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Prensa, poder y autonomismo andaluz: El caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933)

Hijano del Río, Manuel; Ruiz Romero, Manuel

Abstract

Esta investigación tiene como objetivos examinar si la prensa estudiada pretende determinar, influir, orientar o dirigir el debate público ante una situación política novedosa y única en la Historia de Andalucía y, con ello, marcar la actuación política del poder y, en segundo lugar, en caso positivo, identificar las estrategias usadas para conseguir esos fines. Este artículo focaliza su objeto de investigación en la prensa editada en Andalucía entre los años 1931 y 1934, donde se incluyen cabeceras tanto de ámbito local como las de carácter general. En total, se han analizado 35 periódicos, elegidos bajo los criterios de abarcar todo el espectro ideológico -desde los conservadores- hasta la extrema izquierda, incluyendo la prensa nacionalista/regionalista andaluza- así como, en el caso de la prensa local, las ocho provincias que componen la región andaluza. Se confirma que la prensa escrita jugó un papel destacado a la hora de perfilar una posición frente al proceso autonomista andaluz durante la Segunda República. En el caso que nos ocupa, los intereses de cada enfoque se vieron reflejados en todos los números y utilizaron diferentes estrategias tanto dilatorias como dinamizadoras.

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Revista internacional de Historia de la Comunicación ISSN: 2255-5129 © Universidad de Sevilla PRENSA, PODER Y AUTONOMISMO ANDALUZ: EL CASO DE LA ASAMBLEA REGIONAL ANDALUZA (1933) Press, power and andalusian autonomy: the case of the Andalusian Regional Assembly (1933) Recibido: 24-01-2022 Aceptado: 04-05-2022 Manuel Hijano del Río Universidad de Málaga, España [email protected] 0000-0002-0993-4809 Manuel Ruiz Romero Grupo Grehcco manuelruizromer[email protected]om 0000-0001-5706-7802 RESUMEN Esta investigación tiene como objetivos examinar si la prensa estudiada pretende determinar, influir, orientar o dirigir el debate público ante una situación política novedosa y única en la Historia de Andalucía y, con ello, marcar la actuación política del poder y, en segundo lugar, en caso positivo, identificar las estrategias usadas para conseguir esos fines. Este artículo focaliza su objeto de investigación en la prensa editada en Andalucía entre los años 1931 y 1934, donde se incluyen cabeceras tanto de ámbito local como las de carácter general. En total, se han analizado 35 periódicos, elegidos bajo los criterios de abarcar todo el espectro ideológico -desde los conservadoreshasta la extrema izquierda, incluyendo la prensa nacionalista/regionalista andaluzaasí como, en el caso de la prensa local, las ocho provincias que componen la región andaluza. Se confirma que la prensa escrita jugó un papel destacado a la hora de perfilar una posición frente al proceso autonomista andaluz durante la Segunda República. En el caso que nos ocupa, los intereses de cada enfoque se vieron reflejados en todos los números y utilizaron diferentes estrategias tanto dilatorias como dinamizadoras. PALABRAS CLAVE Prensa y poder; Autonomismo andaluz; regionalismo; Andalucía ABSTRACT This research aims to examine whether the studied press intends to determine, influence, guide or direct the public debate in the face of a novel and unique political situation in the History of Andalusia and, with this, mark the political action of power and, secondly, If so, identify the strategies or tools used to achieve those ends. This article focuses its research object on the press published in Andalusia between 1931 and 1934, which includes both local and general headlines. In total, 35 newspapers have been analyzed, chosen under the criteria of covering the entire ideological spectrum -from the conservatives- to the extreme left, including the Andalusian nationalist/regionalist pressas well as, in the case of the local press, the eight provinces that make up the Andalusian region. It is confirmed that the written press played a prominent role in outlining a position against the Andalusian autonomy process during the Second Republic. In the case at hand, the interests of each approach were reflected in all the numbers and they used different strategies, both delaying and dynamic. KEYWORDS Press and power; Andalusian autonomy; regionalism; Andalusia. Como citar este artículo: HIJANO DEL RÍO, J. y RUIZ ROMERO, M. (2022): “Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933)”, en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, (18), pp.15-32. https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 16 Introducción Superada la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), tiene lugar el 14 de abril de 1931 un cambio de régimen que proclama el segundo periodo republicano de la Historia de España. Aquel día, la convocatoria de elecciones municipales, dio pie al advenimiento de un sistema instaurado por el pueblo en las calles en respuesta a un amplio consenso político de sectores de centro-izquierda contrarios a la decadente monarquía borbónica de Alfonso XIII, también llamado Pacto de San Sebastián (Ben, 1990; Boyd, 2000; González y otros, 2003 y Payne, 1995). La llegada de esta nueva etapa significó la eclosión de una serie de movimientos que había estado ocultos o latentes, sino perseguidos, durante la citada etapa dictatorial y la Restauración (1876-1923). Abrió las expectativas a las reformas que ciertas corrientes de pensamiento intelectual y político concibieron alrededor de 1898 para regenerar España. Demandas sociales y políticas irrumpieron en un escenario dictatorial donde el partido único, el militarismo, el nacional catolicismo y la ausencia de derechos y libertades, prevalecieron durante la primera de las dos dictaduras del siglo XX. Entre estas reclamaciones, estará la descentralización política y el establecimiento un nuevo Estado. Se abría así la posibilidad de generalizar autogobiernos de forma que, la nueva República significase además una organización territorial diferente e inédita. Tras un periodo inicial de provisionalidad, la II República, se convocarían elecciones a Cortes Constituyentes (junio de 1931). El primer interés del ejecutivo fue dotarse de una Constitución que estableciese sus bases políticas: formalizando nuevos valores, estableciendo libertades y derechos, reformando y agilizando las estructuras del Estado y, aun rechazando una ordenación política de carácter federal, se permitía por vez primera en España una descentralización política mediante autogobiernos regionales. Se les reconocen y otorgan instituciones propias capacitadas para ejercer funciones sobre competencias propias, aceptándose la existencia de identidades regionales que, con sus hechos diferenciales, serían la expresión de una España plural y plurilingüística. En ese intento por condicionar la nueva Carta Magna, Blas Infante, el político y notario, líder del andalucismo, impulsa una lista electoral a las elecciones constituyentes de 1931, alternativa y heterodoxa, al caciquismo heredado del primoriverismo y que aún sobrevivía en formaciones que apoyaban el nuevo régimen. Su propuesta confederal y rupturista se definiría a través de cuatro conceptos: republicana, federal, revolucionaria y netamente andaluza. Aquella propuesta contemplaba un conjunto de medidas estructurales para solucionar los problemas socioeconómicos de Andalucía y observaba, además, la necesidad de un autogobierno convirtiendo la República en un Estado autonomista, cooperativo y efectivo. La víspera de las votaciones, miembros de la candidatura reciben, desde sectores anti republicanos y de militares que habían perdido privilegios con el fin de la Dictadura, acusaciones de preparar un levantamiento militar revolucionario en la base aérea de Tablada en Sevilla con la connivencia de comunistas y anarquistas. Un pretexto imaginario gestionado de una manera hábil y escenificado, para desacreditar la candidatura, destituir y detener a elementos pro republicanos Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 17 de la base militar y cortar de raíz cualquier intentona desde Andalucía que apoyase el federalismo y demandase medidas estructurales para profundizar en los valores republicanos. Aquellos hechos no solo representaron un primer pulso incruento a la República desde sectores reaccionarios los cuales años más tarde no dudan en recurrir a la estrategia más radical del golpe de Estado, sino que significó un descredito intencionado para la figura de Blas Infante y los ideales que hasta esos instantes eran bandera del movimiento andalucista. Entre ellos, la propuesta de un autogobierno para Andalucía (Cataño, 2016 y Ruiz, 2018). Si bien los territorios con más tradición reivindicativa identitaria y política eran Cataluña y País Vasco; Andalucía, como comunidad tradicionalmente ausente de esos debates en tanto más sesgada a reivindicaciones sociales y laborales, inició su proceso pro autonómico de la mano del empuje que décadas anteriores realizaron los Centros Andaluces. Estas entidades, lideradas por Blas Infante, desde sus raíces doctrinales republicanos federales y anarquizantes y, articuladas a través de sus revistas y asambleas andalucistas de Ronda (1918) y Córdoba (1919), aspiraron a sensibilizar a los andaluces y andaluzas sobre la necesidad de una soberanía política para solventar problemas decimonónicos. Fundamentalmente, los asociados al tema de la tierra, el empleo, la alienación socio-cultural y a la pobreza en todos sus extremos. Si bien este movimiento andalucista había gozado de una cierta trascendencia y permisividad en la etapa de la Restauración, la Dictadura militar cerró los Centros Andaluces y persiguió en todo el Estado cualquier dinámica reivindicativa que osase cuestionar la estructura centralista, la doctrina uniformadora y el supremacismo del nacionalismo español. No obstante, la labor ejercida con anterioridad por las entidades andalucistas será vital a la hora de recuperar y reintegrar aquellas reivindicaciones a la nueva etapa republicana (Ortiz, 1979; Lacomba, 1988 y Cruz, 2017)1. Precisamente, a petición de la Junta Liberalista -continuadoras de los Centros Andalucesse retoman las reivindicaciones en favor del autogobierno. En esta ocasión, algunos de los representantes políticos republicanos acogerán favorablemente la idea en tanto, años antes, habían formado parte de aquellas entidades andalucistas. Se inicia así un devenir que aspira dotar a Andalucía de autonomía política, iniciándose para ello una dinámica institucional y cívica que pretenderá sumar a diputados en Cortes, municipios, entes sociales, públicas y privadas, políticas y sindicales, así como a intelectuales y entidades corporativas. De la mano de Hermenegildo Casas, Presidente de la Diputación Provincial y diputado en Cortes, se impulsa un primer cuestionario a los sectores apuntados, fruto del cual es el primer texto articulado de carácter federal: Estatuto del Gobierno Autónomo para Andalucía (junio, 1931). Una vez la Constitución rechaza dicho modelo federal (septiembre, 1931) la propuesta tiene que reelaborarse para un mayor ajuste normativo. Así, será en febrero de 1931 cuando las Diputaciones andaluzas formalicen otro encuentro redactando un segundo 1. Un completo repositorio sobre esta corriente historiográfica en la web: https://fundacionblasinfante.org/bibliografia-sobre-el-andalucismo-historico/ Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 18 texto identificando ahora la autonomía con una mancomunidad de instituciones provinciales. Creando, además, un sistema organizativo donde una Comisión Organizadora organizaría una futura Asamblea Regional Andaluza, dinamizando a su vez, los respectivos sus encuentros provinciales preparatorios para dicho foro y coordinando sus propuestas (Hijano y Ruiz 1995 y 2001; Díaz y Ruiz, 1991 e Hijano, Ponce y Ruiz, 1996). La cita andaluza donde confluyen las enmiendas presentadas sufre diversos retrasos, en espera de un mayor apoyo de los diputados a Cortes y, en tanto pasara la reacción antirrepublicana y monárquica que, tras aprobarse el Estatuto para Cataluña (septiembre, 1932), lo percibiría como una ruptura de la unidad de España. Superado estos escollos, Córdoba acoge la Asamblea Regional pro autonomía en enero de 1933. Aquel encuentro, tendría que superar un calculado intento, liderado por la derecha y elementos de la izquierda centralista por impedir su constitución, argumentando la artificialidad de la convocatoria y el hecho de no ser popularmente aceptado el espíritu autonómico. Por dichas razones, una parte de algunas de las representaciones abandonan el foro, en una decidida actitud de boicotearlo y difundir su fracaso antes de iniciarse a través de los medios de comunicación. Sin embargo, sometida su continuidad a votación, se acuerda proseguir gracias al empeño personal de Casas. La enmienda a la totalidad de los representantes favorecerá un Anteproyecto de Bases para la autonomía de Andalucía, en esta ocasión, con un claro matiz municipalista como raíz de toda la dimensión autonómica. Cuestión, de otra parte, heredada del federalismo y defendida desde siempre por el andalucismo. La crisis política que atraviesa el gobierno y los resultados conservadores de un nuevo proceso electoral en Cortes, paralizarán todas las reformas emprendidas. El triunfo de las izquierdas a través del Frente Popular (febrero, 1936), significará retomar el texto emanado de la cita cordobesa y programar un nuevo encuentro regional en Sevilla (julio, 1936) que se organiza para reimpulsar la parálisis anterior en septiembre de 1936. El golpe militar fascista de Franco el 18 de julio de 1936 cercena una propuesta que, al propio Blas Infante, junto a otros demócratas represaliados, acaba por costarle la vida al haberse significado como propagandista andalucista (Ruiz, 2007). Con la Transición para la llegada de la democracia a España sobre la década de los setenta, se significa el descubrimiento y la recuperación de todos estos personajes históricos y hechos, ocultos por el franquismo, y que son puestos ahora al servicio de la conquista de un autogobierno pleno como “nacionalidad histórica”, tal y como reconoce el Estado de las Autonomías vigente amparado por la Constitución española de 1978. 1. El binomio prensa y poder durante la II República La relación entre poder y comunicación, como afirma Reig (2011, 2015) a lo largo de su obra, quizás pueda ser una línea de investigación cenicienta dentro de los estudios de Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 19 comunicación y periodismo. Es bien conocido que los medios influyen en la construcción de una determinada mentalidad social y que los más influyentes se hayan en manos de un empresariado no necesariamente identificado con una propuesta específicamente comunicativa. En la actualidad, la tecnología y sus nuevos soportes, ha formado una trama global que supera lo meramente comunicativo para instalarse en campos de la política, la cultura, la publicidad o la economía: del poder, en definitiva (Teun A., 1990; González, 2010; Koroleva, 2019). Por tanto, consideramos que no es posible comprender el significado profundo de los acontecimientos, históricos o actuales, sin un enfoque que desvele la estructura ideológica y empresarial de la información. Sin este enfoque, cualquier interpretación es mucho más frágil ya que la comunicación se ha venido convirtiendo al paso de las décadas en una forma de poder. Superada la dictadura, los medios escritos y radiados, se convirtieron en un cuarto poder junto a los otros tres tradicionales. En nuestro caso, la década de los años treinta en España al hilo del nuevo régimen, comenzaba a despuntar un conjunto de cabeceras de marcada tendencia política aún limitadas técnicamente por lo que podríamos llamar monopolios provinciales. El republicanismo acentuó el papel de una prensa que emerge con pujanza y, especialmente en Andalucía, el gran número de periódicos afines a los partidos inclina el panorama hacia la izquierda. Representará una etapa de politización periodística y de esplendor en cuanto a proliferación de cabeceras donde la independencia escasea. No obstante, la prensa siguió los pasos a las oscilaciones de poder de la política, cambiándose esta situación en 1933 con el triunfo de las derechas. Los medios, aún tenían una relativa y delimitada influencia en la opinión pública primero por su propia capacidad para socializar sus mensajes; por otro, por el déficit educativo que arrastra la España del momento. La polarización que existirá en las diferentes tendencias ideológicas y el uso de un lenguaje cada vez más radicalizado, nos invitan a considerar que los medios también fueron objetos del proceso maniqueo con el que se llegó al golpe militar del 18 de julio, sin llegar a justificarlo en modo alguno. Desde luego, si el objetivo primero de la prensa era crear un estado de opinión sensible al nuevo escenario de valores republicanos, el intento quedó fallido. Lejos de ofrecer solidez al nuevo régimen, más bien contribuyó a su desgaste, crisis y radicalización. Garantizar el derecho a la información y contribuir a la paz social no fue pues tarea fácil durante este periodo, pese a situarnos en un escenario profuso en iniciativas empresariales en materia de información y en un marco de una libertad de expresión recién conquistada. Compatibilizar República, derecho de información y moderación representó un agudo reto no siempre alcanzado (Sinova, 2006 y Martínez, 2018). La presencia de políticos en tareas de periodistas e incluso, como empresarios de la comunicación, posibilitó una concepción del periodismo al servicio de interés políticos y, por ende, poco respetuosa con la libertad de información. La progresiva radicalidad, en una u otra dirección del régimen, ofreció alas a un uso arbitrario de la censura. Situación ésta de la que fue incapaz de emerger una nueva Ley de Prensa en tanto siguió vigente la vetusta Ley monárquica de 1883 al respeto. Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 20 Frente a la eclosión de prensa política y obrera, así como andalucistas para nuestro trabajo, tras una etapa dictatorial y de censura, los diarios independientes configuraron una Federación de Empresas Periodística de las Provincias de España (FEPPE) con la que sus 96 cabeceras adscritas intentaron salvaguardar su libertad editorial. El periódico se revalorizó como fuente historiográfica de contenidos, como es nuestro ejemplo; pero, además de la mera información extraíble, representando además un recurso imprescindible para desvelar las estructuras de poder que lo sustenta y comprender así las formas de movilización, éxitos políticos en uno u otro sentido y los avances o retrocesos en las mentalidades durante la época (Checa, 1998 y 1991; Checa, Espejo, Langa y Vázquez, 2007 y Ruiz 2011). El golpe militar de 1936 y el conflicto bélico prorrogado hasta 1939, vino a destruir la prensa como tal que vino a desarrollar un relato justificador para cada uno de los bandos. La victoria de los militares sublevados puso en manos del Estado Franquista, por incautaciones en muchos ejemplos, la mayor concentración del poder al servicio ahora de su propaganda. 2. Objetivos y metodología La Constitución de la Segunda República española abre la puerta en 1931 a la transformación de la administración estatal de un modelo centralizado, hacia otro donde las regiones adquieren especial protagonismo organizadas en “régimen de autonomía”, según afirma el artículo octavo del Título Primero. A partir de ese momento, algunos territorios de España inician procesos con el objetivo de aprobar un Estatuto, como “ley básica de la organización política administrativa” autónoma, con las competencias contempladas en los apartados 15, 16 y 18 de la Carta Magna. Un proceso político jurídico que se vive por primera vez en su Historia y, por ende, también Andalucía. En esta región o Comunidad Autónoma, este proceso cuenta con una cronología que deja entrever la movilización de fuerzas políticas e instituciones -como, por ejemplo, la Diputación Provincial de Sevilla, que trabaja a modo de entidad coordinadora-. De las esas fechas relevantes, destacan la citada asamblea de las Diputaciones andaluzas de febrero de 1932, o las Asambleas regionales de Córdoba en enero de 1933, o la de Sevilla en julio de 1936. Todas convocadas y celebradas con la finalidad de aprobar un Estatuto acorde con el nuevo marco constitucional. Los estudios sobre este proceso muestran la existencia de un debate político, que se transfiere a la prensa por medio de artículos de opinión y de relatos de los acontecimientos. Prácticamente, todas las cabeceras del arco ideológico andaluz, y de todas las provincias, o bien se hacen eco de la situación y pormenores del proceso, o bien, muestran su posición al respecto. Los medios de comunicación se convierten en cómplices e instrumentos para sensibilizar movilizar, o no, a la ciudadanía. Sin embargo, los estudios referidos cuentan los hechos usando la prensa como fuente documental, pero carecen de la reflexión necesaria donde ésta, a través de su línea editorial e ideología prioritaria, sea el objeto específico de análisis. Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 21 Aunque se conocen trabajos sobre algún medio sobre este asunto (Braojos, 1985; Cataño, 2016 y 2022; Vergara, 2016), este artículo focaliza su objeto de investigación en toda la prensa editada en Andalucía entre los años 1931 y 1934, donde se incluyen cabeceras tanto de ámbito local como las de carácter general. En total, se han analizado 35 periódicos, elegidos bajo los criterios de abarcar todo el espectro ideológico -desde los conservadoreshasta la extrema izquierda, basándonos en Checa, A. (1991), e incluyendo la prensa nacionalista/ regionalista andaluzaasí como, en el caso de la prensa local, las ocho provincias que componen la región andaluza. Para realizar la investigación se plantean los objetivos de examinar si la prensa estudiada pretende determinar, influir, orientar o dirigir el debate público ante una situación política novedosa y única en la Historia de Andalucía y, con ello, marcar la actuación política del poder y, en segundo lugar, en caso positivo, identificar las estrategias usadas para conseguir esos fines. No cabe duda que, la percepción sobre la propuesta alrededor de los autogobiernos en España estaba supeditada a la visión misma que emanaba el propio régimen, a través de su advenimiento, así como por su contradictorio y extremo devenir político/electoral. Cabe recordar que la II República transcurre por un triple periodo. El primero, llamado bienio reformista (1931-1932), donde el gobierno de centro-izquierda impulsa un conjunto de reformas, las cuales serán en el bienio siguiente -llamado negro o rectificadorparalizadas a causa de la victoria electoral de sectores conservadores. Será en 1936, con el triunfo del Frente Popular agrupando bipolarmente a sectores progresistas frente a la conservadora CEDA, cuando las izquierdas accedan al poder para que los cambios iniciales vuelvan a retomarse. Se han rastreado todos los números de la prensa seleccionada entre 1931 y 1934, identificando todo tipo de subgéneros periodísticos: editoriales, noticias, artículos de opinión, crónicas, breves satíricos… relacionados con la temática en favor de la autonomía de Andalucía. Tras la elección de esos contenidos, se han construido unas categorías acordes con la tipología de (sub)género periodístico, tal y como son definidos por Santamaría Suárez (1994), Gargurevich (1982), Martín (1998), Martínez (2001) y Peñaranda (2000). Gracias a las referencias consultadas, se ha diferenciado entre reportaje; crónica; entrevistas; opinión (editorial) y opinión (artículo), noticias y columna. En total, hemos extraídos un total de 832 referencias periodísticas agrupadas en las seis categorías citadas. 3. Resultados La prensa andaluza aborda la cuestión autonomista durante el periodo republicano desde diversas posiciones. Esas formas de contemplar el proceso estatutario se traducen en un repertorio de actuaciones interesadas, a través del manejo de recursos periodísticos bien conocidos. Tras el estudio de los 35 periódicos mencionados y procedentes de toda Andalucía -tanto locales como de ámbito regionalse identifican claramente tres enfoques en el tratamiento editado sobre dicha propuesta política: Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 22 1. Por un lado, aparecen los medios a favor de la aprobación de un Estatuto de Autonomía en los términos previstos en la Constitución de 1931. En este apartado se incluyen dos tipos de medios: los pertenecientes a los sectores andalucistas, como aquellos otros que son próximos a sus argumentos y representan los primeros valedores de una propuesta que ya venían reclamando desde 1918. Dentro de esta categoría también aparecen otras publicaciones, de carácter general, no adscrita al grupo anterior, que se mostrarán a favor del Estatuto por razones fundamentalmente democráticas y de progreso social en la medida que representa una herramienta para solucionar problemas seculares. Entendiendo así el concepto de democracia como el obligado cumplimiento de lo previsto en la Constitución en cuanto a la división territorial del Estado. Entre las estrategias periodísticas seguidas por este tipo de prensa decidida en su respaldo a la iniciativa, hemos considerados tres percepciones: a. La publicación de artículos de opinión o relatos de conferencias en defensa del autonomismo. En El Liberal, por citar un ejemplo, aparece una buena referencia al respecto. De forma muy temprana, aparecen tímidas intervenciones, como se demuestra por el primer artículo de opinión en respuesta a la “infinidad de adhesiones” al Partido Autonomista Andaluz. En él se da a conocer el concepto que implica el ideal de la nueva autonomía política: “la concesión a cada una de ellas (de las regiones) de aquellos servicios y funciones cuyo desarrollo y actuación pueden ser, y creemos firmemente que serán, mejorados en grado sumo separándolos del poder central, sin prejuicio de la alta misión tutelar e inspectora de éste y del acatamiento absoluto por las regiones de la legislación de carácter general, que obligará por igual al conjunto del Estado”. Protegiendo las diferencias entre regiones, el artículo considera que la más capacitada para ejercer la autonomía es Andalucía. Saliendo al paso así de la tópica “leyenda negra”; dado que la región “no es tierra de flamencos ni de toreadores”. Superando pues estereotipos implantados y, ayudando a superar el problema de la tierra y un mayor acercamiento del andaluz a la educación y la cultura2. Otros diarios como El Noticiero Sevillano dan a conocer artículos pro autonomistas como el de Rafael Castejón, en abril de 1932; o El Liberal, donde se reproducen las palabras del político Ricardo Majó pronunciadas en el Ateneo de Jerez a favor del futuro Estatuto en diciembre de ese mismo año3. El listado en este epígrafe se amplía de forma considerable con las continuas referencias a los líderes regionalistas de la prensa andalucista: Andalucía Libre, Vida Marroquí y Pueblo Andaluz; las cuales publican en estas fechas no solo artículos de estos políticos, sino que dan cuenta además de todas las actividades y manifiestos de las organizaciones nacionalistas, como, por ejemplo, la Junta Liberalista o la Agrupación Liberalista 2. Chain, R. (27 de mayo de 1931). La autonomía de Andalucía. El Liberal. 3. 1 de abril de 1932). El proyecto de Mancomunidad andaluza. Una opinión autorizada. El Noticiero Sevillano; y (4 de enero 1933) El Liberal. Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 23 de Melilla. Por último, también añaden artículos u otros contenidos a favor el Diario de Cádiz, Claridad o Diario de Córdoba4. b. La inserción de noticias donde se dan a conocer la cronología de los acontecimientos, tal y como sucede en El Correo de Andalucía, ABC, La Unión Mercantil, La Crónica Meridional, Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Diario de Córdoba, La Provincia, Diario de Huelva, La Mañana, El Cronista, El Defensor de Córdoba, El Liberal, El Noticiero Sevillano, La Voz, o el andalucista Pueblo Andaluz. Es la cuestión detallada con mayor amplitud amparada por la prensa andaluza. En general, los periódicos, realizan todos unos seguimientos pormenorizados de buena parte de las citas relacionadas con el proceso en marcha. Desde los relatos sobre lo acontecido en las reuniones provinciales preparatorias de la Asamblea Regional de Córdoba, hasta la descripción de las posiciones mantenidas en la misma. No obstante, junto a ello, aparecen noticias sobre las comisiones y plenos de ayuntamientos o diputaciones para adoptar una posición frente a este asunto. Por ejemplo, La Mañana detalla los acuerdos del pleno del Ayuntamiento de Jaén en enero de 19335. En este apartado también se une la campaña de difusión de los símbolos andaluces (bandera verde y blanca, escudo y lema). Por todo el territorio, se izan la bandera y el himno andaluces; en buena parte de los ejemplos coincidiendo con la adopción de respaldos institucionales a la propuesta. Campaña mencionada en la andalucista Vida Marroquí así como El Liberal, Diario de Jerez y Sur. c. La publicación de editoriales donde se anima el proceso es otro recurso periodístico. Destacaremos el ejemplo de El Correo de Andalucía, quien aplaude la labor emprendida. “El regionalismo bien orientado es preocupación de espíritus colectivos y previsores”, dirá. Incluso, analizando algunas experiencias autonómicas en otras regiones, considera un error conceder a Cataluña “un sistema incompatible con la subsistencia del Estado nacional y la mínima justicia distributiva”. “O lo que es lo mismo: equivale a negar la solidaridad nacional sin perjuicio de aprovecharla en beneficio de Cataluña en lo que respecta a los factores propulsores y creadores de riquezas: aranceles y racionalización de la producción”. Cuando lo normal, se concluye, es que Cataluña contribuya según su riqueza y reciba servicios en base a su población: “Las regiones más pobres recibirán los mismos servicios, pero más baratos”. Igualmente, en otra editorial, indica que el Estatuto andaluz “tiene una especial dificultad: Una articulación económica que contrarreste los efectos del catalán”. Cuestión que no podrá resolverse a juicio de esta editorial con esa Mancomunidad de Diputaciones a la que simplemente se aspira con el Anteproyecto formado por la Diputación de Sevilla en 19326. 4. (15 de abril de 1932). Intereses regionales. Sobre la Mancomunidad de Andalucía en proyecto. Opinión del doctor Orellana y Massa. Diario de Cádiz; (11 de octubre de 1932). Claridad; (3 de febrero de 1933) Diario de Córdoba. 5. (31 de enero de 1933). La Mañana. 6. Editorial. (19 de enero de 1933). Estatutos. El Correo de Andalucía y Editorial. (26 de enero de 1933). Sobre el Estatuto Andaluz. El Correo de Andalucía. Prensa, poder y autonomismo andaluz: el caso de la Asamblea Regional Andaluza (1933) Manuel Hijano del Río / Manuel Ruiz Romero https://dx.doi.org/10.12795/RIHC.2022.i18.02 ISSN: 2255-5129 2022 18 15-32 30 los diferentes articulados y bases. Así presentada, la iniciativa pivota sobre los hechos, hitos y anuncios de la entidad organizadora, algunos sobre el contenido y significado de los símbolos que se desean para la futura autonomía, dejándose de lado un debate social sobre el que se impone otro territorial con el que algunos sectores aprovechan para intentar denigrar o paralizar su impulso desde una dimensión regional. Incluso, los medios de partidos de izquierda tampoco tienen posiciones unánimes y definidas. No faltarán las referencias anti autonomistas en la prensa conservadora como por ejemplo la sección Cocktail en La Unión. Respeto a las diferentes cabeceras impulsadas desde el seno del movimiento andalucista/regionalista/nacionalista, demuestran que se intenta disponer de medios para la socialización de su mensaje. Con las dificultades que ello entraña, existe una definida y empecinada voluntad en el tiempo para crear opinión sobre los andaluces alrededor de su temática doctrinal. Descartado el federalismo como proyecto de Estado por la propia Constitución de 1931, los objetivos del citado movimiento se reconvierten en favor de un proceso autonomista del que participa Blas Infante. Cuestión que se lleva a cabo con cierta distancia ideológica de la realidad política de la época, una vez condicionado por los sucesos derivados del señalado bulo sobre el Complot de Tablada en Sevilla durante las constituyentes de 1931 y, aun siendo finalmente nominado en la última de las Asambleas pro autonomistas, Presidente de honor de lo que significaría la inminente organización para el autogobierno regional (Sevilla, 5 julio de 1936). Referencias bibliográficas BEN-AMI, S. (1990). Los orígenes de la Segunda República; anatomía de una transición. Alianza. BOYD, C. P. (2000). Historia patria. Política, Historia e identidad nacional en España, 1875-1975. Pomares. BRAOJOS, A. (1985). “El regionalismo autonomista andaluz en la prensa sevillana (1900 1936). 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