Una Introducción a los Estudios sobre Ciencia y Género
Abstract
Los estudios feministas sobre ciencia suponen un amplio y heterogéneo abanico de aproximaciones diferentes al estudio de la relación entre ciencia y género. Autoras de diferentes disciplinas como la historia, la filosofía, la sociología, la psicología o los estudios CTS, y a su vez de distintas corrientes dentro del feminismo, han trabajado desde los años 80 en el análisis de la investigación científica desde una perspectiva de género. En este artículo proponemos una de los diferentes enfoques de los estudios feministas sobre ciencia y establecemos algunos de los principales asuntos que estos estudios han tratado a lo largo de los últimos treinta años.
Full text
UNA INTRODUCCIÓN A LO S ESTUDIOS SOBRE CIENCIA Y GÉNERO V ER óNICA SANZ GO NZ ALE z• Instituto de Filosofía, CS IC vsanz @i fs .cs ic. es Resumen : Los estudios feministas sobre ciencia suponen un amplio y heterogéneo abanico de aproximaciones diferentes al estudio de la relación entre ciencia y género. Autoras de diferentes disciplinas como la hist or ia , la filosofía, la sociología, la psicología o l os estudios CTS , y a su vez de distintas co rri entes dentro del feminismo, h an trabajado desde los a ños 80 en el an áli sis de la investigación científica desde una perspectiva de género. En este artículo proponemos una clasi fica ci ón de los diferentes enfoques de lo s esmdios feministas sobre ciencia y esrablecemos algunos de los principales asunto s qu e estos estudios han tratado a lo lar go de l os últimos treinta años. Palabras clave: ciencia, tecnología, género. Abstract: Feminists Studies uf Science in dud c a wide and heterogeneous sco pe of diffcre nt app roach es to the study of the re lations bctwcen gc nder and science. Scholars fr om differcnt disciplines such as History, Philosophy, Sociology, Ps yc h olo gy or Sc i cnce and Techno!ogy Studi cs , ar thc same time from diverse trends within feminism, have worked since 1980s in th e analysis of scientific research with a gendcr perspective. In this article wc propose a classification of the diffe ren t a ppro aches within feminists stu<lies of science, and >ve try to estahlish th e main issucs this studies have wo rk ed on during the last thirty years. Key words: sciencc, tcchnology, gend er. i'.'< TRODlJCCIÓN Los estudios sobre ciencia y géne ro , también denominados " estudios fe ministas so bre la ciencia" surgen a p ar tir de los años 60 y 70 a ra íz de la El trabajo para la elaboración <le este anícu lo ha podido ser realizado g ra ci as a la l:><::ca 1.W de post~ r a <l o, nmcedida por d CS !C par.1 el a r\ o 2005. Qu iero exp re sa r mi agradt::cimiento por sus notas y co m <:: ntari os a las profes oras Eu lalia Ptirez Sedei'lo y Marta Gom.ál ez García, l os cuales han sido <le inestim ab le ayuda parn la elaboración final de este anículo. Ar gum en tos <l e Razón Técnica, n" 8, 2005
VERÓNICA SANZ GONZÁJ.EZ segun da ola dd movimiento feminista, ligados por ta nto a las pre ten siones po lí ticas ele emancipación de la mujer. Lo s an á li sis <le la ci encia dt:sde Ja per spe ctiva de gé nero abarc an un h <: t erogéneo ab anico <l e di sciplinas , de sde la historia y Ja filosofía de la ciencia, la sociología, la psicol ogía o la pedag ogía. El obje ti vo general d <: tod os ellos es, no obs tante, político : Ja crítica y el rt'c hazo al sexi smo y androcentr is mo que ven a menudo r efle jados en Ja práctica científica. La in quie t ud por la r elació n entre la ciencia y el género su r giú tanto dentro de las propias mujeres cient í fi G ts q ue obser- \'aban co n preocupación su situación ele minoría y su conciencia de cierta diferencia resp ecto de sus colegas varones. como des de los mov imi entos f em inistas m :1s m ili tantes, que veían en la cien cia el lugar privilegiado de poder y co nocim iento st'gún los valores masculinos del contro l y la dominacicín. La proliferación de es tud ios so br e caso concret os de i nvestigaciones científicas, especialmente en biología (y sus ap li caciones médi cas) y psicología. en l os que se rdlejaban fuerlt's sesgos sexistas cuando se trataba de docum enta r la inferiorid ad fís ica o psíquica de l as mu j eres y otr as minorías (razas no occid en tales, homosexuales, etc) fu e uno de l os campos más ex - tensos del estudio feminista de la ci<: ncia durante los ai'J.os 70. La prime ra parte de este artículo se centra co ncret amente en algunos <: j em plos de este ti po de estudi os feministas sobre c asos conc r etos de investigacio nes científ 1c as co n ses gos sexistas, ra cistas u homófo nos , que sigue siendo un campo pro lífi co de estudio ho y en día al revisar la s teorías biológicas y psicológi - cas más acrual es sobre dikre ncias s<:xuales. Las conclusi ones derivadas de estos análisis de casos promov ieron un giro en ciertas auto ras hacia cue sti ones ep istemológicas de corte más general, lo que a su vez ha dado lugar a diversas corrientes con diferent es planteamientos tanto te óricos como políticos. El seg undo apartado de este artícul o. ab ar cará las diferentes epistemologías feministas, así como otras aproximac ion es t eó ri cas dedicadas al análisis del lenguaje científico y sus metáforas. Por último el tercer apartado recog<: otros t ipos de enfoq u es en lo s <:studios so bre ciencia y género que, sin embargo , históric:arrn:nte fueron los primeros en aparecer 1: el est udio <le las barreras que han obstacu li z ado el ac ceso de las mujeres a la ciencia. la r ec u peradún hi stó ri ca de mujeres En Marta Gonz:íkz )' P ~rez Sede ño C2002l po demo;, encontrar un extenso repaso de tnd:1s l:is corriente., en l os estud ios de género y ciencia. organizados según su e\·o !uci ón h ist<°> l'ICI. Argumentos ele R:lZlín T¿o1ic1. n" 8, .WO'>
LINA IN'l'RODUC:C!ÓL\ A LO S ESTUDIOS SOBRE Cl ENC!A Y GÉNERO 45 científic.1s "olvidadas" po r las historias tradicionales, y las ap roximacio nes peda gógicas que tratan de modificar los cur1·ic11fa para motivar a las niñ as y j óvenes en el estudio <le la ciencia. LAS CIENCIAS DE L t; 1 '!\ERO: CÓMO LA CIENCIA SE HA OCUPADO DEL PROB LE MA DE!. SEXO. EL Gl'.:'\ERO Y LA SEXU ALIDAD Muchos de l os primeros trabajos feministas que dirigieron su mi r ada hacia la ciencia. consistían en trabajos empíricos o estudios de casos básicamente sobre la s ciencias biológicas y m~dicas del siglo XI X, en busca de cómo la ciencia se había ocupado del asu nto dd sexo y el gén ero (las diferencias entre l os sexos. la s clasificaciones .... ), así como de la sex ualidad en genera l. Es a últimos del siglo X"VIII y principios del XIX cuando lo que hoy conocemos como ciencias biológicas y médicas en sentido mo derno (c iencias de la vida) com i enzan a ser rec onocibles entn: otras cosas p or el au - mento en su sistematicidad. Esto su puso el tratamie nt o de l os seres vivos y sus procesos como "entidades fís icas·· (si bien orgúnica s) , qu e es taban sujetas a las leyes mecanicistas y a la t eo ría de la evo lución. La ciencia en el siglo XIX era considemcla el conoci mi ento sistemático y ohjetirn del mu 11 do natumf. En ese siglo na cl:' n disciplinas como la ginecología o la psiq uiatría , que van a intent ar. entre otros ob jetivos, co nstituir l:'n objeto de es tudio científico las diferencias sexuales2• Los cuerpos, en es tas nuevas ciencias deY ie nen en gran medida "l uga res <le e nf l:' rm ed ad", que hay que clasificar. La pr egu nt a de la que parten las histor iadoras feministas de las ciencias de este periodo es la de cómo y porqué le interesó a la ciencia del XIX el estu dio del sexo y el género, especialmente las diferencias entre uno y otro género. En principio. el estudio de ta les diferencias es una cuestiún cientí - ficamente l eg ít im a. No obstante, en much os de l os casos estudiados por las kministas se ponen de man ifiesto ot ros pro pós it os diferentes a la hora de es tudi ar las diferencias sexuale s: a) I nte nt os de distinguir lo "norma l" de lo "anormal" (o "desviado ") en lo que se refiere a lo masculino y lo feme nino , y b) Intentos de na tur ali zac ión de las jerarquías vigentes en la época. La s feministas (entre otros descubrimil:'nt os) pusieron de man ifiesto que. dado d crédito y el pr estigio de la ciencia en el siglo XIX (y has ta nuestros días) , no hay un modo mejor de legitimación de una situación que su "naturaliza- T:11nhit'n l:ts rao:tles. com o \"c:n :mos m:ís ade lante Argum en tos de R :wín Tt:cnic. 1. n" H, 200~
46 VERÓNICA SANZ GONZÁLEZ ción"'. Recogemos una cita de una de las histori adoras más famosas sobre las ciencias del género, Londa Schiehinger, a este respecto: "¿ Por qué la anat o mía comparada de mujeres y hombres se convirtió en proyecto de investigación pam la comunidad médica de finales del siglo XVIII? Lo que yo postulo aquí es que fue el intento de definir la po sición de las mujer es dentro de la sociedad burguesa europea en general, y delltro de la cie ncia e11 particular, lo que generó las primeras rep1-esentaciones del esqueleto feme11i110. Una asunción que subyace a la mayor parte de la teoría social del siglo XIX era que la evidencia física -e s decir; la naturaleza-, prov eía la certeza necesaria de la cual podía arrancar toda teoría socia/" •. La gran revolución que su puso para la ciencia de l siglo XIX la teoría de la evoluci ón ele Darwin, produjo ciertas interpretaciones socialmente sesgadas como la del darwinismo social, que suponía una concepción lineal y jerárquica de la evolución de las especies desde las menos evo lucionadas a las más evolucionadas, donde los humanos se encontr aban al final del proceso. Este proceso seguía dentro de la propia especie humana e incluía tambi én a las razas y a l os géneros, donde el " homb re blanco" er a considerado la culminación del proceso, mien tras que las mujeres y las razas no occidentales quedaba n un paso por deba j o. Es en este paradigma en el que se insertan las investigaciones sob re las diferencias sexuales en la ciencia médica del siglo XIX , y también las racial es\ muchas veces entremezclada s. Diferentes disciplin as cie ntíficas del momento se dedi caros al es t udio de las diferencias sexua l es y raciales: la antropometría, la craneometría, la sociobiología, la frenología, etc. Muchos de estos proyectos han quedado despres ti giad os po r investigaciones posteriores que pusieron en ev idencia J os ses gos que mantenían en sus investigaciones. De entre todas ellas expondremos un ejem plo del ámbito de la antr opome tría, otro de la ana tomía co mparada, y por último uno sobre el estudio de las diferencias sex ual es en psicología (no ya en el cuerpo, sino en la mente) . El caso de l científi co el ita li ano Cesare L ombroso ha sido objeto de ese ti po estudio y cr ít ica fem in ista. Los estudi os de Lombroso, realizados a finales del siglo XIX, int enta b an establ ece r una tipología científica de l En épocas anteriores er a la religión la que ejercía <le autoridad legitimadora de lo "norma l" y establecedora <le lo "anómalo". Schiebinger, Lon<la (1987). La traducción es nuestra. Fs el mo mento del primer movimiento eugenésico y del llam ado "racis mo científico ". Argumemos de Raz ón Técnica, nº 8, 2005
UNA INTRODUCCIÓN A LOS ESTUDIOS SOHRE CIENCIA Y GÉNERO 47 "cuerpo criminal ", tanto masculino como femen ino, a trav és de la antropometría (medici ón de las dimensiones y relaciones entre las partes del cuerpo). Lombro so ha sido criticado desde el feminismo porque mientras que sus observaciones antropométricas mostraban que la fr ec uencia de anomalías (p reviame nt e definidas por Lombroso como "signos de degenerac ión ") era menor en las mujeres que en los hombres, ir ónicamen te c oncluyó en sus escritos la inferioridad de las mujeres y su mayor criminalidad. La estrategia de Lombroso fue relacionar la escasez de anomalías con un " bajo grado de variabilidad". Según cienas inte rpr etaciones del darwinismo de la épo ca, la variabilidad era vista como un signo del progreso evolut ivo . En un argumento ad hoc claramente detectable, Lombroso relacionó la escasez de anoma lías en las mujeres con una supuesta falta de diferenciación suficiente "para un ser humano completamente evolucionado ", lo cual suponía un signo de inferioridad y debilidad de las mujeres respecto de los hombres. Las mediciones "'c ientíficas" de Lombroso pudieron ser inrerpretadas como superioridad femenina (menor grado de criminalidad ), pero fueron utilizadas pr eci same nre para apo y ar la tesis contraria6• Este es un caso que mues tra de manera muy clara algo que los fil ósofos de la ciencia han denominado "infradeteminación de la s teorías ": la posibilidad de elabo rar difer entes teorías o interpretaciones a partir de la misma evidencia empírica. Las ci en c ia s médicas del XIX y primer a mitad del XX también centr aro n su búsqueda científica en el campo más amp li o de la sexua lida d hum ana 7, especialmente la sexualidad femenin a y la homosexualidad. En el caso de esta última, se produce un cambio desde finales del siglo XIX cuan do la homosexualidad era vista como u na perversión o "inversión" sexual detectable en l os cuerpos físicos, a una concepción más centra da en la mente desde l os años 20 , debido a las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud. Autoras comprometidas con los ideales feministas y la lucha por los dere chos civiles de los/las homosexual es estud iaron durante las décadas de l os 80 y l os 90 el modo en qu e la ciencia había abordado científicamen te la sexualidad humana y sus tratamientos médicos, especialmente la homosexualidad ~ . Por ejemplo, jennifer Terry estud ió Jos intent os de la comunidad médica am e ri ca na por establecer una topología científica de los cue rpos de Par a una cr itica de l os escritos de Lornhroso desde una perspecii va fe minista, véase el anícuJo de David Horn 0995 ). Son famosos a este respecto autores corno KrJfft-Ehing, Havelock E lli s y Alfred Kinsey. • Tal es el caso de Ja may or pan e de los anículos recogidos en el libro Devia111 Bodies referi do en Ja bib li ografía, y también e.le historiador.is de las cienci as del sexo y el género como Anne Fausto-Slerling 0992) y la ya cit ada L onda Schiehin ge r 0 990) y (1993). Argume nt os de Razón Técnica, n" 8, 2005
: \8 vrnóNICA SANZ GONZÁLEZ las persona s homosexuales''. En 1935 se creó el Comité para el estudio de los rariu11tes sex ua les (eufemismo para referirse a los ho mosexuale s), en Nueva York, dirigido por lo s profeson:s Rob e11 Dickinson y Mary Moench, y que estuvo activo hasta 1941. Su ob jetivo era encontrar las características físicas de los cuerpos de los "variantes sexuales ", centr:ínclose en su mayor parte en la desc ri pción y medición de l os genitales, que se postulaban 11at11n:ilme11te diferentes de aquellos individuos con un comportamiento sexual '"normal '". La id<.:a que sos tenían <.:s que hab ía una relación directa , observable, y posiblemen te hereditaria entre d cuerpo y el componamien- to hom osexua l. Tras los primeros añ os de obse1vación, el Comité no logró encontrar tales "marcas físicas", con lo que tornó su búsq ued a hacia los cara cte r es físicos que po dían resultar e.le una activ idad homosexual, especialment<.: en las muj<.:res 11 '. Al final del estudio. como mues Lra el a 11 ícu lo ele Terry. no l<.: fue pos ib le al Comité estahl<.:cer segú n sus propios postulados antropométricos si una p ersona era un '"va r ia nte sexual " o no estudiando so la mente sus caracteres co rporales y gen it ales. Corno h emos señalado más arriba, el inten!O por estudiar científicame nte la diferenciación sexual (<.:nt re h ombres y muj<.:res , o entre homos<.:x ual es y he t erosex uales o, más bien . en tre lo "normal" y lo " desviado ") no se abandonó <.:n la segunda mitad del siglo XX sino que la investigación se desvió hacia otro ti po de observación que no se centraba ya en la medición d<.: los cuerpos. al menos en su apariencia externa . Se pa só entonces de la anatomía y la antropometría al estud io <le las diferencias horm onales, cerebral es o cog nitivas. Estas .. nuevas " formas de búsqueda de la diferen - ciación sex ual no han esta do exentas ele crítica feminista, en tr en ada a lo largo de los años <.: n la sospec ha hacia todo tipo de estudio científico ele! género y la se xua licl ac.l. Algunas ac ad émicas feministas han criticado los métodos utilizados por la psicología para medir las diferencias cognitivas <.:ntre ho mbn :s y mujeres. básicam<.:nte estadísticas. Por ejemp lo jan et S. H yde" utili za d concepto de meta-aná li sis para exami nar l os result ados de diferentes estudios estadísticos qu e tratan so bre las diferencias sex uales Terry. Jenrnfcr: .. Anx1ous Slippages becwo:en ·· 1.1 , .. am i "Them··, A Bricf History of t he Scientilk Search for H omo s exual Btxlie .,·· . en Del'iaHt !Judies ( 1995>. '" Por e je mplo un ext:esi vo tamaño e.Id dítnns o una , · ;i~in;i muy pe queña . sc¡,,'Ún lm pmtula<los heieron:ntr i cm del Co mité. Huelga sei'lalar la inco modidad par.i los/las .. obsen · :1d:1s .. a Ja h01~1 de te ner ql1e soportar las mediciones y observadnnes de su' gen i tale,, :1'umiemlo a<l c: m:b la postu ra dt:' autor idad de los mfdirn' del Com it é, que podían decidir induso si al guien tenía actividades hrnnosexual o:s cuando oh.,en · ahan sus geni taks (s c¡,,'lín sus postulados). aun que e sa person a lo negara . " Hyd t!. Janet S ( 1996> . Argument os dt' Razón Tfrnica . n" H. 2005
UNA JNTRODl.iCCIÓN A L OS EST UDI OS S013RE CIE NC IA Y GÉNERO 49 en h ab ilid ades cogrnuvas, especialmente las verbal es y las espaciales, que son las que suel en r dacionarse con el género feme ni no (la primera) y con el ma sc uli no (la segunda). El me ta-análisis con siste en combinar es ta dí sticam ente los resulra<los de los diferentes estudios pa ra intentar eliminar al máximo los sesgos qu e ca da estu dio particular pueda tener (debido a las inclinaciones e intereses explíc it os o inconsci en tes <l e l os inves tigadores y los diseñadores de ca da es tudio). Así, los sesg os de un ti po pueden ser contrarre::;tados con sesg os de tipo contrario que haya sostenido un estu dio diferente. Una vez obte nidos los r esu ltad os combinados usando el metaanálisis. Hyde encontró que las diferencias entre las habilidades espacia l es y verbales d<: ,·:.irones y mu j eres era basta nte menor de los que norn1al- m ente se creía (en lo s estudios individ uales qu e ella estudió así como en muchas teorías psicológi (.· as vigent es) , y que se necesitaba d ivi dir las h abilidades en tareas mucho más conc retas pa ra encontrar alguna diferencia sustancial. Otras feminist as han criticado que en los es tudios de diferenciación sexual no se ti<:n<: en cuanta la socialización y educación diferente de niños y ni ii as (lo cual es e vi dente supo ndr á diferencias la hora de medir las hab ilidades). y aún otras feministas critican la mbm a idea de est udi ar las diferencias sexuales1i . El. GÉ:'JERO DE LA. CJE:-.¡CTA: LA CU EST!ó:-.¡ DE LA CIENCIA EN EL l'EM I:'\ IS MO En es ta secci ón el anális is feminista no se ce ntra ya en ex aminar de qué modo la ciencia ha abo rd ado el terna de sexo, el género y la sex ualid ad , sino un segundo ámbi to de corte más gen eral: la idea de que la ciencia misma pu eda estar cargada de va lores de género. Esta es la idea que sosti ene que hay algún tipo de caracterización masculina en cuanto al mod o en que la ciencia es producida , que algo en l os va lores que asociamos con el méto do y la investigaci ón cient ífi ca está relacionada primariamente con lo masculino. Múltiples representa ci ones de la ciencia en la cultu ra popular (películas. videoj uego s, cómics .. .) mu estran a me nudo esta relación entre el ge nio científico (m atemático o físico, gern.:ralmente) en un ambiente exclusivamente masculino y de a lt a competitividad1·1. Esta idea " En español podemos e nco ntrar a rt iculos relacionad os co n es t:t temátic:1 como l os de M: u 1a Gonzá l cz Gar cí a 0 9991 y C2001l, :\f' .J osé Ilarr.1 1 e Isabel Delgado 09991. y i\1. .Ja yme y V.Sau ( 19%1. 1' Po r e1e mplo b pdícu b tina me nte maravillosa que relata la vida del premio No hel de Economia. E. 't" pelícub muestra la relación de la ciencia en Estado Unidos en l os añ os postc.: riores a la seg unda gu err-.1 mundial con la m il ita rización y b .. salvación" dd p:tis de la ·· am enaza·· comun ista. Argumentos de Ra d m Técnica. n" 8. 2005
50 VERÓNICA SANZ GONZÁLEZ pu ed e incluso implicar. en alg una s auto ras, que la ciencia (y la tecno logía) están intrínsecamente car gadas de valores mascu l inos . No obs tante, la i dea más ampliamente compartida es que , aun q ue la ciencia ha estado ca r ac t erizada históricamente por una divisi ón sexua l del trabajo y por un lenguaje y uno s valores mayoritariamente ma scu linos, ni la ciencia ni el género son entidades fija s, y p or tanto las relaciones entre ellas puede n cambiar. Las cpistem ólog as y las histo ri adoras feministas de la ciencia han exp li cado a lo l argo de las dos últimas décadas el modo en q ue la ci enci a y la tecnología h an esta do cargadas de val ores de género, y han a puntado diversas maneras a lt ernativas posibles de h acer ciencia. 1.2. El análisis del lenguaje científico En este ám bito de los estudios sobre cien cia y género que hemos denominado "el gé nero de la ciencia'', uno de los pr imer os objet os de aná lisis fue el lenguaje de la ciencia y sus metáforas. Aut oras como Su san Bo rdo 1 4, Evelyn Fox Keller 1 ~ o Carolyn Mcrchant1 º, doc u mentaron el carác ter fuertem ente gene ri zado de los textos fundacion al es de la ciencia moderna, co mo los de Descartes o Francis Bacon . Estas auto r as mues tran el uso de me t áfo ras asoc iadas co n la d om ina ción y el con trol (inclu so violación) de la natural eza en relación con la dominación y el control sob re las mujeres. En es ta línea de análisis del lenguaje, contribuciones más r ecien t es como el parad i gmá ti co artículo de Emily Ma rtín de 1991 "The Egg and the Sper m: How Science Has Construct ed a Romance Based on Stereot}pícal Male-Female Roles"1 -, analiza el m odo en que los textos cie ntíficos y los man uales para estudiantes de me dicina y biol ogía describían l os órganos reproductores masculinos y f emen in os, y en co n cre to la activid ad del óvu lo y el espe r ma t ozo id e. Martin mostró qu e, lejos de u sar un l eng uaje n eutral ca r ente de metáforas (si es que al go así fuera p osib le1 ") com o sostiene la ideología cient ifi sta tradicional, lo s escritos científicos uti li zan un len guaje altamente ca r gado de metáforas, n ormalmen te prestadas de la cultura po - pular Oa cual contribuyen a ex t en der en gran med ida). En este caso, el estu di o de Martín se refiere a los estereotipos cu ltur al es de gé n ero y cómo " 10 ¡- la den cia. B ordo , Su san (1987 J. Séller. Evelyn Fox (1985). Mer,hat, Carolyn (1980). Martín, Em il y ( 1991). Lo que es puesto en duda por much os autores que trabajan sob re la metáfora en Argumentos de Raz6n Técnica, n" H, 2005
UNA INTHODUCC I ÓN A LOS ESTCDIOS SOBRF. C! ENCLA Y GÉi\tRO 51 se aplican a las características y actividades de los óvulos y los espermato- 7.oides: el espermatozoide es desc rito en tfaminos de estereoti pos masculinos tales como la fuerza, la actividad, "el espíritu de conquis ta", etc., mientras que el óvulo se define "femeninamente" como pasivo, nutriente, etc. Al go muy importante que tamhién puso de manifiesto este artículo es que, cuando en Jos años 80 nuevas investigacion es científicas sobre l os gametos mostraron que el óvulo reali7.aha más actividades que la de ser un pasivo receptor del esperma gracias a un conjunto de células en su superficie que ejercían de atractores, el uso de metáforas de género no desapareció, si no que se cambiaron por otras. En este caso, las nuevas imágenes que dotaban al óvu lo de un pape l activo, lo hacían a costa de presentarlo co mo preocu pantemente agresh·o y peligroso, lo que nos recuerda otro est<.: reotipo femenino muy extend i do en nuestra cultura: la "mujer fat al". peligrosa y agresiva. que victimiza al varón o lo "devo ra" en su tela ele ar aña . Pareciera que en el caso de las ciencias de la reproducción fuera im - posible eliminar las metáforas de género y los sesgos que estas conllevan, Jo que en muchos casos puede conducirnos a conclusi ones er róneas , o a no plantear las pn:guntas adecuadas. Por ejemplo, si estamos convencidos de Ja idea de que el espermatozoide es activo y el óvulo pasivo, es muy difícil que ll eguemo s a la conclusión de qu e el proceso de fertilización se produce de una manera mucho más comp lem enta ria, que es un conj unto de comp lejos pr ocesos en el que amb os ga metos deben interactuar para que la fecu ndación tenga Jugar. Lo que este artículo puso de manifiesto es cómo nuestras preconcepciones acerca del género (que companen también los científicos como seres que pertenecen a una cultura), se extienden al campo de lo observado , muchas veces "natura li7.ando" los procesos biológicos según parámetros cu lturales. El fenómeno ele Ja "naturalización", esto es, convertir en "natural" una situa ció n que es es trictamente cultura l <y no r malmente particular de un solo grupo), es uno de los fenómenos más criticado por las f em inistas en cuanto al estud io científico de l género y el sexo se refiere'''. Y en una época en que la ciencia es el sistema más reconocido de acreditación de " la verdad" (lo que antes del siglo XVIII fue ámbito exclusivo de la religión), no hay mejor modo de legitimar una situación, un comportamiento, una convención o norma, q ue "naturaliza rl o", esto es, encon tr ar sus raíces en fen ómenos y procesos naturales a los que accedemos me diante el método científico. 19 Debido a que !>on estereotipos compartidos por todos los mie mbros de una cultu ra. este upo de meráfor.ls son difídles de de tectar y r equ ier en <le estrategias de ·sospecha .. en las que las fenunistas están panicubrmente entrenadas. Argumenros de Razón T écn ica. n" 8. 200)
58 VERÓNICA SANZ GONZÁLEZ no prop one ni el mejoramit: nto <le Ja ciencia "des de dentro'', ni un cambio estructural por derro camiento, com o lo hacen el empir i smo feminis ta 0 Ja epistemo logía del pun to <le vista. Lo que las post estructuralistas deman - dan son críticas (feminisras o de otro tipo) que incluyan la especifi cidad histórica y cultural, y la co mplejidad de los proc esos analizados, porque las estrucmrales sociales así como las relaciones de género, clase o raza varían en l os distintos co ntextos. La autora más famosa de esta corrien te es Donna Ha raway" . cuyo compromiso por in terrogar conju ntam ente la naniraleza y la cu ltura sin dar nada por supues to la ha h echo recib ir fuertes críticas desde posturas filosóficas empiristas por su supuesto relativismo. No obstante. el postestructuralismo feminista no supone una negación de la realidad (un análisis sem iótico de Ja ciencia como meros textos, como a veces se enuncia) :1n . La postura de Haraway se acerca, en esre sentido, a las co n ce pci ones constructivistas de la sociolog ía ele la ciencia y la tecnología, pero además, con una ide a de cam bio según val ores feministas. El feminismo ocuparía una sección dentro del conjunto de grupos humanos y comunidades cien tíficas que reclaman legitimidad para su saber . La sol ución al problema de las identidades fragmentadas, incluso dentro de las mujeres (feministas negras, femini stas l esh ia nas , femini smo socialista, etc.) es la apelación a la solidaridad y las ali anzas para aunar políticas que se opongan al mo<lo "úni co " ma scu lino de ver el mundo y la ex p lotación que se hace basándose en esa ficción. Uno de los concep t os más famosos de Haraw ay dentro de la epistemología es el <le "conocimiento situado". Haraway es consciente del peligro que el relativismo al que el co nstructivismo más radical y el postmodernismo puede n conducir. Como ella mis ma <lic e, el relativismo funciona como la otra cara <le la moneda de las teorías totalizadoras <le la epistemología clásica so bre la objetivid ad <le la ciencia que el feminismo ha inten - tado criticar, ya que ambas co ndu cen a la inacción en el terreno político . Por otro l a<lo, aun que como feminista marx ista que fue en sus comienzos asume que ha y cierta lógica en la prioridad de los que "miran desde abajo" (o de sde Ja periferia, según la metáfora preferida p or Haraway), no puede justificar que esta nueva forma de conocimiento se convierta a su vez en " Hamway. Donna <199ll ,. El debate filos6fico entre relativismo/racionalismo por un la do, r realismo/ antirrealisrno por otro permite varaciones entre las cuatro posturas. Mantener una posición relativista al es til o del feminismo postmodcrno . por ejmplo, no significa no creer en la "realid ad " e.le las cosas (grupos sociales. enri c.lac.l es culturalc.- o natur ..l le.-) , aunq ue es tas se nmdban com o "contru1c.la' ". Argumentos de Hazón Técnica. n" 8, 2005
UNA U\TRODUCCIÓN A LOS ESTUDIOS SOBRE CIENCIA Y GlONERO 59 hegemónica y ··cleslocalizada ", p1.1es cometería el mismo pecado del que ha sido acusada la objetividad moderna de la ciencia (a saber, la conve rsión del len gu aje, Jos métodos, y la visión de l mundo ele unos pocos en lenguaje universal y ob jetivo). Haraway ofrece la noción de co nocimiento sit u ado como una a lt ernativa a la objetividad postu l ada t anto por Ja ciencia trad icional, como por la teoría feminista del punto de vista (en este caso , como hem os visto, c ons ist ente en el p un to de vista de las suby1.1gadas) , definida del siguiente modo: "Por lo tcmto creo que mi problema y 'nuestro' problema (como femi - nistas) es cómo dar cuema a un tiempo de la radical contingencia bístór·ica de todas las demandas de conocimiento y de todos los sujetos cognoscentes. una práctica critica que reconozca nuestras propias 'tecnologías semióticas' para construir significados, a la vez que un compromiso 1 10 ingenuo con informes fieles del mundo real. ( .. .) La objetividad feminista significa s im plemente CONOCIM/l::, / VTOS SITUADOS ( .. .). La o l ~ jet i uidad feminista trata so bre la loc al i za ci ón limitada y el ccm oc imie11to situado, y no ac erca de la trascendencia y la escisión moderna ellfre el sujeto y et objeto "r. Los puntos de vista ele los subyugados entonct:s, se an mujeres, mino - rías raciales o nacionales. no pueden estar exent os de re-examinaci ón cr í tica. de codificación e interpretación, a riesgo de erigirse en nuevos r educcionism os violentadore s. La postura de Haraway no separ a Ja epistemo logía de la política (estrategia que cree imposible), por lo que la única sali da viable para conseguir algún tipo de objetivid ad "emergente" del siste ma es el autoconocmiento, la localización y d compromiso con Ja conver sac ión y la solidaridad entre los diversos dem andantes de conocimiento. Cualquie r otra manera de conseguir la objetividad será a través de mecanismos de poder que imp ondrán su visión particular sobre otras. Otro asp e cto de Do n na Haraway que ha siclo muy novedoso dentro de los estudios cultural es ele la ciencia es su introducción del análisis de los c onceptos de nación, naturaleza, raza y gt:nero co njuntamente para estudiar en casos concre t os ele desarrollos tecnocientíficos. Es ta id ea fue introduci da en su primer libro de 1989 titul ado precisamente Primate Visions: Gende1 ; Race, a11d Nat ure in tbe World of Modern Sciencr /"", donde trataba H ar J wa y, Do nna (1991 ): " Conocim ie ntos situados", en C iL • 11 c1 a, cyh orgs y mujeres, rr 18 7-1 90 . El .:nfasi' es nuestro . "' Haraway, Do nna 0 989J. Ar~umenro s de Razón Técnica. n" 8, 2005
60 VEHÓNICA SN'iZ GONZÁLEZ de analizar todos t:stos factores en el caso d<: la primatología, la cien cia del estud io de los primates. ffaraway puso de manifiesto en pri mer lu ga r que bahía un prohl<:ma en !::is concepciones tradicional<:s de "natura leza" (e ntendida co mo aqud lo en lo que los humanos no han intervenido) y "c ultura" ( producto s de la acción humana). El concepto de "natura leza " ha sido un referente muy fue1te para la ideología occidental desde la Edad Moderna. tanto en su vertiente salvífica (jardín del Edén, mi to del buen salvaje) como en su ver ti t:nte pes imista (la naturalt'za osc u ra y peli grosa de la que la civilización nos ha sah·ado). La primatología de principios del siglo XX consideraba los primates "naturaleza". y por t an to un lugar primario para buscar respuestas sobre " la naturaleza" de los humanos, debido a su prox imi cbd evo lutiva. Haraway observó cómo las relaciones de raza y gl:nero se podían encontrar detrás di.! cada producción científic.1 acerca de los primates, así como la rdació n entre los países desa rro ll ados (producto - r es de la ciencia) y los sub-desarrollados <n:ceptores de l os científicos que ihan allí a investigar). En muchos casos. lo que los científicos encuentran en la "naturaleza .. es producto de lo que por aclda nta do estaban buscando. En el caso de la primatología. Haraway estudiú cómo no hay un modo universal en el que el gl:nero conforma y es conformado por el estudio de l os primates, sino que varía según contextos nac ional<. :s (por ejemplo e n la primatología japonesa, india o la de Madagascar)i''. 3. CrEr-.;CJA Y ~W J ERES: OTROS ENFOQ L: Es Los estudios sobre ciencia y género empezaron en sus i ni cios no precisamente con l os aspectos epis temológicos, sino co n la cons tatación de la estratificación o división sexual del trabajo en el ámbito de la ciencia. Las feministas, entrenadas desde los años 70 en explicitar la división sexual de l traba jo en la organización ele la sociedad, se acercaron a la ckncia en un principio aplica ndo esos mismos métodos. Aquel int ento puso ele manifies- to el escaso número de mujeres que participaban en el mundo de la ciencia. y cómo estaban distribuidas en determinadas disciplinas (las de men or prestigio académico). Margaret Rossiter fue una de las primeras historiadoras en documentar la situación de las mujeres en las instituciones científicas americanas en el siglo XX, y mostrar cómo a lo largo de las décadas, las mujen:s permanecían seg r egadas por disciplinas académicas. po r institucio- Har.1way, Dunn ; t: " The Biopolitics of a \1ulticultural Fickl", en l'nmate n,¡011s. pág' 2+1 - D~. Ar gumen t os de l <azc'm Técnica. n" 8. 200~
! ' NA 1 1'\ TR OOUCCJÓ:\ :\ LOS ESll' DI OS SOBRE CIENCIA y Gü.;rno 61 nes. por ra ngo en el ptH:sto de trabajo"'. Los trabajos de Rossiter h an tenido eco en feministas de muchos países qu e han inte ntado docum enta r la situación ele las mujeres en la ciencia en sus propios contextos naciona l es". Es to pro dujo un debate dentro de las fe mi nistas acerca de si la ciencia debía ser un caso espec ial resp ec to de otras profesiones de alto nivel. Por un lado estaba el argumento ( norm al ment e sos ten ido por las propias mu j eres científicas) de que la ciencia dehía ser de al gún modo menos di scriminatoria que otras proli:siones basándose en la cr ee ncia tradicional de que la ciencia es un sistema merit ocrá tico en el que los valores del universalismo y la de mocracia son los que predominan. De otro lado, muchas femi ni s tas sospechaban que precisamente .sería más desfavorecedora para las mujeres que otros medios , debido a que los valores de la ciencia eran fuerte1nente masculinos. La mayoría de los datos que se obtuv i eron en diversos países, y la p ers istencia de la seg regación como muestra el est ud io antes citado del caso espa iiol parecen dar la razón a las fem in istas. en este caso. Las barr eras ideológicas < psico-socialesl y los estereot i pos de gé n ero que siguen siendo vigent es en las sociedades actuales, hacen que la situación de la s mujen .: s re specto de los h ombre s en las diferentes disciplinas científi.cas se a muy desigua l, a pesar de que ya no existan barreras legales para el acceso de las mujeres a los diferentes pu estos. En un intento de solucionar esta difícil situación de las mujer es en el ámb it o científic o. las feministas pro pusieron diversas estrat eg ias e du cat ivas y pedagógicas para ac erca r a las niñas y jóvenes al estud io de la ciencia. Ex i ste todo un campo dentro de l os estudios sob re uencia y género d edicado a los asp ectos pedagóg icos de la ciencia y la tecnología. Concre tamente las feministas h:.i n realiz ado investig aciones sobre cómo en la ed ucación primaria y secundaria los estereotipos de género dirigen a chicos y a chicas por distintos caminos acadé micos (primero hacia la elección de d istinto tipo de as ignaturas. y posteriormente distintos tip os de carrera s.) L as est ud i an t es mujeres su fr en cie rt a discriminación en las clases y asignat uras científicas y técnicas. porque, según los est ere otipos cu lturales, ese tipo el e asignaturas son característi camente masculinas. Por supuesto, esto expl i ca tam bién la relación entre la ed ucaci ón y la división sexual del mu nd o p rofesional y laboral. Estos estud ios nos pu ede n ayu dar a explicarn os po rqué h an fracasado la mayoría de las políticas de coeducación q ue se pus ie ron " Rossiter; M arg an .:!, 0 98·! l. '1 En E spa ña te nem os m uy buen os qemplo en eMu<lio' recientes como l os de Eulalia Perc:z Sedei\o (2001) y (2003>. Carmc:n Maga ll ón <l<J<X». Paloma Ak:alá (1 996> o la e<l1d(m de Valentina Fern:índez Vargas y M'Jesús Sante!.ma,es de Arbor en 2002. Argumentos de H.a z<i n Técnic a. n" 8. 2005
62 VERÓNICA SA'.'IZ GONZÁLEZ en marcha en muchos países europeos y en Estados Unid os en la década de l os setenta y los ochenta, que pr et end ían incluir más mu jeres en los estudios y profes iones rt'lacionadas c on la tecnología. Cuan do esas po lí ticas son pues tas en juego normalmente el proceso educa ti vo de las jóvenes se encut!ntra ya bastante avanzado. y las chicas se encuentran en "te rr itorio extr an jero", por q ue c.ksde la escuela primaria, la familia, y la soc i edad se las ha lanzado el mensaje de que los asuntos tecnológicos son ajenos a su género. Cuando estudiamos las bar r eras ·'implícitas" (que tienen que ver con factores psicokígicos y sociales como las identidad es de género), podemos entend er po r qué ocur re esto, y concluir tamb ié n que el prob l ema debe ser trat ado desde las pr imeras fases educativas y sólo si además se dan camb i os en la socia li zación de un modo más ge n era l (familia, televisión, modelos a seguir ... ), no solam ente la educación formal. Entre las estrategias ideadas por las feministas para fomentar el acercamiento de bs mujeres a la ciencia estaba, pues , la de proveer de modelos ck mujeres que se hubieran dedicado a la ciencia y la tecnología para que sirvi eran de ejemplo a bs fu turas gene raciones. Este proyecto most ró pro n- to su dificultad: era muy di fícil enc ont rar más de un a o d os mujeres de las que se co nociera sus aportaciones y su biografía en ca da campo. Las historiador as feministas, convencidas como es t aban de que las mujeres no tienen una disposición " na tural" que las aleje de la ciencia y tecnología y que debía e.le haber más mu jeres de las q ue aparecían en las h is t or ias tradicionales, comenzaron la tarea ele "rastrear" las historia para rescatar del olvido a muchas de estas mujeres que co ntri buyeron al desarrollo de la ci encia. Las feministas encontraron, como habían supuesto, que hab ía muc.·has más mujer es q ue la s que aparecí an norm almente, a pesa r de que el n úmero era ele todos mo d os mucho meno r al de los homb res en la mayo rí a ele l os campos. La s exp licaciones a este "olvido" de las mu jeres científicas y tecnólogas son varias. Por un l ado , se co nsta tó el hecho de que las mujeres que encontraban se distribuían n orma l me nte en las posiciones que r eque r ían menos entrenamiento y menor poder (asistentes de laboratorios, recolectoras de elatos para científicos de prestigio, etc), lo que hacía que sus nombres fueran raram ente recogidos en l as memor ias (inclus os p or l os propios ci ent ífi cos principales en sus ag rad ec imientos). Esto hi zo q ue no fueran un ob jetivo qu e atrajera la atenci ón el e l os historiadores de la cien ci a, por otro lacio inmersos en un pa radigma en el que la ciencia era descrita como la empresa de un os pocos "genios" aislados. La denomi nación de "rescatar del olvido" es, por ta nt o, literal: al aparece r menos las mujeres científicas en los libros de historia, las bib liotecas y colecciones de los siglos pasados eran más reticentes a guardar archivos que no refieran a los científicos m ás Argumentos de Ra z6n Técnica, n" 8. 20 05
UNA INTRODUCCIÓN A LOS ES TUDIOS SOBRE CI ENC IA Y GÉN ER O 63 famosos. los estudiosos posteriores eran men os proclives a investigar sobre e ll as, y así suc esivamente, acumulánd ose las causas, el resultado fue una distancia cada vez mayor ent re el número de mujeres que aparecían y las q ue en realidad hu bü"'!. Un caso muy conocido es el de Rosalin Frank lin , que se convirtió casi en un icono del femini smo, debido a que no le fue recono<:ida su contr ibución al descubr imiento de la es tmctura del ADN, por Jo q ue Watson y Crick recibieron el premio NobeJ•3. A pesar de e sa labor de rescate, el núm<::ro de mujeres dedicadas a la ciencia es ostensibl emente me nor que el de l os va rones, por lo que otro c ampo dentro de los es tudios de ciencia y género se ha centra do en el estudio de las barreras tanto institucional es (pro hibiciones explícitas de entrar en las universidades y academias científicas hasta bien entrado el siglo XX), la s ideológi cas (t eo rí as y estereoti pos que sustentan la i nf erioridad intel ectual de la mu j er es y su relación con el alej amien to de éstas de la cie ncia ) y las barreras implícitas o informales (micro discriminaciones, estereotipos de género . techo de cristal. .. ). Todos est os son ámb it os de estudio vigentes e indispensables que completan el amplio abanico de cuestiones a las que se enfrentan los estudios feministas sob re ci encia . Para acabar, debernos referirnos a otro corp us de estudio que no hemos tratado en este artículo porque supone toda una nueva literatura con cue stiones de aná li sis específicas y COITientes propias. Se trata de los estudios feministas sobre tecnología, que come nzaron alr ededo r de una déca da más tarde que lo s de ciencia. con l os que m:intienen muchas similitu de s pero t amb ién importantes divergencias debido a b especificidad de su o bjeto de estud io· "'. La proliferaci ón de los estudios feminist as so bre ciencia y tecnología t:n l os últimos años . y el debate que mu chas fomi n is tas mantienen ent re sí y con al gunos de los pr incipales auto r es de l os estudios soc iales de ciencia y tecnología (CTS), ha ce n prever un interesante encuentro entre ambas corrie nt es que aún no se ha produ cido del todo, pero que prom <::te se r una vía de estudio y deba te ab solutament e fructífera y prom etedora pa ra comp render las complejas relaciones entre la ciencia, la tecnología y la sociedad en general. " Un ejemplo de es te tipo de bibliografía es ügilvie (] 996) y en Espai'la p¿rez Sedci'lo 0992 y 199-0. H v¿ase Mad do x, Brenda (2002). "' Remitimos a un artículo de in me diata publi caci<">n en Clepsydra, en el que tr.ltamos específica mente los estud i os sob re tecnologia y género . Véase Sanz González. Ver6nica (2005). Ar gumentos de Razón Técnica, n" 8, 2005
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