Las enfermedades de la voluntad
Full text
Tul. RIBOT
LAS
En e medades
de la olun ad
TRADUCCIÓN ESPASOLA
DE
RICARDO RUBIO
MADRID
LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ
48 -
PRECIADOS -
48
1899
LAS ENFERMEDADES
DE LA VOLUNTAD
INTRODUCCIÓN
-
Du an e es os úl imos años, muchos au o es,
sob e odo en el ex anje o, han expues o al
po meno algunas pa es de la psicología, se-
gún el p incipio de la e olución. Me ha pa eci-
do que se saca ía algún p o echo de a a es-
as cues iones con el mismo espí i u, pe o bajo
o a o ma: la de la
disolución.
Me p opongo, pues, en es e abajo ensaya
con espec o á la olun ad lo que hice p ece-
den emen e á p opósi o de la memo ia; es udia
sus anomalías y saca de al es udio conclusio-
nes sob e su es ado no mal. Po muchos con-
cep os, la cues ión es más di ícil; el é mino o-
lun ad designa una cosa más aga que el é -
mino memo ia. Que se conside e la memo ia
como una unción, una p opiedad ó una acul-
1
ENFEB ED s,DES DE LA VOLUNTAD
ad, siemp e esul a una mane a de se es able,
una disposición psíquica sob e la que odo el
inundo se en iende. La olun ad, po el con-
a io, se esuel e en oliciones, cada una de
las cuales es un momen o, una o ma ins able
de la ac i idad, una esul an e, que a ía á
me ced de las causas que la p oducen.
Apa e de es a p ime a di icul ad, hay o a
que puede pa ece oda ía más g ande, pe o
de la cual no dudamos en desemba aza nos sen-
cillamen e. ¿Se puede es udia la pa ología de
la olun ad sin oca el in incado p oblema
del lib e albed ío?—Es a- abs ención nos pa e-
ce posible y has a necesa ia. Se nos impone, no
po imidez, sino po azón de mé odo. Como
oda ciencia expe imen al, la psicología debe
abs ene se igu osamen e de oda in es igación
ela i a á las causas p ima ias. El p oblema
del lib e albed ío es de es e o den. Uno de los
g andes se icios de la c í ica de Kan y de los
que le han con inuado, ha sido demos a que el
p oblema de la libe ad se educe á sabe si es
posible emancipa se de la cadena de e ec os y
causas pa a ija un comienzo absolu o. Es e
pode «que a ae, suspende ó sepa a», como lo
de ine un
co
n empo áneo que lo ha es udiado
á ondo (1), no puede se a i mado sino á con-
dición de en a en la me a ísica.
Renou ie ,
Essai de c i ique géné ale,
2
e
édi ion. 1,6540 39.
INTRODUCCIÓN
3
Aquí, nada de es o enemos que in en a .
Nues o único obje o es la expe iencia in e na;
sus lími es son nues os lími es. Tomamos las
oliciones á í ulo de hechos, con
sus
causas
inmedia as, es deci , los mo i os que las p o-
ducen, sin in es iga si es as causas suponen
o as causas has a el in ini o, ó si an acompa-
ñadas de cie a espon aneidad. La cues ión se
encuen a así pues a bajo una o ma igualmen-
e acep able pa a los de e minis as y pa a sus
ad e sa ios, conciliable con una y o a hipó-
esis. Además, espe amos di igi nues as in-
-es igaciones de al mane a, que la ausencia de
oda solución sob e es e pun o no se eche nunca
de menos.
T a a é de demos a , al é mino de es e es-
udio, que en odo ac o olun a io hay dos ele-
men os bien dis in os: el es ado de conciencia,
el «yo quie o», que exp esa una si uación, pe o
que no iene po sí mismo ninguna e icacia;
y
un mecanismo psico isiológico muy complejo,
en el que únicamen e eside el pode de ob a
ó de impedi nos ob a .
Como es a conclusión gene al no puede se
más que el esul ado de conclusiones pa ciales
apo adas po la pa ología, e i a é p o isio-
nalmen e en es a in oducción odo pun o de
is a sis emá ico; me limi a é á es udia
la o-
1 un ad en su doble mecanismo de impulsión y
suspensión y en
su
uen e el ca ác e indi i-
4
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
dual, omi iendo odos los po meno es que no
impo en á nues o p opósi o (1).
El p incipio undamen al que domina la
psicología de la olun ad, bajo su o ma impul-
si a, en el es ado sano como en el mo boso, es
que odo es ado de conciencia iene siemp e una,
endencia á exp esa se, á aduci se po un mo-
imien o, po un ac o. Es e p incipio no es más.
que un caso pa icula , p opio de la psicología,
de es a ley undamen al: que el e lejo es el ipo
único de oda acción ne iosa, de oda ida de
elación. P opiamen e hablando, la ac i idad
en el animal no es un comienzo, sino un in; no
una causa, sino un esul ado; no un p incipio,
sino una con inuación. Aquí es á el pun o esen-
cial, que no hay que pe de jamás de is a, el
único que explica la isiología y la pa ología de
la olun ad: po que es e impulso del es ado de
conciencia á aduci se en un ac o psicológica
ó isiológico, conscien e ó inconscien e, es el
hecho simple á que se educen las combina-
ciones y complicaciones de la ac i idad olun-
a ia más ele ada.
(1) Se encon a á en el ecien e lib o de Sclmeide
De
mensek-
liche Wille om S anpundk e de neue en En wiekelungs heo ie%
Be lín, 1882, una buena monog a ía de la olun ad, en el es ado no mal
y desde el pun o c e is a de la e olución. Sen imos
no habe enido cono-
cimien o de ella has a que nues o abajo es aba casi e minado.
INTRODUCCIÓN
El ecién nacido no es
más
que «un se es-
pinal», como lo ha de inido Vi chow. Su ac i i-
dad es pu amen e e leja; se mani ies a po al
p o usión de mo imien os, que el abajo de la
educación debe consis i du an e mucho iem-
po en sup imi ó en es ingi el mayo núme-
o de ellos. Es a di usión de los e lejos que ie-
ne su azón en elaciones ana ómicas, aduce
en oda su sencillez la as o mación de las ex-
ci aciones en mo imien os. Que és os sean cons -
cien es ó que despie en un udimen o de con-
ciencia, en ningún caso ep esen an una ac i i-
dad olun a ia; no exp esan p opiamen e más
que la ac i idadde la especie, lo que se ha ad-
qui ido, o ganizado y ijado po la he encia,
pe o esos son los ma e iales con que ha de
cons ui se la olun ad.
El deseo señala una e apa ascenden e del
es ado e lejo al es ado olun a io. En endemos
po deseo las o mas más elemen ales de la i-
da a ec i a, las únicas que pueden p oduci se,
has a que nace la in eligencia. Fisiológicamen-
e, no di ie en de los e lejos de o den complejo.
Psicológicamen e, di ie en de és os po el es a-
do de conciencia, ecuen emen e muy in enso,
que los acompaña. Su endencia á aduci se
en ac os es inmedia a
é
i esis ible, como la de
los e lejos. En el es ado na u al y mien as se
man iene pu o de oda alianza, el deseo iende
á sa is ace se
inmedia amen e; al es
su
ley,
6
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
insc i a en el o ganismo. Los niños y los sal a-
jes nos o ecen excelen es ejemplos. En el adul-
o, el deseo no se p esen a ya en su es ado na-
u al; la educación, el hábi o, la e lexión, lo
mu ilan ó e enan. Pe o, con ecuencia, eca-
ba sus de echos, y la his o ia nos enseña cómo
en los déspo as, que en su p opia opinión y en
la de los demás es án po cima de oda ley, los
conse a siemp e.
La pa ología nos ha á e que es a o ma de
ac i idad aumen a cuando la olun ad se debi-
li a y pe sis e cuando és a desapa ece. Señala,.
sin emba go, un p og eso sob e el p ime pe ío-
do, po que acusa un comienzo de indi iduali-
dad. Sob e el ondo común de la ac i idad es-
pecí ica, los deseos dibujan agamen e el ca ác-
e indi idual; e lejan la mane a de eacciona
de un o ganismo de e minado.
En cuan o una suma su icien e de expe ien-
cia pe mi e que nazca la in eligencia, se p o-
duce una nue a o ma de ac i idad, á la que
con iene el epí e o de ideo-mo iz, pues o que
las ideas son causa de mo imien os. Tiene ade-
más la en aja de señala su pa en esco con los
e lejos, de que no es sino- un pe ecciona-
mien o.
¿Cómo puede una idea p oduci un mo i-
mien o? lié aquí una cues ión que emba aza ía
g andemen e á la psicología an igua, pe o que
apa ece sencilla cuando se conside an los he-
INTRODUCCIÓN
7
chos en su e dade a na u aleza. Es hoy una
e dad co ien e en la isiología ce eb al que la
base ana ómica de nues os es ados men ales
comp ende á la ez elemen os mo o es y ele-
men os sensi i os. No insis i é sob e una cues-
ión que ha sido a ada al po meno en o a
pa e (1), y que supond ía una dig esión. Reco -
da e únicamen e que nues as pe cepciones, en
pa icula las más impo an es, las de la is a
y el ac o, implican, á í ulo de elemen os in e-
g an es, mo imien os del ojo y de los miem-
b os; y que si cuando emos ealmen e un ob-
je o, el mo imien o es un elemen o esencial,
debe ep esen a el mismo papel cuando e-
mos el obje o idealmen e. Las imágenes y las
ideas, aun abs ac as, suponen un subs a o
ana ómico, en el que los mo imien os es án e-
p esen ados en alguna medida.
Es cie o que, conc e ando la cues ión, po-
d ía deci se que es p eciso dis ingui dos espe-
cies de elemen os mo o es; los que si en pa a
cons i ui un es ado de conciencia y los que
si en pa a aduci lo: los unos in ínsecos, los
o os ex ínsecos. La idea de una bola, po
ejemplo, es la esul an e de imp esiones de su-
pe icies y de adap ación muscula es pa icula-
es; pe o es as úl imas son el esul ado de la sen-
sibilidad muscula y, po es e í ulo, son sensa-
(1) lie ue philosophique,
Oc ub e 1879, p. 371 y siguien es.
14
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
Sión ó de inhibición consis e en la de ención
de los mo imien os del co azón po la exci a-
ción del pneumo-gás ico. Se sabe que el co a-
zón (independien emen e de los ganglios in a-
ca diacos) es á ine ado po ilamen os que ie-
nen del g an simpá ico, que acele an sus la i-
dos, y po ilamen os del ne io ago. La sec-
ción de es e úl imo aumen a los mo imien os;
la exci ación del ex emo cen al, po el con a-
io, los suspende po
más
ó menos iempo. Es,
pues, un ne io de de ención y la inhibición es
conside ada gene almen e como esul ado de
una in e e encia. La ac i idad e leja de los
cen os ca diacos se hace más len a ó se suspen-
de po las exci aciones que ienen del bulbo.
En o os é minos, la acción mo o a del pneu-
mo-gás ico se aduce en los cen os ca diacos
po ac i idad y p oduce una de ención.
Todo
es o no iene un alcance psicológico inmedia o;
pe o
hé aqui
lo que
más nos in e esa.
Es un hecho bien conocido que la exci abi-
lidad e leja de la médula aumen a cuando se
sus ae de la acción del ce eb o. El es ado de
los animales decapi ados o ece de ello p uebas
excelen es. Sin ecu i á esos casos ex emos,
se sabe que los e lejos son más in ensos
du an-
e
el sueño que en el es ado de igilia. Pa a ex-
plica es e hecho, algunos au o es han admi i-
,
do en el ce eb o cen os de suspensión. Se sche-
now los colocaba en los álamos óp icos y la e-
INTRODUCCIÓN
15
gión de los ubé culos cu_ad igéminos. Se apo-
yaba en el hecho de que, exci ando po medios
químicos, ó po o a clase de medios, las pa es
p eci adas, p oducía una dep esión de los e le-
jos.—Gol z coloca es os cen os de suspensión
en el ce eb o p opiamen e dicho.
Es as hipó esis y o as análogas (1) han sido
muy c i icadas, y muchos isiólogos admi en
simplemen e que, en el es ado no mal, las ex-
ci aciones se epa en á la ez en el ce eb o po
una ía ascenden e y en la médula po una ía
as e sa; que, po el con a io, en los casos
en que el ce eb o no puede en a en juego,
como las exci aciones no encuen an abie a
más que una sola ía, esul a una especie de
acumulación, cuyo e ec o es una exci abilidad
e leja exage ada.
En es os úl imos iempos, Fe ie (2), colo-
cándose en un pun o de is a cuya impo ancia
psicológica es e iden e, ha admi ido la exis en-
cia, en los lóbulos on ales, de cen os mode-
ado es, que 'se ían el ac o esencial de la a en-
ción.
Sin en a en más po meno es, se e que,
pa a explica el mecanismo de la inhibición, no
(1)
Pa a la his o ia comple a la cues ión, se puede consul a Eck-
ha d,
Physiologie des Riiekenma ks
en la
Physiologie
de He mann,
ol. ll, 2.
a
pa e, pág. 33 y siguien es. En ella se encon a án los expe i-
men os y las in e p e aciones de Se schenow, Gol z, Schi , He zen, Cyon,
e c., e c.
(2)
Fe ie ,
Les onc ¿ons dcc ce eau,
pág. 103, 101,
16
I NI El MEDADLS DE LA VOLUNTAD
hay ninguna doc ina cla a y uni e salmen e
acep ada, como pa a los e lejos. Unos admi en
que la suspensión iene de dos endencias con-
a ias que se con a es an y anulan. O os
admi en cen os de suspensión (y aun ne ios de
suspensión) capaces de de ene una acción as-
mi ida, en luga de e o za la. Hay además
o as muchas hipó esis, que es inú il mencio-
na (1).
Dado es e es ado de igno ancia, exami-
nemos co no mejo podamos la cues ión.
En oda suspensión olun a ia hay que con-
side a dos cosas: el mecanismo que la p odu-
ce, del que acabamos de habla ; y el es ado de
conciencia que la acompaña, del que habla e-
mos aho a.
An e odo, hay casos en que no es necesa-
io explica se
la
suspensión, aquellos en que
la inci ación olun a ia cesa po sí misma;
cuando a ojamos á un lado, po ejemplo, el li-
b o que decididamen e nos abu e.
O os casos pa ecen explica se po una de
las hipó esis p eci adas. Con enemos olun a-
iamen e la isa, el bos ezo, la os, algunos mo-
imien os apasionados, poniendo en acción, á
lo que pa ece, los músculos an agónicos.
Pa a los casos en que se igno a cómo la
sus-
pensión
se p oduce, en que el mecanismo isio-
(1) Véase Wund ,
Mechanik de
y
Ne en;
Lewes,
Physical Basis
o Mi
g
ad,
p. 300-301.
11 TRUDUCCIÓN
17
lógico nos es desconocido, la psicología pu a
nos enseña aún alguna cosa. Tomemos un ejem-
plo bien común: un acceso de cóle a dominado
po la olun ad. Pa a no exage a el pode o-
lun a io, no emos desde luego que al domino
es á bien lejos de se la egla gene al. Algunos
indi iduos pa ecen incapaces de consegui lo.
O os lo alcanzan muy desigualmen e; su po-
de de suspensión a ía á me ced del momen o
y de las ci cuns ancias. Bien pocos son siemp e
dueños de sí mismos.
Es p eciso pa a que la suspensión se p oduz-
ca una p ime a condición: el iempo. Si la in-
ci ación es an iolen a que pasa inmedia a-
men e al ac o, odo es á concluido; cualquie
on e ía que haya de segui se es demasiado a -
de pa a e i a la. Si se llena la condición del
iempo, si el es ado de conciencia susci a es a-
dos an agónicos, si es os son su icien emen e
es ables, la suspención iene luga .
El
nue o
es ado de conciencia iende á sup imi el an-
e io y, debili ando la causa, sup ime los
e ec os.
Es de una impo ancia capi al pa a la pa o-
logía de la olun ad la in es igación del enó-
meno isiológico que se p oduce en semejan e
caso. No puede duda se de que la can idad de
in lujo ne ioso (cualquie a que sea la opinión
que se enga sob e
su
na u aleza) a ia de un
indi iduo á o o, y de un momen o á o o en un
18
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
mismo
indi iduo. No puede duda se ampoco de
que en un momen o dado, en un indi iduo cual-
quie a, la can idad disponible puede se dis i-
buida de una mane a a iable. Cla o es á que
en el ma emá ico que especula y en el homb e
que sa is ace una pasión ísica la can idad de
in lujo ne ioso no se gas a de la misma mane-
a y que una o ma de gas o impide la o a,
nG
pudiendo emplea se el capi al disponible en dos
ines á la ez.
«Ve nos, dice un isiólogo (1), que la exci a-
bilidad de cie os cen os ne iosos se a enúa
al pone se en ac i idad algunos o os, si las ex-
ci aciones que su en es os úl imos ienen cie a
in ensidad; al es el hecho. Si conside amos el
uncionamien o no mal del sis ema ne ioso,
obse amos que exis e un equilib io necesa io
en e los di e en es apa a os de es e sis ema.
Sabemos que al equilib io puede ompe se
po el p edominio ano mal de cie os cen os,
los cuales pa ece que des ían, en p o echo p o-
pio, una g an pa e de la ac i idad ne iosa;
en onces el uncionamien o de los demás cen-
os apa ece pe u bado
Hay leyes gene a-
les que p esiden á la epa ición de la ac i idad
ne iosa en los di e en es pun os del sis ema,
como hay leyes mecánicas que gobie nan la
ci culación de la sang e en el sis ema ascula ;
(1)
F ack
l
Dice.
encycl. des seiencies médicales,
a .
NERVEUX7
pág. 572.
INTRODUCCIÓN
19
si sob e iene una g an pe u bación en un de-
pa amen o ascula impo an e, no puede me-
nos de sen i se el e ec o en odos los demás
pun os del sis ema. No amos es as leyes de hi-
d odinamia po que el luido en ci culación nos
es accesible y po que conocemos las p opieda-
des de los asos que lo con ienen, los e ec os de
la elas icidad, los de la con acción muscula ,
e c. Pe o las leyes de la epa ición de la ac i-
idad ne iosa, de esa especie de ci culación de
lo que se ha llamado el luido ne ioso, ¿quién
las conoce? Se en los e ec o
-
s de las up u as de
equilib io de la ac idad ne iosa; pe o son es as
pe u baciones an a iables, que se escapan
aún á oda en a i a de eo ía. No podemos
hace más que no a su p oducción eniendo en
cuen a las condiciones que la acompañan».
Si aplicamos es as conside aciones gene a-
les á nues o caso pa icula ¿qué emos? El
es ado de conciencia p imi i o (cóle a) ha e o-
cado es ados an agónicos, que a ían necesa ia-
men e de un homb e á o o: la idea del debe ,
el emo de Dios, de la opinión, de las leyes, de
las unes as consecuencias, e c. Así se p oduce
un segundo cen o de acción, es deci , en é -
minos isiológicos, una de i ación del a lujo
ne ioso, un empob ecimien o del p ime es a-
do en p o echo del segundo. Es a de i ación
¿es su icien e pa a es ablece el equilib io?
El
esul ado solamen e puede da la espues a.
20
ENFEBMEDADES
VOLUNTAD
.
Pe o, cuando la suspensión se p oduce, nun-
ca es más que ela i a, y su único esul ado el
de e mina en una meno acción. Lo que queda
de la impulsión p imi i a se gas a como es po-
sible, po ges os medio con enidos, po pe u -
baciones en las ísce as, ó po alguna de i a-
ción a i icial, como la de aquel soldado que,
al i á se usilado, mascaba una bala pa a
no g i a . Hay muy pocos lo su icien emen e
bien do ados po la na u aleza y acos umb a-
dos po el hábi o pa a educi los e lejos á mo-
imien os impe cep ibles.
Es a de i ación del in lujo ne ioso no es,
pues, un hecho p imi i o, sino un es ado de
o mación secunda ia, cons i uido á expensas
del p ime o po medio de una asociación.
Debemos hace no a ambién que, además
de es os dos cen os de acción an agónicos, hay
o as causas que ienden á debili a di ec a-
men e los impulsos p imi i os.
Aquí enemos que examina la di icul ad
más de ce ca, po que la coexis encia de es os
dos es ados de conciencia con a ios (1), su i-
cien e pa a p oduci la indecisión, la ince i-
dumb e, la inacción, no lo es pa a p oduci una
suspensión olun a ia, en el sen ido eal de la
palab a, un «yo no quie o» . Hace al a o a
condición. Es a se encuen a en un elemen o
(1)
Bien en endido, que no los sepa amos de sus condiciones isiológi-
cas, que son el elemen o p incipal.
INTRODUCCIÓN
21
a ec i o de la más al a impo ancia, del que
aún no hemos dicho nada. Los sen imien os no
son odos es imulan es pa a la acción. Muchos
ienen un ca ác e
dep imen e.
El e o puede
conside a se co no el ipo ex emo de és os; en
su más al o g ado, anonada.Un homb e b usca-
men e imp esionado po un g an dolo es inca-
paz de oda eacción olun a ia ó e lejo. La
anemia ce eb al, la pa alización del co azón,
que á eces aca ea la mue e po síncope, el
sudo con en iamien o de la piel, el elaja-
mien o de los es ín e es: odo indica que la ex-
ci abilidad de los cen os muscula es, aso-
mo o es, sec e o es, e c., se suspende momen-
áneamen e. Tal caso es ex emo; pe o nos lo
demues a con un g an aumen o. Po bajo de
es o, ene nos odos los g ados posibles de e-
mo con odos los g ados co espondien es de
dep esión.
Descendamos de es e
maximum
al emo
mode ado; el e ec o dep imen e disminuye, pe o
sin cambia de na u aleza. Aho a ¿cómo se con-
ienen los mo imien os de cóle a en el niño?
Po las amenazas y las ep imendas; es deci ,
po la p oducción de un nue o es ado de con-
ciencia de ca ác e dep imen e, p opio pa a
pa aliza la acción. «Una niña de es años y
medio, dice M. B. Pé ez, comp ende po la ex-
p esión de la isonomía, po el ono de la oz,
que se le iñe: en onces unce el ceño, sus
22
ENFERMEDADES DL
LA VOLUNTAD
labios se c ispan con ulsi amen e, «pone ho-
cico», se humedecen sus ojos y es á á pun-
o de llo a (1) » . El nue o es ado iende á
suplan a al o o, no solamen e po su p opia
ue za, sino po la debili ación que in inje al
sé en e o.
Si, á pesa de las amenazas epe idas, la sus-
pensión no se p oduce, el niño no es, ó apenas es
educable en es a elación. Si se p oduce, esul-
a de ello, en i ud de una ley bien conocida,
que iende á es ablece se una asociación en e
los dos es ados; el p ime o despie a el segun-
do—su co ec i o—y, po hábi o, la suspensión
se hace cada ez más ácil y ápida. En los que
son dueños de sí mismos, al dominio se p o-
duce con aquella segu idad que es la ma ca de
odo hábi o pe ec o. Cla o es á, po lo demás,
que el empe amen o y el ca ác e impo an
aquí más que la educación.
No es, pues, so p enden e que una empes-
ad ceda an e ialdad de ideas, an e es ados de
conciencia, cuya endencia mo o a es bas an e
débil; es que hay de ás una ue za acumulada,
la en e, inconscien e, como acabamos de e .
Pa a comp ende es e apa en e milag o, no
es necsa io obse a el adul o educado, e lexi-
o, sino el niño. En es e (el sal aje, el homb e
mal educado ó ineducable se le pa ecen) la en-
(1)
pyehologie de l'en an ,
p.
33.
INTRODUCCIÓN
23
dencia al ac o es inmedia a. La ob a de la edu-
cación consis e jus amen e en susci a es os es-
ados an agónicos: hay que en ende po edu-
cación lo mismo la que el niño debe á su p opia
expe iencia que la que ecibe de o o.
C eo, po lo demás, inú il demos a que
odos los sen imien os que p oducen una sus-
pensión; emo ó espe o á las pe sonas, á las le-
yes, á los usos, á Dios, han sido en su o igen, y
con inúan siemp e siendo, es ados dep imen es,
que ienden á disminui la acción.
En suma, el enómeno de suspensión puede
explica se, de un modo su icien e á nues o in-
en o, po un análisis de las condiciones psico-
lógicas en que se p oduce, cualquie a que sea
la opinión que se enga sob e el mecanismo
isiológico. Sin duda se ía mejo e más cla o,
ene una idea más ne a del
modus ope andi,
po el cual dos exci aciones casi simul áneas se
neu alizan. Si es a cues ión an oscu a se esol-
iese, nues a concepción de la olun ad co no
pode inhibi o io se ha ía más p ecisa, quizás
se ía o a. Es p eciso esigna se á espe a ; en-
con a emos, po lo demás, bajo o as o mas,
es e di ícil p oblema.
III
Hemos conside ado has a aquí la ac i idad
olun a ia bajo una o ma exclusi amen e ana-
30
ENFERMEDADES DE LA. VOLUNTAD
cua en a años, bajo el nomb e de e ología, no
es á hecha, ni, á lo que pa ece, ce ca de hace -
se. Si lo es u ie a hab ía que acep a sus esul-
ados, sin in en a una excu sión en sus domi-
nios; po que emon a siemp e de e ec os á
causas po una p og esión sin in, se ia segui
las des iaciones de la me a ísica. Además, en
cuan o al obje o que nos ocupa, es el ca ác e
un da o úl imo, una e dade a causa, po más
que sea ambién un e ec o pa a o o o den de
in es igaciones. No emos de paso, y sólo á í-
ulo de obse ación, que el 'ca ác e —es o es, el
yo,
en an o que eob a—es un p oduc o suma-
men e complejo, o mado po la expe iencia,
la he encia y las ci cuns ancias isiológicas an-
e io es y pos e io es al nacimien o. Se puede
ambién a i ma sin eme idad, que lo que le
cons i uye son más bien es ados a ec i os, una
mane a p opia de sen i , más bien que una ac-
i idad in elec ual. Es a mane a gene al de sen-
i , es e ono pe manen e del o ganismo, es el
p ime o y e dade o mo o . Si és e al a, el
homb e ya no puede que e ; así nos lo demos-
a á la pa ología. Po se es e es ado unda-
men al, según la cons i ución de los indi iduos,
es able ó insegu o, con inuo ó a iable, ené gi-
co ó débil, es po lo que hay es ipos p inci-
pales de olun ad— i me, débil, in e mi en e
con odos los g ados y ma ices que es os ipos
lle an consigo. Pe o epi ámoslo una ez más:
31
INTRODUCCIÓN
es as
di e encias p o ienen del ca ác e del in-
di
iduo,
que depende de su cons i ución p o-
pia: nada hay que busca ue a de él.
Es amos, pues, comple amen e de acue do
con los que niegan que el p edominio de un
mo i o explique po sí solo la olición. El mo-
i o p eponde an e no es
más
que una po ción
de la causa, y siemp e la
más
débil, aunque la
más isible; y no iene e icacia sino en an o que
es á elegido, es deci , que en a á i ulo de pa -
e in eg an e en la suma de los es ados que
cons i uyen el yo en un momen o dado, y que
su endencia al ac o se ag egue al g upo de
endencias que p o ienen del ca ác e pa a o -
ma unidad con ellas.
Pa a nada es, pues, necesa io hace del yo
una en idad ó coloca le en una egión ascen-
den e pa a econoce le una causalidad p opia.
Es o es un hecho de expe iencia muy sencillo,
muy cla o; lo con a io no se comp ende.
Fisiológicamen e, signi ica es o que el ac o
olun a io se di e encia, así del e lejo simple,
en el cual una sola imp esión es á seguida de un
conjun o de con acciones, como de las o mas
más complejas, en que una sola imp esión a
seguida de un conjun o de con acciones; y que
es el esul ado de la o ganización ne iosa en-
e a, que e leja po sí misma la na u aleza de
odo el o ganismo y eob a en consecuencia.
P
sicológicamen e signi ica es o
que el ac o
32
ENFERMEDADES
DE LA VOLUNTAD
olun a io, bajo su o ma comple a, no es la
simple as o mación de un es ado de concien-
cia en mo imien o, sino que supone la pa ici-
pación de odo ese g upo de es ados conscien-
es, ó subconscien es, que cons i uyen el yo en
un momen o dado.
Tenemos, pues, undamen o pa a de ini la
olun ad como una eacción indi idual y pa a
ene la po lo que hay en noso os de más ín i-
mo. El yo aunque un e ec o, es una causa. Lo
es en el sen ido más igu oso, de o ma que sa-
is ace odas las exigencias.
En esumen, hemos is o que, desde el e-
lejo más bajo has a la olun ad más al a, es in-
sensible la ansición y que es imposible deci
exac amen e el momen o en que comienza la
olición p opia, es deci , la eacción pe sonal.
De un ex emo á o o de la se ie la di e encia
se educe á dos pun os: de un lado, una ex e
ma sencillez, del o o, una ex ema compleji-
dad,--de un lado, una eacción siemp e la mis-
ma en odos los indi iduos de una misma espe-
cie; del o o, una eacción que a ía según el
indi iduo, es o es, según un o ganismo pa icu-
la limi ado en el iempo y en el espacio. Sen-
cillez y pe manencia, complejidad y cambio
an á la pa .
Es cla o que, desde el pun o de is a de la
e olución, odas las eacciones han sido en su
o igen indi iduales. Se han hecho o gánicas,
N
TlioDucc
(S
N
33
especí icas, median e epe iciones sin núme o
en el indi iduo y la aza. El o igen de la o-
lun ad es á en la p opiedad que iene la ma e-
ia i a de eob a ; su in es á en la p opiedad
que iene la ma e ia i a de habi ua se, y es a
ac i idad in olun a ia, ijada pa a siemp e, es
la que si e de sopo e y de ins umen o á la
ac i idad indi idual.
Pe o, en los animales supe io es, el legado
he edi a io, los aza es del nacimien o y la adap-
ación con inua á condiciones que a ían á cada
ins an e, no pe mi en á la eacción indi idual
ija se ni oma una misma o ma en odos los
indi iduos. La complejidad de su medio es una
sal agua dia con a el au oma ismo.
Te minamos aquí es os p elimina es eco -
dando que su único obje o e a el de p epa a
á la pa ología que amos aho a á es udia .
^.;
CAPÍTULO PRIMERO
DEBILITACIÓN
-
DE LA VOLUNTAD
1.—La
al a de impulso.
Acabamos de e que el é mino olun ad
designa ac os bas an e di e en es en cuan o á
las condiciones de su génesis, pe o que odos
ienen el ca ác e común de se , bajo cualquie
o ma y en cualquie g ado, una eacción del
indi iduo. Sin insis i sob e es e análisis, obse -
emos, po azones de cla idad y de p ecisión,
los dos ca ac e es ex e io es en que se conoce la
olición e dade a: en que es un es ado de ini-
i o; y en que se aduce po un ac o.
La i esolución, que es un comienzo de es a-
do mo boso, iene causas in e io es que la pa-
ología nos ha á comp ende : p o iene de la,
debilidad de las inci aciones ó de su acción
di.-
111(1'11.
De los ca ac e es i esolu os, algunos
la meno pa e—lo son po iqueza de ideas.
ENFEBAIEDik DES DE LA VOLUNTAD
La compa ación de los mo i os, los azona-
mien os, el calculo de las consue uencias,eons_
i u en un es ado ce eb al ex ao dina iamen-
e complejo, en que deshacen las endencias.
al ac o. Pe o es a iqueza de ideas no es po
si sola una causa su icien e de la i esolución;
no es más que una causa auxilia . La e -
dade a causa, aquí, como en odas pa es, es á,
en el ca ác e .
En los i esolu os, pob es de ideas, es o se
e mejo . Si ob an, es siemp e en el sen ido
de la meno acción ó de la más débil esis en
cia. La delibe ación da luga di ícilmen e á una,
elección, la elección más di ícilmen e á un
ac o.
La olición, po el con a io, es un es ado
de ini i o, que cie a el deba e. Po ella en a
en el yo un nue o es ado de conciencia—el mo-
i o elegido--á í ulo de pa e in eg an e, con
exclusión de los demás es ados. El yo es á así
cons i uído de una mane a ija. En las na u a-
lezas a iables, es e de ini i o es siemp e p o-
isional, es deci , que el yo que quie e es un
compues o an ines able, que al su gi el más«
insigni ican e es ado de conciencia, le modi ica,
le hace dis in o. El compues o o mado en cada.
ins an e no iene ninguna ue za de esis encia.
en el ins an e que sigue.
En es a suma de es ados conscien es é in-
conscien es que, en cada momen o ep esen an
CAPITULO I
37
las causas de la olición, la pa e del ca ác e .
indi idual es un
mínimum,
la pa e de las ci -
cuns ancias ex e io es un
máximum.
Vol e nos
á cae en esa o ma in e io de la olun ad, es-
udiada más a iba, que consis e en un «laisse
ai e » .
No hay que ol ida jamás ampoco, que que-
e es hace , que la olición es un paso al ac o.
Reduci , como se ha hecho algunas eces, la
olun ad á la simple esolución, es deci , á la
a i mación eó ica de que se ha á al cosa, es
con en a se con una abs acción. La elección
no es más que un momen o en el p oceso olu-
i o. Si no se aduce en'ac o, inmedia amen e
ó en iempo ú il, no hay en ella nada que la
dis inga de una ope ación lógica del espí i u.
Se pa ece á esas leyes esc i as que no se apli-
can nunca.
Hechas es as obse aciones, en emos en
la pa ología. Di idi emos las en e medades
de la olun ad en dos g andes clases, según
que p oducen la
debilidad
ó la
abolición
de la
misma.
Las debilidades de la olun ad cons i uyen
la pa e más impo an e de su pa ología; mues-
an el mecanismo alseado. Las di idi emos en
dos g upos:
Debilidades po al a de impulso;
2."
Debilidades po exceso de impulso;
3."
En azón de su impo ancia, examina e-
38
ENID
EIIINIEDADE-; DE
LA VOLUNTAD
DIOS
apa e las debilidades de la a ención o-
lun a ia.
4." Po úl imo, bajo el í ulo «Reinado de
los cap ichos», es udia emos un es ado pa icu-
la en el que la olun ad no log a nunca cons-
i ui se ó no lo hace más que po acciden e.
El p ime g upo con iene hechos de un ca-
ác e sencillo, cla o y cuyo examen es ins uc-
i o. En el es ado no mal se encuen a un bos-
quejo de ellos en los ca ac e es lojos que ienen
necesidad, pa a ac ua , de o a olun ad que se
sob eponga á la suya; pe o la en e medad a á.
mos a nos es e es ado con un p odigioso au-
men o.
Guislain ha desc i o en é minos gene ales
esa debilidad, que los médicos designan bajo el
nomb e de
abulia.
«Los en e mos saben que e
in e io men e, men almen e, según las exigen-
cias de la azón. Pueden expe imen a el deseo
de hace ; pe o son impo en es pa a hace con-
enien emen e. Hay en el ondo de su en endi-
mien o una imposibilidad. Que ían abaja
y no pueden
Su olun ad no puede an-
quea cie os lími es; se di ía que es a ue za de
acción su e una suspensión: el
yo quie o
no se
as o ma en olun ad impulsi a, en de e mi-
nación ac i a. Algunos en e mos se asomb an
CAPÍTULO I
39
ellos mismos de la impo encia de que es á a ec-
ada su olun ad
Cuando se les abandona á
sí mismos pasan días en e os en la cama ó en
una bu aca. Cuando se les habla y se les exci a,
se exp esan con enien emen e, aunque de una
mane a b e e: juzgan bas an e bien de las
cosas (1).»
Co no los en e mos en que es á in ac a la in-
eligencia son los más in e esan es, sólo ci a e-
mos casos de es e géne o. Una de las más an i-
guas obse aciones,
y
la más conocida, se debe
á Esqui ol.
«Un magis ado muy dis inguido po su sa-
be y el pode de su palab a ué a acado, á con
secuencia de disgus os, de un acceso de mono-
manía
Ha ecob ado el uso pe ec o de su
azón; pe o no quie e ol e á la sociedad, aun-
que econoce que no hace bien, ni ocupa se de.
sus asun os, aun cuando con iesa que se e-
sien en del abandono. Su con e sación es an
azonable como escogida. Si se le habla de ia-
ja ó de cuida sus asun os, esponde: sé que
debe ía hace lo y que no lo puedo hace . Vues-
os consejos son buenos, quisie a segui los, me
habéis con encido, pe o haced de modo que
pueda que e , con ese que e que de e mina y
e
jecu a.
La e dad
es, 'me decía un día, que no
(1)
Guislain,
LeÇons o ales su les ph enopa híes,
. 1, i-)gs. 479,
6
y
25(1. Vélse ambién G iesinge ,
T nik,
wala lies
1,4bu
4
G; Leubusche ,
ZeUsel i ii Psychial ie,
1817.
46
ENFERMEDADES DE
LX
VOLUNTAD
i o
deseo de hace lo; hab ía que ido, dijo,
ene una idea de la isonomía de la ciudad.
Du an e cinco días seguidos, se ponía de pie,
o naba el somb e o y se disponía á sali ; pe o
; ana espe anza!, su olun ad no podía o de-
na á sus pie nas que se pusie an en ma cha
pa a
lle a le á la calle. «Soy e iden emen e
mi
p opio p isione o, decía el en e mo; no es
us ed el que me impide sali ; no son mis pie -
nas las que se oponen á ello: ¿qué es, pues,
en onces?
11. P...
se quejaba así de no
pode
qq,3 Y
á pesa de sus deseos. Po úl imo, al cabo
de cinco días, haciendo un úl imo es ue zo, con-
sali ; ol ió á en a cinco minu os
después,
anhelan e y sudando como si hubiese
co ido muchos kilóme os y muy
asomb ado
('
,
1 mismo de lo que acababa de hace .
»Los ejemplos de es a imposibilidad se e-
p oducen á cada ins an e. El en e mo deseaba
i al
ea o y
no podía que e i ; es aba en la
mesa
al
lado
de compañe os amables y hubie a
que ido oma Da e en la con e sación, pe o
siemp e le pe seguía la misma impo encia. Es
e dad que ecuen emen e al impo encia no
exis ía, po deci lo
así, más que en apa iencia;
el en e mo emía no pode , , sin emba go, lo
conseguía añil
más ecuen emen e de lo
que
se
espe aba; pe o á menudo ambién sus ap ensio-
nes e an legí imas».
Al cabo de seis días pasados en Ma sella,
CAPÍTULO 1
47
en e mo y médico se emba ca on pa a Nápoles,
«pe o no sin un abajo inaudi o». Du an e esos
seis días, «el en e mo exp esó o malmen e su
nega i a á emba ca se y el deseo de ol e á
Pa ís, asus ándose po an icipado con la idea
de encon a se con su olun ad en e ma en un
país ex anje o, y decla ando que se ía p eciso
ama a le pa a lle a lo. El día de la pa ida
no se decidió á sali del ho el has a que me
c eyó decidido á emplea un apa a o de ue za;
en cuan o salió del ho el, se plan ó en la calle,
donde hab ía pe manecido, indudablemen e,
sin la in e ención de cua o ma ine os, que no
u ie on, po lo demás, que hace más que p e-
sen a se....»
«O a ci cuns ancia iende aún á hace e-
sal a más la lesión de la olun ad. Llegamos
á Roma el día mismo de la elección de Pío IX.
Mi en e mo Me dijo: hé aquí una ci cuns ancia
que llama ía eliz si yo no es u iese en e mo.
Quisie a pode asis i ala co onación, pe o no
sé si pod é: ensaya é». Llegado el día, el en-
e mo se le an ó á las cinco, sacó su ac, se
a ei ó, e c., e c., y me dijo: «ya éis cuan o
hago, no sé oda ía 9i pod é». En in, á la ho a
de la ce emonia hizo un g an es ue zo y consi-
guió á du as penas baja . Pe o diez días des-
pués, con mo i o de la ies a de San Ped o, los
mismos p epa a i os, los mismos es ue zos, no
die on esul ado. «Ya éis, dijo el en e mo, que
4 S
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
siemp e siendo mi p isione o. N
O
es
el
de_
,„¿ lo que me al a, pues o que me es oy p e-
pa ando hace es ho as; me he es ido, me he
hy pues o los guan es y-
no
puedo
a
,
H
li
aquí». En e ec o, le ui imposible
la ce emonia. Yo había insis ido mu-
ello, pe o no c eí debe obliga le.
Te minan"' es e ela o, ya muy la go, con
i
nu
l
obse ación.; y es, que los mo imien os
ins in i os de la na u aleza de los que se esca-
pan : la olun ad p opiamen e dicha, no en-
eon aban obs áculos en nues o en e mo como
los (
l
i e se pueden llama o denados. Así es que
cuando al llega á Lyon, á la uel a, nues o
(
.
o
.
he a opelló á una muje , que habían de i-
bado los caballos, mi en e mo ecob ó oda su
ene ía, y sin espe a á que pa ase el coche
e i ó á
u
i lado su man a, ab ió la po ezuela y
Lijó el p ime o al lado de la muje .»
El au o añade que el iaje no u o la
que él se p ome ía; que el en e mo se en-
con aba mejo , sin emba go, en el coche, sob e
odo cuando el mo imien o e a du o y malo el
('
:11n
ino
y, q w en in, ol ió al lado de su ami-
li:
p ó
ximamen e en el mismo es ado de en e -
medad (I).
Los casos p eci ados ep esen an un g upo
{ ) llil o l.
Anuales médico-psycholoqiques,
o o* 1, página
y
si
w ien es. El au o ci a o os hechos de
.
ca ác e mucho menos cla o,
que nu
e
p oducimos
.
(Véanse páginas 184, 319 y siguien es).
s 11!
7
CAPÍTULO
1
/19
bien de inido. Resul an de ellos algunos .hechos
muy cla os y algunas inducciones muy p o-
bables. ié aquí p ime o los hechos:
1.° El sis ema muscula y los ó ganos del
mo imien o pe manecen in ac os. Po es e lado
ningún impedimen o. La ac i idad au omá ica,
la que cons i uye la u ina de la ida, pe sis e.
2.° La in eligencia es pe ec a'
, nada, al
menos, au o iza pa a deci que ha -ya su ido la
meno debili ación. El in es cla amen e conce
bido, los medios ambién, pe o el paso al ac o
es imposible.
Tenemos aquí, pues, una en e medad de la
olun ad, en el sen ido más igu oso. Obse e-
mos de paso que la en e medad cons i uye pa a
noso os una expe iencia cu iosa. C ea condi-
ciones excepcionales, i ealizables po ningún
o o medio: escinde el homb e, anula la eac-
ción indi idual
y
espe a lo demás; nos p odu-
ce, en la medida de lo posible, un se educido
á in eligencia pu a.
¿De dónde iene es a impo encia de la o-
lun ad? Aquí comienzan las inducciones. No
hay más que dos hipó esis posibles sob e su
causa inmedia a: consis e en una debili ación ó
bien de los cen os mo o es (1), ó bien de las
inci aciones que és os eciben.
(1)
Obse emos que se a a del es ado no de los ó ganos mo o es, sino
de bis
cen Pos,
cuaiquie a que
sea, po lo demás, la opinión que se leop
sob e su
na u aleza y
su
lo alizaeión.
50
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
Examinemos ambas hipó esis, comenzando
pl) la segunda, que me pa ece la más e o-
símil.
Esqui ol nos ha conse ado la no able es-
pues a que le dió un en e mo después de su cu-
ación. «Es a al a de ac i idad p o enía de
que mis sensaciones e an demasiado débiles
pa a eje ce in lujo sob e mi olun ad». El
mismo au o ha no ado ambién el p o undo
(.¡Anbio que sus en e mos expe imen an en el
sen imien o gene al de la ida. «Mi exis encia,
le esc ibe uno de ellos, es incomple a; me que-
dan las unciones, los ac os de la ida o dina-
ia, pe o en cada uno de ellos al a alguna cosa,
sabe :
la senación que le es p opia
y
la sa is-
pp
.
ciói
que
le sigue...
Cada uno de mis sen i-
do.
,
;, ('.ada pa e de mí mismo es á, po deci lo
así, sepa ada de mí y no puede p ocu a me
ninguna sensación.» Un psicólogo ¿exp esa ía
nkjo en qué pun o es á al e ada 'la ida a ee-
i i
en lo que iene de más gene al?—Billod
l'Hie e el caso de una jo en i aliana, «de una
edw
.
aei(')n b illan e», que se ol ió loca po
•
a ie,dades amo osas, y cu ó; pe o pa a cae
en la más p o unda apa ía
Razona sensa-
-Lamen e sob e odos los asun os; pe o no iene
olun ad p opia, ni ue za de que e , ni
de
amo , ni aun conciencia de lo que le sucede, de
lo que sien e ó de lo que hace.. Asegu a que se
encuen a en el
es ado de una pe sona que no
cA
p
uLo
1
51
es á ni mue a ni i a, que i e en un sueño
con inuo, á la que los obje os apa ecen como
en uel os en una nube, á la que las pe sonas le
pa ece que se mue en como somb as y que las
palab as ienen de un mundo lej ino» (1).
Si, co no más a de end emos ocasión de
e ex ensamen e, el ac o olun a io es á com-
pues o de, dos elemen os bien dis in os (un es a-
do de conciencia o almen e impo en e pa a
hace ó pa a impedi la acción, y o os es ados
o gánicos, únicos que ienen es e pode ), hay
que admi i que ambos enómenos, de o di-
na io simul áneos, po que son e ec os de una
misma causa, es án aquí disociados. La impo-
encia pa a la acción es un hecho. La in ensidad
del es ado de conciencia (que, en odo caso, es
in e mi en e) ¿es un hecho? En onces se ia p e-
ciso admi i que las condiciones necesa ias y
su icien es se uel en á encon a , pe o sólo
pa a es e caso. ¿Es una ilusión? Me inclino á
.supone lo. El ehemen e deseo de acción que
algunos de es os en e mos c een expe imen a
me pa ece una simple ilusión de su conciencia.
La in ensidad del deseo es una cosa comple-
amen e ela i a. En ese es ado de apa ía gene-
al, el impulso que les pa ece i o es á, de
hecho, po bajo de la in ensidad media; y de
.aquí la inacción. Es udiando el es ado de la o-
(1)
Annales n Mico
7
psychologigues, loc. ci .,
p.
184.
ENFERMEDADES DE L.A.
VOLUNTAD
lun ad en el sonambulismo, e emos más ade_
jam
( que cie os suje os es án pe suadidos de
que sOlo depende de ellos la acción; pe o que
lue
g
o la expe iencia les
.
obliga a con esa que
se ll
'
an equi ocado y que su conciencia les en-
gaiy,
comple amen e (1).
po (
'
l con a io, cuando una exci ación es
muy- iolen a, b usca, inespe ada, es deci , que
eune odas las condiciones de in ensidad, lo
nE' ee ien e es que pase á la acción. Ya hemos
is o an es que un en e mo encon ó ene gía
pa a sal a a una muje a opellada.
Todos pueden, po lo demás, ep esen a se
es ado
de abulia; po que no hay nadie que
i a
—
ei
pasado ho as de aplanamien o, en que
lod:Ls las inci aciones ex e io es ó in e io es,
spi saciones ó ideas, quedan sin acción, nos
ipjan íos. Es o es un bosquejo de la «abu-
lia, .
-
No
I y
más que la di e encia del más al
mynos y de una si uación pasaje a á un es ado
c 6nico.
Si
c
es
o
)
ee
s
o)s
e le mos no pueden que e , es que
odos los p oyec os que conciben no despie an
en ellos más que deseos débiles, insu icien es
pa a lle a los á la acción. Me exp eso así pa a
con o ma me con el lenguaje co ien e; po que-
no es la debilidad de los deseos, á í ulo de-
simples es ados psíquicos, la que p oduce la.
(1)
Véase el capí ulo V.
CAPÍTULO I
53
inacción. Es o es azona sob e apa iencias.
Como hemos is o an es, odo es ado del sis e-
ma ne ioso, co espondien e á una sensación
ó á una idea, se aduce an o mejo en mo i-
mien o si a acompañado de aquellos o os es-
ados ne iosos, cualesquie a que sean, que
co espondan á sen imien os. De la debilidad
de es os es ados es de lo que esul a la abulia,
no de la debilidad de los deseos, que
no
es más
que un signo.
La causa es, pues, una insensibilidad ela-
i a, una debili ación gene al de la sensibili-
dad; lo que es á a acado es la ida a ec i a, la
posibilidad de emociona se. Tal es ado mo -
boso mismo ¿de dónde p ocede? Es e es un p o-
blema de o den p incipalmen e isiológico.
A
BO
duda , hay en es os en e mos una dep esión
no able de las acciones i ales. Puede és a al-
,
canza un g ado al, que odas las acul ades
es én a ec adas y que el indi iduo llegue á se
una cosa ine e. Es el es ado que los médicos
designan con los nomb es de melancolía, lipe-
mania, es upo , cuyos sín omas ísicos son el
e a do de la ci culación, la disminución de la
empe a u a del cue po, la inmo ilidad casi
comple a. Es os casos ex emos exceden de
nues o asun o; pe o nos e elan las causas
1'11-
imas de las impo encias de la olun ad. Toda
dep esión en el
onus
i al, lige a ó p o unda,
ugi i a ó du able, iene su e ec o. La olun-
5
ENIEBAII:DADLS LE LA
VOLUNTAD
ad se pa ece an poco á una
acul ad que eine
como dueña, que depende á cada momen o de
las causas más mezquinas y más ocul as; es a'
á me ced de ellas. Y, sin emba go, como iene.
su o igen en las acciones biológicas que se ea-
lizan en la in imidad más p o unda de nues os
ejidos, se e cuán e dad es deci que noso os
mismos somos la olun ad.
Puede' a iesga se o a hipó esis y busca
la explicación de la abulia en el o den de las-
mani es aciones mo o as. En e la esolución
que se aduce po un «yo quie o», y que es
un ac o pu amen e men al, y la ejecución de los
mo imien os que idos, que es un ac o pu a-
men e isico, hay una e apa in e media que es
(1 despe amien o y la exci ación de las imáge-
nes mo o as. Todos nues os mo imien os, eje-
cu ados p ime o á la en u a, dejan as sí hue-
llas, esiduos, que cons i uyen una memo ia
mo o a, g acias á la que, después de un pe ío-
do de an eos y de ap endizaje, la olun ad,
dueña
de su ins umen o, no iene más que ha-
bla pa a se obedecida. ¿No pod íamos supo-
ne (pie es as imágenes mo o as se han al e a-
do ó
pe did
o
y
que, en consecuencia, la solu-
ción
queda
suspendida en el acío é impo en e
P
e
a
pasa al ac o? Po especiosa que sea es a
hipó esis, no es acep able. Equi ald ía á deci
que esas
en
e medades de la olun ad son en-
e medades de la memo ia; pe o la abulia no es
CAPITULO 1
55
una amnesia. El ag á ico que, po pé dida de
las imágenes mo o as, no sabe esc ibi , di ie e
o almen e del en e mo de Billod que, en el
momen o en que ence su abulia, esc ibe como
odo el mundo.
Se ía más admisible e e i la abulia á las
pa álisis psíquicas
es udiadas po Reynolds,
Cha co y o os au o es. En los casos de es e
géne o el en e mo es á pa alí ico po que
se c ee
pa alí ico. Toda la e apéu ica consis e en des-
e a de su espí i u esa imagen debili an e. En
cuan o se c ea capaz de acción, ob a (1). De
odos modos, es o ¿no nos lle a de nue o á la
p ime a hipó esis? Po que la idea de una impo-
encia mo o a ¿cómo puede in lui sino po el
es ado de dep esión que la acompaña, es deci ,
po una debili ación de la exci ación?
El lec o elegi á en e las dos hipó esis que
acabamos de expone : nues as p e e encias
es án po la p ime a (2).
(1)
Es as pa álisis psíquicas pueden p oduci se po suges ión, en es-
ado de hipno ismo. Pueden pa aliza se los ó ganos de la palab a, un b a-
zo, una pie na, e c. Una a i mación las c ea; la a i mación con a ia las.
des uye.
(2)
Pa a el es udio muy al po meno de un caso de abulia (en e me-
dad de la duda) éase el abajo de M.
Pie e Jane ,
Re ue philosophi-
que,
Ma zo
y Ab il, 1891. El au o lo exp
l
ica po una «disg egación
psíquica.»
62
ENFERMEDADES DE LA
VOLUNTAD
Cuas ap ensiones.
Tal sucedía con el pe igue o
de una ca ed al, de que habla Mo e!, que du-
an e ein e años, a o men ado po emo es
absu dos, no se a e ía á oca á su alaba -
da, se hacía e lexiones, se eñía y iun aba de
sí mismo, pe o po un sac i icio, que emía no
pode epe i al día siguien e (1).
Es a en e medad de la olun ad esul a, en
pa e, de la debilidad del ca ác e , en pa e, del
es ado
in elec ual. Es na u al que es e lujo de
ideas anas
se aduzca po ac os anos, no
adap ados á la ealidad; pe o la impo encia de
la eacción indi idual juega un g an papel.
Así, encon amos una dep esión del ono i al.
1,0 que lo p ueba, son las causas de ese es ado
mo boso (neu opa ías he edi a ias, en e meda-
(les debili an es); son las c isis y el síncope
que
el es ue zo pa a la acción pueden p oduci ; son
las o mas ex emas de la en e medad en que
,
os desg aciados, de o ados p
g
indecisiones
jiu
egua,
no esc iben, no escuchan, no hablan,
«
sino que se hablan á sí mismos á media
oz,
despuís en oz baja, y algunos concluyen
po
mo e simplemen e los labios exp esando
sus
ideas po una especie de musi ación».
Pa a e mina , obse emos los casos en que
la debili aci
ó
n de la olun ad con ina con el
.anonadamien o. Cuando un es ado de concien-
(1)
A
p
ehi es p
;
aé ales de
mé
lecine,
1866.
CAPITULO T
63
cia pe manen e y que se impone, a acompa-
ñado de un sen imien o de e o in enso, se
p oduce una pa ada casi absolu a y el en e mo
pa ece es úpido, sin sedo. Tal es el caso, e e-
ido po Esqui ol, de un jo en que pa ecía idio-
a, al que había que es i , acos a , da de co-
me , y que, después de su cu ación, con esó que
una oz in e io le decía: «No e mue as ó
mue es» (1).
Guislain e ie e ambién un hecho cu ioso,
pe o en el que la ausencia de documen os psi-
cológicos deja en cie a con usión y solo pe -
mi e una in e p e ación equí oca. «Cie a se-
ño i a, co ejada po un jo en, ué a acada de
una enajenación men al, cuya e dade a causa
se igno aba, y cuyo asgo dis in i o e a una
ue e oposición de ca ác e que no a dó en
as o ma se en un mu ismo mo boso. Du an-
e doce años no espondió más que dos eces á
las p egun as: la p ime a bajo el in lujo de pa-
lab as impe a i as de su pad e; la segunda á
su en ada en nues o es ablecimien o. En am-
bos casos ué de un laconismo ex año, so -
p enden e» .
Du an e dos meses Guislain se en egó á e-
pe idas en a i as pa a consegui la cu ación.
«Mis es ue zos ue on anos y mis exho acio-
nes pe didas. Pe sis í, y no a dé en comp oba
(1)
Esqui ol,
omo
II,
p. 287.
64
ENFERMEDADES
DE
LA VOLUNTAD
un cambio en la isonomía, una exp esión n'As.
in eligen e en los ojos; un poco más a de, pe o
sólo de iempo en iempo, ases, explicaciones
cla as, ca egó icas, in e umpidas po la gos.
in e alos de silencio; po que la en e ma mos-
aba una ex ema epugnancia á cede á mis
indicaciones
Podía obse a se bien que su
amo p opio es aba sa is echo del iun o ob-
enido sob e sí misma. En sus espues as ja-
nli'is s(i no ó la meno idea deli an e; su cuaje-
wn
.
iOn e a exclusi amen e una en e medad de
la olun ad impulsi a. De epen e una especie
(le e güenza e enía á la en e ma, á la que ya
comenzaba á conside a , como decididamen e,
e ni
alecien e. Du an e dos, es días dejl')
de
habla , después, g acias á nue as solici acio-
nes, ol io la palab a, has a que al in espon-
áneamen e omó pa e en las con e saciones
q ie se
en ablaban á su al ededo
Es a c u-
aei:)n es una de las más asomb osas que he
is o en níi ida» (1). El au o añade que el
es ablecimien o ué comple o y du ade o.
Es e es ado de ine cia mo bosa, de que es
ipo la abulia, en que el «yo quie o» no a
nun a seguido de acción, mues a has a qué
plin o la olición, á í ulo de es ado de concien-
cia, y el pode e icaz de ob a , son cosas dis in-
as. Sin insis i sob e es e pun o po el momen-
(1)
Guilain, Op.
cip.,
omo
11,
páginas 227 y 228.
CAPITULO Y
65
o, de engámonos sob e ese hecho del es ue zo,
capi al en la psicología de la olun ad, y que
aqu í al a.
El sen imien o del es ue zo
'muscula
ha
sido es udiado po M.
James (1) de
una mane a an p o unda y igu osa, que no
hay ya que insis i en ello, y que bas a eco -
da b e emen e sus conclusiones. Es e isiólogo
ha demos ado que el sen imien o de la ene -
gía muscula desplegada en un ac o cualquie a
es «una sensación
a en e,
compleja, que iene
de músculos con aídos, de ligamen os ensos,
de a iculaciones comp imidas, de ija el pe-
cho, de ce a la glo is, de unci las cejas,
de ap e a las mandíbulas, e c.» Ha discu ido
paso á paso, apoyándose en la expe iencia, la
opinión que hace de ello una sensación
e e en e,
ligada á la desca ga mo o a, coincidiendo con
la co ien e de
salida
de la ene gía ne iosa.
Ha mos ado cla amen e, después de Fe ie y
o os, que en los casos de pa álisis, si se con-
se a el sen imien o del es ue zo, aun cuando
no se puede en ningún g ado mo e el miem-
b o pa alizado, es po que las condiciones de la
conciencia del es ue zo con inúan exis iendo y
el en e mo mue e el miemb o ó el ó gano del
lado opues o.
Pe o M. James dis ingue con azón el es-
(1) The eeli,ng o e o .
in- .°, Bos on, 1880.
66
ENFEIIMEDADES DE LA VOLUNTAD
w
zo
oli ico,
el cual no implica en muchos
en.o, nin
i'm
mo imien o inmedia o O nada
T'
e
Hila ene gía muscula ex emadamen-
D
,
dad. Tal es, pa a usa uno de sus ejemplos,
G
:
I
su del homb e que, después de una la ga
indceisión. omó el pa ido de echa a sénico
el aso de su muje pa a en enena la. Todo
n
i
undo conoce, además, de p opia expe iencia
(lis e es ado de lucha en que el es ue zo es odo
Aluí nos sepa amos con sen imien o
d41 au o , que coloca es e es ue zo en una e-
- iOn apa e, sup a-sensible. A noso os nos pa-
4
'1 •
que no di ie e del o o sino en un pun o: sus
(
.
0n(liciones isiológicas es án mal conocidas y
no pueden a en u a se más que hipó esis.
Ha dos ipos de es e es ue zo oli i o: uno,
i
lie consis e en suspende los mo imien os del
in in o, de la pasión, del hábi o; o o, en sob e-
; )Ve se a la pe eza, á la dejadez, á la imidez;
el lino es un es ue zo de esul ado nega i o, el
()I o de esul ado posi i o; el uno p oduce una
suspensión, el o o una impulsión. Es os dos
¡pus pueden e e i se á una ó mula única;
hay es
.
ue zo cuando la olición sigue la línea
de la máxima esis encia. Es e es ue zo oli i-
o no se e i ica, nunca cuando la impulsión
la suspensión) y la elección coinciden, cuando
nues as endencias na u ales y el «yo quie o»
an en el mismo sen ido; en é minos más cla-
os, cuando lo que es
inmedia amen e ag ada-
I
N
CAPÍTULO I
67
ble al indi iduo y lo que elige _son la misma
cosa. Tiene luga siemp e que dos g upos (le
endencias an agónicas luchan pa a suplan a -
se ecíp ocamen e. En e ec o, odo el mundo lo
sabe, es a lucha exis e en e las endencias in-
e io es cuya adap ación es limi ada y las en-
dencias supe io es, cuya adap ación es comple-
ja. Las p ime as son siemp e más ue es po
na u aleza; las segundas lo son algunas eces
po a i icio. Las unas ep esen an una po encia
ingéni a en el o ganismo, las o as una adqui-
sición de echa ecien e.
¿Cómo, pues, és as pueden iun a á eces?
Po que el «yo quie o» es un apoyo en su a o .
No, bien en endido, á í ulo de simple es ado
de conciencia, sino po que bajo es a olición,
que es un e ec o, hay causas conocidas, semi-
conocidas y desconocidas, que hemos esumido
ecuen emen e en una exp esión: el ca ác e
indi idual. Todas es as pequeñas causas ac-
uan es, que esumen el indi iduo ísico y psí-
quico, no son abs acciones. Son p ocesos isio-
lógicos ó psicológicos; suponen un abajo
,
en los cen os ne iosos, cualquie a que ellos
:sean. ¿Se ia eme a io sos ene que el sen-
imien o del es ue zo oli i o es ambién un
e ec o de esos p ocesos isiológicos? No puede
obje á senos con la impo encia ac ual pa a de-
e mina su mecanismo. Es e pun o es an o
más oscu o, cuan o que el mecanismo debe di-
(38
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
e i seu1 á que se a e de p oduci un impul-
so O un
:L pa ada; ampoco el sen imien o del
es ue zo oli i o es idén ico en ambos casos.
La lucha in e io a acompaáada de un
sen-
imien o de a iga ecuen emen e in enso. Aun
cliaildo nos sepa demasiado sob e la na u a-
leza
y
las causas de es e es ado, se admi e en
que, aun en el es ue zo muscula , el
asien o de la a iga es á, en los cen os ne io-
sos que o denan la con acción, no en los mús-
culos: que hay un ago amien o ne ioso, no un
:L"'I) amien o
muscula . En las con acciones
e lejas no se pe cibe la a iga. En los his é i-
ew, se e que las con ac u as pe sis en casi
inde inidamen e, sin que el pacien e no e el
meno sen imien o de cansancio; el es ue zo
ol unk io es, pues, el que a iga, y no la con-
acción del mUsculo (1).
Sal o nues a igno ancia, no enemos, pues,.
a
l alguna pa a a ibui al es ue zo oli i o
uu
ca ac e apa e. En odos los casos en que
es e es ue zo debe p oduci se, los elemen osne -
iosos;
,
son capaces de p opo ciona un anillen-
lo de abajo du an e un iempo dado? O bien,
sea po na u aleza, ó po al a de educación
de eje cicio, ¿se ago an dep isa y son
incapa-
ces de ecob a nue as ue zas? ¿Tienen, sí ó
nO, una can idad su icien e de ue za
disponi
s-
-
(1)
1;iche ,
Physiologie cies ne s e des ~eles
p. 477-490.—
1 chula,
Elude psychophysique
p. 951
de
psychophysique,
1. 1.
9
siguien es en los
Elénzen
CAPITULO 1
69
ble almacenada? El p oblema de la acción, en
el
sen ido de la mayo esis encia, se educe
aquí á sus úl imos é minos. Es ese abajo
ocul o, casi desconocido, que se aduce po el
sen imien o del es ue zo oli i o. El sen imien-
o del es ue zo, bajo odas sus o mas, es, pues,
un es ado subje i o que co esponde á cie os
enómenos ealizados en los cen os ne iosos
y en o as pa es del o ganismo, pe o que se
asemejan an poco como las sensaciones de so-
nido y de luz se asemejan á su causa obje i a.
Pa a se capaz de g andes es ue zos muscula-
es es p eciso que los cen os ne iosos adap a-
dos se encuen en en es ado de p oduci un
abajo conside able y p olongado; lo que de-
pende de su na u aleza y de su apidez pa a
epa a pé didas. Pa a p oduci un g an es-
ue zo mo al ó in elec ual es p eciso, del mismo
modo, que los cen os ne iosos adap ados (cua-
lesquie a que sean, y nues a igno ancia, en
es e espec o. es casi comple a) se hallen en es-
ado de p oduci un abajo in enso y epe ido,
en luga de ago a se en b e e plazo y sin eani-
mación. La posibilidad del es ue zo es, pues,
en úl imo análisis, un don na u al.
Tomemos, pa a e i a aguedades, el ejem-
plo de un homb e icioso. Si nunca en su ida,
po sí mismo ó po
j
in luo de los demás, ha ex-
p
p
imen ado alguna eleidad de con e sión
(suponiendo que es e caso se encuen e), es que
ENFI RMEDADES DE LA 1 OLUNTAD
los elemen os mo ales, con las condiciones isio-
lógicas co espondien es, le al an po comple o.
Si en una ci cuns ancia cualquie a su ge en él
la
idea
de co egi se, no emos desde luego que
es e enómeno es in olun a io; pe o supone la
p eexis encia y la en ada en ac i idad de cie -
os
elemen os psico- isiológicos. Tal p opósi o,
es acep ado, a i mado como debiendo hace se,
que ido;
si la esolución no du a, es que el in-
di iduo es incapaz de es ue zo, es que no hay
en
su
o ganización la posibilidad del abajo
epe ido de que hemos hablado: si du a, es que
se man iene po el es ue zo, po ese abajo in-
e io que p oduce la suspensión de los es adós
con a ios. Todo ó gano se desa olla po el
eje cicio; aquí, del mismo modo, la epe ición
se a haciendo más ácil. Pe o si no es á dado,
po 1.i na u aleza un p ime elemen o, y con él
iun;L ene gía po encial, nada se consigue. El
dogma eológico de la g acia, á i ulo de don
g a Hi o, nos pa ece, pules, undado sob e una
Psicología mucho más exac a que la opinión
con a ia (1),
y se e cuán ácil es hace le
su-
i
111111 as o mación isiológica.
Vol iendo
a
los casos mo bosos que nos ocu-
pan, hab ía una imposibilidad de es ue zo, em-
po al,
acciden al,
pe o que se ex iende á casi
oda la o ganización.
(
I)
La doc ina de la g acia se e n uen a a
en e
los Indos, no able-
men e en la
Ri a ya ad
XJ, 53. Véase Ba h,
Les eli
,
qions
.
de
d'Imle,
p. 18 y 136.
CAPIT
UL
O II
DEBILITACIÓN DE LA VOLUNTAD
H. Exceso de impulso.
Acabamos de e casos en que, siendo no -
mal la adap ación in elec ual, es deci , la co-
espondencia en e el sé in eligen e y el me-
dio, el impulso á ob a es nulo, muy débil ó al
menos insu icien e. En é minos isiológicos,
las acciones ce eb ales, que son la base de la
ac i idad in elec ual (concepción de un in y
de los medios, elección, e c.), pe manecen in-
ac as; pe o les al an esos es ados concomi an-
es que son los equi alen es isiológicos de los
sen imien os y cuya ausencia lle a consigo la
al a de acción.
Vamos á e casos con a ios, en cie o
modo, á los an e io es. La adap ación in elcc-
"2"5
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
mi
alma; sin emba go, hace algunos días que
,a
ia idea incesan e me impulsoá
ma
a os.1mpe-
djd que, encido al in, pueda ocu i una des-
c
ieia an g ande: pe mi idme sen a plaza.
A pesa de ap emian es ins ancias, ué inque-
b an able en su esolución: pa ió, y ué sol_
¡lado. Sin emba go, una olun ad sec e a le
impelía ;
1
L
d(_!se a , pa a i á su país y ma a
, su mad e. Al e mina el se icio la idea e a
(11 ue e como el p ime día. Se eengachó. El
in o homicida, pe sis ía, pe o acep ando el
{:
i
nbiu po o a, íc ima. Ya no sueña con ma-
i:I á su mad e: la espan osa impulsión le desig-
iia de día y de noche á su cuñada. Pa a esis i
es a segunda impulsión se condenó á un des-
1 ie o p epe uo.
Poco después llega al egimien o un com-
pa io a suyo y Glénadel le con in su pena:
T anquiliza e,--le dijo el o o,—el c imen es
imposible, u cuñada aca
-
ba de mo i . Al oi
es as palab as Glénadel se le an a como un
cau i o libe ado, le emba ga la aleg ía, pa e
p:ixa su ie a, donde no había uel o desde
su in ancia. Al llega e á su cuñada i a, da
un g i o y la impulsión e ible se apode a de
(
,
1 nue amen e.»
«
Aquella misma noche, se hizo a a po su
h
e mano•-----Coge una cue da ue e, á ame como
un lobo en la oje y e á a isa á M. Cal-
men.....» Ob u o de él su admisión en un asilo
CAPÍTULO II
79
de locos. La íspe a de su en ada esc ibió al
di ec o del es ablecimien o: «Seño , quie o en-
a en ues a casa; me conduci é en ella
como en el egimien o. Me c ee án cu ado; en
algunos momen os ingi é es a lo. No me c eáis
nunca; no debo sali jamás, bajo ningún p e ex-
o. Cuando yo solici e mi salida doblad la igi-
lancia; no usa é de es a libe ad más que pa a
come e un c imen que ho o iza.»
No hay que pensa que es e ejemplo sea úni-
co ni aun a o; en e los locos se encuen an mu-
chos casos de indi iduos que, a o men ados del
deseo de ma a á pe sonas que les son que idas,
huyen á un asilo pa a cons i ui se en p esos.
Los impulsos i esis ibles, y sin emba go
conscien es, á oba , incendia , des ui se po
excesos alcohólicos, en an en la misma ca e-
go ía (1). Maudsley en su
Pa ología del espí i u
(cap.
VII,
págs. 330 y siguien es) ha ecogido
una colección al de ejemplos, que lo mejo es
ecomenda la ob a á nues os lec o es.
Todas es as endencias a ales, clasi icadas
bajo los nomb es de dipsomanía, klep omania,
pi omanía, e o omanía, monomanía homicida
y suicidio, no son ya conside adas hoy como
o mas mo bosas dis in as, sino como las di e -
sas mani es aciones de una sola y única causa:
la degene ación, es deci , la ines abilidad
é
in-
(i)
Véase
T éla ,
Folie luci le.
Maudsley,
c ime e h ol;e
pa í., pág. 188.
SO
FERMEDXDES DE
LA
V
OLUNTAD
coo dinación psicológicas.
-
Nada
1411
'
S
ecuen e
que (
'
1 cambio de 1111 impulso á o o,
del homi-
cidio
en suicidio
ó
ice e sa. Un
no able caso,
Ci ado po Mo eI
(En e oiedades me'n ales,
na -PO),
es el de un (1euene ado que, al e na
'-
i-
'
:mien e, se e impulsado al suicidio, al
liomi-
ejdi
),
los excesos sexuales, al alcoholismo
lis en a i as incendia ias. Se ía cu ioso pa a
1,,i(.610..» sabe po qué una sola causa se
ma
il
iHes a po an dis in os e ec os, aquí de
1
111 i
ncylo y allí de o o; po qué el epilép ico es
nu'Is bien lad ón, el imbécil incendia io, e c.
Pa ece que la azón úl ima de es as di e sida-
d(•s
encuen a en la idiosinc asia del dege-
ne ado, en su cons i ución ísica y men al (1).
No impo a aquí la solución de es e p oblema:
bas a ija que odos los impulsi os ienen los
mIsmos ca ac e es: son conscien es, incoo di-
n:1110s, incapaces de lucha.
II
1 [a
y
que no a an e odo que exis e una
ansición casi insensible
en e el es ado sano y
es as
o mas pa ológicas. Las pe sonas
más
a-
zonables ienen el ce eb o lleno de impulsiones
locas;
pe o es os es ados de conciencia epen i-
nos é ines ables quedan sin e ec o, no pasan á
( )
Véase soluc es e pun o Simio,
Maladies men ales,
aducción
ume., omo II, pí g. 423.
CAPÍTULO II
81
la acción po que ue zas con a ias, el hábi o
gene al del espí i u, las des uyen; po que en-
e ese es ado aislado y sus con a ios es al la
desp opo ción que ni siquie a hay lucha.
En o os casos, á que de o dina io se da
poca impo ancia, hay ac os muy ex años,
aunque en sí no engan nada de ep ensible ni
de pelig osos; pueden cons i ui una especie de
ic, de cap icho, de manía si se emplea es a pa-
lab a en su sen ido usual
y
ulga .
«O as eces, sin llega á se los ac os muy
comp ome edo es, son ya más g a es: con-
sis en en des ui , golpea sin mo i o un ob-
je o inanimado, en ompe los es idos. Obse -
amos en es e momen o una jo en que se come
oda su opa. Se ci a el ejemplo de un a iciona-
do que, encon ándose en un museo delan e de
un cuad o ca o, sien e un deseo ins in i o de
ompe la ela. A menudo es as impulsiones
pasan inad e idas y no ienen más con iden e
que la conciencia que las expe imen a» (1).
Cie as ideas ijas, de na u aleza ú il ó
i azonables, se imponen al espí i u que las
juzga absu das, aunque sin pode impedi que
se aduzcan en acciones. En un abajo de
Wes phal se encon a án hechos cu iosos de
es e géne o. Po ejemplo: á un homb e le pe -
sigue la idea de que pod ía con ia al papel
la
(1)
ob a ci .,
p. 341.
i
82
ENFERMEDADES DE LA
VOLUNTAD
con esión de que él es el au o de un c imen
cualquie a y pe de ese papel: en consecuencia
conse
a cuidadosamen e odos los papeles que
encuen a, ecoge los eco es que e po la
calle, se
asegu a de que no ienen nada esc i o,
se los
lle a á
su casa y los colecciona. Tiene,
po lo demás, plena conciencia de la pue ilidad
de al
idea,
que le
pe sigue á odas ho as; no
c ee en ella, y no puede, sin emba go, des-
e
'
lib
a a za se de ella (1).
En e lus ac os más pue iles y los más peli-
g osos no hay más que una di e encia de can-
idad; lo que unos nos o ecen en pequeño, los
o os lo mues an ag andado. T a emos de en-
ende el mecanismo de es a deso ganización
de la olun ad.
En el es ado ano mal hay un in escogido,
a i mulo,
ealizado: es deci , que los elemen os
del yo, en o alidad ó en mayo ía, concu en
al in: los es ados de conciencia (sen imien os,
ideas con sus endencias mo ices), y los mo i-
mien os de nues os miemb os o man un con-
sensus y con e gen al in con más ó menos es-
ue zo, po un mecanismo complejo, compues-
o á
la ez
de
(1)
Wes phal,
Uebe Zwa igs o siellungen,
Be lin,1877. Se puede
no a que en algunos casos el e o de p oduci una acción conduce ine-
i ahlemeode á ella; e ec os de é igo, gen es que se i an á la calle po
miedo de c:Ie á ella, que sc hie en po miedo á he i se, e c. Todos es os
hechos se explican po la na u aleza de la ep esen ación.
impulsos y pa adas.
CAPÍTULO II
83
Tal es la olun ad en su o ma más acabada,
ípica; pe o es o no es un p oduc o na u al; es
el esul ado del a e, de la educación, de la ex-
pe iencia. Es un edi icio cons uido pieza po
pieza. La obse ación obje i a y subje i a de-
mues a que cada o ma de la ac i idad olun-
a ia es u o de una conquis a. La na u aleza
solo p opo ciona los ma e iales, algunos mo i-
mien os simples en el o den isiológico, algu-
nas asociaciones simples en el o den psicológi-
co. Es necesa io que, con ayuda de es as adap-
aciones simples y casi in a iables, se o men
adap aciones cada ez más complejas
y
a ia-
bles. Es p eciso, po ejemplo, que el niño ad-
quie a pode sob e sus pie nas, sus b azos, y
odas las pa es mo ibles de su cue po, á ue za
de an eos y de ensayos, combinando los mo-
imien os ap opiados y sup imiendo los mo i-
mien os inú iles. Es p eciso que los g upos
simples así o mados se combinen en g upos
complejos, és os en g upos aún más complejos
y así sucesi amen e. En el o den psicológico
es necesa ia una ope ación análoga. Nada com-
plejo se adquie e de epen e.
Pe o, cla o es, que en el edi icio así cons-
uido, poco á poco, sólo son es ables los ma e-
iales p imi i os, y á medida que la compleji-
dad aumen a, dec ece la es abilidad. Las ac-
ciones más sencillas son las más es ables—po
azones ana ómicas, po que son congéni as,
84
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
insc i as en el o ganismo; po azones isioló-
gicas, po que es án pe pe uamen e epe idas en
la expe iencia del indi iduo y, si se quie e
hace in e eni la he encia, que ab e un cam-
po ilimi ado, en las expe iencias sin núme o' de
la especie y de las especies (1).
En suma, lo que es so p enden e es que la
olun ad, la ac i idad de o den complejo y su-
pe io pueda llega á se dominado a. Las.
causas que la ele an y la man ienen en es e
aw o son las mismas que en el homb e educa-
do ele an y man ienen la in eligencia po enci-
ma de las sensaciones y de los ins in os:
o -
nando la humanidad en conjun o, los hechos
p ueban que el dominio de uno es an p eca io
como el del o o. El g an desa ollo de la masa
ce eb al en el homb e ci ilizado y el in lujo de
la
educaciOn y de los hábi os que ella impone
plican como, á pesa de an os mo i os con-
los, la ac i idad azonable queda á menudo
(1)
1
.
1andli el pode olun a io Cons i uid() según une cie os es ados
de conciencia obedecen á cie os g ullos de mo imien os, se puede ci a , á
í/
de caso pa lológico, el hecho ci ado po Jlescliede ((:'ill'esPi ildenz
1:1;111, 1"
.
; II) de un homb e «se encon aba en es a sinula condi-
ción, (n
i
e cuando
(piala
hace una cosa su
y
a (5 ela i a á los demás, él, á
más bien ,lis ninsculos, hacían p ecisamen e lo con a io. Que ía mi a ha-
cia I; de echa: sus ojos se ol ían á la izquie da; y es a anomalía se ex en-
día á sus demás mo imien os. E a una simple con adicción del mo imien-
o, pe o sin 1
1
'
1
1
)11
'
i
n
desa e
l
.do men al, y que di ie e de los mo imien os in-
olun a ios en es o: que no p oducía jamás un mo imien o, sino cuando
que ía, pe o /pie es e mo imien o e a siemp e el con a io del que que ía.»
CAPITULO 11
85
Los hechos pa ológicos que p eceden mues-
an bien que la olun ad no es una en idad
que eina po de echo de na u aleza, á eces
desobedecida, sino una esul an e siemp e in-
es able, siemp e p on a á descompone se y, en
suma, un acciden e eliz. Es os hechos, que son
innume ables, ep esen an un es ado, que lo
mismo puede deci se una dislocación de la o-
lun ad, que una o ma e óg ada de la ac i-
idad.
Si conside amos los casos de impulsiones
i esis ibles con plena conciencia, e emos que
es a subo dinación je á quica de las endencias
(que es la olun ad), se di ide en dos amas: al
consensus, único que la cons i uye, se ha sus i-
uído una lucha en e dos g upos de endencias
con a ias y casi iguales, de sue e, que puede
deci se que es á dislocada (1).
Si conside amos la olun ad, no como un
odo cons i uido, sino co no el pun o culminan-
e de una e olución, di emos que las o mas
in e io es de la ac i idad le a as an y la, ac-
i idad humana e ocede. No emos, po o a
pa e, que el é mino «in e io es» no implica
(1) Pod ía demos a se, si ue a es e el momen o, cómo la unidad del
yo es ágil y necesi a ga an ía. En es os casos de lucha, ¿cuál es el e -
dade o yo, el que ob a ó el que esis e? Si no se escoge, hay en él, dos.
.Si se escoge, hay que con esa que el g upo p e e ido ep esen a el yo, con
igual í ulo que en polí ica una pequeña mayo ía ob enida con mucho
abajo ep esen a al Es ado. Pe o es as cues iones no pueden a a so
¡le paso, y espe o consag a les más a de una monog a ía.
811
ENFERMEDADES DE
LA
VOLUNTAD
p eocupación ninguna de mo al. Es una in e-
io idad de na u aleza, po que es e iden e que
una ac i idad que se gas a po en e o en sa is-
ace una idea ija ó una impulsión ciega, es
po na u aleza limi ada, adap ada sólo al p e-
sen e y á un pequeño núme o de ci cuns an-
cias, mien as que la ac i idad azonable ex-
cede del p esen e y es á adap ada á un nú-
me o g ande de ci cuns ancias.
Hay que admi i , aunque choque el len-
guaje, que la olun ad, como la in eligencia,
iene sus idio as y sus genios; con odos los g a-
dos in e medios posibles. Desde es e pun o de
is a, los casos ci ados en el p ime g upo (im-
pulsiones sin conciencia), ep esen an el idio-
ismo de la olun ad, ó más bien su demencia;
y los del segundo g upo, cie os casos de debi-
lidad olun a ia, análogos á los de las debilida-
des in elec uales.
P osiguiendo nues o es udio, hay que pa-
sa
•
del análisis de los hechos á la de e minación
de su causa. j'uede deci se á qué condiciones
es a unida es a debilidad de la ac i idad supe-
io ? Desde luego, debe uno p egun a se si su
degene ación es un e ec o del p edominio de los
e lejos, ó si, po el con a io, es la causa, ó
en o os é minos, si la debilidad de la olun-
ad es el hecho p imi i o ó el secunda io. Es a
cues ión
no admi e espues a gene al. La ob-
se ación mues a que ambos casos se encue a--
CAPÍTULO
11
87
ae, y po consiguien e, no puede da se sino
una espues a pa icula pa a un caso pa i-
cula cuyas ci cuns ancias son bien conocidas.
Es indudable que á menudo la impulsión i e-
sis ible es el
o igo mali;
cons i uye un es a-
do pa ológico pe manen e. En onces se p oduce
en el o den psicológico un enómeno análogo á
la hipe o ia de un ó gano ó al inc emen o
exage ado de un ejido en una pa e del cue -
po, como sucede, po ejemplo, en la o mación
de cie os cánce es. En los dos casos, ísico y
psíquico, es e deso den local se asmi e á odo
el
o ganismo.
Los casos en que la ac i idad olun a ia
es á a ec ada di ec amen e, no po echazo,
son los más in e esan es pa a noso os. ¿Qué
ocu e en onces? es el pode de coo dinación el
que es á a acado, ó el pode de suspensión, ó
ambos? Pun o oscu o es es e, sob e el que no
hay más que conje u as.
Pa a busca alguna
luz,
eamos dos g upos
nue os de hechos: las debilidades a i iciales 6
momen áneas po in oxicación, y las c ónicas,
po lesión ce eb al.
Todo el mundo sabe que la emb iaguez po
los lico es alcohólicos, el haschich, el opio, des-
pués de un p ime pe íodo de sob exci ación,
lle a consigo una debilidad no able de la
o-
lun ad. El indi iduo
iene más ó menos con-
ciencia de ello; los demás lo en mejo . Bien
94
ENFERMEDADES DE Lk VOLUNTAD
que el con as e en e el pensa y el que e sea
comple o. Tenemos de ello un ejemplo en Cole-
idge.
«Ningi'm homb e de su iempo, ni quizás de
iempo alguno, dice Ca pen e (1), ha eunido
en más al o g ado que Cole idge la po encia de
azonamien o del ilóso o, la imaginación del
poe a
y
la inspi ación del iden e. Nadie qui-
zás en la an e io gene ación ha p oducido
imp esión más i a sob e los espí i us en ega-
los z' las más al as especulaciones. Y, sin em-
ba
u
o, no hay p obablemen e pe sona que, es-
lan
j
o do ada de an ele an es alen os, haya
sacado de ellos an poco pa ido po el g an
11(Tec o de su ca ác e , la al a de olun ad pa a
ap o echa an os dones na u ales, has a el
pun o de que, lo ando siemp e en su espí i u
nume osos y gigan escos p oyec os, no ensayó
nunca o malmen e la ejecución de uno sólo.
Así, desde el comienzo de su ca e a encon-
ó un edi o gene oso que le p ome ió ein a
guineas po algunos poemas que había eci a-
do, haci611dole el pago ín eg o al ecibi el ma-
nusc i o. Cole idge p e i ió i odas las sema-
nas á mendiga de la mane a más humillan e
la suma p ome ida, pa a a ende á sus dia ias
necesidades, sin en ega una sola línea del poe-
ma, que con habe lo esc i o le hab ía sacado de
(1)
Men al physiolog y,
p. 260
y siguien es.
CAPITULO III
95
ales apu os. El hábi o que adqui ió desde em-
p ano, y del que jamás se emancipó, de acudi
á los es imulan es ne iosos (alcohol, opio), de-
bili ó aún más su pode olun a io, de modo
que llegó á se p eciso gobe na lo».
La composición de su agmen o poé ico
Kubla-Khan,
que ha con ado en su
Biog a ía
li e a ia,
es un ejemplo ípico de acción men al
au omá ica. Se du mió leyendo. Al despe a
u o la sensación de que había compues o algo
así como doscien os ó escien os e sos, y que
no enía que hace más que esc ibi los. «Las
imágenes nacían como ealidades, con las ex-
p esiones co espondien es , sin ninguna sensa-
ción ó conciencia de es ue zo». El conjun o de
es e singula agmen o, al como exis e, com-
p ende cincuen a y cua o líneas, que ue on
esc i as con la mayo apidez que pudo da
á la pluma; pe o habiéndole in e umpido pa a
un asun o, una pe sona que le en e u o ce -
ca de una ho a, Cole idge, con g an so p esa y
mo i icación p opias, se encon ó con que «aun
cuando u iese aún un ago y oscu o ecue do
del conjun o gene al de su isión, á excepción
de ocho ó diez e sos suel os, odo el es o había
desapa ecido comple amen e».
Las e e encias de sus con empo áneos sob e
su
con e sación inago able, su hábi o de soña
en oz al a, su pe ec o ol ido de los in e lo-
cu o es, dejan la imp esión de una in eligencia
96
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
exube an e, en egada á un au oma ismo sin
eno. Las anécdo as cu iosas ó bu lonas son
abundan ísimas. No ci a é ninguna; p e ie o
deja á un maes o el cuidado de pin a al
homb e.
«La igu a de Cole idge y su ex e io , po
lo demás bueno y amable, enía algo de lojo y
d(
,
i esolu o, exp esando la debilidad con la
po
s
ibilidad de la ue za. Oscilaba sob e las
pie nas, dobladas las odillas, en una ac i ud
enco ada. En su modo de anda había algo de
con uso de i egula , y cuando se paseaba en
a enida de su ja dín, no se decidía á segui
la
de las o illas, yendo haciendo eses de la
una a la o a.
»Nada más abundan e que su con e sación,
;
s
iemp e en o ma de monólogo, sin consen i
ili e upciOn alguna, ni aun espe uosa, y apa -
a IP 10 inmedia amen e oda adición ó ano ación
ex_
- alla , aun los más since os deseos de acla a-
4,•ión, como supe luidades que jamás debie on
p ( ic i se. Ademas, su con e sación no se des-
lizaba en un sen ido, como un ío, sino en odos
sen id
"
en co ien es inex icables ó en emo-
linos cuino los de un lago ó los del ma ; e i-
blemen e desp o is a de obje o de inido, y aun
F ecuen emen e de in eligibilidad lógica; lo que
había que hace ó que c ee se negaba obs i-
na( lamen e á sali de aquella oleada de pala-
b as;-
modo que con la mayo ecuencia os
CAPÍTULO 11I
97
sen íais lógicamen e pe dido, engol ado y á
pun o de ahoga os po aquella ma ea de ases
ingeniosas, desbo dándose sin lími e como pa a
sume gi al mundo.
»Comenzaba de cualquie modo. Le poníais
una cues ión, ó le hacíais una obse ación su-
ges i a. En luga de esponde , comenzaba po
acumula un apa a o o midable de ejigas
na a o ias lógicas , de p ese a i os ascen-
den ales, de o os a e ac os de p ecaución y de
aspo e. Quizás al in sucumbía á an o peso;
pe o bien p on o se encon aba solici ado po
nue a caza que segui de un lado á o o, po
una nue a pe secución, y de ca e a en ca e a
á a és del mundo, indeciso de la caza que co-
ge ía y de si la coge ía. Su con e sación se ca-
ac e izaba como él mismo, po la i esolución;
no podía plega se á condiciones, á abs enciones,
á su obje o de inido; agaba á su mon e, ha
ciendo del audi o io, con sus deseos y sus hu-
mildes aspi aciones, un bo ado pu amen e pa-
si o.
O illan es islo es embalsamados, soleados
y bendi os islo es de la in eligencia!: yo los lie
is o sali de la niebla, pe o siemp e a os y
pa a engloba se inmedia amen e en el elemen o
gene al.
»Tenia siemp e ases elocuen es, a ís ica-
men e exp esi as; a a ez le al aba el ono de
una simpa ía noble, aunque ex añamen e il u-
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
minada; pe o en gene al, es a con e sación
obje o, hecha de nubes, sen ada sob e nubes,
agando sin ley azonable, no podía llama se
excelen e, sino sólo so p enden e; eco daba la
exp esión ama ga de Hazli ; excelen e habla-
do , en e dad, si se le deja no pa i de nin-
guna p emisa pa a no llega á ninguna conclu-
sión (1)».
Descendamos aho a á los ulga es ejemplos
de debili amien o
adqui ido
de la a ención o-
lun a ia. Se p esen a en dos o mas:
A. La p ime a es á ca ac e izada po una
ac i idad in elec ual exage ada , una supe -
abundancia de es ados de conciencia, una p o-
ducción ano mal de sen imien os y de ideas en
un iempo dado. Hemos hecho ya mención de
ella á p opósi o de la emb iaguez alcohólica.
Es a exube ancia ce eb al se mani ies a aún
más exage adamen e en la emb iaguez, más in-
eligen e, del haschisch y del opio. El indi i-
duo sien e desbo da se lujo incoe cible de
sus ideas, y el lenguaje no e
l
s bas an e ápido
pa a aduci la elocidad del pensamien o;
pe o al mismo iempo el pode de di igi las
ideas se hace cada ez más débil, los momen os
I(icidos cada ez más co os (2). Tal es ado de
(1)
Ca lyle,
The 1
-
»*le o S e ling,
cap. VIII.
(2)
N'o ean,
haehieh el
men ale,
p. 0. Riche ,
1,es poisons de in elligenee,
p. 71.
CAPITULO
in
99
exube ancia psíquica, cualquie a que sea la
causa ( ieb e, anemia ce eb al, emoción), con-
duce siemp e al mismo esul ado.
En e al es ado y la a ención hay, pues, un
an agonismo comple o; el uno excluye á la o a.
Es o no es más que un caso pa icula de la
exage ación de los e lejos; solamen e que aquí
se a a de los e lejos psíquicos; en o os é -
minos, odo es ado de conciencia ac ual iende
á esol e se, y no puede hace lo más que de
dos mane as: p oduciendo un mo imien o, un
ac o, ó bien despe ando o os es ados de con-
ciencia según las leyes de la asociación. Es e
úl imo caso es un e lejo de un o den más com-
plicado, un e lejo psíquico, pe o no es más,
como el o o, que una o ma de au oma-
ismo.
13.
La segunda o ma nos conduce al ipo
de la abulia; consis e en una disminución p o-
g esi a del pode di ec o y en una imposibili-
dad inal del es ue zo de la in eligencia.
«En el pe íodo inicial de cie as en e meda-
des del ce eb o y del espí i u, el en e mo se
queja de incapacidad pa a gobe na y di igi
la acul :
I
d de la a ención. Encuen a que le es
imposible, sin un es ue zo mani ies o y penoso,
‹lunpli su abajo men al acos umb ado, lee ó
comp ende el con enido de una ca a, de un pe-
iódico y aun una ó dos páginas de algún lib o
a o i o; el espí i u cae en nn es a/lo de acila-
I 00
ENFERMEDADES DI, LA VOLUNTAD
ción, incapaz de con inuidad en el pensamien o.
»Conscien e de es a debili ación de ene gía,
el en e mo in en a ecupe a la; oma un lib o,
esuel o a no cede á las sensaciones de incapa,-
eidad in elec ual, de languidez psíquica, de de-
bi l idad ce eb al; pe o ecuen emen e descub e
que ha pe dido odo pode de equilib io men-
, 1, de concen ación y de coo dinación de sus
ideas. En sus en a i as po comp ende el sen-
ido de lo que iene bajo los ojos, lee y uel e
lee con esolución, con una apa iencia de
ene gía ic o iosa cie os pasajes llama i os,
pen) sin se capaz de so p ende un conjun o
i ideas muy sencillas, ó de p osegui con éxi-
o un azonamien o elemen al. Es a en a i a,.
sob e odo si es sos enida, hace con e ge la.
a ención sob e un pun o, ac ece con ecuencia
la con usión del espí i u y p oduce una sensa-
ciOn ísica de laxi ud ce eb al y de ce alal-
gia (I)».
Muchos en e mos de pa álisis gene al, des-
pu(is de habe a a esado el pe íodo de sob eac-
i idad in elec ual, el de los p oyec os gigan-
escos, de las comp as inmode adas, de los ia-
jes sin mo i o, de la locuacidad incesan e, en
que la olun ad es a dominada po los e lejos,
llegan al pe íodo en que queda impo en e po
(1.
'
1 Fo b
es
1 in
O
he obseu e Disecases o he
B in,
e c.,'
piigi n 9.16.
CAPÍTULO HI
101
a onía; el es ue zo no du a más que un mo-
men o, has a que esa pasi idad siemp e c e-
cien e concluye en la demencia (1).
El lec o e, sin comen a ios, que las en e -
medades de la a ención olun a ia son educ i-
bles á los ipos ya es udiados. Es, pues, más
uc uoso, sin mul iplica los ejemplos, busca
lo que ese es ado del espí i u, que se llama la
a ención, puede indica nos sob e la na u aleza
de la olun ad y suge i nos pa a las conclu-
siones de es e abajo.
No engo que es udia aho a la a ención, po
in e esan e y mal conocida que sea. La cues-
ión no puede oma se aquí más que de soslayo,
es deci , en cuan o que oca á la olun ad. Re-
duci é mis conclusiones sob e es e pun o á las
p oposiciones siguien es:
1.
a
La a ención olun a ia, cuyas ma a i-
llas se celeb an de o dina io, no es más que una
imi ación a i icial, ines able y p eca ia de la
a ención espon ánea.
(1) En e ales en e mos, algunos, bas an e a os, a a iesan un pe-
íodo de lucha que demues a bien en qué medida la olun ad es di ec o a
y cómo concluye, po sucumbi . e'l
-
o he is o en Bid4 e, dice Billod
(loco
ci a o),
á un pa alí ico gene al, cuyo deli io de g andezas e a lo más
acen uado posible, escapa se, i se con los pies descalzos, con una llu-
ia o encial y de noche desde Bia e á Ba ignolles. El en e mo pe ma-
neció un año en e o en e los suyos, luchando con oda su olun ad con a
el deli io in elec ual, sin iendo muy bien que á la p ime a idea alsa le
ol e ían á Bice e. Allá ol ió sin emba go. — Ile encon ado o os mu-
alis ejemplos de es a in eg idad de la olun ad conse ada mucho ien o
i; 1
pa alí icos gene ales.
102
ENFEBM ED.; DES DE LA VOLUNTAD
2.
a
Es a sola es na u al y e icaz.
3.
a
Depende, en cuan o á su o igen
y
á su
du ación, de cie os es ados a ec i os, de la p e-
sencia de
sen imien os
ag adables ó desag ada-
bles; en una palab a, es sensi i a en su o igen,.
lo que la asemeja á los e lejos.
Las anciones de suspensión pa ece que.
ep esen an un papel impo an e, pe o mal co-
nocido en el mecanismo de la a ención.
Pa a jus i ica es as p oposiciones se á bue-
no examina , an e odo, la a ención espon ánea
omándola bajo sus más di e sas o mas. El
animal en acecho, espe ando su p esa, el niña
que con empla con a do algún espec áculo i-
ial, el asesino que espe a á su íc ima en el
ineém de un bosque (aquí la imagen eemplaza
la pe cepción del obje o eal), el poe a poseída
po una isión in e io , el ma emá ico que pe --
sigue la solución de un p oblema (1), odos p e-
sen an esencialmen e los mismos ca ac e es ex-
e nos é in e nos.
El es ado de a ención in ensa y espon ánea
yo
lo de ini ía de buen g ado, co no Se gi, di-
ciendo
que
es una di e enciación de la pe cep-
ción, que p oduce mayo ene gía psíquica
en cie os
cen os ne iosos con una especie de
ca alepsia empo al de los o os cen os
(2)•
0) Bien en endido que no se a a más que de aquellos que son poe--
14(s ó ma emá icos Po na u aleza, no po educación.
(2) «El p oceso an complejo de la a ención se de e mina po las..
CAPITULO II'
103
Pe o no engo que es udia la a ención en sí
misma; lo que nos impo a es de e mina su o i-
gen, su causa.
Cla o es que, en los es ados a iba enume a-
dos y sus análogos, la e dade a causa es un
es ado a ec i o, un sen imien o de place , de
amo , de odio, de cu iosidad; en una palab a,
un
es ado más ó menos complejo, ag adable,
desag adable ó mix o. Po que la p esa, el es-
pec áculo, la idea de la íc ima, el p oblema,
p oducen en el animal, el niño, el asesino, el
ma emá ico, una emoción in ensa y su icien e-
men e du able, es po lo que es án a en os.
Qui ad la emoción, y odo desapa ece. Mien as
aquélla du a, du a la a ención. Todo se des-
en uel e, pues, aquí, á la mane a de esos e le-
jos que pa ecen con inuos, po que una exci a-
ción, sin cesa epe ida y siemp e la misma, les
mismas condiciones aná omo- isiológicas de los ó ganos ence álicos que se.
p esen an más sencillas, en la exci ación sensi i a. Es as condiciones de-
penden del p oceso con inuo de di e enciación que su en los elemen os,
ne iosos. Hemos is o a un p ime p oceso de di e enciación en el paso
de la onda (ne iosa) di usa á la onda es ingida, es deci , en el paso de la
sensación á la pe cepción dis in a; lo que implica una localización ce eb al.
Lo que llamamos a ención es un p oceso de di e enciación oda ía mayo :
la onda exci ado a se hace más es ingida y más in ensa, más localizada y
más di ec a; po consecuencia, el enómeno en e o oma una o ma cla a y
dis in a. (Se gi,
Teo ia isiologica della pe cezione,
cap. XII, p. 216.
Además de es e sus ancial capí ulo, pod á consul a se sob e la a ención,
es udiada desde el pun o de is a de la nue a psicología: Lewes,
P oblem
s
o I e and Mind.,
3.' se ie, p. 184; Maudsley,
Ph,ysiol. de l'esp a,
aducción duicesa, p. 45'7; Wund .
G undziige de Psycho-
Logic,
2." ed., p. 391; Fe ie ,
Les onc ions dzc ce eau,
pá a o 102).
1 I O
E.•FEHMEDADES DE LA VOLUNTAD
suscep ible de una demos ación expe imen-
al (1)». Ag eguemos que lo que, p ecede no p e-
ende se más que una ap oximación, no una
explicación.
(1) Pa a un es udio más de allado de es a cues ión, aconsejamos nues-
a
1),9z hologie
l'a en ion.
E
CAPITULO IV
REINADO DE LOS CAPRICHOS
Que e , es escoge pa a ob a ; al es pa a
noso os la ó mula de la olun ad no mal.
Las anomalías es udiadas has a aquí se educen
á dos g andes g upos: la impulsión al a, y nin
guna endencia á ob a se p oduce (abulia); la
impulsión muy ápida ó muy in ensa impide la,
elección. An es de examina los casos de ani-
quilamien o de la olun ad, es deci , aquellos
donde no hay elección ni ac os, es udiemos un
ipo de ca ác e en el cual la , olun ad no se
cons i uye, ó no lo hace más que bajo una o ma
oscilan e, ines able y sin e icacia. El mejo
ejemplo que se puede da de ello, es el ca ác e
his é ico. Hablando con p opiedad, encon a-
mos aquí menos un deso den que un es ado cons-
i ucional. El impulso i esis ible simple es como
una en e medad
aguda; los impulsos pe manen-
es in encibles se asemejan á una en e medad
112
ENFERAII
DADES DE LA VOLUNTAD
c Onica, el ca ác e his é ico es una diá esis. Es
un es ado en que las condiciones de exis encia
de la olun ad al an casi siemp e.
Tomo
del e a o que el D . Hucha d ha a-
zado ecien emen e del ca ác e de las his é i-
cas, los asgos que se elacionan con nues o
obje o.
Un p ime asgo de su ca ác e es la mo i-
lidad. Pasan de un día, de una ho a, de un
mi-
nu o á o o con una inc eible apidez; de la ale-
g ía á la is eza, de la isa al llan o; e sá i-
les, an ás icas ó cap ichosas, hablan en cie os
momen os con una locuacidad asomb osa, mien-
as que en o os llegan á se somb ías y aci-
u nas, gua dan un mu ismo absolu o ó quedan
sumidas en un es ado de somnolencia ó de de-
p esiOn men al; ienen en onces un sen imien o,
ago, inde inible de is eza, con sensación de
op esi(')n
en la ga gan a, de bola ascenden e,
de op esión epigás ica; ompen en sollozos, ó
an á ocul a sus lág imas en la soledad, que
eclaman y que buscan; o as eces, al con a-
io,
se
íen de una mane a inmode ada, sin mo-
i o
se io. Se
conducen, dice Ch. Riche , como
los niños, á los que se hace ei á ca cajadas
cuando ienen oda ía sob e la mejilla las lá-
g imas que acababan de de ama .
»Su ca ác e cambia como las is as de un
kaleidóscopo, lo que ha hecho deci con azón á
Sydenham que lo que ienen de más cons an e
CA
PITULO I
113
es su incons ancia. Aye es aban aleg es, ama-
.
bles y g aciosas; hoy es án de mal humo , sus-
cep ibles, i ascibles, en adándose po odo, pe-
sadas y g uñonas po cap icho, descon en as de
su sue e; nada les in e esa, odo las as idia.
Sien en una an ipa ía muy g ande hacia una
pe sona que an es amaban y es imaban, ó po
el con a io, demues an una simpa ía incom
p ensible hacia o a: pe siguen ambién con su
odio á cie as pe sonas y con an o enca niza-
mien o co no empeño habían pues o an es en
odea las de a ección...
»O as eces su sensibilidad se exal a po los
mo i os más á iles, cuando apenas se conmue-
e po las más g andes emociones; quedan casi
indi e en es, impasibles, aun al anuncio de una
e dade a desg acia, y ie en abundan es lá-
g imas, se abandonan á la más p o unda deses-
pe ación po una sencilla palab a mal in e p e-
ada, y as o man en o ensa la más lige a
b oma. Es a clase de
a axia mo al
se obse a
aun pa a-sus más que idos in e eses: una mues-
a la indi e encia más comple a pa a el des-
a eglo de su ma ido, o a queda impasible an e
el pelig o que amenaza su o una. Tan p on o
anquilas co no acalo adas, dice Mo eau, (de
Tou s), bienhecho as y c ueles, imp esionables
con exceso, a amen e dueñas de su p ime mo-
imien o, incapaces de esis i á impulsos de la
más opues a na u aleza, p esen an una al a
de
II I
ENVERYIEDADES DE LA VOLUNTAD
equilib io en e las acul ades mo ales supe io_
es, la olun ad, la conciencia, y las acul ades
in e io es, ins in os, pasiones y deseos.
„Es a excesi a mo ilidad en su es ado de
espí i u y sus disposiciones a ec i as, es a ins-
abilidad de su ca ác e , es a al a de ijeza,
es a ausencia de de e minación en sus ideas y
en sus oliciones, explican la imposibilidad en
(
l
ile se encuen an de conse a la go iempo su
a ención sob e una lec u a, un es udio ó un a-
bajo cualquie a.
»Todos es os cambios se ep oducen con la
mayo apidez. En ellas los impulsos no es án,
camilo en los epilép icos, p i ados absolu amen-
e de in e ención de la in eligencia; pe o an
: pidamen e seguidos del ac o. Es o es lo que
explica esos mo imien os súbi os de cóle a é in-
dignación, esos en usiasmos i e lexi os, esos
enloquecimien os de desespe ación, esas explo-
siones de aleg ía loca, esos g andes es ue zos
de a ección, esos en e necimien os ápidos
eso , b uscos a eba os du an e los cuales ob an
como 'linos mal c iados, pa alean, ompen los
muebles,
sien en una necesidad i esis ible de
pega .
»Las His
é
icas se agi an gobe nadas po las
pasiones. Todas las di e sas modalidades de
su ca ác e , de su es ado men al, pueden casi
esumi se en es as palab as: ellas no saben, no
pueden, no quie en que e . Po es o es, en e ec-
CA P1TU
IV
115
io, po lo que su olun ad es siemp e oscilan e
y desmayada; po es o es po lo que se en siem-
p e
,
en equilib io ines able; po es o es po lo
que gi an al meno ien o, co no la ele a so-
b e nues os echos; po odas es as azones es
po lo que las his é icas ienen esa mo ilidad,
,
esa incons ancia y esa mu abilidad en sus de-
seos, en sus ideas y en sus a ecciones (1)».
Es e e a o an comple o nos pe mi e ab e-
ia los comen a ios. Ha pues o an e los ojos
del lec oi' ese es ado de incoo dinación, de up-
u a de equilib io, de ana quía, de «a axia mo-
al»; pe o nos queda po jus i ica nues a ase -
ción del p incipio: que hay aquí una impo-
encia cons i ucional de la olun ad; que no
puede és a nace , po que al an sus condicio-
nes de exis encia. Po azones de cla idad, an-
icipa é algo de lo que he de expone con
más de alles y p uebas en las conclusiones de
es a ob e.
Si obse amos una pe sona adul a, do ada
de una egula olun ad, no a emos que su. ac-
i idad (es deci , su pode de p oduci ac-
os), o ma en jun o como es pisos; en el más
bajo los ac os au omá icos, e lejos simples ó
compues os, hábi os; encima, los ac os p odu-
- cidos po los sen imien os, las emociones y las
pasiones; más al o, los ac os azonables. Es e
(1)
Axen eld y llucha d,
T ai é des né oses,
2."
edición, 1883, pá-
gina 9:18-971.
116
ENFERMEDADES DE
LA VOLUNTAD
úl imo piso supone los o os dos, descansa so-
b e ellos y, po consiguien e, de ellos depende,
aunque él les da la coo dinación y la unidad.,
Los ca ac e es cap ichosos cuyo ipo es la his-
é ica, no ienen más que las dos o mas in e-
io es; la e ce a es á como a o iada. Po na-
u aleza, sal o a as excepciones, la ac i idad
azonable es siemp e la menos ue e. No p e-
domina sino á condición de que las ideas des-
pie en cie os sen imien os que son, más bien
que las ideas, á p opósi o pa a aduci se en ac-
os. Hemos is o que cuan o más abs ac as son
las ideas, sus endencias mo o as son mas débi-
les. En las his é icas, las ideas egulado as no
nacen, ó quedan en un es ado i
ne e. Po queda
cie as nociones de o den acional (u ilidad,
con eniencia. debe , e c.). en es ado de concep-
ciones simples, es po lo que no son
senidas
po
el indi iduo, no p oducen en él ningún eco a ec-
i o, no en an en su sus ancia, sino que que-
dan como un cue po ex año; po es o no ienen
acción, y, en la p ác ica, como sino exis iesen.
El pode de acción del indi iduo es á ancada
é incomple o. La endencia de los sen imien os
y
de las pasiones á con e i se en ac os es do-
blemen e ue e: po sí misma y po que no hay
nada sob e ella que la encauce y haga con-
apeso; y como es un ca ác e de los sen imien-
os el ma cha ec os al obje o, como los e le-
jos, el hace su adap ación en un solo sen ido,
CAPÍTULO IV
117
unila e al (al con a io de la adap ación acio-
nal, que es mul ila e al), los deseos, nacidos
ápidamen e, é inmedia amen e sa is echos, de-
jan el si io lib e pa a o os, análogos ú opues-
os, según el g ado de las a iaciones pe pe-
uas del indi iduo. No hay más que cap ichos,
1
1
1 lo más eleidades, un esbozo in o me de oli-
ción (1).
Es e hecho de que el deseo aya en una sola
di ección y ienda á gas a se sin e a do, no
explica, sin emba go, la ines abilidad de la his-
é ica ni su ausencia de olun ad. Si un deseo
siemp e sa is echo enace siemp e, hay es abi-
lidad. El p edominio de la ida a ec i a no ex-
cluye necesa iamen e la olun ad: una pasión
in ensa, es able, consen ida, es la base de odas
las olun ades ené gicas. Se la encuen a en los
g andes ambiciosos, en el má i inqueb an a-
ble en su e, en el Piel-Roja, bu lándose de sus
enemigos en medio de los o men os. Hace al a
busca más p o undamen e la causa de es a in-
es abilidad en la his é ica, y es a causa no pue-
de se más que un es ado de la indi idualidad;
es deci , en esumen, de la o ganización. Te-
ne nos po una olun ad i me aquella cuyo in,
cualquie a que sea su na u aleza, es ijo. Que
las ci cuns ancias cambian, los medios cam-
(1) No emos al paso cómo es necesa io en psicología a ende á la g a-
dación ascenden e de los enómenos. La olición no es un es ado ne o y
lie e min.ado, que exis e ó no exis e; iene sus esbozos y ensayos.
1 1
8
1:
N
I
,
M DA DES DE LA YOLUNTAD
bian, se es ablecen adap aciones sucesi as al
nue o medio; pe o el cen o hacia el cual odo
con e ge no cambia. Su es abilidad aduce la
pe manencia, del ca ác e en el indi iduo. Si el
mismo in sigue p e e ido, acep ado, es, que en
el ondo, el indi iduo sigue siendo el mismo.
Supongamos, po el con a io, un o ganismo.
de unciones ines ables, cuya unidad—que. no
es mas que un consensus—es á sin cesa deshe-
cha y ehecha sob e un nue o plan, siguiendo.
la a iación b usca de las unciones que la com-
ponen; cla o es á que en semejan e caso la elec-
ción apenas puede apa ece , no puede du a , y.
no hay más que eleidades y cap ichos. Es o es
lo que acon ece en la his é ica. La ines abilidad
es un hecho. Su causa más p obable es á en los
desó denes uncionales. La anes esia de, los sen-
idos especiales ó de la sensibilidad gene al, las
hipe es esias, los desó denes de la mo ilidad,.
con acciones, con ulsiones, pa álisis, las pe -
u baciones de las unciones o gánicas, aso-
mo o as, sec e o as, e c., que se suceden, 4
coexis en, ienen el o ganismo en pe pe uo es-
ado de equilib io ines able (1), y el ca ác e ,
que no es más que la exp esión psíquica del o -
ganismo, a ía lo mismo. Un ca ác e es able
sob e bases an a iables, se ía un_ milag o.
Encon amos aquí, pues, la e dade a causa de
(1) Pa a el po meno de los hechos, éase la ob a ci ada,
p. 987-1°13»
CAPÍTULO IV
119
la impo encia de la olun ad, y es a impo en-
cia es, como hemos dicho, cons i ucional.
Hechos en apa iencia con adic o ios a i -
man es a esis. Las his é icas es án algunas e-
ces poseídas po una idea ija, in encible. La
una se niega á come , o a á habla , o a á
mi a , po que el abajo de la diges ión, el eje -
cicio de la oz ó de la isión de e mina ían,
piensan ellas, un dolo . Más ecuen emen e
aún se encuen a ese géne o de pa álisis, que
ha sido llamado «psíquico» ó «ideal». La his é-
ica se queda acos ada semanas, meses, y aun
años, c eyéndose incapaz de pe manece de pie
ó de anda . Una sacudida mo al ó simplemen e
la in luencia de una pe sona que adquie e su
con ianza ó que eje ce g an au o idad, p oduce
la cu ación. Una empieza á anda con la no icia
de un incendio, o a se le an a y a al encuen-
o de un he mano ausen e desde bacía iempo,
o a se decide á, come po emo al médico.
B ique , en su
T a ado del his e ismo,
p esen a
muchos casos de muje es que él ha cu ado, ins-
pi ándoles la e en su cu ación. Se pod ía men-
ciona g an núme o de es as cu aciones, llama-
das milag osas, que han despe ado la cu iosi-
dad pública desde la época del diácono Pá is
has a nues os días.
Las causas isiológicas de es as pa álisis son
muy discu idas. En el o den psicológico, com-
p obamos la exis encia de una idea ija,
cuyo
1126
ENFERMEDADES
DE
LA VOLUNTAD
u
,i,
,
las cosas del mundo, y es a gozando de
Dios.
Vo
no
o os émenos como lo
d
eci , ni
como lo decla a , ni en onces sabe el alma qué
i
h
we ; po que ni sabe si hable, ni si calle, ni si
•ia, ni si llo e. Es un glo ioso desa ino, una ce-
1(
,,
, ial locu a adonde se dep ende la e dade a
,abidi ía y es delei osisinia mane a de goza el
alma... Es ando ansi el alma buscando á Dios,
sien e con un delei e g andísimo y sua e, casi
des allece oda con una mane a de desmayo,
que le a al ando el huelgo y odas las ue zas
empo ales; de mane a que, si no es con mucha
pena, no puede aun menea las manos; los ojos
se le cie an sin que e los ce a ; y si los iene
abie os no e casi nada; ni si lee acie a á de-
(
.
i le a, ni casi a ina á conoce la bien; e que
hay le a, mas como el en endimien o no ayu-
da, no sabe lee , aunque quie a; oye, mas no
en iende lo que oye. Ansi que de los sen idos no
'se ap o echa nada... Habla es po demás que
no a ina á o ma palab a, ni hay ue za ya
que a inase pa a pode la p onuncia ; po que
oda la ue za ex e io se pie de, y se aumen a
(
,
n las del alma, pa a mejo pode goza de su
glo ia... Ve dad es que á los p incipios pasa en
an b e e iempo, (al menos á mi así me acon-
ecía), que en es as señales
ex e io es, ni en la
al a (le los sen idos, no se da an o á en ende ...
Y nó ese es o, que á mi pa ece , po la go que
sea el espacio de es a el alma en es a suspen-
CAPÍTULO V
1'27
.sion de odas las po encias, es bien b e e; cuan-
do es u iese media ho a es muy mucho: yo
nunca, á mi pa ece , es u e an o. Ve dad es,
que se puede mal sen i lo que se es á, pues no
se sien e; mas digo que de una ez es muy poco
espacio sin o na alguna po encia en sí. La
olun ad es la que man iene la ela, mas las
o as dos po encias p es o o nan á impo una ;
como la olun ad es á queda, ó nalas á sus-
pende , y es án o o poco y o nan á Vi i . En
es o pueden pasa algunas ho as de o acion, y
se pasan... _Mas es e es a pe didas del odo, y
sin ninguna imaginación en nada (que á mi en-
ende ambien se pie de del odo), digo que es
b e e espacio; aunque no an del odo o nan
en sí, que no puedan es a algunas ho as como
desa inadas, o nando de poco en poco á coge -
las Dios consigo... Quien lo hubie e p obado
en ende á algo de es o, po que no se puede de-
ci más cla o, po se an oscu o lo que allí
pasa. Solo pod é deci que se ep esen a es a
jun o con Dios, y queda una ce idumb e que
en ninguna mane a se puede deja de c ee .
Aquí al an odas las po encias, y se suspenden
de mane a que en ninguna mane a (como he
dicho), se en iende que ob an... Ansi que á es a
ma iposilla impo una de la memo ia, aquí se
queman las alas; ya no puede más bulli . La
olun ad debe es a bien ocupada en ama , mas
no en iende como ama; el en endimien o, si en-
128
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAT)
iende, no se en iende como en iende, al menos
no puede comp ende nada de lo que en ien-
de» (1).
No segui é á San a Te esa en su desc ipción
del «a obamien o
»
(cap. XX), «ese águila di-
ina que con una impe uosidad súbi a os coge
y os a eba a.
»
Bas an es os ozos, y si se leen
con a ención no se acila á en a ibui les odo
el alo de una buena obse ación psicoló-
gica (2).
Examinando los eldos de allados de o os
ex á icos (que no puedo aslada aquí), en-
cuen o que debemos pa a nues o es udio, es-
ablece dos ca ego ías.
En la p ime a, la mo ilidad pe sis e en cie -
o g ado. La ex á ica sigue en su e olución, y
ep oduce con mo imien os ap opiados, la Pa-
(1)
La ida de la San a Mad e Te esa de Jesús, esc i a po
ella misma.
Comp. ambién Plo in,
Enneades,
VI;
Taule ,
Ins i u ion
clip ienne,
cap. XII, XXVII, XXXV.
(2)
San a Te esa desc ibe así su es ado ísico du an e su «a obamien-
o»: «Digo que muchas eces me pa ecía me dejaba el cue po an lige o
que od la pesadumb e dél me qui aba, y algunas e a an o que casi
11(}
en endía pone los piés en el suelo. Pues cuando es á en el a obamien o
el cue po queda co no mue o, sin pode nada de sí muchas eces, y como
le oma se queda siemp e, si sen ado, si las manos abie as, si ce adas._
Po que,
aunque pocas
eces se pie de el sen ido, algunas me ha acaecido á
mí pe de le del odo, pocas y poco a o; mas lo o dina io es, que se
u ba,
y
aunque no puede hace nada de sí cuan o á lo ex e io , no deja de en-
ende y oi como cosa de lejos. No digo que en iende y oye, cuando es á
en lo subido de él...
(La ida de la San a Mad e Te esa de Jesús,
esc i a po ella
misma.—lliblio eca de Au o es Españoles, .
53.—Ma-
d id, Riba.deney a, 186:1.)
CAPÍTULO Y
1 9
sión, la Na i idad ó algún o o d ama eligio-
so. Es una se ie de imágenes muy in ensa, que
iene un pun o de pa ida in a iable, y un en-
cadenamien o in a iable, que se epi e en cada
acceso con un pe ec o au oma ismo. De ello
son ejemplos bien conocidos Ma ía de
-
Moe l y
Luisa La eau.
La o a ca ego ía es la del éx asis en eposo.
La idea sola eina; de o dina io abs ac a ó me_
a ísica: Dios pa a San a Te esa y Plo in, me-
jo aún el
ni ana
de los budis as. Los mo i-
mien os quedan sup imidos: no se sien e más
«que un es o de agi ación in e io .»
No emos de pasada cómo concue da es o con
lo que se ha dicho an e io men e: que con las
ideas abs ac as la endencia al mo imien o es-
á en su mínimum; que siendo es as ideas e-
p esen aciones de ep esen aciones, pu os es-
quemas, el elemen o mo o se debili a en la mis-
ma medida que el elemen o ep esen a i o.
Pe o en uno como en o o caso, el es ado
men al del éx asis es una in acción comple a á
las leyes del mecanismo no mal de la concien-
cia. Es a no exis e más que á condición de un
cambio pe pe uo; es esencialmen e discon inua.
Una conciencia homogénea y con inua es un
imposible. El éx asis ealiza en lo posible es a
con inuidad. Pe o San a Te esa nos lo acaba de
deci : ó la conciencia desapa ece, ó el en endi
mipn o y la memo ia (es deci , la discon inui-
9
1 30
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTAD
dad) despie an po momen os y uel e á apa-
•ece la conciencia.
Es a anomalía psicológica se complica con
o a. Todo es ado de conciencia iende á gas a -
se en azOn misma de su in ensidad. En el éx a-
sis más al o, el gas o es nulo del odo ó casi nulo
y la in ensidad in elec ual se man iene, g acias
la ausencia de es a ase mo iz. El ce eb o,
O gano á la ez in elec ual y mo o en es ado
no mal, cesa de se mo o . Además, en el o den
in elec ual, los es ados de conciencia he e o-
g(
1,
neos y múl iples que cons i uyen la ida o -
dina ia han desapa ecido. Las sensaciones que-
dan sup imidas, y con ellas las asociaciones
que
susci an. Una ep esen ación única la abso be
odo. Si se compa a la ac i idad psíquica no -
mal con un capi al en ci culación, modi icado
sin cesa po los ing esos y los gas os, se puede
deci que aquí el capi al es á odo en jun o;
la di usión se con ie e en concen ación, lo
ex ensi o se ans o ma en in ensi o. No es de
ex aña ,
pues, que, en es e es ado de e e ismo
in elec ual, la ex á ica pa ezca ans igu ada,
po cima de sí misma. Es cie o que las isio-
nes de la g ose a campesina de Sande e , que
eía una Vi gen oda de o o en un pa aíso de
pla a, no se pa ecen en nada absolu amen e á
las de una San a Te esa ó de un Plo in; pe o
cada in eligencia en el momen o del éx asis da
su máximum.
CAPÍTULO V
131
¿Es acaso necesa io, aho a, in es iga po
qué en es e es ado no hay ni elección ni ac os?
¿Cómo pod ía habe elección, si és a supone la
exis encia de ese odo complejo que se llama el
yo, y que ha desapa ecido; si, es ando educida
la pe sonalidad á lana idea ó á una isión úni-
ca, no hay es ado que pueda se elegido, es de-
ci , inco po ado al odo con exclusión de los
demás; si, en una palab a, no hay nadie que
pueda elegi , nada que pueda se elegido? Tan-
o ald ía supone una elección sin elec o es ni
candida os.
La acción ambién queda ago ada en su
uen e, anulada. No subsis en de ella más que
las o mas elemen ales (mo imien os espi a o-
ios, e c.), sin los cuales se ía imposible la ida
o gánica. Encon a nos aquí un caso cu ioso de
co elación ó de an agonismo psicológico; odo
lo que gana una unción, lo pie de la o a; odo
lo que gana el pensamien o, lo pie de el mo i-
mien o. Desde es e pun o de is a, el éx asis es
lo con a io de los es ados en que iun a la
mo ilidad, ales como la epilepsia, la co ea, las
con ulsiones. En és os, máximum de mo i-
mien os con mínimum de conciencia; en aquél,
in ensidad de conciencia con mínimum de mo-
imien o.
hay, en cada momen o, más que
un cie o capi al ne ioso y psíquico disponi-
ble; si una unción lo acapa a, es en de imen-
o de las demás. El acapa amien o, en un sen-
1 32
ENFL11MEDADES DE LA VOLUNTAD
ido ó en o o, depende de la na u aleza del in-
di iduo.
Después de habe es udiado la anulación de
la olun ad en su o ma más ele ada, no emos
que
en la con emplación, en la e lexión p o-
unda se encuen an o mas mi igadas
y
dec e-
cien es de es a anulación. La inep i ud de los
espí i us con empla i os pa a la acción iene
azones isiológicas y psicológicas, cuya expli-
cación nos ha dado el éx asis.
II
Se ía an in e esan e pa a el psicólogo como
pa a el isiólogo sabe lo que p oduce la aboli-
ción de la conciencia en el sonambulismo na u-
al ó p o ocado y de qué condiciones o gáni-
cas esul a és e. A pesa de los abajos pe se-
<
q
iidos con a do du an e es os úl imos años,
no
exis en ace ca de es e
pun o
más que eo ías,
y se puede escoge en e muchas hipó esis.
Unos, como Schneide y Be ge , lo conside an
como esul ado de la « a ención expec an e»,
que p oduce una con acción unila e al y ano -
mal de la conciencia. P eye e en él un caso
pa icula de su eo ía del sueño. O os, como
Rump , admi en cambios e lejos en la ci cula-
ción ce eb al, enómenos de hipe emia
y
de
anemia en la supe icie de los hemis e ios ce e-
b ales. Heidenhain que comba e es a úl ima
CAPITULO V
133
eo ía, explica el hipno ismo po un ac o de sus-
pensión. Se p oduci ía po una suspensión de
ac i idad de las células
,
ne iosas co icales,
quizá po cambio de disposición molecula ; de
es a mane a, el mo imien o uncional de la sus-
ancia, g is queda ía in e umpido. Es a úl ima
hipó esis es h que pa ece euni más pa ida-
ios. Como no es, al menos desde el pun o de
is a psicológico, más que una simple a i ma-
ción de hecho, podemos a ene nos á ella.
Se ía inú il desc ibi un es ado desc i o an-
as eces y con an o cuidado.No emossolamen-
e que los é minos sonambulismo, hipno ismo
y sus análogos no designan un es ado idén ico
en odos y en odas pa es (1). Es e es ado a-
ía en el mismo indi iduo desde el simple ado -
mecimien o has a el es upo p o undo; y de un
indi iduo á o o según la cons i ución, el há-
bi o, las condiciones pa ológicas, e c. Así, pues,
se ía ilegí imo a i ma que hay siemp e anu-
lación del pode olun a io. Vamos á e que
hay casos muy dudosos.
Tomemos p ime o el hipno ismo bajo la
o ma que muchos au o es han llamado le á -
gica. La ine cia men al es absolu a; la concien-
cia queda abolida; los e lejos son exage ados,
exage ación que a siemp e á la pa de la de-
bili ación de la ac i idad supe io . A la oz del
(1)
V
éanse en epeci,d, los a ículos de M. C11. I iche en la
Re ue
philosophique
de Oc ub e y de No iemb e de 1880 y de Ma zo de 1883
134
ENFERMEDADES DE LA VOLUNTÁD
ope ado , el hipno izado se le an a, anda
,
se
sien a, e á ausen es, iaja, desc ibe paisajes,
-
No iene o a olun ad que la del ope ado .
ié aquí lo que es o signi ica, en é minos más
p ecisos: En el campo acío de la
c
oncien-
cia se susci a un es ado, y, como odo es ado de
conciencia iende á pasa al ac o—inmedia a-
men e ó después de habe despe ado asocia-
ciones—el ac o se p oduce. Es e no es más que
un caso de una ley bien conocida que en el o -
den psicológico es la análoga del e lejo en el
isiológico: y el paso al ac o es aquí an o más
ácil cuan o que no hay nada que lo di icul e,
ni pode de suspensión, ni es ado an agónico,
pues la idea suge ida es la única que eina en_
la conciencia do mida. Hechos en apa iencia.
más ex años se explican del mismo modo. Sa
bido es, que colocando los miemb os del hipno-
izado en de e minadas pos u as, se despie an
en él los sen imien os de o gullo, de e o , de
humildad, de piedad; que si se le disponen pa a.
epa , in en a hace lo; que si se le pone en la.
mano algún ins umen o de su abajo usual,
abaja. Cla o es que la posición impues a á los.
miemb os despie a en los cen os ce eb ales los
es ados de conciencia co espondien es, á los.
cuales es án asociados po nume osas epe icio-
nes. Una ez despe ada la idea, es á en las
mismas condiciones que la nacida de una o den
ó suges ión di ec a del ope ado . Todos es os
CAPITULO V
135
casos son, pues, educ ibies á una misma ó -
mula: el hipno izado es un au óma a al que se
hace unciona según la na u aleza de su o ga-
nización. Hay anulación absolu a de la olun-
ad, pues la pe sonalidad conscien e queda e-
ducida á un solo y único es ado, que no es esco-
gido ni echazado, sino su ido, impues o.
En el sonambulismo na u al, el au oma is-
mo es espon áneo, es deci , que iene po an e-
ceden e algún es ado ce eb al, que iene á su
ez po an eceden e alguna exci ación pa icu-
la en el o ganismo. Aquí, muchas eces el
au oma ismo es de un o den supe io ; li se ie
de los es ados susci ados es la ga y cada é -
mino de la se ie es complejo. Se puede da
co no ipo de ella al can an e, cuya his o ia ha
con ado Mesne : si se le p esen a un bas ón, lo
oma po un usil, y esuci an sus ecue dos
mili a es; ca ga el a ma, se umba en el suelo,
apun a con cuidado y dispa a. Si se le p e-
sen a un ollo de papel, los ecue dos de su
o icio ac ual esuci an, lo desa olla y can a á
oda oz (1). Pe o la epe ición in a iable de
los mismos ac os, en el mismo o den, en cada
acceso, da á odos es os hechos un ca ác e muy
cla o de au oma ismo, del cual oda olun ad
queda excluída.
(1)
De l'an o ica?:sme de la nlémoi e e de. sou e i (la s le so-
nah balis ne pa liologique.
Pa ís 1871. Véase ambién P. Riche , oh. ci .,
p. 391
y siguien es.
142
E: FEÍMEDADES DE LA VOLUNTAD
_Menciona é de paso un hecho que apenas
en a en la pa ología de la olun ad, pe o que
se p es a á e lexión. Se puede da á cie os su-
je os hipno izados la o den de ejecu a un ac o
más a de, en un momen o de e minado del
día, ó aun en echa más lejana (á los ocho ó
diez días). Vuel os en sí ejecu an es a o den á
la ho a señalada en el día ijado, decla ando de
o dina io «que no saben po qué». En algunos
casos más cu iosos, es as pe sonas
dan azones
ú iles pa a explica su conduc a,
pa a jus i ica
es e ac o que no p ocede de su espon aneidad,
sino que se les ha impues o sin que ellos lo
sepan.
«Nues a ilusión del lib e albed ío , dice
Spinosa, no es más que la igno ancia de los mo-
i os que nos hacen ob a ». Es e hecho y sus
análogos, ¿no ienen en su apoyo?» (1).
(1) El es ado de la olun ad en los hipno izados, ha dado luga en es os
úl imos i iempos á discusiones muy i as y de una g an impo ancia p ác-
ica. Acabamos de e que es ácil du an e el hipno ismo manda á cie os
suje os ac os que debe án cumpli á una echa dada. Ol ido comple o del
manda o al despe a , y (á lo que pa ece), has a el momen o del cumpli-
mien o. El hipno izado, ¿no puede así llega á se un ins umen o pasi o
en manos del ope ado , po aniquilamien o de la olun ad?
Se han sos enido dos opiniones con a ias.
Pa a la Escuela de Nancy (Liébaul , Beaunis, Be nheim, Liégeois), la
con iscación de la olun ad es comple a, y oda esis encia á los manda os
es encida á la la ga en la pe sona ancamen e suges ionable que se hace
así «pe inde ac cada e ».
La Escuela de Pa ís (Cha co , B oua del, e c.), echaza es a esis abso-
lu a, «que• no se apoya más que sob e c ímenes de labo a o io» (es deci ,
ic icios, simulados, ejecu ados po condescendencia). Sos iene que la esis-
CAPITULO V
143
encia es posible; muy débil cuando el ac o mandado es una u ilidad, au-
men a ía en p opo ción de la g a edad del ac o suge ido. Es a esis encia
se mani es a ía de muchas mane as: esis encia á despe a se si no se e-
oca la o den, sueño ó c isis en el momen o de la ejecución, e c. «El hip-
no izado no ejecu a más que lo que quie e ejecu a ». Pa a es a discusión
consúl ese á Beaunis,
Le sonambulisme p o oqué;
Be nheim,
De
la
sugges ion,
e c.; Liégeois,
De la sugges ion e du sonambulisme;
Pi-
es,
Des sugges ions hypno i,ques;
GilIes de la Tou e e,
L'hipno is-
me e les é a s analogues.
.
CAPITULO VI
CONCLUSIÓN
Después de habe examinado los di e sos
ipos mo bosos, ' eamos si se puede descub i
una ley que esuma la pa ología de la olun ad
y a oje alguna luz sob e su es ado no mal.
La olición solo exis e á í ulo de hecho, es
deci , es una elección seguida de ac os. Pa a
que se p oduzca son necesa ias cie as condi-
ciones. Una al a de impulso ó de suspensión,
una exage ación de la ac i idad au omá ica, de
una endencia, de un deseo, de una idea ija,
la anulan du an e un ins an e, una ho a, un
día, un pe íodo de la ida. La eunión de es-
as
-
condiciones, necesa ias y su icien es, pue-
de llama se olun ad. Po lo que oca á, las o-
liciones, es una causa, aunque ella misma sea
í6
ENFERMEDADES DE
LA VOLUNTAD
una suma de e ec os, una esul an e que a ía
con sus elemen os; la pa ología nos lo ha de-
mos ado.
Es os elemen os, que indico b e emen e, son:
1.
0
Las endencias á la acción (ó á la suspen-
sión) que esul an de las ci cuns ancias, del
medio, de los consejos, de la educación; en una
palab a, odas las que son e ec os de causas ex-
e io es.
2.° El ca ác e , elemen o p incipal, e ec o
(le causas in e io es, y que no es una en idad,
sino la esul an e de esa mi íada de es ados y
de endencias in ini amen e pequeños, de odos
los elemen os ana ómicos que cons i uyen un
cie o o ganismo; en é minos más b e es, el
ca ác e es pa a noso os la exp esión psicoló-
gica de un cie o cue po o ganizado, que saca
de sí mismo su p opio colo , su ono pa icu-
la y su pe manencia ela i a. Es a es la base
úl ima sob e que descansa la posibilidad del
que e , lo que le hace ené gico, blando, in e -
mi en e, i ial, ex ao dina io.
Aho a, si conside amos la olun ad no ya
en sus elemen os cons i uyen es, sino en los mo-
men os que eco e pa a cons i ui se,
emos
que la olición es el úl imo é mind de una e o-
lución p og esi a, cuyo e lejo simple es el p i-
me escalón: es la o ma más al a de la ac i i-
dad, en endida siemp e en el sen ido p eciso de
pode de p oduci ac os, de pode de eacción.
CAPÍTULO
VI
1 17
Tiene po base un legado de gene aciones
sin núme o, egis ado en el o ganismo: es la
ac i idad au omá ica p imi i a de coo dinación
simple, casi in a iable, inconscien e, aunque
haya debido, en lo lejano de los siglos, se
acompañada de un udimen o de conciencia
que se ha sepa ado de ella á medida que la coo -
dinación, haciéndose más pe ec a, se ha o ga-
nizado en la especie.
Sob e es a base se apoya la ac i idad cons-
cien e ó indi idual de los ape i os, deseos, sen-
imien os, pasiones, de coo dinación más com-
pleja y mucho menos es able.
Más a iba, la ac i idad ideo-mo iz, que, en
sus mani es aciones ex emas alcanza una coo -
dinación á la ez i me y muy complicada, es
la olición comple a.
Se puede, pues, deci que iene po condi-
ción undamen al una
coo dinación je á quica,
es deci , que no bas a que los e lejos sean coo -
dinados con los e lejos, los deseos con los de-
seos, las endencias acionales con las enden-
icias acionales; sino que es necesa ia una coo -
dinación en e es os di e en es g upos, una coo -
dinación con subo dinación al, que odo con-
e ja hacia un pun o único; el in que hay que
alcanza . Que el lec o ecue de los casos mo -
bosos es udiados an e io men e, en pa icula
los impulsos i esis ibles, que po sí solos ep e-
sen an la pa ología de la olun ad casi comple-
148
ENFERMEDADES DE L4, VOLUNTAD
a, y econoce á que odos se educen á es a ó -
mla: ausencia de coo dinación je á quica, ac-
ción independien e,
i egula ,
aislada, aná -
quica.
Si conside amos, pues, la olun ad, sea en
sus elemen os cons i uyen es, sea en las ases
sucesi as de su génesis (y los dos aspec os son
insepa ables), emos que la olición, su úl imo
esul ado, no es un acon ecimien o que no se
sabe de dónde p o iene, sino que echa sus aí-
ces en lo más p o undo del indi iduo, y más
allá del indi iduo en la especie y las especies.
No iene de a iba, sino de abajo; es una subli-
mación de los elemen os in e io es. Yo compa-
a ía la olición, una ez a i mada, á lo que
se llama en a qui ec u a una cla e de bó eda.
A es a pied a la bó eda debe, más que su soli-
dez, su exis encia; pe o es a pied a no saca su
po encia más que de las o as que la sos ienen,
y la ap ie an, como á su ez ella las empuja y
las a i ma.
Es os p elimina es, muy ab e iados, e an
indispensables pa a comp ende la ley que ige'
la disolución de la olun ad; po que si las con-
side aciones que p eceden son jus as, como la.
disolución sigue siemp e el o den in e so de la
e olución, se sigue que las mani es aciones o-
lun a ias más complicadas deben desapa ece
an es que las más sencillas, las más sencillas
an es que el au oma ismo. Pa a da al enuncia-
CAPÍTULO VI
I S 9
do de la ley su o ma exac a, a ando la oli-
ción, no como un acon ecimien o singula , sino
como la más al a mani es ación de la ac i idad,
di emos:
La disolución sigue una ma cha eg e-
si a de lo más olun a io
y de
lo más complejo
á lo menos olun a io
y á lo más sencillo, es de-
ci , al au oma ismo.
Se a a aho a de e que es a ley es á com-
p obada po los hechos. No enemos más que
elegi los.
En 1868, Hughlings Jackson, es udiando
.cie os desó denes del sis ema ne ioso, hizo
no a , c eo que el p ime o, «que los mo imien-
os y las acul ades más olun a ias y más es-
peciales se esien en las p ime as y más que
las o as (1)». Es e «p incipio de disolución ó
de educción á un es ado más au omá ico»,
ue es ablecido po él, como co ela i o de las
doc inas de He be Spence sob e la e olución
del sis ema ne ioso. Toma un caso de los más
sencillos, la hemiplegia común po lesión del
cue po es iado. Un coágulo sanguíneo nos si -
e pa a hace la expe iencia. Vemos que el
pacien e, cuya ca a, lengua, b azo y pie na es-
án pa alizados, ha pe dido los mo imien os
más au omá icos. «El es udio de los casos de
hemiplegia nos mues a, que las pa es ex e -
nas que su en más son las que, hablando psi-
(1) Cl¿nieal and physiological Resea ches
071
he ne ous S1/8—
,P M.
Lond es, en 8.
n
, 1875.
1 50
ENFEHMEDADES DE LA VOLUNTAD
cológicamen e, dependen más di ec amen e
de la olun ad; y, isiológicamen e hablando
implican el mayo núme o de mo imien os di:
e en es, p oducidos con el mayo núme o de
in e alos di e en es», en luga de se simul á-
neos como los mo imien os au omá icos. Si la
lesión es más g a e, y si alcanza, no sólo las.
pa es más olun a ias del cue po (ca a, b a-
zos, pie nas), sino las que son menos olun a-
ias (pé dida de cie os mo imien os de los ojos,.
y
de la cabeza y de un lado del pecho', se en-
cuen a que las pa es más olun a ias es án
mucho más pa alizadas que las o as.
Fe ie , de igual modo, hace no a (1) que
la des ucción gene al de la egión mo o a, en
la co eza del ce eb o, como la del cue po es-
iado, p oduce «las mismas pe u baciones e-
la i as de los di e en es mo imien os, siendo
los más a ec ados y pa alizidPs los que es án
más bajo la in luencia de la olun ad, po lo
menos después que ha pasado el p ime choque.
La pa álisis acial eside, sob e odo, en la e-
gión acial in e io , acen uándose sob e los mo-
imien os más independien es, no siendo más
que lige amen e a ec ados el on al y los
músculos o bicula es. Los mo imien os de la
pie na se a ec an menos que los del b azo, los
(lel b azo menos que los de la mano.»
e
)
F e ie ,
De la localisa ion des maladies cé éb ales,
ad_
nane., p.
14
2.
CAPÍTULO
151
El mismo au o , es ableciendo una dis in-
ción en e las di e en es
clases
de mo imien os
y sus. cen os espec i os, «los que implican la
conciencia y que llama emos olun a ios en el
sen ido es ic o de, la palab a,» (los- cen os co -
icales supe io es) y los «que son desc i os co-
mo au omá icos, ins in i os, incluyendo las
adap aciones mo o as del equilib io y de la
coo dinación mo o a, la exp esión, ins in i a de
las emociones, y que es án o ganizados de un
modo más ó menos comple o en los cen os sub-
yacen es de la conciencia», a i ma que es os
úl imos ienen una independencia ela i a que
llega al máximum en los e eb ados in e io es
( ana, paloma), al mínimum, en -el mono y el
homb e. «Me a e í á p edeci , añade, que en
los animales cuyas acul ades mo o as no pa e-
cían su i mucho de una lesión des uc i a de
los cen os ne iosos, debían es a pa alizados
los mo imien os que implican la conciencia
(mo imien os olun a ios) y que no es aban
au omá icamen e o ganizados. Es o es lo que
han con i mado ampliamen e las in es igacio-
nes de Gol z. Ha demos ado que aunque la pa a
del pe o no es é de ini i amen e pa alí ica, en
an o que es ó gano de locomoción, po una
lesión de la co eza, lo es á,
en an o que si e
de
mano y
es á empleada co no al (1).
Es a úl i-
(1)
Fe ie , p. 36 y 37. En el expe imen o de Gol z, si la lesión es á ea
el ce eb o izquie do, en odo mo imien o en que el pe o iene cos un -