Full text
REPÚBLICA, RELIGIÓN Y LIBERTAD:
LA IGLESIA Y EL FRENTE POPULAR1
Republic, eligion and eedom:
The Chu ch and he Popula F on
SANTIAGO NAVARRO DE LA FUENTE
Uni e sidad de Se illa
sna @us.es
Cómo ci a /Ci a ion
Na a o de la Fuen e, S. (2019).
República, eligión y libe ad: la Iglesia y el F en e Popula .
His o ia y Polí ica, 41, 123-151.
doi: h ps://doi.o g/10.18042/hp.41.05
(Recepción: 03/05/2018; E aluación: 04/07/2018; Acep ación: 01/12/2018; Publicación: 13/05/2019)
Resumen
T as la ic o ia del F en e Popula en eb e o de 1936, la Iglesia debió asumi
el acaso de su in en o de e o ma la Cons i ución española y aquellas leyes que le
esul aban más pe judiciales. Se ma e ializa on en onces nue os e os y pelig os que
amenazaban su posición. Nues o análisis p e ende aba ca el modo en que la San a
Sede a ó de posiciona a la Iglesia en la España de aquella nue a e apa. Pa a ello
hemos usado las uen es a chi ís icas a icanas y el ondo de la Embajada española
an e la San a Sede con el p opósi o de es udia de enidamen e los meses que media-
on en e las elecciones de eb e o y el golpe mili a de julio de 1936. Su análisis nos
ha e elado una posición lo su icien emen e ponde ada del Gobie no cen al de la
Iglesia espec o de las g andes cues iones que se plan eaban en el país en aquellos
meses que con as a con algunas in e p e aciones adicionales. Jun o a las p o es as
1 Es e a ículo se enma ca en el P oyec o I+D+I HAR2015-65115-P (MINECO/
FEDER).
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po los a aques su idos y los deseos de modi icación de las no mas que le esul aban
más hos iles, la San a Sede in en ó ace ca pos u as en ma e ia social con los ele-
men os más mode ados de la izquie da ehusando de la ac i ud de la CEDA en es e
aspec o. La de ensa de sus in e eses ambién la hizo apela a los de echos que le
econocía la legislación, en un p ime ges o de adap ación a los p ocedimien os
democ á icos.
Palab as cla e
Iglesia; F en e Popula ; Segunda República; San a Sede; España.
Abs ac
A e he ic o y o he Popula F on in Feb ua y 1936, he Chu ch needed o
accep i s ailu e o ge he Spanish Cons i u ion and all ha m ul laws amended. A
new h ea ening pe iod o ime ull o isk had isen. This pape analyzes how he
Holy See managed he posi ion o he Chu ch in Spain du ing ha pe iod. The
s udy o he diploma ic documen s be ween Spain and he Holy See e ealed a bal-
anced posi ion o he cen al go e nmen o he Chu ch abou he main issues
deba ed in Spain, which may di e om some adi ional belie s. Beside p o es ing
he a acks ecei ed and claiming he amendmen o hose hos ile laws, he Holy See
wan ed o ge close o he mode a e le in social poli ics, ejec ing he CEDA posi-
ion in his sense. In sea ch o gua ding i s in e es , he Chu ch was claiming hei
legi ima e igh s and his would be an e idence o i s adap a ion o he democ a ic
p ocedu es.
Keywo ds
Chu ch; Popula F on ; Second Republic; Holy See; Spain.
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SUMARIO
I. INTRODUCCIÓN. II. LA PRUEBA DEL POSIBILISMO. III. EL NUEVO GOBIERNO: LOS
REPUBLICANOS EN EL PODER, LOS REVOLUCIONARIOS EN LA CALLE. IV. ASPIRACIÓN
Y PRÁCTICA DE UNA «POLÍTICA DE MITIGACIÓN». V. CONCLUSIONES. BiBliog a ía.
I. INTRODUCCIÓN
El ela o his ó ico de la cues ión eligiosa du an e la Segunda República
ha encon ado adicionalmen e un pun o de quieb a a pa i de las elecciones
de eb e o de 1936. A pa i de en onces, la eac i ación de las medidas an i-
cle icales y —especialmen e— la iolencia polí ica que a ec ó en g an medida
a la Iglesia han capi alizado la imagen global del pe iodo. Sin emba go, la
in es igación de las elaciones en e España y la San a Sede du an e los úl i-
mos meses de no malidad cons i ucional de la Segunda República, en e
eb e o y julio de 1936, e ela dis in os aspec os que pueden en iquece es a
isión clásica. De hecho, muy ecien emen e González Gullón y Ma ínez
Sánchez han pues o de elie e que «apenas hay abajos sob e la conduc a del
es amen o eclesiás ico en aquellos meses decisi os»2.
Es e a ículo p e ende se una apo ación en es e sen ido. Pa a ello pa -
imos de los meses p eceden es, en los que la San a Sede comenzó a e cada
ez más imp obable su p e ensión de que la Cons i ución pudiese se modi i-
cada y de que los ca ólicos españoles consiguie an pospone sus que ellas polí-
icas pa a aglu ina una mayo ía social que los lle a a al Gobie no. De es a
o ma, el esul ado de las elecciones de eb e o de 1936 ce i icó el in de la
es a egia e o mis a p e endida po la San a Sede y la condujo a un nue o
ma co de elaciones con la España del F en e Popula asumiendo la imposibi-
lidad de modi ica su si uación legal.
La documen ación a icana disponible pa a consul a y los ondos docu-
men ales de la Embajada de España an e la San a Sede pe mi en econs ui
con de alle la elación que desde el Gobie no omano de los ca ólicos se in en ó
2 González y Ma ínez (2017): 1622. C uz (2006: 127-132) ha cali icado la ac i idad
de los ca ólicos como la «mo ilización del desag a io». También den o de es udios
más comple os ha a ado la cues ión Cá cel O í (2008, 2016), cuyas ediciones de la
documen ación a icana son de máxima u ilidad a pesa de no eximi po comple o
de la consul a de los o iginales.
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man ene con España desde en onces. La conciencia de la necesidad de una
polí ica social e o mado a, el a án de sus i ución o mi igación de las leyes más
du as con a la Iglesia y la capacidad de es a pa a adecua se a los eso es lega-
les que podían p o ege sus in e eses ue on cues iones abo dadas du an e el
pe iodo jun o al emo de una e olución hacia el comunismo. De su es udio
puede ex ae se una imagen más ponde ada sob e el papel del Gobie no cen-
al de la Iglesia espec o de la España de los años ein a que, además, pe mi e
comple a nues os conocimien os sob e la cues ión eligiosa a lo la go del
pe iodo epublicano.
II. LA PRUEBA DEL POSIBILISMO
La en ada de la CEDA en el Gobie no en oc ub e de 1934, más allá de
la magni ud de la insu ección con que las izquie das e oluciona ias eac-
ciona on a la pa icipación de los posibilis as en el Ejecu i o, supuso la
pues a en p ác ica de un p oyec o polí ico en el que habían con e gido muy
dis in os acen os y que debió en onces conc e a se en la acción de gobie no.
La San a Sede había insis ido desde iempo a ás en la u gencia con que los
ca ólicos españoles debían dedica se a una acción social más amplia3. La lle-
gada de Manuel Giménez Fe nández al Minis e io de Ag icul u a supuso
un g an a ance en es e sen ido. Sin emba go, sus o ien aciones aje on am-
bién un queb ade o de cabeza pa a Gil Robles pues o que a en aban con a
los in e eses de impo an es p opie a ios que ambién se in eg aban en el
pa ido. El líde salman ino había usado una cie a ambigüedad en el dis-
cu so pa a suma los más apoyos posibles a la Coalición de De echas Au ó-
nomas, consiguiendo in eg a en una única o mación a since os ca ólicos
jun o con o os pe iles conse ado es menos mo ilizados desde el pun o de
is a eligioso. Cuando Manuel Giménez Fe nández accedió a la ca e a
de Ag icul u a lo hizo con la p e ensión de co egi la o ien ación de la
e o ma ag a ia del p ime bienio en un sen ido socialc is iano. El Deba e
llegó a compa a sus p oyec os con «encíclicas hechas leyes», pe o el minis-
o opó en su ges ión con la oposición i me de algunos de sus co eligiona-
ios, que le llama on «bolche ique blanco» o «ma xis a dis azado» a causa
de sus in enciones. En e ellas es aba no solo man ene la Ley de Re o ma
Ag a ia del p ime bienio, sino que p e eía asen a unos diez mil colonos
nue os en las ie as que habían de exp opia se a lo la go de 1935. Final-
men e, y a pesa del apoyo con que el minis o con aba en e los jó enes del
3 Rod íguez Lago (2017): 246.
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pa ido, Gil Robles esol ió p escindi de él en el minis e io y ue sus i uido
en ab il de ese año4.
La lec u a que de ello hicie on en la San a Sede ue ansmi ida a España
po el embajado Pi a Rome o. El 9 de julio de 1935, a pa i de un a ículo
publicado en L’A eni e d’I alia, dia io de la Acción Ca ólica I aliana, Pi a
in o mó al Gobie no de lo que conside aba una ad e encia de la San a Sede
en oda egla sob e la «necesidad de que los pa idos ca ólicos hicie an polí-
ica en a o de una dis ibución más equi a i a de la iqueza». El embajado
en endía que en aquel momen o el dia io e a la oz que el Va icano no enía
la libe ad de le an a desde L’Osse a o e omano, y añadió en el eleg ama
que in o maba de la emisión del ex o: «Comba e ac i ud conse ado a ca ó-
licos apegados pa icula es in e eses y elógiase ac i ud Jimenez Fe nández
ad i iendo pelig o que po desilusión masas an e desa ención es os p oble-
mas o ealización polí ica de enso a p i ilegios apoyen pa idos izquie da
p óximas elecciones. A i ma que p oblema p incipal España es social y po
incapacidad esol e lo cayó mona quía»5.
La San a Sede insis ía en la necesidad de ecupe a a las masas de ob e os
que habían op ado po las p omesas e oluciona ias en luga de las soluciones
c is ianas; y en el pelig o que es as se mos asen ine icaces o —peo aún—
inexis en es. Po ello apelaba a la o ien ación socialc is iana que en o igen se
había p oyec ado sob e Acción Popula , con el p opósi o de que es a no deja a
de se iel a su p og ama de cumplimien o de la doc ina social de las encícli-
cas pon i icias. Sin emba go, es a o ien ación mo al de la polí ica se en en-
aba a los lími es que la p opia dimensión p ác ica de las cosas imponía y que
en es e caso pasaba po la pé dida de apoyos cuando no po el en en amien o
abie o en las p opias ilas de la CEDA.
Si la ac i ud de los ca ólicos espec o de la cues ión social e a una p eo-
cupación de la go eco ido en la ac i ud a icana de en egue as, la e isión
cons i ucional e a el p incipal obje i o pa a acomoda a la Iglesia en una
República de la que había dispues o aca amien o, pe o cuyas leyes en ma e ia
eligiosa le habían esul ado muy pe judiciales. De hecho, la San a Sede había
in e umpido en ma zo de 1935 la negociación de un modus i endi que no
4 Maca o Ve a (2000): 377-379; Ál a ez Rey (2005): 213-215, y Ál a ez Ta dío
(2016): 163-167.
5 Teleg ama núm. 64 en iado po el embajado an e la San a Sede, Leand o Pi a
Rome o, al Minis e io de Es ado el 9 de julio de 1935. A chi o de la Embajada de
España an e la San a Sede (en adelan e AEESS), se ie 1901-1948, legajo 56. El ele-
g ama se e ie e al a ículo «Le Des e spagnole e la gius izia sociale» publicado po
el dia io L’A eni e d’I alia ese mismo día.
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que ía insc ibi en el ma co de una no ma undamen al que no podía en on-
ces modi ica se ni había ga an ía cie a de que se hiciese en el u u o6.
En el mes de julio de 1935 el p esiden e del Gobie no, Le oux, leyó en
Co es un p ime p oyec o que a ec aba a cua en a a ículos. Gil Robles apoyó
aquel p incipio de acue do que a ec aba al a . 26, pe o man eniendo la acon-
esionalidad p e is a en el a . 3, y eliminaba el e o a que los eligiosos pudie-
sen eje ce la enseñanza. Sin emba go, la modi icación no e a iable has a que
en diciemb e pudiese ami a se con la mayo ía absolu a de la Cáma a en
luga de la mayo ía e o zada igen e oda ía en julio. Po o o lado, la modi-
icación de la Ca a Magna conlle a ía ine i ablemen e la disolución de las
Co es y la con oca o ia de nue as elecciones, po lo que pa ecía más lógico a
la mayo ía cedis a aplaza la e o ma has a el inal de la legisla u a, máxime si
el desa ollo de es a podía posibili a el enca go del Gobie no al p opio
Gil Robles.
La modi icación cons i ucional, sin emba go, es aba llamada a en en a
a la CEDA con pa e de su elec o ado en unción de la p o undidad con la que
se p ocedie a. Si se p oducía solo en aquellos ex emos en que a ec aba a los
de echos de la Iglesia, pe o sin discu i la cues ión de égimen, los moná qui-
cos acusa ían a los posibilis as de consolida la República y a a ían de
a ae se a los más a ines a su causa de cuan os se in eg aban en la o mación
de Gil Robles; y si se p e endía una e o ma in eg al —como así llegó a ase-
gu a el polí ico salman ino a comienzos de sep iemb e de 1935— que a ec-
ase incluso a la cues ión de égimen, conlle a ía el abandono del posibilismo
en a o de una con on ación mucho más abie a con el modelo epublicano
pe judicando sus apoyos más mode ados7.
Pa a el 30 de oc ub e de aquel mismo año, coincidiendo con la salida
del Gobie no del líde epublicano adical Alejand o Le oux —que ocu-
paba la ca e a de Es ado— y la o mación de un nue o Ejecu i o en cuya
p esidencia epe ía Joaquín Chapap ie a, Pi a Rome o ol ió a en ia a
Mad id los pun os de e lexión de L’A eni e d’I alia sob e la si uación polí-
ica en España. P eocupaba en onces en Roma que Unión Republicana se
c ecie a con los dipu ados que abandona an el Pa ido Radical y que ello,
unido a los escándalos de co upción de los adicales, p o ocase la disolu-
ción de las Co es y la con oca o ia de elecciones. En al ci cuns ancia,
en endían que la e o ma de la Cons i ución queda ía aplazada sine die y
6 Redondo To es (1993): 424-439, y Ba llo i y A beloa (1990): documen o 1134.
7 Ál a ez Ta dío (2016): 194-196. El nuncio Tedeschini in o mó el 12 de sep iemb e
de 1935 ace ca de las decla aciones de Gil Robles en de ensa de una «Cos i uzione
nuo a». Cá cel O í (2016): documen o 1526.
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que las elecciones no se ían a o ables a las de echas. La p eocupación po
la e o ma cons i ucional lle aba a la San a Sede a una llamada a los moná -
quicos pa a depone sus p incipios polí icos en a as de la modi icación y de
una no malización epublicana que esul ase más cómoda a la Iglesia.
E a una apelación plena de candidez eligiosa, aunque con cie a ingenui-
dad polí ica: la que suponía in en a a ae hacia la consolidación de la
República a quienes enían po p incipio comba i la8.
La c isis de los adicales y la nega i a de Alcalá Zamo a a llama al
Gobie no a Gil Robles lle a on inalmen e a la disolución de las Co es y la
con oca o ia de elecciones. El 15 de ene o de 1936 el nuncio Tedeschini en ió
a la Sec e a ía de Es ado un despacho en el que analizaba la disolución del
Pa lamen o y la si uación a la que había lle ado aquella disposición del p esi-
den e. Ad e ía, en p ime luga , que «non è del u o e o» que las Co es del
segundo bienio no u iesen un uncionamien o no mal, al y como había
a güido Alcalá Zamo a al disol e las. El nuncio explicaba que, a pesa de la
c isis de los de Le oux, las Co es podían unciona no malmen e po que
exis ía un pa ido que podía asumi el pode y euni en o no a sí la mayo ía:
la CEDA. E a lo que Tedeschini conside aba la única salida cons i ucional
posible pa a aquella si uación, pe o a lo que Alcalá Zamo a se había opues o
po su abie a disco dia con Gil Robles. Es a oposición le había lle ado a o -
ma un gabine e sin base pa lamen a ia y a disol e las Co es aun a iesgo de
que la nue a Cáma a decidiese sob e su p opia des i ución. El análisis de aque-
lla peculia si uación de la República lle ó a Tedeschini a e lexiona sob e las
di icul ades que odo ello ep esen aba al p opio sis ema y la en aja que
podían ob ene los moná quicos. El nuncio a gumen ó que, al igual que en
1931 la mona quía había caído no an o po el éxi o de los epublicanos sino
po los e o es de los moná quicos, en onces e an los p opios pa ida ios del
nue o égimen los que lo es aban poniendo en pelig o9.
Es e comen a io que el nuncio en iaba al ca denal sec e a io de Es ado,
Eugenio Pacelli, ponía de elie e las limi aciones pa a la apelación pon i icia a
la unidad de los ca ólicos españoles. Po aquellos días el ca denal Gomá, que
eg esaba de Roma, donde le había sido impues a la bi e a ca denalicia, eco -
daba a los ca ólicos el deseo de Pio XI de que pos e gasen sus que ellas polí i-
cas pa a ga an iza con su unidad polí ica la sal agua da de los p incipios más
undamen ales. De es a unidad dependía la co ección de las medidas an i e-
ligiosas del o denamien o igen e, en p ime é mino, y la e i ación de la
e olución p ole a ia de las izquie das más adicales, en úl ima ins ancia.
8 AEESS, despacho de 30 de oc ub e de 1935. Tomado de la Se ie 1901-1948, legajo 56.
9 Cá cel O í (2016): documen o 1557.
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Es a enésima in i ación a la unidad u o el mismo eco que sus p edece-
so as. Du an e la campaña, los moná quicos de Reno ación Española lide a-
dos po Cal o So elo ue on muy du os con a Gil Robles y ejempli ica on en
la disolución de las Co es el acaso de la es a egia cedis a. La p esen a on
como íc ima de la ilusión de co egi una República que ellos c eían en sí
misma un mal a e i a . Acusa on, además, al líde posibilis a de al a de igo
y de habilidad polí ica pa a soluciona los males del país. Y en e a las llama-
das de los obispos a la unidad, Cal o So elo eco dó que ellos e an «since a-
men e ca ólicos» y que no podía consen i se que ningún pa ido monopoliza a
el ca olicismo. «La je a quía eclesiás ica —dijo— no puede con e i se en una
o icina elec o al». Pa a ellos, la aspi ación e a la modi icación del p opio
modelo del Es ado10.
El in o me del nuncio de 15 de ene o de 1936 e minaba con una lec-
u a muy conc e a de la ascendencia de la elección con ocada pa a el 16 de
eb e o. Si la ic o ia e a de las de echas, Tedeschini conside aba que se p o-
cede ía no ya a la e o ma de la Cons i ución, sino a la elabo ación de una
nue a. Po el con a io, si ganaban las izquie das, el esul ado se ía la e o-
lución y la dic adu a del p ole a iado11. En es e sen ido, aunque unos días
después el nuncio en ió a Roma el mani ies o elec o al del bloque de izquie -
das alo ando su ono mode ado, en el que no se hacía a i mación alguna
sob e la cues ión eligiosa, ad e ía que la mesu a del mani ies o bien podía
esul a una es a egia pa a alcanza el pode , y una ez omado las ci cuns-
ancias se ían muy o as. Especialmen e po que los homb es que se p opo-
nían lle a a e ec o el p og ama de las izquie das no e an «uomini di mezze
misu e»12.
III. EL NUEVO GOBIERNO: LOS REPUBLICANOS EN EL PODER,
LOS REVOLUCIONARIOS EN LA CALLE
Las ho as que media on en e el cie e de los colegios el día 16 de eb e o
y la o mación del nue o Gobie no p esidido po Manuel Azaña esul a on
decisi as13. De lo sucedido en onces dio cumplida cuen a Tedeschini en un
10 Na a o de la Fuen e (2017): 1665.
11 Ál a ez y Villa (2017: 76) indican que las ue zas ob e as habían concu ido a las
elecciones con unos p opósi os que no pasaban ya po «el cons i ucionalismo ni el
sis ema pa lamen a io», sino que aspi aban a la «dic adu a del p ole a iado».
12 Cá cel O í (2016): documen os 1557 y 1560.
13 Ál a ez y Villa (2017): 275-351.
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ex enso appo o de 22 de eb e o de 193614. El ya ca denal iniciaba su in o me
eco dando la pe spec i a de ic o ia con la que las de echas concu ían a
aquellos comicios y apo ando algunos da os sob e el núme o de escaños que
p e eían ob ene cada uno de los pa idos. En la se a de la p opia jo nada elec-
o al la sensación de ic o ia de las de echas cambió po el desalien o y es e
po «pánico» a la iolencia con la que las izquie das pod ían celeb a la ic o-
ia: «Due gio ni di piena e assolu a licenza pe da si a quan i eccessi a esse o
olu i». Una iolencia que es a ez emía el nuncio que se di igiese no solo a
los edi icios, sino ambién con a las pe sonas, al y como decía habe ad e -
ido La go Caballe o, «il Lenin spagnuolo».
El jue es 20 de eb e o, a las pocas ho as de la o mación del gabine e
p esidido po Azaña, el miedo aumen ó y el nuncio e i ió cómo el obispo de
Mad id, Leopoldo Eijo y Ga ay, había sido ad e ido po el dominico pad e
Ga o y po el cedis a Cándido Casanue a del inminen e incendio de con en-
os. La ad e encia lle ó al p elado a indica a los eligiosos que salie an de sus
cenobios y se e ugia an en casas pa icula es. Sin emba go, en la capi al no
ocu ió nada, mien as que ue en o as zonas del país donde ue on asal adas
las iglesias. Azaña y el nue o minis o de Es ado, Augus o Ba cia, aduje on
que se a aba de ac os p o ocados po albo o ado es que ap o echaban el
acío de au o idad del ánsi o de un Gobie no al siguien e. F en e a ello, el
nue o p esiden e del Ejecu i o de endió en público desde la sede del Minis e-
io de la Gobe nación la de ensa del o den, comp ome iéndose a ga an iza lo.
El nuncio quedó a la espe a de comp oba si e a o no cie a aquella p oclama.
El in o me con inuaba llamando la a ención sob e la e olución de los
da os de esc u inio que se iban conociendo. Si en las p ime as ho as de
ecuen o los da os o o gaban una buena posición a las de echas a pesa de la
de o a, la si uación cambió en los días siguien es. Tedeschini, que había con-
side ado la posibilidad de que la unión de las izquie das se esqueb aja a con
la escisión de algunos de sus in eg an es a lo la go de la legisla u a, dudaba de
la limpieza de los esul ados que se iban conociendo hacia el 22 de eb e o15.
Al espec o del esc u inio, pa ece cla o que las elecciones del 16 de
eb e o se celeb a on con oda limpieza. Sin emba go, la «huida» del Gobie no
de Po ela y la ápida sus i ución de los gobe nado es ci iles y o as au o ida-
des mucho an es de que se culmina an las ga an ías elec o ales que debían
ene luga después de la o ación pudo es a de ás de es a a iación de
14 El ma es 18 de eb e o, median e eleg ama, Tedeschini dio no icia de la ic o ia de
las izquie das aun a pesa de que la CEDA había conseguido mejo a su núme o de
escaños en el Cong eso. Cá cel O í (2016): documen o 1571.
15 Cá cel O í (2016): documen o 1571.
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bu guesas, pa a que asuman es as la esponsabilidad de disg ega los o ganis-
mos sociales. Y 3.º El momen o de la ealización e oluciona ia» que oma p e-
es o [sic] en el deso den… p eo denado34.
De la Mo a no se a e ió a i más allá en su comen a io. Tampoco se a-
aba de un edi o ial, aunque no dejaba de se una columna en el medio o icioso
a icano. En el mejo de los casos se a aba de una ad e encia de que la si ua-
ción c eada en España encajaba demasiado bien con las e apas que e e ía
Gonella y con la es a egia que socialis as y comunis as habían mani es ado
du an e la campaña elec o al en elación al mani ies o de su p opio bloque. El
socialis a Ál a ez del Vayo había a i mado en onces que el pac o solo pod ía se
e icaz si después de las elecciones se man enía «la p esión popula ». Los comu-
nis as ambién habían coincidido en que, más allá de la acción pa lamen a ia y
legisla i a, «las masas an i ascis as» debían p ocede a la ealización del pac o
«en la calle». Concebían así la ic o ia del F en e Popula como una e apa an-
si o ia has a la «dic adu a democ á ica del p ole a iado»35. Sin emba go, el p e-
pósi o gene al de los jesui as, Ledóchowski, esc ibió a la Sec e a ía de Es ado
a icana el día 25 de ab il — ein icua o ho as después de la publicación de
Gonella en L’Osse a o e— indicando que, según sus in o maciones, los dele-
gados de la Comin e n en iados a España habían conside ado imposible la
e olución po la incapacidad de ans o ma el a do des uc o de las masas
en una oma e oluciona ia del pode que a iculase el comunismo. Así, juzga-
ban que la celeb ación de elecciones municipales hubie a conlle ado p obable-
men e el desa e de las pasiones y «la p oclamación ci cuns ancial del comunismo
en a ios miles de Ayun amien os u ales donde se iza ía la bande a oja, se
quema ía la iglesia, y asesina ía al cu a, a la pa eja de la Gua dia Ci il y a los
más icos del pueblo», pe o en endían que ningún di igen e socialis a o comu-
nis a se ía capaz de ap o echa es a coyun u a pa a oma el pode 36.
34 Despacho núm.108 de 24 de ab il al minis o de Es ado. AEESS, despachos encua-
de nados, 1936.
35 Ál a ez y Villa (2017): 96.
36 La ca a de Ledóchowski a Pizza do, en Cá cel O í (2016): documen o 1608. Elo za
y Bizca ondo (1999: 281-282) e ie en el en ío a Manuilski el 4 de ma zo de un
la go in o me aludiendo al «ex emismo in an il» de los caballe is as y al encuad a-
mien o de la si uación española en la ase democ á ico-bu guesa de la e olución,
aunque e ie en igualmen e el cons an e c ecimien o de la in luencia comunis a.
Rees (2012: 302-304) ha explicado cómo, a pesa de que la posibilidad de que los
comunis as omasen el pode a las ó denes de la Comin e n e a « idícula», aumen ó
el emo de los conse ado es españoles.
REPÚBLICA, RELIGIÓN Y LIBERTAD: LA IGLESIA Y EL FRENTE POPULAR 139
His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
El 1 de mayo omó posesión de la Embajada de España an e la San a
Sede Luis de Zulue a. En ese simbólico día, el homb e que no había ob e-
nido el pláce en 1931 pe o que en onces ocupaba ya el Palacio de España,
ue a saluda —sin ca ác e o icial— a la Sec e a ía de Es ado, donde se
encon ó an o con el sec e a io de Asun os Eclesiás icos Ex ao dina ios,
Pizza do, como con el sus i u o de la Sec e a ía de Es ado, Ta dini. Según
el pa ece del ecién es enado embajado , la acogida que le dispensa on
ambos eclesiás icos ue « ancamen e a ec uosa». El p ime o de los encuen-
os ue con Pizza do, con quien a ó sob e el «o den público». El embaja-
do ap o echó pa a «con a es a con mis no icias y conside aciones los
in o mes alsos o, po los menos, pa ciales y ad e sos que aquí deben eci-
bi se con excesi a ecuencia». Pizza do ue basculando po los p incipales
emas a los que le in e esaba aludi . Po eso se e i ió, «con ca ác e gene al,
al pelig o comunis a y a los iesgos de los mo imien os sepa a is as». Del
encuen o, esc ibió Zulue a:
Po lo que oca al pelig o comunis a, no he negado su exis encia en España
pe o sí que aquel uese an g a e como algunos suponen. Es imo que no debe-
mos nega la ealidad de es e pelig o, en e o as azones po que solo el emo
a si uaciones más ex emas puede lle a al Va icano a admi i la polí ica que
enca na el Gobie no y las Co es de la República. T a é, no obs an e, de pe -
suadi a Mons. Pizza do de que bajo la di ección del S . Azaña se log a án ple-
namen e la no malidad, el o den y la es abilidad de la ida pública española y
de que odo in en o de cen a la hacia la de echa, como los ealizados du an e
el pasado bienio, es aba condenado al acaso y cons i ui ía el mejo es ímulo
pa a una e olución comunis a. No se ha mos ado el Sec e a io en desacue do
con la con eniencia de una polí ica ‘p og esi a’, especialmen e en el e eno
social con i mándome la imp esión que ya enía, de que el Va icano no es aba
muy sa is echo de la polí ica excesi amen e conse ado a, sob e odo en el
aspec o económico, p ac icada po los ca ólicos españoles37.
Venía Zulue a a con i ma la pe cepción, que ya había ansmi ido su
p edeceso en el ca go, ace ca del descon en o que en la San a Sede había p o-
ocado la ac uación polí ica de los ca ólicos de la CEDA en ma e ia social
du an e el segundo bienio epublicano. Y a ija una posición que no es aba
lejos de la que anhelaban en la Sec e a ía de Es ado a pocas ho as de las elec-
ciones, sal o un ma iz impo an e: Zulue a p esen aba a Azaña —o al homb e
37 Despacho núm.114, del embajado Luis de Zulue a al minis o de Es ado de 1 de
mayo. AEESS, despachos encuade nados, 1936. El sub ayado apa ece en el o iginal.
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His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
que él es aba po deja al en e del Consejo de Minis os una ez que asu-
mie a la p ime a magis a u a del Es ado38— como la ga an ía pa a e i a la
e olución, pe o no lo p esen aba como si necesi ase el sopo e de la de echa
más mode ada pa a sos ene se. En e la pos u a p ime a de la San a Sede y la
del embajado mediaba la me ma de escaños su ida po las de echas du an e
el ecuen o inal de o os y la comisión pa lamen a ia de ac as. Pa a Zulue a, el
Gobie no de los epublicanos de izquie da no enía necesidad de apoyo polí-
ico de las de echas, pe o no es aba de más que el miedo a la implan ación del
comunismo —con el que jugaba el embajado — se enase a la oposición. En
cuan o a Azaña, el diplomá ico lo si uaba como una igu a casi auma ú gica
cuya sola p esencia con ola ía a las izquie das e oluciona ias man eniendo la
democ acia. El Gobie no del F en e Popula se p esen aba a sí mismo con una
posición de o aleza en sus elaciones diplomá icas con la San a Sede. Zulue a
enía ins ucciones pa a «p ocu a da la imp esión» de que no llegaba a Roma
con la in ención de pac a ningún conco da o ni acue do alguno de ca ác e
gene al, aunque sí de plena disposición pa a es udia cualquie p oblema,
a o ece coincidencias y sos ene unas elaciones se enas y con «espí i u con-
ciliado »39.
El 4 de mayo u o luga el p ime encuen o de Zulue a con el ca de-
nal sec e a io de Es ado. Aunque ue ocasión de ol e sob e la cues ión de
la amenaza comunis a, Pacelli quiso abo da desde el comienzo de la misión
de Zulue a la cues ión del o den público, si bien lo hizo «en ono dolido
pe o amis oso». El embajado le mani es ó «cuán since amen e el Gobie no
lamen aba y con cuan o empeño se es o zaba en impedi los [los a aques],
espe ando que no ol ie an a ocu i ». Pe o no se limi ó el diplomá ico a
deci a Pacelli lo que es e que ía oí , y lo que p obablemen e en un p ime
encuen o en aquellas ci cuns ancias no había más emedio que deci , sino
que le plan eó un cuad o de la si uación en el país en que pa ecía in i a a
la p opia Iglesia a una e lexión sob e su papel en España. El embajado
señaló que los a aques se e ec uaban a la ez a los emplos y con en os y a los
cen os polí icos «abie amen e hos iles a la República». Pacelli, con una cal-
culada p udencia es ida de exquisi a co esía, no negó ni a i mó que los
a aques es u ie an causados po la signi icación polí ica del cle o. Se limi ó
a emi i se a la llamada a la unidad que había hecho insis en emen e el Papa
y dijo que los obispos y sace do es no debían hace polí ica de pa ido, sino
38 Azaña asumió la P esidencia de la República, en sus i ución del des i uido Alcalá
Zamo a, el 11 de mayo de 1936.
39 Despacho núm.114 al minis o de Es ado, de 1 de mayo. AEESS, despachos encua-
de nados, 1936.
REPÚBLICA, RELIGIÓN Y LIBERTAD: LA IGLESIA Y EL FRENTE POPULAR 141
His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
solo aquella que endía a los g andes in e eses de «la mo al, la amilia, la
educación y el bien común»40.
Con odo, el pun o p incipal de aquel encuen o es u o en la pe ición
que el Sec e a io de Es ado hizo al no ísimo embajado pa a que incluye a
en el discu so de p esen ación de c edenciales «alguna mani es ación en el
sen ido de “mi iga ” los e ec os de la legislación laica de la República». A
Zulue a debió esul a le demasiado a e ido el mo imien o de su in e locu-
o . Acep aba que el é mino «mi iga » podía albe ga muchos ma ices y que
p obablemen e podía se obje o de negociaciones, pe o en absolu o juzgaba
p uden e hace una a i mación como la solici ada en el discu so de p esen-
ación de c edenciales an e Pío XI. En cualquie caso, el embajado es aba
i memen e con encido de que aquella «polí ica de mi igación» ol e ía a
su gi en la con e sación.
E ec i amen e, lo hizo pocos días después, cuando Pacelli le de ol ió la
isi a de co esía después del ac o de en ega de c edenciales. Es e había enido
luga el sábado 9 de mayo de 1936. En él aludió el papa a las « ibulaciones»
de la Iglesia en España, de las que dijo que es aban siendo «su idas no cie a-
men e po culpa nues a», pe o sin a ibui esponsabilidad alguna a nadie ni
e e i se a ningún hecho conc e o. En cualquie caso, la a i mación del pon í-
ice es ablecía un lími e a la ac i ud del embajado que había p e endido hace
pasa a la p opia Iglesia como culpable de los a aques que su ía a causa de su
posicionamien o polí ico. Cuando Pacelli de ol ió la isi a, se hizo ca go de
que en unas ci cuns ancias como aquellas no e a azonable aspi a más que a
la «polí ica de mi igación» en la in e p e ación o aplicación de las leyes41.
IV. ASPIRACIÓN Y PRÁCTICA DE UNA «POLÍTICA DE MITIGACIÓN»
Mien as la San a Sede a endía al emo de que España se con i iese
en un país comunis a, debía en ende se a su ez con un Gobie no que se
p esen aba a sí mismo como dique pa a la con ención de es a amenaza que
e ec uaban sus p opios aliados en las u nas. La Iglesia inició el pe iodo
o eciendo el apoyo de sus ue zas más a ines en ma e ia social a cambio de
que se «mi iga a» el p og ama an i eligioso, que no había sido cues ión
cen al en la a iculación del pac o elec o al. Sin emba go, las izquie das
40 Despacho núm.116 al minis o de Es ado, de 4 de mayo. AEESS, despachos encua-
de nados, 1936.
41 Despacho núm.122 al minis o de Es ado, de 11 de mayo. AEESS, despachos encua-
de nados, 1936.
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His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
epublicanas en el pode no acep a on es a posibilidad con iando en su
alianza con los socialis as42.
La p ime a de las medidas en oma se ue la eac i ación de la clausu a
de las escuelas ca ólicas, en con o midad con el p ecep o cons i ucional que
impedía a los eligiosos el eje cicio de la enseñanza. Azaña había de endido
du an e los deba es cons i ucionales que el cie e de los colegios eligiosos e a
una cues ión de «de ensa de la República»43. Así, el Minis e io de Ins ucción
Pública y Bellas A es que os en aba Ma celino Domingo publicó una o den
ci cula el 29 de eb e o de 1936 di igida a los inspec o es je es de P ime a
Enseñanza enca eciéndoles a in o ma ace ca de cuán os colegios a endidos
po cong egaciones eligiosas podían se sus i uidos po escuelas nacionales,
así como de aquellos pueblos en los que la sus i ución no podía oda ía eali-
za se44. La labo que de an emano enían que cumpli los inspec o es se la
a oga on en muchos casos las au o idades locales que debían su pode a
la eposición dec e ada po el Gobie no Azaña en a o de los ayun amien os
des i uidos en el an e io bienio. Se die on así la mano el cumplimien o de la
legalidad con el apasionamien o polí ico de las masas, que comenza on a ini-
cia la clausu a de los colegios sin media ámi e adminis a i o alguno, sino
consiguiendo la lla e e incau ándose del cen o en muchos casos45. El enó-
meno alcanzó al dimensión que el Gobie no u o inalmen e que sanciona
las clausu as e ec uadas y pa a el 20 de mayo se dispuso el cie e o al de las
escuelas eligiosas so p e ex o de e i a los a aques que es aban su iendo46.
La sus i ución de la enseñanza eligiosa po la educación pública ep esen-
aba un ámbi o capi al en el que aplica aquello que Pacelli había llamado al
ecibi a Zulue a «polí ica de mi igación». Y es que pa a puen ea la p ohibición
legal de enseñanza a ca go de las cong egaciones se había a iculado un modelo
que pasaba po e igi los colegios en escuelas p i adas en las que podía o ma se
a los pequeños con c i e ios ca ólicos y e i a el modelo laico de las escuelas
nacionales. Es as escuelas p i adas no podían es a a ec adas po la legislación
con a las cong egaciones, pues o que no e an o malmen e de i ula idad eli-
giosa. Si el Gobie no hubie a que ido el en endimien o, hubie a acep ado la
42 Payne (2016): 92.
43 Lannon (1990): 219.
44 Gace a de Mad id, núm.60, 29-2-1936, p.1703.
45 Rod íguez Lago (2013: 516) ha señalado cómo es as ac uaciones p o oca on la eac-
ción ca ólica con a ia. Os olaza Esnal (2009: 337) ha indicado, en una b e e e e-
encia al pe iodo, que «la nue a o ensi a de laicización escola […] uncaba oda
posibilidad de acue do en e la Iglesia y el égimen epublicano».
46 Ga cía P ous (1996): 211.
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His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
exis encia de es e modelo educa i o siquie a como ía de escape pa a la p esión
que la ob a de sus i ución de las escuelas eligiosas suponía. Sin emba go, es as
escuelas ue on obje o de la isce alidad de las au o idades locales pa a comba i
las mues as de eligiosidad. Se p o ocó así un con lic o diplomá ico en e el
p onuncio47 Tedeschini y el minis o de Es ado, Ba cia, que a eó los úl imos
días del ca denal en la Nuncia u a de Mad id. El 16 de mayo de 1936, Tedes-
chini di igió una áspe a y con unden e no a e bal al minis o en la que pedía
que cesa an «el abuso y el insidioso a opello que las escuelas p i adas, a pesa
de es a some idas a la Cons i ución», es aban su iendo po pa e de las au o i-
dades locales po el hecho de «da se en ellas enseñanza con esional ca ólica».
Pedía, además, que no se con undiese la enseñanza «cong egacionis a» con la
enseñanza p i ada pe mi ida po la Cons i ución, y po an o «pe ec amen e
legal, máxime cuando es a enseñanza p i ada se dé po pe sonas do adas del
co espondien e í ulo legal»48.
Más allá de la ascendencia que el ono de la no a u o49, Tedeschini
asumía el cumplimien o legal de la disposición que más debía incomoda le,
pe o apelaba a la al a de o odoxia legal en los p ocedimien os po pa e de
las mismas au o idades del Es ado. Es deci , dispues o al some imien o a una
no ma que no e a g a a, la p o es a o mal se di igía a la al a de aca amien o
de la legalidad de las p opias au o idades que p e endían impone es e cum-
plimien o. El inal de la no a no e a más amigable. Y quizás neu alizaba en
pa e la impecable ju idicidad de los pun os p eceden es al indica que «la
Iglesia no pod ía nunca abandona [la enseñanza] po que es de de echo na u-
al y di ino», con o me a la doc ina social de la Iglesia, aunque ambién
47 Se u iliza es a ca ego ía pa a señala al nuncio que no eje ce como decano del cue po
diplomá ico. Fue la condición de Tedeschini al inal de su nuncia u a.
48 Copia de la no a e bal emi ida po Tedeschini al ca denal Pacelli, en el A chi o de
la Cong egación de Asun os Eclesiás icos Ex ao dina ios (en adelan e AES), Spagna
(IV), 886 p.o., asc. 259, . 23. La a gumen ación de Tedeschini con as a con el
manda o legal de cuida que las ó denes y cong egaciones no pudiesen sos ene cole-
gios de enseñanza p i ada ni po sí ni po medio de pe sonas in e pues as. Suá ez
Pe ie a (2001: 81).
49 El 23 de mayo de 1936 el subsec e a io de Es ado isi ó a Tedeschini, con alecien e
de ciá ica, pa a a ea le el ono de las p o es as di igidas al Gobie no y que es as no
hubie an es ado emi idas exclusi amen e al minis o de Es ado. Al ca denal le
moles ó mucho la desco esía del Gobie no cuando es aba a pun o de ma cha se.
En endió que la moles ia enía po su ausencia en la ecepción de Azaña como nue o
p esiden e de la República al cue po diplomá ico. El eclesiás ico adujo la con alecen-
cia pa a no asis i y el Gobie no in e p e ó que se a aba de una excusa. Cá cel O í
(2016): documen o 1628.
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His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
pod ía in e p e a se aquel alega o inal como una in i ación a deja algún
eso e posible pa a que los ca ólicos pudie an apela a la p opagación de la e.
En elación ambién a la sus i ución de la enseñanza eligiosa se p odujo
o a ci cuns ancia en la que pod ía habe se impues o aquella «polí ica de mi i-
gación» que había suge ido Pacelli. El 22 de mayo de 1936 Tedeschini ol ió a
di igi se a Ba cia pa a indica le que, «en e las muchas escuelas que se ienen
clausu ando», es aban ambién las de la hijas de la ca idad an o de la ama an-
cesa como de la española, habiendo sido pa a esa echa ya clausu adas las escue-
las de Alcoy, Galdo y Reinosa y es ando a pun o de ce a se las de Aiba ,
Sangüesa y Ma ín. Tedeschini apun aba al espec o un ma iz bas an e e elado :
[…] es a clausu a de Escuelas di igidas po Hijas de la Ca idad, aplicándoles el
p ecep o p ohibi i o del a . 26 de la Cons i ución y del a . 30 de la Ley de
Con esiones y Cong egaciones Religiosas, es absolu amen e ilegal y con a ia a
esoluciones dadas po la au o idad compe en e, po la azón undamen al y
cla ísima de que el a . 22 de la mencionada Ley de Con esiones y Cong ega-
ciones Religiosas conside a exp esamen e, y po cie o en con o midad con el
De echo Canónico, como Ó denes y Cong egaciones Religiosas sólo a las
Sociedades ap obadas po la Au o idad Eclesiás ica y en las cuales sus miem-
b os emi en o os públicos, pe pe uos o empo ales, y las Hijas de la Ca idad
de San Vicen e de Paúl, po el con a io, emi en po i ud de sus Cons i ucio-
nes sólo o os p i ados anuales, y po consiguien e no son Religiosas, ni canó-
nica, ni ci ilmen e, según el a ículo mencionado, a pesa de su hábi o y de su
ida en común, siendo el concep o canónico de es a Ins i ución el de ‘Sociedad
de Seño as que i en en común sin o os (públicos)’50.
En su no a de p o es a el p onuncio explicaba además que en agos o de
1933 se había di igido al p esiden e del Consejo de Minis os, en onces Azaña,
enca eciéndole a eque imien o de los di ec o es de la ins i ución eligiosa que
es a ue a conside ada al ma gen an o de la Ley de Cong egaciones como del
a . 26 de la Cons i ución. El Consejo de Es ado suspendió cau ela men e la
aplicación de es a legislación a las hijas de la ca idad el 2 de sep iemb e de
1933 y a inales de ma zo de 1934 los di ec o es de la ins i ución ecibie on
del Minis e io de Jus icia dos dec e os según los cuales las hijas de la ca idad
de San Vicen e de Paúl no se incluían en la Ley de Cong egaciones y, además,
quedaban insc i as en el Minis e io de Jus icia con exis encia legal. El 10 de
ma zo de 1935 el Minis e io de Ins ucción Pública publicó una o den en la
50 Copia de la no a en iada al minis o Ba cia en AES, Spagna (IV), 886 p.o., asc. 259,
. 26-29.
REPÚBLICA, RELIGIÓN Y LIBERTAD: LA IGLESIA Y EL FRENTE POPULAR 145
His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
que con aba que «desde el momen o en que ha sido decla ado po quien iene
compe encia pa a ello que su Ins i u o es á excluido de la Ley de Con esiones
y Cong egaciones eligiosas, pueden eje ce la enseñanza siemp e que eúnan
los equisi os que pa a ello exigen las igen es disposiciones». Po odo ello,
Tedeschini ue muy cla o al in i a al Gobie no de la República a cumpli las
disposiciones emanadas de su p opia au o idad.
El a amien o que de la cues ión hizo la Nuncia u a deja e que, en es e
sen ido, la ac i ud de es a es aba mucho más plegada a la legalidad epubli-
cana que la de algunas au o idades del país. Po ello, la ep esen ación de la
San a Sede eclamaba el cumplimien o de la legalidad en es e ámbi o en el que
esul aba bene icioso pa a los in e eses de la Iglesia. Sin emba go, es a adecua-
ción a la mode nidad de los que más enca naban la oposición a las inno acio-
nes no e a solo un enómeno de la ep esen ación diplomá ica. Ra ael C uz ha
señalado que los ca ólicos espondie on o ques ando un mo imien o social
que «consis ió en un despliegue de asociaciones, ecogidas de i mas, en ío de
esc i os, mani ies os, mí ines, algún boico , colec as, mani ies os, cong esos y
asambleas, con el apoyo de la p ensa»51. El 5 de julio de 1936 le ue emi ida
a la Sec e a ía de Es ado la in o mación e e en e a la espon ánea campaña de
p o es a de las muje es de los ba ios popula es de Mad id con a la clausu a
de los colegios ca ólicos, que pe judicaba a las « amilias más humildes». La
in o mación aludía a la ecogida de casi se en a mil i mas de es as muje es.
Sil io Se icano, como enca gado de Negocios a la ma cha de Tedeschini,
ad e ía de la escasa in luencia de la inicia i a en el Gobie no, pe o lo emi ía
como mues a de la eligiosidad de aquella población; y de su capacidad pa a
o ques a modos democ á icos pa a canaliza su p o es a52.
La polí ica de «no mi igación» po la que inalmen e op ó el Gobie no no
se ci cunsc ibió solo a la sus i ución de la enseñanza que es aba en manos de
las cong egaciones eligiosas, el 28 de junio una o den del Minis e io de T a-
bajo ino a de oga una disposición an e io de diciemb e de 1934 que pe mi-
ía que en los cen os de bene icencia gene al del Es ado se celeb a an los
cul os eligiosos solici ados po los acogidos y o dena su sos enimien o con
ca go a las consignaciones pa a la subsis encia de los mismos. La nue a o den
p ohibía la celeb ación de cul o alguno en es os cen os y ambién su inancia-
ción, aunque pe mi ía la posibilidad de que los in e esados pudie an sali pa a
acudi a los ac os de cul o en la medida en que el eglamen o de cada ins i u-
ción lo posibili a a53.
51 C uz (2006): 127.
52 AES, Spagna (IV), 886 p.o., asc. 259, . 49.
53 Gace a de Mad id, 28-6-1936, núm.180, p.2733.
146 SANTIAGO NAVARRO DE LA FUENTE
His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
El en onces enca gado de Negocios de la San a Sede, Se icano, se di igió
de nue o a Ba cia pa a p o es a po la medida, dejándonos ambién una
mues a de un amplio dominio de la legislación epublicana y de una ina
su ileza a la ho a de u iliza los medios del o denamien o ju ídico pa a la
de ensa de los in e eses de la Iglesia. Expuso que, a su c i e io, la disposición
es ingía la libe ad de conciencia que consag aba la Cons i ución:
El laicismo del Es ado pod á ene como consecuencia lógica que aquel no
es ablezca ni menos imponga po su inicia i a la celeb ación de es os ac os
[…]; pe o no se e po qué azón en i ud del laicismo, se debe hace impo-
sible a los ciudadanos acogidos po necesidad a los es ablecimien os del
Es ado la asis encia den o de los mismos a los cul os, que o man pa e in e-
g an e y esencial de lib e p ác ica de la eligión […] Además la O den ci ada
in e p e a en sen ido es ic i o y peyo a i o las disposiciones del a . 4.º de
la Ley de Con esiones y Cong egaciones Religiosas; pues además de conse -
a la cláusula ‘cuando la ocasión lo jus i ique’, an expues a a abusi as in e -
p e aciones, mien as el e e ido a ículo habla de p es ación de se icios
eligiosos en gene al, den o de las dependencias, la O den los es inge a los
de na u aleza indi idual54.
El 2 de julio de 1936 ue el Minis e io de Ma ina quien o denó la sus i-
ución de las hijas de la ca idad que p es aban su se icio de asis encia en los
hospi ales de la A mada55. El enca gado de Negocios ol ió a o mula una
p o es a en o ma de no a e bal llamando la a ención sob e la edacción del
a . 5 del ex o disposi i o,
en el que se dispone que « odo el pe sonal ci il que p es e se icio en lo sucesi o
en los hospi ales de Ma ina no pod á se con esional»; pues si se da a la palab a
con esional el sen ido co ien e de pe enecien e a una con esión eligiosa, el
a ículo mencionado ulne a abie amen e el A . 27 de la Cons i ución que
además de consigna que «la libe ad de conciencia y de echo de p o esa y
p ac ica lib emen e cualquie eligión quedan ga an izados en el e i o io
español», decla a que «la condición eligiosa no cons i ui á ci cuns ancia modi-
ica i a de la pe sonalidad ci il ni polí ica», y aun si se quie e da a esa palab a
el sen ido imp opio de adsc i o a una Cong egación Religiosa, aún en onces, al
menos a ándose de indi iduos, se in inge el mismo p ecep o cons i ucional,
ya que solo pa a los ca gos de P esiden e de la República y de P esiden e del
54 ASV, Nunzia u a de Mad id, b.966, . 176 -177 .
55 Gace a de Mad id, 2-7-1936, núm.184, p.38.
REPÚBLICA, RELIGIÓN Y LIBERTAD: LA IGLESIA Y EL FRENTE POPULAR 147
His o ia y Polí ica, 41, ene o-junio (2019), pp. 123-151
Consejo, puede se obs áculo legal, segun [sic] los a ículos 70 y 87 de la Cons-
i ución, la p o esión eligiosa56.
Alejándose del ono áspe o que había p o ocado a Tedeschini el oce con
el Gobie no, Se icano ue bas an e hábil al p esen a a Ba cia la no a e bal
con el obje o de que el Gobie no «se si a acla a el mencionado a ículo 5.º
en sen ido que e i e in e p e aciones no ajus adas a la Ley Fundamen al de la
República po pa e de los enca gados de aplica lo».
T as la ma cha de Tedeschini el 11 de junio de 1936, co espondió a
Se icano comple a la se ie de p o es as po los a aques su idos po la Iglesia
en odo el país que había enido p esen ando el nuncio desde poco después de
las elecciones. Con la documen ación en iada po cada una de las diócesis se
p epa ó un ex enso in o me sob e los «desmanes an i eligiosos» come idos en
las diócesis españolas en e el 1 de ab il y el 20 de junio que a ojaba la ci a
de 836 sucesos, de muy di e en e g a edad. Fue p esen ado al minis o de
Es ado po Sil io Se icano a comienzos de julio57.
La labo del enca gado de Negocios en elación con los «desmanes»
come idos con a la Iglesia no se limi ó a lle a a é mino el in o me comple o
de odas las diócesis iniciado po Tedeschini, sino que en la Nuncia u a en
manos de aquel ecién llegado se p odujo un gi o cope nicano en el a a-
mien o de la in o mación que me ece se muy enido en cuen a a la ho a de
alo a la adecuación de la Iglesia a los eso es del de echo en una si uación
an delicada como aquella. Ya en la p esen ación de los da os que había man-
dado ecoge Tedeschini ad i ió que en muchos pueblos es aba impedida
« oda ida eligiosa y odo eje cicio del cul o, po mo i os desp o is os de
odo undamen o legal, con e iden e queb an o de la libe ad eligiosa»58. E a
la consecuencia de que a bi a iamen e las ue zas locales pa ida ias de la
coalición de izquie das, que os en aban en muchos casos la au o idad local,
hubie an incau ado la iglesia y o os edi icios eligiosos y hubie an impedido
56 ASV, Nunzia u a de Mad id, b. 967, . 493 -494 .
57 El in o me apa ece ansc i o li e almen e en Cá cel O í (2008): 698-733. El núme o
es compa a i amen e muy al o espec o al o al de 957 a aques que con abiliza on Ta -
dío y Villa y que ci amos an e io men e. Ello se debe a que es os au o es acla a on que
no con abiliza on «los episodios de amenazas y coacciones […] ampoco […] las huidas
o expulsiones de clé igos, las mul as, las de enciones y los egis os e incau aciones de
edi icios». El in o me en iado po Se icano incluye es a amplia gama de «desmanes»
que e e ía si uaciones de ano malidad. Especialmen e debe conside a se en es a ca e-
go ía la clausu a de colegios po pa e de las au o idades locales.
58 ASV, Nunzia u a de Mad id, b. 967, . 64.