ece glosado en boca de uno de los pe sonajes p incipales, el
Conde Cipión, p e endien e que asedia a la noble dama p o agonis a ( . 495-514 del
manusc i o de la copia de Gál ez [M], pp. 131-132, y 463-482 de la edi io p inceps [A],
p. 317). Como bien señala González-Ba e a (p. 17), ecu i a emas popula es y
conocidos, e ocados desde el í ulo, e a un acica e pa a la cu iosidad del amplio público
de la comedia y, po an o, una écnica come cial que Lope ca ac e izó como ese amoso
«habla en necio al ulgo pa a da le gus o» que ecomendaba en el A e nue o.
Pe o las explo aciones in e ex uales del edi o no se de ienen en las canciones de
malcasada, ni en el omance de «La bella malma idada» y sus abundan es glosas, sino
que se ex ienden ambién a la no ella i aliana, de la que llega, a a és p obablemen e de
la no ela 47 de la segunda pa e de las de Bandello, la anécdo a que si e pa a ce a en
cla e cómica la comedia, y a o os emas p o enien es de la li e a u a del siglo XVI muy
p esen es en la comedia: sob e odo el de la Celes ina, pe sonaje que apa ece e i ido po
Lope con no able elie e (quizá po p ime a ez en es a comedia, como señala González-
Ba e a en la página 42, a la zaga de Jesús Gómez) en la ieja e ce a Do o ea/Ma cela,
p o agonis a de una escena de pa icula suges ión en la que o ece su me cancía a la
p o agonis a; desa ollada en los . 2293-2515 de M, al a en el ex o de la Segunda
pa e, lo cual, como señala el edi o (p. 378, no a), cons i uye «una de u pación an g a e
[del ex o] que po sí sola desca a ía la Pa e II como ex o de cualquie edición». An es
de pasa a analiza la cons ucción d amá ica de la comedia, ambién señala González-
Ba e a las deudas in e ex uales con La Diana de Mon emayo que se mani ies an en La
bella malma idada.
En el apa ado dedicado a la cons ucción d amá ica, el edi o sub aya con
sensibilidad cómo se si e Lope del ema del hono conyugal y de la apa en e in idelidad
de la muje , con un a amien o bas an e osado, que si e pa a c ea una ue e ensión
d amá ica has a que se diluye en un desenlace cómico. A nues o pa ece , sin emba go,
no se p es a bas an e a ención en es e apa ado al pe ec o equilib io en e el ema que
linda con lo ágico y la lige eza con la que Lope sabe cons ui cons an es emansos de
Reseñas bibliog á icas
222
humo ismo, man eniendo la ama en los lími es de una comedia de capa y espada. En
e ec o, la c ecien e ensión d amá ica se al e na y ali ia con diálogos chispean es y
escenas cos umb is as de la ida noc u na en una ob a que, pese a lo a anzado de su echa,
oda ía no p esen a una igu a de g acioso como la que ca ac e iza las ob as de la madu ez
del au o . Al con a io, la unción de la cons ucción de la isa se diluye en e dos c iados
del galán i al, Mau icio y Tanc edo, y un amigo del p o agonis a, Teodo o, galán cómico
de eno me b illo, que se me ecía mejo sue e que la ase con la que le despacha
González-Ba e a (p. 46): «pe sonaje un an o idículo [...] que encaja ía mejo con el
igu ón». Si se iene en cuen a que es a comedia es sucesi a de ocho meses a La
ancesilla (según las echas que a una y o a adjudican los apóg a os de Gál ez), en la
que según el mismo Fénix se in odujo la igu a del donai e, es po lo menos cu ioso que
no haya en ella un único g acioso; pe o quizá González-Ba e a ha conside ado, no sin
azón, que se a a de una cues ión demasiado especializada pa a una in oducción como
es a.
Dejando apa e es as conside aciones mías, que en nada quie en me ma el alo de
una in oducción muy comple a y ica de in o mación u ilísima y pe inen e, señalemos
que el edi o e mina es a pa e de su abajo con sendas secciones dedicadas, la p ime a,
a un comen a io en p o undidad de la mé ica y e si icación de la ob a que no deja de
lado las di e encias en e las dos e siones del ex o; y la segunda, a una de allada his o ia
del ex o que pa e de las a ias ediciones de la Segunda pa e, pa a llega , a a és del
ms. Gál ez, a las ediciones mode nas, cuyos p oblemas señala con disc eción y elegancia
González-Ba e a. Una no a sob e los c i e ios, muy ace ados, de ansc ipción del ex o,
los ag adecimien os y la bibliog a ía cie an la in oducción.
Pe o en lo que e dade amen e se dis ingue el abajo de es e edi o es en su
ano ación del ex o. Las no as, que en algún caso —pocos— pudie an pa ece supe luas
pa a un lec o más a ezado en el ea o de Lope e incluso pa a el más lego ( éase la no a
a los e sos 2230-2232 en la página 230), son sin emba go de una iqueza y una e udición
e dade amen e ejempla . Hemos de con esa que después de una ida p o esional pasada
leyendo comedias del Siglo de O o, hemos ap endido mucho y con mucho place g acias
a es as no as, y cosas ales que dan un elie e no able y una nue a p o undidad —po lo
que se e ie e, po ejemplo, al desen ado e ó ico que ca ac e izaba al Lope de es e pe iodo
y que se i á mi igando sucesi amen e— a pasajes del ex o que sin al ayuda pod ían pasa
desape cibidos. Y como debe ía se p ác ica habi ual, la consul a de las no as es á
acili ada po un índice inal (pp. 291-297); es e sigue, en in, al b e e apa a o c í ico (pp.
A alan a
. Re is a de las Le as Ba ocas
223
287-290) en el que se señalan las di e encias en e la ansc ipción del ex o de Gál ez
que nos ocupa y las e ec uadas po los p eceden es edi o es mode nos (Donald McG ady,
En ic Que ol y Ch is ian And ès).
Aquí pod ía muy bien e mina una edición ejempla de es a comedia de Lope, pe o
no con en o con su óp imo abajo, que iene a suma se a las ediciones que ya había
ealizado pa a la misma edi o ial de El pe eg ino en su pa ia y El ace o de Mad id,
González-Ba e a ansc ibe a con inuación la edición c í ica del ex o de la p inceps, es
deci , el publicado en la Segunda pa e de las comedias de Lope de Vega Ca pio (Mad id,
Alonso Ma ín, 1609), co ejado con las ediciones sucesi as que se hicie on de es a pa e
y enmendado con las lec u as del manusc i o Gál ez cuando es as o ecían mejo es
soluciones. Con ello se acili a una compa ación ex ual que a oja mucha luz sob e los
mo i os que enía Lope al queja se de sus edi o es y asegu a que sus ex os apa ecían a
la luz pública an de o mados que pe judicaban su ama y no los econocía ni él mismo,
pues en e ec o las a iaciones del ex o manusc i o al imp eso son no ables y la e sión
en le a de es ampa es casi siemp e peo que la o a.
En conjun o esul a un olumen que o ece a un especialis a que quie a en en a se
con el ex o pa a un es udio de cualquie aspec o de La bella malma idada odos los
ins umen os ú iles, a la ez que pone a disposición de un lec o común que quie a conoce
una ob a de Lope dis in a de las canónicas un ex o cla o, bien ansc i o y bien ano ado
pa a que sea posible dis u a en p o undidad de la belleza de es a ob a d amá ica; pa a
mayo en aja, a un p ecio módico, aún más si se adquie e la e sión elec ónica.
Pe o como la pe ección no es de es e mundo, no podemos deja de señala que,
en e o os de alles de meno en idad de la ansc ipción, en pa icula po lo que se e ie e
a acen os y pun uación, con los que no es amos de acue do, hemos de ec ado dos e o es
del edi o , de muy dis in o alcance, que ano a emos aquí en la espe anza de que sea
posible subsana los en eimp esiones u u as. El p ime o es la simple omisión de un
p onomb e que piden la mé ica y el sen ido, pe o que sob e odo es á p esen e en el ex o
de Gál ez: se a a del e so 2514, que González-Ba e a ha copiado como «en la manga
he me ido» (p. 253), donde el o iginal co ec amen e esc ibía «en la manga le he me ido».
El segundo, algo más g a e, se encuen a en el e so 1221 (p. 175). Leemos, según la
ansc ipción de González-Ba e a: «¡Queb ájanseme los pies / an es que a llama e
ue a!», una ex aña ase que p onuncia el galán cómico Teodo o, e e ida al pasado,
pe o con un más que a o e bo en p esen e, lamen ando habe o ecido a su amigo
ocasión de conoce una p os i u a de la que es e se ha p endado, con g a e de imen o de
Reseñas bibliog á icas
224
su paz ma imonial. La insóli a o ma e bal «queb ájanseme» da luga a una disquisición
del edi o en no a al pie a ando de encon a sen ido a una ase que, co ec amen e
ansli e ada la o ma e bal, es anspa en e: lo que en ealidad exclama Teodo o es
«¡Queb á anseme los pies...», «¡Ojalá se me hubie an queb ado los pies...». González-
Ba e a ha omado po «x» lo que no es sino una « », como se comp ueba ácilmen e en
el manusc i o compa ando la « » de es a palab a con la « » inmedia amen e p eceden e e
idén ica. Si hicie a al a, bas a ía e como esc ibe la «x» Gál ez en, po ejemplo, la
palab a «quejas».
En cualquie caso, se a a de dos mínimos e o es de ansc ipción que no empañan
en nada el alo de una edición magis almen e ealizada, ú il y opo una, que iene a
en iquece nues o conocimien o de la ob a d amá ica del Fénix.
GUILLERMO CARRASCÓN