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Un aspecto del mestizaje americano: el problema de la terminología

Moreno Navarro, Isidoro

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UN ASPECTO DEL MESTIZAJE AMERICANO: EL PROBLEMA DE LA TERMINOLOGíA po Isido o Mo eno Na a o LA REALIDAD DE LAS TRES RAZAS El con inen e ame icano, debido a azones de si uación y a di e sas ci cuns ancias his ó ico-cul u ales, ha sido el esce - na io donde se han mezclado más in ensamen e odos los g an - des oncos aciales acep ados como básicos. Y es o, en g an pa e, ha ocu ido, y sigue ac ualmen e ocu iendo, en un ho - izon e empo al muy p óximo a noso os. De aqui la posibili - dad de un p o undo es udio sob e el mes izaje ame icano en odas sus e ien es. El mes izaje ha sido an in enso que puede deci se que cada ibu indígena se ha c uzado en algún g ado con eu opeos, asiá icos y a icanos, pa a p oduci hib idos, colec i amen e de inidos como mes izos» (S egge da, 1950, 105). Pe o no ha de pensa se que el p oceso comenzó con la llegada de los españoies. Ya an es se había p oducido en e las di e en es e nias ame indias, e incluso en e és as y po - blaciones anspací icas, si acep amos las conocidas eo ías de Paul Ri e (1964) y o os au o es. Conc e amen e en el alle de México, las sucesi as cul u as p ehispánicas, aunque aglu inadas en cada momen o en o no a una e nia de e mina- 202 Isido o Mo eno Na a o ~REAk l i da, amplia on su base humana median e c uzamien os, y su ace o cul u al g acias a p ocesos de acul u ación. La p opia ciudad de México es mencionada como .el luga de espe a y encuen o de las gen es de las cua o pa es del mundo», es o es, de los cua o pun os ca dinales (Jiménez Mo eno, 1962, 196). A pa i de la llegada de los españoles y o os eu opeos al con inen e, el enómeno del mes izaje cob a una impo ancia excepcional, an o po su in ensidad como po el hecho de que las poblaciones que se mezclan son gené icamen e muy dis - in as. Pe o si bien la ascendencia del mes izaje en e blan - cos e indios ha sido en odo momen o econocida, siendo las di e encias de opinión sólo e e en es a su in ensidad y signi icado, no ha ocu ido lo mismo en lo e e en e a la p esencia del elemen o neg o en Ibe oamé ica y su con i - bución a la mes izació i gene al del con inen e. Sal o en aquellos paises donde el núme o de descendien- es de an iguos escla os a icanos es lo su icien emen e g ande como pa a hace se pa en e di ec amen e, los neg os no han sido enidos p ác icamen e en conside ación, has a hace muy poco iempo, como ac o coadyu an e a la o ma - ción de la ac ual población ame icana. Pa a el caso mexicano has a 1944 no ue señalada su ascendencia, en un pequeno es udio de Joaquín Roncal (Roncal, 1944). Poco después pu - blica la Agui e Bel án su magní ica ob a sob e los neg os en México, in es igación p o unda y modelo en su géne o, que ab ió amplias pe spec i as sob e el ema (Agui e, 1946). A pesa de es o, no pocos au o es han con inuado sus - en ando el c i e io de que el elemen o de o igen a icano no llegó a ene apenas impo ancia en la Amé ica hispana. Así, Ba ón Cas o ha man enido que, sal o pa a Panamá —y es o en época con empo ánea, debido a las ob as del Canal—, en lo que ue on dominios españoles, «las mezclas no han enido ascendencia sino en e el abo igen y el blanco- (Ba ón, 1947, 22). Ideas como la an e io con adicen la ealidad y hacen que se escape, o al menos se ebaje, la impo ancia de un aspec o an ascenden e del mes izaje ame icano como es el de los c uzamien os donde in e iene el neg o. Es udios an ¶REAA: IV] Mes iza¡e ame icano 203 posi i os como los de Kone zke (1946) y Rosenbla (1954) adolecen de es a alla. Ha podido esc ibi se sin exage ación, e i iéndose a la época an e io a 1944, que cia usión acial de neg os y eu - opeos en Hispanoamé ica con inen al ha sido descuidada; la de neg os e indios ha sido comple amen e igno ada» (King, 1944, 20). Y, desg aciadamen e, aún sigue en g an pa e i - gen e es a ase e ación, si bien ob as, como la ya ci ada de Agui e (1946), y algunos es udios como los de Za ala (1946), Wes (1948), y o os au o es, han comenzado a p o undiza en es a cues ión. Aunque pueda pa ece supe luo, c eemos necesa io in - sis i aquí en que de los es oncos aciales que in e ienen en la mes ización — ealmen e ambién ha es ado p esen e un cua o, el asiá ico, aunque su mayo impo ancia ha sido pos - e io a la época colonial—, ninguno de ellos es uni o me, acial ni cul u almen e. Ni indios ni neg os cons i uian o igina iamen - e una única e nia, sino un g an núme o de ellas, aunque a los ojos de los españoles pudie an pa ece g upos homogé- leos. Y ampoco és os lo e an, acial, cul u al, ni socialmen e. De aqui la g an a iedad de o mas que adop ó el mes i - zaje. Su in ensidad e índole dependie on, esencialmen e, de Ja p opo ción ela i a de las di e sas e nias en e si, del es ado cul u al de las mismas en el momen o del con ac o, y del ca - ác e de és e. Las cul u as de los di e sos g upos indígenas ma caban ya la disposición psiquica a sus miemb os pa a acep a o no, y en caso a i ma i o has a qué g ado, las elaciones con un g upo é nico dis in o. Y no hay que ol ida que el p opio c uzamien o, a pesa de si ua se es ic amen e en el plano biológico, es una de las posibilidades cJe es as elaciones. La exis encia de al as cul u as p ehispánicas en algunas zonas del con inen e a o eció g andemen e el enómeno de la mes ización, an o po la densidad demog á ica indígena como po su si uación cul u al, que les pe mi ía una mayo ecep i idad que a o os g upos de cul u a menos compleja. Además, ue on es as egiones las más a ac i as pa a los españoles, debido p incipalmen e a sus e iden es ecu sos, 204 Isido o Mo eno Na a o (REAA:IV) po lo que el con ac o en e los dos g upos aciales ue, desde el p ime momen o, in enso y con inuado. De una o ma esquemá ica puede señala se que es en los al iplanos in e io es donde se da el mayo índice de mes - izaje indio-español. Como en ellos la ac i idad económica se basa en el abajo del indígena y, más a de, ambién de¡ mes izo, no pene a el neg o en p opo ciones an acusada- men e masi as como en las zonas bajas cos e as y en las islas. Se á, pues, en es as úl imas donde se dé con mayo in ensidad el mes izaje hispano-neg o y el indio-neg o, asi como el enómeno de la « ihib idación.: mes izaje en cuyo p oceso han in e enido indi iduos de es azas di e en es. Pe o, aunque acep emos es e esquema gene al, es p ecisa sub aya ue emen e la acusada pe sonalidad de las ciuda - des como ocos de in ensa ihib idación. El poblamien o es - pañol de Amé ica ue esencialmen e u bano, po lo que se dio en ellas muy p on o Ja p esencia de ep esen an es de los es g andes oncos aciales a los que es amos haciendo e e encia. Es o hizo que el núme o de combinaciones posibles de c uzamien o pudiese se casi ilimi ado, al mul iplica se en cada nue a gene ación. El mes izaje se inició desde el momen o mismo del descu - b imien o, debido, sob e odo, a la ca encia en e los conquis— ado es de muje es de la p opia e nia. Los españoles busca on en las indias, undamen almen e, la sa is acción de sus ape i - os sexuales, que de o o modo se hubiesen is o condenados a la us ación. Y es o, •sin pa a se a conside a di e encias de aza, ni a medi consecuencias u u as- (Ba ón, 1942, 147). En los es siglos que du ó el dominio hispano en Amé ica, la p opo ción de muje es emig an es al nue o con inen e pe maneci6 casi idén ica: sólo un 10 po 100 ap oximadamen e de la emig ación o al, po lo que la necesidad biológica da mes izaje con inué exis iendo pa a la mayo pa e de los es - pañoles. Todos aquellos que no pudie on consegui i ulos de encomiendas u o os p i ilegios, no u ie on gene almen e más posibilidades pa a ealiza sus ac i idades sexuales que ecu i a las indigenas, pues las pocas muje es blancas exis en es es aban, en su mayo pa e, acapa adas po la clase social al a. REAA:IVJ Mes iza¡e ame icano 205 Respec o a la p opo ción de sexos en e los neg os, ue de 2/3 de a ones po sólo 1/3 de muje es. Es o a anca de una o denanza eal de 1524 (He e a, 1601, II, 6) y se man - u o en las licencias y asien os pos e io es. Es e desni el en - e ambos sexos, ma cado pa a el pue o de o igen de las expediciones de escla os, debió se mayo al llega a Amé i - ca, pues las penalidades del du isimo iaje desde A ica e - pe cu i ían más en las muje es que en los homb es. Po con - siguien e, como dice Bo ah (1962, 184), los neg os debie on en a en la mezcla de azas p opo cionalmen e con una in - ensidad mayo de la que su núme o inicial pod ía hace nos pensa . Lo gene al ue que, apa e la ep oducción den o del p opio g upo, los neg os a ones se mezcla an con las indias, lo que ocu ió muy ecuen emen e, an o en las ciudades como en aquellas zonas adonde huían de la escla i ud. Respec o a las neg as, sus elaciones sexuales ue a de su g upo é nico ue on casi siemp e con españoles, y de ca ác e casi exclu - si amen e ex ama imonial. De odos modos, y a pesa de las p ohibiciones epe ida - men e dic adas en con a de los con ac os en e neg os e indios, ue es e el ipo de elaciones sexuales más común pa a los indi iduos acialmen e neg oides. EL PROBLEMA DE LA TERMINOLOGíA Los indi iduos esul an es del c uzamien o in e acial ue - on llamados gené icamen e mes izos, aunque, dada la mul i - ud de combinaciones que pueden e ec ua las di e sas cla - ses de mes izos en e sí y con los es g upos p imi i os, las denominaciones se complica on ex ao dina iamen e, de o ma pa alela a la mayo complejidad del enómeno biológico. Pe o si la ealidad de los c uzamien os es un hecho pu a - men e biológico, la denominación de sus esul ados es siemp e a bi a ia y esponde a unos de e minados condicionamien os sociales. De aquí la impo ancia del es udio de la e mino - logía. El hecho, po ejemplo, de que los esul ados de unos de - e minados c uzamien os engan un nomb e p eciso, y no así o os, nos es á señalando cla amen e la exis encia de un 206 Isido o Mo eno Na a o [REAA:IV] in e és social ma cado hacia aquéllos y meno hacia és os. También, o o aspec o que es g andemen e aleccionado , en o den a la concep uación de cada p oduc o de mezcla, es el sen ido o igina io del é mino que se aplicó pa a designa - los. Aunque ac ualmen e muchas de es as denominaciones se hayan pe dido o almen e y o as es én exen as de implica - ciones emo i as, no ue así en la época en que comenza on a u iliza se. La p opia e minología, po consiguien e, nos e - leja á en no pequeña medida la alo ación de la sociedad sob e los indi iduos a los cuales se aplicaba una de e minada denominación. La colección más nu ida de apela i os se p esen a, indu - dablemen e, en las di e sas se ies de Cuad os del mes izaje ame icano (1), que se encuen an en di e sos museos y o os luga es de Eu opa y Amé ica. El obje i o p incipal de es as ob as pic ó icas ue ep esen a los dis in os ipos de c uza - mien o en e las di e sas azas. En odos los cuad os igu an los dos p ogeni o es y el indi iduo esul an e, señalándose el ono de colo de la piel y o as ca ac e s icas isicas, además de sus indumen a ias y ocupaciones o dina ias. Una leyenda indica la denominación de cada uno de los pe sonajes. De las ece se ies que conocemos, odas menos una p o - ceden de México, siendo ob as de la segunda mi ad del si - glo XVIII. La excepción la cons i uye una colección basada en la e minología u ilizada en Ca agena de Indias, Lima y o as zonas de Amé ica del Su . Aunque las colecciones mexicanas pueden clasi ica se en a ios g upos, es a in a odas ellas la con usión en cuan o a la aplicación de de e minados nomb es. Todas las se ies coinciden en ep esen a los mismos ipos de mes izos, con idén icas denominaciones, pa é los c uzamien os en que in e - iene di ec amen e un español. No exis en, en cambio, apenas coincidencias en cuan o a las es an es posibilidades, ep e - (1) En una ob a de p óxima apa ición, Los cuad os del mes izaje ame- icano. Es udio an opológico, ealiza nos una de enida desc ipción de odas las se les — as ya conocidas y las nue as que descub imos en el cu so de nues a in es igación— y un es udio c i ico de las mismas, an o en su sig - ni icado an opológico- isico como en el e nog á ico y sociológico. Remi i- mos a ella pa a cualquie discusión sob e pun os conc e os que en el p e - sen e abajo puedan queda insu icien emen e acla ados. REAA: IV] Mes izaje ame icano 207 sen ando cada colección de e minados casos conc e os, no siemp e co espondien es a los de o as colecciones. Es e ex emo se ag a a conside ablemen e en elación con los i - hib idos. En muchas ocasiones la ep esen ación pic ó ica se ealizó basándose en la e minoolgía y no en la ealidad biológica o en un un pa ón genealógico conc e o. Son excepción odos los c uzamien os de e o no al onco español, que es án e - basándose en la e minología y no en la ealidad biológica o como e minológicamen e. En e ec o, odas las se ies de México coinciden en señala que, as el c uzamien o en e español e india, p oduciendo un mes izo, son p ecisos dos nue os c uzamien os con indi - iduos españoles en las sucesi as gene aciones pa a que sus descendien es puedan o/ e e la aza blanca. Si el c u - zamien o o igina io ue en e español y neg a, a la cua a gene ación de e o no se p oduce un enómeno de a a ismo, según el cual apa ece un indi iduo con ca ac e ís icas o al - men e neg oides, quedando asi in e umpido el e o no a la. aza blanca. Se a a ía de un caso de To na a ás, según la e minología ielmen e epe ida. La sucesión es, en odos los casos, mula o-mo isco-albino- o na a ás. No c eemos p eciso sub aya demasiado la ca encia o al de base cien í ica pa a la a i mación de la p esencia. a la cua a gene ación, del To na a ás. El colo de la piel no es en. el homb e una ca ác e de he encia monóme a, sino polime a. al se p oducido po la acción conjun a de a ios genes loca - izados en dis in os c omosomas. Po es a azón no se p e - sen a a la segunda gene ación la disyución egula que se da ía si es os ca ac e es siguiesen es ic amen e las leyes de Mendel. Al combina se en e sí los genes esponsables de •colo s, el esul ado es, la inmensa mayo ía de las eces, in e medio en e el de sus p ogeni o es. No obs an e, exis e una pequeña posibilidad de que se combinen los genes co - espondien es a alguno de los dos eno ipos ex emos, pe & lo que no es cie o es que es e enómeno se dé egula men e, ni siquie a con una ecuencia supe io a lo e dade amen e excepcional. Y menos aún que es os casos sean más co ien— 208 Isido o Mo eno Na a o [REAA: IV] es en los esul ados de c uzamien os en e caucasoides y neg os. La apa ición del neg o o na a ás que se señala en las se ies como esul ado del c uce en e español y albino, es un enómeno o almen e i eal y sin base alguna biológica. El indi iduo esul an e, po el con a io, se encon a ia en sus ca ac e es aciales más ce ca de su p ogeni o español que el albino. La azón de la unanimidad en cuan o a la apa ición del o na a ás hemos de busca ía en o o campo di e en e del biológico. Es e asgo común de la ep esen ación ija de los mes izos de e o no al onco español nos es á señalando la g an p e - ocupación de la época —segunda mi ad del siglo XVIII— po eglamen a la posible admisión en el g upo español de los descendien es de hib idos. Además, ya imos que en el caso de los c uzamien os en e indi iduos de las - azas» blanca y neg a el núme o de gene aciones de e o no que habian de anscu i pa a que sus descendien es uesen conside ados «españoles» e a cla amen e supe io al de los c uzamien os en e español e india, ep esen ados po la secuencia mes izo- cas izo-español. E incluso la apa ición del o na a ás podía impedi es e e o no. La azón de es e a o desigual a los híb idos espec i os es iba en la muy di e en e concep uación social que enian pa a los españoles, indios y neg os. Es o se a i ica en la se ie p oceden e de Sudamé ica, en la que la e minología alude a las p e endidas p opo ciones de sang e. Pa a los c uzamien os de e o no español-indio la sucesión es la siguien e: mes izo-cua e ón de mes izo-quin- e ón de mes izo-español, mien as que pa a los de e o no español-neg o es de mula o-cua e ón de niula o-quin e ón de mula o- e quin e ón de mula o-gen e blanca-casi limpios de o i - gen. Como puede ap ecia se, aquí no apa ece ningún o na a ás, pe o son p ecisas cinco gene aciones pa a que sea acep ada la -limpieza de o igen» de ¡os descendien es de un c uzamien o hispano-neg o en e a las es que se indican pa a los p o enien es de un an e io mes izaje español-indio. Fue a de es os c uzamien os de e o no, cada colección ep esen ó de e minados casos de dihíb idos y ihib idos, no JREAA: IV) Mes izaje ame icano 209 señalando una misma denominación igual ipo de c uzamien o en las di e sas se ies. Además, es p eciso ene en cuen a que la e minología no ue la misma en odas las épocas ni en odas las egiones de Amé ica, complicándose a medida que ue on posibles nue os ipos de mezclas aciales, has a culmina en la ica y con usa nomencla u a de las colecciones de «Cuad os del mes izaje», muchos de cuyos é minos apenas end ían más igencia que la exclusi amen e axonómica, como e emos mas adelan e. Tampoco ha de pensa se que es e enómeno clasi ica o io ue p i a i o de la Amé ica española. Se dio asimismo en B a - sil y en las posesiones ancesas e inglesas del Nue o Mundo, como lo demues an las obse aciones y es udios que sob e las espec i as egiones hicie an Hu chinson (1948), Sain -Me y (1797) y iohns on (1910). El p oblema espec o a Hispanoamé ica ha sido a ado en di e sas ob as, aunque no siemp e con la su icien e p o - undidad. Tan o Cíce o (1895) como León (1924), Pé ez de Ba adas (1948), Woodb idge (1948), Rosenbla (1954, III) y o os au o es se educen las más de las eces a p esen a una elación de é minos sin su co espondien e explicación y c i ica. Solamen e Agui e (1946) nos b inda una exposición his ó ica acep able de la cues ión, aunque come e el e o de señala que la e minología u ilizada en los -Cuad os» ue u o de los p ime os años del siglo XIX, cuando sabemos que las di e sas se ies su gie on en el XVIII. Ya en los p ime os iempos de la conquis a, ecién iniciado el p oceso de mes ización, se adop a on di e en es denomina - ciones pa a designa a los indi iduos esul an es. En sus Co - men a ios Reales, el Inca Ga cilaso de la Vega señala la exis - encia de mes izos — esul an es de la unión de indias y es - pañoles—, mula os —de la unión de españoles y neg as—, cholos —hijos de mula os—, cua albos —p o enien es del c uzamien o en e españoles y mes izas— y esalbos —de mes izos e indias— (Ga cilaso, ed. 1942, 1.0 pa e, lib o IX, capí ulo XXXI). Desde ines del siglo XVI y du an e odo el XVII se des - a olló en México una e minología basada en el colo de la 14 216 Isido o Mo eno Na a o [REAA:IVJ sonas, en la mayo ía de Hispanoamé ica, se ían acep adas como o almen e «blancas.. Como a i ma Rosenbla (1954, 1, 19), las ac uales es adís - icas aciales e lejan, más que la ealidad, el ideal de cada país, en unos casos, y el g ado de sus p ejuicios, en o os. La e minología u ilizada sigue eniendo un alo ex ao dina io pa a la comp ensión del enómeno del mes izaje y de sus consecuencias. 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