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Cossío y el mundo taurino. Catálogo de la Exposición inaugurada en la Torre del Águila y de la Parra de Santillana del Mar, en octubre de 2007, s.l., 2007, 134 págs. [Reseña]

Martínez Shaw, Carlos

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Revista de Estudios Taurinos N.º 26, Sevilla, 2009, págs. 269-271 Fig. n.º 38.- Cossío y el mundo taurino. Catálogo de la Exposición inaugurada en la Torre del Águila y de la Parra de Santillana del Mar, en octubre de 2007. Comisaria: María Mercedes Muriente Fernández, Directora de la Casona de Tudanca. Coordinadora del Catálogo: Ruth Méndez Pinillos. s.l., 2007, 134 págs. Como es bien sabido, José María de Cossío legó al pueblo de Tudanca la histórica casona solariega de su propiedad, que se convirtió en un museo dedicado a la evocación de la figura del autor de la famosa obra enciclopédica de Los Toros y a la conservación de los valiosos objetos que atesoraba. En esta ocasión, los responsables de la institución han realizado una selección de las piezas para exhibirlas fuera de su ámbito en la Torre del Águila y de la Parra de Santillana del Mar, con el obje- tivo de acercar la colección al público mediante el recurso a la exposición y mediante la producción de un catálogo que reproduce todo el material escogido para la muestra. De los textos reunidos, al margen de los protocolarios, los dos primeros vienen firmados por la comisaria y directora de la Casona de Tudanca y colectivamente por los responsables de la institución. Sirven para presentar la colección permanente del museo y para explicar el sentido de la selección, que, girando en torno a los temas de los toros y la literatura (como no podía ser de otra manera), ofrece fotografías, manuscritos, objetos artísticos y hasta la voz grabada del protagonista absoluto de la exposición. Sigue un escrito de Ignacio de Cossío, que reproduce algunas páginas de su conocida obra Cossío y los toros (Madrid, Espasa-Calpe, 1999), y, finalmente, un texto original de Mario Crespo evocando con conocimiento de causa algunos de los principales hitos de esa relación permanente entre José María de Cossío y los toros: el encargo por parte de la editorial y por consejo de Ortega y Gasset del libro llamado a convertirse en la obra de consulta básica sobre la tauromaquia, la profunda amistad con Joselito, el apartamiento de los ruedos tras la tragedia de Talavera de la Reina de 1920, el retorno a la fiesta gracias a la persuasión de Ignacio Sánchez Mejías, la muerte de este torero y el Llanto de Federico García Lorca, la audacia de la antología de la poesía castellana de temática taurina y los textos inéditos custodiados en Tudanca, algunos de ellos tan singulares y valiosos como los firmados por Fernando Villalón. Cierra el volumen la selección de las piezas, distribuidas en cuatro secciones. “Amigos” recoge una serie de fotografías, entre las que destacan las de Joselito, aunque no faltan las de otros diestros ilustres: El Niño de la Palma, Ignacio Sánchez Mejías, Pepe Luis Vázquez, Manolete, Antonio Bienvenida o Juan Belmonte. “Palabras” aparece quizás como la sección más valiosa, sólo sea por incluir el manuscrito del Llanto por Ignacio Sánchez Mejías Carlos Martínez Shaw 270 de Federico García Lorca (impreso después con las ilustraciones de José Caballero),al lado de otros igualmente preciosos como el las Chuflillas al Niño de la Palma de Rafael Alberti o La carta autógrafa que le dirigiera Miguel Hernández. “Carteles” ofrece un puñado de los más antiguos del museo, como el de la plaza de Cádiz de abril de 1909, el de la plaza de Baeza de mayo de 1916 y otros varios del año 1917. “El arte en el arte” presenta una serie de obras plásticas de diversas firmas y en diferentes soportes, entre las que resulta difícil destacar dos sugestivas aguadas de Martín Maqueda, un delicado dibujo de Roberto Domingo, los grabados al aguafuerte de Ignacio Zuloaga y de Enrique Herreros, el magnífico dibujo en que Zuloaga retrata a Cossío, los dos aguafuertes de Francisco de Goya, las dos esculturas de Sebastián Miranda retratando al ganadero Alipio Pérez Tabernero y, de nuevo, a Cossío, las carpetas de Pharamond Blanchard y de Pérez Machuca (esta última de trazo exquisito, admirable economía de recursos y singular capacidad de evocación) o la acuarela de Eduardo Vicente representando la taberna de Antonio Sánchez, hecha célebre literariamente por Antonio Díaz-Cañabate. En suma, una exposición y un catálogo que nos invitan a ir (o a volver) a la Casona de Tudanca y, también, nos apremian a trabajar en el estudio y la edición de los muy interesantes materiales todavía insuficientemente investigados y divulgados que custodia la institución. Carlos Martínez Shaw Fundación de Estudios Taurinos Recensiones 271