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Democracia digital en Taiwán

Llera, Mar

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DEMOCRACIA DIGITAL EN TAIWÁN Mar Llera Universidad de Sevilla y Taiwan Fellow [email protected] Gracias a la Taiwan Foundation for Democracy y a la Fundación Emmanuel Mounier, la tercera edición del Congreso Internacional Move.net ha contado con un panel dedicado a la democracia digital en Taiwán. En él han intervenido tres protagonistas del hacktivismo cívico que dio origen a la Revolución de los Girasoles en 2014 y que se ha desarrollado ampliamente a partir de la consolidación del Partido Demócrata Progresista (PDP) en el gobierno de la isla. Las ponencias han corrido a cargo de Audrey Tang –ministra digital de Taiwán-, Claire Cheng –activista e investigadora de la comunidad g0v.tw-, y Poyu Tseng –de la Open Culture Foundation y del DoubleThink Lab. La mesa fue moderada por Shiany Pérez-Cheng, investigadora del Institute for Statecraft de Londres, organizada y coordinada por quien redacta estas líneas. La iniciativa gozó de una positiva acogida mediática, como muestran las piezas publicadas por eldiario.es y El Confidencial. La sesión, que tuvo lugar el 15 de noviembre de 2019 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, arrancó con unas palabras del Embajador de Taiwán en España, José María Liu, quien subrayó el revolucionario alcance de las innovaciones taiwanesas en materia de gobernanza. En este contexto y en una escala no comparable a la de otros países, los avances tecnológicos en materia de información y comunicación se han puesto al servicio de una democracia participativa que articula al sector público y al privado, favoreciendo la colaboración cívica y fortaleciendo las instituciones políticas. Taiwán ofrece al mundo un positivo ejemplo de aprovechamiento del potencial tecnológico para superar los déficits de la democracia convencional. Así presenta una potente alternativa a la distopía de un mundo inteligente gobernado por corporaciones que se apropian de nuestros Big Data a través de un panóptico desde el cual cercenan la libertad. Audrey Tang, pionera a nivel mundial de una cartera de democracia digital, abrió su intervención subrayando precisamente este activo: el valor de ser libres y poder autodeterminarse desde el seno de la propia comunidad política. La implicación de la ciudadanía en experiencias y proyectos concretos de deliberación colectiva, toma de decisiones y distribución compartida de recursos incrementa la confianza en las instituciones. Taiwán se ha construido así como una república cívica, protagonizada por una sociedad civil de identidad transcultural. Los complejos desafíos que genera esta realidad se encaran a través de una democracia participativa tecnológicamente mediada. Tras una breve contextualización, Tang explica los fundamentos de este modelo de gobernanza destinado a construir consenso, fomentar dinámicas de colaboración y garantizar una radical transparencia. En este sentido, la presidenta Tsai Ing-wen sostiene que la democracia no debe significar un choque entre dos universos de valores opuestos, sino una conversación entre una constelación de valores distintos. -“¿Cuáles son nuestros valores comunes, a pesar de nuestras diferencias? Y sobre la base de estos valores, ¿qué soluciones podemos plantear en beneficio de todos?”. Con este espíritu de co-creación se logra la subversión de las paradojas: superar la lógica de la oposición, del enfrentamiento, para construir alternativas que integren lo diverso como complementario. Es así como Taiwán está desarrollando, por ejemplo, modelos de negocios que procuran a un tiempo la ganancia económica, el beneficio social y la sostenibilidad medioambiental. El país es actualmente líder mundial en open data, participación en internet, acceso digital de las mujeres, inclusividad digital y otros indicadores similares. Todos ellos revelan el potencial de una tecnología cívica que permite a multitud de personas escucharse unas a otras, en lugar de que una persona se dirija a un público multitudinario. Desde 2014 la isla ha desarrollado a nivel nacional una política de open data y crowdsourcing, donde la información objetiva sobre los hechos es complementada por la expresión de los sentimientos y las opiniones subjetivas de los actores sociales, que presentan sus propias ideas y se implican en la toma de decisiones políticas. De esta manera –subraya Tangse reduce la polarización social, se liman los antagonismos, se propicia el consenso y se superan las ideologías, “esos virus de la mente que nos impiden reconocer los hechos y los sentimientos de los demás”. Tras exponer varias herramientas de gobernanza digital –entre ellas la plataforma PDIS (Public Digital Innovation Space)- la ministra apunta varias experiencias de éxito que demuestran la viabilidad de esta filosofía colaborativa. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 213 En la base de tales experiencias se encuentra la mayor comunidad civic-tech del mundo, la plataforma g0v.tw, donde la letra “o” es sustituida por un cero para significar el código digital binario. Claire Cheng, investigadora y activista de esta plataforma, ha examinado su impacto desde un compromiso cívico que permite cubrir los déficits democráticos del sistema institucional. A partir de ahí se analizan los orígenes, iniciativas, herramientas y logros de la plataforma. G0v.tw nació en 2012 como una comunidad de código abierto cuyo propósito era superar la habitual inercia social que oscila entre la reivindicación y la crítica al gobierno, en contextos tradicionalmente marcados por la asimetría y la falta de transparencia. Esta comunidad integrada por desarrolladores y hacktivistas en lugar de pedir soluciones a las autoridades se propuso ofrecerlas, a través de herramientas open source que posibilitan una concepción no jerárquica del poder. Así surgieron los llamados hackatones, donde cada dos años Taiwán reúne a más de un centenar de participantes comprometidos con los proyectos cívicos que ellos mismos diseñan en función de sus intereses y habilidades. Cheng explica cómo el Movimiento de los Girasoles de 2014 dio impulso y catalizó esta plataforma, hasta hacer de ella lo que es hoy, un espacio comprometido con la transparencia de información sobre asuntos públicos. De este modo se dan a conocer las contribuciones específicas de cada político, se combate la desinformación a través de instrumentos de verificación, y se informa al público sobre los candidatos al poder y sobre sus propuestas. Además, g0v.tw colabora con otras organizaciones no gubernamentales y con la ciudadanía en la defensa de valores, derechos e intereses compartidos; canaliza el compromiso cívico a través de consultas a expertos de la sociedad civil, iniciativas de transparencia y open government, y proyectos colaborativos. La tercera ponente, Poyu Tseng, de la Open Culture Foundation y el laboratorio DoubleThink, analiza en su presentación el contexto histórico donde se perfiló el actual modelo taiwanés de gobierno abierto y democracia digital. En tal contexto destaca la precipitada aprobación de un controvertido Acuerdo de Liberalización del Mercado de Servicios, que de no haber sido retirado por la presión cívica en 2014, habría dejado Taiwán a merced de la brutal competencia china, sin apenas análisis de su impacto y sin garantías democráticas. A partir de tal punto de inflexión, la sociedad taiwanesa comenzó a pensar en la democracia que deseaba para los próximos veinte años: un modelo basado en la gobernanza transparente, la participación en la toma de decisiones y el compromiso cívico. Sus propuestas fueron recogidas en un Informe sobre Gobierno Abierto (2014-2016) vertebrado sobre cuatro pilares: fundamentación legal y política, open data, estudio de casos de participación cívica y herramientas civic-tech. Actualmente Taiwan cuenta con tres plataformas de participación ciudadana que favorecen la gobernanza democrática tanto a nivel local como nacional: I Voting –un sistema de referéndum digital vinculado a la administración local de Taipei-; Join, dependiente del National Development Council, y vTaiwan, plataforma cogestionada por este mismo organismo y por la comunidad hacktivista g0v.tw. Como conclusión cabe destacar, por un lado, la relevancia histórica y el alcance internacional del ejemplo taiwanés, que sienta las bases para revertir la deriva distópica a que hoy nos abocan los Big Data y la inteligencia artificial, capitalizados por multinacionales y por un autoritarismo político en ascenso. Por otro lado, es preciso valorar que las iniciativas aquí presentadas no son sólo propuestas sobre el papel, sino experiencias reales que, aun con limitaciones, han demostrado su potencial y viabilidad. De ahí la importancia de mantener la vista puesta en Taiwán y en su dinámica democracia. Actas del III Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 14 y 15 de noviembre de 2019 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 214