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Dictamen fiscal en la causa mandada formar por real orden de 21 de marzo de 1820 contra los autores de los horrorosos sucesos ocurridos en Cádiz el dia diez del mismo mes

España . Tribunal Supremo (Fiscalía)

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e ms A » A , J 1 e s >. y / > 4 e "od $ > . o > PA É nm y a w, dd É Y... > A! ' DICTAMEN FISCAL EN LA CAUSA MANDADA FORMAR POR REAL ORDEN DE 21 DE MARZO DE 1820 CONTRA LOS AUTORES DE 105 HORROROS OS SUCESOS OCURRIDOS EN a t EL DIA DIEZ DEL MISMO MES. AL AGS ón A A > AS A A DA ADVERTENOLA. — ADE NIDO RÁ E A UNS ¡Es ER E TA . AA Como desde el principio de esta causa entendi que debía seg muy voluminosa, ya se atendiera al número considerable «de reos, ya d lo lento y embarazoso de los trámites que, segun las leyes 2 vigentes entonces, era necesario seguir para llegar d poner en cla- ro, tantos y tan diversos crímenes , aunque dependientes de uno comun, escandaloso y notorio. y los reos d quienes particular- mente estaban afestos ; determine dividir la causa en rollos 0 tro= z0s para hacerla mas manual d los defensores: cosa que siendo tan útil no menoscababa de modo alguno la atencion, ni por ella se omitia ninguna solemnidad de las prescriptas por las leyes. Asi pues se han formado 17 trozos en que se subdividen las 11000 Jojas, cerca, de que consta la causa y son los que se citan en el discurso de este dictamen, cuando se acota algun folio para probar documentalmente los hechos que se proponen demostrar. Esta obra es propiedad de su autor, y con arreglo al ar» ticulo 1.2 del Decreto de Córtes de 1.2 de Junio de 1813 no puede ser relmpresa. p id cobod sb asiseno !. $e: ; 34 do e j . p ] , 36 pd Los cargos que se le han hecho al Excmo. Sr D. Manuel Freire consisten en su ligereza é inconstancia' contínua desde que puso los pies en Cádiz la mañana del nueve de Marzo de mil ochocientos veinte hasta que se embarcó para el Pnerto de Sta. “Maria á las cinco y media de la tarde del dia siguiente: consisten en su fragilidad escesiva en asentir á las propuestas que le hi- cieron los Generales Villavicencio - y Campana , omitiendo esplo= rar los ánimos de unos gefes-que debia suponer contrarios á Ja 'novedad' que permitió: consisten en haber estado tan pasivo despues. de repetidos avisos que le dieron de una conmocion ter= yible, «que no podia ménos de amenazar á su propia cabeza conque tolero el ultrajey destitución desu auto= liendo da se iba E. ejecutasen á 'sn vista órde- tículo del tratad ] 7 > alo A de E CNE del e- jército, los cuales en. stan picota que vos tropas que se a-1uina del yecindario, y. mas-que todo consisten en el. 582 las armas sin el permiso del Gobernador 4 Comandante de la plaza: que ni uno ni' otra tienen obligacion de esplicar el mo- tivo del real servicio que los mueye á mandar que los Coro- neles 6 Comandantes de la tropa hagan tomar las armas ó mon- tar á caballo; y Que un, oficial. que no ha defendido su pues- to, ó el fuerte 6 plaza. que FAÁNdase “cuanto sus fuerzas le per- mitian , disculpa esta conducta con órdenes que tuyo, de cuyo eumplimiento se le hizo responsable. El contesto de los cita- dos artículos, agraba en mi entender la conducta de los que desobedecieronal General, ¿emy gele ; mas, no suministran á es- te el menor ausilio para su defensa. El ecsamen de todos sus pasos, y la graduacion de los impulsos porque obró: tan con- tradictoria y abalidamente, pondrán á la vista del Consejo la "serie rderfaltas con que cel General D. Manuel Freire facilitó da conspiracion. y el logro de la empresa con todas Jas circuns- tancias fanestas que la acompañaron. El Genéfal Freire dice al folio ciento cuarenta y tres del cuarto que ' los dos motivos poderosos que tuvo para trasladar- se á' Cádiz la mañanadel nueve de Marzo fueron; uno, el ha- berle escrito el: General. Villavicencio lo importante que era su presentiá, por: la grande sensacion que habian hecho en la: ciu- dad las” noticias» de la: Coruñx y «del Ferrol; y el otro, tra- tar con la Junta de reemplazos sobre el socorro del ejército, á instancia del Intendente: D, Domingo de Torres, que le per suadió ¿4 que» dev esa manera: se aseguraria su lsubsistencia : :ob- getos ambos (4 que' eh su concepto no podia aten de cuartel general. En la misma declaracion en que esp se yido anteriormente asegura: que sn ida á Cádiz. no 1 ebzato que calmar si podia los ánimos de la: al trodujeron las: noticias de Galicia, aunque alg sin Villavicencio, com las de la derraid de la colin mndante” Riego. en Moron, “ponderando oportuno habia na noticia. (145 vto. del que daba 4 las Impre- sido para enfriar los. espívitus $ 4.2) En la confesion espli e, 393 siones: causádas en «Cádiz con -squellas noticias, diciendo ser la renovacion de la memoria de agravios. ántes recibidos ó recien= temente formados, cuyos resentimientos se «disiparian con sus disposiciones, que serian bien recibidas con: el apoyo de la es- timacion que le profesaba el pueblo por'sus anteriores bene“ ficios. (315 del 12.9) Vifícil es persúadirseá que: la esplicaciori que «hace, Freire sea la conveniente 4 su justificacion en la pare te del .estímulo que. tuvo para ir á Cádiz. Las noticias de Ga= licia renoyaron: Ja »memoóriade “los “agravios 'recibidostd recieno temente: formados inspiraron sin=duda deseos de venganza yc la cual, dado este caso, habia de ejecutarse precisamente: en los 4 ge fes de la plaza y tamibien en Eréire,' como en el aprobante de a arbitrarias que: Rodriguez: Valdes hacía de cuan- do en cuándo de los vecinos que: le» denunciaban' por sospe= ebosos), sin: fundarlo: en prueba“alganal Siendo esto así, Frei. re no' debia: contar “con” estimación que el vecindario le profe- sase, 'Yno con enojo y ahorrecimiento: Que la Ultima vez que es- tayó ex Cádiz le suplicasen" esposas, hijos y padres, por sus ma- filos y «padres 6 go hijos, no prueba que se” hubiese granseado el afécto' dél vecindario ¿“sino todo lo contrario. Recurrianá él por- que era el único ¿ón facultad de “aliviar la suerte de: los des- terrados; así como los tiranos mas crueles y sanguinari ios han si- do y “serán rogados para que mitiguen sus rigores, siw que del. Juego se deduzca que se les profeta estimácion. ¿Qué suerte me- Ad E 45 a du familia” Ei .. o e evidend E Si bno era árbitro de ote que los Acdird n á sus “casas, y de ¿nunciar solemnemente ; no se pt Ai PrccaUciónes ss póticas, y en virtud de u se ba el obgeto, la que: Jífica | y la: justicia -en los? 58 sentaba en aquella ocasion 4“los ménos linces y observadores. Con esta medida y haber derogado la órden de veinte y seis de Enero, en la cual previno á las autoridades de Cádiz las dis- posiciones militares y. opresoras que habian de observarse para impedir que el pueblo se entregase ni aun á los mas inocen= tes placeres; quedaban satisfechas sus miras, sin.esponerse á los graves incovenientes á que su imprevision le condujo y á los gravísimos á que espuso al ejército, á las provincias de su man- do y 4 la macion toda ,.por vel abandono y orfandad. en que dejo, á. aquel en los momentos precisamente en que mas nece- saria era su presencia. Huasia al La carta del General Villavicencio fecha en. Cádiz el siete de. Marzo de mil ¿ochocientos yeinte dice así: ,, Gon muchísi- ,,mo, gusto: he leido las, cuatro letras: de; Vd. ayer sobre Jtiego: ¿»Jamas noticia ha, llegado, en! mejor; ocasion, pues las, de la. Co= ,¿»ruña. y: Ferrol: han. hecho aquí una gran sensacion. Dios quie , Ya que cuanto, ántes se» venga Vd. aquí con gente de «confian= ¿y za. y está esto. seguro. Tengo, muchos gallegos .en. la; escuadra; y si el pueblo de allí toma parte, desconfio de ellos: á lo y ménos se desertarán «y. es. necesario: quitarlos de las embarca= ,,Ciones: menores dc. pero, esto, todavía da tiempo. No omita Vd.. ,/ nunca mandarnos, noticias, porque aquí se miente mucho.=A- ,,cabo. de. recibir, esa : dígame si vendrá acá, ó quiere algo.” . Esta carta le fué entregada por el Comandante de navío. D.. Josó Primo de Rivera, (232 vio. del 15.2) quien al mismo tiem= po le puso de manifiesto la carta de Madrid á que se ude ¿er la posdata: de la anterior, cuyo contenido segun Erei ducia 4 las ocurrencias de Galicia, á que: Murcia ha do, y se. esperaban de: Zaragoza y Valladolid iguales novedades. (253 vto. del 15.9) Freire, procura debilitar -confesion, la fuerza de. estas cartas, diciendo que por el ? guerra sabia que el alzamiento de Galicia. y Costa de Cantabria, estaba limitado, 4 la Coruña, de abian sido depnestas las: . autoridades; ¿pues del resto, | istro. de la pa. A o ' : 585 do el General Conde de San Roman: que por un impreso re-, eibido de Granada, que le entregó el Auditor del ejército, le eonstaba que el movimiento suscitado en Murcia para publicar la' Constitucion se habia desvanecido: que sus autores tuvieron que abandonar la capital y las autoridades habian vuelto á-e- jercer sus funciones: que respecto á Cartagena carecia de no- ticias, y por lo que hace á Valladolid y Zaragoza, las nove- dades que anunciaban de estas dos ciudades, no teuian otro, sentido que anuncios y esperanzas de que se verificasen. (514 vto.: del 12.9 ) Freire no advierte que cuanto mas atenúe la fuerza de las noticias, tanto mas agraba su culpa, por la precipitacion en otorgar lo que pidieron en Cádiz sin rebozo varios. oficiales, pues=, to que. mi por parte de. estos ni de personas del vecindario se vió en el conflicto de ceder.¿á «una violencia insuperable. Sigamos uno. á. uno todos, los lances que prepararon -ó die-, ron ocasion al funesto acontecimiento y se verá, que el Cene- ral. Freire se deslumbró asi propio con el choque de las ideas cuya convinacion no le fué: posible. ejecutar; primero porque le pareció que, su roz. sola era suficiente 4 someterse los-ániWw mos mas; contumaces, y: despues, porque lo inesperado . y terri- ble del: desengaño le cambió enteramente el carácter que de- bia á la naturaleza, y. el que le infundió la dignidad de su car= go y su reputacion militar. Siempre, resulta ser.el cansante ¡n= directe de las desgracias, ya se. considere que presumió. de sí mas. ens. rd el ánimo de los e de la guar. 7 o : 3 otivo de queja da parte de los GAS des contentos: d tera producir su resolucion. la cual nunca hubo. de tener lugar hasta despues de baherse asegurado de la segnagion y +3 de sus súbditos, inculcándolos con es con su autoridad la precision de 386 cunstancias: ya: se considere su insensibilidad: ó- ciega: confianza al no dictar providencias que atajasen con freno poderoso la re=- volucion que ya se le anunció desde la noche del «muevé:, sim» contar el disgusto que aquella: tarde manifestaron los Gutas. De! suerte que su “presentacion en los: cuarteles,. interrumpida. por, ardid de Campana, debid llevarse á efecto 4 cualquiera hora con la primera' noticia de que la tropa estaba desabrida. «La: es- periencia debió enseñarle que la tropa ni-se alegra, ni entris. tece, ni se inflama sino con impulso ageno, dado por sargen= tos y oficíales, siendo” el mas fuerte el de sus gefes. Ya que no determinó” que fuesen reemplazados los batallones que que- darón: resentidos con el vecindario desde la noche del veinte y cuátro de' Enero, “cón' cuya 'providencia como con: la:del :ve=' leyo de Campana yi Valdes que 'se habian hecho odiosos por sus conducta “arbitraria y copresora, y que recomendaban-la políti. ca y la justicia, hubiera prevenido las funestas consecuencias” que su olvido +produjo y que ya: fueron irremediables cuándo: despues las "acordó; (542 159) entonces, era indispensable tras bajar: en esta reconciliacion, pues era nataral que el resentimien= to se auimentase con la idea de que Los puisanos" se quedaban con: la razon y la victoria. Cabalmente estas especies fueron las que los "cénspiradores inculcaron A los “soldados en el acto de aso- ciarselos al tumulto; y un General y Goheriador al mismo lLiem- po no cumple con su obligación sino” desempeña todos aquellos actos que facilitan la ejecucion de sús órdenes, haciéndolo: sien pre que pueda por sí mismo, sin confiarlo á otros, , pre: viene el artículo séptimo tratado segundo título e mo de las" ordenanzas del ejército, y mucho balternos le inspirasen desconfianza, como debie á Freire los'gefes de la plaza y guarnición. traordinarias y sorprendentes son estas tanto mayor es fuerza on inspirársela: mas €s- sea su vigilancia, su cautela,” su previsión, y su arte en ma= nejar los hombres. A todo faltóel so, de talentos políticos los ea en o o hizo 587 La, sino vilipendiada en estremo la autoridad militar. Para con- _¡siderarlo reo. y. .merccedor de pena, no es necesario que los ma- ¿les hayan sido producidos por malicia suya: su descuido, su desidia, su negligencia, su confianza escesiva y su indecoróso j ¿ sufrimiento, son culpas bastautes para que se le considere aun- que indirectamente como el, orígen de los “desastres por: cuyo castigo se: clama dos años ha con tanta justicia. El Ii Frei- re no tendria el menor. cárgo en esta cansa, si: tomadas las medidas que la prudencia y subordinacion ios por un in- sidente imprevisto. se. hubiese. malogrado todo el fruto de las . Providencias - mandadas obseryar. Pero Freiae nada proteyó, ni ¿hizo en Cádiz. otra cosa que, otorgar en pró y en contra su- -Cesiy ¿mente cuante le pidieron, con y sin aparato de fuerza. Enlacemos de «nuevo la rélacion. D. José Primo de Rivera “declara. haber, sido. comisionado pur el General Villavicencio pa- ra imponer ál General Freire del espíritu que dominaba á la oficialidad de Marina; añadiendo, que por su parte .conyenia ins- truilo de las noticias de que ya se ha hecho mention: lo cual _desempeñó Primo de Riyera en la noche del siete de M arzo «dle mil. ochocientos veinte, segun resulta de. las: declaraciones que han prestado los primeros; Ayudantes de Estado: Mayor D. | Vi- _cente Sanchez Cerquero y D. Jacoho Orciro.. (249 y 529 ñ iio. del 15.2) Le espresó ademas lo que constiluia lo esencial; de _su comision; cuyo objeto-era penetrarlo de lo útil que, seria pa- Ta evitar. una guerra civil 6 intestina,' que la disposicion de los | ápinjas la inevitable, el que. acordase con dicho. Villavicen- autoridados el medio mas prudente de. que no tu- a segs civil: lo que solo se conseguiría signien= nacion. Primo de Rivera, se restituyo á niente con la. respuesta de ER e: cual, des- bier ¿Enterado, y ofreció: ir-á dicha plaza (el dia ocho y sin falta. el dia siguiente. 4 54 del 2.2) Villavicencio cont esta la comision gus; dió á Be o de EA que este espuso á Frei- 388 udolo por la eonversacion uno de los muchos constitucional es. (xa vto del-5.9) No hay «ocurrencia que no prometa que Frei- - re meditaba vel :medio/mas seguro de emprender y concluir un hecho notable, y que sus designios sobre este acontecimiento lo « impelian con mas fuerza” á; entrar en Cádiz, que la curiosidad owde abocarse con Villavicencio y de pedir socorros pecuniarios Se -la junta: de reemplazos, La: poca coherencia y continua varia- ¿cióm:en los motivos» que alega Freire, lo condenan sin disculpa. - «Despues de aseverar que no sabe á punto fijo el orígen de las «locurrencias! del diez y once' de Marzo en Cádiz, manifiesta há- ber pasado á:esta ciudad el dia nueve 4 impulsos del aviso que le dió el General Villavicencio de las inquietudes que advertia y que juzgaba fuese necesaria su presencia. (125 y vto. 1.9) Sin embargo, Freire en el cáreo que tuyo con Primo de Rivera quiere sostener que el dia seis no habia movimiento al- guno ni fermentación en la escuadra, ni pudo el testigo tener <moticia de ello para fundar en esto su ida al Puerto, pues los “oficiales que promovian la mutacion política no lo hicieron hasta el dia siete por la tarde, y para: eomunicar el proyecte estu- “vieron “esperando 4 que se” 'restituyera del Puerto á donde “Habia ido con la carta “A mensage de Villavicencio. (332 del 15.9) e Tiste aserto está desmientido- por el primer Ayudante del Esta- do Mayor del ejército” D. Jacoko Oreiro , quien depone que -tasociado con el Teniente de navio D. Vicente Sanchez Cerque- o y Cel Ayudante “de la Mayoria D. Tomas Ciscar, como di- >£t putádos por 14 oficialidad “de la “ésenadra, hablo al Mayor Ge- , dera de' ella Primo de Rivera repetidas yeces, hacién acion de los desdos de' régimen Constitucional qu nifiést : han á los oficiales de sú cuerpo: lo cual” ejes tó segura ¿8 ántes de mr “Primo de Rivera la primera vez tar al Ge- Tnéral Freire: (249 deb 15. toy D. Vicente Sanchez rquero com- “viene ¿sn 'dopósicion del anterior testigo, fijando espresa- “mente. el dia siete despues de dia en que se presenta- “son 4 Primo de Rivera y de enterarlo del estado de 389 esfervescencia en «quese hallaba la oficialidad subalterna de la: escuadra, con la mira de que comunicase estas noticias al Ca- pitan General del Departamento para que conociendo la opinion: de: los mas, se penetrase de la necesidad perentoria: de ayudar: á no resistir 4 una variacion en el sistema de gobierno: con. lo que se conformó Primo de Rivera, creyendo Cerquero que aquella misma noche estuvo dicho Mayor General en el Puer= to de Santa Maria y hablo con el General Freire. (291 del 15.2) - Freire dice en su careo' con Primo de Rivera, que no infi- rió de su mensage que Villavicencio se inclinase 4'mudanza enla forma de gobierno, pues se valia de un sugeto tan poco consti- tucional. (235 y vto. del 13.2) No obstante, replicó en el: ca= reo al General Freire, asegurando que la carta á que se :reflere la posdata de qne se ha hecho mencion , no solo tocaba los pun=> tos que habia espresado el General, sino:que tambien lo hacia de: Oviedo”y Santander, encareciendo la efervescencia que se nota- ba en la corte: lo que comprovaba, arguyéndole con que la mis- ma importancia y delicadeza de las noticias ecsigid que la: carta no lerfuese entregada por una ordenanza, ó por un oficial cual- quiera, sino por un gefe: que actualmente se hallaba encargado del mando de la fortaleza mas interesante en aquellas circunstan=' cias, de lo que se deducia tambien que lMeyaba comision para conferenciar con el General sobre el asunto. (255 del 15.0) En- la conversacion que presenció el auditor D, Antonio de Eguia:é> lrigoyen la noche del siete de Marzo en la habitacion que Freiz> re ocupaba en el “Puerto de Santa Maria le oyó” hablar muy asmado por la causa de la libertad: nacional, y muy con= la Este: desgraciada que de muchos años á esta par= orseguia á ados habitantes de Cádiz. Esta converz: sacion que E desde las siete hasta las diez, delante. de varias: personas e coradas, no fué interrumpida con la llegada del Capitan de Navio. 1D José Primo de Rivera, quien, despues de haber tomado parte en ella, se retiró á hablar con $. E.+ Cd ER (504 del 14.9) Freire no distinguiendo de la confe= 30 3go rencia reservada :á la conversacion familiar, mo se conforma con el dicho de Primo de Riyera, impugnándolo con que en la con- versacion que tuyo usó tampoco secreto y misterio que quizá la oyó. el auditor Eguia y. pudieron oirla cuantos estaban en la sala. Eso no, replicó Primo de Rivera: entraban y salian personas sin cesar; pero .guardabamos reserva, cuando se to= có la especie de la carta de Madrid y los demas puntos eS constituian mi comision. (235 vto. del 15,9) '¿La.negativa en que se mantiene. Freire respecto de las no- ticias sospechosas de Madrid, contradiciendo á- cuantos -se las. recuerdan, está desmentida y justificada en manifestacion hecha por el mismo Freire, cuando declaró que la union que desea- ba mantener entre el, egército y las provincias no tenia otro objeto que “aguardar las movedades que con fundamento estaba previendo habian de ocurrir, pues tenia noticia que .el ánimo del Rey estaba: dispuesto á hacerlas, segun en varias cartas. de correspondencia privada le tenia informado el Ministro de Es= tado. (154 yto. del 4.9) -. Disculpándose Freire, se implica en este pasage, como en casi todos, y hace mas visible su imprudencia y culpa en no haber procedido con mas entereza, reflecsionando que el par= tido que abrazaba era propio de quien no tenia otros medios de sacudir el yugo que la insurreccion, y no de quien de un. dia á,otro »esperaba que se -ejecutase por una Jey positiva lo! que otros practicaron obedeciendo 4 la ley de la necesidad. Dí- ce que por lo mismo que tenia certeza de que el ánimo: del: Rey: estaba dispuesto. á consentir variaciones en la forma de no, él aplicó todo su conato á evitar cualquiera altera | pular el poco tiempo que podia tardar el Rey en hacer ma= 8 nifiesta su voluntad. Esta opinion lo determinó 7 Cádiz, y | no' las noticias que dice Primo de Rivera le” com: | tnicó-, pues: reduciéndose ¿estas 4 la «carta de Villavicencio que le «entregó, mal podian prepararlo á consentir en la Constitucion. (319 del 2.) Ponderar el buen efecto que produjo.la derrota de Rie-: ' A e Ñ 39H go y separar de la escuadra 4 los gallegos que la tripulaban, eran medios para prolongar el gobierno absoluto, y no para modificarlo ni destruirlo. Si acaso Freire tuvo tan buen pen- samiento como evitar que el vulgo se conmoviese intempestiva- niente por una cosa que pronto lograria completa y pacificamen- te, es preciso decir que fué uri primer moyimiento tan tenue y superficial, que de ninguna cosa se acordó ménos desde que puso los pies en Cádiz hasta que se le recordó el riesgo de su persona, hecha blanco de varios tiros en la callejuela del Can- dil. Arriva Freire á Cádiz y á poco rato de hallarse en casa del General Villayicencio se le presentó D. Rafael Aristigui, Ayu- dante mayor del hatallon de Marina que guarnecia la Cortadu- ra, el cual, por persuacion de Primo de Rivera, le significó que la oficialidad de Marina, unida con la de Artilleria y algu- na otra de los demas cuerpos de infanteria y caballeria e csistentes enla: plaza; queria: que sus deseos de que se proclamase la Cons- titucian se cumpliesen aquel mismo dia. Vea el Consejo que fac= cion formada de individuos del vecindario ostigó á Freire: yea su' predisposicion á que saliese de, otros la iniciativa de lo que anhelaba conceder. El General Freire contestó al Ayudante. Arís- tigui quese le presentasen ¡aquellos oficiales, pues €l, apetecia lo mejor. (55 dela.) Los testigos citados contestan en un todo lo que:sobre los dichos y hechos ocurridos á consecuencia de la debilidad de Freire refirió Primo de Riyera;. 4 eseepcion de Aris- tegui,. que mo pudo ser examinado. por estar fuera de-la penín» el kl 457 y 194 del 5.9) Dudando los Generales Freire y Villa= picencio que los oficiales que citaba Aristigui se atreyiesen á. pre- des 8”, resolvieron que saliese con otros, entre ellos Primo Riyera, á- cerciorarse. de la yerdad del caso. (54 vto. 2.0) “Todo descubre e Freire estaba deyorado por un ansia mas ac- tiva que: la de otro alguno. ¿para que se allanasen los estorbos que podia tener al restablecimiento. de la libertad. Meditando acerca de las infinitas inconsecuencias y estado de pasmo en que se pu= so Freire, creo haber acertado el motiyo de una conducta tan 3ga irregular ;' y “pienso que Freire se pérturhó enteramente con la «legria de hallar tan adelantado lo que le parecia imposible :en- ire personas que hacian la guerra á los de la Isla, aunque no estaban: ligados con las obligaciones que le apremiaban para no declararse, mo «mediando una causa honrosa é inevitable mirada en su primer aspecto. po. 3 Avistigi condujo Los Ayudantes de Villavicencio 4.una casa detras del Cármen: ellos esperaron un corto rato que tardó Aris- tigui en traer 4 una: muchedumbre de oficiales de todas armas y graduaciones, quienes confirmaron el mensage de Aristigui, aña= diendo que contaban para eHo con la mayor parte de los cuer- pos de la guarnición, y que en aquel momento lo provaba es- lar idmorzando" el: Comándarite del hatallon-del General en el ber= gantin Aquiles. Con esta comprobacion regresaron los cuatro co= misionados 4 la presencia de Villavicencio y Freire. (55 del 2.2) El Tátendente: Torres confirma el dicho de Primo de Rivera y ki reunion que tenian los oficiales, equivocando solo la calle: de la casa, y añade que los Generales Freire y Villavicencio qui- sieron irá la espresada casa de los oficiales reunidos á pedirles «que se contuviesen hasta saber el resultado dela junta que de- bia celebrarse “aquella noche : de ¡cuyo paso desistioron' los los Generales en “fuerza de las 'reflecciones que Torres les hizo-acer= ca de lo poco decoroso que era. (187 5.9) El Ayudante de Frei- ve D. Ramon Santillaá, uno de los sugetos de confianza con quie- nes el General! en gefe vino á Cádiz, declara que vió ád' Freire y. Villavicencio hablar reservadamente con un oficial de Marina : que despues de la conferencia manifestó iria á avistarse-el mi so Je- neral con los' oficiales por quienes el marino habia sido” diputa «do; “devenya idea lo disuadió: el Intendente Torres, esponié le que'era' mas “propio que: ellos'se le presentasen : que en elec= to el óficial de Marina salió “acompañado: de Primo de “Kivera; «E 4 “caló de largo- rato volvió y se encerró en «conversación: pris Páda con" los mismos Generales. (5 del 4:2:)> | ns Freire supone todo Jowreferido, como que le faé.comunicas 595 «do 'por Villavicencio recien: legado ¿su casa, cón la circunston- cia de que la parte de la escuadra conmovida para que luego, juego se publicase la Constitucion, contaba con tres batallones de la guarnicion, que decian ser. América, Lealtad y Provincial de Sevilla. Que quiso hablar á los oficiales «de la escuadra que ha-" bian venido «con tales ¡puetensiones y mo. pudo- lograrlo, . cuando consta que este impedimento procedió de las reflecsiones que le hizo, Torres. (125 vto. 1.9) : 00 No. obstante “estas noticias que dijo. .entonces le participó Vi- llayicencio, despues xebere que; en parte las, debió ¿ Primo de Ri- rera. (144 del 4.9), Resulta una contradicción motabie, entre el empeño, que Villayicencio buvo. para que viniese ¿4 Cádiz y las primeras palabras que le, dijo, esto es, que las novedades que habia eran las peores» ; pues: parte ide la, escuadra. conmovida pedia la, Consiituci OR, «y ehlxe el, grandísimo, desprecio que el anismo V illayicencio, hizo, de aquellos suresos, nando oyó decir á Campana. que. los Ares «batallones, s ospechosos estahan mandados por getes de toda confianza; puesto que pone en su boca esta espre- - sion, que: significa . £on ¡la mayor propiedad el mingun aprecio que en su concepto. merecia aquella ocurrencia :. esto es una locura de dos muchachos: y que en seguida Hamó á, uno; de sus Ayudantes, A quien mando. fuese á. decirles: que. estuyiesen quietos y no ar- riesgasen la tranquilidad. (145. wto. y siguiente 4.2) De suerte que. si hubieramos, de atenernos unicamente al dicho. de Freire, mi Aristigui. se le presento, declarándole.. con. viveza. los deseos de parte de ¿la oficialidad. de Marina, Artilleria, ¿dd ¿demas de la guar- icion, ni por consentimiento suyo. Y, de, Villavicencio salió el mis» ristigui. acompañado, de Mateo y Olaeta 4 quienes asistia Pri- mo de. Rivera y; para enterarse, delo que deliberaban los. oficia- Jes. ¿reunidos . en. la: casa: detras, del, Cármen ,. ni, volvieron as dar-= le: parte de 1: Las, resultas; «siendo este,uno de los hechos mas aclan arados y «probados enla. causa. (125 yto.; del 1.9). res El; analisis «de: esta, falta de. siucer ha tiene por objeto com- _pxobax da, falacia. con. gue Exgixo alimó queda su solicitud del nue i 394 ve fué un movimiento sedicioso contra el que no debió emplear la fuerza, visto que no repremian las ecsortaciones en razon de que el pueblo era tan considerable como resuelto. (240 del 1. 9) El vecindario estaba eu aquellos momentos dedicado á sus tareas, y solo algunos individuos se iban congregando en la plaza de $. Antonio con la espectativa del écsito de las negociaciones de los oficiales. Si estos hubieran sido reprimidos por Freire y no a- lentados, no hubieran escitado á los paisanos sus amigos á espe- rar infaliblemente en aquel dia el restablecimiento de- la Cons- titueion, pues el General en gefe estaba tan deseoso de «ue se verificase. No se puede tolerar «en Freire que-«tanto en el par= te del acontecimiento del diez como en el comentario y defen= sa de él, establezca como máesima inconcusa que la jura de la Constitucion procedia de un movimiento tumultuario y que con él Cádiz se habia separado del gobierno que reconocia. (240: y 24r vto. “del 1.2) Cádiz no hizo mas que seguir el/ impulso que le dieron en la direccion dela cosa mas apeteeida; pero ni se taomnltuó, ni presentaba ningun carácter de temible. Frei- re carga toda la culpa “al inocente vecindario, y omite que:sus vivas y su alegría fueron una' ¿nnsecuencia necesaria de la apro- bacion que dió al proyecto de los oficiales. Ni aun estos estaban tumultuados, pues ni valor tuvieron para presentarse “4” Freire llamados por él; y los oficiales de -Artilleria por boca de su Co= mandante se resignaron en la disposicion y medida qme tomase el General en gefe. Ningun yecino de Cádiz se mezcló en: estos antecedentes, y estos produjeron los sucesos de la tarde y no uno que otro viva tímido que sonó. Á no saber que la oficializ dad estaba interesada por la Constitucion, y que el General em. gefe, léjos de repeler sus pretensiones, las admitia y procuraba informarse del número de los secuaces, el vecindario hubiera per= manecido en la misma quietud é inaccion de los dias anterio» res. ¿Por ventura Valdes y Campana perdian su fiereza con la presencia de Freire en el concepto de los vecinos de Cádiz? 'Te- das las probabilidades estaban contra el General en ' gele; esto 395 aprovaba todas las medidas de opresion tomadas por Valdes á ins- tigacion de Campana, y se gozó tanto en el terror del vecinda- rio que no puso en práctica una medida prudente adoptada en todos tiempos y naciones por los gefes y militares cuando se han ofrecido disturbios entre la tropa y el vecindario. No podia ignorar que los ánimos quedaron enconados desde la noche del veinte y cuatro de Enero, y sin embargo de tener á su dispo- sicion mas de ocho mil hombres, no tomó la providencia ne- cesaria de relevar la guarnicion que se halló en Cádiz aquella neche funesta y precursora delos desastres del diez de Marzo. Buen cuidado tienen los conspiradores de atribuir al encono que quedó en la tropa desde entonces las horribles venganzas que di- ce se tomaron el dia diez. Es constante que la tropa no recor= do semejante noche, pero era suficiente que se la pudiesen re- cordar ¿para un atentado:;, para que un, General en gefe 2aman- te de la disciplina, tanto, cuanto «dle la tranquilidad de un ye- cindario, procurase evitar quese renovasen allercaciones y ren- cillas. Habiendo dejado en Cádiz la misma guarnicion, tenia otro estímulo: mas para ¿indagar muy por menor si aquellas tropas eran capaces «de reconciliarse con: un «paisanage que insultaban y-oprimian, atribuyendo4-su+totalidad lo que fué empresa de muy pocos y desconocidos, que confiaron demasiado en el apo- yo de dos 0 tres compañias del regimiento de Soria. Una ene- mistad:tan reciente no se borra con tanta facilidad, y mas sien- do-por opiniones «politicas] y:mucho más si quedan prevalecien- do, las delos desarmados contra las: que: sostenian los que mane- - Jaban las armas. “Todas: estas reflecsiones que son bien obias, to- de : las atropelló Freire , y todo lo ha querido componer, impu- tando sal inocente vecindario el: crímen ecsecrable' de haber sus- citado un tumulto para forzarlo á otorgar sus peticiones. ¿Y cual era la: fuerza. de ese pueblo tumultuado ? ¿Pidió alguna cosa que fuese nueva en los + oidos de Freire? ¿hizo mas que manifestar congregado en la plaza de San Antonio en poco mayor número del que acostumbraba, que era general el ansia por saber la de- 396 cision final delo que habian espuesto y solicitado varios oficia les, asegurando que era ignal el deseo de sus compañeros? ; Pase enhorabuena que la Lealtad hubiera sido el primer im-: . pulso que tuvo la tropa para oponerse al restablecimienlo de la! Constitucion, mientras no constaba la voluntad del Rey; pero es absolutamente falso que hubiese tumnltuarios , y es una des las' espresiones mas horribles que fuesen' alegres las voces de viva el: Rey proferidas por unos frengticos, como los Hama Freire , que disparaban ea todas direcciones para acabar: com cuanto obgeto sensible € insensible se les presentaba á la vista: Ala hora de la sodicion la ciudad :iro “ofrecía otro aspecto que 'el de muchos envriosos que en las calles, ventanas y baicones deseaban ver á los primeros que llegasen de la Isla y la fiesta que estaba annn- ciada por el. mismo * Freire. Para que haya. tumnllo es preciso” que haya reunion de gente dispuesta 4 desobedecer las :autorida- des, 04 obligarlas 4 «viva fuerza á acceder! á “sus! pret ensiones.' Mas en Cádiz no se hacia /mas' que victorear una cosa prescrita. por la autoridad superior dela proyincia, y manifestar ardien= tes deseos de que se solemuizase com ¿la mayor pompa posible, por= que tambien lo habia: iiandado- asi la propia “autoridad. A ella> recurrieron, pues, en esta confianza; cuando: empezaron: -Los :ase- sinatos, como la mas interesada en atajarlos y disponer el pron- to castigo de los agresores, sin recibir otro amparo que la con=" testacion fria de ,,eso noves nada: no hay que tener cuidado.*> Tumultuarios de la especie: que pinta Freire jamás se: han: visto» ni verán en el mundo: unos» tumultuarios que son súbditos , 0=> hedientes, y que perseguidos de muerte por quienes habian em= prendido un atroz escarmiento en pena de su obediencia, acuden como á su único y seguro asilo al mismo gefe que mandaba á los perseguidores, y que 'se supone forzado por los: mismos que imploraban su aucsilio. Muy mal aconsejado: estaba Freire. cuán» do comentó el parte, dejando todas las espresiones que le son no- ciyas y deteniéndose en aquellas de que le parece puede sacar fruto; pero saliendo tan mal de las que esplica, se infiere sin > 397" mucho trabajo, quedas que dejú:sin comentario alguno le son muy. perjudiciales. Encsuma, su curpuño fué demostrar» que sa sa tisfaccion consistió en haberse desvanecido un tumulto que no hubo, y restituido una disciplina en cuya relajacion manifesta- ban gefes, oficiales y soldados el mayor placer cuando el estaba presente, y que aumentó: adbiriéndose á. las voces y gustos de los sediciosos, que lo miraban segun sus principios por el ca- beza de los tumultnarios del pueblo. ¿Quiere el Consejo ver á otra luz á los vecinos de Cádiz pa- ra juzgar si se tumultuaron 0 se estuyieron quietos pendientes cn un todo de la voluntad del General en gefe? pues esta cs la pin- tura que de ellos hace Freire, emando se olvida de que se pro- puso desacreditarios pera justificar su imprevision suma y su de” bilidad estremada. Cuando se le insinuó que convenia su ida, lo primero con que debió contar, dice Freire, fué con el afecto del. pueblo donde la vez anterior lo honraron con tantos aplon- sos y públicas demostraciones. £e prometió que hallándose alli se mantendila la tranquilidad, aliviando la suerte de los vecinos que acudiesen 4 ¿l con sus quejas.: No se equivocó en pensar asi, pues le consta que la noche del.bueye se cvitó algun daño que se me- ditaba , con solo indicar que aquello produciria un gran sentimien- to: al General que habia encargado tan eficazmente que nada de. venganzas. Preire cree que se hnbiera espuesto á un cargo hien fundado, si despues da los estímulos de Villavicencio. reusa pre= sentarse en Cádiz ó desprecia el ayiso; pudiendo suceder que los desastres que tan impensadamente se verificaron el dia diez en me- lio de la prudencia que manifestó cl pueblo, se ocasionasen con mayor esceso: pidiendo la Constitucion ó declarándose por clla alguna corporacion, habiendo esta solicitud de irritar sin obstá culo los ánimos de una guarnicion que, segun se yió, todo lo pos= ponia 4 la forma «de gobierno que entonces regia. (515. yto. del 12.2) Confiesa que: el vecindario fue sorprendido en medio de la prudencia que observaba : laego mo estaba tumultuado , pues prudencia y alboroto som dos cosas enteramente contr arias. Las 51 398 rellecsiones que hace le perjudican mincho, no» ha biéndose apro=. vechado de ellas para evitar unos: males que naturalmente de- bian temerse. ; Se ha: probado que el vecindario está' ecsento de la culpa de tumulto que le imputa Freire, y que este dió causa á la sedic- cion que hubo por su facilidad en aceptar las solicitaciones de; varios oficiales, abandonando su intento de pasar revista á las tro-' pas en sus cuarteles, donde podia tantear y disponer el ánimo de los gefes y oficiales á la innovacion que premeditaba, Su cegue- dad fué tal, que ni concibió sospechas: de que ¿Campana lo disua= diese de la visita de los cuarteles, siendo asi que le aseguró por la mañava que los tres batallones sospechosos de inclinarse á la Constitucion, estaban mandados por gefes de toda su confianza. Permitido por el General que se actlamase la Constitucion» y que se pusiese provisionalmente el letrero de ella en la plaza de: San Antonio; parece que debian cesar: todas las precauciones hostiles que se habian tomado desde el mes de Enero dentro de la plaza, y que bastaba cruzasen algunas patrullas para conservar el órden público, como se acostumbra en los festejos y «solemni- dades en: que-las gentes se entregan legalmente á todo:el alboro- »o y demostraciones desu alegria. En gonsecuercia la guarnicion de la plaza debid dar por derogada la órden del 26 de Enero, en que se mandaba que la mitad de la tropa estuviese dia y noche al pie de sus armas, patrullando tambien por toda la ciudad sin cesar dia y noche la caballeria, arrestando sin distincion á cual- quiera persona que intentase sedieciones y haciendo: desaparecer la reunion “que escediese de tres personas. Estas eran las medi- das hostiles que se habian tomado por disposicion del General en gefe desde el dia 25 de Enero contra el vecindario, indicia- do de afecto A la Constitucion desde la noche del dia anterior, y con ánimo para intentar su restablecimiento. Este vecindario que acababa de ser alhagado con el objeto mas ardiente de su deseo, no mereció la distincion de que inmediatamente despues del asenso de Freire al restablecimiento de lá. Constitucion, ce- y 399 sase todo “aparato: de fuerza represiva: distincion que se pnso.en práctica con el egército nacional de la Isla, y con la division volante mandada por Don Htafael del Riego, con quienes cesaron las hostilidades desde el: punto que se comunicó á los gefes res- pectivos de órden de Freire la notieta de lo ocurrido en Cádiz con voluntad suya: á las cuatro y media de la tarde del nueve. De forma que, volviendo Freire 4: dar vigor á una órden dicta- da para circunstancias. contrarias , proporcionó .ocasion aquelle noche á los encargados de su cumplimiento para que diesen prin- cipio á los escesos que se esperimentaron la mañana del dia si- guiente, pues se justificarian de todo cargo con el pretesto de evi- tar y deshacer las renniones escedentes de tres persona. (147 vto. del 4.9) El hecho de la suspension de hostilidades, ménos en Cádiz, está referido por el mismo Freire en el. folio citado, y se comprueba con las declaraciones de los generales Ferraz al fó- lio 106 del 5.2 y de Don José O-Donell al fólio ¿82 del 3.2 Una prueba relevante de que el concepto que los gefes de Ja: guarnicion formaron del suceso y: era que -alteraba en un todo las disposiciones anteriores contrarias, sé halla en la órden dada por el Comandante general de la cuarta division Don José lgna- cio Alvarez Campana. En honor de la verdad debe decirse que la órden era impertinente y vejatoria, pues habia perdido to- «do su' vigor y ánuládose la-del mismo contenido: á menos que la opinion contraria fuese «peculiar de Campana, y preparatoria «de los grandes horrores y desacatos que sucedieron. La órden es- tá concebida en estos términos: ,,De órden del Escmo. Sr. Ge- neral en gefe dispondrá el gefe de la plana mayor de la division -el que salgan de- los cuarteles los retenes diarios“acostumbrados: para que cubran sus respectivos puntos. Cádiz nueve de Marzo de 1920.= El Comandante. General 3. Ignacio Alvarez Campana.” (19 2 ab | Esta órden produjo en aqrellos 4 quienes se comunicó, los dos efectos que: debian esperarse: €l primero de sorpresa por la instabilidad del precepto tan reciente; y el segundo el de ad- Loo “yertir la contradiccion que ' envolvia respecto- del estado «actual del régimen político. Los retenes y demas precauciones eran un aparato ¡marcial dispuesto para contener é intimidar á los no bien hallados con el Gobierno abseluto. Abolido este con el restable- “cimiento de la Constitucion, era un medio insaltante y centra- dictorio | permitir el regocijo y aclamaciones para la destruccien de la servidumbre, y presentar al mismo tiempo entre los fes- “tejantes las armas que sirvieron para encadenar los movimientos presuntos de libertad sin distincion alguna en la apariencia este- rior. Lo que, st causó estraneza en los militares, ¡com cuanta «mas vazon debió despertar sospechas cu los paisanos, si estos no hubieran procedido en:todo sinceramente, y como entregados á la buena fé y arbitrio de los militares! Dejando á parte la con- secuencia que un hecho semejante hace deducir en favor de la improvision del paisanage , y sobre los ningunos medios de coac- cion que egercitó para que se le satisfaciese su reservado y se- erecto gusto, el parte dado por el segundo Ayudante general D. José Maria Ballesteros pone en claro la disposicion de los ánimos, y la inteligencia que daban 4: la novedad ocurrida- los mismos que «estaban pozo conformes con ella. He aqui el parte.=,,Señor Comandante general de la enerta division.==M%a cumplimiento de la antecedente órden de V. $, que yecibi áclas siete de la noche, pasé al cuartel del regimiento de América para efectuar la salida de los espresados retenes : no «pudo tener efecto la disposicion del Sr. General en gefe en yir- tud de venir firmada por V. S. á consecuencia de haberme dicho ell Capitan Don N. Dominguez, Comandante de la guardia de pre- «vencion, tener órden del General en gefe para no obedecer otras que: las comunicadas por los Ayudantes de Campo de 8, E. Lo que pongo en noticia de V. S. para su inteligencia. Cuartel de San Roque mueve de Marzo de mil ochocientos veinte.” (19% «del 2.9) j +: Dos dudas ocurren: ¿ Campana escribió de su propio puño la órden referida 'con anuencia, ó por mandato espreso del Ge- Lor «neral en géfe? Despues dle esperimentada la repulsa que le die- ron, habiendo salido la órden de moyimiento propio suyo, ¿Cam- pana participó á Freire en los términos que le parecieron mas á propósito la conveniencia de que continuasen los retenes en la misma forma con que anteriormenie aterraban al vecindario? Freire no ha esplieado en sus varias deposiciones ni descubier- to el origen de un mandato tan irregular en aquellas circuns- tancias, tal yez sobrecogido con la órden suya en que aprueba la disposicion no obedecida de Campana. La órden dice asi. = »» Las órdenes que tengo dadas para que no se obedezcan otras que las que yo dicte quedan derogadas , y de consiguiente se ser- virá V. S. mandar se obedezcan las de los gefes de la plaza y de- mas avtoridades eonstituidas.=Dios guarde á Kc. Cádiz mueve de Marzo de mil ochocientos veinte. =Manuel Freire. — Señor Den José Ignacio Alvarez Campana.” (194 del 2.9) No encuentro nombre decoroso que signifique al vivo la es- pecie de pasmo que domino á Freire desde que oyó las prime» ras palabras al General Villayicencio, acerca del empeño forma- do por la mayoria de ofieiales del egército y armada para que se restaurase la Constitucion en el distrito de su Capitanía Geveral. Se ha probado que Freire no tuyo que ceder á los gritos de los paisanos, pues cuando se presentó en la plaza aquella tarde ya - estaba convencido con las varias instancias de los militares. De tal manera se entregó , por una súbita é inconcebible mutacion de su caracter, al querer ageno, que señalaba cada hora con un acto de olvido de su dignidad y de la conservacion de la obe- diencia y Tespeto que se le debian. Campana que lo observaba con : vigilancia, echó de yer desde luego que podia hacer sin estorre cuanto le dictase sú malicia. Mucho debió prometerse de que no visitase los cuarteles, pero creyó seguro. su triunfo cuando adyirtió la aprobacion que habia dado á un acto de insubordi- nacion practicado por el Brigadier Don Juan Antonio Barutell, ¿Este Coronel de América se presentó en la plaza de San Anto= nio con las compañias de granaderos y cazadores de su Tegimien- 4o2 to 4 eso de las seis de la tarde, y presentándose al General en gele 2 manifestó que, noticioso de hallarse S. E. en medio de “un alboroto popular, habia ido espontaneamente con aquella fuer- za que ponia 4 su disposicion: Freire aprobd su determinacion, " contestándole que era ya tarde; le previno se mantuviese aÑi co- -mo de reten segun anterior costumbre y que dispusiera la sali- da de patrullas, “sin que de modo alguno se alterase el servicio ordinario:> El pretesto alegado por Baruteil debió entrar en des- confianza 4 Freire y' pues nada le habló de reten, sino de que habia de propio motu y autosidad adoptado aquella providencia, temiendo que sucediesen algunos mates con la manifestacion de “opiniones encontradas. Léjos de esto, no'solo aprueba conducta tan o estraña, sino que manifiesta su sentimiento por la tardasza que «habia tenido Barutell en cometer falta semejante. (128 1.2 y 158 vto. 6.9) - En estas dos compañias, conducidas arbitrariamente por Ba- rutell, cuyo movimiénto aprobó Freire, veo el embrion del ta- -amulto suscitado por los gefes; que rompio al dia siguiente y que o tambien Freire aprobó com alabanzas vergonzosas y detestables. Era natural discurrir que la sensacion que hizo en Barutell la nove- dad ocurrida sería comun á los gefes- de los demas cuerpos, y que cuando estos no se presentaban á manifestar por. algun es- tilo su modo de pensar, “no estarian contenidos por la obedien- - cia, sino por la esperanza que alimentaban de algun proyecto que frustrase la vesolucion del General en gefe. Tambien debia cau- sarle disonancia que:el Coronel de la Lealtad dejase pasar tantas horas sin venir 4 presentársele. A todo cerró los ojos, y ni si- «quiera ¿por su propia seguridad trató de informarse del concep- to que su resolucion habia merecido entre los gefes, 4 quienes, como eva de su deber, no la comunicó previniéndoles -su cum- plimiento y que para ello tomasen las oportunas medidas; con- 'tentándose con. decir que, habiendo estado presente el General de las tropas dela plaza, bastaba para que quedasen enteradas y la obedeciesen. (146 wto. 4-2) Pudo haber enmendado despues el A AAA O 403 desacierto de resolverse sin 'esplorar y obtener 'su consentimien= to,-convocándolos pava manifestaries las razones que le asistian; razones tan poderosas como útiles á todos, pues de aquella ma nera ni se apartaban de la voluntad del Rey, que verosimilmen-- te se habria: ya manifestado á favor dela Constitueion, mi que= dariam con la nota de haber: resistido el restablecimiento de la Constitucion hasta el último estremo; captándose por consiguien= te con aquella pequeña anticipacion á las órdenes Reales, el afec- to de los que se habian declarado los primeros, y despues su- cesivamente con corto. intérvalo en algunas provincias. Omitió poz ner en práctica todo «medio dle. persuadir y conciliar , y :se co= locó como, un. cuerpo inerte en medio de todos, para que le die= sen el moyimiento que se les antojase, dispuesto á no oponer nin= gun género de resistencia. La incertidumbre con que procedía: Freire, inclinándose unas veces al régimen absoluto, y otras: al- gobierno Constitu= cional, se nota en cada paso de: cuantos practicó desde su en- trada en Cádiz hasta que se puso á la cabeza de la columna de los Guias, sublevados visiblemente por su gefe y oficiales. Con- vocada junta de: las autoridades que debia celebrarse en 1 sas del Consulado, se presentó en ellas á las ocho y media de la _noche. Manifestó unicamente á las corporaciones que iban concurriendo, que ya habia ce as Ca- sado el motivo de la celebra- cion de la junta, por estar hecho lo que debia tratarse en ella, habiendo resuelto él aquella tarde el obgeto de la conferencia prevenida, que era relativo al restablecimiento dela Constiz tucion. En prueba de que aquella. disposicion que tomó, sin preceder los yotos y conformodidad de las autoridades que ha. bia citado, lo ponia en discordia ahierta con el Rey, se es- plicó con la comision de reemplazos, añadiendo que le faltaba una colita cantidad para completar el mes de Marzo, y que recurria á los subsidios de la comision, no pudiendo contar ya con los del gobierno. (231 del 1.2 y 579 del 5, 2.) Si das auloridades Civiles y eclesiásticas le parecieron necesarias para VEZ TS * Y SA A PEA ad: e AS y k E, + a d [404 decidir con acierto un punto tan delicado, ¿por que no citó para concurrir con ellas á las militares, cuyo voto por las fuer= zas que manejaba mo solo era importante, sino inTlispensable por sor el decisivo? Por las instancias que le hicieron Villayicen- cio y Campana no debia inferir la conformidad de los sofes militares y mucho ménos cuando Campana le aseguró que me- recian su plena confismza en cuanto á no seradictos por nin- gun estilo á la Constitucion. Aquí hallo una culpa grave en la facilidad del General Freire, quien oyó y supo con placer que los gefes estaban constantes en los principios análogos á la guerra que hacian, y no procuró tomar la menor noticia de si su me= ra y «simple “órden habia sido capaz de mudárselos en tan cor-= to tiempo sin persuaciones ni esperanza de premio. La conduc- ta del General Villavicencio en el año catorce era bien noto- ria, y es cierto que opiniones arraigadas á la edad en que se hallaba, y sin el atractivo de mejorar fortuna, no se truecan tan facilmente. Ademas, debió hacerselo soshechoso la incos- tancia con que en brefe tiempo mudó de parecer, calificando de muchachadas las pretensiones de los oficiales de Marina, des- pues que las tuyo por de tanta entidad, que no cesó en tres dias de instar á Freire para que viniese á Cádiz á remediar ó componer un mal y desórden que consideraba de la mayor transcendencia: Las espresiones últimas dirigidas á la junta de Reemplazos y otras que rebosaban de cuando en cuando del pecho Cons- titucional de Freire, hacian disonancia con la órden renobada de que los gefes de la plaza continuasen en el egercicio de sus funcienes, sin la dependencia inmediata de la autoridad que ha-= bia establecido pocas horas ántes para que nada se hiciese sin consentimiento suyo. En la espresion que se ha copiado rela- Uva á que no podia ya contar con subsidios del gobierno, sé conoce claramente que ireire estaba penetrado de la suprema antoridad de que se hallaba revestido por las circunstancias, con facultad de dirigirlo tode en la forma mas conveniente á que - A E E , E ' 405 . tuyieseel ¡efecto deseado, allanindo los obstáculos, y abriendo la puepta lá todos los medios conducéntes al mismo £n. Solo uni ánimo: perturbado en estremo y combatido de afectos contra= rios entre el amor de la libertad y la costumbre de suponer todo el: honor: de: la conducta ' militar en «la ciega” sumision á los mandatos del Ministerio, pudo > haber: dado: lugar 4 medidas tan contradictorias, y tán opuestas á lo mismo quese debia sostener por quien encello: tenia librada su yida y reputacion. En lo que se vió: mas gravemente el efecto perniciosisimo de - lacreábilitacion de «la órden: espedida en veinte y cinco de Ene- roy: fué en el pasage ocurrido entre el Capitan de Artillería Don Inocente Mercadillo y el de la Lealtad Don Mariano Matu= rana sobre las piezas de Artillería colocadas en el patio del cuar- tel de San Roque. Mercadillo,-acompañado * del Snbteniente def provincial de Sevilla Don Antonio Orlando, fué cómo' 4 éso de! las diez de aquella noche 4 certificarse: por sí mismo del pa-” radero- de dichas piezas. Consideraba su: permanencia como' un' acto de hostilidad contra el Pueblo y la Const itucion, y la vista de ellas mo podia ménos de escitar las mismas ne en cnantos lo presenciasen Ú tuviesen: una «nolicia. “El disensto” de” encontrailas en el mismo: parage se le aumentó con la especie” que le refirió el' artillero encargado de ellas, quien le dijo que debia veriir el reten destinado 4 servirlas aquella noche, aun-= que aun no habia: »parecido.'«Al retirarse: del cuartel con satis de que: llegase «4 noticia del General: en gefe el mal efecto que producía la situacion de las: piezas cn aquel parage y la necesi- dad de removerlas, se encontró. con el Capitan de la preven- cion Don Mariano Maturana. Este le reconyino porque venia á ecsasperar y conmover la tropa con la escarapela verde, aña- diendo que Saltaba todavia, mucho que hacer, y. que bien pron= to lo veria; imputando al Genéral en gefe lazenlpa. del: de- sorden*á que se habia entregado el: Pueblo en aquella tarde y noche. La permanencia de las piezas y las razones atrevidas y amenazantes de Maturana, no eran cosas que debian tenerse ¿ett 52 > 406 tas; y así Mercadillo partió con lá mayór serenidad á ' comuni carlas á su Comandante Don Antonio Miralles, á fin de que las pusiese en noticia del General en gefle para impedir elmal que: pronosticaban. Ya empiezan los avisos de la mayor gravedad comunicados á Freire, que se propuso despreciarlos todos, como si la no- vedad que introdujo no fuese capaz de dar ocasion ú otras in- finitamente mayores. El menosprecio de Jos riesgos es bueno pa- ra afectado delante de los que pueden concebir miedo que les estorbe obrar con desenbarazo; pero el mismo que afecta el me- nosprecio está obligado 4. tomar las medidas mas esquisitas pa- ra que el daño no se haga real y efectivo. En contiendas de opiniones políticas la menor cosa es capaz de producir un in- cendio. horroroso, y no hay accidente leve en el concepto de los que juzgan con algun conocimiento de la eonfiauza que ad- quiere cualquier partido con el menor descuido del «contrario. La respuesta del General á- un parte tan delicado, concebida en los términos de que «aquello nada era: que no había de que tener cuidado y que él salia garante de todo,+:segun las de- claraciones de Mercadillo y Orlando: que no se debía temer, pues estaba muy satisfecho del cumplimiento de los oficiales y tropa de la guarnicion en cuanto se les mandase, segun “se lo habian prometido, es uba .eontestacion muy culpable, que» no se halla ebscurecida por el dicho del Comandante Miralle:; pues este manifiesta que varias veces vio á Freire en sn casa, y asegura que le oyó decív que estaba seguro de que la tropa no se mowveria de sus cuarteles. Estas espresiones de seguridad y desconfianza que Miralles atribuye á Freire, no podian na- cer sino de especies eontrarias que alguna ó algu nas personas le comunicaron, relativas á las sospechas que la tropa infun= dia por algunas palabras y demostraciones. Campana no lo aseguró mas que de la tranquilidad de los Guias que corria por su cuenta mediante la intimidad que tenia con Don José Ga= barre; pero de la quietud dle los otros cuerpos mo habia re- Lor cibido ninguna promesa; No constando por-la causa ocasion nas oportuna para que el General Freire esplicase su sentir sobre este punto, que cuando el mismo Miralles le dió cuenta de lo que acababa de participarle Mercadillo, es preciso inferir que si Miralles mismo no llevó la palabra en este interesan- te particular, ni eyó al que la llevaba, á lo ménos oyó cla- ra y distintamente una respuesta que solo puede tener congruen- cia con las espresiones que Maturana dirigió á Mercadillo, ú otro de las mismas opiniones de Maturana á otro cualquiera que las referia al General en presencia de Miralles. (6g del 5.9% 255, y 290 del 6,2), Esta última reflecsion desvanece las varias" razones de ques se sirvió Don Ramon, Santillan para negar la presencia de Mer- cadillo y Orlando en casa de Freire la noche del nueve 4 la hora referida. ¿Por ventura el estar de guardia aquel dia, co- mo uno de los. Ayudantes de Campo de S. E. lo ecsimid de hacer algunas ausencias? No, como lo verificó en sn comision al. cuartel de los Guias. Su calidad de Ayudante no conce- de á su dicho aquella solidez y grado- de probanza que mere- ce el de todo oficial, cuando está libre de aquellas afecciones indispensables que pueden disminuir algun grado el valor de su testimonio. Esto se confirma con el empeño esperimentado de Freire para que Santillan ampliase su declaracion fuera del tér- mino legal, conociendo la importancia del hecho, aunque de- sentendiendo la debilidad de los medios para desyanecer el car- go. (2a1a del 33) Es notable que el General Freire que penetró el yalor de las disposiciones de Mercadillo y Orlando, no tratase de hacer- les perder su fuerza com razones mas eficaces que las que ale- gó en su confesion. Se reducen á que jamas oyó el nombre de Maturana hasta que se le presentó la tarde del diez para MNevar un pliego, y á que atribuia al genio uraño del Coronel Capa- cele la falta de no habérsele presentado con la oficialidad de su Cuerpo á cumplimentarlo, y no á siniestras intenciones; pues 408 | ya “en sus venidas antecedentes 4 Cádiz habia Capacete caido en la misma: falta. El General Freire quiere releyarse de un car= go, recordando otro que le es imputable, pues dejando á par- te que no debió disimular las primeras faltas de aquella especie en Capacete, ellas mismas habian de hacerle ¿presúmir que por algun motivo político guardaba con él “aquella “entereza y en= tonces “era la ocasien, sino de reprenderlo, de escudriñar” sul modo de pensar, calmarle sus ardores, aplacarlo, 'atraerlo y ga- narlo con dulzura y observaciones que le hiciesen traslucir uti- lidad en ceder de sus “antiguas opiniones. Volviendo á la de- claracion' de Santillan, digo que era mas natural que ocurriese 4 Ercire oponer en la confesion, á los cargos que se le hacian con los dichos de: Mercadillo y Orlando, el testimonio del Ayu- dante que “aquel día estaba de guardia”, y aun los testimónios de los" demas Ayudantes suyos y de otras personas que á las diez de aquella? noche pudieron: estar á su lado. Sin embargo no to= és este medio' para desvanecer € invalidar las deposiciones de Mereadillo y Oslando , y aun para rectificar el sentido de las es- presiones que el “Coronel” Miralles atestigua haberle oido. Esto era indispensable, * natural y obvio, pues no es posible aplicar 4 las palubtas' de Miralles otros antecedentes que los que se han éspresedo relativos claramente, no á un solo aviso, sino á repe- tidos que tivo el General de la mala disposicion de. espírita, ana manifiesta contrariedad de algun cuerpo ó cuerpos de la 9) $] y guáfnicion. (525 del ra, -El General Freire resulta reo, no por malignidad “ni. cul- pa alguna 'indecorósa al honor de un oficial,” sino por falta de prevision en una novedad política de tanta consecuencia y por ecseso de confianza en unos Generales, geles y oficiales que: por ningun título la merecian. No es mucho, pues; que en'ina cau- sa “de esta especie su Ayudante Santillan; «aunque ya fuera del estado de dependencia, y sin esperanzas ¿de protección de par te del General Freire, le conservase la estimación: bantante y gratitud suficiente para desagravar, en cuanto le fuese posible, 409 él cárgo “que le resultase por an testimónio de tanta + y trascendencia. epa Apenas despertó de un “Sueño inquieto al otro: dia, pde empezaron á menñtudear los avisos de la” misma clase, sin que por ser repetidos le “Hiiciesén mas “sensación mi salir de su le- targo. El sargento” del Lealtad Antonio Sánchez, con ecasion de presentar al" Ayudante de Cámpana” Don Júan Morillas un eficio para su General en casa de Freire, hizo presente al pri- mero la inquietud que habia notado en la tropa del cuartel de San Roque, como á las nueve v cuarto, á su sálida de él, á fin de” que se la" participasé: al Céndíal.. (25 del 5.2 y Mo= rillas contesta el dicho de Sanchez en los mismos términos en que este lo espresó: añade que él lo puso en conocimiento de Campana, y este en el de Freire, que mandó al mismo Morillas pasase á llamar al Comandante de Guias, con quien volvió, y presentándose el dicho Comandante se retiró inmediatamente des- púes de haber hablado un rato con los Generales. Prosigue es- te testigo diciendo en su declaracion que serian como las diez cuando el General en gefe dispuso que el General Campana y el Teniente de Rey se encaminasen 4 tranquilizar la tropa del euar- tel de San Roque, “como lo'ejecutaron. (582 del 4.2 ) Don José Madariaga, Ayudante de Campana: repitió el aviso, instan- do mas. por providencias, pues decia que se aumentaba la in< quietud en los cuarteles de puerta de Tierra: noticia segunda que Campaua dice, participó al General en gefe con la: urgencia que el caso requería. (32 del 5.0) Una: hora lo' ménos ántes de estos““avisos, eyacud el suyo : el Capitan de Jerez. Don Vicente Latorre , cuyo dieho, porque necesita ser ventilado por su importancia, he dejado fuera del órden de horas que tengo-establecido.. Latorre hizo saber aque= lla. mañana personalmente al General en '¡gefe que las tropas de la guarnicion :nó estaban de acúerdo;: y debian esperarse fatales consecuencias, sino se tomaba una pronta determinacion. La res. puestas del General en gefe fué, segun este testigo, que ya es- A h 418 taba tomada. Sé ha querido. visiblemente «atenuar la fuezza de este” testimonio, apoyándose en la incertidumbre de la hora de las ocho que el testigo «señaló, (162 del 2.9) El testigo Don Manuel Perez no rebaja con su dicho, si bien se ecsamina, la fé que merece ,el de Latorre. Asegura que vió entrar alll en casa de Freire á un Capitan de Provinciales que tiene muy cortos los brazos, señas;que,solo convienen á4 dicho Latorre, pero que no lo yió en acejon. de hablar al General, sino á la puerta de la sala; por lo que ereyó ser un Ayudan. te suyo de campo. (316 del 15) Si:lo vió.entrar, y solo á la puerta de la sala, .es evidente que Latorre ya estaba dentro de la casa, y que lo vió entrar no de la calle, sino yiniendo del aposento donde se hallaba. el General; cuya deducion con- firma mas el concepto en que lo tuyo de Ayudante suyo. Es despreciable la adiccion del testigo Don Minuel: Perez de que ni él ni sus compañeros de oficina se hubieran espnesto poco des. pues al fuego de fusil que esperimentaron, si hubiesen enten- dido de ya oficial la inquietud en que se hallaba la tropa: La- torre no ha depuesto que publicó á yoces el insulto que los ofi- ciales de la Lealtad le hicieron, dando á la tropa ejemplo pa= va un tumulto, sino que participó la especie al General en ge- fe para que tomase providencias prontas que evitasen las fu= nestas consecuencias, que amenazaban los insolentes corrillos que formaban en el patio de San Roque los oficiales de la Lealtad, ¿Y de donde saca Perez, sino de los. sucesos posteriores, que la sombra del General no le prometeria el mayor amparo á él y á sus compañeros, mejor que otro cualquiera asilo ? El testigo Don Francisco ibargoitia no niega la certidum- bre en cuanto á la sustancia del hecho que Latorre depuso. De- seoso de hacer algun obsequio, se vale del sofisma de que en- tre ocho: y nueve de la mañana no vió estuviese hablando con el General en gefe el Capitan: de el provincial de Jerez Don Vicente Latorre, puesto que él y sus compañeros de oficina lle- garon á casa de dicho General como á cosa de las diez. (317 del 13,9) rr Este testigo Ibargoitia contesta á las claras el dicho de La= torre, traduciendose su deposicion á estes términos: ,, efectiya- mente vió 4 Latorre hablar con el General en gcfe, pero no á la hora que Latorre lu citado. Como por medio de esta am- bigiedad puedo cumplir con. el acusado y con mi conciencia, emitiré mayor esplicación , no sea que mi yervosidad saminis- tre luz para que se: averigúe la yerdad en este hecho.” Efec- tivamente si los empleados en la tesorería del egército espedi- cionarío no entraron en casa del General, sino como á eso de las diez, era imposible que ántes de esta hora los hubiese vis= to Latorre en la mismax casa, Supuesto que los dos aseguran que lo: vieron, se: puede tener por cierto que Letorre dió el ayi= so cual ha depuesto, padeciendo la involuntaria y pequeña equi= vocacion de la hora la cual se halla subsanada con las declara= ciones de los mismos que quiereo' invalidar su dicho. En un sim= ple testigo como. Latorre no se ha de ecsigir la esactitud ent la hora que-tanto importa para probar el plan de unos con- jurados, pues estos cuentan los minutos para poner en. obra sus proyetos, y las personas inocentes se refieren á4 la hora sobre poco “más 4 menos. El testigo Don Venancio Diez de la Puente Lhabla mas cla ro em la evacuacion de la cita, sin embargo de que usa de to da esta: laconica concisión: que conserva idea dé haler visto eri casa del General á ún Capitan de milicias Provinciales que se distingue por lo' manco; mas que ro advirtió ni puto atenciow en lo: que hablase con dicho General, ni le oyó palabra al- guna. (402 del 15.9) El testigo Diez de ta Puente ya confiesa que vió en con= versacion á Latorre con el General. No se estiende en mas: so= lo espresa que «por no haber puesto atencion en lo que habla- ha, no percibió palabra alguna, ni se enteró del sentido que era el obgeto del ayiso que Eatorre daba, 0 de la conversan cion que tenia con el General: sin duda por pensar que el eb geto era de menor importancia; | 412 Queda probado en la narracion que el ¿Comandante : Don José Gabarre fué llamado por el General Don Manuel Freire. Este sostiene que no tuyo hasta aquella hora. noticia de inquie- tud de las tropas, sino con respecto á las acuarteladas en los, pabellones de puerta de Tierra. ; La. série ¿de los hechos. obliga á decir que el llamamiento, de Gabarre fué: ocasionado por el aviso particular. que Latorre dió al General en gefe de. la “al- teracion que habia notado en la oficialidad reunida en el cuar», tel de la Bomba, de donde efectivamente venia Latorre, como, lo. praeba la. «declaracion, del Coronel, Pierson, Este oficial, har biendo oido de Latorre 4 las mueve y. CE el espíritu... sedi= closo que manifestaba la: oficialidad del cuartel de. San. Roque, le contestó «ue el mismo espiritu de. insubordinacion reinaba - en el bhatallon, de Guias, frustrando gon esta conducta Ja pro», mesa que el Comandante Gaharre hizo al ¿General Freire: de. que sus . soldados. no ojecutarian mas, que lo él les mandase. De las novedades. que pasaban . en la tropa de los cuarteles de puerta de “Tierra, el General estaba informado por Campana, que le comunicó. el ayiso del sargento, Antonio Sanchez; y así. .por el conducto de Latorre, que llegó á su presencia ántes gue Pier- son, se movió á, mandar amar ; al Comandante: Gabarre. (172 vto. del 2.2 ) Pierson no llego á dar el parte: Apenas entró en casa del General, el fuego. que se oia cn la plaza de San An=, tonio le hizo encaminarse ácia olla con, otros ¡oficiales y: la tro-. “pa de la guardia de honor del, General en gefe. 247 del 3.9) Adyierto que siempre que. en las, declaraciones suena : que la tro». pa estaba conmov:da, debe entenderse que. los oficiales no. se recataban de que los soldados les oyesen su proyecto de sedic- cion, pues ya. se ha probado que la; tropa en lo ¡general es-, taba muy descuidada del fin para que se le, ado formar, annque. los semblantes, palabras y ademanes de los: gefes. y of: ciales les anunciaban la procsimidad de un movimiento estraor- dinario y estrepitoso. > La equivocacion, de da ee en un testigo trascordado- es £ s 415 cosa) dé poca? importancia; cuándo él mismo Freire $ jala del 'primer' aviso de los: anuncios» del miotin- una hora ántes -de que se: rompiese el” fuego: 'que fué cuando. sele presentaron los Coróneles de América y > provincial de Sevilla 4 darle noticia de: la «inquietud: quese notaba enclos batallones! de Guias y Leal= tad. A dichos dos gofes ¿mandó Preire que marchasen::á.sus cuar= teles y estnyiesen“á la vista desu tropa: respectiva, para ' evi- tar que ocurriese desorden: cuyas «espresiones vienen perfecta mente con+laoproyidengia que dijo: 4 Latorre habia: tomado. 147 vto. del :4.9:) Los' referidos Coxoneles estan: contestes en ¡eta citará: Los! £ólios 553 del 04. 9: y 1áo vto: del! 6-3.. Pierson en= contróen la' plaza: al «Mariscal «de Campo Don Manuel Velasco y. al Coronel Don Antonio Miralles, á quienes: anunció que es- taba alterado y: en: movimiento ¡el «batallon de Guias de que erá segundo “Comandante. Los tres partieron á-la:casa del General en gefe, quien, sal: comunicarle Velasco: lafunesta noticia de Pierson, respondió que ya: lo sabia y estaban llamados los ge fes. (3541 vto. del: 4.2.) Esta flema ó' poltroneria. de Freire. en trance» lan: apurado dió alas al atrevimiento de los se diciosos, y: por su indolencia ha vénido d: resultar uno de «Los autores de: Jos. escesos.::cometidosyaqueli lidia: y-cel «siguiente, «Está insesibili- dad, cesta: confianza mas. que ciega ; porno: darle «su verdade=' ro. nombre, es. lo que; lo constituyen crimin al, y merecedor de la pena que: pediré 4 ¿su «tiempo, zo pp sauzlo shibora co. Srésulta de «todas. 3 declaraciones «dadas sobre este: parti=s cnlar, ola ¿presencia del; Comandante, Gabarve Jen;casa, del Gene= ral 'eno-gefe: No «hay. ¡otro motivo verdadero: de hallarse :en- ella 4. tal hora, que haber sido. Mamado “de órden del General. Freire por medio «del Ayudante Morillas. ¿Quesse deduce por> precision? Que Josayisos, de - la. alteracion+.pveparada «entre los. Guias ,- que. el: General tuyo 'cón «suficiente: anticipacion, lo-mo= vieron:á4 llamar á: Gabarre para informarse con esactitud. Y PO=¡ ner «el remedio: conveniente. Así debió haber sido. En unas circunstancias tan: críticas “y en un ricsgo inminente de. una: 55 414 total úbvérsion; las + medidas” ¡debieron ser mas eficaces, des-, pues de -ecsaminado profundamente el modo. «de pensar que en la tropa habian esperimentado los oficiales., La brevedad de la. visitas! y conferencia arguye que el Generali: Ercire con tindabas en “el mismo éstado. de: pasmiosque «lo:sobresogió!, no bien da- do su «periniso: pára' que: ¡seo restaurase: da Gonstitucion. - + El hecho: de los repetidos avisos en órden: ás da mala dis: posicion influida: en: la ps ii está tan justificado: : que, hasta el: Ayudante: Santillan: espone " Hlanamaente,, ¿quel comocslá: veosa. de las "nuoves del diamentró semolo ala, ip icayórmá- varios loficia=, les decir que habia alguix inquietud .en+el batállon- idecla Leal- dad. Este. Santillan es el que con tanta pertinacia ha con tras- do. la primera: noticia; que desde! la: noche del: dia anterior, dieron” Mercadillo «y «Orlando 4 «Miralles, enseuanto al. hecho; de habérsela comunicado. al! General. En+elonúmero de los .0- ficiales que hablaban: de «lasinquietud «escitada no...es inverosía, mil, sino muy confórme á todo lo: espuesto, que se contase Latorre , y que el aviso de este ocasionase. ¡la pregunta que el General en gefe dirigió al Comandante: de romeo sel es: pia que: animaba «4 osus batallon. (6udel 4 9GJ2 0050: «La: cónfiánza ciega y la 'insensibilidad-que'se apoderaron e Ercire desde que se prestó 4 instancias de Villavicencio: y Cam- pana á que se publicase la Constitucion, le impidieron tomar medida alguna que escediese de- ¿meras sipalabras: , ¡proferidas en- el concepto “de > que“'solo sw nombre bastaba para unir todos los ánimos, y que ásél solo,“sin- otro atractivo: cederian:todos: los, partidos yy opuestos intereses: 'Tantos' anuncios de una resisten=: ? cia armada en forma de ' invasion de tártaros que “amenazaba 4. Cádiz no lo contuyo para no abrir “la puerta al'mismo mal,- 6 4 los fundados temores de' padec erlo en los demas pueblos de: “su mando. El parte telegráfico del diez en-que anuncia al Go-=' hernador del Puerto de Santa Maria “que la tarde del dia: an=" terior se habia publicado en Cádiz la Constitucion política de: la monarquia, 4 cuyo. Ao se [practicase igual operacion en- 415 aquella ciudad: haciéndosclo! saber 'ignalmente 4 las tropas, es un parte que arguye la ninguna impresion que hicieron en el ánimo del Capitan» General tan repetidos avisos comenzados des= de.la.moche anterior, 6 que las providencias que pensaba to- mar eran de un “orden! desconocido. en el: gobierpo' político y en el itégimen militar ¿La ¿lerititod que se nota'len'su conduc= ta desde las mueve de la:¿mañana, en que sin duda'alguna se multiplicaron y corroboraron: los ay1sos, se hace mas enlpable, veflocsionando sobre la :agitacion con [que recibió "4 Jos parla- mentarios.Hstos! yinierons dela Islavy se: le presentaron á so- licitud -$uya.. Al yerlos, no pudo ocultar: la estrena inquietud que lagitaba su espíritu sobre los desas'res. que iban á tener principio. Significó. sus. viwos deseos de que los parlamentarios regresasen ¿inmediatamente al ejército de donde procedían, sien- do'así que no.isolo:mo+'sevshabialstomado tacnerdo sobre el oh jeto.de,esu «venidas poro minsiquiora se habia “empezado 4 to- car. el punto. (16r12del 4.9 "El: Géneral Freire. espondrá en su defonsa «la regla. por: ddrides.calotliba; o que la sedicion no tendria ,cfecto 65 .que» daha «espera: para“que los parlamentarios se pusiesen en <sálvg, valejados de. Cádiz y» de los tiros “de la Co: asar Yo no. lo 'eomprendo. : ¡ES El recibimiento amistoso pero tibio que Freire hizo á los parlamentarios de la, Isla, pudiera creerse inspirado por el re celo «de, que, la entrada: de: las ¿tropas nacionales causase altera= ciones. iz aun tal vez funestas riñas con ¿las de su mando. Mas po. partía de. este principio aquella tibieza. Anteriormente y sin tal motivo mostró la: misma sequedad al General Velazco, cuando lo congratuló acompañado de la plana mayor de arti- lería del ejército reunido por el feliz suceso á que habia da- do ocasion, la tarde del dia precedente ; cuyo parabien' fué contestado inesperadamente con estas palabras notables que des- truyen toda idea de tunmlto y coaccion, y solo manifiestan conveniencia en. la necesidad: »he accedido dá jurar la Cons- titucion por ser ya este el voto general de la nacion. (354 wto. del 4.9) Esta imudauza : del. ánimo. de - Fseiré, que" no pudo menos de causar bastante estrañeza á4 Velazco, traia su» origen: de da noche anterior. Freire la pasó, por dicho desu Ayudante BD. Pedro Morell, con un desasosiego: increible. No debe pensarse que. en el. pecho. de un militar valiente y General esperimen= tado faltasen:s los orecuzsos que: tiene sel hombre nras: ordivai 10; sosteniendo ¿ón «firmeza aquello: de: «qué no leesidado relroce- der. ¿En donde», pues,. se. encontrará el impulso: 4 la yérsa= tilidad de idtás que tenian «confusa. la mente «del General y en continua «contradiccion? En+las especies de «mal: agúero que has bia' dejado en su sánimo ¡lasgunta: celebrada 'en su casa la noche anterior por los gefes dela plaza, lvel Capitan General de la brmada y otras warkas> personas: junta distinta de la conyoca= da para. las casas' consulares, y que no tuvo efecto, por estar. ya: cumplido. y. desempeñado, ¡el objeto: ade osu olesion:: Es »yerdad que solo, Morell menciona: esta: junta. Sin embargo, su decla= cion aunque singular en. este punto tiene mas fuerza que, de me- Ya presuncion, Atiéndase á la memudencia con que está dada y al carácter del testigo, Ayudante «que exa del General, y que por consiguiente no se» deslizaria cn apuntar un hecho “que! pudiera ser P “judicial 3 á su gefe, á noestar persuadido: de que habia de ser des- cubíerto por otros varios que lo: presenciaron. Las palabras relati- vas al punto de la junta son muy notables para omitidas: bien que se citan incidentemente y sin darles mas válor que el que tie- nen en el proceso ,á fin de que el Consejo gradúe su mérito parcial para la | «decision. ' Dice así Morell: ,,que no dándole na- ,,¿ die razon positiva del paradero del General en gee, volvió ¿4 su casa, y lo esperó en ella la noche del nueve. Poco án- ,, tes de cesta hora seria, cuando el General Hegó acompañado ¿de sus Ayudantes y. varias autoridades: celebraron una juon- dd á4 que asistieron los gefes de la: plaza, el Capitan general ¿de la Armada -y otros que: no recuerda. Se encerraruv en la sala 4: tratar sin duda de la situacion en que la plaza se ,,halluba; mas Morell no pucde asegurar resueltamente que es- O A | 417 y. ta fu ese lasmateria, ás causa de no haber asistido ni esen= pchado de Jo que «trataban; sinó en otra” pieza inmediata: en y compañia de los demas Ayudantes.” (1860 del 5.9) 53 Como «quiera que «ea de un lecho:que encierra bastante probabilidad, aunque no produce la «convieccion; do ciertóses que Freire quedó vencido de 1efecsiones contrarias al consen- timie nto que habia dado aquella tarde con tanta publicidad, para que se restableciese el golierno representativo , no solo en Cádiz, “lo” que seria ridicúilo y alevoso, sino en toda la.de- marcacion de su mando. Se puede “ategurar: qué: en: la listo= via no se presenta un- acontecimiento tan peregrino como el que ha ofrecido un General de los mas célebres y esperimen= tado en puesiro tiempo, y justamente estimado como hombre de prendas mories que- hacen recomendable en estremo su conducta. Este: diestro General y este Lombre irreprensible se puso en el. discurso de pocas horas en enemistad irreconcilia= blé con todos los partidos .opuestos, cuya union era impracti- cable sinó' refundiéndose el uno en el otro. Del partido que sostenia el mando absoluto estaba enagenado para siempre, des- «de que se declaró abiertaménte Tan Constitucional ; y de lós Constitucionales se atraia un «odio justísimo, coimas á vol= “yer por la causa de la servidumbre. En este estrecho á que lo redújeron las violencias influidas en la tropa de la guarni- cion por sus 'gefes “y oficiales, ni' siquiera Je ocurrió que fue= ron insidiosas las insinuaciones é instancias de Villavicencio por la Constitucion, y lo mismo y con mas fuerte motivo las de Campana : el primero, ex-Regente odiado por su espíritu enve- jecido de opresion, y una*de las columnas que se sustituye- son á las disneltas Córtes para el gobierno de la Monarquía; y el segundo, un hombre que no gozaba del concepto! mas ven= tajoso en punto á la conformidad de sus palabras con los a= fectos de su Corazon; y así por esta índole doble, y por to- dos los pasos de su carrera militar y política, adherido 1 rre» vocablemente a las macsimas y ejecucion del despotismo. Cito 4:18 estos, motivos que «tivo Freire para, proceder con mas eaítela, y no con ánimo de «dar ¡mi yoto sobre la mas perfecta for- ma de gobierno, de la cual prescindo enteramente en esta cau= sa ,'*y. solo:,ime- atengo para formar «mi juicio, á: las leyes vi- gentes cuando «ocurrieron la conspiracion, «tumulto y. desasives que son el obgeto: del «proceso. 2 id , El Teníente Coronel D. Diego Becerra, saliendo. de. los pabellones de puerta. de tierra al' lado del Brigadier Rodri- guez ¡Valdes oyó las palabras que le dirigió el Capitan de la guardia: de ¡prevencion, rodeado de- gente seducida, y los gri- Los «clamorosos de viva el Rey y la Constitucion no se. jura, con que fué respondido Valdés cuando preguntb que querian. Entrados ambos en casa del General en gefe, á poco zato” de haberse introducido Valdés á verlo, salieron el mismo,Val- dés y el. General Campana, quien dijo á este testigo con. mu- cha prisa» Becerra, vamos al cuartel.” De donde Becerra infiere en su declaracion, é- infiere muy bien, que Can:paz na llevaba órden del General en gefe. para reprimir la sedi- cion empezada, que él presenció al lado del Teniente de. Rey, y. que por este le habia. sido comunicada :ssedicion. que ya anunciada. por otros oficiales, gefes algunos de ellos, era de tanta consideracion en el concepto mismo de Treire, que se - vió. obligado á enviar para apaciguarla, al Gobernador de la plaza y al General de la division. En. vez de reprender al u- no y al otro porque se alejaron de la yista de las tropas con tantos indicios de estar seducidas, y. de no creerlos á propósito pa- Ya sosegarlos, les da una comision que, consiguientes á sus prín- cipios, fiogieron no poder contener, á fin de que el motin tomase incremento. Con el propio objeto y casí .en Jos mismos momentos envió á los Coroneles, gefes de Brigada ,. Barntell y Cabañas. (250 vto. del 6.9% ) La irregularidad que hubo toda aquella mañana, unos gefes omitiendo los partes, y otres dándolos personalmente, produce alguna culpa cn Freire, quien - debió advertirles que debieron tomar por sí las primeras medi- / ] j «£ eZ %) mE alo O e 3 a > az, 5) SEVILLA ¡ 419 das de represion 'ántes de recibir sus instrucciones diman adas delos partes. Ni. aun aquello que era un artificio poco su- til para achacar á la: tropa el tumulto sin la influencia de los gefes y oficiales ¿ abrió los, ojos á Freire para conocer que estaba vendido por cuantos lo rodeaban con las mayores ¿pa- riencias de sumision:y respeto á sus órdenes Por mas que Freire insista en disminuir el número y ur- gencia de los avisos, suprimiendo el que le dió Campana, el modo con que refiere en su declaracion el aviso de Valdes, su- pone partes anteriores anunciando muy prócsima la sedicion , y que de: alguno de estos partes fué anunciador el mismo Val- des, ó que su contenido era público-entre” los gefes de la pla= za que comunicaron aquella mañana con el General en gefe. Es. ta deduccion no se funda en dicho de testigo sospechaso 4 Freire, sino en palabras proferidas por su misma boca. Cuan-= do cuenta la noticia que le dió Valdes, se sirvió. de esta es- presion como copiada de la que oyó: ,.ya está haciendo fuego ,> la tropa.” Aquel ya está haciendo fuego la tropa supone en la inteligencia del mas rudo que aquel fuego habia sido previs- to, y que se temian por instantes sus: efectos. vu La providencia que Freire tomó al momento para que se pusieran en salyo los parlamentarios de la Isla, es otra prue- ba que confirma cuantas se han alegado. Corrobora la propo- sicion de:que Freire «se hallaba suficientemente instruido: del mal que amenazaba,, y. con algun intervalo para impedir con medidas eficaces propias de su alttoridad que llegara ¿4 ye= rificarse. odia Por: su declaracion solo tuyo noticias de que la tropa es= taba alterada. Sobre lo que dispuso que los dichos gefes de briga- da estuviesen á la vista de sus soldados. Segun su declaracion Valdes fué el primero y el único que le particip ó el fuego que hacia la tropa. En intermision tan corta de tiempo el tumul- to no podia haber tomado tanto incremento segun la opinion de Freire, Y así, si las disposiciones suyas fueron tan egecutiyas AO. * en aquel ácto, el atropellamiento y presteza no procedierón de: otra cosa sino de que su ánimo estaba por anuncios anteriores preparado para «aquel acontecimiento. Solo+le faltaba un golpe: tan, ruidoso como aquel escándalo, para hacerlo salip de la cier “ga confianza en quelo habia «colocado el. pensar que. bastaba el nombre de su autoridad y el de' quien la ejercia para que sus dignidad £uese respetada. El atolondramiento fué igual á la con- fianza con que se estuvo lisongeando su amor propio desde los primeros avisos. Por tanto, como se ha dicho, no :repreadió 4: Valdes, y lo: hizo ir al cumplimiento de su obligacion. ¿No es: chocante que el Gobernador de una plaza ere personalmente los» partes y no los envie? Freire concibió la aprehension de que, la presencia de Valdes á su lado hubiera servido para contener á la tropa. No- obstante, en la precipitacion con quese arrojó á la plaza de San Antonio para poner órden en la tropa que dispa= raba en ella, se: olvidó iracer que lo acompañase Valdes que ha- bia quedado tranquilo en la casa de su alojamiento. ( 148 del 4.2). ¿Como en medio de tan repetidos avisos vorbales, dados ya por sus Ayudantes, ya: por;¡ofieiales, particulares, ya: por gefes de los cuerpos, ya: por los: de la plaza, y porel General miga mo «de. la division no estrañaba que no le llegase. parte alguno por escrito? ¿Coma no reconyino al gefe de dia por haber aban.: donado .su puesto? ¿Como con tanto sosiego trataba de vestirse de gala y concurrir á'la fiesta? Yo hallo culpa en que Frcire desatendiese: apurar el origen de aquellas voces y poner: todos los «medios para que no se faltase á la disciplina» y subordina=: cion cuyo trastorno estaba prócsimo tan visiblemente. ( 148: yto.. del 48). 97 9 : El General en gefe, al entrar en la plaza de Sam: Antonio con «toda su comitiva, ya vió fuerza esparcida ¿por- las bocas= calles y por-la misma plaza. El fuego se dirigió tambien con= tra su persona, mas que contra los acompañantes, esponiendo á todos á crecer el número de los dos ó tres cadáveres que por el; pronto tenian á la vista (148 yto. del 4.2) Ya declaré mi. j / OLLAS 421 opinion acerea de que el General en gefe debió ser la prime ra víctima, y que por el desacuerdo del Ayudante Balboa no tuvo efecto aquella parte eseneial del proyecto. Motin tan in- solente en que la tropa manifestaba haber roto enteramente el freno de la obediencia, y en que no solo el paisanage sino cier- tos gefes y oficiales eran el blanco de sus tiros, no escitó en el General Freire el recuerdo de lo que deben practicar hasta los ofi- ciales subalternos en tales circunstancias, segun el artículo ¿q tratado 8. 2 título 10. 2 de las ordenanzas. Se contentó con pre- guntar á un oficial de los qne mandaban aquella tropa, por ser el primero que se presentó á su vista: ¿que es esto, señor 0f- cial? Pregunta ociosa, pues en aquel acto estaba viendo uno de los cahezas del motin, y la ley le prescribia lo que con ¿1 de- bia mandar se egecutase. Aunque la llegada del batallon de Guias fuese tan inmediata como Freire espone, tiempo tuyo para ha- ber dispuesto el castigo de los que aparecian esbezas de los su- blevados, que eran los oficiales que se hallaban en la plaza. Las leyes militares autorizan á: los oficiales á imponer severos casti- gos, hallándose presentes en .el caso de salir. de entre los sol. dados alguna voz. ó. discurso que provoque á desobediencia. Con- mucha mas razon habiéndose completado el tumulto, lo faculta- rá para que en el acto sea pasado por las armas el cabeza de la sedicion, 6 los soldados á quienes toque la suerte por no haber- se descubierto el promotor del motin. El peso de esta reflecsion,. de que ningun oficial puede evadirse , comprende con mayor fner-. za al General Freire el cual estaba tan. penetrado de la eficacia de la ciega subordinacion.que le concedió el mayor imperio. Fia- do en ella no quiso ponerse de acuerdo con los gefes de la guar, nicion ántes de condescender á. la mudarza del. sistema. político, teniendo por múcsima inconcusa que bastaba la órden y manda- to del gefe superior para que todos los súbditos de las demas elases se resignaran á obedecer sin réplica. (325 del 12.9 ) - Cualquiera motiyo que lo contuviese para no castigar inme- diatamente al primer oficial y tropa Ta haciendo fuego, 5 422: hió ceder cuimdo dotd que se á que pertenecian aquellas dos compañias sublevadas. El venis el Comandante á la cabeza y la mayor parte de los oficiales en sus puestos, le significaba bien claro que la conmocion no había sa- lido de entre los soldados , sino que estaba fomentada por el ge- fe y por la mayor parte de los ofictales. Ademas de la obligacion dirigta al mismo sitio el hatallon que las ordenanzas «le imponian de hacer en el mismo acto un ejemplar castigo en el Comandante, la memoria de lo que este gefe le habia asegurado no muchos minutos ántes, era suficien- te estímulo para desechar todas las consideraciones de templanza. Gabarre le protestó que sus soldados no harian sino lo que él les mandase. El recuerdo de esta protesta debió escitar en Freire una indignacion correspondiente á tan maligna perfidia, sin pa-= rarse á considerar si era propia del Comandante ó influida por persona mas condecorada. "Tampoco le ocurrió, para esforzar su severidad, que desde la tarde anterior habia empezado aquel cuer- po á hacerse sospechoso, y el Comandante habia siempre pro=- curado desvanecer en el General en gefe cualquiera mala opinion que le obligase A tomar providencias fuertes y ejecutivas. La y1S=. ta del batallon con el Comandante á la cabeza y la docilidad de las des compañias que primero rompieron el fuego en la plaza en juntarse á el, demostraban con toda claridad que el motor de aquellas insultos y sedicion inaudita era el propio Comandante de acuerdo con los de puerta de Tierra. Por consiguiente Gabarre, sin mas eesámen ni preguntas, debió ser sacrificado allí mismo delante de sus soldados para restablecer la disciplina y realzar la potestad de un gefe superior. Freire espone que no sabia á donde iba aquel batallon, con qué objeto ni órden, pres él no habia mandada semejante movimiento : (143 vto. 4.9) luego era patente la sedicion promovida por su Comandante. Supongamos que no fuese promovida, y que contra él no obrasen tantas pa- labras y hechos de perfidia y malicia insidiosa, ó que tales pa- recen por la incertidumbre en que se hallaba aguardando las Ór= denes de quien disimuladamente dirigia el proyecto. La falta so- 425 la de complimiento de la! ordenanza en el castigo de los tumul- tnados, lo hacia cómplice del mismo delito y por consiguiente lo sugetaba á- la misma pena. ¿Y donde mejor debia esta ejecu- tarse que en el parage mismo en que el General en gefe hechó de ver el tumulto con esperiencia propia tan arriesgada? “Freire en vez de seguir el único sistema que las leyes mili= tares prescriben, se eontentó con valerse del «aucsilto de Gabar= re para reunir las partidas que andaban desordenadas por la pla- za y calles inmediatas, como si esta operacion fuera obra*de.mu= cho trabajo y dificuitád, estando todos conformes en obedecer á' los autores «del proyecto de sedicion. Esta conformidad de inten- ciones no se limitaba á los individuos del cuerpo de Guias. Era estensiva tambien á los otros que se hallaban en los cuarteles de puerta de Tierra, de cuya conmoción tuyo Freire repetidos a visos, y sobre ella dictó algunas providencias, cuales fueron en- viar los Coroneles de los cuerpos de América y Sevilla, el Gene- ral de la Division y el Gobernador de Ja plaza. Sin embargo se dirigió con aquella tropa en columna á dichos cuarteles: que fué lo nismo que haber convenido en-dar mayor páyulo al fuego de la insubordinacion , cediendo sin réplica á la petición de los Cuias- Freire habia mandado que las partidas dispersas se reuniesen y formasen en batalla. Yendo á efectuarlo, la tropa, insiigada de antemano por el Comandante y oficiales, dijo ¿que por qué no se marchaba 4 puerta de 'Lierra? Cabarre lo puso en conoci- miento del General quien mando que las compañias reunidas for= masen en columna y se puso á su cabeza para dirigirlas donde querian. (385 yto. del 5.0) Freire, afectando no tener presen- te esta peticion, á pretesto de estar aturdido con la, confusion y bullicio de los soldados, intenta evadirse del cargo que le re= sulta por su dociiidad. Dice que el motivo que tuyo para con- ducir aquella tropa á puerta de Tierra, fué la reflecsion de con- servarla reunida en un punto y á su vista para evitar nuevos des- órdenes, pnes el haberla dejado. en su cuartel era esponerse á que de nueyo se entregara á los mismos escesos, vista la conduc- 424 ta que estaba observando. (149 del 4.9) Juzgo'al contrario, 'que aquella conducta que observaba en la tropa era un estímulo fuer- tísimo para encerrarla en su cuartel que estaba cerca, imponien- do grayes penas 4 los que saliesen de él ó consintiesen la salida. Lo demas era proporcionar que fuese practicando por toda la cia- dad los mismos escesos que habia cometido en el pequeño trecho desde el cuartel de la Bon:wba hasta el principio de la calle Án- cha. La esperiencia lo acreditó así, y no pudo humanamente su- ceder otra cosa. No es comprehensible como Freire se lisonjease de evitar nue- vos desórdenes con tener á su vista unos y otros enerpos, cuan= do su autoridad estaba tan menguada respecto de aquel á cuya cabeza iba. Sn presencia por consiguiente, no impidió que se dis- parasen varios tiros á las personas que se divisaban y ú tas coiga-s duras de los balcones. Nuevo cargo, nueva-culpa de Pretre, que inmediatamento no retrocedió ó no dispuso la averiguacion de quie= nes fueron los que dispararon,'é iban disparando de cuando en cuando, para castigarlos sin dilación, de manera que sirviese de «ejemplo á los demas. Como no dió el menor signo de severidad, los Guias continuaban. á su yista rebando y ma*ando. A - la sazon de atravesar la columna la calle Ancha entraban en ella los sar- gentos primeros de Zapadores, graduados de Subtenientes, Don Domingo Andiano y D. Manuel Pardo. Reprendieron á cuatro Guias que hacian fuego, y léjos de obedecer los obligaron á +oenirlos. -Al mismo tiempo un eabo de Guias robaba un relox 4 un paíisa- -no. Pardo y Andiano quedaron con este;-rmas el General Cam- pana que marchaba á la cabeza de los Guias muy inmediato 4 Frei- we Jes mandó seguirlo. (208 del 7.0) El mismo Freire aumentó con su debilidad la insolencia de -los sediciosos en tales términos, que en la plaza de San Juan de -Dios esperimentó que su autoridad estaba abolida del todo,-con- firmando la idea de que la sedicion no era un movimiento de los soldados, sino un proyecto premeditado por gefes y oficiales. Hís- te pásage que se halla al fólio 149 del tomo 4.9 es el -mas.de- 423 eisivo 'aceréa del ningun papel que hatia Freire, acerca de que estalya de hecho despojado de su amtoridad, y de que él con su conducta se hudbita sometido 4 la veluntad de los tumuituades. Re- fiere que habiendo la columna de Cuias hecho alto cerca de la puerta del Mar, el Comandante Gabarre dijo ul Trente y delan- te ¿de su General en gee: una compañía” aqui. Y marchó con ella 4 situarla en la reuralla. Freire, pareciéndele aquel momen- to oportuno para .retomocer el grado de autoridad que le habia quedado, mando que ta columna siguiese su marcha, á fin de e- vitar que la tropa se desuniese, segun él deciara. Mas no bien habie dado la órden, “2uando algunos soldados de la cubeza de la columna le dijeron: esperemos al Comandante. Por mas que añada que la vuelta “del Comandante se verificó al instante, no puede borrar la mancha de haber degradado su autoridad al mas ínfimo punto á que podía Hegar. Con esta deplorable esperiene cia nada debia pronseterse de la reunion de los Guias ecw tos otros enerpos “anotinados primero, sino“el deshonor de ver mas y mas - insultada y envilecida su autoridad. Así se, verificó en todo el tiemz po que permaneció en los cuarteles de puerta de Tierra, donde lo recibieron desde luego con gritos, oque sí erar_loables en o- tras circunstancias, en aquellas eran la contraseña del níctin. Omi- tamos por horror las voces que profirierou alginos soklados de América en el cuartel de Santa Elena, dejando la formacion en que estaba la mayor parte del regimiento. Las voces de viva el Rey, mi General, en aquella sizonm eran una fuerza y violencia desmedida que se hacia ¿1 General , para que no les esrasease el triunfo de haber dominado al miano gefe que permitió el res. tablecimiento de la Constitucion, con la cnal esta y la Nacic: - debian ser victoreadas juntamente cen el Monarca. (150 «del 4.97) Freire padeció y sufrió iguales humillaciones en el enartej de San Roque. Dice sin embargo que lo mismo que al regi imien= to de América, procuró reducir á su deber 4 los soldados de la Lealtad, do los mismos medios ¡le que se habia yalido con Aos. primeros y demas que estakan á pu alcance. No, no era da- 426 do al débil Freire ejercer influjo con esta tropa y la del Pro- vincial de Jerez, que se hallaban en la muralla y azoteas del cuartel en manifiesta oposicion á las órdenes y voluntad del Ge- neral Freire; dejándola en aquella situacion y puestos la confir- maba en la opinion ventajosa que sus geles y oficiales le habian inspirado, de que era un mérito desobedecer al General en ge- fe, pues este en nada alteraba las disposiciones que ellos toma-= ron, no solo sin consentimiento suyo, sine tambien contra su espreso mandamiento. Esta era la órden dada para aquel día. (150 del 4.9) + La conducta succesiva de Freire es una consecuencia forzosa de la flaqueza de poder en que se hallaba, ó por mejor decir, de la estincion total de su. autoridad desde que en la plaza de San Juan de Dios ni el Comandante ni los soldados del batallon de Guias le permitieron el egercicio de la. mas sencilla de sus funciones. Facilmevte se considera que desde aquel bochornoso insiante el dejarlo con vida , y aun tratarlo con el titulo de Ge- neral era un escarnio que se le hacia y una ostentación del triun- fo que habían conseguido sobre su autoridad, Y así no es de es- trañar el desacato continuo y yariado que sufrió en ámbos cuar- teles de puerta de Lierra, y se refirió por estenso en la nar- racion, y lo demas com que se completó el abatimiento sumo en que pusieron al General el sedicioso Coronel Capacete y tantos oficiales subalternos para deleite suyo. Parece que recurrian 4.él, no á solicitar sa aprobacion, sino para tener el gusto de hacer aprobar cuanto le proponian, que siempre era lo que juzgaban mas repugnante al decoro, al honor y opiniones de Freire, Le presentaron con algwara, propia de la hazaña que su= pone, la tabla en que se escribió Ja tarde anterior el título de Plaza de la Constitucion y su nombre victoreado , y el General al verla dice que estd bien, Esta lacóvica aprobacion no satisfa- ce á los que no tenian ya mas: objeto que vilipendrar con nue- vos oprobias al que estuvo tan remiso en evitar los primeros, El General Campana prescribió al Teniente Pierra que se quema- : 427 se la tabla, “disponiendo con mucha gravedad y magisterio que se hiciese ántes astillas para que el incendio fuese mas fácil. (455 vto. del 4.9) Gritan que se queme la tabla los oficiales presen= tes, y el General Freire consiente en ello, y aun en el para- ge mismo en que Campana ordenó hacer el incendio, como el lugar mas á propósito, que era la plaza de Sam Antonio donde la tabla se colocó. (222 yte. 4.9) Nuevo oprobio sufrió y mengua mayor en su dignidad, que eonsintiendo la quema de la tabie. En el cuarto de prevencion de la Lealtad le ponen delante un parte dirigido al Comandan- te de la Cortadura, pidiéndole que lo firmase, y el General no reusa suscribírlo. Poco despues pasó al alojamiento del General Campana. Tantas ocurrencias funestas redugeron su ánimo al mas lastimoso abatimiento. Tambien firmó una órden de retractacion que se habia de circular, como en efecto se circuló, al res- lo del egército. Orden fué como la anterior, aunque el envile- cimiento á que tenian reducida su autoridad los insolentes tumul- tuados, no permitia que se diese semejante nombre á un escrito suyo, que ciertamente no era oficial, sino el de parte, con cu- yo nombre sus preceptos y disposiciones no se distinguian de la comunicacion que'hace por escrito un cabo de escuadra á fe inmediato, (222, 154 y 385 del £. 2) El contenido de la citada órden es su ge- tan importante qne con- «), Egército reunido de Andalucia. — ,, La plaza de Cádiz acaha de pronune viene copiarlo aquí á la letra iarse decididamente en fa- y, vor de los derechos del Rey N..S. y contra la Constitucion que y, lumultuariamente se publico ayer. Lo que aviso a V. S. para yy que lo haga entender asi á todas las tropas de su mando, y ,, celebren esta/leal decision de las tropas de la guarnicion de es- yy ta plaza, y se conserven en union con ellas mientras yo me ,, hallo 4 la cabeza. Y se servirá V. S.' darme parte del resul- », tado de esta disposicion.=Dios guarde á V. S. muchos años. y, Cuartel general de la plaza de Cádiz 10 de Marzo de mil ochocien= ,y tos veinte.=Manuel Freire.=Señor D. Manuel Ladron de Gueba- , YA. (49 del 3. =p) 423 Este documento .es:un' resúmen de todas las debilidades y contradicciones de Freire. Si la Constitucion se publicó tumul= tuariamente en el dia anterior, el General en gefe es el único tamultuario , pues el yecindario no hizo mas que entregarse á las demostraciones que S. E. le permitió. El respeto á' su nombre, y por consiguiente á/su autoridad, fué tan estremado, que unos cuantos que habian proyectado insultar á otros de” opinion contra= ria, desistieron en el momento que se les recordó que aquella accion disgustaria:á S. LE: ¿Como es porible que hubiese tumul- tuarios entre unos hombres tan sumisos al solo eco «del apellido de quien tenia el mando supremo político y militar de la Pro= vincia? Por otra parte, los instigadores de Freire para que per= miticse la Constitucion fucron el Capiton General de Marina y el General de la: cuarta Division que guarnecia á Cádiz: oficia- les de Marina y Egército y de todas armas fueron los que mani- festaron á Freire que el voto general: de militares y paisanos estaba por la Constitucion, especialmente el de los militares. La fuerza de elios era la única capaz de animar la indecision de Frei- re. Los paisanos ho aparecieron en la: plaza de: San Antonio. has= ta que los militares les aseguraron que el General en gefe era del mismo dictámen, y que solo faltaba que el pueblo significase los mismos deseos que los oficiales le habian representado, pa- ra que no le quedase duda de que la opinion era universal. Cau- sa grima que convide á Ladron' de: Guebara á celebrar con las tropas de su mando horrores inauditos, entre los cuales se in- cluyen los iusultos á:la persona de Freire, el riesgo de su vida en que tantas veces se vió, y la abolicion total y ludibrio de: su. autoridad. ¿Como asegura que esa celebracion de atrocidades, y esa union con'asesinos y ladrones se conserye mientras él se ha- Me á su cabeza? De buenas tropas se creia gefe, cuando el tu-. multo no teria otro objeto que el esterminio de su persona y au-. toridad; y si lo primero no se yerificó por incidentes maraville- sos, lo segundo se llevó á complemento. El dictado de leal a- plicado á la decision de las tropas basta para cargo contra Frei- 4%9 pues con él jnstifica todos los desórdenes de la sublevacion; y asimismo se calilica de: traidor por haber“ obrado en senti do contrario hasta que la fuerza lo redujo á pelas el plan y los efectos del tumulto. Los gefes de la: sedicion, continuando; en. su osadia, Al sieron añadirse el gusto «particular de oir «de boca de Ereire su retractacion, no cententos con haber presenciado las recon= venciones que le habian hecho los oficiales de la Lealtad. U- na de las dos *+veces lo: reconwinieron: “con tanto descaro y audacia , que tuyo: precision «des hacer renuncia del mando, en el cual protestaba: no continuar sino le. dispensaban su. CO fianza y le obedecian. (150 yto: 4.9) Gravísimo. seria este desacato cuando: arrancó del General Freire estas espresiones, despues de» yer vilipendiada y anulada: «su, antoridad por to- das las clases de «los batallones de 'Gnias y * Lealtad y la de algunos sargentos de América. Yo. no concilío' este: enojo de Freire: con el concepto de leal en que. tenia al movimien- to de: la tropa. Estaba muy puesto en razon que los pro= nunciados tan decididamente en favor de los derechos del Rey y contra la Constitabian $ lo tratasen como al Acció! y ú- Ad > persuasiva Er miento. : La gravedad del: A sacato se infiere tambien de que el Ge- neral tuyo por co ersacion á propósito para entretener á los. gefes y oficiales de los zas que le contaron la. noche anterior haber proferido algun paisano, como ejecutables en el teaso de no haber condescen=. dido á lo: que el “pueblo le pedia. ¡ Qué «poquedad de espíri- tu! ¡qué panegírico indirecto de los escesos del tumulto ! ¡qué frívola escusa de lo que habia permitido, suponiéndose inti- midado por la yoz de un cualquiera, cuando contaba dentro de la: plaza con cinco mil hombres para sostener sus precep= ¿dos cuerpos; hablarles de das amena-, 450 tos! ¿Y por qué refirio 4.los tumultuarios esta especie y no la otra, mas cierta y mas verosímil, de que su nombre so- lo y “el temor: de disgutarlo desbarató una teutativa de imsul- to? Con tales conversaciones, nada nobles, pensaba el Gene- ral ir. recobrando: su: perdido decoro. ¿Pues qué diré acerca de la lisonja con” que- les indicó la perspectiva de gloria que les esperaba combatiendo al Conde del Abisbal? Realmente no hacia otra cosa que acabar de envilecer sus funciones de Ge- neral en gefe, y mas: cuando no: sele ocultaba que sus órde-, nes mo tenian enmplimiento dentro de la plaza, sin la ratifi- cacion del que se habia constituido cabeza ostensible en la e- jecucion del proyecto del motin, como el mas á propósito por la dureza fanática 6 incivil de su carácter. Este mismo Coro- nel, viendo que Freire no le concedia el arresto de los ofi- ciales de artilleria, segundó con la mayor instancia. Tales se- rian las vocés de que dicho Coronel se valió, que Freire tu- vo que ceder á ellas, consintiendo en una injusticia. Juzgo que si me fuera lícito usar una similitud vulgar, compararia á Freire á un comediante que se presenta en un teatro sin sa= ber una palabra de su papel, y se atiene únicamente á la voz del apuntador. Cuanto los sediciosos apuntaba Freire, otro tanto hacia, sin Otro artificio que no consentir la prime- ra vez, pero á la segunda instancia no hacia la menor oposi= cion. De forma que Freire, es culpable “por lo que consintió, y tambien por “otras cosas peores que no le pidieron , pues seguramente las hubiera consentido si le hacen mencion de e- allas para que las apruebe con su órden. En fin, el resistir poco ó nada á todos los caprichos de los sediciosos lo gradua- ba su imbecilidad de un arbitrio ventajoso para restablecer su poder y mando, cuando cada acto de aquella especie era, digámoslo así, aventar los cortísimos residuos que le habian que- dado de su dignidad y representacion de gefe superior, in= herentes mo mas que á las insignias del uniforme que vestia. De suerte que sinó le asistiera la reputacion de sus méritos 4531 y servicios anteriores , es de sospechar que lo hubieran de- gradado con todas las formalidades que prescribe la ordenan- za á la luz de la hoguera que se encendió con «los maderos del tablado que se habia construido en medio de la plaza de San Antonio. bos : Sin embargo. de. estos escesos de condescendencia en que Frci- re dejó. caer y. sepultarse-- ignominiosamente- su autoridad, «tie- ne la presencia. de ánimo de sostener en su declaracion que cuanto hizo y dejó de practicar en el pavellon: del General Campana , 4 impulsos de: las espresiones. y cargos que le: diz rigieron.' y hacian: los oficiales de la. Lealtad, fué una midida necesaria para danles d entender que entraba' en los principios que habian motivado la sedicion; pues de otro modo era im= posible que no hubiesen segnido separándose de su obediencia; Parece increible que á: los cuatro':,meses .enmplidos del desas cato mas completo y; atroz,quei ha sufrido. gefe. alguno aun de las inferiores graduaciones, el General Freire no hubiese toda= via vuelto en sí de. la confusa sorpresa y contradiccion de i- deas en que su mente se vió envuelta y combatida, cuando no le. quedó duda de que las tropas:de la guarnicion de Cádiz habian: roto enteramente el freno de la obediencia que le. de- Jian, E o dirigidas y mandadas por otros geles d que tumultuariamente ¿se habian. substituido en su lugar... 130 vto. del 4.2) | dSiiiiA Concedamos enhorabuena que Freire no tuyiese noticia de la situacion del cuartel de los Guias hasta que vió,,4 los. sol= dados de este: cuerpo hacer fuego contra su misma persona. A lo ménos no podia ignorar que en los cuarteles á donde los dirigia reimaba el mismo desórden,. y que en ellos se habia ro- to primero el fuego, ocasionando las repetidas órdenes que ca- si 4 un tiempo dictó: para reprimir aquellos soldados, con tan- to empeño y cuidado que envió con particular encargo al Ge- neral de la division Campana y al Teniente de Rey Rodriguez Valdes. De suerte que á no atribuir al desatiento en que las 452 ; eircunstancias , fayorecidas de su abandono, le ' pusieron, “una provideñcia semejante, se podía inferir dé su conducta que con- ducia los Guias á los cuarteles de puerta de Tierra para au- mentar. el fuego de la sedicion y. multiplicar los daños que o- sasionaba. Esta sospecha crece leyendo en el proceso que: el estado ide :indisciplina eh que veia aquella tropa, le hacia re- celarino :poderta- conducir hasta el punto que se“habid propuesz 20; Cualquiera hallará en estas espresiones su sentimicuto de que se “malograse + su intencion > de reunir sediciosos á sediciosos pa-= ra” hacer mayor el: tumalto y sus estragos. (1/9 vto. del 4. 9) SEL General Efcireotuyo la inconsideracion” de 'esplicarse en “estos términos alooabo: de cuatro meses, 'en que verosímilmen= te se le habria disminuido inucho la impresion de sorpresa que le »hizo el tumúlto «en: el ¿mayor -esceso de su desórden. No es muchó, pues, que al dia siguiente, conservando en su'á- nimo. frescas las especies con la misma perturbación, diese un nuevo “testimonio en que aprobaba con elogio la sedicion, rez comendando que se llevase 4 efecto el fin queen ella se “pro- pusieron sus autores y ejecutores. No puede alegar Freire que entónces no gozaba: dé libertad, ni que aquella medida era indispensable para” conciliar y atraer las: voluntades de las «dos divisiones desu ejército 4 cuya- vista esta JA, pues en ellas; aungtie no hubiese conformidad pe favor del régimen político renovado , tampoco se notaban sintomas de repugnane ela ui “oposición que no fuesen fáciles de prevenir en sas e- fectos. Con todo eso, Freire dirigió "desde su «cuartel general del Puertó de Santa Maria 'al Brigadier D. Pedro Ramirez u- na órden de este tenor. ,,Juzgo que habrá V. S. recibido ya ,,por “el gefe' de Po M.: G. la noticia de que la guarnición ' , de Cádiz había repuesto en aquella plaza la autoridad: del ¡Rey ¡destruida En el div nueve por un “móvimiento, y eb consecuen- ¿Cta que se veptwsierad las cosas ¡en “elvestado que ántes ses haz ¿Maban para evitar la “desunión que es de temer en los ejér= ,¿cilos. Ahora -añado á Y. S. que tanto. en la guarnición de 435 ¿Cadiz como en las otrás dos divisiones se halla un mismo stspiritu en fayor de la causa del Rey como asímismo en ¿la caballería. V. S. deberá reunir los geles de los enerpos, ayy estos harán lo «mismo con sus oficiales para que sepan la y Union que reina entro las tropas del ejército y se evite la Separación que un errado concepto puede producir. (99 del 2. 9) Solo le faltó añadir áquellas espresiones que dijo al mis» «mo Ramirez en su- oficio del propio dia desde Puerto Real D. -Mamuel Ladron de Guebara: y quede Y. S. enterado y la jus- tieta y Ayuntamiento de esa ciudad de la satisfaccion que «dí todos nos resulta. No por: otra cosa se esplicaba así, sinó «por el feliz acontecimiento de quedar canonizada la imdiscipli- “na, honrado el saqueo y justificado el asesinato de tantos des «renturados. La memoria y lástima por estos desastres debió haber templado en unos y en otros las muestras de satisfac- <iom, reprobando siempre y con entereza que por tales medios se hubiese tratado de sostener la:cansa: que llamaban del Rey. -) Cuanto deshonraban su lealtad verdadera 6 aparente, suponien- «do que su Monarca aceptaba en holocausto el sacrificio de sus «súbditos, «bárbaras que no se aplaeaban sinó con sangre de víctimas hu- manas ! bd semejante á las deidades inelementes de las naciones É ¿Pero se hechan n mos en las órdenes de Freire algunas espre< siones de júbilo por aquel daño nunca yisto que sobrevino al ino -cente pueblo de Cádiz? Véase su parte del diez dirigido al Ministro de «la guerra. En el agote E o el vocabulario de que puede seryirse €] «corazon mas sanguinario y cebado en maldades. Mas puesto que el parage en que se escribió roduce la sospecha vehementísi- ma de que fué suscrito sin libertad y con la cabeza ofusca- «da en sumo grado, no begar s mérito de un escrilo se- mejante. Ápartemos la yista 3 uando no sea por las rezones espuestas ,- siquiera por no estremecer con tal cúmulo de hor rores, aplaudidos y recomendados por el mismo que los pro yocó con la imprudencia de un silencio ixconcevible con UNOS» 454 | y de tanta locuacidad con otros. Dejemos á- su: autor que se recréc con el malísimo comentario que publicó en su defensa. ¿Pero que violencia , que coacción ni que recelo coartó la libertad de Freire en el parte que escribió de su letra la mañana del diez para faltar á la yerdad tan visiblemen- te? Imputa, ya á la plaza puesta en fermentacion, ya á la escuadra que encontró enardecida del mismo modo, el que le obligaron á consentir que se publicase la Constitucion. Por esta yoz plaza, un Capitan General no podia entender el pai- sanage, ni por escuadra nadie entenderá los vecinos de Cádiz.- ¿Pues como pocas horas despues, elogiando el estrago hecho por la soldadesca mas bárbara atribuye á la efervescencia po- pular la causa que incitó á la guarnicion de Cádiz á dar a- quel acendrado testimonio de sumision y fidelidad al Rey, que colmó de satisfaccion el pecho del General en gefe? Bien pue- de ser que sirva de disculpa la violencia con qne forzaron á Freire á comunicar aquel suceso en los términos de su segundo parte, Yo encuentro entre uno y otro cierta analogía cn la disposicion del ánimo con que escribió de propo puño el pri- mero, y firmó bajo su responsabilidad el segundo, No será, pues , adelantar mucho el discurso' decir que quien suscribió el primero aguardaba con impaciencia la “ocasion de poder re- “tractarse bajo cualquiera motivo plausible, sin reparar en los males que la revocacion produjese. (553 y 557 del 1.9) Haré la historia de este parte sin mezclar ninguna reflee» sion, por parecerme que basta que el hecho se cuente con fidelidad y sencillez para que se forme el debido concepto de la disposicion del ánimo de. Freire, pronto á- retractarse y tenaz en su retractacion, aun en el tiempo en que le e- ra nociva. No trato de acriminar sinó de referir. «Este famoso parte fué firmado la tarde del dia diez en los pavellones de San Roque. El Capitan Maturana conductor de este pliego, dde la órden de Freire para el Gobernador de Sevilla y de una esposicion al Rey firmade por Gabarre, Capacete y Cas- á 4535 tañola, no habiendo podido pasar de Sevilla, retrocedió al cuar- tel general donde el doce por la tarde devolvió el pliego de Freire. A la sazon este General habia ya recibido de oficio la noticia de haber el Rey jurado el nueve la Constitucion Estando aquella noche su Ayudante .D. Pedro Morell cerran= do el parte diario tuvo la inavertencia de preguntar si se incluia el deyuelto por Maturana. Freire distraido respondió afirma-= tivamente, no acordándose de que era el parte devuel to que habia quedado sobre la mesa. Morell estrañó que Freire qui- siese que el parte tuviera la direccion primera; y no atre- viéndose á manifestarle este reparo se valió de D. Juan Frei- re, hermano del General, para que le llamase la atencion so- bre este punto. D. Juan reu/ó distraerlo, y dijo á Morell que por sí verificase la advertencia. El Ayudante tímido no se atreve y cumple ecsactamente la indicacion del Ge- neral, incluyundo el pliego. Esto dice Freire en su confesion al folio 328 del 12.2 Su hermano y Morell se esplican así sobre el asunto. El primero dice al folio 20 vto. del 15.2 que en el acto de cerrarse el parte del dia, hablaron él y Morell sobre remi- tirlo6 eseluirlo, llamando la: atencion del General que por la multitud d pass todas gravísimas, no pudo fijar su mente sobre el ticular. El segundo contesta al folio 85 del 13.2 la certidumbre de la- cita en todas sus partes, y con la mayor gracia añade las idénticas palabras del Gene- ral Freire sobre que la cita versaba. Esto se llama contrade- cirse y manifestar confabulacion con el reo. Volvamos á escuchar al. Generál Freire sus escusas sobre el oficio vuelto á remitir y el Consejo decida si fué terque- dad 0 distracción. Dice qne recibidos de oficio los reales de- eretos del seis y siete de Marzo, fué dueño de omitir el o- ficio suyo del diez que tenia en su poder por devolucion de “Maturana: pudo variar su contesto y pudo tambien convertir-. lo en un sentido totalmente contrario. Este proce der, ageno 436 de una conducta sin tacha, era indigno de la verdad con que el gobierno debia ser informado.. Por estas rellecsiones no yaciló en remitirlo aquella noche á: las once dentro la cubier- ta del parte de aquel dia. (242 vto. del 1.9) En esta es- eusa nos dice que en su parte informaba de la verdad al go- bierno. Pues otra: escusa hay todavía, en que asegura que el parte era una obra hija de la circunstancia y Con miras po- líticas; que es lo mismo que decir que llenó de falsedades pa- ra conseguir el intento que apetecia, pues la verdad hubiera sido odiosa en aquella sazon y producidora de fatales conse- cuencias. Es constante que cuando: se obra por política ó se falta á la verdad enteramente, ó solo se dise á medias; y en uno y en' otro caso se miente, por euanto la verdad es una, completa é indivisible. Así se esplica, pues, el Gene- ral Freire, variando de escusas tantas veces cuantas se le pro= porciona la ocasion de justificarse del parte devuelto: ,,que ¡deseando á las tres de la tarde en los pavellones de pner= ¡ta de tierra conjurar por el pronto aquella tempestad :é. in- ,,troducir la disciplina de que estaban tan ólvidados ; firmó El parte; pues por un lado creyó que el sentido en que l> ¿ha era muy á propósito para ealmar aquella cion y y ¿»por otro era preciso estenderlo al gusto de- los que habian Palégido el portador, pues de otro 1 do todo estaba perdi= h ,,do.““ (20 vto. del 14.) Luego no era la espresion de lo que sentia: Inego: por su propia ho= ca está convicto de que otra e. generosa lo inda= jo á la devolucion del parte. La a de libertad con que obró en los pavellones de e e tierra, - está muy bien pin- tada por el mismo. Advirti su llegada á dichos cuarteles que todos los principios de respeto y subordinacion estaban ho- ad maba la verdad mi Hados. Cita en prueba que varios oficiales de la Lealtad se a- treyieron á reconvenirlo sobre. sus operaciones del dia anterior, «y particularmente sobre: Laher mandado que no se obedecie=” sen otras ordenes suyas que Jas que fuesen llevadas por dos de sus Ayudantes, (259 del 1.2 5] ia 457 Pasemos por alto el arresto impuesto 4 Freire. El vilipen- dio en que lo tenian era mil yeces mas penoso que muchas he- ridas mortales. Nada importa para realzar el abatimiento á que se redujo , decir que tambien permitió se le tuviese en clase de ar- restado, por cuanto despues del lance de la plaza de San Juen de Dios:en que se dejó destituir del mando, no virtual sino for- -malmente , todo lo demas, aunque tan bochornoso y agravante, “era una Consecuencia precisa: del vuelo que habia tomado la in- solencia de la tropa, y de la caida que“la representacion de su “General en Gefe habia dado hasta el abismo de desconocer la fuerza y medios de su autoridad. Si se hace mencion: del: arres- to es porque se opuso alguna dificultad sobre que se le levan= tase. Esta dificultad fué manifestada de parte del Capitan de la compañia de granaderos de la Lealtad, colocada en la puerta del Mar para» reforzar aquel: puesto, “impidiendo la evasion del Ge- neral en gefe. Basta esta ligera insinuacion por lo que toca á pre- sentar el papel que el General hacia en aquella: sazon.' De esta y etras ocurrencias semejantes, como la de refrendarle el pase pa- ra que pudiese salir su Ayudante adicto Don Cárlos Porta, se ha- bló ya por esteuso en la narracion general, y se repetirá cuan- do corres da hacer la historia de cada uno de los que figura- escenas tan herrorosas como peregrinas, bajo cual- quier aspecto que se Desembarazado , pues, el General, libre de la opresion de los tumuituarios y ya em el Puerto de Santa Maria, continuó sin necesidad sometido al proyecto de los sediciosos de la guarnicion de Cádiz. Lo primero que ordeno, verificado su arribo, fué man-= dar que se derribase inmediatamente la tabla que se habia. colo- cado en el Ayuntamiento de aquella ciudad con el letrero de Plaza de la Constitucion. En el mismo cuartel de San Roque el Gefe de la plana mayor del egército reunido de Andalucia le in- formó del buen estado de las otras dos divisiones , de su docili- dad y propensión á reconocer y jurar el sistema de Gobierno res- tablecido , luego que S. E, lo mandase : noticia que viniendo cn- 438 fermo del! Puerto de Santa Maria Je: comunicaba:con toda “certe= zaí El General, Ferraz habia celebirado junta de Generales y ge- fes. que. unánimemente: acordaron suspenden las: hostilidades con das tropas dela 1sla, 4 iconsecuencia del mero parte verbal que: habia, Mevado, el. Ayudante Dominguez, difiriendo:el pnhlicar so- lermnemente: la Constitucion: paras icnando él General engele, se presentase y diese la órden: deegeentario: Estós: antecedentes es- -forzaron' al General Ferraz/en su: intento. de-»sacar á« Freire del estado de nulidad en-que lo: yeia:, dominado: por tantos oficiales,. especialmente -pov el Coronel Capacete. «Del. mismo: modo tales: noticias: debieron disipar los recelos.que: Freire «concibió respec= to: des las otras divisiones: desu” egército;, y animarlo. á tomarme-- didas de severidad: y castigo” contra los amotinados: desde el pun-- to quese: id cerca y enmedio: de: las. tropas que, tenia 4-sut devocion: Muy- léjos. de, estosempezó á proceder.. El. General:Go-. bernador del:«Puerto: de: Santa: María» Don: Miguel 'Tacon:se le pre»- senta quejoso»: y. agraviado: le- refiere: la insolencia: del Coronel: del: regimiento: de: Mallorca Don: Antonio Garcia: de: los: Rios-en: haberlo depuesto: de su: destino: de propia «autoridad, porel. so=- lo: hecho:-de: haber: cumplido las órdenes+del Generalen: gefe pa-- ra- jurar: la Constitucion. Vea: el: Consejo! en: «el Coronel: Garcia: dé: los: Rios otro: Capacete”, y si cabe mas: audaz, «supuesto: que: no lo impelian ni los motivos ni las: pa is que: -cegaron á: Capacete, el cnal la: tarde del nueve: recibi n+ mucha confor-- midad' ysaun: concaplauso: la: órden: de E reive“para cambiarla for-- | o. Entrequien manda ma: de. Gobierno absoluto: en represen una cosa: mala' y el que la: obedece: en fue bordinacion”, hay una distancia > 3 tan contraria al primero como favorable al segundo.- Sinrembargo,, Garcia de los Rios to=- do lo: atropelló sin pararse ni en las: consideraciones mas obvias, aquellas: que ocurren: al: hombre-mas Ineptoy: rústico. como: no seaisun facineroso: Supuesto que: la -casualidad- fue tán'- propicia al Coronel: de: que: hablamos, y mas“propicia todavia' 4 los mo- yadores de: Cádiz que no le tocó estar de guarnicion en la plaza, w de: la dey «de la su=- | 459, volvamos al General. Freire. Este. gefe superior, desentendiéndo- se de' ¡cuanto le esponia' el General Tacon, prosiguiendo su obe- diencia.:A, llas :opiniones y miras de, Capacete., «como si el influjo le, estei;Coronel, para que no hubiese mas subordinación mi dis- eiplina que la que él .dictase,-se ,estendiera fuera de los muros ale la desventurada Gádiz; yeia que el General Ferraz habia:con- «ciliado «todas las opiniones y obtenido una yotacion uniforme , por haber practicado.lo que él omitió en.Cádiz tan imprudentemen- te y que fué ponerse. «de .acuerdo «con los Generales y gefes de, los -cuerpos-ántes de «proceder 4.1ana movedad tan importante. Sin embargo, no quiso hacer.uso «de la grande -obra cuyos «cimien- tos habia hechado el Gefe de la plana mayor general. Ni. se mo- vio áporder elrecelo.que traia de Cádiz, con haber visto tantos horrores y ¡tolerado tantos «lesacatos cuando supo -que la «segun- da division. del -egercito': reunido situadaén «Chiclana «se adelantó á proclamar la Constitucion en la madrugáda del diez, sin aguar- dará la presencia y mandato espreso «de. su -«gefe superior. (118 «del 4.09 y 106.yto.: del 5,2) 15. pre ; Es una empresa de imposible «desempeño: penetrar, cuanto mas dleseribir las «causas -que-moyieron :á Freire-4 obrar con tan- partido actual que abrazaba. ¿Qué parece ombre «que amaba de mucho tiempo los de- rechos y libertad de-sw patria.” ¿Cómo se presenta por otra par- te? como un esclayo que: no halla felicidad ni honor sino.en las cadenas mandadas poner : or una mano absoluta. Despues de su primer arrojo .en presentarse á los deseos de la oficialidad y no del pueblo, como repite, debid, sostener 4 todo trance aquella resolucion. Una mediana inteligencia bastaba para conocer, que se habia puesto en guerra abierta con el Gobierno absoluto, y que la declaracion de «esta gnerra hecha con tanta solemnidad, aun sin haberse principiado las hostilidades, era un delito que ningunos servicios anteriores ni posteriores podian borrar. No le quedaba ya otro partido que reforzar por todos los medios ima= 1 ¿A 440 ginables el que habia abrazado , disminuyendo el influjo y poz der de lo espuesto , en el cual todos los gefes y aun oficiales subalternos y sargentos eran unos aspirantes á lograr la confian- za que él habia perdido irreyocablemente en el corazon del Rey; si continuaba la misma forma de Gobierno. Con su debilidad y trastorno de ideas se puse de hecho pensado en una situacion en que jamás se ha visto hombre alguno. Se colocó en medio de dos partidos que se disputaban, el uno la permanencia y el otro la victoria: la contimuacion de la 'servidambre y el trinnfo de la dulce y beuvigna libertad. Igualmente se atrajo de ambos parti- dos un odio justo , fundado en los mismos motivos de infidelidad é inconstancia, sin quedavle para su consuelo ni un solo español que compadeciese su suerte, ni se encargase de su defensa. Para colmo de inconsecuencia, no parecia que faltaba á Frei- re paso ninguno que dar, pues habia discurrido por todos los grados de una debilidad femenil: Cedió tan fácilmente segun sus escusas á la yoz de un vecindario desarmado y temeroso desde la noche del veinte y cuatro de Enero, teniendo él bajo sus ór= denes seis batallones de infanteria, uno de ellos de mil doscien= tas plazas, artilleros, algunos destacamentos de- caballería y “las compañias de milicias Urbanas dentro de Cádiz, y fuera é inmes= diatas otras dos divisiones de su egército. Despues de este acto de. condescendencia forzada, que nadie es capaz de creer, se manifiesta imperturbable á cuantos avisos recibe del disgusto que con demasiada viveza se notaba en la tropa de la guarnicion se= ducida. Se le participa que desagradaba la mudanza repentina y no consultada del sistema político, y que gefes y oficiales no hacen uso de su autoridad. Apesar de todo, se obstina en la persuacion de que su norabre solo y los recuerdos verbales á los gefes para que esten á la yista de la tropa, eran suficientes 4 calmar el desasosiego. Nada malició de los fautores y mucho me- nos cuando el Comandante de Guias lo engañó con el equiyoco de que sus soldados no harian sino lo que se les mandase. Entre Los cuerpos que se le dijo ¿ sn Negada á Cádiz hallarse iníl2ma= 441 dos por la Constitucion, se le nombró el de la Lealtad, y la esperiencia de todo lo contrario no lo indujo á conocer que am- bos partidos lo engañaban, á ser mas cauto y á no obrar sino despues de un maduro ecsamen de las cosas. Sin embargo, por todo lo ocurrido ya le constaria en su interior que era un obje- to de odio y desprecio para todos sin escepcion. Este conocimien- to lo retrajo de castigar á los agresores de su autoridad y ho- mor. Intempestivamente tiene el raro acuerdo de volyer por su autoridad yilipendiada tan villanamente en el cuartel de la Leal- tad, cuando ya no venia al caso la severidad, y solo podia te- ner visos de venganza particular. Mandó que los emisarios presos en Rota, que iban á Madrid por acuerdo de los sargentos de Guias, Lealtad y América, para informarse personalmente la certeza de la Real órden del siete de Marzo, rados en la cárcel del Puerto con toda seguridad. Tan celoso fué en esta bagatela , despues de su tolerancia en los mayores sobre fuesen encer- ultrages, que no se contentó con espedir simplemente la órden para que se egecutase dicha prision. La comunicó por medio de uno de sus Ayudantes, enc custodia de estos reos a de , Indiciados de delincuentes por la creci- O le dinero y por los varios papeles con cifras que se des habian encontrado : - omtrado. (119 vto. del £,0) 5 >; Esta órden no fué cie argando la mayor precaucion en la ¡tamente dictada por el celo de repa- rar agravios, sino por satisfacer resentimientos. La eleccion de aquello $ sargentos era una consecuencia de los principios que ha- bia vuelto á reconocer Freire y | la culpa no estaba en los sar- gentos, sino en los gefes que permitieron el viage. Contra estos €, y se correspondia con ellos en buena ar- EN cual si no hubieran cometido la mas leve falta. Si el dia nero hizo sospechosos nada resolvió Freir “mona, á los sargentos y dignos de registro y de- ho que Freire no mandase usar precauciones aná logas con los dos batallones de Guias y Lealtad, salidos que fue- ron de Cádiz, pues era constante que entre ellos Iban y se con- mus $ 5 o . = servaban todavia muchos despojos del saqueo. En el gor:cen los tencion, es estra ” 442 sargentos se.observalla firmeza de Froire en contradecirsé en-cuan» tos pasos dió desde la noche del nueye. En sh oficio del trece ar probó Ja perseverancia en los sentimientos que la guarbicion de Cádiz «mostró.el diez, y aplaudió que se-esperase á.la afirmativa y corroboracion de las ultimas «noticias por otras vias y correos st» guientes. Esta aprobacion tan lisongera se:opone directamente al mal trato que prescribió se diese 4 los que iban comisionados 4 ¿certificarse de la afirmativa por la via que reputaron mas conve- miente; (222 deb, 49) 1 sdmidillvada Dsibedaiirésbabrida + De. todos los hechos ecsaminados resulta «que el Teniente Ge- meral Don Manuel Freire debe ser reputado por uno dde los au- tores de los desórdenes ocurridos eu Cádiz los dias diez y once de Marzo del año de mil ochocientos yeinte, por su credulidad ,escesiva:y por su, continúa inconstáncia,, por su abandono en no «procurar la conciliacion de los ánimós, porsu negligencia: en pro- yeer de remedio á los males que le anunciaron, por la toleran- cia con que sufrió ultrages atroces de sus inferiores y por la debilidad con que se dejó conducir por fos amotinados- hasta el estremo de elogiar como virtudes militares el robo, el asesina- to y la mas completa insubordinacion. Los artículos de ordenan- za que cita en su ápologia no lo ecsimieron de tomar providen- cias contra los sediciosos, y debió ohserTas que la corta defen= sa de un puesto ó plaza no tiene leyes que sean aplicables á las «cireunstancias'en que voluntariamente qe No por malicia, siño por debilidad, resulta el verdadero-aunque indirecto origen de todos los males que afligieron á'Cádiz, y que ha faltado á los deberes mas obvios y frecuentados que las leyes militares im- ponen á todo oficial y con mayor fuerza á los de graduacion sn. perior. En consecuencia concluyo. en nombre del Rey pidiendo se le apliquen las penas estraordinarias que sean correspondientes á la inobservancia de los artículos 56, título 17 , tratado 2.9 = 57 del mismo título y tratado.=-6.9. del título 2.9, tratado 6. *=3u del título 10.2 , tratado 8. 2 = y del artículo 7.9, tratado 2.9, título 17 de las ordenanzas del egército. Como en los citados ar- 4453 -«tículos no' hay pena. especifica: señalada contra el oficial que per- mita y «disimule: 0 tolere su' infracción; y sería: gravísima la de su- «getar al Ceneral Freire. 4 toda la! responsabilidad de: los“escesos ¿que dió. causa su imprudencia y su confianza escesiva, me limi- «to-4: pedir que la pena: sea conforme á lo «que prescribe el artí- culo 13 en: el título. 17, del tuátado: RR pola > HARISCAL DE CAMPO' DON JOSÉ. IGN AVION ALF AREZ: pines Cam pana. Risa to $ k e A AR $ Y - Este” General! es acusado de haber: atacado por sus cimientos? «ll edificio: de la subordifjacion: y disciplina militar ordenando á: los sargentos primeros de la: Lealtad: que' fuesen espias y censo=- res de laconducta'-de sus: oficiales , cuyo hecho no pudo dejar de ser una: delas causas que: prepararon y produjéron la. desas-- rosa, ¡catástio fe en que se vió enyuelta Cádiz.el dia: diez de Mar-- ha Es' acusado: de haber tenido. conocimiento de los gefes de lá: guarnicion',. especialmente de los de Guias y Lealtad para opo=- yierse” en fuerza 4 las disposiciones. del General en gefe contribu-- yendo:con' sus. o . á que tuviese efecto la sediccion' proyectada en lugar: de: Coricertar 16 plan castigar 4'sus au+- tores, dando parte al: General en gefe conforme era su deber. - Es acusado del-feo: crimen:de noteria:.cobardia. Eslo tambien de haber faltado'á la' verdad! Es asimismo acrisado de haber man-- dado” la tarde: del: diez: de Marzo: allanar á mano” armada yarias casas: para” verificar: el: arresto de varios Gefes y oficiales que* fuerou' atropellados € insultados injustamente y todo consiguiente ' ái su: acuerdo- con: los: deseos é' ideas: de: los sublevados; Jgualmen=-- 44 -te es acusado de haber dado su aprobacion: y prodigado enco- -mios en la órden del once (4 los asesinos y ladrones por. haber sido su conducta conforme á sus determinaciones. Y por último -es acusado de haber desobedecido abiertamente no solo al General -en- gefe sino tambien á S. M. con el obgeto de llevará cabo su plan y hacer heneficicsa «la. sedicion del diez. El General Don José Ignacio Alvarez Campana, que contan- do treinta y mas años de servicio en la carrera militar no pue- de gloriarse de haberse hallado en ninguna batalla mi accion de guerra, se envanece con que por sas trabajos fuesen aplicados á distintas penas cerca de cinco mil personas, que llama reos. Se enyariece sobre todo con haberle tocado la suerte feliz de hallar- se á la cabera de la provincia de Andalucia cuando la venida al territorio español de muestro digno Soberano para poder dirigir como lo hizo la general comocion de todos los pueblos de ambos reinos y lo consiguió en poco mas de veinte y cuatro horas , ha- ¡ciendo prestar a todos los Ayuntamientos y vecindario nueyo ju- ramento de fidelidad al Rey nuestro sBhor, lo que procuró con “egemp!o personal en los términos mas decididos en la ciudad de Córdoba, evitando con su firmeza la intrusion: de algunos que sediciosos pretendian abrogarse mandos y alterar“el órden y y tran- «quilidad pública , rnidinda quitar en todos “los pueblos las 142 «pidas de la Constitucion y negándose abiertamente á obedecer ni. permitir se cumpliesen las órdenes de las Cortes % de la Regen- cia en la proyincia de su mando , teni ndo él alto honor de ha- ber sido de los primeros gefes quefeumplimentaroo 4 £ S. M. rei- terándole obediencia y fidelidad con todos sus subalternos. Véase su du de servicios. ao ' Campana pues, como general de la cuarta divisior ecsistente en Cádiz era el principal gefe de la tropa que se hallaba en di- cha ciudad desde el pronunciamiento de una parte' del egército espedicionario á favor de la Constitucion. Asi aparece el princi- pal móvil, el director y conservador de todas las medidas opre- sivas y opuestas á la restauracion sin reparar en los medios. Bien k e — o vrdenes la atribuían a 445 eonocido era bajo este concepto por todos los amántes del bien público cuando en la noche del 24 de Enero de 1820 ninguno de los' que sostenian la causa del poder absoluto fué amenazado ni espuesto 4 perder la vida sino el General Campana, cuya con- ducta ciyil y militar jamás habia prometido que encerrase en su pecho sentimientos de grandeza y libertad. Hasta aquella no- che ninguno de los gefes era juzgado acerca de su inclinacion 6 aborrecimiento al buen régimen politico sino por las pruebas an= teriores que habia dado, ó por lo que se colegia de su mo= do de procede» franco d- disimulado. Y asi se vió que apesar de haber. el Gobernador interino Don. Alonso Rodriguez Valdés di- sipado con la confianza que mereció al Gobierno absoluto conser= vando su empleo de Teniente de Rey, la opinion que se tenia de su honradez y patriotismo se le teibutaba today la un mediane concepto entre los constitucionales. De aqui se infiere que la sus= picacia no era muy. grande habiendo tantos motivos de tenerla, pues por cosas infinitamente menores que las que pasaron á Ro- driguez Valdés con el batallon de Gerona en el año catorce otros gefes fueron no solo desatendidos sino separados de sus empleos y aun castigados mas gravemente. La bondad y buen conocimien= to cindario, era tanta que cn cralquiera mudanza que ad= virliese en e er de Rodriguez Valdes, % disonancia en sus Mp loo del General Campana | a ] , Que signien= do su, sistema de disimtulacion se y alia,de la persona de Valdes a salvo todo el veneno de su pecho, haciendo y la odiosidad recayese sobre aquel de quien dimar inmedialamente. (415 del 4.0) para derramar ue aban las órdenes A la verdad, causa grande confusion en quien se pone á dis- . . - . currir sobre las causas que escitaron con ardor tan implacable los ánimos. feroces de los malvados del diez de Marzo, el mo poder atinar con el principio que uniformó en tan breve tiempo tas diversas personas cuya interesada ambicion era de un ¿ bien dudoso. -N vtin- esita aturalmente les ocurriria que cuando el General en gefe prestaba su conocimiento para una júra tan inesperada, 57 sin - 446 contar con el acuerdo delos generales y gefes de la cuarta di- vision debia de estar en estremo seguro de que las otras tres ad= herian, ú ciega ó congruentemente á sn dictamen, que estriba- ria en la correspondencia privada con el ministro de Estado y otros personages de alta esfera y. por consiguiente que y ella sola quedaba espuesta á toda la ira del egército de la Isla y del res- to del reunido. Habiendo circulado bastante las noticias de los su- cesos de Galicia, de Aragon, de Murcia y de que la guarnicion de Madrid se preparaba á seguir este egemplo, y:no siendo cosa enteramente secreta la determinacion y ¿movimientos del Conde del Avishal por la Mancha, era necesario que el mayor artifi- cio trazado y dirigido por un hombre versado en esta especie de negociaciones sostuyiese unos ánimos que debian estar caidos y a- brumados con el peso: de tantas consideraciones, á despecho de su modo de pensar y de sus intereses presentes y futuros. El em- barazo en que se hallaban era tanto mayor cuanto que ni siquie- ra podian contar con la armada, Notorio era que los oficiales de Marina habian sido los primeros que dieron en el distrito de Cá- diz los pasos mas eficases para que se restahleciese la Constitu- cion. Aun era fama, y no infundada, que la venida de Freire á esta cindad era originada de los movimientos que se "habian no- tado en la Marina, resuelta á todo trance á unirse á la causa que sostenia la tropa de la Isla. De suerté que los hombres feroces que inventaron é hicieron el principal papel en la escena del 1o de Marzo, serian absolutamente solo reducidos á su número no mas, y aislados totalmente. Para vencer la repngnancia que in3- áculos á oponerse á la voluntad del General en pivaban estos ohst Gefe, no eran sufisientes ni los cortos alcances de Rodriguez Val- des, ni la desatinada vanidad y arrogancia de Capacete, ni la in- esperiencia y juvenil confianza de Gabarre. Otro hombre mas as- tuto, falaz y disimulado exa menester para producir un efecto tan contrario á lo que prometian tantas circunstancias juntas , cuya importancia inevitable eran capaces de conocer aun las personas mas rudas, abandonadas á su propio discurso y rellecsiones. obrando en los Mari 447 Campana, desde ' que el: telgrafo arunció al gobierno de la plaza de Cádiz que tropas del egército espedicionario se di- rigian á ella sin órden'del Copitan General para ser recibidas, fué el consejero voluntario, el director y hasta el secretario y -escribiente: de Rodriguez, Valdes. Tenia presente que era el fis- cal en la causa formada sobre el suceso del ocho de Julio de mil ochocientos diez y: nueve, y trató de continuar los iméri- tos de «esta especie multiplicando sus servicios. Ocupado ince- 'santemente en pretenciones de destinos honoríficos, halló la oca- “sion. mas oportuna para aumentar sinsriesgo sus honores. Los “partes diarios desde el tres de Enero «que escribia á Rodriguez “Valdes, fueron el cimiento sobre que elevó la fábrica de los au- mentos y medras que se prometia como cosa segura. El. senti- do en que irian estos partes respecto del vecindario de Cádiz que * ninguno de ellos está unido 4 la Causa, se infiere clara= «mente de la ¿rden que arrancaron, prescribiendo el Rey que Juese separado de la ciudad cualquiera individuo que aun re motamente pareciese sospechoso. (406 del 4.9) E n hombre que se apoyaba en estos antecedentes, á te r. pe le representó: el odio general que le profesaban. nando entendió que el afecto á la Constitucion iba s del departamento las «lanchas destinadas 4 hostilizar las ty 16 qne el zelo Constitucional ardiese t del hatalloa de la Lealtad; La: zozot le hizo desconocer los principios fundamentales del régimen mi- . . o ye . . > o litar, autorizando la Indisciplina, el desacato y las sospechas contra los superiores. iS ] De aquí trae sin duda sn «dadesca en el dia diez de -«gefe, nada pudo, nada dicio:os que, empezó , y con especialidad en opas de la Isla! Rece- ambien en los oficiales ra en que se veia agitado » ha origen el desenfreno de: la sol. Marzo, en cuyo dia el General en sirvió, ni valid. nadá para aquellos se- Hegando! 4 desconocer su autori mo enyileciera, lo despreciaron é insuli Gefes y oficiales se disputaron -á porfia dad, que él rais- aron «de mil maneras. el honor de instigar 4 448 la tropa, sugiriéndole las "mayores maldades, á fin de borrar los Constitucionales cual-- con estos actos positivos de ódio á los sargentos e€n- quier nota que se les hubiese impuesto por inclinados á la Constitucion y de de la: Isla. En efecto como el l General. Campana al gefe de á quien advirtió te- cargados de espiarlos, de ser correspondientes con las tropas tres ó cuatro de Marzo llanó e Plana mayor Don José Maria Rodriguez, nia noticias de que el cuerpo de la: Lealtad disentia y no era al Rey. Sospechando Rodriguez quel el recelo e la tropa, le «propuso los gefes y ofi ar el espíritu que la dominaba. Era quebrantando todas las le- el inten- enteramente fiel de Campana recaia sobr ciales de ella para ecsamin muy al contrario; pues Campana, yes militares, contestó que no era conveniente para to de su inquisicion servirse de los gefes y oficiales, pues ha- bia entre ellos algunos pasados de la Isla que pudieran ser sos- pechosos. Demanera que Campana habiendo abrazado la causa de la Cons- egercitaba su suspicacia aun contra los mismos que, la abandonaron por perfidia, por resentimientos per- litucion, Y así previno á Rodriguez lla- sonales Ó por mayor seguridad. mase á su oficina á los sargentos primeros para irles de su parte lo satisfecho que estaba de. su fidelidad y escelente mo- do de pensar, en tanto grado que no le.era lícito concebir con= tra ellos un ápice de recelo. Que en esta confianza los haHa- ba los mas apropósito para que le dies esintieran en su opinion para darlo al General: bien ubiese oficiales de semejante dictámon, del 72 105 vto" 108 115 vto. 118 o) El Consejo tendrá presente la res- en parte de aquellos ofi- ciales que d que no era de esperar h (212 vto. del 6.2 (28 191 y 124 vto. del 9. puesta que Campana dió 4 Freire, dudando que enla cuarta di. vision hubiese cuerpos contagiados con ideas liberales; pues. los gefes y oficiales le habian asegurado de su buen espíritu el día anterior, que fué el ocho de Marzo. Esta seguridad con que habla no la debia xú informes tomados de los gefes, sinó á las proticias adquiridas por medio-de los sargentos. Gomo ne habia ER ” 449 de manifestar un orígen tam impuro -abonó 4 los gefes, di- ciendo que eran de su entera confianza. (420 del 3:02 y 144 del 4.2) . Campana tenia fuertes motivos para redoblar su vigilancia. Villayicentio en una de las veces que estuyo en su casa le enseñó una carta que dijo haber recibido de Madrid, y otras veces despues fué al pabellon que ocupaba Campana para uni- formar las disposiciones. Conteniendo la carta noticias relativas á mudanzas políticas, á nadie” persuadirá Campana que la ma- nifestacion que le lhiacia Villavicencio no tenia por entonces otro obgeto ni trascendencia que hacerlo sabedor de lo que pasaba para satisfacer una mera curiosidad. (438 yto. del 5. 9.) Al fólio 422 yto. del 5.2 dice que ignora los m otiyos que precisaron al General en gefe á ir á Cádiz el dia nueve de Mar- 20, pues una pequeña conversacion que tuyo con el Señor Vi- Mayicencio uno d dos dias antes fué muy corta, y nada clara, en razon de que la estimó puramente de conversacion, sin re= ferirse á ninguna providencia. Villavicencio, que con tanto fer- vor instaba aquellos dias, por la venida de Fre bitro de contenerse para no manifestar á Cam to que habia concebido y ios estímulos que tenia. La completa Aprobacion que € na dió á lo propuesto por Villavicencioá Freire la tarde del mueve, Supone planes anteriores dirigidos á desvaralar la obra que Freire empren de Villavicencio, ire, no era áre pana el proyec- diese por instigaciones NS Quien se previno tan de ante-mano contra gefes y oficiales por medio de los sargentos por meras sospechas, mo habia de es- tar omíso tn. prevenirse contra el General en gefe por medio de los gefes mas seguros, cuando le asistian razones muy pro- bables para desconfiar de Freire. La policia que estableció por medio de los sargentos está conforme en todas sus partes con la índole artificiosa y reservada de Campana. Se tendria por obra y disposicion suya aun cuando no estuviese justificada con las deposiciones de sigte testisgos, libres de toda escepcion , cop- 450 frontándola con los demas hechos suyos que se hallan probados en ¿este proceso. Parece á primera vista que en aquella medida no se halla ninguna relacion con lo que se maquinó la noche del nueve, y “lo que se: egecutó al dia siguiente. El mismo empeño: cón que Cámpana se esfuerza á desmentir una órden, si tal nombre mere- ce, dada por él contra la subordinacion de los inferiores, des- cubre patentemente que se valió de este ardid, y que es tan criminal que, probándoselo, se le seguirán funestas consecutn- clas, agrayándosele el cargo capital. Campana dice, que es falso absolutamente que el hubiese con- wocado d los sargentos y que hubiese dado la órden al gefe de la Plana mayor para engargarles que espiasen d sus oficiales. (275 del 129) El Teniente Coronel Don José Maria Rodriguez que es el gefe de la Plana mayor asegnra que desde. el veinte y cuatro de Enero la guarnicion, con especialidad los cuer- pos de Guias y Lealtad, opinaba contra el vecindario y le eran -epuestos , no observando que la resolucion tomada por el General en gefe la tarde del nueye aumentase el espíritu de partido, -(498 del 7.2) Este gefe, léjos de retractarse de lo que de- colant respecto á sargentos, sostieue en su conf ion que no re- Jajó la disciplina, llamando á su pabellon. á los sargentos dé la Lealtad ántes del diez de Marzo y amonestándoles vigilasen la conducta de sus oficiales, obedeciendo los preceptos del Ge- peral de la division; pues tratándose de sostener los derechos «del Rey, le parece se debia observar el proceder «de los ofi- ciales que pudiesen disentir de aquella opinion, á fin de te- mar con ellos las providencias oportunas. (240 yto, del 129) Tam- hien sostiene Rodriguez su dicho sin ninguna alteracion en el -SAre9 practicado con el acusado Campana, (12 del 149) | Campana dice asimismo que el gefe de Plana mayor es | Je ico testigo y singular en su dicho, y que las sargentos no ignen. sino en que se tomó su nombre para dar á la y mayor eficacia; y añade que la incertidumbre del dia en 451 que. se intimo, destruye la importancia quese le quiere dar, pues la gestion que seria criminal el dia nueve, pudo dejar de serlo algunos dias úntes aun cuando fuese cierta. Así empieza Campana á tejer su defensa, con cuya esplicacion, lejos de di- sipar el cargo, le dá.una fuerza que ántes no tenia. Fuese la órden dada y comunicada el dia cuatro ó el dia cinco, ¿no es siempre ántes del nueve? y por consigniente no hay alguna im- portancia en que se averigie esta fecha con. mas esactitud. Añade que la ocurrencia del diez fué provocada indudablemente por la. determinacion del General en gefe el dia mueve. ¿Y á que viene esta imputacion al General en gefe, cuando no se tra- ta de él, ni de lo que pasó el dia nueve.? Er imposible que Campana hiciese un abance semejante, á no mediar la conecsion que tiene cen su conducta, como Culpado en la determinacion, y la principal mano, aunque oculta, que lo movia todo. El que aseguró á Freire que la tropa seguiz-con su entusiasmo fudel mismo que apoyó las instancias de Villavicencio para que Frei- re saliese á la calle la tarde del nueve, y se determinara án- tes que la noche facilitase las desgracias que se temian. Con- tinuando en desvanecer el cargo, se esplica en estos mismos términos: ,,el ecsámen ó averiguacion de las opiniones de la ofi- A E . , Cialidad en los.dias anteriores al ocho jamas debió conside rar= >. e A e a e : , . »»Se indebido nt irregular, tanto porque convenla evitar otra . ' . ,, O0currencia como la del veinte y cuatro de E nero con el ba- 3, tallon de Soria, como para cumplir con las órdenes del Rey )» y del General en gefe: lo que hacia de absoluta necesidad , el saber el modo de pensar de cada uno” (275 yto. del 12 9) De suerte que quiere cubrirse del cargo de haber “introducido la insubordinacion, haciendo alarde de haber contravenido álo que previene e il Rey en la ordenanza y á cuanto sobre ello pn- do prevenirle el General en gofe. Le concedo que fuese pun- tual en cumplir las órdenes del Ministerio, como que eran pro- movidas por los partes diarios que él dictaba á4 Rodriguez Val- des, y como que estaba en pretenciones de nueyos cargos y des- 452 tinos, cual el de laspactor* del egtroito de Ultramar. Por con- fesion suya propia no queda duda de que dió cumplimiento á la órden del Rey y que no señalando esta el modo de llevar= se á efecto escogió Campana de propio arbitrio el mas bajo € indecoroso. Sino dió al gefe de la Plana mayor la órden: con que se le acrimina, y el no podia ecsimirse de obedecer la del Mi- misterio, ¿cn que términos satisfizo pues esta obligacion y de que medios dió. cuenta al: Rey haberse po para colmar el lo= gro de sus intenciones? ' Muy. importunamente se :estiende Campana en desvanecer este cargo; diciendo que no está sugeto 4 “él, y que cuando le alcanzase su reconvencion, no habia faltado en: ello 4 su de= ber. Para que esta razon fuese valedera debió espresar como se compuso con el Ministerio paravevacuar una órden tan rigoro= sa qué se cometió á su huen desempeño. Añade, sin que en el cargo se le haga mencion alguna, que aun cuando hubiese so- licitado aquel informe: por tun medio semejante, no pudo con ello producir la relajacion ni insubordinacion ninguna, puesto «ue con dicho encargo nada se mandaba contrario á la dis- «ciplina, nada contra la obediencia que debian á sus «geles y oficiales, nada contra el buen órden y tranquili de la tro2 pa, y de consiguiente jamas puede ni debe esto gradnarse ico- mo. causa preliminar en las ocurrencias del dia diez” Cierta=- mente que Campana no imaginaba entónces ARAS Pt opresion y enemistad, cometidas á otros para su ejecucion, ha- bian de producir tantos horrores que no es dailo figurarse. Cier- tamente repito; pero iban preparando . la tropa á favor de la insubordinacion con los gefes y oficiales á la menor sospe- cha de no pensar como el General Campana; y admira que es- te General sostenga con tanto empeño, negando desde luego el cargo, que semejante medida no sea contraria á la disciplina «y subordinacion, sin la cual no pnede haber egércilo mi segu- ridad en los que mandan tropas. De cuyo empeño, aunque fal- tasen obras pruchas, deduzco que efectivamente dió semejante 455 comision no solo al. gefe de. Plana. mayor, sino tambien al Co- ronel Capacete que hizo á los referidos sargentos iguales ad- yertencias que aquel, acto seguido. Concedamos de Larato 4 Campana que el eesámen que or- denó del modo de pensar de los oficiales de la Lealtad por me- dio de los. sargentos” primeros no. fuese : causa preliminar de los sucesos del diez de Marzo: concedámosle tambien que no pres- cribiese. el mismo método para esplorar los sentimientos de los demas oficiales que eomponian las, tropas de la gnarnicion, ya que sobre esta segunda tentativa mada eorsta en el proceso; aun= que es tan verosímil. y congruente, que. la hubiese puesto en práctica especialmente. con los. Guias, en. quienes “concurrian las mismas sospechas de: infidelidad por haber estado mezclados con los batallones que entraron en la Isla de Leon. Pero ¿será po- sible desenténderse de una circunstancia tan agravante, estan- do acompañada. de. tantos otros antecedentes que contribuyen á formar idea,cabal de que los «preliminares para aquellos 0 ores no fueron establecidos por otro que por Campana, y que este solo, asi por induccion lógica como legal, faé el creador de todos los males que. padeció Cádiz desde el cnatro de Ene- se. le abismó .en. los inauditos inforiunios de los - Preliminares fueron' su oficiosidad en ofrecerse 4 Valdes secretaria y aun escribiente, como se ha yisto: preliminares fueron todos los: partes que dictó pon- de los servicios que hacian: prelizaina- res fueron Cuantas cartas dirigió al Ministro de la Guerra D. José Maria de Alos, abrumándolo. con pretensiones fundadas en aquellos servicios; mo la pintura abominable que hizo en sus partes de la infidelidad delos moradores de Cádiz, describiéndolos. con tales color a E . rd * derando- la ¿importancia es, que obligaron al Rey á per-=. 1€sen. separados de sn dómisilio aun a remotamente paretiese tir ñ murtir que £ quellos que n sospechosos :+preliminares fueron su de apa- rente docilidad á las insinuaciones de Villavicencio el apo- :58 g ? y ap a A AS yo que les “dió para-que Freire “se” prestase “sin Jemora á:otor- gar la publicacion del” sistema político que se le pedia, indu- ciéndolo de este modo á omitir la wisita interesantísima+de log .euarteles: “preliminares fueron Jas trazas que se dió, abusando de la turbacion “y “embarazo en “que vela al General en ge= fe, para que renovase lí órden del veinte y seis de Enero en la cual se “halla «consignado todo el daño que el dia siguiente se derramó ¿4 torrentes sobre el infeliz pueblo de Cádiz, y de que 'estuyo amagado el dia ánterior desde -el mismo punteo en que empezó 4 darse 'complimiento 4 la órden renovada. "Todos Tos actos militares y gubernativos de Don Alonso Ro- -driguez Valdes eran producciones de Campana, que desde la lles gada de las tropas macionales 4 la Isla corcurrió al «parage «don= de residia el gobierno “y asistia constantemente al lado del Go= bernador interino. Las conferencias que este tenia con Campana ¿ran muy frecuentes, “ya «por considerarlo de luces superiores las suyas, ya por reconocer un mérito particular en la mayor «graduacion. “Campana estendió sm ¡nrisdiccion y abusó del fa= vor, partienlarmente «desde «cuando el General en gefe.lo nom- bró Comandante general de “todas las tropas «que ¿guarnecian á Cás diz, pertenecientes al .egército reunido. Mediante La “formacion: del Estado Mayor, Campana coartó aun las” facultades sespedi= tas que habianquedado :4 Rodriguez Y aldes. (435 vto. 29 ) Es te se le habia sometido enteramente por considerarlo instruido y metódico, y «celebraba la ayuda que “le prestaba con -su:con- sejo y cooperacion, «de que «el Rey tenia noticia y lo «apro- haha “con muestras de particular estimación. Rodriguez Valdes niega la sumision entera, y reduce «su «docilidad :con Campana. á las cosas que no podian «desconceptuarlo. Así termina el elo- gio de Campana hecho por Valdes, «del cual se deduce que en- tre sus «consejos hubo algunos tan poco “sanos , «ue el temor de «un merecido deserédito hizo rechazarlos, á pesar de la frecuen- “te y casi continua «veneración con que Valdes adoptaba sus ideás. (415 del 4.9). >; 455 + Acerca de su costambre de dominar en nn todo al Tenten- te de Rey y Gobernador ¡interino Don Alonso: Rodriguez Val- des he dicho bastante: para formar sobre este punio una idea eabal. Añadiré ahora' otras razones: mas, puesto que voy á se- guir” consecutivamente «el hilo: de +lo: que resulta probado anticipando ..las- proposiciones: para mayor claridad. Es vana la objeccion de que Campama en todos sus pasos se manifies- ta un hombre templado, y que muchas de las providencias odio- Sas: €, inhumanas eran. obra de otro gefe:: pues este era en rea- lidad el mismo Campana bajo otro nombre y «destino, en lo cual hallaba él. campo: ¡mas estenso. para soltar la rienda á to- das las inclinaciones de su «genio, conservando la reserva que es. su carácter, distintivo. ¿Y 4 que fin-dar mas publicidad á cuanto trabajaba. em.; apoyo «del. despotismo, si. quien debia sa- berlo para; premiárselo, que erasel Rey por: el conducto del Mi- nistro de la guerra , estaba: bien enterado. de sus fatigas? Este premio era seguro y sin riesgo, y el descuidarse en poner mas A. la «vista su influjo y única autoridad era acabar de indispo- nerse «¡con los: moradores de Cádiz; de: entre.Jos.; cuales estaria temiendo á,cada momento que salieraalguno 4-completar ensu per sona . o que quedo imperfecto:la moche del veinte y cuatro de _Encro, El ste mismo mes el Gobernador es. de interino tu- YO noticia por un par te telégrafico de que se veian tropas yi= nientes'por.:el «arrecife. No: teniendo +«Vrden del Capitan Gene- ral. para recibirlas, se puso en cuidado, y pasó á casade Cam- para... Le participó: la «ocurrencia, “y «dicho General se ofreció espontáneamente á prestarle, ayuda, como en: efecto lo hizó: de lo que Rodriguez «Valdes. dió .conoeimiento al Rey por el eonducto del Ministro "de ¿la Guerra: Por algun tiempo Campa- na se encargó de escribir. los . partes diarios para S: M. Aun- que los partes no podian:menos de ser sencillos y breves, Val- _des dice que no le quedaba tiempo para hacerlo, á causa de las multiplicadas ocupaciones en que tenia dividida su atencion, habiendo reasumido todos los mandos, (405 del 4.2 ) Con Cam- A ' | A A 456 pana pasaba muchos ratos en eonversacion y frecuentaba to- dos los dias su pabellon el Coronel Loreto de Torres, muy ansioso de saber novedades con el pretesto de dar todos los dias parte de las: ocurrencias á un personage de Palacio,'que comu micaba al Rey las noticias. Y aun esta correspondencia fami- liar era intervenida por Campana, á cuyo pabellon pasaba Lo- reto de Torres para que le rectificase á su placer las noticias que adquiria por Rodriguez Valdes. (406 del 4.2) No podia llegar: á:mas el predominio que Campana “ejercia sobre el Go- bernador interino, | dl Quiere probar que ninguna parte directa tuyo en las pri- siones y destierro de algunos vecinos de la ciudad con el ar- gumento de que no era desu incumbencia , y que ántes bien inlluyó para que fuesen menores estas vejaciones, aconsejando al Gobernador interino, que bastaba emplearlas con tres ó cual tro personas para quese cumpliese la órden del Rey, que manz daba salir dela Plaza todos: aquelios srgetos que aun remotas mente pareciesen sospeehosos. (49% del 5.9 ) No se dice que fuese de su incumbencia deeretar por si las prisiones y destier- “Yos, sino que incitaba al que podia hacerlo para que lo decre= tase. ¿Jamas el General Campana se ha mezclado en «cosas que no son de su incumbecia? ¿pues como se“interesaba tanto en que Rodriguez Valdes obtubiese la propiedad del Gobierno, si" no era en el concepto” seguro de que seria mas manejable que otro alguno para intervenirle todos los actos de su incumben= cia? ¿Quien dictó el parte. sangriento, en virtud del cual el Rey se vió precisado á ordenar que fuesen separados de sus domicilios todos aquellos sujetos que aun'semotamente pudiesen “parecer sospechosos? ¿No fué Gampana? La escepcion que hizo eontra tres ó cuatro personas fué iujusta, pues Rodriguez Val= des dice que hizo el ejemplar con unos cuantos de los delata- dos, sin que le constase la culpa, por meros ayisos que reci= hia de algunos malevolos. (406 del 4.2) Tan conocido estaba Campana bajo la idea de ser el autor de todas las providencias > e 574 que sonaban 4 nombre de Rodriguez Valdes, que un veeino le remitió una carta en ingles, participándole que se disponia una matanza tan sangrienta que un Návio de setenta cañones sur. aria por la sangre derramada; y él la presentó traducida al Gobernador interino, para hacerlo mas suspicaz y rigoroso con- tra los vecinos. 'lodas estas consideraciones conyencen que Cam- pana faltó á la yerdad “y queda desmentido en'cuanto á no haber influido en el ánimo de Rodriguez Valdes para que ve- 'jase á los yecinos de Cádiz, por no ser de su incumbencia. (456 del 12.9) / xq ini sh 9 Su empeño en obrar ocultamente , €sponiendo á Rodriguea Valdes al odio que produgesen sus providencias, lo ciega tan- to que no tiene reparo en decir al folio 41g vto. del 3,0 que siempre se consideró con su: division dependiente del Go- bernador de la plaza, y que sintió que no se tuviese conside- racion al mérito de Valdes para darle la propiedad con ves. clusión de Freire. De aquí puede inferirse el resentimiento que tomaria 'euando Freire reasumio todo el poder, alegria que manifestó Valdes diciendo en su alo dos los presentes: está al el “Séño Se infiere mayor que la jamiento á to gracias d Dios que ya no mando, pues ya Gobernador en propiedad. (455 2.0) la sinceridad con que daria al General en gefe las gracias la mañana del diez, al saber la solicitud dej Ayuntamiento” ó pueblo de Cádiz, para que el mando de la Pla- za se eonfiriese aquel dia al General Villayicencio, de ocultar su desazon en el acto de fundar las gr acias, y en poner disyuntivamente el Ayuntamiento ó el pueblo, Meva la ma= licia de inducir 4 Creer que fué un nombramiento forzado por Conociendo que sin Valdes su autoridad se li A . o o a a las facultades del General de la cuarta division, reu- saba continuar en el mando. Y asi dice sde a ,, conciuido sn Seryicio No pue_ la muchedumbre. mitay y) ue ya consideraba y satisfechos sus deseos de descansar ,, le la mucha fatiga que habia sufrido, E como que apetecia se sy lo” redímieso de la actividad de todo maudo para retirarse » 2) N - 458 7 4 su casa; pues jurada la Constitucion cesaban las hostilidades, ¿pla defensa de la Plaza no tenia obgeto, y yariaria todo el plan sy Jel egército y guarnicion”” (429 del 5.2). Yo no yeo en es- La renuncia mas que una; protestacion solemne contra lo que Freire, permitia, 4 fin de cubrirse del cargo ó censura que le hiciesen los soldados de que habia tenido parte con el dictámen J. aprobacion, en la resolucion de Freire. El consejo advierta que, aun faltando el motivo. del nombramiento. de Villayicen- cio para Gobernador, las razones: del descanso y. mutacion en el egército y guarnicion tenian la misma fuerza, y estaban: gn aptitud de proponerse. Rodrignez Valdes nos dice el espíritu con que se hallaba, el que tenia la tropa, y quien lo infundia y consolidaba. Re» fiere que el espíritu que notó enla tropa de la guarnicion has- ta el dia nueve, fué un proposito firme de defender con ya- lor y constancia la plaza : á lo que él mismo propendia , y de Jo que siempre les trataba , no obstante comunicarse Muy por co, con ¿los Gefes de ellas, que se entendian mas con el Ge- | nera] de la division. Como este General apetecia lo mismo, que era que la. plaza se 'defendiese Y mantuviese por el Rey, Ro- driguez Valdes estaba muy. contento yiéndolos tan empeñados en levar á cabo el obgeto que formaba todo su cuidado. (406 yto. del :4. 2) Este espíritu tan arraigado no. se mudaba tan fácil- mente, y el mismo que lo. fomenfó con tanto esmero no ha= - bia de omitir el seryrise de él para lograr el colmo de sus intentos. e El General Alós estaba tan aburrido de las repetidas ¡ins= | tancias de Campana sobre que se le confiriese mas autoridad y destinos mas honoríficos, que ya en doce de Febrero le de- cia con toda franqueza : digame Vmd. cuanto quiera, que todo lo haré menos responder, pues no hay quien: resista. (114 del 10 En carta del veinte y 0eho se leen estas palabras. ,,De Vmd. ,,Como de Valdes está sumamente satisfecho el Rey, y tengo ¡dicho lo acreditará. El Rey tiene manifestado á todo el mun- 459 sido lo satisfecho «ue esta de Vms. y todo el mundo sabe que d no ser por Vims. sabe Dios lo que hubiera sucedido. ** Dándole tan buenas esperanzas de obtener grandes medras, lo ecsorta á tener tranquilidad de espíritu, que estaba fatigado en :estremo .con sus miras de ambiciom, y con zelos de que Freire, 4 «quien sospechaba afecto 4 la libertad política de la Nacion, estuviese encargado «de someter 4 los que se habian declarado por ella con tanto arrojo. (115 vto del” H.-5:) Campana se persuadió que debia encomendársele una gúer- ra de aquella especie en que los enemigos eran tan poco pode- FOSOS ;-que' en su .eoncepto bastaba tenerlos bien asediados por mar y tierra, especialmente habiendo precedido á todos en: las providencias para hostilizarlos, € intimidar 6 destruir á sus par- ciales. No habiendo conseguido que se lé .encargase la direccion y término de aquella guerra, -desahogó su resentimiento, pro= curando que se «coartasen 4 Freire las prerrogativas antiguas y legales que le competían por ¡Capitan General de ¿la Provincia. Estas quejas «del supuesto desaire que se lé hacia, fueron tam repetidas que-el Ministro Alós tuyo -qne recordarle una de las especies mas trilladas y bien sabidas por Campana. Le dijo pues;”,,en dar á Freire el Gobierno de Cádiz sé: ha seguido 5 el 2 tengavel Capitan General de Andalucia, A ¿como lo har tenido todos sus predecesores en estos tiempos. .S 5 ¿Y cuando lo «ejercerá ? Pero es propio, segun parece, que si algun dia va al pueda sentarse en el Ayuntamiento, en lo y que no han perdido nada ni V. ni Valdes” (115 del 5.0) Un gefe que, sin tener mando político en la plaza, lleva ba dá mal .que Freire pudiese ejercer el. Gobierno «y tomar asien ió en el Ayuntamiento, manifiesta que sus “ideas no se dirigían solo á su propia grandeza, sinó 4-la disminucion dela autos ridad de Freire y que miraba.como propios todos los :hono= res y premios que enpiesen 4 Rodriguez Valdes, no siendo.en realidad este gefe ¿mas que un ciego instrumento de los desig- nios de Campana. Sólo en un hombro preocupado como Val- td aj 460 des pudo haber martenido su influjo sin quiebra por tanto tiempo. No será fuera del caso poner un ejzmplo. Encargado juntamente. con Aznares de formar causa á Isturiz á' pocos dias se suscitó desavenencia. Campana no cesaba de informar al Mi- nisterio contra Aznares y con esta ocasion tuyo la feliz ocur- rencia de pedir se le ccsimiese de continuar en la fiscalía de la causa formada sobre el suceso del ocho de Julio, como sj ya fuese posible ni cuerdo proseguir un proceso semejante. Juz- go que el ejemplo es notable y por eso lo he traido. Sirve pa- ra conocer las esperanzas que siempre alimentaron á Campana contra los de la Isla: En medio de sus ocupaciones de General de la enarta division, de las averiguaciones que estableció de los pensamientos de. los oficiales y de la carga voluntaria que sobre sus hombros se hechó de sostener el Gobierno de Cádiz, sin mas disimulo que llevar Valdes el título de Gobernador in- ¿exino, no se descuidaba de ir labrando poco á poco su for- tuna de la manera que le podia ser mas agradable y descansa da. Y así instaba sin cesar,, representando sus méritos, para de- Jar de. ser segundo cabo en Estremadura , y Conservar en An- dalucia un destino honorífico, cual era que se le nombrase Ins. pector de las tropas de Ultramar cuando se fuese la espedi- cion: dando por supuesto: el próocsimo fin de aquella guerra y que le “tocaba el mejor de los laureles. Alós asegura que sus car= tas exan insignificantes, en razon de reducirse á pretensiones su vas, y d los servicios estraordinarios que estaba haciendo (117 del 5.9,) ip . En cada espresion en que recomendaba lo estraordinario de sus servielos actuales, establecia un preliminar de las culpas que se ventilan para su castigo y escarmiento. El Consejo ob- sevará. que casi siempre fundo la acusación de Campana en las mismas palabras en que cifra su escusa y justificacion, reba- tiendo á su. modo las ¡reconvenciones. Gon sus manos se ha Le- gido. el dazo mas estrecho de sus ruina. La niebla esparcida sobre lodos los hechos relatiyos á Ca m- 461 pana es un -Jevísimo humo que ho: puede resistir al menor so- plo del mas» pequeño ecsámen. Mas como ba sido tan bervoso con el fin de obscurecer la verdad, es necesario emplear mu- cho tiempo, aunque poco trabajo, en manifestar sus implica- ciones y falsedades. Para que el Consejo se penetre de la ca- lidad de este reo, he juzgado: conveniente anticipar las rellec- siones espiestas, «sin perjuicio de yolyer á tratar los mismos par- ticulares bajo otros aspectos. En una causa como esta en que ha sido indispensable conseguir entre mil estorvos la averiguación judicial de los hechos, los interesados en frustrarla han teni- do harto tiempo de convenirse en lo que habian de responder en caso: de “ser interrogados: formando sobre este punto nna nueva conjuracion para que no se descubriese la primera. Ade- mas de esto el manifiesto publicado por el General Freire y las respuestas que dió á sus' impugnadores han ofrecido mucha luz +4 los reos especialmente «4: Campana para guiar «sus “pasos con alguna seguridad en la apariencia. Una verdad supone otras muchas que anteceden y siguen: una sola que falte descubre to- do el engaño. De las mentiras, pues, de los reos se deduce la verdad. Para peteibir: bien «claro que el alma y móvil de todos los _5ACeSOS inf tosi que: empezaron á poco rato del consentimien- hd Ao de IPreire 4 terbár y! amenazar el órden público, fué Cam- pana, la “observacion y ecsamen de la conducta que siguió des- de! que supo la llegada del General en gefe, prueva demostra- tivamente que tódo se “ya disponiendo «¿on 'su acuerdo. Su pro- ceder anterior dirigido cóntrier un mérito “eminente en per- seguir sin piedad 4 todos Los? ¡Consti itucionales,> pone fuera: de la mevor duda: los designiós que 'concibió el nuere, ¿oadyuban. do esta observacion-% “penetitr> intiimomente cuanto contra él Selma de prdceso; - Mo A io qa Pro Ahora? emidstrare” que e Gita jo al Generálb Frefe re 4 precipitar'su conseñtimiénto para que se promulgase la Cons tilucion , con el designio de que no O A 462 precauciones que asegirasen la «conformidad de los gefes y 0=; ficiales de la guarnicion, y por consiguiente el sosiego quie-; tud y disciplina de la tropa: arranquemos la máscara con que se cubrió, haciendo á todos partidos desde que supo la lle- gada del Gétieral en gefe, 'y se le presentó 4 cumplimentar= lo, dejando bien tomadas sus medidas para, que mientras du- ase su ausencia del cuartel de San Roque, no se echasen mé-. nos su persona y consejos: disposicion que hace creer la ec-= sacta desconformidad de cuanto degsia y obraba delante de Freire con todo lo que pasaba en el cuartel: dela Bomba y con especialidad en el. de San Roque. Lo, poco: que: le resz., tó por acordar se colige «del. proceso que: lo; decretó mientras dejó á Freire con otros, habiéndose ya despedido Villavicen- cio. Es reparable que un General que estaba de gefe aquel dia tan crítico abandonase sn puesto tan inútilmente con el fin de no separarse del lado General en -gefe, sinó > aquel ¡intervalo de la comida, en que era mas regular que lo. acompañase. Su plan estaba bien: trazado para los que alaban todo género de artificio, por comuúa y grosero. que sea. Hallándose á la in- mediacion del General en gefe lograba suavemente los dos im> tentos en que giraban los ¡ejes de la máquina que habia cons- truido para sus adelantamientos: 4 saber, instralrse por. el mismo original de cuanto pensaba y disponia el Gener al en gefe. adquiriendo el buen nombre. de ser. su. adicto, y evitando la no- ta de disentir de la opinion comun; y por ¿otra , parte, po- _dia desde aquel puesto de observacion - repartir. por medio de sus Ayudantes y -confidentes. las. órdenes' y. noticias oportunas, y recibir por el conducto: de los: ¡confidentes de los cuerpos las moticias sobre la situacion: de. ellos, y. las ideas que se les ¡inspira ban y. estaban: dispuestos, Ñ sostener. 010 PEN La primera pregunta que Freire dirigió á, Campana, £ué po gue tal.se hallaba la tropas La: contestacion fué. del, Lenor que debia esperarse, que bien: que no tenia ¡novedad,. y, segui econ su entusiasmo. Esta yoz entnsiasmo siguifica iuucho en ar 465 quella —coynhtura, «en que no: era un misterio el objeto de la venida del General, y mucho mas proferida por la boca del. que fundaba el mayor de los méritos en haberlo esci- , tado y conservado con pábulo frecuente y. aun diario. Aquel dia era el mas á propósito para redoblar su vigilancia y ecser- taciones.»Se ve claramente que en esta:idea reciente tenia fi- jo el pensamiento, cuando dió al General una respuesta tam satisfactoria. Freire sin embargo que estaba informado de que el amor á la patria habia prendido tambien su sagrado fuego en no “pequeña parte de la guarnicion y en esta inteligencia emo prendió su viage á¿ Cádiz, repuso á Campana, es que melhán dicho tiene Mind. uno 0 dos cuerpos contaminados. El Gene- ral á quien se le ¿hacia esta. objecion,- que tenia puesto su pensamiento en los: cuerpos de su confianza, Guias y Lealtad, como los mas seguros á causa de haber abandonado. las ban= deras del ejército nacional, le replicó sin detenerse: lo” dudo mucho, pues se me aseguró de su estado el dia anterior por los gefes: y oficiales; mas todo cabe en. lo posible pues la con- tamiuacion: puede” ser obra de. un momento d otro (420 y vto. 3.9) En esta respuesta se ve: ple sino todos, «casi todos los dias esploraba Cámpava el espíritu que dóminaba á4 la tropa, que esta dili ia sera practicada con mas esmero en a- > abla en que ya se hablaba con alguna libertad por la con- fianza que inspiraban los sucesos de Galicia y otras provincias, y la propension de las tropas de Madvid á imitailos. Por a= quellos dias precisamente” segun queda demostrado: atropello las leyes de “la milicia convirtiendo á los sargentos primeros de la Lealtad -en espías y delatores d> sus gefes y oficiales. Y si - esta inquisición militar tuvo. principio desde fines de Febrero» cual aparece delas de eposiciones de al: gunos sargentos ,:se ve cuan de ante-mainmo se cautelaba Campana á» fin de que la yoz de viva el Rey sofocase las de los oficiales y gefes, en el.ca- so de que la acompañaran: con la de «viva la Constitucion. Es. te método de delaciones establecido de acuerdo con el Gober= A 4 > S 464 nador interino de la: plaza y con el Coronel. de la. Loaltad, * es el hilo que guia en el laberinto en que los promovedo- res de los atentados del diez de Marzo han colocado la, aye- riguacion , fiados cn el: secreto de pocos tan interesados en guardarlo. | WET Campana, en cuantos instantes estubo ¡al lado del. Gene- ral Freire, se afanaba en deslumbrarlo para que no descon= fiase de él. Y así no bien verificó su retorno á casa del Ca- pitan General, despues de haber comido, cuando, viendo que Villavicencio lo persuadia á cerca de la necesidad. de. com- placer á la gente que reunida en la plaza de San Antonio pe- dia la Constitacion, esforzó las mismas razones del General de Marína y apoyó la providencia de verificar el acto aquella tarde $ amunciarlo en un edicto firmado de mano de Freire para el dia siguiente, representaudo las desgracias que de no ha- cerlo así. sucederian necesariamente. Freire resistió sin embar- go á esta proposicion: y á las reconvenciones de su responsa= bilidad á los daños, y tomó el partido de- salir á la plaza para n= formarse por sus ojos de lo que pasaba, (297 vto, del.4.* ) y encaminarse á los cuarteles. Al parecer en compañia del mis- mo Campana, se detuvo en la plaza 4 vistá del espectáculo de alegria y ansia con que todos los presentes solicitiban que saliese del General la autorizacion de lo que deseaban. Aquí fué donde Campana supo jugar la partida que tenia: preparada a to tiempo habia y con tanto sigilo. Se alaba. de que ni. los estrechones ni el bullicio lo separaron ni un momento, ni á Villavicencio, del lado del General, de que serian buenos tes= tigos Lamadrid, y D. Blas White con quienes habló así como con otros muchos. (421 vto, del 3.9) La indicacion sola de estos sugetos para comprobrar u- na- cósa que no ofrece interes alguno, no produjo cita de e- llos. De consiguiente no fueron ecsaminados de intento. Mas habiendo necesidad de evacuar una cita en que White se ha- llaha “cómprendido, este esplicó aquel pasage relativo á Cam- 2465 pana” con individualidad muy. importante. Despues de referir que á poto rato de haberse presentado en la. plaza el General Prei- re se le acercó un. oficial. de la Plana mayor y: le dijo: hom- bre; ¿no hay' Pe paisano: que dé. la primera voz al General ? añade que «nadie. se atrevió, á ejecutarlo. hasta.la tarde. En e- sUa, repitiéndole lo mismo aquel oficial, White se acerco al Capi- tan General y le dijo: mi General, iwiva la Nacion: cuya yoz.re- -petida,.con entusiasmo «concertado. por cuantos se hallaban en la plaza, fué: contestada por el General de;, que: aguardase., un par de-dias. para entregarse-con seguridad. 4 tales ideas y, re- gocijo. Continuando sin. enibargo de la. misma manera las sú- «plicas de la muchedumbre, el: General otorgó al fin la ¿peti- cion, ofreciendo que al dia, signiente se publicaria la Consti- tucion. En los mómentos anteriores 4 que. se . decidiese el Ge- neral: y que 'así lo:¡manifestase. sin reserva mi dilaciones, Cam- pana se acercó á White y asiéndolo por el brazo, al yer que era uno de los mas acálorados y que lleyaba la voz le dijo : muchachos d el; que eso es lo que él. desea. (315.wto. del: 2. o) ¿Se ye ensesta instigación como Campana iba, preparando "metódicamente el. abatimiento y ruina de Ereire.. Sabia mejor que este que su condescendencia no podia tener el acuerdo. y conformidad. de unos siasmados «como 4 la tropa tenian. «Por esto hizo cuanto re no. los viese, efecto, sin gefes que tenia tan entuz Por. la. forma: de. gobierno que sos- estubo de su parte para que Frei- como. se, verified. ¿siendo así que habian sa- lido de intento. para los cuarteles, donde por órden espresa su- ya la: oficialidad con sus gefes lo. estaban esperando. Conoció -el impulso interior dre meviaá Ereire para no oponer una re- ads á. la! demanda de. los. paisanos, confir- matoria de la peticion de los. militares; pero: que se detenia prudentemente ántes de esplorar el ámino de los gefes y o- ficiales y el espíritu de la tropa, á fin de uniformar 4] nicion con la voluntad £istencia mas obstin 2 guar- general, y persuadirlas con las noticias fundadas que tenia de que el Rey no estaba distante de abra- a 466 “gay la Constitucion, si acaso ya no' lo habia hecho, jurándo- La soleiniemente, Razones de esta especie hubieran mudado sin «duda la: opinion” de: gofes; oficiales y' tropa, “4 pesar de tel “nerlaitan arraigada” én séntido centrario con'el «cebo de los pro =míos, elogios y' recomendaciónes dé. Campana, | y" especialmen- 464 despecho de ver malogrado tedo el fiínto de la guerfa -que hacian 4 los de la “Isla, y “de la opresion en que tenian fal pueblo. Unos motivos tan” poderosos de “odiar la Constitm- ¿etomy no podian» delhacerso sinó con; las fuerza irresistibles de «la -avecósidad, y “sobretodo: * del ¡heneplácito> del Rey “que: al Cin, “desengañiado con vía" costosa esperiencia” de o seissaños,' penetras «Ba! que “sin vel restablecimiento de lá Constitucion 'poto -4-po- -co la” Monafquia, 6 vestaba “amenaradas deuno breve fin en. el Suror de La guerra elvil mas sahgrientas: de: cuyo «prelesto se -valdriva las potencias ambiciosas para iitomari parte «én «las tur- “dominio insoportable “en la peuínso- Hhalencias,, y adquirir un s súbditos y al Monárca. * “y da desastroso y funesto” á lo : Estas especiós ocurrían naturalmente en aquellas. circuns- tancias aun 4 los ingenios” mas limitados. Campana ,, que, esta- “div "bien persuadido de ellas, tuvo por conveniente desestiman- las, aparentando que la docilidad del General en no ver y ha- Dlar 4vla tropa no tendria resultas. Realmente su tentativa lo- ¿vada fuésuná prueba pública: que hizo de lo poco ápropó- sito que era Freire para dirigir una guerra contra sn patria y da libertad y fué cómo decir álas divisiones del ejército reunido de Andalucia y particularmente á:la cuarta: ved aquí el Ge- ¿y¡neral' que teneis” para domár esos “sedicio:os: no es maravi- ¿Wa que en tinto tiempo y con! tantgs fuerzas ningunos ha- ¿yan sido $us ¡Progresos. ¿Como habia de ponev los medios 'pa- ¿¿ va: lograrlos un General de «las miémas opiniones que: los a- ,¿motinados, y que simó: es el gefe de ellos, se debe á la. me- ,,ra casualidad de que no le hayan brindado con .el mando; ? ¡ Lon “cuanto dolór de su corazon recibiria los partes de la y SUCCesiva destruccion. de Riego por. el. fiel O-donell, cuan ,,¡do él, ni con tal ejemplo de fidelidad, se mueve á estrez F ds Mr a de. : 467 ¡Char y rvendir' devuna «vez 4 los traidores! Cotejad el valor y ¿pactividad de Preire en la guerra de la independencia con la pausa ¡y Mojedad que se nota en esta para la conservacion del poder absolu” 7,to.: Cotejadlo: y conocereis que la voz patria tiene mas imperio en ,¿Su COrazon que el sagrado nombre de Rey. Al: contrario, el Ge- ¿,»Meral que. persigue Jos viles restos de la columna de Rie- 2,80, no habiendo adquirido gloria en lajguerra. de la inde- ,»pendencia, en esta del ya sallage ha escedido á cuantas espe- - ¿yTanzas puditran concebirse de sus conocimientos. tácticos y ¡ise ¿,manifiesta un prodigio de celo constancia y valor.” En efecto, los secretos designios de Campana se lograron completamente. No bien sonaron: las, voces victoreando la liber- tad, ya en la plaza de San Juan de “Dios,: un ¿destacamento de caballeria acuchilla al: paisanage inocente € indefenso: en el «cuartel de San Roque se toca. la generala y un oficial de la Lealtad. intimas á: Barutell que::se coloque. con sn regimien- to enla muralla: este Brigadier ¡atraviesa la ciudad con. dos compañias, Hevando en «su: semblante : la desaprobacion y la a= menaza de aquel regocijo, y significando con: su silencio que á las ovoces de wiva-la Constitucion solo se contestaria con. las de: quien: wive, respondieonda el Rey los: mismos que la daban, al, mismo. tiempo: que dertivaiban Cuantas personas —estabon al alcance de sus infames fasiles | y cuchillas. Es tan propia en Campana la falta de veracidad que. ne hay mi una respuetta suya: por; corta que. sea que no contenga algnna falsedad, dirigida «siempre a, deslumbrar para que: no se descubra que. ¡en una, Junta que cclebró «la noche: del nueye en su pabellon se acordó todo lo que se hizo al dia signiente y que este plan lo llevaba ya meditado desde que se. determinó 4 precipitar 4. Er ' eire en las instancias de Villavicencio... A ese -Cepcion del corto rato: que: empleó en ir á la ¿Bomba á1os, soldados, ¡aliarse:ocon Gabarre, € insinunr Se ,con indirec- ¿tas con dos oficiales toda la tarde y principio de 1 nueve estubo perenne al lado del Cener asegura que Ro yecibid ni tu ahablar a 'neche: del al en:gefe, Con' este color vo "nolicia de que hubiese alar- a 468. | ma en el cuartel de 'San Roque. Le causa la mayor estra- ñeza que se: le haga "semejante pregunta; cuando los gefes de brigadas que estaban 4 las cabezas de sus cuerpos, ni enlón- ces le «dieron parte berval ni por escrito de tal ocurrencia, mi? despues delas nueve do la noche cuando entró en cl: cuar- tel, ni ebogefe ni los Ayudantes: de plana mayor, ni tampo-- co los! gefes:: desolos cuerpos. ( 424 vto,“ del-5, 9) No tachará Campanar el: testigo: con que :se le desmiente. Su Ayudante Mo- villas se 'hallabará suo lado de yuelta de Jos cuarteles de puer- ta de tierra y dice que á la hora. de haberse victoreado la “Constitucion -se:supo que la: tropa estaba sobre las armas. Cam- -pana: le mandó: con este? motivo: que «fuese 4 los: cuarteles: á dar órden” de que no saliesen- de ellos y dejasen las armas. (580: del 42) Desmentido Campana con este testimonio tan anténlico, es fuerza creér que ademas de un aviso oficial ó estraordinario, tuvo el berval que dió Barute!l, el cual no' pu- ¿do miénos de referir .que, dejando á4' Jerez y: la Lealtad «sobre Jas' armas y la mayor parte de América, el venia á la pla- za con las compañías de granaderos y cazadores á prestar el “ancsilio + que se» necesitase: Tambien - diria + la ocurrencia con el destacamento de:Farnesio en la plaza de” San Juande Dios» ly sell miedo! y confusion que habian causádo las. cuchiiladas de algunos soldados. Fudo lo recojia Campana y de todo iba formando su plan y adornándolo para hacerlo mas acep'o. Este General, que no -hechaba sen' olvido ninguno de los proliminares de la fabrica que iba erigiendo * para el logro de sus pretensiones, “conoció que suspensa: $ “abolida la órden de vainte: y: seis" dee Enero “se malograba la cosecha de honores que sé prometía, por haber sembrado en las «tropas de” su añando tano Hisonjeras esperanzas, ¿procurando con ellas tener- les gánada la “aficion para cualquier traneé.: Y así, aunque per- anitido: pov eb Goveral» Freire el aclamar:, del jurar y el re- girse' por la Constitucion, era no solo contradictorio, sinó abominable renovar dicha órden, Campana tuyo buen enida-- dde TSN rom $ he 469 de restituirla .en "su yigor,'»mandando que la noche del nwe- ve de Marzo siguiese su observancia. (422 3.2 y 193 2::) Este hecho ya fué referido cuando se trató del General Freire. Pero es forzoso. repetirlo, así como otros muchos, pa- ra graduar la parte de culpa que tuvieron en cada uno de ellos los considerados como reos en este proceso. De cada uno sc manifiestan en particular los méritos que contrajeron su indolencia ó con su preparacion, para que se ejecutasen y prosiguiesen las maldades, cuyo castigo se solicita. Es indis- pensable y conveniente recordar con frecuencia el enlace que une á unos delincuentes con otros: con lo, cual se ye. la .ac- cion en toda sa unidad, y unos sucesos aucsilian la memoria para retener las especies de los otros, y no solo se eyita la confusion , sinó que se logra una claridad que á yeces no. se consigue en la causa de un solo reo: Campana supo muy bien, y tenia obligacion de no igno- rar, que Freire habia dispuesto que ninguna órden se obede « ciese simo las que comunicasen sus Ayudantes, ó se presenta - sen con su firma propia. Sin embargo, tomando el nombre del General en gefe, determina que salgan de los cuarteles los re- tenes diarios y. acostumbrados á cubrir sus respectivos puestos, El segundo Ayudante general de la division D. José Maria Ba- Jesteros, of tal” moy á propósito para ayudar en sus miras -á Campana, le comunicó la repulsa guardia de prevencion de América, pitan Dominguez, reusó- que habia padecido en la cuyo Comandante, el Ca- permitir la observancia de una «¿iden que no venia por el 6, debido. (193 del 2.9) En vista de esto Campana se abocó con Freire y obtu- yo que firmase la órden en «que revocaba la que tenia dada para que no se obedeciesen otras que las que él dict tableciendo en el ejer ase, res- cicio de sus funciones á los gefes de la plaza. (422 3.2 y 19% del 2.2) En esta órden estendida 4 á instancias de Campana, es donde se halla acopiado todo el mal que al día siguiente se espare . Go 1 á manos llenas por to- chzo dos los parages de la infeliz ciudad 'por dejar vigonte la de vcinte y seis de Enero, la cual previene: arrestese cualquie xa persona sin distincion que intente sediciones, y háganse de saparecer las reuniones que escedan del número de tres personas. Ese to estaba mandado á una parte de: la tropa de infanteria y caba- Koria de la guarnicion, mientras. la otra mitad debia estar «¡permanente dia y noche “al pie de sus armas. Campana obtus wo: tambien de Freire que los Comandantes de los puestos mi- Jitares y los gefes de la plaza obedeciesen las órdenes que el “comunicase por el conducto de su Ayudante el: Teniente D; Juan Morillas. (38r-del 4. 2) Freire, deslumbrado con las ins= tancias de- Campana pura que cediese: 4 la peticion: universal de que se jurase- la Constitucion, no: maliciala de- las inten= ciones. de un General que, habiéndole asegurado prinxero las o- puestas ideas de la guarnicion, se interesaba tanto en que pre- valociesen las' contrarias; con lo: que hacia oreer que con su: influjo habia logrado. una total: mudarza, atrayendo los ánimos al amor de la Constitucion pe Considerando la coyuntura en que Cámpana sedujo á Frei- ye en cuanto á la órden, se vé claro la malicia con: que iba dis. poniendo los acontecimientos. Mabia precedido que ¿Camapaun dió” Orden á Morillas de ir al cuartel: de San Roque á prevenir que” todos los oficiates dé la division estuviesen: reunidos á las cinco” de la tarde, porque S. E. queria verlos y hablarles. Sin embar-- go, yendo Freire 4 verificarlo, Campana hizo en la pláza de S. Antonio los mayores esfuerzos para que no- se realizasen ni la vi-- sita ni el razonamiento, y lo-logró como lo deseaba. Precedid' asi mismo el disgusto de los Guias. Gábarre pidió espresamente por medio del Ayudante Balboa, que S. E. se tomase la moles- tia de ir al cuartel, pues los ánimos se tranquilizarian tal vez con su vista, (383 vto. del 50) Este era un nuevo motivo para que el General en gefe no omitiese la visita de los cuarteles, pues-- ss ts A o e 5 to que un Comandante lo suplicaba, insinuando que quizá sola su presencia seria capaz de sosegar. los ánimos. Esta razon;¡era tam ne 5 - batallon en el patio de la Bomba, aguardando al General en-ge- fe. Mas. este que tan necesario era no pareció, sino «el General Campana, el cual dijo en, voz alta al batallon : quilos en el las paisanos, - 4gx poderosa, que aun cuando Freire comisitnase para el efecto 4 Campana, este debia representarle la necesidad de que su per- sona misma se presentase, como mas autorizada. Es regular que el mismo que impidió el primer conato de la visita, estorvaso este segundo, pretestando que manejaba á Gabarre 4 su placer, y que poniendo en práctica las instrucciones que le diese, da tro= pa se aplacaria. Entre, las declaraciones en que se refiere el dis= curso de Campana á los Guias, y sus insinuaciones al Comandan= te y oficiales , merece. la preferencia aquella «que está mas con= forme con los resultados. Estos, como tengo dicho, no pudicudo depender sino de una causa «precisa y deteiruinada, que fué la seduccion y da conspiracion ,.deben servir de base «para descubrir la verdad 6 falsedad de las «leposiciones. Este método que es el mas esacto en «una causa de esta naturaleza no he podido adop= tarlo plenamente hasta despues de haber reunido y abrazado to= dos los hechos con las circunstancias y sus íntimas relaciones. Ga= barre se puso á la cabeza de la formacion en masa que hizo su ¿vengo de órden del General.en gefe 4 prevenir á ustedes se esten quietos y lran= el cuartel , y si alguno-sale á la calle, mo se meta con que les oigan victorear la Constitucion.*? Todo el batallon. respondió que asi lo haria, clamando: viva el General Cam- pena , viva el General en Gefe: 4 lo que el General 'Campána contestó diciendo: viva el batallon del General: En seguida el sargento segundo de granaderos Antonio Mayas le -0yÓ que decia en voz baja al Comandante: dicen que el Rey y el Consejo, y al= gunas provincias han jurado la-Constitucion ; pero yo no lo ¿reo* (29 del 9. 2.) No. los ecsortó 4 la obediencia que debian á una órden del General en gefe sino les previno únicamente que no se mtiesen :con:slos paisanos, aunque les oyesen victorear la Cons» titucion..Para, desempeñar el encargo de Freire no bastahan es- tas palabras, y, aun exan contrarias al objeto de su comision; pues E E 472 | aconsejaba la indiferencia con los paisanos, en vez de persuadir 3 los soldados que siguieran el mismo egemplo, pues la suerte era igual á paisanos y á militares. Dejando á los unos con sus victo= res, y prescribiendo el silencio á los otros , introducia diversi- dad de intereses, de la cual no podian nacer sino discordias. Es eierto queno solo: los paisanos victoreaban la Constitucion, sino que muchos militares eran los mas entusiasdiados, sirviendo de cabeza 4 cada grupo que se distinguia por su regocijo. Intimados y prevenidos los soldados para no meterse con los paisanos ¿qué habian de hacer con. los oficiales de todas g oyesen victorear la Constitucion? Este caso no lo previó Campa- raduaciones á quienes na, ó afectó no preveerlo, con el fin de que los paisanos apare- ciesen á los ujos de la tropa como los únicos antores y conten- tos con aquella novedad. En las palabras que dirigió en voz baja á Gabarre ya empezó á esparcir las semillas de la seduccion, que tan copioso fruto le produgeron. Para graduar el valos de las es- presiones es preciso tener presente el carácter de quien las pro- fiere. El equívoco y la reserva son los caractéres distintivos de la índole de Campana. Y asi, cuando dijo á un soldado de Guias que los de la Isla no los incomodarian con su entrada, es nece- sario, representarse el gesto de Campana, com el cual signifi- caria muy claro que no habia cosa mas distante de suceder que semejante entrada. En el mismo sentido ha de interpretarse la promesa que hizo al Termiente Recaño y á otros oficiales de que el General los sostendria , aludiendo sin duda asimismo. (563 del 6.2 y. 176 vto. del 12.9) ' 8 Pasemos al segundo cargo. Pocos esfuerzos son menester pa- ra probar que el General Campana tuyo conocimiento del acuer- do verificado” por los gefes de la gnarnicion , especialmente por los de los batallones de Guias y Lealtad, para oponerse en fuer- za á la disposicion del General en gefe;'cuyo proyecto, verifi- cado con arreglo á sus determinaciones, no evitó, ni castigó , ni para lograrlo dió parte al General en gefe, como era su deber y le estaba prevenido por el artícule 26, tratado 8.2 , título 10. | 475 de las ordenanzas. El mismo Campana lo declara y confiesa, bien á su pesar; y en esta parte es necesario ereerlo , aunque pudie- ra suponérsele testigo singular; cuya suposición no es admisible, habiendo tantos otros testimonios que comprueban evidentemen- te su dicho, consignado por su mal, mengua y deshonra de su caracter y empleo en el parte que diera al Ministro de la Guer- ra en la noche del funesto dia diez. El Consejo ha oido la lec- tura de este monumento de iniquidad, y me persuado estará con- vencido de cuanto puedo decir sobre la culpabilidad que de ello resulta á su autor, No obstante, no me creo dispensado de ren- nir cuantas observaciones sugiere este escrito eon las demas prue- bas que sobre el. particular arroja de sí la causa, á fin de que el Consejo juzgne con rectitud y Sin género alguno de dada. Para ello me va'dré de las propias espresiones con que dicho General esplica las cláusulas del eitado parte, como si fueran subscep- tibles de otro sentido que del genuino y literal. Segunda vez, dice Campana en su célebre parte, por la mi- sericordia del Señor, hemos tenido la felicidad de salvar al Rey Ntro. Sr. esta importante plaza.” En esta eláusula veo no solo la concurrencia de Campana á cuanto en el dia diez hizo la di- vision de su mando, siguificando espresamente con mos, haber tenido al ménos igu tos en lo que él llama salvamen la palabra he- al parte que sus coligados súbdi- to de la plaza, sino tambien una falsedad notoria, una Unpostura, puesto que nadie habia arre- bátado al Rey la plaza, ni probará Campana que nadie lo inten- tase. Y ¿cómo se salvd al Rey la plaza de Cádiz, estando en pa- cífica posesion de ella, sin' que nadie se la disputase? asesinando y robando á su vecindario? solo en este sentido pudiera creerse lo que tan afirmatiya como gratuitamente asienta Campana. Este sé escusa diciendo , que aquello fue escrito entre la confusion de especies y atolondramiento que era consiguiente d las estraordi- nárias ocurrencias del día. Confuso y atolondrado de puro gozo al yer que sus determinaciones habian sido cumplidas Y que por ellb debiera esperar abundantes recompensas, ya se deja entender; > 44 “mas 'no el atolondramiento y confusien que, quiere snponer, pues no habiéndose vísto atacado de semejantes accidentes cuando tu= vieron lugar las estraordinarias circunstancias del dia. ¿Cómo creer que habiendo cesado, que viéndose ya libre y desembarazado de los terrores y sobresaltos que la presencia y disposiciones de Frei _ re debieron infundirle, considerando perdidos los premios que por sus anteriores servicios y fatigas esperaba , habia de verse con fuso y atolondrado á las nueve ó diez de la noche en que 6s- cribió el parte, sin que nadie le instigase- de modo alguno ? Á, buen seguro que no hubiera dado tal esplicacion, si hubiese con. seguido el objeto remoto de sus «determinaciones, asi como consi- dijera el piócsimp: (454 del 5.9) Y si la palabra hemos, segun confiesa Campana, significa que á era uno de los Gefes de la plaza, habiendo los demas á quien espresa en eMa: estado á la cabeza ri. dirigido la sedicion, á que tan impropia como tan injustamente llama salvar la plaza al Rey, ¿por qué no se ha de. entender que él fué, como Gefe de la plaza, uno y el princi- pal de los coligados para desobedecer al General en gefe, pro- mover la insubordinacion de las tropas de su mando y yerificar la desastrosa sedicion que tuvo lugar aquel dia?*Si asi no se en- tiende, tampoco debe inferirse que él, como uno de,tantos, sal» wase la plaza; y de consiguiente hong un impostefh un nsurpa- dor de agenos sacrificios. (276 yto. del 12.9). : En el dia de ayer nueye del corriente , continúa, y con mo- tivo de la yenida del General en gefe del ejército reunido de An- dalucía , se acaloraron una multitud de. ecsaltados del pueblo, y á su pesar, segun entiendo le obligarom á permitir se restable- ciese la lípida de la Constitucion , formada por las Córtes gene- rales y estraordinarias, y á ofrecerles que en el dia de hoy se haria la publicacion con tedo aparato, segun me persuado parti- cipo 4 V. E. para noticia de S. M. El Consejo ha visto demostrado escesiyamente y hasta la evi- dencia la falsedad con que por los reos en esta causa se han a- tribuido á los vecinos de Cádiz los males que sufrieron el dia 475 “diez y me creo fuéra del caso dé repetir las raismas pruebas pa- ra desvanecer la impostura que contiene este segundo periodo del parte del General Camina. Causa ira que un hombre que asc- gura haber estado siempre al lado del Ceneral ex gefe desde su Hegada 4 Cádiz, sin separarse mas que cortos momentos: que presenció ' cuanto pasó: que fué el aprobante de las sugestiones de Villavicencio para que Freire se decidiese á jurar la Constitu_ cion: que iistigó á los tímidos paisanos, diciéndoles: que eso era lo que queria aquel General”, se atreva á decir que una multi- “tud de ecsaltados lo ión á permitir cl restablecimiento de la: Constitucion. El, sus confederados, oficiales y tropa de su di- wision fueron los únicos que se A los únicos ecsaltados, y no del amor 4 su patria m 4su Key, sino del zirez deseo de “venganza que egecutaron á muerte y saco en los desgraciados ha- "bitantes de. Cádiz, que si se acaloraron' fué con las sugestiones suyas y las de otros que de mingun modo pertenecian al pue- blo, y en un sentido absolutamente opuesto al de sus asesinos y ladrones. Esplicando Campana este pasage, dice con su acostumbradá lógica: ,, que habló” asi" bajo el supuesto de que aquel procedi- miento era” alguna intriga por otro órden que la del veinte y: cuatro delBljero para ponerse de acuerdo con las tropas de San: Fernando y despojar 6 segregar de la obediencia del Rey y de la Nación aquella parte preciosa de su territorio, tanto mas cuanto se aseguraba que los Gefes de ellas bajo E de la Constitucion solo pretendian constituir un Gobierno republicano entre A ciudad y la de Cádiz, bajo la proteccion de la In- glaterra: ..- ” (434 del: an) La pluma se cae de la mano con= si derando como. puede caber en humarña criatura tanta impuden-- cia, y tanta y tau palpable contradiccion en humano discurso; Por de pronto hemos conseguido con tán peregrina esplicacion : saber el origen del' mote ecsaltados con que unos á otros espa- ñioles se regalan para disfamarlos y desacieditar su causa, y tam= bien el de las famosas paginas, el de la cacarcada república , que- 476 tantos males ha producido ya á la Nacion. Campana y. sus se= mejantes vierten el veneno de sms pechos corrompidos en tales 6 semejantes suposiciones, inventadas de intento, no para su defen- sa, sino pera prolongar los males que causaron el dia diez y que fueron el ensayo de los que tal impostura ha producido y es- tamos tocando. Manes de los ilusos sedacidos por la supersticion y el fanatismo, en cuyas aras os sacrificásteis por interes age= no! Ved el impuro origen de la alevosa impostura con que men- tidos Gefes y pastores os han alucinado hasta el estremo de ar- maros para derramar la sangre harto preciosa de yuestros con- ciudadanos, de vuestros amigos, de vuestros padres y hermanos, Los autores de los horrorosos desastres de Cádiz, engañados en sus esperanzas, han querido vengarse reproduciendo la patraña que en ochocientos catorce hundiera la Nacion en las cadenas, y álos patriotas en hondos calabozos; con la novedad de der á estos.en esta segunda época el mote de ecsaltados para hacerlos mas odio- SOS. Sedientos de sangre y horrores han convinado nuevas ma= quinaciones para que se derrame torrentes, y tener el negro placer de que se aumente el número de PA criminales que cla- van el puñal homicida en su patria... Dipénseme el Consejo -es- ta breve digresion á que el sentimiento profundo de los males ue ba ta la cruel discordia, inventora de tantos medios, y en que se halla sumida muestra nacíon, digna de mejor suer- te, me ha llevado insensiblemente y contra mi propósito de no mezclayme en tales cuestiones. ,,Lo mismo , añado Campana, ase- gura el General Freire en su pare del diez, y lo dió á enten- der con su conducta y espresiones.” > Es falso que Freire mencio- nase en su parte nada de publicar, ni que lo diese á cntender de modo alguno. Quien positivamente lo hace para su descargo es el Coronel Don Fernando Capacete, y siendo sus palabras idén- ticas 4 las del comentario de Campana, ofrecen una prueba mas de la sesion y acuerdo que hubo para el tumulto. llasta tenemos ya descubierto en prueba de la A que se acordó que los geles acalorasen unifloymemente á: los oficiales y tropa con 477 unas mismas ecsortaciones, las mas capaces sin duda de hacer im- presion en un pecho español. Capacete dice qne ,,el malvado ob- geto de los facciosos, hombres de los mas criminales de la Liers ra, era formar un solo continonte con Cádiz y San Fernando sin ninguna consideracion á la sengre que se derramaría en la recon- quista de aquella parte integrante de la Nacion. En este con- cepto la gnarnicion se puso cn uva verdadera guerra abierta con- tea los sediciosos de San Fernando y con el pueblo de Cádiz. (445 .yto. del 49). No se olwide, dice Campana, que la conducta del General en Gefe fué y debio ser la pauta de todos sus subalternos. (276 yto. del 12.2 ) Es ciertísima: la segunda parte de este periodo: ¿pero cómo tiene valor el General Campana para asegurar que Frcire fué la pauta de todos sus subalternos? ¿Acaso Frcire mana dó ni provoco los asesinatos, los robos, la insolencia, el sacri- lezio y la indisciplina de los yandidos que tun etrozmente lo in- sultaron, sin que el General Campana que los mandaba , Y pre- senció con su acostumbrada sangre fria tanto desacato, se: digna- se tomar ni la mas leve providencia para contener.os? Si fué y debió ser la pauta de todos los que le debian obediencia, ¿por- qué po dieron Campana y sus fieles y valientes súbditos cumpli- miento á las órdenes de aquel superior? Porque lo deschedecie- ron, Campana el primero, porque lo amenazaron porque lo in sultaron con tanto descaro y de un modo tan original? -Y en qué imitó Campana á Freire? En que lo jmitaron los demas? Seme-= jante modo de espresarse es unir el insulto á la mentira AAA impostura la injuria ” y la calumnia el desacato mas inaudito, ,»Entre tanto las valientes tropas de la cuarta division que ten- go el honor:de mandar. .... Obedientes á mis órdenes, RABAS cieron ficmes y sobre las armas en sus res :pectiyos cuarteles. El Consejo ha: oido ya que el General Campana, autor del, ¿parte en cuestion , ha dicho al £fólio 424 vto. del 3.2 que, no ha- biéndose separado un momento del General en, gefe la tarde del nueve; ni supo ni nadic le dió pate, ni en el cc artól vi en An 61 478 cúsa de S, E. de que en los cuerpos hubiese habido alarma alW guna. Mas sorprendido sin duda cuando se le presentó su parte, que creyera perdido, ú olvidado de lo que antes habia dicho); ésplica val folio-454.vlo. del mismo, el anterior periodo con es- tas notables palabras: ,,Esto fué mandado por el General en ge- Je y prevenido por: el: declarante. ¿Cabe contradicción mas paten. te y manifiesta? ,,Decididos á no antorizar semejante escándalo. ”” ¿Qué escándalo? el de la: jura de la Constitucion. ¿Y por qué permitió que se proclamase? porque indujo á Freire 4 que se aceediese 4 los deseos de la: oficialidad y: acaloró los del pueblo» para que- lo decidiesen ¿ello? ,,Esto se- dijo, añade Campana ,. por la observacion de Jo que: hicieron y practicaron despues; mas no porque hubiesen tenido: órden ni prevencion para ello.” Y ¿cómo, si la tarde del. nueve tomaron las tropas las armas. obedientes á sus didenes y decididas á no autorizar aquel ez-- sándalo, ha de entendérse que ésto lo digera por lo que hicie= ron al siguiente dia? Si'esto fuese ó pudiese ser cierto, hubie- va dicho que en la mañana del diez se decidieron ú evitar la: jura, y no-que lo estaban», como espresa, desde que llegó á su noticia la disposición del General en gefe y la órden de Campana: “para ponerse inmediatamente en guardia contra semejante dispo=- sicion: Se reunieron, pues, los yotos de los gefes, particularmens te los del batallon dél General, el Comandante Don José Gabar- re, yel dé la Lealtad Don Fernando Capacete.”” Esto, dice Cam- pana, lo escribió porque asi se- dijo, sim espresar por quien. (451 y vto. 3.2) ¿Cómo se atreve un-«Géneral 4 fundár aserto tán —mositivo en su parte al Gobierno en tan frágiles cimientos? ¿Es esto proceder con la claridad. y- precision que previene la orde manza á todo. militar cuando dirige partes por escrito á sus ges fes? Para désvanecer el cargo que de-este parte, criminal en todos “sentidos, le resulta , añade que este se desyanece con los oficios 4 dichos gefes, que soltaron sin duda persuadidos de que no habia de hacerse de ellos el uso que se ha hecho; pues cuaus "A 479 «do los dieron estaban seguramente muy léjos de server que ha- bian de ser juzgados por su «conducta en el «diez de Marzo: y tanto por esto como por que, como dice muy bien Don José Maria Rodriguez, fueron recavados de «un .modo amistoso, na tienen valor legal (277 12.9% yy 12 vto. del 14.9.) Tambien dice qne Capacete cuando le leyó el parte que ibaá-dar al Ministerio? le dijo lo mismo. Pero si Capacete le. dió semejante noticia, si le leyó el parte fue cuando Campana ya habia «formado el suyo, y de consiguiente mal pudo fundar su aserto..en aquel dicho, (15 yto. dol 14.9) ,,Y resueltos 4: oponerse en fuerza -á todo lo que conspirase contra los derechos de S.Mi-osiu su consentimien> to, trataron de su reunion.” Campaua no,quiere que se crea que él fué uno' de los que trataron la moche del mueve de oponerse en fuerza á lo dispuesto por Freire, porque mo dice tratamos asi como antes «dijo. hemos «salvado: mas si, como se ha yisn to, se incluyó -en dos que habian. salvado la :plaza al Rey, y pa- ra salyarla+se trato del modo y. forma de hacerlo , es claro que quien lo trató «fueron los salvadores. Si la palabra hemos la pu- so por ser él uno de los gefes de la plaza, cuando estos trafa- ron no habia dejado de serlo, yde consiguiente: tratd con los «demas de semejante -oposicion. Que lo digera porque asi lo acre- «litó el. hecho, wo tiene lugar en este caso, porque el tiempo que se refiere es muy anterior al en que lo acreditó el hecl:o; “y por lo «mismo sl asi lo dijo fue porque asi debió verificarse. , Sabiendo mis determinaciones.”? ¿Qué determinaciones ? Las de que sus valientes tropas, obedientes á sus órdenes, tomasen las armas decididas á4 no permitir la jura «de la Constitucion dcter- minada por Preire, y resueltas á oponerse .én fuerza á semejan- ie acto. Esto lo dice el literal contesto del ¡parte que nO ad- mite interpretacion ; «y esto lo confirma la esplicacion que le dá Campana. ,,Por lo tanto, dice,*que sabian sus determinaciones, na- «da consultaron ni digeron de las suyas.”? Y que le habian de consultar ni decir, ni de qué disposiciones propias le habian de. shablar unos geles, subalternos suyos, que obedecen sin réplica 450 “sus órdenes? Solo pudieran haberle dicho en el remoto caso de haber sabido que sus determinaciones eran opuestas á sus descos en el cual hubieran tal vez tenido la misma oposicion que las del General en gele. Por sér las suyas, dice, conformes « las de este superior Gofe, que hasta entonces consideró justas y ar= “regladas y descomfiaron y no contaron con el, hasta la evidencia las disposiciones qne tomaron sin' su anuencia y conocimiento. Compare el Consejo estas espresiones con las que poco ha referí en la esplanacion del primer periodo, y notará si hay conformidad alguna en las ideas que espresan y envuel- ven. “AMi dijo que el procedimiento del General en gefe, .acce= como lo acrediton diendo á sus consejos y á los:deseos del pueblo pérfidamente se- dacido, lo creyó una intriga de los ccsaliados para hacerse re- publicanos: y aquí, que lo consideró justo y arreglado hasta a- «quel momento, hasta el instante en que sus valientes y leales tropas, oedieatál á sus órdenes, se opusieron en fuerza á las determinaciones des General en gefe, sabiendo las SUyas. ,, Y sa- liendo el hatallon del General de los cuarteles, poniéndome á su cabeza y trayendo con nosorros al General “en Gefe, atravesamos todo el pueblo, causando irremediablemente algunas desgracias por la temeridad de algunos paisanos que sin reflecsion hicieron fnego por las ventanas y miradores de las casas.”” Este periodo prueba evidentzmente cuales fueron las determinaciones del Ge- neral Campana, que sabian los gefes que se reunieron para tra- tar sobre ellas. El batallon del General salió de su cuartel, y “se presentó en la plaza de San Antonio, para que el General Cam- pána se pusiese 4 su cabeza; y como no habia tenido lugar la comision dada á Balboa, malograda por su atolondramiento é im- prudencia con que adelantó la operacion en la Cruz de la Ver- dad, el hatallon con su Comandante y Campana á la cabeza pren- decos y se llevaron aL cuartel de San Roque al General en ge- fe , en castigo de no, huber tenido prevision y suficiente malicia para haber atravesado los pórfidos designios de sus súbditos, fia- «do escesivamente en que, atentos á lo. que su deber ecsizia, no 481 dejarian de obedecerle escrupulosamente. La primera: parte del periodo, dice, Campana, que lo espresa ¡el General en gefe en sus partes; con lo cual dá á entender Campana, que por esa ra- zon y ereyéndo la palabra de aquel, lo estampó en el suyo. Pe- ro ¿Cómo pudo valerse del testimonio que ofrecen los partes de Freire para informar deyello al Ministerio la noche del diez, cuan- do no pudo eOElbl hasta muchos dias A en 0- cultar la verdad á fuerza de sutilezas y redundante yerbosidad, queda. Campana mas en descubierto que si hubiera evitado to- da interpretacion, confesando paladinamente que lo que habia es- erito era el resultado de su:convencimiento é ideas; pues en £s- ta franca e ingónua confesion buliera manifestado rectitud y can- didez, honor y providad, y evitára.de tal modo dar fuerza de pruebas á indicios que lo condenan. Vea el Consejo todos os partes del General Freire ¿que se refiere Campana y obran des- de el-fóllo 332 al 354 inclusive del 1.2 y no encontrará en ninguno de ellos nada de lo. que supone este General para apo- yar semejante aserto. »»La segunda parte la espresó, dice, por- que asi se llegó á entender ¿con una vagancia imponderable, pues la inesactitud que se tenia hasta entonces de -los hechos no da- ba mas que lugar á la confusion, atolondramiento y sorpresa”? Y porqué en lugar de asegurar al Gobierno de que Ja temeridad de los paisanos que hacian fuego predujo algunas desgracias ¿no dijo con verdad que la sorpresa, el atoloudramiento y la confu- sion no le permitian darle canocimiento alguno de aquellas ocur- rencias hasta. que el tiempo y las circunstancias lo permitiesen? Nótese que el fundamento que tuvo Campana para hacer á los paisanos tan negra impntacion,-fuc el haberle dicho el Coman- dante de Guias, en conversacion, que .en la plaza de la Cruz de la Verdad Je habian herido un tambor, (429 3.9) cuyo hecho no tuyo lugar, segun declara Gabarre, (392 vto. del mismo ) y está probado en su lugar, En el resto del parte, dice Campana, que despues de ha- herse asegurado del estado moral de la Cortadura , de que la 482 +tropa' de Marina: Hita: 1 Ema” esbiltacion” que Ha Suya, co- mo de que “la "escuadra ofrecid' obedecer ¿iegamente 4 du Ca- pitan General D. Juan Villavicencio ,,heros tratado solamen- ,,yte, despues de! partir el ' General en gefe al Puerto de Sta. . Maria; de Organizar HUÉSURO “sistánía de défeñsa, órden, tran- ¿quilidad y “ecsistencia. EN dia al fín Ha sido" hoYroroso , pe- “10 UaH” triunfado las Armas del "Rey; me "proimetó que los ,¡Succesivos nos serán igualmente lisongeros , y yo tengo la ¡satisfacción de noticiar “4 V. E. por estraordinario este a- "aia acontecimiento, ratificando” 4 S. M. nuestros volos ,»y Juramentos de sostener sus reales derechos a toda costa, 2 y los respetuosas ofrecimientos de nó dejar las armas de Ta ,,_mano hasta conseguirlo. *? Desafio al General” Caripana para que pruebe que el contenido de este periodo lo dijo y confe- 50 el General en gefe, y que por esta razon lo repitió dl 'tomo cierto en su parte: hasta entónces me abstendré de mo- lestar al Consejo con nuevas y repetidas reflecsiones, pues la simple lectura ofrece desde luego á' la: mas severa imparcia- lidad el testimonio ménos equívoco de la certeza del cargo en cuya prueba me oc npo. (455 5.9) Básteme hacer observar Consejo, que en este periodo afirma positivamente que las medidas tomadas despues de imarchar el General en gefe y despues de haberse asegurado de la decision y concurrencia de la escua_ ra y de la Cortadura á los fines de la guarnicion, lo fue- ron por él y los demas gefes, que, seguramente no le hu- bieran dado parto en tales disposiciones, consecuencia precisa de las anteriores, si de estas no hubiese tenido conocimien- to ó no hubiese sido el autor 0 director. ,,Hemos tratado di_ e y no trataron, de organizar nuestro sistema de defensa”? Tam- bien se promete que los succesivos le serán tan lisonjeros co- mo aquel dia horroroso, y ofrece no dejar las armas de la mano hasta sostener á S. M. en sus reales derechos. (257 y yto. 1.9) No hay paciencia que baste para leer los despropósitos y fal. 485 sedades «ue el General Campana ha amontonado para porsua=" dir. que ningun cargo dehe resultarle por haber escrito el par= te que; débilmente esplanado, acabo. de presentar á la con- sideracion del. Consejo. Como. despues de las ocho, dice, de la noche del diez! y hallándose casi ecsausto de fucizas por lo que. habia padecido su espíritu en el- dia.... ausentado el Ge= neral: en gefe que habia dado márgen á tedo, <e le presen- to el- Coronel D. Fernando Capacete diciendo ,,iba á dar par= ¿rte á S. M. de la: ocurrencia del dia, leyéndole un borra- ¿dor de eficio que ccntenia su esposicion. Aunque: conoció la »¡importunidad: ó estraneza de esta resolucion, no creyendo ser asjel caso de evitarla por: la: debilidad de su autoridad, le pa- ,yreció casi necesario poner un oficio al Ministerio con.el pro” pio obgete, lo cual: verificó haciendo una relacion confusa d£ ,,la ocurrencia; tal: cual se la permitió su sobresaltada imagi- ,,»hacion en el. momento con las especies que conservaba en ella de lo actuado: y dicho por el General en gefe, y de 10 ¡que relataba en el suyo el Coronel Capacete”? En primer lu - gar preguntaré al General Campana: ¿en que servicio estraor= dinario, en que' faenas: se habian agotado sus fuerzas? En que demostró ni directa ni indirectamente que padeciese su espi- rituá yista de: umas' ocurrencias capaces de ecsaltar el- celo y la: sensibilidad de todo otro que no fuese el Gencral Cam. pana y sus asociados , Aj hasta el estremo- de perecer por e-* vitarlás 6 contenerlas , cuando se' le ve: pacífico y tranquilo es- pectador de ellas, sin que conste de modo alguro que toma se ninguna medida de las: que estaban á su alcance y en la esfera: de: sus deberes, como General y como gefe de los ac-- tores de tamañas maldades, ni para remediarlas ni para cas- tíigarlas? Cuando en yez de imporer silencio á los insolentes oficiales que en sw pabellon reconvenian con audacia increible al Lérce' de San Mércial, los animó 4 que continueren sus im: sultos y osadia desmintiendo á' este, diciéndole que ,,era cier* año que le habia dicho- estaba dispuesta la: guarnición, pero” 484 no para otra eosa' que para defender al: Rey” (4%2 vto. 7.9 Y En segundo Hugar, es falso que se devidiese á “dar el parte al Ministerio porque se le presentara el Coronel. Capaccte y le leyese el que este iba 4 dirigir, pues sucedió cabalmente to- do lo contrario, como depone este gefe y ul Capitan D. Angel Mouli, comisionado para conducirlos á la Corte. (251 vto 1.9 570 3.2 ¿60 vto del 4.92. 15 vto. y 15 vto. del 14.9 ) Y como se atreve á decir el Gensral Campana que su autori- dad se hallaba debilitada, cunudo nt hizo uso de ella como debiera, ni ecsiste prueba alguna de que dejase de ser.res- peteda y obedecida? ¿Cuando en sw mismo. pabellon y á su presencia tratarou los oficiales de arrestar al Genersi en ge- fe , deponerlo del mando y entregárselo, porqne tenian en él confianza? (82 vto. 3.2 y 16 vto. 14.9) Y si esto sucedió en Jos momentos de la mayor ecsaltacion de la tropa y olicia- los, y no puede citar hecho que acredite ser fundida su presunción, de hallarse debilitada su autoridad ¿como allá a media noche, y rodeado solo de algun gefeo que el llamara y que le habia estado sabordinado y obediente, no creyó del caso hacerle conocer la inoportunidad ó. estrañeza de <u resolucion y evitar su efecto? y si su parte fué una re- lacion confusa de la ocurrencia, parto de su sobresaltada 1- maginacion en aqhel momento; ¿como asegara que Cl solo refirió lo que habia sucedido? (folio 279 vio. del 12.9) Entre las mil. maneras con que asegura Camp wma: proba- rá que no tuyo el menor conocimiento de las operaciones del dia diez, es la primera el oficio. que ecsigió al. Comandan- fe de' Guias. D. José Gabarre, 281, y sigutente del 2.2 en eb. cual, léjos- de escentrar un testimonio que le disculpe, ha- Mo una prueba mas de. su ertminalidad, Gabarre dice, que Ignora si el General Campana livo conocimiento, anticipado del movimiento de las tropas; y de estas esprestones de nin- gun modo «puede. inferirso, qhe no lo tuviera, y mucho ménos si se reflccsiona que 4 renglon seguido añgde Gabarre : que . 485» el" tampoco' uwo mias antecedentes que:lós del: fuego. (285 vto: della se JP 7 y. ouira, ol, rior 4» awupe biaainos yl 13 y iib Otra” de las mil: maneras coñ que «niere probar su fal=' ta de: comodimiento :de- aquellos: designios es la de que el: Comandante de “Bujalance ¡llama :en- su! manifiesto; 577. del. 7.2 tumultuarial aquella formación; cuyo :épitecto::no- le opr=, respondía, “si ses hubiera héecho!¡con: la: autoridad: competente. Esto alega; al «mismo tiempo que «pinta la. entrada del: bas tallon del General enla plaza de San: Antonio cón sa: Coz mandante -4o la eabezasio(127 9) delo12:20). Bueno fuera que el: gefe de Bujalance: no «diera el título! de “tumulto ¿4 una: dpe=> ración qué, si ado tiempos ide. escribir celo manifiesto era tan- eriminal , ¿hubiéra sido ¡en ¿fayor suyo y de sus socios, un acto. glorioso de fidelidad, ¿4 mo. haberse mudado con:las co sas las > opiniones erróneas 1. La, prueba «secoballa. en su com=: pañero Gabarre» qne: distribuye sus “órdenes; “oreparterla fuerz: za, se pone á ilas de «lacolumna,osigue algunos! dias obrando, con «una antoridad: superior “4 su grado, y sin embargo intenta justificarse-con que fué+un disimulo para' contener la tro= pasque estaba" amotinada. 20 0000 00 "ola. ul : Campana dice: que- mada pudo estar mas distante de su. imaginacion quelo: sucedido la «mañana del diez , y: asís conz» testó con una negativa absoluta al General en gefe «cuando le preguntó, que orígen podia: tener 0. que juisio formaba de aquel disgusto: que participaba el- sargento escribiente de Estado “Mayor. (428: del 3, 9.) Demuestran-la faléedad los. he= hechos: siguientes: la madanadeli diez" D. José María Rodri guez entró en el pabelion de Capacete, lo llamó y le pi- dió que se viese con Campana; con cuyó:motliyo vió unos cuantos oficiales del -hatállon "que se hallaban en. aquella' pie- za en discusiones. (456; del: 7.:9:)' Campaná supone que lá yi- sita de Capacete no fué o solicitada ¿sinó para hablarle de la órden de jura y: concurrencia de los “oficiales. (44 tos del 14.0.) Al copiar la órden de aquel día un Ayudante de América di- ; 62 466 | jo 4 Rodriguez? mi. Mayor: «paréoe. «que esto. va. malo. Ro- driguez le contestó, que él crcia lo mismo, y que ya. ha- bia dado + parte al: General Campana entre nueve y: diez,. ho” ra en que dicho General: salió del cuartel sin tomar dispo- sicion:alguna'¿o ho 'obstantesque con .este' conocimiento, lama- se ul «Coronel! dela o Lealtad: que le significó lo mismo, - en caraúridole que | tratase de evitar todo desórden,. (429 vto. del 7.?)' Cito este. pasage para probar 'que Campana tuyo cono= cimiento del motinm: preparado, siponiendo por. ahora que nik él. fuese el autor, nt Rodriguez y Capacete los primeros y prin= " cipales: cómplices. Me -basta probar que faltóv4: la yerdad- en su; deposicion; yocontinúo: probándolo: Capacete escribió 4 Gax: barre la mañana del diez: que: la: tropa estaba insolente contra el permiso. dado: por Freireola tarde anterior, contrario á las reales: órdenes: vigentes que: era muy espuesto tratar de con tenerla. por: lo :entusiasmáda que éstaba por el. Rey, y que él no “sabia: las: disposiciones, que: para 'refrenarla «daria Caim- pana. De esta comunicacion: se ¡infiere la verdad indudable de que Campana, cuando «salió del ¡cuartel de. San: Roque, estaba informado de todo, y que léjos de detenerse a poner: remes dio se alejó, abandonando» la tropa vá: sur furor, y consintién- dola en que tenian >razom' Los geles y oficiales; pues, sabien> do el General aquellos principiós de sedicion,:partia tan des- cuidado. (95 del 12) Campana lleva á tan altocgrado su fal= ta de verdad en «el punto de «que trató, que. aseguró en el careo con el Consul delos Paises Bajos D. Guillermo Lo= bé, que ni en la nóche del nueve ni al dia siguiente vió á ninguno de los gefes de la guarnicion, hasta que se pre- sentó en los cuarteles acompañado del General en gefe. (8 vto, del 14) Así acrecienta la gravedad de “su culpa, negando aun la visitas que le hizo Capacete, declarada «por sa misma boca, fuesé con el obgeto que fuese. Reconvenido el General Campana con el dicho del ¿Con- sul de las Paises Bajos, como una prueba de su councurren= 487 cia y acuerdo con los demas gefes de la! sedicion y con la que sobre “el: particular refiere el: de Francia, (305 del 1. y 189 del 6.9) responde: con su acostumbrada originalidad que la espresion del” Sr: Consul: de ¿los Países Bajos, al «paso que manifiesta la “consideracion con 8 lo trató, como 4 sus co- legas, en cuanto estaba 4 sus' alcances, prueba tambien: los recelos que tenia de cualquiera nueva inquietud y la dificul- tad de reprimirla; pero que padecé gravísima equivocacion en do demas de su cllonehi pues ni le espresó +lo que refie- “sucedido én plazuela de la Verdad, “lo 'cnal hoy mismo iguoraba, o. es cierto que le dijera la comunicacion de los gefes de. los cuerpos la noche anterior, puesto que á ninguno vió, como todos' podrán teslificarlo, en Yazon á que éstuvo “con el Ceneral en gefe hasta las nueve de ella, y des- pues cuando fué al cuartel ninguno se Jo previno. ¿»La cila= da equivocacion, añade, la comprueba legalmente el ofició ton= ,»testacion del Sr. Cónsul de Francia, quien dice que nada ,0y9 de lo “informado por el Sr. Cónsul de los Paises Ba- Sr ol (278 del 12.2) Antes de poner á la vista del Con- sejo lo que espresan los testigos con que se hace cargo en es- ta reconvencion, para que pueda formar su juicio , debo. re= cordar al consejo: que este General asienta en su declaracion, (429 del 5.9) que' el Comandante del batallon del General le dijo en conversacion, que en la plazuela de la Cruz de la Ver- dad le habian herido un tambor; y ahora dice enslo que a- cabo de referir, que ignoraba hasta aquel momento que tal cosa hubiese dicóArAo. Refiere, pues, el “Cónsul de los Paises Bajos, que habiéndose. presentado la tarde del catorce de Mar- zo en los pabellones de —puierta de tierra con los Cónsules de Inglaterra” y Francia al Gobetnadór interino y al General Cara- pana, para manifestarles su sentimiento por los acontecimien- tos del diez y posteriores, y Para PE seguridades para sí y sus nacionales en lo” COS 19 'Méron ambes gefes no podian ea de la tropa, si el paisanage — los “insultaba> ye 4883 como les asegir elsGenéral- Campana “lo liabia hecho en la ma- ñana del diez; pues. podria designar cuatro ó, cinco casas de la plazuela de lá: Verdad. y plaza, de San Antonio, donde se hizo primero, fuego á: la' tropa cuando se» presentó esta en ellas «on el designio de:demostrar, su sentimiento; el que le habian cor amunicado todos los gefes de los cuerpos la noche anterior, que se reunieron en: su casa para. manifestarle sus quejas de no ha- berse' contado. en nada, con: la guarnición para. el restableci- miento de la. Constitucion, por lo cual conyinieron dichos gefes en ao un punto de reunion para el dia siguiente, (305 del. 1.2 y 9 del 14) El «Cónsul de Francia refiere háber ido efectivamente con dichos Cónsules con el obgeto indicado á4 los: pabellones de puerta de tierra, y. que los. gefes de la plaza: no le dieron satisfaccion. terminante. (42 vto. del 2.2) Posteriormente y €- vacuando la cita que de él hace el Cónsul de los Paises Ba- jos dice, que nada oy0' de lo que este manifiesta, y que es regular sea así, aun cuando faltase esta observacion á las que hizo: entónces,, remitiéndose 4 lo que ántes habia declarado. (189 del 6.2), El dicho de este testigo, lejos de contrade- eir, como supone Campana, lo que afirma su colega, lo ase- gura de un modo nada dudoso; pues es muy cierto que su espresion, es regular que así sea lo que aquel. manifiesta, d pesar de. no. haberlo oido. da 4 conocer que no queria mezclar- se en cuestiones, que, Como estrangero , nada le interesaban; porque. de otro modo hubiera dicho que nada de ello habia pasado en su presencia , sin contrayenir por ello 4 les leyes de la urbanidad, qne jamas nunca pueden ofenderse diciendo la verdad. Ausente de Cádiz y en pais estrangero el Cónsul de Inglaterra en la época en que debió eyacuarse esta cita, no pudo tener lagar ni complacer con ello los deseos del Ge- neral Gampana,, que así lo solicitó en su confesion. (278 yto. del 12.2) Mas habiendo; “regresado dicho Sr. Cónsul, quedo : evacuada, y eh su contestacion Ospresp ser cierto lo referi- 483 do por su compañero el Cónsul de los Paises Bajos. (442 vto. del 14) Queda, pues, fuera de toda duda, en vista: de tes- timonios tan legales y produeidos por personas sin tacha y de un rango de crédito privilegiado, que el Generál Campa- na yertió las espresiones con que se le hace cargo; y que las razones en que apoya su negativa son aéreas y carecen de verdad. Suplico al Consejo se sirva recodar las palabras que el General Campana dirigió la tarde del nueve al batallon de Guias, cuando le mandó el General en gefe á tranquilizarlo, con oca- sion del parte que le diera sobre la inquietud de la tropa ¿el Comandante Gabarre. Recuerde tambien las singulares pala- _bras que dijo al paño á este gefe, dando nueva diréccion A los pensamientos de Gabarre y confirmando en los suyos á los oficiales díscolos. La necesidad de restituirse Campana sin de- tencion á casa de Freive debió ser la causa de que no se seestendiese con proligidad sobre el plan que habia concebido; ras por la noche e remitió un oficio ó6 carta sobre el asunz to, con el disimulo de incluirselo al parecer con la órden que -trasmitia de Wreire para que las autoridades de la Plaza fue- sen reconocidas como ántes en la plenitud de sus atribucio- nes. Gabarre dice que recibió prim ero la órden de que no se ebedeciesen otras que las dei General en gefe , y esta fué verbal, comuniezda la tarde del nueve por el primer Ayudan- te de sn hatalion y por otro de Campo de S. E. Mas, es entera- mente contrario al estilo y práctica que Gabarre tomase la plu- ma. para Contestar el recibo, y que esta contestacion fuese tan- dificil que ecsigiera un borrador y. enmiendas y cor recciones. Caso de ser necesaria la contestacion, alguna hubie- ra dado; mas no la dió y entregó á lay llamas la rlipest que se puso á estender. Luego el oficio que motivó tanto es- tudio, y despues tanta precaucion, otra. cosa' contenia que la simple inserción de la órden en que Freire mandaba se obede- ¿ciesen las de los gefes de la plaza y demas autoridades cons- 499 tituidas, derogando la que se dió en contrario. El Teniente de' Guias Don'' Joaquin Recaño manifestó en el pabellon de su hermano “Dom Domingo, (172 vto: 29) que su Comandante Don José Gabárre recibió la noche del mueve un oficio en que ¡Campana le prevenia nu reconocer otra autoridad que la suya: que el Comandante estuvo indeciso en cuanto á la contestacion del oficio: que empezó á estenderla, rasgó el escrito y se guar- ¡dó el voficio en: el bolsillo; Despues de una aseveración tan po- sitiva", no. cuadra bien: nio 'comvina la enmienda ,, de que yy cree que el oficio éra del Géneral Freire para: que el Co- ,, mandante obedeciese 'las órdenes de los gefes de la plaza co- y mo hasta allí.* Lo primero “incluye :cevteza y lo “segundo presunción, y: entre presunción y certeza esta debe quedar vic- toviosa, mayormente cuando no consta que el Generil en ge- fe oficiase sobre el particular á otro gefe que al General Cam- pana, y añadiendo Recaño que no asegura esto ultimo. (197 del 5,9) Este concepto merece seguirse por cuanto el mismo Recaño afirma que la: noche del nueye oyó á unos compañe- ros :suyos , que Generales, gefes y oficiales 'celébraban una jun- ta en los cuarteles' de San Roque. Retaño elude la compro- hacion con el pretesto de que todos ellos se valen, aseguran- do queno nombra á sus compañeros que le dieron la noticia, porgue no se “acuerda quienes fueron. (201 vto. del 5.9) En su lugar referí lo que declaran varios soldados de Guias, manifestando «que su “Comandante habia subido la noche del nueve á sus cuadras y habia ¡dicho á la tropa que iba á los pabellones. de “puerta de Tierra 4 casa del General Campana y Gobernador interino: para celebrar una junta, á fn de que no se jurase lá Constitucion. Tambien dije que el soldado José "Tortosa declara que en dicha noche subió á la cuadra de su compañia su primer Comandante y les dijo: muchachos ya no hay remedio; ahora acabo de recibir ún oficio del General Cam- pana, en*que manda que mañana salgamos por las calles gri- tando viva el Rey. (30: yto. del 8.2 ) Este seria sin duda el A 491 oficio que Gabarre se puso 4 contestar y despues de mucho vacilar resolvió al fin quemarlo con la contestacion que habia puesto en borrador. Probablemente pediriá en ella espli cacion y seguridad de que los demas cuerpos por medio de sus ge- fes estaban acordes en ejecutar lo mismo, para no quedar él solo espuesto, con su obediencia. Las resultas «de la junta Jas dió. prouto .á conocer Gabarre. Volyió al cuariel, y en- trando en las cuadras decia á la tropa, que debia vivir el Rey y morir la Constitucion y todos obedecer á lo que él: mandase: (26 yto. y siguiente del 8.2) que avisasen si se ofrecia algo pues allí estaban todos los oficiales y que sería. del batallon lo que fuera de ellos. (24 del g. 2) La congregacion de oficia= les de Guias y Bujalance eh el cuarto de Banderas, diga lo que quiera el sargento mayor Andia, (370 yto. 2.0 161 5,0 107 y 123 8.2) fué estraordinaria aquella noche, y es otro indi- cio mas de la celebracion de la junta en los pabellones de puerta de Tierra, y del acuerdo celebrado para las. operacio- nes del dia siguiente. Tambien lo es y vehementisimo la yisiz ta que el Capitan de la Lealtad Don Fráncisco Rubio Auli hi- zo al Comandante (Gabarre aquella noche en el cuarto de Ban- deras, donde estaban reunidos lós oficiales de Guias. Gabarré ha- blando á: solas y en secreto con Rubio le preguntó que. no- vedades habia en su cuartel, pues en el suyo le habia costas do mucho trabajo contener la tropa. Rubio contestó que en San anquilidad, prueba de ello era que el or parte de los oficiales se estaban pa- 'seando: Gabarre le dijo. entonces que acababa de recibir un ofi- cio del General Campana.-(242 del 5 Roque reinaba la mayor tr Comandante y la may +9) ¿En la pregunta y en la curiosidad de Gubarre por saber lo que pasaba en San Ro- que, encuentro indicios de que procuraba informarse de si el estado de las tropas era cual Campana le indicaria en su ofi- cio ó carta para animarlo. o ¿A quien y con que motivo dirigia el General Campana el olicio que dice escribió como á las nueye de la ma- 492 ñana del diez en un cuarto interior de casa del General en gefe?' (425 vto. del 3.9): Como" no lo dice “este” General, y por otra parte mo consta: en'“la causa semejante especie, pre- ciso será creer que seria dirigido á alguno de los gefes co- ligados de ante-mano para la sedicion, dándoles “sin duda instrucciones fundadas en lo que hubiese' observado aquélla ma- ñana al lado del General” Freire, $ fin de que no se ma- jograsen sus proyectos. ¿Seria por ventura este pliego el que entregó 4: Cabarre un- ordenanza de dragones del Rey, hallán= dose este gefe en el cuarto de banderas como á las nueve de la mañana, el cual “dice CGabarre falsamente iba dirigida al Comandante de Bujalance, y. que €ntregó; por no hallarse este presente,al Capitan que hacia de Mayor del mismo cuer- po? (354 vto. 588 del 3.2 y 296 vto. del 6.2) ¿O lo man- daria 4 Gaharre con el paisano que dice el soldado Juan de Campos” que preguntó á la: puerta del cuartel por el Coman-= dante, en cuya ¿busca se dirigió luego: que ' le indicaron ha“ llarse en su pabellon? (1148 del 8.9) He probado en el lugar correspondiente que el motín no fué producto natural del disgusto de la tropa. Ahora referi- yé el estado de quietud enque se hallaban en sus cuarte- les las tropas de San Roque hasta mucho despues de la ho-= ya en que Campana dice: que salió de su pabellon y del enaro tel para recibir á boca órdenes de Freire. D. Carlos Bala- sa, Capitan de la sesta compañia de la Lealtad no advirtió enla formacion del nueve, disgusto en la tropa, sinó tranZ quitidad y lobediencia á los gefes y oficiales. El' sargento pri- mero de sn: compañia Manuel Torres estuyo en su casa en la posada de los tres Reyes á las ocho de la mañana del diez, v le dijo que no habia novedad en el cnartel. (252 del 5.9) El dia «siguiente once Balasa reconvino á su sargeuto porque no le avisó la mañana anterior la novedad que se preparaba en el. cuartel. El sargento contestó, que despues de haberle dado parte de. no ocurrir noyedad alguna, volyio otra ycz á 495 decirle, que: el Coronel Habia” mandado. llamar 4 su pabellon á. todos los oficiales y Sargentos, y que cuando llegó con es- te ayiso. ya faltaba de la posada, mi pudo volver al cuartel porque «el <alboroto le cogió en la calle, (253 vto. del 5.2) y. se giiareció en una casa del Hondillo no distante de la po- sada. (116 del 9-9) Campana contesta la misma quietud de la tropa; y ho conviniendo Caupacete, se infiere que aquella ma- ñava á las siete no trataron sinó de la ejecucion del plan tra- zado por la noche. Campana dice que Capacete le hizo la ma- ñana del diez una visita en su pabellon poco despues de las sie- te; pero añade: que el obgeto no fué darle parte de conmo- cion, sinó hablarle de la órden de la jura y concurrencia de los oficiales, pues nada habia de público aquella hora que ofreciese motivo de cuidado. (44 vto. del 14.2) Capacete al contrario asegura que manifestó. 4 Campana la mañana del diez el disgusto que notaba en la tropa, y que aquel Ge- neral lé contestó “que tenia del General en sefe una órden, que iba á comunicar, para que oficiales y gefes de la guar- _ nicion concurriesen en cuerpo á: la plaza de San Juan de Dios á la jura de la Constitucion. (%o vto. 14,9%) Tambien el ge- fe. de plana mayor D. José María Rodriguez dió parte á Cam- pana del ¿mal aspecto con que se presentaba la solemnidad, y Campana salió del cuartel sin. tomar disposicion alguna, Do ciffnto que con este conocimiento llamase al Coronel de la Lealtad, quien por la significación que habia hecho de los mismos temores que Rodriguez, no obtuvo otra providencia si, nó que Campana le encargase , que tratara de eyitar todo de= sórden. Rodrignez, viendo en Campana esta omision, pidió al Teniente de Rey y Gobernador interino que tomase las provi. dencias que Campana habia dejado de dar. (429 del 7-2) Cito estos testimonios como. argumento de qne Campana era sabe. dor del motin, no: porque crea que las comunicaciones en- tre los tres tuviesen por obgeto aplicar remedio; pues clara está que solo tratarian de preducir el mal, allanando estor - , h94 bos. Campana rebate' al gofe “de plana” mayor 'sobre' el avió? so que le dió la mañana del diez, haciendo el cómputo sobre la hora de su salida, que fud á- las ocho y no entre” nueve” y (diez, como: declara. Rodriguez. (285 vto. del 12.9) Ello es: evidente que Dali mañana :se comunicaron" Rodriguez y 'Cam-* pana, y que este le envió du llamará Capacete: la _conver=" sacion no pudo tener otro obgeto que la: solemnidad del dia; pis de esta no podian omitirse las reflecsiones de su vió mal écsito entre ambos partidos: y así es cierto y proba=- do que Rodriguez trato de estas; materias con Campana y na=' da sirye para desmentirlo la equivocacion de una hora. Á=" demas, 4utes aprieta que desata el nudo de su suerte con el ajuste de aquella cuenta, que en vez de favorecerlo; lo> constituye muy consiguiente en todos los actos propios de su índole insidiosa. Aquella: salida: anticipada: proporciona el: car- go de la malicia y artificio con que obraba' en todo, alejándo- se de los cuarteles para que creciese el daño “sin obstáculo alguno, y colocándose al lado del General en gefe para co- múnicar los ¡avisos con oportunidad 4: sus confidentes: al mis." mo. tiempo lo” cegaba : mas: y mas en “sn confianza , hacién=" dole inferir del descuido. del General de la cuarta division; alejado sin razon alguna; vwrgente de la vista de las tro- pas, que estas ni sus oficiales: no | habian' "dado incremento 4 la inquiétud 6 mal aspecto sio emperó” á AS Pao se yer la tarde “anterior. % > p ¿Lai + EL Genoral Campana defmiente. al gefe de la ólána ma=' yor diciendo que ,,no es cierto, le diese el parte que refie- ,,re en su declaraciow, pues ' está probado no estuvo en los” ¿cuarteles desde las ocho de la mañana,” y mal pudo dár- ¿íselo allí entre mueve y diez.” (985 vto. del :12, 9) Esta es' la plausible, la única» razon que alega Campana para deslia= cer el cargo que le produce el dicho de. D. José Maria Ro- driguez. Si en efecto fuese cierto que este: General hubie=' ra «salido y no vuelto despues del cuaricl- de: San) Roque, es q 495 evidente” “que ho “huBíera podido tener ligar semejante' parte ni aviso; mas apoyándose 'Campána para probar su aserto en el dicho del sargento Sancchoz y de su Ayudante Morillas, y de- clarando estos cosa muy distinta y contraria á lo que aquel asegnra io que -no sólo queda vigente dicho cargo; si- nó que adquiére una fierza indestructible, por cuanto se fun- da en testimonios alegados por ¿él mismo y. de. consiguiente nada sospéchosos El sargento Sanchez declara que á las nueve y cuarto fué 4 la' oficina de' plana mayor, donde le dieron un ofició” para” que 16 Hovasé á firmar al General Campana, que estaba en” casa del General en -gefe,' Y donde marchó in- _mediatamente' ¿ly ¿ntónces' fué “chdndo"" habló "de la conmocion d disgusto de la tropa de su batallon al Ayudante Morillas, (425 5.2) Este contesta la cita del sargento, asegurando que su llegada á casa del Ceneral Freire fué como 4 cosa de las nueve, “estarido El y su Génerál> Campaña de wnelta de st casa “de (vestirse "de gala: (382% del 4, 9) Luego pudo mu y bien suceder que recibiesé' el parte * del gefe de la plana mayor en el cuartel de San Roque 'ántes “de salir para cas sa del General en 'gefe, cuya “salida” dice Morillas que fué á las siete de la Pmwañána “y no» “4“:1as ocho como asegura Campana. Luego uo pudo -dar á' Freire el: “aviso de la in- quietud de la Lealtad referente al sargento Sanchez á las ocho como asegura al folio 2576 del 19 ni poco despues de la mis- ma hora como dice folio 284 del 12.2: sind hora y media despues. Quiero ' que note el Consejo una particularidad que encierra el dicho del “sargento, «potque de: ella puede deda- cir reflecsiones terribles contra la pretendida inocencia de Campana. Consiste en que el Teniente Perez Burgos único oficial que aquella' mañana 'estnvo en “la oficina de pla=. ma. mayor y: al lado de su gefe ; dijo á Sanchez al entre- garle el oficio, que Campana se haliaba' en casa del Gene= ral- Freire: Es mny-fícil deducir de esta obser vacion que, pues no habia visto mi hablado Perez Burgos á Campana su- 4y6 y e 0 e . ,, po su. paradero por su gefe, Rodriguez, rá quien, aquel :de- bió decirle, ántes «de marchar que estaria en dicha casa paz Pero no son Morillas y Sanchez los ra cuanto se ofreciere. ara probar la hora de Anicos testigos: citados por Campana p su salida del cuartel «de «San «Roque. y a de. su llegada á casa del General Freire: la mañana del diez. que, burlan, sus es- 'Tambien le desairan el secretario de la Capitanía peranzas. Santillan Ayudante de general D. José Serfate y D. Ramon Freire que estaba de guardia en aquella mañana, y cuyos di- chos confirma otro Ayudante del mismo General en gefe, D; Pedro Morell; todos los cuales hacen llegar al General Campa- na ¿casa de aquel: como, 4 las nueve y media. Esto, es lo cier- to y diga y devaneé cuanto quiera en su abono, para mas inculparse, el Sr. Alvarez. Campana. (425 vto. 5.2 383 436 y 519 vto. del 14) : Y en último resultado ¿qu ño con que quiere sostener Campana que dió parte al Ge- neral en gefe de la inquietud de la tropa á las ocho, á las nueve y cerca de las diez de la mañana? ¿En mi juicio es bien obia la consecuencia, Campana previó. que Capacete y Rodriguez. habian de alegar en.su descargo. que desde bien tem- práno de la mañana del diez le dieron eonocimiento. de la predisposicion de la tropa, de su inquietud y disgusto por la resolucion del General en gefe para que se jurase la Cons- e se deduce del tenaz empe= titucion. Campana como gefe de la division: y como General 7 de dia no podia ecsimirse con este conocimiento de tomar las providencias que la: naturaleza del caso requeria. Era pues ne- eesario que Campana pusiese á pubierto su responsabilidad, e- ludiendo cargos tan graves. Fecundo en recursos, pone en ¡ne- go su imaginacion brillante, aunqne no sólida, y escadado de su acostumbrada sangre fria, de su firmeza hipócrita, se presenta en ja arena, desmintiendo á ámbos gefes y 4 cuantos pudieran im- putarle conocimiento anticipado de la urdida trama. Supone «quedar cubierto su .deber, dando parte á Freire tan luego 497 como .tuyo. el p.imer aviso; infiriendo de: aquí la esaclitud en cumplir sus;; obligaciones,, y que asi. como entónces lo hizo, tambien lo hubiese. verificado ántes , si algo hubiese sa- bido. Pero creido Campana en que su verbosidad habia de des- lumbrar al fiscal, 6 en que hablaba con zotes, no reparó en que las razores que alegaba para su descargo, envolviendo ca- si tantas contradicciones: como, palabras, habian de. producir el efecto contrario al que se proponia. Efectivamente sus propias palabras son sus peores enemigos. h - + El entendimiento humano. resiste creer que en toda la no- che del nueve ni un gefe ni un oficial entrasen en el pa- bellon de Campana á preguntarle siquiera acerca del juicio que formaba sobre aquel acontecimiento, y como seria reci- bido por el ejército, por el Rey y por la Nacion. El em- peo tan tenaz que ha formado Campana de ocultar que hu- biese comunicado con persona alguna en el discurso de aque= lla noche y en el principio de la mañana, descubre que paz só efectivamente parte de ella en asociaciones criminales. Si un átomo de inocencia le asistiese ¿no se le ofreceria decir que pasó la noche tomando medidas y acerdando lo conve- niente para que las opiniones que habia hecho arraigar en ge- fes, oficiales y soldados perdiesen su fuerza, á fin de que la orden del General en gefe no encontrase obstáculo? A Cam- pana que los habia imbuido en ideas contrarias á las que es- tablecia el General en gefe, acudirian tedos en busca de con-= sejo y de consuelo; y la omision de todas estas partienla- ridades en que ha incurrido Campana, lo presenta como el caudillo de la conspiracion, Sus e:presiones de que nada ha-= bia de público dá aquella hora que ofreciese motivo de cuidado (44 vto. del 14) son verdaderas, pnesto que la conspiracion continuaba secreta y no- alcanzo el género de defensa que Cam- pana se promete con el uso de tantos equíyocos: equívocos con Freire, y “equívocos con el fiscal. Que responda á- esta pre- gunta. ¿La moyedad ocurrida la tarde del nueye ecsigia ú no. 498 que se-ejercitase: aquella moche' la mayor vigilancia on los énar- teles?-Sim- duda ,> responderá, que“toda vigiláficia? hubiera si= do peqúeña respecto de la grandeza del asuhto. Luego faltó á su deber no ejerciendo por sí, ni encargando muy par- ticular vigilancia :” faltó gravemente” en no informarse por la mañana de» como olas «tropas habian Hevado' aquella novedad, y que semblante: presentaban en cuanto 4 la jura qne habia de pó- ner el culmo al permiso de Freire. Si lo supo y nada di- jo á Freire, procuró desvanecerle todo género de sospecha; y si no lo +supo ni: cuidó de informarse, su designio fué des- lumbrarlo ;con:el mismo descuido que ¿l habia tenido: Los avisos que diera á Freire mo lo disculpan, pues recibidos de- lante de varias personas mo pudo ménos de trasladarlos al Ge- neral. en gefe. Este oyó la noticia tan alterada, que' no” le infundió recelo de importancia y se dispuso á vestirse de ga- la; y Campana salió para lucirse con el mismo adorno, di- sipando hasta las sombras que pudieran anublar momentánea= mente la confionza y serenidad de Freire. Este vestido de: gala con que Campana embaucó tanto á Freire no se sabe si Megd 4 ponérselo, y hay fundamento para presumir que estuvo: tan léjos» de pensar en ello, que ni siquiera' puso los pies en su casa. de la “alameda, como dice. (426 del 5.9 ).El soldado Migael Domenech declara (604 del 7.2) que el Ge- neral Campana -no salió de su casa, donde se hallaba de guar= dia la, mañana: del diez, ni: tampoco “entró en ella: qué habitaba de: ordinario en uno de los pabellones de puer- ta de tierra, y que solo algunos dias lo vió entrar á co” mer. Como quiera que: fuese, procedió con el mayor dolo,- dejando que Freire se vistiese de gala, desatendiendo la si= tnacion de los cuarteles y cegándolo mas en su confianzay eon la perspectiva de un General que se: preparaba á una fiesta, cuyo ccsito debió serle bien conocido; pues,” habitan= do en uno de los cuarteles y teniendo comunicacion com los gefes, sabia mejor que nadie el estado dela subordinacion» | 499 "El General Freire se apoya en una razon harlo fuerte pa- ra decir que si hubiera tenido á las ocho de la mañana del diez algun aviso de disgusto en la tropa por un couducto tan autorizado como el General de la division, no era po ible que dejase de hacer lo qué despues ejecntó*á los diez, que fué enviar al cuartel la persona de Campana á tomar conocimien to del asunto y soegar la tropa. Prueba el estudio de Cam- pana , recordando los lances de la tarde anterior. Al salir de su casa le instaba el General Villavicencio á que tomase pron= toun: partido, y Campana le decia que era preciso. Su di- cho de ser preciso dar gusto al pueblo, fué una de las ra- zones que juntamente con los esfuerzos de Villavicencio redu= jeron á Freire á condescender. Ántes de salir para la plaza preguntó nuevamente 4 Campana sobre el estado de olas tropas, estando persuadido á que en el tiempo de su :mando: pudo haber tomado sobre é 1 algunos conocimientos, pues le era in teresante saber el espíritu que reinsha en los batullones. «(19 del: 14.2 ) Quien aquella tarde lo destumbr3 con tanta astucia para que pospusiese lo que consideraba del mayor interes, que era. esplorar y dirigir el espíritu de la tropa, mal podia la mañana del diez informar oportunamente del escándalo que es- taba preparado. : Dice Campana que si Freire no did todo el valor nece: sario 'á la: noticia que le! transmitió del estado de inquietud de la Lealtad y llevó el sargento Sanchez, ó porque no cu= piese en su imaginacion el incremento que fomó,ó porque tuviese nolicias contrarias sobre las opiniones de aquel cuer» po, no será el cargo del. gefe de la division. Y por que no? Si Freire no creyó que la inquietud de la tropa toma. se aquel incremento, culpa fué de, Campana que no se lo Li. zo conocer, estando como estaba bien enterado del espícitu que la dominaba. Si Frcire tuyo noticias contrarias de las o. piniones de .aquel cuerpo, á nadie mas que á Campana caba desvanecerlas ,. agotando para ello los recurios de > SU de tob 500 maginacion fecanda. Los que hiciera: se dejan “conoser” por" las- razonez que alega en su descargo. Dice que ,,cuando en-= ¿¡trd á dar parte á Freire de la noticia dada por Sanchez, so estendió la conversacion, conferenciando sobre la causa que podria ocasionar aquella inquietud, en órden álas ocurrencias del dia anterior, 4 la resolucion que debia tomarse de que se encargara del mando total de la plaza el Señor Villavicencio, porque así lo pedia el Ayuntamiento 0 el pue- blo, y á su cesacion en sms funciones; cuya indicacion le hi- zo conocer que su representacion. era aérea en aquellos mo-' mentos, sin. creerse con accion alguna sinó para obedecer como hasta entonces lo habia ejecutado. (283 vto. del 12) ¿Con que colorido presentaria Campana la noticia dada por el sargento euando en lugar de provocar medidas enérgicas que atajasen el mal en su origen, se ocupa con Freire de conversaciones tan agenas del asunto? Y como se atreve Cam- pana á decir que la indicacion, la simple indicacion de que Villavicencio se encargaria del mando de la plaza, le re- levó del que hasta entóness habia tenido, y que solo se -ereyó con accion para obedecer? Esta supercheria con que Campaua trata de desvirtuar el cargo y de acriminar á Frei- re, seria bastante para reputarlo cómplice en el acuerdo de los demas gefes, sabiendo sus determinaciones; pues no ca- he en lo humano que un General pueda espresarse en se- mojantes términos fuera de este caso, por mas imbécil que se le suponga, de cuya enfermedad no adolece Campana por cier- to. Si Freire hubiera deseado ó creido ¡conveniente que Cam- pana cesase en sus funciones, sobrada autoridad tenia para mandarlo, y «sin haberlo mandado, mi Campana debió creer que su autoridad era aérea, ni dejar de ser obedecido co- mo hasta allí de todos sus súbditos. Ademas ¿que tenia que vér el mando de la plaza de que habia de encargarse Vi=, llavicencio, con el que ejercia Campana como General de di- yision? Diga Campana que se vió desalrado con este pensa- a reli ia JOT miénto «de Freire, que vid «ajado en amor propio y engaña- das sus +sesperanzas' ide. abundante premio por sas pasado 8 servicios, y «queono lo lograria sino -derribaba á Freire y desa- cia sus a y no :nos MEABSS con »cuentos que nadie puede enter» 1 El ¿Consejo infiera don términos en que aa “trasladaria 4 Ereire las «noticias 'que.se recibian de los «disgustos que se mo- taban sen Jos cuarteles , ¿cuando «despues de haber sido Freire _ blanco de tantas bocas «de fuego: despues «de haber sido obliga- do á marchar á donde «quisieron los Guias : (385 vto. del 5. >) despues «de haberse hecho fuego «por tado sel. tránsito «contra su vo- Juntad, «y «despues de ser tan visible que mada ¡representaba pa- ra los sediciosos.su autoridad, tiene la frescura «de decir que cuan- to se egecutó no pudo “tener otro impulso. que la órden ú apro- bacion de Freire. Li ódio que de «concibió «Jesde «qne se le ¿conf- 116 .el mando «del «egército reunido, no lo ha perdido .al cabo de tanto tiempo y «de tantas amutaciones. Ácsioma es de Jos mas «comunes el quese ¡aborrece «de muerte al mismo á quien se hi- «zo mucho «mal injustamente. «Campana pregunta ,,gue si hubicra tenido Ja «menor idea anticipada de que con dinero, bebida :ó «discursos se intentaba seducir la ¿tropa para sublewarla ¿cómo:era «posible creer «que mo hubiese tomado hasta las últimas medidas e evitarlo?””.,,Sostiene.que no solo no lo «supo antes, pero mi aun «despues ha llegado 4 su noticia la mas leve especie sobre el ori- “gen «de ¿aquellos acontecimientos. Que no «lis órden para que se «pasase, revista 4 la division de su mando ni el dia diez ni los si- guientes, 'Y :ASi mo recibió ¡parte sobre esto. Que en 'honor de la «verdad y bajo las protestas mas religiosas asegura haber -cumpli- do. en los dias nueve, diez y «once de Marzo y-posteriores hasta su salida de la plaza todos los «deberes que le imponia la repre- sentación de :su empleo; y que siendo «el mueve “General de dia por mera forma, descuidó,en la persona que «siempre estaba lis- - ta para cualquiera ocurrencia.” (445 del 3.9) Otra demostracion de la tibieza y «obscuridad ¿con E oeropane hablaria del peligro E 502 , á Freire. Ni dinero ni bshidivimedis para ebrivotin plperóstos: discursos no: se 'escasearon, pesada costabansy:moceremenes> ter mucha elocuencia para querprodugeseñ efectos Repito-que las: conversaciones con Capacete: y Rodriguez antesode salir del :cuar= tel le dieron una noticia anticipada y no pequeña destosquéba á suecdér; y repito qwevespongo erto! ensel seorice prordesqué'Cam- paña nada hubiese trad aquello on ochessob re eljasunto.-¿ Guales serán en su opinton las úlrimas onredidas y cuando eon dantos'as vises , comtintos antecedentes y «com órdenstan estrecha de. tran- quilizar, se! viste de: gala mo abandona el clado: del General eb gete., y leo vfalta valoropara* contimrar), hasta losvcuartelesa antes de: percibir el olor+de de polvora, odéstambridoz3 no» con Los La gonazos; sino con el ruido 'bejano-de los tros? Ni viveza; nic o- nergia, ni veracidad en sus palabras podía babero cuando hablaba d Vreire de las alteraciones anunciadas en lós. cuarteles, «si-io- davia Insiste en! que ignora el origen «de aquellos. acontecimich= tos, siendo “asi sque las repetidas voces' de ¿reídor com quetultras jaron á Freire, y las reconvenciones de Capacete y ode otros ofi= ciales de la Lealtad le: manifestaron ensun pabellon la! causa; motivos, esperanzas uy designios ulteriores de los :sediciosos. Quien está tan contumaz, negamlocesto «quel paso. ¿covistalide «tantos desk tigos y todos: contestes: ¿in eselaizoel smísmo Campana, mi has de ser veraz declarando la junta que- se «tuvo enmosú pabellon la «noche del nueve y ni pudo haberio sido en informes: á Freire de que la vaturaleza de la conmoción que se ¡anunétaba era deun:carác- tor peligrosisimo, y ecsigias unas medidas estraordinárias: por-su taridad y eficacia en atencionsá que el tanudto era: consecuen. cia de opiniones fomentadas con mnueho empeño y entustasmos Campana es: dueño de alribuirse todos Los honores que. quiera co» mo,el de que cunmplidv;con: todos «suso deberes;: siendo sási: que confiesa que ni siquiera omándó: pasar revistas de ropa en su divi sion, constándole que¡envla feroz: anarquia del soldado no hadia vida ni propiedad segura de los que parecian constitucionales: La mera forma-.en que egercia. las funciones de General de dia + A DA A ABE AAA o ct dardo Da Eo5 en “aquel tan estravrdinario” adquirió” un caracter de gravísima importancia, »y su' desatencion no puto ser” efecto: sino de su plan' depfuscar y descuida: 4 Freire. POL 7 AUN 0 ¿Los aenerdosoposteriores que se tomaron” coh intervencion uya en las «juntas celebradas por su "mandato, prueban el gusto que, hallaba en! los conciriábulos y la «parte que debió tener en la. sedicion::.y no es estrado que estos se celebrasen con mas publicidad , pues. ya uo. habia: en la plaza General en gefe d quien temer; mi Lampócos es:estraño que seshaga mención de ellos¡:sien= do; im ardid para sepultar el) criminalismo de la: woche dol nues e. Las razones conque quieré probar que en la reunion de ge=' fes que .cmmpezó en su, pabellon: la noche. del diez no: hubo jun- ta. formal, estan desvanecidas por- las materias misínas qne- en ellas se ventilaron.y resolvieron; aunque no se» guardase la'pree- minencia de asientos, segon olas graduaciones y destinos; pues en: la fraternidad que habian entablado para sostenerse tamente no cabia la observancia de estas etiquetas. Ademas , entre conjura dos y los que se procuran atraer, y consa tvar:en la facciomsno hay. diferencia: de. clases, -cuyaodistincion: 'romperia:da:union que procuráran- establecer ¿en sus juntas, yr es! imposible enel. dia la averiguacion de: unas partictlaridades! que : los constitayen mas de- lincuentes, .aun cuando 10/ fuese asi que los. recien ganados se juntaban, con: el. mismo, espiritu. ¿ques los conspiradores: antiguos.” No. exa de - esperar, que, la. «certeza se-obtuviese por medio de los mismos interesados en que no se! ¡descubra la verdad, de da cual sospechan. y «sospechan. bien , que «sale: bastánte: laz: para pe- meda en el misterio. de la sedicion.- (290 wto. del: 12.2.) - Otra. prueba; de la conspiracion. y dela: parte que en ella, ce Campana, nace de las: continuas ¡y repetidas alalianzas dis- peusadas á.los egecutores de ella en+los: dias posteriores. Su cor- espondencia con el General Villayicencio ofrece testimonios eyi- dentes. de, esta verdad; “y como ya. tenga hecho «mérito de ellos en otro. lugar > Creo de, mi; deber mo malestar la atención del Cona s£JO CON, SU, inútil repeticion. (154 yto.5..2, 205120 1 153, 165 239.2 281 debo, a 504. La órden de la escolta: y acompañamiento :de la oficialidad: franca de servicio. no: se; copió.en: el. libro: maestro de la: oficina: de la plana mayor, porque: Campana» dijo».al: Gefe: de esta que: suspendiese. su traslado: al. libro. maestro «elsdia:once , cuando: pro-- clamo. ¿,las tropas de: la guarnicion: (429: vto.: del 7.2») di esto: dice Campana que, estando una: vez-acreditado-haberse- circulado” á los cuerpos y dádose: cumplimiento. á'la disposicion: del señor" General en gefe, no considera: de: importancia: la: ayeriguacion de* si el no. haberse: estampado: la órden «fué un olvido: en'el- Gefe- de la: Plana Mayor, ó: si lo hubo: de: parte: de Campana: por'ha=- berle hiecho.alguna:significacion sobre ello: (12 del 14.9) Cuatro: partes.contiene- esta: respuesta : primera: que la órden de Frei-- re- se: circuló: 4: los. cuerpos : segunda» que: se dió cumplimien-- to» á: la: disposicion: que: contenia:s tercera: que” el no “insertar- se envel. libro: maestro: pudo»ser: olvido: del: Gefe: de la plana:ma= yor; y cuaría que el olvido: pudo: estar de: parte de Campana en: haber significado: que-no:se insertase: A. tanto: llega la audacia: en: mentir, que- estereo: Hama: olvido: 4: da-memoria. misma: No cons» ta: que la: órden: de: Freire-faese: copiada: sino: por los Ayudantes: de: los dos. cuerpos, Sevilla: y: América; que'no estañan comprendidos: er la. conspiracion: mediante: la: ausencia de: sus» gefes y. oficiales. El Abanderado. de Guias: D.. Joaquin: Varela,. enviado á' las nue=- ve: y media: por Gabarre:á: tomar: la-órden:, no: pudo entrar en: el cuartel 4 cansa del faego-que* ya: se: habia: roto:-( 170ovtos del 5.5) Gabarre asegura: que nt él ni su batatlon: recibieron: órden! alguna sobre: que-iba á promulgarse- la. Constitucion, ni siquiera: la de que la: oficialidad: concurriese: la:mañana: del diez 4 la pro-- clama: solemne: (284; vto: ra. % y 3815: 9) Eb Comandante acci- dental de Bujalance no:recibió: la: órden, “y á eso «de las nueve y media: supo. en. casa. de- Freire»por” Campanaque: iba á' mandar= se que- los oficiales vestidos: de-uniforme: acompañasen 4. Freiro desde las casas«consistoriales en la: jura: de la: Constitucion: (567 del 2. 9) De: resultas dela: visita: que hizo: 4: Campana: poco des- pues de lag: siete, el Coronel de la: Lealtad' juzgó*oportunono co= 505» municar” á sw cuerpo: aquella orden. Capacete' dice que el moti- vo fué el desórden que notó en la tropa: á las nueye y media con ls v 0z que corrió. de: que mucha: tropa: armada: venia de la Ísla caminando: ácia la. Cortadura.. El: Consejo sírvase tener presente” esta: especie importante por el intérvalo de las horas, para per=- súadirse' de la: trama entre Capacete y Campana; y ahora atienda solo'á que, cualquiera que fuese el motivo", la' órden no se cir- culó' ni copió siquiera: para: el cuerpo de la Lealtad. (448 del 4.9) El Comandante: del! escuadron' provisional dice espresaniente que' no recibió órden para concurrir con la ofitialidad de sú' mando á' la jura de la Constitucion: (11 del 4. 9) Sobre la: segunda parte no hay que' traer prueba alguna” en' demostracion de su: falsedad”; pues no hay humanamente «cosa mas: cierta que el no” haberse dado cumplimiento 4 la órden de Frei=' re: siendo evidente que' si: so lubiera' cumplido; no ecsistiera la! famosa: causa' del diez de Marzo: Sobre el concepto que' debe” formarse de la' tercera parte nos informa: el: gefe de* las plana: mayor' Rodriguez, diciendo" que se' hallaba en' la oficina: dando la: órden, cuando oyó el fuego y el: alboroto: de lo que se” deduce que si'empezó, no acabó de dic=- tarla”, y por consiguiente que no se circuló; no- habiéndose eoz piado: enteramente. (431 del 7 Sp) Añade que el: Ayudante de' América: le dijo” al: tiempo: de copiar” la: órden: mi mayor pare-" ce que esto. ve malo, y que él le contestó , que' creía: lo mismo. (423; del. 7: 2.) Esta: creencia! debió estribar en las instrucciones” que recibiera de: Campana, antes de ir 4 Mamar 4 Capácete para que este gefe oyese' las- mismas del: GeneíaY de las cuarta! division: (44 vto: del 14.9) La cuarta parte .es' tan absurda , que basta su tenor para cal lificar 4 Campana de un hombre que, per quedar bien, no. re-* para: en trustornar las facultades: del: alma y las voces con que' se representan: Despues de un egemplo tan chocante de” false-- dad: molestaria- yo lá: atencion del Consejo”, si: acumulara: mas' gruebas; 506 , Si.esta causa se lubiera: formado solamente 4: Campana, no sería” inoportuno comentar palabra por palabra cuantas vertió en sus de= posiciones, «para que se:viesemias ¿laro la maliciosa reserva con que' se. .esplicaba, ¿dando aire de indiferencia iy descuido á las espe= cies mas importintes. No puedesúfrirse con paciencia que diga? que, el dia: nueye de Marzo fuénombrado General de dia, simal no sc.acuerda |. Una ocupacion de tanta entidad y en día tan me-=" morable,'¿ con. esas facilidá d se; borra de: da mémoria de quien no? lantienestrágil ?¿1s este elismodo de proceder con verdad en los. actós. judiciales , tratando. de -ollos' tan» al» desgaire y “como euan= do en una conversacion familiar no se quieren dar noticias esac- tas á un curioso impertinente? Campana pensó que como” por cortesiano: seucombatensnivecsaminan menadamente tales inoda= les.en una tévtulia ; tendria la ¿misma swerte en ún juicio crimio nal, quedando triabfante con: su :tono de incertidumbre. Para m í su mayor enemigo es el mismo modo artificioso con que, con causa y sin» ella, se escuda: en. todo: Alas palabras espresadas “añade á guisa, d e vorolerarios que haciavelo servicio: de Gencralode dia nia gamunte. por. ayudar 4. los. demas «gefes que se hallaban destiz nailos. al mismo. Desempeñase ese servicio de grado ó' por rigu= rosg turno, ¿no de tocaba desempeñarlo con la mayor: puntuali- dad, la que debia aumentarse á proporcion del peligro y tur= Laciones que ofrecian las icivennstancias? Sin embargo; este Ge= neral tan versado en procesos y tanscauteloso, como para des- engaño del concepto en que sele tuvo en esta parte, cae' en la candidez Ó simplicidad de: decir-el mas criminal de Jos absurdos con: el cual ha roto el velo que :cubria: la atroz conspiracion. Se le descubre fabricándola y dirigiéndola mañosámente por las ma- nos de, sus, cómplices .en opresion:del pueblo y: con las:mirás in- sensatas de ASCenSOs, -Destituido VW reire del mando del egercito, destitución ya inevitable con deshonra y muerte suya, ¿quién mas digno de sucedexle en: el baston que: el fidelísimo Carspana y: que tambien tenia. giangeuda, la: aficion de: las trepas? ¿En ' otro: cual= quiera serian increibles las palabras que voy á proferir. En:Cam= . os Boy piána ¡no sohv ide estraitar. Todos 'sus'raciocintos son" pór este es- tilo. Dive pues que en aquel dia por las circunstancias estritor= diarias der ¿loso alteró la puntualidad del servicio de sefó de dia; pues el, por razon de General de la division, se considero en la necesidad de asistir al lado del General. Es ciérto queen: segui- di añades que dejó en el puesto dun inmediato subalierno:y pues eon' este objevossele habiaunombrado. Alocontrario lo estraordiz nario de las circunstancias ecsigia que', aunosiendo otro” el Ge neral de dia, Campana se constituyese voluntariamente en este soryicio:, “sia desámparar el puesto» *omas: momentos :que' los pre cisos para cumplimentar: al «General ten gefe, ost á ello le: diese Ingar su Cprimera: atencion Y e ¿ cual necesidad tenía de: asistir al lado . del oGereral cen gefe? no la: espresary la “causal mo produ- ce otra que la ide entretener,“la de '¿hucinar; la de: distraero da atencion de Freire: de: sucobjevo principal, y de de ódultár en el posible caso “de: que susmeditadoo pro yecto “abórtase,, ¿queer ha hia sidovél supremo: conspirador sola do” pyadir por timos "A Hfuer de cobarde, todo "peligro que cn':el desenlace de la: empresa y en medio de la indisciplina y” desárden:' que “acompaña siempre lá las de talonaturaleza:, rpadiera correr sw persona. Que dejó envel puesto sá su inmediato subalterno.- ¿Pero qué/órdenes le dióy qué prevenciones le hizo” ántes' de dejarlo? Infiérglo el: Consejo: “Este subalterno que dejó Campana era su hermano; y este se .auseutó del puesto antes de las nueye de la mañanas (573 del:5.-9 ) Dice tam- bien que su residencia' erd indistintamente len elspabellón:álto de S. Roque, y en un cuarto: destinador encla puertande: Tierra; Udn- de siempre estaba:el Teniente Coronel: dé dix para savisariarbiba «de cualquier Ocurrencia que mereciese la“atencion: No debesomi- tirse que con lo estraordinario de las circunstancias no solo tra- ta de justificar el abandono de su puesto, sino tambien al: Te- niente Coronel de dia en el descuido inconcebible-de no -parti- cipar por” instantes cada una de las noyedades que ¡hau oturrier- do, sin interrapcion, en fuerza del vuelo que:tomaba el desa- “brisiento de la tropa, escitado y promovido con -los: discyries 508 sediciosos «de los «oficiales. 'Sin-este «estimulo, 7 qué interés-podía tenerla ¡tropa para, arrojarse al atentado que cometió, y ¡de ques alguna empezó á ¡dar indicios tan Proaos con hechos y ¡amenazas?, (404: 5.9) Sensible envestremo me+.es tener que acusar á4,unoficial,.:á un General español del feo crimen de notoria cobardia.! Delito es este de que bien «pocas veces ha «podido acusarse 4. nuestros nacionales, que en todos tiempos han merecido el renómbre de ¿bizarros - y yalientes;' mas no. por .esto es menos cierto «que el General Campana lo ha cometido,>y.con circunstaucias; tan aguas yantes y queno. puedo" ménos de «¡uzgazxlo: comprendido en el ar= tículo a yl, tratado 8, 2, título, xo ¿de das :ordenanzas.¡St,el Cons sejo no estuviese formado de generales que, mejor que yO, CO= nocen la gravedad de este crimen, y la ¡absoluta necesidad de castigarlo, £gemplar y prontamente,! para evitar:ilas funestas .con- secuencias que de. su ¡disimulo resultarian indispensablemente al egército.. yal Gobierno «que. tolerase 4. sus autores, trataria: ps ha- cer como mejor pudiese la competente demostracion , á fin de ponerlo .en estado de poder. arreglar su fallo; mas en el caso pre» sente me, creo dispensado. de semejante trabajo que, sobre inútil, sería ¡importuno. Asi, Pues, solo presentaré. el hecho con sus circuntancias para que el Consejo decida si está 9 no arreglado el cargo que, como fiscal, me he yisto en la triste y dura precision de hacer al Géneral Campana. En la mañana del diez y como á las diez de ella, noticioso el General en gefe por los ayisos que se le dieran de la inqnie= tud de. la tropa de la Lealtad , previno al General Campana y al Gobernador interino Rodriguez Valdes marchasen al cuartel de San Roque , procurasen tranquilizarla mi evitar todo desórden. Mar= chan en efecto estos gefes acompañados de sus Ayudantes y del Teniente aroma Becerra, y dirigiéndose por la muralla ácia puer- ta de Tierra, á la altura de la de Sevilla oyen tiros en la direc cion de ls : siguen, y á pocos pasos suenan descargas y fue- go graneado ; se paran ña viniendo ácia ellos el Subteniente de IN o 509 Guias Don Joaquin' Barela , ló'lláma Campana, Je pregunta por aquella novedad; y respondiéndole que la tropa de los: duarteles de puerta de Tierra hacia fuego al pueblo, resuelys retroceder, para dar tan triste nueva “al Genoral en gefe; y como mas agil emprende veloz su retirada' con su Ayudante Morillas, dejando atras al Teniente de Key 'y demas que lo acompañaban. (382:yta!, 409 vto: del :£.2 y 250 vto. del 6.9) Dos crímenes imperdos nables produce tan vergonzosa conducta: primero, el de desóhe= dievcia : segundo el de cobardia. El General Freire habia manda- do ú Campana fuese 4 tranquilizar la tropa del cuartel de Són Roque. (526 del 12.2) El General Campana se vuelye desdé mitad del camino sin «dar cumplimiento á mandato tan terminante. ¿X, el motivo que alega Campana para semejante transgresion le ecsime de tan terrible cargo? su escusa es otro crimen igualmente pu- mible. Dice Campana que el: Subteniente de Guias Barela le dijo, y á Jos que lo acompañaban -,,que no pasasen adelante pues iban á ser fusilados, porque las tropas hacian fuego desde lasas ' zoteas de los cuarteles á cuantas personas estaban á su vista; que por esta razon se habia él vuelto, y que por la misma creia tam= bien que no debia andar un paso mas.” (496 3,0 ) Aqui tenemos al Genéral Campana recibiendo órdenes de un subalterno, de uno de sus últimos súbditos, y despreciando las que tan' terminatite= mente le diera el Géneral Freire. »Vista; oida diria mejor, 09= ta novedad, añade Campana, y sobrecogidos con ella , como de bia creerse y era natural, (en los cobardes y: traidores) el !Pe= niente "de Rey y él acordaroñ volver á dar parte al “instante al General en “gefe.”Si' el General Campana dijese que el miedo 9 la perfidia, 6 ambas cosas 4 la yez fueron las que motivaron su villana conducta, habria dicho al menos en esta ocasion una solemne "verdad; pues (no es: imaginable que un hombre: valiente y leal huoyesé despaborido, á media carrera; 4 le vista de un peligro remoto, áú guarecerse donde; si hubiera tenido pudor, no se hubiera” presentado Jamás, y menos haciendo alarde de su in= obediencia y de su baja cobardía. Para ecsimirse de esta nota. 510 dice: ,,que se vió forzado á obrar “asi, porque sien aquella sa- zon de haberse ya roto el fuego se hubiera presentado en los cuarteles, hubiera sido desconocida su autoridad por las tropas, que estaban decididas á no reconocer otra que la que siguiese su partido; y tal vez hubiera sido la primera victima sacrifica» da inútilmente”? (284 vto. 12.2) Ya tenemos aqui al General Campana que, arrastrado violentamente por el irresistible poder de la verdad, nos asegura , despues de haber mostrado tanto em- peño en negarlo, que sabia que las tropas estaban decididas á no obedecer á quien no siguiese su desesperado partido: á quien co- mo ellas no proclamasen los destructores principios de la deso- bediencia, de la indisciplina y de la anarquia militar: á quien como ellas no desconociese todo freno, toda autoridad, toda ley divina y humana: á quien por último no estuviese dispuesto co- mo ellas á verter la sangre inocente de un pueblo indefenso y pérfidamente sorprendido, y á entrar á saco en sus casas y bie- nes: en una palabra, confiesa paladinamente que hubo acuerdo , sedicioso anterior al rompimiento, y que no solo estaba de ello enterado, sino que tambien sabia el modo y forma en que ha- bia de egecutarse. El General Gampana tiene el descaro de de- cír que ,,en la imposibilidad de apagar un fuego tan yoraz no se decidió, despues de consultar con el Teniente de Rey, al ries- go de ser fusilado si se presentaba, ó al de que se juzgase que habia ido á ponerse á la cabeza de la sublevacion; y queen la alternativa de ser muerto 0 deshenrado , eligió el partido mas seguro** (284 vto. del 12. 9) el de volver ignominiosamente la es- palda á un peligro que en ningun sentido debiera temer. Y ¿ena- les hechos acreditan que el General Campana practicó diligcn= cias, tomó medidas, é hizo cuantos esfuerzos cabian en su au- toridad y poder, y eran del resorte de la humana prudencia para apagar un fuego tán voraz, que él mismo, no dudó afir- marlo , encendiera? ¿Cómo prueba que, presentándose entre a= quella tropa amotinada , ó hnbiera sido fusilado ó no hubiera legrado el intento de contenerla? El General Campana no nos lo 511 dice, y no diciéndolo, siendo él el mas interesado en semejante demostracion, evidente es que nada hizo, que nada intentó pa-= ra dar cumplimiento á la importante comision de que iba en- cargado. Luego el General Campana fué inobediente. Luego el General Campana fué un cobarde. ¿Y no hizo mas? Tambien in= dujo á que cometiera la propia bajeza el Teniente de Rey que, quizá y sin quizá, si hubiera ido solo, tendria sobre sí este cargo menos; pues no habiendo desmentido en su dilatada carrera la «Opinion de valiente que merecia, creible es que en los últimos años de su ecsistencia no hubiera manchado su historia con este crimen á que, seguramente debemos creer, consultando las leyes de la induccion, que fué arrastrado por el egemplo y la persua-= sion de su director Campana. Refuerza esta opinion lo que refie= _re el Teniente Coronel Don Diego Becerra que acompañaba á di- chos Gefes. Oida la noticia que dió el Subteniente Barela asegu- ra que cl General Campana dijo al Teniente de Rey ,.este es a= sunto muy serio: vamos 4 darle parte al General en gefe, y respecto áque Vd. está tan pesado yo me adelantaré y vaya Vd. poco á poco.” (250 vto. 6.9) De esto se infiere que es falso conz sultase con Valdes el General Campana sobre el partido que en la situacion en que se hallaban debian abrazar, y que convinic- ran de comun acuerdo en retroceder, abandonando Jas tropas , de cuya tranquilidad iban encargados, á su propio consejo. El mismo Rodriguez Valdes espresa ¿»Que considerando el General Campana que estando aquella tropa haciendo fuego á nadie res= pataria, se volvieron á casa del General en gefe, pareciéndole á él lo mismo. (409 vto. 4. o) Despues de tantas y tantas veces como he convencido al Ge- neral Campana en el disenrso do este capítulo de que ha faltas do á la verdad, no creo estar en el caso de detenerme en la pro- hanza de este cargo que, á mi ver, ya resulta evidentemente demostrado. Creyera sin duda Campana que, á fuerza de fic- ciones y con el eficaz ancsilio de la absoluta negativa de todos los que supieron ó cooperaron á la egecucion de sus determina- 512 ciones , tan interesados como '¿l en que no apareciese el -origert y causantes de los desastres que motivaron esta causa, no se lo- graria conocer y quedariau impunes tantos crímenes, tantas mal- dades, como:se cometieran ¿la sombra: de, una lealtad mal en- tendida, 6, lo que es mas seguro, á impulsos desu egoismo re- finado, y de la sed de ascensos, honores y prerogativas con que, en su insensato delirio, se habia lisongeado su necia credulidad. Asi no dudó Campana sembrar sus escritos todos de tantas fal- sedades, que seria muy prolijo y enfadoso. quererlas enumerar . una por una, sin aumentar por ello la. gravedad, nide este ni los demas cargos que le resultan; bastante el menor para recla= mar contra él un castigo seyero. Me límilaré, pues, á presen- tar al Consejo la justicia con que le acuso de falaz y eomo tal do infractor, del artículo 85., tratado: 8.2, «título 10: de la or- denanza del egército,, fundado en los motivos con que: ab recibir= le su confesion le hize este cargo. ip | Siguiendo Campana su sistema de incalpar al General en ge- fe y supeoniéndolo: autor inmediato de. los horrorósos sucesos del dia diez. de Marzo, no vaciló un momento en asegúrar en su de= claracion (427 del. 3,2), que babia dispuesto Freire , al pasar corr el batallon de Guias por la plaza de San Juan de Dios, que una! compañia se situase sobre la muralla y puerta del Mar. Estraña Campana que se le haga semejante cargo; “y para rebatirlo dá por toda razon,.que jamás ha- faltado 4. la verdad en asuntos de ima portancia; de, cuya espontánea é. ingénua confesion- resulta que ha mentido en cosas de menor cuantia. (287 12.9) Pero como to- das las cosas del mundo moral sean relativas, y Cada cual las con- sidera segun el punto de vista en que se halla, segun los senti- mientos , Los intereses y las pasiones que agitan á los que: de lellas juzgan, resulta de aqui, que tal objeto que es mirado por unos como despreciable, es por el contrario considerado por otros co- mo de la mayor importancia. Seguro esque no consideró Cam- pana. bajo este aspecto el cargo de quesse trata, segun el desem= fado conque responde y el desprecio con que yé una imputa- AN 519" cion y capaz de arrebátar para:siempre la tranquilidad á todo 'hom- bre», que no hallase en su conciencia motivos mas “fundados para túrbublas ÑNvése “sorprende : Campana al ver quele: «desmiente el oficial manda do, Gabarre que lo: mandó, y-lel General «en gefe qúe presenció este mueyo: ataque á>su: autoridad; este iúsulte ¿4 su. persona, con un. sufrimiento mas que estoico. (600 yto. del 6. 2,389 vto. del 5.9. y 149 del 4.2) Sale del paso, diciendo con la mayor serenidad, que ,,nada tiene de estraño se persua- diera: de:que, pára. situarse en” la: inuralla la compañia de Guias, habia precedido órden del General en gefe , pues hallindosees- to cabeza y: siendo obedecido* por el batallón, segun todos notaron, parecia que no podria separarse tropa alguna de el sim su órden $ conocimiento:, que es lo mismo.” (287 «del 12, 0 ) Asi debió sucéder,-osi Campana, «si Cabarre y demas conjuridos no lubiésen olvidado tan incoricebiblemente" sus debéres y las leyes que habian jurado ,+y 4 las cuales debian" cuanto eran enla sos ciedad y cuanto la justicia débe arrebatarles con mano fuerte, para que no vuelya 4 repetirse semejante atentado. Es:ando ya probado que ni el General Frciré:se hallaba'4'la*cabéza, ni era obedecido del bhatallon de! Guias , lo queda igualmente la falacia, con que asienta Camipaña que todos notaron aquellos estremos, diametralmente opuestos á la verdad de cuanto pasó. o Eb Consejo ha yis sentido: altaraente de] tan to “como: se muestra el General Campana a mulidad á: que se redujo'su autoridad en el dia diez y de lo dificit+que se le preseñtaba el recobrarla; y como ha fundado” en estos principios la defensa de un conducta en aquel dia y posteriores; llamentándose de que no se tengan en “consideracion: las espinosas y eríticas circunstancias en que se en- “contró- para “graduar sel válor dé sis procedimientos. Tambien ha visto el Consejo 'que''el General Campaña creo aquellas estrao;- edinarias Circunstancias , SObre que tanto declama, y que léjos de YzOS para evitar las fatales consecuencias de a- “quellos acontecimientos, haber hecho esfue hizo: cuanto estuvo en su poder para que Megasen á su colmo, desobedeciendo al General ch gele' y Lnyen- VAN do villana y cobardementé de su puesto, bajo pretestos tan gra= tuitos como futiles y vergonzosos. Pues ahora verá el Consejo que el General Campana mandó, y que fué mas que esacta y ciega- mente obedecido , «hallándose :en la plaza: y en su propio pabe= llon el General en gefe ¿con cuya demostracion caerá del todo la máscara hipócrita con que ha querido cabrir su mas que crimi- nal conducta á los ojos linces é imparciales de la justicia; y si ya de ello no estuviese convencido el juicio del Consejo, no du= do que acabará de hacerlo á la irresistible luz de: la verdad que voy á demostrar. Como á las dos de la tarde del dia diez de Marzo, regre- sando de patrulla el Teniente de Dragones del Rey. Don Mannel Gonzalez subió á los pabellones 4 dar parte á sn gefe de haber desempeñado este servicio. El General Campana oido el aviso que en aquel acto le daba un oficial de la Reina llamado Augird, de que sabia donde seshallaba/oculto el General Quiroga, le orde- nó fuese á prenderlo con ocho caballos, que fué mandando Gon- zalez por órden de su Capitan, con los cuales se: dirigieron am= bos á reconocer las casas donde presumian se hallaba Quiroga, allanando la del Brigadier de la Armada Don José Sartorio, don- de á poco entró tambien. el Subteniente de la Lealtad D. Ramon Elizalde con su patrulla y preparadas las armas, asegurando llevaba igual obgeto y órden. (4384.29, 11rg 12.2 y 127 del 14.2) Esto mandó, el General Campana, y esto hizo, no obstante que, como asegura, estaba persuadido de que Quiroga no ecsistia en Cádiz, (127 14.9 ) Esto mando, estando en'su propia habitacion el General en gefe, cen cuyo conocimiento ó mandato se atreve á decir Cam- pana, se hizo todo aquel dia. De órden del General Campana fué el Teniente de cazadores de la Lealtad Don Francinco Pierra con su compañia á reconocer la casa. de D. Luis Gargollo, en busca de los oficiales que habian llegado de San Fernando y del Puer- Lo; y de la misma arrestó al General Velasco y á otro oficial que encontró en casa de Don Ignacio Ameller, la cual habia sido an- tos allanada con violencia: y fuego por una partida de Gnias, que 515 al efecto habia dado,,el Comandante Gaharre:al Coronel Cabra y al Teniente. Coronel Becerra; llevándose despues el Teniente Pierra arrestado al cuartel de San Roque á los referidos General y oficial. (43. y vto. y 533 y yto. del 4.2, 15 y 5o del 14.9) En su descargo solo dice Campana, que está: casi seguro de no haber «dado d, Pierra la. comision citada, (287 yto. del 12. 2) Aqui duda Campana, y esta duda es un indicio vehemente de la verdad del cargo. En su careo. con Pierra lo niega, diciendo que ho es cierto, y sí solo que se le presentó el General Velasco, cuya presentacion en dicha tarde. habia antes negado, (439 vto. 3.2 ) el cual se marcho sin dificultad cuando quiso, sin que na- die le diese conocimiento de, que dicho General habia sido con- - ducido cn calidad de arrestado: Pero Pierra asegura que recibió la órden del General Campana por boca de su Coronel, y de aquel las instrucciones para el «reconocimiento. y prision: que cenando llegó al cuartel, no presentó á Campana los arrestados, porq ue los. habia enviado al efécto con dos subalternos de «su compañia; pero que luego acompañó á su sálida al General Velasco: par a que no se la impidiesen en la puerta. (15 y 50 del 14.2) De que se infiere que no es tan cierto que el General «Velasco marchase cuando lo creyó conveniente y sin lá menor dificultad, como dice Campana, cuando tuyo: que acom cial, que lo lleyó arrestado, do las órdenes que habia dado pañarlo un oficial , el mismo ofi- para que lo dejasen salir, relajan- Pierra regularmente al entrar. Visto es , pues, que el General: Campana no solo se manta vo el dia diez en la plenitud de su autoridad, mandando á los se- diciosos , que desconociey yó serle conveniente ; sino que olvidado al mismo tiempo de su dignidad y del peligro 4 que se esponia, contemporizando o 1m- nimodamente con los deseos de los amotinados , hizo y dispuso cuanto estos le pidieron on la del General en gefe, cuanto cre , y no impidió que egecutasen lo que él no habia ordenado, quedando por uno y otro caso compren dido en los arts. 5, 6 y 7 del tratado 2.0 , tit 17. Si aun quiere el Consejo nuevas pruebas que aumenten, si 516 «posible es; lá evideñicia de lo “que llevo bapresto o sisvase orácor= dar que el Sivhteñtente” Don' Juán" Muros ,'v0y0 que loficiales* de Lealtad y Guias, reunidos en 'corrillos en la sala y 4 presencia del General Campana, trataban dé arrestar, de destituir al Ge= neral en gefe que habia entrado enel gabinete) y de entregar el maudo 4? Campana, en quien tenian sa confianza + que llamo: Mu- ros á Frcire, sunticáhdole “saliese 4 tranquilizar aquellos "oficiales, que estaban soliviantados ; cuya certeza se demuestra por las eso presiones que ¡Freire les dirigió, y porque ¿ni estos ni Campana desmintieron) 4: Muros en aquel actó. “En el del careo, la cón- testavión: de Campaña ofrece una -nueya prueba: dela: verdad con que declira Muros en esto parte (79 del 5.2 y 16'yto. del 14.9) Recuerde tambien el Consejo que habiendo preguntado el Capitan * Don Andres Ramos al Subteniente: D. Manuel Gonzalez, con que órden” se hallaba formado 'delante” de los cuarteles , le respondio que con la del Rey que de habia sido comunicada por'uno de lo3 Ayudantes «del: General Campana: (598 del 11. 9) Recuerde 'asi- mismo la conversacion: habida en la: puerta del Mar entre los “Te- nientes Córoneles. Reyes. y Ballesteros, tratando de no dejar salir de la plaza al General en: Gefeyy de que debia sucederle en el “mando Campana. (41 del:3. 9 y. :18y vto. del 7.9) Recuerde por último los aplausos ques recibió. Campana á la misma” puerta ' del Mar, despues de haberse embarcado el General en gefe, quien no mereció á su paso ni por aquel ni. por otro punto igual demos= tracion. (81) y vto. del: 7. Jisi9n1 : Eta an - La conversacion entre: Reyes y Ballesteros! y el dicho de Mu= ros son hechos confirmados por la declaracion del Capitan. Baz lasa, que oyó á los oficiales de la Lealtad, cuando trataban de. privar del mando á Freire y honrar con el despojo 4 Cámpana; con enyo: motivo les manifestó que ni habia. causa ni era convew niente, puesto que; teniendo; :gefes , debian estar áslo que ellos biciesen”, y no dar lugar 4 que la trópa advirtiese semejante n= suhordinacion, y con el egemplo los desobedeciesen. (255 del, poe) | 519 Su mamente doloroso és al General Campana que se le su- pongan malignas intenciones , dando á su célebre cuanto origi- nal pro clama del once diversa interpretacion de la que le correspon- de. (288 del 12 2.) Esta és la proclama. = Viva cf Rei, viva la Re- ligion y honor á las valientes tropas de la guarnicion de Cádiz. = La fidelidad y decision con que!se han conducido las tropas de la gu arnicion de esta Plaza en el' dia de ayer merecen toda la gra- titud de los buenos vasallos del Rei y la del General que tiene el honor de mandarlas. En nombre, pues', de S. M. doy á los Sres Gefes y Oficiales y demas individuos de la division, las mas espre= sivas gracias por la brillante conducta militar que han observado; pero al mismo Liempo. les recomiendo á nombre del mismo Señor, conserven en el servicio toda aquella disciplina, obediencia y respeto que constituye al buen soldado y evitando en lo suecesivo todo moti- vo de disgusto Ú de queja á los vecinos honrados de este pueblo y comportándose en todas ocasionescon la moderación juicio y subordá nacion que caracteriza el soldado español. Con harto sentimiento de mi corazon he sabido que en el dia de ayer se han cometido varios de- sórdenes y escesos; estos no pueden ser disculpados con el objeto sa= grado que provocó la determinacion de los cuerpos: por el contrario el abuso que pueda hacerse de las armas que tenemos para de fender los “derzchos del Rei, es un crímen digno de castigo. Los vecinos hon- rados del pueblo, los traficantes, tenderos y demas empleados pú- blicos, «que sin ofender á nadie , han sufrido vejaciones no mere- cidas claman justamente por el resiatlecioiedto de la tranquilidad, de la paz, de la union y del respeto que mutuamente nos debe- mos'en la sociedad; sea pues así como ecsije la justicia y la Re- ¿Jigion; no haya mas motivos de quejas, cada uno cumpla con sus "respectivas obligaciones en el: eoncepto de que por parte del pue- blo se recomienda el éumplimiento de las mismas respectivamente, y en el de qué 4 los contraventores se impondrán las penas á que se hayan hecho acrehedores sin indulgencia ni debilidad. A los dig- nos Sres. Gefes y Oficiales de la Division recomiendo lan intere- sante punto. Seamos todos celadores de esta parte tan interesante 66 518 á la disciplina por nuéstio propio homor, por nuestro propio buen concepto y por el respeto que debemos á los preceptos de la Re- ligion. = Campana, =El Consejo acaba de oir la lectura de esta proclama! y. juzgo habrá formado sa opinion acerca de su contenido, El es una consecuencia de los. principios que en aquellos dias se- guiria su autor, sin que baste á disculparlo la esplicacion y comen- to que de' ella hace. Dos partes, dice” Campana, contiene su es- erito, asi como'el hecho á.que: hace referencia. En la primera elogia la fidelidad y decision de las tropas, su conducta militar, por la cual se le dieron las gracias. La segunda abraza los, medios de que se valieron, la sedicion,.la inobediencia y los desórdenes y escesós que cometieron. (4 436 yto. y síguiente del 5...) No com- prendo como el General Campana quiere dividiren partes lo que por su naturaleza és indivisible. La conducta militar que observó la guarnicion de Cádiz y que en concepto del General Campana «fue digna de elogio, no comprende mas que un hecho, y este és el atentado que cometió oponiéndose con fuerza sabiendo sus de- terminaciones 4 la resolucion tomada por el General en Gefe la tarde del nueve para que al siguiente se jurase la Constitucion” El Consejo ha visto que rompeér:el grito de viva el Rei en el cuar= tel de S. Roque, y disparar la tropa.que lo repetia sus armas con tra el indefenso pueblo todo. fué una misma cosa, sucedió todo á un mismo tiempo. Por condacta militar siempre se ha entendido, y no puede entenderse que sea otra cosa, sino el resultado de acto* dal servicio militar. Las intenciones 1 opiniones no pueden jamás calificarse con el nombre de «conducta, que supone, hechos, ni menos apellidarla militar, sin referirse 4 cosas de este servicio. Ásl, es visto que la distincion ingeniosa que hace Campana no es mas «ue el resultado del plan que se ha propuesto seguir desde el prin- cipio de esta casa, para deslumbrar á sus jueces, ocultando á su modo la verdad y hacer dificil, ya que no imposible, su co- nocimiento. Mas por esta vez las distinciones metafisicas y los so- fismas de que constantemente se vale para eludir los cargos, ne han hecho mas que aumentarselos y dar armas poderosas e indestruc- 519 tibles 4 la justicia, para que fulmine con su irresistible poder la sentencia de esterminio contra un criminal de su clase. —Para eva- - dirse Campana del cargo que le resulta: por haber elogiado á las tropas' de su division, dandoles gracias, lamandolas valientes y lea- les, aproliando asi terminantemente la sedicion, los asesinatos, los robos, las violencias 6 insultos de toda especie, como resultado: desu brillante conducta, que tan impropia como ¡iojustamente lla=- ma militar, apela al trillado recurso de que se tenga presente el. momento, la ocasion, las circunstancias , y el estado moral de los cuerpos (288 del 12.) Convengo desde luego con Campana en que - no' se olviden semejantes accidentes , pues ellos son sin duda la clave > que nos muestra descifrado el eniguia fanesto de la revelion treza= > da, convenida y ejecutada en aquel dia para siempre memorable, Sizven tambien para estar en el conocimiento de que cuanto hizo: y dijo Campana aquel dia y posteriores, no tuvo por, objeto reme- diar en lo posible los males presentes y prevenir los futuros, cas- tigando ejemplarmente á sus autores, como debiera sino alentar. los, confirmandolos en sus ideas en los principios desorganizadores que los habian dirigido, y en que los imbuyera de antemano. Lla- añur valientes á los asesinos y ladrones de un pueblo inerme, in- defenso, confiado, es mandarles indirecta pero positivamente que: ontípuen en sus ataques y pivalerias. Llamar leales á unos perju- ros que han roto con sacrílega mano el sagrado de la Lei; que han violado el juramento sólemne de ubedecer sin réplica; ni tardanza á las autoridades constit vidas, es provocar la. indisciplina y: la ses dicion; es autorizarlos á que se entreguen ilimitadamente á toda clase de escosos, cuya conducta si puede ser brillante á la torba vista de un malvado envejecido er los crímenes, jamas dejará de - ser vituperable, criminosa y detestable á los ojos de toda hombre, cuyo corazon no se halle enteramente pervertido. Ni se diga Gris la causa é intenciones dis i sculpan mstifican los proc ; o procedimientos, pues yo creo por el contrario que agravan 1nas su. culpabilidad. ini Jar € 5 2 mas A Asesinar y robar á las sagradas voces de viva el Rei, viva la Re- lígion, es unir un Crimeo ¿4 otro erímen mayor, profanando , yi-=, x 520 lipendiando objetos ten,santos y. venerables: es pretender que Dios: y el Rey autorizan, permiten ó mandan el perjurio, el desacato, la inobediencia, el robo, el asesinato y la violencia. Las causas Justas , las intencionos. racionales se defienden racional, y justamen- te arreglándose siempre sus defensores á lo. que sobre la materia : prevengan las leyes. Y ¿no las hollaron todas, las divinas y las Lu-=, manas, las naturales y las pasivas, ¿los feroces é inicuos autores de los desastres y horrores del diez de Marzo ? Digan si no que lei sirvió de guia. para entregarse/á tamabas maldades, sino es, la de un desenfreno y fiera brutalidad!!! Y Campana, youn General español, se atreve á llamar valientes á tales monstruos! Justas ideas en verdad tiene formadas del valor! Ya no es estraño que consi=. guiente á ellas, huyese yergonzosamente del mudo de los tiros, al: Í n anuncio de un fuego lejano!!! A] El General Campana establece una mácsima nueva, al ménos para mí en el arte de la guerra, asentando que “¿la relajacion de la disciplina eesijia que primero se alagara y sobrellevara para re- prender despues?” (288 1%.) Es menester confesar que el General Campana- tiene rasgos: de una originalidad inimitable y no es este por cierto el que entre ellos menos luce y sobresale. Hasta ahora habia yo creido que para que no se relage la disciplina es menes-:, ter hacer y: observar cuanto previenen lás leyes y dicta la razon y que por si algún incidente de aquellos que no es dado al hombre mas sagáz preveer y evitar, llegase alguna vez á relajarse debie- ran- emplearse. para restablecerla, los propios medios, pero nunca, los del halago y lisonja, los del elogio y aprobacion de, la indisci.. plina € insubordinacion. En el caso en cuestion, Campana debió, si, yo. no me equivoco, averiguar el orígen y autores de los crí- menes cometidos, y castigarlos prontamente con todo. el rigor pre=. venido en la ordenanza; y hecho esto, bien seguro esque no hu-= bieran. intentado repetirlos, y que la discipliva se hubiera. resta=: hlecido de un modo: sólido y legal. Pero no. entraba esto en los cál= culos de Campana; sus miras llevaban diverso rumbo y objeto y diversos debieron ser los medios para conseguirlo. Ási se yió. que: 521 nú aun para Satisfacer envapariencia la «yindicta pública mandó se pasase una revista de armas, debiéndole constar que en poder de la soldadesca; que aplaude y encomia en todos sus escritos como si de héroes se compusiera , ecsistia el botin inmenso de que se apo» deid 4 sangre y fuego en aquel dia, Interesábale tener. propicios á-unas gentes que necesitaba para consolidar su sistema de defen-. sa y seguridad, cuya enemiga se hubiera grangeado,.si los hubie=. ra tratado conforme á justicia; y ya en este: caso no eran úliles á sus ulteriores proyectos. = Para ponderar “¿la prudencia y tino ¿que ecsijian las circunscancias á fin de no irritar. y proyocar nue= vos males”” se escuda con la real órden de diez de Junio que ha-= bla sobre estanco del tabaco, dando á entender, segun parece que su doctrina le sirvió de norma para arreglar su conducta en el dia once y darsu proclama (288 y yto. del 12. 2 ) Prescindo de la pueri= lidad é inconecsion de semejante cita, y concedo de barato al Ge- neral Campana que dicha real órden: contenga, mandatos Ú conse- jos que: tengan: analogía con su prudentisima conducta del once; pero ¿cómo pudo servirle de apoyo entónces, ni ahora de discul- pa semejante órden, cuando se publicó muchos meses despues ? Con la misma oportunidad cita lo:súcedido en Palermo á fines del año veinte por la imprudencia, dice, de un General. Este es su ge- nio: sus palabras indican sus ideas, y estas nos dicen la confian= za y crédito qne ha de darse 4 aquellas. Sigámosle pues. “La ¡> Primera parte dela órden, dice , elozia la fidelidad y decision yy de ¿las tropas, y en esto no'hizo otra cosa que imitar al Ge- neral en 'Gefe” (288 vto. 12.) No, tema el consejo que pierda Cam= ana ocasion de d ar desaogo al odio reconcentrado conque aborre= cia y aborrece á Erire. Ya tengo dicho que no pudo ver Campa= as Ss “parte del diez-hasta fines de Marzo en que' se imprimió, ni de “consiguiente fundar en él-el suyo ni su proclama. ¿Será en las: arengas que Preire dirigió en los cuarteles á tropas y oficia- les? En ellos solo manifestó que si sus intenciones eran loables, no era conforme: sw conducta con los principios de respeto, su- bordinación y disciplina que debian sostener. Mas supoy unos que Boa Freire obrase mal en esta parte': ¿qué derecho podía darle sa: mal: proceder para que él lo imitase? ¿Acaso el mal ejemplo de otra; persona puede ecsimiriá nadie, ni jamas le ha ecsimido de la res- ponsabilidad» legal 4 que «le sujeta la comision" de uu crímen? => Siguiendo el comentario de su parte, asegura Campana ,, que solo. elogió á los que obedientes á sus Gefos estuvieron en sus cuarte=' les, y no cometieron desórdenes?” (2885:vto. del 12.9) Obe=. dientes á sus Geles, lodos los cuerpos estubieron: en sus cuarte=. les sin cometer «desórdenes no consta que estubiese otra tropaque los sesenta ó ochenta hombres de «Sevilla que se. hallaron francos . de servicio, todos los demas cuerpos, salieran: no de sus cuar-, teles, todos cometieron desórdenes, mas ó menos punibles: la pro= clama es dirigida ú las valientesstropas de la guarnicion de Cádiz que componian la division en cuyo mando se honra Campana + lue=, go su accion de gracias en su nombre y en el del Rey, su elogio: y encomios estraordinarios, son dirigidos á los que dentro y fuc- ra de sus cuarleles cometieron desórdenes de cualquiera especie. Queriendo reforzar Campaña el anterior argumento para sacar alro- sa su pretendida Inocencia, agrava mas los de sm cxriminosidad, diciendo: ,, que la prueba evidente és que á continuacion se les re- comienda conservasen la disciplina, obediencia respeto éte.*?, Luego. el General Campana estaba persuadido de que sus tropas leales y valientes no habian perdido el respeto, la obediencia y la disciplina pues entónces no les hubiera encargado: su conservacion. El que ha perdido podrá recobrar, mas no conservar la. cosa: perdida, cuyo caso supone posesion no interrumpida. Mas, si se quiere. prescindamos de cuestion tan terminante y responda el general Cam- pana: ¿cumplió con los «deberes de su empleo recomendando, en- cargando pidiendo. y suplicando 4. las tropas el cumplimiento de: su obligacion: él que «debia. mandarlo, ¡sostenerio y precisarlas á que la cumpliesen á toda costa? Con tán débil consejo, con me-' dida tah incongruente é ineficáz , y con decir.47con inuacion que ha sabido con harto dolor de su corazón que se hahian cometi- do varios desórdenes, que no pueden disculparse 'con el sagrado objeto que provocó la determinacion de los cuerpos, que el abu- subordinadas instigaciones del Ceronel € 525 se que puede hacerse (y no que se ha hecho) delas armas era un crímen digno de castigo asegurando, que á los yecinos que con- travengan las órdenes que se les dieron será castigado sin indulgen- cia ni debilidad (281 2.9) Cree Campana que ha llenado y cum- plido los terminantes preceptos de la:ordenanza para tales casos y las reglas de la esquisita prudencia que tanto cacarea. Omito presentar infinitas rellecsiones que se agolpan á mi imaginacion en prueba de cuanto sobre este cargo llevo dicho, pues, que, cre- yéndelo domostrado seria molestar yancmente su atencion sin con- seguir por ello mayor conocimiento. +! Jamas, dice :el General Canifpana, se ba abrogado facultades agenas no ha sha de dia la ordenanza despreciando la autoridad de sus superiores. (289 del 12.) El. Cousejo está ya instruido del arresto que sufrieron el Comandante y Oficiales de artillería de gsta plaza el dia diez de Marzo: sabe el modo y forma con que se ar- rancó del General en gefe la orden para dicho arresto, y sabe que el mismo General, persuadido de su inocencia y de consiguiente dde la injasticia Lo semejante procedimiento, trato d de evitarlo, manifestando. á los amotinados gefe y oficiales que lo pedian con instancia no haber motivo para ello. El General Campana estaba presente cuando todo esto pasaba en el Cuartel de San Ro- que, y el General Campana lejos de apoyar y sostener la at toridad suprema del General en gefe, oponiéndose 4 las in- apacele y de sus ofi- ciales, castigándolos ó haciéndoles conocer lo. errado de su con= ducta la aprueba con su silencio, alentándclos con su fria indiferiencia á que leyasen á caho os. los desórdenes de la in= disciplina. Bien constaba al General Campana la conducta modesta circunspecta y subordinada del Comandaute de artillería y la su- mision y obediencia de sns oficiales, pues habia presenciado aque- la mañana su porte honroso y racional en las conversaciones que tuyicron con el General en gefe en su casa, lo cual era mas que suliciente motliyo para que el General Campana : vista la insolente y repetida demenda de Capacete , se hubiera opuesto á ella con eda la fuerza de su autoridad, que sin duda hubiera sido mas respe B94 tada que la del desgraciado Freire. Mas sabia tambien Campana «pue los artilleros amaban la Jibertad, que eran constitucionales y esto debió bastar para que Campana, que allá en su mente se pro- pusiera la destrucción de toda la canalla liberal, aprobara en su interior tan violenta medida, felicitándose por la ocasion que se le presentaba de manifestar la generosidad y elevación de sus ideas y sentimientos. Campana pues consintió en que se verificase el ar- resto del referido: gefe y oficiales á medida de los deseos del coronel Capacete. - Desembarazado el ia Campana del estorbo que le o- frecia' el General en gefe Para desplegar el lleno de su au- toridad y realizar sus planes, y despues de haber tratado en la junta de gefes que convocó y reunió aquella noche, de organizar su sistema de defensa, “órden, tranquilidad se “ecsis- tencia (257 vto 1.9) “acordándose de que el General en ge- fe, estrechado, por las amenazantes instancias del Coronel Ca- pacete habia dicho al” Comandante de artillería que era hece- sario se constituyese en arresto con todos sus oficiales, has- ta, que, hecha una averiguacion sobre las acusaciones que les hiciesen, se providenciase (151 del 4.9) trató de “que tu- viese efecto la insinuacion' de Freire, insignificante y nula para “sus efectos por el modo yiolento, arbitrario é injusto con “que se le había arrancado, y nombró fiscal para que actua- “se en dicha sumaria. No aparece en la causa documento al- “guno que pruebe el nombramiento que hizo Campana de fis- eal el dia once y solo se ve que efectivamente lo nombró y “por una minuta de oficio dirigido el doce al Ceneral Freire en que le pedia por reclamacion del fiscal la órden y Causas sobre que debiera establecer sus diligencias. (206 del 2.2) El' General en gefe le contestó en el mismo dia, que habiendo. tenido que mandar el arresto del Comandante y oficiales de artilleria por haberselo pedido con repeticion el Coronel Capacete dando por motivo que le eran sospechosos, previniese á dicho Capacete esplicase cuales eran sus sospé- [Document text truncated for crawler view.]