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Las cuevas-canteras de San Cristóbal: orígenes, usos, problemática y difusión.

Rodríguez Duro, Alejandra

Abstract

Este estudio pone en valor las cuevas-canteras de la Sierra de San Cristóbal, en El Puerto de Santa María (Cádiz); la importancia e influencia que tuvo el sector cantero en la ciudad y confirma la amplitud de usos de la calcarenita como revestimiento arquitectónico, tanto en la urbe como en otras localidades (Sevilla, Jerez de la Frontera, etc.). Se ha realizado un trabajo de campo en la Sierra, en la ciudad y una revisión bibliográfica y, fundamentándose en un discurso histórico y analítico, se destacan las particularidades de la Sierra, se estudian las cuevas-canteras y se evalúa su estado de conservación. Posteriormente, basándonos en el material, registramos usos y sitios y analizamos su comportamiento mediante el estudio de los indicadores de alteración de la Iglesia Mayor Prioral (El Puerto), ofreciendo una comparativa de estados y concluyendo cuánto vulnerable es la piedra respecto al agua. Por último, se propone un plan de conservación, rehabilitación y difusión de las canteras y de su entorno con el objetivo de involucrar a la sociedad portuense en su cuidado, pues la principal motivación de este estudio es: su completo abandono y actual autodestrucción.

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Página 1 de 5 LAS CUEVAS-CANTERAS DE SAN CRISTÓBAL: ORÍGENES, USOS, PROBLEMÁTICA Y DIFUSIÓN TRABAJO FIN DE GRADO Grado en Conservación Restauración de Bienes Culturales -Universidad de Sevilla- 2023/2024 Alejandra Rodríguez Duro TRABAJO FIN DE GRADO Grado en Conservación Restauración de Bienes Culturales -Universidad de Sevilla- 2023/2024 Título: Las cuevas-canteras de San Cristóbal: orígenes, usos, problemática y difusión. Autora: Alejandra Rodríguez Duro. Tutora: María del Carmen Moral Ruiz. Vº.Bº. DE LA TUTORA: A mis compañeras y compañeros de trabajo, por su paciencia y ánimo. A mi tutora, también por su paciencia. A mi familia, sin ellos nada hubiera sido posible. Resumen Este estudio pone en valor las cuevas-canteras de la Sierra de San Cristóbal, en El Puerto de Santa María (Cádiz); la importancia e influencia que tuvo el sector cantero en la ciudad y confirma la amplitud de usos de la calcarenita como revestimiento arquitectónico, tanto en la urbe como en otras localidades (Sevilla, Jerez de la Frontera, etc.). Se ha realizado un trabajo de campo en la Sierra, en la ciudad y una revisión bibliográfica y, fundamentándose en un discurso histórico y analítico, se destacan las particularidades de la Sierra, se estudian las cuevas-canteras y se evalúa su estado de conservación. Posteriormente, basándonos en el material, registramos usos y sitios y analizamos su comportamiento mediante el estudio de los indicadores de alteración de la Iglesia Mayor Prioral (El Puerto), ofreciendo una comparativa de estados y concluyendo cuánto vulnerable es la piedra respecto al agua. Por último, se propone un plan de conservación, rehabilitación y difusión de las canteras y de su entorno con el objetivo de involucrar a la sociedad portuense en su cuidado, pues la principal motivación de este estudio es: su completo abandono y actual autodestrucción. Palabras clave: Conservación y restauración, entorno, cantera subterránea, calcarenita, difusión. Abstract This study points out the value of Sierra San Cristóbal’s quarries, at El Puerto de Santa María (Cádiz), the importance and influence of quarrying sector in the city, and it confirms the wide uses, as an architectural cladding, in the town and others localities (Sevilla, Jerez de la Frontera, etc.). Through a field work and a bibliographic review, the study highlights the distinctive features of the Sierra, it studies and examinees the quarries and its conservation state. Subsequently, in base of calcarenita, we registered uses and places and analysed its performance in relation to decay indicators from La Prioral church (El Puerto), offering comparatives and concluding how vulnerable could be its lime binding in relation to water. Finally, we propose a plan to preserve, rehabilitate and spread the value of the place and its environment; with the intention to involve society because, the current problem is the neglect and its self-destruction. Keywords: Preservation & restoration, environment, subterranean quarry, stone, diffusion. Página 4 de 113 ÍNDICE I. Introducción .............................................................................................. 6 1. Justificación ............................................................................................ 6 2. Objetivos ............................................................................................... 7 3. Metodología ............................................................................................ 8 II. Marco teórico .......................................................................................... 10 1. El ejercicio de la cantería ........................................................................ 10 2. La piedra en patrimonio ......................................................................... 11 2.1. Los materiales pétreos y su uso como revestimiento arquitectónico ........ 12 2.2. Caracterización de soportes pétreos ................................................... 14 2.2.1. Metodología de estudio científico-técnico ....................................... 16 2.3. Factores de deterioro y mecanismos de alteración ................................ 17 2.4. Operaciones de conservación-restauración de materiales pétreos ........... 19 III. La Sierra de San Cristóbal: su importancia y complejidad ............................. 21 1. Ubicación, historia y alcance ................................................................... 21 2. El gremio de los canteros en El Puerto de Santa María ................................ 24 3. Otros aspectos ...................................................................................... 25 IV. Estudios históricos y técnicos del material pétreo de la Sierra de San Cristóbal 26 1. Las cuevas-canteras de San Cristóbal ....................................................... 26 1.1. Identificación .................................................................................. 26 1.1.1. Ubicación ................................................................................. 26 1.1.2. Marco legal ............................................................................... 27 1.2. Marco histórico ................................................................................ 27 1.3. Conformación y elementos característicos ........................................... 31 1.4. Estado de conservación .................................................................... 37 2. La calcarenita ....................................................................................... 42 2.1. Características ................................................................................ 42 2.2. Empleo como revestimiento arquitectónico. ......................................... 43 Página 5 de 113 3. Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros (Iglesia Mayor Prioral) ....... 44 3.1. Identificación .................................................................................. 44 3.1.1. Ubicación ................................................................................. 44 3.1.2. Marco legal ............................................................................... 45 3.2. Marco histórico ................................................................................ 46 3.3. Estado de conservación .................................................................... 50 3.3.1. Entorno .................................................................................... 50 3.3.2. Análisis constructivo .................................................................. 51 3.3.3. Indicadores de alteración ............................................................... 53 3.4. Indicaciones generales para futuros proyectos de conservaciónrestauración........................................................................................... 60 4. Estudios ............................................................................................... 62 4.1. Ensayos científico-técnicos ................................................................ 62 4.1.1. Metodología .............................................................................. 62 4.1.2. Muestras .................................................................................. 63 4.2. Principal problemática ...................................................................... 66 V. Plan de conservación y difusión de las cuevas-canteras de San Cristóbal .......... 68 Conclusiones ............................................................................................... 72 Bibliografía ................................................................................................. 75 Índice de tablas ........................................................................................... 84 Índice de figuras .......................................................................................... 84 Anexos de imágenes .................................................................................... 86 Anexo I- Estado de conservación cuevas-canteras ......................................... 87 Anexo II- Estado de conservación Iglesia Mayor Prioral .................................. 93 Anexo III- Fichas muestras ...................................................................... 103 Página 6 de 113 I. Introducción El siguiente trabajo se centra en un patrimonio actualmente en abandono: las cuevas-canteras de la Sierra de San Cristóbal, en el Puerto de Santa María. Vestigios de un esplendor que disfrutó la ciudad gracias al sector de la cantería y de la calcarenita, material extraído de la Sierra. El objetivo es poner en valor el conjunto y, con ello, su historia. Para eso, fundamentándonos en un guion lineal: entorno de origen-material-producto, se ha realizado un trabajo de campo y una revisión bibliográfica de la Sierra, las cuevascanteras, la ciudad del El Puerto y la Iglesia Mayor Prioral, uno de sus principales monumentos. Del mismo modo, se han extraído muestras de las canteras y del monumento para realizar un análisis más exhaustivo, comparándolas y concluyendo la principal problemática del material. Por último, se propone un detallado plan de conservación y difusión de las canteras. El cuerpo de la investigación se divide en cinco capítulos, siendo el primero donde se introduce el tema y se establece justificación, objetivos y metodología. El segundo, se centra en la Sierra y su posición geoestratégica a lo largo de la historia, además del ejercicio de la cantería en El Puerto y su proyección a otros lugares. El capítulo tercero, se enfoca en la historia y características de las cuevas-canteras para, posteriormente, concentrarse en la calcarenita, sus características y usos; y, por último, la aplicación de la piedra en un monumento específico: Iglesia Mayor Prioral. En ambos casos, cantera e iglesia, se analizan los indicadores visuales de alteración. El cuarto capítulo, recoge los estudios técnicos-científicos que han ayudado a identificar los principales factores de deterioro en ambos ambientes. Por último, el quinto, conglomera una serie de medidas a largo, medio y corto plazo que harían de la Sierra, y de las canteras, un centro natural y cultural, proyectando un mejor conocimiento del conjunto e involucrando a la sociedad portuense en el cuidado del mismo. 1. Justificación Las cuevas-canteras de El Puerto de Santa María, incluida en el área de un Bien de Interés Cultural (BIC), están en completo abandono desde hace unas décadas. Desde las Administraciones Públicas no se toma ningún tipo de medida para conservarlas, ni siquiera difundir su incalculable valor histórico, sobre todo a nivel local. Página 7 de 113 Es urgente tomar conciencia de su estado de conservación, porque están desapareciendo debido a su abandono y al desconocimiento social. Muy pocos portuenses saben de la existencia de este patrimonio y muchos menos conocen su historia. Sin embargo, la mayoría de nuestros monumentos, e incluso nuestros hogares, están realizados con el material que se extrajo de las cuevas-canteras. Esta ignorancia, sumada a las intervenciones antrópicas realizadas en la Sierra de San Cristóbal, y que la naturaleza reclama su espacio, hacen que perdamos una huella identificativa muy particular que ha participado en el desarrollo de diversas urbes, como Jerez y Sevilla, aparte de El Puerto. El simple hecho de tomar medidas preventivas y de difusión, beneficiaría a un amplio público objetivo, pero, principalmente, a los portuenses y a los intereses de la ciudad, que catalizarían los resultados a un mayor interés y a una mayor aplicación de recursos para su conservación y estudio. Tras la investigación, aparte de una puesta de valor del conjunto y su entorno (del que se pueden desarrollar estrategias de difusión), se obtendrá en el campo de la conservación-restauración el diagnóstico de los principales problemas que acarrea el material en el entorno de la localidad. 2. Objetivos Ante nuestra preocupación por la actual situación de abandono de estas cuevascanteras, se ha establecido el siguiente objetivo general:  Demostrar la importancia de las cuevas-canteras a nivel histórico y municipal mediante el estudio histórico y científico de las mismas y de la calcarenita, material extraído de ellas y empleada en monumentos locales. Este objetivo general se desarrolla en los siguientes objetivos específicos:  Estudiar las cuevas-canteras y su representatividad local mediante el registro histórico, morfológico y situación actual.  Analizar el estado de conservación de las cuevas-canteras y el material del que están formadas. Página 14 de 113 tipo de aglomerante, pudiendo ser: de cal, de yeso o mixtos, también llamados bastardos -cal y yeso conjuntamente- (Mas, 2006). La cal, material tradicional por excelencia, ha sido el principal aglutinante en todo tipo de revestimientos. Proviene de la piedra caliza calcinada en hornos, convirtiéndose en cal viva; luego, al hidratarse, permuta a cal muerta o apagada – hidrato de cal-. La pasta resultante se muele, obteniendo la materia con la que trabajar (Moral, 2019). Ésta aporta dureza y elasticidad a las mezclas. El mortero de cal ha sido, y es, el más idóneo para los aparejos, pues cumple con todos los requisitos necesarios (Azconegui, et al. 1999; Mas, 2006):  Plasticidad para adaptarse a las formas y tolerar los movimientos de los elementos.  Dureza y resistencia, mediante el proceso de carbonatación, para soportar y transmitir las fuerzas de comprensión.  Fraguado lento que minimiza los riesgos de retracción. Volviendo al uso del mortero, en los paramentos de mampostería une las piezas y rellena los huecos. Sin embargo, esta función pasa a un segundo plano en los lienzos de sillares; su finalidad es la de amortiguar y evitar el contacto entre los bloques, garantizando el reparto homogéneo de las presiones (Azconegui, et al. 1999). El proceso de emplazar el sillar se llama asiento y puede ser a junta llena – sobre una lechada de mortero- o mediante colado de juntas –selladas con yeso o arcilla y vertiéndose el mortero-. No obstante, las juntas vistas se rematan con mortero pudiendo ser salientes, rehundidas o en matada superior (Azconegui, et al. 1999). 2.2. Caracterización de soportes pétreos Las rocas se componen principalmente de minerales y su fisionomía está correlacionada con la composición química y estructura interna de ellos; igualmente ocurre con sus propiedades físicas, químicas y mecánicas (Prado, 2019). Esto es consecuencia de los procesos geológicos que ha experimentado el material. Página 15 de 113 La clasificación fundamental de las rocas es por su origen geológico, de éste desencadenan el resto de especificaciones identificativas (Prado, 2019). Así, existen en la naturaleza piedras ígneas, sedimentarias y metamórficas. Estas tipologías se basan en el ciclo litológico, es decir, son el resultado de los diversos procesos que sufren los elementos entre el manto superior y la corteza terrestre. Los fenómenos - cristalización, meteorización y metamorfismose repiten, concluyendo que las rocas están continuamente transformándose (Tarbuck y Lutgens, 2013). En nuestro caso, sólo nos centraremos en las sedimentarias. Las rocas sedimentarias son exógenas, pues precisan de sedimentos ocasionados por el proceso de meteorización sobre las rocas ígneas y del transporte y sedimentación de estos depósitos (Hidalgo, 2018; Prado, 2019; Castrelo, 2022). La meteorización es la reacción destructiva de las rocas ígneas a los agentes atmosféricos, pudiendo ser física (desintegración), la materia fragmenta sin que su composición química sea afectada, o química (descomposición), los minerales buscan su estabilidad con el medio tornándose en nuevas materias (Laborde, 2013; Prado, 2019). El agua, el viento o la nieve son agentes erosivos que desplazan los restos de la meteorización y, dependiendo del terreno, se hacinan indistintamente por capas (Castrelo, 2022). Posteriormente, interviene la litificación: proceso de consolidación de los sedimentos acumulados. Puede producirse por compactación, los materiales suprayacentes comprimen por su peso los inferiores; o cementado, las sustancias disueltas en el agua precipitan entre los granos de los depósitos (Hidalgo, 2018; Prado, 2019). Según el tipo de depósito, las rocas sedimentarias se clasifican en (Hidalgo, 2018; Prado, 2019; Castrelo, 2022):  Químicas/no detríticas: formación desencadenada por procesos químicos inorgánicos (precipitación de los productos erosivos disueltos o evaporación de estos) u orgánicos –también llamados bioquímicos- (subordinadas por organismos que originan sedimentos químicos). Subclasificación fundamentada en la composición química. Página 16 de 113  Mecánicas/detríticas o clásticas: los clastos/detritos –fragmentos de otras rocasson compactados obteniendo una matriz que accede a los espacios intergranulares y un cemento que cohesiona el conjunto, éste puede ser “de naturaleza silícea, cálcica o arcillosa” (Prado, 2019, p. 75). Se subclasifican por el tamaño del grano (Azconegui, et al. 1999). 2.2.1. Metodología de estudio científico-técnico Dentro de la conservación-restauración de bienes culturales, el proceso de identificar los materiales que conforman una obra y determinar sus características, con sus correspondientes comportamientos ante el entorno que lo rodea y otros factores de deterioro, es esencial para la correcta elección de tratamientos y medidas (Villegas, 1997). Existen, además, muchas técnicas analíticas, que auxilian este proceso de caracterización y responden a las preguntas que el conservador-restaurador necesite solventar para ejecutar un buen diagnóstico (Villegas, 1997). No obstante, lo primordial es el conocimiento del material y su técnica ejecutiva para, posteriormente, comprender su modo de interactuar con el medio circundante (Martín, 1993). Prado (2019) recoge a la perfección en su Figura 7.2 (p.133) la metodología básica, que se aplica a todos los proyectos de conservación-restauración, estructurada en cinco fases:  Investigación: se hace de manera transversal durante el proceso.  Diagnóstico: basado en estudios previos de obra y entorno con el fin de identificar los factores de deterioro y justificar los mecanismos de alteración.  Propuesta de intervención: pudiendo ser conservación preventiva, curativa o restauración.  Intervención: en base a la propuesta, se ejecutan las operaciones oportunas. Es en esta fase, de experiencia directa con la obra, donde surgirá la necesidad de realizar otros estudios identificativos.  Plan de conservación. Página 17 de 113 Esta última fase es muy importante, pues en ella se engloban las acciones oportunas para que el trabajo realizado no caiga en saco roto. Comprenden operaciones de mantenimiento (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000; Laborde, 2013), realización de planes de emergencias y conservación preventiva (Laborde, 2013) y actividades de difusión, siendo de gran ayuda la documentación gráfica producida durante las fases (Laborde, 2013), con el fin de “dar a conocer sus dimensiones histórica, artística, documental, material, cultural, conservativa, etc.” (Prado, 2019, p.140). 2.3. Factores de deterioro y mecanismos de alteración Los factores son las causas que desencadenan los mecanismos de alteración. Éstos son los procesos degradantes que ocasionan los indicadores de alteración o alteraciones que son las respuestas, más o menos visibles, de esta sucesión lineal (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000). Los factores se clasifican en intrínsecos o extrínsecos (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000; Laborde, 2013; Prado, 2019). Los primeros se deben a la degradación natural de los propios materiales, dependientes de las técnicas de ejecución aplicadas para su manufactura como bien cultural. Por otro lado, los extrínsecos, son aquellos parámetros ajenos al comportamiento inherente de la obra pero que interactúan con la materia de la misma. Como factores de deterioro intrínsecos, también denominados endógenos – procedente del interior-, Prado (2019) los divide en dos campos:  Naturaleza del material: entra en juego la composición química y mineralógica, las características petrográficas, propiedades físicas y mecánicas.  Técnicas y métodos de ejecución: aquí intervienen los conocimientos y la práctica del artesano respecto a: labra, herramientas, procesos constructivos y acabados. Una mala ejecución trae consigo defectos originales que pueden ocasionar inestabilidad y daños al objeto. Los factores de deterioro extrínsecos, o exógenos, siguiendo a Prado (2019), se distribuyen en cuatro ámbitos: Página 18 de 113  Ambientales: son las condiciones del entorno de la obra como humedad relativa, temperatura, luz y contaminantes. El clima de la zona desempeña un papel fundamental.  Bióticos: están relacionados con organismos o seres vivos y ocasionan biodeterioro. La piedra es un material inorgánico, solo los organismos autótrofos son capaces de colonizar el material y provocar la venida del otros especímenes. Diferenciamos entre organismos y microorganismos. Los primeros, musgos, plantas y animales, propician el ambiente ideal para los segundos: líquenes, hongos, algas y bacterias, cianobacterias y actinomicetos.  Antrópicos: provienen de la acción humana, indiferentemente de su intencionalidad. Entran guerras y actos vandálicos y, por otro lado, utilización e intervenciones, es decir, aquellos arreglos que se realizan para adaptar el bien al uso nuevo que se le quiera dar o reparaciones para “restituir” el lustre perdido.  Naturales: derivan de desastres naturales que desencadenan imprevistas y repentinas reacciones químicas y físicas en los materiales del bien cultural. Se consideran fuego, erupciones volcánicas, inundaciones, terremotos y maremotos... Consecuentemente, todos ellos inducen mecanismos de alteración pudiendo ser físicos, químicos o biológicos (Mas, 2006). No obstante, lo frecuente es la sincronía de varios, engendrándose heterogéneos daños en la materia (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000). Los mecanismos físicos afectan a la física del material, ocasionando alteraciones físico-mecánicas y/u ópticas: fragmentación, grietas, fisuras, desgaste, arañazos, pérdida de elementos... (Mas, 2006) Los mecanismos químicos atañen a la composición química produciéndose “cambios en su constitución, a veces irreversibles y por tanto difíciles de intervenir” (Prado, 2019, p.102). Los productos de los procesos termodinámicos del reactante y reactivos (carbonatación, disolución, hidrólisis, redox e hidratación y precipitación de sales) también son físico-mecánicas y/u ópticos, plasmados en disgregación, costras, incrustaciones... (Prado, 2019) Los mecanismos biológicos, ocasionados por factores bióticos, perjudican física y químicamente a la piedra (Mas, 2006). Entre las alteraciones, aparte de las Página 19 de 113 mencionadas: solubilización de la materia - modificaciones de pH-, corrosión superficial y las llamadas bioalteraciones cromáticas –segregación de pigmentos- (Prado, 2019). Para concluir, recordemos que los indicadores es lo que percibimos de los procesos de alteración (Mas, 2006). Teorizaremos sobre estos últimos porque son la parte más compleja por la simultaneidad de desencadenantes, necesitando en nuestro estudio de técnicas analíticas para identificar y definir exactamente los mecanismos implicados en el deterioro (Martín, 1993). 2.4. Operaciones de conservación-restauración de materiales pétreos De manera generalizada, explicaremos a continuación las intervenciones comunes en un proyecto de conservación-restauración en el orden recomendable. Cada bien cultural es único, por su material y contexto; por tanto, no existen soluciones universales sino opciones que varían en función de la problemática y bajo la evaluación continua de los criterios de intervención (Laborde, 2013; Prado, 2019). Para crear la relación entre alteraciones e intervenciones, seguimos el modelo de Laborde (2013) de alteración-tratamiento, habiendo cinco parámetros de daños y tres opciones de operaciones conservativas-restaurativas. Los parámetros clasificatorios de las alteraciones son: rotura sin pérdida de material, deformación, pérdida de materia, aporte de materia y cambios cromáticos. Entre las opciones de intervenciones están: eliminación, adhesión y aporte de materia. La limpieza de soportes pétreos es la primera intervención que se realiza, pues se prepara la obra para el resto de operaciones que se vayan a realizar (Laborde, 2013). Su fin es eliminar las capas suprayacentes que se han originado de procesos endógenos o exógenos, por ello es un proceso irreversible (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000). Dentro de las limpiezas se incluyen los tratamientos de desalación y biocidas (Prado, 2019). La consolidación del material pétreo tiene como objetivo devolver la cohesión de los elementos constituyentes de la piedra y proporcionar resistencia estructural y mecánica (Durán, 1995; Gómez de Terreros y Alcalde, 2000). También es un proceso irreversible debiendo de ser infrecuente (Laborde, 2013) y dependiente de la Página 20 de 113 localización, extensión y profundidad de la disgregación (Prado, 2019). Como subprocesos de la consolidación están los tratamientos de rejuntado, unión, relleno y sellado y fijación (Laborde, 2013). El rejuntado es necesario en obras constructivas y se efectúa sobre las juntas de los bloques de piedra. Su objetivo es aportar solidez estructural y devolver estabilidad. Es una operación de adición de materia (Laborde, 2013). La unión de piezas fragmentadas, separadas o no de la materia original, es una operación de adhesión y mismamente de consolidación, pues dependiendo de la zona afectada implicará una mejora en la estructura del soporte o una devolución de la lectura del conjunto (Laborde, 2013). La zona de actuación obra sobre elementos desprendidos, grietas y fisuras, rellenándose y/o sellándose 7 (Laborde, 2013; Prado, 2019). Ante la existencia de faltantes, se acometen reintegraciones volumétricas y/o sustituciones. El objetivo es ambivalente: recuperar la lectura formal o reforzar la estructura (Laborde, 2013). Una u otra suelen diferenciarse por el tamaño de la falta. Una sustitución conlleva la eliminación del material original, a causa de su grado de deterioro y su nula resistencia mecánica, y su remplazamiento por uno nuevo de características iguales o semejantes al suprimido (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000, Laborde, 2013); se las conoce en el mundo de la cantería como retacado (Gómez, 2008). Una reintegración volumétrica suele tener menor tamaño y se ejecuta en lo que queda de original (Laborde, 2013). Según la definición a alcanzar, se puede optar por métodos reconstructivos más exactos, como la creación de moldes (Prado, 2019). Las reintegraciones cromáticas adicionan material, su propósito es integrar las reintegraciones volumétricas o sustituciones con el original si no están integrados cromáticamente en el conjunto (Laborde, 2013). La capa de protección es el último paso. El producto dependerá de la tipología del bien y su contexto. Normalmente, en obras al exterior, se aplican hidrofugantes cuya función es evitar la entrada de agua a la materia pétrea pero permitiendo la transpiración y evaporación de la misma (Gómez de Terreros y Alcalde, 2000). 7 La diferencia entre relleno y sellado suele ser por el tamaño y función. Los sellados tienen la finalidad de evitar la entrada de cualquier agente externo al material deteriorado y son de poca envergadura. De lo contrario, los rellenos tienen el objetivo de aportar corpulencia y el tamaño es mayor (Prado, 2019). Página 21 de 113 III. La Sierra de San Cristóbal: su importancia y complejidad 1. Ubicación, historia y alcance En la provincia de Cádiz, al norte de El Puerto de Santa María, encontramos esta barrera natural limítrofe con el sur de Jerez de la Frontera. Su nombre es engañoso pues es un cerro; cuya altura, acentuada por el estuario del Guadalete y su entorno, le dio el sobrenombre de Sierra de Buenavista (Rodríguez, 1998; Naranjo, 2012) ya que, desde este punto, se aprecian los contrastes geomorfológicos y la diversidad de paisajes de la zona: campiña, marismas y salinas, sierra, litoral, ríos y bahía (figura 1). La Sierra, de relieve suave, se divide en dos cumbres: la de San Cristóbal, al este, con su cota máxima de 124m; y la de las Canteras, al oeste, de 102m. Físicamente, como se ve en la figura 2 (debajo), está circunscrita al norte por el Poblado de San Cristóbal y varios cortijos, al oeste con el río Guadalete, al sur por la carretera de El Portal (A-2002) y por el este con la carretera que conecta El Puerto con Jerez (CA-31) y desemboca en la N-IV, enlazándose en un tramo con la autovía del Sur (A-4), conexión Sevilla-Cádiz, la cual atraviesa la Sierra desde, oficialmente, 2007 (Repeto, 1930; Instituto Geológico y Minero de España [IGME], 1987; López y Ruiz, 2007; Naranjo, 2021; Castrelo, 2022). Esta elevación del terreno y sus alrededores esconden huellas del pasado que nos indican su condición estratégica a lo largo de la historia. Al ser el punto más alto, que cierra la Bahía de Cádiz, su cercanía con El Puerto (7km) y Jerez (9km), la proximidad del cauce del río y del Océano Atlántico y la abundancia de recursos naturales, lo convierten en un lugar conveniente para la vida y la defensa del territorio (Ortega, 2017). Figura 1. Imagen panorámica de la Bahía de Cádiz desde la Sierra de San Cristóbal. Nota: Adaptado de [Sierra San Cristóbal], de Google Earth, s.f. (https://acortar.link/5e9IXz). Todos los derechos reservados 2023 por Google. Adaptado con permiso del autor. Página 22 de 113 Figura 2. Fotos aéreas ubicación Sierra San Cristóbal. 1) La Sierra entre de El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera. 2) La Sierra, localización de enclaves y distribución del espacio y caminos. Nota: Adaptado de [Sierra San Cristóbal], de Google, s.f. (https://maps.app.goo.gl/tVLdNa2Zhvh35EPN9). Todos los derechos reservados 2023 por Google. Adaptado con permiso del autor. Habría que remontarse a Isla Cartare y a la Prehistoria 8 para encontrar los primeros vestigios de diversas comunidades en La Dehesa, falda sur del Cerro de San Cristóbal, a modo de estelas menhires, restos arqueológicos, necrópolis, túmulos mortuorios y, al otro lado del camino, la ciudad del castillo de Doña Blanca 9 (López y Ruiz, 2007). En ésta, durante las diversas excavaciones, se documenta la existencia 8 Como recogen López y Pérez, Isla Cartare es la denominación que le da Rufo Festo Avieno, en su Ora marítima, al territorio que hoy conocemos como parte de la provincia de Cádiz y suroeste de Sevilla durante la Antigüedad. Es una península creada a causa de las desembocaduras del Guadalquivir y Guadalete, mucho más atrasadas de lo que hoy conocemos, y el Océano Atlántico, que se adentraba más en el interior de la Península Ibérica (2014). 9 Principal núcleo poblacional de la zona conocido por los griegos como Puerto de Menesteo (López y Pérez, 2015, nº 2.416). El actual centro histórico fue establecido por los romanos, denominándose Portus Gaditanus (López y Ruiz, 2007). 1 2 Página 23 de 113 de Siduna, cora andalusí (ss. XII-XIII), que se convirtió en capital por “su situación, bien comunicado por tierra, mar y río, y también el sitio, con abundantes recursos naturales y de muy antiguo un lugar cargado de historia” (López y Pérez, 2015, nº 2.451, 11º párr.). La permanencia hispano-musulmana finaliza en 1268, cuando Alfonso X El Sabio conquista la región y reparte las aldeas andalusíes, excepto Siduna (López y Pérez, 2015, nº 2.472). Ésta se suma al reino de Castilla en 1284, pasando a ser Sidonia o Sidueña, y se otorga la ciudad al almirante Benedetto Zaccaria “a cambio de la vigilancia de la costa entre el Guadalete y el Guadalquivir para defenderla de los ataques mariníes procedentes del norte de África” (López y Pérez, 2015, nº 2.472, 2º párr.). Mismamente, en unas ordenanzas municipales del concejo de Jerez de septiembre de 1450 10 , ante el peligro que suponía la venida de tropas musulmanas, se ordena “que se apostara gente en la cima del cerro de San Cristóbal [...] para que hicieran fogatas y ahumadas de aviso a la llegada de los nazaríes” (López y Pérez, 2015, nº 2.472, 17º párr.). Incluso en el siglo XX, cuando los militares se apropian de esta zona, queda claro que la situación geográfica de la Sierra es clave estratégicamente. Las huellas existentes que nos interesan son las realizadas por el hombre, quien extrajo “de sus entrañas la piedra arenisca de que está formada, con la que se construyeron antiguas y modernas urbes” (Repeto, 1930, pp. 142-143). Incluso Roma, que no se asentó en Doña Blanca, fijó sus ojos en la Sierra para: [...] la intensiva explotación de dos recursos básicos: la piedra de sus canteras y el agua de sus manantiales. Con la calcarenita de San Cristóbal están construidos, por ejemplo, los recios muros de sillería del Portus Gaditanus que se hallan en el entorno del Castillo de San Marcos [...] (López y Pérez, 2015, nº 2.430, 8º párr.). Se conoce que primeramente la extracción era superficial, a cielo abierto; es a partir del siglo XIII que se explota de manera sistemática (Rodríguez, 1998) y, con la construcción de la Catedral de Sevilla, comenzó a horadarse hacia el interior de la Sierra creándose las cuevas-canteras. Justamente por su geolocalización, se convierte 10 Documento con la citación más antigua de la Sierra con el nombre de ‘San Cristóbal’ (López y Pérez, 2015, nº 2.472). Página 30 de 113 2022). No solamente adaptaron el interior, sino que en la Sierra aún se aprecian infraestructuras que se construyeron para las rutinas del personal marcial 17 . De todas estas, las más destacables por su monumentalidad y estado de conservación son (López y Pérez, 2015, nº 2.501): Los Pilares, El Gigante y La Mujer 18 . Ésta última es la más representativa de todas y el conjunto fue visitado por el rey Alfonso XIII (López y Pérez, 2015, nº 2.501), quien propuso que se reutilizaran como parador. El contexto de esta visita tiene lugar en plena industrialización y desarrollo del transporte, que brindan oportunidades para aprovechar el patrimonio como foco turístico y obtener un incremento económico (Castrelo, 2022). 3. Viviendas: Paralelamente a su historia, las cuevas-canteras de menor tamaño se han empleado como viviendas y poco a poco se han ido integrando en lo que hoy es el Poblado de San Cristóbal (López y Pérez, 2015, 2.451; Castrelo, 2022). En general, las canteras siempre han tenido mala fama por sus habitantes; es más, según López y Pérez existe documentación que recoge que a principios del siglo XVIII “fueron lugares propicios donde se refugiaban gente de mal vivir [...] y de partidas de bandoleros durante el XIX” (2015, nº 2.486, 18º párr.). No obstante, la realidad de la mayoría de habitantes de la zona es que son personas con ínfimos recursos económicos. Las entrevistas que tiene Castrelo (2022, pp. 381-388) con Cristóbal y Juan Romero, arrojan luz sobre lo espinoso de la vida cotidiana. Además, contextualizan cómo las canteras, entre los 80 y 90, se convirtieron en zona de narcotráfico. Única reputación que los progenitores de los portuenses han difundido sobre las cuevascanteras. 17 En nuestra visita a las canteras, además de constatar los límites de la zona militar, vislumbramos cuerpos de guardia y garitas en abandono. Castrelo (2022) menciona que también existen viviendas, almacenes y un taller para despoletado. 18 Juan Luis Roche la cita en 1771 como la cantera con la piedra más dura y la Mujer es la más amplia pues ha contado con 6 tajos, subcreando otras canteras como El Higuerón o Nuestra Señora de los Milagros (López y Pérez, 2015, nº 2.501). Página 31 de 113 1.3. Conformación y elementos característicos Las canteras a cielo abierto y subterráneas conviven en la Sierra, pero son las últimas las verdaderas protagónicas del conjunto. Sin diseño previo, se han ido tallando durante siglos erigiendo un conjunto de espacios vacíos cuyas características, no solamente hablan de su propia historia, sino también de otros lugares: son patrimonio negativo de muchas otras obras (Naranjo, 2021). Entre las ventajas de este sistema (Castrelo, 2022), la más importante era la eficiencia, tanto de tiempo como de faena. Era más sencillo acceder a la montaña y encontrar las vetas de calidad desde una ladera o lateral abierto, que escombrar el espacio desde la verticalidad. Esto respetaba la superficie exterior y beneficiaba la labor al no estar expuesta a las inclemencias meteorológicas. Además, al mantenerse la humedad en el interior la labra era más fácil (Castrelo, 2022). El método subterráneo es laborioso y complejo 19 , por eso Rodríguez (1998) se sorprende al concluir que el motivo principal de la elección de este material para la fábrica sevillana sea su bajo precio. En general, el proceso laboral de ésta junto con el gran aprovisionamiento, fue más rentable que otras. La etapa de trabajo que nos interesa es la primera, la que modela la Sierra. Consistente en las siguientes tareas (Castrelo, 2022):  Búsqueda del plano.  Desmontaje del medio.  Extracción de la piedra.  Preparación de la piedra en la cantera. La metodología de saca ante los frentes de arranque se realizaba en sentido vertical, de arriba abajo, y “teniendo en cuenta el sentido de la veta, la dirección del grano y la estratigrafía de esta forma los sillares tendrían una mayor resistencia una vez dispuestos en el edificio” (Castrelo, 2022, p.84). Una vez abierta la boca de cantera, se extraía y creaban galerías. Los espacios que conocemos son el resultado del sometimiento del trabajo a los “fallos, nudos, 19 “[...] ya que exigen más esfuerzo para llegar al material, así como para sacarlo de la cantera. Este esfuerzo se traducía en una mano de obra más numerosa y en un despliegue de maquinaria más complicado y costoso [...]” (Rodríguez, 1998, p.76). Página 32 de 113 imperfecciones” y sentido de la veta (Castrelo, 2022, p.84), dando lugar a planos escalonados y disímiles alturas. Asombra comparar las dimensiones de las canteras y los útiles empleados manualmente, manera que se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Hablamos de herramientas elementales como: piquetas, picos, almádenas, (mazos), martillos, gradinas (cinceles), palancas, cuñas, punteros... (Gómez, 2008; López y Pérez, 2015, nº 2.501; Castrelo, 2022) Las canteras se distinguían por el nombre del cantero jefe que las gestionaba y explotaba en su momento (Rodríguez, 1996, 1998; López y Pérez, 2015, nº 2.501; Castrelo, 2022). Nombre que cambia por las condiciones dadas del contexto: permisos de seis meses prorrogables, dirección de la explotación circunstancial y sin limitación de espacio o cantidad a sacar. Todo esto da un carácter variable y “saturnino” (Rodríguez, 1998, p.19) a las canteras al no respetar los espacios antiguos y provocando el solapamiento de muchas de ellas (López y Pérez, 2015, nº 2.486, nº 2.501). Se transformaban continuamente. Para conocer aspectos de las antiguas canteras debemos remitirnos a la documentación conservada. Es de ésta de donde se obtiene la identificación de 70 canteras, entre abiertas y subterráneas (López y Pérez, 2015, nº 2.501). La incesante explotación también modifica la Sierra externamente en concepto de transporte, realizándose con carretas de dos ruedas tiradas por mulas (López y Pérez, 2015, nº 2.501). A las vías existentes (hacia el Puerto y Jerez) se le suma la creación de infraestructuras como embarcaderos y puntos de control (Castrelo, 2022). A las canteras en la zona militar y de viviendas hay además otros añadidos que las habilitaban para cumplir con sus usos. En el caso de las militares (figura 4), como recoge Ortega (2017) y Castrelo (2022), se cubren lumbreras con bóvedas de ladrillo para evitar la entrada de agua, se compartimentan los espacios con tabiques, se estabiliza el suelo con hormigón y se reparan caminos para facilitar el acceso –incluyendo la modificación de entradas de canteras-; se instala red eléctrica, se mide temperatura y humedad relativa (Ortega, 2017) para evitar la condensación, e incluso se abren nuevos huecos para permitir la ventilación de las salas ciegas; se cierran bocas de canteras, ya sea con vallados, tabicones o cegándolos con tierra. Página 33 de 113 Figura 4. Características canteras zona militar. Nota: Adaptado de B-001 (21) y B-13 (5) [Fotografías], por Miko Kaizen, 2022, Flickr (https://www.flickr.com/photos/196797741@N03/). CC BY 2.0. Página 34 de 113 Y las que ejercían como hogar, aparte de tabicar para crear nuevas habitaciones, se encalaban las paredes para sortear problemas de humedad (Castrelo, 2022). Ampararse en el interior de estas cuevas-canteras, del modo que fuese, también tenía inconvenientes y riesgos para la integridad física. En consecuencia, se disponían de elementos físicos esenciales para la seguridad. Con el tiempo, se crearon órganos y normas, por parte de Ayuntamiento, para controlar dichos componentes mediante inspecciones rutinarias. Los principales fueron:  Pilares: sustentan la techumbre de las salas explotadas. Sus dimensiones son variables, dependiendo de “la posición, calidad de la piedra y ramales que sostenía” (Castrelo, 2022, p.90).  Lumbreras: también denominadas tragaluces o lucernas. Son huecos cuadrangulares nacientes de la necesidad de iluminar y airear los espacios; cuanto más profunda era la explotación, más alejada estaba la boca de cantera (López y Pérez, 2015, nº 2.501). La separación entre ellas no cumple norma alguna. Asimismo, se usaron para extraer el material mediante un sistema de poleas y cuerdas y como salida alternativa o de emergencias en caso de derrumbe 20 (López y Pérez, 2015, nº 2.501; Castrelo, 2022). Ulteriormente, se convirtieron en un peligro para los viandantes del cerro al no estar señalizadas, por ende, se tomó como medida la creación de pretiles de mampostería alrededor de ellas (López y Pérez, 2015, nº 2.501).  Escaleras: se tallaban en la piedra y tenían un sentido meramente pragmático y provisional: franqueaban los desniveles para acceder al tajo. Ocasionalmente se tallaban asideros también. Castrelo (2022) las describe como “estrechas, escarpadas y, dependiendo del lugar, peligrosas” (p.93) pues las huellas tenían la profundidad justa para que cupiera el pie y, una vez dejaran de ser necesarias, se aprovechasen como material de saca. Otros elementos característicos (Castrelo, 2022), pero no implicados en la seguridad, son: 20 Castrelo (2022) recoge que existen oquedades excavadas en las aristas de las lumbreras para insertar posibles estacas de madera que sirvieran de peldaños, función inservible a medida que se profundizaba en la cantera. Página 35 de 113  Plaza de cantera: espacio externo en la boca de la cantera, fruto de la escombra o de la explotación a cielo abierto. En ella se preparaban y organizaban los bloques para su posterior transporte.  Elementos de acomode: hallados en salas pequeñas, donde los canteros descansaban. Tallados en la piedra se ha encontrado: bancos, huecos para dejar los botijos de agua y huecos para maderos usados como percheros.  Huecos: son inusuales y servían para acoplar los maderos de los andamios. Mención especial, como elemento característico, merecen los símbolos e inscripciones (figura 5). No nos adentraremos en la gliptografía 21 pero sí mencionar que éstas, al igual que las famosas “marcas de cantero”, son llamados signos lapidarios –término genérico- y se clasifican según su origen y función. En este caso, son de origen humano, están grabadas y son identitarias (Castrelo, 2022). Figura 5. Signos lapidarios hallados en nuestra visita. Las inscripciones textuales suelen ser citas, fechas o recogen el nombre de la cantera y su explotador. Los símbolos, sin embargo, son mayoritariamente cruces, 21 “[...] es la disciplina dedicada al estudio de los signos grabados sobre materiales duros, principalmente sobre piedra y entre los que destacan, principalmente, las “marcas de cantero”, también conocidas genéricamente como “signos lapidarios”. [...]” (Martínez, 2013, p.58). Página 36 de 113 pudiéndose interpretarlas como amuletos o consagración religiosa (López y Pérez, 2015, nº 2.501); los canteros las cincelaban “con la esperanza de protegerse frente a las duras jornadas laborales, los desplomes, los accidentes y los imprevistos” (Castrelo, 2022, p. 151). El tono rojizo en algunas leyendas se conoce como ‘mafango’, mezcla de agua y arcilla roja que se empleaba para, aparte de dar color, consolidar los clastos de la arenisca (Castrelo, 2022). El ejemplo más claro que aglomera todas las partes aquí explicadas es la cuevacantera de San Francisco de Asís. Es la más utilizada por los medios de comunicación porque se encuentra en zona civil, tiene un acceso sencillo y su estado de conservación es aceptable, obviando la ingente cantidad de basura (figura 6). Figura 6. Video ejemplo de medios de comunicación y cantera de San Francisco de Asís. Entrevista a Diego Ruiz Mata. Nota: Adaptado de Cuevas en Cádiz: catedrales bajo la montaña hueca [Archivo de vídeo], por El País, 2016, Youtube (https://www.youtube.com/watch?v=DuQD6bUqGo4). Página 37 de 113 1.4. Estado de conservación En las fuentes consultadas existen referencias respecto al estado de conservación de las cuevas-canteras en el pasado y sus medidas, sobre todo en las identificables, como el grado de humedad de ‘La Mujer’ (Ortega, 2017). Pero, lo realmente interesante, son las medidas que asentó el Ayuntamiento, como propietario de la Sierra. Debido a la importancia del sector en el siglo XIX, el cabildo era muy estricto con el estado de las canteras para, por un lado, mantener el control económico sobre éstas y, por otro, prevenir accidentes laborales (Castrelo, 2022). Por eso, creó una comisión de canteros, cuyos objetivos eran inspeccionar y elaborar informes periódicos sobre las condiciones de éstas, además de tomar las medidas oportunas. Entre ellas, estuvo la creación, en 1837, de un reglamento que recogía una serie de directrices como, por ejemplo, las condiciones que hacían aptas las canteras para trabajar con seguridad (Castrelo, 2022) 22 . El estado de conservación actual se realiza a grandes rasgos, pues la tarea de identificación de cada cantera resulta utópico. Los diversos profesionales que se han interesado en este patrimonio (López y Pérez, 2015, nº 2.501; Castrelo, 2022), confirman y concluyen que al no haber planos, descripciones e inscripciones o puntos de referencia (físicas, geográficos, visuales), más el carácter cambiante por solapamiento de tajos y factores antropológicos a gran escala, hacen la tarea inhacedera. Con este panorama, destacamos el trabajo de campo de Alberto Castrelo, quien inventaría mediante un mapa (figura 7), dividido en tres secciones, las canteras aún existentes y las identifica con su propia onomástica (2022). Acentuamos más su labor y la de sus compañeros, considerando el riesgo de derrumbe latente, pues desde finales del siglo XVIII, los informes reflejan continuamente el estado de ruina de algunas canteras y la inseguridad que era “para quienes transitasen por los contornos” (López y Ruiz, 2007, p.123), ya que las lumbreras no están señalizadas (figura 8). 22 A sabiendas de esto, el Ayuntamiento mandaba “demoler las zonas agrietadas, ruinosas o en mal estado” (Castrelo, 2022, p.99). Si estas acciones implicaban mayor peligro, ordenaba abandonar el tajo y empezar en otro lugar de la cantero o, incluso, cambiar de cantera (Castrelo, 2022). Página 38 de 113 Figura 7. Mapa con las secciones: A) civil, B) militar y C) Pendientes de investigar -viviendas-. Nota. Adaptado de Mapa 1 [Fotografía], por Miko Kaizen, 2022, Flickr (https://www.flickr.com/photos/196797741@N03/). CC BY 2.0. Figura 8. Estado de una lumbrera a ras del suelo durante nuestra visita. Las cuevas-canteras de la zona militar son las mejores conservadas pues se han mantenido en activo hasta el año 2009. Igualmente, aparte de existir planos, son las únicas cuya identificación está clara. En nuestra visita pudimos confirmar muchos de los factores de deterioro. A nivel intrínseco, debido a la composición de la piedra que ha quedado vista, señalamos Página 39 de 113 grietas en elementos sustentantes, fisuras en techumbres y sedimentación en algunas canteras, ocasionando cúmulos de arena y también desprendimientos internos (figura 9). Figura 9. Factores de deterioro intrínsecos. 1) Cantera Dos ermanos, grieta con desprendimientos en pilastra sustentante. 2) Cantera del Civil, grieta en jamba de boca de canteras. 3) Cantera del Civil, derrumbe dintel y parte de la techumbre de otro acceso., 4) Cantera Marmolejo, grietas y fisuras visibles en techumbre ya desprendida, con alguna raíz y mancha de humedad. 1 2 3 4 Página 46 de 113 Obispado Diócesis de Jerez [ODJ], s.f.). Durante su adscripción a la diócesis sevillana, fue una vicaría y en ella se estableció un priorazgo 25 . Actualmente Basílica Menor-Santuario Nuestra Señora de los Milagros, perteneciente al Archiprestazgo El Puerto de Santa María–Rota, siendo la Parroquia de Nuestra Señora de Los Milagros (ODJ, s.f.). 3.2. Marco histórico Como dice Ortega (2006) es paradójico “que la Prioral, siendo el más monumental de los edificios portuenses, no ha sido tan estudiado como otros” (p.138). Posiblemente por la escasez documental existente (Becerra, 2012; Piqueras, 2003). Se desconoce la fecha exacta del inicio de las obras de la fábrica, existiendo conjeturas que lo remontan al siglo XIV 26 e incluso al XIII pero los estudios documentales se atienen al siglo XV (Becerra, 1994). Aunque muchos escritos reproducen las palabras de Hipólito Sancho, quien reseñaba la construcción de la iglesia entre 1480-1490, no se ha hallado documento que lo constate; por ende, investigadores razonan, con respecto a otras fuentes documentales, que lo más exacto sería acotarlo a la segunda mitad del siglo XV (Piqueras, 2003). Sí se sabe la razón: el tamaño. La primera iglesia de la villa 27 se quedó pequeña para el núcleo poblacional de 6000 habitantes que había en aquel entonces. Era el segundo lugar más poblado de la provincia, tras Jerez (Aguayo, 2006). Dicho crecimiento se debió al contexto de la ciudad en los siglos XV-XVI (Aguayo, 2006):  Importancia militar y geoestratégica. Era el lugar más seguro del litoral bajoandaluz y se convirtió en sede de Capitanía General de la Mar Océano durante 25 Cargo personal, “de régimen especial de derechos, obligaciones y rentas [...] por tanto, estaba reservada a la Corona y su titular estaba exento de la obligación de residencia, por lo que no [...] tenía asignación económica” (Becerra, 2012, p.73). 26 Piqueras (2003) menciona la existencia de esta teoría, no constatada, en base a la alusión que hace Hipólito Sancho de Sopranis, en su trabajo inédito sobre Santa María del Puerto, respecto al testamento de Mari Garcia, vecina de Arcos, quien otorga, dos maravedíes “a la obra de Santa maria del Puerto” (p.30), en 1365. 27 Lo que hoy es el actual Castillo de San Marcos. Antes de la conquista de los territorios por Alfonso X, fue una mezquita que se cristianizó y fortificó, transformándose sus restos en la primera iglesia parroquial de la ciudad, como lo atestigua el informe de Martín de Radona, en 1561, encargado por el Arzobispado de Sevilla (Becerra, 2012). Página 47 de 113 el XVII, siendo lugar de hibernación para la flota de las galeras reales. Convirtiéndolo en un enclave de actividad militar naval del imperio, aportando actividad social e institucional a la ciudad.  Importancia económica debido a la pesca, principal fuente de ingresos, la cantería, la sal y los productos agrarios, sobre todo el vino. Asimismo, se transformó en un centro económico y comercial con miras a la exportación hacia América. Por otro lado, debemos tener presente otro marco influyente en La Prioral. Su datación coincide con la conclusión de la obra catedralicia hispalense, edificio que buscaba poner en jaque al mudéjar y expresar su ambición cristiana con el gótico. La exponencial actividad que sufrió la ciudad, en todos los ámbitos, hizo que se convirtiera en centro de difusión tanto artístico como laboral; las nuevas construcciones eclesiásticas de la zona occidental andaluza querían emular las intencionalidades de la catedral sevillana mediante la monumentalidad y calidad artística de la iconología (Aguayo, 2006, 2011). Don Luis de la Cerda 28 , I Duque de Medinaceli y I Conde de El Puerto, recibe de sus vasallos, en 1480, la petición de una nueva iglesia en sustitución a la que era “pequeña y muy baja, labrada a la morisca” (Becerra, 2012, p.72). Visualiza la oportunidad perfecta de embellecer la urbe al mismo tiempo que enaltecía su figura (Aguayo, 2006, 2011). Encarga el trabajo a Alonso Rodríguez 29 en un estilo casi obsoleto: gótico tardío o flamígero (aun siendo comienzos del Renacimiento español 30 ), quien proyecta una planta basilical de tres naves (Aguayo, 2005, 2006). Respecto a este periodo, la referencia cronológica de 1486, la más antigua documentada, indica que las obras ya habían empezado y que debían de estar 28 Los Duques de Medinaceli son figuras muy importantes en el desarrollo del señorío portuense. Fue un linaje desbancado de la línea sucesoria de la corona castillo-leonesa y, en este caso, Don Luis de la Cerda, nacido en 1443, siguió el patrón humanístico del momento gracias a la educación recibida por su abuelo, Don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (Aguayo, 2006). 29 También conocido, y a veces confundido, con Alfonso Rodríguez. Bajo su cargo de Maestro Mayor llevó a cabo muchas construcciones sobresalientes en la zona y provincia, (bajo la protección del Duque de Medinaceli) llegando a conocerse como el ‘Maestro de El Puerto’. Ciudad que dejó en 1498 para irse a dirigir las obras de la catedral hispalense, donde fue Maestro Mayor hasta 1512 (Aguayo, 2006). 30 Un ejemplo esclarecedor de ese tiempo, nexo entre las diferentes corrientes artísticas, son las construcciones, en el mismo lapso de tiempo y mismo patrocinio, de un palacio protorrenacentista, llevado a cabo por Lorenzo Vázquez, y la tardogótica Prioral, Alonso Rodríguez (Aguayo, 2006). Página 48 de 113 bastante avanzadas ya que en 1493 se hacían enterramientos en la capilla mayor (Piqueras, 2003). Mismamente, se conserva como testigo la inacabada Puerta del Perdón (figura 13) que refleja una fuerte influencia sevillana, al igual que otras iglesias, como la de San Miguel de Jerez. Esta puerta, con la pretensión de ser la entrada principal al templo, se quedó inconclusa a causa, teóricamente, a la partida de Alonso Rodríguez hacia la Catedral de Sevilla, en 1498 (Aguayo, 2011). Por otra parte, la Puerta del Sol (figura 13) es la actual entrada al edificio y es la puerta lateral que da a la Plaza España. La atestiguan del siglo XVII, sin embargo, su fisionomía de portada-retablo plateresca, se ajusta más al siglo XVI, siendo posible su planteamiento y autoría a Martín de Gainza, entre 1535-1536, en una de sus visitas a las cuevas-canteras de San Cristóbal en busca de calcarenita para la fábrica hispalense (Aguayo, 2005, 2006). Figura 13. Puertas y su ubicación en la iglesia. Nota: 1) Adaptado de [Iglesia Mayor Prioral], de Google, s.f. (https://maps.app.goo.gl/xkGnQuQVdbaxKMV27). Todos los derechos reservados 2023 por Google. Adaptado con permiso del autor. 2) Adaptada Puerta del Perdón [Fotografía] por Panarria, 2007, Wikipedia (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Prioral_gotico.jpg). CC BY-SA 3.0. 3) Adaptado Puerta del Sol [Fotografía] por Diego Delso, 2015, Wikipedia (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Iglesia_Mayor_Prioral,_El_Puerto_de_Santa_Mar%C3%ADa,_Esp a%C3%B1a,_2015-12-08,_DD_12.JPG). CC BY-SA 4.0. Puerta del Sol -portada plateresca- Puerta del Perdón -portada gótica- 1 2 3 Página 49 de 113 Nuevamente, se ignora una fecha de conclusión del edificio, pero sí se reconoce que hay fallos en la cimentación (Becerra, 1994) y sufre de rápidos deterioros que, a finales de 1500, amagan un estado de ruina, aconteciéndose pequeños derrumbes a principios del XVII (Aguayo, 2006). La hecatombe sobreviene el 12 de octubre de 1636, con el terremoto de Cádiz, aunque no repercute en gran magnitud a otras ciudades sí lo hace en la villa, ocasionando el hundimiento de las cubiertas y afectando otros elementos estructurales (Devesa, 2020). Esto no impidió las celebraciones religiosas durante los siguientes años (Becerra, 1994; Aguayo, 2005, 2006). El estado lamentable no es acorde al esplendor de la ciudad, por este motivo, Juan de la Cerda, señor de la ciudad, manda reconstruirla. Finaliza el proceso de búsqueda de Maestro Mayor con la Real Provisión del 4 de junio de 1643 en la que se adjudica los trabajos de reedificación a Antón Martín Calafate, vecino jerezano (Aguayo, 2006). Calafate, hombre autodidacta y afamado localmente, plantea una reedificación que aprovecha los elementos existentes (muros exteriores, ábside y algunas capillas), acondicionándolos para el nuevo planteamiento de las cubiertas que se ajustaba a una estética del siglo XVII (Aguayo, 2006). Aguayo (2006) recoge que, aunque su proyecto es meticuloso en la elección de calidad, tamaño y grosor de los sillares, además de la compactibilidad de los pilares, no se verá cumplido a causa de los ataques que recibe de la competencia. El Duque, ante la situación, ordena a Juan de Aranda Salazar, arquitecto familiarmente prestigioso que ha supervisado grandes catedrales, a examinar las decisiones de Calafate respecto a estabilidad, firmeza y calidad de la obra. Aranda, conocedor de las funcionalidades de los elementos goticistas y renacentistas, critica fieramente a Calafate, quien, sin pretenderlo, apuntaba hacia el Barroco. Sin embargo, en los escritos, no hay reseña alguna que ponga en duda la seguridad de la iglesia, solo contrapunteo. Pese a ello, Calafate tiene que aceptar los cambios y sugerencias de Aranda. En 1659, Calafate fallece y le sucede Francisco de Guindos en los trabajos constructivos hasta 1671, finalización de la iglesia. Éste es quien añade a la Puerta del Sol un frontón curvilíneo, rematándola con figuras de las virtudes, obras de Luis Salgado. Al igual que ocurre con el conjunto basilical, las diferentes corrientes Página 50 de 113 estilísticas casan perfectamente creando unidad estética y dando lugar al monumento de hoy en día (Aguayo, 2005, 2006). 3.3. Estado de conservación Al ser un proyecto muy extenso, nos centraremos exclusivamente en el exterior de iglesia, obviando el interior y el resto de construcciones pertenecientes al conjunto de la parroquia. 3.3.1. Entorno La Plaza de España es centro neurálgico social y religioso de la ciudad, siendo punto clave en festividades locales y durante la Semana Santa, habiendo gran conglomeración de personas. El resto de días, es lugar de encuentro social debido a los bares sitos en ella. La Basílica abre todos los días a las visitas y celebra actos religiosos, como mínimo, dos veces al día. Contiene en su interior catorce capillas, nueve de ellas asociadas a hermandades. Además de las actividades propias de la parroquia como catecumenado infantil y juvenil, bautizos, matrimonios, etc. (Basílica Menor Nuestra Señora de Los Milagros, s.f.). Lo que la convierte en un centro activo religioso diario, aumentando la asistencia de personas en horarios concretos durante el día y en fechas claves a lo largo del año. No podemos olvidar que contiene la imagen de la advocación de Nuestra Señora de Los Milagros, s.XIII, patrona de la ciudad. La plaza y las calles perimetrales han sido siempre zona de tráfico rodado y, aunque la plaza se haya peatonalizado, siguen pasando por ella autobuses y taxis. Actualmente, los vehículos que quieran atravesarla deben de rodear el edificio por la parte posterior. Justamente al norte, se ha habilitado una plazoleta y arreglado la calle Postigo para realizar dicha maniobra y derivar a la Calle San Sebastián. Entre ambas calles, existe un descampado que se emplea como aparcamiento. La fachada de los pies es zona de estacionamiento de taxis. Página 51 de 113 3.3.2. Análisis constructivo La iglesia pertenece a un conjunto de edificios siendo éste el principal. Tiene planta de tres naves (figura 14), siendo la central más alta que las laterales, y capillas adosadas a cada lado, además de otras dos en la cabecera y una más tras el altar, colindante con la sacristía. Ésta tiene un acceso lateral independiente que desemboca en la entrada de un edificio adyacente de dos plantas, suponemos que son los salones parroquiales. Nave central Nave Epístola Nave Evangelio Figura 14. Vista planta iglesia con nomenclatura naves. Nota: Adaptada de [Iglesia Mayor Prioral], de Instituto Geográfico Nacional, s.f. (https://www.ign.es/iberpix/visor/). CC-BY 4.0. La iglesia tiene dos accesos con portadas (figura 13): Puerta del Perdón (pies) y Puerta del Sol (lateral y principal). En el lado contrario a ésta, dentro de una capilla, existe una salida hacia el patio interior delimitado por dos edificios que forman una ‘L’. El coincidente a los pies, unida por arco tabicado y con puertas, es una capilla; el otro, suponemos que es la vivienda de los clérigos pertenecientes a esta parroquia. Estos edificios tienen otros accesos a las calles adyacentes. El resto de patio está tabicado con un muro. Existe otro patio, anexo a la capilla de San pedro y Sacristía – cabecerapero desconocemos sus accesos. También esta zona se encuentra tabicada sin acceso externo (figura 15). Página 52 de 113 Fachada sureste-Plaza España Fachada noreste-Patio interior Fachada suroeste-Pies iglesia Fachada noroeste-Ábside ● Patio interior ● Patio desconocido Figura 15. Vista planta iglesia con ubicación y nomenclaturas fachadas y patios. Nota: Adaptada de [Iglesia Mayor Prioral], de Instituto Geográfico Nacional, s.f. (https://www.ign.es/iberpix/visor/). CC-BY 4.0. Todos los muros exteriores del edificio están construidos con sillares de hoja de calcarenita. Se confirma debido a la alta degradación de una zona baja a los pies de la iglesia que deja visto el ripio con el que se conforma el núcleo del muro (figura 16). Hay zonas localizadas con restos de mortero en tonos anaranjados o blanquecinos (figura 17). Teorizamos sobre la posibilidad de que el edificio estuviera revestido con mortero o encalado. Figura 16. Foto detalle del núcleo del muro exterior de la fachada suroeste, Puerta del Perdón. Página 53 de 113 Figura 17. Restos de mortero. 1) Fachada suroeste, Puerta del Perdón. 2) Fachada noroeste, paramento de la nave central, lado Evangelio, primer nivel de cubiertas. Existen tres niveles de cubiertas, siendo la primera desnivelada en el ábside por la diversidad de espacios construidos en él. Se acceden a ellas mediante una escalera de caracol, ubicada a los pies de la iglesia. Se refleja este espacio como una construcción circular vertical anexa a la Puerta del Perdón, en el lado del Evangelio. En el de la Epístola, existe otra escalera que da acceso al balcón interno, tras el coro, y al reloj, que ha sido intervenido en estos últimos años. 3.3.3. Indicadores de alteración El principal problema de la fábrica es el agua, no solo la humedad por capilaridad proveniente del suelo, sino por la nula canalización de aguas del edificio. Esto, junto con la alta erosión que presenta en toda su extensión, hace que tenga un alto nivel de degradación en zonas localizadas y extensas. A ello se le suma las fuertes rachas de viento de levante. 1 2 Página 54 de 113 Figura 18. Foto detalle descementación del material pétreo. Fachada suroeste, Puerta del Perdón. Lo más preocupante, es la disolución diferencial del material, debido a la descementación (figura 18). Asimismo, la corrosión (Alcalde, 1989; Laborde, 2013) de la piedra por escorrentías de agua contaminadas a causa de la acidez de heces, suciedad y contaminantes (figura 19). Por ende, hallamos zonas alveolizadas, picadas, cavernosas y redondeadas de muy diversos tamaños. Los sillares, en algunos lugares, son casi inexistentes. Por otro lado, sumamos zonas localizadas y extensas con un alto grado de biodeterioro, coincidente con las bocas de agua y gárgolas originales. En ellas podemos hallar columnas de Figura 19. Disolución de la piedra, también denominado corrosión de la piedra. Fachada suroeste, Puerta del Perdón. Página 55 de 113 líquenes, musgos y plantas, estando latente en la orientación norte-este y exangüe en la sur-oeste. Añadimos que la mayoría de estas salidas están obstaculizadas por plantas de gran envergadura y nidos de cigüeña (figura 20). Este conjunto de circunstancias, hacen que sean zonas altamente húmedas, además de foco de otros daños como sales, heces, arañazos, etc. Hay plantas menores, de manera localizada y general, en encuentros entre piezas, especialmente en salientes, juntas y oquedades. También líquenes de color amarillento y alveolar en zonas altas y, sobre todo, en las losas cerámicas contemporáneas que cubren las cubiertas y cúpulas, seguramente con la intención de proteger los techos y evitar la entrada de agua. Figura 20. Biodeterioro: columnas de plantas, gárgolas obstruidas; aves y guano sobre elementos ornamentales. 1) Fachada noroeste, patio interior. 2) y 3) Fachada noreste, ábside. Otro gran problema es la inexistencia de juntas originales en el conjunto. Además de ser un riesgo para la estabilidad de la construcción, son zonas de riesgo por la entrada de agua y por la abrasión ocasionada por agentes externos –agua y viento- en los vértices, ocasionando redondeo en los sillares. También son focos de anidamiento de insectos y depósito de semillas que pueden desarrollarse en nuevas plantas. Existen otro tipo de juntas llevadas a cabo por intervenciones antrópicas a posteriori (figura 21):  Juntas con mortero de cemento: se hallan en un 40% del conjunto y pueden identificarse porque son blanquecinas, de dureza extrema y están resaltadas porque son incompatibles con el soporte, es decir, las piedras delimitadas por 2 3 1 Página 62 de 113 4. Estudios 4.1. Ensayos científico-técnicos 4.1.1. Metodología Las muestras reunidas durante nuestro trabajo, han sido recogidas de diferentes formas y han sido condicionadas debido a las particularidades de cada lugar visitado. En todas se ha respetado el uso de guantes y el almacenamiento del material en bolsas de plástico -con o sin cierre hermético-, posteriormente identificadas con rotulador indeleble, para facilitar su traslado al laboratorio sin pérdida matérica. En base a los objetivos, se ha procurado que fueran de diversos entornos y con distinto nivel de deterioro pero manteniendo una estructura sólida para su posterior manipulación. Los útiles usados y los métodos de recolección han sido:  Martillo y cincel, extracción mecánica mediante percusión.  Escalpelo, extracción mecánica mediante palanca, deslaminado y empuje.  Sin herramientas, recogida de fragmentos. En todas las muestras se ha aplicado la observación macroscópica, fotografía digital 31 y microscopía óptica mediante videomicroscopio digital 32 . Por otro lado, en la tabla 2 se puede localizar aquellas muestras con la intencionalidad de aplicar, con la ayuda y preparación previa (láminas delgadas, embutidas y moliendas) del CITIUS, las siguientes técnicas analíticas:  Microscopía óptica (MO): Estudiar ópticamente las características del material.  Fluorescencia de rayos X (XRF): Identificar los elementos químicos presentes.  Difracción de rayos X (XRD): Examinar las fases de grano fino de los minerales. 31 Cámara digital réflex, marca Nikon, modelo D3000. 32 Microscopio digital de cámara inalámbrica marca Niyoon. Página 63 de 113 4.1.2. Muestras Se visitó el interior de tres cuevas-canteras y se recogieron muestras en dos de ellas: Marmolejo, ‘Dos ermanos’ 33 , Cueva del Civil. En la iglesia Mayor Prioral, se visitó las cubiertas, patio interior y se analizaron las fachadas y portadas. Se recogieron muestras de las fachadas y elementos arquitectónicos de las cubiertas y de la Puerta del Sol. La codificación asignada a cada muestra se ha establecido del siguiente modo:  Tipo de bien cultural: primeras letras en mayúscula. o CC= Cueva-Cantera o IM= Iglesia Mayor Prioral  Lugar: primera silaba del nombre del sitio o, si está compuesto, primera sílaba o palabra y primera letra del segundo nombre identificativo; modo oración. o Mar= Marmolejo o Ci=Civil o DosE= ‘Dos ermanos’ o Cub= Cubiertas o PuP= Puerta del Perdón  Entorno: en la iglesia, la identificación de los lugares clarifica si es interior o exterior, cosa que no ocurre en las cuevas-canteras. Por ello, se ha visto necesario añadir estos detalles en la codificación considerándose exterior la boca de cantera y entrada de la misma e interior: pilares, frente de canteras, techumbres, etc. o I= interior o E= exterior  Enumeración final para diferenciar aquellas muestras que repiten código y sistematizar según el orden de recogida. Para consultar las fichas realizadas, con los resultados obtenidos, acudir al ‘Anexo III- Fichas muestras’, página 103. 33 Nombre histórico al estar escrito sin ‘h’ en la inscripción de la entrada que está colmatada (figura 5). Página 64 de 113 Tabla 2. Cuadro-resumen datos muestras Nº CÓDIGO TAMAÑO La-An-Pr (cm) UBICACIÓN SISTEMA DE EXTRACCIÓN TIPO, ESTADO Y APARIENCIA TÉCNICA DE ANÁLISIS PREVISTOS 1. CC-Mar-I 40x14,5x7 Interior, final cueva-cantera Recogida fragmento  Piedra  Compacta  Solida  LD  E  Mo  MO  XRF  XRD 2. CC-Mar-E 11x7x3 Exterior, boca de cantera Mecánica percusión  Piedra  Compacta  Algo disgregada  VMO 3. CC-Ci-I 16,5x12x3,5 Interior, final cueva-cantera Recogida fragmento  Piedra  Compacta  Algo disgregada  VMO 4. CC-Dos E-I-1 19x15x5 Interior, final cueva-cantera: acceso antiguo colmatado, pilar agrietado Recogida fragmento  Piedra  Compacta  Algo disgregada  VMO 5. CC- DosE-I-2 - Interior, final cueva-cantera: sedimentación de techumbre. Recogida  Arcilla roja  Mo  XRD 6. IM-Cub-1 6x2,5x1,5 Sexto arbotante, nave Epístola, orientación sur. Edificación original siglo XVI. Recogida fragmento  Piedra  Compacta  Algo disgregada  VMO 7. IM-Cub-2 8,5x4,5x5 Sexto arbotante, nave Epístola, orientación sur. Edificación original siglo XVI. Mecánica percusión  Mortero  Compacto  Duro  Mo  XRF  XRD 8. IM-Cub-3 5,5x3,5x1,5 Tercer arbotante, nave Evangelio, orientación norte. Reedificación siglo XVII. Mecánica palanca  Piedra  VMO 9. IM-Cub-4 5,5x2x1 Segundo arbotante, nave Evangelio, cara inferior. Reedificación siglo XVII. Mecánica palanca  Piedra  VMO 10. IM-Cub-5 - Quinta ventana, nave central lado Evangelio, cara noroeste. Mecánica deslaminado  Mortero  Deslaminado del soporte  XRD 11. IM-Cub-6 - Sexta ventana, nave central lado Evangelio, orientación noroeste. Mecánica arrastre  Mortero  Cristalizado/ Salitroso  XRD Página 65 de 113  Pulverulento  Deslaminado del soporte 12. IM-Cub-7 - Cuarta ventana, nave central lado Evangelio, orientación noroeste Mecánica palanca  Material desconocido  Color anaranjado  VMO 13. IM-PuP-1 9x6x3 Espacio entre hueco de escalera y pie izquierdo puerta. Zona muy deteriorada y disgregada, se halla en cúmulo de arena. Orientación suroeste. Edificación original siglo XVI. Recogida fragmento  Piedra  Compacta  Algo disgregada  LD  E  MO 14. IM-PuP-2 - Espacio entre hueco de escalera y pie izquierdo puerta. Sillar con apariencia compacta. Orientación suroeste. Edificación original siglo XVI. Mecánica deslaminado  Piedra  Arenizada  Completamente disgregada  Mo  XRD LD= Lamina delgada E= Muestra embutida Mo= Molienda VMO= Videomicroscopía óptica MO= Microscopía óptica XRF= Fluorescencia de rayos X XRD= Difracción de rayos X Página 66 de 113 4.2. Principal problemática Centrándonos en las muestras de piedra, la mayoría se presentan muy erosionadas, disgregándose con cualquier manipulación, incluso las más compactas. La compactibilidad varía según su exposición a los agentes atmosféricos registrándose a simple vista los granos y clastos que la conforman en aquellas muestras de exterior de canteras o del monumento (figura 26). De lo contrario, las proveniente de interior de las canteras, aún mantienen unidos los elementos y su forma. Figura 26. Comparativa macroscópica estado piedras. 1) Muestra IM-PuP-1, afectada por agentes externos. 2) Muestra CC-Dos E-I-1, ubicada en ambiente estable No presentan fracturas intrínsecas a no ser que sea por otros elementos exógenos que proporcionen presión mecánica. Todas las muestras presentan un grano mediano-grande, así una gran porosidad. Esto afecta de manera directa a su fisionomía y al grado de descomposición del cemento calcáreo a través de la entrada de agentes externos. Por otro lado, mencionar la acuciante suciedad presente en gran parte de las muestras (figura 27). 1 2 Página 67 de 113 Figura 27. Suciedad en muestra. Videomicroscopio, muestra IM-Cub-2. En resumen, en base a las muestras, es un material deleznable y blando si se ha visto afectado por el agua de manera directa. Sin embargo, en un ambiente estable de humedad relativa y temperatura mantienen las propiedades que la hicieron ideal para su empleo como revestimiento arquitectónico. Por ello, ante los indicadores de alteración visibles que muestren los monumentos realizados con calcarenita, las acciones deben enfocarse en atajar o disminuir los efectos adversos del agua en cualquiera de sus formas, investigando y realizando ensayos con productos consolidantes que aporten solidez y, sin lugar a duda, aplicar capas protectoras con productos hidrofugantes. Página 68 de 113 V. Plan de conservación y difusión de las cuevas-canteras de San Cristóbal Se ha corroborado la complejidad que engloba este conjunto patrimonial y la necesidad de actuar sobre él para no perderlo. Sin embargo, el trabajo pendiente es lento y arduo, necesitando colaboración por parte de todos los agentes sociales. El plan de conservación y difusión de las canteras se divide en dos ámbitos que deben estar interconectadas e intercomunicadas a lo largo del desarrollo del mismo, hablamos de la Administración y de la sociedad local. Ésta última, es la que se considera depositaria del patrimonio; las personas que sostienen, habitan, reproducen y cuidan cada día son los verdaderos “partícipes indispensables y protagonistas de los procesos de patrimonialización” (Quintero, 2020, p.134). Pero, ¿cómo actuar ante una población que desconoce su patrimonio? Son las diversas Administraciones las que deben dar el primer paso en este caso. Dentro del área arqueológica, a la que están adscritas las canteras, ha habido solamente un proceso de habilitación del yacimiento arqueológico de Doña Blanca, lo que facilita el acceso a las visitas. Aunque podríamos analizar diversos aspectos que justificaría su escueta difusión, nos centramos en la principal desventaja: su ubicación. Está lejos del centro histórico de la ciudad y carece de actividades que promuevan una interactividad con el enclave y su entorno. Con estas claves, hay que sumar el aspecto medioambiental en el plan de conservación y difusión, es decir, el objetivo debe ser crear un espacio recreativo y cultural en la zona de la Sierra, necesitándose de instalaciones para el esparcimiento social. Lo ideal sería partir del yacimiento arqueológico de Doña Blanca pero, debido a su ubicación y las muchas actuaciones arqueológicas pendientes de realizar (López y Pérez, 2015, nº. 2.451), se optaría por otros enclaves más integrados en la Sierra con suficiente espacio; nos referimos a los Depósitos del Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana 34 o a la cantera abierta las Cruces, al oeste de la Sierra, donde se ubica la empresa ARESUR S.L. 35 . Ambos sitios tienen espacio suficiente para crear un centro de visitantes y una bolsa de aparcamiento sin ser invasivo (figura 28). Si no, tomando 34 Antes Confederación Hidrográfica del Guadalquivir Zona Gaditana (Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana, s.f.) 35 Áridos Reciclados del Sur, “empresa especializada en la gestión de residuos de la construcción” (Áridos Reciclados del Sur [ARESUR], s.f.). Página 69 de 113 como referencia el Caminito del Rey, se puede crear un bus-lanzadera, con un recorrido circular, que salga desde la ‘Venta El Pavo Real’ con paradas en ‘Pozos de la Piedad’, poblado Doña Blanca y, por último, Centro de visitantes Sierra de San Cristóbal. Figura 28. Propuesta de ubicaciones para instalaciones recreativas y centro de interpretación de la cantería. ● Depósitos del Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana ● ARESUR S.L. Nota: Adaptada de [Sierra San Cristóbal], de Instituto Geográfico Nacional, s.f. (https://www.ign.es/iberpix/visor/). CC-BY 4.0. Para las instalaciones, se puede tomar como ejemplo la Casa de Los Toruños (Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, s.f.), en la propia ciudad, que tiene un comprobado éxito en la integración del entorno natural con el uso social. En este espacio, además de incluir una exposición permanente sobre el entorno –fauna y vegetación-, es el punto clave para crear un discurso sobre la historia del lugar, sus usos, recursos, los actuales enclaves patrimoniales y las diversas rutas a realizar en la Sierra. Debido a la amplitud de los temas, se ve oportuno incorporar un centro de interpretación de la cantería (Castrelo, 2022) que se centraría en la actividad, en las canteras existentes en la Sierra, en su importancia para la ciudad y en los monumentos que hoy día se pueden visitar. Previamente a todo esto, se deben tomar medidas de protección para los usuarios de la Sierra. Al ser canteras en abandono, los visitantes que se adentrasen en ellas corren riesgos, existiendo “incontables casos de accidentes [...], desde caídas Página 70 de 113 donde el individuo se ha quedado atrapado [...], muertos por derrumbe” (Gilabert, 2020, p.34), etc. Por ello, es esencial la cartelería, señalética y barreras de protección en bocas de canteras, delimitación de lumbreras a nivel del suelo y normas y/o sugerencias explicativas para evitar daños personales. Del mismo modo, prohibir la actividad de motocross en la Sierra e incluir la zona, y el poblado, en el pliego de condiciones de la empresa de limpieza de la ciudad. En base a este proyecto de intervención de la Sierra y uso recreativo, paralelamente se trabajaría la conservación de las canteras con el objetivo de estabilizarlas e ir incluyéndolas en el conocimiento popular de la ciudadanía portuense. El plan comienza con la finalización de la identificación de las cuevas-canteras, partiendo del trabajo identificativo realizado por Alberto Castrelo y monitoreo de las mismas. Se debe de contar con un equipo multidisciplinar, siendo necesario perfiles como: geólogos, arquitectos y arqueólogos; más otros técnicos como historiadores, conservadores-restauradores, etc. Debido al riesgo, deberán de proveerse de equipos de protección individual, colectiva e, incluso, ir acompañados por un grupo sanitario y de emergencias por si acaeciera algún desastre mientras se trabaja en el interior de las canteras. La identificación formal de cada cantera deberá de incluir dimensiones, levantamiento de plano, estado de conservación, características particulares, marcas etnográficas en su interior y cuantas otras variables sean necesarias para valorar su significancia. Del mismo modo, se estudiará el entorno para identificar los posibles riesgos, analizar porcentaje y posibilidad de pérdida y, en conjunto, establecer un grado de prioridad, siendo interesante extrapolar los métodos recogidos por Pedersoli (2017). Una vez realizado este trabajo y clasificadas las canteras por su prioridad, se pueden ejecutar planes de conservación preventiva o curativa para su conservación, independientemente del uso final que pudieran obtener. Lo fundamental es aminorar las pérdidas que actualmente ocurren. Todas las canteras recuperadas y estables se incluirían en las ofertas culturales o turísticas de la ciudad mediante programas especiales. Actualmente, en la web del Ayuntamiento es inexistente algún apartado dedicado a las canteras o al ejercicio de la cantería, pero sí menciona todos los monumentos que están realizados con su material. Página 71 de 113 Por otro lado, a nivel social y transversal, se pueden realizar diversas estrategias de difusión con la ayuda de la Asociación Canteras de San Cristóbal. Ésta podría crear una página web propia con la información recogida en este trabajo en relación a la historia, las características y el estado actual de las canteras. Del mismo modo, puede ofrecer rutas por la Sierra, como hace ahora, por un precio significativo. Los ingresos obtenidos se dedicarían a la pervivencia de dichas rutas además de favorecer la organización de otro tipo de actividades como recreaciones, charlas, batidas de limpiezas colectivas, etc. Los socios de la asociación, al no pagar cuotas, ya que es sin ánimo de lucro, pueden ejercer una actividad voluntaria en la confección y realización de las actividades planteadas. Todo esto se puede plasmar y difundir por las actuales redes sociales que tienen en activo. Por último, como ruta alternativa, proponemos una por el centro de la ciudad cuyo discurso se fundamente en los monumentos con calcarenita como revestimiento arquitectónico para explicar su relación con la Sierra y la historia de ambos lugares: cantera y ciudad, unidas por el Guadalete. Independientemente de este plan, se proponen las siguientes medidas a corto plazo para la difusión de las cuevas-canteras:  Realización de rutas históricas y asiduas tanto en la Sierra como en la ciudad.  Incluir las cuevas-canteras en el catálogo de patrimonio en la página web del Ayuntamiento de la ciudad.  Desarrollar una página web con la información histórica y técnica de las cuevas-canteras, de la Sierra y de la importancia del sector cantero en la ciudad.  Celebrar a nivel local un día del cantero con talleres de cantería, identificación de piedras, influencia de la calcarenita en El Puerto y en otras ciudades como Sevilla y Jerez, charlas, etc.  Crear una asociación de canteros portuenses y jerezanos que auxilien la difusión del ejercicio y de las canteras mediante talleres en escuelas de formación profesional e incluso en la Universidad de Sevilla, en el grado de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. 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Cuadro-resumen ejemplos que tienen la calcarenita como revestimiento arquitectónico.. ........................................................................................... 43 Tabla 2. Cuadro-resumen datos muestras ...................................................... 64 Índice de figuras Figura 1. Imagen panorámica de la Bahía de Cádiz desde la Sierra de San Cristóbal..................................................................................................... 21 Figura 2. Fotos aéreas ubicación Sierra San Cristóbal. ..................................... 22 Figura 3. Mapa con canteras identificadas. ..................................................... 26 Figura 4. Características canteras zona militar. ............................................... 33 Figura 5. Signos lapidarios hallados en nuestra visita. ...................................... 35 Figura 6. Video ejemplo de medios de comunicación y cantera de San Francisco de Asís. Entrevista a Diego Ruiz Mata. ................................................................. 36 Figura 7. Mapa con las secciones: A) civil, B) militar y C) Pendientes de investigar - viviendas-. .................................................................................................. 38 Figura 8. Estado de una lumbrera a ras del suelo durante nuestra visita. ............ 38 Figura 9. Factores de deterioro intrínsecos. .................................................... 39 Figura 10. Desprendimiento techumbre cueva-cantera de Marmolejo. ................ 40 Figura 11. Factores extrínsecos antrópicos. .................................................... 41 Figura 12. Fotos aéreas ubicación Iglesia Mayor Prioral. ................................... 45 Figura 13. Puertas y su ubicación en la iglesia. ............................................... 48 Figura 14. Vista planta iglesia con nomenclatura naves. ................................... 51 Figura 15. Vista planta iglesia con ubicación y nomenclaturas fachadas y patios. . 52 Figura 16. Foto detalle del núcleo del muro exterior de la fachada suroeste, Puerta del Perdón. ................................................................................................. 52 Figura 17. Restos de mortero. ...................................................................... 53 Figura 18. Foto detalle descementación del material pétreo. Fachada suroeste, Puerta del Perdón. ....................................................................................... 54 Figura 19. Disolución de la piedra, también denominado corrosión de la piedra. Fachada suroeste, Puerta del Perdón. ............................................................. 54 Figura 20. Biodeterioro................................................................................ 55 Figura 21. Juntas. ...................................................................................... 56 Página 85 de 113 Figura 22. Otras intervenciones antrópicas. .................................................... 58 Figura 23. Foto detalle deslaminación, pulverización, grietas y cemento. ............ 58 Figura 24. Roces parte baja. Fachada suroeste, Puerta del Perdón. .................... 59 Figura 25. Escultura virtud sostenida por perno metálico y alambres. Fachada sureste, reverso Puerta del Sol. ..................................................................... 61 Figura 26. Comparativa macroscópica estado piedras. ..................................... 66 Figura 27. Suciedad en muestra. .................................................................. 67 Figura 28. Propuesta de ubicaciones para instalaciones recreativas y centro de interpretación de la cantería. ......................................................................... 69 Página 86 de 113 Anexos de imágenes Página 87 de 113 Anexo I- Estado de conservación cuevas-canteras Cueva-cantera Marmolejo (zona militar) Imagen 1. Visión colmatación exterior-interior (izquierda) y grieta a causa de una higuera (derecha). Página 94 de 113 Fachada noroeste-Patio interior Imagen 23. Ventana sellada con biodeterioro en su interior y suciedad. Imagen 24. Intervención con mortero 3:1 en juntas y pátina de suciedad genérica de la piedra. Imagen 25. Zona intervenida, ventana rota, grietas, suciedad, biodeterioro, pretil y canalización de nueva construcción sobre original. Imagen 26. Zona intervenida en taller de inserción laboral. Manchas y biodeterioro en las partes bajas. Incompatibilidad de materiales en cornisa. Página 95 de 113 Imagen 27. Zona intervenida. Picado y cableado. Imagen 28. Arco tapiado con decoración redondeada y habitación electricidad con cableado mayor. Imagen 29. Zona intervenida. Incompatibilidad de materiales y biodeterioro. Imagen 30. Plantas mayores, intervenciones con junta de cemento y elementos metálicos. Página 96 de 113 Cubiertas nave Evangelio Imagen 31. Sillares disgregados. Imagen 32. Erosión diferencias en los bajos de los arbotantes, biodeterioro –plantas, cigüeñas y nidos-. Imagen 33. Deslaminamiento de morteros, cemento, grietas, oquedades de elementos metálicos y plásticos. Página 97 de 113 Imagen 34. Foto detalle de material desconocido anaranjado. Muestra IM-Cub-7. Imagen 35. Recogida muestra IM-Cub-4. Página 98 de 113 Imagen 36. Detalle erosión diferencial e intervención posterior con cantos, biodeterioro - plantas, cigüeñas y nidos-. Imagen 37. Decoración fragmentada y sin sujeción. Imagen 38. Erosión generalizada en el material y morteros de cementos Imagen 39. Intervenciones tras la colocación de nueva rejería en la ventana. Imagen 40. Columna de biodeterioro. Página 99 de 113 Cubiertas fachada noreste-Ábside Imagen 41. Estado jambas ventana tras eliminación de rejería. Inexistencia de juntas en el paramento (derecha). Página 100 de 113 Imagen 42. Reconstrucción faltante con mampuestos y biodeterioro – palmito-. Imagen 43. Disyunción de mortero con aspecto salitroso. Muestras IM- Cub-5. Página 101 de 113 Cubiertas nave Epístola Imagen 44. Reverso Puerta del sol: zona de suciedad diferencial, costras y guano en elementos ornamentales, pernos metálicos; biodeterioro, erosión diferencia en arbotantes, pátinas diversas que cambian la colorimetría original. Página 102 de 113 Imagen 45. Zona sin juntas y redondeo de sillares en encuentro entre paramento y arco. Imagen 46. Suciedad genérica y costra negra en cornisa. Página 103 de 113 Anexo III- Fichas muestras 36 CC-Mar-I Anverso Reverso Videomicroscopio 36 Se adjunta las fichas de aquellas muestras que han tenido mayor interés de ser analizadas para identificar características y deterioros. Página 110 de 113 IM-Cub-4 Anverso Reverso Videomicroscopio Página 111 de 113 IM-Cub-5 Anverso Reverso Videomicroscopio Página 112 de 113 IM-Cub-6 Anverso Reverso SIN FOTO Videomicroscopio Página 113 de 113 IM-PuP-1 Anverso Reverso Videomicroscopio