ESTUDIAR DESPUÉS DE LOS 30: LA INTERACCIÓN ENTRE DESIGUALDADES DE GÉNERO Y EDAD EN LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS Jiménez, Rodrigo, María Luisa Departamento de Sociología Universidad de Sevilla
[email protected] Márquez, Lepe, Esther Departamento de Sociología Universidad de Sevilla
[email protected] RESUMEN El objetivo de este trabajo es analizar, desde una perspectiva de género, los principales obstáculos y factores facilitadores para el seguimiento, rendimiento y abandono escolar del alumnado universitario matriculado durante el curso 2010/2011 en asignaturas pertenecientes a titulaciones socio-jurídicas. Estas titulaciones, además de su creciente feminización, presentan una significativa diversidad del alumnado en relación a la edad, contando con una presencia cada vez mayor de estudiantes con edades superiores a la “convencional” para estudiar una carrera. En este trabajo buscamos estudiar la interacción entre las desigualdades de género y por razón de edad en el acceso y participación en los estudios universitarios, con especial atención al colectivo mayor de 30 años, donde las dificultades para compatibilizar estudios, empleo y estudios se hacen especialmente visibles. La estrategia metodológica empleada se ha fundamentado en la encuesta junto a discusiones grupales realizadas dentro del aula. Los resultados indican que, a pesar de los “espejismos de igualdad” que prevalecen en el espacio educativo, y sobre todo en las carreras feminizadas y entre las nuevas generaciones, el género en interacción con la edad y los roles laborales y familiares ligados a ésta opera como un factor central de desigualdad en el acceso y aprovechamiento de los estudios universitarios. PALABRAS CLAVE Género, ciclo vital, rendimiento académico, aprendizaje, conciliación vida laboral y familiar, corresponsabilidad. - 961 -
INTRODUCCIÓN La experiencia e investigación docente actual muestran que tanto la elección y acceso a las carreras universitarias como los resultados académicos del alumnado universitario se ven influidos por diferentes tipos de condicionamientos, entre ellos el género y la edad. En las últimas décadas, se ha producido en España una incorporación masiva de las mujeres a los estudios universitarios, observándose una feminización creciente de las carreras de ramas sociales y jurídicas, donde el porcentaje de mujeres matriculadas en la Universidad de Sevilla se sitúa en torno al 65 por ciento, elevándose a un 72 por ciento en las licenciaturas de segundo ciclo (INE, 2009). Así también, la evidencia disponible indica una feminización del éxito académico en los estudios de grado de estas titulaciones. Aunque contamos con diversos estudios que exploran la situación de las mujeres estudiantes tanto a nivel general (Pérez Sedeño, 2003) como en carreras masculinizadas (González, 1999), es preciso ahondar en las experiencias y dificultades que pueden afectar a las mujeres en las carreras donde su presencia es mayor, como son los estudios sociales y jurídicos y donde las desigualdades y desequilibrios de género pueden quedar camuflados bajo “espejismos de igualdad”. Además del género, la edad es un factor que está diversificando el rostro social del alumnado universitario, ya que la presencia de hombres y mujeres con edades mayores a las que se corresponderían con el rol tradicional de estudiante es cada vez más amplia en las aulas universitarias. Esta presencia es especialmente acusada en carreras sociojurídicas de segundo ciclo, donde el alumnado de generaciones mayores ve una oportunidad de mejorar sus cualificaciones para su promoción profesional. Pero en este caso, y contrariamente a la tendencia de feminización general en estos estudios, la presencia masculina supera a la femenina. Así, en la Licenciatura de Ciencias del Trabajo, un 24,6 por ciento del alumnado masculino tiene 40 años y más, frente al 13,5 por ciento del alumnado femenino (INE, 2009), lo que sugiere la existencia de barreras que impiden o dificultan a las mujeres de generaciones mayores reengancharse a los estudios superiores en la misma medida que sus compañeros varones. En un escenario laboral fuertemente marcado por las desigualdades de género, alcanzar estudios superiores es especialmente importante para las mujeres ya que presentan tasas de paro y de precariedad laboral mucho más altas que los varones, por lo que el acceso a la Universidad representa para las mujeres nuevas oportunidades con vistas a superar su situación de vulnerabilidad en el mercado de trabajo (Sainz y González, 2008). En este contexto, mujeres ya adultas –esto es, con mayor edad a la convencional para seguir una carrera universitaria– pueden plantearse comenzar o regresar a los estudios superiores para incrementar sus oportunidades de entrada o promoción en el mercado laboral. Sin embargo, estas mujeres pueden enfrentarse a problemas derivados de las dificultades de conciliación entre vida personal, familiar y profesional que pueden obstaculizar tanto su acceso como su rendimiento académico. Frente al incremento de literatura sobre conciliación y corresponsabilidad en el ámbito laboral, son insuficientes los estudios que aborden esta cuestión en el terreno de la formación de personas adultas. Consideramos estos aspectos especialmente relevantes dentro del Espacio Europeo de Educación Superior y su modelo de universidad del aprendizaje donde, como señala Begoña Gross, el concepto de “estudiante” ha cambiado de forma notable: La universidad ya no sólo da formación inicial a jóvenes dedicados de forma exclusiva al estudio. En muchos casos, los estudiantes combinan su formación con el trabajo. También son cada vez más los adultos que acceden a las universidades como parte de su formación continuada. En definitiva, las necesidades del alumnado son muy variadas y no es fácil pensar en un perfil único de estudiante (Gross, 2007: 2). - 962 -
Esta situación plantea nuevos retos, no sólo desde el punto de vista de la calidad de la enseñanza sino también desde la perspectiva de la igualdad de oportunidades. Lo que requiere, en primer lugar, impulsar cambios sustanciales hacia el alumnado universitario, dotándolo tanto de las habilidades que exige la sociedad del conocimiento como de las capacidades profesionales para insertarse en el mundo laboral; y en segundo lugar, pero no menos importante, implicar diversas alternativas que tengan en cuenta los distintos estilos y formas de aprender así como los desiguales condicionantes que afectan al alumnado universitario. Y es este último ámbito en el que consideramos que esta investigación puede aportar claves de cara a conocer la realidad de una tipología de alumnado universitario así como las dificultades o facilidades que presentan en su trayectoria académica. Partiendo de este escenario, el objetivo de esta investigación es explorar los obstáculos y/o potencialidades que desde una perspectiva de género dificultan y/o facilitan el seguimiento de las asignaturas en función de la diversidad de perfiles y situaciones del alumnado presente en las aulas en relación a la edad y los roles laborales y familiares. Pretendemos mostrar de forma más concreta las diferencias entre sexos en interacción con la edad, en relación al rendimiento y abandono universitario dentro dos carreras socio-jurídicas, donde la presencia de alumnado mayor de treinta años es altamente significativa: Diplomatura de Gestión y Administración Pública y Licenciatura de Ciencias del Trabajo.. Nos interesa también mostrar las implicaciones que estas diferencias tienen desde el punto de la igualdad de género, así como de qué manera afectan a las expectativas y trayectorias académicas de mujeres y hombres. También profundizaremos, a través de esta misma mirada, en otros aspectos como la situación familiar y laboral del alumnado y los obstáculos o facilidades que ello supone, en el caso de mujeres y hombres, para el seguimiento de diferentes asignaturas. METODOLOGÍA Se desarrolló una estrategia metodológica multimodal, combinando el uso de la encuesta con el desarrollo de discusiones grupales en el aula como principales técnicas de producción de datos. Dentro de las titulaciones involucradas en este estudio –Diplomatura en Gestión y Administración Pública y Licenciatura en Ciencias del Trabajo– se han seleccionado dos asignaturas ubicadas en diferentes cursos (tercero y quinto curso) para abarcar una mayor diversidad de perfiles, experiencias sociales y académicas del alumnado matriculado y asistente en las mismas, y de esta forma observar las variaciones del impacto del género en el seguimiento, rendimiento y abandono escolar. De forma más concreta, las actuaciones desarrolladas han sido las siguientes: a. Elaboración y difusión de una encuesta al alumnado con el objetivo de indagar en los factores que propician y/o obstaculizan el seguimiento de la asignatura. En concreto, se diseñó un cuestionario específico para identificar los perfiles sociodemográficos y académicos del alumnado, así como las barreras y condiciones facilitadoras para el seguimiento y aprovechamiento de las asignaturas. Este cuestionario se aplicó a los grupos implicados en el proyecto durante el tiempo de clase1, recogiéndose un total de 95 cuestionarios: 58% correspondientes a la Diplomatura de Gestión y Administración Pública y un 42% de la Licenciatura de Ciencias del Trabajo. Estos cuestionarios se sometieron a revisión para descartar aquellos que estuvieran incompletos o recogieran incoherencias en su cumplimentación; para luego, volcar su contenido en una base de datos creada en SPSS 1 Al cumplimentarse en clase, una limitación de cobertura del estudio se refiere a aquéllos alumnos y alumnas que no asisten regularmente a clase, y que por tanto, pudieran experimentar dificultades específicas para el seguimiento de las asignaturas. - 963 -
15 para su explotación estadística. De la información extraída de la misma se realizaron análisis univariables y bivariables, y específicamente tablas de contingencia para estimar la influencia de la interacción del sexo con los grupos de edad en las variables consideradas como dependientes. b. Discusiones grupales en el aula con el objeto de explorar los discursos de alumnas y alumnos respecto a la influencia del género en el desarrollo de las asignaturas. Para ello, se diseñó un guión de cuestiones a debatir en el aula sobre las dificultades y facilidades que desde un enfoque de género pueden influir en el rendimiento académico (roles de género, estereotipos, división del trabajo y distribución de recursos económicos, sociales y de tiempo). El discurso fue organizado siguiendo la técnica DAFO (Debilidades/Amenazas/Fortalezas/Oportunidades). La metodología implementada se llevó a cabo a través de las siguientes actuaciones: 1. Presentación del tema de discusión al grupo en su conjunto. 2. Organización del aula en pequeños grupos de trabajo para la discusión de las cuestiones en función de diferentes perfiles en relación a su edad, situación familiar y laboral y distancia del centro de estudios. 3. Discusión plenaria a partir de las conclusiones obtenidas en cada grupo de trabajo para contrastar las convergencias y divergencias de diferentes perfiles de alumnado en relación a las dificultades y factores facilitadores para el seguimiento y rendimiento de las asignaturas. El discurso obtenido se interpretó desde una perspectiva de género, utilizándose como herramienta auxiliar un programa de análisis cualitativo, concretamente el Nudist-Vivo. INTERACCIÓN DE LAS DESIGUALDADES DE GÉNERO Y DE EDAD EN EL ACCESO Y PARTICIPACIÓN EN LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS Cuando el bosque no deja ver los árboles: ¿realmente podemos hablar de una feminización de los estudios universitarios? Tanto la literatura como los informes sobre educación superior enfatizan el proceso de creciente feminización de las carreras sociojurídicas. De hecho, si observamos los datos globales vemos cómo son cada vez más mujeres las que cursan este tipo de estudios. Sin embargo, si nos detenemos en las diferencias dentro del colectivo de mujeres y dentro del colectivo de hombres y concretamente en la interacción del género con otros factores de desigualdad, como la edad, la situación cambia sustancialmente. Así, en nuestro estudio, una primera aproximación al perfil del alumnado indicaba la sobrerrepresentación de las mujeres en las asignaturas objeto de análisis, en una proporción prácticamente de tres alumnas por cada alumno. Pero si realizamos la fotografía considerando junto al sexo la edad, observamos cómo conforme se incrementa la edad el “efecto feminización” comienza a diluirse y son más los varones los que participan de la enseñanza universitaria (gráfico 1). - 964 -
Gráfico 1. Distribución del alumnado universitario por sexo y grupo de edad en las asignaturas de Sociología de las titulaciones de Gestión y Administración Pública y Ciencias del Trabajo. 44,40% 25,90% 29,60% 67,60% 11,80% 20,60% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 20-26 27-36 37 y más Grupos de edad Hombre Mujer A este fenómeno se le puede denominar “efecto tijera”, si bien esta analogía ha sido aplicada a la progresiva disminución de la participación de las mujeres conforme se avanzaba en los niveles educativos e investigadores de la carrera universitaria. En nuestro caso, es la edad la que interactúa con el género provocando una reducción de la participación femenina en la enseñanza superior. Estas primeras reflexiones llevan a un replanteamiento del concepto tradicional de edad, si la pretensión es analizar hasta qué punto la edad, entendida no sólo como categoría biológica sino como dimensión social, supone un elemento clave en el acceso a la igualdad de oportunidades dentro del ámbito académico universitario en clave de género como es el caso que nos ocupa. Debiendo transitar hacia una nueva perspectiva en la que el mismo no se entienda exclusivamente en términos exclusivamente biológicos, sino desde un punto de vista multidimensional, en tanto que se vincula a diferentes posiciones sociales, roles, recursos y responsabilidades ligadas a las diferentes fases del ciclo vital que afectan de manera diferencial y desigual a mujeres y hombres. Responsabilidades domésticas, laborales y su relación con los estudios superiores Indagando en la situación laboral y familiar del alumnado objeto de estudio, observamos que esta heterogénea distribución de grupos de edad2, da lugar a diversas situaciones de convivencia que varían de un sexo a otro (tabla 1). Mientras que la gran mayoría de chicos y chicas menores de 27 años viven con su familia de origen o en los denominados “pisos de estudiantes”, en el grupo de estudiantes de 27 a 36 años, las mujeres (en mayor porcentaje) viven con su pareja y compañeros/as, y los hombres con su familia de origen o solos. Entre quienes tienen 37 años y más, destaca el porcentaje de hombres que viven con su pareja e hijos/as (familia nuclear tradicional: 87,5%), mientras que en el caso de las mujeres, las 2 La clasificación de estos grupos de edad se ha establecido en función de los roles familiares y laborales asociados. Así, por ejemplo, estimamos que hasta los 26 años podemos encontrar en la universidad una mayor proporción estudiantes a tiempo completo, mientras que entre los 27 y 36 años, se empiezan a incrementar las situaciones de responsabilidades laborales y familiares (especialmente de cuidado de niños/as) entre los 27 y 36 años. Fijamos los 37 años, la edad donde las cargas familiares de cuidado infantil pueden empezar a relajarse. - 965 -
situaciones son más diversas: la mitad de ellas vive con su pareja e hijos/as, un porcentaje significativo vive sola (21%), solo un 14,3% con su pareja, un 7,1% en hogares monomarentales y por último, con el mimos porcentaje que el anterior, un 7,1% son mujeres que continúan viviendo con sus progenitores. Tabla 1. Situación actual de convivencia del alumnado asistente según sexo y grupo de edad. Porcentajes. Situación de convivencia Hombres Mujeres 20-26 27-36 37+ Total 20-26 27-36 37+ Total Con familia de origen 58,3 28,6 -- 33,3 65,2 12,5 7,1 47,1 Con pareja (sin hijos/as) 8,3 14,3 -- 7,4 -- 50,0 14,3 8,8 Con pareja e hijos/as -- 14,3 87,5 29,6 -- -- 50,0 10,3 Solamente con mis hijos/as -- -- -- -- -- 7,1 1,5 Solo/a -- 28,6 12,5 11,1 -- -- 21,4 4,4 Con compañeros/as 33,3 14,3 -- 18,5 34,8 25,0 -- 26,5 Otra situación -- -- -- -- 12,5 -- 1,5 Total 100 100 100 100 100 100 100 100 A partir de estos datos ya empezamos a intuir que las formas familiares y de convivencia operan de forma diferencial en mujeres y hombres. El siguiente aspecto que nos preguntamos en estrecha relación a éste es si el hecho de vivir dentro de una misma estructura familiar afecta de forma distinta al hombre y la mujer. Esta situación ya ha sido constatada en otros ámbitos (ETAN, 2001), poniendo de manifiesto como el hecho de vivir dentro de una familia tradicional – sobre todo estar casado o viviendo en pareja– favorece en los varones el desarrollo de su carrera profesional y académica, mientras que la dificulta en el caso de las mujeres. De modo que las mujeres adultas “independientes” de responsabilidades familiares –ya sea como causa o consecuencia de sus elecciones profesionales– suelen estar sobrerrepresentadas en comparación con sus homólogos varones en los espacios laborales y educativos. Indagando en el peso que tienen las responsabilidades familiares y labores, observamos que el alumnado objeto de estudio, entre los menores de 27 años, tanto chicas como chicos la mayoría se dedican en exclusiva a los estudios, si bien entre las chicas es más frecuente la compatibilización de los estudios con tareas domésticas y de cuidado (tabla 3). Destaca entre los chicos de esta edad una mayor proporción de jóvenes que compatibilizan sus estudios con un empleo, en mayor medida que sus compañeras. Ambos colectivos señalan en los grupos de discusión que el contexto de crisis económica, la precariedad laboral, la alta competitividad y la falta de oportunidades son factores que no ayudan a encontrar la estabilidad laboral deseada tanto presente como futura, pero son las chicas las que destacan en mayor medida que los chicos, las dificultades de las mujeres para acceder al mercado laboral y la reticencia a trabajar en un empleo que suponga una carga añadida “a su jornada de trabajo doméstico y académico”. Es de reseñar el porcentaje pequeño de chicos jóvenes que afirman asumir tareas domésticas a diferencia de las chicas pero resulta aún más significativo en comparación con sus compañeros más mayores, que muestran una total desafección por este tipo de actividades. - 966 -
Tabla 2. Compatibilidad de los estudios con otras actividades según sexo y grupo de edad. Porcentajes. Situación de convivencia Hombres Mujeres 20-26 27-36 37+ Total 20-26 27-36 37+ Total No, me dedico de forma exclusiva a los estudios 41,7 -- -- 18,5 47,8 25,0 -- 35,3 Sí, con un empleo a tiempo completo 8,3 71,4 100 51,9 2,2 12,5 78,6 19,1 Sí, con un empleo eventual/tiempo parcial 41,7 28,6 -- 25,9 32,6 25,0 14,3 27,9 Sí, con tareas domésticas/cuidado 8,3 -- -- 3,7 15,2 25,0 7,1 14,7 Sí, con tareas voluntarias (asociaciones, ONG's) -- -- -- -- -- 12,5 -- 1,5 Ns/nc -- -- -- -- 2,2 -- -- 1,5 Total 100 100 100 100 100 100 100 100 Entre las mujeres, en general observamos una mayor carga de responsabilidades domesticas y cuidado especialmente en el grupo de edad central. Es en este grupo de edad, donde también se da una significativa diferencia respecto a los varones, ya que casi un cuarto de ellas se dedica de forma exclusiva a los estudios, mientras que la totalidad de sus compañeros de esta edad compatibilizan sus estudios con un empleo, la mayoría a tiempo completo. Los datos no nos indican si esta divergencia puede ser resultado bien de la vulnerabilidad de las mujeres en el mercado laboral, bien del tipo de apuestas educativas femeninas. En el grupo de edad mayor de 37 años, resalta entre las mujeres una disminución de las responsabilidades familiares y un aumento de las laborales. Como vemos, afrontar los estudios universitarios está marcado tanto por el género como por el ciclo vital, fuertemente unido a los roles familiares y laborales, de manera que mientras entre las mujeres, las mayores dificultades de compatibilización de los estudios derivan de las tareas domésticas y de cuidado, entre los varones éstas se asocian a su participación en el mercado laboral. Esta valoración también se observa las discusiones grupales encontrando discursos más abundantes entre las mujeres en relación a las dificultades articuladas por su doble condición de mujer estudiante y cuidadora del hogar que por su valoración como trabajadoras. Y, sin embargo, encontramos muchos más discursos entre los hombres al hablar de dificultades en su rol como trabajadores que como cuidadores del hogar. Lo que indica la organización familiar impacta de forma diferencial según el género en el seguimiento de los estudios universitarios, encontrando éstas últimas más dificultades a la hora de la conciliación con su carrera académica por la distribución desigual de las tareas que se produce dentro del hogar. Esta diferente presencia de los sexos en el espacio doméstico y laboral, condiciona los beneficios que unas y otros obtendrán a medio y largo plazo de sus inversiones educativas. De manera que mientras para los varones puede ser una vía de desarrollo y ascenso profesional en un espacio donde ya están ubicados, para las mujeres su trayectoria educativa puede suponer una plataforma de entrada al mercado laboral o de mejora de sus condiciones laborales, muchas veces precarias. Así, uno de los motivos principales señalados por las mujeres de la muestra para emprender estudios universitarios, después de mejorar sus conocimientos y competencias profesionales (95,4%), es conseguir un empleo relacionado con los estudios (86,4%). En cambio entre los varones, este motivo sólo afecta a cuatro de cada diez, enfocando los estudios hacia la promoción laboral, sobre todo los de mayor edad (58,3%). - 967 -
Tabla 3. Motivos para emprender estudios universitarios, según sexo y grupo de edad. Porcentaje de quienes los valoran como importantes y muy importantes. Motivos para los estudios Hombres Mujeres 20- 26 27- 36 37+ Total 20- 26 27- 36 37+ Total Mejorar mis conocimientos y competencias profesionales 91,6 42,9 100 81,4 93,2 100 100 95,4 Conseguir un empleo relacionado con los estudios 41,6 57,2 25 40,7 95,6 85,7 57,1 86,4 Promoción laboral (desde el empleo actual) 30 66,7 87,5 58,3 46,2 85,7 76,9 57,6 Total 100 100 100 100 100 100 100 100 En resumen, como vemos, afrontar los estudios universitarios está marcado tanto por el género como por el ciclo vital, fuertemente unido a los roles familiares y laborales, de manera que mientras entre las mujeres las mayores dificultades de compatibilización de los estudios derivan de las tareas domésticas y de cuidado, entre los varones éstas se asocian a su participación en el mercado laboral. De hecho, este dato nos conforma que a pesar de los esfuerzos normativos y sociales por conciliar vida laboral y familiar, “nuestra cultura sigue impregnada de una serie de significados de género que derivan de un elenco de obstáculos y barreras tanto externas (estructurales, sociales, etc.) como internas (resistencias, miedos, suspicacias, etc.) para las mujeres” (Jiménez Cortés, 2004: 450) que tiene un impacto directo en las oportunidades o limitaciones dentro de la trayectoria académica de las mujeres y especialmente de las mayores de 30 años en el ámbito universitario. Tal como señala Constanza Tobío (2005), el cuidado de los hijos, especialmente cuando están enfermos, la falta de coordinación entre el horario escolar con el laboral o la falta de ayuda por parte de la pareja son los principales problemas que identifican las mujeres para la conciliación de su vida laboral y familiar pero es también desde este rol principal desde el que las mujeres identifican sus problemas de conciliación con el ámbito universitario, priorizando su adscripción como cuidadoras en relación a la organización de su tiempo y actividad entre otras posibles identidades. También hemos observado en las discusiones grupales, discursos más abundantes entre las mujeres en relación a las dificultades que supone seguir sus estudios universitarios por su doble condición de mujer estudiante y cuidadora del hogar que por su valoración como trabajadoras. Por el contrario, encontramos muchos más discursos entre los hombres al hablar de dificultades en su rol como trabajadores que como cuidadores del hogar. Esto nos indica que la organización familiar impacta de forma diferencial según el género en el seguimiento de los estudios universitarios, encontrando las mujeres más dificultades a la hora de la conciliación con su carrera académica por la distribución desigual de las tareas que se produce dentro del hogar. Dificultades para la utilización de los recursos de aprendizaje En general, es en los grupos de edad mayores donde se concentran las mayores dificultades para la realización de las diferentes actividades y uso de recursos relacionados con los estudios universitarios (ver gráfico 2). Concretamente, son aquellas actividades relativas a la asistencia a clase y las ligadas al estudio como la preparación de contenidos y realización de tareas las que presentan mayor dificultad, especialmente de forma creciente a medida que la edad aumenta. Por el contrario, es la utilización de los recursos de la enseñanza virtual la que presenta menos dificultades en el alumnado. - 968 -
Gráfico 2. Grado de dificultad para seguir diferentes actividades de la Enseñanza Universitaria según y grupo de edad. Medias en una escala de 1 (ninguna dificultad) a 5 (total dificultad) Los datos ofrecidos por el gráfico concuerdan con los hallados en los discursos recogidos en las discusiones grupales desarrolladas en el aula. El uso de la plataforma virtual es considerado por el alumnado como una ventaja y un factor positivo para el seguimiento de las asignaturas, indistintamente del sexo y la edad. Se le considera una forma rápida y accesible para disponer del material docente antes de comenzar la clase, además de ser un medio de información de las noticias y novedades, facilitando un mejor seguimiento y aprendizaje de la asignatura. Especialmente este último aspecto es considerado de forma muy positiva para el alumnado que encuentra más dificultades en relación a la asistencia a clase, que es el grupo de mujeres y hombres mayores de 30 años que compatibilizan los estudios con un trabajo. Este grupo considera que las exigencias de presencialidad desde la implementación del Plan Bolonia supone un esfuerzo añadido a la frecuente dificultad que encuentran para compatibilizar sus horarios académicos y laborales. Muchos autores (Ramírez Jiménez et al., 2009; Tejedor y Valcárcel, 1996) ya señalan las ventajas que aportan las nuevas tecnologías en la enseñanza universitaria, por ejemplo en la adaptación del contenido a las necesidades de cada grupo de individuos, la mayor implicación y participación del alumnado en los procesos educativos, la individualización de la enseñanza o la asunción de responsabilidades por parte del estudiante en su propio proceso de aprendizaje. Todo ello junto con la valoración del alumnado encuestado pone en valor este tipo de herramientas educativas frente a otras más tradicionales, especialmente si, como estamos observando, supone un factor determinante en la conciliación del ámbito formativo-laboral y personal. Explorando las principales barreras que pueden dificultar el aprovechamiento de los estudios universitarios, observamos como todos los grupos de edad, tanto hombres como mujeres señalan la importancia que tienen las responsabilidades familiares para un adecuado seguimiento de las asignaturas pero le otorgan más o menos significatividad en interacción con el sexo y la edad. Así las chicas menores de 30 años sin cargas familiares destacan que la ausencia de “responsabilidades” les da más tiempo para el estudio, lo que repercute en una mayor concentración, más libertad en sus acciones e incluso en una mayor estabilidad emocional. El grupo de jóvenes varones menores de 30 años sin responsabilidades familiares cree que este hecho además de generar una mayor disponibilidad de tiempo para estudiar facilita de forma determinante la búsqueda de trabajo, al no tener que priorizar la elección de un 1,0 2,0 3,0 4,0 5,0 20 - 26 27 - 36 37+ 20 - 26 27 - 36 37+ Hombr e Mujer Utilización enseñanza virtual Estudio y preparación contenidos asignatura Realización de actividades y tareas Consulta en tutorías Asistencia a clases prácticas Asistencia a clases teóricas - 969 -