Nuevo romance en que se declara, como un caballero, llamado D. Diego de la Peña, pretendió a una Principal Doncella ...
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NUEVO ROMANCE, EN QUE SE DECLARA ;COMO un Caballero ,llamado D, Diego déla Peña, prercndíb áuna Principal Doncella, para casarse (;oa¡ ella, llamada Doña Teresa ^Gnzmanes, con palabra, yn^nd, que le di6 delante de ua Crucifijo: Se refiere, como la gozó, ydespués la dcxo: Ella, sintiendo su agravio, lo basca, le dexa mal herido, confiesa fl Caballero su delito, yantes de^giorir, los casan, ydespués la Dama se metió Religiosa: Sucedió en la Ciudad de Zaragoza, este presente año* , PARTE PRIMERA. Lalum’naria mayor, ^ippt su garvo, ygentileza: que en las obscuras tinieblas í^a pretendió un Caballero, con sus retilantes luces alegra toda la esfera, le ruego, ypido, que aparte lo rápido de su buelta, porque quiere mi discurso pasar de esfera en esfera ala Corte del Empyreo asuplicarle ála Reina Mari^ llena de gracia, que despierte mi rudezar No dudo de conseguirlo, pues me valgo de su Alteza, prosigo, pues el asunto, atención, que yá se empieza. En la Ciudad mas insigne, queelgranD* Carlos gobierna, es Zaragoza la noble, (na, que aunque abundante, yame siendo Parque de Cupido, es dé las Damas floresta. En esta insigne Ciudad, nació una hermosa Doncella, hija de padres humildes, mas su hermosura, ybelleza no me atrevo áponderar, solo diré, que esta hembra era excmplo de virtudes con que corono mi idea. Los limites de su gracia, yde su adorno las prendas, era en el Pueblo embi^íada .se que aunque avitante en la tierra 4o era hijo de vecino » l& Dama ,cuerda, yhonesta ^resistió de su amor, hias le hacia grande fuerza, ver, que era Caballero, ella pobre, pues en estas cf? una gran fealdad, or mui hermosa que sea. 'on papeles la persigue, con caricias la requiebra,; con músicas la divierte, mas ella con entereza desprecia tantos favores,’ yél valido de una vieja,’ que estas son siempre limas de ocasiones mui diversas, pues lo, ordenó de tal suerte,’ que. la pobre córderuela, aunque al principio fue roca,> después fué panal de cera. Viendo pues el Caballero, que ya admite sus finezas, pretendió entrar en su casa, yuna noche le dixera : hermosa imagen de Palas, Diana por tu agudeza, en lo constante Judit, ya mi amor, yá sé despeña,' yá mi pecho en tus bolcaqcs 4Troya se representa,
en mongivelos de llamas arde con grande violencia» mui fingido es tu cariño, mitiga con diligencia,- -n sino quieres que abrasado en tus ardores fallezca ; Qué me respondes amor? », acaba, no me detengas : Respondió la Dama entonces, tan prudente, como honesta, sujeta. Señor, tu amor, reparare, yponle rienda, ' mira, que aunque pobre soy, deciendo de buena cepa: Yasi, dime con qué fin, tanto amor me manifiestas? • Porque si es por pasar tiempo, quiero que tu amor advierta y que nosoi Señor,quien buscas^; ni quien se rinde átus quexas, pues estimo mas mi honor, que las mas bellas riquezas. .Viendo, pues, el Caballero de la pama esta respuesta, le dice ;dame este gusto, que te prometo de veras > el ser tu querido esposo; respondió entonces Teresa; Aqui estamos los dos solos, yyo quisiera ,que hicieras obligación por escrito el cumplir esa promesa, porque tengo consentido, íén los hombres no ai firmeza, que en,consiguiendo su gusto, el fuego de amor se yela. Entonces resueltamente bolvió el rostro ála derecha^, vido una Imagen de Cristo, que en un Retabio.esta puesta para adorno de la Sala, ydixo de esta manera: .í'or el Señor, que presente tengo Kmi mano derecha,- ^ queme ofrctcoel ser ta esposo sin que én ningún tiempo pueda retroceder de ló dichoi ysi acaso sucediera, el Cielo de Dios me falte: ’• estás gustosa, Teresa? • ' Ella dixo, basta ,' yst^ra,- - que el Testigo,qpe tu muestras es áquien le deyo el ser , yle rindo mi obediencia,’ mi corazón, yida, yalrna, con sentidos ,ypotencias. Se dieron.máno, y-palabra, t yuna sortija le diera. Luego al punto el 'Caballero, en fe de lo que dixera, pasaron toda la noche en lanzes de amor, yapenas la Aurora penetra el logro rde la Celestial esfera, , dando luces áel oriente, dispuso con gran presteza el salir el Caballero, antes que nadie le vea; de la Dama se despide con amorosas ternezas: á Dios, le dice, mi bien,' hermosisima Theresa,' que ai punto sin dilación - átu Padre daré quenta,” que pretendo el ser tu esposo,- que es lo que mi amor áesea: • Con esto, quedare en paz, querida, yamada prenda. Fuese, en fin, el Caballero, ^ mas al salir por la puerta, ^ trocó su amor en olvido, para no bolver áverla. Ella sintiendo su agravio, discurrió modo, ymanera de recuperar su honor, como diré em la postrera.
SEGUNDA PARTE. PUcsto, que lo prometí, prosigo. Lector, la idea: Ya dixe cu la primer Parte como Don Diego de Peña, se despidió con caricias de la hermosura, ybelleza de Teresa de Guzmanes, diciendole, que estuviera pronta ala siguiente noche yle aguardase ála reja; Llegó la hora sitada, yla Cama en centinela estuvo toda la noche, yviendo que el Alva bella Con sus luminantes luces atropella las tinieblas del alfombra tachonada, empieza áfundar sospechas, viendo su Amante se tarda, mil pensamientos la cercan, ymil juicios la acompañan, yasu amor le hace guerra: se reportó, finalmente, yapenas amaneciera, con mui prudente sigilo hizo vivas diligencias ; Supo como el Caballero, determina con cautela salirse de Zaragoza, fingiendo una dependencia, que se le ofrece mui pronta: mas ella sagkz, yhonesta, un vesrido masculino de su Padre .previniera, dos Pistolas, yun Trabuco', Espada, Daga ,ysaliera la próxima noche al punto, que el Relox las doce diera: supo donde esrava, yfue, yllamándolo ála puerta, fingiendo era otra persona. le dice de esta manera: Señor Don Diego ,si usted gustase con la licencia ele esós nobles Caballeros, de dos palabras, que espera mi cariño ,que me oyga: El dixo :mui enhorabuena:' Le replicó :Señor mió : supe ayer por cosa cierta,’ que usted pretende el pasar áMadrid la dependiencia, ytengo 'escrita una Carta, yquisiera ,si cupiera. - en lo posible ,que usted la llevase ,que es fineza, que de usted recebir quiero:; dixo Don Diego de Peña, trahe usted la Carta ahi?- No, señor, si usted quisiera nos fuésemos paseando de aqui ami casa, supiera usted quien yo soy, pues , mi casa, yquanto en ella huvicsc, está asu mandado respondió con gran presteza Don Diego, vamos amigo, porque con gran diligencia determino mi viage, ydesde la misma puerta se despidió luego al punto de sus amigos, yfuera' con Teresa mano ámano,' sin que pueda conocerla: yasi, que le pareció, que en buen parage estuviera^ le dice :vil Caballero, conoces áuna Donceltá, áquien en fe de palabra, triunfaste de su belleza? Yo soy Teresa ,yo soy, mete mano átu siniestra, 'fiendete de misiras, ••s lo que' dás por repuesta?
El [Caballero quedóse tan turbado, pues apenad titubeando razones, yá de ningún modo acierta adarle satisfacciones: mas ella con gran sobervia,' terciando la capa ,al punto le acometió con fiereza ¡con el Espadai yla Daga, ^ue formando linea recta, le metió la sutil punta |>or la tetilla izquierda: Icayó en tierra el Caballero, ^diciendo de esta manera: |>or el Señor, cuyo amor, je ha dado valor, yfuerzas, yante quien te di palabra. Je pido, que no procedas imi espiritu de mi cuerpo, jque yá conozco mi prenda, jque te sobra la razón, ysi la vida me dexas,' ^ jeré tu querido esposo, ly te adorare de veras, amándote con cariño; ysi la parca sangrienra .en mi acelerare el paso, pox legitima heredera ¡te dexo luego al instante: yasi ,querida Teresa, llévame, donde confiese, no permitas ,que asi muera; ya conozco mi gran yerro, ¡perdóname, compañera: ¡Entonces, caritativa, le ha respondido Teresa: jcn fe de ser mi marido, yá. mi corazón desprecia lo altivo de mi furor, lo voraz de mi sobervia: levanta ,Esposo querido j le dió la mano Teresa, % porque tan sin alijntol Doñ Diego se considera,’ que apenas moverse puede, yalentándolo Teresa, lo llevó asi, hasta donde un Confesor le traxeran, ytambién un Cirujano; yentre los dos dispusieran reciba los Sacramentos,, lo que hizo, dando muestras de grande arrepentimiento, yal punto luego se ordena el desposar álos dos, yen su Testamento ordena, que los vienes que tuviese, seán para su Teresa. Divulgóse esta noticia, yluego al punto vinieran los deudos, ylos parientes,' Padre, yMadre de Teresa, que del caso sucedido todos admirados quedan; yDon Diego de la Peña, vivió tres horas no mas, yel Entierro se le ordena con mui grande ostentación,’ yalos tres dias Teresa, con licencia de sus Padres; en un Monasterio se entra de las Madres Franciscanas, kdonde con penitencias, con ayunos ,yoraciones á. Dios sirve mui de veras. Esta es Discretos la Historia, esta es la mayor tragedia, esto es bolver por la honra, porque asi se recupera crédito, punto, yhonor, -que son tymbres de nobleza: YAntonio Infante suplica, noble Auditorio ,yespera, que en tan ilustre concurso, -el perdón se le conceda. F1N.