Un aspecto del mestizaje americano: el problema de la terminología
Full text
UN
ASPECTO
DEL
MESTIZAJE
AMERICANO:
EL
PROBLEMA
DE
LA
TERMINOLOGíA
po
Isido o
Mo eno Na a o
LA
REALIDAD
DE
LAS
TRES
RAZAS
El
con inen e
ame icano,
debido
a
azones
de
si uación
y
a
di e sas
ci cuns ancias his ó ico-cul u ales,
ha
sido
el
esce
-
na io
donde
se
han
mezclado
más
in ensamen e
odos
los
g an
-
des oncos
aciales
acep ados
como
básicos.
Y
es o,
en
g an
pa e,
ha
ocu ido,
y
sigue
ac ualmen e
ocu iendo,
en un
ho
-
izon e
empo al
muy
p óximo
a
noso os.
De
aqui
la
posibili
-
dad
de
un
p o undo
es udio
sob e
el
mes izaje
ame icano
en
odas
sus
e ien es.
El
mes izaje
ha
sido
an
in enso
que
puede
deci se que
cada
ibu
indígena
se
ha
c uzado
en
algún
g ado
con eu opeos,
asiá icos
y
a icanos,
pa a
p oduci
hib idos,
colec i amen e
de inidos
como
mes izos»
(S egge da,
1950,
105).
Pe o
no
ha
de
pensa se
que
el
p oceso
comenzó
con
la
llegada
de
los
españoies.
Ya an es
se
había
p oducido en e
las
di e en es
e nias ame indias,
e
incluso
en e és as
y
po
-
blaciones
anspací icas,
si
acep amos
las
conocidas eo ías
de
Paul
Ri e
(1964)
y
o os
au o es.
Conc e amen e
en
el
alle
de
México,
las
sucesi as
cul u as
p ehispánicas,
aunque
aglu inadas
en
cada momen o
en
o no
a
una
e nia
de e mina-
202
Isido o
Mo eno
Na a o
~REAk
l i
da,
amplia on
su
base
humana
median e
c uzamien os,
y
su
ace o cul u al
g acias
a
p ocesos
de
acul u ación.
La
p opia
ciudad
de
México
es
mencionada como
.el
luga
de
espe a
y
encuen o
de
las
gen es
de
las
cua o
pa es
del
mundo»,
es o
es,
de
los
cua o
pun os
ca dinales
(Jiménez
Mo eno,
1962,
196).
A
pa i
de
la
llegada
de
los
españoles
y
o os
eu opeos
al
con inen e,
el
enómeno
del
mes izaje
cob a
una
impo ancia
excepcional,
an o
po
su
in ensidad como
po
el
hecho
de
que
las
poblaciones
que
se
mezclan
son
gené icamen e
muy
dis
-
in as.
Pe o
si
bien
la
ascendencia
del
mes izaje
en e
blan
-
cos
e
indios
ha
sido
en
odo
momen o
econocida,
siendo
las
di e encias
de
opinión
sólo
e e en es
a
su
in ensidad
y
signi icado,
no ha
ocu ido
lo
mismo
en
lo
e e en e
a
la
p esencia
del
elemen o
neg o
en
Ibe oamé ica
y
su
con i
-
bución
a
la
mes izació i
gene al
del
con inen e.
Sal o
en
aquellos
paises donde
el
núme o
de
descendien-
es
de
an iguos
escla os
a icanos
es
lo
su icien emen e
g ande
como
pa a
hace se pa en e di ec amen e,
los
neg os
no han
sido
enidos
p ác icamen e
en
conside ación,
has a
hace
muy
poco
iempo, como
ac o
coadyu an e
a
la
o ma
-
ción
de
la
ac ual
población
ame icana.
Pa a
el
caso
mexicano
has a
1944
no
ue
señalada su
ascendencia,
en un
pequeno
es udio
de
Joaquín
Roncal
(Roncal,
1944).
Poco
después
pu
-
blica la Agui e
Bel án
su
magní ica ob a
sob e
los
neg os
en
México, in es igación
p o unda
y
modelo
en
su
géne o, que
ab ió
amplias
pe spec i as
sob e
el ema
(Agui e,
1946).
A
pesa
de
es o,
no
pocos
au o es
han
con inuado
sus
-
en ando
el
c i e io
de
que
el
elemen o
de
o igen
a icano
no
llegó
a
ene
apenas
impo ancia
en
la
Amé ica
hispana.
Así,
Ba ón
Cas o
ha
man enido
que,
sal o
pa a
Panamá
—y
es o
en
época
con empo ánea,
debido
a
las
ob as del Canal—,
en
lo
que
ue on
dominios
españoles,
«las
mezclas
no han
enido
ascendencia
sino
en e
el
abo igen
y
el
blanco-
(Ba ón,
1947,
22).
Ideas como
la
an e io con adicen
la
ealidad
y
hacen
que
se
escape,
o
al menos
se ebaje,
la
impo ancia
de un
aspec o
an
ascenden e
del
mes izaje
ame icano como
es
el
de
los
c uzamien os
donde
in e iene
el
neg o.
Es udios
an
¶REAA:
IV]
Mes iza¡e
ame icano
203
posi i os
como
los
de
Kone zke
(1946)
y
Rosenbla
(1954)
adolecen
de
es a
alla.
Ha
podido
esc ibi se
sin
exage ación,
e i iéndose
a
la
época an e io
a
1944,
que
cia
usión
acial
de
neg os
y
eu
-
opeos
en
Hispanoamé ica con inen al
ha
sido
descuidada;
la
de
neg os
e
indios
ha
sido
comple amen e
igno ada»
(King,
1944,
20).
Y,
desg aciadamen e,
aún
sigue
en
g an
pa e
i
-
gen e
es a
ase e ación,
si
bien ob as,
como
la
ya
ci ada
de
Agui e
(1946),
y
algunos
es udios
como
los
de
Za ala
(1946),
Wes
(1948),
y
o os
au o es,
han
comenzado
a
p o undiza
en
es a
cues ión.
Aunque
pueda
pa ece
supe luo,
c eemos
necesa io
in
-
sis i
aquí
en
que
de
los
es oncos
aciales
que
in e ienen
en
la
mes ización
— ealmen e
ambién
ha
es ado
p esen e
un
cua o,
el
asiá ico,
aunque
su
mayo
impo ancia
ha
sido
pos
-
e io
a
la
época
colonial—,
ninguno
de
ellos es
uni o me,
acial
ni
cul u almen e.
Ni
indios
ni
neg os
cons i uian
o igina iamen
-
e una
única
e nia,
sino
un
g an
núme o
de
ellas, aunque
a
los
ojos
de
los
españoles
pudie an
pa ece
g upos
homogé-
leos.
Y
ampoco
és os
lo e an,
acial,
cul u al,
ni
socialmen e.
De
aqui
la
g an
a iedad
de
o mas
que
adop ó
el
mes i
-
zaje.
Su
in ensidad
e
índole
dependie on,
esencialmen e,
de
Ja
p opo ción
ela i a
de
las
di e sas
e nias
en e
si,
del
es ado
cul u al
de
las
mismas
en
el
momen o
del con ac o,
y
del
ca
-
ác e
de
és e.
Las
cul u as
de
los
di e sos
g upos
indígenas
ma caban
ya
la
disposición
psiquica
a
sus
miemb os
pa a
acep a
o
no,
y
en
caso
a i ma i o
has a
qué
g ado,
las
elaciones
con
un
g upo é nico
dis in o.
Y
no
hay
que
ol ida
que
el
p opio
c uzamien o,
a
pesa
de
si ua se
es ic amen e
en
el
plano
biológico,
es
una
de
las
posibilidades
cJe
es as
elaciones.
La
exis encia
de
al as
cul u as
p ehispánicas
en
algunas
zonas
del
con inen e
a o eció
g andemen e
el
enómeno
de
la
mes ización,
an o
po
la
densidad demog á ica
indígena
como
po
su
si uación cul u al,
que
les
pe mi ía
una
mayo
ecep i idad
que
a
o os
g upos
de
cul u a
menos
compleja.
Además,
ue on
es as
egiones
las
más
a ac i as
pa a los
españoles, debido p incipalmen e
a
sus
e iden es
ecu sos,
204
Isido o
Mo eno
Na a o
(REAA:IV)
po
lo
que
el
con ac o
en e
los
dos g upos
aciales
ue,
desde
el
p ime
momen o,
in enso
y
con inuado.
De
una o ma
esquemá ica
puede
señala se
que
es
en
los
al iplanos in e io es
donde
se
da
el
mayo índice
de
mes
-
izaje
indio-español.
Como
en
ellos
la
ac i idad
económica
se
basa
en
el
abajo
del
indígena
y,
más
a de,
ambién
de¡
mes izo,
no
pene a
el
neg o
en
p opo ciones
an
acusada-
men e
masi as
como
en
las
zonas
bajas
cos e as
y
en
las
islas.
Se á,
pues,
en
es as
úl imas
donde
se
dé
con
mayo
in ensidad
el
mes izaje
hispano-neg o
y
el
indio-neg o,
asi
como
el
enómeno
de
la
« ihib idación.:
mes izaje
en
cuyo
p oceso
han
in e enido indi iduos
de
es
azas
di e en es.
Pe o,
aunque acep emos
es e
esquema
gene al,
es
p ecisa
sub aya ue emen e
la
acusada
pe sonalidad
de
las
ciuda
-
des
como
ocos
de
in ensa
ihib idación.
El
poblamien o
es
-
pañol
de
Amé ica ue esencialmen e
u bano,
po
lo
que
se
dio
en
ellas
muy
p on o
Ja
p esencia
de
ep esen an es
de
los
es
g andes
oncos
aciales
a
los
que
es amos
haciendo
e e encia.
Es o
hizo
que
el
núme o
de
combinaciones
posibles
de
c uzamien o
pudiese
se
casi
ilimi ado,
al
mul iplica se
en
cada
nue a
gene ación.
El
mes izaje se
inició
desde
el
momen o
mismo
del
descu
-
b imien o,
debido,
sob e
odo,
a
la
ca encia
en e
los
conquis—
ado es
de
muje es
de
la
p opia
e nia.
Los
españoles
busca on
en
las
indias,
undamen almen e,
la
sa is acción
de
sus
ape i
-
os
sexuales,
que
de
o o
modo
se
hubiesen
is o
condenados
a
la
us ación.
Y
es o,
•sin
pa a se
a
conside a
di e encias
de aza,
ni
a
medi consecuencias
u u as-
(Ba ón,
1942,
147).
En
los
es
siglos
que
du ó
el
dominio hispano
en
Amé ica,
la
p opo ción
de
muje es
emig an es
al
nue o
con inen e
pe maneci6
casi
idén ica:
sólo
un
10
po
100
ap oximadamen e
de
la
emig ación
o al,
po
lo
que
la
necesidad
biológica
da
mes izaje
con inué
exis iendo
pa a
la
mayo
pa e
de
los
es
-
pañoles.
Todos
aquellos
que
no
pudie on
consegui i ulos
de
encomiendas
u
o os p i ilegios,
no
u ie on
gene almen e
más
posibilidades
pa a
ealiza
sus
ac i idades
sexuales
que
ecu i
a
las
indigenas,
pues
las
pocas
muje es
blancas
exis en es
es aban,
en
su
mayo
pa e,
acapa adas
po
la
clase
social
al a.
REAA:IVJ
Mes iza¡e
ame icano
205
Respec o
a
la
p opo ción
de
sexos
en e
los
neg os,
ue
de
2/3
de a ones
po
sólo
1/3
de
muje es.
Es o
a anca
de
una
o denanza
eal
de
1524
(He e a,
1601,
II, 6)
y
se
man
-
u o
en
las
licencias
y
asien os
pos e io es.
Es e
desni el
en
-
e
ambos
sexos,
ma cado
pa a
el
pue o
de
o igen
de
las
expediciones
de
escla os,
debió
se mayo
al
llega
a
Amé i
-
ca,
pues
las
penalidades
del
du isimo iaje
desde
A ica
e
-
pe cu i ían
más
en
las
muje es
que
en
los
homb es.
Po
con
-
siguien e,
como
dice
Bo ah
(1962,
184),
los
neg os
debie on
en a
en
la
mezcla
de
azas
p opo cionalmen e
con
una
in
-
ensidad
mayo
de
la
que
su
núme o
inicial
pod ía
hace nos
pensa .
Lo
gene al
ue
que,
apa e
la
ep oducción
den o
del
p opio
g upo,
los
neg os
a ones
se
mezcla an
con
las
indias,
lo
que
ocu ió
muy
ecuen emen e,
an o
en
las
ciudades
como
en
aquellas
zonas
adonde
huían
de
la
escla i ud.
Respec o
a
las
neg as,
sus
elaciones
sexuales
ue a
de
su
g upo é nico
ue on
casi
siemp e
con
españoles,
y
de
ca ác e
casi
exclu
-
si amen e
ex ama imonial.
De
odos
modos,
y
a
pesa
de
las
p ohibiciones
epe ida
-
men e
dic adas
en
con a
de
los
con ac os
en e
neg os
e
indios,
ue
es e
el
ipo
de
elaciones
sexuales
más
común
pa a
los
indi iduos
acialmen e
neg oides.
EL
PROBLEMA
DE
LA
TERMINOLOGíA
Los
indi iduos esul an es
del
c uzamien o
in e acial
ue
-
on
llamados
gené icamen e
mes izos,
aunque,
dada
la
mul i
-
ud
de
combinaciones
que
pueden
e ec ua
las
di e sas
cla
-
ses
de
mes izos
en e
sí
y
con
los
es g upos p imi i os,
las
denominaciones
se
complica on
ex ao dina iamen e,
de
o ma
pa alela
a
la
mayo
complejidad
del
enómeno
biológico.
Pe o
si
la
ealidad
de
los
c uzamien os
es
un
hecho
pu a
-
men e
biológico,
la
denominación
de
sus
esul ados
es
siemp e
a bi a ia
y
esponde
a
unos
de e minados
condicionamien os
sociales.
De
aquí
la
impo ancia
del
es udio
de
la
e mino
-
logía.
El
hecho,
po
ejemplo,
de
que
los
esul ados
de
unos
de
-
e minados
c uzamien os
engan
un
nomb e p eciso,
y
no
así
o os,
nos
es á
señalando
cla amen e
la
exis encia
de un
206
Isido o Mo eno
Na a o
[REAA:IV]
in e és
social ma cado
hacia
aquéllos
y
meno
hacia
és os.
También,
o o
aspec o
que
es
g andemen e
aleccionado ,
en
o den
a
la
concep uación
de
cada
p oduc o
de
mezcla,
es
el
sen ido
o igina io
del
é mino
que
se
aplicó
pa a
designa
-
los.
Aunque
ac ualmen e
muchas
de
es as
denominaciones
se
hayan
pe dido o almen e
y
o as es én exen as
de
implica
-
ciones
emo i as,
no
ue
así
en
la
época
en
que
comenza on
a
u iliza se.
La
p opia
e minología,
po
consiguien e,
nos
e
-
leja á
en no
pequeña
medida
la
alo ación
de
la
sociedad
sob e
los
indi iduos
a
los
cuales
se
aplicaba
una
de e minada
denominación.
La
colección
más
nu ida
de
apela i os
se
p esen a,
indu
-
dablemen e,
en
las
di e sas
se ies
de
Cuad os
del mes izaje
ame icano
(1),
que
se encuen an
en
di e sos
museos
y
o os
luga es
de
Eu opa
y
Amé ica.
El
obje i o
p incipal
de
es as
ob as
pic ó icas
ue
ep esen a
los
dis in os
ipos
de
c uza
-
mien o
en e
las
di e sas
azas.
En
odos
los
cuad os
igu an
los
dos
p ogeni o es
y
el
indi iduo
esul an e, señalándose
el
ono
de
colo
de
la
piel
y
o as
ca ac e s icas
isicas,
además
de
sus
indumen a ias
y
ocupaciones
o dina ias.
Una
leyenda
indica
la
denominación
de
cada
uno
de
los
pe sonajes.
De las
ece
se ies
que
conocemos,
odas
menos
una
p o
-
ceden
de
México,
siendo
ob as
de
la
segunda
mi ad
del
si
-
glo
XVIII.
La
excepción
la
cons i uye
una
colección
basada
en
la
e minología
u ilizada
en
Ca agena
de
Indias, Lima
y
o as
zonas
de
Amé ica del
Su .
Aunque
las
colecciones
mexicanas pueden
clasi ica se
en
a ios
g upos,
es
a in
a
odas
ellas
la
con usión
en
cuan o
a
la
aplicación
de
de e minados
nomb es.
Todas
las
se ies
coinciden
en
ep esen a
los
mismos
ipos
de
mes izos,
con
idén icas
denominaciones,
pa é los
c uzamien os
en
que
in e
-
iene
di ec amen e
un
español.
No
exis en,
en
cambio, apenas
coincidencias
en
cuan o
a
las
es an es
posibilidades,
ep e
-
(1)
En
una
ob a
de
p óxima
apa ición,
Los
cuad os
del
mes izaje
ame-
icano.
Es udio
an opológico,
ealiza nos
una
de enida
desc ipción
de
odas
las
se les
— as
ya
conocidas
y
las
nue as
que
descub imos
en
el
cu so
de
nues a
in es igación—
y
un
es udio
c i ico
de
las
mismas,
an o
en
su
sig
-
ni icado
an opológico- isico
como
en
el
e nog á ico
y
sociológico.
Remi i-
mos
a
ella
pa a
cualquie
discusión
sob e
pun os
conc e os
que
en
el
p e
-
sen e
abajo
puedan
queda
insu icien emen e acla ados.
REAA:
IV]
Mes izaje
ame icano
207
sen ando cada
colección
de e minados
casos
conc e os,
no
siemp e
co espondien es
a
los
de
o as
colecciones.
Es e
ex emo
se ag a a
conside ablemen e
en
elación
con
los
i
-
hib idos.
En
muchas
ocasiones
la
ep esen ación
pic ó ica
se ealizó
basándose
en
la
e minoolgía
y
no en
la
ealidad
biológica
o
en un un
pa ón
genealógico conc e o.
Son
excepción
odos
los
c uzamien os
de
e o no
al
onco
español,
que
es án
e
-
basándose
en
la
e minología
y
no en
la
ealidad
biológica
o
como
e minológicamen e.
En
e ec o,
odas
las
se ies
de
México
coinciden
en
señala
que,
as
el
c uzamien o
en e
español
e
india,
p oduciendo
un
mes izo,
son
p ecisos
dos
nue os
c uzamien os con
indi
-
iduos
españoles
en
las
sucesi as gene aciones
pa a
que
sus
descendien es
puedan
o/ e
e
la
aza
blanca.
Si
el
c u
-
zamien o
o igina io
ue
en e español
y
neg a,
a
la
cua a
gene ación
de
e o no
se
p oduce
un
enómeno
de
a a ismo,
según
el
cual
apa ece
un
indi iduo
con
ca ac e ís icas
o al
-
men e
neg oides,
quedando
asi
in e umpido
el
e o no
a
la.
aza
blanca.
Se
a a ía
de un
caso
de
To na a ás,
según
la
e minología ielmen e
epe ida.
La
sucesión
es,
en
odos
los
casos,
mula o-mo isco-albino- o na
a ás.
No
c eemos
p eciso
sub aya
demasiado
la
ca encia
o al
de
base
cien í ica
pa a
la
a i mación
de
la
p esencia.
a
la
cua a gene ación,
del
To na a ás.
El
colo
de
la piel
no
es
en.
el
homb e
una
ca ác e
de
he encia
monóme a,
sino
polime a.
al
se
p oducido
po
la
acción
conjun a
de
a ios
genes
loca
-
izados
en
dis in os
c omosomas.
Po
es a
azón
no
se
p e
-
sen a
a
la
segunda
gene ación
la
disyución
egula
que
se
da ía
si
es os
ca ac e es
siguiesen
es ic amen e
las
leyes
de
Mendel.
Al
combina se
en e
sí
los
genes
esponsables
de
•colo s,
el
esul ado
es,
la
inmensa mayo ía
de
las
eces,
in e medio
en e
el
de
sus
p ogeni o es.
No
obs an e,
exis e
una
pequeña
posibilidad
de
que
se
combinen
los
genes
co
-
espondien es
a
alguno
de
los
dos
eno ipos
ex emos,
pe &
lo
que
no
es
cie o
es
que
es e
enómeno
se
dé
egula men e,
ni
siquie a
con
una
ecuencia
supe io
a
lo
e dade amen e
excepcional.
Y
menos
aún
que
es os
casos
sean
más
co ien—
208
Isido o
Mo eno
Na a o
[REAA:
IV]
es
en
los
esul ados
de
c uzamien os en e
caucasoides
y
neg os.
La
apa ición
del
neg o
o na a ás
que
se señala
en
las
se ies
como
esul ado del
c uce
en e español
y
albino, es
un
enómeno o almen e
i eal
y
sin
base
alguna
biológica.
El
indi iduo
esul an e,
po
el
con a io,
se
encon a ia
en
sus
ca ac e es
aciales
más
ce ca
de
su
p ogeni o
español
que
el
albino.
La
azón
de
la
unanimidad
en
cuan o
a
la
apa ición
del
o na
a ás
hemos
de
busca ía
en
o o
campo
di e en e
del biológico.
Es e
asgo
común
de
la
ep esen ación
ija
de
los
mes izos
de
e o no
al
onco
español
nos
es á
señalando
la
g an
p e
-
ocupación
de
la
época
—segunda mi ad
del
siglo
XVIII—
po
eglamen a
la
posible
admisión
en
el
g upo
español
de
los
descendien es
de
hib idos.
Además, ya
imos
que
en
el
caso
de
los
c uzamien os
en e
indi iduos
de
las
- azas»
blanca
y
neg a
el
núme o
de
gene aciones
de
e o no
que
habian
de
anscu i
pa a
que
sus
descendien es
uesen
conside ados
«españoles»
e a cla amen e
supe io
al
de
los
c uzamien os
en e
español
e
india,
ep esen ados po
la
secuencia
mes izo-
cas izo-español.
E
incluso
la
apa ición del
o na a ás
podía
impedi
es e
e o no.
La
azón
de
es e
a o
desigual
a
los
híb idos
espec i os
es iba
en
la
muy
di e en e
concep uación
social
que
enian
pa a los
españoles,
indios
y
neg os.
Es o
se
a i ica
en
la
se ie
p oceden e
de
Sudamé ica,
en
la
que
la
e minología
alude
a
las
p e endidas
p opo ciones
de sang e.
Pa a
los
c uzamien os
de
e o no español-indio
la
sucesión
es
la
siguien e:
mes izo-cua e ón
de
mes izo-quin-
e ón de
mes izo-español, mien as
que
pa a los
de
e o no
español-neg o
es
de
mula o-cua e ón
de
niula o-quin e ón
de
mula o- e quin e ón
de
mula o-gen e
blanca-casi
limpios
de
o i
-
gen.
Como
puede
ap ecia se,
aquí
no
apa ece
ningún
o na
a ás,
pe o
son
p ecisas
cinco
gene aciones
pa a
que
sea
acep ada
la
-limpieza
de
o igen»
de
¡os
descendien es
de un
c uzamien o
hispano-neg o
en e
a
las
es
que
se
indican
pa a
los
p o enien es
de un
an e io
mes izaje
español-indio.
Fue a
de
es os
c uzamien os
de
e o no,
cada
colección
ep esen ó
de e minados
casos
de
dihíb idos
y
ihib idos,
no
JREAA:
IV)
Mes izaje
ame icano
209
señalando
una
misma
denominación
igual
ipo
de
c uzamien o
en
las
di e sas
se ies.
Además, es
p eciso
ene
en
cuen a
que
la
e minología
no
ue
la misma
en
odas
las
épocas
ni
en
odas
las
egiones
de
Amé ica,
complicándose
a
medida que
ue on
posibles
nue os
ipos
de
mezclas
aciales,
has a
culmina
en
la
ica
y
con usa
nomencla u a
de
las
colecciones
de
«Cuad os
del
mes izaje»,
muchos
de
cuyos é minos
apenas
end ían
más
igencia
que
la
exclusi amen e
axonómica, como
e emos
mas
adelan e.
Tampoco
ha de
pensa se
que
es e
enómeno
clasi ica o io
ue
p i a i o
de
la
Amé ica
española.
Se
dio
asimismo
en
B a
-
sil
y
en
las
posesiones
ancesas
e
inglesas del
Nue o
Mundo, como
lo
demues an
las
obse aciones
y
es udios
que
sob e
las
espec i as
egiones
hicie an
Hu chinson
(1948),
Sain -Me y
(1797)
y
iohns on
(1910).
El
p oblema
espec o
a
Hispanoamé ica
ha
sido
a ado
en
di e sas
ob as,
aunque
no
siemp e
con
la
su icien e
p o
-
undidad. Tan o
Cíce o
(1895)
como
León (1924),
Pé ez
de
Ba adas
(1948),
Woodb idge
(1948),
Rosenbla
(1954,
III)
y
o os
au o es
se
educen
las
más
de
las
eces
a
p esen a
una
elación
de
é minos
sin
su
co espondien e
explicación
y
c i ica.
Solamen e
Agui e
(1946)
nos
b inda
una
exposición
his ó ica
acep able
de
la
cues ión,
aunque come e
el
e o
de
señala
que
la
e minología u ilizada
en
los
-Cuad os»
ue
u o
de
los
p ime os
años
del
siglo
XIX,
cuando
sabemos
que
las
di e sas
se ies
su gie on
en
el
XVIII.
Ya
en
los
p ime os iempos
de
la
conquis a,
ecién
iniciado
el
p oceso
de
mes ización,
se
adop a on di e en es
denomina
-
ciones
pa a
designa
a
los
indi iduos
esul an es.
En
sus
Co
-
men a ios
Reales,
el
Inca
Ga cilaso
de
la
Vega
señala
la
exis
-
encia
de
mes izos — esul an es
de
la
unión
de
indias
y
es
-
pañoles—,
mula os
—de
la
unión
de
españoles
y
neg as—,
cholos —hijos
de
mula os—,
cua albos —p o enien es
del
c uzamien o
en e españoles
y
mes izas—
y
esalbos
—de
mes izos
e
indias—
(Ga cilaso,
ed.
1942,
1.0
pa e,
lib o
IX,
capí ulo
XXXI).
Desde
ines
del
siglo
XVI
y
du an e
odo
el
XVII
se
des
-
a olló
en
México
una
e minología
basada
en
el
colo
de
la
14
216
Isido o
Mo eno
Na a o
[REAA:IVJ
sonas,
en
la
mayo ía
de
Hispanoamé ica,
se ían
acep adas
como
o almen e «blancas..
Como a i ma
Rosenbla
(1954,
1,
19),
las
ac uales
es adís
-
icas aciales
e lejan,
más
que
la
ealidad,
el
ideal
de
cada
país,
en
unos
casos,
y
el
g ado
de
sus
p ejuicios,
en
o os.
La
e minología
u ilizada
sigue
eniendo
un
alo
ex ao dina io
pa a
la
comp ensión
del
enómeno
del
mes izaje
y
de
sus
consecuencias.
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1954 La
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indígena
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Amé ica desde
1492
has a
la
ac ua Ii-
dad.
Buenos Ai es.
Sain -Me y,
M.
L.
E.
Mo eau
de.
1797
Desc ip ion
Topo
g aphique.
Phisique,
Ci ile,
Poli ique
s
His o i
-
que de
la
Pa ie
F an9aise
de
lisie
Sain -Domingue,
a ec
des
obse a ions
géné ales
su
se
popula ion...
2
ol.
Philadelphia.
S egge da,
Mo is.
1950
Mes izos
o
Sou h
Ame ica.
l-Iandbook
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Sou h
Ame ican
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S ewa d
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Cul u al
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Hensiey
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1948
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names
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1946
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his ó icas
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indios
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