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“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 117 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 “NI VISTAS, NI CONOCIDAS”, HISTORIAS DE VIDA EN LA EDUCACIÓN POPULAR. NARRACIÓN Y POLÍTICA “Unseen, Unknwon”. Life Histories in Popular Education. Narratives and Politics1 Nicolas Fasseur2 Universidades de París 8 y París 13 Delphine Leroy3 Universidades de París 8 y París 13 RESUMEN: La imbricación entre las historias de vida y la educación popular se ha planteado a raíz de la aparición en Francia de la obra Historias de vida colectiva y educación popular (J.L. Le Grand , M. Coulon, 2000). Pero las historias de vida en educación popular no se limitan a las historias de vida colectivas, éstas jalonan nuestro entorno, en ocasiones incluso a nuestras espaldas, en nuestro día a día. Se trate de oposición o de emancipación, una voluntad política de transformación por el relato conlleva estas actividades narrativas singulares o plurales. Rehabilitación de trozos enteros de Historia o rehabilitación de historias singulares, se trata siempre de vidas ocultas que es necesario sacar a la luz con el objetivo de proponer o de oponer otra visión del mundo. El hecho de escribir una historia, un testimonio, puede tener sentido hasta producir política o, al menos, hasta inscribirla en una gestión de educación popular. En este contexto, ¿cómo permitir al narrador contarse plenamente mientras que está sumido en su propia biografización? ¿de qué emancipación hablamos cuando el relato personal subjetivo se hace obligado? La postura del investigador-recopilador de historias de vida debe ser interrogada ya que se antoja central en una conducta ambiciosa de la educación popular. PALABRAS CLAVE: Historias de vida; educación popular; política; inscripción; emancipación. 1 Traducción del francés: Laura Fuentes Román; revisión de la traducción: José González Monteagudo. 2 Doctorando. Laboratoire Expérice, Universidades de París 8 y París 13. Miembro de la asociación Peuple et Culture. 3 Doctoranda. Laboratoire Expérice, Universidades de París 8 y París 13. Laboratoire Antropología de la escritura, EHESS, IIAC, CNRS, UMR 8177.
118 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 SUMMARY: The question of the interweaving of life stories and popular education was raised recently by the publication in France of the work Histoires de vie collective et éducation populaire. But life stories in popular education include more than collective lives. They mark out our neighbourhoods, sometimes unbeknown to us, in our daily life. Whether it will be dissent or emancipation, a political intent to transform through narration underlies these individual or collective narrative activities. Rehabilitation of whole parts of History or rehabilitation of individual stories, they are all hidden stories to be brought to light to offer or to oppose a different vision of the world. Writing a story, testifying can give meaning, to the extent of producing a political statement or at least, of making it part of a popular education process. In this context, how can the narrator tell himself fully when he is submitted to his own biographisation and what kind of emancipation do we refer to when narrating the self becomes an injunction? The position of the researcher-collector of life stories has to be questioned when it becomes central in an approach that aims for popular education. KEYS WORDS: Life stories; Popular education; Politics; Inscription; Emancipation. A partir de una pintada urbana, se propone una reflexión sobre la narración como herramienta política. La narración política es también la narración de la vida del “pueblo”, del descubrimiento y el reconocimiento para las historias de vida consideradas corrientes y en ocasiones apartadas de la vida o de la voz pública. A través de este ejemplo de protesta, este es el sentido de la exposición narrativa que se aborda aquí. Más allá de la transformación directa del sujeto por su biografización, se plantea la pregunta de su importancia y de su difusión. La educación popular pasa también por el conocimiento de los hechos sociales e históricos compartidos. ¿Como se puede llevar a cabo esta acción de compartir conocimientos? Esta lucha de lugares ¿no podría transformarse gracias al un posicionamiento racional equitativo en la narración? Para responder a las diferentes preguntas, abordaremos las nociones de narración política, las historias de vida populares y finalmente las historias de vida en la educación popular. La narración política como narración del pueblo “Acabamos de debatir durante largo rato sobre el artículo que debemos escribir en común. Las primeras ideas se desechan pero el hilo entre historias de vida y la educación pública ya no parece tan claro ni tan uniforme como en el transcurso de nuestras primeras re-
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 119 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 uniones. Las tensiones entre historias de vidas colectivas e individuales surgen enriquecedoras y aportan complejidad a nuestro enfoque. Los conceptos de concienciación, de emancipación y de transformación, en ocasiones del sujeto, pero también social, que están en el centro de problemáticas de este tipo de educación, nos remiten a los movimientos de alfabetización de América Latina, y no únicamente a los contextos francés derivados de Condorcet, Jullien y la Comuna. ¿Cómo explicar estos espacios diversos en los cuales una clara voluntad de cambio –en el sentido político– conduce a la plasmación en palabras de la historia personal? Estamos convencidos de que las nociones de implicación y de estatus de la ciencia deberán ser temas a tratar. Nos referimos a la confrontación entre dos enfoques antagonistas: una ciencia accesible, sin ser sin embargo simplista, con un lenguaje menos obtuso e impenetrable para los no iniciados; y, de otra parte, una ciencia elitista que basaría su estatus y su autoridad en una terminología cerrada. La noción de lenguaje científico y de la implicación vuelven en términos de posiciones y de “lucha de posiciones”. En la exposición pública de la historia de vida hay una dimensión de valorización, de dignidad, de atención respetuosa por esa vida que merece ser contada. Con la cabeza aún ocupada con nuestras “discusiones” y nuestros avances del día, camino por la ciudad. La caída de una tarde de verano, no voy tarde, mi mirada se posa sobre una pared agrietada. Me detengo. Releo con más atención aquello que ha detenido mis pasos. Una inscripción dirigida a mí, parece responder a mis preguntas en el momento. Sé que tiene relación directa con nuestras reflexiones. La alegría de la coincidencia entre una mirada, una problemática y un elemento real; saco mi teléfono para tomar una foto y hacérsela llegar a mi compinche. Sin saber verdaderamente cómo, sé que acabo de acercarme a una dimensión esencial de nuestros debates sobre la narración de uno mismo” (Extracto del diario de investigación de Delphine Leroy, 26 de julio de 2010). Se trata de una inscripción formada por dos elementos, una primera parte compuesta por un texto, y una segunda en la que aparece un símbolo de lo femenino. Cada elemento explica al otro confiriéndole un sentido aún más inmediato, inequívoco. Se ha usado una plantilla para escribir las palabras como mecanografiadas en mayúsculas de imprenta, el signo parece trazado con spray de pintura de color. El color verde de las letras atrae la vista ya alertada por el signo rojo, que señala y dota de fuerza al texto. Este signo está
120 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 situado ligeramente debajo a la derecha de las cuatro líneas. ¿Se trata de una firma en el sentido estricto de la palabra? ¿En este caso, quién sería esa mujer, la firmante? ¿La mujer, todas las mujeres, un grupo concreto de mujeres? ¿Un proceso de reconocimiento (por el género) y de anonimización (del individuo) en el mismo movimiento? El texto está salpicado de vueltas hacia atrás y de ciertos ritmos espaciales, mientras que, paradójicamente, no contiene signos de puntuación. El lector tiene que seguir el texto con sus recortes y sus espacios, se para entre cada término, estamos delante de un lema: “NI VISTAS NI CONOCIDAS EXPLOTADAS SOMETIDAS A REDADAS” Esta inscripción nos hace ver de manera espontánea la manifestación concreta de luchas de mujeres solamente en unas pocas palabras escritas sobre ese muro. En sí misma, plantea una historia sobre la cual sería interesante detenerse un instante. Los términos unidos al género femenino –vistas, conocidas, explotadas, sometidas a redadas– no son adjetivos, sino verbos de acción conjugados en participio pasado. Estos términos no están ahí para calificar una cosa, están ahí para significar un movimiento inserto en la realidad. De manera implícita, leemos esta inscripción con este sentido: porque ellas ni vistas, ni conocidas por lo tanto explotadas y sometidas a redadas. Podemos plantear la hipótesis inversa: si ellas fueran vistas y conocidas, entonces no serían probablemente ni explotadas ni sometidas a redadas, y esto plantea la pregunta obvia de la visibilidad y el reconocimiento. Por otra parte, la huella dejada –en el sentido de Derrida, 1967– en la inscripción es una primera oposición tácita a las palabras “ni vistas, ni conocidas”. Estamos ante un acto de escritura en el sentido político y activo del término. Béatriz Fraenkel aporta elementos de comprensión importantes reconstruyendo varios ejemplos de pintadas urbanas. La narración de la elaboración de un eslogan en los años 70 por parte de un grupo maoísta, subraya la importancia del acto gráfico, tanto en su realización como en el contenido de la declaración. “El énfasis puesto en el acto gráfico en sí mismo, la pintura, subraya la importancia, a menudo ignorada, de aquello que podríamos denominar la fuerza gráfica de la palabra. El hecho de esforzarse es bueno, el trazar las letras rojas ‘de manera impecable’ que aquí cuenta tanto, o más, que el propio slogan. Además, trazando sus bonitas letras sobre la pared del Ayuntamiento y no sobre cualquier otro soporte, los militantes llevan a cabo un acto de valentía que dota al escrito de un va-
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 121 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 lor y de una forma específicos. Así, el enunciado se presenta ante todo como una inscripción excepcional, válida en sí misma” (Fraenkel, 2007). Lo prohibido –aquí escrito en las paredes– es pues un acto gráfico en sí mismo contestatario, al margen del eslogan, ya que impone solamente por su forma una transgresión a la regla, al orden. La naturaleza y el sentido de las palabras se inscribe, pues, en un dispositivo al margen de la ley y traduce de esta manera una forma de oposición. “Ni vistas ni conocidas” introdujo la idea de la discreción, incluso del secreto, adoptado en la esfera privada de la burguesía, ya que toda publicidad puede revelarse peligrosa (Habermas, 2005). Al contrario, las poblaciones frágiles necesitan ser vistas y ser reconocidas hasta introducirse en el espacio público. Habermas es además criticado en lo que respecta a la evolución del espacio público por la historiadora francesa Arlette Farge (1992), cuando esta muestra que el espacio público no está únicamente constituido por una burguesía o por las élites sociales cultas, sino también por la gran masa de la población. Farge sigue la evolución a partir de los confidentes repartidos por todo París por el Teniente General de la policía, y forja por sí misma las nociones de libertad de opinión y de soberanía popular. Para Farge, el pueblo no es más que estómago, pero tentado de forjarse una identidad emancipándose a través de la discusión política. El término “ni vistas ni conocidas” también recuerda al nombre de la célebre asociación “ni putas, ni sumisas” y lo inserta bien en la actualidad y, por tanto, los términos “explotadas”4 y “sometidas a redadas” están marcados por periodos terribles como la Revolución industrial y la represión Nazi de la Segunda Guerra Mundial en contra de los Judíos, los gitanos y otros grupos. Un presente anclado en el pasado nos proporciona la perspectiva de una conciencia histórica (Aron, 1964; Coupal, 2010), conciencia que se dedica a construir un futuro cargado de promesas. El autor de esta inscripción parece debatirse entre la representación de un pasado no vivido y aquella de un mundo aún no vivido. Lo que podemos leer sobre esta pared es, sin ninguna duda, la manifestación de “la experiencia de un mundo no vivido” (Fasseur, 2010), en referencia a la experiencia husserliana del mundo vivido, y esto explica, en parte, todo nuestro interés por estas pocas palabras pintadas sobre una de las paredes de la calle Lafayette, no lejos de la plaza Stalingrad5. 4 Esto no quiere decir que seamos explotados. En adelante, no hay más pobres, sino personas de condiciones modestas, no más explotados sino excluidos, no más clases sino capas sociales. Como por impregnación, la lengua del neoliberalismo se instala: más se habla y más quiere promocionar su producto en la realidad (Hazan, 2006). 5 Barrio muy popular de París, en el distrito 19, situado al noreste de la capital.
122 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 “El término ‘sometidas a redadas’ está muy marcado dentro de mi barrio, particularmente para los habitantes que lo han vivido directamente o a través de terceros. Mi vecina me contó, ayer por la tarde, la redada de nuestra calle en 1943, y esto me recordó ese control de identidad por la fuerza en la Goutte d’Or6, dónde no se me registró como a los demás, ¡porque yo allí no tenía nada que hacer! De acuerdo, soy blanco y no soy gitano y, sin embargo, ¡podría ser un narcotraficante importante y la policía no se interesa por mí! Yo no busco líos normalmente, pero el delito asociado al aspecto físico me exaspera, tanto como las expulsiones colectivas por el simple hecho de ser gitano,…” (Extracto del diario de investigación de Nicolas Fasseur, 11 de Septiembre de 2010). El término “explotadas”, como se ha señalado anteriormente, hace referencia a ese momento en el que se instauró la primacía de la racionalidad económica y, por lo tanto, introduce implícitamente la noción de trabajo o, de manera más precisa, la ideología del trabajo. Lo propio de las “sociedades del trabajo”, es que éste se considera como un deber moral y, a la vez, como una obligación social y como la vía conducente al éxito personal (Gorz, 1988). La racionalidad económica implica la división del trabajo y el intercambio de productos resultantes de éste y desplaza, por lo tanto, el vínculo social jurídico-político de Hobbes o de la voluntad general de Rousseau hacia la ley de mercado o hacia la mano invisible de Smith que armoniza los intereses, ley silenciosa y sin legislador (Blanquart, 1997). “Resumiendo, no hay sociedad sin poder político, no hay poder sin jerarquías y sin relaciones desiguales instauradas entre los individuos y los grupos sociales. La antropología política no debe ni negar ni descuidar este hecho; su tarea es, al contrario, mostrar las formas particulares que toman el poder y las desigualdades sobre las cuales se apoya dentro de marco de las llamadas sociedades exóticas” (Balandier, 1967, p. 93). El simple término “explotadas” que podemos leer en la calle Lafayette nos cuenta todo aquello y quiere decirnos que aún es posible luchar en minoría contra esta explotación masiva. La inscripción “Ni vistas ni conocidas, explotadas y sometidas a redadas” se sitúa dentro de esta mezcla de lenguaje elegido y de lucha social vivida. “No son las masas definidas por su peso económico las que hacen la historia, sino las masas con el(los) nombre(s) que ellas mismas se otorgan, a través de los cuales ellas se constituyen y se identifican, 6 Otro barrio popular, en el distrito 18, bajo la colina de Montmartre, debe su nombre a un pequeño vino blanco que era producido en la Edad Media (gota de Oro), hay un gran índice de populación inmigrante en estos dos lugares limítrofes.
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 123 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 presentadas por los valores que ellas mismas han creado. El hambre psicológica engendra en algunas ocasiones el motín, pero es por la palabra-cosa “pan” por lo que los parisinos van a buscar a Versailles al Gran panadero, a la panadera y al pequeño aprendiz…” (Gardin, 2005, p.97). El término “pan” puede ser considerado como un “slovo7” o como un árbol que oculta el bosque ya que es el manifiesto de las relaciones que constituyen su valor lingüístico señalado por Volochinov mediante los conceptos de acentuación y de horizonte siendo, al mismo tiempo, un valor moral. “Es a través de las interacciones lingüísticas como los hombres se reproducen, es decir, aseguran la reproducción material por la acción sobre el mundo y, al mismo tiempo, reproducen la sociedad, es decir, construyen las relaciones sociales; es utilizando y modificando los conceptos de la lengua, que son al mismo tiempo visiones del mundo y programa de acción, utilizando todos sus recursos, como ellos transforman socialmente el mundo y la sociedad” (Ibid.). Así, Bakhtin plantea el principio del sujeto-creador que interioriza el lenguaje considerándolo no como un diccionario unido a una gramática sino dentro de la experiencia singular y personal del sujeto del conjunto de enunciados de una sociedad (Fasseur, 2003, p. 227). Esto nos conduce a pensar que la inscripción “ni vistas ni conocidas, explotadas sometidas a redadas” no se reduce solamente a un encadenamiento de palabras; es sobre todo la expresión de experiencias singulares y personales y, por este hecho, podríamos clasificarla dentro de las historias de vida en su expresión mínima (Le Grand; Pineau, 1993, p. 6). La resonancia política en las historias de vida no es algo nuevo y tampoco se limita exclusivamente a las fronteras europeas: en el siglo V a.C., los bios para los griegos en la redefinición de su vida política y cultural para reconstruir una identidad nacional frente a los Persas (Ibid., p. 21); en Brasil, en los años 70, en el momento en que la dictadura del poder militar hacía estragos, las historias de vida en colectividad fueron recurrentes en los movimientos sociales y para la resistencia, particularmente en Rio de Janeiro y en São Paulo (Ozorio, 2008, p. 113); por último, en la isla japonesa de Okinawa, en donde Suemoto8 relata diversas experiencias de historias de vida colectiva, especialmente en la isla de Okinawa que denominamos Aza-Shis. Se trata de publicaciones colectivas, ideadas por una comunidad aldeana en un contex- to de resistencia a la ocupación americana que siguió a la Segunda Guerra 7 En ruso, la “palabra” se pronuncia slovo y designa a la vez el elemento-unidad del lenguaje y el encadenamiento de palabras, las secuencias. Tiene también la traducción francesa de discurso. 8 En la actualidad, profesor en la Universidad de Kobé.
124 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 Mundial (Le Grand, 2008, p. 139). Pero el uso político de las historias de vida9 puede ser de una naturaleza totalmente diferente, si lo relacionamos con el storytelling. En efecto, la aplicación de recetas de marketing a la vida pública conduciría a una máquina de fabricación de historias y de formateado de las mentes. Los spin doctors, especialistas en desviar la atención de los electores con “historias” renovadas sin cesar, conducirían a un empobrecimiento de la democracia (Salmon, 2007). Entonces, ¿cómo podemos situar dentro de la esfera política esta historia de vida en su forma mínima contada por la inscripción “Ni vistas ni conocidas, explotadas sometidas a redadas”? Entre los procesos de storytelling y la expresión de la experiencia de un mundo no vivido, pasando por los bios griegos, las historias en común brasileñas y las publicaciones colectivas como se dan en Aza-Shis, podemos considerar la conmovedora fuerza y energía que provocan los relatos de vida. Esta poco satisfactoria respuesta a esta pregunta plantea otra cuestión sobre la naturaleza misma de la política. Es decir, ¿qué es la política? La respuesta emerge sencillamente de la obra de Arendt (1995) en estas palabras: “el pensamiento político consiste esencialmente en la facultad de juzgar” y es considerada ampliamente en el sentido de la justa memoria y de la autenticidad que plantea Ricoeur (2000). Las historias de vida populares: los testimonios de identidad La mezcla de historias de vida y educación popular podría fácilmente ser resumida en la terminología “historias de vida populares”. Porque el énfasis en las historias cotidianas banales señala a veces un fuerte compromiso político. (De Certeau, 1980; Foucault 1977, retomado en 2009). Se trata de dar a las personas menos apreciadas por la sociedad un valor que hasta entonces les era desconocido. Es afirmar que incluso el sujeto más marginal de la sociedad posee una importancia histórica equivalente a los “grandes” de este mundo, con el fin de entender una sociedad en un momento concreto (Aubenas, 2010). Se trate de la pobreza extrema (Lewis, 1963), de la precariedad de las familias (Delcroix, 2001), de los movimientos migratorios, de la alfabetización o de la trayectoria de una mujer de las clases populares (Catini, 1982), el investigador, al fijar su mirada sobre ese objeto, revela un ideal o un compromiso personal. Quiere devolverle su historia al narrador escritor para descubrirle e, incluso, rehabilitarle en el espacio público (Habermas, 2005), en una perspectiva transformadora, formadora del individuo (Marie-Michèle, Pineau, 1983), en la búsqueda de una educación popular. 9 Si invertimos la proposición de la resonancia política en las historias de vida.
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 125 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 Popular… Pero, ¿qué podemos considerar que pertenece a la esfera popular? ¿La posición social del narrador y/o el objeto de la narración? ¿Es suficiente para constituir un objeto de educación popular? ¿Son temas culturales, monetarios, u otros los que son puestos de relieve? Cuestionando la misma terminología de la educación popular, Christian Verrier nos proporciona esta respuesta: “Generalmente se hará referencia de manera implícita a las clases sociales menos cultivadas o educadas (de inmediato se plantea la pregunta de saber quién es culto, según qué criterios, y qué cultura es merecedora de ser transmitida)” (Verrier, Pratiques de Formation et Analyses, 2005, p. 38). Esta noción de popular remite a tensiones importantes: la popularidad, la celebridad en una dimensión, al mismo tiempo de amplitud, se opondría a la idea de un saber poco compartido, por estar fuera del alcance lingüístico de lo vulgar10. Aún es necesario llegar a un acuerdo sobre la noción polisémica del término “pueblo”. De un lado y en el sentido germánico del término, volk designa a la unidad de una multitud de mujeres y de hombres originarios de un mismo territorio y que viven bajo las mismas leyes. Del otro lado, y según el diccionario Littré, es: “la parte de la nación considerada en oposición a las clases más desahogadas, o más educadas”. “Aquí se encuentran formuladas las dos definiciones, de la cuales una insiste sobre los factores unificadores e integradores de la pertenencia social a un mismo marco de solidaridad, mientras que la otra subraya al contrario los fenómenos de segregación y de diferenciación social, en relación con los fundamentos económicos y sociales: las desigualdades con respecto al tener y al saber” (Imbert, 1979, p.15).En este sentido, Michelet establece, en el periodo confuso a partir de 1830, una importante ruptura historiográfica, pues la historia de Francia ya no va a ser escrita a través de las historias de vida de los poderosos, sino a través de la historia colectiva de los franceses11. Por otra parte, la Tercera República12 estaba investigando cómo dar forma a un relato colectivo, con el objetivo de afirmar el papel del estado. Este periodo es muy particular, puesto que, después de haber experimentado diferentes regimenes políticos como tres monarquías institucionales, dos repúblicas y dos Imperios, el Estado renuncia por fin a la realeza para 10 El origen de la palabra proviene del latín vulgus, c.-a.d.: “pueblo llano”. 11 Jules Michelet publicó en 1854, Las Mujeres de la revolución, esta obra es un esbozo alejado de la gran historia. 12 El régimen político francés que permaneció más tiempo tras la Revolución. (duró de 1780 a 1940)
132 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 riencia de manera subjetiva, en el tiempo, incorporando los cambios… En lugar de ser consideradas como simples fuentes de datos, se convierten en sujeto activos, reuniendo/recopilando de manera imaginativa los complejos fragmentos de las existencias, teniendo en cuenta el pasado, el presente y los eventuales futuros.” (Linden West, PFA, 2008, p. 158). Así, otro nivel de educación y de compromiso ciudadano se pone en marcha, no sólo en cuanto a la intención de la investigación, sino también en la manera de producirla. Barbara Merril se inscribe igualmente dentro de esta corriente, ya que ella trabaja simultáneamente sobre la noción de género y de clase de las mujeres proletarias que retoman los estudios en Reino Unido. Experiencias educativas en múltiples niveles de enseñanza reposan sobre este doble-postulado: la no prevalencia de una jerarquización del saber (el saber popular y el saber académico o universitario, y la necesidad de una experimentación reflexiva con fines transformadores del sujeto). Implicándose en el método de concientización de Paulo Freire (que se articula entre las fuentes de interés reales de los alumnos, la voluntad de acción transformadora y la implicación del formador) y retomando el enfoque de René Barbier sobre la investigación-acción existencial, Isabel López Górriz ha desarrollado su propia metodología de historias de vida con sus estudiantes en la universidad de Sevilla. Ella piensa que: “ … tomando la propia experiencia como objeto de estudio dentro del grupo, construimos una metodología y aprendemos a socializarnos de manera autogestionada, a desarrollar capacidades de participación; de escucha de dialogo, de compromiso, de creación, de aceptación, de diferencias, etc. Y, sobre todo, los estudiantes parecen satisfechos, tranquilos y más autónomos, y perciben los cambios en ellos mismos. Después pueden aplicar estos conocimientos fuera del ámbito universitario, dentro de su campo profesional por ejemplo, o en cualquier otra parcela de su vida” (Isabel López Górriz, PFA, 2005, p. 88). Podemos advertir que, al igual que Paulo Freire, ella recupera la idea de la transformación que haga consciente “percibiendo los cambios en ellos mismos”, no únicamente de manera individual, sino también dentro de una visión más colectiva y social que sobrepasa el propio campo profesional. Numerosas formaciones se han inspirado en este tipo de enfoques, especialmente dentro del terreno de la formación continua. Implicaciones A la manera de la Escuela de Chicago, numerosas investigaciones sobre las historias de vida se quedan ancladas en la interculturalidad o los estudios sobre la inmigración. Los investigadores raramente se mantienen al margen
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 133 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 de toda implicación, –ya en 1913 el polaco Florian Znaniecki dirigía una asociación de defensa de los inmigrantes polacos y el ex-periodista Robert Park hacía lo propio en una asociación de defensa de los Negros americanos– y se refieren a una filosofía pragmática (Dewey, 1947) por la cual la acción es un medio de conocimiento. Hoy en día los investigadores aún se aferran a una posición filosófica fuerte a través de sus trabajos: “Lo intercultural es uno de los terrenos privilegiados de los nuevos tiempos. Y los enfoques auto/biográficos pueden aportar savia nueva para desarrollar mejor la utopía de un humanismo cosmopolita, tolerante y solidario” (González Monteagudo, 2010, p.10). Hay por tanto una doble intención complementaria, aquella del testimonio que provoca una forma de conocimiento, como habemos subrayado anteriormente, y además aquel nuevo conocimiento que puede por si mismo aportar nuevos cambios en los usos, en los comportamientos de la sociedad. Los medios para obtener este conocimiento poseen formas muy variadas y la forma de retransmisión se encuentra en la confluencia de la literatura, del periodismo y de la sociología. Así, Los hijos de Sánchez (Lewis, 1961) se sitúa dentro de esta ambigüedad y este doble movimiento que caracteriza en ocasiones las historias de vida, con la obtención del premio al mejor libro extranjero de 1963, consigue una amplia e inesperada audiencia para un autor científico. Sin embargo, la narración se produce a veces entre el deseo del investigador o encuestador y la complacencia del encuestado, que quiere responder a aquello que piensa que es una pregunta de ficción. Así, las historias de refugiados, para ser validadas –obteniendo para las personas un estatus legal–, deben responder a algunas exigencias (conflictos políticos, tipo de nacionalidad…) que será conveniente anteponer con habilidad y determinación. Es en ocasiones el encuestador social quien “ayuda” a las personas a formular una historia conforme a las expectativas administrativas. Los curricula vitae, que deben contener tal tipo de historia y no tal otra, con el objetivo de atraer posibles empleadores, son relatos del sí mismo “aprendidos”. Presentarse, explicarse se convierte en una adaptación al modelo esperado (Goffman, 1959), incluso sufrir las formas de dominación legítima (Arendt, 1995) ¿Quién es ese sujeto que para sobrevivir o vivir en mejores condiciones debe renunciar a su propia historia? Christine Delory Momberger subraya que la biografización del individuo se ha convertido en un hecho social instituido en la sociedad contemporánea. “Convertido en algo público e institucionalizado, el relato de si mismo entra en un sistema contractual en el cual adquiere un estatus de compensación y de moneda de cambio: dame tu relato y yo te proporcionaré formación, prácticas, un subsidio de ayuda a la inserción, un empleo joven, un reconocimiento de nivel y de diploma, etc” (Delory Momberger, 2009, p.44).
134 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 13 Esquena de las interacciones en la elaboración de historias de vida de intención emancipadora o de educación popular Sociedad-individuo: A la vez objetos, actores y autores del cambio en cada momento de realización. Transformación (fuera del esquema central, pero en interacción perpetua): Deseo o idealización de una transformación social, que motiva y alimenta el proceso. Recopilaciónselección de datos: Enfoque colaborativo, implicación del investigador y de los actores, primer nivel de transformación en la acción narrativa. Sociedad–Individuo‐ Recopilación de historias selección biográfica Lectura Difusión ampliada. Escritura Trans‐formación Esquema de las interacciones en la elaboración de historias de vida de intención emancipadora o de educación popular. Hacia un intento de definición Partimos del postulado15 de la educación popular como trabajo de la cultura dentro de un objetivo de transformación social, política y económica. Esta perspectiva se opone al testimonio como demanda- o requerimientosa- nitaria y social, y contiene una intención educativa que consiste en hablar de si mismo. La narración personal subjetiva en la educación popular debe ser entendida como el lugar de una palabra que provoca algo más que una pe- 15 Se ha trabajado durante la Oferta Pública de Reflexión sobre el futuro de la educación popular (OPR) entre 1998 y 2001 y fue presentada en un informe de etapa publicado en 2001, disponible en la Documentación Francesa.
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 135 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 tición de asunción de responsabilidad, donde la palabra del testigo remite a un trabajo cultural en una visión global del mundo. Las historias de vida en educación popular son, pues, la construcción de métodos que permiten inscribir testimonios particulares en el espacio público. Éstas son, de algún modo, un engranaje virtuoso entre el trabajo de la cultura y el trabajo de la memoria. En este sentido, son transformadoras ya que influyen sobre nuestras propias representaciones del Otro, en este sentido, ellas “trans-forman” las relaciones sociales. Es entonces en el estatus del investigador, del encuestador y en su relación con el narrador donde sería conveniente detenerse. ¿Cómo saber cuando uno está completamente sometido a la biografización, de qué emancipación hablamos cuando el relato personal subjetivo se hace obligado? El relato no es sino relación con el otro, yo me cuento a ese otro precisamente (Butler, 2005) en este momento concreto. Es entonces en la relación y en el posicionamien- to de cara al narrador que puede producirse un acto emancipatorio, incluso jubiloso. Judith Butler muestra que, según Nietzsche, todo reconocimiento es el resultado de un juicio moral ajeno. El relato personal subjetivo haría eco a este planteamiento. Podríamos entonces pensar en el discurso de los refugiados, que tienen que dar formar a las insistentes expectativas de los procedimientos “de acogida” pero, por qué no, también a los concursos de biografías que quieren sacar a escena un cierto tipo de recorrido con fines políticos, a las asociaciones que desean promover tal tipo de público, etc. En este contexto del relato, Deleuze (1980) distingue la ética de la moral. La última estaría dentro de la categoría de juicio, de los valores, de “una instancia superior al ser” transcendente (la pobreza, la lucha de clases, el Estado Social…), la primera, la ética, al contrario no jugaría sino que plantearía la cuestión del cómo y de la manera del modo de existencia interna; estaría entonces dentro de lo inmanente. En una cierta manera, el investigador intentaría comprender la lógica, el modo de razonamiento de la persona, y no definirla por un universo moral exterior. Sociedad-individuo: A la vez objetos, actores y autores del cambio en cada momento de realización. Transformación (fuera del esquema central, pero en interacción perpetua): Deseo o idealización de una transformación social, que motiva y alimenta el proceso. Recopilaciónselección de datos: Enfoque colaborativo, implicación del investigador y de los actores, primer nivel de transformación en la acción narrativa. Tratamiento de datos: Lugar de la intersubjetividad, la narración por el “YO”. Reflexión sobre la postura de los autores del relato durante la escritura o la nueva transcripción.
136 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 Escritura implicada: Eventualmente transductiva (Lourau), el investigador acepta enunciar el también sus complicaciones, eventualmente sus implejidades (Le Grand). Análisis (cuando sea necesario): No búsqueda de la “Verdad” o de universalidad de los resultados de la investigación. Participación de las deducciones del investigador y de aquellas de narrador (ej. en Catini, 1982). Relato situado, contextualizado, pero pudiendo ser corroborado por otras experiencias similares. Lectura: Difusión ampliada a los medios universitarios: devolución a los actores y autores, en una dinámica de apropiación de los resultados, voluntad de mediatización. Posiciones y paridad Una de las claves importantes del relato reside, como hemos mostrado, en la situación de plasmarlo en palabras y en los posicionamientos e implicaciones del investigador-recopilador de relatos. Así, el lugar más apropiado sería el de acompañante del narrador; un acompañante al que poder confiarnos sin temor a una mayor incomprensión porque actuaría dentro de un contexto de reparto y de experimentación común. Es decir, con la idea de que el otro que me escucha conoce tan bien como yo la situación o el contexto general que yo evoco y que puedo confiarle mi manera particular de cambiar. Así, cuando la periodista Florence Aubenas (2010) se sumerge por completo en un entorno de mujeres en situación precaria, modificando su identidad y su recorrido biográfico, ella refleja una manera diferente de hablar de la búsqueda de empleo y de las condiciones de trabajo. Las personas que frecuenta no le hablan de la miseria, ya que participan del sentimiento de ser compartida. En cambio, modales, costumbres, tácticas, estrategias o peripecias son puestas en relieve por las interacciones cotidianas que, en otro contexto, no serían expuestas a una periodista. Esta inmersión –cercana a la mascarada– no es una práctica reciente; el periodista alemán Günter Wallraff adquirió renombre con su obra Cabeza de Turco (1986), que se centra en su travestismo como inmigrante turco. Algunas problemáticas se originan en relación con las dimensiones éticas y científicas. A pesar de la existencia de vínculos importantes entre el periodismo y la sociología de la escuela de Chicago, los métodos periodísticos, de por sí, no tienen valor de referencia dentro del dominio científico y son rápidamente descalificados, antes incluso de ser analizados. Por otra parte, la deontología del investigador apenas se plantea: ¿tiene éste derecho a proceder a una recopilación de datos sin advertir de su estatus ni de su objetivo a las personas interesadas? ¿la posición de acompañante es un engaño y está des-
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 137 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 tinada a un callejón sin salida científico, o más bien designa los rasgos de un modelo metodológico aún muy poco usado en las investigaciones en historias de vida orientadas a la educación popular? Fuerzas narrativas e invitaciones a los cambios étnicos La interpelación gráfica urbana “Ni vistas, ni conocidas, explotadas y sometidas a redadas” ha demostrado toda la fuerza narrativa y la invitación al cambio social que las historias de vida –incluso las más pequeñas– pueden provocar en una amplio público. La narración en educación popular reposa sobre una escritura histórica de hechos generalmente silenciados o menospreciados. Ésta contribuye al descubrimiento, a la rehabilitación de ciertas poblaciones y así puede iniciar un cambio –al menos simbólico– en el orden, la representación y la asignación de las posiciones sociales. La finalidad no se sitúa únicamente en la producción narrativa sino igualmente en los medios empleados con los actores del relato para reproducirlo. Ésta se sitúa en un contexto político determinado que intenta remodelar proponiendo un relato implícito. Hannah Arendt, en su introducción a La crisis de la cultura, explica su obra y su pensamiento según una actualidad histórica bien situada. “Son ejercicios de pensamiento político que tienen su origen en la realidad de acontecimientos políticos (…) mi convicción es que el pensamiento por sí mismo nace de acontecimientos de la experiencia vivida y debe permanecer ligado a la experiencia como la única guía capaz de orientarlo (Arendt, 1954, p. 26). Arendt establece un vínculo evidente entre pensamiento y experiencia, entre política y acontecimiento. La inscripción “ni vistas, ni conocidas…” se enmarca bien en este enfoque. Ella parte de la experiencia, historia de vida minimalista, enraizada en un manojo de referencias socio-históricas, que permiten al lector comprender el significante político de signos que se transforman entonces en un lema. De ahí se realiza el reparto de conocimientos –incluso de co-nacimientos–, por la mediación de esta inscripción, que por su lectura provoca una acción incluso mínima (entre el narrador y el lector incluso si este último no vive forzosamente bajo la amenaza perpetua de ser sometido a controles y redadas). La lucha de posiciones puede entonces transformarse gracias a un posicionamiento relacional equitativo en la narración: la empatía16 o una forma de la ética en la cual el lector se proyecta en el objeto que 16 En la fenomenología husserliana, la empatía juega un papel central e incluso crucial. Vivir lo que el otro vive o al menos comprender aquello que este siente constituye una exigencia metodológica fundamental de naturaleza teórica y en ocasiones incluso práctica. En las Meditaciones Cartesianas indica que toda la problemática filosófica posee una dimensión intersubjetiva. La empatía
138 Nicolas Fasseur y Delphine Leroy © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 percibe, asume una co-construcción de saberes y el reparto de implicaciones recíprocas. La educación popular en historias de vida podría entonces ser esta transformación cotidiana y ordinaria en la cual cada persona estaría en condiciones de proporcionar al prójimo el fruto de su experiencia singular, en una voluntad de participar en la elaboración colaborativa de nuevos saberes susceptibles de provocar un cambio, un movimiento social real o simbólico. Bibliografía Arendt, Hannah, Qu’est-ce que la politique? Le Seuil, Paris, 1995. ———(1954, Between past and the futur) La crise de la culture, LEVY Patrick (trad.), Gallimard, Paris, 1971, édition 2007. Aron, Raymond, Dimensions de la conscience historique Paris, Plon, 1964. Astier, Isabelle, DUVOUX Nicolas, La société biographique, une injonction à vivre dignement, L’Harmattan, Paris, 2006. Aubenas, Florence, Le quai de Ouistreham, L’Olivier, Paris, 2010. Balandier, Georges, Anthropologie politique P.U.F, Paris, 1967. Blanquart, Paul, Une histoire de la ville pour repenser la société La découverte, Paris, 1997. Butler, Judith, (2005, Giving an Account of oneself, Fordham University Press), Le récit de soi, AMBROISE Bruno, AUCOUTURIER Valérie (trad.), PUF, Paris, 2007. Brun, Patrick, Emancipation et connaissance-Les Histoires de vie en collectivité, L’Harmattan, Paris, 2001. Candau, Joël, L’anthropologie de la mémoire P.U.F. Que sais-je?, Paris, 1996. Catini, Maurizio, MAZÉ Suzanne, Tante Suzanne, une histoire de vie sociale, librairie des Méridiens, Paris, 1982. Castoriadis, Cornelius, L’institution imaginaire de la société Le Seuil, Paris, 1975. y, junto a ella, la intersubjetividad están lejos de ser un tema regional de la fenomenología. La relación con el otro se establece en primer lugar, y fundamentalmente, en y por el cuerpo (Lieb), concibiendo esa carne como expresión o, dicho de otra manera, como lenguaje. De ahí ese concep- to enigmático de Husserl de “intersubjetividad del propio cuerpo”. Surge entonces otra pregunta: ¿es posible constituir al otro en mí sin reducirlo en mí, en otras palabras, sin hacer desaparecer su alteridad? El enfoque descriptivo husserliano vuelve necesariamente a hacer del otro un objeto por y para mí, es por tanto aporético. La única solución para salir de este encierro en el mí parece residir en un enfoque ético, ya que el otro se nos aparece solamente como sujeto y persona (y no como un cuerpo) e impone así el respeto (Ricœur, 1990, p. 377 et 386).
“Ni vistas, ni conocidas”, historias de vida en la educación popular… 139 © s e c r e t a r i a d o d e p u b l i c a c i o n e s u n i v e r s i d a d d e s e v i l l a Cuestiones Pedagógicas, 20, 2009/2010, pp 117-142 Certeau, Michel, de (1ère édition 1980,), L’invention du quotidien, 1- arts de faire, Nouvelle édition établie et présentée par Luce Giard, Gallimard, Folio Essais, Paris (1990, pagination: tirage 2007). Coupal Jean-Paul, Psychologie collective et Conscience historique Montréal, Édition de l’Auteur, 2010. Delarge, Alexandre, Démarches participatives dans les écomusées in Mémoire, territoire et perspectives d’éducation populaire (sous la dir. Fasseur Nicolas), Manuscrit Université.com, Paris, 2008. Delcroix, Catherine, Ombres et lumières de la famille Nour. Comment certains résistent face à la précarité, Payot, Paris, 2001. Deleuze, Gilles, cours de Vincennes du 12 décembre 1980:“ Ontologie, Ethique ” http://www.webdeleuze.com/php/texte.php?cle=26&groupe= spinoza&langue=1 Delory-Momberger, Christine, La condition biographique, Essais sur le récit de soi dans la modernité avancée, Téraèdre, Paris, 2009. Derrida Jacques, L’écriture et la différence, Le Seuil, Paris, 1967. ———Feu la Cendre, des femmes Antoinette Fouque éditrices, Paris, 1987, (édition 1999). Dewey J, Education et démocratie, Armand Colin, Paris , 1926 (édition 1990). Fallers, Lloyd Political sociology and anthropology study of African politics in Archives européennes de sociologie, vol.4, n°2, 1963. Farge, Arlette, Dire et mal dire, Seuil, Paris, 1992. Fasseur, Nicolas, Rôle et contrôle. Lorsque l’animation se revendique de l’éducation populaire (225-236 pp.) in Dire son métier, les écrits des animateurs O. Douard (sous la dir.), séminaire organisé par l’INJEP et l’unité Dyalang du CNRS (Langage et travail), L’Harmattan, Paris, 2003. ———Les discours de la commémoration et ses jalons monumentaux de l’entreprise : le cas de la SNCF in Le monument dans l’entreprise : communication autour d’un patrimoine Flux, ISCC-CNRS, Paris, 2010. ———De l’histoire de vie à la mémoire des morts; les plaques commémoratives, trace d’histoires de vie collectives in Histoires de morts au cours de la vie G. Pineau, M. Lani-Bayle et C. Schmütz (sous la dir.). A paraitre. Ferrarotti, Franco, (réédition 1990, 1981, Storia e stori di vita), Histoire et histoires de vie, la méthode biographique dans les sciences sociales, MODAK Marianne (trad.), Méridiens Klincksieck, Paris, 1983. Foucault, Michel, COLLECTIF Maurice Florence, REVEL Judith, ARTIÈRES Philippe, Archives de l’infamie, Les prairies ordinaires Paris, 2009. Fourtanè, Nicole, De l’oralité à l’écriture. L’expérience inédite des bibliothèques rurales de Cajarmarca ———(Pérou) in América, cahiers du CRICCAL N°23, 1999, Le livre et la lecture, Presses de La Sorbonne Nouvelle, Université Paris III, PP 83-100.
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