scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las heridas olvidadas por España en el norte de África

Rocha Gordillo, Manuel

Abstract

Tradicionalmente el inicio de la Guerra Civil española se sitúa en el 18 de julio de 1936, cuando las tropas golpistas empezaron a tomar ciudades de la península. Sin embargo, esas mismas tropas el día 17 ya sembraron de sangre las tierras del norte de África y construyeron campos de concentración para recluir a todos los opositores. Aún hoy en día muchas familias de personas represaliadas en el norte de África esperan a que se les honre como se ha hecho con muchas víctimas que habitaban la península.

Full text

Las heridas oLvidadas por españa en eL norte de África Tradicionalmente el inicio de la Guerra Civil española se sitúa en el 18 de julio de 1936, cuando las tropas golpistas empezaron a tomar ciudades de la península. Sin embargo, esas mismas tropas el día 17 ya sembraron de sangre las tierras del norte de África y construyeron campos de concentración para recluir a todos los opositores. Aún hoy en día muchas familias de personas represaliadas en el norte de África esperan a que se les honre como se ha hecho con muchas víctimas que habitaban la península Las víctimas de la Guerra Civil silenciadas por la historia La fecha oficial del inicio de la Guerra Civil española es el 18 de julio, fecha que incluso se celebra desde las instituciones públicas. Pocas personas saben que el levantamiento militar comenzó un día antes en el territorio español del norte de África, donde cientos de personas sufrieron la represión franquista desde el golpe militar hasta el cese del dominio español sobre aquellos territorios Manuel Rocha del inicio de la guerra se corresponde con el levantamiento de las tropas sublevadas en la península, el 18 de julio de 1936 pero el día anterior ya estaban las tropas movilizadas en el Protectorado español del norte de África. A las tres y media de la tarde del día 17 de julio de 1936 las tropas sublevadas ya estaban en Melilla, y sobre algo más de las once de la noche, también en Ceuta. Las cifras de los represaliados no son definitivas, y probablemente nunca sepamos exactamente el número de personas que pasaron por esto, pero Rodríguez Mediano y De Felipe apuntan a que las víctimas superaron ampliamente el millar. En la ciudad de Ceuta, los autores sitúan la cifra en 147 fusilados entre el 17 de julio de 1936 y finales del año 39 (cifra, como se inaquel momento era algo más que la península. Fernando Rodríguez Mediano y Helena de Felipe en el libro El Protectorado español en Marruecos. Gestión colonial e identidades reconocen que la historiografía que habla de la época de la II República y el estallido de la Guerra Civil española se ha olvidado de estos territorios, donde hubo una gran represión pero que todavía es prácticamente desconocida. Nuestro país conservaba una colonia en el norte de África llamada Protectorado Español de Marruecos, que abarcaba desde Zeluán, el punto más cercano a Argelia, pasaba Melilla y Ceuta hasta la ciudad de Larache, en la costa atlántica de Marruecos. También otros territorios como Ifni, una pequeña provincia de Marruecos (ahora llamada Sidi Ifni), Guinea o el Sahara.Oficialmente la fecha establecida Mucho se sabe sobre la guerra civil española en territorio peninsular. Todavía queda mucho por saber. Y por curar, sobre todo. Más que nadie quienes aún se encuentran inmersos en la búsqueda de algún ser querido que está enterrado en alguna cuneta de vete tú a saber dónde. El primer paso para curar es conocer, saber qué pasó, a quién le pasó qué, y que sus familiares conozcan todo para poder cerrar del todo la herida de la guerra y el franquismo para avanzar hacia la mejora de la democracia en el país. A la hora de hablar de este terrible episodio de la historia reciente de España casi todos los historiadores, periodistas o investigadores de cualquier otro ámbito en el que se trabaje la divulgación histórica se suele obviar el dato de que España en Efecto de los bombardeos en las construcciones / Biblioteca Nacional de España dicó antes, incompleta). En esta misma ciudad, desde 1936 hasta 1944, el historiador ceutí Francisco Montoya sitúa la cifra de fusilados en 268. En Melilla, el Libro de Registro del Cementerio Municipal de la ciudad reflejó un total de 294 fusilados. Los autores también apuntan que hay registradas más muertes sin especificar el motivo, que muy probablemente se debieron a las mismas causas. En la parte occidental del Protectorado español de Marruecos, el citado historiador apunta a que las víctimas fueron 195, muchas de las cuales estuvieron previamente presas en el campo de concentración franquista de El Mogote, a unos 10 kilómetros de Tetuán. En el bando que establecía el estado de guerra figura que las tropas golpistas iniciarían su acción el día 17 de julio de 1936 a las cinco de la tarde. Estos vencieron en las cuidades del norte de África fácilmente y a una gran velocidad. Aparte de contar con el factor sorpresa en sus ataques, la población civil no estaba preparada para un conflicto de esas dimensiones y, además, un gran número de los soldados que prestaban sus servicios en la zona se unieron al golpe. El historiador Francisco Sánchez Montoya, en sus innumerables consultas consejos de guerra descubre que aquellos militares que no están a favor del golpe de estado no se presentaron en los cuarteles alegando sufrir alguna enfermedad, algo que les supuso la condena a muerte en cuanto los soldados favorables al golpe lograban apresarlos. El escritor Ignacio Alcaraz Cánovas, uno de los referentes en el estudio de la Guerra Civil en el Protectorado, advierte en su libro La Guerra Civil desde Marruecos, la masonería, que esos fusilamientos de militares contrarios al golpe servían de “ejemplo” para las tropas peninsulares, haciendo a muchas de estas asistir a las ejecuciones de personal militar. Contaba Ignacio Alcaraz Cánovas en su obra Marruecos y la recuperación de la memoria histórica que a principios del mes en el que se produjo el golpe de Estado la policía de la ciudad de Tetuán descubrió una gran cantidad de armas de origen alemán en el Casino Español de Tetuán, donde habitualmente se reunían quienes organizaron el golpe. Entre ellos estaban Eduardo Sáenz de Buruaga, que tenía una excusa perfecta para moverse por todo el terreno: era seleccionador de fútbol de la zona del Protectorado. Una de las ayudas que tuvieron los golpistas en el Protectorado fueron los alemanes. Ya diversos historiadores han corroborado la participación alemana en el conflicto español, pero lo que se conocía se remitía solamente a la península. En el territorio español de África los alemanes estaban presentes a través de la propaganda antijudía que repartían entre los musulmanes y a cambio los golpistas españoles tenían a su disposición aviones alemanes para extender el golpe. Cuando ya apenas quedaban oficiales militares en el norte de África, ya que o bien habián sido ejecutados o bien se habían adherido a la sublevación. Curiosamente, uno de los pocos oficiales que quedaban en el Protectorado que no se quisieron unir al golpe militar fue Ricardo de la Puente Bahamonde, primo hermano del general Francisco Franco. Se criaron como hermanos, según contó más tarde la sobrina de ambos. Cuando apareció la política en su vida fue cuando se consagró su rivalidad. Ricardo fue destinado a reprimir las rebeliones de Asturias de 1934 y se negó a hacer, y fue Franco quien lo sustituyó. Todo parecía estar escrito. Un día el dictador español llegó a decirle a su primo que lo acabaría fusilando y justamente en Tetuán le llegó el momento. Ricardo se encontraba en el aeropuerto Sania Ramel, donde a los golpistas les esperaban aviones nazis para llevarlos a continuar el conflicto en Sevilla. Todos los militares no adeptos que se encontraban en el aeropuerto fueron ejecutados menos Ricardo, que fue retenido. Los Regulares, que eran quienes habían tomado el aeropuerto, llamaron a Franco para preguntarle por la sentencia de su primo, ante la cual el general fue implacable: “fusiladlo”. Los trimotores prestados por los alemanes partían hacia Sevilla para sembrar el terror por todo el país, hasta hacerse con el total control del mismo después de tres duros años de conflicto armado que se llevó por delante la vida de al menos medio millón de personas, sin contar las víctimas que perecieron durante los cuarenta años de la dictadura de Francisco Franco. Es difícil calcular las cifras totales porque aún muchas de las víctimas siguen desaparecidas, pero el portal web que edita el Gobierno de España sobre las víctimas de la guerra y la represión posterior recoge cerca de un millón de víctimas (911.533). El golpe militar no solo pretendía un cambio de gobierno, ese cambio abarcaba todos los ámbitos de la vida, que se volvió más oscura y sobre todo restringida. Era, además de política, una batalla religiosa moral, enfren- frentó a guerrilleros de las cabilas rifeñas. Todo comenzó cuando un grupo de estos guerrilleros atacó a los soldados españoles que guardaban la ciudad de Melilla. Dada la igualdad con la que estaba transcurriendo el conflicto armado, España envió a un barco acorazado para bombardear los puntos de combate de los rifeños. En uno de esos lanzamientos el artefacto hizo estallar una mezquita, lo que provocó que aún más rifeños quisieran apoyar a sus compatriotas en el conflicto porque la guerra ya había tomado tintes de guerra religiosa. Son llamativas las declaraciones que realizó el diputado Sol y Ortega, del partido republicacno, que no se quería ni imaginar qué pasaría con España si entrase en una guerra contra una gran potencia mundial, si no había podido con un grupo rebelde del Rif. Confesaba el diputado que España se había visto sin ejército “no para hacer frente a una nación poderosa, sino a los bárbaros del Javier Ramiro de la Mata en España y el Protectorado en Marruecos: aproximación al proceso colonial. Con la llegada de Alfonso XIII al reinado de España y el inicio del nuevo siglo las cosas cambiaron. España intentó recuperar su imagen a nivel internacional, y la vuelta de la monarquía ayudó bastante. También fue importante la buena relación con Francia, con quien intentó firmar un tratado en el que se repartían su influencia sobre Marruecos, pero ese tratado nunca se llevó a cabo. En la terna por repartirse el país norteafricano también se encontraba Inglaterra. Más adelante Francia y España estuvieron cerca de llegar a un nuevo acuerdo, pero Antonio Maura no quiso porque Inglaterra no estaba al tanto de ello. España, Francia e Inglaterra mantuvieron este juego durante mucho tiempo. La estrategia española fue no posicionarse a favor de ninguna de las dos grandes potencias para que, fuera como fuera el reparto, algún territorio cayese del lado español. Sería en otro tratado, el de Algeciras en 1906, cuando el camino hacia el protectorado se iniciaría de una forma más evidente. En 1912, el Tratado franco-español acabaría adjudicando a España la administración de una quinta parte de Marruecos. Es en 1927 cuando el control español sobre algunos territorios marroquíes se hace efectivo. Esta legimitimidad española sobre este territorio duró hasta 1956, cuando se consagra la independencia de Marruecos y tanto España como Francia abandonan la zona norte del continente. tada a la libertad. Tras la victoria franquista se impuso un duro régimen que no solo reprimía, sino que adoctrinaba en sus valores conservadores, los cuales están dando sus últimos coletazos. Aquí estaba sembrando la semilla de cuarenta años de represión y aislamiento de los avances de otros países de Europa, que conocerían la democracia apreoximadamente 30 años antes que España. ¿Qué fue el Protectorado? La presencia de nuestro país en Marruecos viene desde muy atrás, desde el reinado de Isabel II (1833-1869). En este periodo tuvo lugar la Primera Guerra de Marruecos, dentro de la cual se enmarca la batalla de Tetuán. El reinado de Isabel II estaba decayendo y como muestra de grandeza España pretendía ampliar sus colonias. En esta guerra los españoles conquistan Tetuán. Marruecos fue el centro de la política internacional durante los años finales del siglo XIX y los que daban inicio al siglo XX. La paz se firmó a través del Tratado de Wad-Ras donde, entre otras cosas, O´Donnell (presidente del Consejo de Ministros en 1856, entre 1858-1859 y 1860-1863) exigió el establecimiento de España en Tetuán y la cesión de otros territorios. En 1880 se celebra la Conferencia de Madrid, con Cánovas del Castillo en el poder español. Marruecos con otros doce países firma un acuerdo de libre comercio. Poco a poco lo firmado en Madrid se fue reduciendo a España, Francia, Inglaterra y Alemania. España acabó el siglo XIX con un cierto pesimismo dada la imposibilidad de ganar la guerra de Melilla, una guerra en la que el ejército español se enMapa del Protectorado Español de Marruecos / Imagen: Marc Jiménez César Calero, el periodista condenado a muerte Fotografía familiar. De izquierda a derecha: el padre, Francisco Calero Urrós, Maricio, César. En la fila de abajo, de izquierda a derecha: Asunción o Purificación (hermana) y Paz (hermana) / Imagen cedida por Susana Rubia. César Calero Contel fue un periodista mitad aragonés y mitad andaluz, dado que él nació en Caspe (Zaragoza), su madre en Teruel y su padre en Sevilla. Desde bien pequeño vivió en diferentes lugares de la geografía española debido a la profesión de su padre, que era maestro de escuela y tuvo diferentes destinos. César nació en la provincia de Zaragoza, su hermano Mauricio en Saélices del Río...Cada uno de los cinco hermanos nació en una ciudad diferente. César, junto a su familia, acabó asentándose en la ciudad de Tetuán. Allí, su hermano, Mauricio, era comisario de la policía. Los dos hermanos junto al marido de la hermana coincidieron en el campo de concentración de El Mogote, mandado a construir por Franco el 19 de julio del 36, cuando la cárcel europea con la que contaba la ciudad estaba completa.César entró en el campo el primero de agosto del 36, según figura en un registro publicado por Ignacio Alcaraz Cánovas. En él figura que los presos europeos recibían al día 1,75 pesetas y los marroquíes 1,25. Fue improvisado y consistía en unas tiendas de tela (llamadas marabuts) levantadas al lado del río Martín, en una zona del mismo que le otorgaba el nombre de El Mogote al campo de concentración. Ignacio Alcaraz Cánovas se convirtió en un experto de la represión ocurrida en este lugar sin quererlo. Desde bien pequeño acudía a las vallas del recinto para visitar a su padre y llevarle algunas cosas para el día a día. Un día, al amanecer, como cada día un grupo de los presos entraba en una de las camionetas militares, sabiendo que ya de allí no tenían escapatoria, que había llegado su día. En el grupo formado para el día 21 de agosto del 36 se encontraban Mauricio, César y Fernando Alcaraz Godoy. Los tres se encuentran en la misma fosa en el campo santo cristiano de Tetuán. Fosa común del cementerio cristiano de Tetuán / Imagen: Ramón Álvarez La memoria histórica en la España democrática Actualmente es un tema que crea división en la política política, pero es algo muy importante de cara al fortalecimiento de una democracia como la española, más moderna que algunas como la inglesa o la francesa. En los programas electorales de algunos de los grupos políticos españoles sí se contemplan acciones para recuperar la memoria de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura En España la memoria histórica es un tema que genera debate. Unos piensan que la nación debe rendir homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y de la posterior dictadura, para educar en valores democráticos y tenerlos siempre presentes, y otros opinan que eso es pasado, y que hablar de ello solo sirve para despertar aquellas rivalidades. Reconocer un gobierno democráticamente elegido como fue el de la II República y posicionarse en contra de su derrocamiento mediante la violencia debe ser la postura clara de un demócrata español actual, independientemente de los pensamientos políticos que se tengan. Con esto, en el territorio español actual (el de la península) sí que se ha trabajado bastante en la recuperación de la memoria histórica desde muchos ámbitos, aunque no todos en igual medida: gobiernos locales, autonómicos y nacionales, asociaciones de personas cuyos antepasados sufrieron la violencia del régimen militar e historiadores. Hoy en día existen una gran cantidad de monumentos que recuerdan a esas víctimas, existe literatura que recorre cada momento del conflicto y del gobierno posterior. En pocas palabras, poco a poco se ha ido dando voz a aquellos que perecieron por defender un gobierno elegido por el pueblo. En cambio, encontrar todo eso en el territorio del antiguo Protectorado es más complicado. De lo sucedido allí desde julio del 36 hasta el año 56 se conoce muy poco, según palabras de algunos historiadores e investigadores dedicados a este asunto. Lo primero de todo es que la fecha del inicio de la Guerra Civil se sitúa oficialmente en el 18 de julio, cuando se conoce de manera certera que las tropas de Franco y Mola empezaron con la represión en el Protectorado el día 17 de julio sobre las cinco de la tarde. Eso implica el olvido de las víctimas que fueron ejecutadas el primer día, como fue el caso del alcalde en funciones de Melilla, Fins Mollet. En la ciudad de Tetuán se encuentra la fosa común en la que 116 españoles se encuentran enterrados. Este enterramiento lo descubrió el historiador ceutí Francisco Sánchez Montoya. Como parte de la investigación para uno de sus libros, fue al ayuntamiento de Tetuán, y allí le proporcionaron un libro de registro del año 1936, y de ahí obtuvo una lista de nombres y fechas sobre las ejecuciones llevadas a cabo en la ciudad. “Antes de hacer yo ese trabajo nadie sabía nada de los que habían matado en Tetuán”, confiesa el historiador. Con ese listado y junto a un grupo de personas mayores de Tetuán, Francisco Sánchez acudió al cementerio civil y gracias a las indicaciones de los ancianos españoles del lugar lograron dar con la fosa común en la que se encuentra, entre otros muchos, César Calero Contel. Ignacio Alcaraz Cánovas narra en su libro Marruecos y la recuperación de la memoria histórica un hecho relevante para reflexionar sobre la memoria histórica. Cuando se produce el levantamiento militar en la zona del Protectorado, el ministro de la Gobernación, en ese momento Santiago Casares Quiroga, hace todo lo posible por que los medios de comunicación, sobre todo los locales, cuenten a la ciudadanía lo que allí se estaba produciendo, porque confiaba en que el alzamiento sería sofocado. No fue así, y la decisión de Casares Quiroga ha privado a la sociedad española de conocer con más detalles el inicio de la Guerra Civil. Esto pone en valor el papel del periodismo ya no solo en el día a día, sino, y sobre todo, a nivel histórico. Es destacable cómo todas las fuentes consultadas señalan como una de las trabas la labor de algunos archivos históricos. Carlos Hernández de Miguel, autor de Los últimos españoles de Mauthausen o Los campos de concentración de Franco relata que en contadas ocasiones ha tenido conflictos con funcionarios de archivos. Con lo cual, uno de los aspectos a mejorar por parte del Estado es seguir trabajando en la facilitación de documentación histórica a la ciudadanía, pero especialmente a los divulgadores como profesores, investigadores y periodistas para contribuir a la cimentación de la democracia en todos los sectores.