scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales

Ochoa Bilbao, Luis

Abstract

El debate contemporáneo de las relaciones internacionales propone que los Estados nacionales pierden en el siglo XXI su capacidad de mantener la vigencia del monopolio de la violencia legítima y de la guerra. Sin embargo, el uso de la fuerza en incursione

Full text

Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales War and the use of force under the gaze of the historical sociology of international relations Luis Ochoa Bilbao1 Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México) Recibido: 11-06-14 Aprobado: 17-07-14 Resumen El debate contemporáneo de las relaciones internacionales propone que los Estados nacionales pierden en el siglo XXI su capacidad de mantener la vigencia del monopolio de la violencia legítima y de la guerra. Sin embargo, el uso de la fuerza en incursiones punitivas y disuasivas sigue siendo un elemento que manifiesta la continuidad del poder estatal en el sistema internacional. Desde la perspectiva de la Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales, el artículo analiza los cambios en el moderno sistema internacional para detectar los elementos que persisten y que dan cuenta de la capacidad de los Estados nacionales por mantener bajo su control los medios para ejercer el uso de la fuerza de manera efectiva. Palabras-clave: Uso de la fuerza, guerra, sistema internacional, modernidad. 1 ([email protected]). Luis Ochoa Bilbao es internacionalista y sociólogo doctorado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Profesor de esa institución en la licenciatura en Relaciones Internacionales. Sus líneas de investigación son: sociología de las relaciones internacionales; política exterior y cooperación internacional; relaciones internacionales y opinión pública. Entre sus publicaciones destacan La carrera de relaciones internacionales en México. Orígenes y situación actual, México, El Colegio de México/BUAP, 2011; La coordinación junto con Marc Zimmerman de Giros culturales en la marea rosa de América Latina, Houston, USA, BUAP/La Casa-Houston University, 2012 y el artículo “Los regionalismos en el siglo XXI: conceptualizaciones, retos y perspectivas en la nueva estructura internacional”, Revista Enfoques, Universidad Central de Chile, No. 20 julio de 2014, en coautoría con Pedro Manuel Rodríguez Suárez. 238 Luis Ochoa Bilbao Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 Abstract The contemporary debate on international relations proposes than the Nation state in losing in the twenty-first century its capability to hold the monopoly of the use of the legitimate violence and war. But the use of force in punitive and deterrence military actions shows that the State keeps holding its power. Based on the theoretical framework of the Historical Sociology of International Relations, the article analyzes what has changed in the modern international system to illustrate the continuity of elements that proves the capacity of the Nation State to keep controlling the means to use the force effectible. Key-words: Use of Force, war, international system, modernity. Introducción A partir de la Guerra del Golfo en 1991 y, nuevamente, con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, y tras las acciones bélicas emprendidas en represalia por Estados Unidos contra Afganistán e Irak, los temas de la guerra y del uso de la fuerza en el sistema internacional recobraron su importancia en el ámbito académico. Con la caída del muro de Berlín y el fin de la bipolaridad se abrió un espacio de reflexión marcadamente optimista que veía en la globalización del capitalismo y de los valores políticos liberales el principio de una era en la que se especulaba sobre la consolidación de un gobierno mundial con instituciones multilaterales y que difundió el concepto de gobernanza global. Sin embargo, las acciones de fuerza emprendidas por Estados Unidos pusieron en duda dichas especulaciones y, por el contrario, reabrieron el debate sobre el uso de la fuerza y de la guerra en el sistema internacional bajo el prisma del “choque de civilizaciones” previsto por Samuel P. Huntington (1998). En el debate contemporáneo se especula si la guerra, una constante histórica que nadie se atreve a pensar como erradicada, seguirá teniendo los matices de la modernidad centrados en el uso de la fuerza por parte de los Estados nacionales basándose en premisas territoriales, o si tendrá características nuevas que obligue a los observadores a repensarla en todas sus dimensiones y alcances posmodernos. En síntesis, el debate propone, por un lado, que el sistema internacional sigue estando bajo el dominio de los Estados nacionales y que sus capacidades económicas, tecnológicas y de recursos humanos les permitirán mantener el monopolio de la violencia legítima (Huntington 1998; Friedman 2009; Kaplan 2012). Por otro lado, hay quienes perciben una clara crisis en las capacidades de los Estados nacionales por ofrecer seguridad y perciben que la guerra o la violencia organizada ya no es potestad exclusiva de los Estados (Kaldor 2001; Duffield 2004; Hobsbawm 2007). 239 La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 El primer argumento se sostiene sobre la base de un sistema internacional anárquico pero con ejes todavía estables en el que los Estados nacionales siguen siendo los actores centrales. El segundo argumento se plantea también en un sistema anárquico, con nuevos actores, nuevos impulsos y una diversidad de motivos para la guerra que irían desde las reivindicaciones religiosas fundamentalistas, la lucha por el poder dentro de Estados frágiles o fallidos, o los movimientos separatistas, hasta el terrorismo como arma de venganza o el crimen organizado y la violencia efectiva para mantener sus mercados. El primer argumento mantiene las características de un meta-relato clásico en el cual, se dice, en el sistema internacional persiste el modelo de poder heredado de la modernidad; el segundo argumento, de corte posmoderno, parte de la premisa de la crisis del Estado nacional (Cooper 2003) y del surgimiento de una gran variedad de micro relatos que hacen de la guerra y el uso de la fuerza instrumentos para reivindicar casi cualquier cosa. El propósito de este artículo es presentar los alcances teóricos del primer argumento, es decir, cuáles son los ejes de las reflexiones contemporáneas sobre el uso de la fuerza en el sistema internacional y, por ende, de la naturaleza de la guerra que plantea la persistencia de un orden mundial resultado de la modernidad, en el que los Estados nacionales mantienen o luchan por preservar el monopolio de la violencia. El argumento que se defiende en este artículo es que la idea de sistema internacional sigue estando vigente en la medida en que los Estados nacionales también siguen siendo los actores más poderosos y con mayor capacidad para emprender cualquier aventura bélica que implique el uso de la fuerza y de la violencia masiva organizada. Esta violencia organizada se ha manifestado desde la década de los noventa del siglo pasado en las incursiones militares a las que se define como “uso de la fuerza” para distinguirlas de acciones bélicas más amplias en el tiempo y el espacio que tradicionalmente se conocen como guerras. Por supuesto, el propósito de este trabajo es solamente reflexionar sobre el uso de la fuerza de manera punitiva o preventiva como instrumento de acción que todavía le otorga vigencia a la idea moderna de que el Estado nacional monopoliza la violencia masiva y legítima. El enfoque teórico de este trabajo se basa en las aportaciones de la sociología histórica de las relaciones internacionales, cuyos ejes se describen en el primer apartado. En el segundo se hace un recorrido sociológico e histórico sobre la noción clásica de la guerra para definir aquellos elementos persistentes y los cambios que ha experimentado este fenómeno. A lo largo de esa sección se revisan los hechos históricos recientes que dan muestra del uso de la fuerza por parte de los Estados nacionales y se acompañan de las reflexiones teóricas que explican de manera general este tipo de ejercicios militares. Finalmente se aportan algunas conclusiones con el propósito de ilustrar las líneas del debate vigente. 240 Luis Ochoa Bilbao Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 La sociología histórica de las relaciones Internacionales y el estudio de la guerra El artículo aborda el problema de la guerra y, concretamente, el uso de la fuerza en el sistema internacional contemporáneo para comprobar si sigue siendo monopolio de los Estados nacionales, es decir, si persiste la característica fundamental de la guerra heredada de la modernidad. Pero el uso de la fuerza no es precisamente la guerra, es una manifestación de poder bélico que se ha venido expresando en las últimas dos décadas. Podría decirse que el uso de la fuerza es una transformación de la guerra y aquí es donde se requiere del marco teórico de la Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales, para identificar los elementos que se mantienen y los que han cambiado en una forma particular de hacer la guerra. Desde la década de los noventa los estudiosos de las Relaciones Internacionales han volteado sus ojos con interés hacia la sociología. La caída del muro de Berlín, el aparente triunfo del libre mercado, las retóricas de la democracia como modelo político, el desarrollo frenético de las nuevas tecnologías de la información y de los medios de comunicación masiva, han obligado a que los internacionalistas busquen explicaciones a nivel macro basándose en las aportaciones de la sociología. Por ejemplo, gracias al constructivismo y al rescate de autores clásicos de la sociología como Durkheim, Weber, Marx o Gramsci, y también gracias el redescubrimiento de pensadores como Anthony Giddens, Jürgen Habermas y Erving Goffman, los internacionalistas han podido ayudarse a explicar temas contemporáneos de las Relaciones Internacionales como la construcción social de las normas, los procesos sociales de creación de identidades, cultura e ideología, la comprensión inter-subjetiva o la conformación de las estructuras sociales (Lawson 2006: 398). La Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales se centra en explicar los procesos de cambio de los macroacontecimientos (guerras, revoluciones, sistemas políticos) y su impacto en los microacontecimientos (valores familiares y sociales, sensibilidades, cultura, lo socialmente aceptado y lo no aceptado). Por supuesto, asume una relación dialéctica en la que los individuos y las pequeñas colectividades también influyen en las motivaciones y los resultados de los macroacontecimientos. Un proyecto central de la Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales ha sido el estudio del nacimiento y la conformación de los Estados modernos y la expansión global de este modelo de organización política económica y territorial (Ritzer 1993: 203), que a su vez da a lugar al sistema internacional (Wallerstein 1998; 2007: 318). La síntesis teórica de la Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales, descrita por Raymond Aron (1966; 2001), es la siguiente: la teoría se encargaría de estudiar 1) la naturaleza de las relaciones internacionales (o interestatales) dentro de sus dos únicas posibilidades, la paz o la guerra; 2) 241 La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 las reglas a las que están obligados o las que siguen los actores de las relaciones internacionales. La teoría reúne estas observaciones generales que pueden ser conocidas tanto por los actores de las relaciones internacionales como por los observadores de éstas. De la teoría, los actores extraen elementos del conocimiento acumulado y eso les permite diseñar estrategias para entablar relaciones ante un contexto determinado, con actores diferentes y enmarcados en una lucha por hacer prevalecer ciertos intereses. Así como del conocimiento acumulado se pueden extraer las estrategias diplomáticas o militares, también se construyen los discursos que explican y legitiman las estrategias adoptadas. Por ejemplo, ante la necesidad de la guerra se construirá un discurso para legitimarla o, ante la firma de la paz, igualmente se construye un discurso para legitimarla. El discurso le da sentido histórico o ético a la decisión tomada. Para el buen funcionamiento de tales planteamientos es necesario aportar otro elemento teórico fundamental, que es la configuración de una idea de estructura y sistema en las relaciones internacionales. Marcel Merle se dedicó precisamente a especificar los conceptos operacionales de las relaciones internacionales desde un punto de vista sociológico. Primero, se concentró en su libro Sociología de las relaciones internacionales a indicar los estudios históricos sobre el tema; luego, a definir el medio internacional en el que intervienen diversos factores, como el geográfico, los recursos naturales, la tecnología, la población y las ideologías; en tercer lugar identificó a los actores de las relaciones internacionales, ubicando a los Estados nacionales como los más relevantes, pero también destacando la participación de las organizaciones intergubernamentales y de las fuerzas y equilibrios de poder transnacionales. Finalmente, su aportación se enmarca en una descripción del sistema internacional al que definió “como un conjunto de elementos dispares ligados entre sí por un vínculo estable” (Merle 1986: 8). Basándose en un par de obras de Talcott Parsons (1966; 1995), Karl W. Deutsch comienza su libro clásico Análisis de las relaciones internacionales indicando los elementos fundamentales que aparecen en todo sistema que pretenda perdurar, sin importar su tamaño o la complejidad de las relaciones que se establezcan en su interior. Los elementos o funciones son: la conservación de patrones (el sistema debe ser preservado según sus patrones esenciales, que a la vez tienden a reproducirse); la adaptación (indicando que toda organización y toda sociedad debe adaptarse a su medio ambiente, obtener de él su sustento y ajustarse a sus cambios); la consecución de objetivos (lo que consiste en la búsqueda de uno o más objetivos, planteados por la organización y cuyos términos pudieran modificarse a favor del principio de conservación); por último, y tomando en cuenta que estas tres primeras funciones no son fáciles de alcanzar y mucho menos las tres al mismo tiempo, hay una cuarta tarea permanente y básica, la integración; ésta consiste en lograr que las distintas 242 Luis Ochoa Bilbao Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 actividades ya descritas resulten compatibles, para luego preservar dicha compatibilidad el mayor tiempo posible (Deutsch 1990: 17-19). Deutsch agrega otros dos elementos que considera importantes pero sólo para sistemas más desarrollados: 1) la fijación de objetivos (esto significa que un sistema más avanzado posee la capacidad de fijarse metas en el sentido de modificar la consecución de sus objetivos) y; 2) la capacidad de aprendizaje (es decir, la capacidad que tienen los sistemas de comprender cómo comportarse y responder a los sucesos de su medio ambiente de maneras nuevas o más gratificantes) (Deutsch 1990: 20-23). La descripción hecha por Deutsch, siguiendo a Parsons, de las funciones elementales de todos los sistemas, sencillos y complejos, puede aplicarse como un método formal para el estudio de los sistemas internacionales. Si se utiliza una definición tradicional de sistema internacional que lo defina como “una colección de entidades políticas independientes —tribus, ciudades estado, naciones o imperios— que interactúan con considerable frecuencia y de acuerdo a un proceso regularizado” (Holsti 1977: 29), entonces, en el marco de una Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales, puede dar lugar a resultados interesantes si se utiliza el concepto de sistema para: “(1) hacer una descripción de los patrones regulares y típicos de interacción entre unidades políticas independientes y (2) utilizarlo como una variable que nos ayude a explicar la conducta de las unidades que conforman el sistema” (Deutsch 1990: 29). En este sentido, el sistema internacional se crea con la conformación de Estados nacionales que definen sus fronteras respecto a los vecinos y establecen su singularidad histórica, social o cultural. En este sistema, los Estados nacionales conviven de manera armónica o conflictiva haciendo de la guerra un medio para alcanzar sus objetivos, perseguir sus intereses, defender su soberanía, ampliar su poder o resistirse al poder de los otros. El tránsito para la conformación de Estados nacionales y para la construcción del sistema internacional llevó varios siglos, lo que hace necesaria una interpretación sociológica e histórica de las relaciones internacionales; en este caso se trataría de identificar claramente la guerra como una constante en el decurso del sistema internacional, pero cuyas características y modalidades han ido variando en el tiempo, ya sea por razones políticas, económicas o tecnológicas. Un ejemplo claro del estudio de la guerra como tema constituyente de las relaciones internacionales desde la perspectiva teórica de la Sociología Histórica es el libro de Evan Luard titulado War in International Society. El objetivo de Luard es estudiar las constantes y los cambios del fenómeno de la guerra experimentados, principal pero no exclusivamente, en Europa desde el siglo XV. Este camino socio-histórico se ve acompañado de una constante reflexión sobre el nacimiento, la conformación y la consolidación de los Estados nacionales como modelo de organización del poder en la Europa de 243 La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 la modernidad y que se difuminó por todo el orbe. Este punto es vital para el estudio de la Sociología Histórica de las Relaciones Internacionales, ya que, por definición, es el estudio de las relaciones inter-estatales (Aron 1966) y del nacimiento del sistema internacional (Giddens 1987; Wallerstein 1998). La estrategia teórica de Luard fue identificar cuáles han sido las razones y los medios fundamentales de las guerras a lo largo de cinco siglos, dividiéndolos en cinco categorías: 1) los problemas; 2) los motivos; 3) las decisiones; 4) el cálculo de los costos y los beneficios; y 5) las creencias. Al revisar cada una de estas razones y medios, Luard pudo encontrar consistencias en el fenómeno de la guerra, principalmente en Europa, que le llevó a agrupar su historia también en cinco épocas: 1) la época de las dinastías (1400-1559); 2) la época de las religiones (1559-1648); 3) la época de la soberanía (1648-1789); 4) la época del nacionalismo (1789-1917); y 5) la época de las ideologías (1917 en adelante). Para los fines de este artículo sólo se resumen los problemas que llevaron a la guerra en cada una de las épocas descritas por Evan Luard. El punto es demostrar que, como se indicó antes, dichos problemas estaban relacionados con el nacimiento y consolidación de los Estados nacionales y, en el mundo contemporáneo, se da por asentado que el sistema internacional tiene ya una división relativamente estable que sólo podría modificarse con el separatismo y el surgimiento de nuevos Estados nacionales más pequeños, pero no con guerras de corte colonialista o imperial entre Estados nacionales que quisieran incrementar sus fronteras a costa de sus vecinos. En la época de las dinastías, los problemas fueron fundamentalmente intereses personales y familiares: lealtad, sucesión al trono, conflictos de autoridad o defensa del honor. En la época de las religiones, los problemas principales fueron entre minorías religiosas y los soberanos de un territorio con religión distinta. También se presentaron divisiones religiosas en algunas casas reales que desencadenaron guerras. Estos períodos están definidos por la naturaleza patrimonialista de los Estados absolutistas2 y sus vínculos con los poderes religiosos establecidos y los movimientos religiosos revolucionarios. Sin embargo, son épocas en las que terminan por definirse los rasgos sociales y culturales que diferenciarán a las naciones europeas. 2 Al respecto escribe Anthony Giddens: “muchas características del desarrollo del Estado Europeo fueron moldeadas en un modo decisivo por los resultados de las guerras y las confrontaciones militares. El sistema de estados europeo no fue simplemente un ambiente político en el que se consolidaran el absolutismo y el Estado nación, sino que también fue una condición y/o la fuente de ese desarrollo. La guerra y sus preparativos fueron los incentivos más efectivos para la concentración de recursos administrativos y la reorganización física que caracterizaron al absolutismo. Fue en el Estado absolutista europeo que por primera vez el ejército no fue la base para preservar el orden interno sino exclusivamente para la defensa del exterior o para fines de agresión o expansión. Esta reorganización ‘estatal’ sirvió también para redistribuir las finanzas y optimizarlas ya que cualquier ejército con cualquier fin absorbía muchos recursos y es por eso que se creó toda una economía alrededor de las victorias militares. El hecho de que el desarrollo de la fuerza armada se haya hecho de un modo capitalista puede ser relevante para explicar cómo es que subsecuentemente el capitalismo se haya convertido en un elemento de las instituciones sociales occidentales” (Giddens 1987: 112-113). 244 Luis Ochoa Bilbao Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 En la época de la soberanía, los problemas que llevaron a la guerra fueron el control de territorios, de rutas comerciales, posesiones coloniales, prestigio y por el equilibro de poder entre las potencias europeas. Es la época del esplendor joven de los Estados nacionales, entre cuyos primeros objetivos estarían la delimitación y protección de su territorio y de sus posesiones coloniales. En la época del nacionalismo se dieron guerras civiles de construcción de Estados nacionales, guerras de independencia, intervenciones de potencias en guerras civiles o de independencia, guerras por la libertad de navegación o de tránsito, control de territorios, ataques a la propiedad, reparación de daños y hasta por el asesinato de ciudadanos. En esta etapa los Estados nacionales también estaban redefiniéndose hacia el interior de sus propias relaciones sociales y de poder. Finalmente, en la era de las ideologías las guerras eran por razones económicas y políticas. La Primera Guerra Mundial fue entre democracias y regímenes autocráticos; la Segunda Guerra Mundial fue entre democracias y dictaduras y la Guerra Fría entre el modelo capitalista-democrático y el comunista. El trabajo de Luard toma como objeto de estudio la guerra que es un fenómeno histórico. Pero esa constante ha tenido variantes y su objetivo fue ilustrar los cambios que tuvo la guerra a lo largo de cinco siglos. La mirada histórica ve la guerra como un fenómeno de largo plazo, pero la mirada sociológica ve las particularidades de la guerra en distintos períodos. El trabajo de Luard concluyó en la era de las ideologías. La Guerra Fría seguía siendo un enfrentamiento entre Estados nacionales con claras bases territoriales y poblacionales. Samuel P. Huntington (1998) plantearía tiempo después que las guerras continuarían este modelo clásico o moderno pero, una vez eliminada la confrontación ideológica, ocurriría que los Estados nacionales se ubicarían naturalmente en bloques y alianzas civilizatorias en las cuales un rasgo identitario fundamental y pre moderno como la religión jugaría el papel de catalizador que en algún momento jugó la ideología. A esta visión clásica o moderna de la guerra se le han sumado otras que perciben un declive en las capacidades del Estado nacional por mantener el monopolio de la violencia legítima, según Mary Kaldor, y que abre la puerta para que grupos diversos en tamaño, origen, capacidad de crear redes y motivaciones se apropien de la violencia no legítima pero sí efectiva. Una pregunta latente a principios del siglo XXI es: ¿experimentará el sistema internacional guerras entre Estados nacionales como las que se vivieron en el siglo XX? Aparentemente, los incentivos para la guerra se habrían reducido y, a cambio, los incentivos para la cooperación y el comercio parecieran haberse multiplicado. El ejemplo multicitado es que en el seno de la Unión 245 La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 Europea no existe un horizonte de guerra entre sus miembros, algo que sí se dio durante seis siglos. De igual forma, en el mundo contemporáneo se especula sobre rivalidades como las que hay entre Estados Unidos y China, entre India o Pakistán, entre Rusia y China o Rusia y la Unión Europea, pero no se plantean escenarios de guerra. Todas ellas naciones con capacidades nucleares cuyo arsenal no pareciera que quisiera ser usado (Tannenwald 2007). Sin embargo, Estados Unidos en el Medio Oriente, Rusia en la región caucásica, China en su frontera occidental (Xinjian) o respecto a Taiwán y la Unión Europea en el África mediterránea y atlántica, han hecho uso de la fuerza en diferentes intervenciones bélicas. Este es el punto a tratar en el siguiente apartado, el uso de la fuerza en el sistema internacional contemporáneo como evidencia de la persistencia moderna del poder del Estado nacional, aunque quizá un poder en disminución. El uso de la fuerza en el sistema internacional contemporáneo El sistema internacional, definido como un entramado de relaciones complejas entre entidades independientes (Estados nacionales), ofrece un sinnúmero de posibilidades para establecer contactos y acuerdos de cooperación. También existen incontables posibilidades de que los Estados nacionales entren en conflicto y se enfrenten de manera violenta. Lo que corresponde ahora es determinar la diferencia que existe entre la guerra y el uso de la fuerza. Existen dos razones para ello: 1) determinar cuál es la naturaleza de las acciones bélicas entre Estados nacionales en el mundo contemporáneo y 2) definir la forma de guerra rápida, justiciera, quirúrgica y moralmente legítima que de manera especial ha utilizado el mundo occidental desde el fin de la Guerra Fría. El contexto internacional contemporáneo sigue siendo definido como un sistema en el que interactúan de diferente forma los Estados nacionales. La premisa fundamental es que el orden bipolar de la segunda década del siglo XX ha quedado desmantelado. Lo que no se ha podido determinar es si el sistema internacional es unipolar —bajo el esquema de un imperio global (Hardt y Negri 2007), multipolar o, incluso, si tiende hacia una situación sin liderazgos claros a escala planetaria, es decir, la hipótesis del G-Zero World de Ian Bremmer (2012) o hacia la reconstrucción de liderazgos regionales sin superpotencias de alcance global (Buzan y Wæver 2003). La guerra consiste en una estrategia definida de ataque o defensa que involucra a una gran cantidad de efectivos militares, de armas y artilugios tecnológicos de pequeño y gran tamaño, de corto y largo alcance, de diferentes modalidades de letalidad y que puede prolongarse por varios años. En cambio, el uso de la fuerza es una especie de reprimenda, de castigo, de acción bélica o de incursión militar diseñada por razones de venganza, disuasión o prevención. 252 Luis Ochoa Bilbao Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 Referencias bibliográficas Aron, R. (1966). Peace and war. A theory of international relations. New York: Doubleday & Company, Inc. Aron, R. (2001). Lecciones sobre la historia. Cursos del Collège de France. México: Fondo de Cultura Económica. Bremmer, I. (2012). Every Nation for Itself: Winners and Losers in a G-Zero World. New York: Portfolio Penguin. Brown, C. (1992). International Relations Theory. Cosmopolitan and Communitarian International Relations Theory. New York: Columbia University Press. Buzan, B. & Wæver, O. (2003). Regions and Powers: The Structure of International Security. Cambridge: Cambridge Studies in International Relations. Canetti, E. (1994). Masa y Poder. Barcelona: Muchnik Editores. Castells, M. y Serra, N. (eds.) (2003). Guerra y paz en el siglo XXI. Una perspectiva europea. Barcelona: Tusquets. Cooper, R. (2003). The Breaking of Nations. Order and Chaos in the Twenty- First Century. New York: Groove Press. Deutsch, K. (1990). Análisis de las relaciones internacionales. México D.F.: Gernika. Duffield, M. (2004). Las nuevas guerras en el mundo global. La convergencia entre desarrollo y seguridad. Madrid: Los Libros de la Catarata. Foucault, M. (1992). Microfísica del Poder. Madrid: Las Ediciones de la Piqueta. Friedman, G. (2009). The Next 100 Years. A Forecats for the 21st Century. New York: Anchor Books. Giddens, A. (1987). The Nation-State and Violence. Volume Two of a Contemporary Critique of Historical Materialism. Berkeley: University of California Press. Hardt, M. y Negri T. (2007). La multitud y la Guerra. México: Era Hawkin, D. J. (ed.) (2004). The Twenty-first Century Confronts Its Gods: Globalization, Technology, and War. Albany NY: State University of New York Press. Hobsbawm, E. (2007). Guerra y paz en el siglo XXI. Barcelona: Crítica. Holsti, K. J. (1977). International Politics. A framework for Analysis. New Jersey: Prentice-Hall, Inc. Huntington, S. P. (1998). El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. México: Paidós. 253 La guerra y el uso de la fuerza desde la mirada de la sociología histórica de las relaciones internacionales Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 16, nº 32. Segundo semestre de 2014. Pp. 237-253. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2014.i32.12 Kaldor, M. (2001). Las nuevas guerras. Violencia organizada en la era global. Barcelona: Tusquets. Kaplan, R. D. (1997). Viaje a los confines de la tierra. Barcelona: Ediciones B. Kaplan, R. D. (2012). The Revenge of Geography. What the Map Tells Us About Coming Conflicts and the Battle Against Fate. New York: Random House. Lawson, G. (2006). “The promise of historical sociology in international relations”. International Studies Review, 8. 398. Luard, E. (1986). War in international society. New Haven: Yale University Press. Merle, M. (1986). Sociología de las relaciones internacionales. Madrid: Alianza Editorial. Parsons, T. (1966). Societies: Evolutionary and Comparative Perspectives. Englewood Cliffs: Prentice-Hall. Parsons, T. (1995). The Social System. Glencoe: Free Press. Ritzer, G. (1993). Teoría sociológica contemporánea. México: McGraw-Hill. Schelling, T. (1964). La estrategia del conflicto. Madrid: Editorial Tecnos. Seed, D. (ed.) (2012). Future Wars: The Anticipations and the Fears. Liverpool: Liverpool University Press. Snyder, J. (1993). “The Cult of the Offensive in 1914”, en Art, R. J. and Waltz, K. The Use of Force: Military Power and International Politics. New York: University Press of America. Tannenwald, N. (2007). The Nuclear Taboo The United States and the Non-Use of Nuclear Weapons Since 1945. Cambridge: Cambridge University Press. Tettamanti, P. (1995), Uso de la fuerza en los conflictos internacionales: un análisis al final del bipolarismo. Buenos Aires, Editorial Universidad. Wallerstein, I. (1998). El moderno sistema mundial III. La segunda era de gran expansión de la economía-mundo capitalista, 1730-1850. México: Siglo XXI. Wallerstein, I. (2007). Geopolítica y geocultura. Ensayos sobre el moderno sistema mundial. Barcelona: Kairós.