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Segunda parte de La Gitanilla de Madrid : en este se refiere, como andando por la España, vinieron á parar á Zaragoza y en manos de la Justicia por un falso testimonio,...sin otras particularidades.

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SEGUNDA PARTE Ofe DE LA GITANILLA DE MADRID. EN ESTE SE REFIERE, COMO ANDANDO POR la España, vinieron áparar aZaragoza, yen manos de la Justicia por un falso testimonio, y_estando sentenciada ahorca, se descubrió ser hija del Virrey, .§ia otras particularidades. YAdixe como mandó el Reí, §ante su presencia aquella próxima noche traxesen Va hermosa Estela, que este fué el ooaabre que tubo aquella beldad suprema; cupitóse el Real mandato con muy grande diligencia, entró p>r el Real Palacio, subió, yco» mucha destreza hizo los acatamientos ante ¡a Magestad Regia, ypostrándose asus plantas, sus Reales manos bes^, dicieridole: Grao Señor, áquien Dios por su clemencia prospere felicidades, yaumentela Real Dfrdema, ávuestiás píantas me rindo sujeta ávuestra obediencia, aunque indigna, yos suplico perdonéis mi inadvertencia. El Rei mandó, que al instante un sarao se dispusiera, ordenóse, ycao tal arte se portó la bella Estela, que quedó admirado el Rei, aficionada la Reyna, apasionados los Grandes, ytodos ácompetencia le rendían los aplausos, vifrores, yenhorabuenas. Díxo el Rei, que este saraa ála noche venidera se havia de proseguir, que era gusto de su Alteza, yle dió de regalía diez roi escudos áEstela: acabóse la función, quacdo sagaz, ydiscreta, haciéndoles ei cortejo, pidióle al Rei la licencia para partir, yde todos se despidió con prudencia; quedaron muy admirados de su doéta inteligencia; pero el Conde de Valverde, que coa mayor advertencia aieadia ásus acciones, yhavilidades diversas, quedó tan apasionado, que si bien se considera se le transformó ei festín ea un piélago de idéas, es en un Vesubio amoroso, principio de sus tragedias, hallábase tan prendado, que sentidos, ypotencias voluntariamente ofrece, sin que atienda á su nobleza, porque el amor tarde, ónunca en el desdoro contempla. Vino la siguiente noche, ysi bien en la primera se portó Estela, parece, que en la segunda se empeña aque con admiraciones celebren su gentileza, siendo para el Conde como el que añade al fuego leña: Prosiguió en fió „Kches I«té <*, siendo c* cada una de días ’| Yáe”tan baxa esfera; "ui. siendo e« cada una de días tón pr< dgio los aplausos que ¡ogro, ce nque la Heyna, viendo del Rei los extremos, empezó áfo mar sospechas yse trocó su afición *' en zelos qi e¡e atormentan: ypara s.iir de dudas, ydár fin ásus quimeras, dió orden secretamente, que de la Corte salieras Estela, ysu compañía, sin que un punto se detengan so pena ce su desgracia. V Supiéronlo, ycon presteza Ordenaron su parrida con nctfchle diligencia, llegó al Conde de Va verde la noticia de esta ausencia e|flusl instantáneamente pidió, que se detu vieran; pero le satisfacieran diciendole, que era fuerza salir luego de la Corte, que su Msgestsd lo ordena. Quedóse pasmado el Conde pero como considera, que dentro su corazón se quedaba Estela impresa, decía íconsigo mismo: si este lucero se ausenta, quién dará alivio ámis 3nsí *as yamis pensamientos treguas Quien ha de poder vivir sin gozar de su presencia * •Conde soi, yella Gitana; Imas qué importa quelo sea, I *acaso seré el primero que desluce su nobleza ? Dios fué quien me crió Conde, .Vápila pn Hn ky..,. _. . \ I '-—** v».. Mía tsrer pero también puede ser, qñeesté viviendo encubierta I yen fin, sea lo que fuere yo no puedo estar sin ella, eoue hay amor, no hay repare J amaría, omorir es fuerza Llamó ápane ajque juzgaba ípadre de aquella belleza/ }yle dixo: Señor mío, K<t que la fortuna adversa de esta suerte lo ha ordenado es preciso, que usted sepa, como estoi determinado (sin lisonja en la materia) áser dichoso marido déla bellísima Es?ela: áque respondió el Gitano: ISeñor, mire su Excelencia que de una áotra parte *v Ies mucha la difereneia, lyaquesta desigualdad* Ipuede suceder, que sea Imct.ivo de arrepentirse Jquando remedio co tengs; Od •N * í no faltan en esta Corte Damas ásu igual esfera, yasi puede refrenar esa loca pasión ciega. Dixo el Conde: Es imposible, *porque si posible fuera, no llegara átanto extremo, ni en tal confusión me viera. Replicó el Gitano, ydixo: Pues si el amor que profesa su Excelencia es verdadero, se ha de examinar la prueba, ,para quedar satisfechos, yha de ser de esta manera: que si pretende lograr lo que su afición desea, se ha de venir con nosotros vistiendo nuestra librea dos años corriendo Mundo, ysabrá por experiencia nuestro modo de vivir, ysi al cabo se contenta, luego puede e&sponér lo que de su gusto sea. Acepto el Conde el partido, qu>e el amor mucho atropella, yluego instantáneamente tedos sus Estados dexa en manos de un Tio suyo, dicieodole: Que se ausenta .de la Corte en gran secreto ^cumplir una promesa. Vistióse en fin de Gitano (que^ caro el, amor le cuesta !) trocó su Palacio rico, su regalo, yasistencia en el miserable estado, como el que se representa: quien era Conde en la Corte adornado de grandeza, se vé en trage de Gitano, ' que es la ultima miseria: quien blandas camas tenia, que al cuerpo descanso dieran, ahora diversas noches en el campo ála inclemencia del tiempo se vé abatido, sin que remediarlo pueda; - pero osda siente el Conde, todo con gusto lo lleva, porque ávista de quien ama todo es goria, nada es pena. Cumplidos veinte ydes meses cabales por feueoa euenta, - llegaron áun Lugarcillo de Zaragoza dos leguas* yen el. Mesón se hospedaron, que asi lo quiso su Estrella. Tenia este Mesonero una hija, que en belleza pudo competirle áVenus, yenamorada, yresuelta del Conde, nuevo Gitano, le hacia dos mil finezas; pero viendo, que no ha liaba alguna correspondencia, determinó declarar la pasión que le atormeolff, él se defendió, diciendo: qué ásu amor fren© pusiera, porque no le converja, yella porfiaba necia, diciendo c@n él se iría: yviéndola tan resuelta, el Conde la desengaña; mas vuendo, que la desprecia, quiso tomar de é¡ venganza, yeQ su maleta le encierra una baxiila de plata, yquando estuvieron fuera, dixo ásu Padre, que falta la plata que dicha queda: fue* füese el Padre ála Justicia, salieron mas de qutreota hombres, ylos alcanzaron registráronlos, yencuentran las prendas, coa que el Alcalde falto todo de paeiepcia, los ultrajó de palabras, yalzó la mano violento para darle un bofetón al Cosde; mas con fiereza de una cruel estocada yerto cadáver lo dexa. Par fin fueron ála Cárcel, ycon grillos, ycadenas al otro siguiente dia áZaragoza ios llevan; áeste tiempo el que era Padre legi’imo de esta Estela se hallaba siendo Virrey, yfué quien dio la sentencia de que ahorquen los Gitanos, yea este tropel de penas iban las pobres Guanas suplicando íla Virreyna intercediese piadosa S- huvtese alguna -clemencia; bus no pudo coaseguirlo. Yviendo, que el plazo llega de entrados en la Capilla, ? fque remedio no encuentran, aque hasta entonces fué Madre fingida de nuestra Estela, de I2 Virreyna álas plantas se postra, ysu mano besa, diciendo!*: Gran Señora, como el perdón me concedas, os declararé un enigma, que puede ser de que sea a——.—- ... |de gran gusto, yella entonces ( deseosa de saberla, la perdonó, yla Gitana la dió per extenso cuenta de todo lo referido, dicien dola, como era su hija la que miraba, ypara mas prueba le enseña los vestidos que guardaba eB el cofre, yviendo cierta la novedad, del contento quedó desaja yada en tierra. En esto acudió el Virrey, yvuelta en sí la Virreyna, le dióceenta dei suceso, ytambién declaró Estela, como el que estaba en la Cárcel de muerte con la semencia era el Conde de Vaíverde, que ha de casarse con ella: todo fué gusto, yplacer, fueron, ylo ec harón fuera. £¡ Conde dió su descargo, y.quedó como quien era, yálos Gitanos les dieron bienes co ique mantuvieras decenteaiv me su vida, luego las bodas celebran. Súpose en la Corte el caso, tic lo quai muchos se alegran, Yá!a Virgen del Pilár fe hicierof, solemnes fiestas ea hicimiento de gracias de estidicha placentera. YVicente Beoovente de esta gustosa tragedia concluye la Relación critica, curiosa, ynueva. ,Con iú'&QCÚ ;En Córdoba, en la Imprenta de Jp. Juan de Medina, Platuda de jas Cañas.