Don Fernando del Pulgar : Relación verdadera de los arrestos y valentías de este esforzado Caballero, que puso en la Mezquita...
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umero RELACION VERDADERA ' de los arrestos yvaienlias de este esforzado Caballero5que puso en la Mezqui cuaodo era de Morojii^^H Santa Fé, qué bifn parc' en la Vega de ^íarfáda, ^ toda cercada de Mures, de torres muy bien labr»
yotros muchos Caballeros de la nobleza de España. Con el secreto silencio, yresp-landor de Diana, una noche que hacia muy resplandeciente yclara, noche que huelgan fos Moros yla estiman mas que al alma, mas que al Sábado el judío,, mas que el Cristiano la Pascua, del venturoso Bautista, áquien la Iglesia señala por uno de los mayores, que en los nacidos so hallar Yaquesta noche los Moros"' hacen grande ruido yzambra, no en la Vega, ni en Geníl, como era su antigua usan.za, porque de temor Isilicstas hacen -á puertas cerradas. Yluego el siguiente dia una zuriza gallarda •de Moros, yde Cristianos, toros, yjuegos de cañas. Parte Fernando Pulgar desde Santa Fé áGranada en una yegua por posta, tres horas antes del Alva: yaunque vá de Santa Fé, jde la Fé se aparta, lue. Pulgar lleva 2= ylajas con cuatro mangas, las cortas bien guarnecidas, yacuchilladas las largas, ün sombrero álo francés,* acairelado con plata, entre cairel, ycairel, poilas, yaljófar sembrada: penacho largo, ycaido. entre la copa, yel ala. Por cintillo una cadena, por diamante una medalla, una cadena en el cuello con una cruz de esmeraldas, en un brazo recogida, para que e.'í torvo no haga. Pendiente de la pretina llevaba úna rica daga, la espada no hay que pedir, sino el brazo que la manda, que ha derramado con ella tanta, ymas sangre pagana, Pque otra clara, ni joyo'sa, ni tizona, ni colada. Lleva unas blancas bolillas, que rebientan de apretadas, la de la pierna der&cha hasta el tobillo arrugada con !a rosca de la liga lo mas de la pierna tapa, lleva un zapaliilo blanco, bordado de oro yplata, yapenas llega ádar vísta ála invencible Granada, apeóse de la yegua, . Ifips por* do quiera se'vaya, ™"fiado en su valor, íue todo lo allanaba, por la puerta Elvira, be que está cerrada, puerta del rastro: ida la Guardia, ysu fortuna, le diera entrada
porque ñIT''^íÜ muger, ni ní^ Vuélvete éngaña^ yagradece mis c ,Dice: Garcilaso anii^’o, muy digno es de celebrarse vuestro valor, mas sois mozo para una empresa tan grande que esta ocasión pide mas esperiencia que corage. Quiso replicar, yel Rey lo dejó diciendo: baste. Toda la región del fuego en su pecho le dió cáncer, vierten veneno sus ojos ypor sus dos lábios salen un tósigo en cada asiento,; en cada suspiro un áspid. ’' Salió del real irritado donde sus caballos pasen la llerya, yásus criados mandó al puntó que lo armen de finas armas bruñidas, manoplas én vez de guantes, morrión clavado de acero con cuatro negros, plumages, que su tristezas publiquen, óque sus ecsequias canten, etf un caballo Andaluz, hijo natura! del aire . tizón con alma de fuego, bruto con aliento de ave, cuyo volcan, cuya brasa se -muestra por los hijares, siendo un mor?te én cada choque,, siendo un mur§'en cada «abe, en cada encuentro estremece áia legítima madre. Una fuerte adarga empuña, hecha de flamencos antes, con una letra que dice: quien se engaña desengañe: .uga^gruesa lanza empuña, — •cuya punta penetrante se labró al temple del fuego en las riberas del Tánger. Echándose la visera, porque no quiere que nadie lo conozca, yque déi’cuenla como sin licencia sale. Así que descubrió al Moro, batiendo los dos hijares, corre entendiendo que vuelai vuela entendiendo que parte. Llegó donde Tarfe estaba, ydespués de saludarle; le dice: bárbaro More, quó aguardas? Ya está delante quien te quitará mas vidas :. ' que tú tienes vanidades. . Blasonas de ser Nehii : ’ del Ave, mas te engañaste. Quién le trajo al precipicio, donde no podrá librarte tu valor? Sácalo fuera ’;^ de donde osado lo entraste^ Con resolución gallarda -", le atajó el Moro al instante. Eres Pulgar? Le pregunta. No soy quien imaginaste, que si Pulgar te escuchara, vieras que, entre sus. pulgares desbarataba, esos mienftros - que los Moros tanto aplauden. C Uno soy no conocido, que en tu vida ha de ensayarse ni he dad« horror áGranada, ; ,ni cobré los tafetanes • perdidos que por desprecio suelen tremolar ai aire. Descúbrele, pues ya ves, que descubierto me bailaste. Se alzó Laso la visera, yafi que lo vfdo eréímuger? le pfeí Si eres Dama no lí tí 'w®»
que para que esto les cuentes la vida quiéfo dejarle. Enfadado Garcilaso, apretó los acicates, tal encuentro le dió al Moro con resolucioa tan grande, que la defensa proviene la lanza llegó áenristrarle. Todo el Real está confuso, en ver esfuerzos tan grandes, ninguno lo ha echado menos, mas el valeroso Infante falseándole en el peto lo pasó de parle áparte. Cayó del caballo el Moro, donde con ánsias mortales en monumentos desarena, sirvieron ásu cadáver de tumba la blanca adarga, depira el rojo turbante. Se" desmontó Garcilaso ydesnudando el alfange, dividió el bárbaro cuello para que su Rey lo hollase, ypostrado de rodillas, quitó de fa cola el Av< ydestilando aljófar, le intacta Virgen Pura, limpia ydulce Madre, Salve, Soberana Aurora,' Salve, Luna sin menguante, jSalve, Estrella matutina. Salve, Astro ei mas brillante. Madre del Sol de Justicia, Hija del Eterno Padre, del amor Divina Esposa, del Cielo puérta admirable. Salve, Escala de Jacob, Salve, Judit mas constarúe, Abigail mas prudente, yEster benigna yafable, que coronada de Estrellas pisas Tronos Celestiales, recibe el corto trofeo que ofrezco con humildades átu Pura Concepción: ’ycon tiernos ademanes /en la punta de la lanza la puso por Estandarte. Presentó al Rey yála Reina los despojos militares. Lo mandó prender el Roy porque sin licencia‘sale, mas la Reina cuidadosa , le alcanzó el perdón,. yafaple hizo que abrazara-al Rey,- yal Rey que áél lo abrazase. Garcilaso.de la Veg^, hoy Ras de llarnartc, porque en la Vc^ hifísteis