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La fractura de la innovación en la igualdad de género

Contreras Medina, Fernando Ramón

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Observatorio (OBS*) Journal, vol.4 - nº1 (2010), 161-183 1646-5954/ERC123483/2010 161 Copyright © 2010 (Fernando Contreras). Licensed under the Creative Commons Attribution Noncommercial No Derivatives (by-nc-nd). Available at http://obs.obercom.pt. La fractura de la innovación en la igualdad de género The fracture of innovation in Gender Equality Fernando Contreras, Universidad de Sevilla Resumen Habitualmente, la segunda brecha digital está siendo desarrollada desde una perspectiva teórica de limitado alcance, que podría enriquecerse con las reflexiones sobre la innovación tecnológica en el marco de los estudios de género. Este trabajo da a conocer tales reflexiones, enfatizando su aplicación al ámbito de la comunicación social a través de una mirada sobre el conflicto cienciatecnología-mujer donde desempeñan un papel clave las nociones de diferencia, identidad, igualdad, representación y cultura. Nuestro objetivo concreto es explorar las posibilidades de articular teoría social y teoría de la comunicación, el género y los límites de la apropiación tecnológica, de la difusión tecnológica y de la inclusión electrónica en la Sociedad de la Información, así como el papel de la discriminación sexual como rasgo no sólo inevitable, sino constitutivo del proceso de implementación de las nuevas tecnologías de la comunicación. Palabras Claves: Género, e-Inclusion , Comunicación, Consumo, Cibersociedad. Abstract Usually, the second digital gap is being developed from a theoretical perspective of limited extent that would be able to enrich with reflections on the technological innovation within the framework of gender studies. This work announces such reflections, emphasizing his application to the field of the social communication through a gaze on the conflict science-technology-woman where they carry out a key role difference notions, identity, equality, representation and culture. Our specific objective is to explore possibilities of joint social and theory of the communication, the gender and the limits of the technological appropriation, of the technological dissemination and the e-inclusion in the Information Society, as well as the paper of the sexual discrimination as a trait not only inevitable, but constitutive of the implementation process of new technologies of the communication Keywords: Gender, e-Inclusion, Communication, Consumption, Cybersociety. 1. Introducción: La presencia de la mujer alrededor de la innovación. Este estudio trata de explicar la posible relación social entre la innovación tecnológica y los estudios de género. Para ello, partiremos de una misión asumida por la política social europea: la lucha contra el techo de cristal en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Esta disputa surgió de las circunstancias que rodeaban el arranque de la Sociedad de la Información. Las condiciones de las mujeres en la aproximación al ámbito de las tecnologías eran desiguales, no sólo aquí, sino también en más lugares del mundo. La premisa inicial de la que parte este artículo está fundamentado en los textos feministas de Haraway, Wajcman, Butler y otras pensadoras contemporáneas: la innovación tecnológica siempre ha estado bajo el dominio masculino. Existen otras relaciones de las tecnologías y la mujer: la conquista del poder en la dirección de empresas Fernando Contreras Observatorio (OBS*) Journal, (2010) 162 TICs (eempowerment ), el teletrabajo, la teleformación, la asistencia de las TICs al entorno familiar, el liderazgo femenino o también igual de importante, la descripción de la e-inclusión (la relación de la tecnología con las experiencias, las habilidades, la comunicación o la información). Sin embargo, hemos decidido trabajar sobre la idea de innovación que consideramos el comienzo de este camino a la Sociedad Tecnológica. Llamamos innovación al descubrimiento tecnológico que la sociedad sopesa si es conveniente implementar entre sus individuos para el desarrollo social, económico, político y cultural de la comunidad (Libecap Bradford, 2009; Harrison Cheltenham, 2008). Toda innovación social, política o tecnológica se basa en una campaña de comunicación que informa a la opinión pública. La información transmitida cumple, como veremos más adelante con más detalles, una función persuasiva para afianzar el éxito. La Sociedad de la Información se desarrolló inicialmente en un espacio público dominado por el espíritu patriarcal. En la esfera de las tecnologías de la información y de la comunicación y la innovación, la presencia de la mujer era escasa y la poca existente, no ejercía poder sobre los cambios. No sostendremos que la actual Sociedad de la Información es una sociedad desigual en Europa. Las nuevas generaciones se incorporan en las mismas condiciones. No obstante, existe un salto pronunciado con las generaciones anteriores. En este estudio, pretendemos mostrar la causa. Con las tecnologías nos viene algo dado desde fuera. El propio objeto técnico es portador de ideología, de cultura tecnológica, y por tanto, de hábitos (de prácticas) de vida, si entendemos la cultura en su sentido más amplio. Para comprender la hipótesis de partida debemos explicar el fenómeno de implementación de las tecnologías en las sociedades: ¿Cómo introducimos las tecnologías de la comunicación (el ordenador, la telefonía móvil, Internet, la cultura del videojuego, Televisión Digital Terrestre (TDT), cámaras digitales, Personal Digital Assistant (PDA), Global Positioning System , etc.) en nuestra comunidad? La primera aplicación de la tecnología Internet la encuentra la industria militar. Es ya bien conocido como la red ARPANET ( Advanced Research Projects Agency Network , 1965) tras varias transformaciones y la adhesión al proyecto de las empresas privadas torna esta red de ordenadores en una red comercial que conocemos por INTERNET. Curiosamente una tecnología parecida llamada MINITEL (1982) se utilizó en Francia, pero el gobierno decidió finalmente no invertir en ella, ya que la ciudadanía sólo la utilizaba para contactos entre particulares. Al principio de su desarrollo estuvieron Poste y Téléphone et Télécommunications. Fue Jean Louis Fourtanier quien descubrió la auténtica clave del negocio con MINITEL, un videotexto que más tarde adoptó el sistema operativo UNIX, más flexible y que permitía la comunicación en tiempo real. Tanto MINITEL como INTERNET triunfaron porque fundaron los mercados populares telemáticos que ofrecían interacción en tiempo real entre las personas. Observatorio (OBS*) Journal, (2010) Fernando Contreras 163 Esta es la clave para comprender el éxito de la Sociedad de la Información: la interacción masiva entre personas. Mientras que los medios masivos frenaban técnicamente las redes de comunicación cuando se refería a la televisión, las redes de ordenadores abrían un panorama nuevo de conectividad entre personas y de libertad, esquivando la custodia de las empresas mediáticas (McLuhan y Powers, 1995). 2. Cuestiones de la investigación e hipótesis: La brecha digital El modelo de comunicación directa que conseguimos con las redes digitales ha sido muy relevante durante esta última década. La tecnología móvil e Internet han abierto nuevas formas de redes sociales, más que otras tecnologías de la comunicación (el teléfono, el telégrafo, el fax). El teléfono móvil e Internet han experimentado un cambio curioso, de una tecnología de la comunicación (web 1.0) ha transmutado a una tecnología de medios de comunicación con la aparición de las redes sociales conectadas a través del ciberespacio (web 2.0). Estas mismas redes han formalizado nuevos escenarios para los estudios sociales sobre igualdad. En términos generales, la primera brecha digital consistió en las limitaciones de acceso a las tecnologías de la comunicación (la informática, las telecomunicaciones o las industrias de contenidos digitales). La sociedad se dividió en grupos que no gozaban de las mismas condiciones para acceder a contenidos de calidad o que se diferenciaban por niveles distintos de alfabetización o formación tecnológica (Wresh, 1996; Norris, 2001; Compaine, 2001). La brecha digital es un concepto que surge precisamente de la preocupación de nuestras comunidades por el acceso de las minorías y los rezagados al espacio público digital. Las categorías utilizadas para la brecha digital son la raza, la etnia, la religión, la clase social, la orientación sexual y el sexo. La brecha digital alcanzó a las mujeres y su incorporación a la Sociedad de la Información se caracteriza entre otras razones (Castaño, 2008):  Los empresarios retrasan la incorporación de la mujer al sector TIC, porque piensan de ellas que dan prioridad a la maternidad, a las relaciones y a la vida privada.  Existen barreras (visibles e invisibles) que dificultan todavía el acceso a las mujeres a los puestos de poder y responsabilidad en las cúpulas directivas de las empresas del sector TIC (los estudiosos anglosajones denominan a este fenómeno social, empowerment ).  Las tecnologías y la flexibilidad horaria se percibe en algunos sectores profesionales de mujeres como un medio abusivo que les aumenta la carga laboral y el control por parte de las empresas.  Existe todavía una carencia en determinados segmentos de mujeres por edad de educación digital y formación en habilidades y competencias tecnológicas. Fernando Contreras Observatorio (OBS*) Journal, (2010) 164  No ha desaparecido el estereotipo de tecnofobia femenina que pone en desventaja a la mujer, ya que se le supone una actitud pasiva y poco hábil frente a las tecnologías.  Los resultados arrojados por los estudios cuantitativos y cualitativos demuestran la presencia de una segunda brecha digital muy superior entre hombres y mujeres a través del grado de einclusión (Martín en Castaño, 2008: 133-154).  Tenemos una brecha de usos . Los hombres usan las TICs para el comercio, la banca o los servicios relacionados con el ocio. Las mujeres buscan servicios relacionados con el bienestar social como es la formación, empleo o información sobre la salud. 2.1. El patriarcado tecnológico desde el orden empresarial La morfología de la tecnología ha sido (y pensamos que todavía lo es) discriminatoria. La Sociedad de la Información se basa en la creación de las redes digitales (redes de móviles, redes satelitales, redes de cable o Internet) cuyo origen son las grandes empresas transnacionales. Fueron los intereses privados los que pusieron la base del cambio hacia una tecnificación de la sociedad occidental. Este pequeño grupo de empresas buscaban una tecnología que les permitiera actuar en tres direcciones: a) la creación de un mercado universal, b) un contexto global desajustado, c) y una lógica de producción mundial seleccionada por su rentabilidad y conveniencia. Las empresas transnacionales son entidades privadas que aumentan el poder de control sobre las decisiones tecnológicas, distribución de bienes, beneficios, recursos y riquezas. Así pues, nuestras instituciones europeas, nacionales y autonómicas tras reuniones internacionales (Informe Bangemann, Libro Blanco, Libro Verde, Cumbre de Lisboa, E-Europa, etc.) asumen la custodia del desarrollo de la nueva Sociedad Digital. Las corporaciones privadas diseñan proyectos internacionales y nacionales que pueden acabar con la independencia de las naciones. Sólo la dependencia de infraestructuras de comunicación de propietarios privados y extranjeros es un problema de autonomía, pero si además le sumamos que las mismas empresas concentran no solo los canales de información, sino que controlan también la producción de los bienes culturales y los nuevos servicios digitales, entonces la independencia de las naciones europeas corre un serio riesgo cultural. La producción y difusión de contenidos culturales supone además el control del entorno simbólico que rodea a los ciudadanos. Ese entorno simbólico es la base de la cohesión social, de la cultura autónoma de la identidad, de la tolerancia y del respeto a la diversidad y al pluralismo. Pese a este gran esfuerzo por conseguir una sociedad más igualitaria desde el comienzo de la Sociedad de la Información, existen todavía huecos en su organización y diseño que provocan situaciones desiguales. A continuación vamos a mostrar algunas desigualdades en la relación entre tecnología y género a través de los estudios culturales de los medios. Queremos llamar la atención sobre el proceso de implementación de Observatorio (OBS*) Journal, (2010) Fernando Contreras 165 una tecnología nueva en la sociedad. Esa resistencia que se da frente al dominio extranjero, evitando el imperialismo tecnológico de las grandes corporaciones, no existe para el espíritu patriarcal que se presagia detrás de las nuevas tecnologías (Schiller, 1996). Básicamente, expondremos que la irrupción de una nueva tecnología se confía más a la población masculina para su éxito comercial e industrial frente a las posibilidades que tendría con la población femenina. Y que en numerosas ocasiones, se abusa de los estereotipos femeninos para el éxito de los objetos técnicos puestos en el mercado. 3. Argumentos de una segunda brecha digital: La discriminación en la orientación de la innovación tecnológica. La historia cultural de las tecnologías es una historia de segregación, ya que la mujer ha sido separada de la ciencia, la tecnología y de los centros de investigación. La epistemología, y más tarde, la historia del conocimiento y de la ciencia, ha sido controlado por el hombre (Haraway, 1991). El avance de la ciencia occidental es también la imposición de un pensamiento científico masculino con características propias y distintas al pensamiento científico femenino que emerge en estas últimas décadas. Sobre esto, las primeras reivindicaciones se remontan a los aires de libertad que abrió la Ilustración cuando las mujeres exigían por primera vez el derecho a la educación y al espacio político. El desarrollo de la informática y de las telecomunicaciones que dieron origen a la sociedad telemática fue casi exclusivamente masculino. No conocemos científicas e investigadoras que hayan participado de esta segunda revolución, creando e innovando para consolidar la era electrónica. No obstante, la mujer fue un factor decisivo en el avance de la tecnología de la comunicación, asumiendo el desarrollo electrónico a través de una tecnología doméstica que facilitaba la tarea asignada a su rol de subalterna. No solo bastaba con el descubrimiento de la emisión de señales hertzianas por el aire, sino que fue necesario inventar la empresa radiofónica y crear el hábito de escuchar la radio. La mujer quedó reducida a esa etapa final del consumo de la cultura mediática. Se omitió su presencia en los procesos de innovación científica y tecnológica, pero se hizo necesaria en la etapa de consolidación del objeto técnico. 3.1. Modelos de implementación de las tecnologías de la comunicación La implementación de las tecnologías obedece a varios modelos. Como veremos, todos los modelos están orientados hacia una finalidad concreta. Cuando la innovación tecnológica inventa un objeto técnico, debemos anunciar su existencia a la comunidad. Es un proceso de comunicación por el que la tecnología llega a la sociedad y después de la interacción objeto-individuo aparecen nuevos sentidos y significados. Las empresas e instituciones experimentan una adaptación al nuevo contexto y esto transforma la cultura, Fernando Contreras Observatorio (OBS*) Journal, (2010) 166 creando a su vez, nuevas expectativas y demandas sociales que incentivarán otra vez a la innovación. Edison trabajaba en un aparato para corregir la sordera de su esposa, y acabó diseñando el fonógrafo. El fonógrafo se transforma en el tocadiscos en su interacción social. Las empresas crean la industria discográfica que rápidamente se integra a la cultura popular. El disco de vinilo crea otra expectativa técnica y aparece en el mercado el disco compacto, completando el ciclo. Recordando los modelos más conocidos, podemos explicar las siguientes líneas de actuación sobre la sociedad frente a la aparición de los nuevos objetos técnicos: a) El modelo del finalismo tecnológico explica que los objetos nuevos tecnológicos aparecen espontáneamente y que nunca cubren vacíos de la demanda social. No existen etapas con desfase entre una tecnología y otra. Según esto, el teléfono móvil respondería a una demanda creciente de “comunicaciones” profesionales en todo tiempo y en todo lugar. b) El modelo de efecto (Jouët, 1993) afirma que la aparición de los objetos técnicos no es un fenómeno neutro. Cuando son integrados en la cultura introducen una racionalidad práctica. Los problemas humanos se convierten en problemas técnicos, que se resuelven con soluciones técnicas. c) El modelo difusionista (Roger, 1963) expone que la innovación tecnológica es implantada en la comunidad tras informar a sus miembros. Su éxito dependerá en todo momento de las expectativas y valores del sistema social. Para Roger, el proceso de comunicación se divide en las siguientes fases: 1. Información. Es la transmisión de los datos técnicos y su funcionamiento. 2. Persuasión. Consiste en convencer sobre la importancia de su uso. 3. Decisión. Es la fase de adquisición del objeto técnico y asumir el coste. 4. Aplicación. El usuario debe comprender el funcionamiento de la tecnología. 5. Confirmación. El usuario incorpora a su orden cotidiano y el objeto se hace necesario. Además la conducta de los miembros del sistema social también es asumida por categorías: los innovadores, los adoptadores precoces, la mayoría precoz, la mayoría tardía y los rezagados. d) El modelo de traducción (Callon y Latour, 1985) afirma que los modelos anteriores no obedecen al orden real. Para que una innovación tecnológica se implemente en la comunidad se requiere de una red en la que los innovadores informan a sus interlocutores sobre las aportaciones de las nuevas técnicas. Patrice Flichy es incluso más crítico, y basa el éxito de la tecnología en las estrategias de mercado y en las decepciones financieras e industriales para entender los movimientos de la innovación. Observatorio (OBS*) Journal, (2010) Fernando Contreras 167 Con esta breve descripción de modelos de implementación de las tecnologías, muestra que existe una etapa de comunicación sobre las infraestructuras y dispositivos tecnológicos para que haya una transformación de la sociedad, pero además tiene que darse un plan de comunicación sobre los nuevos contenidos y servicios que ofrece el nuevo injerto tecnológico. 4. La igualdad de género en la implementación de innovaciones Volviendo al núcleo de lo que nos ocupa, ¿existe una relación igualitaria entre hombres y mujeres en esta etapa comunicativa de implementación de la innovación tecnológica y de la transformación de la Sociedad Industrial a la Sociedad de la Información? La difusión de la innovación utilizaba en algunas ocasiones los estereotipos discriminatorios y roles sexistas, sólo para asegurar el éxito del proceso de aceptación y obtener además resultados beneficiosos para la industria de la comunicación. Como ya demostró el informe ARESTE (Comunidad Europea, 2003), la informática comenzó a enseñarse orientando la educación casi exclusivamente a la población masculina. Las primeras consolas de videojuegos fueron gameboys, más tarde aparecerían las gamegirls, con juegos más apropiados al público femenino. Los ordenadores fueron utilizados inicialmente más por científicos que por mujeres de ciencia en España. Esta desigualdad ha cambiado bajo la denuncia social de los colectivos e instituciones que han luchado contra la discriminación sexista. Desde una mirada retrospectiva comprendemos la defectuosa apertura de la innovación a la mujer y los errores cometidos. El género fue una categoría de la brecha digital en Europa. Ahora ya no lo es tanto, como lo demuestran algunos informes publicados (Red2Red Consultores, 2008; Castaño, C. / Martín, J. / Vázquez, S. /Añino, S., 2009; Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2008). Lo fue porque las mujeres quedaron aisladas de la etapa de información de las aportaciones novedosas de la tecnología. Y también porque fueron informadas bajo un orden patriarcal que esperaba de ellas un comportamiento y una conducta adecuada a su estado de desigualdad frente a la investigación y la ciencia. Las tecnologías fueron implementadas bajo la discriminación sexual. De hecho, los siguientes planes políticos orientados a los rezagados incorporaban a las minorías (raza, etnia, creencia, religión) e incluía también a las mujeres. Esta situación fue una consecuencia de los planes de implementación. Las tecnologías debían incorporarse de acuerdo al tejido productivo de las regiones. Esto descubrió que las mujeres no tenían presencia en estos escenarios, o bien, su presencia era insignificante para este plan de información. La tecnología actuaba como una sustancia reveladora en el proceso fotográfico. La imagen de la mujer aparecía siempre que estuviese presente en ese tejido productivo. Es decir, que la tecnología no podía Fernando Contreras Observatorio (OBS*) Journal, (2010) 168 orientarse a la mujer si ella no estaba presente en determinados sectores productivos de la sociedad. En España, es una realidad muy sólida que pesa sobre las instituciones sociales y sobre los planes políticos. La mujer se incorpora tarde a la Sociedad de la Información, porque su presencia en los sectores productivos ya es escasa. El entorno familiar es el escenario de la mujer. Las tecnologías de la información que incorporan la innovación orientada a este espacio son las únicas accesibles a la mujer. En un pasado no muy lejano, las estadísticas registraban un consumo de telefonía móvil en España que remarcaba la división del trabajo entre el hombre que lo utilizaba para actividades profesionales y la mujer lo empleaba más, para la comunicación de la familia (véase el informe de la telefonía móvil en España publicado por la Fundación Airtel / Fundación Encuentro, 1999). Para los hombres, la telefonía móvil supone un “ahorro de tiempo”, lo cual hace pensar su utilidad es fundamental en el ámbito laboral. En cambio, para la mujer supone una comodidad que facilitan las tareas domésticas que nunca acaban. Pese a este desfase de la mujer en el mercado laboral, las corporaciones tecnológicas ven varios segmentos de mercado de los que nadie se ocupa inicialmente, pero que pronto serán conquistados por las nuevas estrategias de marketing. Así surgen las grandes campañas comerciales de teléfono móvil dirigidas a otro sector minoritario de la población como son los inmigrantes. Las grandes empresas de la comunicación buscan los grupos rezagados a la Sociedad de la Información. Las mujeres están incluidas en estos planes de ampliación del mercado, según parece interpretarse de la comunicación publicitaria del momento. El Informe del Observatorio de E-Igualdad (Castaño, Martín, Vázquez, Añino, 2007) reconoce que el problema radica en la división del trabajo en la vida doméstica y en la falta de cooperación y entendimiento que acaba repercutiendo en los usos desiguales de las tecnologías. Para ello, curiosamente la tecnología experimenta a través de las estrategias de mercado una identificación sexual. Ahora las tecnologías tienen sexo a través del diseño, la imagen pública y su funcionalidad. 5. La representación femenina de la innovación tecnológica. Para las empresas tecnológicas, la mujer arrastraba el obstáculo de su exclusión clara de las profesiones y trabajos de carácter técnico. Debido a una marginación antigua en su tipo de socialización, en sus empleos y en su educación, era complicada su introducción en la nueva sociedad tecnificada. No estaba preparada, ni formada para comprender el trabajo con los nuevos instrumentos. Precisamente, una reivindicación feminista antigua ha consistido en la conquista del espacio público: la presencia de la mujer en la educación, en las decisiones políticas, en la investigación y en la ciencia y en las instituciones sociales. Sólo ligeramente las estadísticas (véase las encuestas realizadas en el pasado por la Observatorio (OBS*) Journal, (2010) Fernando Contreras 169 Fundación Encuentro) demostraban que la mujer empleaba más el móvil como instrumento de seguridad y control de los miembros de la familia (es decir, en el espacio privado). Sin embargo, estas ligeras diferencias muestran a la mujer con mayor responsabilidad que el hombre en el entorno familiar. ¿Qué demostraba esto? Que en la interacción social del objeto técnico, dependiendo del sexo, el teléfono móvil adquiría otras funciones distintas que la sencilla demanda de los profesionales por estar comunicados en todos los lugares y a cualquier momento. El teléfono móvil se feminizaba y ayudaba a través de la responsabilidad de la mujer a sus tareas eternas. Ahora funcionaba también como localizador de los miembros de la familia y permitía el control de los hijos. Además la mujer ostenta otra función familiar importante. Normalmente, ordena la economía de la casa y realiza la mayoría de las compras de los productos necesarios para la vida diaria. El teléfono móvil adquiere otros valores estratégicos. Teniendo el perfil, la identidad y los gustos de las personas se convierte en el soporte de la llamada publicidad móvil. Mediante Short Message Service (SMS), las personas reciben mensajes publicitarios directos y personales (Aguado y Martínez, 2008). Las continuas campañas de promoción de tonos hacen también referencia a esta feminización de la tecnología a través del consumo. Ponerle determinados tonos a nuestro móvil viene determinado por las preferencias musicales que el mercado lanza concretamente para el público adolescente femenino. También lo utiliza para el público masculino, la industria de los móviles también comercializan tonos que solo consumirían los hombres, pero esto finalmente demuestra que estamos “sexualizando” las tecnologías a través de su consumo. La innovación tecnológica sólo puede acabar implementándose en la sociedad como bien contemplan los diversos informes europeos sobre la Sociedad de la Información, si a continuación de las infraestructuras, surge el mismo espíritu innovador en la industria de los contenidos y servicios. Y es exactamente en esta fase de creación de productos y servicios en la que nos encontramos, donde ahora podemos observar diferencias de género y de nuevo, la reproducción de antiguos estereotipos discriminatorios y roles desiguales. No podemos obviar las pequeñas formas de expresión que están apareciendo con los nuevos medios. A nadie se le habrá escapado, los estereotipos de mujer y de belleza que se reproducen en la publicidad de los objetos tecnológicos (los mismos salvapantallas de los móviles que reproducen a mujeres exuberantes); todo un repertorio completo de imágenes que construyen una identidad de la mujer para el público masculino lejos de la realidad. La industria de los contenidos y de los servicios, necesaria para el desarrollo de la industria de las infraestructuras, se sirve todavía de los execrables recursos discriminatorios. Las nuevas tecnologías de la información y de comunicación son tecnologías de una cultura visual dominante. La industria pornográfica ha experimentado un cambio radical. Mientras que la producción de Fernando Contreras Observatorio (OBS*) Journal, (2010) 176 mayor a los efectos sociales de la innovación provenga de esa tensión que la dominación masculina crea respecto al espacio público. El control del acceso de la mujer a los escenarios tecnológicos, a su visibilidad pública y a la manipulación psicológica y social de sus aspiraciones, metas y valores en este ámbito. La socialización de la ciencia mal entendida ha impedido que las mujeres puedan volcar su dedicación plena al estudio y la investigación. 8. Conclusiones . La innovación tecnológica está asentada sobre un basamento cultural llamado patriarcado que origina cambios discriminatorios sobre la mujer. Cada vez que la sociedad introduce una innovación tecnológica, el sentido común se tambalea, y como hemos querido mostrar, en ese movimiento emerge de nuevo las viejas formas del dominio masculino. Tanto en el desarrollo tecnológico de las sociedades primitivas, como en una etapa industrial y finalmente, en la sociedad digital, la exclusión de la mujer siempre ha sido un común denominador. Su participación ha sido escasa, casi nula. En la Ilustración, las voces de las primeras feministas reclamaban su derecho a la formación, a ocupar el espacio público de la educación, de la ciencia y de la vida política e institucional. En la NeoIlustración , si se me permite esta denominación, la mujer denuncia la creación de una segunda brecha digital, en la que vuelve a reivindicar lo mismo: a) acceso a la alfabetización digital; b) acceso al espacio público electrónico formado por las redes; c) acceso a la vida política e institucional ocupando cargos de relevancia que le ofrezca el suficiente poder para cambiar también el mundo digital bajo su perspectiva. Es demasiado tarde para deshacer nuestras equivocaciones, pero siempre estamos a tiempo de construir una sociedad más rica, plural y abierta si entendemos cuales son los reductos últimos del patriarcado en nuestra avanzada sociedad. Hemos de aceptar que las tecnologías siempre han integrado el sistema patriarcal para el dominio de la naturaleza y el control de las mujeres. La tecnología ha controlado el cuerpo de la mujer (desde la maternidad al modelado de su belleza), y también la mente, evitando que acceda a las fuentes del conocimiento (imprenta, prensa, internet o cualquier otro medio de información). Debido a la división del trabajo que reduce a la mujer a las tareas familiares, su incorporación a lo nuevo tecnológico siempre ha estado condicionada a la aceptación primera de la población masculina. La opinión masculina ha sido hasta hace poco la que validaba el descubrimiento tecnológico. Este problema, respecto a la difusión de la innovación, varía en función de la nacionalidad de las mujeres, así como su clase social, educación, edad o posición social. Observatorio (OBS*) Journal, (2010) Fernando Contreras 177 El retraso de la mujer en el consumo hábil de las tecnologías se basa en su omisión entre el público que se consideraba necesario informar sobre los nuevos avances y objetos técnicos diseñados. Salvo la tecnología que la reducía al entorno familiar (ej. los electrodomésticos), la mujer ha sido radicalmente eliminada de los planes de difusión e implementación de los nuevos descubrimientos científicos. El sector de la innovación se ha desarrollado bajo el objetivo claro de los beneficios y ha sido poco orientado al desarrollo humano y al interés público. Las empresas responsables de la innovación han infravalorado a las mujeres, no permitiéndoles el paso a puestos de alto nivel y con autoridad. Además la falta de formación de las mujeres en determinados sectores de la población (zonas rurales, inmigrantes), la renta y el poco tiempo libre de que disponen, han sido factores que han perjudicado su inclusión digital. La aparente falta de interés de la mujer en el ámbito de la innovación tecnológica se debe a una cadena de causas. El mundo de la investigación científica ha estado casi prohibido para la mujer, que no ha tenido poder para introducir sus rasgos femeninos en el desarrollo tecnológico. La han considerado con menos facultades para la abstracción. La han negado para el estudio de la ciencia y la tecnología, y por el contrario, con más aptitudes lingüísticas que le permiten desarrollar actividades relativas a la comunicación interpersonal o grupal. Estas competencias la han limitado al entorno familiar y privado (a los círculos de amigos). Finalmente, la sociedad asume que la tecnología masculina ayuda a las aptitudes femeninas como es la formación de redes de comunicación y le niega disimuladamente la facultad de la invención técnica y el diseño, actividades que se desenvuelven en el espacio público de la ciencia. El mismo informe citado del Observatorio de la E-Igualdad refiere como las mujeres emplean Internet con preferencias concretas y distintas a los hombres. La lógica del mercado ha potenciado estas diferencias generando nuevos estereotipos digitales (como que la mujer chatea más que el hombre), y ha restado importancia a la invisibilidad en los sectores de investigación, desarrollo e innovación. Debemos admitir que lo social está cohesionado a lo tecnológico, ya que las sociedades avanzadas se desenvuelven en un entorno saturado de objetos técnicos que adquieren significados simbólicos discriminatorios respecto al uso diferenciado que se le da por sexo. La tecnología ayuda a perpetuar estereotipos y roles sexistas a través del uso y el consumo. Por ello, recalcamos la importancia de la einclusion, ya que una vez superada la igualdad de acceso a las tecnologías, es más significativo si el uso también es igualitario. La invisibilidad de la mujer en altos cargos científicos, su falta de poder en la estructura empresarial y profesional, su ausencia en el tejido productivo como factor activo de la economía no ha sido un estímulo para que la industria tecnológica desarrolle sus objetos orientados al consumo femenino. No ha tratado en igualdad de condiciones a las mujeres en el proceso de apropiación de la innovación, ya que éstas no eran su objetivo fundamental. Han originado una segunda brecha digital que tiene que ver con las habilidades Fernando Contreras Observatorio (OBS*) Journal, (2010) 178 de las usuarias, sencillamente por su exclusión en el proceso de comunicación de los nuevos cambios y de la innovación tecnológica. Es necesario que la mujer acceda a las tecnologías como instrumentos que le facilitan objetivos estratégicos y prácticos y que logran desarrollar ideas y relaciones de poder con la innovación. La implementación de la innovación en la sociedad se realiza bajo la asignación de sexo a la máquina y la construcción de la práctica como femenina o masculina. Así también sucede con la máquina de escribir, inventada en Estados Unidos en 1870 para la mujer y la mecanografía como una práctica femenina (Wacjman, 1998). Del mismo modo, pensamos que el ordenador fue una máquina inventada para el hombre, y la informática, fue una práctica masculina en sus inicios. Asimismo, el patriarcado ha extendido su influencia sobre los aspectos sociotécnicos de nuestras vidas, permitiendo el control y el dominio de la mujer que no accede a las principales fuentes tecnológicas de poder (con la máquina de escribir se instrumentaliza una actividad, con el ordenador se ejecutan órdenes). Las metáforas explicativas de los cambios socioculturales de las tecnologías nunca analizan los efectos secundarios, y sólo presentan los beneficios directos de su uso. En el caso de las mujeres, estas metáforas siempre exhiben la ayuda a su situación de marginalidad, confirmando estereotipos sexistas como la pasividad, la torpeza o su debilidad. Además estas metáforas ocultan el abuso patriarcal de la tecnología que emplea las nuevas virtudes técnicas para invadir la red con violencia simbólica (pornografía) o instaurar comportamientos, actitudes y hábitos propios del sentido convencional de la masculinidad (como demuestra la agresividad de los participantes en el comienzo de los MUDs). Para terminar debemos confirmar que un pensamiento visionario de las tecnologías es una equivocación. Efectivamente, las tecnologías ofrecen oportunidades a las mujeres como también, a los hombres. No obstante, cabe la sospecha mirando hacia atrás, que hasta ahora hemos reproducido muchos modelos existentes de desigualdad bajo un nuevo disfraz tecnológico. Agradecimientos . Queremos mostrar nuestro agradecimiento a la ayuda del Instituto Andaluz de la Mujer de la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía (España) que subvenciona el acuerdo para la investigación de género e igualdad social en los medios de comunicación entre la Universidad de Málaga y la Universidad de Sevilla (2007-2009). Observatorio (OBS*) Journal, (2010) Fernando Contreras 179 Bibliografía AGUADO, J. M. / MARTÍNEZ, I. J. (2008): Sociedad móvil. Tecnologías, identidad y cultura, Madrid, Biblioteca Nueva. AMENGUAL, G. CABOT, M. Y VERMAL, J. L. (2008): Ruptura de la tradición. Estudios sobre Walter Benjamin y Martin Heidegger, Madrid, Trotta. AMIN, S. (1998): El capitalismo en la era de la globalización , Barcelona, Paidós. BORDIEU, P. (2003): La dominación masculina, Barcelona, Anagrama. 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