Dictamen fiscal en la causa mandada formar por real orden de 21 de marzo de 1820 contra los autores de los horrorosos sucesos ocurridos en Cádiz el dia diez del mismo mes
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1
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PA
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y
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w,
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É
Y...
>
A!
'
DICTAMEN
FISCAL
EN
LA
CAUSA
MANDADA
FORMAR
POR
REAL
ORDEN
DE
21
DE
MARZO
DE
1820
CONTRA
LOS
AUTORES
DE
105
HORROROS
OS
SUCESOS
OCURRIDOS
EN
a
t
EL
DIA
DIEZ
DEL
MISMO
MES.
AL
AGS
ón
A
A
>
AS
A
A
DA
ADVERTENOLA.
—
ADE
NIDO
RÁ
E
A
UNS
¡Es
ER
E
TA
.
AA
Como
desde
el
principio
de
esta
causa
entendi
que
debía
seg
muy
voluminosa,
ya
se
atendiera
al
número
considerable
«de
reos,
ya
d
lo
lento
y
embarazoso
de
los
trámites
que,
segun
las
leyes
2
vigentes
entonces,
era
necesario
seguir
para
llegar
d
poner
en
cla-
ro,
tantos
y
tan
diversos
crímenes
,
aunque
dependientes
de
uno
comun,
escandaloso
y
notorio.
y
los
reos
d
quienes
particular-
mente
estaban
afestos
;
determine
dividir
la
causa
en
rollos
0
tro=
z0s
para
hacerla
mas
manual
d
los
defensores:
cosa
que
siendo
tan
útil
no
menoscababa
de
modo
alguno
la
atencion,
ni
por
ella
se
omitia
ninguna
solemnidad
de
las
prescriptas
por
las
leyes.
Asi
pues
se
han
formado
17
trozos
en
que
se
subdividen
las
11000
Jojas,
cerca,
de
que
consta
la
causa
y
son
los
que
se
citan
en
el
discurso
de
este
dictamen,
cuando
se
acota
algun
folio
para
probar
documentalmente
los
hechos
que
se
proponen
demostrar.
Esta
obra
es
propiedad
de
su
autor,
y
con
arreglo
al
ar»
ticulo
1.2
del
Decreto
de
Córtes
de
1.2
de
Junio
de
1813
no
puede
ser
relmpresa.
p
id
cobod
sb
asiseno
!.
$e:
;
34
do
e
j .
p
]
,
36
pd
Los
cargos
que
se
le
han
hecho
al
Excmo.
Sr
D.
Manuel
Freire
consisten
en
su
ligereza
é
inconstancia'
contínua
desde
que
puso
los
pies
en
Cádiz
la
mañana
del
nueve
de
Marzo
de
mil
ochocientos
veinte
hasta
que
se
embarcó
para
el
Pnerto
de
Sta.
“Maria
á
las
cinco
y
media
de
la
tarde
del
dia
siguiente:
consisten
en
su
fragilidad
escesiva
en
asentir
á
las
propuestas
que
le
hi-
cieron
los
Generales
Villavicencio
-
y
Campana
,
omitiendo
esplo=
rar
los
ánimos
de
unos
gefes-que
debia
suponer
contrarios
á
Ja
'novedad'
que
permitió:
consisten
en
haber
estado
tan
pasivo
despues.
de
repetidos
avisos
que
le
dieron
de
una
conmocion
ter=
yible,
«que
no
podia
ménos
de
amenazar
á
su
propia
cabeza
conque
tolero
el
ultrajey
destitución
desu
auto=
liendo
da
se
iba
E.
ejecutasen
á
'sn
vista
órde-
tículo
del
tratad
]
7
>
alo
A
de
E
CNE
del
e-
jército,
los
cuales
en.
stan
picota
que
vos
tropas
que
se
a-1uina
del
yecindario,
y.
mas-que
todo
consisten
en
el.
582
las
armas
sin
el
permiso
del
Gobernador
4
Comandante
de
la
plaza:
que
ni
uno
ni'
otra
tienen
obligacion
de
esplicar
el
mo-
tivo
del
real
servicio
que
los
mueye
á
mandar
que
los
Coro-
neles
6
Comandantes
de
la
tropa
hagan
tomar
las
armas
ó
mon-
tar
á
caballo;
y
Que
un,
oficial.
que
no
ha
defendido
su
pues-
to,
ó
el
fuerte
6
plaza.
que
FAÁNdase
“cuanto
sus
fuerzas
le
per-
mitian
,
disculpa
esta
conducta
con
órdenes
que
tuyo,
de
cuyo
eumplimiento
se
le
hizo
responsable.
El
contesto
de
los
cita-
dos
artículos,
agraba
en
mi
entender
la
conducta
de
los
que
desobedecieronal
General,
¿emy
gele
;
mas,
no
suministran
á
es-
te
el
menor
ausilio
para
su
defensa.
El
ecsamen
de
todos
sus
pasos,
y
la
graduacion
de
los
impulsos
porque
obró:
tan
con-
tradictoria
y
abalidamente,
pondrán
á
la
vista
del
Consejo
la
"serie
rderfaltas
con
que
cel
General
D.
Manuel
Freire
facilitó
da
conspiracion.
y
el
logro
de
la
empresa
con
todas
Jas
circuns-
tancias
fanestas
que
la
acompañaron.
El
Genéfal
Freire
dice
al
folio
ciento
cuarenta
y
tres
del
cuarto
que
'
los
dos
motivos
poderosos
que
tuvo
para
trasladar-
se
á'
Cádiz
la
mañanadel
nueve
de
Marzo
fueron;
uno,
el
ha-
berle
escrito
el:
General.
Villavicencio
lo
importante
que
era
su
presentiá,
por:
la
grande
sensacion
que
habian
hecho
en
la:
ciu-
dad
las”
noticias»
de
la:
Coruñx
y
«del
Ferrol;
y
el
otro,
tra-
tar
con
la
Junta
de
reemplazos
sobre
el
socorro
del
ejército,
á
instancia
del
Intendente:
D,
Domingo
de
Torres,
que
le
per
suadió
¿4
que»
dev
esa
manera:
se
aseguraria
su
lsubsistencia
:
:ob-
getos
ambos
(4
que'
eh
su
concepto
no
podia
aten
de
cuartel
general.
En
la
misma
declaracion
en
que
esp
se
yido
anteriormente
asegura:
que
sn
ida
á
Cádiz.
no
1
ebzato
que
calmar
si
podia
los
ánimos
de
la:
al
trodujeron
las:
noticias
de
Galicia,
aunque
alg
sin
Villavicencio,
com
las
de
la
derraid
de
la
colin
mndante”
Riego.
en
Moron,
“ponderando
oportuno
habia
na
noticia.
(145
vto.
del
que
daba
4
las
Impre-
sido
para
enfriar
los.
espívitus
$
4.2)
En
la
confesion
espli
e,
393
siones:
causádas
en
«Cádiz
con
-squellas
noticias,
diciendo
ser
la
renovacion
de
la
memoria
de
agravios.
ántes
recibidos
ó
recien=
temente
formados,
cuyos
resentimientos
se
«disiparian
con
sus
disposiciones,
que
serian
bien
recibidas
con:
el
apoyo
de
la
es-
timacion
que
le
profesaba
el
pueblo
por'sus
anteriores
bene“
ficios.
(315
del
12.9)
Vifícil
es
persúadirseá
que:
la
esplicaciori
que
«hace,
Freire
sea
la
conveniente
4
su
justificacion
en
la
pare
te
del
.estímulo
que.
tuvo
para
ir
á
Cádiz.
Las
noticias
de
Ga=
licia
renoyaron:
Ja
»memoóriade
“los
“agravios
'recibidostd
recieno
temente:
formados
inspiraron
sin=duda
deseos
de
venganza
yc
la
cual,
dado
este
caso,
habia
de
ejecutarse
precisamente:
en
los
4
ge
fes
de
la
plaza
y
tamibien
en
Eréire,'
como
en
el
aprobante
de
a
arbitrarias
que:
Rodriguez:
Valdes
hacía
de
cuan-
do
en
cuándo
de
los
vecinos
que:
le»
denunciaban'
por
sospe=
ebosos),
sin:
fundarlo:
en
prueba“alganal
Siendo
esto
así,
Frei.
re
no'
debia:
contar
“con”
estimación
que
el
vecindario
le
profe-
sase,
'Yno
con
enojo
y
ahorrecimiento:
Que
la
Ultima
vez
que
es-
tayó
ex
Cádiz
le
suplicasen"
esposas,
hijos
y
padres,
por
sus
ma-
filos
y
«padres
6
go
hijos,
no
prueba
que
se”
hubiese
granseado
el
afécto'
dél
vecindario
¿“sino
todo
lo
contrario.
Recurrianá
él
por-
que
era
el
único
¿ón
facultad
de
“aliviar
la
suerte
de:
los
des-
terrados;
así
como
los
tiranos
mas
crueles
y
sanguinari
ios
han
si-
do
y
“serán
rogados
para
que
mitiguen
sus
rigores,
siw
que
del.
Juego
se
deduzca
que
se
les
profeta
estimácion.
¿Qué
suerte
me-
Ad
E
45
a
du
familia”
Ei
..
o
e
evidend
E
Si
bno
era
árbitro
de
ote
que
los
Acdird
n
á
sus
“casas,
y
de
¿nunciar
solemnemente
;
no
se
pt
Ai
PrccaUciónes
ss
póticas,
y
en
virtud
de
u
se
ba
el
obgeto,
la
que:
Jífica
|
y
la:
justicia
-en
los?
58
sentaba
en
aquella
ocasion
4“los
ménos
linces
y
observadores.
Con
esta
medida
y
haber
derogado
la
órden
de
veinte
y
seis
de
Enero,
en
la
cual
previno
á
las
autoridades
de
Cádiz
las
dis-
posiciones
militares
y.
opresoras
que
habian
de
observarse
para
impedir
que
el
pueblo
se
entregase
ni
aun
á
los
mas
inocen=
tes
placeres;
quedaban
satisfechas
sus
miras,
sin.esponerse
á
los
graves
incovenientes
á
que
su
imprevision
le
condujo
y
á
los
gravísimos
á
que
espuso
al
ejército,
á
las
provincias
de
su
man-
do
y
4
la
macion
toda
,.por
vel
abandono
y
orfandad.
en
que
dejo,
á.
aquel
en
los
momentos
precisamente
en
que
mas
nece-
saria
era
su
presencia.
Huasia
al
La
carta
del
General
Villavicencio
fecha
en.
Cádiz
el
siete
de.
Marzo
de
mil
¿ochocientos
yeinte
dice
así:
,,
Gon
muchísi-
,,mo,
gusto:
he
leido
las,
cuatro
letras:
de;
Vd.
ayer
sobre
Jtiego:
¿»Jamas
noticia
ha,
llegado,
en!
mejor;
ocasion,
pues
las,
de
la.
Co=
,¿»ruña.
y:
Ferrol:
han.
hecho
aquí
una
gran
sensacion.
Dios
quie
,
Ya
que
cuanto,
ántes
se»
venga
Vd.
aquí
con
gente
de
«confian=
¿y
za.
y
está
esto.
seguro.
Tengo,
muchos
gallegos
.en.
la;
escuadra;
y
si
el
pueblo
de
allí
toma
parte,
desconfio
de
ellos:
á
lo
y
ménos
se
desertarán
«y.
es.
necesario:
quitarlos
de
las
embarca=
,,Ciones:
menores
dc.
pero,
esto,
todavía
da
tiempo.
No
omita
Vd..
,/
nunca
mandarnos,
noticias,
porque
aquí
se
miente
mucho.=A-
,,cabo.
de.
recibir,
esa
:
dígame
si
vendrá
acá,
ó
quiere
algo.”
.
Esta
carta
le
fué
entregada
por
el
Comandante
de
navío.
D..
Josó
Primo
de
Rivera,
(232
vio.
del
15.2)
quien
al
mismo
tiem=
po
le
puso
de
manifiesto
la
carta
de
Madrid
á
que
se
ude
¿er
la
posdata:
de la
anterior,
cuyo
contenido
segun
Erei
ducia
4
las
ocurrencias
de
Galicia,
á
que:
Murcia
ha
do,
y
se.
esperaban
de:
Zaragoza
y
Valladolid
iguales
novedades.
(253
vto.
del
15.9)
Freire,
procura
debilitar
-confesion,
la
fuerza
de.
estas
cartas,
diciendo
que
por
el
?
guerra
sabia
que
el
alzamiento
de
Galicia.
y
Costa
de
Cantabria,
estaba
limitado,
4
la
Coruña,
de
abian
sido
depnestas
las:
.
autoridades;
¿pues
del
resto,
|
istro.
de
la
pa.
A
o
'
:
585
do el
General
Conde
de
San
Roman:
que
por
un
impreso
re-,
eibido
de
Granada,
que
le
entregó
el
Auditor
del
ejército,
le
eonstaba
que
el
movimiento
suscitado
en
Murcia
para
publicar
la'
Constitucion
se
habia
desvanecido:
que
sus
autores
tuvieron
que
abandonar
la
capital
y
las
autoridades
habian
vuelto
á-e-
jercer
sus
funciones:
que
respecto
á
Cartagena
carecia
de
no-
ticias,
y
por
lo
que
hace
á
Valladolid
y
Zaragoza,
las
nove-
dades
que
anunciaban
de
estas
dos
ciudades,
no
teuian
otro,
sentido
que
anuncios
y
esperanzas
de
que
se
verificasen.
(514
vto.:
del
12.9
)
Freire
no
advierte
que
cuanto
mas
atenúe
la
fuerza
de
las
noticias,
tanto
mas
agraba
su
culpa,
por
la
precipitacion
en
otorgar
lo
que
pidieron
en
Cádiz
sin
rebozo
varios.
oficiales,
pues=,
to
que.
mi
por
parte
de.
estos
ni
de
personas
del
vecindario
se
vió
en
el
conflicto
de
ceder.¿á
«una
violencia
insuperable.
Sigamos
uno.
á.
uno
todos,
los
lances
que
prepararon
-ó
die-,
ron
ocasion
al
funesto
acontecimiento
y
se
verá,
que
el
Cene-
ral.
Freire
se
deslumbró
asi
propio
con
el
choque
de
las
ideas
cuya
convinacion
no
le
fué:
posible.
ejecutar;
primero
porque
le
pareció
que,
su
roz.
sola
era
suficiente
4
someterse
los-ániWw
mos
mas;
contumaces,
y:
despues,
porque
lo
inesperado
.
y
terri-
ble
del:
desengaño
le
cambió
enteramente
el
carácter
que
de-
bia
á
la
naturaleza,
y.
el
que
le
infundió
la
dignidad
de
su
car=
go
y
su
reputacion
militar.
Siempre,
resulta
ser.el
cansante
¡n=
directe
de
las
desgracias,
ya
se.
considere
que
presumió.
de
sí
mas.
ens.
rd
el
ánimo
de
los
e
de
la
guar.
7
o
:
3
otivo
de
queja
da
parte
de
los
GAS
des
contentos:
d
tera
producir
su
resolucion.
la
cual
nunca
hubo.
de
tener
lugar
hasta
despues
de
baherse
asegurado
de
la
segnagion
y
+3
de
sus
súbditos,
inculcándolos
con
es
con
su
autoridad
la
precision
de
386
cunstancias:
ya:
se
considere
su
insensibilidad:
ó-
ciega:
confianza
al
no
dictar
providencias
que
atajasen
con
freno
poderoso
la
re=-
volucion
que
ya
se
le
anunció
desde
la
noche
del
«muevé:,
sim»
contar
el
disgusto
que
aquella:
tarde
manifestaron
los
Gutas.
De!
suerte
que
su
“presentacion
en
los:
cuarteles,.
interrumpida.
por,
ardid
de
Campana,
debid
llevarse
á
efecto
4
cualquiera
hora
con
la
primera'
noticia de
que
la
tropa
estaba
desabrida.
«La:
es-
periencia
debió
enseñarle
que
la
tropa
ni-se
alegra,
ni
entris.
tece,
ni
se
inflama
sino
con
impulso
ageno,
dado
por
sargen=
tos
y
oficíales,
siendo”
el
mas
fuerte
el
de
sus
gefes.
Ya
que
no
determinó”
que
fuesen
reemplazados
los
batallones
que
que-
darón:
resentidos
con
el
vecindario
desde
la
noche
del
veinte
y
cuátro
de'
Enero,
“cón'
cuya
'providencia
como
con:
la:del
:ve='
leyo
de
Campana
yi
Valdes
que
'se
habian
hecho
odiosos
por
sus
conducta
“arbitraria
y
copresora,
y
que
recomendaban-la
políti.
ca
y
la
justicia,
hubiera
prevenido
las
funestas
consecuencias”
que
su
olvido
+produjo
y
que
ya:
fueron
irremediables
cuándo:
despues
las
"acordó;
(542
159)
entonces,
era
indispensable
tras
bajar:
en
esta
reconciliacion,
pues
era
nataral
que
el
resentimien=
to
se
auimentase
con
la
idea
de
que
Los
puisanos"
se
quedaban
con:
la
razon
y
la
victoria.
Cabalmente
estas
especies
fueron
las
que
los
"cénspiradores
inculcaron
A
los
“soldados
en
el
acto
de
aso-
ciarselos
al
tumulto;
y
un
General
y
Goheriador
al
mismo
lLiem-
po
no
cumple
con
su
obligación
sino”
desempeña
todos
aquellos
actos
que
facilitan
la
ejecucion
de
sús
órdenes,
haciéndolo:
sien
pre
que
pueda
por
sí
mismo,
sin
confiarlo
á
otros,
,
pre:
viene
el
artículo
séptimo
tratado
segundo
título
e
mo
de
las"
ordenanzas
del
ejército,
y
mucho
balternos
le
inspirasen
desconfianza,
como
debie
á
Freire
los'gefes
de
la
plaza
y
guarnición.
traordinarias
y
sorprendentes
son
estas
tanto
mayor
es
fuerza
on
inspirársela:
mas
€s-
sea
su
vigilancia,
su
cautela,”
su
previsión,
y
su
arte
en
ma=
nejar
los
hombres.
A
todo
faltóel
so,
de
talentos
políticos
los
ea
en
o
o
hizo
587
La,
sino
vilipendiada
en
estremo
la
autoridad
militar.
Para
con-
_¡siderarlo
reo.
y.
.merccedor
de
pena,
no
es
necesario
que
los
ma-
¿les
hayan
sido
producidos
por
malicia
suya:
su
descuido,
su
desidia,
su
negligencia,
su
confianza
escesiva
y
su
indecoróso
j
¿
sufrimiento,
son
culpas
bastautes
para
que
se
le
considere
aun-
que
indirectamente
como
el,
orígen
de
los
“desastres
por:
cuyo
castigo
se:
clama
dos
años
ha
con
tanta
justicia.
El
Ii
Frei-
re
no
tendria
el
menor.
cárgo
en
esta
cansa,
si:
tomadas
las
medidas
que
la
prudencia
y
subordinacion
ios
por
un
in-
sidente
imprevisto.
se.
hubiese.
malogrado
todo
el
fruto
de
las
.
Providencias
-
mandadas
obseryar.
Pero
Freiae
nada
proteyó,
ni
¿hizo
en
Cádiz.
otra
cosa
que,
otorgar
en
pró
y
en
contra
su-
-Cesiy
¿mente
cuante
le
pidieron,
con
y
sin
aparato
de
fuerza.
Enlacemos
de
«nuevo
la
rélacion.
D.
José
Primo
de
Rivera
“declara.
haber,
sido.
comisionado
pur
el
General
Villavicencio
pa-
ra
imponer
ál
General
Freire
del
espíritu
que
dominaba
á
la
oficialidad
de
Marina;
añadiendo,
que
por
su
parte
.conyenia
ins-
truilo
de
las
noticias
de
que
ya
se
ha
hecho
mention:
lo
cual
_desempeñó
Primo
de
Riyera
en
la
noche
del
siete
de
M
arzo
«dle
mil.
ochocientos
veinte,
segun
resulta
de.
las:
declaraciones
que
han
prestado
los
primeros;
Ayudantes
de
Estado:
Mayor
D.
|
Vi-
_cente
Sanchez
Cerquero
y
D.
Jacoho
Orciro..
(249
y
529
ñ
iio.
del
15.2)
Le
espresó
ademas
lo
que
constiluia
lo
esencial;
de
_su
comision;
cuyo
objeto-era
penetrarlo
de
lo
útil
que,
seria
pa-
Ta
evitar.
una
guerra
civil
6
intestina,'
que
la
disposicion
de
los
|
ápinjas
la
inevitable,
el
que.
acordase
con
dicho.
Villavicen-
autoridados
el
medio
mas
prudente
de.
que
no
tu-
a
segs
civil:
lo
que
solo
se
conseguiría
signien=
nacion.
Primo
de
Rivera,
se
restituyo
á
niente
con
la.
respuesta
de
ER
e:
cual,
des-
bier
¿Enterado,
y
ofreció:
ir-á
dicha
plaza
(el
dia
ocho
y
sin
falta.
el
dia
siguiente.
4
54
del
2.2)
Villavicencio
cont
esta
la
comision
gus;
dió
á
Be
o
de
EA
que
este
espuso
á
Frei-
388
udolo
por
la
eonversacion
uno
de
los
muchos
constitucional
es.
(xa
vto
del-5.9)
No
hay
«ocurrencia
que
no
prometa
que
Frei-
-
re
meditaba
vel
:medio/mas
seguro
de
emprender
y
concluir
un
hecho
notable,
y
que
sus
designios
sobre
este
acontecimiento
lo
«
impelian
con
mas
fuerza”
á;
entrar
en
Cádiz,
que
la
curiosidad
owde
abocarse
con
Villavicencio
y
de
pedir
socorros
pecuniarios
Se
-la
junta:
de
reemplazos,
La:
poca
coherencia
y
continua
varia-
¿cióm:en
los
motivos»
que
alega
Freire,
lo
condenan
sin
disculpa.
-
«Despues
de
aseverar
que
no
sabe
á
punto
fijo
el
orígen
de
las
«locurrencias!
del
diez
y
once'
de
Marzo
en
Cádiz,
manifiesta
há-
ber
pasado
á:esta
ciudad
el
dia
nueve
4
impulsos
del
aviso
que
le
dió
el
General
Villavicencio
de
las
inquietudes
que
advertia
y
que
juzgaba
fuese
necesaria
su
presencia.
(125
y
vto.
1.9)
Sin
embargo,
Freire
en
el
cáreo
que
tuyo
con
Primo
de
Rivera
quiere
sostener
que
el
dia
seis
no
habia
movimiento
al-
guno
ni
fermentación
en
la
escuadra,
ni
pudo
el
testigo
tener
<moticia
de
ello
para
fundar
en
esto
su
ida
al
Puerto,
pues
los
“oficiales
que
promovian
la
mutacion
política
no
lo
hicieron
hasta
el
dia
siete
por
la
tarde,
y
para:
eomunicar
el
proyecte
estu-
“vieron
“esperando
4
que
se”
'restituyera
del
Puerto
á
donde
“Habia
ido
con
la
carta
“A
mensage
de
Villavicencio.
(332
del
15.9)
e
Tiste
aserto
está
desmientido-
por
el
primer
Ayudante
del
Esta-
do
Mayor
del
ejército”
D.
Jacoko
Oreiro
,
quien
depone
que
-tasociado
con
el
Teniente
de
navio
D.
Vicente
Sanchez
Cerque-
o
y
Cel
Ayudante
“de
la
Mayoria
D.
Tomas
Ciscar,
como
di-
>£t
putádos
por
14
oficialidad
“de
la
“ésenadra,
hablo
al
Mayor
Ge-
,
dera
de'
ella
Primo
de
Rivera
repetidas
yeces,
hacién
acion
de
los
desdos
de'
régimen
Constitucional
qu
nifiést
:
han
á
los
oficiales
de
sú
cuerpo:
lo
cual”
ejes
tó
segura
¿8
ántes
de
mr
“Primo
de
Rivera
la
primera
vez
tar
al
Ge-
Tnéral
Freire:
(249
deb
15.
toy
D.
Vicente
Sanchez
rquero
com-
“viene
¿sn
'dopósicion
del
anterior
testigo,
fijando
espresa-
“mente.
el
dia
siete
despues
de
dia
en
que
se
presenta-
“son
4
Primo
de
Rivera
y
de
enterarlo
del
estado
de
389
esfervescencia
en
«quese
hallaba
la
oficialidad
subalterna
de
la:
escuadra,
con
la
mira
de
que
comunicase
estas
noticias
al
Ca-
pitan
General
del
Departamento
para
que
conociendo
la
opinion:
de:
los
mas,
se
penetrase
de
la
necesidad
perentoria:
de
ayudar:
á
no
resistir
4
una
variacion
en
el
sistema
de
gobierno:
con.
lo
que
se
conformó
Primo
de
Rivera,
creyendo
Cerquero
que
aquella
misma
noche
estuvo
dicho
Mayor
General
en
el
Puer=
to
de
Santa
Maria
y
hablo
con
el
General
Freire.
(291
del
15.2)
-
Freire
dice
en
su
careo'
con
Primo
de
Rivera,
que
no
infi-
rió
de
su
mensage
que
Villavicencio
se
inclinase
4'mudanza
enla
forma
de
gobierno,
pues
se
valia
de
un
sugeto
tan
poco
consti-
tucional.
(235
y
vto.
del
13.2)
No
obstante,
replicó
en
el:
ca=
reo
al
General
Freire,
asegurando
que
la
carta
á
que
se
:reflere
la
posdata
de
qne
se
ha
hecho
mencion
,
no
solo
tocaba
los
pun=>
tos
que
habia
espresado
el
General,
sino:que
tambien
lo
hacia
de:
Oviedo”y
Santander,
encareciendo
la
efervescencia
que
se
nota-
ba
en
la
corte:
lo
que
comprovaba,
arguyéndole
con
que
la
mis-
ma
importancia
y
delicadeza
de
las
noticias
ecsigid
que
la:
carta
no
lerfuese
entregada
por
una
ordenanza,
ó
por
un
oficial
cual-
quiera,
sino
por
un
gefe:
que
actualmente
se
hallaba
encargado
del
mando
de
la
fortaleza
mas
interesante
en
aquellas
circunstan='
cias,
de
lo
que
se
deducia
tambien
que
lMeyaba
comision
para
conferenciar
con
el
General
sobre
el
asunto.
(255
del
15.0)
En-
la
conversacion
que
presenció
el
auditor
D,
Antonio
de
Eguia:é>
lrigoyen
la
noche
del
siete
de
Marzo
en
la
habitacion
que
Freiz>
re
ocupaba
en
el
“Puerto
de
Santa
Maria
le
oyó”
hablar
muy
asmado
por
la
causa
de
la
libertad:
nacional,
y
muy
con=
la
Este:
desgraciada
que
de
muchos
años
á
esta
par=
orseguia
á
ados
habitantes
de
Cádiz.
Esta
converz:
sacion
que
E
desde
las
siete
hasta
las
diez,
delante.
de
varias:
personas
e
coradas,
no
fué
interrumpida
con
la
llegada
del
Capitan
de
Navio.
1D
José
Primo
de
Rivera,
quien,
despues
de
haber
tomado
parte
en
ella,
se
retiró
á
hablar
con
$.
E.+
Cd
ER
(504
del
14.9)
Freire
no
distinguiendo
de
la
confe=
30
3go
rencia
reservada
:á
la
conversacion
familiar,
mo
se
conforma
con
el
dicho
de
Primo
de
Riyera,
impugnándolo
con
que
en
la
con-
versacion
que
tuyo
usó
tampoco
secreto
y
misterio
que
quizá
la
oyó.
el
auditor
Eguia
y.
pudieron
oirla
cuantos
estaban
en
la
sala.
Eso
no,
replicó
Primo
de
Rivera:
entraban
y
salian
personas
sin
cesar;
pero
.guardabamos
reserva,
cuando
se
to=
có
la
especie
de
la
carta
de
Madrid
y
los
demas
puntos
eS
constituian
mi
comision.
(235
vto.
del
15,9)
'¿La.negativa
en
que
se
mantiene.
Freire
respecto
de
las
no-
ticias
sospechosas
de
Madrid,
contradiciendo
á-
cuantos
-se
las.
recuerdan,
está
desmentida
y
justificada
en
manifestacion
hecha
por
el
mismo
Freire,
cuando
declaró
que
la
union
que
desea-
ba
mantener
entre
el,
egército
y
las
provincias
no
tenia
otro
objeto
que
“aguardar
las
movedades
que
con
fundamento
estaba
previendo
habian
de
ocurrir,
pues
tenia
noticia
que
.el
ánimo
del
Rey
estaba:
dispuesto
á
hacerlas,
segun
en
varias
cartas.
de
correspondencia
privada
le
tenia
informado
el
Ministro
de
Es=
tado.
(154
yto.
del
4.9)
-.
Disculpándose
Freire,
se
implica
en
este
pasage,
como
en
casi
todos,
y
hace
mas
visible
su
imprudencia
y
culpa
en
no
haber
procedido
con
mas
entereza,
reflecsionando
que
el
par=
tido
que
abrazaba
era
propio
de
quien
no
tenia
otros
medios
de
sacudir
el
yugo
que
la
insurreccion,
y
no
de
quien
de
un.
dia
á,otro
»esperaba
que
se
-ejecutase
por
una
Jey
positiva
lo!
que
otros
practicaron
obedeciendo
4
la
ley
de
la
necesidad.
Dí-
ce
que
por
lo
mismo
que
tenia
certeza
de
que
el
ánimo:
del:
Rey:
estaba
dispuesto.
á
consentir
variaciones
en
la
forma
de
no,
él
aplicó
todo
su
conato
á
evitar
cualquiera
altera
|
pular
el
poco
tiempo
que
podia
tardar
el
Rey
en
hacer
ma=
8
nifiesta
su
voluntad.
Esta
opinion
lo
determinó
7
Cádiz,
y
|
no'
las
noticias
que
dice
Primo
de
Rivera
le”
com:
|
tnicó-,
pues:
reduciéndose
¿estas
4
la
«carta
de
Villavicencio
que
le
«entregó,
mal
podian
prepararlo
á
consentir
en
la
Constitucion.
(319
del
2.)
Ponderar
el
buen
efecto
que
produjo.la
derrota
de
Rie-:
'
A
e
Ñ
39H
go
y
separar
de
la
escuadra
4
los
gallegos
que
la
tripulaban,
eran
medios
para
prolongar
el
gobierno
absoluto,
y
no
para
modificarlo
ni
destruirlo.
Si
acaso
Freire
tuvo
tan
buen
pen-
samiento
como
evitar
que
el
vulgo
se
conmoviese
intempestiva-
niente
por
una
cosa
que
pronto
lograria
completa
y
pacificamen-
te,
es
preciso
decir
que
fué
uri
primer
moyimiento
tan
tenue
y
superficial,
que
de
ninguna
cosa
se
acordó
ménos
desde
que
puso
los
pies
en
Cádiz
hasta
que
se
le
recordó
el
riesgo
de
su
persona,
hecha
blanco
de
varios
tiros
en
la
callejuela
del
Can-
dil.
Arriva
Freire
á
Cádiz
y
á
poco
rato
de
hallarse
en
casa
del
General
Villayicencio
se
le
presentó
D.
Rafael
Aristigui,
Ayu-
dante
mayor
del
hatallon
de
Marina
que
guarnecia
la
Cortadu-
ra,
el
cual,
por
persuacion
de
Primo
de
Rivera,
le
significó
que
la
oficialidad
de
Marina,
unida
con
la
de
Artilleria
y
algu-
na
otra
de
los
demas
cuerpos
de
infanteria
y
caballeria
e
csistentes
enla:
plaza;
queria:
que
sus
deseos
de
que
se
proclamase
la
Cons-
titucian
se
cumpliesen
aquel
mismo
dia.
Vea
el
Consejo
que
fac=
cion
formada
de
individuos
del
vecindario
ostigó
á
Freire:
yea
su'
predisposicion
á
que
saliese
de,
otros
la
iniciativa
de
lo
que
anhelaba
conceder.
El
General
Freire
contestó
al
Ayudante.
Arís-
tigui
quese
le
presentasen
¡aquellos
oficiales,
pues
€l,
apetecia
lo
mejor.
(55
dela.)
Los
testigos
citados
contestan
en
un
todo
lo
que:sobre
los
dichos
y
hechos
ocurridos
á
consecuencia
de
la
debilidad
de
Freire
refirió
Primo
de
Riyera;.
4
eseepcion
de
Aris-
tegui,.
que
mo
pudo
ser
examinado.
por
estar
fuera
de-la
penín»
el
kl
457
y
194
del
5.9)
Dudando
los
Generales
Freire
y
Villa=
picencio
que
los
oficiales
que
citaba
Aristigui
se
atreyiesen
á.
pre-
des
8”,
resolvieron
que
saliese
con
otros,
entre
ellos
Primo
Riyera,
á-
cerciorarse.
de
la
yerdad
del
caso.
(54
vto.
2.0)
“Todo
descubre
e
Freire
estaba
deyorado
por
un
ansia
mas
ac-
tiva
que:
la
de
otro
alguno.
¿para
que
se
allanasen
los
estorbos
que
podia
tener
al
restablecimiento.
de
la
libertad.
Meditando
acerca
de
las
infinitas
inconsecuencias
y
estado
de
pasmo
en
que
se
pu=
so
Freire,
creo
haber
acertado
el
motiyo
de
una
conducta
tan
3ga
irregular
;'
y
“pienso
que
Freire
se
pérturhó
enteramente
con
la
«legria
de
hallar
tan
adelantado
lo
que
le
parecia
imposible
:en-
ire
personas
que
hacian
la
guerra
á
los
de
la
Isla,
aunque
no
estaban:
ligados
con
las
obligaciones
que
le
apremiaban
para
no
declararse,
mo
«mediando
una
causa
honrosa
é
inevitable
mirada
en
su
primer
aspecto.
po.
3
Avistigi
condujo
Los
Ayudantes
de
Villavicencio
4.una
casa
detras
del
Cármen:
ellos
esperaron
un
corto
rato
que
tardó
Aris-
tigui
en
traer
4
una:
muchedumbre
de
oficiales
de
todas
armas
y
graduaciones,
quienes
confirmaron
el
mensage
de
Aristigui,
aña=
diendo
que
contaban
para
eHo
con
la
mayor
parte
de
los
cuer-
pos
de
la
guarnición,
y
que
en
aquel
momento
lo
provaba
es-
lar
idmorzando"
el:
Comándarite
del
hatallon-del
General
en
el
ber=
gantin
Aquiles.
Con
esta
comprobacion
regresaron
los
cuatro
co=
misionados
4
la
presencia
de
Villavicencio
y
Freire.
(55
del
2.2)
El
Tátendente:
Torres
confirma
el
dicho
de
Primo
de
Rivera
y
ki
reunion
que
tenian
los
oficiales,
equivocando
solo
la
calle:
de
la
casa,
y
añade
que
los
Generales
Freire
y
Villavicencio
qui-
sieron
irá
la
espresada
casa
de
los
oficiales
reunidos
á
pedirles
«que
se
contuviesen
hasta
saber
el
resultado
dela
junta
que
de-
bia
celebrarse
“aquella
noche
:
de
¡cuyo
paso
desistioron'
los
los
Generales
en
“fuerza
de
las
'reflecciones
que
Torres
les
hizo-acer=
ca
de
lo
poco
decoroso
que
era.
(187
5.9)
El
Ayudante
de
Frei-
ve
D.
Ramon
Santillaá,
uno
de
los
sugetos
de
confianza
con
quie-
nes
el
General!
en
gefe
vino
á
Cádiz,
declara
que
vió
ád'
Freire
y.
Villavicencio
hablar
reservadamente
con
un
oficial
de
Marina
:
que
despues
de
la
conferencia
manifestó
iria
á
avistarse-el
mi
so
Je-
neral
con
los'
oficiales
por
quienes
el
marino
habia
sido”
diputa
«do;
“devenya
idea
lo
disuadió:
el
Intendente
Torres,
esponié
le
que'era'
mas
“propio
que:
ellos'se
le
presentasen
:
que
en
elec=
to
el
óficial
de
Marina
salió
“acompañado:
de
Primo
de
“Kivera;
«E
4
“caló
de
largo-
rato
volvió
y
se
encerró
en
«conversación:
pris
Páda
con"
los
mismos
Generales.
(5
del
4:2:)>
|
ns
Freire
supone
todo
Jowreferido,
como
que
le
faé.comunicas
595
«do
'por
Villavicencio
recien:
legado
¿su
casa,
cón
la
circunston-
cia
de
que
la
parte
de
la
escuadra
conmovida
para
que
luego,
juego
se
publicase
la
Constitucion,
contaba
con
tres
batallones
de
la
guarnicion,
que
decian
ser.
América,
Lealtad
y
Provincial
de
Sevilla.
Que
quiso
hablar
á
los
oficiales
«de
la
escuadra
que
ha-"
bian
venido
«con
tales
¡puetensiones
y
mo.
pudo-
lograrlo,
.
cuando
consta
que
este
impedimento
procedió
de
las
reflecsiones
que
le
hizo,
Torres.
(125
vto.
1.9)
:
00
No.
obstante
“estas
noticias
que
dijo.
.entonces
le
participó
Vi-
llayicencio,
despues
xebere
que;
en
parte
las,
debió
¿
Primo
de
Ri-
rera.
(144
del
4.9),
Resulta
una
contradicción
motabie,
entre
el
empeño,
que
Villayicencio
buvo.
para
que
viniese
¿4
Cádiz
y
las
primeras
palabras
que
le,
dijo,
esto
es,
que
las
novedades
que
habia
eran
las
peores»
;
pues:
parte
ide
la,
escuadra.
conmovida
pedia
la,
Consiituci
OR,
«y
ehlxe
el,
grandísimo,
desprecio
que
el
anismo
V
illayicencio,
hizo,
de
aquellos
suresos,
nando
oyó
decir
á
Campana.
que.
los
Ares
«batallones,
s
ospechosos
estahan
mandados
por
getes
de
toda
confianza;
puesto
que
pone
en
su
boca
esta
espre-
-
sion,
que:
significa
.
£on
¡la
mayor
propiedad
el
mingun
aprecio
que
en
su
concepto.
merecia
aquella
ocurrencia
:.
esto
es
una
locura
de
dos
muchachos:
y
que
en
seguida
Hamó
á,
uno;
de
sus
Ayudantes,
A
quien
mando.
fuese
á.
decirles:
que.
estuyiesen
quietos
y
no
ar-
riesgasen
la
tranquilidad.
(145.
wto.
y
siguiente
4.2)
De
suerte
que.
si
hubieramos,
de
atenernos
unicamente
al
dicho.
de
Freire,
mi
Aristigui.
se
le
presento,
declarándole..
con.
viveza.
los
deseos
de
parte
de
¿la
oficialidad.
de
Marina,
Artilleria,
¿dd
¿demas
de
la
guar-
icion,
ni
por
consentimiento
suyo.
Y,
de,
Villavicencio
salió
el
mis»
ristigui.
acompañado,
de
Mateo
y
Olaeta
4
quienes
asistia
Pri-
mo
de.
Rivera
y;
para
enterarse,
delo
que
deliberaban
los.
oficia-
Jes.
¿reunidos
.
en.
la:
casa:
detras,
del,
Cármen
,.
ni,
volvieron
as
dar-=
le:
parte
de
1:
Las,
resultas;
«siendo
este,uno
de
los
hechos
mas
aclan
arados
y
«probados
enla.
causa.
(125
yto.;
del
1.9).
res
El;
analisis
«de:
esta,
falta
de.
siucer
ha
tiene
por
objeto
com-
_pxobax
da,
falacia.
con.
gue
Exgixo
alimó
queda
su
solicitud
del
nue
i
394
ve
fué
un
movimiento
sedicioso
contra
el
que
no
debió
emplear
la
fuerza,
visto
que
no
repremian
las
ecsortaciones
en
razon
de
que
el
pueblo
era
tan
considerable
como
resuelto.
(240
del
1.
9)
El
vecindario
estaba
eu
aquellos
momentos
dedicado
á
sus
tareas,
y
solo
algunos
individuos
se
iban
congregando
en
la
plaza
de
$.
Antonio
con
la
espectativa
del
écsito
de
las
negociaciones
de
los
oficiales.
Si
estos
hubieran
sido
reprimidos
por
Freire
y
no
a-
lentados,
no
hubieran
escitado
á
los
paisanos
sus
amigos
á
espe-
rar
infaliblemente
en
aquel
dia
el
restablecimiento
de-
la
Cons-
titueion,
pues
el
General
en
gefe
estaba
tan
deseoso
de
«ue
se
verificase.
No
se
puede
tolerar
«en
Freire
que-«tanto
en
el
par=
te
del
acontecimiento
del
diez
como
en
el
comentario
y
defen=
sa
de
él,
establezca
como
máesima
inconcusa
que
la
jura
de
la
Constitucion
procedia
de
un
movimiento
tumultuario
y
que
con
él
Cádiz
se
habia
separado
del
gobierno
que
reconocia.
(240:
y
24r
vto.
“del
1.2)
Cádiz
no
hizo
mas
que
seguir
el/
impulso
que
le
dieron
en
la
direccion
dela
cosa
mas
apeteeida;
pero
ni
se
taomnltuó,
ni
presentaba
ningun
carácter
de
temible.
Frei-
re
carga
toda
la
culpa
“al
inocente
vecindario,
y
omite
que:sus
vivas
y
su
alegría
fueron
una'
¿nnsecuencia
necesaria
de
la
apro-
bacion
que
dió
al
proyecto
de
los
oficiales.
Ni
aun
estos
estaban
tumultuados,
pues
ni
valor
tuvieron
para
presentarse
“4”
Freire
llamados
por
él;
y
los
oficiales
de
-Artilleria
por
boca
de
su
Co=
mandante
se
resignaron
en
la
disposicion
y
medida
qme
tomase
el
General
en
gefe.
Ningun
yecino
de
Cádiz
se
mezcló
en:
estos
antecedentes,
y
estos
produjeron
los
sucesos
de
la
tarde
y
no
uno
que
otro
viva
tímido
que
sonó.
Á
no
saber
que
la
oficializ
dad
estaba
interesada
por
la
Constitucion,
y
que
el
General
em.
gefe,
léjos
de
repeler
sus
pretensiones,
las
admitia
y
procuraba
informarse
del
número
de
los
secuaces,
el
vecindario
hubiera
per=
manecido
en
la
misma
quietud
é
inaccion
de
los
dias
anterio»
res.
¿Por
ventura
Valdes
y
Campana
perdian
su
fiereza
con
la
presencia
de
Freire
en
el
concepto
de
los
vecinos
de
Cádiz?
'Te-
das
las
probabilidades
estaban
contra
el
General
en
'
gele;
esto
395
aprovaba
todas
las
medidas
de
opresion
tomadas
por
Valdes
á
ins-
tigacion
de
Campana,
y
se
gozó
tanto
en
el
terror
del
vecinda-
rio
que
no
puso
en
práctica
una
medida
prudente
adoptada
en
todos
tiempos
y
naciones
por
los
gefes
y
militares
cuando
se
han
ofrecido
disturbios
entre
la
tropa
y
el
vecindario.
No
podia
ignorar
que
los
ánimos
quedaron
enconados
desde
la
noche
del
veinte
y
cuatro
de
Enero,
y
sin
embargo
de
tener
á
su
dispo-
sicion
mas
de
ocho
mil
hombres,
no
tomó
la
providencia
ne-
cesaria
de
relevar
la
guarnicion
que
se
halló
en
Cádiz
aquella
neche
funesta
y
precursora
delos
desastres
del
diez
de
Marzo.
Buen
cuidado
tienen
los
conspiradores
de
atribuir
al
encono
que
quedó
en
la
tropa
desde
entonces
las
horribles
venganzas
que
di-
ce
se
tomaron
el
dia
diez.
Es
constante
que
la
tropa
no
recor=
do
semejante
noche,
pero
era
suficiente
que
se
la
pudiesen
re-
cordar
¿para
un
atentado:;,
para
que
un,
General
en
gefe
2aman-
te
de
la
disciplina,
tanto,
cuanto
«dle
la
tranquilidad
de
un
ye-
cindario,
procurase
evitar
quese
renovasen
allercaciones
y
ren-
cillas.
Habiendo
dejado
en
Cádiz
la
misma
guarnicion,
tenia
otro
estímulo:
mas
para
¿indagar
muy
por
menor
si
aquellas
tropas
eran
capaces
«de
reconciliarse
con:
un
«paisanage
que
insultaban
y-oprimian,
atribuyendo4-su+totalidad
lo
que
fué
empresa
de
muy
pocos
y
desconocidos,
que
confiaron
demasiado
en
el
apo-
yo
de
dos
0
tres
compañias
del
regimiento
de
Soria.
Una
ene-
mistad:tan
reciente
no
se
borra
con
tanta
facilidad,
y
mas
sien-
do-por
opiniones
«politicas]
y:mucho
más
si
quedan
prevalecien-
do,
las
delos
desarmados
contra
las:
que:
sostenian
los
que
mane-
-
Jaban
las
armas.
“Todas:
estas
reflecsiones
que
son
bien
obias,
to-
de
:
las
atropelló
Freire
,
y
todo
lo
ha
querido
componer,
impu-
tando
sal
inocente
vecindario
el:
crímen
ecsecrable'
de
haber
sus-
citado
un
tumulto
para
forzarlo
á
otorgar
sus
peticiones.
¿Y
cual
era
la:
fuerza.
de
ese
pueblo
tumultuado
?
¿Pidió
alguna
cosa
que
fuese
nueva
en
los
+
oidos
de
Freire?
¿hizo
mas
que
manifestar
congregado
en
la
plaza
de
San
Antonio
en
poco
mayor
número
del
que
acostumbraba,
que
era
general
el
ansia
por
saber
la
de-
396
cision
final
delo
que
habian
espuesto
y
solicitado
varios
oficia
les,
asegurando
que
era
ignal
el
deseo
de
sus
compañeros?
;
Pase
enhorabuena
que
la
Lealtad
hubiera
sido
el
primer
im-:
.
pulso
que
tuvo
la
tropa
para
oponerse
al
restablecimienlo
de
la!
Constitucion,
mientras
no
constaba
la
voluntad
del
Rey;
pero
es
absolutamente
falso
que
hubiese
tumnltuarios
,
y
es
una
des
las'
espresiones
mas
horribles
que
fuesen'
alegres
las
voces
de
viva
el:
Rey
proferidas
por
unos
frengticos,
como
los
Hama
Freire
,
que
disparaban
ea
todas
direcciones
para
acabar:
com
cuanto
obgeto
sensible
€
insensible
se
les
presentaba
á
la
vista:
Ala
hora
de
la
sodicion
la
ciudad
:iro
“ofrecía
otro
aspecto
que
'el
de
muchos
envriosos
que
en
las
calles,
ventanas
y
baicones
deseaban
ver
á
los
primeros
que
llegasen
de
la
Isla
y
la
fiesta
que
estaba
annn-
ciada
por
el.
mismo
*
Freire.
Para
que
haya.
tumnllo
es
preciso”
que
haya
reunion
de
gente
dispuesta
4
desobedecer
las
:autorida-
des,
04
obligarlas
4
«viva
fuerza
á
acceder!
á
“sus!
pret
ensiones.'
Mas
en
Cádiz
no
se
hacia
/mas'
que
victorear
una
cosa
prescrita.
por
la
autoridad
superior
dela
proyincia,
y
manifestar
ardien=
tes
deseos
de
que
se
solemuizase
com
¿la
mayor
pompa
posible,
por=
que
tambien
lo
habia:
iiandado-
asi
la
propia
“autoridad.
A
ella>
recurrieron,
pues,
en
esta
confianza;
cuando:
empezaron:
-Los
:ase-
sinatos,
como
la
mas
interesada
en
atajarlos
y
disponer
el
pron-
to
castigo
de
los
agresores,
sin
recibir
otro
amparo
que
la
con="
testacion
fria
de
,,eso
noves
nada:
no
hay
que
tener
cuidado.*>
Tumultuarios
de
la
especie:
que
pinta
Freire
jamás
se:
han:
visto»
ni
verán
en
el
mundo:
unos»
tumultuarios
que
son
súbditos
,
0=>
hedientes,
y
que
perseguidos
de
muerte
por
quienes
habian
em=
prendido
un
atroz
escarmiento
en
pena
de
su
obediencia,
acuden
como
á
su
único
y
seguro
asilo
al
mismo
gefe
que
mandaba
á
los
perseguidores,
y
que
'se
supone
forzado
por
los:
mismos
que
imploraban
su
aucsilio.
Muy
mal
aconsejado:
estaba
Freire.
cuán»
do
comentó
el
parte,
dejando
todas
las
espresiones
que
le
son
no-
ciyas
y
deteniéndose
en
aquellas
de
que
le
parece
puede
sacar
fruto;
pero
saliendo
tan
mal
de
las
que
esplica,
se
infiere
sin
>
397"
mucho
trabajo,
quedas
que
dejú:sin
comentario
alguno
le
son
muy.
perjudiciales.
Encsuma,
su
curpuño
fué
demostrar»
que
sa
sa
tisfaccion
consistió
en
haberse
desvanecido
un
tumulto
que
no
hubo,
y
restituido
una
disciplina
en
cuya
relajacion
manifesta-
ban
gefes,
oficiales
y
soldados
el
mayor
placer
cuando
el
estaba
presente,
y
que
aumentó:
adbiriéndose
á.
las
voces
y
gustos
de
los
sediciosos,
que
lo
miraban
segun
sus
principios
por
el
ca-
beza
de
los
tumultnarios
del
pueblo.
¿Quiere
el
Consejo
ver
á
otra
luz
á
los
vecinos
de
Cádiz
pa-
ra
juzgar
si
se
tumultuaron
0
se
estuyieron
quietos
pendientes
cn
un
todo
de
la
voluntad
del
General
en
gefe?
pues
esta
cs
la
pin-
tura
que
de
ellos
hace
Freire,
emando
se
olvida
de
que
se
pro-
puso
desacreditarios
pera
justificar
su
imprevision
suma
y
su
de”
bilidad
estremada.
Cuando
se
le
insinuó
que
convenia
su
ida,
lo
primero
con
que
debió
contar,
dice
Freire,
fué
con
el
afecto
del.
pueblo
donde
la
vez
anterior
lo
honraron
con
tantos
aplon-
sos
y
públicas
demostraciones.
£e
prometió
que
hallándose
alli
se
mantendila
la
tranquilidad,
aliviando
la
suerte
de
los
vecinos
que
acudiesen
4
¿l
con
sus
quejas.:
No
se
equivocó
en
pensar
asi,
pues
le
consta
que
la
noche
del.bueye
se
cvitó
algun
daño
que
se
me-
ditaba
,
con
solo
indicar
que
aquello
produciria
un
gran
sentimien-
to:
al
General
que
habia
encargado
tan
eficazmente
que
nada
de.
venganzas.
Preire
cree
que
se
hnbiera
espuesto
á
un
cargo
hien
fundado,
si
despues
da
los
estímulos
de
Villavicencio.
reusa
pre=
sentarse
en
Cádiz
ó
desprecia
el
ayiso;
pudiendo
suceder
que
los
desastres
que
tan
impensadamente
se
verificaron
el
dia
diez
en
me-
lio
de
la
prudencia
que
manifestó
cl
pueblo,
se
ocasionasen
con
mayor
esceso:
pidiendo
la
Constitucion
ó
declarándose
por
clla
alguna
corporacion,
habiendo
esta
solicitud
de
irritar
sin
obstá
culo
los
ánimos
de
una
guarnicion
que,
segun
se
yió,
todo
lo
pos=
ponia
4
la
forma
«de
gobierno
que
entonces
regia.
(515.
yto.
del
12.2)
Confiesa
que:
el
vecindario
fue
sorprendido
en
medio
de
la
prudencia
que
observaba
:
laego
mo
estaba
tumultuado
,
pues
prudencia
y
alboroto
som
dos
cosas
enteramente
contr
arias.
Las
51
398
rellecsiones
que
hace
le
perjudican
mincho,
no»
ha
biéndose
apro=.
vechado
de
ellas
para
evitar
unos:
males
que
naturalmente
de-
bian
temerse.
;
Se
ha:
probado
que
el
vecindario
está'
ecsento
de
la
culpa
de
tumulto
que
le
imputa
Freire,
y
que
este
dió
causa
á
la
sedic-
cion
que
hubo
por
su
facilidad
en
aceptar
las
solicitaciones
de;
varios
oficiales,
abandonando
su
intento
de
pasar
revista
á
las
tro-'
pas
en
sus
cuarteles,
donde
podia
tantear
y
disponer
el
ánimo
de
los
gefes
y
oficiales
á
la
innovacion
que
premeditaba,
Su
cegue-
dad
fué
tal,
que
ni
concibió
sospechas:
de
que
¿Campana
lo
disua=
diese
de
la
visita
de
los
cuarteles,
siendo
asi
que
le
aseguró
por
la
mañava
que
los
tres
batallones
sospechosos
de
inclinarse
á
la
Constitucion,
estaban
mandados
por
gefes
de
toda
su
confianza.
Permitido
por
el
General
que
se
actlamase
la
Constitucion»
y
que
se
pusiese
provisionalmente
el
letrero
de
ella
en
la
plaza
de:
San
Antonio;
parece
que
debian
cesar:
todas
las
precauciones
hostiles
que
se
habian
tomado
desde
el
mes
de
Enero
dentro
de
la
plaza,
y
que
bastaba
cruzasen
algunas
patrullas
para
conservar
el
órden
público,
como
se
acostumbra
en
los
festejos
y
«solemni-
dades
en:
que-las
gentes
se
entregan
legalmente
á
todo:el
alboro-
»o
y
demostraciones
desu
alegria.
En
gonsecuercia
la
guarnicion
de
la
plaza
debid
dar
por
derogada
la
órden
del
26
de
Enero,
en
que
se
mandaba
que
la
mitad
de
la
tropa
estuviese
dia
y
noche
al
pie
de
sus
armas,
patrullando
tambien
por
toda
la
ciudad
sin
cesar
dia
y
noche
la
caballeria,
arrestando
sin
distincion
á
cual-
quiera
persona
que
intentase
sedieciones
y
haciendo:
desaparecer
la
reunion
“que
escediese
de
tres
personas.
Estas
eran
las
medi-
das
hostiles
que
se
habian
tomado
por
disposicion
del
General
en
gefe
desde
el
dia
25
de
Enero
contra
el
vecindario,
indicia-
do
de
afecto
A
la
Constitucion
desde
la
noche
del
dia
anterior,
y
con
ánimo
para
intentar
su
restablecimiento.
Este
vecindario
que
acababa
de
ser
alhagado
con
el
objeto
mas
ardiente
de
su
deseo,
no
mereció
la
distincion
de
que
inmediatamente
despues
del
asenso
de
Freire
al
restablecimiento
de
lá.
Constitucion,
ce-
y
399
sase
todo
“aparato:
de
fuerza
represiva:
distincion
que
se
pnso.en
práctica
con
el
egército
nacional
de
la
Isla,
y
con
la
division
volante
mandada
por
Don
Htafael
del
Riego,
con
quienes
cesaron
las
hostilidades
desde
el:
punto
que
se
comunicó
á
los
gefes
res-
pectivos
de
órden
de
Freire
la
notieta
de
lo
ocurrido
en
Cádiz
con
voluntad
suya:
á
las
cuatro
y
media
de
la
tarde
del
nueve.
De
forma
que,
volviendo
Freire
4:
dar
vigor
á
una
órden
dicta-
da
para
circunstancias.
contrarias
,
proporcionó
.ocasion
aquelle
noche
á
los
encargados
de
su
cumplimiento
para
que
diesen
prin-
cipio
á
los
escesos
que
se
esperimentaron
la
mañana
del
dia
si-
guiente,
pues
se
justificarian
de
todo
cargo
con
el
pretesto
de
evi-
tar
y
deshacer
las
renniones
escedentes
de
tres
persona.
(147
vto.
del
4.9)
El
hecho
de
la
suspension
de
hostilidades,
ménos
en
Cádiz,
está
referido
por
el
mismo
Freire
en
el.
folio
citado,
y
se
comprueba
con
las
declaraciones
de
los
generales
Ferraz
al
fó-
lio
106
del
5.2
y
de
Don
José
O-Donell
al
fólio
¿82
del
3.2
Una
prueba
relevante
de
que
el
concepto
que
los
gefes
de
Ja:
guarnicion
formaron
del
suceso
y:
era
que
-alteraba
en
un
todo
las
disposiciones
anteriores
contrarias,
sé
halla
en
la
órden
dada
por
el
Comandante
general
de
la
cuarta
division
Don
José
lgna-
cio
Alvarez
Campana.
En
honor
de
la
verdad
debe
decirse
que
la
órden
era
impertinente
y
vejatoria,
pues
habia
perdido
to-
«do
su'
vigor
y
ánuládose
la-del
mismo
contenido:
á
menos
que
la
opinion
contraria
fuese
«peculiar
de
Campana,
y
preparatoria
«de
los
grandes
horrores
y
desacatos
que
sucedieron.
La
órden
es-
tá
concebida
en
estos
términos:
,,De
órden
del
Escmo.
Sr.
Ge-
neral
en
gefe
dispondrá
el
gefe
de
la
plana
mayor
de
la
division
-el
que
salgan
de-
los
cuarteles
los
retenes
diarios“acostumbrados:
para
que
cubran
sus
respectivos
puntos.
Cádiz
nueve
de
Marzo
de
1920.=
El
Comandante.
General
3.
Ignacio
Alvarez
Campana.”
(19
2
ab
|
Esta
órden
produjo
en
aqrellos
4
quienes
se
comunicó,
los
dos
efectos
que:
debian
esperarse:
€l
primero
de
sorpresa
por
la
instabilidad
del
precepto
tan
reciente;
y
el
segundo
el
de
ad-
Loo
“yertir
la
contradiccion
que
'
envolvia
respecto-
del
estado
«actual
del
régimen
político.
Los
retenes
y
demas
precauciones
eran
un
aparato
¡marcial
dispuesto
para
contener
é
intimidar
á
los
no
bien
hallados
con
el
Gobierno
abseluto.
Abolido
este
con
el
restable-
“cimiento
de
la
Constitucion,
era
un
medio
insaltante
y
centra-
dictorio
|
permitir
el
regocijo
y
aclamaciones
para
la
destruccien
de
la
servidumbre,
y
presentar
al
mismo
tiempo
entre
los
fes-
“tejantes
las
armas
que
sirvieron
para
encadenar
los
movimientos
presuntos
de
libertad
sin
distincion
alguna
en
la
apariencia
este-
rior.
Lo
que,
st
causó
estraneza
en
los
militares,
¡com
cuanta
«mas
vazon
debió
despertar
sospechas
cu
los
paisanos,
si
estos
no
hubieran
procedido
en:todo
sinceramente,
y
como
entregados
á
la
buena
fé
y
arbitrio
de
los
militares!
Dejando
á
parte
la
con-
secuencia
que
un
hecho
semejante
hace
deducir
en
favor
de
la
improvision
del
paisanage
,
y
sobre
los
ningunos
medios
de
coac-
cion
que
egercitó
para
que
se
le
satisfaciese
su
reservado
y
se-
erecto
gusto,
el
parte
dado
por
el
segundo
Ayudante
general
D.
José
Maria
Ballesteros
pone
en
claro
la
disposicion
de
los
ánimos,
y
la
inteligencia
que
daban
4:
la
novedad
ocurrida-
los
mismos
que
«estaban
pozo
conformes
con
ella.
He
aqui
el
parte.=,,Señor
Comandante
general
de
la
enerta
division.==M%a
cumplimiento
de
la
antecedente
órden
de
V.
$,
que
yecibi
áclas
siete
de
la
noche,
pasé
al
cuartel
del
regimiento
de
América
para
efectuar
la
salida
de
los
espresados
retenes
:
no
«pudo
tener
efecto
la
disposicion
del
Sr.
General
en
gefe
en
yir-
tud
de
venir
firmada
por
V.
S.
á
consecuencia
de
haberme
dicho
ell
Capitan
Don
N.
Dominguez,
Comandante
de
la
guardia
de
pre-
«vencion,
tener
órden
del
General
en
gefe
para
no
obedecer
otras
que:
las
comunicadas
por
los
Ayudantes
de
Campo
de
8,
E.
Lo
que
pongo
en
noticia
de
V.
S.
para
su
inteligencia.
Cuartel
de
San
Roque
mueve
de
Marzo
de
mil
ochocientos
veinte.”
(19%
«del
2.9)
j
+:
Dos
dudas
ocurren:
¿
Campana
escribió
de
su
propio
puño
la
órden
referida
'con
anuencia,
ó
por
mandato
espreso
del
Ge-
Lor
«neral
en
géfe?
Despues
dle
esperimentada
la
repulsa
que
le
die-
ron,
habiendo
salido
la
órden
de
moyimiento
propio
suyo,
¿Cam-
pana
participó
á
Freire
en
los
términos
que
le
parecieron
mas
á
propósito
la
conveniencia
de
que
continuasen
los
retenes
en
la
misma
forma
con
que
anteriormenie
aterraban
al
vecindario?
Freire
no
ha
esplieado
en
sus
varias
deposiciones
ni
descubier-
to
el
origen
de
un
mandato
tan
irregular
en
aquellas
circuns-
tancias,
tal
yez
sobrecogido
con
la
órden
suya
en
que
aprueba
la
disposicion
no
obedecida
de
Campana.
La
órden
dice
asi.
=
»»
Las
órdenes
que
tengo
dadas
para
que
no
se
obedezcan
otras
que
las
que
yo
dicte
quedan
derogadas
,
y
de
consiguiente
se
ser-
virá
V.
S.
mandar
se
obedezcan
las
de
los
gefes
de
la
plaza
y
de-
mas
avtoridades
eonstituidas.=Dios
guarde
á
Kc.
Cádiz
mueve
de
Marzo
de
mil
ochocientos
veinte.
=Manuel
Freire.
—
Señor
Den
José
Ignacio
Alvarez
Campana.”
(194
del
2.9)
No
encuentro
nombre
decoroso
que
signifique
al
vivo
la
es-
pecie
de
pasmo
que
domino
á
Freire
desde
que
oyó
las
prime»
ras
palabras
al
General
Villayicencio,
acerca
del
empeño
forma-
do
por
la
mayoria
de
ofieiales
del
egército
y
armada
para
que
se
restaurase
la
Constitucion
en
el
distrito
de
su
Capitanía
Geveral.
Se
ha
probado
que
Freire
no
tuyo
que
ceder
á
los
gritos
de
los
paisanos,
pues
cuando
se
presentó
en
la
plaza
aquella
tarde
ya
-
estaba
convencido
con
las
varias
instancias
de
los
militares.
De
tal
manera
se
entregó
,
por
una
súbita
é
inconcebible
mutacion
de
su
caracter,
al
querer
ageno,
que
señalaba
cada
hora
con
un
acto
de
olvido
de
su
dignidad
y
de
la
conservacion
de
la
obe-
diencia
y
Tespeto
que
se
le
debian.
Campana
que
lo
observaba
con
:
vigilancia,
echó
de
yer
desde
luego
que
podia
hacer
sin
estorre
cuanto
le
dictase
sú
malicia.
Mucho
debió
prometerse
de
que
no
visitase
los
cuarteles,
pero
creyó
seguro.
su
triunfo
cuando
adyirtió
la
aprobacion
que
habia
dado
á
un
acto
de
insubordi-
nacion
practicado
por
el
Brigadier
Don
Juan
Antonio
Barutell,
¿Este
Coronel
de
América
se
presentó
en
la
plaza
de
San
Anto=
nio
con
las
compañias
de
granaderos
y
cazadores
de
su
Tegimien-
4o2
to
4
eso
de
las
seis
de
la
tarde,
y
presentándose
al
General
en
gele
2
manifestó
que,
noticioso
de
hallarse
S.
E.
en
medio
de
“un
alboroto
popular,
habia
ido
espontaneamente
con
aquella
fuer-
za
que
ponia
4
su
disposicion:
Freire
aprobd
su
determinacion,
"
contestándole
que
era
ya
tarde;
le
previno
se
mantuviese
aÑi
co-
-mo
de
reten
segun
anterior
costumbre
y
que
dispusiera
la
sali-
da
de
patrullas,
“sin
que
de
modo
alguno
se
alterase
el
servicio
ordinario:>
El
pretesto
alegado
por
Baruteil
debió
entrar
en
des-
confianza
4
Freire
y'
pues
nada
le
habló
de
reten,
sino
de
que
habia
de
propio
motu
y
autosidad
adoptado
aquella
providencia,
temiendo
que
sucediesen
algunos
mates
con
la
manifestacion
de
“opiniones
encontradas.
Léjos
de
esto,
no'solo
aprueba
conducta
tan
o
estraña,
sino
que
manifiesta
su
sentimiento
por
la
tardasza
que
«habia
tenido
Barutell
en
cometer
falta
semejante.
(128
1.2
y
158
vto.
6.9)
-
En
estas
dos
compañias,
conducidas
arbitrariamente
por
Ba-
rutell,
cuyo
movimiénto
aprobó
Freire,
veo
el
embrion
del
ta-
-amulto
suscitado
por
los
gefes;
que
rompio
al
dia
siguiente
y
que
o
tambien
Freire
aprobó
com
alabanzas
vergonzosas
y
detestables.
Era
natural
discurrir
que
la
sensacion
que
hizo
en
Barutell
la
nove-
dad
ocurrida
sería
comun
á
los
gefes-
de
los
demas
cuerpos,
y
que
cuando
estos
no
se
presentaban
á
manifestar
por.
algun
es-
tilo
su
modo
de
pensar,
“no
estarian
contenidos
por
la
obedien-
-
cia,
sino
por
la
esperanza
que
alimentaban
de
algun
proyecto
que
frustrase
la
vesolucion
del
General
en
gefe.
Tambien
debia
cau-
sarle
disonancia
que:el
Coronel
de
la
Lealtad
dejase
pasar
tantas
horas
sin
venir
4
presentársele.
A
todo
cerró
los
ojos,
y
ni
si-
«quiera
¿por
su
propia
seguridad
trató
de
informarse
del
concep-
to
que
su
resolucion
habia
merecido
entre
los
gefes,
4
quienes,
como
eva
de
su
deber,
no
la
comunicó
previniéndoles
-su
cum-
plimiento
y
que
para
ello
tomasen
las
oportunas
medidas;
con-
'tentándose
con.
decir
que,
habiendo
estado
presente
el
General
de
las
tropas
dela
plaza,
bastaba
para
que
quedasen
enteradas
y
la
obedeciesen.
(146
wto.
4-2)
Pudo
haber
enmendado
despues
el
A
AAA
O
403
desacierto
de
resolverse
sin
'esplorar
y
obtener
'su
consentimien=
to,-convocándolos
pava
manifestaries
las
razones
que
le
asistian;
razones
tan
poderosas
como
útiles
á
todos,
pues
de
aquella
ma
nera
ni
se
apartaban
de
la
voluntad
del
Rey,
que
verosimilmen--
te
se
habria:
ya
manifestado
á
favor
dela
Constitueion,
mi
que=
dariam
con
la
nota
de
haber:
resistido
el
restablecimiento
de
la
Constitucion
hasta
el
último
estremo;
captándose
por
consiguien=
te
con
aquella
pequeña
anticipacion
á
las
órdenes
Reales,
el
afec-
to
de
los
que
se
habian
declarado
los
primeros,
y
despues
su-
cesivamente
con
corto.
intérvalo
en
algunas
provincias.
Omitió
poz
ner
en
práctica
todo
«medio
dle.
persuadir
y
conciliar
,
y
:se
co=
locó
como,
un.
cuerpo
inerte
en
medio
de
todos,
para
que
le
die=
sen
el
moyimiento
que
se
les
antojase,
dispuesto
á
no
oponer
nin=
gun
género
de
resistencia.
La
incertidumbre
con
que
procedía:
Freire,
inclinándose
unas
veces
al
régimen
absoluto,
y
otras:
al-
gobierno
Constitu=
cional,
se
nota
en
cada
paso
de:
cuantos
practicó
desde
su
en-
trada
en
Cádiz
hasta
que
se
puso
á
la
cabeza
de
la
columna
de
los
Guias,
sublevados
visiblemente
por
su
gefe
y
oficiales.
Con-
vocada
junta
de:
las
autoridades
que
debia
celebrarse
en
1
sas
del
Consulado,
se
presentó
en
ellas
á
las
ocho
y
media
de
la
_noche.
Manifestó
unicamente
á
las
corporaciones
que
iban
concurriendo,
que
ya
habia
ce
as
Ca-
sado
el
motivo
de
la
celebra-
cion
de
la
junta,
por
estar
hecho
lo
que
debia
tratarse
en
ella,
habiendo
resuelto
él
aquella
tarde
el
obgeto
de
la
conferencia
prevenida,
que
era
relativo
al
restablecimiento
dela
Constiz
tucion.
En
prueba
de
que
aquella.
disposicion
que
tomó,
sin
preceder
los
yotos
y
conformodidad
de
las
autoridades
que
ha.
bia
citado,
lo
ponia
en
discordia
ahierta
con
el
Rey,
se
es-
plicó
con
la
comision
de
reemplazos,
añadiendo
que
le
faltaba
una
colita
cantidad
para
completar
el
mes
de
Marzo,
y
que
recurria
á
los
subsidios
de
la
comision,
no
pudiendo
contar
ya
con
los
del
gobierno.
(231
del
1.2
y
579
del
5,
2.)
Si
das
auloridades
Civiles
y
eclesiásticas
le
parecieron
necesarias
para
VEZ
TS
*
Y
SA
A
PEA
ad:
e
AS
y
k
E,
+
a
d
[404
decidir
con
acierto
un
punto
tan
delicado,
¿por
que
no
citó
para
concurrir
con
ellas
á
las
militares,
cuyo
voto
por
las
fuer=
zas
que
manejaba
mo
solo
era
importante,
sino
inTlispensable
por
sor
el
decisivo?
Por
las
instancias
que
le
hicieron
Villayicen-
cio
y
Campana
no
debia
inferir
la
conformidad
de
los
sofes
militares
y
mucho
ménos
cuando
Campana
le
aseguró
que
me-
recian
su
plena
confismza
en
cuanto
á
no
seradictos
por
nin-
gun
estilo
á
la
Constitucion.
Aquí
hallo
una
culpa
grave
en
la
facilidad
del
General
Freire,
quien
oyó
y
supo
con
placer
que
los
gefes
estaban
constantes
en
los
principios
análogos
á
la
guerra
que
hacian,
y
no
procuró
tomar
la
menor
noticia
de
si
su
me=
ra
y
«simple
“órden
habia
sido
capaz
de
mudárselos
en
tan
cor-=
to
tiempo
sin
persuaciones
ni
esperanza
de
premio.
La
conduc-
ta
del
General
Villavicencio
en
el
año
catorce
era
bien
noto-
ria,
y
es
cierto
que
opiniones
arraigadas
á
la
edad
en
que
se
hallaba,
y
sin
el
atractivo
de
mejorar
fortuna,
no
se
truecan
tan
facilmente.
Ademas,
debió
hacerselo
soshechoso
la
incos-
tancia
con
que
en
brefe
tiempo
mudó
de
parecer,
calificando
de
muchachadas
las
pretensiones
de
los
oficiales
de
Marina,
des-
pues
que
las
tuyo
por
de
tanta
entidad,
que
no
cesó
en
tres
dias
de
instar
á
Freire
para
que
viniese
á
Cádiz
á
remediar
ó
componer
un
mal
y
desórden
que
consideraba
de
la
mayor
transcendencia:
Las
espresiones
últimas
dirigidas
á
la
junta
de
Reemplazos
y
otras
que
rebosaban
de
cuando
en
cuando
del
pecho
Cons-
titucional
de
Freire,
hacian
disonancia
con
la
órden
renobada
de
que
los
gefes
de
la
plaza
continuasen
en
el
egercicio
de
sus
funcienes,
sin
la
dependencia
inmediata
de
la
autoridad
que
ha-=
bia
establecido
pocas
horas
ántes
para
que
nada
se
hiciese
sin
consentimiento
suyo.
En
la
espresion
que
se
ha
copiado
rela-
Uva
á
que
no
podia
ya
contar
con
subsidios
del
gobierno,
sé
conoce
claramente
que
ireire
estaba
penetrado
de
la
suprema
antoridad
de
que
se
hallaba
revestido
por
las
circunstancias,
con
facultad
de
dirigirlo
tode
en
la
forma
mas
conveniente
á
que
-
A
E
E
,
E
'
405
.
tuyieseel
¡efecto
deseado,
allanindo
los
obstáculos,
y
abriendo
la
puepta
lá
todos
los
medios
conducéntes
al
mismo
£n.
Solo
uni
ánimo:
perturbado
en
estremo
y
combatido
de
afectos
contra=
rios
entre
el
amor
de
la
libertad
y
la
costumbre
de
suponer
todo
el:
honor:
de:
la
conducta
'
militar
en
«la
ciega”
sumision
á
los
mandatos
del
Ministerio,
pudo
>
haber:
dado:
lugar
4
medidas
tan
contradictorias,
y
tán
opuestas
á
lo
mismo
quese
debia
sostener
por
quien
encello:
tenia
librada
su
yida
y
reputacion.
En
lo
que
se
vió:
mas
gravemente
el
efecto
perniciosisimo
de
-
lacreábilitacion
de
«la
órden:
espedida
en
veinte
y
cinco
de
Ene-
roy:
fué
en
el
pasage
ocurrido
entre
el
Capitan
de
Artillería
Don
Inocente
Mercadillo
y
el
de
la
Lealtad
Don
Mariano
Matu=
rana
sobre
las
piezas
de
Artillería
colocadas
en el
patio
del
cuar-
tel
de
San
Roque.
Mercadillo,-acompañado
*
del
Snbteniente
def
provincial
de
Sevilla
Don
Antonio
Orlando,
fué
cómo'
4
éso
de!
las
diez
de
aquella
noche
4
certificarse:
por
sí
mismo
del
pa-”
radero-
de
dichas
piezas.
Consideraba
su:
permanencia
como'
un'
acto
de
hostilidad
contra
el
Pueblo
y
la
Const
itucion,
y
la
vista
de
ellas
mo
podia
ménos
de
escitar
las
mismas
ne
en
cnantos
lo
presenciasen
Ú
tuviesen:
una
«nolicia.
“El
disensto”
de”
encontrailas
en
el
mismo:
parage
se
le
aumentó
con
la
especie”
que
le
refirió
el'
artillero
encargado
de
ellas,
quien
le
dijo
que
debia
veriir
el
reten
destinado
4
servirlas
aquella
noche,
aun-=
que
aun
no
habia:
»parecido.'«Al
retirarse:
del
cuartel
con
satis
de
que:
llegase
«4
noticia
del
General:
en
gefe
el
mal
efecto
que
producía
la
situacion
de
las:
piezas
cn
aquel
parage
y
la
necesi-
dad
de
removerlas,
se
encontró.
con
el
Capitan
de
la
preven-
cion
Don
Mariano
Maturana.
Este
le
reconyino
porque
venia
á
ecsasperar
y
conmover
la
tropa
con
la
escarapela
verde,
aña-
diendo
que
Saltaba
todavia,
mucho
que
hacer,
y.
que
bien
pron=
to
lo
veria;
imputando
al
Genéral
en
gefe
lazenlpa.
del:
de-
sorden*á
que
se
habia
entregado
el:
Pueblo
en
aquella
tarde
y
noche.
La
permanencia
de
las
piezas
y
las
razones
atrevidas
y
amenazantes
de
Maturana,
no
eran
cosas
que
debian
tenerse
¿ett
52
>
406
tas;
y
así
Mercadillo
partió
con
lá
mayór
serenidad
á
'
comuni
carlas
á
su
Comandante
Don
Antonio
Miralles,
á
fin
de
que
las
pusiese
en
noticia
del
General
en
gefle
para
impedir
elmal
que:
pronosticaban.
Ya
empiezan
los
avisos
de
la
mayor
gravedad
comunicados
á
Freire,
que
se
propuso
despreciarlos
todos,
como
si
la
no-
vedad
que
introdujo
no
fuese
capaz
de
dar
ocasion
ú
otras
in-
finitamente
mayores.
El
menosprecio
de
Jos
riesgos
es
bueno
pa-
ra
afectado
delante
de
los
que
pueden
concebir
miedo
que
les
estorbe
obrar
con
desenbarazo;
pero
el
mismo
que
afecta
el
me-
nosprecio
está
obligado
4.
tomar
las
medidas
mas
esquisitas
pa-
ra
que
el
daño
no
se
haga
real
y
efectivo.
En
contiendas
de
opiniones
políticas
la
menor
cosa
es
capaz
de
producir
un
in-
cendio.
horroroso,
y
no
hay
accidente
leve
en
el
concepto
de
los
que
juzgan
con
algun
conocimiento
de
la
eonfiauza
que
ad-
quiere
cualquier
partido
con
el
menor
descuido
del
«contrario.
La
respuesta
del
General
á-
un
parte
tan
delicado,
concebida
en
los
términos
de
que
«aquello
nada
era:
que
no
había
de
que
tener
cuidado
y
que
él
salia
garante
de
todo,+:segun
las
de-
claraciones
de
Mercadillo
y
Orlando:
que
no
se
debía
temer,
pues
estaba
muy
satisfecho
del
cumplimiento
de
los
oficiales
y
tropa
de
la
guarnicion
en
cuanto
se
les
mandase,
segun
“se
lo
habian
prometido,
es
uba
.eontestacion
muy
culpable,
que»
no
se
halla
ebscurecida
por
el
dicho
del
Comandante
Miralle:;
pues
este
manifiesta
que
varias
veces
vio
á
Freire
en
sn
casa,
y
asegura
que
le
oyó
decív
que
estaba
seguro
de
que
la
tropa
no
se
mowveria
de
sus
cuarteles.
Estas
espresiones
de
seguridad
y
desconfianza
que
Miralles
atribuye
á
Freire,
no
podian
na-
cer
sino
de
especies
eontrarias
que
alguna
ó
algu
nas
personas
le
comunicaron,
relativas
á
las
sospechas
que
la
tropa
infun=
dia
por
algunas
palabras
y
demostraciones.
Campana
no
lo
aseguró
mas
que
de
la
tranquilidad
de
los
Guias
que
corria
por
su
cuenta
mediante
la
intimidad
que
tenia
con
Don
José
Ga=
barre;
pero
de
la
quietud
dle
los
otros
cuerpos
mo
habia
re-
Lor
cibido
ninguna
promesa;
No
constando
por-la
causa
ocasion
nas
oportuna
para
que
el
General
Freire
esplicase
su
sentir
sobre
este
punto,
que
cuando
el
mismo
Miralles
le
dió
cuenta
de
lo
que
acababa
de
participarle
Mercadillo,
es
preciso
inferir
que
si
Miralles
mismo
no
llevó
la
palabra
en
este
interesan-
te
particular,
ni
eyó
al
que
la
llevaba,
á
lo
ménos
oyó
cla-
ra
y
distintamente
una
respuesta
que
solo
puede
tener
congruen-
cia
con
las
espresiones
que
Maturana
dirigió
á
Mercadillo,
ú
otro
de
las
mismas
opiniones
de
Maturana
á
otro
cualquiera
que
las
referia
al
General
en
presencia
de
Miralles.
(6g
del
5.9%
255,
y
290
del
6,2),
Esta
última
reflecsion
desvanece
las
varias"
razones
de
ques
se
sirvió
Don
Ramon,
Santillan
para
negar
la
presencia
de
Mer-
cadillo
y
Orlando
en
casa
de
Freire
la
noche
del
nueve
4
la
hora
referida.
¿Por
ventura
el
estar
de
guardia
aquel
dia,
co-
mo
uno
de
los.
Ayudantes
de
Campo
de
S.
E.
lo
ecsimid
de
hacer
algunas
ausencias?
No,
como
lo
verificó
en
sn
comision
al.
cuartel
de
los
Guias.
Su
calidad
de
Ayudante
no
conce-
de
á
su
dicho
aquella
solidez
y
grado-
de
probanza
que
mere-
ce
el
de
todo
oficial,
cuando
está
libre
de
aquellas
afecciones
indispensables
que
pueden
disminuir
algun
grado
el
valor
de
su
testimonio.
Esto
se
confirma
con
el
empeño
esperimentado
de
Freire
para
que
Santillan
ampliase
su
declaracion
fuera
del
tér-
mino
legal,
conociendo
la
importancia
del
hecho,
aunque
de-
sentendiendo
la
debilidad
de
los
medios
para
desyanecer
el
car-
go.
(2a1a
del
33)
Es
notable
que
el
General
Freire
que
penetró
el
yalor
de
las
disposiciones
de
Mercadillo
y
Orlando,
no
tratase
de
hacer-
les
perder
su
fuerza
com
razones
mas
eficaces
que
las
que
ale-
gó
en
su
confesion.
Se
reducen
á
que
jamas
oyó
el
nombre
de
Maturana
hasta
que
se
le
presentó
la
tarde
del
diez
para
MNevar
un
pliego,
y
á
que
atribuia
al
genio
uraño
del
Coronel
Capa-
cele
la
falta
de
no
habérsele
presentado
con
la
oficialidad
de
su
Cuerpo
á
cumplimentarlo,
y
no
á
siniestras
intenciones;
pues
408
|
ya
“en
sus
venidas
antecedentes
4
Cádiz
habia
Capacete
caido
en
la
misma:
falta.
El
General
Freire
quiere
releyarse
de
un
car=
go,
recordando
otro
que
le
es
imputable,
pues
dejando
á
par-
te
que
no
debió
disimular
las
primeras
faltas
de
aquella
especie
en
Capacete,
ellas
mismas
habian
de
hacerle
¿presúmir
que
por
algun
motivo
político
guardaba
con
él
“aquella
“entereza
y
en=
tonces
“era
la
ocasien,
sino
de
reprenderlo,
de
escudriñar”
sul
modo
de
pensar,
calmarle
sus
ardores,
aplacarlo,
'atraerlo
y
ga-
narlo
con
dulzura
y
observaciones
que
le
hiciesen
traslucir
uti-
lidad
en
ceder
de
sus
“antiguas
opiniones.
Volviendo
á
la
de-
claracion'
de
Santillan,
digo
que
era
mas
natural
que
ocurriese
4
Ercire
oponer
en
la
confesion,
á
los
cargos
que
se
le
hacian
con
los
dichos
de:
Mercadillo
y
Orlando,
el
testimonio
del
Ayu-
dante
que
“aquel
día
estaba
de
guardia”,
y
aun
los
testimónios
de
los"
demas
Ayudantes
suyos
y
de
otras
personas
que
á
las
diez
de
aquella?
noche
pudieron:
estar
á
su
lado.
Sin
embargo
no
to=
és
este
medio'
para
desvanecer
€
invalidar
las
deposiciones
de
Mereadillo
y
Oslando
,
y
aun
para
rectificar
el
sentido
de
las
es-
presiones
que
el
“Coronel”
Miralles
atestigua
haberle
oido.
Esto
era
indispensable,
*
natural
y
obvio,
pues
no
es
posible
aplicar
4
las
palubtas'
de
Miralles
otros
antecedentes
que
los
que
se
han
éspresedo
relativos
claramente,
no
á
un
solo
aviso,
sino
á
repe-
tidos
que
tivo
el
General
de
la
mala
disposicion
de.
espírita,
ana
manifiesta
contrariedad
de
algun
cuerpo
ó
cuerpos
de
la
9)
$]
y
guáfnicion.
(525
del
ra,
-El
General
Freire
resulta
reo,
no
por
malignidad
“ni.
cul-
pa
alguna
'indecorósa
al
honor
de
un
oficial,”
sino
por
falta
de
prevision
en
una
novedad
política
de
tanta
consecuencia
y
por
ecseso
de
confianza
en
unos
Generales,
geles
y
oficiales
que:
por
ningun
título
la
merecian.
No
es
mucho,
pues;
que
en'ina
cau-
sa
“de
esta
especie
su
Ayudante
Santillan;
«aunque
ya
fuera
del
estado
de
dependencia,
y
sin
esperanzas
¿de
protección
de
par
te
del
General
Freire,
le
conservase
la
estimación:
bantante
y
gratitud
suficiente
para
desagravar,
en
cuanto
le
fuese
posible,
409
él
cárgo
“que
le
resultase
por
an
testimónio
de
tanta
+
y
trascendencia.
epa
Apenas
despertó
de
un
“Sueño
inquieto
al
otro:
dia,
pde
empezaron
á
menñtudear
los
avisos
de
la”
misma
clase,
sin
que
por
ser
repetidos
le
“Hiiciesén
mas
“sensación
mi
salir
de
su
le-
targo.
El
sargento”
del
Lealtad
Antonio
Sánchez,
con
ecasion
de
presentar
al"
Ayudante
de
Cámpana”
Don
Júan
Morillas
un
eficio
para
su
General
en
casa
de
Freire,
hizo
presente
al
pri-
mero
la
inquietud
que
habia
notado
en
la
tropa
del
cuartel
de
San
Roque,
como
á
las
nueve
v
cuarto,
á
su
sálida
de
él,
á
fin
de”
que
se
la"
participasé:
al
Céndíal..
(25
del
5.2
y
Mo=
rillas
contesta
el
dicho
de
Sanchez
en
los
mismos
términos
en
que
este
lo
espresó:
añade
que
él
lo
puso
en
conocimiento
de
Campana,
y
este
en
el
de
Freire,
que
mandó
al
mismo
Morillas
pasase
á
llamar
al
Comandante
de
Guias,
con
quien
volvió,
y
presentándose
el
dicho
Comandante
se
retiró
inmediatamente
des-
púes
de
haber
hablado
un
rato
con
los
Generales.
Prosigue
es-
te
testigo
diciendo
en
su
declaracion
que
serian
como
las
diez
cuando
el
General
en
gefe
dispuso
que
el
General
Campana
y
el
Teniente
de
Rey
se
encaminasen
4
tranquilizar
la
tropa
del
euar-
tel
de
San
Roque,
“como
lo'ejecutaron.
(582
del
4.2
)
Don
José
Madariaga,
Ayudante
de
Campana:
repitió
el
aviso,
instan-
do
mas.
por
providencias,
pues
decia
que
se
aumentaba
la
in<
quietud
en
los
cuarteles
de
puerta
de
Tierra:
noticia
segunda
que
Campaua
dice,
participó
al
General
en
gefe
con
la:
urgencia
que
el
caso
requería.
(32
del
5.0)
Una:
hora
lo'
ménos
ántes
de
estos““avisos,
eyacud
el
suyo
:
el
Capitan
de
Jerez.
Don
Vicente
Latorre
,
cuyo
dieho,
porque
necesita
ser
ventilado
por
su
importancia,
he
dejado
fuera
del
órden
de
horas
que
tengo-establecido..
Latorre
hizo
saber
aque=
lla.
mañana
personalmente
al
General
en
'¡gefe
que
las
tropas
de
la
guarnicion
:nó
estaban
de
acúerdo;:
y
debian
esperarse
fatales
consecuencias,
sino
se
tomaba
una
pronta
determinacion.
La
res.
puestas
del
General
en
gefe
fué,
segun
este
testigo,
que
ya
es-
A
h
418
taba
tomada.
Sé
ha
querido.
visiblemente
«atenuar
la
fuezza
de
este”
testimonio,
apoyándose
en
la
incertidumbre
de
la
hora
de
las
ocho
que
el
testigo
«señaló,
(162
del
2.9)
El
testigo
Don
Manuel
Perez
no
rebaja
con
su
dicho,
si
bien
se
ecsamina,
la
fé
que
merece
,el
de
Latorre.
Asegura
que
vió
entrar
alll
en
casa
de
Freire
á
un
Capitan
de
Provinciales
que
tiene
muy
cortos
los
brazos,
señas;que,solo
convienen
á4
dicho
Latorre,
pero
que
no
lo
yió
en
acejon.
de
hablar
al
General,
sino
á
la
puerta
de
la
sala;
por
lo
que
ereyó
ser
un
Ayudan.
te
suyo
de
campo.
(316
del
15)
Si:lo
vió.entrar,
y
solo
á
la
puerta
de
la
sala,
.es
evidente
que
Latorre
ya
estaba
dentro
de
la
casa,
y
que
lo
vió
entrar
no
de
la
calle,
sino
yiniendo
del
aposento
donde
se
hallaba.
el
General;
cuya
deducion
con-
firma
mas
el
concepto
en
que
lo
tuyo
de
Ayudante
suyo.
Es
despreciable
la
adiccion
del
testigo
Don
Minuel:
Perez
de
que
ni
él
ni
sus
compañeros
de
oficina
se
hubieran
espnesto
poco
des.
pues
al
fuego
de
fusil
que
esperimentaron,
si
hubiesen
enten-
dido
de
ya
oficial
la
inquietud
en
que
se
hallaba
la
tropa:
La-
torre
no
ha
depuesto
que
publicó
á
yoces
el
insulto
que
los
ofi-
ciales
de
la
Lealtad
le
hicieron,
dando
á
la
tropa
ejemplo
pa=
va
un
tumulto,
sino
que
participó
la
especie
al
General
en
ge-
fe
para
que
tomase
providencias
prontas
que
evitasen
las
fu=
nestas
consecuencias,
que
amenazaban
los
insolentes
corrillos
que
formaban
en
el
patio
de
San
Roque
los
oficiales
de
la
Lealtad,
¿Y
de
donde
saca
Perez,
sino
de
los.
sucesos
posteriores,
que
la
sombra
del
General
no
le
prometeria
el
mayor
amparo
á
él
y
á
sus
compañeros,
mejor
que
otro
cualquiera
asilo
?
El
testigo
Don
Francisco
ibargoitia
no
niega
la
certidum-
bre
en
cuanto
á
la
sustancia
del
hecho
que
Latorre
depuso.
De-
seoso
de
hacer
algun
obsequio,
se
vale
del
sofisma
de
que
en-
tre
ocho:
y
nueve
de
la
mañana
no
vió
estuviese
hablando
con
el
General
en
gefe
el
Capitan:
de
el
provincial
de
Jerez
Don
Vicente
Latorre,
puesto
que
él
y
sus
compañeros
de
oficina
lle-
garon
á
casa
de
dicho
General
como
á
cosa
de
las
diez.
(317
del
13,9)
rr
Este
testigo
Ibargoitia
contesta
á
las
claras
el
dicho
de
La=
torre,
traduciendose
su
deposicion
á
estes
términos:
,,
efectiya-
mente
vió
4
Latorre
hablar
con
el
General
en
gcfe,
pero
no
á
la
hora
que
Latorre
lu
citado.
Como
por
medio
de
esta
am-
bigiedad
puedo
cumplir
con.
el
acusado
y
con
mi
conciencia,
emitiré
mayor
esplicación
,
no
sea
que
mi
yervosidad
saminis-
tre
luz
para
que
se:
averigúe
la
yerdad
en
este
hecho.”
Efec-
tivamente
si
los
empleados
en
la
tesorería
del
egército
espedi-
cionarío
no
entraron
en
casa
del
General,
sino
como
á
eso
de
las
diez,
era
imposible
que
ántes
de
esta
hora
los
hubiese
vis=
to
Latorre
en
la
mismax
casa,
Supuesto
que
los
dos
aseguran
que
lo:
vieron,
se:
puede
tener
por
cierto
que
Letorre
dió
el
ayi=
so
cual
ha
depuesto,
padeciendo
la
involuntaria
y
pequeña
equi=
vocacion
de
la
hora
la
cual
se
halla
subsanada
con
las
declara=
ciones
de
los
mismos
que
quiereo'
invalidar
su
dicho.
En
un
sim=
ple
testigo
como.
Latorre
no
se
ha
de
ecsigir
la
esactitud
ent
la
hora
que-tanto
importa
para
probar
el
plan
de
unos
con-
jurados,
pues
estos
cuentan
los
minutos
para
poner
en.
obra
sus
proyetos,
y
las
personas
inocentes
se
refieren
á4
la
hora
sobre
poco
“más
4
menos.
El
testigo
Don
Venancio
Diez
de
la
Puente
Lhabla
mas
cla
ro
em
la
evacuacion
de
la
cita,
sin
embargo
de
que
usa
de
to
da
esta:
laconica
concisión:
que
conserva
idea
dé
haler
visto
eri
casa
del
General
á
ún
Capitan
de
milicias
Provinciales
que
se
distingue
por
lo'
manco;
mas
que
ro
advirtió
ni
puto
atenciow
en
lo:
que
hablase
con
dicho
General,
ni
le
oyó
palabra
al-
guna.
(402
del
15.9)
El
testigo
Diez
de
ta
Puente
ya
confiesa
que
vió
en
con=
versacion
á
Latorre
con
el
General.
No
se
estiende
en
mas:
so=
lo
espresa
que
«por
no
haber
puesto
atencion
en
lo
que
habla-
ha,
no
percibió
palabra
alguna,
ni
se
enteró
del
sentido
que
era
el
obgeto
del
ayiso
que
Eatorre
daba,
0
de
la
conversan
cion
que
tenia
con
el
General:
sin
duda
por
pensar
que
el
eb
geto
era
de
menor
importancia;
|
412
Queda
probado
en
la
narracion
que
el
¿Comandante
:
Don
José
Gabarre
fué
llamado
por
el
General
Don
Manuel
Freire.
Este
sostiene
que
no
tuyo
hasta
aquella
hora.
noticia
de
inquie-
tud
de
las
tropas,
sino
con
respecto
á
las
acuarteladas
en
los,
pabellones
de
puerta
de
Tierra.
;
La.
série
¿de
los
hechos.
obliga
á
decir
que
el
llamamiento,
de
Gabarre
fué:
ocasionado
por
el
aviso
particular.
que
Latorre
dió
al
General
en
gefe
de.
la
“al-
teracion
que
habia
notado
en
la
oficialidad
reunida
en
el
cuar»,
tel
de
la
Bomba,
de
donde
efectivamente
venia
Latorre,
como,
lo.
praeba
la.
«declaracion,
del
Coronel,
Pierson,
Este
oficial,
har
biendo
oido
de
Latorre
4
las
mueve
y.
CE
el
espíritu...
sedi=
closo
que
manifestaba
la:
oficialidad
del
cuartel
de.
San.
Roque,
le
contestó
«ue
el
mismo
espiritu
de.
insubordinacion
reinaba
-
en
el
bhatallon,
de
Guias,
frustrando
gon
esta
conducta
Ja
pro»,
mesa
que
el
Comandante
Gaharre
hizo
al
¿General
Freire:
de.
que
sus
.
soldados.
no
ojecutarian
mas,
que
lo
él
les
mandase.
De
las
novedades.
que
pasaban
.
en
la
tropa
de
los
cuarteles
de
puerta
de
“Tierra,
el
General
estaba
informado
por
Campana,
que
le
comunicó.
el
ayiso
del
sargento,
Antonio
Sanchez;
y
así.
.por
el
conducto
de
Latorre,
que
llegó
á
su
presencia
ántes
gue
Pier-
son,
se
movió
á,
mandar
amar
;
al
Comandante:
Gabarre.
(172
vto.
del
2.2
)
Pierson
no
llego
á
dar
el
parte:
Apenas
entró
en
casa
del
General,
el
fuego.
que
se
oia
cn
la
plaza
de
San
An=,
tonio
le
hizo
encaminarse
ácia
olla
con,
otros
¡oficiales
y:
la
tro-.
“pa
de
la
guardia
de
honor
del,
General
en
gefe.
247
del
3.9)
Adyierto
que
siempre
que.
en
las,
declaraciones
suena
:
que
la
tro».
pa
estaba
conmov:da,
debe
entenderse
que.
los
oficiales
no.
se
recataban
de
que
los
soldados
les
oyesen
su
proyecto
de
sedic-
cion,
pues
ya.
se
ha
probado
que
la;
tropa
en
lo
¡general
es-,
taba
muy
descuidada
del
fin
para
que
se
le,
ado
formar,
annque.
los
semblantes,
palabras
y
ademanes
de
los:
gefes.
y
of:
ciales
les
anunciaban
la
procsimidad
de
un
movimiento
estraor-
dinario
y
estrepitoso.
>
La
equivocacion,
de
da
ee
en
un
testigo
trascordado-
es
£
s
415
cosa)
dé
poca?
importancia;
cuándo
él
mismo
Freire
$
jala
del
'primer'
aviso
de
los:
anuncios»
del
miotin-
una
hora
ántes
-de
que
se:
rompiese
el”
fuego:
'que
fué
cuando.
sele
presentaron
los
Coróneles
de
América
y
>
provincial
de
Sevilla
4
darle
noticia
de:
la
«inquietud:
quese
notaba
enclos
batallones!
de
Guias
y
Leal=
tad.
A
dichos
dos
gofes
¿mandó
Preire
que
marchasen::á.sus
cuar=
teles
y
estnyiesen“á
la
vista
desu
tropa:
respectiva,
para
'
evi-
tar
que
ocurriese
desorden:
cuyas
«espresiones
vienen
perfecta
mente
con+laoproyidengia
que
dijo:
4
Latorre
habia:
tomado.
147
vto.
del
:4.9:)
Los'
referidos
Coxoneles
estan:
contestes
en
¡eta
citará:
Los!
£ólios
553
del
04.
9:
y
1áo
vto:
del!
6-3..
Pierson
en=
contróen
la'
plaza:
al
«Mariscal
«de
Campo
Don
Manuel
Velasco
y.
al
Coronel
Don
Antonio
Miralles,
á
quienes:
anunció
que
es-
taba
alterado
y:
en:
movimiento
¡el
«batallon
de
Guias
de
que
erá
segundo
“Comandante.
Los
tres
partieron
á-la:casa
del
General
en
gefe,
quien,
sal:
comunicarle
Velasco:
lafunesta
noticia
de
Pierson,
respondió
que
ya:
lo
sabia
y
estaban
llamados
los
ge
fes.
(3541
vto.
del:
4.2.)
Esta
flema
ó'
poltroneria.
de
Freire.
en
trance»
lan:
apurado
dió
alas
al
atrevimiento
de
los
se
diciosos,
y:
por
su
indolencia
ha
vénido
d:
resultar
uno
de
«Los
autores
de:
Jos.
escesos.::cometidosyaqueli
lidia:
y-cel
«siguiente,
«Está
insesibili-
dad,
cesta:
confianza
mas.
que
ciega
;
porno:
darle
«su
verdade='
ro.
nombre,
es.
lo
que;
lo
constituyen
crimin
al,
y
merecedor
de
la
pena
que:
pediré
4
¿su
«tiempo,
zo
pp
sauzlo
shibora
co.
Srésulta
de
«todas.
3
declaraciones
«dadas
sobre
este:
parti=s
cnlar,
ola
¿presencia
del;
Comandante,
Gabarve
Jen;casa,
del
Gene=
ral
'eno-gefe:
No
«hay.
¡otro
motivo
verdadero:
de
hallarse
:en-
ella
4.
tal
hora,
que
haber
sido.
Mamado
“de
órden
del
General.
Freire
por
medio
«del
Ayudante
Morillas.
¿Quesse
deduce
por>
precision?
Que
Josayisos,
de
-
la.
alteracion+.pveparada
«entre
los.
Guias
,-
que.
el:
General
tuyo
'cón
«suficiente:
anticipacion,
lo-mo=
vieron:á4
llamar
á:
Gabarre
para
informarse
con
esactitud.
Y
PO=¡
ner
«el
remedio:
conveniente.
Así
debió
haber
sido.
En
unas
circunstancias
tan:
críticas
“y
en
un
ricsgo
inminente
de.
una:
55
414
total
úbvérsion;
las
+
medidas”
¡debieron
ser
mas
eficaces,
des-,
pues
de
-ecsaminado
profundamente
el
modo.
«de
pensar
que
en
la
tropa
habian
esperimentado
los
oficiales.,
La
brevedad
de
la.
visitas!
y
conferencia
arguye
que
el
Generali:
Ercire
con
tindabas
en
“el
mismo
éstado.
de:
pasmiosque
«lo:sobresogió!,
no
bien
da-
do
su
«periniso:
pára'
que:
¡seo
restaurase:
da
Gonstitucion.
-
+
El
hecho:
de
los
repetidos
avisos
en
órden:
ás
da
mala
dis:
posicion
influida:
en:
la
ps
ii
está
tan
justificado:
:
que,
hasta
el:
Ayudante:
Santillan:
espone
"
Hlanamaente,,
¿quel
comocslá:
veosa.
de
las
"nuoves
del
diamentró
semolo
ala,
ip
icayórmá-
varios
loficia=,
les
decir
que
habia
alguix
inquietud
.en+el
batállon-
idecla
Leal-
dad.
Este.
Santillan
es
el
que
con
tanta
pertinacia
ha
con
tras-
do.
la
primera:
noticia;
que
desde!
la:
noche
del:
dia
anterior,
dieron”
Mercadillo
«y
«Orlando
4
«Miralles,
enseuanto
al.
hecho;
de
habérsela
comunicado.
al!
General.
En+elonúmero
de
los
.0-
ficiales
que
hablaban:
de
«lasinquietud
«escitada
no...es
inverosía,
mil,
sino
muy
confórme
á
todo
lo:
espuesto,
que
se
contase
Latorre
,
y
que
el
aviso
de
este
ocasionase.
¡la
pregunta
que
el
General
en
gefe
dirigió
al
Comandante:
de
romeo
sel
es:
pia
que:
animaba
«4
osus
batallon.
(6udel
4
9GJ2
0050:
«La:
cónfiánza
ciega
y
la
'insensibilidad-que'se
apoderaron
e
Ercire
desde
que
se
prestó
4
instancias
de
Villavicencio:
y
Cam-
pana
á
que
se
publicase
la
Constitucion,
le
impidieron
tomar
medida
alguna
que
escediese
de-
¿meras
sipalabras:
,
¡proferidas
en-
el
concepto
“de
>
que“'solo
sw
nombre
bastaba
para
unir
todos
los
ánimos,
y
que
ásél
solo,“sin-
otro
atractivo:
cederian:todos:
los,
partidos
yy
opuestos
intereses:
'Tantos'
anuncios
de
una
resisten=:
?
cia
armada
en
forma
de
'
invasion
de
tártaros
que
“amenazaba
4.
Cádiz
no
lo
contuyo
para
no
abrir
“la
puerta
al'mismo
mal,-
6
4
los
fundados
temores
de'
padec
erlo
en
los
demas
pueblos
de:
“su
mando.
El
parte
telegráfico
del
diez
en-que
anuncia
al
Go-='
hernador
del
Puerto
de
Santa
Maria
“que
la
tarde
del
dia:
an="
terior
se
habia
publicado
en
Cádiz
la
Constitucion
política
de:
la
monarquia,
4
cuyo.
Ao
se
[practicase
igual
operacion
en-
415
aquella
ciudad:
haciéndosclo!
saber
'ignalmente
4
las
tropas,
es
un
parte
que
arguye
la
ninguna
impresion
que
hicieron
en
el
ánimo
del
Capitan»
General
tan
repetidos
avisos
comenzados
des=
de.la.moche
anterior,
6
que
las
providencias
que
pensaba
to-
mar
eran
de
un
“orden!
desconocido.
en
el:
gobierpo'
político
y
en
el
itégimen
militar
¿La
¿lerititod
que
se
nota'len'su
conduc=
ta
desde
las
mueve
de
la:¿mañana,
en
que
sin
duda'alguna
se
multiplicaron
y
corroboraron:
los
ay1sos,
se
hace
mas
enlpable,
veflocsionando
sobre
la
:agitacion
con
[que
recibió
"4
Jos
parla-
mentarios.Hstos!
yinierons
dela
Islavy
se:
le
presentaron
á
so-
licitud
-$uya..
Al
yerlos,
no
pudo
ocultar:
la
estrena
inquietud
que
lagitaba
su
espíritu
sobre
los
desas'res.
que
iban
á
tener
principio.
Significó.
sus.
viwos
deseos
de
que
los
parlamentarios
regresasen
¿inmediatamente
al
ejército
de
donde
procedían,
sien-
do'así
que
no.isolo:mo+'sevshabialstomado
tacnerdo
sobre
el
oh
jeto.de,esu
«venidas
poro
minsiquiora
se
habia
“empezado
4
to-
car.
el
punto.
(16r12del
4.9
"El:
Géneral
Freire.
espondrá
en
su
defonsa
«la
regla.
por:
ddrides.calotliba;
o
que
la
sedicion
no
tendria
,cfecto
65
.que»
daha
«espera:
para“que
los
parlamentarios
se
pusiesen
en
<sálvg,
valejados
de.
Cádiz
y»
de
los
tiros
“de
la
Co:
asar
Yo
no.
lo
'eomprendo.
:
¡ES
El
recibimiento
amistoso
pero
tibio
que
Freire
hizo
á
los
parlamentarios
de
la,
Isla,
pudiera
creerse
inspirado
por
el
re
celo
«de,
que,
la
entrada:
de:
las
¿tropas
nacionales
causase
altera=
ciones.
iz
aun
tal
vez
funestas
riñas
con
¿las
de
su
mando.
Mas
po.
partía
de.
este
principio
aquella
tibieza.
Anteriormente
y
sin
tal
motivo
mostró
la:
misma
sequedad
al
General
Velazco,
cuando
lo
congratuló
acompañado
de
la
plana
mayor
de
arti-
lería
del
ejército
reunido
por
el
feliz
suceso
á
que
habia
da-
do
ocasion,
la
tarde
del
dia
precedente
;
cuyo
parabien'
fué
contestado
inesperadamente
con
estas
palabras
notables
que
des-
truyen
toda
idea
de
tunmlto
y
coaccion,
y
solo
manifiestan
conveniencia
en.
la
necesidad:
»he
accedido
dá
jurar
la
Cons-
titucion
por
ser
ya
este
el
voto
general
de
la
nacion.
(354
wto.
del
4.9)
Esta
imudauza
:
del.
ánimo.
de
-
Fseiré,
que"
no
pudo
menos
de
causar
bastante
estrañeza
á4
Velazco,
traia
su»
origen:
de
da
noche
anterior.
Freire
la
pasó,
por
dicho
desu
Ayudante
BD.
Pedro
Morell,
con
un
desasosiego:
increible.
No
debe
pensarse
que.
en
el.
pecho.
de
un
militar
valiente
y
General
esperimen=
tado
faltasen:s
los
orecuzsos
que:
tiene
sel
hombre
nras:
ordivai
10;
sosteniendo
¿ón
«firmeza
aquello:
de:
«qué
no
leesidado
relroce-
der.
¿En
donde»,
pues,.
se.
encontrará
el
impulso:
4
la
yérsa=
tilidad
de
idtás
que
tenian
«confusa.
la
mente
«del
General
y
en
continua
«contradiccion?
En+las
especies
de
«mal:
agúero
que
has
bia'
dejado
en
su
sánimo
¡lasgunta:
celebrada
'en
su
casa
la
noche
anterior
por
los
gefes
dela
plaza,
lvel
Capitan
General
de
la
brmada
y
otras
warkas>
personas:
junta
distinta
de
la
conyoca=
da
para.
las
casas'
consulares,
y
que
no
tuvo
efecto,
por
estar.
ya:
cumplido.
y.
desempeñado,
¡el
objeto:
ade
osu
olesion::
Es
»yerdad
que
solo,
Morell
menciona:
esta:
junta.
Sin
embargo,
su
decla=
cion
aunque
singular
en.
este
punto
tiene
mas
fuerza
que,
de
me-
Ya
presuncion,
Atiéndase
á
la
memudencia
con
que
está
dada
y
al
carácter
del
testigo,
Ayudante
«que
exa
del
General,
y
que
por
consiguiente
no
se»
deslizaria
cn
apuntar
un
hecho
“que!
pudiera
ser
P
“judicial
3
á
su
gefe,
á
noestar
persuadido:
de
que
habia
de
ser
des-
cubíerto
por
otros
varios
que
lo:
presenciaron.
Las
palabras
relati-
vas
al
punto
de
la
junta
son
muy
notables
para
omitidas:
bien
que
se
citan
incidentemente
y
sin
darles
mas
válor
que
el
que
tie-
nen
en
el
proceso
,á
fin
de
que
el
Consejo
gradúe
su
mérito
parcial
para
la
|
«decision.
'
Dice
así
Morell:
,,que
no
dándole
na-
,,¿
die
razon
positiva
del
paradero
del
General
en
gee,
volvió
¿4
su
casa,
y
lo
esperó
en
ella
la
noche
del
nueve.
Poco
án-
,,
tes
de
cesta
hora
seria,
cuando
el
General
Hegó
acompañado
¿de
sus
Ayudantes
y.
varias
autoridades:
celebraron
una
juon-
dd
á4
que
asistieron
los
gefes
de
la:
plaza,
el
Capitan
general
¿de
la
Armada
-y
otros
que:
no
recuerda.
Se
encerraruv
en
la
sala
4:
tratar
sin
duda
de
la
situacion
en
que
la
plaza
se
,,halluba;
mas
Morell
no
pucde
asegurar
resueltamente
que
es-
O
A
|
417
y.
ta
fu
ese
lasmateria,
ás
causa
de
no
haber
asistido
ni
esen=
pchado
de
Jo
que
«trataban;
sinó
en
otra”
pieza
inmediata:
en
y
compañia
de
los
demas
Ayudantes.”
(1860
del
5.9)
53
Como
«quiera
que
«ea
de
un
lecho:que
encierra
bastante
probabilidad,
aunque
no
produce
la
«convieccion;
do
ciertóses
que
Freire
quedó
vencido
de
1efecsiones
contrarias
al
consen-
timie
nto
que
habia
dado
aquella
tarde
con
tanta
publicidad,
para
que
se
restableciese
el
golierno
representativo
,
no
solo
en
Cádiz,
“lo”
que
seria
ridicúilo
y
alevoso,
sino
en
toda
la.de-
marcacion
de
su
mando.
Se
puede
“ategurar:
qué:
en:
la
listo=
via
no
se
presenta
un-
acontecimiento
tan
peregrino
como
el
que
ha
ofrecido
un
General
de
los
mas
célebres
y
esperimen=
tado
en
puesiro
tiempo,
y
justamente
estimado
como
hombre
de
prendas
mories
que-
hacen
recomendable
en
estremo
su
conducta.
Este:
diestro
General
y
este
Lombre
irreprensible
se
puso
en
el.
discurso
de
pocas
horas
en
enemistad
irreconcilia=
blé
con
todos
los
partidos
.opuestos,
cuya
union
era
impracti-
cable
sinó'
refundiéndose
el
uno
en
el
otro.
Del
partido
que
sostenia
el
mando
absoluto
estaba
enagenado
para
siempre,
des-
«de
que
se
declaró
abiertaménte
Tan
Constitucional
;
y
de
lós
Constitucionales
se
atraia
un
«odio
justísimo,
coimas
á
vol=
“yer
por
la
causa
de
la
servidumbre.
En
este
estrecho
á
que
lo
redújeron
las
violencias
influidas
en
la
tropa
de
la
guarni-
cion
por
sus
'gefes
“y
oficiales,
ni'
siquiera
Je
ocurrió
que
fue=
ron
insidiosas
las
insinuaciones
é
instancias
de
Villavicencio
por
la
Constitucion,
y
lo
mismo
y
con
mas
fuerte
motivo
las
de
Campana
:
el
primero,
ex-Regente
odiado
por
su
espíritu
enve-
jecido
de
opresion,
y
una*de
las
columnas
que
se
sustituye-
son
á
las
disneltas
Córtes
para
el
gobierno
de
la
Monarquía;
y
el
segundo,
un
hombre
que
no
gozaba
del
concepto!
mas
ven=
tajoso
en
punto
á
la
conformidad
de
sus
palabras
con
los
a=
fectos
de
su
Corazon;
y
así
por
esta
índole
doble,
y
por
to-
dos
los
pasos
de
su
carrera
militar
y
política,
adherido
1
rre»
vocablemente
a
las
macsimas
y
ejecucion
del
despotismo.
Cito
4:18
estos,
motivos
que
«tivo
Freire
para,
proceder
con
mas
eaítela,
y
no
con
ánimo
de
«dar
¡mi
yoto
sobre
la
mas
perfecta
for-
ma
de
gobierno,
de
la
cual
prescindo
enteramente
en
esta
cau=
sa
,'*y.
solo:,ime-
atengo
para
formar
«mi
juicio,
á:
las
leyes
vi-
gentes
cuando
«ocurrieron
la
conspiracion,
«tumulto
y.
desasives
que
son
el
obgeto:
del
«proceso.
2
id
,
El
Teníente
Coronel
D.
Diego
Becerra,
saliendo.
de.
los
pabellones
de
puerta.
de
tierra
al'
lado
del
Brigadier
Rodri-
guez
¡Valdes
oyó
las
palabras
que
le
dirigió
el
Capitan
de
la
guardia:
de
¡prevencion,
rodeado
de-
gente
seducida,
y
los
gri-
Los
«clamorosos
de
viva
el
Rey
y
la
Constitucion
no
se.
jura,
con
que
fué
respondido
Valdés
cuando
preguntb
que
querian.
Entrados
ambos
en
casa
del
General
en
gefe,
á
poco
zato”
de
haberse
introducido
Valdés
á
verlo,
salieron
el
mismo,Val-
dés
y
el.
General
Campana,
quien
dijo
á
este
testigo
con.
mu-
cha
prisa»
Becerra,
vamos
al
cuartel.”
De
donde
Becerra
infiere
en
su
declaracion,
é-
infiere
muy
bien,
que
Can:paz
na
llevaba
órden
del
General
en
gefe.
para
reprimir
la
sedi-
cion
empezada,
que
él
presenció
al
lado
del
Teniente
de.
Rey,
y.
que
por
este
le
habia.
sido
comunicada
:ssedicion.
que
ya
anunciada.
por
otros
oficiales,
gefes
algunos
de
ellos,
era
de
tanta
consideracion
en
el
concepto
mismo
de
Treire,
que
se
-
vió.
obligado
á
enviar
para
apaciguarla,
al
Gobernador
de
la
plaza
y
al
General
de
la
division.
En.
vez
de
reprender
al
u-
no
y
al
otro
porque
se
alejaron
de
la
yista
de
las
tropas
con
tantos
indicios
de
estar
seducidas,
y.
de
no
creerlos
á
propósito
pa-
Ya
sosegarlos,
les
da
una
comision
que,
consiguientes
á
sus
prín-
cipios,
fiogieron
no
poder
contener,
á
fin
de
que
el
motin
tomase
incremento.
Con
el
propio
objeto
y
casí
.en
Jos
mismos
momentos
envió
á
los
Coroneles,
gefes
de
Brigada
,.
Barntell
y
Cabañas.
(250
vto.
del
6.9%
)
La
irregularidad
que
hubo
toda
aquella
mañana,
unos
gefes
omitiendo
los
partes,
y
otres
dándolos
personalmente,
produce
alguna
culpa
cn
Freire,
quien
-
debió
advertirles
que
debieron
tomar
por
sí
las
primeras
medi-
/
]
j
«£
eZ
%)
mE
alo
O
e
3
a
>
az,
5)
SEVILLA
¡
419
das
de
represion
'ántes
de
recibir
sus
instrucciones
diman
adas
delos
partes.
Ni.
aun
aquello
que
era
un
artificio
poco
su-
til
para
achacar
á
la:
tropa
el
tumulto
sin
la
influencia
de
los
gefes
y
oficiales
¿
abrió
los,
ojos
á
Freire
para
conocer
que
estaba
vendido
por
cuantos
lo
rodeaban
con
las
mayores
¿pa-
riencias
de
sumision:y
respeto
á
sus
órdenes
Por
mas
que
Freire
insista
en
disminuir
el
número
y
ur-
gencia
de
los
avisos,
suprimiendo
el
que
le
dió
Campana,
el
modo
con
que
refiere
en
su
declaracion
el
aviso
de
Valdes,
su-
pone
partes
anteriores
anunciando
muy
prócsima
la
sedicion
,
y
que
de:
alguno
de
estos
partes
fué
anunciador
el
mismo
Val-
des,
ó
que
su
contenido
era
público-entre”
los
gefes
de
la
pla=
za
que
comunicaron
aquella
mañana
con
el
General
en
gefe.
Es.
ta
deduccion
no
se
funda
en
dicho
de
testigo
sospechaso
4
Freire,
sino
en
palabras
proferidas
por
su
misma
boca.
Cuan-=
do
cuenta
la
noticia
que
le
dió
Valdes,
se
sirvió.
de
esta
es-
presion
como
copiada
de
la
que
oyó:
,.ya
está
haciendo
fuego
,>
la
tropa.”
Aquel
ya
está
haciendo
fuego
la
tropa
supone
en
la
inteligencia
del
mas
rudo
que
aquel
fuego
habia
sido
previs-
to,
y
que
se
temian
por
instantes
sus:
efectos.
vu
La
providencia
que
Freire
tomó
al
momento
para
que
se
pusieran
en
salyo
los
parlamentarios
de
la
Isla,
es
otra
prue-
ba
que
confirma
cuantas
se
han
alegado.
Corrobora
la
propo-
sicion
de:que
Freire
«se
hallaba
suficientemente
instruido:
del
mal
que
amenazaba,,
y.
con
algun
intervalo
para
impedir
con
medidas
eficaces
propias
de
su
alttoridad
que
llegara
¿4
ye=
rificarse.
odia
Por:
su
declaracion
solo
tuyo
noticias
de
que
la
tropa
es=
taba
alterada.
Sobre
lo
que
dispuso
que
los
dichos
gefes
de
briga-
da
estuviesen
á
la
vista
de
sus
soldados.
Segun
su
declaracion
Valdes
fué
el
primero
y
el
único
que
le
particip
ó
el
fuego
que
hacia
la
tropa.
En
intermision
tan
corta
de
tiempo
el
tumul-
to
no
podia
haber
tomado
tanto
incremento
segun
la
opinion
de
Freire,
Y
así,
si
las
disposiciones
suyas
fueron
tan
egecutiyas
AO.
*
en
aquel
ácto,
el
atropellamiento
y
presteza
no
procedierón
de:
otra
cosa
sino
de
que
su
ánimo
estaba
por
anuncios
anteriores
preparado
para
«aquel
acontecimiento.
Solo+le
faltaba
un
golpe:
tan,
ruidoso
como
aquel
escándalo,
para
hacerlo
salip
de
la
cier
“ga
confianza
en
quelo
habia
«colocado
el.
pensar
que.
bastaba
el
nombre
de
su
autoridad
y
el
de'
quien
la
ejercia
para
que
sus
dignidad
£uese
respetada.
El
atolondramiento
fué
igual
á
la
con-
fianza
con
que
se
estuvo
lisongeando
su
amor
propio
desde
los
primeros
avisos.
Por
tanto,
como
se
ha
dicho,
no
:repreadió
4:
Valdes,
y
lo:
hizo
ir
al
cumplimiento
de
su
obligacion.
¿No
es:
chocante
que
el
Gobernador
de
una
plaza
ere
personalmente
los»
partes
y
no
los
envie?
Freire
concibió
la
aprehension
de
que,
la
presencia
de
Valdes
á
su
lado
hubiera
servido
para
contener
á
la
tropa.
No-
obstante,
en
la
precipitacion
con
quese
arrojó
á
la
plaza
de
San
Antonio
para
poner
órden
en
la
tropa
que
dispa=
raba
en
ella,
se:
olvidó
iracer
que
lo
acompañase
Valdes
que
ha-
bia
quedado
tranquilo
en
la
casa
de
su
alojamiento.
(
148
del
4.2).
¿Como
en
medio
de
tan
repetidos
avisos
vorbales,
dados
ya
por
sus
Ayudantes,
ya:
por;¡ofieiales,
particulares,
ya:
por
gefes
de
los
cuerpos,
ya:
por
los:
de
la
plaza,
y
porel
General
miga
mo
«de.
la
division
no
estrañaba
que
no
le
llegase.
parte
alguno
por
escrito?
¿Coma
no
reconyino
al
gefe
de
dia
por
haber
aban.:
donado
.su
puesto?
¿Como
con
tanto
sosiego
trataba
de
vestirse
de
gala
y
concurrir
á'la
fiesta?
Yo
hallo
culpa
en
que
Frcire
desatendiese:
apurar
el
origen
de
aquellas
voces
y
poner:
todos
los
«medios
para
que
no
se
faltase
á
la
disciplina»
y
subordina=:
cion
cuyo
trastorno
estaba
prócsimo
tan
visiblemente.
(
148:
yto..
del
48).
97
9
:
El
General
en
gefe,
al
entrar
en
la
plaza
de
Sam:
Antonio
con
«toda
su
comitiva,
ya
vió
fuerza
esparcida
¿por-
las
bocas=
calles
y
por-la
misma
plaza.
El
fuego
se
dirigió
tambien
con=
tra
su
persona,
mas
que
contra
los
acompañantes,
esponiendo
á
todos
á
crecer
el
número
de
los
dos
ó
tres
cadáveres
que
por
el;
pronto
tenian
á
la
vista
(148
yto.
del
4.2)
Ya
declaré
mi.
j
/
OLLAS
421
opinion
acerea
de
que
el
General
en
gefe
debió
ser
la
prime
ra
víctima,
y
que
por
el
desacuerdo
del
Ayudante
Balboa
no
tuvo
efecto
aquella
parte
eseneial
del
proyecto.
Motin
tan
in-
solente
en
que
la
tropa
manifestaba
haber
roto
enteramente
el
freno
de
la
obediencia,
y
en
que
no
solo
el
paisanage
sino
cier-
tos
gefes
y
oficiales
eran
el
blanco
de
sus
tiros,
no
escitó
en
el
General
Freire
el
recuerdo
de
lo
que
deben
practicar
hasta
los
ofi-
ciales
subalternos
en
tales
circunstancias,
segun
el
artículo
¿q
tratado
8.
2
título
10.
2
de
las
ordenanzas.
Se
contentó
con
pre-
guntar
á
un
oficial
de
los
qne
mandaban
aquella
tropa,
por
ser
el
primero
que
se
presentó
á
su
vista:
¿que
es
esto,
señor
0f-
cial?
Pregunta
ociosa,
pues
en
aquel
acto
estaba
viendo
uno
de
los
cahezas
del
motin,
y
la
ley
le
prescribia
lo
que
con
¿1
de-
bia
mandar
se
egecutase.
Aunque
la
llegada
del
batallon
de
Guias
fuese
tan
inmediata
como
Freire
espone,
tiempo
tuyo
para
ha-
ber
dispuesto
el
castigo
de
los
que
aparecian
esbezas
de
los
su-
blevados,
que
eran
los
oficiales
que
se
hallaban
en
la
plaza.
Las
leyes
militares
autorizan
á:
los
oficiales
á
imponer
severos
casti-
gos,
hallándose
presentes
en
.el
caso
de
salir.
de
entre
los
sol.
dados
alguna
voz.
ó.
discurso
que
provoque
á
desobediencia.
Con-
mucha
mas
razon
habiéndose
completado
el
tumulto,
lo
faculta-
rá
para
que
en
el
acto
sea
pasado
por
las
armas
el
cabeza
de
la
sedicion,
6
los
soldados
á
quienes
toque
la
suerte
por
no
haber-
se
descubierto
el
promotor
del
motin.
El
peso
de
esta
reflecsion,.
de
que
ningun
oficial
puede
evadirse
,
comprende
con
mayor
fner-.
za
al
General
Freire
el
cual
estaba
tan.
penetrado
de
la
eficacia
de
la
ciega
subordinacion.que
le
concedió
el
mayor
imperio.
Fia-
do
en
ella
no
quiso
ponerse
de
acuerdo
con
los
gefes
de
la
guar,
nicion
ántes
de
condescender
á.
la
mudarza
del.
sistema.
político,
teniendo
por
múcsima
inconcusa
que
bastaba
la
órden
y
manda-
to
del
gefe
superior
para
que
todos
los
súbditos
de
las
demas
elases
se
resignaran
á
obedecer
sin
réplica.
(325
del
12.9
)
-
Cualquiera
motiyo
que
lo
contuviese
para
no
castigar
inme-
diatamente
al
primer
oficial
y
tropa
Ta
haciendo
fuego,
5
422:
hió
ceder
cuimdo
dotd
que
se
á
que
pertenecian
aquellas
dos
compañias
sublevadas.
El
venis
el
Comandante
á
la
cabeza
y
la
mayor
parte
de
los
oficiales
en
sus
puestos,
le
significaba
bien
claro
que
la
conmocion
no
había
sa-
lido
de
entre
los
soldados
,
sino
que
estaba
fomentada
por
el
ge-
fe
y
por
la
mayor
parte
de
los
ofictales.
Ademas
de
la
obligacion
dirigta
al
mismo
sitio
el
hatallon
que
las
ordenanzas
«le
imponian
de
hacer
en
el
mismo
acto
un
ejemplar
castigo
en
el
Comandante,
la
memoria
de
lo
que
este
gefe
le
habia
asegurado
no
muchos
minutos
ántes,
era
suficien-
te
estímulo
para
desechar
todas
las
consideraciones
de
templanza.
Gabarre
le
protestó
que
sus
soldados
no
harian
sino
lo
que
él
les
mandase.
El
recuerdo
de
esta
protesta
debió
escitar
en
Freire
una
indignacion
correspondiente
á
tan
maligna
perfidia,
sin
pa-=
rarse
á
considerar
si
era
propia
del
Comandante
ó
influida
por
persona
mas
condecorada.
"Tampoco
le
ocurrió,
para
esforzar
su
severidad,
que
desde
la
tarde
anterior
habia
empezado
aquel
cuer-
po
á
hacerse
sospechoso,
y
el
Comandante
habia
siempre
pro=-
curado
desvanecer
en
el
General
en
gefe
cualquiera
mala
opinion
que
le
obligase
A
tomar
providencias
fuertes
y
ejecutivas.
La
y1S=.
ta
del
batallon
con
el
Comandante
á
la
cabeza
y
la
docilidad
de
las
des
compañias
que
primero
rompieron
el
fuego
en
la
plaza
en
juntarse
á
el,
demostraban
con
toda
claridad
que
el
motor
de
aquellas
insultos
y
sedicion
inaudita
era
el
propio
Comandante
de
acuerdo
con
los
de
puerta
de
Tierra.
Por
consiguiente
Gabarre,
sin
mas
eesámen
ni
preguntas,
debió
ser
sacrificado
allí
mismo
delante
de
sus
soldados
para
restablecer
la
disciplina
y
realzar
la
potestad
de
un
gefe
superior.
Freire
espone
que
no
sabia
á
donde
iba
aquel
batallon,
con
qué
objeto
ni
órden,
pres
él
no
habia
mandada
semejante
movimiento
:
(143
vto.
4.9)
luego
era
patente
la
sedicion
promovida
por
su
Comandante.
Supongamos
que
no
fuese
promovida,
y
que
contra
él
no
obrasen
tantas
pa-
labras
y
hechos
de
perfidia
y
malicia
insidiosa,
ó
que
tales
pa-
recen
por
la
incertidumbre
en
que
se
hallaba
aguardando
las
Ór=
denes
de
quien
disimuladamente
dirigia
el
proyecto.
La
falta
so-
425
la
de
complimiento
de
la!
ordenanza
en
el
castigo
de
los
tumul-
tnados,
lo
hacia
cómplice
del
mismo
delito
y
por
consiguiente
lo
sugetaba
á-
la
misma
pena.
¿Y
donde
mejor
debia
esta
ejecu-
tarse
que
en
el
parage
mismo
en
que
el
General
en
gefe
hechó
de
ver
el
tumulto
con
esperiencia
propia
tan
arriesgada?
“Freire
en
vez
de
seguir
el
único
sistema
que
las
leyes
mili=
tares
prescriben,
se
eontentó
con
valerse
del
«aucsilto
de
Gabar=
re
para
reunir
las
partidas
que
andaban
desordenadas
por
la
pla-
za
y
calles
inmediatas,
como
si
esta
operacion
fuera
obra*de.mu=
cho
trabajo
y
dificuitád,
estando
todos
conformes
en
obedecer
á'
los
autores
«del
proyecto
de
sedicion.
Esta
conformidad
de
inten-
ciones
no
se
limitaba
á
los
individuos
del
cuerpo
de
Guias.
Era
estensiva
tambien
á
los
otros
que
se
hallaban
en
los
cuarteles
de
puerta
de
Tierra,
de
cuya
conmoción
tuyo
Freire
repetidos
a
visos,
y
sobre
ella
dictó
algunas
providencias,
cuales
fueron
en-
viar
los
Coroneles
de
los
cuerpos
de
América
y
Sevilla,
el
Gene-
ral
de
la
Division
y
el
Gobernador
de
Ja
plaza.
Sin
embargo
se
dirigió
con
aquella
tropa
en
columna
á
dichos
cuarteles:
que
fué
lo
nismo
que
haber
convenido
en-dar
mayor
páyulo
al
fuego
de
la
insubordinacion
,
cediendo
sin
réplica
á
la
petición
de
los
Cuias-
Freire
habia
mandado
que
las
partidas
dispersas
se
reuniesen
y
formasen
en
batalla.
Yendo
á
efectuarlo,
la
tropa,
insiigada
de
antemano
por
el
Comandante
y
oficiales,
dijo
¿que
por
qué
no
se
marchaba
4
puerta
de
'Lierra?
Cabarre
lo
puso
en
conoci-
miento
del
General
quien
mando
que
las
compañias
reunidas
for=
masen
en
columna
y
se
puso
á
su
cabeza
para
dirigirlas
donde
querian.
(385
yto.
del
5.0)
Freire,
afectando
no
tener
presen-
te
esta
peticion,
á
pretesto
de
estar
aturdido
con
la,
confusion
y
bullicio
de
los
soldados,
intenta
evadirse
del
cargo
que
le
re=
sulta
por
su
dociiidad.
Dice
que
el
motivo
que
tuyo
para
con-
ducir
aquella
tropa
á
puerta
de
Tierra,
fué
la
reflecsion
de
con-
servarla
reunida
en
un
punto
y
á
su
vista
para
evitar
nuevos
des-
órdenes,
pnes
el
haberla
dejado.
en
su
cuartel
era
esponerse
á
que
de
nueyo
se
entregara
á
los
mismos
escesos,
vista
la
conduc-
424
ta
que
estaba
observando.
(149
del
4.9)
Juzgo'al
contrario,
'que
aquella
conducta
que
observaba
en
la
tropa
era
un
estímulo
fuer-
tísimo
para
encerrarla
en
su
cuartel
que
estaba
cerca,
imponien-
do
grayes
penas
4
los
que
saliesen
de
él
ó
consintiesen
la
salida.
Lo
demas
era
proporcionar
que
fuese
practicando
por
toda
la
cia-
dad
los
mismos
escesos
que
habia
cometido
en
el
pequeño
trecho
desde
el
cuartel
de
la
Bon:wba
hasta
el
principio
de
la
calle
Án-
cha.
La
esperiencia
lo
acreditó
así,
y
no
pudo
humanamente
su-
ceder
otra
cosa.
No
es
comprehensible
como
Freire
se
lisonjease
de
evitar
nue-
vos
desórdenes
con
tener
á
su
vista
unos
y
otros
enerpos,
cuan=
do
su
autoridad
estaba
tan
menguada
respecto
de
aquel
á
cuya
cabeza
iba.
Sn
presencia
por
consiguiente,
no
impidió
que
se
dis-
parasen
varios
tiros
á
las
personas
que
se
divisaban
y
ú
tas
coiga-s
duras
de
los
balcones.
Nuevo
cargo,
nueva-culpa
de
Pretre,
que
inmediatamento
no
retrocedió
ó
no
dispuso
la
averiguacion
de
quie=
nes
fueron
los
que
dispararon,'é
iban
disparando
de
cuando
en
cuando,
para
castigarlos
sin
dilación,
de
manera
que
sirviese
de
«ejemplo
á
los
demas.
Como
no
dió
el
menor
signo
de
severidad,
los
Guias
continuaban.
á
su
yista
rebando
y
ma*ando.
A
-
la
sazon
de
atravesar
la
columna
la
calle
Ancha
entraban
en
ella
los
sar-
gentos
primeros
de
Zapadores,
graduados
de
Subtenientes,
Don
Domingo
Andiano
y
D.
Manuel
Pardo.
Reprendieron
á
cuatro
Guias
que
hacian
fuego,
y
léjos
de
obedecer
los
obligaron
á
+oenirlos.
-Al
mismo
tiempo
un
eabo
de
Guias
robaba
un
relox
4
un
paíisa-
-no.
Pardo
y
Andiano
quedaron
con
este;-rmas
el
General
Cam-
pana
que
marchaba
á
la
cabeza
de
los
Guias
muy
inmediato
4
Frei-
we
Jes
mandó
seguirlo.
(208
del
7.0)
El
mismo
Freire
aumentó
con
su
debilidad
la
insolencia
de
-los
sediciosos
en
tales
términos,
que
en
la
plaza
de
San
Juan
de
-Dios
esperimentó
que
su
autoridad
estaba
abolida
del
todo,-con-
firmando
la
idea
de
que
la
sedicion
no
era
un
movimiento
de
los
soldados,
sino
un
proyecto
premeditado
por
gefes
y
oficiales.
Hís-
te
pásage
que
se
halla
al
fólio
149
del
tomo
4.9
es
el
-mas.de-
423
eisivo
'aceréa
del
ningun
papel
que
hatia
Freire,
acerca
de
que
estalya
de
hecho
despojado
de
su
amtoridad,
y
de
que
él
con
su
conducta
se
hudbita
sometido
4
la
veluntad
de
los
tumuituades.
Re-
fiere
que
habiendo
la
columna
de
Cuias
hecho
alto
cerca
de
la
puerta
del
Mar,
el
Comandante
Gabarre
dijo
ul
Trente
y
delan-
te
¿de
su
General
en
gee:
una
compañía”
aqui.
Y
marchó
con
ella
4
situarla
en
la
reuralla.
Freire,
pareciéndele
aquel
momen-
to
oportuno
para
.retomocer
el
grado
de
autoridad
que
le
habia
quedado,
mando
que
ta
columna
siguiese
su
marcha,
á
fin
de
e-
vitar
que
la
tropa
se
desuniese,
segun
él
deciara.
Mas
no
bien
habie
dado
la
órden,
“2uando
algunos
soldados
de
la
cubeza
de
la
columna
le
dijeron:
esperemos
al
Comandante.
Por
mas
que
añada
que
la
vuelta
“del
Comandante
se
verificó
al
instante,
no
puede
borrar
la
mancha
de
haber
degradado
su
autoridad
al
mas
ínfimo
punto
á
que
podía
Hegar.
Con
esta
deplorable
esperiene
cia
nada
debia
pronseterse
de
la
reunion
de
los
Guias
ecw
tos
otros
enerpos
“anotinados
primero,
sino“el
deshonor
de
ver
mas
y
mas
-
insultada
y
envilecida
su
autoridad.
Así
se,
verificó
en
todo
el
tiemz
po
que
permaneció
en
los
cuarteles
de
puerta
de
Tierra,
donde
lo
recibieron
desde
luego
con
gritos,
oque
sí
erar_loables
en
o-
tras
circunstancias,
en
aquellas
eran
la
contraseña
del
níctin.
Omi-
tamos
por
horror
las
voces
que
profirierou
alginos
soklados
de
América
en
el
cuartel
de
Santa
Elena,
dejando
la
formacion
en
que
estaba
la
mayor
parte
del
regimiento.
Las
voces
de
viva
el
Rey,
mi
General,
en
aquella
sizonm
eran
una
fuerza
y
violencia
desmedida
que
se
hacia
¿1
General
,
para
que
no
les
esrasease
el
triunfo
de
haber
dominado
al
miano
gefe
que
permitió
el
res.
tablecimiento
de
la
Constitucion,
con
la
cnal
esta
y
la
Nacic:
-
debian
ser
victoreadas
juntamente
cen
el
Monarca.
(150
«del
4.97)
Freire
padeció
y
sufrió
iguales
humillaciones
en
el
enartej
de
San
Roque.
Dice
sin
embargo
que
lo
mismo
que
al
regi
imien=
to
de
América,
procuró
reducir
á
su
deber
4
los
soldados
de
la
Lealtad,
do
los
mismos
medios
¡le
que
se
habia
yalido
con
Aos.
primeros
y
demas
que
estakan
á
pu
alcance.
No,
no
era
da-
426
do
al
débil
Freire
ejercer
influjo
con
esta
tropa
y
la
del
Pro-
vincial
de
Jerez,
que
se
hallaban
en
la
muralla
y
azoteas
del
cuartel
en
manifiesta
oposicion
á
las
órdenes
y
voluntad
del
Ge-
neral
Freire;
dejándola
en
aquella
situacion
y
puestos
la
confir-
maba
en
la
opinion
ventajosa
que
sus
geles
y
oficiales
le
habian
inspirado,
de
que
era
un
mérito
desobedecer
al
General
en
ge-
fe,
pues
este
en
nada
alteraba
las
disposiciones
que
ellos
toma-=
ron,
no
solo
sin
consentimiento
suyo,
sine
tambien
contra
su
espreso
mandamiento.
Esta
era
la
órden
dada
para
aquel
día.
(150
del
4.9)
+
La
conducta
succesiva
de
Freire
es
una
consecuencia
forzosa
de
la
flaqueza
de
poder
en
que
se
hallaba,
ó
por
mejor
decir,
de
la
estincion
total
de
su.
autoridad
desde
que
en
la
plaza
de
San
Juan
de
Dios
ni
el
Comandante
ni
los
soldados
del
batallon
de
Guias
le
permitieron
el
egercicio
de
la.
mas
sencilla
de
sus
funciones.
Facilmevte
se
considera
que
desde
aquel
bochornoso
insiante
el
dejarlo
con
vida
,
y
aun
tratarlo
con
el
titulo
de
Ge-
neral
era
un
escarnio
que
se
le
hacia
y
una
ostentación
del
triun-
fo
que
habían
conseguido
sobre
su
autoridad,
Y
así
no
es
de
es-
trañar
el
desacato
continuo
y
yariado
que
sufrió
en
ámbos
cuar-
teles
de
puerta
de
Lierra,
y
se
refirió
por
estenso
en
la
nar-
racion,
y
lo
demas
com
que
se
completó
el
abatimiento
sumo
en
que
pusieron
al
General
el
sedicioso
Coronel
Capacete
y
tantos
oficiales
subalternos
para
deleite
suyo.
Parece
que
recurrian
4.él,
no
á
solicitar
sa
aprobacion,
sino
para
tener
el
gusto
de
hacer
aprobar
cuanto
le
proponian,
que
siempre
era
lo
que
juzgaban
mas
repugnante
al
decoro,
al
honor
y
opiniones
de
Freire,
Le
presentaron
con
algwara,
propia
de
la
hazaña
que
su=
pone,
la
tabla
en
que
se
escribió
Ja
tarde
anterior
el
título
de
Plaza
de
la
Constitucion
y
su
nombre
victoreado
,
y
el
General
al
verla
dice
que
estd
bien,
Esta
lacóvica
aprobacion
no
satisfa-
ce
á
los
que
no
tenian
ya
mas:
objeto
que
vilipendrar
con
nue-
vos
oprobias
al
que
estuvo
tan
remiso
en
evitar
los
primeros,
El
General
Campana
prescribió
al
Teniente
Pierra
que
se
quema-
:
427
se
la
tabla,
“disponiendo
con
mucha
gravedad
y
magisterio
que
se
hiciese
ántes
astillas
para
que
el
incendio
fuese
mas
fácil.
(455
vto.
del
4.9)
Gritan
que
se
queme
la
tabla
los
oficiales
presen=
tes,
y
el
General
Freire
consiente
en
ello,
y
aun
en
el
para-
ge
mismo
en
que
Campana
ordenó
hacer
el
incendio,
como
el
lugar
mas
á
propósito,
que
era
la
plaza
de
Sam
Antonio
donde
la
tabla
se
colocó.
(222
yte.
4.9)
Nuevo
oprobio
sufrió
y
mengua
mayor
en
su
dignidad,
que
eonsintiendo
la
quema
de
la
tabie.
En
el
cuarto
de
prevencion
de
la
Lealtad
le
ponen
delante
un
parte
dirigido
al
Comandan-
te
de
la
Cortadura,
pidiéndole
que
lo
firmase,
y
el
General
no
reusa
suscribírlo.
Poco
despues
pasó
al
alojamiento
del
General
Campana.
Tantas
ocurrencias
funestas
redugeron
su
ánimo
al
mas
lastimoso
abatimiento.
Tambien
firmó
una
órden
de
retractacion
que
se
habia
de
circular,
como
en
efecto
se
circuló,
al
res-
lo
del
egército.
Orden
fué
como
la
anterior,
aunque
el
envile-
cimiento
á
que
tenian
reducida
su
autoridad
los
insolentes
tumul-
tuados,
no
permitia
que
se
diese
semejante
nombre
á
un
escrito
suyo,
que
ciertamente
no
era
oficial,
sino
el
de
parte,
con
cu-
yo
nombre
sus
preceptos
y
disposiciones
no
se
distinguian
de
la
comunicacion
que'hace
por
escrito
un
cabo
de
escuadra
á
fe
inmediato,
(222,
154
y
385
del
£.
2)
El
contenido
de
la
citada
órden
es
su
ge-
tan
importante
qne
con-
«),
Egército
reunido
de
Andalucia.
—
,,
La
plaza
de
Cádiz
acaha
de
pronune
viene
copiarlo
aquí
á
la
letra
iarse
decididamente
en
fa-
y,
vor
de
los
derechos
del
Rey
N..S.
y
contra
la
Constitucion
que
y,
lumultuariamente
se
publico
ayer.
Lo
que
aviso
a
V.
S.
para
yy
que
lo
haga
entender
asi
á
todas
las
tropas
de
su
mando,
y
,,
celebren
esta/leal
decision
de
las
tropas
de
la
guarnicion
de
es-
yy
ta
plaza,
y
se
conserven
en
union
con
ellas
mientras
yo
me
,,
hallo
4
la
cabeza.
Y
se
servirá
V.
S.'
darme
parte
del
resul-
»,
tado
de
esta
disposicion.=Dios
guarde
á
V.
S.
muchos
años.
y,
Cuartel
general
de
la
plaza
de
Cádiz
10
de
Marzo
de
mil
ochocien=
,y
tos
veinte.=Manuel
Freire.=Señor
D.
Manuel
Ladron
de
Gueba-
,
YA.
(49
del
3.
=p)
423
Este
documento
.es:un'
resúmen
de
todas
las
debilidades
y
contradicciones
de
Freire.
Si
la
Constitucion
se
publicó
tumul=
tuariamente
en
el
dia
anterior,
el
General
en
gefe
es
el
único
tamultuario
,
pues
el
yecindario
no
hizo
mas
que
entregarse
á
las
demostraciones
que
S.
E.
le
permitió.
El
respeto
á'
su
nombre,
y
por
consiguiente
á/su
autoridad,
fué
tan
estremado,
que
unos
cuantos
que
habian
proyectado
insultar
á
otros
de”
opinion
contra=
ria,
desistieron
en
el
momento
que
se
les
recordó
que
aquella
accion
disgustaria:á
S.
LE:
¿Como
es
porible
que
hubiese
tumul-
tuarios
entre
unos
hombres
tan
sumisos
al
solo
eco
«del
apellido
de
quien
tenia
el
mando
supremo
político
y
militar
de
la
Pro=
vincia?
Por
otra
parte,
los
instigadores
de
Freire
para
que
per=
miticse
la
Constitucion
fucron
el
Capiton
General
de
Marina
y
el
General
de
la:
cuarta
Division
que
guarnecia
á
Cádiz:
oficia-
les
de
Marina
y
Egército
y
de
todas
armas
fueron
los
que
mani-
festaron
á
Freire
que
el
voto
general:
de
militares
y
paisanos
estaba
por
la
Constitucion,
especialmente
el
de
los
militares.
La
fuerza
de
elios
era
la
única
capaz
de
animar
la
indecision
de
Frei-
re.
Los
paisanos
ho
aparecieron
en
la:
plaza
de:
San
Antonio.
has=
ta
que
los
militares
les
aseguraron
que
el
General
en
gefe
era
del
mismo
dictámen,
y
que
solo
faltaba
que
el
pueblo
significase
los
mismos
deseos
que
los
oficiales
le
habian
representado,
pa-
ra
que
no
le
quedase
duda
de
que
la
opinion
era
universal.
Cau-
sa
grima
que
convide
á
Ladron'
de:
Guebara
á
celebrar
con
las
tropas
de
su
mando
horrores
inauditos,
entre
los
cuales
se
in-
cluyen
los
iusultos
á:la
persona
de
Freire,
el
riesgo
de
su
vida
en
que
tantas
veces
se
vió,
y
la
abolicion
total
y
ludibrio
de:
su.
autoridad.
¿Como
asegura
que
esa
celebracion
de
atrocidades,
y
esa
union
con'asesinos
y
ladrones
se
conserye
mientras
él
se
ha-
Me
á
su
cabeza?
De
buenas
tropas
se
creia
gefe,
cuando
el
tu-.
multo
no
teria
otro
objeto
que
el
esterminio
de
su
persona
y
au-.
toridad;
y
si
lo
primero
no
se
yerificó
por
incidentes
maraville-
sos,
lo
segundo
se
llevó
á
complemento.
El
dictado
de
leal
a-
plicado
á
la
decision
de
las
tropas
basta
para
cargo
contra
Frei-
4%9
pues
con
él
jnstifica
todos
los
desórdenes
de
la
sublevacion;
y
asimismo
se
calilica
de:
traidor
por
haber“
obrado
en
senti
do
contrario
hasta
que
la
fuerza
lo
redujo
á
pelas
el
plan
y
los
efectos
del
tumulto.
Los
gefes
de
la:
sedicion,
continuando;
en.
su
osadia,
Al
sieron
añadirse
el
gusto
«particular
de
oir
«de
boca
de
Ereire
su
retractacion,
no
cententos
con
haber
presenciado
las
recon=
venciones
que
le
habian
hecho
los
oficiales
de
la
Lealtad.
U-
na
de
las
dos
*+veces
lo:
reconwinieron:
“con
tanto
descaro
y
audacia
,
que
tuyo:
precision
«des
hacer
renuncia
del
mando,
en
el
cual
protestaba:
no
continuar
sino
le.
dispensaban
su.
CO
fianza
y
le
obedecian.
(150
yto:
4.9)
Gravísimo.
seria
este
desacato
cuando:
arrancó
del
General
Freire
estas
espresiones,
despues
de»
yer
vilipendiada
y
anulada:
«su,
antoridad
por
to-
das
las
clases
de
«los
batallones
de
'Gnias
y
*
Lealtad
y
la
de
algunos
sargentos
de
América.
Yo.
no
concilío'
este:
enojo
de
Freire:
con
el
concepto
de
leal
en
que.
tenia
al
movimien-
to
de:
la
tropa.
Estaba
muy
puesto
en
razon
que
los
pro=
nunciados
tan
decididamente
en
favor
de
los
derechos
del
Rey
y
contra
la
Constitabian
$
lo
tratasen
como
al
Acció!
y
ú-
Ad
>
persuasiva
Er
miento.
:
La
gravedad
del:
A
sacato
se
infiere
tambien
de
que
el
Ge-
neral
tuyo
por
co
ersacion
á
propósito
para
entretener
á
los.
gefes
y
oficiales
de
los
zas
que
le
contaron
la.
noche
anterior
haber
proferido
algun
paisano,
como
ejecutables
en
el
teaso
de
no
haber
condescen=.
dido
á
lo:
que
el
“pueblo
le
pedia.
¡
Qué
«poquedad
de
espíri-
tu!
¡qué
panegírico
indirecto
de
los
escesos
del
tumulto
!
¡qué
frívola
escusa
de
lo
que
habia
permitido,
suponiéndose
inti-
midado
por
la
yoz
de
un
cualquiera,
cuando
contaba
dentro
de
la:
plaza
con
cinco
mil
hombres
para
sostener
sus
precep=
¿dos
cuerpos;
hablarles
de
das
amena-,
450
tos!
¿Y
por
qué
refirio
4.los
tumultuarios
esta
especie
y
no
la
otra,
mas
cierta
y
mas
verosímil,
de
que
su
nombre
so-
lo
y
“el
temor:
de
disgutarlo
desbarató
una
teutativa
de
imsul-
to?
Con
tales
conversaciones,
nada
nobles,
pensaba
el
Gene-
ral
ir.
recobrando:
su:
perdido
decoro.
¿Pues
qué
diré
acerca
de
la
lisonja
con”
que-
les
indicó
la
perspectiva
de
gloria
que
les
esperaba
combatiendo
al
Conde
del
Abisbal?
Realmente
no
hacia
otra
cosa
que
acabar
de
envilecer
sus
funciones
de
Ge-
neral
en
gefe,
y
mas:
cuando
no:
sele
ocultaba
que
sus
órde-,
nes
mo
tenian
enmplimiento
dentro
de
la
plaza,
sin
la
ratifi-
cacion
del
que
se
habia
constituido
cabeza
ostensible
en
la
e-
jecucion
del
proyecto
del
motin,
como
el
mas
á
propósito
por
la
dureza
fanática
6
incivil
de
su
carácter.
Este
mismo
Coro-
nel,
viendo
que
Freire
no
le
concedia
el
arresto
de
los
ofi-
ciales
de
artilleria,
segundó
con
la
mayor
instancia.
Tales
se-
rian
las
vocés
de
que
dicho
Coronel
se
valió,
que
Freire
tu-
vo
que
ceder
á
ellas,
consintiendo
en
una
injusticia.
Juzgo
que
si
me
fuera
lícito
usar
una
similitud
vulgar,
compararia
á
Freire
á
un
comediante
que
se
presenta
en
un
teatro
sin
sa=
ber
una
palabra
de
su
papel,
y
se
atiene
únicamente
á
la
voz
del
apuntador.
Cuanto
los
sediciosos
apuntaba
Freire,
otro
tanto
hacia,
sin
Otro
artificio
que
no
consentir
la
prime-
ra
vez,
pero
á
la
segunda
instancia
no
hacia
la
menor
oposi=
cion.
De
forma
que
Freire,
es
culpable
“por
lo
que
consintió,
y
tambien
por
“otras
cosas
peores
que
no
le
pidieron
,
pues
seguramente
las
hubiera
consentido
si
le
hacen
mencion
de
e-
allas
para
que
las
apruebe
con
su
órden.
En
fin,
el
resistir
poco
ó
nada
á
todos
los
caprichos
de
los
sediciosos
lo
gradua-
ba
su
imbecilidad
de
un
arbitrio
ventajoso
para
restablecer
su
poder
y
mando,
cuando
cada
acto
de
aquella
especie
era,
digámoslo
así,
aventar
los
cortísimos
residuos
que
le
habian
que-
dado
de
su
dignidad
y
representacion
de
gefe
superior,
in=
herentes
mo
mas
que
á
las
insignias
del
uniforme
que
vestia.
De
suerte
que
sinó
le
asistiera
la
reputacion
de
sus
méritos
4531
y
servicios
anteriores
,
es
de
sospechar
que
lo
hubieran
de-
gradado
con
todas
las
formalidades
que
prescribe
la
ordenan-
za
á
la
luz
de
la
hoguera
que
se
encendió
con
«los
maderos
del
tablado
que
se
habia
construido
en
medio
de
la
plaza
de
San
Antonio.
bos
:
Sin
embargo.
de.
estos
escesos
de
condescendencia
en
que
Frci-
re
dejó.
caer
y.
sepultarse--
ignominiosamente-
su
autoridad,
«tie-
ne
la
presencia.
de
ánimo
de
sostener
en
su
declaracion
que
cuanto
hizo
y
dejó
de
practicar
en
el
pavellon:
del
General
Campana
,
4
impulsos
de:
las
espresiones.
y
cargos
que
le:
diz
rigieron.'
y
hacian:
los
oficiales
de
la.
Lealtad,
fué
una
midida
necesaria
para
danles
d
entender
que
entraba'
en
los
principios
que
habian
motivado
la
sedicion;
pues
de
otro
modo
era
im=
posible
que
no
hubiesen
segnido
separándose
de
su
obediencia;
Parece
increible
que
á:
los
cuatro':,meses
.enmplidos
del
desas
cato
mas
completo
y;
atroz,quei
ha
sufrido.
gefe.
alguno
aun
de
las
inferiores
graduaciones,
el
General
Freire
no
hubiese
toda=
via
vuelto
en
sí
de.
la
confusa
sorpresa
y
contradiccion
de
i-
deas
en
que
su
mente
se
vió
envuelta
y
combatida,
cuando
no
le.
quedó
duda
de
que
las
tropas:de
la
guarnicion
de
Cádiz
habian:
roto
enteramente
el
freno
de
la
obediencia
que
le.
de-
Jian,
E
o
dirigidas
y
mandadas
por
otros
geles
d
que
tumultuariamente
¿se
habian.
substituido
en
su
lugar...
130
vto.
del
4.2)
|
dSiiiiA
Concedamos
enhorabuena
que
Freire
no
tuyiese
noticia
de
la
situacion
del
cuartel
de
los
Guias
hasta
que
vió,,4
los.
sol=
dados
de
este:
cuerpo
hacer
fuego
contra
su
misma
persona.
A
lo
ménos
no
podia
ignorar
que
en
los
cuarteles
á
donde
los
dirigia
reimaba
el
mismo
desórden,.
y
que
en
ellos
se
habia
ro-
to
primero
el
fuego,
ocasionando
las
repetidas
órdenes
que
ca-
si
4
un
tiempo
dictó:
para
reprimir
aquellos
soldados,
con
tan-
to
empeño
y
cuidado
que
envió
con
particular
encargo
al
Ge-
neral
de
la
division
Campana
y
al
Teniente
de
Rey
Rodriguez
Valdes.
De
suerte
que
á
no
atribuir
al
desatiento
en
que
las
452
;
eircunstancias
,
fayorecidas
de
su
abandono,
le
'
pusieron,
“una
provideñcia
semejante,
se
podía
inferir
dé
su
conducta
que
con-
ducia
los
Guias
á
los
cuarteles
de
puerta
de
Tierra
para
au-
mentar.
el
fuego
de
la
sedicion
y.
multiplicar
los
daños
que
o-
sasionaba.
Esta
sospecha
crece
leyendo
en
el
proceso
que:
el
estado
ide
:indisciplina
eh
que
veia
aquella
tropa,
le
hacia
re-
celarino
:poderta-
conducir
hasta
el
punto
que
se“habid
propuesz
20;
Cualquiera
hallará
en
estas
espresiones
su
sentimicuto
de
que
se
“malograse
+
su
intencion
>
de
reunir
sediciosos
á
sediciosos
pa-=
ra”
hacer
mayor
el:
tumalto
y
sus
estragos.
(1/9
vto.
del
4.
9)
SEL
General
Efcireotuyo
la
inconsideracion”
de
'esplicarse
en
“estos
términos
alooabo:
de
cuatro
meses,
'en
que
verosímilmen=
te
se
le
habria
disminuido
inucho
la
impresion
de
sorpresa
que
le
»hizo
el
tumúlto
«en:
el
¿mayor
-esceso
de
su
desórden.
No
es
muchó,
pues,
que
al
dia
siguiente,
conservando
en su'á-
nimo.
frescas
las
especies
con
la
misma
perturbación,
diese
un
nuevo
“testimonio
en
que
aprobaba
con
elogio
la
sedicion,
rez
comendando
que
se
llevase
4
efecto
el
fin
queen
ella
se
“pro-
pusieron
sus
autores
y
ejecutores.
No
puede
alegar
Freire
que
entónces
no
gozaba:
dé
libertad,
ni
que
aquella
medida
era
indispensable
para”
conciliar
y
atraer
las:
voluntades
de
las
«dos
divisiones
desu
ejército
4
cuya-
vista
esta
JA,
pues
en
ellas;
aungtie
no
hubiese
conformidad
pe
favor
del
régimen
político
renovado
,
tampoco
se
notaban
sintomas
de
repugnane
ela
ui
“oposición
que
no
fuesen
fáciles
de
prevenir
en
sas
e-
fectos.
Con
todo
eso,
Freire
dirigió
"desde
su
«cuartel
general
del
Puertó
de
Santa
Maria
'al
Brigadier
D.
Pedro
Ramirez
u-
na
órden
de
este
tenor.
,,Juzgo
que
habrá
V.
S.
recibido
ya
,,por
“el
gefe'
de
Po
M.:
G.
la
noticia
de
que
la
guarnición
'
,
de
Cádiz
había
repuesto
en
aquella
plaza
la
autoridad:
del
¡Rey
¡destruida
En
el
div
nueve
por
un
“móvimiento,
y
eb
consecuen-
¿Cta
que
se
veptwsierad
las
cosas
¡en
“elvestado
que
ántes
ses
haz
¿Maban
para
evitar
la
“desunión
que
es
de
temer
en
los
ejér=
,¿cilos.
Ahora
-añado
á
Y.
S.
que
tanto.
en
la
guarnición
de
435
¿Cadiz
como
en
las
otrás
dos
divisiones
se
halla
un
mismo
stspiritu
en
fayor
de
la
causa
del
Rey
como
asímismo
en
¿la
caballería.
V.
S.
deberá
reunir
los
geles
de
los
enerpos,
ayy
estos
harán
lo
«mismo
con
sus
oficiales
para
que
sepan
la
y
Union
que
reina
entro
las
tropas
del
ejército
y
se
evite
la
Separación
que
un
errado
concepto
puede
producir.
(99
del
2.
9)
Solo
le
faltó
añadir
áquellas
espresiones
que
dijo
al
mis»
«mo
Ramirez
en
su-
oficio
del
propio
dia
desde
Puerto
Real
D.
-Mamuel
Ladron
de
Guebara:
y
quede
Y.
S.
enterado
y
la
jus-
tieta
y
Ayuntamiento
de
esa
ciudad
de
la
satisfaccion
que
«dí
todos
nos
resulta.
No
por:
otra
cosa
se
esplicaba
así,
sinó
«por
el
feliz
acontecimiento
de
quedar
canonizada
la
imdiscipli-
“na,
honrado
el
saqueo
y
justificado
el
asesinato
de
tantos
des
«renturados.
La
memoria
y
lástima
por
estos
desastres
debió
haber
templado
en
unos
y
en
otros
las
muestras
de
satisfac-
<iom,
reprobando
siempre
y
con
entereza
que
por
tales
medios
se
hubiese
tratado
de
sostener
la:cansa:
que
llamaban
del
Rey.
-)
Cuanto
deshonraban
su
lealtad
verdadera
6
aparente,
suponien-
«do
que
su
Monarca
aceptaba
en
holocausto
el
sacrificio
de
sus
«súbditos,
«bárbaras
que
no
se
aplaeaban
sinó
con
sangre
de
víctimas
hu-
manas
!
bd
semejante
á
las
deidades
inelementes
de
las
naciones
É
¿Pero
se
hechan
n
mos
en
las
órdenes
de
Freire
algunas
espre<
siones
de
júbilo
por
aquel
daño
nunca
yisto
que
sobrevino
al
ino
-cente
pueblo
de
Cádiz?
Véase
su
parte
del
diez
dirigido
al
Ministro
de
«la
guerra.
En
el
agote
E
o
el
vocabulario
de
que
puede
seryirse
€]
«corazon
mas
sanguinario
y
cebado
en
maldades.
Mas
puesto
que
el
parage
en
que
se
escribió
roduce
la
sospecha
vehementísi-
ma
de
que
fué
suscrito
sin
libertad
y
con
la
cabeza
ofusca-
«da
en
sumo
grado,
no
begar
s
mérito
de
un
escrilo
se-
mejante.
Ápartemos
la
yista
3
uando
no
sea
por
las
rezones
espuestas
,-
siquiera
por
no
estremecer
con
tal
cúmulo
de
hor
rores,
aplaudidos
y
recomendados
por
el
mismo
que
los
pro
yocó
con
la
imprudencia
de
un
silencio
ixconcevible
con
UNOS»
454
|
y
de
tanta
locuacidad
con
otros.
Dejemos
á-
su:
autor
que
se
recréc
con
el
malísimo
comentario
que
publicó
en
su
defensa.
¿Pero
que
violencia
,
que
coacción
ni
que
recelo
coartó
la
libertad
de
Freire
en
el
parte
que
escribió
de
su
letra
la
mañana
del
diez
para
faltar
á
la
yerdad
tan
visiblemen-
te?
Imputa,
ya
á
la
plaza
puesta
en
fermentacion,
ya
á
la
escuadra
que
encontró
enardecida
del
mismo
modo,
el
que
le
obligaron
á
consentir
que
se
publicase
la
Constitucion.
Por
esta
yoz
plaza,
un
Capitan
General
no
podia
entender
el
pai-
sanage,
ni
por
escuadra
nadie
entenderá
los
vecinos
de
Cádiz.-
¿Pues
como
pocas
horas
despues,
elogiando
el
estrago
hecho
por
la
soldadesca
mas
bárbara
atribuye
á
la
efervescencia
po-
pular
la
causa
que
incitó
á
la
guarnicion
de
Cádiz
á
dar
a-
quel
acendrado
testimonio
de
sumision
y
fidelidad
al
Rey,
que
colmó
de
satisfaccion
el
pecho
del
General
en
gefe?
Bien
pue-
de
ser
que
sirva
de
disculpa
la
violencia
con
qne
forzaron
á
Freire
á
comunicar
aquel
suceso
en
los
términos
de
su
segundo
parte,
Yo
encuentro
entre
uno
y
otro
cierta
analogía
cn
la
disposicion
del
ánimo
con
que
escribió
de
propo
puño
el
pri-
mero,
y
firmó
bajo
su
responsabilidad
el
segundo,
No
será,
pues
,
adelantar
mucho
el
discurso'
decir
que
quien
suscribió
el
primero
aguardaba
con
impaciencia
la
“ocasion
de
poder
re-
“tractarse
bajo
cualquiera
motivo
plausible,
sin
reparar
en
los
males
que
la
revocacion
produjese.
(553
y
557
del
1.9)
Haré
la
historia
de
este
parte
sin
mezclar
ninguna
reflee»
sion,
por
parecerme
que
basta
que
el
hecho
se
cuente
con
fidelidad
y
sencillez
para
que
se
forme
el
debido
concepto
de
la
disposicion
del
ánimo
de.
Freire,
pronto
á-
retractarse
y
tenaz
en
su
retractacion,
aun
en
el
tiempo
en
que
le
e-
ra
nociva.
No
trato
de
acriminar
sinó
de
referir.
«Este
famoso
parte
fué
firmado
la
tarde
del
dia
diez
en
los
pavellones
de
San
Roque.
El
Capitan
Maturana
conductor
de
este
pliego,
dde
la
órden
de
Freire
para
el
Gobernador
de
Sevilla
y
de
una
esposicion
al
Rey
firmade
por
Gabarre,
Capacete
y
Cas-
á
4535
tañola,
no
habiendo
podido
pasar
de
Sevilla,
retrocedió
al
cuar-
tel
general
donde
el
doce
por
la
tarde
devolvió
el
pliego
de
Freire.
A
la
sazon
este
General
habia
ya
recibido
de
oficio
la
noticia
de
haber
el
Rey
jurado
el
nueve
la
Constitucion
Estando
aquella
noche
su
Ayudante
.D.
Pedro
Morell
cerran=
do
el
parte
diario
tuvo
la
inavertencia
de
preguntar
si
se
incluia
el
deyuelto
por
Maturana.
Freire
distraido
respondió
afirma-=
tivamente,
no
acordándose
de
que
era
el
parte
devuel
to
que
habia
quedado
sobre
la
mesa.
Morell
estrañó
que
Freire
qui-
siese
que
el
parte
tuviera
la
direccion
primera;
y
no
atre-
viéndose
á
manifestarle
este
reparo
se
valió
de
D.
Juan
Frei-
re,
hermano
del
General,
para
que
le
llamase
la
atencion
so-
bre
este
punto.
D.
Juan
reu/ó
distraerlo,
y
dijo
á
Morell
que
por
sí
verificase
la
advertencia.
El
Ayudante
tímido
no
se
atreve
y
cumple
ecsactamente
la
indicacion
del
Ge-
neral,
incluyundo
el
pliego.
Esto
dice
Freire
en
su
confesion
al
folio
328
del
12.2
Su
hermano
y
Morell
se
esplican
así
sobre
el
asunto.
El
primero
dice
al
folio
20
vto.
del
15.2
que
en
el
acto
de
cerrarse
el
parte
del
dia,
hablaron
él
y
Morell
sobre
remi-
tirlo6
eseluirlo,
llamando
la:
atencion
del
General
que por
la
multitud
d
pass
todas
gravísimas,
no
pudo
fijar
su
mente
sobre
el
ticular.
El
segundo
contesta
al
folio
85
del
13.2
la
certidumbre
de
la-
cita
en
todas
sus
partes,
y
con
la
mayor
gracia
añade
las
idénticas
palabras
del
Gene-
ral
Freire
sobre
que
la
cita
versaba.
Esto
se
llama
contrade-
cirse
y
manifestar
confabulacion
con
el
reo.
Volvamos
á
escuchar
al.
Generál
Freire
sus
escusas
sobre
el
oficio
vuelto
á
remitir
y
el
Consejo
decida
si
fué
terque-
dad
0
distracción.
Dice
qne
recibidos
de
oficio
los
reales
de-
eretos
del
seis
y
siete
de
Marzo,
fué
dueño
de
omitir
el
o-
ficio
suyo
del
diez
que
tenia
en
su
poder
por
devolucion
de
“Maturana:
pudo
variar
su
contesto
y
pudo
tambien
convertir-.
lo
en
un
sentido
totalmente
contrario.
Este
proce
der,
ageno
436
de
una
conducta
sin
tacha,
era
indigno
de
la
verdad
con
que
el
gobierno
debia
ser
informado..
Por
estas
rellecsiones
no
yaciló
en
remitirlo
aquella
noche
á:
las
once
dentro
la
cubier-
ta
del
parte
de
aquel
dia.
(242
vto.
del
1.9)
En
esta
es-
eusa
nos
dice
que
en
su
parte
informaba
de
la
verdad
al
go-
bierno.
Pues
otra:
escusa
hay
todavía,
en
que
asegura
que
el
parte
era
una
obra
hija
de
la
circunstancia
y
Con
miras
po-
líticas;
que
es
lo
mismo
que
decir
que
llenó
de
falsedades
pa-
ra
conseguir
el
intento
que
apetecia,
pues
la
verdad
hubiera
sido
odiosa
en
aquella
sazon
y
producidora
de
fatales
conse-
cuencias.
Es
constante
que
cuando:
se
obra
por
política
ó
se
falta
á
la
verdad
enteramente,
ó
solo
se
dise
á
medias;
y
en
uno
y
en'
otro
caso
se
miente,
por
euanto
la
verdad
es
una,
completa
é
indivisible.
Así
se
esplica,
pues,
el
Gene-
ral
Freire,
variando
de
escusas
tantas
veces
cuantas
se
le
pro=
porciona
la
ocasion
de
justificarse
del
parte
devuelto:
,,que
¡deseando
á
las
tres
de
la
tarde
en
los
pavellones
de
pner=
¡ta
de
tierra
conjurar
por
el
pronto
aquella
tempestad
:é.
in-
,,troducir
la
disciplina
de
que
estaban
tan
ólvidados
;
firmó
El
parte;
pues
por
un
lado
creyó
que
el
sentido
en
que
l>
¿ha
era
muy
á
propósito
para
ealmar
aquella
cion
y
y
¿»por
otro
era
preciso
estenderlo
al
gusto
de-
los
que
habian
Palégido
el
portador,
pues
de
otro
1
do
todo
estaba
perdi=
h
,,do.““
(20
vto.
del
14.)
Luego
no
era
la
espresion
de
lo
que
sentia:
Inego:
por
su
propia
ho=
ca
está
convicto
de
que
otra
e.
generosa
lo
inda=
jo
á
la
devolucion
del
parte.
La
a
de
libertad
con
que
obró
en
los
pavellones
de
e
e
tierra,
-
está
muy
bien
pin-
tada
por
el
mismo.
Advirti
su
llegada
á
dichos
cuarteles
que
todos
los
principios
de
respeto
y
subordinacion
estaban
ho-
ad
maba
la
verdad
mi
Hados.
Cita
en
prueba
que
varios
oficiales
de
la
Lealtad
se
a-
treyieron
á
reconvenirlo
sobre.
sus
operaciones
del
dia
anterior,
«y
particularmente
sobre:
Laher
mandado
que
no
se
obedecie=”
sen
otras
ordenes
suyas
que
Jas
que
fuesen
llevadas
por
dos
de
sus
Ayudantes,
(259
del
1.2
5]
ia
457
Pasemos
por
alto
el
arresto
impuesto
4
Freire.
El
vilipen-
dio
en
que
lo
tenian
era
mil
yeces
mas
penoso
que
muchas
he-
ridas
mortales.
Nada
importa
para
realzar
el
abatimiento
á
que
se
redujo
,
decir
que
tambien
permitió
se
le
tuviese
en
clase
de
ar-
restado,
por
cuanto
despues
del
lance
de
la
plaza
de
San
Juen
de
Dios:en
que
se
dejó
destituir
del
mando,
no
virtual
sino
for-
-malmente
,
todo
lo
demas,
aunque
tan
bochornoso
y
agravante,
“era
una
Consecuencia
precisa:
del
vuelo
que
habia
tomado
la
in-
solencia
de
la
tropa,
y
de
la
caida
que“la
representacion
de
su
“General
en
Gefe
habia
dado
hasta
el
abismo
de
desconocer
la
fuerza
y
medios
de
su
autoridad.
Si
se
hace
mencion:
del:
arres-
to
es
porque
se
opuso
alguna
dificultad
sobre
que
se
le
levan=
tase.
Esta
dificultad
fué
manifestada
de
parte
del
Capitan
de
la
compañia
de
granaderos
de
la
Lealtad,
colocada
en
la
puerta
del
Mar
para»
reforzar
aquel:
puesto,
“impidiendo
la
evasion
del
Ge-
neral
en
gefe.
Basta
esta
ligera
insinuacion
por
lo
que
toca
á
pre-
sentar
el
papel
que
el
General
hacia
en
aquella:
sazon.'
De
esta
y
etras
ocurrencias
semejantes,
como
la
de
refrendarle
el
pase
pa-
ra
que
pudiese
salir
su
Ayudante
adicto
Don
Cárlos
Porta,
se
ha-
bló
ya
por
esteuso
en
la
narracion
general,
y
se
repetirá
cuan-
do
corres
da
hacer
la
historia
de
cada
uno
de
los
que
figura-
escenas
tan
herrorosas
como
peregrinas,
bajo
cual-
quier
aspecto
que
se
Desembarazado
,
pues,
el
General,
libre
de
la
opresion
de
los
tumuituarios
y
ya
em
el
Puerto
de
Santa
Maria,
continuó
sin
necesidad
sometido
al
proyecto
de
los
sediciosos
de
la
guarnicion
de
Cádiz.
Lo
primero
que
ordeno,
verificado
su
arribo,
fué
man-=
dar
que
se
derribase
inmediatamente
la
tabla
que
se
habia.
colo-
cado
en
el
Ayuntamiento
de
aquella
ciudad
con
el
letrero
de
Plaza
de
la
Constitucion.
En
el
mismo
cuartel
de
San
Roque
el
Gefe
de
la
plana
mayor
del
egército
reunido
de
Andalucia
le
in-
formó
del
buen
estado
de
las
otras
dos
divisiones
,
de
su
docili-
dad
y
propensión
á
reconocer
y
jurar
el
sistema
de
Gobierno
res-
tablecido
,
luego
que
S.
E,
lo
mandase
:
noticia
que
viniendo
cn-
438
fermo
del!
Puerto
de
Santa
Maria
Je:
comunicaba:con
toda
“certe=
zaí
El
General,
Ferraz
habia
celebirado
junta
de
Generales
y
ge-
fes.
que.
unánimemente:
acordaron
suspenden
las:
hostilidades
con
das
tropas
dela
1sla,
4
iconsecuencia
del
mero
parte
verbal
que:
habia,
Mevado,
el.
Ayudante
Dominguez,
difiriendo:el
pnhlicar
so-
lermnemente:
la
Constitucion:
paras
icnando
él
General
engele,
se
presentase
y
diese
la
órden:
deegeentario:
Estós:
antecedentes
es-
-forzaron'
al
General
Ferraz/en
su:
intento.
de-»sacar
á«
Freire
del
estado
de
nulidad
en-que
lo:
yeia:,
dominado:
por
tantos
oficiales,.
especialmente
-pov
el
Coronel
Capacete.
«Del.
mismo:
modo
tales:
noticias:
debieron
disipar
los
recelos.que:
Freire
«concibió
respec=
to:
des
las
otras
divisiones:
desu”
egército;,
y
animarlo.
á
tomarme--
didas
de
severidad:
y
castigo”
contra
los
amotinados:
desde
el
pun--
to
quese:
id
cerca
y
enmedio:
de:
las.
tropas
que,
tenia
4-sut
devocion:
Muy-
léjos.
de,
estosempezó
á
proceder..
El.
General:Go-.
bernador
del:«Puerto:
de:
Santa:
María»
Don:
Miguel
'Tacon:se
le
pre»-
senta
quejoso»:
y.
agraviado:
le-
refiere:
la
insolencia:
del
Coronel:
del:
regimiento:
de:
Mallorca
Don:
Antonio
Garcia:
de:
los:
Rios-en:
haberlo
depuesto:
de
su:
destino:
de
propia
«autoridad,
porel.
so=-
lo:
hecho:-de:
haber:
cumplido
las
órdenes+del
Generalen:
gefe
pa--
ra-
jurar:
la
Constitucion.
Vea:
el:
Consejo!
en:
«el
Coronel:
Garcia:
dé:
los:
Rios
otro:
Capacete”,
y
si
cabe
mas:
audaz,
«supuesto:
que:
no
lo
impelian
ni
los
motivos
ni
las:
pa
is
que:
-cegaron
á:
Capacete,
el
cnal
la:
tarde
del
nueve:
recibi
n+
mucha
confor--
midad'
ysaun:
concaplauso:
la:
órden:
de
E
reive“para
cambiarla
for--
|
o.
Entrequien
manda
ma:
de.
Gobierno
absoluto:
en
represen
una
cosa:
mala'
y
el
que
la:
obedece:
en
fue
bordinacion”,
hay
una
distancia
>
3
tan
contraria
al
primero
como
favorable
al
segundo.-
Sinrembargo,,
Garcia
de
los
Rios
to=-
do
lo:
atropelló
sin
pararse
ni
en
las:
consideraciones
mas
obvias,
aquellas:
que
ocurren:
al:
hombre-mas
Ineptoy:
rústico.
como:
no
seaisun
facineroso:
Supuesto
que:
la
-casualidad-
fue
tán'-
propicia
al
Coronel:
de:
que:
hablamos,
y
mas“propicia
todavia'
4
los
mo-
yadores
de:
Cádiz
que
no
le
tocó
estar
de
guarnicion
en
la
plaza,
w
de:
la
dey
«de
la
su=-
|
459,
volvamos
al
General.
Freire.
Este.
gefe
superior,
desentendiéndo-
se
de'
¡cuanto
le
esponia'
el
General
Tacon,
prosiguiendo
su
obe-
diencia.:A,
llas
:opiniones
y
miras
de,
Capacete.,
«como
si
el
influjo
le,
estei;Coronel,
para
que
no
hubiese
mas
subordinación
mi
dis-
eiplina
que
la
que
él
.dictase,-se
,estendiera
fuera
de
los
muros
ale
la
desventurada
Gádiz;
yeia
que
el
General
Ferraz
habia:con-
«ciliado
«todas
las
opiniones
y
obtenido
una
yotacion
uniforme
,
por
haber
practicado.lo
que
él
omitió
en.Cádiz
tan
imprudentemen-
te
y
que
fué
ponerse.
«de
.acuerdo
«con
los
Generales
y
gefes
de,
los
-cuerpos-ántes
de
«proceder
4.1ana
movedad
tan
importante.
Sin
embargo,
no
quiso
hacer.uso
«de
la
grande
-obra
cuyos
«cimien-
tos
habia
hechado
el
Gefe
de
la
plana
mayor
general.
Ni.
se
mo-
vio
áporder
elrecelo.que
traia
de
Cádiz,
con
haber
visto
tantos
horrores
y
¡tolerado
tantos
«lesacatos
cuando
supo
-que
la
«segun-
da
division.
del
-egercito':
reunido
situadaén
«Chiclana
«se
adelantó
á
proclamar
la
Constitucion
en
la
madrugáda
del
diez,
sin
aguar-
dará
la
presencia
y
mandato
espreso
«de.
su
-«gefe
superior.
(118
«del
4.09
y
106.yto.:
del
5,2)
15.
pre
;
Es
una
empresa
de
imposible
«desempeño:
penetrar,
cuanto
mas
dleseribir
las
«causas
-que-moyieron
:á
Freire-4
obrar
con
tan-
partido
actual
que
abrazaba.
¿Qué
parece
ombre
«que
amaba
de
mucho
tiempo
los
de-
rechos
y
libertad
de-sw
patria.”
¿Cómo
se
presenta
por
otra
par-
te?
como
un
esclayo
que:
no
halla
felicidad
ni
honor
sino.en
las
cadenas
mandadas
poner
:
or
una
mano
absoluta.
Despues
de
su
primer
arrojo
.en
presentarse
á
los
deseos
de
la
oficialidad
y
no
del
pueblo,
como
repite,
debid,
sostener
4
todo
trance
aquella
resolucion.
Una
mediana
inteligencia
bastaba
para
conocer,
que
se
habia
puesto
en
guerra
abierta
con
el
Gobierno
absoluto,
y
que
la
declaracion
de
«esta
gnerra
hecha
con
tanta
solemnidad,
aun
sin
haberse
principiado
las
hostilidades,
era
un
delito
que
ningunos
servicios
anteriores
ni
posteriores
podian
borrar.
No
le
quedaba
ya
otro
partido
que
reforzar
por
todos
los
medios
ima=
1
¿A
440
ginables
el
que
habia
abrazado
,
disminuyendo
el
influjo
y
poz
der
de
lo
espuesto
,
en
el
cual
todos
los
gefes
y
aun
oficiales
subalternos
y
sargentos
eran
unos
aspirantes
á
lograr
la
confian-
za
que
él
habia
perdido
irreyocablemente
en
el
corazon
del
Rey;
si
continuaba
la
misma
forma
de
Gobierno.
Con
su
debilidad
y
trastorno
de
ideas
se
puse
de
hecho
pensado
en
una
situacion
en
que
jamás
se
ha
visto
hombre
alguno.
Se
colocó
en
medio
de
dos
partidos
que
se
disputaban,
el
uno
la
permanencia
y
el
otro
la
victoria:
la
contimuacion
de
la
'servidambre
y
el
trinnfo
de
la
dulce
y
beuvigna
libertad.
Igualmente
se
atrajo
de
ambos
parti-
dos
un
odio
justo
,
fundado
en
los
mismos
motivos
de
infidelidad
é
inconstancia,
sin
quedavle
para
su
consuelo
ni
un
solo
español
que
compadeciese
su
suerte,
ni
se
encargase
de
su
defensa.
Para
colmo
de
inconsecuencia,
no
parecia
que
faltaba
á
Frei-
re
paso
ninguno
que
dar,
pues
habia
discurrido
por
todos
los
grados
de
una
debilidad
femenil:
Cedió
tan
fácilmente
segun
sus
escusas
á
la
yoz
de
un
vecindario
desarmado
y
temeroso
desde
la
noche
del
veinte
y
cuatro
de
Enero,
teniendo
él
bajo
sus
ór=
denes
seis
batallones
de
infanteria,
uno
de
ellos
de
mil
doscien=
tas
plazas,
artilleros,
algunos
destacamentos
de-
caballería
y
“las
compañias
de
milicias
Urbanas
dentro
de
Cádiz,
y
fuera
é
inmes=
diatas
otras
dos
divisiones
de
su
egército.
Despues
de
este
acto
de.
condescendencia
forzada,
que
nadie
es
capaz
de
creer,
se
manifiesta
imperturbable
á
cuantos
avisos
recibe
del
disgusto
que
con
demasiada
viveza
se
notaba
en
la
tropa
de
la
guarnicion
se=
ducida.
Se
le
participa
que
desagradaba
la
mudanza
repentina
y
no
consultada
del
sistema
político,
y
que
gefes
y
oficiales
no
hacen
uso
de
su
autoridad.
Apesar
de
todo,
se
obstina
en
la
persuacion
de
que
su
norabre
solo
y
los
recuerdos
verbales
á
los
gefes
para
que
esten
á
la
yista
de
la
tropa,
eran
suficientes
4
calmar
el
desasosiego.
Nada
malició
de
los
fautores
y
mucho
me-
nos
cuando
el
Comandante
de
Guias
lo
engañó
con
el
equiyoco
de
que
sus
soldados
no
harian
sino
lo
que
se
les
mandase.
Entre
Los
cuerpos
que
se
le
dijo
¿
sn
Negada
á
Cádiz
hallarse
iníl2ma=
441
dos por
la
Constitucion,
se
le
nombró
el
de
la
Lealtad,
y
la
esperiencia
de
todo
lo
contrario
no
lo
indujo
á
conocer
que
am-
bos
partidos
lo
engañaban,
á
ser
mas
cauto
y
á
no
obrar
sino
despues
de
un
maduro
ecsamen
de
las
cosas.
Sin
embargo,
por
todo
lo
ocurrido
ya
le
constaria
en
su
interior
que
era
un
obje-
to
de
odio
y
desprecio
para
todos
sin
escepcion.
Este
conocimien-
to
lo
retrajo
de
castigar
á
los
agresores
de
su
autoridad
y
ho-
mor.
Intempestivamente
tiene
el
raro
acuerdo
de
volyer
por
su
autoridad
yilipendiada
tan
villanamente
en
el
cuartel
de
la
Leal-
tad,
cuando
ya
no
venia
al
caso
la
severidad,
y
solo
podia
te-
ner
visos
de
venganza
particular.
Mandó
que
los
emisarios
presos
en
Rota,
que
iban
á
Madrid
por
acuerdo
de
los
sargentos
de
Guias,
Lealtad
y
América,
para
informarse
personalmente
la
certeza
de
la
Real
órden
del
siete
de
Marzo,
rados
en
la
cárcel
del
Puerto
con
toda
seguridad.
Tan
celoso
fué
en
esta
bagatela
,
despues
de
su
tolerancia
en
los
mayores
sobre
fuesen
encer-
ultrages,
que
no
se
contentó
con
espedir
simplemente
la
órden
para
que
se
egecutase
dicha
prision.
La
comunicó
por
medio
de
uno
de
sus
Ayudantes,
enc
custodia
de
estos
reos
a
de
,
Indiciados
de
delincuentes
por
la
creci-
O
le
dinero
y
por
los
varios
papeles
con
cifras
que
se
des
habian
encontrado
:
-
omtrado.
(119
vto.
del
£,0)
5
>;
Esta
órden
no
fué
cie
argando
la
mayor
precaucion
en
la
¡tamente
dictada
por
el
celo
de
repa-
rar
agravios,
sino
por
satisfacer
resentimientos.
La
eleccion
de
aquello
$
sargentos
era
una
consecuencia
de
los
principios
que
ha-
bia
vuelto
á
reconocer
Freire
y
|
la
culpa
no
estaba
en
los
sar-
gentos,
sino
en
los
gefes
que
permitieron
el
viage.
Contra
estos
€,
y
se
correspondia
con
ellos
en
buena
ar-
EN
cual
si
no
hubieran
cometido
la
mas
leve
falta.
Si
el
dia
nero
hizo
sospechosos
nada
resolvió
Freir
“mona,
á
los
sargentos
y
dignos
de
registro
y
de-
ho
que
Freire
no
mandase
usar
precauciones
aná
logas
con
los
dos
batallones
de
Guias
y
Lealtad,
salidos
que
fue-
ron
de
Cádiz,
pues
era
constante
que
entre
ellos
Iban
y
se
con-
mus
$
5
o
.
=
servaban
todavia
muchos
despojos
del
saqueo.
En
el
gor:cen
los
tencion,
es
estra
”
442
sargentos
se.observalla
firmeza
de
Froire
en
contradecirsé
en-cuan»
tos
pasos
dió
desde
la
noche
del
nueye.
En
sh
oficio
del
trece
ar
probó
Ja
perseverancia
en
los
sentimientos
que
la
guarbicion
de
Cádiz
«mostró.el
diez,
y
aplaudió
que
se-esperase
á.la
afirmativa
y
corroboracion
de
las
ultimas
«noticias
por
otras
vias
y
correos
st»
guientes.
Esta
aprobacion
tan
lisongera
se:opone
directamente
al
mal
trato
que
prescribió
se
diese
4
los
que
iban
comisionados
4
¿certificarse
de
la
afirmativa
por
la
via
que
reputaron
mas
conve-
miente;
(222
deb,
49)
1
sdmidillvada
Dsibedaiirésbabrida
+
De.
todos
los
hechos
ecsaminados
resulta
«que
el
Teniente
Ge-
meral
Don
Manuel
Freire
debe
ser
reputado
por
uno
dde
los
au-
tores
de
los
desórdenes
ocurridos
eu
Cádiz
los
dias
diez
y
once
de
Marzo
del
año
de
mil
ochocientos
yeinte,
por
su
credulidad
,escesiva:y
por
su,
continúa
inconstáncia,,
por
su
abandono
en
no
«procurar
la
conciliacion
de
los
ánimós,
porsu
negligencia:
en
pro-
yeer
de
remedio
á
los
males
que
le
anunciaron,
por
la
toleran-
cia
con
que
sufrió
ultrages
atroces
de
sus
inferiores
y
por
la
debilidad
con
que
se
dejó
conducir
por
fos
amotinados-
hasta
el
estremo
de
elogiar
como
virtudes
militares
el
robo,
el
asesina-
to
y
la
mas
completa
insubordinacion.
Los
artículos
de
ordenan-
za
que
cita
en
su
ápologia
no
lo
ecsimieron
de
tomar
providen-
cias
contra
los
sediciosos,
y
debió
ohserTas
que
la
corta
defen=
sa
de
un
puesto
ó
plaza
no
tiene
leyes
que
sean
aplicables
á
las
«cireunstancias'en
que
voluntariamente
qe
No
por
malicia,
siño
por
debilidad,
resulta
el
verdadero-aunque
indirecto
origen
de
todos
los
males
que
afligieron
á'Cádiz,
y
que
ha
faltado
á
los
deberes
mas
obvios
y
frecuentados
que
las
leyes
militares
im-
ponen
á
todo
oficial
y
con
mayor
fuerza
á
los
de
graduacion
sn.
perior.
En
consecuencia
concluyo.
en
nombre
del
Rey
pidiendo
se
le
apliquen
las
penas
estraordinarias
que
sean
correspondientes
á
la
inobservancia
de
los
artículos
56,
título
17
,
tratado
2.9
=
57
del
mismo
título
y
tratado.=-6.9.
del
título
2.9,
tratado
6.
*=3u
del
título
10.2
,
tratado
8.
2
=
y
del
artículo
7.9,
tratado
2.9,
título
17
de
las
ordenanzas
del
egército.
Como
en
los
citados
ar-
4453
-«tículos
no'
hay
pena.
especifica:
señalada
contra
el
oficial
que
per-
mita
y
«disimule:
0
tolere
su'
infracción;
y
sería:
gravísima
la
de
su-
«getar
al
Ceneral
Freire.
4
toda
la!
responsabilidad
de:
los“escesos
¿que
dió.
causa
su
imprudencia
y
su
confianza
escesiva,
me
limi-
«to-4:
pedir
que
la
pena:
sea
conforme
á
lo
«que
prescribe
el
artí-
culo
13
en:
el
título.
17,
del
tuátado:
RR
pola
>
HARISCAL
DE
CAMPO'
DON
JOSÉ.
IGN
AVION
ALF
AREZ:
pines
Cam
pana.
Risa
to
$
k
e
A
AR
$
Y
-
Este”
General!
es
acusado
de
haber:
atacado
por
sus
cimientos?
«ll
edificio:
de
la
subordifjacion:
y
disciplina
militar
ordenando
á:
los
sargentos
primeros
de
la:
Lealtad:
que'
fuesen
espias
y
censo=-
res
de
laconducta'-de
sus:
oficiales
,
cuyo
hecho
no
pudo
dejar
de
ser
una:
delas
causas
que:
prepararon
y
produjéron
la.
desas--
rosa,
¡catástio
fe
en
que
se
vió
enyuelta
Cádiz.el
dia:
diez
de
Mar--
ha
Es'
acusado:
de
haber
tenido.
conocimiento
de
los
gefes
de
lá:
guarnicion',.
especialmente
de
los
de
Guias
y
Lealtad
para
opo=-
yierse”
en
fuerza
4
las
disposiciones.
del
General
en
gefe
contribu--
yendo:con'
sus.
o
.
á
que
tuviese
efecto
la
sediccion'
proyectada
en
lugar:
de:
Coricertar
16
plan
castigar
4'sus
au+-
tores,
dando
parte
al:
General
en
gefe
conforme
era
su
deber.
-
Es
acusado
del-feo:
crimen:de
noteria:.cobardia.
Eslo
tambien
de
haber
faltado'á
la'
verdad!
Es
asimismo
acrisado
de
haber
man--
dado”
la
tarde:
del:
diez:
de
Marzo:
allanar
á
mano”
armada
yarias
casas:
para”
verificar:
el:
arresto
de
varios
Gefes
y
oficiales
que*
fuerou'
atropellados
€
insultados
injustamente
y
todo
consiguiente
'
ái
su:
acuerdo-
con:
los:
deseos
é'
ideas:
de:
los
sublevados;
Jgualmen=--
44
-te
es
acusado
de
haber
dado
su
aprobacion:
y
prodigado
enco-
-mios
en
la
órden
del
once
(4
los
asesinos
y
ladrones
por.
haber
sido
su
conducta
conforme
á
sus
determinaciones.
Y
por
último
-es
acusado
de
haber
desobedecido
abiertamente
no
solo
al
General
-en-
gefe
sino
tambien
á
S.
M.
con
el
obgeto
de
llevará
cabo
su
plan
y
hacer
heneficicsa
«la.
sedicion
del
diez.
El
General
Don
José
Ignacio
Alvarez
Campana,
que
contan-
do
treinta
y
mas
años
de
servicio
en
la
carrera
militar
no
pue-
de
gloriarse
de
haberse
hallado
en
ninguna
batalla
mi
accion
de
guerra,
se
envanece
con
que
por
sas
trabajos
fuesen
aplicados
á
distintas
penas
cerca
de
cinco
mil
personas,
que
llama
reos.
Se
enyariece
sobre
todo
con
haberle
tocado
la
suerte
feliz
de
hallar-
se
á
la
cabera
de
la
provincia
de
Andalucia
cuando
la
venida
al
territorio
español
de
muestro
digno
Soberano
para
poder
dirigir
como
lo
hizo
la
general
comocion
de
todos
los
pueblos
de
ambos
reinos
y
lo
consiguió
en
poco
mas
de
veinte
y
cuatro
horas
,
ha-
¡ciendo
prestar
a
todos
los
Ayuntamientos
y
vecindario
nueyo
ju-
ramento
de
fidelidad
al
Rey
nuestro
sBhor,
lo
que
procuró
con
“egemp!o
personal
en
los
términos
mas
decididos
en
la
ciudad
de
Córdoba,
evitando
con
su
firmeza
la
intrusion:
de
algunos
que
sediciosos
pretendian
abrogarse
mandos
y
alterar“el
órden
y
y
tran-
«quilidad
pública
,
rnidinda
quitar
en
todos
“los
pueblos
las
142
«pidas
de
la
Constitucion
y
negándose
abiertamente
á
obedecer
ni.
permitir
se
cumpliesen
las
órdenes
de
las
Cortes
%
de
la
Regen-
cia
en
la
proyincia
de
su
mando
,
teni
ndo
él
alto
honor
de
ha-
ber
sido
de
los
primeros
gefes
quefeumplimentaroo
4
£
S.
M.
rei-
terándole
obediencia
y
fidelidad
con
todos
sus
subalternos.
Véase
su
du
de
servicios.
ao
'
Campana
pues,
como
general
de
la
cuarta
divisior
ecsistente
en
Cádiz
era
el
principal
gefe
de
la
tropa
que
se
hallaba
en
di-
cha
ciudad
desde
el
pronunciamiento
de
una
parte'
del
egército
espedicionario
á
favor
de
la
Constitucion.
Asi
aparece
el
princi-
pal
móvil,
el
director
y
conservador
de
todas
las
medidas
opre-
sivas
y
opuestas
á
la
restauracion
sin
reparar
en
los
medios.
Bien
k
e
—
o
vrdenes
la
atribuían
a
445
eonocido
era
bajo
este
concepto
por
todos
los
amántes
del
bien
público
cuando
en
la
noche
del
24
de
Enero
de
1820
ninguno
de
los'
que
sostenian
la
causa
del
poder
absoluto
fué
amenazado
ni
espuesto
4
perder
la
vida
sino
el
General
Campana,
cuya
con-
ducta
ciyil
y
militar
jamás
habia
prometido
que
encerrase
en
su
pecho
sentimientos
de
grandeza
y
libertad.
Hasta
aquella
no-
che
ninguno
de
los
gefes
era
juzgado
acerca
de
su
inclinacion
6
aborrecimiento
al
buen
régimen
politico
sino
por
las
pruebas
an=
teriores
que
habia
dado,
ó
por
lo
que
se
colegia
de
su
mo=
do
de
procede»
franco
d-
disimulado.
Y
asi
se
vió
que
apesar
de
haber.
el
Gobernador
interino
Don.
Alonso
Rodriguez
Valdés
di-
sipado
con
la
confianza
que
mereció
al
Gobierno
absoluto
conser=
vando
su
empleo
de
Teniente
de
Rey,
la
opinion
que
se
tenia
de
su
honradez
y
patriotismo
se
le
teibutaba
today
la
un
mediane
concepto
entre
los
constitucionales.
De
aqui
se
infiere
que
la
sus=
picacia
no
era
muy.
grande
habiendo
tantos
motivos
de
tenerla,
pues
por
cosas
infinitamente
menores
que
las
que
pasaron
á
Ro-
driguez
Valdés
con
el
batallon
de
Gerona
en
el
año
catorce
otros
gefes
fueron
no
solo
desatendidos
sino
separados
de
sus
empleos
y
aun
castigados
mas
gravemente.
La
bondad
y
buen
conocimien=
to
cindario,
era
tanta
que
cn
cralquiera
mudanza
que
ad=
virliese
en
e
er
de
Rodriguez
Valdes,
%
disonancia
en
sus
Mp
loo
del
General
Campana
|
a
]
,
Que
signien=
do
su,
sistema
de
disimtulacion
se
y
alia,de
la
persona
de
Valdes
a
salvo
todo
el
veneno
de
su
pecho,
haciendo
y
la
odiosidad
recayese
sobre
aquel
de
quien
dimar
inmedialamente.
(415
del
4.0)
para
derramar
ue
aban
las
órdenes
A
la
verdad,
causa
grande
confusion
en
quien
se
pone
á
dis-
.
.
-
.
currir
sobre
las
causas
que
escitaron
con
ardor
tan
implacable
los
ánimos.
feroces
de
los
malvados
del
diez
de
Marzo,
el
mo
poder
atinar
con
el
principio
que
uniformó
en
tan
breve
tiempo
tas
diversas
personas
cuya
interesada
ambicion
era
de
un
¿
bien
dudoso.
-N
vtin-
esita
aturalmente
les
ocurriria
que
cuando
el
General
en
gefe
prestaba
su
conocimiento
para
una
júra
tan
inesperada,
57
sin
-
446
contar
con
el
acuerdo
delos
generales
y
gefes
de
la
cuarta
di-
vision
debia
de
estar
en
estremo
seguro
de
que
las
otras
tres
ad=
herian,
ú
ciega
ó
congruentemente
á
sn
dictamen,
que
estriba-
ria
en
la
correspondencia
privada
con
el
ministro
de
Estado
y
otros
personages
de
alta
esfera
y.
por
consiguiente
que
y
ella
sola
quedaba
espuesta
á
toda
la
ira
del
egército
de
la
Isla
y
del
res-
to
del
reunido.
Habiendo
circulado
bastante
las
noticias
de
los
su-
cesos
de
Galicia,
de
Aragon,
de
Murcia
y
de
que
la
guarnicion
de
Madrid
se
preparaba
á
seguir
este
egemplo,
y:no
siendo
cosa
enteramente
secreta
la
determinacion
y
¿movimientos
del
Conde
del
Avishal
por
la
Mancha,
era
necesario
que
el
mayor
artifi-
cio
trazado
y
dirigido
por
un
hombre
versado
en
esta
especie
de
negociaciones
sostuyiese
unos
ánimos
que
debian
estar
caidos
y
a-
brumados
con
el
peso:
de
tantas
consideraciones,
á
despecho
de
su
modo
de
pensar
y
de
sus
intereses
presentes
y
futuros.
El
em-
barazo
en
que
se
hallaban
era
tanto
mayor
cuanto
que
ni
siquie-
ra
podian
contar
con
la
armada,
Notorio
era
que
los
oficiales
de
Marina
habian
sido
los
primeros
que
dieron
en
el
distrito
de
Cá-
diz
los
pasos
mas
eficases
para
que
se
restahleciese
la
Constitu-
cion.
Aun
era
fama,
y
no
infundada,
que
la
venida
de
Freire
á
esta
cindad
era
originada
de
los
movimientos
que
se
"habian
no-
tado
en
la
Marina,
resuelta
á
todo
trance
á
unirse
á
la
causa
que
sostenia
la
tropa
de
la
Isla.
De
suerté
que
los
hombres
feroces
que
inventaron
é
hicieron
el
principal
papel
en
la
escena
del
1o
de
Marzo,
serian
absolutamente
solo
reducidos
á
su
número
no
mas,
y
aislados
totalmente.
Para
vencer
la
repngnancia
que
in3-
áculos
á
oponerse
á
la
voluntad
del
General
en
pivaban
estos
ohst
Gefe,
no
eran
sufisientes
ni
los
cortos
alcances
de
Rodriguez
Val-
des,
ni
la
desatinada
vanidad
y
arrogancia
de
Capacete,
ni
la
in-
esperiencia
y
juvenil
confianza
de
Gabarre.
Otro
hombre
mas
as-
tuto,
falaz
y
disimulado
exa
menester
para
producir
un
efecto
tan
contrario
á
lo
que
prometian
tantas
circunstancias
juntas
,
cuya
importancia
inevitable
eran
capaces
de
conocer
aun
las
personas
mas
rudas,
abandonadas
á
su
propio
discurso
y
rellecsiones.
obrando
en
los
Mari
447
Campana,
desde
'
que
el:
telgrafo
arunció
al
gobierno
de
la
plaza
de
Cádiz
que
tropas
del
egército
espedicionario
se
di-
rigian
á
ella
sin
órden'del
Copitan
General
para
ser
recibidas,
fué
el
consejero
voluntario,
el
director
y
hasta
el
secretario
y
-escribiente:
de
Rodriguez,
Valdes.
Tenia
presente
que
era
el
fis-
cal
en
la
causa
formada
sobre
el
suceso
del
ocho
de
Julio
de
mil
ochocientos
diez
y:
nueve,
y
trató
de
continuar
los
iméri-
tos
de
«esta
especie
multiplicando
sus
servicios.
Ocupado
ince-
'santemente
en
pretenciones
de
destinos
honoríficos,
halló
la
oca-
“sion.
mas
oportuna
para
aumentar
sinsriesgo
sus
honores.
Los
“partes
diarios
desde
el
tres
de
Enero
«que
escribia
á
Rodriguez
“Valdes,
fueron
el
cimiento
sobre
que
elevó
la
fábrica
de
los
au-
mentos
y
medras
que
se
prometia
como
cosa
segura.
El.
senti-
do
en
que
irian
estos
partes
respecto
del
vecindario
de
Cádiz
que
*
ninguno
de
ellos
está
unido
4
la
Causa,
se
infiere
clara=
«mente
de
la
¿rden
que
arrancaron,
prescribiendo
el
Rey
que
Juese
separado
de
la
ciudad
cualquiera
individuo
que
aun
re
motamente
pareciese
sospechoso.
(406
del
4.9)
E
n
hombre
que
se
apoyaba
en
estos
antecedentes,
á
te
r.
pe
le
representó:
el
odio
general
que
le
profesaban.
nando
entendió
que
el
afecto
á
la
Constitucion
iba
s
del
departamento
las
«lanchas
destinadas
4
hostilizar
las
ty
16
qne
el
zelo
Constitucional
ardiese
t
del
hatalloa
de
la
Lealtad;
La:
zozot
le
hizo
desconocer
los
principios
fundamentales
del
régimen
mi-
.
.
o
ye
.
.
>
o
litar,
autorizando
la
Indisciplina,
el
desacato
y
las
sospechas
contra
los
superiores.
iS
]
De
aquí
trae
sin
duda
sn
«dadesca
en
el
dia
diez
de
-«gefe,
nada
pudo,
nada
dicio:os
que,
empezó
,
y
con
especialidad
en
opas
de
la
Isla!
Rece-
ambien
en
los
oficiales
ra
en
que
se
veia
agitado
»
ha
origen
el
desenfreno
de:
la
sol.
Marzo,
en
cuyo
dia
el
General
en
sirvió,
ni
valid.
nadá
para
aquellos
se-
Hegando!
4
desconocer
su
autori
mo
enyileciera,
lo
despreciaron
é
insuli
Gefes
y
oficiales
se
disputaron
-á
porfia
dad,
que
él
rais-
aron
«de
mil
maneras.
el
honor
de
instigar
4
448
la
tropa,
sugiriéndole
las
"mayores
maldades,
á
fin
de
borrar
los
Constitucionales
cual--
con
estos
actos
positivos
de
ódio
á
los
sargentos
e€n-
quier
nota
que
se
les
hubiese
impuesto
por
inclinados
á
la
Constitucion
y
de
de
la:
Isla.
En
efecto
como
el
l
General.
Campana
al
gefe
de
á
quien
advirtió
te-
cargados
de
espiarlos,
de
ser
correspondientes
con
las
tropas
tres
ó
cuatro
de
Marzo
llanó
e
Plana
mayor
Don
José
Maria
Rodriguez,
nia
noticias
de
que
el
cuerpo
de
la:
Lealtad
disentia
y
no
era
al
Rey.
Sospechando
Rodriguez
quel
el
recelo
e
la
tropa,
le
«propuso
los
gefes
y
ofi
ar
el
espíritu
que
la
dominaba.
Era
quebrantando
todas
las
le-
el
inten-
enteramente
fiel
de
Campana
recaia
sobr
ciales
de
ella
para
ecsamin
muy
al
contrario;
pues
Campana,
yes
militares,
contestó
que
no
era
conveniente
para
to
de
su
inquisicion
servirse
de
los
gefes
y
oficiales,
pues
ha-
bia
entre
ellos
algunos
pasados
de
la
Isla
que
pudieran
ser
sos-
pechosos.
Demanera
que
Campana
habiendo
abrazado
la
causa
de
la
Cons-
egercitaba
su
suspicacia
aun
contra
los
mismos
que,
la
abandonaron
por
perfidia,
por
resentimientos
per-
litucion,
Y
así
previno
á
Rodriguez
lla-
sonales
Ó
por
mayor
seguridad.
mase
á
su
oficina
á
los
sargentos
primeros
para
irles
de
su
parte
lo
satisfecho
que
estaba
de.
su
fidelidad
y
escelente
mo-
do
de
pensar,
en
tanto
grado
que
no
le.era
lícito
concebir
con=
tra
ellos
un
ápice
de
recelo.
Que
en
esta
confianza
los
haHa-
ba
los
mas
apropósito
para
que
le
dies
esintieran
en
su
opinion
para
darlo
al
General:
bien
ubiese
oficiales
de
semejante
dictámon,
del
72
105
vto"
108
115
vto.
118
o)
El
Consejo
tendrá
presente
la
res-
en
parte
de
aquellos
ofi-
ciales
que
d
que
no
era
de
esperar
h
(212
vto.
del
6.2
(28
191
y
124
vto.
del
9.
puesta
que
Campana
dió
4
Freire,
dudando
que
enla
cuarta
di.
vision
hubiese
cuerpos
contagiados
con
ideas
liberales;
pues.
los
gefes
y
oficiales
le
habian
asegurado
de
su
buen
espíritu
el
día
anterior,
que
fué
el
ocho
de
Marzo.
Esta
seguridad
con
que
habla
no
la
debia
xú
informes
tomados
de
los
gefes,
sinó
á
las
proticias
adquiridas
por
medio-de
los
sargentos.
Gomo
ne
habia
ER
”
449
de
manifestar
un
orígen
tam
impuro
-abonó
4
los
gefes,
di-
ciendo
que
eran
de
su
entera
confianza.
(420
del
3:02
y
144
del
4.2)
.
Campana
tenia
fuertes
motivos
para
redoblar
su
vigilancia.
Villayicentio
en
una
de
las
veces
que
estuyo
en
su
casa
le
enseñó
una
carta
que
dijo
haber
recibido
de
Madrid,
y
otras
veces
despues
fué
al
pabellon
que
ocupaba
Campana
para
uni-
formar
las
disposiciones.
Conteniendo
la
carta
noticias
relativas
á
mudanzas
políticas,
á
nadie”
persuadirá
Campana
que
la
ma-
nifestacion
que
le
lhiacia
Villavicencio
no
tenia
por
entonces
otro
obgeto
ni
trascendencia
que
hacerlo
sabedor
de
lo
que
pasaba
para
satisfacer
una
mera
curiosidad.
(438
yto.
del
5.
9.)
Al
fólio
422
yto.
del
5.2
dice
que
ignora
los
m
otiyos
que
precisaron
al
General
en
gefe
á
ir
á
Cádiz
el
dia
nueve
de
Mar-
20,
pues
una
pequeña
conversacion
que
tuyo
con
el
Señor
Vi-
Mayicencio
uno
d
dos
dias
antes
fué
muy
corta,
y
nada
clara,
en
razon
de
que
la
estimó
puramente
de
conversacion,
sin
re=
ferirse
á
ninguna
providencia.
Villavicencio,
que
con
tanto
fer-
vor
instaba
aquellos
dias,
por
la
venida
de
Fre
bitro
de
contenerse
para
no
manifestar
á
Cam
to
que
habia
concebido
y
ios
estímulos
que
tenia.
La
completa
Aprobacion
que
€
na
dió
á
lo
propuesto
por
Villavicencioá
Freire
la
tarde
del
mueve,
Supone
planes
anteriores
dirigidos
á
desvaralar
la
obra
que
Freire
empren
de
Villavicencio,
ire,
no
era
áre
pana
el
proyec-
diese
por
instigaciones
NS
Quien
se
previno
tan
de
ante-mano
contra
gefes
y
oficiales
por
medio
de
los
sargentos
por
meras
sospechas,
mo
habia
de
es-
tar
omíso
tn.
prevenirse
contra
el
General
en
gefe
por
medio
de
los
gefes
mas
seguros,
cuando
le
asistian
razones
muy
pro-
bables
para
desconfiar
de
Freire.
La
policia
que
estableció
por
medio
de
los
sargentos
está
conforme
en
todas
sus
partes
con
la
índole
artificiosa
y
reservada
de
Campana.
Se
tendria
por
obra
y
disposicion
suya
aun
cuando
no
estuviese
justificada
con
las
deposiciones
de
sigte
testisgos,
libres
de
toda
escepcion
,
cop-
450
frontándola
con
los
demas
hechos
suyos
que
se
hallan
probados
en
¿este
proceso.
Parece
á
primera
vista
que
en
aquella
medida
no
se
halla
ninguna
relacion
con
lo
que
se
maquinó
la
noche
del
nueve,
y
“lo
que
se:
egecutó
al
dia
siguiente.
El
mismo
empeño:
cón
que
Cámpana
se
esfuerza
á
desmentir
una
órden,
si
tal
nombre
mere-
ce,
dada
por
él
contra
la
subordinacion
de
los
inferiores,
des-
cubre
patentemente
que
se
valió
de
este
ardid,
y
que
es
tan
criminal
que,
probándoselo,
se
le
seguirán
funestas
consecutn-
clas,
agrayándosele
el
cargo
capital.
Campana
dice,
que
es
falso
absolutamente
que
el
hubiese
con-
wocado
d
los
sargentos
y
que
hubiese
dado
la
órden
al
gefe
de
la
Plana
mayor
para
engargarles
que
espiasen
d
sus
oficiales.
(275
del
129)
El
Teniente
Coronel
Don
José
Maria
Rodriguez
que
es
el
gefe
de
la
Plana
mayor
asegnra
que
desde.
el
veinte
y
cuatro
de
Enero
la
guarnicion,
con
especialidad
los
cuer-
pos
de
Guias
y
Lealtad,
opinaba
contra
el
vecindario
y
le
eran
-epuestos
,
no
observando
que
la
resolucion
tomada
por
el
General
en
gefe
la
tarde
del
nueye
aumentase
el
espíritu
de
partido,
-(498
del
7.2)
Este
gefe,
léjos
de
retractarse
de
lo
que
de-
colant
respecto
á
sargentos,
sostieue
en
su
conf
ion
que
no
re-
Jajó
la
disciplina,
llamando
á
su
pabellon.
á
los
sargentos
dé
la
Lealtad
ántes
del
diez
de
Marzo
y
amonestándoles
vigilasen
la
conducta
de
sus
oficiales,
obedeciendo
los
preceptos
del
Ge-
peral
de
la
division;
pues
tratándose
de
sostener
los
derechos
«del
Rey,
le
parece
se
debia
observar
el
proceder
«de
los
ofi-
ciales
que
pudiesen
disentir
de
aquella
opinion,
á
fin
de
te-
mar
con
ellos
las
providencias
oportunas.
(240
yto,
del
129)
Tam-
hien
sostiene
Rodriguez
su
dicho
sin
ninguna
alteracion
en
el
-SAre9
practicado
con
el
acusado
Campana,
(12
del
149)
|
Campana
dice
asimismo
que
el
gefe
de
Plana
mayor
es
|
Je
ico
testigo
y
singular
en
su
dicho,
y
que
las
sargentos
no
ignen.
sino
en
que
se
tomó
su
nombre
para
dar
á
la
y
mayor
eficacia;
y
añade
que
la
incertidumbre
del
dia
en
451
que.
se
intimo,
destruye
la
importancia
quese
le
quiere
dar,
pues
la
gestion
que
seria
criminal
el
dia
nueve,
pudo
dejar
de
serlo
algunos
dias
úntes
aun
cuando
fuese
cierta.
Así
empieza
Campana
á
tejer
su
defensa,
con
cuya
esplicacion,
lejos
de
di-
sipar
el
cargo,
le
dá.una
fuerza
que
ántes
no
tenia.
Fuese
la
órden
dada
y
comunicada
el
dia
cuatro
ó
el
dia
cinco,
¿no
es
siempre
ántes
del
nueve?
y
por
consigniente
no
hay
alguna
im-
portancia
en
que
se
averigie
esta
fecha
con.
mas
esactitud.
Añade
que
la
ocurrencia
del
diez
fué
provocada
indudablemente
por
la.
determinacion
del
General
en
gefe
el
dia
mueve.
¿Y
á
que
viene
esta
imputacion
al
General
en
gefe,
cuando
no
se
tra-
ta
de
él,
ni
de
lo
que
pasó
el
dia
nueve.?
Er
imposible
que
Campana
hiciese
un
abance
semejante,
á
no
mediar
la
conecsion
que
tiene
cen
su
conducta,
como
Culpado
en
la
determinacion,
y
la
principal
mano,
aunque
oculta,
que
lo
movia
todo.
El
que
aseguró
á
Freire
que
la
tropa
seguiz-con
su
entusiasmo
fudel
mismo
que
apoyó
las
instancias
de
Villavicencio
para
que
Frei-
re
saliese
á
la
calle
la
tarde
del
nueve,
y
se
determinara
án-
tes
que
la
noche
facilitase
las
desgracias
que
se
temian.
Con-
tinuando
en
desvanecer
el
cargo,
se
esplica
en
estos
mismos
términos:
,,el
ecsámen
ó
averiguacion
de
las
opiniones
de
la
ofi-
A
E
.
,
Cialidad
en
los.dias
anteriores
al
ocho
jamas
debió
conside
rar=
>.
e
A
e
a
e
:
,
.
»»Se
indebido
nt
irregular,
tanto
porque
convenla
evitar
otra
.
'
.
,,
O0currencia
como
la
del
veinte
y
cuatro
de
E
nero
con
el
ba-
3,
tallon
de
Soria,
como
para
cumplir
con
las
órdenes
del
Rey
)»
y
del
General
en
gefe:
lo
que
hacia
de
absoluta
necesidad
,
el
saber
el
modo
de
pensar
de
cada
uno”
(275
yto.
del
12
9)
De
suerte
que
quiere
cubrirse
del
cargo
de
haber
“introducido
la
insubordinacion,
haciendo
alarde
de
haber
contravenido
álo
que
previene
e
il
Rey
en
la
ordenanza
y
á
cuanto
sobre
ello
pn-
do
prevenirle
el
General
en
gofe.
Le
concedo
que
fuese
pun-
tual
en
cumplir
las
órdenes
del
Ministerio,
como
que
eran
pro-
movidas
por
los
partes
diarios
que
él
dictaba
á4
Rodriguez
Val-
des,
y
como
que
estaba
en
pretenciones
de
nueyos
cargos
y
des-
452
tinos,
cual
el
de
laspactor*
del
egtroito
de
Ultramar.
Por
con-
fesion
suya
propia
no
queda
duda
de
que
dió
cumplimiento
á
la
órden
del
Rey
y
que
no
señalando
esta
el
modo
de
llevar=
se
á
efecto
escogió
Campana
de
propio
arbitrio
el
mas
bajo
€
indecoroso.
Sino
dió
al
gefe
de
la
Plana
mayor
la
órden:
con
que
se
le
acrimina,
y
el
no
podia
ecsimirse
de
obedecer
la
del
Mi-
misterio,
¿cn
que
términos
satisfizo
pues
esta
obligacion
y
de
que
medios
dió.
cuenta
al:
Rey
haberse
po
para
colmar
el
lo=
gro
de
sus
intenciones?
'
Muy.
importunamente
se
:estiende
Campana
en
desvanecer
este
cargo;
diciendo
que
no
está
sugeto
4
“él,
y
que
cuando
le
alcanzase
su
reconvencion,
no
habia
faltado
en:
ello
4
su
de=
ber.
Para
que
esta
razon
fuese
valedera
debió
espresar
como
se
compuso
con
el
Ministerio
paravevacuar
una
órden
tan
rigoro=
sa
qué
se
cometió
á
su
huen
desempeño.
Añade,
sin
que
en
el
cargo
se
le
haga
mencion
alguna,
que
aun
cuando
hubiese
so-
licitado
aquel
informe:
por
tun
medio
semejante,
no
pudo
con
ello
producir
la
relajacion
ni
insubordinacion
ninguna,
puesto
«ue
con
dicho
encargo
nada
se
mandaba
contrario
á
la
dis-
«ciplina,
nada
contra
la
obediencia
que
debian
á
sus
«geles
y
oficiales,
nada
contra
el
buen
órden
y
tranquili
de
la
tro2
pa,
y
de
consiguiente
jamas
puede
ni
debe
esto
gradnarse
ico-
mo.
causa
preliminar
en
las
ocurrencias
del
dia
diez”
Cierta=-
mente
que
Campana
no
imaginaba
entónces
ARAS
Pt
opresion
y
enemistad,
cometidas
á
otros
para
su
ejecucion,
ha-
bian
de
producir
tantos
horrores
que
no
es
dailo
figurarse.
Cier-
tamente
repito;
pero
iban
preparando
.
la
tropa
á
favor
de
la
insubordinacion
con
los
gefes
y
oficiales
á
la
menor
sospe-
cha
de
no
pensar
como
el
General
Campana;
y
admira
que
es-
te
General
sostenga
con
tanto
empeño,
negando
desde
luego
el
cargo,
que
semejante
medida
no
sea
contraria
á
la
disciplina
«y
subordinacion,
sin
la
cual
no
pnede
haber
egércilo
mi
segu-
ridad
en
los
que
mandan
tropas.
De
cuyo
empeño,
aunque
fal-
tasen
obras
pruchas,
deduzco
que
efectivamente
dió
semejante
455
comision
no
solo
al.
gefe
de.
Plana.
mayor,
sino
tambien
al
Co-
ronel
Capacete
que
hizo
á
los
referidos
sargentos
iguales
ad-
yertencias
que
aquel,
acto
seguido.
Concedamos
de
Larato
4
Campana
que
el
eesámen
que
or-
denó
del
modo
de
pensar
de
los
oficiales
de
la
Lealtad
por
me-
dio
de
los.
sargentos”
primeros
no.
fuese
:
causa
preliminar
de
los
sucesos
del
diez
de
Marzo:
concedámosle
tambien
que
no
pres-
cribiese.
el
mismo
método
para
esplorar
los
sentimientos
de
los
demas
oficiales
que
eomponian
las,
tropas
de
la
gnarnicion,
ya
que
sobre
esta
segunda
tentativa
mada
eorsta
en
el
proceso;
aun=
que
es
tan
verosímil.
y
congruente,
que.
la
hubiese
puesto
en
práctica
especialmente.
con
los.
Guias,
en.
quienes
“concurrian
las
mismas
sospechas
de:
infidelidad
por
haber
estado
mezclados
con
los
batallones
que
entraron
en
la
Isla
de
Leon.
Pero
¿será
po-
sible
desenténderse
de
una
circunstancia
tan
agravante,
estan-
do
acompañada.
de.
tantos
otros
antecedentes
que
contribuyen
á
formar
idea,cabal
de
que
los
«preliminares
para
aquellos
0
ores
no
fueron
establecidos
por
otro
que
por
Campana,
y
que
este
solo,
asi
por
induccion
lógica
como
legal,
faé
el
creador
de
todos
los
males
que.
padeció
Cádiz
desde
el
cnatro
de
Ene-
se.
le
abismó
.en.
los
inauditos
inforiunios
de
los
-
Preliminares
fueron'
su
oficiosidad
en
ofrecerse
4
Valdes
secretaria
y
aun
escribiente,
como
se
ha
yisto:
preliminares
fueron
todos
los:
partes
que
dictó
pon-
de
los
servicios
que
hacian:
prelizaina-
res
fueron
Cuantas
cartas
dirigió
al
Ministro
de
la
Guerra
D.
José
Maria
de
Alos,
abrumándolo.
con
pretensiones
fundadas
en
aquellos
servicios;
mo
la
pintura
abominable
que
hizo
en
sus
partes
de
la
infidelidad
delos
moradores
de
Cádiz,
describiéndolos.
con
tales
color
a
E
.
rd
*
derando-
la
¿importancia
es,
que
obligaron
al
Rey
á
per-=.
1€sen.
separados
de
sn
dómisilio
aun
a
remotamente
paretiese
tir
ñ
murtir
que
£
quellos
que
n
sospechosos
:+preliminares
fueron
su
de
apa-
rente
docilidad
á
las
insinuaciones
de
Villavicencio
el
apo-
:58
g
?
y
ap
a
A
AS
yo
que
les
“dió
para-que
Freire
“se”
prestase
“sin
Jemora
á:otor-
gar
la
publicacion
del”
sistema
político
que
se
le
pedia,
indu-
ciéndolo
de
este
modo
á
omitir
la
wisita
interesantísima+de
log
.euarteles:
“preliminares
fueron
Jas
trazas
que
se
dió,
abusando
de
la
turbacion
“y
“embarazo
en
“que
vela
al
General
en
ge=
fe,
para
que
renovase
lí
órden
del
veinte
y
seis
de
Enero
en
la
cual
se
“halla
«consignado
todo
el
daño
que
el
dia
siguiente
se
derramó
¿4
torrentes
sobre
el
infeliz
pueblo
de
Cádiz,
y
de
que
'estuyo
amagado
el
dia
ánterior
desde
-el
mismo
punteo
en
que
empezó
4
darse
'complimiento
4
la
órden
renovada.
"Todos
Tos
actos
militares
y
gubernativos
de
Don
Alonso
Ro-
-driguez
Valdes
eran
producciones
de
Campana,
que
desde
la
lles
gada
de
las
tropas
macionales
4
la
Isla
corcurrió
al
«parage
«don=
de
residia
el
gobierno
“y
asistia
constantemente
al
lado
del
Go=
bernador
interino.
Las
conferencias
que
este
tenia
con
Campana
¿ran
muy
frecuentes,
“ya
«por
considerarlo
de
luces
superiores
las
suyas,
ya
por
reconocer
un
mérito
particular
en
la
mayor
«graduacion.
“Campana
estendió
sm
¡nrisdiccion
y
abusó
del
fa=
vor,
partienlarmente
«desde
«cuando
el
General
en
gefe.lo
nom-
bró
Comandante
general
de
“todas
las
tropas
«que
¿guarnecian
á
Cás
diz,
pertenecientes
al
.egército
reunido.
Mediante
La
“formacion:
del
Estado
Mayor,
Campana
coartó
aun
las”
facultades
sespedi=
tas
que
habianquedado
:4
Rodriguez
Y
aldes.
(435
vto.
29
)
Es
te
se
le
habia
sometido
enteramente
por
considerarlo
instruido
y
metódico,
y
«celebraba
la
ayuda
que
“le
prestaba
con
-su:con-
sejo
y
cooperacion,
«de
que
«el
Rey
tenia
noticia
y
lo
«apro-
haha
“con
muestras
de
particular
estimación.
Rodriguez
Valdes
niega
la
sumision
entera,
y
reduce
«su
«docilidad
:con
Campana.
á
las
cosas
que
no
podian
«desconceptuarlo.
Así
termina
el
elo-
gio
de
Campana
hecho
por
Valdes,
«del
cual
se
deduce
que
en-
tre
sus
«consejos
hubo
algunos
tan
poco
“sanos
,
«ue
el
temor
de
«un
merecido
deserédito
hizo
rechazarlos,
á
pesar
de
la
frecuen-
“te
y
casi
continua
«veneración
con
que
Valdes
adoptaba
sus
ideás.
(415
del
4.9).
>;
455
+
Acerca
de
su
costambre
de
dominar
en
nn
todo
al
Tenten-
te
de
Rey
y
Gobernador
¡interino
Don
Alonso:
Rodriguez
Val-
des
he
dicho
bastante:
para
formar
sobre
este
punio
una
idea
eabal.
Añadiré
ahora'
otras
razones:
mas,
puesto
que
voy
á
se-
guir”
consecutivamente
«el
hilo:
de
+lo:
que
resulta
probado
anticipando
..las-
proposiciones:
para
mayor
claridad.
Es
vana
la
objeccion
de
que
Campama
en
todos
sus
pasos
se
manifies-
ta
un
hombre
templado,
y
que
muchas
de
las
providencias
odio-
Sas:
€,
inhumanas
eran.
obra
de
otro
gefe::
pues
este
era
en
rea-
lidad
el
mismo
Campana
bajo
otro
nombre
y
«destino,
en
lo
cual
hallaba
él.
campo:
¡mas
estenso.
para
soltar
la
rienda
á
to-
das
las
inclinaciones
de
su
«genio,
conservando
la
reserva
que
es.
su
carácter,
distintivo.
¿Y
4
que
fin-dar
mas
publicidad
á
cuanto
trabajaba.
em.;
apoyo
«del.
despotismo,
si.
quien
debia
sa-
berlo
para;
premiárselo,
que
erasel
Rey
por:
el
conducto
del
Mi-
nistro
de
la
guerra
,
estaba:
bien
enterado.
de
sus
fatigas?
Este
premio
era
seguro
y
sin
riesgo,
y
el
descuidarse
en
poner
mas
A.
la
«vista
su
influjo
y
única
autoridad
era
acabar
de
indispo-
nerse
«¡con
los:
moradores
de
Cádiz;
de:
entre.Jos.;
cuales
estaria
temiendo
á,cada
momento
que
salieraalguno
4-completar
ensu
per
sona
.
o
que
quedo
imperfecto:la
moche
del
veinte
y
cuatro
de
_Encro,
El
ste
mismo
mes
el
Gobernador
es.
de
interino
tu-
YO
noticia
por
un
par
te
telégrafico
de
que
se
veian
tropas
yi=
nientes'por.:el
«arrecife.
No:
teniendo
+«Vrden
del
Capitan
Gene-
ral.
para
recibirlas,
se
puso
en
cuidado,
y
pasó
á
casade
Cam-
para...
Le
participó:
la
«ocurrencia,
“y
«dicho
General
se
ofreció
espontáneamente
á
prestarle,
ayuda,
como
en:
efecto
lo
hizó:
de
lo
que
Rodriguez
«Valdes.
dió
.conoeimiento
al
Rey
por
el
eonducto
del
Ministro
"de
¿la
Guerra:
Por
algun
tiempo
Campa-
na
se
encargó
de
escribir.
los
.
partes
diarios
para
S:
M.
Aun-
que
los
partes
no
podian:menos
de
ser
sencillos
y
breves,
Val-
_des
dice
que
no
le
quedaba
tiempo
para
hacerlo,
á
causa
de
las
multiplicadas
ocupaciones
en
que
tenia
dividida
su
atencion,
habiendo
reasumido
todos
los
mandos,
(405
del
4.2
)
Con
Cam-
A
'
|
A
A
456
pana
pasaba
muchos
ratos
en
eonversacion
y
frecuentaba
to-
dos
los
dias
su
pabellon
el
Coronel
Loreto
de
Torres,
muy
ansioso
de
saber
novedades
con
el
pretesto
de
dar
todos
los
dias
parte
de
las:
ocurrencias
á
un
personage
de
Palacio,'que
comu
micaba
al
Rey
las
noticias.
Y
aun
esta
correspondencia
fami-
liar
era
intervenida
por
Campana,
á
cuyo
pabellon
pasaba
Lo-
reto
de
Torres
para
que
le
rectificase
á
su
placer
las
noticias
que
adquiria
por
Rodriguez
Valdes.
(406
del
4.2)
No
podia
llegar:
á:mas
el
predominio
que
Campana
“ejercia
sobre
el
Go-
bernador
interino,
|
dl
Quiere
probar
que
ninguna
parte
directa
tuyo
en
las
pri-
siones
y
destierro
de
algunos
vecinos
de
la
ciudad
con
el
ar-
gumento
de
que
no
era
desu
incumbencia
,
y
que
ántes
bien
inlluyó
para
que
fuesen
menores
estas
vejaciones,
aconsejando
al
Gobernador
interino,
que
bastaba
emplearlas
con
tres
ó
cual
tro
personas
para
quese
cumpliese
la
órden
del
Rey,
que
manz
daba
salir
dela
Plaza
todos:
aquelios
srgetos
que
aun
remotas
mente
pareciesen
sospeehosos.
(49%
del
5.9
)
No
se
dice
que
fuese
de
su
incumbencia
deeretar
por
si
las
prisiones
y
destier-
“Yos,
sino
que
incitaba
al
que
podia
hacerlo
para
que
lo
decre=
tase.
¿Jamas
el
General
Campana
se
ha
mezclado
en
«cosas
que
no
son
de
su
incumbecia?
¿pues
como
se“interesaba
tanto
en
que
Rodriguez
Valdes
obtubiese
la
propiedad
del
Gobierno,
si"
no
era
en
el
concepto”
seguro
de
que
seria
mas
manejable
que
otro
alguno
para
intervenirle
todos
los
actos
de
su
incumben=
cia?
¿Quien
dictó
el
parte.
sangriento,
en
virtud
del
cual
el
Rey
se
vió
precisado
á
ordenar
que
fuesen
separados
de
sus
domicilios
todos
aquellos
sujetos
que
aun'semotamente
pudiesen
“parecer
sospechosos?
¿No
fué
Gampana?
La
escepcion
que
hizo
eontra
tres
ó
cuatro
personas
fué
iujusta,
pues
Rodriguez
Val=
des
dice
que
hizo
el
ejemplar
con
unos
cuantos
de
los
delata-
dos,
sin
que
le
constase
la
culpa,
por
meros
ayisos
que
reci=
hia
de
algunos
malevolos.
(406
del
4.2)
Tan
conocido
estaba
Campana
bajo
la
idea
de
ser
el
autor
de
todas
las
providencias
>
e
574
que
sonaban
4
nombre
de
Rodriguez
Valdes,
que
un
veeino
le
remitió
una
carta
en
ingles,
participándole
que
se
disponia
una
matanza
tan
sangrienta
que
un
Návio
de
setenta
cañones
sur.
aria
por
la
sangre
derramada;
y
él
la
presentó
traducida
al
Gobernador
interino,
para
hacerlo
mas
suspicaz
y
rigoroso
con-
tra
los
vecinos.
'lodas
estas
consideraciones
conyencen
que
Cam-
pana
faltó
á
la
yerdad
“y
queda
desmentido
en'cuanto
á
no
haber
influido
en
el
ánimo
de
Rodriguez
Valdes
para
que
ve-
'jase
á
los
yecinos
de
Cádiz,
por
no
ser
de
su
incumbencia.
(456
del
12.9)
/
xq
ini
sh
9
Su
empeño
en
obrar
ocultamente
,
€sponiendo
á
Rodriguea
Valdes
al
odio
que
produgesen
sus
providencias,
lo
ciega
tan-
to
que
no
tiene
reparo
en
decir
al
folio
41g
vto.
del
3,0
que
siempre
se
consideró
con
su:
division
dependiente
del
Go-
bernador
de
la
plaza,
y
que
sintió
que
no
se
tuviese
conside-
racion
al
mérito
de
Valdes
para
darle
la
propiedad
con
ves.
clusión
de
Freire.
De
aquí
puede
inferirse
el
resentimiento
que
tomaria
'euando
Freire
reasumio
todo
el
poder,
alegria
que
manifestó
Valdes
diciendo
en
su
alo
dos
los
presentes:
está
al
el
“Séño
Se
infiere
mayor
que
la
jamiento
á
to
gracias
d
Dios
que
ya
no
mando,
pues
ya
Gobernador
en
propiedad.
(455
2.0)
la
sinceridad
con
que
daria
al
General
en
gefe
las
gracias
la
mañana
del
diez,
al
saber
la
solicitud
dej
Ayuntamiento”
ó
pueblo
de
Cádiz,
para
que
el
mando
de
la
Pla-
za
se
eonfiriese
aquel
dia
al
General
Villayicencio,
de
ocultar
su
desazon
en
el
acto
de
fundar
las
gr
acias,
y
en
poner
disyuntivamente
el
Ayuntamiento
ó
el
pueblo,
Meva
la
ma=
licia
de
inducir
4
Creer
que
fué
un
nombramiento
forzado
por
Conociendo
que
sin
Valdes
su
autoridad
se
li
A
.
o
o
a
a
las
facultades
del
General
de
la
cuarta
division,
reu-
saba
continuar
en
el
mando.
Y
asi
dice
sde
a
,,
conciuido
sn
Seryicio
No
pue_
la
muchedumbre.
mitay
y)
ue
ya
consideraba
y
satisfechos
sus
deseos
de
descansar
,,
le
la
mucha
fatiga
que
habia
sufrido,
E
como
que
apetecia
se
sy
lo”
redímieso
de
la
actividad
de
todo
maudo
para
retirarse
»
2)
N
-
458
7
4
su
casa;
pues
jurada
la
Constitucion
cesaban
las
hostilidades,
¿pla
defensa
de
la
Plaza
no
tenia
obgeto,
y
yariaria
todo
el
plan
sy
Jel
egército
y
guarnicion””
(429
del
5.2).
Yo
no
yeo
en
es-
La
renuncia
mas
que
una;
protestacion
solemne
contra
lo
que
Freire,
permitia,
4
fin
de
cubrirse
del
cargo
ó
censura
que
le
hiciesen
los
soldados
de
que
habia
tenido
parte
con
el
dictámen
J.
aprobacion,
en
la
resolucion
de
Freire.
El
consejo
advierta
que,
aun
faltando
el
motivo.
del
nombramiento.
de
Villayicen-
cio
para
Gobernador,
las
razones:
del
descanso
y.
mutacion
en
el
egército
y
guarnicion
tenian
la
misma
fuerza,
y
estaban:
gn
aptitud
de
proponerse.
Rodrignez
Valdes
nos
dice
el
espíritu
con
que
se
hallaba,
el
que
tenia
la
tropa,
y
quien
lo
infundia
y
consolidaba.
Re»
fiere
que
el
espíritu
que
notó
enla
tropa
de
la
guarnicion
has-
ta
el
dia
nueve,
fué
un
proposito
firme
de
defender
con ya-
lor
y
constancia
la
plaza
:
á
lo
que
él
mismo
propendia
,
y
de
Jo
que
siempre
les
trataba
,
no
obstante
comunicarse
Muy
por
co,
con
¿los
Gefes
de
ellas,
que
se
entendian
mas
con
el
Ge-
|
nera]
de
la
division.
Como
este
General
apetecia
lo
mismo,
que
era
que
la.
plaza
se
'defendiese
Y
mantuviese
por
el
Rey,
Ro-
driguez
Valdes
estaba
muy.
contento
yiéndolos
tan
empeñados
en
levar
á
cabo
el
obgeto
que
formaba
todo
su
cuidado.
(406
yto.
del
:4.
2)
Este
espíritu
tan
arraigado
no.
se
mudaba
tan
fácil-
mente,
y
el
mismo
que
lo.
fomenfó
con
tanto
esmero
no
ha=
-
bia
de
omitir
el
seryrise
de
él
para
lograr
el
colmo
de
sus
intentos.
e
El
General
Alós
estaba
tan
aburrido
de
las
repetidas
¡ins=
|
tancias
de
Campana
sobre
que
se
le
confiriese
mas
autoridad
y
destinos
mas
honoríficos,
que
ya
en
doce
de
Febrero
le
de-
cia
con
toda
franqueza
:
digame
Vmd.
cuanto
quiera,
que
todo
lo
haré
menos
responder,
pues
no
hay
quien:
resista.
(114
del
10
En
carta
del
veinte
y
0eho
se
leen
estas
palabras.
,,De
Vmd.
,,Como
de
Valdes
está
sumamente
satisfecho
el
Rey,
y
tengo
¡dicho
lo
acreditará.
El
Rey
tiene
manifestado
á
todo
el
mun-
459
sido
lo
satisfecho
«ue
esta
de
Vms.
y
todo
el
mundo
sabe
que
d
no
ser
por
Vims.
sabe
Dios
lo
que
hubiera
sucedido.
**
Dándole
tan
buenas
esperanzas
de
obtener
grandes
medras,
lo
ecsorta
á
tener
tranquilidad
de
espíritu,
que
estaba
fatigado
en
:estremo
.con
sus
miras
de
ambiciom,
y
con
zelos
de
que
Freire,
4
«quien
sospechaba
afecto
4
la
libertad
política
de
la
Nacion,
estuviese
encargado
«de
someter
4
los
que
se
habian
declarado
por
ella
con
tanto
arrojo.
(115
vto
del”
H.-5:)
Campana
se
persuadió
que
debia
encomendársele
una
gúer-
ra
de
aquella
especie
en
que
los
enemigos
eran
tan
poco
pode-
FOSOS
;-que'
en
su
.eoncepto
bastaba
tenerlos
bien
asediados
por
mar
y
tierra,
especialmente
habiendo
precedido
á
todos
en:
las
providencias
para
hostilizarlos,
€
intimidar
6
destruir
á
sus
par-
ciales.
No
habiendo
conseguido
que
se
lé
.encargase
la
direccion
y
término
de
aquella
guerra,
-desahogó
su
resentimiento,
pro=
curando
que
se
«coartasen
4
Freire
las
prerrogativas
antiguas
y
legales
que
le
competían
por
¡Capitan
General
de
¿la
Provincia.
Estas
quejas
«del
supuesto
desaire
que
se
lé
hacia,
fueron
tam
repetidas
que-el
Ministro
Alós
tuyo
-qne
recordarle
una
de
las
especies
mas
trilladas
y
bien
sabidas
por
Campana.
Le
dijo
pues;”,,en
dar
á
Freire
el
Gobierno
de
Cádiz
sé:
ha
seguido
5
el
2
tengavel
Capitan
General
de
Andalucia,
A
¿como
lo
har
tenido
todos
sus
predecesores
en
estos
tiempos.
.S
5
¿Y
cuando
lo
«ejercerá
?
Pero
es
propio,
segun
parece,
que
si
algun
dia
va
al
pueda
sentarse
en
el
Ayuntamiento,
en
lo
y
que
no
han
perdido
nada
ni
V.
ni
Valdes”
(115
del
5.0)
Un
gefe
que,
sin
tener
mando
político
en
la
plaza,
lleva
ba
dá
mal
.que
Freire
pudiese
ejercer
el.
Gobierno
«y
tomar
asien
ió
en
el
Ayuntamiento,
manifiesta
que
sus
“ideas
no
se
dirigían
solo
á
su
propia
grandeza,
sinó
4-la
disminucion
dela
autos
ridad
de
Freire
y
que
miraba.como
propios
todos
los
:hono=
res
y
premios
que
enpiesen
4
Rodriguez
Valdes,
no
siendo.en
realidad
este
gefe
¿mas
que
un
ciego
instrumento
de
los
desig-
nios
de
Campana.
Sólo
en
un
hombro
preocupado
como
Val-
td
aj
460
des
pudo
haber
martenido
su
influjo
sin
quiebra
por
tanto
tiempo.
No
será
fuera
del
caso
poner
un
ejzmplo.
Encargado
juntamente.
con
Aznares
de
formar
causa
á
Isturiz
á'
pocos
dias
se
suscitó
desavenencia.
Campana
no
cesaba
de
informar
al
Mi-
nisterio
contra
Aznares
y
con
esta
ocasion
tuyo
la
feliz
ocur-
rencia
de
pedir
se
le
ccsimiese
de
continuar
en
la
fiscalía
de
la
causa
formada
sobre
el
suceso
del
ocho
de
Julio,
como
sj
ya
fuese
posible
ni
cuerdo
proseguir
un
proceso
semejante.
Juz-
go
que
el
ejemplo
es
notable
y
por
eso
lo
he
traido.
Sirve
pa-
ra
conocer
las
esperanzas
que
siempre
alimentaron
á
Campana
contra
los
de
la
Isla:
En
medio
de
sus
ocupaciones
de
General
de
la
enarta
division,
de
las
averiguaciones
que
estableció
de
los
pensamientos
de.
los
oficiales
y
de
la
carga
voluntaria
que
sobre
sus
hombros
se
hechó
de
sostener
el
Gobierno
de
Cádiz,
sin
mas
disimulo
que
llevar
Valdes
el
título
de
Gobernador
in-
¿exino,
no
se
descuidaba
de
ir
labrando
poco
á
poco
su
for-
tuna
de
la
manera
que
le
podia
ser
mas
agradable
y
descansa
da.
Y
así
instaba
sin
cesar,,
representando
sus
méritos,
para
de-
Jar
de.
ser
segundo
cabo
en
Estremadura
,
y
Conservar
en
An-
dalucia
un
destino
honorífico,
cual
era
que
se
le
nombrase
Ins.
pector
de
las
tropas
de
Ultramar
cuando
se
fuese
la
espedi-
cion:
dando
por
supuesto:
el
próocsimo
fin
de
aquella
guerra
y
que
le
“tocaba
el
mejor
de
los
laureles.
Alós
asegura
que
sus
car=
tas
exan
insignificantes,
en
razon
de
reducirse
á
pretensiones
su
vas,
y
d
los
servicios
estraordinarios
que
estaba
haciendo
(117
del
5.9,)
ip
.
En
cada
espresion
en
que
recomendaba
lo
estraordinario
de
sus
servielos
actuales,
establecia
un
preliminar
de
las
culpas
que
se
ventilan
para
su
castigo
y
escarmiento.
El
Consejo
ob-
sevará.
que
casi
siempre
fundo
la
acusación
de
Campana
en
las
mismas
palabras
en
que
cifra
su
escusa
y
justificacion,
reba-
tiendo
á
su.
modo
las
¡reconvenciones.
Gon
sus
manos
se
ha
Le-
gido.
el
dazo
mas
estrecho
de
sus
ruina.
La
niebla
esparcida
sobre
lodos
los
hechos
relatiyos
á
Ca
m-
461
pana
es
un
-Jevísimo
humo
que
ho:
puede
resistir
al
menor
so-
plo
del
mas»
pequeño
ecsámen.
Mas
como
ba
sido
tan
bervoso
con
el
fin
de
obscurecer
la
verdad,
es
necesario
emplear
mu-
cho
tiempo,
aunque
poco
trabajo,
en
manifestar
sus
implica-
ciones
y
falsedades.
Para
que
el
Consejo
se
penetre
de
la
ca-
lidad
de
este
reo,
he
juzgado:
conveniente
anticipar
las
rellec-
siones
espiestas,
«sin
perjuicio
de
yolyer
á
tratar
los
mismos
par-
ticulares
bajo
otros
aspectos.
En
una
causa
como
esta
en
que
ha
sido
indispensable
conseguir
entre
mil
estorvos
la
averiguación
judicial
de
los
hechos,
los
interesados
en
frustrarla
han
teni-
do
harto
tiempo
de
convenirse
en
lo
que
habian
de
responder
en
caso:
de
“ser
interrogados:
formando
sobre
este
punto
nna
nueva
conjuracion
para
que
no
se
descubriese
la
primera.
Ade-
mas
de
esto
el
manifiesto
publicado
por
el
General
Freire
y
las
respuestas
que
dió
á
sus'
impugnadores
han
ofrecido
mucha
luz
+4
los
reos
especialmente
«4:
Campana
para
guiar
«sus
“pasos
con
alguna
seguridad
en
la
apariencia.
Una
verdad
supone
otras
muchas
que
anteceden
y
siguen:
una
sola
que
falte
descubre
to-
do
el
engaño.
De
las
mentiras,
pues,
de
los
reos
se
deduce
la
verdad.
Para
peteibir:
bien
«claro
que
el
alma
y
móvil
de
todos
los
_5ACeSOS
inf
tosi
que:
empezaron
á
poco
rato
del
consentimien-
hd
Ao
de
IPreire
4
terbár
y!
amenazar
el
órden
público,
fué
Cam-
pana,
la
“observacion
y
ecsamen
de
la
conducta
que
siguió
des-
de!
que
supo
la
llegada
del
General
en
gefe,
prueva
demostra-
tivamente
que
tódo
se
“ya
disponiendo
«¿on
'su
acuerdo.
Su
pro-
ceder
anterior
dirigido
cóntrier
un
mérito
“eminente
en
per-
seguir
sin
piedad
4
todos
Los?
¡Consti
itucionales,>
pone
fuera:
de
la
mevor
duda:
los
designiós
que
'concibió
el
nuere,
¿oadyuban.
do
esta
observacion-%
“penetitr>
intiimomente
cuanto
contra
él
Selma
de
prdceso;
-
Mo
A
io
qa
Pro
Ahora?
emidstrare”
que
e
Gita
jo
al
Generálb
Frefe
re
4
precipitar'su
conseñtimiénto
para
que
se
promulgase
la
Cons
tilucion
,
con
el
designio
de
que
no
O
A
462
precauciones
que
asegirasen
la
«conformidad
de
los
gefes
y
0=;
ficiales
de
la
guarnicion,
y
por
consiguiente
el
sosiego
quie-;
tud
y
disciplina
de
la
tropa:
arranquemos
la
máscara
con
que
se
cubrió,
haciendo
á
todos
partidos
desde
que
supo
la
lle-
gada
del
Gétieral
en
gefe,
'y
se
le
presentó
4
cumplimentar=
lo,
dejando
bien
tomadas
sus
medidas
para,
que
mientras
du-
ase
su
ausencia
del
cuartel
de
San
Roque,
no
se
echasen
mé-.
nos
su
persona
y
consejos:
disposicion
que
hace
creer
la
ec-=
sacta
desconformidad
de
cuanto
degsia
y
obraba
delante
de
Freire
con
todo
lo
que
pasaba
en
el
cuartel:
dela
Bomba
y
con
especialidad
en
el.
de
San
Roque.
Lo,
poco:
que:
le
resz.,
tó
por
acordar
se
colige
«del.
proceso
que:
lo;
decretó
mientras
dejó
á
Freire
con
otros,
habiéndose
ya
despedido
Villavicen-
cio.
Es
reparable
que
un
General
que
estaba
de
gefe
aquel
dia
tan
crítico
abandonase
sn
puesto
tan
inútilmente
con
el
fin
de
no
separarse
del
lado
General
en
-gefe,
sinó
>
aquel
¡intervalo
de
la
comida,
en
que
era
mas
regular
que
lo.
acompañase.
Su
plan
estaba
bien:
trazado
para
los
que
alaban
todo
género
de
artificio,
por
comuúa
y
grosero.
que
sea.
Hallándose
á
la
in-
mediacion
del
General
en
gefe
lograba
suavemente
los
dos
im>
tentos
en
que
giraban
los
¡ejes
de
la
máquina
que
habia
cons-
truido
para
sus
adelantamientos:
4
saber,
instralrse
por.
el
mismo
original
de
cuanto
pensaba
y
disponia
el
Gener
al
en
gefe.
adquiriendo
el
buen
nombre.
de
ser.
su.
adicto,
y
evitando
la
no-
ta
de
disentir
de
la
opinion
comun;
y
por
¿otra
,
parte,
po-
_dia
desde
aquel
puesto
de
observacion
-
repartir.
por
medio
de
sus
Ayudantes
y
-confidentes.
las.
órdenes'
y.
noticias
oportunas,
y
recibir
por
el
conducto:
de
los:
¡confidentes
de
los
cuerpos
las
moticias
sobre
la
situacion:
de.
ellos,
y.
las
ideas
que
se
les
¡inspira
ban
y.
estaban:
dispuestos,
Ñ
sostener.
010
PEN
La
primera
pregunta
que
Freire
dirigió
á,
Campana,
£ué
po
gue
tal.se
hallaba
la
tropas
La:
contestacion
fué.
del,
Lenor
que
debia
esperarse,
que
bien:
que
no
tenia
¡novedad,.
y,
segui
econ
su
entusiasmo.
Esta
yoz
entnsiasmo
siguifica
iuucho
en
ar
465
quella
—coynhtura,
«en
que
no:
era
un
misterio
el
objeto
de
la
venida
del
General,
y
mucho
mas
proferida
por
la
boca
del.
que
fundaba
el
mayor
de
los
méritos
en
haberlo
esci-
,
tado
y
conservado
con
pábulo
frecuente
y.
aun
diario.
Aquel
dia
era
el
mas
á
propósito
para
redoblar
su
vigilancia
y
ecser-
taciones.»Se
ve
claramente
que
en
esta:idea
reciente
tenia
fi-
jo
el
pensamiento,
cuando
dió
al
General
una
respuesta
tam
satisfactoria.
Freire
sin
embargo
que
estaba
informado
de
que
el
amor
á
la
patria
habia
prendido
tambien
su
sagrado
fuego
en
no
“pequeña
parte
de
la
guarnicion
y
en
esta
inteligencia
emo
prendió
su
viage
á¿
Cádiz,
repuso
á
Campana,
es
que
melhán
dicho
tiene
Mind.
uno
0
dos
cuerpos
contaminados.
El
Gene-
ral
á
quien
se
le
¿hacia
esta.
objecion,-
que
tenia
puesto
su
pensamiento
en
los:
cuerpos
de
su
confianza,
Guias
y
Lealtad,
como
los
mas
seguros
á
causa
de
haber
abandonado.
las
ban=
deras
del
ejército
nacional,
le
replicó
sin
detenerse:
lo”
dudo
mucho,
pues
se
me
aseguró
de
su
estado
el
dia
anterior
por
los
gefes:
y
oficiales;
mas
todo
cabe
en.
lo
posible
pues
la
con-
tamiuacion:
puede”
ser
obra
de.
un
momento
d
otro
(420
y
vto.
3.9)
En
esta
respuesta
se
ve:
ple
sino
todos,
«casi
todos
los
dias
esploraba
Cámpava
el
espíritu
que
dóminaba
á4
la
tropa,
que
esta
dili
ia
sera
practicada
con
mas
esmero
en
a-
>
abla
en
que
ya
se
hablaba
con
alguna
libertad
por
la
con-
fianza
que
inspiraban
los
sucesos
de
Galicia
y
otras
provincias,
y
la
propension
de
las
tropas
de
Madvid
á
imitailos.
Por
a=
quellos
dias
precisamente”
segun
queda
demostrado:
atropello
las
leyes
de
“la
milicia
convirtiendo
á
los
sargentos
primeros
de
la
Lealtad
-en
espías
y
delatores
d>
sus
gefes
y
oficiales.
Y
si
-
esta
inquisición
militar
tuvo.
principio
desde
fines
de
Febrero»
cual
aparece
delas
de
eposiciones
de
al:
gunos
sargentos
,:se
ve
cuan
de
ante-mainmo
se
cautelaba
Campana
á»
fin
de
que
la
yoz
de
viva
el
Rey
sofocase
las
de
los
oficiales
y
gefes,
en
el.ca-
so
de
que
la
acompañaran:
con
la
de
«viva
la
Constitucion.
Es.
te
método
de
delaciones
establecido
de
acuerdo
con
el
Gober=
A
4
>
S
464
nador
interino
de
la:
plaza
y
con
el
Coronel.
de
la.
Loaltad,
*
es
el
hilo
que
guia
en
el
laberinto
en
que
los
promovedo-
res
de
los
atentados
del
diez
de
Marzo
han
colocado
la,
aye-
riguacion
,
fiados
cn
el:
secreto
de
pocos
tan
interesados
en
guardarlo.
|
WET
Campana,
en
cuantos
instantes
estubo
¡al
lado
del.
Gene-
ral
Freire,
se
afanaba
en
deslumbrarlo
para
que
no
descon=
fiase
de
él.
Y
así
no
bien
verificó
su
retorno
á
casa
del
Ca-
pitan
General,
despues
de
haber
comido,
cuando,
viendo
que
Villavicencio
lo
persuadia
á
cerca
de
la
necesidad.
de.
com-
placer
á
la
gente
que
reunida
en
la
plaza
de
San
Antonio
pe-
dia
la
Constitacion,
esforzó
las
mismas
razones
del
General
de
Marína
y
apoyó
la
providencia
de
verificar
el
acto
aquella
tarde
$
amunciarlo
en
un
edicto
firmado
de
mano
de
Freire
para
el
dia
siguiente,
representaudo
las
desgracias
que
de
no
ha-
cerlo
así.
sucederian
necesariamente.
Freire
resistió
sin
embar-
go
á
esta
proposicion:
y
á
las
reconvenciones
de
su
responsa=
bilidad
á
los
daños,
y
tomó
el
partido
de-
salir
á
la
plaza
para
n=
formarse
por
sus
ojos
de
lo
que
pasaba,
(297
vto,
del.4.*
)
y
encaminarse
á
los
cuarteles.
Al
parecer
en
compañia
del
mis-
mo
Campana,
se
detuvo
en
la
plaza
4
vistá
del
espectáculo
de
alegria
y
ansia
con
que
todos
los
presentes
solicitiban
que
saliese
del
General
la
autorizacion
de
lo
que
deseaban.
Aquí
fué
donde
Campana
supo
jugar
la
partida
que
tenia:
preparada
a
to
tiempo
habia
y
con
tanto
sigilo.
Se
alaba.
de
que
ni.
los
estrechones
ni
el
bullicio
lo
separaron
ni
un
momento,
ni
á
Villavicencio,
del
lado
del
General,
de
que
serian
buenos
tes=
tigos
Lamadrid,
y
D.
Blas
White
con
quienes
habló
así
como
con
otros
muchos.
(421
vto,
del
3.9)
La
indicacion
sola
de
estos
sugetos
para
comprobrar
u-
na-
cósa
que
no
ofrece
interes
alguno,
no
produjo
cita
de
e-
llos.
De
consiguiente
no
fueron
ecsaminados
de
intento.
Mas
habiendo
necesidad
de
evacuar
una
cita
en
que
White
se
ha-
llaha
“cómprendido,
este
esplicó
aquel
pasage
relativo
á
Cam-
2465
pana”
con
individualidad
muy.
importante.
Despues
de
referir
que
á
poto
rato
de
haberse
presentado
en
la.
plaza
el
General
Prei-
re
se
le
acercó
un.
oficial.
de
la
Plana
mayor
y:
le
dijo:
hom-
bre;
¿no
hay'
Pe
paisano:
que
dé.
la
primera
voz
al
General
?
añade
que
«nadie.
se
atrevió,
á
ejecutarlo.
hasta.la
tarde.
En
e-
sUa,
repitiéndole
lo
mismo
aquel
oficial,
White
se
acerco
al
Capi-
tan
General
y
le
dijo:
mi
General,
iwiva
la
Nacion:
cuya
yoz.re-
-petida,.con
entusiasmo
«concertado.
por
cuantos
se
hallaban
en
la
plaza,
fué:
contestada
por
el
General
de;,
que:
aguardase.,
un
par
de-dias.
para
entregarse-con
seguridad.
4
tales
ideas
y,
re-
gocijo.
Continuando
sin.
enibargo
de
la.
misma
manera
las
sú-
«plicas
de
la
muchedumbre,
el:
General
otorgó
al
fin
la
¿peti-
cion,
ofreciendo
que
al
dia,
signiente
se
publicaria
la
Consti-
tucion.
En
los
mómentos
anteriores
4
que.
se
.
decidiese
el
Ge-
neral:
y
que
'así
lo:¡manifestase.
sin
reserva
mi
dilaciones,
Cam-
pana
se
acercó
á
White
y
asiéndolo
por
el
brazo,
al
yer
que
era
uno
de
los
mas
acálorados
y
que
lleyaba
la
voz
le
dijo
:
muchachos
d
el;
que
eso
es
lo
que
él.
desea.
(315.wto.
del:
2.
o)
¿Se
ye
ensesta
instigación
como
Campana
iba,
preparando
"metódicamente
el.
abatimiento
y
ruina
de
Ereire..
Sabia
mejor
que
este
que
su
condescendencia
no
podia
tener
el
acuerdo.
y
conformidad.
de
unos
siasmados
«como
4
la
tropa
tenian.
«Por
esto
hizo
cuanto
re
no.
los
viese,
efecto,
sin
gefes
que
tenia
tan
entuz
Por.
la.
forma:
de.
gobierno
que
sos-
estubo
de
su
parte
para
que
Frei-
como.
se,
verified.
¿siendo
así
que
habian
sa-
lido
de
intento.
para
los
cuarteles,
donde
por
órden
espresa
su-
ya
la:
oficialidad
con
sus
gefes
lo.
estaban
esperando.
Conoció
-el
impulso
interior
dre
meviaá
Ereire
para
no
oponer
una
re-
ads
á.
la!
demanda
de.
los.
paisanos,
confir-
matoria
de
la
peticion
de
los.
militares;
pero:
que
se
detenia
prudentemente
ántes
de
esplorar
el
ámino
de
los
gefes
y
o-
ficiales
y
el
espíritu
de
la
tropa,
á
fin
de
uniformar
4]
nicion
con
la
voluntad
£istencia
mas
obstin
2
guar-
general,
y
persuadirlas
con
las
noticias
fundadas
que
tenia
de
que
el
Rey
no
estaba
distante
de
abra-
a
466
“gay
la
Constitucion,
si
acaso
ya
no'
lo
habia
hecho,
jurándo-
La
soleiniemente,
Razones
de
esta
especie
hubieran
mudado
sin
«duda
la:
opinion”
de:
gofes;
oficiales
y'
tropa,
“4
pesar
de
tel
“nerlaitan
arraigada”
én
séntido
centrario
con'el
«cebo
de
los
pro
=míos,
elogios
y'
recomendaciónes
dé.
Campana,
|
y"
especialmen-
464
despecho
de
ver
malogrado
tedo
el
fiínto
de
la
guerfa
-que
hacian
4
los
de
la
“Isla,
y
“de
la
opresion
en
que
tenian
fal
pueblo.
Unos
motivos
tan”
poderosos
de
“odiar
la
Constitm-
¿etomy
no
podian»
delhacerso
sinó
con;
las
fuerza
irresistibles
de
«la
-avecósidad,
y
“sobretodo:
*
del
¡heneplácito>
del
Rey
“que:
al
Cin,
“desengañiado
con
vía"
costosa
esperiencia”
de
o
seissaños,'
penetras
«Ba!
que
“sin
vel
restablecimiento
de
lá
Constitucion
'poto
-4-po-
-co
la”
Monafquia,
6
vestaba
“amenaradas
deuno
breve
fin
en.
el
Suror
de
La
guerra
elvil
mas
sahgrientas:
de:
cuyo
«prelesto
se
-valdriva
las
potencias
ambiciosas
para
iitomari
parte
«én
«las
tur-
“dominio
insoportable
“en
la
peuínso-
Hhalencias,,
y
adquirir
un
s
súbditos
y
al
Monárca.
*
“y
da
desastroso
y
funesto”
á
lo
:
Estas
especiós
ocurrían
naturalmente
en
aquellas.
circuns-
tancias
aun
4
los
ingenios”
mas
limitados.
Campana
,,
que,
esta-
“div
"bien
persuadido
de
ellas,
tuvo
por
conveniente
desestiman-
las,
aparentando
que
la
docilidad
del
General
en
no
ver
y
ha-
Dlar
4vla
tropa
no
tendria
resultas.
Realmente
su
tentativa
lo-
¿vada
fuésuná
prueba
pública:
que
hizo
de
lo
poco
ápropó-
sito
que
era
Freire
para
dirigir
una
guerra
contra
sn
patria
y
da
libertad
y
fué
cómo
decir
álas
divisiones
del
ejército
reunido
de
Andalucia
y
particularmente
á:la
cuarta:
ved
aquí
el
Ge-
¿y¡neral'
que
teneis”
para
domár
esos
“sedicio:os:
no
es
maravi-
¿Wa
que
en
tinto
tiempo
y
con!
tantgs
fuerzas
ningunos
ha-
¿yan
sido
$us
¡Progresos.
¿Como
habia
de
ponev
los
medios
'pa-
¿¿
va:
lograrlos
un
General
de
«las
miémas
opiniones
que:
los
a-
,¿motinados,
y
que
simó:
es
el
gefe
de
ellos,
se
debe
á
la.
me-
,,ra
casualidad
de
que
no
le
hayan
brindado
con
.el
mando;
?
¡
Lon
“cuanto
dolór
de
su
corazon
recibiria
los
partes
de
la
y
SUCCesiva
destruccion.
de
Riego
por.
el.
fiel
O-donell,
cuan
,,¡do
él,
ni
con
tal
ejemplo
de
fidelidad,
se
mueve
á
estrez
F
ds
Mr
a
de.
:
467
¡Char
y
rvendir'
devuna
«vez
4
los
traidores!
Cotejad
el
valor
y
¿pactividad
de
Preire
en
la
guerra
de
la
independencia
con
la
pausa
¡y
Mojedad
que
se
nota
en
esta
para
la
conservacion
del
poder
absolu”
7,to.:
Cotejadlo:
y
conocereis
que
la
voz
patria
tiene
mas
imperio
en
,¿Su
COrazon
que
el
sagrado
nombre
de
Rey.
Al:
contrario,
el
Ge-
¿,»Meral
que.
persigue
Jos
viles
restos
de
la
columna
de
Rie-
2,80,
no
habiendo
adquirido
gloria
en
lajguerra.
de
la
inde-
,»pendencia,
en
esta
del
ya
sallage
ha
escedido
á
cuantas
espe-
-
¿yTanzas
puditran
concebirse
de
sus
conocimientos.
tácticos
y
¡ise
¿,manifiesta
un
prodigio
de
celo
constancia
y
valor.”
En
efecto,
los
secretos
designios
de
Campana
se
lograron
completamente.
No
bien
sonaron:
las,
voces
victoreando
la
liber-
tad,
ya
en
la
plaza
de
San
Juan
de
“Dios,:
un
¿destacamento
de
caballeria
acuchilla
al:
paisanage
inocente
€
indefenso:
en
el
«cuartel
de
San
Roque
se
toca.
la
generala
y
un
oficial
de
la
Lealtad.
intimas
á:
Barutell
que::se
coloque.
con
sn
regimien-
to
enla
muralla:
este
Brigadier
¡atraviesa
la
ciudad
con.
dos
compañias,
Hevando
en
«su:
semblante
:
la
desaprobacion
y
la
a=
menaza
de
aquel
regocijo,
y
significando
con:
su
silencio
que
á
las
ovoces
de
wiva-la
Constitucion
solo
se
contestaria
con.
las
de:
quien:
wive,
respondieonda
el
Rey
los:
mismos
que
la
daban,
al,
mismo.
tiempo:
que
dertivaiban
Cuantas
personas
—estabon
al
alcance
de
sus
infames
fasiles
|
y
cuchillas.
Es
tan
propia
en
Campana
la
falta
de
veracidad
que.
ne
hay
mi
una
respuetta
suya:
por;
corta
que.
sea
que
no
contenga
algnna
falsedad,
dirigida
«siempre
a,
deslumbrar
para
que:
no
se
descubra
que.
¡en
una,
Junta
que
cclebró
«la
noche:
del
nueye
en
su
pabellon
se
acordó
todo
lo
que
se
hizo
al
dia
signiente
y
que
este
plan
lo
llevaba
ya
meditado
desde
que
se.
determinó
4
precipitar
4.
Er
'
eire
en
las
instancias
de
Villavicencio...
A
ese
-Cepcion
del
corto
rato:
que:
empleó
en
ir
á
la
¿Bomba
á1os,
soldados,
¡aliarse:ocon
Gabarre,
€
insinunr
Se
,con
indirec-
¿tas
con
dos
oficiales
toda
la
tarde
y
principio
de
1
nueve
estubo
perenne
al
lado
del
Cener
asegura
que
Ro
yecibid
ni
tu
ahablar
a
'neche:
del
al
en:gefe,
Con'
este
color
vo
"nolicia
de
que
hubiese
alar-
a
468.
|
ma
en
el
cuartel
de
'San
Roque.
Le
causa
la
mayor
estra-
ñeza
que
se:
le
haga
"semejante
pregunta;
cuando
los
gefes
de
brigadas
que
estaban
4
las
cabezas
de
sus
cuerpos,
ni
enlón-
ces
le
«dieron
parte
berval
ni
por
escrito
de
tal
ocurrencia,
mi?
despues
delas
nueve
do
la
noche
cuando
entró
en
cl:
cuar-
tel,
ni
ebogefe
ni
los
Ayudantes:
de
plana
mayor,
ni
tampo--
co
los!
gefes::
desolos
cuerpos.
(
424
vto,“
del-5,
9)
No
tachará
Campanar
el:
testigo:
con
que
:se
le
desmiente.
Su
Ayudante
Mo-
villas
se
'hallabará
suo
lado
de
yuelta
de
Jos
cuarteles
de
puer-
ta
de
tierra
y
dice
que
á
la
hora.
de
haberse
victoreado
la
“Constitucion
-se:supo
que
la:
tropa
estaba
sobre
las
armas.
Cam-
-pana:
le
mandó:
con
este?
motivo:
que
«fuese
4
los:
cuarteles:
á
dar
órden”
de
que
no
saliesen-
de
ellos
y
dejasen
las
armas.
(580:
del
42)
Desmentido
Campana
con
este
testimonio
tan
anténlico,
es
fuerza
creér
que
ademas
de
un
aviso
oficial
ó
estraordinario,
tuvo
el
berval
que
dió
Barute!l,
el
cual
no'
pu-
¿do
miénos
de
referir
.que,
dejando
á4'
Jerez
y:
la
Lealtad
«sobre
Jas'
armas
y
la
mayor
parte
de
América,
el
venia
á
la
pla-
za
con
las
compañías
de
granaderos
y
cazadores
á
prestar
el
“ancsilio
+
que
se»
necesitase:
Tambien
-
diria
+
la
ocurrencia
con
el
destacamento
de:Farnesio
en
la
plaza
de”
San
Juande
Dios»
ly
sell
miedo!
y
confusion
que
habian
causádo
las.
cuchiiladas
de
algunos
soldados.
Fudo
lo
recojia
Campana
y
de
todo
iba
formando
su
plan
y
adornándolo
para
hacerlo
mas
acep'o.
Este
General,
que
no
-hechaba
sen'
olvido
ninguno
de
los
proliminares
de
la
fabrica
que
iba
erigiendo
*
para
el
logro
de
sus
pretensiones,
“conoció
que
suspensa:
$
“abolida
la
órden
de
vainte:
y:
seis"
dee
Enero
“se
malograba
la
cosecha
de
honores
que
sé
prometía,
por
haber
sembrado
en
las
«tropas
de”
su
añando
tano
Hisonjeras
esperanzas,
¿procurando
con
ellas
tener-
les
gánada
la
“aficion
para
cualquier
traneé.:
Y
así,
aunque
per-
anitido:
pov
eb
Goveral»
Freire
el
aclamar:,
del
jurar
y
el
re-
girse'
por
la
Constitucion,
era
no
solo
contradictorio,
sinó
abominable
renovar
dicha
órden,
Campana
tuyo
buen
enida--
dde
TSN
rom
$
he
469
de
restituirla
.en
"su
yigor,'»mandando
que
la
noche
del
nwe-
ve
de
Marzo
siguiese
su
observancia.
(422
3.2
y
193
2::)
Este
hecho
ya
fué
referido
cuando
se
trató
del
General
Freire.
Pero
es
forzoso.
repetirlo,
así
como
otros
muchos,
pa-
ra
graduar
la
parte
de
culpa
que
tuvieron
en
cada
uno
de
ellos
los
considerados
como
reos
en
este
proceso.
De
cada
uno
sc
manifiestan
en
particular
los
méritos
que
contrajeron
su
indolencia
ó
con
su
preparacion,
para
que
se
ejecutasen
y
prosiguiesen
las
maldades,
cuyo
castigo
se
solicita.
Es
indis-
pensable
y
conveniente
recordar
con
frecuencia
el
enlace
que
une
á
unos
delincuentes
con
otros:
con
lo,
cual
se
ye.
la
.ac-
cion
en
toda
sa
unidad,
y
unos
sucesos
aucsilian
la
memoria
para
retener
las
especies
de
los
otros,
y
no
solo
se
eyita
la
confusion
,
sinó
que
se
logra
una
claridad
que
á
yeces
no.
se
consigue
en
la
causa
de
un
solo
reo:
Campana
supo
muy
bien,
y
tenia
obligacion
de
no
igno-
rar,
que
Freire
habia
dispuesto
que
ninguna
órden
se
obede
«
ciese
simo
las
que
comunicasen
sus
Ayudantes,
ó
se
presenta
-
sen
con
su
firma
propia.
Sin
embargo,
tomando
el
nombre
del
General
en
gefe,
determina
que
salgan
de
los
cuarteles
los
re-
tenes
diarios
y.
acostumbrados
á
cubrir
sus
respectivos
puestos,
El
segundo
Ayudante
general
de
la
division
D.
José
Maria
Ba-
Jesteros,
of
tal”
moy
á
propósito
para
ayudar
en
sus
miras
-á
Campana,
le
comunicó
la
repulsa
guardia
de
prevencion
de
América,
pitan
Dominguez,
reusó-
que
habia
padecido
en
la
cuyo
Comandante,
el
Ca-
permitir
la
observancia
de
una
«¿iden
que
no
venia
por
el
6,
debido.
(193
del
2.9)
En
vista
de
esto
Campana
se
abocó
con
Freire
y
obtu-
yo
que
firmase
la
órden
en
«que
revocaba
la
que
tenia
dada
para
que
no
se
obedeciesen
otras
que
las
que
él
dict
tableciendo
en
el
ejer
ase,
res-
cicio
de
sus
funciones
á
los
gefes
de
la
plaza.
(422
3.2
y
19%
del
2.2)
En
esta
órden
estendida
4
á
instancias
de
Campana,
es
donde
se
halla
acopiado
todo
el
mal
que
al
día
siguiente
se
espare
.
Go
1
á
manos
llenas
por
to-
chzo
dos
los
parages
de
la
infeliz
ciudad
'por
dejar
vigonte
la
de
vcinte
y
seis
de
Enero,
la
cual
previene:
arrestese
cualquie
xa
persona
sin
distincion
que
intente
sediciones,
y
háganse
de
saparecer
las
reuniones
que
escedan
del
número
de
tres
personas.
Ese
to
estaba
mandado
á
una
parte
de:
la
tropa
de
infanteria
y
caba-
Koria
de
la
guarnicion,
mientras.
la
otra
mitad
debia
estar
«¡permanente
dia
y
noche
“al
pie
de
sus
armas.
Campana
obtus
wo:
tambien
de
Freire
que
los
Comandantes
de
los
puestos
mi-
Jitares
y
los
gefes
de
la
plaza
obedeciesen
las
órdenes
que
el
“comunicase
por
el
conducto
de
su
Ayudante
el:
Teniente
D;
Juan
Morillas.
(38r-del
4.
2)
Freire,
deslumbrado
con
las
ins=
tancias
de-
Campana
pura
que
cediese:
4
la
peticion:
universal
de
que
se
jurase-
la
Constitucion,
no:
maliciala
de-
las
inten=
ciones.
de
un
General
que,
habiéndole
asegurado
prinxero
las
o-
puestas
ideas
de
la
guarnicion,
se
interesaba
tanto
en
que
pre-
valociesen
las'
contrarias;
con
lo:
que
hacia
oreer
que
con
su:
influjo
habia
logrado.
una
total:
mudarza,
atrayendo
los
ánimos
al
amor
de
la
Constitucion
pe
Considerando
la
coyuntura
en
que
Cámpana
sedujo
á
Frei-
ye
en
cuanto
á
la
órden,
se
vé
claro
la
malicia
con:
que
iba
dis.
poniendo
los
acontecimientos.
Mabia
precedido
que
¿Camapaun
dió”
Orden
á
Morillas
de
ir al
cuartel:
de
San
Roque
á
prevenir
que”
todos
los
oficiates
dé
la
division
estuviesen:
reunidos
á
las
cinco”
de
la
tarde,
porque
S.
E.
queria
verlos
y
hablarles.
Sin
embar--
go,
yendo
Freire
4
verificarlo,
Campana
hizo
en
la
pláza
de
S.
Antonio
los
mayores
esfuerzos
para
que
no-
se
realizasen
ni
la
vi--
sita
ni
el
razonamiento,
y
lo-logró
como
lo
deseaba.
Precedid'
asi
mismo
el
disgusto
de
los
Guias.
Gábarre
pidió
espresamente
por
medio
del
Ayudante
Balboa,
que
S.
E.
se
tomase
la
moles-
tia
de
ir
al
cuartel,
pues
los
ánimos
se
tranquilizarian
tal
vez
con
su
vista,
(383
vto.
del
50)
Este
era
un
nuevo
motivo
para
que
el
General
en
gefe
no
omitiese
la
visita
de
los
cuarteles,
pues--
ss
ts
A
o
e
5
to
que
un
Comandante
lo
suplicaba,
insinuando
que
quizá
sola
su
presencia
seria
capaz
de
sosegar.
los
ánimos.
Esta
razon;¡era
tam
ne
5
-
batallon
en
el
patio
de
la
Bomba,
aguardando
al
General
en-ge-
fe.
Mas.
este
que
tan
necesario
era
no
pareció,
sino
«el
General
Campana,
el
cual
dijo
en,
voz
alta
al
batallon
:
quilos
en
el
las
paisanos,
-
4gx
poderosa,
que
aun
cuando
Freire
comisitnase
para
el
efecto
4
Campana,
este
debia
representarle
la
necesidad
de
que
su
per-
sona
misma
se
presentase,
como
mas
autorizada.
Es
regular
que
el
mismo
que
impidió
el
primer
conato
de
la
visita,
estorvaso
este
segundo,
pretestando
que
manejaba
á
Gabarre
4
su
placer,
y
que
poniendo
en
práctica
las
instrucciones
que
le
diese,
da
tro=
pa
se
aplacaria.
Entre,
las
declaraciones
en
que
se
refiere
el
dis=
curso
de
Campana
á
los
Guias,
y
sus
insinuaciones
al
Comandan=
te
y
oficiales
,
merece.
la
preferencia
aquella
«que
está
mas
con=
forme
con
los
resultados.
Estos,
como
tengo
dicho,
no
pudicudo
depender
sino
de
una
causa
«precisa
y
deteiruinada,
que
fué
la
seduccion
y
da
conspiracion
,.deben
servir
de
base
«para
descubrir
la
verdad
6
falsedad
de
las
«leposiciones.
Este
método
que
es
el
mas
esacto
en
«una
causa
de
esta
naturaleza
no
he
podido
adop=
tarlo
plenamente
hasta
despues
de
haber
reunido
y
abrazado
to=
dos
los
hechos
con
las
circunstancias
y
sus
íntimas
relaciones.
Ga=
barre
se
puso
á
la
cabeza
de
la
formacion
en
masa
que
hizo
su
¿vengo
de
órden
del
General.en
gefe
4
prevenir
á
ustedes
se
esten
quietos
y
lran=
el
cuartel
,
y
si
alguno-sale
á
la
calle,
mo
se
meta
con
que
les
oigan
victorear
la
Constitucion.*?
Todo
el
batallon.
respondió
que
asi
lo
haria,
clamando:
viva
el
General
Cam-
pena
,
viva
el
General
en
Gefe:
4
lo
que
el
General
'Campána
contestó
diciendo:
viva
el
batallon
del
General:
En
seguida
el
sargento
segundo
de
granaderos
Antonio
Mayas
le
-0yÓ
que
decia
en
voz
baja
al
Comandante:
dicen
que
el
Rey
y
el
Consejo,
y
al=
gunas
provincias
han
jurado
la-Constitucion
;
pero
yo
no
lo
¿reo*
(29
del
9.
2.)
No.
los
ecsortó
4
la
obediencia
que
debian
á
una
órden
del
General
en
gefe
sino
les
previno
únicamente
que
no
se
mtiesen
:con:slos
paisanos,
aunque
les
oyesen
victorear
la
Cons»
titucion..Para,
desempeñar
el
encargo
de
Freire
no
bastahan
es-
tas
palabras,
y,
aun
exan
contrarias
al
objeto
de
su
comision;
pues
E
E
472
|
aconsejaba
la
indiferencia
con
los
paisanos,
en
vez
de
persuadir
3
los
soldados
que
siguieran
el
mismo
egemplo,
pues
la
suerte
era
igual
á
paisanos
y
á
militares.
Dejando
á
los
unos
con
sus
victo=
res,
y
prescribiendo
el
silencio
á
los
otros
,
introducia
diversi-
dad
de
intereses,
de
la
cual
no
podian
nacer
sino
discordias.
Es
eierto
queno
solo:
los
paisanos
victoreaban
la
Constitucion,
sino
que
muchos
militares
eran
los
mas
entusiasdiados,
sirviendo
de
cabeza
4
cada
grupo
que
se
distinguia
por
su
regocijo.
Intimados
y
prevenidos
los
soldados
para
no
meterse
con
los
paisanos
¿qué
habian
de
hacer
con.
los
oficiales
de
todas
g
oyesen
victorear
la
Constitucion?
Este
caso
no
lo
previó
Campa-
raduaciones
á
quienes
na,
ó
afectó
no
preveerlo,
con
el
fin
de
que
los
paisanos
apare-
ciesen
á
los
ujos
de
la
tropa
como
los
únicos
antores
y
conten-
tos
con
aquella
novedad.
En
las
palabras
que
dirigió
en
voz
baja
á
Gabarre
ya
empezó
á
esparcir
las
semillas
de
la
seduccion,
que
tan
copioso
fruto
le
produgeron.
Para
graduar
el
valos
de
las
es-
presiones
es
preciso
tener
presente
el
carácter
de
quien
las
pro-
fiere.
El
equívoco
y
la
reserva
son
los
caractéres
distintivos
de
la
índole
de
Campana.
Y
asi,
cuando
dijo
á
un
soldado
de
Guias
que
los
de
la
Isla
no
los
incomodarian
con
su
entrada,
es
nece-
sario,
representarse
el
gesto
de
Campana,
com
el
cual
signifi-
caria
muy
claro
que
no
habia
cosa
mas
distante
de
suceder
que
semejante
entrada.
En
el
mismo
sentido
ha
de
interpretarse
la
promesa
que
hizo
al
Termiente
Recaño
y
á
otros
oficiales
de
que
el
General
los
sostendria
,
aludiendo
sin
duda
asimismo.
(563
del
6.2
y.
176
vto.
del
12.9)
'
8
Pasemos
al
segundo
cargo.
Pocos
esfuerzos
son
menester
pa-
ra
probar
que
el
General
Campana
tuyo
conocimiento
del
acuer-
do
verificado”
por
los
gefes
de
la
gnarnicion
,
especialmente
por
los
de
los
batallones
de
Guias
y
Lealtad,
para
oponerse
en
fuer-
za
á
la
disposicion
del
General
en
gefe;'cuyo
proyecto,
verifi-
cado
con
arreglo
á
sus
determinaciones,
no
evitó,
ni
castigó
,
ni
para
lograrlo
dió
parte
al
General
en
gefe,
como
era
su
deber
y
le
estaba
prevenido
por
el
artícule
26,
tratado
8.2
,
título
10.
|
475
de
las
ordenanzas.
El
mismo
Campana
lo
declara
y
confiesa,
bien
á
su
pesar;
y
en
esta
parte
es
necesario
ereerlo
,
aunque
pudie-
ra
suponérsele
testigo
singular;
cuya
suposición
no
es
admisible,
habiendo
tantos
otros
testimonios
que
comprueban
evidentemen-
te
su
dicho,
consignado
por
su
mal,
mengua
y
deshonra
de
su
caracter
y
empleo
en
el
parte
que
diera
al
Ministro
de
la
Guer-
ra
en
la
noche
del
funesto
dia
diez.
El
Consejo
ha
oido
la
lec-
tura
de
este
monumento
de
iniquidad,
y
me
persuado
estará
con-
vencido
de
cuanto
puedo
decir
sobre
la
culpabilidad
que
de
ello
resulta
á
su
autor,
No
obstante,
no
me
creo
dispensado
de
ren-
nir
cuantas
observaciones
sugiere
este
escrito
eon
las
demas
prue-
bas
que
sobre
el.
particular
arroja
de
sí
la
causa,
á
fin
de
que
el
Consejo
juzgne
con
rectitud
y
Sin
género
alguno
de
dada.
Para
ello
me
va'dré
de
las
propias
espresiones
con
que
dicho
General
esplica
las
cláusulas
del
eitado
parte,
como
si
fueran
subscep-
tibles
de
otro
sentido
que
del
genuino
y
literal.
Segunda
vez,
dice
Campana
en
su
célebre
parte,
por
la
mi-
sericordia
del
Señor,
hemos
tenido
la
felicidad
de
salvar
al
Rey
Ntro.
Sr.
esta
importante
plaza.”
En
esta
eláusula
veo
no
solo
la
concurrencia
de
Campana
á
cuanto
en
el
dia
diez
hizo
la
di-
vision
de
su
mando,
siguificando
espresamente
con
mos,
haber
tenido
al
ménos
igu
tos
en
lo
que
él
llama
salvamen
la
palabra
he-
al
parte
que
sus
coligados
súbdi-
to
de
la
plaza,
sino
tambien
una
falsedad
notoria,
una
Unpostura,
puesto
que
nadie
habia
arre-
bátado
al
Rey
la
plaza,
ni
probará
Campana
que
nadie
lo
inten-
tase.
Y
¿cómo
se
salvd
al
Rey
la
plaza
de
Cádiz,
estando
en
pa-
cífica
posesion
de
ella,
sin'
que
nadie
se
la
disputase?
asesinando
y
robando
á
su
vecindario?
solo
en
este
sentido
pudiera
creerse
lo
que
tan
afirmatiya
como
gratuitamente
asienta
Campana.
Este
sé
escusa
diciendo
,
que
aquello
fue
escrito
entre
la
confusion
de
especies
y
atolondramiento
que
era
consiguiente
d
las
estraordi-
nárias
ocurrencias
del
día.
Confuso
y
atolondrado
de
puro
gozo
al
yer
que
sus
determinaciones
habian
sido
cumplidas
Y
que
por
ellb
debiera
esperar
abundantes
recompensas,
ya
se
deja
entender;
>
44
“mas
'no
el
atolondramiento
y
confusien
que,
quiere
snponer,
pues
no
habiéndose
vísto
atacado
de
semejantes
accidentes
cuando
tu=
vieron
lugar
las
estraordinarias
circunstancias
del
dia.
¿Cómo
creer
que
habiendo
cesado,
que
viéndose
ya
libre
y
desembarazado
de
los
terrores
y
sobresaltos
que
la
presencia
y
disposiciones
de
Frei
_
re
debieron
infundirle,
considerando
perdidos
los
premios
que
por
sus
anteriores
servicios
y
fatigas
esperaba
,
habia
de
verse
con
fuso
y
atolondrado
á
las
nueve
ó
diez
de
la
noche
en
que
6s-
cribió
el
parte,
sin
que
nadie
le
instigase-
de
modo
alguno
?
Á,
buen
seguro
que
no
hubiera
dado
tal
esplicacion,
si
hubiese
con.
seguido
el
objeto
remoto
de
sus
«determinaciones,
asi
como
consi-
dijera
el
piócsimp:
(454
del
5.9)
Y
si
la
palabra
hemos,
segun
confiesa
Campana,
significa
que
á
era
uno
de
los
Gefes
de
la
plaza,
habiendo
los
demas
á
quien
espresa
en
eMa:
estado
á
la
cabeza
ri.
dirigido
la
sedicion,
á
que
tan
impropia
como
tan
injustamente
llama
salvar
la
plaza
al
Rey,
¿por
qué
no
se
ha
de.
entender
que
él
fué,
como
Gefe
de
la
plaza,
uno
y
el
princi-
pal
de
los
coligados
para
desobedecer
al
General
en
gefe,
pro-
mover
la
insubordinacion
de
las
tropas
de
su
mando
y
yerificar
la
desastrosa
sedicion
que
tuvo
lugar
aquel
dia?*Si
asi
no
se
en-
tiende,
tampoco
debe
inferirse
que
él,
como
uno
de,tantos,
sal»
wase
la
plaza;
y
de
consiguiente
hong
un
impostefh
un
nsurpa-
dor
de
agenos
sacrificios.
(276
yto.
del
12.9).
:
En
el
dia
de
ayer
nueye
del
corriente
,
continúa,
y
con
mo-
tivo
de
la
yenida
del
General
en
gefe
del
ejército
reunido
de
An-
dalucía
,
se
acaloraron
una
multitud
de.
ecsaltados
del
pueblo,
y
á
su
pesar,
segun
entiendo
le
obligarom
á
permitir
se
restable-
ciese
la
lípida
de
la
Constitucion
,
formada
por
las
Córtes
gene-
rales
y
estraordinarias,
y
á
ofrecerles
que
en
el
dia
de
hoy
se
haria
la
publicacion
con
tedo
aparato,
segun
me
persuado
parti-
cipo
4
V. E.
para
noticia
de
S.
M.
El
Consejo
ha
visto
demostrado
escesiyamente
y
hasta
la
evi-
dencia
la
falsedad
con
que
por
los
reos
en
esta
causa
se
han
a-
tribuido
á
los
vecinos
de
Cádiz
los
males
que
sufrieron
el
dia
475
“diez
y
me
creo
fuéra
del
caso
dé
repetir
las
raismas
pruebas
pa-
ra
desvanecer
la
impostura
que
contiene
este
segundo
periodo
del
parte
del
General
Camina.
Causa
ira
que
un
hombre
que
asc-
gura
haber
estado
siempre
al
lado
del
Ceneral
ex
gefe
desde
su
Hegada
4
Cádiz,
sin
separarse
mas
que
cortos
momentos:
que
presenció
'
cuanto
pasó:
que
fué
el
aprobante
de
las
sugestiones
de
Villavicencio
para
que
Freire
se
decidiese
á
jurar
la
Constitu_
cion:
que
iistigó
á
los
tímidos
paisanos,
diciéndoles:
que
eso
era
lo
que
queria
aquel
General”,
se
atreva
á
decir
que
una
multi-
“tud
de
ecsaltados
lo
ión
á
permitir
cl
restablecimiento
de
la:
Constitucion.
El,
sus
confederados,
oficiales
y
tropa
de
su
di-
wision
fueron
los
únicos
que
se
A
los
únicos
ecsaltados,
y
no
del
amor
4
su
patria
m
4su
Key,
sino
del
zirez
deseo
de
“venganza
que
egecutaron
á
muerte
y
saco
en
los
desgraciados
ha-
"bitantes
de.
Cádiz,
que
si
se
acaloraron'
fué
con
las
sugestiones
suyas
y
las
de
otros
que
de
mingun
modo
pertenecian
al
pue-
blo,
y
en
un
sentido
absolutamente
opuesto
al
de
sus
asesinos
y
ladrones.
Esplicando
Campana
este
pasage,
dice
con
su
acostumbradá
lógica:
,,
que
habló”
asi"
bajo
el
supuesto
de
que
aquel
procedi-
miento
era”
alguna
intriga
por
otro
órden
que
la
del
veinte
y:
cuatro
delBljero
para
ponerse
de
acuerdo
con
las
tropas
de
San:
Fernando
y
despojar
6
segregar
de
la
obediencia
del
Rey
y
de
la
Nación
aquella
parte
preciosa
de
su
territorio,
tanto
mas
cuanto
se
aseguraba
que
los
Gefes
de
ellas
bajo
E
de
la
Constitucion
solo
pretendian
constituir
un
Gobierno
republicano
entre
A
ciudad
y
la
de
Cádiz,
bajo
la
proteccion
de
la
In-
glaterra:
..-
”
(434
del:
an)
La
pluma
se
cae
de
la
mano
con=
si
derando
como.
puede
caber
en
humarña
criatura
tanta
impuden--
cia,
y
tanta
y
tau
palpable
contradiccion
en
humano
discurso;
Por
de
pronto
hemos
conseguido
con
tán
peregrina
esplicacion
:
saber
el
origen
del'
mote
ecsaltados
con
que
unos
á
otros
espa-
ñioles
se
regalan
para
disfamarlos
y
desacieditar
su
causa,
y
tam=
bien
el
de
las
famosas
paginas,
el
de
la
cacarcada
república
,
que-
476
tantos
males
ha
producido
ya
á
la
Nacion.
Campana
y.
sus
se=
mejantes
vierten
el
veneno
de
sms
pechos
corrompidos
en
tales
6
semejantes
suposiciones,
inventadas
de
intento,
no
para
su
defen-
sa,
sino
pera
prolongar
los
males
que
causaron
el
dia
diez
y
que
fueron
el
ensayo
de
los
que
tal
impostura
ha
producido
y
es-
tamos
tocando.
Manes
de
los
ilusos
sedacidos
por
la
supersticion
y
el
fanatismo,
en
cuyas
aras
os
sacrificásteis
por
interes
age=
no!
Ved
el
impuro
origen
de
la
alevosa
impostura
con
que
men-
tidos
Gefes
y
pastores
os
han
alucinado
hasta
el
estremo
de
ar-
maros
para
derramar
la
sangre
harto
preciosa
de
yuestros
con-
ciudadanos,
de
vuestros
amigos,
de
vuestros
padres
y
hermanos,
Los
autores
de
los
horrorosos
desastres
de
Cádiz,
engañados
en
sus
esperanzas,
han
querido
vengarse
reproduciendo
la
patraña
que
en
ochocientos
catorce
hundiera
la
Nacion
en
las
cadenas,
y
álos
patriotas
en
hondos
calabozos;
con
la
novedad
de
der
á
estos.en
esta
segunda
época
el
mote
de
ecsaltados
para
hacerlos
mas
odio-
SOS.
Sedientos
de
sangre
y
horrores
han
convinado
nuevas
ma=
quinaciones
para
que
se
derrame
torrentes,
y
tener
el
negro
placer
de
que
se
aumente
el
número
de
PA
criminales
que
cla-
van
el
puñal
homicida
en
su
patria...
Dipénseme
el
Consejo
-es-
ta
breve
digresion
á
que
el
sentimiento
profundo
de
los
males
ue
ba
ta
la
cruel
discordia,
inventora
de
tantos
medios,
y
en
que
se
halla
sumida
muestra
nacíon,
digna
de
mejor
suer-
te,
me
ha
llevado
insensiblemente
y
contra
mi
propósito
de
no
mezclayme
en
tales
cuestiones.
,,Lo
mismo
,
añado
Campana,
ase-
gura
el
General
Freire
en
su
pare
del
diez,
y
lo
dió
á
enten-
der
con
su
conducta
y
espresiones.”
>
Es
falso
que
Freire
mencio-
nase
en
su
parte
nada
de
publicar,
ni
que
lo
diese
á
cntender
de
modo
alguno.
Quien
positivamente
lo
hace
para
su
descargo
es
el
Coronel
Don
Fernando
Capacete,
y
siendo
sus
palabras
idén-
ticas
4
las
del
comentario
de
Campana,
ofrecen
una
prueba
mas
de
la
sesion
y
acuerdo
que
hubo
para
el
tumulto.
llasta
tenemos
ya
descubierto
en
prueba
de
la
A
que
se
acordó
que
los
geles
acalorasen
unifloymemente
á:
los
oficiales
y
tropa
con
477
unas
mismas
ecsortaciones,
las
mas
capaces
sin
duda
de
hacer
im-
presion
en
un
pecho
español.
Capacete
dice
qne
,,el
malvado
ob-
geto
de
los
facciosos,
hombres
de
los
mas
criminales
de
la
Liers
ra,
era
formar
un
solo
continonte
con
Cádiz
y
San
Fernando
sin
ninguna
consideracion
á
la
sengre
que
se
derramaría
en
la
recon-
quista
de
aquella
parte
integrante
de
la
Nacion.
En
este
con-
cepto
la
gnarnicion
se
puso
cn
uva
verdadera
guerra
abierta
con-
tea
los
sediciosos
de
San
Fernando
y
con
el
pueblo
de
Cádiz.
(445
.yto.
del
49).
No
se
olwide,
dice
Campana,
que
la
conducta
del
General
en
Gefe
fué
y
debio
ser
la
pauta
de
todos
sus
subalternos.
(276
yto.
del
12.2
)
Es
ciertísima:
la
segunda
parte
de
este
periodo:
¿pero
cómo
tiene
valor
el
General
Campana
para
asegurar
que
Frcire
fué
la
pauta
de
todos
sus
subalternos?
¿Acaso
Frcire
mana
dó
ni
provoco
los
asesinatos,
los
robos,
la
insolencia,
el
sacri-
lezio
y
la
indisciplina
de
los
yandidos
que
tun
etrozmente
lo
in-
sultaron,
sin
que
el
General
Campana
que
los
mandaba
,
Y
pre-
senció
con
su
acostumbrada
sangre
fria
tanto
desacato,
se:
digna-
se
tomar
ni
la
mas
leve
providencia
para
contener.os?
Si
fué
y
debió
ser
la
pauta
de
todos
los
que
le
debian
obediencia,
¿por-
qué
po
dieron
Campana
y
sus
fieles
y
valientes
súbditos
cumpli-
miento
á
las
órdenes
de
aquel
superior?
Porque
lo
deschedecie-
ron,
Campana
el
primero,
porque
lo
amenazaron
porque
lo
in
sultaron
con
tanto
descaro
y
de
un
modo
tan
original?
-Y
en
qué
imitó
Campana
á
Freire?
En
que
lo
jmitaron
los
demas?
Seme-=
jante
modo
de
espresarse
es
unir
el
insulto
á
la
mentira
AAA
impostura
la
injuria
”
y
la
calumnia
el
desacato
mas
inaudito,
,»Entre
tanto
las
valientes
tropas
de
la
cuarta
division
que
ten-
go
el
honor:de
mandar.
....
Obedientes
á
mis
órdenes,
RABAS
cieron
ficmes
y
sobre
las
armas
en
sus
res
:pectiyos
cuarteles.
El
Consejo
ha:
oido
ya
que
el
General
Campana,
autor
del,
¿parte
en
cuestion
,
ha
dicho
al
£fólio
424
vto.
del
3.2
que,
no
ha-
biéndose
separado
un
momento
del
General
en,
gefe
la
tarde
del
nueve;
ni
supo
ni
nadic
le
dió
pate,
ni
en
el
cc
artól
vi
en
An
61
478
cúsa
de
S,
E.
de
que
en
los
cuerpos
hubiese
habido
alarma
alW
guna.
Mas
sorprendido
sin
duda
cuando
se
le
presentó
su
parte,
que
creyera
perdido,
ú
olvidado
de
lo
que
antes
habia
dicho);
ésplica
val
folio-454.vlo.
del
mismo,
el
anterior
periodo
con
es-
tas
notables
palabras:
,,Esto
fué
mandado
por
el
General
en
ge-
Je
y
prevenido
por:
el:
declarante.
¿Cabe
contradicción
mas
paten.
te
y
manifiesta?
,,Decididos
á
no
antorizar
semejante
escándalo.
””
¿Qué
escándalo?
el
de
la:
jura
de
la
Constitucion.
¿Y
por
qué
permitió
que
se
proclamase?
porque
indujo
á
Freire
4
que
se
aceediese
4
los
deseos
de
la:
oficialidad
y:
acaloró
los
del
pueblo»
para
que-
lo
decidiesen
¿ello?
,,Esto
se-
dijo,
añade
Campana
,.
por
la
observacion
de
Jo
que:
hicieron
y
practicaron
despues;
mas
no
porque
hubiesen
tenido:
órden
ni
prevencion
para
ello.”
Y
¿cómo,
si
la
tarde
del.
nueve
tomaron
las
tropas
las
armas.
obedientes
á
sus
didenes
y
decididas
á
no
autorizar
aquel
ez--
sándalo,
ha
de
entendérse
que
ésto
lo
digera
por
lo
que
hicie=
ron
al
siguiente
dia?
Si'esto
fuese
ó
pudiese
ser
cierto,
hubie-
va
dicho
que
en
la
mañana
del
diez
se
decidieron
ú
evitar
la:
jura,
y
no-que
lo
estaban»,
como
espresa,
desde
que
llegó
á
su
noticia
la
disposición
del
General
en
gefe
y
la
órden
de
Campana:
“para
ponerse
inmediatamente
en
guardia
contra
semejante
dispo=-
sicion:
Se
reunieron,
pues,
los
yotos
de
los
gefes,
particularmens
te
los
del
batallon
dél
General,
el
Comandante
Don
José
Gabar-
re,
yel
dé
la
Lealtad
Don
Fernando
Capacete.””
Esto,
dice
Cam-
pana,
lo
escribió
porque
asi
se-
dijo,
sim
espresar
por
quien.
(451
y
vto.
3.2)
¿Cómo
se
atreve
un-«Géneral
4
fundár
aserto
tán
—mositivo
en
su
parte
al
Gobierno
en
tan
frágiles
cimientos?
¿Es
esto
proceder
con
la
claridad.
y-
precision
que
previene
la
orde
manza
á
todo.
militar
cuando
dirige
partes
por
escrito
á
sus
ges
fes?
Para
désvanecer
el
cargo
que
de-este
parte,
criminal
en
todos
“sentidos,
le
resulta
,
añade
que
este
se
desyanece
con
los
oficios
4
dichos
gefes,
que
soltaron
sin
duda
persuadidos
de
que
no
habia
de
hacerse
de
ellos
el
uso
que
se
ha
hecho;
pues
cuaus
"A
479
«do
los
dieron
estaban
seguramente
muy
léjos
de
server
que
ha-
bian
de
ser
juzgados
por
su
«conducta
en
el
«diez
de
Marzo:
y
tanto
por
esto
como
por
que,
como
dice
muy
bien
Don
José
Maria
Rodriguez,
fueron
recavados
de
«un
.modo
amistoso,
na
tienen
valor
legal
(277
12.9%
yy
12
vto.
del
14.9.)
Tambien
dice
qne
Capacete
cuando
le
leyó
el
parte
que
ibaá-dar
al
Ministerio?
le
dijo
lo
mismo.
Pero
si
Capacete
le.
dió
semejante
noticia,
si
le
leyó
el
parte
fue
cuando
Campana
ya
habia
«formado
el
suyo,
y
de
consiguiente
mal
pudo
fundar
su
aserto..en
aquel
dicho,
(15
yto.
dol
14.9)
,,Y
resueltos
4:
oponerse
en
fuerza
-á
todo
lo
que
conspirase
contra
los
derechos
de
S.Mi-osiu
su
consentimien>
to,
trataron
de
su
reunion.”
Campaua
no,quiere
que
se
crea
que
él
fué
uno'
de
los
que
trataron
la
moche
del
mueve
de
oponerse
en
fuerza
á
lo
dispuesto
por
Freire,
porque
mo
dice
tratamos
asi
como
antes
«dijo.
hemos
«salvado:
mas
si,
como
se
ha
yisn
to,
se
incluyó
-en
dos
que
habian.
salvado
la
:plaza
al
Rey,
y
pa-
ra
salyarla+se
trato
del
modo
y.
forma
de
hacerlo
,
es
claro
que
quien
lo
trató
«fueron
los
salvadores.
Si
la
palabra
hemos
la
pu-
so
por
ser
él
uno
de
los
gefes
de
la
plaza,
cuando
estos
trafa-
ron
no
habia
dejado
de
serlo,
yde
consiguiente:
tratd
con
los
«demas
de
semejante
-oposicion.
Que
lo
digera
porque
asi
lo
acre-
«litó
el.
hecho,
wo
tiene
lugar
en
este
caso,
porque
el
tiempo
que
se
refiere
es
muy
anterior
al
en
que
lo
acreditó
el
hecl:o;
“y
por
lo
«mismo
sl
asi
lo
dijo
fue
porque
asi
debió
verificarse.
,
Sabiendo
mis
determinaciones.”?
¿Qué
determinaciones
?
Las
de
que
sus
valientes
tropas,
obedientes
á
sus
órdenes,
tomasen
las
armas
decididas
á4
no
permitir
la
jura
«de
la
Constitucion
dcter-
minada
por
Preire,
y
resueltas
á
oponerse
.én
fuerza
á
semejan-
ie
acto.
Esto
lo
dice
el
literal
contesto
del
¡parte
que
nO
ad-
mite
interpretacion
;
«y
esto
lo
confirma
la
esplicacion
que
le
dá
Campana.
,,Por
lo
tanto,
dice,*que
sabian
sus
determinaciones,
na-
«da
consultaron
ni
digeron
de
las
suyas.”?
Y
que
le
habian
de
consultar
ni
decir,
ni
de
qué
disposiciones
propias
le
habian
de.
shablar
unos
geles,
subalternos
suyos,
que
obedecen
sin
réplica
450
“sus
órdenes?
Solo
pudieran
haberle
dicho
en
el
remoto
caso
de
haber
sabido
que
sus
determinaciones
eran
opuestas
á
sus
descos
en
el
cual
hubieran
tal
vez
tenido
la
misma
oposicion
que
las
del
General
en
gele.
Por
sér
las
suyas,
dice,
conformes
«
las
de
este
superior
Gofe,
que
hasta
entonces
consideró
justas
y
ar=
“regladas
y
descomfiaron
y
no
contaron
con
el,
hasta
la
evidencia
las
disposiciones
qne
tomaron
sin'
su
anuencia
y
conocimiento.
Compare
el
Consejo
estas
espresiones
con
las
que
poco
ha
referí
en
la
esplanacion
del
primer
periodo,
y
notará
si
hay
conformidad
alguna
en
las
ideas
que
espresan
y
envuel-
ven.
“AMi
dijo
que
el
procedimiento
del
General
en
gefe,
.acce=
como
lo
acrediton
diendo
á
sus
consejos
y
á
los:deseos
del
pueblo
pérfidamente
se-
dacido,
lo
creyó
una
intriga
de
los
ccsaliados
para
hacerse
re-
publicanos:
y
aquí,
que
lo
consideró
justo
y
arreglado
hasta
a-
«quel
momento,
hasta
el
instante
en
que
sus
valientes
y
leales
tropas,
oedieatál
á
sus
órdenes,
se
opusieron
en
fuerza
á
las
determinaciones
des
General
en
gefe,
sabiendo
las
SUyas.
,,
Y
sa-
liendo
el
hatallon
del
General
de
los
cuarteles,
poniéndome
á
su
cabeza
y
trayendo
con
nosorros
al
General
“en
Gefe,
atravesamos
todo
el
pueblo,
causando
irremediablemente
algunas
desgracias
por
la
temeridad
de
algunos
paisanos
que
sin
reflecsion
hicieron
fnego
por
las
ventanas
y
miradores
de
las
casas.””
Este
periodo
prueba
evidentzmente
cuales
fueron
las
determinaciones
del
Ge-
neral
Campana,
que
sabian
los
gefes
que
se
reunieron
para
tra-
tar
sobre
ellas.
El
batallon
del
General
salió
de
su
cuartel,
y
“se
presentó
en
la
plaza
de
San
Antonio,
para
que
el
General
Cam-
pána
se
pusiese
4
su
cabeza;
y
como
no
habia
tenido
lugar
la
comision
dada
á
Balboa,
malograda
por
su
atolondramiento
é
im-
prudencia
con
que
adelantó
la
operacion
en
la
Cruz
de
la
Ver-
dad,
el
hatallon
con
su
Comandante
y
Campana
á
la
cabeza
pren-
decos
y
se
llevaron
aL
cuartel
de
San
Roque
al
General
en
ge-
fe
,
en
castigo
de
no,
huber
tenido
prevision
y
suficiente
malicia
para
haber
atravesado
los
pórfidos
designios
de
sus
súbditos,
fia-
«do
escesivamente
en
que,
atentos
á
lo.
que
su
deber
ecsizia,
no
481
dejarian
de
obedecerle
escrupulosamente.
La
primera:
parte
del
periodo,
dice,
Campana,
que
lo
espresa
¡el
General
en
gefe
en
sus
partes;
con
lo
cual
dá
á
entender
Campana,
que
por
esa
ra-
zon
y
ereyéndo
la
palabra
de
aquel,
lo
estampó
en
el
suyo.
Pe-
ro
¿Cómo
pudo
valerse
del
testimonio
que
ofrecen
los
partes
de
Freire
para
informar
deyello
al
Ministerio
la
noche
del
diez,
cuan-
do
no
pudo
eOElbl
hasta
muchos
dias
A
en
0-
cultar
la
verdad
á
fuerza
de
sutilezas
y
redundante
yerbosidad,
queda.
Campana
mas
en
descubierto
que
si
hubiera
evitado
to-
da
interpretacion,
confesando
paladinamente
que
lo
que
habia
es-
erito
era
el
resultado
de
su:convencimiento
é
ideas;
pues
en
£s-
ta
franca
e
ingónua
confesion
buliera
manifestado
rectitud
y
can-
didez,
honor
y
providad,
y
evitára.de
tal
modo
dar
fuerza
de
pruebas
á
indicios
que
lo
condenan.
Vea
el
Consejo
todos
os
partes
del
General
Freire
¿que
se
refiere
Campana
y
obran
des-
de
el-fóllo
332
al
354
inclusive
del
1.2
y
no
encontrará
en
ninguno
de
ellos
nada
de
lo.
que
supone
este
General
para
apo-
yar
semejante
aserto.
»»La
segunda
parte
la
espresó,
dice,
por-
que
asi
se
llegó
á
entender
¿con
una
vagancia
imponderable,
pues
la
inesactitud
que
se
tenia
hasta
entonces
de
-los
hechos
no
da-
ba
mas
que
lugar
á
la
confusion,
atolondramiento
y
sorpresa”?
Y
porqué
en
lugar
de
asegurar
al
Gobierno
de
que
Ja
temeridad
de
los
paisanos
que
hacian
fuego
predujo
algunas
desgracias
¿no
dijo
con
verdad
que
la
sorpresa,
el
atoloudramiento
y
la
confu-
sion
no
le
permitian
darle
canocimiento
alguno
de
aquellas
ocur-
rencias
hasta.
que
el
tiempo
y
las
circunstancias
lo
permitiesen?
Nótese
que
el
fundamento
que
tuvo
Campana
para
hacer
á
los
paisanos
tan
negra
impntacion,-fuc
el
haberle
dicho
el
Coman-
dante
de
Guias,
en
conversacion,
que
.en
la
plaza
de
la
Cruz
de
la
Verdad
Je
habian
herido
un
tambor,
(429
3.9)
cuyo
hecho
no
tuyo
lugar,
segun
declara
Gabarre,
(392
vto.
del
mismo
)
y
está
probado
en
su
lugar,
En
el
resto
del
parte,
dice
Campana,
que
despues
de
ha-
herse
asegurado
del
estado
moral
de
la
Cortadura
,
de
que
la
482
+tropa'
de
Marina:
Hita:
1
Ema”
esbiltacion”
que
Ha
Suya,
co-
mo
de
que
“la
"escuadra
ofrecid'
obedecer
¿iegamente
4
du
Ca-
pitan
General
D.
Juan
Villavicencio
,,heros
tratado
solamen-
,,yte,
despues
de!
partir
el
'
General
en
gefe
al
Puerto
de
Sta.
.
Maria;
de
Organizar
HUÉSURO
“sistánía
de
défeñsa,
órden,
tran-
¿quilidad
y
“ecsistencia.
EN
dia
al
fín
Ha
sido"
hoYroroso
,
pe-
“10
UaH”
triunfado
las
Armas
del
"Rey;
me
"proimetó
que
los
,¡Succesivos
nos
serán
igualmente
lisongeros
,
y
yo
tengo
la
¡satisfacción
de
noticiar
“4
V.
E.
por
estraordinario
este
a-
"aia
acontecimiento,
ratificando”
4
S.
M.
nuestros
volos
,»y
Juramentos
de
sostener
sus
reales
derechos
a
toda
costa,
2
y
los
respetuosas
ofrecimientos
de
nó
dejar
las
armas
de
Ta
,,_mano
hasta
conseguirlo.
*?
Desafio
al
General”
Caripana
para
que
pruebe
que
el
contenido
de
este
periodo
lo
dijo
y
confe-
50
el
General
en
gefe,
y
que
por
esta
razon
lo
repitió
dl
'tomo
cierto
en
su
parte:
hasta
entónces
me
abstendré
de
mo-
lestar
al
Consejo
con
nuevas
y
repetidas
reflecsiones,
pues
la
simple
lectura
ofrece
desde
luego
á'
la:
mas
severa
imparcia-
lidad
el
testimonio
ménos
equívoco
de
la
certeza
del
cargo
en
cuya
prueba
me
oc
npo.
(455
5.9)
Básteme
hacer
observar
Consejo,
que
en
este
periodo
afirma
positivamente
que
las
medidas
tomadas
despues
de
imarchar
el
General
en
gefe
y
despues
de
haberse
asegurado
de
la
decision
y
concurrencia
de
la
escua_
ra
y
de
la
Cortadura
á
los
fines
de
la
guarnicion,
lo
fue-
ron
por
él
y
los
demas
gefes,
que,
seguramente
no
le
hu-
bieran
dado
parto
en
tales
disposiciones,
consecuencia
precisa
de
las
anteriores,
si
de
estas
no
hubiese
tenido
conocimien-
to
ó
no
hubiese
sido
el
autor
0
director.
,,Hemos
tratado
di_
e
y
no
trataron,
de
organizar
nuestro
sistema
de
defensa”?
Tam-
bien
se
promete
que
los
succesivos
le
serán
tan
lisonjeros
co-
mo
aquel
dia
horroroso,
y
ofrece
no
dejar
las
armas
de
la
mano
hasta
sostener
á
S.
M.
en
sus
reales
derechos.
(257
y
yto.
1.9)
No
hay
paciencia
que
baste
para
leer
los
despropósitos
y
fal.
485
sedades
«ue
el
General
Campana
ha
amontonado
para
porsua="
dir.
que
ningun
cargo
dehe
resultarle
por
haber
escrito
el
par=
te
que;
débilmente
esplanado,
acabo.
de
presentar
á
la
con-
sideracion
del.
Consejo.
Como.
despues
de
las
ocho,
dice,
de
la
noche
del
diez!
y
hallándose
casi
ecsausto
de
fucizas
por
lo
que.
habia
padecido
su
espíritu
en
el-
dia....
ausentado
el
Ge=
neral:
en
gefe
que
habia
dado
márgen
á
tedo,
<e
le
presen-
to
el-
Coronel
D.
Fernando
Capacete
diciendo
,,iba
á
dar
par=
¿rte
á
S.
M.
de
la:
ocurrencia
del
dia,
leyéndole
un
borra-
¿dor
de
eficio
que
ccntenia
su
esposicion.
Aunque:
conoció
la
»¡importunidad:
ó
estraneza
de
esta
resolucion,
no
creyendo
ser
asjel
caso
de
evitarla
por:
la:
debilidad
de
su
autoridad,
le
pa-
,yreció
casi
necesario
poner
un
oficio
al
Ministerio
con.el
pro”
pio
obgete,
lo
cual:
verificó
haciendo
una
relacion
confusa
d£
,,la
ocurrencia;
tal:
cual
se
la
permitió
su
sobresaltada
imagi-
,,»hacion
en
el.
momento
con
las
especies
que
conservaba
en
ella
de
lo
actuado:
y
dicho
por
el
General
en
gefe,
y
de
10
¡que
relataba
en
el
suyo
el
Coronel
Capacete”?
En
primer
lu
-
gar
preguntaré
al
General
Campana:
¿en
que
servicio
estraor=
dinario,
en
que'
faenas:
se
habian
agotado
sus
fuerzas?
En
que
demostró
ni
directa
ni
indirectamente
que
padeciese
su
espi-
rituá
yista
de:
umas'
ocurrencias
capaces
de
ecsaltar
el-
celo
y
la:
sensibilidad
de
todo
otro
que
no
fuese
el
Gencral
Cam.
pana
y
sus
asociados
,
Aj
hasta
el
estremo-
de
perecer
por
e-*
vitarlás
6
contenerlas
,
cuando
se'
le
ve:
pacífico
y
tranquilo
es-
pectador
de
ellas,
sin
que
conste
de
modo
alguro
que
toma
se
ninguna
medida
de
las:
que
estaban
á
su
alcance
y
en
la
esfera:
de:
sus
deberes,
como
General
y
como
gefe
de
los
ac--
tores
de
tamañas
maldades,
ni
para
remediarlas
ni
para
cas-
tíigarlas?
Cuando
en
yez
de
imporer
silencio
á
los
insolentes
oficiales
que
en
sw
pabellon
reconvenian
con
audacia
increible
al
Lérce'
de
San
Mércial,
los
animó
4
que
continueren
sus
im:
sultos
y
osadia
desmintiendo
á'
este,
diciéndole
que
,,era
cier*
año
que
le
habia
dicho-
estaba
dispuesta
la:
guarnición,
pero”
484
no
para
otra
eosa'
que
para
defender
al:
Rey”
(4%2
vto.
7.9
Y
En
segundo
Hugar,
es
falso
que
se
devidiese
á
“dar
el
parte
al
Ministerio
porque
se
le
presentara
el
Coronel.
Capaccte
y
le
leyese
el
que
este
iba
4
dirigir,
pues
sucedió
cabalmente
to-
do
lo
contrario,
como
depone
este
gefe
y
ul
Capitan
D.
Angel
Mouli,
comisionado
para
conducirlos
á
la
Corte.
(251
vto
1.9
570
3.2
¿60
vto
del
4.92.
15
vto.
y
15
vto.
del
14.9
)
Y
como
se
atreve
á
decir
el
Gensral
Campana
que
su
autori-
dad
se
hallaba
debilitada,
cunudo
nt
hizo
uso
de
ella
como
debiera,
ni
ecsiste
prueba
alguna
de
que
dejase
de
ser.res-
peteda
y
obedecida?
¿Cuando
en
sw
mismo.
pabellon
y
á
su
presencia
tratarou
los
oficiales
de
arrestar
al
Genersi
en
ge-
fe
,
deponerlo
del
mando
y
entregárselo,
porqne
tenian
en
él
confianza?
(82
vto.
3.2
y
16
vto.
14.9)
Y
si
esto
sucedió
en
Jos
momentos
de
la
mayor
ecsaltacion
de
la
tropa
y
olicia-
los,
y
no
puede
citar
hecho
que
acredite
ser
fundida
su
presunción,
de
hallarse
debilitada
su
autoridad
¿como
allá
a
media
noche,
y
rodeado
solo
de
algun
gefeo
que
el
llamara
y
que
le
habia
estado
sabordinado
y
obediente,
no
creyó
del
caso
hacerle
conocer
la
inoportunidad
ó.
estrañeza
de
<u
resolucion
y
evitar
su
efecto?
y
si
su
parte
fué
una
re-
lacion
confusa
de
la
ocurrencia,
parto
de
su
sobresaltada
1-
maginacion
en
aqhel
momento;
¿como
asegara
que
Cl
solo
refirió
lo
que
habia
sucedido?
(folio
279
vio.
del
12.9)
Entre
las
mil.
maneras
con
que
asegura
Camp
wma:
proba-
rá
que
no
tuyo
el
menor
conocimiento
de
las
operaciones
del
dia
diez,
es
la
primera
el
oficio.
que
ecsigió
al.
Comandan-
fe
de'
Guias.
D.
José
Gabarre,
281,
y
sigutente
del
2.2
en
eb.
cual,
léjos-
de
escentrar
un
testimonio
que
le
disculpe,
ha-
Mo
una
prueba
mas
de.
su
ertminalidad,
Gabarre
dice,
que
Ignora
si
el
General
Campana
livo
conocimiento,
anticipado
del
movimiento
de
las
tropas;
y
de
estas
esprestones
de
nin-
gun
modo
«puede.
inferirso,
qhe
no
lo
tuviera,
y
mucho
ménos
si
se
reflccsiona
que
4
renglon
seguido
añgde
Gabarre
:
que
.
485»
el"
tampoco'
uwo
mias
antecedentes
que:lós
del:
fuego.
(285
vto:
della
se
JP
7
y.
ouira,
ol,
rior
4»
awupe
biaainos
yl
13
y
iib
Otra”
de
las
mil:
maneras
coñ
que
«niere
probar
su
fal='
ta
de:
comodimiento
:de-
aquellos:
designios
es
la
de
que
el:
Comandante
de
“Bujalance
¡llama
:en-
su!
manifiesto;
577.
del.
7.2
tumultuarial
aquella
formación;
cuyo
:épitecto::no-
le
opr=,
respondía,
“si
ses
hubiera
héecho!¡con:
la:
autoridad:
competente.
Esto
alega;
al
«mismo
tiempo
que
«pinta
la.
entrada
del:
bas
tallon
del
General
enla
plaza
de
San:
Antonio
cón
sa:
Coz
mandante
-4o
la
eabezasio(127
9)
delo12:20).
Bueno
fuera
que
el:
gefe
de
Bujalance:
no
«diera
el
título!
de
“tumulto
¿4
una:
dpe=>
ración
qué,
si
ado
tiempos
ide.
escribir
celo
manifiesto
era
tan-
eriminal
,
¿hubiéra
sido
¡en
¿fayor
suyo
y
de
sus
socios,
un
acto.
glorioso
de
fidelidad,
¿4
mo.
haberse
mudado
con:las
co
sas
las
>
opiniones
erróneas
1.
La,
prueba
«secoballa.
en
su
com=:
pañero
Gabarre»
qne:
distribuye
sus
“órdenes;
“oreparterla
fuerz:
za,
se
pone
á
ilas
de
«lacolumna,osigue
algunos!
dias
obrando,
con
«una
antoridad:
superior
“4
su
grado,
y
sin
embargo
intenta
justificarse-con
que
fué+un
disimulo
para'
contener
la
tro=
pasque
estaba"
amotinada.
20
0000
00
"ola.
ul
:
Campana
dice:
que-
mada
pudo
estar
mas
distante
de
su.
imaginacion
quelo:
sucedido
la
«mañana
del
diez
,
y:
asís
conz»
testó
con
una
negativa
absoluta
al
General
en
gefe
«cuando
le
preguntó,
que
orígen
podia:
tener
0.
que
juisio
formaba
de
aquel
disgusto:
que
participaba
el-
sargento
escribiente
de
Estado
“Mayor.
(428:
del
3,
9.)
Demuestran-la
faléedad
los.
he=
hechos:
siguientes:
la
madanadeli
diez"
D.
José
María
Rodri
guez
entró
en
el
pabelion
de
Capacete,
lo
llamó
y
le
pi-
dió
que
se
viese
con
Campana;
con
cuyó:motliyo
vió
unos
cuantos
oficiales
del
-hatállon
"que
se
hallaban
en.
aquella'
pie-
za
en
discusiones.
(456;
del:
7.:9:)'
Campaná
supone
que
lá
yi-
sita
de
Capacete
no
fué
o
solicitada
¿sinó
para
hablarle
de
la
órden
de
jura
y:
concurrencia
de
los
“oficiales.
(44
tos
del
14.0.)
Al
copiar
la
órden
de
aquel
día
un
Ayudante
de
América
di-
;
62
466
|
jo
4
Rodriguez?
mi.
Mayor:
«paréoe.
«que
esto.
va.
malo.
Ro-
driguez
le
contestó,
que
él
crcia
lo
mismo,
y
que
ya.
ha-
bia
dado
+
parte
al:
General
Campana
entre
nueve
y:
diez,.
ho”
ra
en
que
dicho
General:
salió
del
cuartel
sin
tomar
dispo-
sicion:alguna'¿o
ho
'obstantesque
con
.este'
conocimiento,
lama-
se
ul
«Coronel!
dela
o
Lealtad:
que
le
significó
lo
mismo,
-
en
caraúridole
que
|
tratase
de
evitar
todo
desórden,.
(429
vto.
del
7.?)'
Cito
este.
pasage
para
probar
'que
Campana
tuyo
cono=
cimiento
del
motinm:
preparado,
siponiendo
por.
ahora
que
nik
él.
fuese
el
autor,
nt
Rodriguez
y
Capacete
los
primeros
y
prin=
"
cipales:
cómplices.
Me
-basta
probar
que
faltóv4:
la
yerdad-
en
su;
deposicion;
yocontinúo:
probándolo:
Capacete
escribió
4
Gax:
barre
la
mañana
del
diez:
que:
la:
tropa
estaba
insolente
contra
el
permiso.
dado:
por
Freireola
tarde
anterior,
contrario
á
las
reales:
órdenes:
vigentes
que:
era
muy
espuesto
tratar
de
con
tenerla.
por:
lo
:entusiasmáda
que
éstaba
por
el.
Rey,
y
que
él
no
“sabia:
las:
disposiciones,
que:
para
'refrenarla
«daria
Caim-
pana.
De
esta
comunicacion:
se
¡infiere
la
verdad
indudable
de
que
Campana,
cuando
«salió
del
¡cuartel
de.
San:
Roque,
estaba
informado
de
todo,
y
que
léjos
de
detenerse
a
poner:
remes
dio
se
alejó,
abandonando»
la
tropa
vá:
sur
furor,
y
consintién-
dola
en
que
tenian
>razom'
Los
geles
y
oficiales;
pues,
sabien>
do
el
General
aquellos
principiós
de
sedicion,:partia
tan
des-
cuidado.
(95
del
12)
Campana
lleva
á
tan
altocgrado
su
fal=
ta
de
verdad
en
«el
punto
de
«que
trató,
que.
aseguró
en
el
careo
con
el
Consul
delos
Paises
Bajos
D.
Guillermo
Lo=
bé,
que
ni
en
la
nóche
del
nueve
ni
al
dia
siguiente
vió
á
ninguno
de
los
gefes
de
la
guarnicion,
hasta
que
se
pre-
sentó
en
los
cuarteles
acompañado
del
General
en
gefe.
(8
vto,
del
14)
Así
acrecienta
la
gravedad
de
“su
culpa,
negando
aun
la
visitas
que
le
hizo
Capacete,
declarada
«por
sa
misma
boca,
fuesé
con
el
obgeto
que
fuese.
Reconvenido
el
General
Campana
con
el
dicho
del
¿Con-
sul
de
las
Paises
Bajos,
como
una
prueba
de
su
councurren=
487
cia
y
acuerdo
con
los
demas
gefes
de
la!
sedicion
y
con
la
que
sobre
“el:
particular
refiere
el:
de
Francia,
(305
del
1.
y
189
del
6.9)
responde:
con
su
acostumbrada
originalidad
que
la
espresion
del”
Sr:
Consul:
de
¿los
Países
Bajos,
al
«paso
que
manifiesta
la
“consideracion
con
8
lo
trató,
como
4
sus
co-
legas,
en
cuanto
estaba
4
sus'
alcances,
prueba
tambien:
los
recelos
que
tenia
de
cualquiera
nueva
inquietud
y
la
dificul-
tad
de
reprimirla;
pero
que
padecé
gravísima
equivocacion
en
do
demas
de
su
cllonehi
pues
ni
le
espresó
+lo
que
refie-
“sucedido
én
plazuela
de
la
Verdad,
“lo
'cnal
hoy
mismo
iguoraba,
o.
es
cierto
que
le
dijera
la
comunicacion
de
los
gefes
de.
los
cuerpos
la
noche
anterior,
puesto
que
á
ninguno
vió,
como
todos'
podrán
teslificarlo,
en
Yazon
á
que
éstuvo
“con
el
Ceneral
en
gefe
hasta
las
nueve
de
ella,
y
des-
pues
cuando
fué
al
cuartel
ninguno
se
Jo
previno.
¿»La
cila=
da
equivocacion,
añade,
la
comprueba
legalmente
el
ofició
ton=
,»testacion
del
Sr.
Cónsul
de
Francia,
quien
dice
que
nada
,0y9
de
lo
“informado
por
el
Sr.
Cónsul
de
los
Paises
Ba-
Sr
ol
(278
del
12.2)
Antes
de
poner
á
la
vista
del
Con-
sejo
lo
que
espresan
los
testigos
con
que
se
hace
cargo
en
es-
ta
reconvencion,
para
que
pueda
formar
su
juicio
,
debo.
re=
cordar
al
consejo:
que
este
General
asienta
en
su
declaracion,
(429
del
5.9)
que'
el
Comandante
del
batallon
del
General
le
dijo
en
conversacion,
que
en
la
plazuela
de
la
Cruz
de
la
Ver-
dad
le
habian
herido
un
tambor;
y
ahora
dice
enslo
que
a-
cabo
de
referir,
que
ignoraba
hasta
aquel
momento
que
tal
cosa
hubiese
dicóArAo.
Refiere,
pues,
el
“Cónsul
de
los
Paises
Bajos,
que
habiéndose.
presentado
la
tarde
del
catorce
de
Mar-
zo
en
los
pabellones
de
—puierta
de
tierra
con
los
Cónsules
de
Inglaterra”
y
Francia
al
Gobetnadór
interino
y
al
General
Cara-
pana,
para
manifestarles
su
sentimiento
por
los
acontecimien-
tos
del
diez
y
posteriores,
y
Para
PE
seguridades
para
sí
y
sus
nacionales
en
lo”
COS
19
'Méron
ambes
gefes
no
podian
ea
de
la
tropa,
si
el
paisanage
—
los
“insultaba>
ye
4883
como
les
asegir
elsGenéral-
Campana
“lo
liabia
hecho
en
la
ma-
ñana
del
diez;
pues.
podria
designar
cuatro
ó,
cinco
casas
de
la
plazuela
de
lá:
Verdad.
y
plaza,
de
San
Antonio,
donde
se
hizo
primero,
fuego
á:
la'
tropa
cuando
se»
presentó
esta
en
ellas
«on
el
designio
de:demostrar,
su
sentimiento;
el
que
le
habian
cor
amunicado
todos
los
gefes
de
los
cuerpos
la
noche
anterior,
que
se
reunieron
en:
su
casa
para.
manifestarle
sus
quejas
de
no
ha-
berse'
contado.
en
nada,
con:
la
guarnición
para.
el
restableci-
miento
de
la.
Constitucion,
por
lo
cual
conyinieron
dichos
gefes
en
ao
un
punto
de
reunion
para
el
dia
siguiente,
(305
del.
1.2
y
9
del
14)
El
«Cónsul
de
Francia
refiere
háber
ido
efectivamente
con
dichos
Cónsules
con
el
obgeto
indicado
á4
los:
pabellones
de
puerta
de
tierra,
y.
que
los.
gefes
de
la
plaza:
no
le
dieron
satisfaccion.
terminante.
(42
vto.
del
2.2)
Posteriormente
y
€-
vacuando
la
cita
que
de
él
hace
el
Cónsul
de
los
Paises
Ba-
jos
dice,
que
nada
oy0'
de
lo
que
este
manifiesta,
y
que
es
regular
sea
así,
aun
cuando
faltase
esta
observacion
á
las
que
hizo:
entónces,,
remitiéndose
4
lo
que
ántes
habia
declarado.
(189
del
6.2),
El
dicho
de
este
testigo,
lejos
de
contrade-
eir,
como
supone
Campana,
lo
que
afirma
su
colega,
lo
ase-
gura
de
un
modo
nada
dudoso;
pues
es
muy
cierto
que
su
espresion,
es
regular
que
así
sea
lo
que
aquel.
manifiesta,
d
pesar
de.
no.
haberlo
oido.
da
4
conocer
que
no
queria
mezclar-
se
en
cuestiones,
que,
Como
estrangero
,
nada
le
interesaban;
porque.
de
otro
modo
hubiera
dicho
que
nada
de
ello
habia
pasado
en
su
presencia
,
sin
contrayenir
por
ello
4
les
leyes
de
la
urbanidad,
qne
jamas
nunca
pueden
ofenderse
diciendo
la
verdad.
Ausente
de
Cádiz
y
en
pais
estrangero
el
Cónsul
de
Inglaterra
en
la
época
en
que
debió
eyacuarse
esta
cita,
no
pudo
tener
lagar
ni
complacer
con
ello
los
deseos
del
Ge-
neral
Gampana,,
que
así
lo
solicitó
en
su
confesion.
(278
yto.
del
12.2)
Mas
habiendo;
“regresado
dicho
Sr.
Cónsul,
quedo
:
evacuada,
y
eh
su
contestacion
Ospresp
ser
cierto
lo
referi-
483
do
por
su
compañero
el
Cónsul
de
los
Paises Bajos.
(442
vto.
del
14)
Queda,
pues,
fuera
de
toda
duda,
en
vista:
de
tes-
timonios
tan
legales
y
produeidos
por
personas
sin
tacha
y
de
un
rango
de
crédito
privilegiado,
que
el
Generál
Campa-
na
yertió
las
espresiones
con
que
se
le
hace
cargo;
y
que
las
razones
en
que
apoya
su
negativa
son
aéreas
y
carecen
de
verdad.
Suplico
al
Consejo
se
sirva
recodar
las
palabras
que
el
General
Campana
dirigió
la
tarde
del
nueve
al
batallon
de
Guias,
cuando
le
mandó
el
General
en
gefe
á
tranquilizarlo,
con
oca-
sion
del
parte
que
le
diera
sobre
la
inquietud
de
la
tropa
¿el
Comandante
Gabarre.
Recuerde
tambien
las
singulares
pala-
_bras
que
dijo
al
paño
á
este
gefe,
dando
nueva
diréccion
A
los
pensamientos
de
Gabarre
y
confirmando
en
los
suyos
á
los
oficiales
díscolos.
La
necesidad
de
restituirse
Campana
sin
de-
tencion
á
casa
de
Freive
debió
ser
la
causa
de
que
no
se
seestendiese
con
proligidad
sobre
el
plan
que
habia
concebido;
ras
por
la
noche
e
remitió
un
oficio
ó6
carta
sobre
el
asunz
to,
con
el
disimulo
de
incluirselo
al
parecer
con
la
órden
que
-trasmitia
de
Wreire
para
que
las
autoridades
de
la
Plaza
fue-
sen
reconocidas
como
ántes
en
la
plenitud
de
sus
atribucio-
nes.
Gabarre
dice
que
recibió
prim
ero
la
órden
de
que
no
se
ebedeciesen
otras
que
las
dei
General
en
gefe
,
y
esta
fué
verbal,
comuniezda
la
tarde
del
nueve
por
el
primer
Ayudan-
te
de
sn
hatalion
y
por
otro
de
Campo
de
S.
E.
Mas,
es
entera-
mente
contrario
al
estilo
y
práctica
que
Gabarre
tomase
la
plu-
ma.
para
Contestar
el
recibo,
y
que
esta
contestacion
fuese
tan-
dificil
que
ecsigiera
un
borrador
y.
enmiendas
y
cor
recciones.
Caso
de
ser
necesaria
la
contestacion,
alguna
hubie-
ra
dado;
mas
no
la
dió
y
entregó
á
lay
llamas
la
rlipest
que
se
puso
á
estender.
Luego
el
oficio
que
motivó
tanto
es-
tudio,
y
despues
tanta
precaucion,
otra.
cosa'
contenia
que
la
simple
inserción
de
la
órden
en
que
Freire
mandaba
se
obede-
¿ciesen
las
de
los
gefes
de
la
plaza
y
demas
autoridades
cons-
499
tituidas,
derogando
la
que
se
dió
en
contrario.
El
Teniente
de'
Guias
Don''
Joaquin
Recaño
manifestó
en
el
pabellon
de
su
hermano
“Dom
Domingo,
(172
vto:
29)
que
su
Comandante
Don
José
Gabárre
recibió
la
noche
del
mueve
un
oficio
en
que
¡Campana
le
prevenia
nu
reconocer
otra
autoridad
que
la
suya:
que
el
Comandante
estuvo
indeciso
en
cuanto
á
la
contestacion
del
oficio:
que
empezó
á
estenderla,
rasgó
el
escrito
y
se
guar-
¡dó
el
voficio
en:
el
bolsillo;
Despues
de
una
aseveración
tan
po-
sitiva",
no.
cuadra
bien:
nio
'comvina
la
enmienda
,,
de
que
yy
cree
que
el
oficio
éra
del
Géneral
Freire
para:
que
el
Co-
,,
mandante
obedeciese
'las
órdenes
de
los
gefes
de
la
plaza
co-
y
mo
hasta
allí.*
Lo
primero
“incluye
:cevteza
y
lo
“segundo
presunción,
y:
entre
presunción
y
certeza
esta
debe
quedar
vic-
toviosa,
mayormente
cuando
no
consta
que
el
Generil
en
ge-
fe
oficiase
sobre
el
particular
á
otro
gefe
que
al
General
Cam-
pana,
y
añadiendo
Recaño
que
no
asegura
esto
ultimo.
(197
del
5,9)
Este
concepto
merece
seguirse
por
cuanto
el
mismo
Recaño
afirma
que
la:
noche
del
nueye
oyó
á
unos
compañe-
ros
:suyos
,
que
Generales,
gefes
y
oficiales
'celébraban
una
jun-
ta
en
los
cuarteles'
de
San
Roque.
Retaño
elude
la
compro-
hacion
con
el
pretesto
de
que
todos
ellos
se
valen,
aseguran-
do
queno
nombra
á
sus
compañeros
que
le
dieron
la
noticia,
porgue
no
se
“acuerda
quienes
fueron.
(201
vto.
del
5.9)
En
su
lugar
referí
lo
que
declaran
varios
soldados
de
Guias,
manifestando
«que
su
“Comandante
habia
subido
la
noche
del
nueve
á
sus
cuadras
y
habia
¡dicho
á
la
tropa
que
iba
á
los
pabellones.
de
“puerta
de
Tierra
4
casa
del
General
Campana
y
Gobernador
interino:
para
celebrar
una
junta,
á
fn
de
que
no
se
jurase
lá
Constitucion.
Tambien
dije
que
el
soldado
José
"Tortosa
declara
que
en
dicha
noche
subió
á
la
cuadra
de
su
compañia
su
primer
Comandante
y
les
dijo:
muchachos
ya
no
hay
remedio;
ahora
acabo
de
recibir
ún
oficio
del
General
Cam-
pana,
en*que
manda
que
mañana
salgamos
por
las
calles
gri-
tando
viva
el
Rey.
(30:
yto.
del
8.2
)
Este
seria
sin
duda
el
A
491
oficio
que
Gabarre
se
puso
4
contestar
y
despues
de
mucho
vacilar
resolvió
al
fin
quemarlo
con
la
contestacion
que
habia
puesto
en
borrador.
Probablemente
pediriá
en
ella
espli
cacion
y
seguridad
de
que
los
demas
cuerpos
por
medio
de
sus
ge-
fes
estaban
acordes
en
ejecutar
lo
mismo,
para
no
quedar
él
solo
espuesto,
con
su
obediencia.
Las
resultas
«de
la
junta
Jas
dió.
prouto
.á
conocer
Gabarre.
Volyió
al
cuariel,
y
en-
trando
en
las
cuadras
decia
á
la
tropa,
que
debia
vivir
el
Rey
y
morir
la
Constitucion
y
todos
obedecer
á
lo
que
él:
mandase:
(26
yto.
y
siguiente
del
8.2)
que
avisasen
si
se
ofrecia
algo
pues
allí
estaban
todos
los
oficiales
y
que
sería.
del
batallon
lo
que
fuera
de
ellos.
(24
del
g.
2)
La
congregacion
de
oficia=
les
de
Guias
y
Bujalance
eh
el
cuarto
de
Banderas,
diga
lo
que
quiera
el
sargento
mayor
Andia,
(370
yto.
2.0
161
5,0
107
y
123
8.2)
fué
estraordinaria
aquella
noche,
y
es
otro
indi-
cio
mas
de
la
celebracion
de
la
junta
en
los
pabellones
de
puerta
de
Tierra,
y
del
acuerdo
celebrado
para
las.
operacio-
nes
del
dia
siguiente.
Tambien
lo
es
y
vehementisimo
la
yisiz
ta
que
el
Capitan
de
la
Lealtad
Don
Fráncisco
Rubio
Auli
hi-
zo
al
Comandante
(Gabarre
aquella
noche
en
el
cuarto
de
Ban-
deras,
donde
estaban
reunidos
lós
oficiales
de
Guias.
Gabarré
ha-
blando
á:
solas
y
en
secreto
con
Rubio
le
preguntó
que.
no-
vedades
habia
en
su
cuartel,
pues
en
el
suyo
le
habia
costas
do
mucho
trabajo
contener
la
tropa.
Rubio
contestó
que
en
San
anquilidad,
prueba
de
ello
era
que
el
or
parte
de
los
oficiales
se
estaban
pa-
'seando:
Gabarre
le
dijo.
entonces
que
acababa
de
recibir
un
ofi-
cio
del
General
Campana.-(242
del
5
Roque
reinaba
la
mayor
tr
Comandante
y
la
may
+9)
¿En
la
pregunta
y
en
la
curiosidad
de
Gubarre
por
saber
lo
que
pasaba
en
San
Ro-
que,
encuentro
indicios
de
que
procuraba
informarse
de
si
el
estado
de
las
tropas
era
cual
Campana
le
indicaria
en
su
ofi-
cio
ó
carta
para
animarlo.
o
¿A
quien
y
con
que
motivo
dirigia
el
General
Campana
el
olicio
que
dice
escribió
como
á
las
nueye
de
la
ma-
492
ñana
del
diez
en
un
cuarto
interior
de
casa
del
General
en
gefe?'
(425
vto.
del
3.9):
Como"
no
lo
dice
“este”
General,
y
por
otra
parte
mo
consta:
en'“la
causa
semejante
especie,
pre-
ciso
será
creer
que
seria
dirigido
á
alguno
de
los
gefes
co-
ligados
de
ante-mano
para
la
sedicion,
dándoles
“sin
duda
instrucciones
fundadas
en
lo
que
hubiese'
observado
aquélla
ma-
ñana
al
lado
del
General”
Freire,
$
fin
de
que
no
se
ma-
jograsen
sus
proyectos.
¿Seria
por
ventura
este
pliego
el
que
entregó
4:
Cabarre
un-
ordenanza
de
dragones
del
Rey,
hallán=
dose
este
gefe
en
el
cuarto
de
banderas
como
á
las
nueve
de
la
mañana,
el
cual
“dice
CGabarre
falsamente
iba
dirigida
al
Comandante
de
Bujalance,
y.
que
€ntregó;
por
no
hallarse
este
presente,al
Capitan
que
hacia
de
Mayor
del
mismo
cuer-
po?
(354
vto.
588
del
3.2
y
296
vto.
del
6.2)
¿O
lo
man-
daria
4
Gaharre
con
el
paisano
que
dice
el
soldado
Juan
de
Campos”
que
preguntó
á
la:
puerta
del
cuartel
por
el
Coman-=
dante,
en
cuya
¿busca
se
dirigió
luego:
que
'
le
indicaron
ha“
llarse
en
su
pabellon?
(1148
del
8.9)
He
probado
en
el
lugar
correspondiente
que
el
motín
no
fué
producto
natural
del
disgusto
de
la
tropa.
Ahora
referi-
yé
el
estado
de
quietud
enque
se
hallaban
en
sus
cuarte-
les
las
tropas
de
San
Roque
hasta
mucho
despues
de
la
ho-=
ya
en
que
Campana
dice:
que
salió
de
su
pabellon
y
del
enaro
tel
para
recibir
á
boca
órdenes
de
Freire.
D.
Carlos
Bala-
sa,
Capitan
de
la
sesta
compañia
de
la
Lealtad
no
advirtió
enla
formacion
del
nueve,
disgusto
en
la
tropa,
sinó
tranZ
quitidad
y
lobediencia
á
los
gefes
y
oficiales.
El'
sargento
pri-
mero
de
sn:
compañia
Manuel
Torres
estuyo
en
su
casa
en
la
posada
de
los
tres
Reyes
á
las
ocho
de
la
mañana
del
diez,
v
le
dijo
que
no
habia
novedad
en
el
cnartel.
(252
del
5.9)
El
dia
«siguiente
once
Balasa
reconvino
á
su
sargeuto
porque
no
le
avisó
la
mañana
anterior
la
novedad
que
se
preparaba
en
el.
cuartel.
El
sargento
contestó,
que
despues
de
haberle
dado
parte
de.
no
ocurrir
noyedad
alguna,
volyio
otra
ycz
á
495
decirle,
que:
el
Coronel
Habia”
mandado.
llamar
4
su
pabellon
á.
todos
los
oficiales
y
Sargentos,
y
que
cuando
llegó
con
es-
te
ayiso.
ya
faltaba
de
la
posada,
mi
pudo
volver
al
cuartel
porque
«el
<alboroto
le
cogió
en
la
calle,
(253
vto.
del
5.2)
y.
se
giiareció
en
una
casa
del
Hondillo
no
distante
de
la
po-
sada.
(116
del
9-9)
Campana
contesta
la
misma
quietud
de
la
tropa;
y
ho
conviniendo
Caupacete,
se
infiere
que
aquella
ma-
ñava
á
las
siete
no
trataron
sinó
de
la
ejecucion
del
plan
tra-
zado
por
la
noche.
Campana
dice
que
Capacete
le
hizo
la
ma-
ñana
del
diez
una
visita
en
su
pabellon
poco
despues
de
las
sie-
te;
pero
añade:
que
el
obgeto
no
fué
darle
parte
de
conmo-
cion,
sinó
hablarle
de
la
órden
de
la
jura
y
concurrencia
de
los
oficiales,
pues
nada
habia
de
público
aquella
hora
que
ofreciese
motivo
de
cuidado.
(44
vto.
del
14.2)
Capacete
al
contrario
asegura
que
manifestó.
4
Campana
la
mañana
del
diez
el
disgusto
que
notaba
en
la
tropa,
y
que
aquel
Ge-
neral
lé
contestó
“que
tenia
del
General
en
sefe
una
órden,
que
iba
á
comunicar,
para
que
oficiales
y
gefes
de
la
guar-
_
nicion
concurriesen
en
cuerpo
á:
la
plaza
de
San
Juan
de
Dios
á
la
jura
de
la
Constitucion.
(%o
vto.
14,9%)
Tambien
el
ge-
fe.
de
plana
mayor
D.
José
María
Rodriguez
dió
parte
á
Cam-
pana
del
¿mal
aspecto
con
que
se
presentaba
la
solemnidad,
y
Campana
salió
del
cuartel
sin.
tomar
disposicion
alguna,
Do
ciffnto
que
con
este
conocimiento
llamase
al
Coronel
de
la
Lealtad,
quien
por
la
significación
que
habia
hecho
de
los
mismos
temores
que
Rodriguez,
no
obtuvo
otra
providencia
si,
nó
que
Campana
le
encargase
,
que
tratara
de
eyitar
todo
de=
sórden.
Rodrignez,
viendo
en
Campana
esta
omision,
pidió
al
Teniente
de
Rey
y
Gobernador
interino
que
tomase
las
provi.
dencias
que
Campana
habia
dejado
de
dar.
(429
del
7-2)
Cito
estos
testimonios
como.
argumento
de
qne
Campana
era
sabe.
dor
del
motin,
no:
porque
crea
que
las
comunicaciones
en-
tre
los
tres
tuviesen
por
obgeto
aplicar
remedio;
pues
clara
está
que
solo
tratarian
de
preducir
el
mal,
allanando
estor
-
,
h94
bos.
Campana
rebate'
al
gofe
“de
plana”
mayor
'sobre'
el
avió?
so
que
le
dió
la
mañana
del
diez,
haciendo
el
cómputo
sobre
la
hora
de
su
salida,
que
fud
á-
las
ocho
y
no
entre”
nueve”
y
(diez,
como:
declara.
Rodriguez.
(285
vto.
del
12.9)
Ello
es:
evidente
que
Dali
mañana
:se
comunicaron"
Rodriguez
y
'Cam-*
pana,
y
que
este
le
envió
du
llamará
Capacete:
la
_conver="
sacion
no
pudo
tener
otro
obgeto
que
la:
solemnidad
del
dia;
pis
de
esta
no
podian
omitirse
las
reflecsiones
de
su
vió
mal
écsito
entre
ambos
partidos:
y
así
es
cierto
y
proba=-
do
que
Rodriguez
trato
de
estas;
materias
con
Campana
y
na='
da
sirye
para
desmentirlo
la
equivocacion
de
una
hora.
Á="
demas,
4utes
aprieta
que
desata
el
nudo
de
su
suerte
con
el
ajuste
de
aquella
cuenta,
que
en
vez
de
favorecerlo;
lo>
constituye
muy
consiguiente
en
todos
los
actos
propios
de
su
índole
insidiosa.
Aquella:
salida:
anticipada:
proporciona
el:
car-
go
de
la
malicia
y
artificio
con que
obraba'
en
todo,
alejándo-
se
de
los
cuarteles
para
que
creciese
el
daño
“sin
obstáculo
alguno,
y
colocándose
al
lado
del
General
en
gefe
para
co-
múnicar
los
¡avisos
con
oportunidad
4:
sus
confidentes:
al
mis."
mo.
tiempo
lo”
cegaba
:
mas:
y
mas
en
“sn
confianza
,
hacién="
dole
inferir
del
descuido.
del
General
de
la
cuarta
division;
alejado
sin
razon
alguna;
vwrgente
de
la
vista
de
las
tro-
pas,
que
estas
ni
sus
oficiales:
no
|
habian'
"dado
incremento
4
la
inquiétud
6
mal
aspecto
sio
emperó”
á
AS
Pao
se
yer
la
tarde
“anterior.
%
>
p
¿Lai
+
EL
Genoral
Campana
defmiente.
al
gefe
de
la
ólána
ma='
yor
diciendo
que
,,no
es
cierto,
le
diese
el
parte
que
refie-
,,re
en
su
declaraciow,
pues
'
está
probado
no
estuvo
en
los”
¿cuarteles
desde
las
ocho
de
la
mañana,”
y
mal
pudo
dár-
¿íselo
allí
entre
mueve
y
diez.”
(985
vto.
del
:12,
9)
Esta
es'
la
plausible,
la
única»
razon
que
alega
Campana
para
deslia=
cer
el
cargo
que
le
produce
el
dicho
de.
D.
José
Maria
Ro-
driguez.
Si
en
efecto
fuese
cierto
que
este:
General
hubie='
ra
«salido
y
no
vuelto
despues
del
cuaricl-
de:
San)
Roque,
es
q
495
evidente”
“que
ho
“huBíera
podido
tener
ligar
semejante'
parte
ni
aviso;
mas
apoyándose
'Campána
para
probar
su
aserto
en
el
dicho
del
sargento
Sancchoz
y
de
su
Ayudante
Morillas,
y
de-
clarando
estos
cosa
muy
distinta
y
contraria
á
lo
que
aquel
asegnra
io
que
-no
sólo
queda
vigente
dicho
cargo;
si-
nó
que
adquiére
una
fierza
indestructible,
por
cuanto
se
fun-
da
en
testimonios
alegados
por
¿él
mismo
y.
de.
consiguiente
nada
sospéchosos
El
sargento
Sanchez
declara
que
á
las
nueve
y
cuarto
fué
4
la'
oficina
de'
plana
mayor,
donde
le
dieron
un
ofició”
para”
que
16
Hovasé
á
firmar
al
General
Campana,
que
estaba
en”
casa
del
General
en
-gefe,'
Y
donde
marchó
in-
_mediatamente'
¿ly
¿ntónces'
fué
“chdndo""
habló
"de
la
conmocion
d
disgusto
de
la
tropa
de
su
batallon
al
Ayudante
Morillas,
(425
5.2)
Este
contesta
la
cita
del
sargento,
asegurando
que
su
llegada
á
casa
del
Ceneral
Freire
fué
como
4
cosa
de
las
nueve,
“estarido
El
y
su
Génerál>
Campaña
de
wnelta
de
st
casa
“de
(vestirse
"de
gala:
(382%
del
4,
9)
Luego
pudo
mu
y
bien
suceder
que
recibiesé'
el
parte
*
del
gefe
de
la
plana
mayor
en
el
cuartel
de
San
Roque
'ántes
“de
salir
para
cas
sa
del
General
en
'gefe,
cuya
“salida”
dice
Morillas
que
fué
á
las
siete
de
la
Pmwañána
“y
no»
“4“:1as
ocho
como
asegura
Campana.
Luego
uo
pudo
-dar
á'
Freire
el:
“aviso
de
la
in-
quietud
de
la
Lealtad
referente
al
sargento
Sanchez
á
las
ocho
como
asegura
al
folio
2576
del
19
ni
poco
despues
de
la
mis-
ma
hora
como
dice
folio
284
del
12.2:
sind
hora
y
media
despues.
Quiero
'
que
note
el
Consejo
una
particularidad
que
encierra
el
dicho
del
“sargento,
«potque
de:
ella
puede
deda-
cir
reflecsiones
terribles
contra
la
pretendida
inocencia
de
Campana.
Consiste
en
que
el
Teniente
Perez
Burgos
único
oficial
que
aquella'
mañana
'estnvo
en
“la
oficina
de
pla=.
ma.
mayor
y:
al
lado
de
su
gefe
;
dijo
á
Sanchez
al
entre-
garle
el
oficio,
que
Campana
se
haliaba'
en
casa
del
Gene=
ral-
Freire:
Es
mny-fícil
deducir
de
esta
obser
vacion
que,
pues
no
habia
visto
mi
hablado
Perez
Burgos
á
Campana
su-
4y6
y
e
0
e
.
,,
po
su.
paradero
por
su
gefe,
Rodriguez,
rá
quien,
aquel
:de-
bió
decirle,
ántes
«de
marchar
que
estaria
en
dicha
casa
paz
Pero
no
son
Morillas
y
Sanchez
los
ra
cuanto
se
ofreciere.
ara
probar
la
hora
de
Anicos
testigos:
citados
por
Campana
p
su
salida
del
cuartel
«de
«San
«Roque.
y
a
de.
su
llegada
á
casa
del
General
Freire:
la
mañana
del
diez.
que,
burlan,
sus
es-
'Tambien
le
desairan
el
secretario
de
la
Capitanía
peranzas.
Santillan
Ayudante
de
general
D.
José
Serfate
y
D.
Ramon
Freire
que
estaba
de
guardia
en
aquella
mañana,
y
cuyos
di-
chos
confirma
otro
Ayudante
del
mismo
General
en
gefe,
D;
Pedro
Morell;
todos
los
cuales
hacen
llegar
al
General
Campa-
na
¿casa
de
aquel:
como,
4
las
nueve
y
media.
Esto,
es
lo
cier-
to
y
diga
y
devaneé
cuanto
quiera
en
su
abono,
para
mas
inculparse,
el
Sr.
Alvarez.
Campana.
(425
vto.
5.2
383
436
y
519
vto.
del
14)
:
Y
en
último
resultado
¿qu
ño
con
que
quiere
sostener
Campana
que
dió
parte
al
Ge-
neral
en
gefe
de
la
inquietud
de
la
tropa
á
las
ocho,
á
las
nueve
y
cerca
de
las
diez
de
la
mañana?
¿En
mi
juicio
es
bien
obia
la
consecuencia,
Campana
previó.
que
Capacete
y
Rodriguez.
habian
de
alegar
en.su
descargo.
que
desde
bien
tem-
práno
de
la
mañana
del
diez
le
dieron
eonocimiento.
de
la
predisposicion
de
la
tropa,
de
su
inquietud
y
disgusto
por
la
resolucion
del
General
en
gefe
para
que
se
jurase
la
Cons-
e
se
deduce
del
tenaz
empe=
titucion.
Campana
como
gefe
de
la
division:
y
como
General
7
de
dia
no
podia
ecsimirse
con
este
conocimiento
de
tomar
las
providencias
que
la:
naturaleza
del
caso
requeria.
Era
pues
ne-
eesario
que
Campana
pusiese
á
pubierto
su
responsabilidad,
e-
ludiendo
cargos
tan
graves.
Fecundo
en
recursos,
pone
en
¡ne-
go
su
imaginacion
brillante,
aunqne
no
sólida,
y
escadado
de
su
acostumbrada
sangre
fria,
de
su
firmeza
hipócrita,
se
presenta
en
ja
arena,
desmintiendo
á
ámbos
gefes
y
4
cuantos
pudieran
im-
putarle
conocimiento
anticipado
de
la
urdida
trama.
Supone
«quedar
cubierto
su
.deber,
dando
parte
á
Freire
tan
luego
497
como
.tuyo.
el
p.imer
aviso;
infiriendo
de:
aquí
la
esaclitud
en
cumplir
sus;;
obligaciones,,
y
que
asi.
como
entónces
lo
hizo,
tambien
lo
hubiese.
verificado
ántes
,
si
algo
hubiese
sa-
bido.
Pero
creido
Campana
en
que
su
verbosidad
habia
de
des-
lumbrar
al
fiscal,
6
en
que
hablaba
con
zotes,
no
reparó
en
que
las
razores
que
alegaba
para
su
descargo,
envolviendo
ca-
si
tantas
contradicciones:
como,
palabras,
habian
de.
producir
el
efecto
contrario
al
que
se
proponia.
Efectivamente
sus
propias
palabras
son
sus
peores
enemigos.
h
-
+
El
entendimiento
humano.
resiste
creer
que
en
toda
la
no-
che
del
nueve
ni
un
gefe
ni
un
oficial
entrasen
en
el
pa-
bellon
de
Campana
á
preguntarle
siquiera
acerca
del
juicio
que
formaba
sobre
aquel
acontecimiento,
y
como
seria
reci-
bido
por
el
ejército,
por
el
Rey
y
por
la
Nacion.
El
em-
peo
tan
tenaz
que
ha
formado
Campana
de
ocultar
que
hu-
biese
comunicado
con
persona
alguna
en
el
discurso
de
aque=
lla
noche
y
en
el
principio
de
la
mañana,
descubre
que
paz
só
efectivamente
parte
de
ella
en
asociaciones
criminales.
Si
un
átomo
de
inocencia
le
asistiese
¿no
se
le
ofreceria
decir
que
pasó
la
noche
tomando
medidas
y
acerdando
lo
conve-
niente
para
que
las
opiniones
que
habia
hecho
arraigar
en
ge-
fes,
oficiales
y
soldados
perdiesen
su
fuerza,
á
fin
de
que
la
orden
del
General
en
gefe
no
encontrase
obstáculo?
A
Cam-
pana
que
los
habia
imbuido
en
ideas
contrarias
á
las
que
es-
tablecia
el
General
en
gefe,
acudirian
tedos
en
busca
de
con-=
sejo
y
de
consuelo;
y
la
omision
de
todas
estas
partienla-
ridades
en
que
ha
incurrido
Campana,
lo
presenta
como
el
caudillo
de
la
conspiracion,
Sus
e:presiones
de
que
nada
ha-=
bia
de
público
dá
aquella
hora
que
ofreciese
motivo
de
cuidado
(44
vto.
del
14)
son
verdaderas,
pnesto
que
la
conspiracion
continuaba
secreta
y
no-
alcanzo
el
género
de
defensa
que
Cam-
pana
se
promete
con
el
uso
de
tantos
equíyocos:
equívocos
con
Freire,
y
“equívocos
con
el
fiscal.
Que
responda
á-
esta
pre-
gunta.
¿La
moyedad
ocurrida
la
tarde
del
nueye
ecsigia
ú
no.
498
que
se-ejercitase:
aquella
moche'
la
mayor
vigilancia
on
los
énar-
teles?-Sim-
duda
,>
responderá,
que“toda
vigiláficia?
hubiera
si=
do
peqúeña
respecto
de
la
grandeza
del
asuhto.
Luego
faltó
á
su
deber
no
ejerciendo
por
sí,
ni
encargando
muy
par-
ticular
vigilancia
:”
faltó
gravemente”
en
no
informarse
por
la
mañana
de»
como
olas
«tropas
habian
Hevado'
aquella
novedad,
y
que
semblante:
presentaban
en
cuanto
4
la
jura
qne
habia
de
pó-
ner
el
culmo
al
permiso
de
Freire.
Si
lo
supo
y
nada
di-
jo
á
Freire,
procuró
desvanecerle
todo
género
de
sospecha;
y
si
no
lo
+supo
ni:
cuidó
de
informarse,
su
designio
fué
des-
lumbrarlo
;con:el
mismo
descuido
que
¿l
habia
tenido:
Los
avisos
que
diera
á
Freire
mo
lo
disculpan,
pues
recibidos
de-
lante
de
varias
personas
mo
pudo
ménos
de
trasladarlos
al
Ge-
neral.
en
gefe.
Este
oyó
la
noticia
tan
alterada,
que'
no”
le
infundió
recelo
de
importancia
y
se
dispuso
á
vestirse
de
ga-
la;
y
Campana
salió
para
lucirse
con
el
mismo
adorno,
di-
sipando
hasta
las
sombras
que
pudieran
anublar
momentánea=
mente
la
confionza
y
serenidad
de
Freire.
Este
vestido
de:
gala
con
que
Campana
embaucó
tanto
á
Freire
no
se
sabe
si
Megd
4
ponérselo,
y
hay
fundamento
para
presumir
que
estuvo:
tan
léjos»
de
pensar
en
ello,
que
ni
siquiera'
puso
los
pies
en
su
casa.
de
la
“alameda,
como
dice.
(426
del
5.9
).El
soldado
Migael
Domenech
declara
(604
del
7.2)
que
el
Ge-
neral
Campana
-no
salió
de
su
casa,
donde
se
hallaba
de
guar=
dia
la,
mañana:
del
diez,
ni:
tampoco
“entró
en
ella:
qué
habitaba
de:
ordinario
en
uno
de
los
pabellones
de
puer-
ta
de
tierra,
y
que
solo
algunos
dias
lo
vió
entrar
á
co”
mer.
Como
quiera
que:
fuese,
procedió
con
el
mayor
dolo,-
dejando
que
Freire
se
vistiese
de
gala,
desatendiendo
la
si=
tnacion
de
los
cuarteles
y
cegándolo
mas
en
su
confianzay
eon
la
perspectiva
de
un
General
que
se:
preparaba
á
una
fiesta,
cuyo
ccsito
debió
serle
bien
conocido;
pues,”
habitan=
do
en
uno
de
los
cuarteles
y
teniendo
comunicacion
com
los
gefes,
sabia
mejor
que
nadie
el
estado
dela
subordinacion»
|
499
"El
General
Freire
se
apoya
en
una
razon
harlo
fuerte
pa-
ra
decir
que
si
hubiera
tenido
á
las
ocho
de
la
mañana
del
diez
algun
aviso
de
disgusto
en
la
tropa
por
un
couducto
tan
autorizado
como
el
General
de
la
division,
no
era
po
ible
que
dejase
de
hacer
lo
qué
despues
ejecntó*á
los
diez,
que
fué
enviar
al
cuartel
la
persona
de
Campana
á
tomar
conocimien
to
del
asunto
y
soegar
la
tropa.
Prueba
el
estudio
de
Cam-
pana
,
recordando
los
lances
de
la
tarde
anterior.
Al
salir
de
su
casa
le
instaba
el
General
Villavicencio
á
que
tomase
pron=
toun:
partido,
y
Campana
le
decia
que
era
preciso.
Su
di-
cho
de
ser
preciso
dar
gusto
al
pueblo,
fué
una
de
las
ra-
zones
que
juntamente
con
los
esfuerzos
de
Villavicencio
redu=
jeron
á
Freire
á
condescender.
Ántes
de
salir
para
la
plaza
preguntó
nuevamente
4
Campana
sobre
el
estado
de
olas
tropas,
estando
persuadido
á
que
en
el
tiempo
de
su
:mando:
pudo
haber
tomado
sobre
é
1
algunos
conocimientos,
pues
le
era
in
teresante
saber
el
espíritu
que
reinsha
en
los
batullones.
«(19
del:
14.2
)
Quien
aquella
tarde
lo
destumbr3
con
tanta
astucia
para
que
pospusiese
lo
que
consideraba
del
mayor
interes,
que
era.
esplorar
y
dirigir
el
espíritu
de
la
tropa,
mal
podia
la
mañana
del
diez
informar
oportunamente
del
escándalo
que
es-
taba
preparado.
:
Dice
Campana
que
si
Freire
no
did
todo
el
valor
nece:
sario
'á
la:
noticia
que
le!
transmitió
del
estado
de
inquietud
de
la
Lealtad
y
llevó
el
sargento
Sanchez,
ó
porque
no
cu=
piese
en
su
imaginacion
el
incremento
que
fomó,ó
porque
tuviese
nolicias
contrarias
sobre
las
opiniones
de
aquel
cuer»
po,
no
será
el
cargo
del.
gefe
de
la
division.
Y
por
que
no?
Si
Freire
no
creyó
que
la
inquietud
de
la
tropa
toma.
se
aquel
incremento,
culpa
fué
de,
Campana
que
no
se
lo
Li.
zo
conocer,
estando
como
estaba
bien
enterado
del
espícitu
que
la
dominaba.
Si
Frcire
tuyo
noticias
contrarias
de
las
o.
piniones
de
.aquel
cuerpo,
á
nadie
mas
que
á
Campana
caba
desvanecerlas
,.
agotando
para
ello
los
recurios
de
>
SU
de
tob
500
maginacion
fecanda.
Los
que
hiciera:
se
dejan
“conoser”
por"
las-
razonez
que
alega
en
su
descargo.
Dice
que
,,cuando
en-=
¿¡trd
á
dar
parte
á
Freire
de
la
noticia
dada
por
Sanchez,
so
estendió
la
conversacion,
conferenciando
sobre
la
causa
que
podria
ocasionar
aquella
inquietud,
en
órden
álas
ocurrencias
del
dia
anterior,
4
la
resolucion
que
debia
tomarse
de
que
se
encargara
del
mando
total
de
la
plaza
el
Señor
Villavicencio,
porque
así
lo
pedia
el
Ayuntamiento
0
el
pue-
blo,
y
á
su
cesacion
en
sms
funciones;
cuya
indicacion
le
hi-
zo
conocer
que
su
representacion.
era
aérea
en
aquellos
mo-'
mentos,
sin.
creerse
con
accion
alguna
sinó
para
obedecer
como
hasta
entonces
lo
habia
ejecutado.
(283
vto.
del
12)
¿Con
que
colorido
presentaria
Campana
la
noticia
dada
por
el
sargento
euando
en
lugar
de
provocar
medidas
enérgicas
que
atajasen
el
mal
en
su
origen,
se
ocupa
con
Freire
de
conversaciones
tan
agenas
del
asunto?
Y
como
se
atreve
Cam-
pana
á
decir
que
la
indicacion,
la
simple
indicacion
de
que
Villavicencio
se
encargaria
del
mando
de
la
plaza,
le
re-
levó
del
que
hasta
entóness
habia
tenido,
y
que
solo
se
-ereyó
con
accion
para
obedecer?
Esta
supercheria
con
que
Campaua
trata
de
desvirtuar
el
cargo
y
de
acriminar
á
Frei-
re,
seria
bastante
para
reputarlo
cómplice
en
el
acuerdo
de
los
demas
gefes,
sabiendo
sus
determinaciones;
pues
no
ca-
he
en
lo
humano
que
un
General
pueda
espresarse
en
se-
mojantes
términos
fuera
de
este
caso,
por
mas
imbécil
que
se
le
suponga,
de
cuya
enfermedad
no
adolece
Campana
por
cier-
to.
Si
Freire
hubiera
deseado
ó
creido
¡conveniente
que
Cam-
pana
cesase
en
sus
funciones,
sobrada
autoridad
tenia
para
mandarlo,
y
«sin
haberlo
mandado,
mi
Campana
debió
creer
que
su
autoridad
era
aérea,
ni
dejar
de
ser
obedecido
co-
mo
hasta
allí
de
todos
sus
súbditos.
Ademas
¿que
tenia
que
vér
el
mando
de
la
plaza
de
que
habia
de
encargarse
Vi=,
llavicencio,
con
el
que
ejercia
Campana
como
General
de
di-
yision?
Diga
Campana
que
se
vió
desalrado
con
este
pensa-
a
reli
ia
JOT
miénto
«de
Freire,
que
vid
«ajado
en
amor
propio
y
engaña-
das
sus
+sesperanzas'
ide.
abundante
premio
por
sas
pasado
8
servicios,
y
«queono
lo
lograria
sino
-derribaba
á
Freire
y
desa-
cia
sus
a
y
no
:nos
MEABSS
con
»cuentos
que
nadie
puede
enter»
1
El
¿Consejo
infiera
don
términos
en
que
aa
“trasladaria
4
Ereire
las
«noticias
'que.se
recibian
de
los
«disgustos
que
se
mo-
taban
sen
Jos
cuarteles
,
¿cuando
«despues
de
haber
sido
Freire
_
blanco
de
tantas
bocas
«de
fuego:
despues
«de
haber
sido
obliga-
do
á
marchar
á
donde
«quisieron
los
Guias
:
(385
vto.
del
5.
>)
despues
«de
haberse
hecho
fuego
«por
tado
sel.
tránsito
«contra
su
vo-
Juntad,
«y
«despues
de
ser
tan
visible
que
mada
¡representaba
pa-
ra
los
sediciosos.su
autoridad,
tiene
la
frescura
«de
decir
que
cuan-
to
se
egecutó
no
pudo
“tener
otro
impulso.
que
la
órden
ú
apro-
bacion
de
Freire.
Li
ódio
que
de
«concibió
«Jesde
«qne
se
le
¿conf-
116
.el
mando
«del
«egército
reunido,
no
lo
ha
perdido
.al
cabo
de
tanto
tiempo
y
«de
tantas
amutaciones.
Ácsioma
es
de
Jos
mas
«comunes
el
quese
¡aborrece
«de
muerte
al
mismo
á
quien
se
hi-
«zo
mucho
«mal
injustamente.
«Campana
pregunta
,,gue
si
hubicra
tenido
Ja
«menor
idea
anticipada
de
que
con
dinero,
bebida
:ó
«discursos
se
intentaba
seducir
la
¿tropa
para
sublewarla
¿cómo:era
«posible
creer
«que
mo
hubiese
tomado
hasta
las
últimas
medidas
e
evitarlo?””.,,Sostiene.que
no
solo
no
lo
«supo
antes,
pero
mi
aun
«despues
ha
llegado
4
su
noticia
la
mas
leve
especie
sobre
el
ori-
“gen
«de
¿aquellos
acontecimientos.
Que
no
«lis
órden
para
que
se
«pasase,
revista
4
la
division
de
su
mando
ni
el
dia
diez
ni
los
si-
guientes,
'Y
:ASi
mo
recibió
¡parte
sobre
esto.
Que
en
'honor
de
la
«verdad
y
bajo
las
protestas
mas
religiosas
asegura
haber
-cumpli-
do.
en
los
dias
nueve,
diez
y
«once
de
Marzo
y-posteriores
hasta
su
salida
de
la
plaza
todos
los
«deberes
que
le
imponia
la
repre-
sentación
de
:su
empleo;
y
que
siendo
«el
mueve
“General
de
dia
por
mera
forma,
descuidó,en
la
persona
que
«siempre
estaba
lis-
-
ta
para
cualquiera
ocurrencia.”
(445
del
3.9)
Otra
demostracion
de
la
tibieza
y
«obscuridad
¿con
E
oeropane
hablaria
del
peligro
E
502
,
á
Freire.
Ni
dinero
ni
bshidivimedis
para
ebrivotin
plperóstos:
discursos
no:
se
'escasearon,
pesada
costabansy:moceremenes>
ter
mucha
elocuencia
para
querprodugeseñ
efectos
Repito-que
las:
conversaciones
con
Capacete:
y
Rodriguez
antesode
salir
del
:cuar=
tel
le
dieron
una
noticia
anticipada
y
no
pequeña
destosquéba
á
suecdér;
y
repito
qwevespongo
erto!
ensel
seorice
prordesqué'Cam-
paña
nada
hubiese
trad
aquello
on
ochessob
re
eljasunto.-¿
Guales
serán
en
su
opinton
las
úlrimas
onredidas
y
cuando
eon
dantos'as
vises
,
comtintos
antecedentes
y
«com
órdenstan
estrecha
de.
tran-
quilizar,
se!
viste
de:
gala
mo
abandona
el
clado:
del
General
eb
gete.,
y
leo
vfalta
valoropara*
contimrar),
hasta
losvcuartelesa
antes
de:
percibir
el
olor+de
de
polvora,
odéstambridoz3
no»
con
Los
La
gonazos;
sino
con
el
ruido
'bejano-de
los
tros?
Ni
viveza;
nic
o-
nergia,
ni
veracidad
en
sus
palabras
podía
babero
cuando
hablaba
d
Vreire
de
las
alteraciones
anunciadas
en
lós.
cuarteles,
«si-io-
davia
Insiste
en!
que
ignora
el
origen
«de
aquellos.
acontecimich=
tos,
siendo
“asi
sque
las
repetidas
voces'
de
¿reídor
com
quetultras
jaron
á
Freire,
y
las
reconvenciones
de
Capacete
y
ode
otros
ofi=
ciales
de
la
Lealtad
le:
manifestaron
ensun
pabellon
la!
causa;
motivos,
esperanzas
uy
designios
ulteriores
de
los
:sediciosos.
Quien
está
tan
contumaz,
negamlocesto
«quel
paso.
¿covistalide
«tantos
desk
tigos
y
todos:
contestes:
¿in
eselaizoel
smísmo
Campana,
mi
has
de
ser
veraz
declarando
la
junta
que-
se
«tuvo
enmosú
pabellon
la
«noche
del
nueve
y
ni
pudo
haberio
sido
en
informes:
á
Freire
de
que
la
vaturaleza
de
la
conmoción
que
se
¡anunétaba
era
deun:carác-
tor
peligrosisimo,
y
ecsigias
unas
medidas
estraordinárias:
por-su
taridad
y
eficacia
en
atencionsá
que
el
tanudto
era:
consecuen.
cia
de
opiniones
fomentadas
con
mnueho
empeño
y
entustasmos
Campana
es:
dueño
de
alribuirse
todos
Los
honores
que.
quiera
co»
mo,el
de
que
cunmplidv;con:
todos
«suso
deberes;:
siendo
sási:
que
confiesa
que
ni
siquiera
omándó:
pasar
revistas
de
ropa
en
su
divi
sion,
constándole
que¡envla
feroz:
anarquia
del
soldado
no
hadia
vida
ni
propiedad
segura
de
los
que
parecian
constitucionales:
La
mera
forma-.en
que
egercia.
las
funciones
de
General
de
dia
+
A
DA
A
ABE
AAA
o
ct
dardo
Da
Eo5
en
“aquel
tan
estravrdinario”
adquirió”
un
caracter
de
gravísima
importancia,
»y
su'
desatencion
no
puto
ser”
efecto:
sino
de
su
plan'
depfuscar
y
descuida:
4
Freire.
POL
7
AUN
0
¿Los
aenerdosoposteriores
que
se
tomaron”
coh
intervencion
uya
en
las
«juntas
celebradas
por
su
"mandato,
prueban
el
gusto
que,
hallaba
en!
los
conciriábulos
y
la
«parte
que
debió
tener
en
la.
sedicion::.y
no
es
estrado
que
estos
se
celebrasen
con
mas
publicidad
,
pues.
ya
uo.
habia:
en
la
plaza
General
en
gefe
d
quien
temer;
mi
Lampócos
es:estraño
que
seshaga
mención
de
ellos¡:sien=
do;
im
ardid
para
sepultar
el)
criminalismo
de
la:
woche
dol
nues
e.
Las
razones
conque
quieré
probar
que
en
la
reunion
de
ge='
fes
que
.cmmpezó
en
su,
pabellon:
la
noche.
del
diez
no:
hubo
jun-
ta.
formal,
estan
desvanecidas
por-
las
materias
misínas
qne-
en
ellas
se
ventilaron.y
resolvieron;
aunque
no
se»
guardase
la'pree-
minencia
de
asientos,
segon
olas
graduaciones
y
destinos;
pues
en:
la
fraternidad
que
habian
entablado
para
sostenerse
tamente
no
cabia
la
observancia
de
estas
etiquetas.
Ademas
,
entre
conjura
dos
y
los
que
se
procuran
atraer,
y
consa
tvar:en
la
facciomsno
hay.
diferencia:
de.
clases,
-cuyaodistincion:
'romperia:da:union
que
procuráran-
establecer
¿en
sus
juntas,
yr
es!
imposible
enel.
dia
la
averiguacion
de:
unas
partictlaridades!
que
:
los
constitayen
mas
de-
lincuentes,
.aun
cuando
10/
fuese
asi
que
los.
recien
ganados
se
juntaban,
con:
el.
mismo,
espiritu.
¿ques
los
conspiradores:
antiguos.”
No.
exa
de
-
esperar,
que,
la.
«certeza
se-obtuviese
por
medio
de
los
mismos
interesados
en
que
no
se!
¡descubra
la
verdad,
de
da
cual
sospechan.
y
«sospechan.
bien
,
que
«sale:
bastánte:
laz:
para
pe-
meda
en
el
misterio.
de
la
sedicion.-
(290
wto.
del:
12.2.)
-
Otra.
prueba;
de
la
conspiracion.
y
dela:
parte
que
en
ella,
ce
Campana,
nace
de
las:
continuas
¡y
repetidas
alalianzas
dis-
peusadas
á.los
egecutores
de
ella
en+los:
dias
posteriores.
Su
cor-
espondencia
con
el
General
Villayicencio
ofrece
testimonios
eyi-
dentes.
de,
esta
verdad;
“y
como
ya.
tenga
hecho
«mérito
de
ellos
en
otro.
lugar
>
Creo
de,
mi;
deber
mo
malestar
la
atención
del
Cona
s£JO
CON,
SU,
inútil
repeticion.
(154
yto.5..2,
205120
1
153,
165
239.2
281
debo,
a
504.
La
órden
de
la
escolta:
y
acompañamiento
:de
la
oficialidad:
franca
de
servicio.
no:
se;
copió.en:
el.
libro:
maestro
de
la:
oficina:
de
la
plana
mayor,
porque:
Campana»
dijo».al:
Gefe:
de
esta
que:
suspendiese.
su
traslado:
al.
libro.
maestro
«elsdia:once
,
cuando:
pro--
clamo.
¿,las
tropas
de:
la
guarnicion:
(429:
vto.:
del
7.2»)
di
esto:
dice
Campana
que,
estando
una:
vez-acreditado-haberse-
circulado”
á
los
cuerpos
y
dádose:
cumplimiento.
á'la
disposicion:
del
señor"
General
en
gefe,
no
considera:
de:
importancia:
la:
ayeriguacion
de*
si
el
no.
haberse:
estampado:
la
órden
«fué
un
olvido:
en'el-
Gefe-
de
la:
Plana
Mayor,
ó:
si
lo
hubo:
de:
parte:
de
Campana:
por'ha=-
berle
hiecho.alguna:significacion
sobre
ello:
(12
del
14.9)
Cuatro:
partes.contiene-
esta:
respuesta
:
primera:
que
la
órden
de
Frei--
re-
se:
circuló:
4:
los.
cuerpos
:
segunda»
que:
se
dió
cumplimien--
to»
á:
la:
disposicion:
que:
contenia:s
tercera:
que”
el
no
“insertar-
se
envel.
libro:
maestro:
pudo»ser:
olvido:
del:
Gefe:
de
la
plana:ma=
yor;
y
cuaría
que
el
olvido:
pudo:
estar
de:
parte
de
Campana
en:
haber
significado:
que-no:se
insertase:
A.
tanto:
llega
la
audacia:
en:
mentir,
que-
estereo:
Hama:
olvido:
4:
da-memoria.
misma:
No
cons»
ta:
que
la:
órden:
de:
Freire-faese:
copiada:
sino:
por
los
Ayudantes:
de:
los
dos.
cuerpos,
Sevilla:
y:
América;
que'no
estañan
comprendidos:
er
la.
conspiracion:
mediante:
la:
ausencia
de:
sus»
gefes
y.
oficiales.
El
Abanderado.
de
Guias:
D..
Joaquin:
Varela,.
enviado
á'
las
nue=-
ve:
y
media:
por
Gabarre:á:
tomar:
la-órden:,
no:
pudo
entrar
en:
el
cuartel
4
cansa
del
faego-que*
ya:
se:
habia:
roto:-(
170ovtos
del
5.5)
Gabarre
asegura:
que
nt
él
ni
su
batatlon:
recibieron:
órden!
alguna
sobre:
que-iba
á
promulgarse-
la.
Constitucion,
ni
siquiera:
la
de
que
la:
oficialidad:
concurriese:
la:mañana:
del
diez
4
la
pro--
clama:
solemne:
(284;
vto:
ra.
%
y
3815:
9)
Eb
Comandante
acci-
dental
de
Bujalance
no:recibió:
la:
órden,
“y
á
eso
«de
las
nueve
y
media:
supo.
en.
casa.
de-
Freire»por”
Campanaque:
iba
á'
mandar=
se
que-
los
oficiales
vestidos:
de-uniforme:
acompañasen
4.
Freiro
desde
las
casas«consistoriales
en
la:
jura:
de
la:
Constitucion:
(567
del
2.
9)
De:
resultas
dela:
visita:
que
hizo:
4:
Campana:
poco
des-
pues
de
lag:
siete,
el
Coronel
de
la:
Lealtad'
juzgó*oportunono
co=
505»
municar”
á
sw
cuerpo:
aquella
orden.
Capacete'
dice
que
el
moti-
vo
fué
el
desórden
que
notó
en
la
tropa:
á
las
nueye
y
media
con
ls
v
0z
que
corrió.
de:
que
mucha:
tropa:
armada:
venia
de
la
Ísla
caminando:
ácia
la.
Cortadura..
El:
Consejo
sírvase
tener
presente”
esta:
especie
importante
por
el
intérvalo
de
las
horas,
para
per=-
súadirse'
de
la:
trama
entre
Capacete
y
Campana;
y
ahora
atienda
solo'á
que,
cualquiera
que
fuese
el
motivo",
la'
órden
no
se
cir-
culó'
ni
copió
siquiera:
para:
el
cuerpo
de
la
Lealtad.
(448
del
4.9)
El
Comandante:
del!
escuadron'
provisional
dice
espresaniente
que'
no
recibió
órden
para
concurrir
con
la
ofitialidad
de
sú'
mando
á'
la
jura
de
la
Constitucion:
(11
del
4.
9)
Sobre
la:
segunda
parte
no
hay
que'
traer
prueba
alguna”
en'
demostracion
de
su:
falsedad”;
pues
no
hay
humanamente
«cosa
mas:
cierta
que
el
no”
haberse
dado
cumplimiento
4
la
órden
de
Frei='
re:
siendo
evidente
que'
si:
so
lubiera'
cumplido;
no
ecsistiera
la!
famosa:
causa'
del
diez
de
Marzo:
Sobre
el
concepto
que'
debe”
formarse
de
la'
tercera
parte
nos
informa:
el:
gefe
de*
las
plana:
mayor'
Rodriguez,
diciendo"
que
se'
hallaba
en'
la
oficina:
dando
la:
órden,
cuando
oyó
el
fuego
y
el:
alboroto:
de
lo
que
se”
deduce
que
si'empezó,
no
acabó
de
dic=-
tarla”,
y
por
consiguiente
que
no
se
circuló;
no-
habiéndose
eoz
piado:
enteramente.
(431
del
7
Sp)
Añade
que
el:
Ayudante
de'
América:
le
dijo”
al:
tiempo:
de
copiar”
la:
órden:
mi
mayor
pare-"
ce
que
esto.
ve
malo,
y
que
él
le
contestó
,
que'
creía:
lo
mismo.
(423;
del.
7:
2.)
Esta:
creencia!
debió
estribar
en
las
instrucciones”
que
recibiera
de:
Campana,
antes
de
ir
4
Mamar
4
Capácete
para
que
este
gefe
oyese'
las-
mismas
del:
GeneíaY
de
las
cuarta!
division:
(44
vto:
del
14.9)
La
cuarta
parte
.es'
tan
absurda
,
que
basta
su
tenor
para
cal
lificar
4
Campana
de
un
hombre
que,
per
quedar
bien,
no.
re-*
para:
en
trustornar
las
facultades:
del:
alma
y
las
voces
con
que'
se
representan:
Despues
de
un
egemplo
tan
chocante
de”
false--
dad:
molestaria-
yo
lá:
atencion
del
Consejo”,
si:
acumulara:
mas'
gruebas;
506
,
Si.esta
causa
se
lubiera:
formado
solamente
4:
Campana,
no
sería”
inoportuno
comentar
palabra
por
palabra
cuantas
vertió
en
sus
de=
posiciones,
«para
que
se:viesemias
¿laro
la
maliciosa
reserva
con
que'
se.
.esplicaba,
¿dando
aire
de
indiferencia
iy
descuido
á
las
espe=
cies
mas
importintes.
No
puedesúfrirse
con
paciencia
que
diga?
que,
el
dia:
nueye
de
Marzo
fuénombrado
General
de
dia,
simal
no
sc.acuerda
|.
Una
ocupacion
de
tanta
entidad
y
en
día
tan
me-="
morable,'¿
con.
esas
facilidá
d
se;
borra
de:
da
mémoria
de
quien
no?
lantienestrágil
?¿1s
este
elismodo
de
proceder
con
verdad
en
los.
actós.
judiciales
,
tratando.
de
-ollos'
tan»
al»
desgaire
y
“como
euan=
do
en
una
conversacion
familiar
no
se
quieren
dar
noticias
esac-
tas
á
un
curioso
impertinente?
Campana
pensó
que
como”
por
cortesiano:
seucombatensnivecsaminan
menadamente
tales
inoda=
les.en
una
tévtulia
;
tendria
la
¿misma
swerte
en
ún
juicio
crimio
nal,
quedando
triabfante
con:
su
:tono
de
incertidumbre.
Para
m
í
su
mayor
enemigo
es
el
mismo
modo
artificioso
con
que,
con
causa
y
sin»
ella,
se
escuda:
en.
todo:
Alas
palabras
espresadas
“añade
á
guisa,
d
e
vorolerarios
que
haciavelo
servicio:
de
Gencralode
dia
nia
gamunte.
por.
ayudar
4.
los.
demas
«gefes
que
se
hallaban
destiz
nailos.
al
mismo.
Desempeñase
ese
servicio
de
grado
ó'
por
rigu=
rosg
turno,
¿no
de
tocaba
desempeñarlo
con
la
mayor:
puntuali-
dad,
la
que
debia
aumentarse
á
proporcion
del
peligro
y
tur=
Laciones
que
ofrecian
las
icivennstancias?
Sin
embargo;
este
Ge=
neral
tan
versado
en
procesos
y
tanscauteloso,
como
para
des-
engaño
del
concepto
en
que
sele
tuvo
en
esta
parte,
cae'
en
la
candidez
Ó
simplicidad
de:
decir-el
mas
criminal
de
Jos
absurdos
con:
el
cual
ha
roto
el
velo
que
:cubria:
la
atroz
conspiracion.
Se
le
descubre
fabricándola
y
dirigiéndola
mañosámente
por
las
ma-
nos
de,
sus,
cómplices
.en
opresion:del
pueblo
y:
con
las:mirás
in-
sensatas
de
ASCenSOs,
-Destituido
VW
reire
del
mando
del
egercito,
destitución
ya
inevitable
con
deshonra
y
muerte
suya,
¿quién
mas
digno
de
sucedexle
en:
el
baston
que:
el
fidelísimo
Carspana
y:
que
tambien
tenia.
giangeuda,
la:
aficion
de:
las
trepas?
¿En
'
otro:
cual=
quiera
serian
increibles
las
palabras
que
voy
á
proferir.
En:Cam=
.
os
Boy
piána
¡no
sohv
ide
estraitar.
Todos
'sus'raciocintos
son"
pór
este
es-
tilo.
Dive
pues
que
en
aquel
dia
por
las
circunstancias
estritor=
diarias
der
¿loso
alteró
la
puntualidad
del
servicio
de
sefó
de
dia;
pues
el,
por
razon
de
General
de
la
division,
se
considero
en
la
necesidad
de
asistir
al
lado
del
General.
Es
ciérto
queen:
segui-
di
añades
que
dejó
en
el
puesto
dun
inmediato
subalierno:y
pues
eon'
este
objevossele
habiaunombrado.
Alocontrario
lo
estraordiz
nario
de
las
circunstancias
ecsigia
que',
aunosiendo
otro”
el
Ge
neral
de
dia,
Campana
se
constituyese
voluntariamente
en
este
soryicio:,
“sia
desámparar
el
puesto»
*omas:
momentos
:que'
los
pre
cisos
para
cumplimentar:
al
«General
ten
gefe,
ost
á
ello
le:
diese
Ingar
su
Cprimera:
atencion
Y
e
¿
cual
necesidad
tenía
de:
asistir
al
lado
.
del
oGereral
cen
gefe?
no
la:
espresary
la
“causal
mo
produ-
ce
otra
que
la
ide
entretener,“la
de
'¿hucinar;
la
de:
distraero
da
atencion
de
Freire:
de:
sucobjevo
principal,
y
de
de
ódultár
en
el
posible
caso
“de:
que
susmeditadoo
pro
yecto
“abórtase,,
¿queer
ha
hia
sidovél
supremo:
conspirador
sola
do”
pyadir
por
timos
"A
Hfuer
de
cobarde,
todo
"peligro
que
cn':el
desenlace
de
la:
empresa
y
en
medio
de
la
indisciplina
y”
desárden:'
que
“acompaña
siempre
lá
las
de
talonaturaleza:,
rpadiera
correr
sw
persona.
Que
dejó
envel
puesto
sá
su
inmediato
subalterno.-
¿Pero
qué/órdenes
le
dióy
qué
prevenciones
le
hizo”
ántes'
de
dejarlo?
Infiérglo
el:
Consejo:
“Este
subalterno
que
dejó
Campana
era
su
hermano;
y
este
se
.auseutó
del
puesto
antes
de
las
nueye
de
la
mañanas
(573
del:5.-9
)
Dice
tam-
bien
que
su
residencia'
erd
indistintamente
len
elspabellón:álto
de
S.
Roque,
y
en
un
cuarto:
destinador
encla
puertande:
Tierra;
Udn-
de
siempre
estaba:el
Teniente
Coronel:
dé
dix
para
savisariarbiba
«de
cualquier
Ocurrencia
que
mereciese
la“atencion:
No
debesomi-
tirse
que
con
lo
estraordinario
de
las
circunstancias
no
solo
tra-
ta
de
justificar
el
abandono
de
su
puesto,
sino
tambien
al:
Te-
niente
Coronel
de
dia
en
el
descuido
inconcebible-de
no
-parti-
cipar
por”
instantes
cada
una
de
las
noyedades
que
¡hau
oturrier-
do,
sin
interrapcion,
en
fuerza
del
vuelo
que:tomaba
el
desa-
“brisiento
de
la
tropa,
escitado
y
promovido
con
-los:
discyries
508
sediciosos
«de
los
«oficiales.
'Sin-este
«estimulo,
7
qué
interés-podía
tenerla
¡tropa
para,
arrojarse
al
atentado
que
cometió,
y
¡de
ques
alguna
empezó
á
¡dar
indicios
tan
Proaos
con
hechos
y
¡amenazas?,
(404:
5.9)
Sensible
envestremo
me+.es
tener
que
acusar
á4,unoficial,.:á
un
General
español
del
feo
crimen
de
notoria
cobardia.!
Delito
es
este
de
que
bien
«pocas
veces
ha
«podido
acusarse
4.
nuestros
nacionales,
que
en
todos
tiempos
han
merecido
el
renómbre
de
¿bizarros
-
y
yalientes;'
mas
no.
por
.esto
es
menos
cierto
«que
el
General
Campana
lo
ha
cometido,>y.con
circunstaucias;
tan
aguas
yantes
y
queno.
puedo"
ménos
de
«¡uzgazxlo:
comprendido
en
el
ar=
tículo
a
yl,
tratado
8,
2,
título,
xo
¿de
das
:ordenanzas.¡St,el
Cons
sejo
no
estuviese
formado
de
generales
que,
mejor
que
yO,
CO=
nocen
la
gravedad
de
este
crimen,
y
la
¡absoluta
necesidad
de
castigarlo,
£gemplar
y
prontamente,!
para
evitar:ilas
funestas
.con-
secuencias
que
de.
su
¡disimulo
resultarian
indispensablemente
al
egército..
yal
Gobierno
«que.
tolerase
4.
sus
autores,
trataria:
ps
ha-
cer
como
mejor
pudiese
la
competente
demostracion
,
á
fin
de
ponerlo
.en
estado
de
poder.
arreglar
su
fallo;
mas
en
el
caso
pre»
sente
me,
creo
dispensado.
de
semejante
trabajo
que,
sobre
inútil,
sería
¡importuno.
Asi,
Pues,
solo
presentaré.
el
hecho
con
sus
circuntancias
para
que
el
Consejo
decida
si
está
9
no
arreglado
el
cargo
que,
como
fiscal,
me
he
yisto
en
la
triste
y
dura
precision
de
hacer
al
Géneral
Campana.
En
la
mañana
del
diez
y
como
á
las
diez
de
ella,
noticioso
el
General
en
gefe
por
los
ayisos
que
se
le
dieran
de
la
inqnie=
tud
de.
la
tropa
de
la
Lealtad
,
previno
al
General
Campana
y
al
Gobernador
interino
Rodriguez
Valdes
marchasen
al
cuartel
de
San
Roque
,
procurasen
tranquilizarla
mi
evitar
todo
desórden.
Mar=
chan
en
efecto
estos
gefes
acompañados
de
sus
Ayudantes
y
del
Teniente
aroma
Becerra,
y
dirigiéndose
por
la
muralla
ácia
puer-
ta
de
Tierra,
á
la
altura
de
la
de
Sevilla
oyen
tiros
en
la
direc
cion
de
ls
:
siguen,
y
á
pocos
pasos
suenan
descargas
y
fue-
go
graneado
;
se
paran
ña
viniendo
ácia
ellos
el
Subteniente
de
IN
o
509
Guias
Don
Joaquin'
Barela
,
ló'lláma
Campana,
Je
pregunta
por
aquella
novedad;
y
respondiéndole
que
la
tropa
de
los:
duarteles
de
puerta
de
Tierra
hacia
fuego
al
pueblo,
resuelys
retroceder,
para
dar
tan
triste
nueva
“al
Genoral
en
gefe;
y
como
mas
agil
emprende
veloz
su
retirada'
con
su
Ayudante
Morillas,
dejando
atras
al
Teniente
de
Key
'y
demas
que
lo
acompañaban.
(382:yta!,
409
vto:
del
:£.2
y
250
vto.
del
6.9)
Dos
crímenes
imperdos
nables
produce
tan
vergonzosa
conducta:
primero,
el
de
desóhe=
dievcia
:
segundo
el
de
cobardia.
El
General
Freire
habia
manda-
do
ú
Campana
fuese
4
tranquilizar
la
tropa
del
cuartel
de
Són
Roque.
(526
del
12.2)
El
General
Campana
se
vuelye
desdé
mitad
del
camino
sin
«dar
cumplimiento
á
mandato
tan
terminante.
¿X,
el
motivo
que
alega
Campana
para
semejante
transgresion
le
ecsime
de
tan
terrible
cargo?
su
escusa
es
otro
crimen
igualmente
pu-
mible.
Dice
Campana
que
el:
Subteniente
de
Guias
Barela
le
dijo,
y
á
Jos
que
lo
acompañaban
-,,que
no
pasasen
adelante
pues
iban
á
ser
fusilados,
porque
las
tropas
hacian
fuego
desde
lasas
'
zoteas
de
los
cuarteles
á
cuantas
personas
estaban
á
su
vista;
que
por
esta
razon
se
habia
él
vuelto,
y
que
por
la
misma
creia
tam=
bien
que
no
debia
andar
un
paso
mas.”
(496
3,0
)
Aqui
tenemos
al
Genéral
Campana
recibiendo
órdenes
de
un
subalterno,
de
uno
de
sus
últimos
súbditos,
y
despreciando
las
que
tan'
terminatite=
mente
le
diera
el
Géneral
Freire.
»Vista;
oida
diria
mejor,
09=
ta
novedad,
añade
Campana,
y
sobrecogidos
con
ella
,
como
de
bia
creerse
y
era
natural,
(en
los
cobardes
y:
traidores)
el
!Pe=
niente
"de
Rey
y
él
acordaroñ
volver
á
dar
parte
al
“instante
al
General
en
“gefe.”Si'
el
General
Campana
dijese
que
el
miedo
9
la
perfidia,
6
ambas
cosas
4
la
yez
fueron
las
que
motivaron
su
villana
conducta,
habria
dicho
al
menos
en
esta
ocasion
una
solemne
"verdad;
pues
(no
es:
imaginable
que
un
hombre:
valiente
y
leal
huoyesé
despaborido,
á
media
carrera;
4
le
vista
de
un
peligro
remoto,
áú
guarecerse
donde;
si
hubiera
tenido
pudor,
no
se
hubiera”
presentado
Jamás,
y
menos
haciendo
alarde
de
su
in=
obediencia
y
de
su
baja
cobardía.
Para
ecsimirse
de
esta
nota.
510
dice:
,,que
se
vió
forzado
á
obrar
“asi,
porque
sien
aquella
sa-
zon
de
haberse
ya
roto
el
fuego
se
hubiera
presentado
en
los
cuarteles,
hubiera
sido
desconocida
su
autoridad
por
las
tropas,
que
estaban
decididas
á
no
reconocer
otra
que
la
que
siguiese
su
partido;
y
tal
vez
hubiera
sido
la
primera
victima
sacrifica»
da
inútilmente”?
(284
vto.
12.2)
Ya
tenemos
aqui
al
General
Campana
que,
arrastrado
violentamente
por
el
irresistible
poder
de
la
verdad,
nos
asegura
,
despues
de
haber
mostrado
tanto
em-
peño
en
negarlo,
que
sabia
que
las
tropas
estaban
decididas
á
no
obedecer
á
quien
no
siguiese
su
desesperado
partido:
á
quien
co-
mo
ellas
no
proclamasen
los
destructores
principios
de
la
deso-
bediencia,
de
la
indisciplina
y
de
la
anarquia
militar:
á
quien
como
ellas
no
desconociese
todo
freno,
toda
autoridad,
toda
ley
divina
y
humana:
á
quien
por
último
no
estuviese
dispuesto
co-
mo
ellas
á
verter
la
sangre
inocente
de
un
pueblo
indefenso
y
pérfidamente
sorprendido,
y
á
entrar
á
saco
en
sus
casas
y
bie-
nes:
en
una
palabra,
confiesa
paladinamente
que
hubo
acuerdo
,
sedicioso
anterior
al
rompimiento,
y
que
no
solo
estaba
de
ello
enterado,
sino
que
tambien
sabia
el
modo
y
forma
en
que
ha-
bia
de
egecutarse.
El
General
Gampana
tiene
el
descaro
de
de-
cír
que
,,en
la
imposibilidad
de
apagar
un
fuego
tan
yoraz
no
se
decidió,
despues
de
consultar
con
el
Teniente
de
Rey,
al
ries-
go
de
ser
fusilado
si
se
presentaba,
ó
al
de
que
se
juzgase
que
habia
ido
á
ponerse
á
la
cabeza
de
la
sublevacion;
y
queen
la
alternativa
de
ser
muerto
0
deshenrado
,
eligió
el
partido
mas
seguro**
(284
vto.
del
12.
9)
el
de
volver
ignominiosamente
la
es-
palda
á
un
peligro
que
en
ningun
sentido
debiera
temer.
Y
¿ena-
les
hechos
acreditan
que
el
General
Campana
practicó
diligcn=
cias,
tomó
medidas,
é
hizo
cuantos
esfuerzos
cabian
en
su
au-
toridad
y
poder,
y
eran
del
resorte
de
la
humana
prudencia
para
apagar
un
fuego
tán
voraz,
que
él
mismo,
no
dudó
afir-
marlo
,
encendiera?
¿Cómo
prueba
que,
presentándose
entre
a=
quella
tropa
amotinada
,
ó
hnbiera
sido
fusilado
ó
no
hubiera
legrado
el
intento
de
contenerla?
El
General
Campana
no
nos
lo
511
dice,
y
no
diciéndolo,
siendo
él
el
mas
interesado
en
semejante
demostracion,
evidente
es
que
nada
hizo,
que
nada
intentó
pa-=
ra
dar
cumplimiento
á
la
importante
comision
de
que
iba
en-
cargado.
Luego
el
General
Campana
fué
inobediente.
Luego
el
General
Campana
fué
un
cobarde.
¿Y
no
hizo
mas?
Tambien
in=
dujo
á
que
cometiera
la
propia
bajeza
el
Teniente
de
Rey
que,
quizá
y
sin
quizá,
si
hubiera
ido
solo,
tendria
sobre
sí
este
cargo
menos;
pues
no
habiendo
desmentido
en
su
dilatada
carrera
la
«Opinion
de
valiente
que
merecia,
creible
es
que
en
los
últimos
años
de
su
ecsistencia
no
hubiera
manchado
su
historia
con
este
crimen
á
que,
seguramente
debemos
creer,
consultando
las
leyes
de
la
induccion,
que
fué
arrastrado
por
el
egemplo
y
la
persua-=
sion
de
su
director
Campana.
Refuerza
esta
opinion
lo
que
refie=
_re
el
Teniente
Coronel
Don
Diego
Becerra
que
acompañaba
á
di-
chos
Gefes.
Oida
la
noticia
que
dió
el
Subteniente
Barela
asegu-
ra
que
cl
General
Campana
dijo
al
Teniente
de
Rey
,.este
es
a=
sunto
muy
serio:
vamos
4
darle
parte
al
General
en
gefe,
y
respecto
áque
Vd.
está
tan
pesado
yo
me
adelantaré
y
vaya
Vd.
poco
á
poco.”
(250
vto.
6.9)
De
esto
se
infiere
que
es
falso
conz
sultase
con
Valdes
el
General
Campana
sobre
el
partido
que
en
la
situacion
en
que
se
hallaban
debian
abrazar,
y
que
convinic-
ran
de
comun
acuerdo
en
retroceder,
abandonando
Jas
tropas
,
de
cuya
tranquilidad
iban
encargados,
á
su
propio
consejo.
El
mismo
Rodriguez
Valdes
espresa
¿»Que
considerando
el
General
Campana
que
estando
aquella
tropa
haciendo
fuego
á
nadie
res=
pataria,
se
volvieron
á
casa
del
General
en
gefe,
pareciéndole
á
él
lo
mismo.
(409
vto.
4.
o)
Despues
de
tantas
y
tantas
veces
como
he
convencido
al
Ge-
neral
Campana
en
el
disenrso
do
este
capítulo
de
que
ha
faltas
do
á
la
verdad,
no
creo
estar
en
el
caso
de
detenerme
en
la
pro-
hanza
de
este
cargo
que,
á
mi
ver,
ya
resulta
evidentemente
demostrado.
Creyera
sin
duda
Campana
que,
á
fuerza
de
fic-
ciones
y
con
el
eficaz
ancsilio
de
la
absoluta
negativa
de
todos
los
que
supieron
ó
cooperaron
á
la
egecucion
de
sus
determina-
512
ciones
,
tan
interesados
como
'¿l
en
que
no
apareciese
el
-origert
y
causantes
de
los
desastres
que
motivaron
esta
causa,
no
se
lo-
graria
conocer
y
quedariau
impunes
tantos
crímenes,
tantas
mal-
dades,
como:se
cometieran
¿la
sombra:
de, una
lealtad
mal
en-
tendida,
6,
lo
que
es
mas
seguro,
á
impulsos
desu
egoismo
re-
finado,
y
de
la
sed
de
ascensos,
honores
y
prerogativas
con
que,
en
su
insensato
delirio,
se
habia
lisongeado
su
necia
credulidad.
Asi
no
dudó
Campana
sembrar
sus
escritos
todos
de
tantas
fal-
sedades,
que
seria
muy
prolijo
y
enfadoso.
quererlas
enumerar
.
una
por
una,
sin
aumentar
por
ello
la.
gravedad,
nide
este
ni
los
demas
cargos
que
le
resultan;
bastante
el
menor
para
recla=
mar
contra
él
un
castigo
seyero.
Me
límilaré,
pues,
á
presen-
tar
al
Consejo
la
justicia
con
que
le
acuso
de
falaz
y
eomo
tal
do
infractor,
del
artículo
85.,
tratado:
8.2,
«título
10:
de
la
or-
denanza
del
egército,,
fundado
en
los
motivos
con
que:
ab
recibir=
le
su
confesion
le
hize
este
cargo.
ip
|
Siguiendo
Campana
su
sistema
de
incalpar
al
General
en
ge-
fe
y
supeoniéndolo:
autor
inmediato
de.
los
horrorósos
sucesos
del
dia
diez.
de
Marzo,
no
vaciló
un
momento
en
asegúrar
en
su
de=
claracion
(427
del.
3,2),
que
babia
dispuesto
Freire
,
al
pasar
corr
el
batallon
de
Guias
por
la
plaza
de
San
Juan
de
Dios,
que
una!
compañia
se
situase
sobre
la
muralla
y
puerta
del
Mar.
Estraña
Campana
que
se
le
haga
semejante
cargo;
“y
para
rebatirlo
dá
por
toda
razon,.que
jamás
ha-
faltado
4.
la
verdad
en
asuntos
de
ima
portancia;
de,
cuya
espontánea
é.
ingénua
confesion-
resulta
que
ha
mentido
en
cosas
de
menor
cuantia.
(287
12.9)
Pero
como
to-
das
las
cosas
del
mundo
moral
sean
relativas,
y
Cada
cual
las
con-
sidera
segun
el
punto
de
vista
en
que
se
halla,
segun
los
senti-
mientos
,
Los
intereses
y
las
pasiones
que
agitan
á
los
que:
de
lellas
juzgan,
resulta
de
aqui,
que
tal
objeto
que
es
mirado
por
unos
como
despreciable,
es
por
el
contrario
considerado
por
otros
co-
mo
de
la
mayor
importancia.
Seguro
esque
no
consideró
Cam-
pana.
bajo
este
aspecto
el
cargo
de
quesse
trata,
segun
el
desem=
fado
conque
responde
y
el
desprecio
con
que
yé
una
imputa-
AN
519"
cion
y
capaz
de
arrebátar
para:siempre
la
tranquilidad
á
todo
'hom-
bre»,
que
no
hallase
en
su
conciencia
motivos
mas
“fundados
para
túrbublas
ÑNvése
“sorprende
:
Campana
al
ver
quele:
«desmiente
el
oficial
manda
do,
Gabarre
que
lo:
mandó,
y-lel
General
«en
gefe
qúe
presenció
este
mueyo:
ataque
á>su:
autoridad;
este
iúsulte
¿4
su.
persona,
con
un.
sufrimiento
mas
que
estoico.
(600
yto.
del
6.
2,389
vto.
del
5.9.
y
149
del
4.2)
Sale
del
paso,
diciendo
con
la
mayor
serenidad,
que
,,nada
tiene
de
estraño
se
persua-
diera:
de:que,
pára.
situarse
en”
la:
inuralla
la
compañia
de
Guias,
habia
precedido
órden
del
General
en
gefe
,
pues
hallindosees-
to
cabeza
y:
siendo
obedecido*
por
el
batallón,
segun
todos
notaron,
parecia
que
no
podria
separarse
tropa
alguna
de
el
sim
su
órden
$
conocimiento:,
que
es
lo
mismo.”
(287
«del
12,
0
)
Asi
debió
sucéder,-osi
Campana,
«si
Cabarre
y
demas
conjuridos
no
lubiésen
olvidado
tan
incoricebiblemente"
sus
debéres
y
las
leyes
que
habian
jurado
,+y
4
las
cuales
debian"
cuanto
eran
enla
sos
ciedad
y
cuanto
la
justicia
débe
arrebatarles
con
mano
fuerte,
para
que
no
vuelya
4
repetirse
semejante
atentado.
Es:ando
ya
probado
que
ni
el
General
Frciré:se
hallaba'4'la*cabéza,
ni
era
obedecido
del
bhatallon
de!
Guias
,
lo
queda
igualmente
la
falacia,
con
que
asienta
Camipaña
que
todos
notaron
aquellos
estremos,
diametralmente
opuestos
á
la
verdad
de
cuanto
pasó.
o
Eb
Consejo
ha
yis
sentido:
altaraente
de]
tan
to
“como:
se
muestra
el
General
Campana
a
mulidad
á:
que
se
redujo'su
autoridad
en
el
dia
diez
y
de
lo
dificit+que
se
le
preseñtaba
el
recobrarla;
y
como
ha
fundado”
en
estos
principios
la
defensa
de
un
conducta
en
aquel
dia
y
posteriores;
llamentándose
de
que
no
se
tengan
en
“consideracion:
las
espinosas
y
eríticas
circunstancias
en
que
se
en-
“contró-
para
“graduar
sel
válor
dé
sis
procedimientos.
Tambien
ha
visto
el
Consejo
'que''el
General
Campaña
creo
aquellas
estrao;-
edinarias
Circunstancias
,
SObre
que
tanto
declama,
y
que
léjos
de
YzOS
para
evitar
las
fatales
consecuencias
de
a-
“quellos
acontecimientos,
haber
hecho
esfue
hizo:
cuanto
estuvo
en
su
poder
para
que
Megasen
á
su
colmo,
desobedeciendo
al
General
ch
gele'
y
Lnyen-
VAN
do
villana
y
cobardementé
de
su
puesto,
bajo
pretestos
tan
gra=
tuitos
como
futiles
y
vergonzosos.
Pues
ahora
verá
el
Consejo
que
el
General
Campana
mandó,
y
que
fué
mas
que
esacta
y
ciega-
mente
obedecido
,
«hallándose
:en
la
plaza:
y
en
su
propio
pabe=
llon
el
General
en
gefe
¿con
cuya
demostracion
caerá
del
todo
la
máscara
hipócrita
con
que
ha
querido
cabrir
su
mas
que
crimi-
nal
conducta
á
los
ojos
linces
é
imparciales
de
la
justicia;
y
si
ya
de
ello
no
estuviese
convencido
el
juicio
del
Consejo,
no
du=
do
que
acabará
de
hacerlo
á
la
irresistible
luz
de:
la
verdad
que
voy
á
demostrar.
Como
á
las
dos
de
la
tarde
del
dia
diez
de
Marzo,
regre-
sando
de
patrulla
el
Teniente
de
Dragones
del
Rey.
Don
Mannel
Gonzalez
subió
á
los
pabellones
4
dar
parte
á
sn
gefe
de
haber
desempeñado
este
servicio.
El
General
Campana
oido
el
aviso
que
en
aquel
acto
le
daba
un
oficial
de
la
Reina
llamado
Augird,
de
que
sabia
donde
seshallaba/oculto
el
General
Quiroga,
le
orde-
nó
fuese
á
prenderlo
con
ocho
caballos,
que
fué
mandando
Gon-
zalez
por
órden
de
su
Capitan,
con
los
cuales
se:
dirigieron
am=
bos
á
reconocer
las
casas
donde
presumian
se
hallaba
Quiroga,
allanando
la
del
Brigadier
de
la
Armada
Don
José
Sartorio,
don-
de
á
poco
entró
tambien.
el
Subteniente
de
la
Lealtad
D.
Ramon
Elizalde
con
su
patrulla
y
preparadas
las
armas,
asegurando
llevaba
igual
obgeto
y
órden.
(4384.29,
11rg
12.2
y
127
del
14.2)
Esto
mandó,
el
General
Campana,
y
esto
hizo,
no
obstante
que,
como
asegura,
estaba
persuadido
de
que
Quiroga
no
ecsistia
en
Cádiz,
(127
14.9
)
Esto
mando,
estando
en'su
propia
habitacion
el
General
en
gefe,
cen
cuyo
conocimiento
ó
mandato
se
atreve
á
decir
Cam-
pana,
se
hizo
todo
aquel
dia.
De
órden
del
General
Campana
fué
el
Teniente
de
cazadores
de
la
Lealtad
Don
Francinco
Pierra
con
su
compañia
á
reconocer
la
casa.
de
D.
Luis
Gargollo,
en
busca
de
los
oficiales
que
habian
llegado
de
San
Fernando
y
del
Puer-
Lo;
y
de
la
misma
arrestó
al
General
Velasco
y
á
otro
oficial
que
encontró
en
casa
de
Don
Ignacio
Ameller,
la
cual
habia
sido
an-
tos
allanada
con
violencia:
y
fuego
por
una
partida
de
Gnias,
que
515
al
efecto
habia
dado,,el
Comandante
Gaharre:al
Coronel
Cabra
y
al
Teniente.
Coronel
Becerra;
llevándose
despues
el
Teniente
Pierra
arrestado
al
cuartel
de
San
Roque
á
los
referidos
General
y
oficial.
(43.
y
vto.
y
533
y
yto.
del
4.2,
15
y
5o
del
14.9)
En
su
descargo
solo
dice
Campana,
que
está:
casi
seguro
de
no
haber
«dado
d,
Pierra
la.
comision
citada,
(287
yto.
del
12.
2)
Aqui
duda
Campana,
y
esta
duda
es
un
indicio
vehemente
de
la
verdad
del
cargo.
En
su
careo.
con
Pierra
lo
niega,
diciendo
que
ho
es
cierto,
y
sí
solo
que
se
le
presentó
el
General
Velasco,
cuya
presentacion
en
dicha
tarde.
habia
antes
negado,
(439
vto.
3.2
)
el
cual
se
marcho
sin
dificultad
cuando
quiso,
sin
que
na-
die
le
diese
conocimiento
de,
que
dicho
General
habia
sido
con-
-
ducido
cn
calidad
de
arrestado:
Pero
Pierra
asegura
que
recibió
la
órden
del
General
Campana
por
boca
de
su
Coronel,
y
de
aquel
las
instrucciones
para
el
«reconocimiento.
y
prision:
que
cenando
llegó
al
cuartel,
no
presentó
á
Campana
los
arrestados,
porq
ue
los.
habia
enviado
al
efécto
con
dos
subalternos
de
«su
compañia;
pero
que
luego
acompañó
á
su
sálida
al
General
Velasco:
par
a
que
no
se
la
impidiesen
en
la
puerta.
(15
y
50
del
14.2)
De
que
se
infiere
que
no
es
tan
cierto
que
el
General
«Velasco
marchase
cuando
lo
creyó
conveniente
y
sin
lá
menor
dificultad,
como
dice
Campana,
cuando
tuyo:
que
acom
cial,
que
lo
lleyó
arrestado,
do
las
órdenes
que
habia
dado
pañarlo
un
oficial
,
el
mismo
ofi-
para
que
lo
dejasen
salir,
relajan-
Pierra
regularmente
al
entrar.
Visto
es
,
pues,
que
el
General:
Campana
no
solo
se
manta
vo
el
dia
diez
en
la
plenitud
de
su
autoridad,
mandando
á
los
se-
diciosos
,
que
desconociey
yó
serle
conveniente
;
sino
que
olvidado
al
mismo
tiempo
de
su
dignidad
y
del
peligro
4
que
se
esponia,
contemporizando
o
1m-
nimodamente
con
los
deseos
de
los
amotinados
,
hizo
y
dispuso
cuanto
estos
le
pidieron
on
la
del
General
en
gefe,
cuanto
cre
,
y
no
impidió
que
egecutasen
lo
que
él
no
habia
ordenado,
quedando
por
uno
y
otro
caso
compren
dido
en
los
arts.
5,
6
y
7
del
tratado
2.0
,
tit
17.
Si
aun
quiere
el
Consejo
nuevas
pruebas
que
aumenten,
si
516
«posible
es;
lá
evideñicia
de
lo
“que
llevo
bapresto
o
sisvase
orácor=
dar
que
el
Sivhteñtente”
Don'
Juán"
Muros
,'v0y0
que
loficiales*
de
Lealtad
y
Guias,
reunidos
en
'corrillos
en
la
sala
y
4
presencia
del
General
Campana,
trataban
dé
arrestar,
de
destituir
al
Ge=
neral
en
gefe
que
habia
entrado
enel
gabinete)
y
de
entregar
el
maudo
4?
Campana,
en
quien
tenian
sa
confianza
+
que
llamo:
Mu-
ros
á
Frcire,
sunticáhdole
“saliese
4
tranquilizar
aquellos
"oficiales,
que
estaban
soliviantados
;
cuya
certeza
se
demuestra
por
las
eso
presiones
que
¡Freire
les
dirigió,
y
porque
¿ni
estos
ni
Campana
desmintieron)
4:
Muros
en
aquel
actó.
“En
el
del
careo,
la
cón-
testavión:
de
Campaña
ofrece
una
-nueya
prueba:
dela:
verdad
con
que
declira
Muros
en
esto
parte
(79
del
5.2
y
16'yto.
del
14.9)
Recuerde
tambien
el
Consejo
que
habiendo
preguntado
el
Capitan
*
Don
Andres
Ramos
al
Subteniente:
D.
Manuel
Gonzalez,
con
que
órden”
se
hallaba
formado
'delante”
de
los
cuarteles
,
le
respondio
que
con
la
del
Rey
que
de
habia
sido
comunicada
por'uno
de
lo3
Ayudantes
«del:
General
Campana:
(598
del
11.
9)
Recuerde
'asi-
mismo
la
conversacion:
habida
en
la:
puerta
del
Mar
entre
los
“Te-
nientes
Córoneles.
Reyes.
y
Ballesteros,
tratando
de
no
dejar
salir
de
la
plaza
al
General
en:
Gefeyy
de
que
debia
sucederle
en
el
“mando
Campana.
(41
del:3.
9
y.
:18y
vto.
del
7.9)
Recuerde
por
último
los
aplausos
ques
recibió.
Campana
á
la
misma”
puerta
'
del
Mar,
despues
de
haberse
embarcado
el
General
en
gefe,
quien
no
mereció
á
su
paso
ni
por
aquel
ni.
por
otro
punto
igual
demos=
tracion.
(81)
y
vto.
del:
7.
Jisi9n1
:
Eta
an
-
La
conversacion
entre:
Reyes
y
Ballesteros!
y
el
dicho
de
Mu=
ros
son
hechos
confirmados
por
la
declaracion
del
Capitan.
Baz
lasa,
que
oyó
á
los
oficiales
de
la
Lealtad,
cuando
trataban
de.
privar
del
mando
á
Freire
y
honrar
con
el
despojo
4
Cámpana;
con
enyo:
motivo
les
manifestó
que
ni
habia.
causa
ni
era
convew
niente,
puesto
que;
teniendo;
:gefes
,
debian
estar
áslo
que
ellos
biciesen”,
y
no
dar
lugar
4
que
la
trópa
advirtiese
semejante
n=
suhordinacion,
y
con
el
egemplo
los
desobedeciesen.
(255
del,
poe)
|
519
Su
mamente
doloroso
és
al
General
Campana
que
se
le
su-
pongan
malignas
intenciones
,
dando
á
su
célebre
cuanto
origi-
nal
pro
clama
del
once
diversa
interpretacion
de
la
que
le
correspon-
de.
(288
del
12
2.)
Esta
és
la
proclama.
=
Viva
cf
Rei,
viva
la
Re-
ligion
y
honor
á
las
valientes
tropas
de
la
guarnicion
de
Cádiz.
=
La
fidelidad
y
decision
con
que!se
han
conducido
las
tropas
de
la
gu
arnicion
de
esta
Plaza
en
el'
dia
de
ayer
merecen
toda
la
gra-
titud
de
los
buenos
vasallos
del
Rei
y
la
del
General
que
tiene
el
honor
de
mandarlas.
En
nombre,
pues',
de
S.
M.
doy
á
los
Sres
Gefes
y
Oficiales
y
demas
individuos
de
la
division,
las
mas
espre=
sivas
gracias
por
la
brillante
conducta
militar
que
han
observado;
pero
al
mismo
Liempo.
les
recomiendo
á
nombre
del
mismo
Señor,
conserven
en
el
servicio
toda
aquella
disciplina,
obediencia
y
respeto
que
constituye
al
buen
soldado
y
evitando
en
lo
suecesivo
todo
moti-
vo
de
disgusto
Ú
de
queja
á
los
vecinos
honrados
de
este
pueblo
y
comportándose
en
todas
ocasionescon
la
moderación
juicio
y
subordá
nacion
que
caracteriza
el
soldado
español.
Con
harto
sentimiento
de
mi
corazon
he
sabido
que
en
el
dia
de
ayer
se
han
cometido
varios
de-
sórdenes
y
escesos;
estos
no
pueden
ser
disculpados
con
el
objeto
sa=
grado
que
provocó
la
determinacion
de
los
cuerpos:
por
el
contrario
el
abuso
que
pueda
hacerse
de
las
armas
que
tenemos
para
de
fender
los
“derzchos
del
Rei,
es
un
crímen
digno
de
castigo.
Los
vecinos
hon-
rados
del
pueblo,
los
traficantes,
tenderos
y
demas
empleados
pú-
blicos,
«que
sin
ofender
á
nadie
,
han
sufrido
vejaciones
no
mere-
cidas
claman
justamente
por
el
resiatlecioiedto
de
la
tranquilidad,
de
la
paz,
de
la
union
y
del
respeto
que
mutuamente
nos
debe-
mos'en
la
sociedad;
sea
pues
así
como
ecsije
la
justicia
y
la
Re-
¿Jigion;
no
haya
mas
motivos
de
quejas,
cada
uno
cumpla
con
sus
"respectivas
obligaciones
en
el:
eoncepto
de
que
por
parte
del
pue-
blo
se
recomienda
el
éumplimiento
de
las
mismas
respectivamente,
y
en
el
de
qué
4
los
contraventores
se
impondrán
las
penas
á
que
se
hayan
hecho
acrehedores
sin
indulgencia
ni
debilidad.
A
los
dig-
nos
Sres.
Gefes
y
Oficiales
de
la
Division
recomiendo
lan
intere-
sante
punto.
Seamos
todos
celadores
de
esta
parte
tan
interesante
66
518
á
la
disciplina
por
nuéstio
propio
homor,
por
nuestro
propio
buen
concepto
y
por
el
respeto
que
debemos
á
los
preceptos
de
la
Re-
ligion.
=
Campana,
=El
Consejo
acaba
de
oir
la
lectura
de
esta
proclama!
y.
juzgo
habrá
formado
sa
opinion
acerca
de
su
contenido,
El
es
una
consecuencia
de
los.
principios
que
en
aquellos
dias
se-
guiria
su
autor,
sin
que
baste
á
disculparlo
la
esplicacion
y
comen-
to
que
de'
ella
hace.
Dos
partes,
dice”
Campana,
contiene
su
es-
erito,
asi
como'el
hecho
á.que:
hace
referencia.
En
la
primera
elogia
la
fidelidad
y
decision
de
las
tropas,
su
conducta
militar,
por
la
cual
se
le
dieron
las
gracias.
La
segunda
abraza
los,
medios
de
que
se
valieron,
la
sedicion,.la
inobediencia
y
los
desórdenes
y
escesós
que
cometieron.
(4
436
yto.
y
síguiente
del
5...)
No
com-
prendo
como
el
General
Campana
quiere
dividiren
partes
lo
que
por
su
naturaleza
és
indivisible.
La
conducta
militar
que
observó
la
guarnicion
de
Cádiz
y
que
en
concepto
del
General
Campana
«fue
digna
de
elogio,
no
comprende
mas
que
un
hecho,
y
este
és
el
atentado
que
cometió
oponiéndose
con
fuerza
sabiendo
sus
de-
terminaciones
4
la
resolucion
tomada
por
el
General
en
Gefe
la
tarde
del
nueve
para
que
al
siguiente
se
jurase
la
Constitucion”
El
Consejo
ha
visto
que
rompeér:el
grito
de
viva
el
Rei
en
el
cuar=
tel
de
S.
Roque,
y
disparar
la
tropa.que
lo
repetia
sus
armas
con
tra
el
indefenso
pueblo
todo.
fué
una
misma
cosa,
sucedió
todo
á
un
mismo
tiempo.
Por
condacta
militar
siempre
se
ha
entendido,
y
no
puede
entenderse
que
sea
otra
cosa,
sino
el
resultado
de
acto*
dal
servicio
militar.
Las
intenciones
1
opiniones
no
pueden
jamás
calificarse
con
el
nombre
de
«conducta,
que
supone,
hechos,
ni
menos
apellidarla
militar,
sin
referirse
4
cosas
de
este
servicio.
Ásl,
es
visto
que
la
distincion
ingeniosa
que
hace
Campana
no
es
mas
«ue
el
resultado
del
plan
que
se
ha
propuesto
seguir
desde
el
prin-
cipio
de
esta
casa,
para
deslumbrar
á
sus
jueces,
ocultando
á
su
modo
la
verdad
y
hacer
dificil,
ya
que
no
imposible,
su
co-
nocimiento.
Mas
por
esta
vez
las
distinciones
metafisicas
y
los
so-
fismas
de
que
constantemente
se
vale
para
eludir
los
cargos,
ne
han
hecho
mas
que
aumentarselos
y
dar
armas
poderosas
e
indestruc-
519
tibles
4
la
justicia,
para
que
fulmine
con su
irresistible
poder
la
sentencia
de
esterminio
contra
un
criminal
de
su
clase.
—Para
eva-
-
dirse
Campana
del
cargo
que
le
resulta:
por
haber
elogiado
á
las
tropas'
de
su
division,
dandoles
gracias,
lamandolas
valientes
y
lea-
les,
aproliando
asi
terminantemente
la
sedicion,
los
asesinatos,
los
robos,
las
violencias
6
insultos
de
toda
especie,
como
resultado:
desu
brillante
conducta,
que
tan
impropia
como
¡iojustamente
lla=-
ma
militar,
apela
al
trillado
recurso
de
que
se
tenga
presente
el.
momento,
la
ocasion,
las
circunstancias
,
y
el
estado
moral
de
los
cuerpos
(288
del
12.)
Convengo
desde
luego
con
Campana
en
que
-
no'
se
olviden
semejantes
accidentes
,
pues
ellos
son
sin
duda
la
clave
>
que
nos
muestra
descifrado
el
eniguia
fanesto
de
la
revelion
treza=
>
da,
convenida
y
ejecutada
en
aquel
dia
para
siempre
memorable,
Sizven
tambien
para
estar
en
el
conocimiento
de
que
cuanto
hizo:
y
dijo
Campana
aquel
dia
y
posteriores,
no
tuvo
por,
objeto
reme-
diar
en
lo
posible
los
males
presentes
y
prevenir
los
futuros,
cas-
tigando
ejemplarmente
á
sus
autores,
como
debiera
sino
alentar.
los,
confirmandolos
en
sus
ideas
en
los
principios
desorganizadores
que
los
habian
dirigido,
y
en
que
los
imbuyera
de
antemano.
Lla-
añur
valientes
á
los
asesinos
y
ladrones
de
un
pueblo
inerme,
in-
defenso,
confiado,
es
mandarles
indirecta
pero
positivamente
que:
ontípuen
en
sus
ataques
y
pivalerias.
Llamar
leales
á
unos
perju-
ros
que
han
roto
con
sacrílega
mano
el
sagrado
de
la
Lei;
que
han
violado
el
juramento
sólemne
de
ubedecer
sin
réplica;
ni
tardanza
á
las
autoridades
constit
vidas,
es
provocar
la.
indisciplina
y:
la
ses
dicion;
es
autorizarlos
á
que
se
entreguen
ilimitadamente
á
toda
clase
de
escosos,
cuya
conducta
si
puede
ser
brillante
á
la
torba
vista
de
un
malvado
envejecido
er
los
crímenes,
jamas
dejará
de
-
ser
vituperable,
criminosa
y
detestable
á
los
ojos
de
toda
hombre,
cuyo
corazon
no
se
halle
enteramente
pervertido.
Ni
se
diga
Gris
la
causa
é
intenciones
dis
i
sculpan
mstifican
los
proc
;
o
procedimientos,
pues
yo
creo
por
el
contrario
que
agravan
1nas
su.
culpabilidad.
ini
Jar
€
5
2
mas
A
Asesinar
y
robar
á
las
sagradas
voces
de
viva
el
Rei,
viva
la
Re-
lígion,
es
unir
un
Crimeo
¿4
otro
erímen
mayor,
profanando
,
yi-=,
x
520
lipendiando
objetos
ten,santos
y.
venerables:
es
pretender
que
Dios:
y
el
Rey
autorizan,
permiten
ó
mandan
el
perjurio,
el
desacato,
la
inobediencia,
el
robo,
el
asesinato
y
la
violencia.
Las
causas
Justas
,
las
intencionos.
racionales
se
defienden
racional,
y
justamen-
te
arreglándose
siempre
sus
defensores
á
lo.
que
sobre
la
materia
:
prevengan
las
leyes.
Y
¿no
las
hollaron
todas,
las
divinas
y
las
Lu-=,
manas,
las
naturales
y
las
pasivas,
¿los
feroces
é
inicuos
autores
de
los
desastres
y
horrores
del
diez
de
Marzo
?
Digan
si
no
que
lei
sirvió
de
guia.
para
entregarse/á
tamabas
maldades,
sino
es,
la
de
un
desenfreno
y
fiera
brutalidad!!!
Y
Campana,
youn
General
español,
se
atreve
á
llamar
valientes
á
tales
monstruos!
Justas
ideas
en
verdad
tiene
formadas
del
valor!
Ya
no
es
estraño
que
consi=.
guiente
á
ellas,
huyese
yergonzosamente
del
mudo
de
los
tiros,
al:
Í
n
anuncio
de
un
fuego
lejano!!!
A]
El
General
Campana
establece
una
mácsima
nueva,
al
ménos
para
mí
en
el
arte
de
la
guerra,
asentando
que
“¿la
relajacion
de
la
disciplina
eesijia
que
primero
se
alagara
y
sobrellevara
para
re-
prender
despues?”
(288
1%.)
Es
menester
confesar
que
el
General
Campana-
tiene
rasgos:
de
una
originalidad
inimitable
y
no
es
este
por
cierto
el
que
entre
ellos
menos
luce
y
sobresale.
Hasta
ahora
habia
yo
creido
que
para
que
no
se
relage
la
disciplina
es
menes-:,
ter
hacer
y:
observar
cuanto
previenen
lás
leyes
y
dicta
la
razon
y
que
por
si
algún
incidente
de
aquellos
que
no
es
dado
al
hombre
mas
sagáz
preveer
y
evitar,
llegase
alguna
vez
á
relajarse
debie-
ran-
emplearse.
para
restablecerla,
los
propios
medios,
pero
nunca,
los
del
halago
y
lisonja,
los
del
elogio
y
aprobacion
de,
la
indisci..
plina
€
insubordinacion.
En
el
caso
en
cuestion,
Campana
debió,
si,
yo.
no
me
equivoco,
averiguar
el
orígen
y
autores
de
los
crí-
menes
cometidos,
y
castigarlos
prontamente
con
todo.
el
rigor
pre=.
venido
en
la
ordenanza;
y
hecho
esto,
bien
seguro
esque
no
hu-=
bieran.
intentado
repetirlos,
y
que
la
discipliva
se
hubiera.
resta=:
hlecido
de
un
modo:
sólido
y
legal.
Pero
no.
entraba
esto
en
los
cál=
culos
de
Campana;
sus
miras
llevaban
diverso
rumbo
y
objeto
y
diversos
debieron
ser
los
medios
para
conseguirlo.
Ási
se
yió.
que:
521
nú
aun
para
Satisfacer
envapariencia
la
«yindicta
pública
mandó
se
pasase
una
revista
de
armas,
debiéndole
constar
que
en
poder
de
la
soldadesca;
que
aplaude
y
encomia
en
todos
sus
escritos
como
si
de
héroes
se
compusiera
,
ecsistia
el
botin
inmenso
de
que
se
apo»
deid
4
sangre
y
fuego
en
aquel
dia,
Interesábale
tener.
propicios
á-unas
gentes
que
necesitaba
para
consolidar
su
sistema
de
defen-.
sa
y
seguridad,
cuya
enemiga
se
hubiera
grangeado,.si
los
hubie=.
ra
tratado
conforme
á
justicia;
y
ya
en
este:
caso
no
eran
úliles
á
sus
ulteriores
proyectos.
=
Para
ponderar
“¿la
prudencia
y
tino
¿que
ecsijian
las
circunscancias
á
fin
de
no
irritar.
y
proyocar
nue=
vos
males””
se
escuda
con
la
real
órden
de
diez
de
Junio
que
ha-=
bla
sobre
estanco
del
tabaco,
dando
á
entender,
segun
parece
que
su
doctrina
le
sirvió
de
norma
para
arreglar
su
conducta
en
el
dia
once
y
darsu
proclama
(288
y
yto.
del
12.
2
)
Prescindo
de
la
pueri=
lidad
é
inconecsion
de
semejante
cita,
y
concedo
de
barato
al
Ge-
neral
Campana
que
dicha
real
órden:
contenga,
mandatos
Ú
conse-
jos
que:
tengan:
analogía
con
su
prudentisima
conducta
del
once;
pero
¿cómo
pudo
servirle
de
apoyo
entónces,
ni
ahora
de
discul-
pa
semejante
órden,
cuando
se
publicó
muchos
meses
despues
?
Con
la
misma
oportunidad
cita
lo:súcedido
en
Palermo
á
fines
del
año
veinte
por
la
imprudencia,
dice,
de
un
General.
Este
es
su
ge-
nio:
sus
palabras
indican
sus
ideas,
y
estas
nos
dicen
la
confian=
za
y
crédito
qne
ha
de
darse
4
aquellas.
Sigámosle
pues.
“La
¡>
Primera
parte
dela
órden,
dice
,
elozia
la
fidelidad
y
decision
yy
de
¿las
tropas,
y
en
esto
no'hizo
otra
cosa
que
imitar
al
Ge-
neral
en
'Gefe”
(288
vto.
12.)
No,
tema
el
consejo
que
pierda
Cam=
ana
ocasion
de
d
ar
desaogo
al
odio
reconcentrado
conque
aborre=
cia
y
aborrece
á
Erire.
Ya
tengo
dicho
que
no
pudo
ver
Campa=
as
Ss
“parte
del
diez-hasta
fines
de
Marzo
en
que'
se
imprimió,
ni
de
“consiguiente
fundar
en
él-el
suyo
ni
su
proclama.
¿Será
en
las:
arengas
que
Preire
dirigió
en
los
cuarteles
á
tropas
y
oficia-
les?
En
ellos
solo
manifestó
que
si
sus
intenciones
eran
loables,
no
era
conforme:
sw
conducta
con
los
principios
de
respeto,
su-
bordinación
y
disciplina
que
debian
sostener.
Mas
supoy
unos
que
Boa
Freire
obrase
mal
en
esta
parte':
¿qué
derecho
podía
darle
sa:
mal:
proceder
para
que
él
lo
imitase?
¿Acaso
el
mal
ejemplo
de
otra;
persona
puede
ecsimiriá
nadie,
ni
jamas
le
ha
ecsimido
de
la
res-
ponsabilidad»
legal
4
que
«le
sujeta
la
comision"
de
uu
crímen?
=>
Siguiendo
el
comentario
de
su
parte,
asegura
Campana
,,
que
solo.
elogió
á
los
que
obedientes
á
sus
Gefos
estuvieron
en
sus
cuarte='
les,
y
no
cometieron
desórdenes?”
(2885:vto.
del
12.9)
Obe=.
dientes
á
sus
Geles,
lodos
los
cuerpos
estubieron:
en
sus
cuarte=.
les
sin
cometer
«desórdenes
no
consta
que
estubiese
otra
tropaque
los
sesenta
ó
ochenta
hombres
de
«Sevilla
que
se.
hallaron
francos
.
de
servicio,
todos
los
demas
cuerpos,
salieran:
no
de
sus
cuar-,
teles,
todos
cometieron
desórdenes,
mas
ó
menos
punibles:
la
pro=
clama
es
dirigida
ú
las
valientesstropas
de
la
guarnicion
de
Cádiz
que
componian
la
division
en
cuyo
mando
se
honra
Campana
+
lue=,
go
su
accion
de
gracias
en
su
nombre
y
en
el
del
Rey,
su
elogio:
y
encomios
estraordinarios,
son
dirigidos
á
los
que
dentro
y
fuc-
ra
de
sus
cuarleles
cometieron
desórdenes
de
cualquiera
especie.
Queriendo
reforzar
Campaña
el
anterior
argumento
para
sacar
alro-
sa
su
pretendida
Inocencia,
agrava
mas
los
de
sm
cxriminosidad,
diciendo:
,,
que
la
prueba
evidente
és
que
á
continuacion
se
les
re-
comienda
conservasen
la
disciplina,
obediencia
respeto
éte.*?,
Luego.
el
General
Campana
estaba
persuadido
de
que
sus
tropas
leales
y
valientes
no
habian
perdido
el
respeto,
la
obediencia
y
la
disciplina
pues
entónces
no
les
hubiera
encargado:
su
conservacion.
El
que
ha
perdido
podrá
recobrar,
mas
no
conservar
la.
cosa:
perdida,
cuyo
caso
supone
posesion
no
interrumpida.
Mas,
si
se
quiere.
prescindamos
de
cuestion
tan
terminante
y
responda
el
general
Cam-
pana:
¿cumplió
con
los
«deberes
de
su
empleo
recomendando,
en-
cargando
pidiendo.
y
suplicando
4.
las
tropas
el
cumplimiento
de:
su
obligacion:
él
que
«debia.
mandarlo,
¡sostenerio
y
precisarlas
á
que
la
cumpliesen
á
toda
costa?
Con
tán
débil
consejo,
con
me-'
dida
tah
incongruente
é
ineficáz
,
y
con
decir.47con
inuacion
que
ha
sabido
con
harto
dolor
de
su
corazón
que
se
hahian
cometi-
do
varios
desórdenes,
que
no
pueden
disculparse
'con
el
sagrado
objeto
que
provocó
la
determinacion
de
los
cuerpos,
que
el
abu-
subordinadas
instigaciones
del
Ceronel
€
525
se
que
puede
hacerse
(y
no
que
se
ha
hecho)
delas
armas
era
un
crímen
digno
de
castigo
asegurando,
que
á
los
yecinos
que
con-
travengan
las
órdenes
que
se
les
dieron
será
castigado
sin
indulgen-
cia
ni
debilidad
(281
2.9)
Cree
Campana
que
ha
llenado
y
cum-
plido
los
terminantes
preceptos
de
la:ordenanza
para
tales
casos
y
las
reglas
de
la
esquisita
prudencia
que
tanto
cacarea.
Omito
presentar
infinitas
rellecsiones
que
se
agolpan
á
mi
imaginacion
en
prueba
de
cuanto
sobre
este
cargo
llevo
dicho,
pues,
que,
cre-
yéndelo
domostrado
seria
molestar
yancmente
su
atencion
sin
con-
seguir
por
ello
mayor
conocimiento.
+!
Jamas,
dice
:el
General
Canifpana,
se
ba
abrogado
facultades
agenas
no
ha
sha
de
dia
la
ordenanza
despreciando
la
autoridad
de
sus
superiores.
(289
del
12.)
El.
Cousejo
está
ya
instruido
del
arresto
que
sufrieron
el
Comandante
y
Oficiales
de
artillería
de
gsta
plaza
el
dia
diez
de
Marzo:
sabe
el
modo
y
forma
con
que
se
ar-
rancó
del
General
en
gefe
la
orden
para
dicho
arresto,
y
sabe
que
el
mismo
General,
persuadido
de
su
inocencia
y
de
consiguiente
dde
la
injasticia
Lo
semejante
procedimiento,
trato
d
de
evitarlo,
manifestando.
á
los
amotinados
gefe
y
oficiales
que
lo
pedian
con
instancia
no
haber
motivo
para
ello.
El
General
Campana
estaba
presente
cuando
todo
esto
pasaba
en
el
Cuartel
de
San
Ro-
que,
y
el
General
Campana
lejos
de
apoyar
y
sostener
la
at
toridad
suprema
del
General
en
gefe,
oponiéndose
4
las
in-
apacele
y
de
sus
ofi-
ciales,
castigándolos
ó
haciéndoles
conocer
lo.
errado
de
su
con=
ducta
la
aprueba
con
su
silencio,
alentándclos
con
su
fria
indiferiencia
á
que
leyasen
á
caho
os.
los
desórdenes
de
la
in=
disciplina.
Bien
constaba
al
General
Campana
la
conducta
modesta
circunspecta
y
subordinada
del
Comandaute
de
artillería
y
la
su-
mision
y
obediencia
de
sns
oficiales,
pues
habia
presenciado
aque-
la
mañana
su
porte
honroso
y
racional
en
las
conversaciones
que
tuyicron
con
el
General
en
gefe
en
su
casa,
lo
cual
era
mas
que
suliciente
motliyo
para
que
el
General
Campana
:
vista
la
insolente
y
repetida
demenda
de
Capacete
,
se
hubiera
opuesto
á
ella
con
eda
la
fuerza
de
su
autoridad,
que
sin
duda
hubiera
sido
mas
respe
B94
tada
que
la
del
desgraciado
Freire.
Mas
sabia
tambien
Campana
«pue
los
artilleros
amaban
la
Jibertad,
que
eran
constitucionales
y
esto
debió
bastar
para
que
Campana,
que
allá
en
su
mente
se
pro-
pusiera
la
destrucción
de
toda
la
canalla
liberal,
aprobara
en
su
interior
tan
violenta
medida,
felicitándose
por
la
ocasion
que
se
le
presentaba
de
manifestar
la
generosidad
y
elevación
de
sus
ideas
y
sentimientos.
Campana
pues
consintió
en
que
se
verificase
el
ar-
resto
del
referido:
gefe
y
oficiales
á
medida
de
los
deseos
del
coronel
Capacete.
-
Desembarazado
el
ia
Campana
del
estorbo
que
le
o-
frecia'
el
General
en
gefe
Para
desplegar
el
lleno
de
su
au-
toridad
y
realizar
sus
planes,
y
despues
de
haber
tratado
en
la
junta
de
gefes
que
convocó
y
reunió
aquella
noche,
de
organizar
su
sistema
de
defensa,
“órden,
tranquilidad
se
“ecsis-
tencia
(257
vto
1.9)
“acordándose
de
que
el
General
en
ge-
fe,
estrechado,
por
las
amenazantes
instancias
del
Coronel
Ca-
pacete
habia
dicho
al”
Comandante
de
artillería
que
era
hece-
sario
se
constituyese
en
arresto
con
todos
sus
oficiales,
has-
ta,
que,
hecha
una
averiguacion
sobre
las
acusaciones
que
les
hiciesen,
se
providenciase
(151
del
4.9)
trató
de
“que
tu-
viese
efecto
la
insinuacion'
de
Freire,
insignificante
y
nula
para
“sus
efectos
por
el
modo
yiolento,
arbitrario
é
injusto
con
“que
se
le
había
arrancado,
y
nombró
fiscal
para
que
actua-
“se
en
dicha
sumaria.
No
aparece
en
la
causa
documento
al-
“guno
que
pruebe
el
nombramiento
que
hizo
Campana
de
fis-
eal
el
dia
once
y
solo
se
ve
que
efectivamente
lo
nombró
y
“por
una
minuta
de
oficio
dirigido
el
doce
al
Ceneral
Freire
en
que
le
pedia
por
reclamacion
del
fiscal
la
órden
y
Causas
sobre
que
debiera
establecer
sus
diligencias.
(206
del
2.2)
El'
General
en
gefe
le
contestó
en
el
mismo
dia,
que
habiendo.
tenido
que
mandar
el
arresto
del
Comandante
y
oficiales
de
artilleria
por
haberselo
pedido
con
repeticion
el
Coronel
Capacete
dando
por
motivo
que
le
eran
sospechosos,
previniese
á
dicho
Capacete
esplicase
cuales
eran
sus
sospé-
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