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El amante de su patria : en defensa de la nobleza, clero y estado regular, zaheridos en los periódicos

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EL. AMANTE DE SU PATRIA ' en defensa de la nobleza, clero y estado regular, zaheridos en los periódicos. En una época como la presente, en que tanto cúmulo de periodistas y articulistas se han propuesto agitar las pasiones de todo español, inclinándolas al tedio y aborrecimien- to de las clases distinguidas de la sociedad, pintándolas con unos colores los mas injuriosos á sus bellos naturales, haciéudolas aparecer como nada útiles y aun nocivas, con el errado fin de lograr con este descrédito el mas firme apoyo á las instituciones liberales, es un delito imperdonable la apatía que muestran estas beneméritas porciones. A ellás toca alzar el grito de la justicia y hacer manifiesto su verdade» ro valor apoyado en el general convencimiento que, de sus virtudes siempre han tenido las naciones, y en que sin el menor recelo de errar se puede asegurar que .debe buscar el áncora que sostenga nuestra zozobrante Patria aun mas bien que en sus molestas invectivas y anti-políti- cas sátiras con que al par que pretenden atraer el desprecio sobre ellas, entorpecen mas y mas la marcha constitucional, difundiendo el disgusto en unas clases que por su poder y su necesario é inveterado ascendiente con el pueblo es tan util su adhesion al nuevo órden de cosas, como anti-político el zaherirlas y despreciarlas. La nobleza, esta porcion ilustre entre todas las naciones, á quien el filósofo Aristóteles nombra virtud y riqueza antigua, contra esta es contra quien hoy dia se disparan principalmente los tiros de la envidia y la maledicencia. ¿Cómo sin una intencion dañada ó una crasa ignorancia en la historia de todos los siglos y naciones se puede poner en duda y-aun €n ri- dículo el lustre y Mérito de la nobleza? Consúltese la historia antigua, y á cada paso se hallará el justo aprecio que de ella hicieron los pueblos y legisladores: se encontrará que un Rómulo confia lo mas precioso de su monarquía á los patricios ó équites; de ellos compone aquel respetable senado que tanto admiró por su sabiduría, valor y prudencia al mundo conocido; á ellos confia las cosas sagradas; de ellos elige los magistrados que han de aplicar la ley; de ellos recibe las respuestas en las consultas de derecho, y con ellos finalmente parte la administracion de la república. Mas adelante cuando los crímenes de Tarquino el soberbio mudan la forma de gobierno ¿4 quién el pue= blo capitaneado por Bruto y Colatino confia el poder absoluto sino es á este antiguo y esclarecido Senado ? Este célebre congreso dicta leyes que hasta estos dias sirven de modelo á las naciones modernas; con su prevision y tino contraresta, y aun reduce y extermina el poder colosal de Cartago, engreido con las infinitas conquistas que debidas á su astucia y sagacidad adquiere por do pisan sus numerosas huestes: él resiste las frecuentes incursiones de los Galos y demas pueblos septentrionales, y con su refinada pericia somete y vence al gran Mitrídates Rey del Ponto, y hace sus tributarias la mayor parte de las naciones del Asia, Africa y Europa; y de quién repito se compo- “nía esta augusta corporacion sino es de los patricios sus fundadores, hasta que pasados muchos años los tribunos del pueblo adquirieron ciertas plazas para los demas ciudadanos, con lo que se enervó su antiguo poder, dando motivo las interminables emulaciones y convulsiones que á esta medida sucedieron á la ruina de aquella floreciente república, segun lo aseguran Tiro-Libio y el jurisconsulto Pomponueo. En los últimos tiempos del poder asombroso de este inmortal pueblo cuando se elige en imperio ¿quién egerce las primeras dignidades en la administracion y el egército sino es la nobleza, á quien por sus virtudes compiten á porfia en hourarla todos los Emperadores, especialmente Justiniano? Teseo, fundador de Atenas, distin= guió los nobles, dándoles facultad para que de entre ellos 3 proveyesen personas para los goblernos y administracion. ¿de justicia, y para interpretar y determinar las cosas sagradas; al cual despues imitó Solon en las leyes que pro+ mulgó en Atenas y Grecia, como de ello testifica Aristó> teles y Plutarco; y en el Areopago, instituido por el mismo, era órden que ninguno fuese admitido que no procediese de noble. estirpe. El gobierno y direccion de Cartago solo estaba confiado á los nobles, segun Rollin, con la única distincion de ancianos y jóvenes, fundados en el sabio ¿principio de que la calina y madurez que es característica á aquella edad, templaria la actividad y fogosidad impru= dente de estos, resultando un medio justo en las deliberaciones entre la extremada flema de los unos y la viveza é intrepidez de los otros. Los sagrados libros nos convencen no menos que la historia profana del aprecio debido á esta, clase. Dios en el Deuteronomio dice: »escogí de vuestras »tribus varones sabios y nobles, € hícelos Príncipes, gober- »nadores y capitanes. « En el libro primero de los Macabeos se dice que el Rey Antioco escogió para sus negocios á Li- ¿sias, hombre noble de sangre Real. Ea el segundo de los _Macabeos, que el Rey Nicanot envió un varon de los mas nobles: $. Lucas en su Evangelio refiere que un hombre noble fue á reinar 4 una provincia apartada : Salomon en el libro de la Sabiduría dijo: »0 qué hermosa es la casta generacion rica de claridad y nobleza«: nuestro divino Salvador eligió para su humana generacion la estirpe mas noble y gloriosa, segun la especifica S. Mateo, y aun aseguran autores del mayor crédito que entre los. doce Apóstoles que escogió para fundar su Iglesia siete eran nobles. . Avancemos á tiempos mas recientes, y registrando con los ojos perspicaces de la historia las naciones modernas, veremos la Polonia en la alternativa de Duques y Reyes electivos, con que por muchos siglos estuvo gobernada, dividir estos su autoridad con un Senado, que entre los cua= tro órdenes de que se componia, dos de ellos eran de la clase noble; tales son los de los Palatinos y Castellanos: esta aguerrida nacion, que con tanta gloria rivalizó á sus vecinas la Rusia, Suecia, Dinamarca, Sajonia y Alemania, le 'diba 4 sus árduas empresas el mayor impulso su dieta general, compuesta del Rey ó Duque, el Senado y los nobles “que enviaban las dietas particulares de cada Palatinado, igualmente que los diputados de Danzik, Cracobia y Vilna, teniendo en ellas:la nobleza tal ascendiente, que el dicho de un noble impedia las resoluciones de la asamblea. La Alemania, que por la muerte sin sucesion de Luis III, nieto del inmortal Ludovico Pio, se redujo á un imperio “électivo, se subdividió en pequeños estados federativos, los cuales gobernados la mayor parte por la nobleza, como eran los Largraves, Margraves y Burgraves, decidian por “medio de sus dietas tenidas en Ratisbona, los negocios árduos del imperio, cuyas asambleas se componian dos partes de sus diputados de la nobleza, cuales eran los electo- “res del imperio y los Príncipes. En esta gran parte de la “Europa se distingue tanto hasta el dia de hoy esta ¡lustre clase, que la mayor parte de sus piezas eclesiásticas estan “reservadas á los que corresponden á este estado. La Fran- “cia en su antigua forma representativa por estados, con- “«cedia una cámara á los nobles; y en la Italia moderna las “repúblicas de Venecia, Luca y Génova estaban confiadas únicamente á la nobleza. Pero á qué recopilar la historia de las naciones estrangeras, cuando nuestra amada Patria, “nuestra ínclita España ha apreciado en todos tiempos co- “mo la que mas esta porcion esclarecida, y á ella ha de- “bido los grados de prosperidad y gloria, por los que ha sido “envidiada hasta en los paises mas remotos. ¿Quién alzó el es- “tandarte de la libertad cuando casi toda la península y parte «de la Francia sucumbió á las lunas mahometanas? Regístrese á los famosos Garivay, Mariana, Masdeu, Ambrosio «de Morales y otros infinitos historiadores españoles, y en “ellos se encontrará que unos pocos nobles refugiados en las asperezas y breñales de Asturias y montañas de Leon, acaudillados por el Infante D. Pelayo, osaron sacudir el yugo en que toda esta dilatada region gemia. ¿Qué otro princi- “pio tuvieron las coronas de Aragon y Navarra, y por qué en sus fueros honran y distinguen tan considerablemente 4 la nobleza, siendo expreso del de Sobrarve que no se de- | le) “tidan lós Reyes 4' ningunaficosaddemayór momento E “consejo de doce hómbres nobles.) y que lo*que' fuese -ga- nado á' los moros se-divida: con la: nobleza? En “Castilla y ¿Aragón forman juntos con-los''prelados''y abades regula- “res, lo que se llaman «Cortes, por: brazos en' aquella “y estamentos en este, prosiguiendo con tal prerogativa'ínterin que en nuestra Nacion estuvo en práctica la Representa- “cion nacional, y aun despues de otorgar al pueblo:sus Re- ¿presentantes en las ciudades éntendidas por de'voto'en Cor- “tes: ¿ Y qué no se debió en vtódos tiempos 4 estas 'augustás asambleas? Sabidó'es'de' todos; y “bien nos lo' patentizah “los historiadores dé todos los siglos y nuestra' sabia y “atigua Constitucion, llena por los eruditos de los mayores encomios, gloriándose los diputados 'de' las Cortes extraor- “dinarias de no haber hecho otra:cosa'en la “formacion' de “fuestra Carta constitucional que poner.en”uso la' antigita “legislación, cón lás precauciónes correspondientes:á “su exac- «to cumplimiento. No menos que én ciencia floreció cons- “tantemente en valor militar esta distinguida clase, pues ade- 'mas de los: hechos heróicos que de-ellos- refieren nuestros “literatos, cuando' peleaban unidos á los demas del 'pueblo, ¿cuántos y cuán distiriguidos se debieron ' cuando por'sí'sodos combatian? Diganlo“sino Castilla la" Nueva, reino de “Jaen, Extremadura y toda la coróna de Aragon. ¿Qué no “debieron estas vástás provincias á los caballeros de las cuatro órdenes militares? Sin -ellos- probablemente” se habrian “perdido los paises restaurados, puesto que á nuestros! Reyes les era imposible muchas veces sostener con''el*erario' lag pesadas cargas de una guerra tan dilatada: ¿qué otra'cosa son las casas solares ó fuertes que hasta el dia se conocen en las Montañas, Galicia, Asturias, Guipuzcoa, Aragon, Vizcaya, Navarra y' Cataluña sinounos constantes monuz mentós de virtud militár' en-los nobles, igualmente que los escudos de“armas que al presente "vemos decorados con bla= sones, morriones y trófeos militares? Asi lo reconoce la ley a.*, título 27, partida 2:*, que 4 la letra dice: »+é por ensde los nobles homes de España que supieron mucho de » guerra, como “vivieron sienpre ES pusieron señalados 6 - galardones £:4os que bien ficiesena Ein .vista pues de lo - hasta aqui. evidenciado, en-loor dela. nobleza, ¿qué .extra- No! esque .en todas las: naciones. se le concediera unas consi- -dderaciones y «distinciones; hereditarias? Porque á la, verdad, -¿qué otra cosasmbueye: mas el. deseo ¡de ¡obrar bien que. la «inmortalidad que: por ello adquiere el, hombre «disfrutando el placer sde verla: conseryada en su posteridad y descendencia, que. aun «aprecia mas que su propia persona? ¿A esta distinguida, generacion «quién: le; hace continuar enla virtud ,con.mas, decidido heroismo sino es el. dulce recuer- «do; de sus ¿mayores? JAsi se lo; hicieron ver á: Felipe. III cuando;en. su, entrada en Amberes (siendo Príncipe jurado) de pusieron la estatua de la Fortaleza con este lema: »el »egemplo de ¡la virtud del, padre incita en gran manera al ??+hijo,< Por estos. mismos. fundamentos se perpetuó, el. va- «Jor.eu los Macabeos,:1mo «queriendo; ser inferior cada,.uno de ellos:4.sus ihustres.ascendientes y hermanos: por: los. mismos, en los Ciros,, Alejandros, Escipiones, Camilos, ¿Flavios, Anníbales,. Amilcares;, ¡Guzmanes, Girones, Manriques, Laas, Gonzalos de Córdoba, con. otros héroes, que seria. un no.acabar : y, estos finalmente, son los. que; han. hecho. que -hasta. el. dia. apenas.se halle familia noble. en, nuestra; Es- ¿paña que no.cuente varios de. los. suyosen todas: carreras, £n «especial en la militar, verificándose . generalmente, con tal. ardor: este deseo, de: ser útiles, que hasta, aquellos: que or.razon, de sus cuantiosos bienes esmas ¡provechosa $ asistencia 4 ellos, fomentando. la. ¡agricultura. y, contribur yendo, con ¡sus intereses Áá una, carrera activa en. sus hijos, hermanos ó allegados, se hallan inscriptos en las Reales Maestranzas, tan deseado su progreso y, fomento por. el nada sospechoso abate Grandara en su reforma uniyersal de Es> paña, como recomendadas y mandadas crear por el Sr. Rey D. Alfonso. el; Vi ¡á consulta, de, los; estados. del reino, en el año: de 1108, y. por, los, Sres. Reyes D.. Alfonso. el,X,.-D, Fernando ¡y Doña Isabel, el Emperador Carlos. V. por singular mandato en, las Cortes de Madrid,en el. año 1534, y los Sres. Reyes D. Felipe U y D, Felipe III, todos con el laudable objeto de imponer. la. nobleza .en losegercicios .. A Cn. - militares, fomentar Tasscastas de'caballos que tanto ha te “¿nester nuestra Nacion,.y. contar en todo tiempo con un lucido y opulento cuerpo para aquellas salidas que sus Ma- «gestades ló los Sres. Infantes” sus: hermanos mayores con- »templen: necesarias: ¿Pues por qué tantos: tiros y tanto :Zá- ¡hevir á la nobleza nuestros fingidos literatos? ¿No Tespirán ¿premio á la virtud en muchas de sus páginas? ¿Pues donde mayor que en estos? ¿No quieren, segun aseguran, con- «solidar las nuevas instituciones? ¿Pues cómo mejor que pef- -suadiendo á esta clasede las ventajas que de: ellas le pue- -denoteportar, haciéndoles por este:medio que esparzan én las-clases menos opulentas el amor á la Constitucion, -cuafi- do estas: por su: dependencia con aquella, y por la consideracion que de Su representacion y merecimientos siempre han. tenido, han de.dar mas quilates de:valor á los discur- ¿sos de estos; que: á cuantos: pedantesraciocinios pueden extender ¡la caterva de envidiosos escritores. Si 'el espíritu del bien'de la Patria les mueve, procuren hallarlo no en los sarcasimos y sátiras impertinentes, y: sí en aprender y “comunicar útiles conocimientos en política, legislacion, agricultura, comercios yoartés, y, en invitar á nuestros diputados'de; Cortes:á que ssinextinguir den: el impulso corres= «pondiente 4: todas las clases de la Monarquía, á que por sus virtudes y fondos son susceptibles. j ¿No «crean que porque las Constituciones actuales de I1- -glaterra, Francia, Paises-Bajos, Wertemberg y Ese-Casel -dan una cámara exclusivamente 4 la: nobleza y la:nuestra «nose: la concede, se pretende por introducir entre nosotros la igualdad masónica ó la de la revolucion de Fran- -Ciay pues aunque no sean públicos los fundamentos que'tuvieron; para no hacerlo los diputados de nuestras Cortes ¡ex- ¡traordinarias, el Convencimiento: en que todos estamos dé -su.justicia ¡y sanos. principios, juntamente con: la nobleza hereditaria, que conceden en:da órden de S. Fernando:á los «militares por-la sexta ¿accion 'distinguida, pone 4: cubierto Cualquier mal. concepto que lá maledicencia quiera atribuir £.:sus respetables personas. La nobleza toda espera con im: paciencia la. reuniom del «próximo Congreso; de cuya sabi- 7: duría: se promete las mas justas leyes, que al paso que le _den una existencia verdadera, y no precaria como muchos _malévolos la suponen enel dia, calmará los dichos inju- _riosos con que hasta por los mas ignorantes se les acomete. El egército se interesa en ello como que una gran parte corresponde á la nobleza de sangre y otra á la personal igualada en goces á aquella por nuestras leyes patrias; los literatos lo ansian. por la misma razon, y la Nacion en general, pues fuera de un corto: número de envidiosos que destituidos. de mérito en sus personas y ascendientes, quieren igualar «la virtud con la apatía y el vicio; todos los: demas desean las justas consideraciones á las clases beneméritas, como únicos estímulos que alientan al bien obrar, y hacen felices á las: naciones. Nulo£19D Con no menos. descaro: que á la nobleza. se acomete:al clero; á esta respetable porcion: del: pueblo” cristiano, 4 quien S. Gerónimo nombra en la epístola segunda:á Nepociano suerte del Señor, á él se le 'apellida con los áfrentosos epitetos de pancistas, lechuzos, holgazanes, y con Otra porcion de voces injuriosas y propias solamente de'un Lutero, Rousseau, d*Alembert, y. de toda: la caterva' de hereges y filósofos de todos. los tiempos, los cuales con eldepravado intento de socavar los fundamentos sólidos de la Religion atacan á sus ministros, como que aquella se sos» tiene con la predicacion de: la divina palabra, se alienta con unos medios sensibles instituidos por Jesucristo, y. aco- ¿modados á la humana debilidad, como son'los Sacramentos, y con el aparato y suntuosidad del culto que nos hace elevar nuestro espíritu á la contemplacion de las divinas perfecciones: todas ciertamente prácticas peculiares € inherentes 4 los ministros de la iglesia. Para deprimir al clero se declama «contra sus bienes, y se quisiera reducir á un estado de miseria 4 que ningun pueblo sea de la Religion y culto quese quiera ha puesto jamas 4-sus ministros. Los romanos presentaban una parte del botin ganado en'sus combates á los:sacerdotes de sus mentidas deidades. Los griegos hacian los mayores dones á los sacerdotes y sacerdotisas que sostenian la veneracion:á:su falso é impostor'oráculo de Delfos, j 7 Los chinos enriquecen con pingúes posesiones á los bozos, sacerdotes de la secta de Fo, Ó Jaca, y estos sostienen sus pagodes con un lujo excesivo. Pero dejemos de citar mas rasgos de piedad gentílica, y contraigámonos á la Religion verdadera, _Abrahan presenta en el valle de Sabé á Melchisedech, sacerdote del Altísimo, el diezmo de los despojos ganados á los Reyes de Pentápolis. Dios en el Levítico confiere á los sacerdotes lás primicias y una parte considerable de las víctimas inmoladas, y á los levitas otra parte de estas con los diezmos de frutos y ganados, dando á unos y otros cuarenta y ocho ciudades con sus egidos, señaladas especialmente trece para alojamiento á los sacerdotes y sus fa- -milias. Nuestro divino Salvador enviando á sus Apóstoles á esparcir la luz del Evangelio les dice: »no echeisalforja, »'ni oro, ni plata, porque digno es el trabajador de su ali- -»mento.« El mismo Señor mientras vivió con sus discípu- “los se alimentaba de lo que le ofrecian, particularmente las piadosas mugeres; y S. Pablo recomendando á los fie- “les de Corinto su obligacion á mantener los ministros del altar, usa de esta reflexion: »el soldado se mantiene de su »estipendio, el pastor de la leche de su ganado, y el que »plantó una viña de sus frutos. ¿Pues si nosotros sembra- »'mos en vosotros lo espiritual, será una cosa grande el que “»cojamos vuestras temporalidades? Los que sirven al altar :»de él se mantienen, segun Jesucristo.c« En la primitiva Iglesia, que á sus ministros se les quiere suponer tan pobres, poseyeron mas que nunca, pues todos aquellos fieles se despojaban de sus bienes y los ponian en comuna bajo el cargo de los sacerdotes, y estos confiaban su administración: é inversion á los diáconos creados á este intento, Mas adelante, cuando por la paz dada á la Iglesia por el gran Constantino les fue permitido á los cristianos el libre uso de la Religion, cuan á porfia coastruian los Príncipes, Grandes y todos los demas fieles suntuosos templos, y con cuanta liberalidad los enriquecian para los gastos del cul- “to, alimento de sus ministros y socorro de los pobres. A "este tiempo estaban ya percibiendo las primicias, segun