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"Contextualidad" científica y "convertibilidad" filosófica. La respuesta de la Scienza nuova a la crisis epistemológica de la primera modernidad

Otto, Stephan

Abstract

Hay toda una serie de preguntas que giran en torno a la problemática interna misma de la Scienza Nuova, y que sólo un “nuevo” concepto de ciencia –vinculado a la crítica de Vico a la formación de sistemas característica de la temprana Modernidad– las consigue responder de manera efectiva, bosquejando una nueva idea “orgánica” entre saber especulativo-teórico y saber orientado a los estados de cosas.

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163©Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Stephan Otto © de la traducción Luis Chaparro Caballero “CONTEXTUALIDAD” CIENTÍFICA Y “CONVERTIBILIDAD” FILOSÓFICA. LA RESPUESTA DE LA SCIENZA NUOVA A LA CRISIS EPISTEMOLÓGICA DE LA PRIMERA MODERNIDAD Stephan Otto Hay toda una serie de preguntas que giran en torno a la problemática interna misma de la Scienza Nuova, y que sólo un “nuevo” concepto de ciencia –vinculado a la crítica de Vico a la formación de sistemas característica de la temprana Modernidad– las consigue responder de manera efectiva, bosquejando una nueva idea “orgánica” entre saber especulativo-teórico y saber orientado a los estados de cosas. There is a whole series of questions that revolves around the core problem of the Scienza Nuova: only a “new” concept of science –linked to Vico’s criticism of the formation of systems, characteristic of the early modernity– is able to respond to these questions in an effective manner, sketching a new “organic” idea between speculative-theoretical knowledge and knowledge directed to the state of things. 1. En las últimas páginas de la Seconda Risposta, segunda de las contestaciones de Vico a las recensiones de su Liber metaphysicus en el Giornale de’ letterati d’Italia, el filósofo napolitano emitió un duro juicio sobre la comprensión de la ciencia de su época. A las breves y críticas observaciones que allí formulara habrá de prestárseles atento oído si se quiere comprender adecuadamente el peculiar procedemiento científico de la Scienza Nuova, así como la metafisica della mente umana que sobre ella descansa; si se quiere, por lo tanto, responder a la pregunta: ¿consigue la “Ciencia Nueva” convencer en cuanto ciencia? “Sobre cada cosa particolare, sobre todo lo singular y lo particular, se erigen hoy día sistemas”; éste es el principal reproche de Vico, dirigido en primer lugar contra Descartes y el cartesianismo; aclarándolo, añade: tal predilección por un pensar articulado en sistemas se halla a la base de aquella miopía ya criticada por Aristóteles y que resulta no sólo de no prestar atención a las cose particolari, al estado de cosas singular, sino de que tampoco se toma en cuenta aquello que les es común, la cosa commune, ese haz de “concreción” [“Sachhaltigkeit”]A, “en el cual todo lo singular y lo particular viene a reunirse, y del que incluso depende”. Esta miopía, que pasa por encima de los detalles concretos y de su posible conexión, tiene graves consecuencias: no sólo ocupa ahora la pregunta por lo “verdadero” el lugar que corresponde a la pregunta por lo “verosímil”, sino que, con ello, acaba resultando igualmente confuso en qué consista realmente una prueba científica; “los lastimeros Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 163 Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)164 despojos de la idea de una prueba demostrativa yacen ahora claramente ante nuestros ojos”. De ahí el que continuamente sean ideados nuevos métodos “sin encontrar, sin embargo, con ellos nada nuevo”; según el convencimiento de Vico, pues, un método científico es apropiado para el descubrimiento de lo nuevo si ayuda a ordenar “estados de cosas elementales”, es decir: si allana el camino sobre el cual un particular, una cosa particolare, puede ser pues- to en relación con una cosa commune, con una “concreción” [“Sachhaltigkeit”] que engloba en sí todo lo particular. Para Vico se trata por lo tanto de la investigación de estados de cosas determinados en su “contexto” concreto [sachhaltigen]; a este lado, pues, de la construcción de “sistemas”. Únicamente un tal método científico previene contra la confusión de lo “verosímil” con lo “verdadero”, únicamente un tal proceder indica los límites de lo que puede ser “probado” demostrativamente. Y Vico concluye: “Sería tiempo de perseguir el pensamiento de un orden científico que estuviera sostenido por los propios estados de cosas”, esto es, por las cose particolari y una cosa commune que las enlace unas con otras1. Ya este texto crítico con la ciencia y con su método del año 1712 marca las líneas decisivas que en las sucesivas versiones de la Scienza Nuova serán continuadas de manera cada vez más explícita. Su hilo conductor es sin duda alguna el de una “crítica al sistema”. Ésta no apunta sin embargo tan sólo al sistema metafísico de Descartes, que a los ojos de Vico quiere buscar su apoyo en una “evidencia” indemostrable y no científica como la del ego cogito2; apunta en igual manera al sistema de la ciencia natural de Galileo, que olvidó considerar la física “a la luz de lo metafísicamente verdadero”3. Y, por último, apunta –en el marco de una “nueva” ciencia de las cose umane y civili, de los “estados de cosas” de la vida humana y política– a la ética de Spinoza, con su tesis ordo et conexio idearum idem est ac ordo et conexio rerum4. A este axioma puntal de un sistema monista, opone Vico la proposición orientada a los “estados de cosas”: “l’ordine delle idee deve procedere secondo l’ordine delle cose”, el orden del pensamiento filosófico ha de seguir el orden de las cose umane y civili5. Vico quiere decir: a las “ideas” de los filósofos corresponde verdad y fuerza demostrativa sólo cuando se hacen cargo de la contingencia y ligadura temporal de las cose umane. Esta tesis resulta ser consiguientemente tanto una crítica radical al sistema spinoziano de la absoluta necesidad, que no tolera contingencia alguna6, como una crítica agravada a la sistemática metodológica de Descartes, que renuncia a toda orientación hacia un “orden de los estados de cosas” –lo cual confesó el propio Descartes, cuando en una carta a Mersenne apuntaba: “il est à remarquer, en tout ce que i’écris, que ie ne suis pas l’ordre des matières, mais seulement celuy des raisons”7. La tesis sobre el orden de las ideas y las cosas, que Vico formula en el elemento 64 de la Scienza Nuova, toca de cerca tanto la problemática interna como la norma de articulación y estructuración de esta obra. Pues si el orden de las ideas filosóficas resulta no ser congruente con el orden en el que se desarrollan los estados de cosas humanos y contingentes, ¿no amenaza entonces la unidad de esta nueva ciencia con fragmentarse en dos secuencias de orden, en una secuencia “filosófica”, la cual “atiende a la razón, de la que nace la ciencia de lo verdadero”, y una secuencia “filológica”, la cual “observa la autoridad de la voluntad humana, de la que nace la consciencia de lo cierto”?8¿Puede la ciencia producir una isomorfía de estos dos órdenes de saber, del orden de lo vero y del orden de lo certo? ¿Y pueden realmente los modelos de sistemas –como aquél de la mathesis universalis cartesiana o el de la Ética spinoziana construida al modo geométrico– traer a una unidad convincente Stephan Otto Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 164 tales formas diferentes de saber? Estas preguntas giran en torno de la problemática interna misma de la Scienza Nuova, y sólo un “nuevo” concepto de ciencia las consigue responder de manera efectiva. La crítica del napolitano a la formación de sistemas característica de la temprana Modernidad habría ciertamente carecido de toda fuerza sin el bosquejo de una nueva idea, ya no “sistemática”, sino “orgánica”, de la unidad entre “filosofía” y “filología”, entre saber especulativo-teórico y saber orientado a los estados de cosas. La Scienza Nuova insiste en que filosofía y filología, en que el “orden de las ideas” y el “orden de los estados de cosas humanos”, no pueden medirse por el mismo rasero; precisamente por eso, exige que los filósofos aseguren sus razones con la autoridad de los filólogos” y los filólogos “confirmen a través de la razón de los filósofos la autoridad de sus testimonios”9. Pero, ¿cómo y a través de qué camino metódico cumple la “nueva” ciencia de Vico con esta exigencia? ¿Qué quieren decir sus fórmulas del “confirmar” y el “asegurar”? ¿Contienen ya sin más la solución a la problemática interna de la Scienza Nuova? Ya en el texto de la “Ciencia Nueva” del año 1730 se habla de “dos categorías” de saber, una “de las ideas” y otra “de las lenguas”10, una de la “filosofía” y otra de la “historia de las costumbres humanas” legible en las lenguas11; pues bien, ambas categorías o “partes” del saber deben ser recogidas ad un fiato, en un mismo y único aliento. Con ello se pretende definir la categoría del saber filosófico-teorético como “explicación de una cadena de causas”, y la categoría del saber filológico orientado a las cosas [sachbezogenen]Bcomo “narración de un sucederse ininterrumpido de los hechos en la historia de la humanidad”, de manera que esta “narración” sólo a causa de una conformitá, de una “homogeneidad” con la “explicación” que la fundamenta, pueda resultar digna de crédito12. La versión definitiva de la Scienza Nuova de 1744 viste esta consideración con la forma de una “historia de las ideas humanas, sobre cuya base –sulla quale– parece que opere la metafísica de la mente humana”13. La investigación científica de la historia de las ideas humanas por un lado, y la reflexión filosófica conducente a la figura de la metafisica della mente umana por el otro, no deben, pues, ser privadas de sus respectivos caracteres específicos; por eso la historia de las ideas humanas sólo puede ser una base sobre la que ahora descansa, en tanto sigue su propio “orden”, la metafísica de la mente humana. Que ambas, historia y metafísica, “narración” y “fundamentación”, se dejen sin embargo coordinar en un mismo y único aliento, depende ante todo del hecho de que obtengan su concreción [Sachhaltigkeit] de su orientación hacia el hombre y hacia las cose umane. La Scienza Nuova se convierte por ello en una respuesta antropológicamente fundada a la crisis epistemológica en la que la época “clásica” fue a parar, porque ésta – “miopemente”, como afirma Vico – sobreedificó precipitadamente todo lo particular, todas las cose umane particolari, e incluso aquello que es común a los “estados de cosas” singulares, por medio de sistemas. El concepto de ciencia que delimita el contorno de la “Ciencia Nueva” no tiene forma de sistema, y ya no adopta en absoluto la figura de una nueva mathesis universalis; dicho concepto de ciencia, sin embargo, sólo se hace comprensible si seguimos con atención la manera en la que consecuentemente opera a lo largo de la línea de ruptura entre filología y filosofía, entre historia y metafísica, entre una historia de las ideas humanas y una metafísica de la mente humana. En otras palabras: los programas de sistema del siglo XVII conducen sin excepción a una “descontextualización” de las ciencias y formas de saber, esto es, a una depuración de las condiciones particulares, contingentes, azarosas y lingüísticas del saber “demostrable”. El historiador y Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 165 “Contextualidad” científica y “convertibilidad” filosófica Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 165 teórico de la ciencia Stephen Toulmin observa muy acertadamente en su libro Cosmopolis. The Hidden Agenda of Modernity, que el objetivo de los pensadores del siglo XVII habría consistido en “formular todas sus preguntas libres de contexto”, y su racionalismo, por tanto, en “descontextualizar” ciencia y filosofía14. De Giambattista Vico no habla Toulmin, aunque precisamente el napolitano impugnó dicho objetivo, en tanto opuso a los programas de sistema de la época “clásica” el modelo de una “programática fragmentada”, de una programática que estructuralmente debe permanecer en sí misma fragmentada, porque se mueve a lo largo de la línea fronteriza entre una ciencia racional de lo “verdadero”, de lo vero, y una ciencia histórica de lo “cierto”, de lo certo; pero también de una programática que ni establece una diferencia categorial entre el “orden de las ideas” y el “orden de las cosas” ni se compromete exclusivamente con el ordre des raisons a costa del ordre des matières. Esta “programática fragmentada” es la norma de articulación y estructuración de la Scienza Nuova, una norma que se corresponde con la problemática interna de esta “nueva” ciencia, esto es, la distinción de dos “categorías” de saber – una norma, en fin, que permite de nuevo una “contextualización” de las ciencias y de las distintas formas de saber existentes. La novedad de la “Ciencia Nueva” de Vico reside en su “programática fragmentada”, posibilitadora de una contextualización del saber. 2. Ahora bien, ¿cómo determinar más exactamente la articulación “contextualizadora” de la Scienza Nuova? ¿Cómo está fundamentada? Y, ¿qué pone en relación el procedimiento contextualizador de la “Ciencia Nueva” con la crítica viquiana al sistema? ¿Acaso no producen igualmente los sistemas contextos de saber? ¿No traslada precisamente el sistema spinoziano la substancia absoluta a un contexto incluso “necesario” con sus atributos y modificaciones, esto es, con las cosas del mundo?15 ¿Se oculta quizás tras aquella contextualización de las ciencias “poéticas” que emprende el segundo libro de la Scienza Nuova sobre la base de una “sabiduría poética”, todavía un pensamiento sistemático; la idea de una sistemática, si bien ya no “científica”, “sapiencialmente” dirigida? ¿Y residiría entonces solamente en dicha raíz sapiencial del “árbol de las ciencias”16 la novedad de la “Ciencia Nueva”? “Sabiduría”, nos dice Vico, “es la facultad que gobierna todas las disciplinas y con cuya ayuda son aprendidas las ciencias todas y las artes que conforman la humanidad”17. ¿Aclara no obstante sin más el gobierno de una sapienza orientada a la humanidad el carácter científico de las ciencias por ella gobernadas y la pretensión científica de la Scienza Nuova misma? Algo es seguro: quien pase por alto los motivos sapienciales de la “Ciencia Nueva”, provenientes del humanismo renacentista y configurados por Vico para funcionar como formas de la sabiduría del pensar, del hacer y del decir, como formas de la sabiduría que permiten legitimar el pensar, hacer y decir míticos, quien los pase por alto, decimos, ahoga el fiato, el aliento vivo de este libro. Queda sin embargo por saber si Giambattista Vico consiguió integrar sabiduría y ciencia, sapienza yscienza, de una manera convincente o, al menos, si consiguió iluminar la una por medio de la otra. Franceso Botturi, profundo conocedor de Vico, es hasta cierto punto escéptico al respecto. “Il progetto vichiano della formazione sapienziale unitaria è in difficoltá”18: la intención de Vico de dar a su nueva ciencia una forma unitaria por medio de la “sabiduría”, se topa con dificultades; pues la síntesis por él propuesta de sabiduría como forma de saber humanista y epistemología en cuanto Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)166 Stephan Otto Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 166 ciencia exacta oculta tras sus espaldas mayores problemas de los que –en palabras de Botturi– las “elocuentes formulaciones” de Vico permiten reconocer. Ésta es sin duda una observación correcta, pero asimismo hace preciso poner al descubierto el “subtexto” de dichas formulaciones. Pues el recurso de Vico a las cose particolari, a lo particular “concreto” [“sachhaltige”], unido a su estrategia inductiva de reunión de eso particular en un algo común –en última instancia en el senso commune, el sentido común de los hombres–, permite ciertamente hacer inteligible su crítica a la comprensión de la ciencia propia de los pensadores sistemáticos; pero si este senso commune debe seguir siendo “un juicio [Urteil] sin reflexión alguna”19, entonces, con toda seguridad, no puede constituir aún la base suficiente para una epistemología de las ciencias reflexivamente configurada; de lo que necesariamente se sigue que la pretensión de la Scienza Nuova al título de “ciencia” debe poder dejarse derivar de otras consideraciones epistemológicas, y ciertamente desarrolladas por el propio Vico, de consideraciones, no diremos ocultas, pero sí quizás en cierto modo cubiertas por el trazo sapiencial de esta obra. El conflicto de interpretaciones que aún hoy impregna la investigación viquiana podría por ello llegar a disolverse de ponerse de manifiesto en el pensamiento de Vico una armonización sutil de los momentos sapiencial y epistemológico. Es evidente que los discursos parciales que se refieren a este filósofo como a un “pensador de lo pre-racional” o incluso la degradación de la “Ciencia Nueva” a la figura de una “ciencia de la imaginación” –por callar otros agravios semejantes– tienen su origen en no haber tomado en consideración dicha sutil armonización. Vico descubrió, sin duda alguna, el significado del mito y rehabilitó la función ingeniosa de la imaginación, pero lo hizo en vista de su potencia “veritativa”20 y, en lo tocante a ello, de manera puramente “racional”. Lo que él critica no es la “racionalidad” en general, sino el “racionalismo sistemático” de su tiempo. Un análisis minucioso de los rasgos estructurales de su Scienza Nuova, rasgos no sólo sapienciales sino también epistemológicos, pone de manifiesto que Vico desea medirse a la misma altura “racional” con los pensadores sistemáticos contra quienes arremete; dicho análisis permite además traer a la luz el lugar de donde toma su impulso el procedimiento contextualizador de la “Ciencia Nueva”: a saber, de una confrontación con el modelo de ciencia de los Analytica Posteriora de Aristóteles21. 3. El que se les dé a las 114 tesis reunidas en el primer libro de la “Ciencia Nueva” el nombre de “elementos”, remite a la obra homónima de Euclides sobre fundamentos de la geometría; no obstante, ello no debe inducir a la errónea suposición de que en su articulación la Scienza Nuova siga también aquel método deductivo-geométrico que organiza la Ética de Spinoza con sus axiomas y postulados. Pues a diferencia de las proposiciones “formalmente” constantes de la Ética, estas tesis se encuentran “materialmente” ajustadas, a saber, en relación a los contenidos heterogéneos que discute la ciencia de Vico y a los que aquéllas deben ofrecer su “forma” específica22: los 4 primeros elementos se refieren “a los orígenes de la Humanidad”; los elementos 5 a 15 conforman el saber de lo “verdadero”, las tesis 16 a 22 estructuran la consciencia de la “certeza”, y a estos axiomas “generales”, que conciernen a la “Ciencia Nueva” “en cuanto todo”, añade Vico los restantes, que sirven para explicar aquellos “estados de cosas particulares” a los que las ciencias sistemáticas no prestaban atención23. La ordenación de los elementos se ajusta por tanto inconfundiblemente a la “programática fragmentada” propuesta por Vico con su diferenciación de un orden de Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 167 “Contextualidad” científica y “convertibilidad” filosófica Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 167 saber de lo “verdadero” y un orden de saber de lo “cierto” en cuanto “explicación de una cadena de causas” por un lado y una “narración de hechos que se suceden” por el otro. En lo que concierne, por cierto, a esta diferenciación de dos órdenes o “categorías” de saber, la ciencia “nueva” de Vico es cualquier cosa menos nueva, puesto que se adhiere a la distinción que había asentado Aristóteles en los Analytica Posteriora entre el saber del “por qué” y el saber del “que” y, con ello también –porque para el estagirita ciencia consiste en “demostración”–entre la demonstratio propter quid y la demonstratio quia, entre la prueba del dioti (dihoti) y la prueba del oti (hoti). Los teóricos de la ciencia de los siglos XVI y XVII dedicaron a estas formas de demostración una enorme atención y largos tratados, llegando incluso a preguntarse si la demonstratio propter quid era o no idéntica con la “demostración geométrica”24. El modelo viquiano de los órdenes de saber no sólo descansa, pues, sobre el fundamento de la teoría de la ciencia aristotélica: se enmarca igualmente en el contexto de la historia de la ciencia; historia de la que, no obstante, la “Ciencia Nueva” al mismo tiempo escapa. Una comparación de dos textos puede ayudar a ilustar este punto. En el primer libro de los Analytica Posteriora, en el capítulo 13, Aristóteles introduce dos tipos de ciencia de la mano de dos distintas formas de demostración: una primera, que “demuestra a partir de fundamentos y que nada sabe del ‘que’”, y una segunda que es demostrada por un “que” o un hecho, y que sin embargo permanece “subordinada” a la ciencia a partir de fundamentos, como por ejemplo la astronomía náutica a las matemáticas. La astronomía náutica discute y prueba hechos que son relevantes para la navegación, se basa en la observación de la constelación de los astros. La astronomía matemática, por el contrario, discute y prueba los fundamentos de las constelaciones estelares. Por lo tanto, la ciencia de la astronomía náutica prueba a partir de un “que” y, con ello, queda diferenciada de la ciencia de la astronomía matemática, que argumenta a partir del “por qué”; sin embargo, permanece siempre “supeditada” a la ciencia matemáticamente fundamentada. Con la imagen del “árbol de las ciencias”, que presenta en el segundo libro de la “Ciencia Nueva”, Vico se remite a estas consideraciones de Aristóteles, contraponiéndoles no obstante algo completamente “nuevo”. Aquí, Vico “supedita” la astronomía como ciencia natural a la astronomía “poética”25, la cual por su parte se fundamenta en la “tosca metafísica de la sabiduría poética”26. La astronomía poética dibuja una imagen del mundo que representa las más altas montañas de la tierra como columnas del cielo; la astronomía científica “culta”, por el contrario, eleva el cielo “cada vez más en las alturas”, hace únicamente de las estrellas el objeto de su investigación y se sitúa cada vez a mayor distancia de los mitos visuales de la astronomía poética – sin embargo, ésta, aclara Vico, “da a la ciencia culta su motivo”27, y en ello ve el “teórico” del mito una homogeneidad de los “principios” astronómicos28, análoga a aquella homogeneidad o conformitá que había constatado el esbozo de la Scienza Nuova del año 1730 entre la “explicación a partir de una cadena de causas” y una “narración del ininterrumpido sucederse de los hechos”. Aristóteles, con todo, sólo consideró posible una mediación entre el saber del “por qué” y un saber del “que”, así como la subordinación del saber de los hechos bajo el saber del fundamento –porque ambos deben ser saber “demostrativo”– a través del término medio de la demonstratio silogística. Para aclarar su teoría se sirvió del ejemplo de la luna creciente: podemos probar la forma esférica de la luna al observar cómo la luna crece, y estamos realizando una prueba a partir de hechos o prueba del “que”; pero también podemos Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)168 Stephan Otto Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 168 probar el crecimiento de la luna a partir de su forma esférica, y entonces lo que estamos realizando es una prueba del “por qué”, una prueba “a partir de fundamentos”. En ambos casos la “forma esférica” hace las veces de concepto intermedio, de terminus medius de un silogismo, y de ahí Aristóteles extrajo la conclusión: cuando los conceptos intermedios de las cadenas demostrativas son “convertibles”, entonces podemos obtener pruebas científicas tanto a partir de “fundamentos” como por medio de “hechos”. Es en este punto cuando la Scienza Nuova se separa de la teoría de la ciencia aristotélica: lo que en ella se llama “prueba” no tiene ya nada que ver con el silogismo de Aristóteles. Ya en su Liber metaphysicus había objetado Vico que los procedimientos demostrativos de tipo silogístico no son válidos para el descubrimiento de lo nuevo; el “arte de descubrir” se basa para el napolitano únicamente en el ingenio, el cual “permite ver” semejanzas, homogeneidades y “la medida común de los estados de cosas”29. De la teoría de la ciencia aristotélica, pues, atada a un concepto de demostración de tipo silogístico, no podría ser derivada ciencia “nueva” alguna. Pero, ¿de qué tipo son entonces las “pruebas” en las que la Scienza Nuova ciertamente no escatima? Estas pruebas proceden del “método filosófico” de Bacon de Verulam, que Vico tiene por “el más seguro”30, a saber, el método del cogitare-videre, del “pensar que ve”, conforme al cual distingue Vico ahora, “homogéneamente” a su diferenciación entre el orden de saber “filosófico” y el orden de saber “filológico”, una “prueba” filosófica y una filológica: la primera “contempla este mundo de las naciones en la idea” –tal es la versión que ofrece Vico de la “prueba a partir de fundamentos”–, la segunda “nos permite ver en la realidad” lo que hemos considerado en la idea –y he aquí la “elocuente formulación” viquiana de la “prueba a partir de hechos”–31. En el lugar de la demonstratio propter quid y de la demonstratio quia coloca Vico algo no sólo “retórica”, sino “lógicamente” nuevo: pruebas que no se apoyan en la mayor de un silogismo, sino en una “contemplación que piensa” y una “observación que percibe”, y ciertamente por lo demás en la contemplación y la visión de órdenes, del “orden de las cosas naturales” así como, “más allá de éste”, del orden metafísico, el cual “contempla en Dios el mundo de la mente humana”32. He aquí de nuevo aquella “programática fragmentada” que Vico opone al pensamiento en sistemas cerrados. Sobre la línea maestra de esta programática fragmentada las estructuras epistemológicas de la Scienza Nuova se organizan en cuanto “ciencia”; ahora bien, la sola ciencia no garantiza todavía “humanidad”. Por eso debe “la sabiduría, llamada por Platón la perfeccionadora del hombre, gobernar todas las disciplinas científicas”33, y de ahí que Vico ponga todo su empeño en conseguir “contextualizar” en su ciencia “nueva” scienza y sapienza. Con otras palabras: no son ni sus motivos sapienciales ni sus estructuras epistemológicas aisladamente los que dan a la Scienza Nuova su “forma unitaria”. Es por la contextualización de estos motivos y estructuras por lo que únicamente la ciencia “nueva” de Vico aparece como ciencia “una” y “uniforme”. Mas en el trasfondo del método contextualizador de esta ciencia hallamos de nuevo los Analytica Posteriora, más exactamente: tras la contextualización de scienza y sapienza se encuentran las consideraciones epistemológicas de Aristóteles en relación a la metabasiı eiı allo ge√oı , a la posibilidad del “paso” de una ciencia a otra34. 4. En el capítulo 7 del primer libro de los Analytica Posteriora, Aristóteles aclara que “no es posible llevar a cabo una demostración científica de tal manera que uno pase de un Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 169 “Contextualidad” científica y “convertibilidad” filosófica Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 169 género a otro”. Tres cosas deben ser tenidas aquí en cuenta: primero, que teoría de la argumentación silogística y teoría de la ciencia son para Aristóteles idénticas, y que por consiguiente este enunciado aristotélico afirma al mismo tiempo que no es posible pasar de un género de ciencia a otro; segundo, que Vico no sólo critica el concepto de género aristotélico obtenido por abstracción por considerarlo inservible para el descubrimiento de lo nuevo, sino que ya en el Liber metaphysicus lo reemplaza por un concepto dinámico de forma35 y en la Scienza Nuova por un concepto universal “imaginativo”, el universale fantastico, que trae diferentes géneros lógicos a una “identidad de la predicabilidad”, a una decibilidad poético-creativa común a ellos36, con la consecuencia de que en el lugar que antes ocupaba la prueba silogística a partir de premisas de tipo genérico, pueden encontrarse ahora “pruebas” que consisten en la “contemplación” y en el “ver” atento de órdenes de saber y sus semejanzas; y tercero, que el mencionado enunciado de Aristóteles, el cual tiene por “no posible” el “paso a otro género” y con ello ciertamente lo prohíbe, se refiere únicamente a la ciencia que demuestra a través de silogismos y aspira tan sólo a una relevancia de tipo general, o sea, que permite excepciones. El propio Aristóteles presenta tales excepciones, y en estas excepciones se va a basar el proceder “contextualizador” de la Scienza Nuova. Un típico ejemplo de excepción a la prohibición general de una metabasiı eiı allo ge√oı lo encontramos en la Metafísica de Aristóteles37. En ella se nos dice que el hombre puede ser considerado “en tanto que” hombre, “en tanto que” sano, “en tanto que” indivisible; e igualmente podría preguntarse qué propiedades corresponden al hombre “en cuanto tal” (o “en tanto que” hombre). La pregunta por el hombre puede, pues, “pasar” a la pregunta por su salud, que es contestada en la medicina, así como a la pregunta por su unidad numérica o su indivisibilidad corporal, que encuentra su lugar en la aritmética o también en la geometría, y sin embargo, la pregunta por el hombre “en tanto que” hombre continúa siendo, como las otras también, una pregunta independiente. Así pues, todas estas preguntas autónomas van mano a mano con la metábasis de una ciencia a otra, y constituyen excepciones a la “imposibilidad general” de una metabasiı eiı allo ge√oı . En el capítulo 7 del primer libro de los Analytica Posteriora, texto resueltamente epistemológico, se nos dice mientras tanto: en una ciencia de la argumentación que procede silogísticamente la menor y el término medio del silogismo deben pertenecer al mismo género que la mayor (que las premisas). No obstante, la demostración puede también en algún caso “pasar a otro género”. Pues aunque las pruebas aritméticas no son aplicables a las dimensiones geométricas del espacio, dichas dimensiones se dejan representar también en forma numérica, y entonces está permitido excepcionalmente llevar a cabo una metábasis de la aritmética a la geometría. En el mismo texto, Aristóteles se ocupa de la pregunta de si la línea recta es la más bella de todas las líneas y si se comporta de manera opuesta a la línea circular, contestando: a estas líneas corresponde muy bien belleza y oposición, pero no “en tanto que” pertenecen al mismo género “línea”, sino “en tanto que” tienen algo “común” con otro tipo de relaciones. En vista de ese algo “común”, añade Aristóteles en el capítulo 938, pueden muy bien ser probadas cosas que no pertenecen a uno y el mismo género. El paso excepcional de un género de ciencia a otro se encuentra siempre, pues, bajo la condición de un “en tanto que”: en griego “ h ”, en latín “qua”. Es este “qua-operador”39, el “insofern” [“en tanto que”] alemán, el “inquanto” italiano, el que permite la metábasis. Y justamente con este inquanto como “qua-operador” es con lo que Vico trabaja en su ciencia Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)170 Stephan Otto Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 170 “nueva” cuando “contextualiza” scienza y sapienza, exhibiendo una metábasis: la lógica “poética”, sapiencial, “es metafísica en tanto que –inquanto– contempla las cosas a través de todos los géneros del ser, y es lógica en tanto que –inquanto– designa las cosas conforme a aquellos géneros a los que pertenecen”; por eso puede la sapienza poética ser considerada “como” lógica sapiencial –“come” logica poetica– “en tanto que” la sabiduría “pasa” por consiguiente a ser una lógica de la designación40. Aquí lo hallamos todo reunido: la atadura del saber con el orden de las cosas, la metábasis de la sabiduría en una disciplina poético-metafísica y una disciplina poético-lógica, y ciertamente tanto “a través de todos los géneros” como “conforme a los géneros particulares”. El inquanto viquiano sostiene la metábasis de la poesía mítica en metafísica sapiencial que traspasa todos los géneros del ser, y en lógica sapiencial que considera las cosas o los “estados de cosas” conforme a los géneros que permiten su caracterización específica: un “qua-operador” posibilita la contextualización de sapienza y scienza. Pero lo que en Aristóteles sólo estaba permitido a modo de excepción, es para Vico la regla. El segundo libro de la “Ciencia Nueva” pone ante nuestros ojos una imagen del “árbol de las ciencias”, pero esta imagen es sólo la figura aparente de una inaparente epistemología científica que pone en cierto modo de cabeza el concepto aristotélico de ciencia. Y sólo “en tanto que” la Scienza Nuova pone de cabeza los Analytica Posteriora con su modelo de una ciencia de la argumentación silogística, consigue aquélla también “contextualizar” el saber de la sabiduría y el saber científico. 5. Si el opus magnum de Vico reclama con derecho el título de “ciencia” y por qué se denomine a sí mismo una ciencia “nueva”, son preguntas a las que puede dar explicación ante todo su segundo libro, que trata de la “sabiduría poética”; pues es partiendo de esta sapienza poetica como Vico desarrolla los rasgos estructurales de su epistemología científica. Hay que prestar atención sobre todo al preludio del libro, al ragionare della sapienza poetica41: Vico quiere dejarse conducir por un juicio de razón sobre la sabiduría poética. Por eso pregunta cómo se deja definir la sabiduría en general, y apunta: “la sabiduría que gobierna toda las disciplinas, la verdadera sabiduría, debe instruir en el conocimiento de las cosas divinas para conducir las cosas humanas al sumo bien”. A tan elevado fin, así lo reconoce el propio Vico, “la deficiente doctrina” de la “Ciencia Nueva” logra tan sólo aproximarse. Puesto que la verdadera sabiduría culmina en un saber de las “cosas divinas naturales”, apunta por tanto a la metafísica en cuanto “ciencia divina”42, y comprende por ello a la teología como fuente u origen de la verdad: primero, la “teología poética”; segundo, la “teología natural” –la metafísica–; tercero, la “teología cristiana”, que descansa sobre la revelación; “unidas las tres entre sí a través de la contemplación de la providencia divina”43. Sea lo que sea lo que Vico entiende bajo esta “providencia”, la provvedenza viquiana no es desde luego una vestidura de fe que se le hubiera colocado por encima apresuradamente a la “Ciencia Nueva”; a ella deben orientarse por igual ciencia y sabiduría. El tema de la “providencia” tampoco pertenece únicamente a la epistemología de la nueva ciencia de Vico: se encuentra igualmente bajo la problemática de la conservación del mundo polémicamente discutida por Campanella así como por Descartes, Spinoza, Leibniz y Malebranche –sea como transitiva conservatio in esse, sea como intransitivo perseverare in esse–, y pertenece “al nervio central del proceso de formación de la racionalidad moderna”44, de modo que cuando Vico, en la conclusión de su trabajo, nos vuelve a recordar su tesis “racional” de par- Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 171 “Contextualidad” científica y “convertibilidad” filosófica Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 171 Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 178