El encuadre de los temas de salud: cobertura en prensa escrita del daño cerebral adquirido
Abstract
En este trabajo analizamos el encuadre informativo del Daño cerebral adquirido (DCA) en noticias publicadas en El País, El Mundo y La Vanguardia entre 2010 y 2013. Partiendo de una búsqueda léxica, se seleccionaron los textos que tematizaban el DCA, bien como tema central o secundario, y se analizaron las distintas categorías de encuadre discursivo. Los resultados muestran la escasa presencia del DCA en la prensa generalista, frente a su incidencia en nuestra sociedad, y que esta presencia escasa se refiere sobre todo a aspectos secundarios (prevención, necesidades asistenciales, calidad de vida), con especial magnificación de los avances tecnológicos.
Full text
18/10/2014 El encuadre de los temas de salud: cobertura en prensa escrita del daño cerebral adquirido institucional.us.es/ambitos/ Salvador Enguix Oliver Universitat de Valencia [email protected] Beatriz Gallardo Paúls Universitat de Valencia [email protected] Resumen En este trabajo analizamos el encuadre informativo del Daño cerebral adquirido (DCA) en noticias publicadas en El País, El Mundo y La Vanguardia entre 2010 y 2013. Partiendo de una búsqueda léxica, se seleccionaron los textos que tematizaban el DCA, bien como tema central o secundario, y se analizaron las distintas categorías de encuadre discursivo. Los resultados muestran la escasa presencia del DCA en la prensa generalista, frente a su incidencia en nuestra sociedad, y que esta presencia escasa se refiere sobre todo a aspectos secundarios (prevención, necesidades asistenciales, calidad de vida), con especial magnificación de los avances tecnológicos. Palabras clave Encuadre, periodismo científico, daño cerebral adquirido, comunicación especializada en salud. Abstract This paper analyzes the framing of Acquired Brain Injury (ABI) in news published by El País, El Mundo and La Vanguardia between 2010 and 2013. After a preliminary lexical search, news were selected when its topic was associated with ABI, both as a central or secondary theme. Categories related with discursive framing were analyzed. Results of this analysis show the limited presence of ABI in the mainstream press, which does not correspond to its impact on our society, and, that if present, the content refers mainly to secondary issues (prevention, care needs and quality of life), and a special magnification of technological advances. Keywords Framing, scientific journalism, acquired brain injury, health communication. 1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS Este trabajo (1) se incluye en la línea de investigación que relaciona la cobertura mediática de los temas de salud con su visibilidad y percepción social, analizando el caso concreto de la afasia y el daño cerebral adquirido (DCA). Los estudios epidemiológicos indican, para población europea entre 27 y 74 años, una incidencia del DCA de entre 318 y 372 casos por cada 100.000 varones, y entre 195 y 240 casos por cada 100.000 mujeres. En España, la Encuesta de discapacidad, autonomía personal y dependencia de 2008, mostraba una incidencia de 420.064 personas, un 78% de las cuales declaraba como causa un ictus o accidente cerebrovascular (ACV). Generalizando, cabría pensar que se produce un DCA cada cuatro minutos. La afasia surge por algún tipo de lesión en el hemisferio cerebral izquierdo, normalmente por accidente cerebrovascular o traumatismo craneoencefálico y, con menor frecuencia, tumor cerebral; en ocasiones el término se utiliza también de manera genérica para aludir a cualquier déficit lingüístico asociado a demencias o infecciones. Entre un 21 y 38% de las personas que sufren ictus agudo desarrollan afasia. 1/17
No obstante, a pesar de esta incidencia y del hecho de que gran parte de los casos de DCA cursan con problemas de lenguaje y comunicación, la afasia como síntoma específico sigue siendo muy poco conocida, lo que repercute muy negativamente en la vivencia de los afectados (Garrett y Baukelman,1992). Esta circunstancia nos llevó a plantearnos una línea de trabajo referida a cómo esa invisibilidad se constata (o no) en la prensa generalista, asumiendo como planteamiento básico las evidencias también señaladas por Bañón y Fornieles (2011) para el conocimiento social de las enfermedades raras (ER), que no repercute solo en cómo los afectados viven su situación, sino también en las políticas públicas relacionadas: Es necesario actuar en el campo de los medios de comunicación dirigidos al conjunto de los ciudadanos para conseguir que la información y los logros obtenidos sean aprovechados desde el primer momento por los nuevos pacientes (…) La identificación del grado de información existente en una determinada comunidad social en torno a las ER puede explicar, por ejemplo, el nivel de justificación que los gestores políticos y sanitarios deciden tener cuando proponen inversiones en el estudio de este tipo de patologías. (Bañón y Fornieles, 2011: 12-14). Que la prensa se haga eco de cierta situación de salud, especialmente si está vinculada a la dependencia, resulta esencial para la visibilidad social de esa patología, algo que a su vez incide tanto en la modificación de las conductas relacionadas con la salud (Hornik,2002; Wakefield, Loken y Hornik, 2010), como en el necesario desarrollo de políticas asistenciales y de I+D. Desde este punto de vista, hemos identificado tres niveles de encuadre periodístico según su grado de informatividad: en primer lugar, un “grado cero” informativo que consiste simplemente en otorgar existencia a cierta realidad; utilizamos la idea de “grado cero” informativo en el sentido de Barthes, para referirnos a un texto donde la marca de subjetividad (y, por tanto, el encuadre) parece ausente o reducida a la mínima expresión. A partir de este nivel cero, el análisis muestra otros dos posibles niveles de encuadre: un grado informativo más elaborado que convierte el daño cerebral en tema de interés para el periodismo generalista y, en tercer lugar, un encuadre informativo de máxima atención que corresponde al periodismo especializado en salud y ciencia. En este trabajo analizamos, a partir de un corpus de textos de El País, El Mundo y La Vanguardia, entre 2010 y 2013, cómo se construye la información sobre el DCA en estos tres niveles, y mediante qué mecanismos de encuadre informativo. 2. DATOS Y METODOLOGÍA Como hemos apuntado, la idea original de este trabajo era comprobar la (in)visibilidad mediática de la afasia, como correlato esperable de la invisibilidad social habitualmente referida por las personas afectadas. Por tanto, nos interesaba comprobar su presencia como término específico en la prensa generalista, sin reducir nuestra búsqueda a suplementos sobre ciencia o salud, o a prensa más o menos especializada. Para ello, se seleccionaron como fuente los tres periódicos nacionales de mayor tirada según se refleja en el Estudio General de Medios de los últimos años, es decir El País, El Mundo y La Vanguardia, y se optó por un período de cuatro años completos (AIMC, 2010, 2011, 2012, 2013). 2.1. El grado cero informativo Con este planteamiento inicial se realizaron exploraciones simples por búsqueda de palabras en las ediciones impresas nacionales de los tres periódicos a través de la base de datos FACTIVA. Esta cata léxica obtuvo una respuesta inmediata y elocuente: la afasia apenas tiene ningún tipo de eco en las páginas de los periódicos analizados, más allá de alusiones puntuales, algunas de ellas con sentido figurado cuando no directamente erróneo. A partir de esta invisibilidad se decidió ampliar el estudio al concepto más general de daño cerebral adquirido, incluyendo otros términos como “traumatismo craneoencefálico”(TCE), “accidente/enfermedad cerebrovascular” (ACV), “ictus”,“trombosis (cerebral)”,“daño/derrame cerebral (adquirido)”,algunas de las cuales pueden considerarse denominaciones usadas en la lengua estándar con cierto valor sinonímico (no así en el metalenguaje médico). Posteriormente, tras una búsqueda inicial de resultados irregulares(debidos en parte a la distinta digitalización de los tres periódicos), se acotó la búsqueda general a las ediciones impresas de El País, El Mundo y La Vanguardia de los últimos cuatro años, es decir, durante el período 2010-2013, lo que nos proporcionó una primera aproximación a la visibilidad que los tres periódicos dan a las situaciones que nos interesaban. No se 2/17
consideraron términos relacionados con afecciones neurológicas de las que puede pensarse que actualmente tienen entidad informativa propia (2) y que no responden exactamente al DCA, como pueden ser por ejemplo “autismo”, “alzhéimer”, “esquizofrenia”, o “epilepsia”. Las menciones que refleja el gráfico 1 se dan en un total de 890 documentos. Imagen 1: Textos de El País, El Mundo y La Vanguardia con diferentes alusiones al Daño Cerebral Adquirido entre 2010 y 2013. El resultado más evidente de esta primera aproximación, indudablemente poco afinada, es la preferencia periodística por el término “ictus”,y la escasísima presencia del término “afasia”. De todos modos, es obvio que la simple mención de cierto concepto no supone la concesión de noticiabilidad por parte del informador, sino que constituye tan solo un primer paso en la visibilidad de estas realidades, en la medida en que toda mención supone activar las presuposiciones existenciales; no obstante, y especialmente en el caso de la afasia, esto es ya algo importante para los afectados. Esta simple mención, que hemos llamado grado cero informativo, constituye un primer paso que puede tener efectos de cierto calado, especialmente en los textos referidos a personas conocidas que sufren alguna de estas situaciones; en la etapa analizada muchas noticias se hacen eco de que son víctimas del DCA el papa Ratzinger, el actor Alfredo Landa, la periodista Victoria Prego, la empresaria Rosalía Mera, los exministros Boyer o Alonso, la política Hillary Clinton; también todas las noticias referidas al Nobel de Literatura de 2011, Tomas Tranströmer, mencionan que tiene afasia como resultado de un ictus. 2.2. Fijación del corpus Efectivamente, el análisis de la simple mención de términos alusivos a situaciones de DCA no proporciona un verdadero estado de la cuestión sobre cómo la prensa generalista trata este tema. Resultaba, por tanto, necesario, acotar el análisis a aquellos documentos donde el DCA pudiera considerarse tema informativo por sí mismo, si no de manera central, al menos periférica. Por tanto, se revisaron los 890textos de la muestra inicial, se suprimieron los repetidos (por incluir más de uno de los términos buscados), y se eliminaron aquellos cuyo tema central no tuviera relación con el ámbito genérico del daño cerebral, descartando los textos donde las menciones de los términos en cuestión no aparecían tematizadas, sino solo citadas a propósito de otros temas adyacentes; por ejemplo, textos sobre riesgos de ciertas medicinas (titulares como “Sanidad retira un adelgazante que aumenta el riesgo de infarto” [EM, 23.01.2010]), sobre la gestión de centros sanitarios (“Sanidad prepara una ‘lista negra’ con los hospitales que más gastos generan” [EM, 15.02.2010],“Más listas de espera” [EP, 16.02.2010]), otros temas de salud (“El colesterol también puede ser beneficioso” [LV, 09.03.2010],“La paradoja de tener muy bajo el nivel de lípidos” [LV, 22.03.2010]), o textos donde el daño cerebral se menciona sólo como circunstancia de cierta persona conocida (“El portavoz socialista José Antonio Alonso sufre un ictus cerebral” [EP, 11.06.2011],“Victoria Prego, ingresada tras sufrir un ictus” [LV, 07.08.2013]) o como efecto de algún acto violento (esto especialmente en el caso del traumatismo craneoencefálico, y sobre todo en noticias de sucesos como efecto de agresiones y malos tratos). 3/17
De este modo la muestra se redujo a 115 piezas periodísticas cuyo tema principal sí tenía algún tipo de relación con el DCA, y 50 de las cuales lo mencionaban explícitamente en el titular. Esto supone que el DCA se tematiza en un 13% de las ocasiones en que aparece en la búsqueda léxica en prensa y, paralelamente, que la muestra final seleccionada refleja un ruido del 87%. Es lo que hemos denominado como “grado cero informativo”,en el que las alusiones no suponen realmente hablar sobre el DCA. 2.3. La ficha de análisis de cada texto Para el desarrollo del análisis de cada texto periodístico se estableció una ficha de análisis del contenido donde se registraron diferentes variables cualitativas y cuantitativas. Este análisis desmenuza categorías informativas y lingüísticas que se corresponden con el concepto global de encuadre o enmarcado (frame), la operación estratégica de elaboración textual, no necesariamente consciente, mediante la cual se eligen todos aquellos elementos discursivos que permiten orientar cognitivamente la interpretación de cierto mensaje. El encuadre, entendido según estos planteamientos, se convierte en rasgo definitorio de un texto, e incluye elementos y mecanismos (framing devices, Van Gorp y Vercruysse, 2012) que pertenecen a todos los niveles comunicativos: nivel enunciativo, nivel textual y nivel interactivo. Como es sabido, la noción de encuadre aplicada a los medios de comunicación ha demostrado un enorme alcance explicativo (Entman, 1991, 1993; Scheufele, 1999), ya que permite conectar el contenido del texto mediático con su recepción: El encuadre es la base cognitiva sobre la que se asienta la comunicación efectiva y, en la medida en que supone un fondo informativo compartido por emisión y recepción, puede considerarse un proceso vinculado a nociones más genéricas, como el principio de cooperación y la capacidad intersubjetiva. Efectivamente, todo discurso (político o no) refiere hechos que se insertan en un entramado de modelos y valores culturales que tienen naturaleza de esquemas cognitivos, y respecto de los cuales se persigue la coherencia discursiva. Tales marcos son una categoría superior a la fuerza proposicional o intencional del acto de habla, su disposición sintáctico-semántica, o su estructura textual.(Gallardo, 2014: 24). 2.3.1. Elementos externos y formales En este apartado consignamos datos identificativos de cada documento, derivados de su localización en cada medio específico: – Número de registro: identificación de cada texto. – Fecha de publicación. – Periódico: EM, EP o LV. – Sección: nombre de la sección del periódico en que apareció el documento en cuestión y número de página. – Palabras: número de palabras del texto (en la exportación desde FACTIVA se pierden las imágenes). – Autoría: si la noticia es de agencias, redacción, o tiene autor identificado. – Titular: texto que corresponde al titular de cada documento. 2.3.2. Aspectos cualitativos y de contenido En este bloque de datos agrupamos categorías que implican ya un análisis específico de los textos, y que corresponden a los tres niveles mencionados. Nos referimos a los aspectos que contribuyen a definir qué información se transmite sobre el tema y cuál es la posición subjetiva desde la que el informador construye su texto; consideramos que estas categorías (3) forman parte del encuadre, y permiten detallar la relevancia concedida en cada caso al DCA. Se consideraron relevantes las siguientes categorías: – Tematización: si el contenido relativo al daño cerebral constituye el tema central del documento, o si se trata de una alusión secundaria. 4/17
– Enfoque o punto de vista: abordaje general que el informador asume en el texto, es decir, la actitud que adopta para construir su mensaje y, en consecuencia, cómo construye también su subjetividad enunciativa. Esta categoría forma parte del concepto global de encuadre tal y como es tratado habitualmente en la investigación sobre medios de comunicación (Entman, 1991, 1993), y se corresponde con su dimensión intencional (ilocutividad, Searle, 1976), es decir, la más vinculada a la subjetividad emisora. Por tanto, se relaciona también con el tema de las actitudes profesionales (Canel y Sádaba 1999; Canel y Sánchez-Aranda 1999). – Mención en el titular: si en el titular se menciona explícitamente el daño cerebral mediante cualquiera de los términos seleccionados. – Género periodístico: si el texto constituye un breve, entrevista, noticia, crónica, reportaje, opinión. – Conceptualización: si el concepto neurocientífico se maneja de forma adecuada o errónea; en sentido literal o figurado. – Fuentes utilizadas por el informador: intertextualidad, es decir, si el texto periodístico se apoya en fuentes documentales (revistas, libros, informes) y/o personales (científicos, sociedades, centros de investigación, asociaciones de familiares o afectados). Estas variables configuran la base de datos esencial para este trabajo, cuyos resultados fundamentales analizamos en los siguientes apartados. 3. RESULTADOS: EL ENCUADRE DE LAS NOTICIAS SOBRE DCA Una vez fijado el corpus de textos aplicamos el modelo de análisis del encuadre desarrollado en trabajos previos (Gallardo y Enguix 2014), en el que se combinan interdisciplinariamente la investigación sobre medios de comunicación y el análisis discursivo. Así, las dimensiones y mecanismos analizados en el nivel enunciativo de los textos periodísticos son: – Dimensión léxica: la elección de unos y no otros términos; por ejemplo “derrame cerebral” en lugar de “ictus”,utilizar el tecnicismo “afasia” frente ala paráfrasis “imposibilidad de comunicarse”. – Dimensión informativa: identificación del daño cerebral como tema principal del texto o como subtema en un documento relativo a otro tema. – Dimensión intencional: se relaciona con la actitud profesional del periodista, que en el nivel lingüístico corresponde al tipo de acto de habla ilocutivo que realiza, por ejemplo con un punto de vista orientado a informar, divulgar, denunciar o concienciar. En el nivel textual del encuadre se identifican dos aspectos fundamentales de los textos seleccionados: – Dimensión estructural: por ejemplo, adopción de una estructura claramente narrativa que relata el caso clínico de una persona en concreto frente a un texto más explicativo/argumentativo que describe las causas o el tratamiento del ictus. – Dimensión paratextual (inaccesible en el corpus):la extensión, ubicación y edición de la pieza periodística; los formatos y aspectos formales de la edición. Por último, el nivel interactivo del encuadre atiende a la relación del propio texto con otros textos, lo que puede tener cierta especificidad cuando se abordan temas de salud, ya que se tiende a usar la cita de expertos como mecanismo de legitimización: – Dimensión dialógica: las fuentes personales y documentales utilizadas por el periodista, la inclusión de testimonios y opiniones. 3.1. El léxico relativo al daño cerebral 5/17
La denominación utilizada en los textos periodísticos para aludir a las situaciones de daño cerebral no es única; según hemos mencionado, los términos utilizados para la búsqueda en la base de datos incluyen el término general de “daño / lesión cerebral”, los casos específicos “traumatismo craneoencefálico”, “ictus”, “infarto / derrame / trombosis cerebral”, “accidente cerebrovascular”, “tumor cerebral”, y el síntoma concreto de “afasia”, que respondía al interés inicial de este trabajo; en este caso se codificaron tanto los usos de la palabra “afasia” como otras alusiones descriptivas que no recurren al término exacto (“pérdida de habla”, “imposibilidad de hablar”, etc.). Además, se consideró también la inclusión de “parálisis cerebral”, que aparecía en 6 de los textos (aunque no fue objeto de la búsqueda inicial). Los resultados de esta codificación se muestran en la tabla de la imagen 2: Imagen 2: Menciones alusivas al Daño Cerebral Adquirido. Como puede verse, la denominación más utilizada, y presente en el mayor número de textos, es el tecnicismo “ictus”, seguido de “daño cerebral” y “lesión cerebral”, que son términos más habituales en el registro estándar; el sintagma lexicalizado “daño cerebral adquirido” se contabilizó solo 6 veces en el corpus completo. Respecto a la utilización concreta del término “afasia”, encontramos solo 8alusiones a este concepto en los 115 textos que constituyen la muestra; de estas 8, cuatro incluyen una breve explicación del término (“imposibilidad de comunicarse”, “no conseguir la absoluta conexión entre pensamiento y habla”, “falta de lenguaje”), lo que parece evidenciar que el periodista asume que se trata de un término poco conocido; solo en una ocasión se especifica un subtipo de afasia (“tiene una afasia motora que le impide expresarse con claridad”). En otros 7 textos se describe una situación de afasia pero sin recurrir al término específico; en ningún caso el término aparece en el titular. Mencionamos también en este apartado una peculiaridad del término “afasia” que se comprueba igualmente para otras situaciones neurológicas como “autismo” o “esquizofrenia”, y es la utilización del término en sentido figurado. La muestra inicial de 890 piezas con alguna mención relativa al DCA nos mostró un uso metafórico de “afasia” en 17 ocasiones (“afasia eclesiástica”, “afasia intelectual”, “terca afasia”, “afasia emotiva”, “afasia institucional”). En todos los casos se utiliza la connotación negativa como base para el uso figurado, que tiene intención peyorativa o despreciativa. 3.2. La cobertura del DCA: tema y subtema Ya hemos señalado que la selección definitiva del corpus analizado dependió del criterio de tematización del daño cerebral; sin embargo, esta tematización puede ser central o periférica. En el primer caso, los textos refieren información sobre qué es el daño cerebral, por qué se produce, cómo se previene, cómo se identifica y/o cómo se trata; como veremos, se puede proporcionar esta información de manera general, despersonalizada, o partir de la narración de casos concretos. En el segundo caso, el DCA aparece como tema secundario para otros contenidos. La tabla de la imagen 3 refleja la distribución según periódicos. 6/17
Imagen 3: Textos de cada periódico que tratan el DCA como tema principal o secundario. En total, a lo largo de los cuatro años y los tres periódicos, encontramos 51 textos que focalizan el DCA (44,3%) como tema central. Este carácter protagonista se ajusta básicamente a tres dimensiones informativas del daño cerebral, que dibujan las líneas argumentales (topoi argumentativos, Ducrot, 1988) más frecuentes del encuadre: 1. Su descripción como patología específica, aludiendo a sus posibles causas, prevención, incidencia, etc. (“El ictus es la primera causa de muerte en mujeres” [LV, 29.10.2012], “Un decálogo para prevenir el infarto cerebral” [EM, 27.06.2010]). Los subtemas en que pueden centrarse estos artículos son temas estrictamente médicos, aspectos de epidemiología, novedades de tecnología aplicada a la rehabilitación o el diagnóstico, y nuevos avances y descubrimientos.Su aparición como resultado de errores médicos (“No reconoció un ‘ictus de manual’” [EM, 09.06.2013], “Indemnización de un millón de euros por diagnosticar un ictus y no tratarlo” [EP, 06.09.2012]). 1. Factores de vida saludable para la prevención, aspectos de epidemiología (“El ictus es la primera causa de muerte en mujeres” [LV, 29.10.2012], “Seis horas para atacar al ictus” [EP, 31.01.12]). 2. La descripción de novedades de tecnología aplicada a la rehabilitación o el diagnóstico (“Una técnica permite anticipar daños cerebrales en bebés” [EP, 23.11.2011],“Un robot adelanta la rehabilitación tras un ictus” [EP, 04.10.2012]). 3. La información sobre nuevos avances y descubrimientos eficaces (“Investigadores destacan la eficacia de la aspirina para tratar el ictus” [EM, 18.08.2010]). 2. Su atención o desatención por parte de iniciativas políticas públicas o privadas (“Catalunya amplía el proyecto Tele-Ictus” [LV, 07.02.2012], “El único centro público de Castellón para discapacitados sigue cerrado” [EP, 21.04.2010]). El resto de los textos analizados mencionan el daño cerebral adquirido como fondo informativo que contextualiza el tema principal de cada noticia. Estas tematizaciones secundarias tienen como motivación básica temas similares a los ya mencionados: se informa sobre el DCA a propósito de cierta persona afectada, pero que es noticia por otro motivo (“La autopsia confirma que el bebé fallecido en La Fe [por malos tratos] murió por un derrame cerebral” [EM, 23.03.2012]), o se cita en textos que versan sobre políticas sanitarias, se presentan casos de negligencias médicas que lo han provocado, o se lo trata brevemente a propósito de otros temas de salud, como la epilepsia o la hipertensión. Por lo que se refiere a la distribución de textos según periódico, aunque El País es el periódico con más documentos seleccionados para el corpus final, proporcionalmente El Mundo es el que más información publica sobre el tema, ya que tematiza el daño cerebral en un 68,6% de sus documentos, frente al 28% de El País y el 50% de La Vanguardia. Este interés mayor de El Mundo por un tema de salud está en consonancia con estudios similares referidos a otros temas (Revuelta y De Semir, 2008; Pérez Bahón, 2010; Sánchez Castillo, 2011). 3.3. Punto de vista y actitudes Junto a la dimensión estrictamente informativa, que convierte el daño cerebral en centro de atención o le concede importancia secundaria respecto a otro tema, cabe plantearse además cuál es la perspectiva que en cada caso adopta quien redacta la noticia o reportaje. Así, y según hemos explicado al describir la ficha de 7/17
análisis, cada texto periodístico fue analizado a tenor de la posición informativa general asumida por el periodista, algo que hemos etiquetado como “punto de vista”,y que corresponde al aspecto más subjetivo del proceso de enmarcado. En la investigación sobre medios de comunicación este punto de vista, a veces llamado “tono” o “enfoque”, se relaciona con la actitud de los profesionales (Canel y Sádaba, 1999; Canel y Sánchez- Aranda, 1999), y con las funciones específicas de la información sobre salud o ciencia (Moreno Castro, 2010; Peñafiel et al., 2014). Mientras en el apartado anterior hemos atendido al contenido de los textos periodísticos (su dimensión semántica), nos ocupamos ahora de cuál es la finalidad comunicativa que predomina en ellos (su dimensión ilocutiva). Por supuesto, existe una evidente proximidad entre el contenido esencial de un artículo y el enfoque que adopta su redactor, pero no se trata de la misma categoría, y todos los subtemas identificados pueden enfocarse desde diferentes puntos de vista. 3.3.1. Formar, difundir: punto de vista científico-divulgativo Destacamos en primer lugar el punto de vista científico-divulgativo, cuando el texto periodístico se centra en temas de salud y medicina vinculados al daño cerebral adquirido. El punto de vista científico-divulgativo es el que corresponde típicamente al periodismo especializado en salud o ciencia; se alinea también con la actitud profesional que focaliza la difusión de información y, más concretamente, con lo que Moreno Castro(2010: 127) denomina “la ciencia como cultura”,y Peñafiel et al. (2014: 141) llaman “perspectiva educativa”; el encuadre global de estas noticias se ve especialmente reforzado si aparecen en un suplemento o sección específica de salud o ciencia. Un 49,5% de los textos seleccionados en este estudio adopta este planteamiento de divulgación científicamédica; de ellas, un 56%trata como tema central algún contenido directamente relacionado con el DCA. No obstante, en general se trata de noticias y reportajes más orientados a las causas, prevención y tratamiento del daño cerebral que a la descripción o explicación científica estricta de las investigaciones relacionadas, algo que ha sido observado en general para los temas neurocientíficos; el tratamiento puede considerarse en general muy superficial. (Racine et al., 2010).Se describen las posibles causas del ictus, por ejemplo vinculándolo a factores medioambientales (“La polución de Madrid causa muertes por ictus o infartos” [EP, 06.01.2011), se señalan aspectos de vida saludable que favorecen su prevención, como el ejercicio o la dieta mediterránea (“El aceite de oliva ayuda a prevenir el ictus cerebral” [EM, 16.06.2011]), o se habla de su incidencia (“El ictus es la primera causa de muerte en mujeres” [LV, 29.10.2012]), pero apenas se da información científico-médica detallada; especial atención merecen los temas vinculados a la tecnología de la neurorrehabilitación (“Un robot adelanta la rehabilitación tras un ictus” [EP, 04.10.2012]) y el diagnóstico (“Revolucionaria cirugía para prevenir el ictus en pacientes de riesgo” [EM, 04.09.2010]), a veces con matices de espectacularización. Esta posición enunciativa por parte de los profesionales corresponde a la “ciencia mediática” (Moreno Castro, 2010: 111), es decir, el constructo específico que permite trasladar a la opinión pública el conocimiento generado en los dominios científicos. Como señala esta autora, incluir en la prensa temas de ciencia supone un ejercicio de recontextualización que puede adoptar distintos modos de difusión; así, la ciencia puede ser presentada en los medios de comunicación como cultura, como servicio, como espectáculo, como adorno o como controversia. Si aplicamos esta taxonomía a nuestros datos, encontramos que los textos publicados sobre daño cerebral adoptan básicamente una consideración de la ciencia como servicio (“información científica y técnica que utiliza el ciudadano de forma individual y particular”) y como cultura (“pretende divulgar el conocimiento científico de una manera didáctica”,Moreno Castro, 2010:126), hablando sobre todo (72% de las noticias de encuadre científico-divulgativo) de sus causas y posible prevención, así como de los nuevos avances en el diagnóstico. Un caso especial de este tipo de enfoque aparece en tres textos concretos que no tienen un planteamiento estrictamente médico sino cultural (por ejemplo referidos a cómo las creencias medievales explicaban el ictus). Por lo demás, encontramos también cierta tendencia a la espectacularización y la ficción en ciertos tratamientos sesgados donde, por ejemplo, se elige un aspecto llamativo de cierto informe científico simplificando y frivolizando su contenido global, o se presentan aplicaciones exageradas de algunas tecnologías propias de la rehabilitación y el diagnóstico; surgen así titulares como “El sexo, detonante del derrame cerebral” [EM 06.05.2011],o “La resonancia magnética se perfila como detector de mentiras” [EM 16.06.2010]. En menor medida, encontramos también casos de enfoque controvertido (“La terapia cerebral con 8/17
células madre es segura” [EP, 02.09.2011],“Lesiones medulares: ¿regenerables?” [LV, 03.11.2013]). Junto a este enfoque que convierte el daño cerebral en tema periodístico per se, la prensa habla del tema en textos con otras intenciones informativas. Se trata de un fenómeno habitual en las noticias sobre ciencia o medicina, debido a la dimensión social (de salud y calidad de vida) que tienen estos mismos temas. Por ejemplo, en su análisis de la cobertura de la nanotecnología en periódicos británicos, Anderson et al. (2005) identifican ciertos temas que sirven de activador o pretexto para tratar el tema de la nanotecnología en la prensa británica, por ejemplo, la ciencia ficción, el interés del príncipe Charles de Inglaterra por el tema, las implicaciones sociales y riesgos que puede tener esta tecnología, su financiación, etc. Los autores utilizan el modelo de encuadre propuesto por Stephens (2005), donde las posiciones subjetivas que describimos son consideradas como “un tono o sentimiento dominante relativo a las implicaciones éticas, legales y sociales” de los desarrollos de nanociencia y nanotecnología”. Este tipo de análisis descubre ciertas asociaciones informativas, más o menos estables, que pueden trasladar al tema en cuestión connotaciones y valoraciones diversas, y activarlo como tema secundario en cierto texto. En nuestro corpus hemos identificado dos posibilidades básicas para este enfoque indirecto: el punto de vista político y el de concienciación, cada uno de los cuales puede asociarse prototípicamente a algunos de los subtemas vistos. 3.3.2. Informar, denunciar: punto de vista político El punto de vista político aborda el daño cerebral relacionándolo con las políticas sanitarias, ya sea positivamente, o para informar sobre el efecto negativo de las políticas liberales de recortes y austeridad. Evidentemente, este segundo caso permite desarrollar actitudes profesionales adversariales y de control o crítica del poder (Canel y Sádaba, 1999). Estos artículos (un 33% de la muestra total) informan típicamente sobre iniciativas que repercuten en la atención de personas con daño cerebral, tanto públicas (“El único centro público de Castellón para discapacitados sigue cerrado” [EP, 2104.2010], “El PP reclama tres unidades de ictus en Euskadi” [EM, 30.04.2010]) como privadas (“Pacientes con daño cerebral inician su trabajo en NISA” [EP, 26.04.2011]). En el caso de las políticas públicas confluyen los textos de denuncia sobre los efectos negativos que tienen esas políticas (pérdida de servicios, cierre de centros, suspensión de programas, vínculos entre epidemiología y desarrollo socioeconómico), y los textos de difusión y elogio de la sanidad pública (desarrollo o activación de programas gubernamentales de salud y prevención, apertura de centros, etc.). En el caso de las iniciativas privadas se trata siempre de textos favorables, que señalan un carácter pionero o de excelencia de ciertas empresas específicas y les dan publicidad, o proporcionan difusión para iniciativas concretas (el “Bus del Ictus”,exposiciones, inversiones de entidades bancarias a través de su Obra Social, etc.).Aunque estos son los temas más frecuentes, el enfoque político también puede ser dominante en temas médicos de salud y prevención (“El ictus y el cáncer de pulmón cuestan más vidas en el sur” [EP, 30.03.2010]), o en textos que focalizan casos concretos de afectados (“Desterrados por un ictus” [EP, 23.12.2012]). 3.3.3. Concienciar: punto de vista dramático Un tercer punto de vista es el que hemos llamado dramático o de concienciación; en casi todos estos textos el daño cerebral se trata a partir de casos de personas afectadas, apelando al “interés humano”; este enfoque se ajusta a la actitud profesional genérica de defensa de ciertos valores o de “abogacía” (Canel y Sádaba, 1999:19). En estos casos los textos periodísticos rentabilizan al máximo las superestructuras textuales narrativas y colocan como protagonistas a personas afectadas por daño cerebral, mostrando cómo incide en sus vidas y la de sus familiares (“Renacer después del ictus” [LV, 30.10.2010], “La vida rota de Ángeles” [EP, 24.01.2011], “Dos gramos de Nolotil y una vida rota” [EM, 14.09.2013]). Una modalidad especial de este enfoque se da cuando la personalización conmovedora se convierte, además, en victimización, lo que da mayor intensidad al matiz narrativo dramático; en los casos más frecuentes, el texto se enfoca desde la confluencia del daño cerebral y ciertos errores médicos, así como las consiguientes indemnizaciones judiciales; en otras ocasiones, se relaciona el daño cerebral con malos tratos. Cabe pensar que estas noticias participan de las actitudes profesionales adversarial, de denuncia, y de transmisión de valores. 9/17
Barcelona: Noclay. SÁNCHEZ CASTILLO, S.: “Encuadres noticiosos de las Enfermedades Raras en la prensa española”. En FORNIELES, J.; REQUENA, S. y BAÑÓN, A.M. (2011): Lenguaje, Comunicación & Salud. Sevilla: Arcibel, pp. 179-200. SCHEUFELE, D. A.: “Framing as a Theory of media Effects”. Journal of Communication, 49 (1), (Winter 1999), pp. 103-122. SCHWARTZ, L. M.; WOLOSHIN, S. y BACZEK, L.: “Media coverage of scientific meetings: too much, too soon?”Jama, 287(21), (2002), pp. 2859-2863. SEARLE, John, “A classification of illocutionary acts”. Language in society, 5, (1976), pp. 1-23. STEPHENS, L. F.: “News narratives about nano S&T in major US and non-US newspapers”. Science communication, 27.2, (2005), pp. 175-199. THOMPSON, R. A. y NELSON, C. A.: “Developmental science and the media: Early brain development”. American Psychologist, 56 (1), (2001), pp. 5-15. VAN GORP, B. y VERCRUYSSE, T.: “Frames and counter-frames giving meaning to dementia: A framing analysis of media content”. Social Science & Medicine, 74(8), (2012), pp. 1274-1281. WAKEFIELD, M. A.; LOKEN, B.; HORNIK, R. C.: “Use of mass media campaigns to change health behavior”. The Lancet, vol. 376, nº 9748, (2010), pp. 1261-1271. WALSH-CHILDERS, K.; EDWARDS, H. y GROBMYER, S. “Covering Women’s Greatest Health Fear: Breast Cancer Information in Consumer Magazines”. Health Communication, Vol. 26, nº 3, (2011), pp.209-220. Breve semblanza de los autores Salvador Enguix Oliver es Doctor en Comunicación, Profesor asociado de Periodismo de la Universitat de València, y Delegado de La Vanguardia en Valencia. Beatriz Gallardo Paúls es catedrática de Lingüística en la Universitat de València. Ambos tienen experiencia docente en titulaciones de Comunicación Audiovisual y Periodismo. (1) Esta investigación se incluye en el marco del proyecto FFI2012-39325-C03-01 del Ministerio de Economía y Competitividad. (2) El Informe Quiral 1996-2007, referido a la cobertura de noticias de salud en prensa (El País, El Mundo, La Vanguardia, ABC y El Periódico de Cataluña), atendía como casos específicos el tabaquismo, la biotecnología, la anorexia, el cáncer y el sida (Revuelta y De Semir, 2008), y apenas refleja alusiones a enfermedades neurológicas. Los Informes Quiral de 2010, 2011 y 2012 se centran respectivamente en el tratamiento de la demencia tipo alzhéimer, el cáncer, y el sida y el VIH (De Semir et al. 2011, 2012, 2013). (3) Algunos de estos elementos, obviamente, no nos resultan accesibles en un corpus que procede de una base de datos de texto simple, sin la información paratextual referida a número de columnas, diseño de la página, estructura de los apoyos o utilización de fotografía, etc., motivo por el cual no fueron codificados en la ficha; esto limita relativamente el análisis que presentamos, que no incorpora los datos paratextuales, sino solo textuales. (4) Ya el Informe Quiral de 2008 señalaba la tendencia a la aparición (y desaparición) de suplementos y subsecciones sobre salud; en este aspecto fue pionero La Vanguardia con el suplemento “Ciencia y salud” en 16/17
1982, que cerraría en julio de 1997. En los cuatro años cubiertos por este trabajo, observamos que las páginas de “Salud El Mundo”, que salían los jueves, se sustituyeron a partir del 21 de febrero de 2010 por el cuadernillo dominical “Eureka”, que junto a los temas de salud incluía temas científicos, medioambientales o de tecnología; a partir de mayo de 2011 gran parte de Eureka se eliminó de la versión impresa y se mantuvo en el quiosco digital Orbyt. Por lo que respecta a El País, la publicación mensual de un suplemento de salud y biomedicina el segundo sábado de cada mes, que inició en abril de 2007, se mantuvo hasta enero de 2012, fecha a partir de la cual estos contenidos se integran en la sección de Sociedad. (5) Aventuramos factores externos que pueden contribuir a facilitar la construcción del DCA como tema informativo en nuestro país: 1) la implantación de estudios de logopedia, fisioterapia o enfermería en el sistema de grados europeos (es decir, con acceso directo a la investigación, frente a las diplomaturas anteriores), ya que son profesiones directamente implicadas en el DCA; 2) el crecimiento y consolidación de las asociaciones de afectados y familiares, que realizan campañas de concienciación social; 3) el aumento de la incidencia del DCA en población joven. (6) La invisibilidad de la afasia en los tres periódicos y en el período analizado es, efectivamente, comparable a la de otros síntomas de base neurológica, como “agnosia” (26 menciones en total), “ataxia” (8 menciones), “dispraxia” (2 menciones) o “apraxia” (0 menciones). Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, n.26, año 2014, tercer trimestre (otoño). Recibido: 5/4/2014 Aprobado: 28/4/2014 17/17