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409 Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba, Universidad de Huelva y Universidad de Sevilla Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), págs. 409-417 Número especial: 30 años de Apuntes de Psicología ISSN 0213-3334 Un aspecto frecuentemente olvidado de la realidad de las mujeres que cada vez en mayor número cumplen condena en pri sión es que, en porcentajes que oscilan entre el 57 y el 80 por ciento en los diferen tes estudios y países, la mayoría de ellas son madres (Caddle & Crisp, 1997; Johnston & Gabel, 1995; Mumola, 2000; Subdirección General de Sanidad Penitenciaria, 1994). Su encarcelamiento, más aún que el de los propios padres, es un acontecimiento enor memente desestabilizador tanto para los ni ños pequeños como para la familia en su conjunto (Baunach, 1985; Bloom & Steinhart, 1993; Hale, 1988; Jaffé, Pons & Rey, 1997). Además, el cumplimiento de la condena en prisión por parte de mujeres en esta situación suscita cuestiones legales, penales, sociales y éticas La calidad de la atención educativa que reciben los menores residentes con sus madres en los centros penitenciarios españoles Jesús M. JIMÉNEZ MORAGO Universidad de Sevilla Resumen Como parte de una investigación cuyo objetivo era estudiar el desarrollo de los niños que residen con sus madres en centros penitenciarios hasta los 3 años, se evaluó la calidad de la atención educativa de las escuelas infantiles en el interior de las cuatro Unidades de Madres dependientes de la administración penitenciaria estatal. El instrumento empleado fue la Infant/Toddler Environment Rating Scale (ITERS), de Harms, Cryer y Clifford. Los datos revelan que la calidad de la atención educativa varía notablemente de unos centros a otros: mientras en unos casos la puntuación media puede considerarse aceptable (4 sobre un máximo de 7), en otros resulta claramente insuficiente (2,2). Los aspectos que resultan mejor valorados son la interacción en el aula y las actividades de lenguaje; por su parte, los que reciben una puntuación más baja se refieren a las rutinas de cuidados personales y a las actividades de aprendizaje. Finalmente, se comparan estas puntuaciones con las de las escuelas infantiles publicas del exterior y se realizan algunas sugerencias para mejorar las condiciones en las que se ofrecen estos programas, así como la calidad de la atención educativa que reciben estos niños y niñas. Palabras clave: programas educativos, evaluación de la calidad de guarderías, contextos de desarrollo, niños en prisión. Abstract In the wider context of a investigation whose objetive was to study the development of children who live with their mothers in penitentiary centres up until three-years-old, an evaluation was carried out of the quality of educational attention offered by nursery schools within the four mothers and baby units who depend on state penitentiary administration. The instrument used was the Infant/Toddler Environment Rating Scale (Harm, Cryer, & Clifford, 1990). The data reveal that the quality of educational attention notably varies from one centre to another: while in some cases the average score can be considered acceptable (4 of a possible of 7), in others it is cleary insufficient (2,2). The aspects more highly scored were classroom interaction and language activities; on the other hand, the lowest scores were for personal care routines and learning activities. Finally these punctuations are compared with those of external public nursery schools and some suggestions are made to improve the quality and conditions in which these programs are offered to the children. Key words: educational programs, child care quality’s assessment, develop mental contexts, children in prison. Referencia de la publicación original: Jiménez Morago, J.M. (2004). La calidad de la atención educativa que reciben los menores residentes con sus madres en los centros penitenciarios españoles. Apuntes de Psicología, 22 (1), 45-59.
410 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios a las que la sociedad pare ce no haber encontrado aún una respuesta satisfactoria. Una forma de hacer frente a esta situa ción es permitir que los hijos pequeños de estas mujeres residan durante un tiempo determinado con sus madres en los dispo sitivos penitenciarios. Así, a pesar del debate planteado, hoy día es una realidad la presencia de niños con sus madres dentro de prisión en la mayoría de los países. Dejando a un lado las condiciones de re clusión (régimen, visitas, salidas, contac tos familiares, etc..) y los servicios especí ficos (pediátricos, guarderías, programas, etc..) que ofrecen a madres y niños los cen tros penitenciarios en los distintos países, las diferencias más notables se refieren a la edad en la que los pequeños pueden perma necer junto a sus madres que en general oscila entre los 18 meses y los 6 o 7 años, siendo el grupo más numeroso el compues to por los países donde pueden estar hasta la edad de 3 años (Alliance of NGOs, 1987; Caddle, 1998). En España, las mujeres condenadas con hijos pequeños tienen la posibilidad ser acompañadas por sus hijos en los dis positivos penitenciarios especialmente previstos para este propósito hasta la edad de tres años. En el momento de realizar la presente investigación había cuatro unida des de madres dependientes de la administración estatal: dos de ellas situadas en la provincia de Madrid (Madrid I y Madrid II), una tercera en un pueblo cercano a la ciudad de Sevilla y, por último, la cuarta en una población cercana a Valencia. Estas unidades de madres son dispositivos de régimen cerrado, situados en módulos se parados arquitectónicamente del resto de la cárcel, que disponen de guarderías y servicios de pediatría. Debido a la práctica inexistencia de estudios empíricos en España sobre las condiciones de vida y de desarrollo de los niños en tales centros, se llevó a cabo una investigación de ámbito nacional financia da por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (Jiménez, 2002; Jiménez & Pala cios, 1998). En términos generales, nuestros datos coinciden con los de trabajos e investigaciones anteriores en describir el contexto penitenciario como un contexto caracterizado por importantes restriccio nes en los desplazamientos, en la disponi bilidad materiales y juguetes, así como en la variedad de las actividades diarias y de las experiencias sociales (Birtsch & Rosenkranz, 1988; Catan, 1988, 1992; Catan & Lloyd, 1989; Gabel & Girard, 1995; Giménez-Sa linas, 1988, Jaffe, Pons & Rey, 1997). En este entorno, los horarios son muy estables y las actividades muy predecibles para madres e hijos. Para estos últimos, los es pacios donde se desarrolla su vida cotidia na son la habitación, los espacios comunes (salones y patios) y, para los mayores de 4 ó 6 meses, la guardería. Las únicas excep ciones a esta regla son las visitas que de vez en cuando puedan recibir de sus fami liares o las actividades y las excursiones que realizan los niños con la colaboración de personal voluntario. Pero, además de las limitaciones que se derivan de los déficits estructurales que presenta la prisión como contexto de desa rrollo, nuestros datos ponen de relieve que la calidad de la estimulación que depende de la propia madre en la intimidad de las celdas y que fue evaluado a través de la escala HOME (Caldwell & Bradley, 1984) resulta, en términos generales, extraordi nariamente baja (25,7). En estas circunstancias, la mirada se dirige a la calidad de la estimulación que reciben en las guarderías a las que asisten en el interior de los centros, que podría cumplir un papel compensador de incues tionable importancia en su desarrollo (Andersson, 1989; Broberg, Wessels, Lamb & Hwang, 1997; Caughy, DiPietro & Strobino, 1994; Ladd & Price, 1987; McCar tney, 1984; Tramontana, Hooper & Selzer, 1988). Sin duda, un aspec- to crucial en rela ción a este papel compensador se refiere a la conexión que pueda existir entre el esce nario educativo familiar y el contexto edu cativo en la escuela infantil. Aunque en principio lo más deseable es cierta conti nuidad entre ambos (Bronfenbrenner, 1979, 1985; Laosa, 1982), parece demos trado que las diferencias entre los contex tos escolares y los familiares no se relacio nan necesariamente con resultados negati vos en los niños: por el contrario, son los niños que proceden de contextos familiares más desfavorecidos los que más se benefi cian de las discrepancias entre sus contex tos de desarrollo (Kontos, 1992). Así, aunque algunos autores han puesto de mani fiesto la falta de sintonía entre la ideas de las madres y las de los profesores (Oliva & Palacios, 1997) o, por ejemplo, el diferente uso del lenguaje (Bernstein, 1961), parece claro es que ambos contextos tienen sus propias características diferenciadoras (Clarke-Stewart,1991) y que, en determi nadas circunstancias, la influencia de la escuela puede tener un efecto compensato rio sobre el desarrollo del niño. Por esta razón, y con el objetivo de obtener una medida general de la calidad de la atención educativa en las guarderías de los centros penitenciarios, se utilizó la escala ITERS (Harms, Cryer & Clifford, 1990) durante la visita a las diferentes uni dades de madres. Además, y con la inten ción de contrastar la evaluación de estos centros, se seleccionaron cuatro escuelas infantiles en el exterior dependientes del Instituto Andaluz de Servicios Sociales (IASS) situadas en Sevilla y su provincia. Dos de estas guarderías de referencia esta ban ubicadas en la misma localidad donde se ubica el centro penitenciario y a ellas asistían los pequeños de la unidad de ma dres a partir de los 18 meses. Las otras dos guarderías estaban situadas en sendos ba rrios de la ciudad de Sevilla con un marca do perfil social de dificultad. Aunque la mayor parte de los padres y de los educadores consideran que las guarderías deben formar parte de la vida cotidiana de niños y niñas pequeños, lo cierto es que en nuestro país todavía exis te un notable déficit de investigación que ayude a establecer los criterios de calidad que deben inspirar las características y el funcionamiento de
411 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios estos centros y de los programas educativos que en ellos se desa rrollan. Un reflejo de esta realidad es que hasta el momento presente no existían en nuestro país investigaciones que utilizaran la escala ITERS. Ello es debido, en parte, a que la mayor parte de las investigaciones que se han centrado en el periodo preesco lar, lo han hecho con niños que como míni mo tenían tres años, justo lo contrario que sucede en nuestro caso. Sin embargo, la continuidad que se observa entre la escala ITERS (0-30 meses) y la escala ECERS (3 6 años) de Harms y Clifford (1980) quizás nos pueda ayudar a situar los datos de nuestra investigación en el contexto más amplio de la calidad de la educación infan til en nuestro país. Así, por ejemplo, en un estudio en el que se compara la calidad de la atención educativa en 5 países europeos (Tietze, Cryer, Bairrao, Palacios & Wetzel, 1996), los datos españoles en el nivel de 3 6 años indican que el 71% de las aulas eva luadas obtienen una puntuación media en tre 3 y 5 puntos, mientras que el 14% de las aulas estudiadas puntúan de manera inadecuada (entre 1-3). Sin embargo, en un estu dio realizado en la provincia de Sevilla en 59 aulas de niños de 5 años, Lera (1996) observó una media de 3,59 en los centros públicos, constatando que sólo el 29% de esas aulas superaba los niveles mínimos de calidad. En contraste, los datos de evaluación de escuelas infantiles con la escala ITERS en Estados Unidos ofrecen un panorama bastante más favorable (Ontai, Hinrichs, Beard & Wilcox, 2002). Así en una evalua ción anterior a su inclusión en un programa de mejora la puntuación media de las guarderías participantes en el programa Early Head Start era de 4,41 y su rango en las diferentes subescalas de la prueba osci laba entre 4,66 (rutinas de cuidado perso nal) y 3,95 (actividades de aprendizaje). Una vez terminada la intervención en estas guarderías la puntuación media se había elevado hasta 5,06 y el rango de puntuacio nes en las subescalas oscilaba entre 5,56 (rutinas de cuidado personal) y 4,08 (nece sidades de los adultos). Por su parte, la utilización de ITERS en algunos países de nuestro entorno (Petro giannis & Melhuish, 1996) permitió la iden tificación de algunas aulas en las que la aten ción educativa podía considerarse inadecua da o mínima, pero, en conjunto, las puntua ciones medias obtenidas se sitúan en valores que pueden considerarse bajos (3,5), ponien do de manifiesto que la subescala mejor evaluada es la de interacciones en el aula. Más recientemente, Petrogiannis (2002) ha llegado a establecer una clara relación entre la calidad de los programas educativos infantiles evaluados con ITERS y algunos de los principales parámetros evolutivos en niños pequeños. Así pues, el trabajo que se expone a continuación tiene como objetivo estudiar los principales parámetros de la atención educativa que reciben estos niños en las escuelas infantiles que se ubican en el inte rior de los centros penitenciarios y estable cer los niveles de calidad de la atención educativa en tales centros. Metodo Sujetos Como obliga la normativa penitencia ria actualmente vigente en España, cada una de las cuatro unidades de madres dis pone de su guardería infantil atendida por personal especializado. Estas escuelas in fantiles están dentro de los propios límites del centro penitenciario y son atendidas por técnicos especialistas en jardín de infancia. La dotación de material, así como su renovación periódica corre de cuenta de las aportaciones de asociaciones no-guber namentales que trabajan en el ámbito peni tenciario. De los 109 niños que residían en las unidades de madres en el momento de rea lizar la investigación, sólo 75 asistieron a las guarderías de los centros penitenciarios en los días en los que se realizaron las ob servaciones. Ello es debido, a parte de las bajas debidas a enfermedad, a que los ni ños de las unidades de madres empiezan asistir a la escuela infantil a partir de los 4 o los 6 meses dependiendo de los distintos centros penitenciarios. Además, debe te nerse en cuenta que los niños que residen en el centro penitenciario de Sevilla y Madrid I asisten a escuelas infantiles pú blicas cercanas a partir de 18 meses en al primer centro y los 2 años en el segundo. Por lo que se refiere a algunos de los rasgos más característicos de estos niños, podemos decir que la mayor parte de ellos (63,7%) nacieron estando su madre internada en prisión, que el 54,3% eran niñas y que su edad promedio es algo superior a 16 meses (16:3). Aunque la atención al parto y la salud de los niños está en todo momen to bajo supervisión médica, el 13,4% de los partos de estas mujeres fue prematuro os cilando entre las 32 y las 34 semanas, sien do las incidencias de salud más notables en tre los pequeños los trastornos nutricionales y gástricos (anemia, reflujo, etc,..) que afectan al 2% y la elevada prevalencia de algunas enfermedades víricas como el VIH+ (9,4%) y la hepatitis (7,9%). Por su parte, a las cuatro escuelas pú blicas infantiles que se tomaron como refe rencia en el exterior (centros dependientes del Instituto Andaluz de Servicios Sociales –IASS–) asistían niños y niñas de edades comprendidas entre 1 y 3 años. Estos cen tros fueron evaluados de forma que la pun tuación obtenida en cada una de ellos se sumó y se promedió para obtener una refe rencia general de calidad exterior. Durante las observaciones realizadas, el número de niños en las aulas de las guarderías de las unidades de madres de los centros penitenciarios osciló entre 7 y 13, mientras que en los centros dependien tes del IASS fue algo superior (8-15). Por su parte, la media de la ratio adulto-niño fue 1:7 en los centros penitenciarios y 1:10 en los centros dependientes de la adminis tración pública de Andalucía.
412 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios Instrumentos Como ya se ha dicho, para evaluar la calidad de la atención educativa en este estudio utilizó la Infant/Toddler Environ ment Rating Scale (Harms, Cryer y Cli fford, 1990). Este instrumento es una adap tación de Early Chilhood Enviroment Rating Scale (ECERS) (Harms & Clifford, 1980) diseñado para proporcionar una vi sión general y también por aspectos deta llados de la calidad de la atención que reci ben los niños hasta 30 meses en escuelas infantiles. Para definir los estándares de calidad los autores recurrieron tanto a los datos provenientes de la investigación como a las ideas y al conocimiento prácti co de los educadores. ITERS se fundamen ta en una concepción amplia de contexto educativo que incluye la organización del espacio, las interacciones, las actividades, los horarios de los niños y la necesidades de los padres y del personal del centro. Además, la definición de calidad en ITERS es consistente con los criterios de calidad de programas de primera infancia estable cidos por diversos organismos como la National Academy of Early Childhood Programs (NAEYC, 1984). En la presente investigación, las obser vaciones fueron realizadas por dos investiga doras especialmente formadas en el uso de la escala. La escala ITERS se aplica mediante observación a un grupo o clase cada vez y se compone de 35 ítems organizados en 7 sub escalas que miden diferentes aspectos de la atención educativa que reciben los niños. La tabla 1 muestra las 7 subescalas y los 35 ítems que componen ITERS. Como puede verse, cada subescala se compone a su vez de varios elementos (ítems) que pueden ser evaluados con ayu da de una lista de descriptores exhaustiva mente definidos. Cada uno de estos ítems pueden ser puntuados de 1 a 7, lo que per mite obtener puntuaciones globales y tam bién por aspectos específicos. Para obtener la puntuación global, se suma la puntua ción obtenida en cada subescala y se divi de por el número total de ítems valorados en la prueba. Ello da lugar a una puntua ción que refleja la calidad de la atención educativa impartida, que será tanto más positiva cuanto más se aproxime a 7 y tanto más negativa cuanto más se acerque a 1. No obstante, la prueba proporciona un ín dice de calidad de carácter cualitativo que considera cuatro categorías y que califica a las puntuaciones que pueden obtenerse según su proximidad a cada una de ellas: inadecuada (1), mínima (3), buena (5) y, por último, excelente (7). Según los autores (Harms, Cryer & Clifford, 1990), la fiabilidad entre obser vadores en el conjunto de la escala es 0.84, variando según las diferentes subescalas entre 0.58 y 0.89. El coeficiente de corre lación de Spearman en las pruebas de fia bilidad de test-retest se eleva para el conjunto de la escala a 0.79, mientras que su variación en las distintas subescalas osci la entre 058 y 0.76. Por su parte, el nivel de consistencia interna de la escala puede considerarse alto ya que el alfa de Cronba ch se eleva a 0.83. En el presente trabajo, las tasas de acuerdo entre observadores oscilaron entre el 63% y el 87%. En lo referente a la validez, los estudios realizados parecen mostrar que ITERS supe ra con claridad las pruebas de validez inter na y externa (Harms, Cryer & Clifford, 1990). En este último aspecto, los autores informan de elevadas tasas de acuerdo (83%) entre la evaluación de expertos y las puntuaciones de ITERS. Además, la comparación de ITERS con otros siete instrumentos de evaluación ampliamente usados puso de relieve el 82% de los ítems de ITERS esta ban incluidos en otros instrumentos, mien tras que una media de 75% de los ítems de esas otras pruebas estaban cubiertos por ITERS, lo que sugiere que es un instru mento valido para medir la calidad de la atención educativa en la primera infancia. Resultados Descripción de los espacios educativos en el interior de las Unidades de Madres de los centros penitenciarios A excepción de la unidad de madres de Valencia, cuya escuela infantil se sitúa en la planta baja de un módulo de servicios, el res to de los centros dispone de una escuela in fantil en un edificio aparte. En este aspecto, destacan las instalaciones de Madrid I y, muy especialmente, las de Madrid II. En este últi mo caso, la escuela infantil es moderna y dispone de espacios y equipamientos diseña dos para las necesidades de niños y educado res. Por el contrario, en el caso de Sevilla y Valencia la escuela infantil se ubica en de pendencias diseñadas para otros usos y posteriormente adaptadas al uso educativo, ra zón por la cual escasea el espacio interior cuyo reparto obedece, a todas luces, a dife rente propósito. Por lo que se refiere a los espacios exte riores, todos los centros disponen de un patio exterior con instalaciones infantiles de juego normalmente situado junto a la escuela infan til y utilizado en horario escolar. Entre el equipamiento fijo más frecuente en estos patios están columpios, toboganes, balanci nes y escalas infantiles. Algunos centros (Madrid I y Madrid II) disponen de una pe queña piscina infantil que funciona durante el verano. Por lo que se refiere al equipa miento de juego, es frecuente el uso de aros o neumáticos, arena o tierra, casas de jugue te, triciclos, pelotas, etc... Dentro de las limi taciones que ofrecen los centros penitencia rios (aparatosos cerramientos), puede decirse que los patios infantiles de Sevilla y Madrid I resultan más acogedores debido principal mente a la falta de pavimentación y a la pre sencia de árboles y jardines. La calidad de la atención educativa Los datos de la escala ITERS ponen claramente de manifiesto que existen muy importantes diferencias de calidad en la atención educativa que se ofrece en los
413 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios distintos centros estudiados. Como mues tra de ello valga la comparación entre las puntuaciones obtenidas por las escuelas infantiles de los cuatro centros penitenciarios y las de las guarderías del IASS que aparece en la figura 1. Como puede verse en la figura 1, en términos generales los centros que puntúan mejor en la escala son Madrid I y Madrid II. En ambos casos, la puntuación obtenida se sitúa en valores medios (4 y 3,85, res pectivamente), por lo que la calidad de la atención educativa que reciben los niños de esos centros está por encima de los mínimos de calidad exigibles aunque, sin dida, podría mejorar en algunos aspectos específicos a los que nos referiremos más adelante. Algo parecido podría decirse de los centros del IASS evaluados, que se sitúan ligeramente por debajo de estas puntuaciones (3,57). Por el contrario, los centros de Sevilla y Valencia aparecen con puntuaciones notablemente más baja (2,31 y 2,26 respectivamente), lo que indica que la atención educativa de los niños residentes en esos centros es claramente mejorable en la mayor parte de los aspec tos evaluados por ITERS. Aunque la com paración global de las puntuaciones de las guarderías de los centros penitenciarios (3,03 puntos de media, con una desviación típica de 0.88) y de las que dependen del Instituto Andaluz de Servicios Sociales (3,57 de media y una desviación de 0.48), resulte ligeramente favorable éstas últi mas, parece claro que ello es debido a las grandes diferencias de Tabla 1. Subescalas e ítems de la Infant/Toddler Environment Rating Scale (ITERS). 1. Mobiliario y materiales para el niño 1) Mobiliario para las rutinas de cuidado (cambios, alimentación y sueño, armarios para las cosas del niño,...). 2) Mobiliario para actividades de aprendizaje (adecuación del tamaño, conserva ción,...). 3) Mobiliario para relax y el confort (cojines, moquetas, colchonetas). 4) Disposición de la sala (organización del espacio en clase,..). 5) Material expuesto para los niños/as (móviles, posters, fotografías, dibujos, etc,..) 2. Rutinas de cuidado personal 6) Recibimiento y despedida. 7) Comidas y tentempiés. 8) Siesta. 9) Cambio de pañales y aseo. 10) Cuidado personal. 11) Condiciones higiénicas del centro y promoción de la salud. 12) Información sanitaria sobre los niños y planes de emergencia sanitaria. 13) Condiciones de seguridad en el centro y prevención de accidentes. 14) Planes de actuación y evacuación ante emergencias. 3. Escuchar y hablar 15) Uso informal del lenguaje. 16) Disponibilidad de libros y fotografías. 4. Actividades de aprendizaje 17) Coordinación óculo-manual (materiales y actividades). 18) Juego y actividad física (materiales y actividades). 19) Actividades plásticas. 20) Música y movimiento. 21) Material de construcción. 22) Juego simbólico. 23) Juegos con arena y agua. 24) Atención a la diversidad cultural o étnica. 5. Interacción en el aula 25) Interacción entre iguales. 26) Interacción entre el cuidador y el niño/a. 27) Disciplina. 6. Estructura del programa 28) Programa de actividades diarias. 29) Supervisión diaria de las actividades. 30) Cooperación del personal. 31) Adaptaciones para niños con necesidades especiales. 7. Necesidades de los adultos 32) Necesidades personales de los adultos. 33) Oportunidades para desarrollo profesional. 34) Área de encuentro de los adultos. 35) Atención a los padres. Figura 1. Puntuación global de ITERS en las escuelas infantiles de las Unidades de Madres de los centros penitenciarios y en una muestra de guarderías infantiles dependientes del Insti tuto Andaluz de Servicios Sociales.
414 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios calidad que pueden observarse en las guarderías de los dispo sitivos penitenciarios de madres. Cuando entramos en el análisis deta llado de las puntuaciones obtenidas en los diferentes aspectos evaluados, observamos que también existen importantes diferen cias entre unos centros y otros (ver figura 2). Las más notables distancias se refieren fundamentalmente a la realización de acti vidades y encuentros destinados a promo ver la interacción entre los niños, y entre éstos y la profesora (de una puntuación mínima de 2,3 a una máxima de 5,6), al uso informal del lenguaje (de 2,5 a 5,5) y , en tercer lugar, al mobiliario y el material dis ponible para el niño (de 2,2 a 4,6). Otro aspecto en los que es posible apreciar dife rencias, aunque algo menores (inferiores a 2 puntos), es la evaluación de la programa ción educativa de las guarderías. Por otra parte, a pesar de las diferencias entre los centros estudiados, el aspecto que resulta globalmente mejor evaluado es preci samente el de las interacciones en el aula (4,4 puntos de media), seguido del uso informal del lenguaje (3,7), del mobiliario y el mate rial infantil (3,6) y la programación educati va (3,6). Por el contrario, los aspectos que reciben puntuaciones menos favorables y donde más homogeneidad muestran los da tos de los centros evaluados son las rutinas de cuidados personales (2,2 de promedio), las necesidades de los adultos (2,3) y la realiza ción de actividades de aprendizaje (2,6). Discusión y conclusiones El presente estudio es el primero en nuestro país que aborda la atención educati va en el interior de las unidades de madres de los centros penitenciarios. Antes de entrar en consideraciones más detalladas de la evalua ción llevada a cabo, debemos poner de mani fiesto que esta atención no se ofrece en las mismas condiciones en todos los centros. Uno de los aspectos más llamativos es que la edad a la que los menores ingresan en la es cuela infantil es diferente en unos centros y otros (a partir de los 4 ó 6 meses en las del interior y de los 18 ó 24 en las exteriores). De la misma manera, mientras en unos centros los niños tienen la oportunidad de asistir a escuelas infantiles en el exterior, en otros centros no existe esta posibilidad (Madrid II y Valencia). Dos son las cuestiones que subyacen en el fondo de estas diferencias: por un lado, la lejanía de los núcleos de po blación y el aislamiento en el que se ubican los centros penitenciarios y, por otro, el re chazo social que, en algunos casos, han des pertado las medidas de integración de estos pequeños. Por lo que se refiere a espacios e infraestructuras de estas escuelas infantiles, existen, como hemos visto, muy notables di ferencias entre unas y otras. Estas diferencias tienen que ver con las limitaciones de espa cios y equipamientos derivadas del uso y adaptación de determinadas instalaciones que no fueron diseñadas para ser escuelas infantiles (Sevilla y Valencia). La calidad de la atención educativa El presente trabajo ha puesto de mani fiesto que lo que se encuentra en las escuelas infantiles de los centros penitenciarios no siempre es alentador ni permite abrigar grandes esperanzas respecto a la compen sación de las deficiencias ligadas a la po breza de estimulación que reciben los ni ños y niñas en la relación con sus madres, ni a las limitaciones estructurales y funcio nales de los dispositivos penitenciarios. Nuestros datos muestran que existen dife rencias muy notables en cuanto a la calidad de la atención educativa dispensada en el interior de las unidades de madres y, que incluso en los centros mejor valorados, aún debe recorrerse un largo camino para que pueda considerarse buena. Como hemos podido ver, globalmente valoradas, las es cuelas infantiles en las que se ofrece una atención educativa de mayor calidad son las de Madrid I y Madrid II. Por el contra rio, en los centros de Sevilla y Valencia la atención educativa es claramente mejora ble en la mayor parte de los aspectos eva luados. Figura 2. Puntuación en las subescalas de ITERS en las escuelas infantiles de las Unidades de Madres de los centros penitenciarios y en las guarderías dependientes del IASS.
415 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios Tampoco en los aspectos de carácter estructural la observación resulta más fa vorable, tanto la ratio como el tamaño de los grupos parecen estar, tanto en las guarderías de las unidades de madres como en las del IASS, por encima de lo aconse jado en estas edades por las investigaciones y los expertos, que establecen ratios que van de 1:3 a 1:5, según los diferentes estudios y países (Petrogiannis &Melhuish, 1996; Van der Eyken, Osborn & Butler, 1984). Parece claro que el aspecto que en to das las escuelas infantiles estudiadas resul ta mejor valorado es el de las interacciones en el aula lo que es consistente con los datos de otras investigaciones hechas en nuestro país (Lera, 1996; Tietze, Cryer, Bairrao, Palacios & Wetzel, 1996). En tér minos generales, parece que entre los niños y la educadora el contacto suele ser empáti co, cálido y positivo y, a pesar del control ejercido, los pequeños pueden el elegir li bremente sus agrupamientos y desplaza mientos. En un segundo plano, también resulta favorablemente evaluado el uso informal del lenguaje a través de activida des de escuchar y hablar, el mobiliario y el material a disposición de los niños y la programación educativa. En el otro polo, todo parece indicar que las subescalas que obtienen una puntuación más baja en to dos los centros y niveles son las rutinas de cuidados personales y las necesidades de los adultos. En el primer caso, las bajas puntuaciones tienen que ver por un lado con la falta de hábitos higiénicos en las rutinas de aseo y en los cambios de pañales y, por otro, con lo exigente de las condicio nes de salud y seguridad de la prueba. Además, la valoración resulta inadecuada debido a que esta subescala incluye cues tiones como el recibimiento y la despedida que no puede valorarse positivamente ya que, en la mayoría de los centros peniten ciarios las madres no pueden llevar a los pequeños a la guardería, manteniendo muy escasos contactos con las educadoras. En el segundo caso, está claro que en lo refe rente a las necesidades de los adultos la evaluación no resulta positiva debido en gran medida a la falta de espacios dotados adecuadamente para celebrar las reuniones y encuentros de los educadores y también para recibir a las madres, a la falta de con tactos entre educadoras y madres a la que ya hemos aludido y, finalmete, por la total ausencia de actividades de formación y promoción entre el personal de estas guarderías. Por último, aunque parece cla ro que en las escuelas infantiles estudiadas debe avanzarse mucho en el desarrollo de actividades de aprendizaje, el hecho de que este aspecto no resulte valorado más favo rablemente es debido, en parte, a las dife rencias que existen entre unos centros y otros (particularmente, Madrid I y Madrid II frente al resto) y a que la presencia de bebés en las aulas de ingreso de los centros (a partir de los 4 o los 6 meses) limita la realización de actividades plásticas, musi cales y determinado tipo de juegos, etc. Un aspecto interesante de los datos tie ne que ver con la variabilidad de las pun tuaciones en las distintas subescalas. Glo balmente considerados, parece claro que los aspectos de la calidad de la atención educativa que resultan mejor valorados son también aquellos en los que existen dife rencias más considerables entre las guar derías de los distintos centros penitencia rios. No debemos pasar por alto, por lo tanto, la enorme distancia que separa, por ejemplo, a la escuela infantil de Madrid II de la de Valencia en materia de interaccio nes (5,63 y 2,3,respectivamente) o la de Madrid I y Sevilla en actividades de len guaje (5,5 y 2,5, respectivamente). Por otro lado, resulta llamativo el hecho de que los aspectos en los que la evaluación es más des favorable sea precisamente aquellos en los que las diferencias entre los distintos centros son menores, lo que resulta particularmente cierto en el caso de las actividades de apren dizaje y en el de las rutinas de cuidados per sonales. Ello nos conduce a plantear la necesidad de emprender mejoras de carácter glo bal en algunos centros con el objetivo de al canzar los niveles mínimos aceptables, mientras que en otros, cuya evaluación puede considerarse en términos generales más positiva, debe plantearse una estrategia de intervención dirigida a mejorar la calidad de la atención en algunas áreas específicas. Es evidente, a juzgar por los datos de la presente investigación, que la compara ción global de la calidad de las escuelas infantiles de los centros penitenciarios frente a las del Instituto Andaluz de Servi cios Sociales (IASS) resulta engañosa de bido a lo heterogéneo de la situación de la atención educativa en los dispositivos pe nitenciarios. Si bien es cierto que la calidad de la atención educativa en las guarderías del sistema publico de referencia, donde estos niños podrían asistir si estuvieran viviendo con sus familias es, en términos generales, ligeramente inferior a la que ofrecen las mejores escuelas infantiles de las unidades de madres, debe tenerse en cuenta que todos los centros dependientes del IASS obtuvieron puntuaciones supe riores a tres y, por lo tanto, por encima de los niveles mínimos de calidad, siendo las diferencias entre unos y otros muy reduci das. Así pues, en primer lugar, es evidente que también las escuelas infantiles del sis tema público deben emprender mejoras de carácter general, pero sobre todo de carác ter específico en materia de rutinas de cuidados personales, actividades de aprendi zaje y necesidades de los adultos, y, en segundo lugar, también parece claro que en el actual estado de cosas el sistema públi co está en condiciones de ofrecer una aten ción educativa que tiende garantizar nive les mínimos de calidad, algo que no pare ce garantizado en todas las escuelas infan tiles de los centros penitenciarios. No debemos olvidar, en cualquier caso, la importancia que tienen las guarde rías del dispositivo público por ser los cen tros externos a los que asisten los niños residentes en unidades de madres. Es evi dente que desde el punto de vista de su futura integración y del enriquecimiento de sus experiencias sociales la asistencia de estos niños a guarderías que se encuen tran en el exterior y a la que asisten niños que viven normalmente con sus familias es positivo.
416 Apuntes de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apuntes de Psicología, págs. 409-417. J.M. Jiménez Morago Calidad de la atención educativa en los centros penitenciarios Sería, por lo tanto, deseable que se extendiera a todas las unidades de ma dres, aunque ello no debería suponer descuidar la calidad de la atención educativa que se pudiera seguir ofreciendo en los dispositivos penitenciarios. En lo que se refiere a situación de nuestros datos en un contexto de calidad más amplio, la principal conclusión que puede extraerse a la luz de las muy escasas investigaciones que existen en nuestro país es que el panorama de calidad que se ob serva en las guarderías de los centros peni tenciarios (y en los centros dependientes del IASS) no resulta muy diferente del que se observa en el conjunto de la educación infantil en España (Lera, 1996; Tietze, Cryer, Bairrao, Palacios & Wetzel, 1996) y en algunos países europeos (Petrogiannis, 2002; Petrogiannis & Melhuish, 1996), lo que contrasta claramente con los datos pro venientes de las recientes evaluaciones llevadas a cabo en guarderías norteameri canas (Ontai, Hinrichs, Beard & Wilcox, 2002). En términos generales, parece claro que el panorama en nuestro ámbito está dominado por dos cuestiones principales: la necesidad de mejorar los bajos niveles de calidad ofrecida en estos programas y los importantes contrastes que aún siguen apreciándose entre diferentes centros que no alcanzan los niveles mínimos de calidad exigibles. En resumen, para a mejorar la atención educativa que actualmente reciben estos niños en el interior de los centros peniten ciarios de mujeres, parece necesario introducir un principio que tienda a armonizar la atención que se ofrece en los diferentes centros, pero también las condiciones en las que esta atención se ofrece (edades, guarderías exteriores, etc). A nuestro jui cio, esto podría implicar, en primer lugar, la mejora de las instalaciones y la dotación de recursos materiales en algunos centros, la supervisión educativa de los objetivos y las actividades que se desarrollan en todas las guarderías y, por último, el estudio de las condiciones en las que debe integrarse a los niños en escuelas infantiles externas. En segundo lugar, debería asegurarse que el personal de los centros acceda a activi dades de formación que les permitan una renovación permanente de intereses y co nocimientos. Referencias Alliance of Non-Governmental Organi zation on Crime Prevention and Cri minal Justice (1987). Children in Prison with their Mothers. Nueva York: Alliance of NGOs on Crime Prevention and Criminal Justice. Andersson, B. E. (1989). Effects of public day-care: A longitudinal study. Child Development, 60, 857-866. Baunach, P. (1985). Mothers in Prison. New Brunswick: Transaction Books. Bernstein, B. (1961). 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