scieee Open visual document viewer

Investigación sobre la aplicación de la orientación filosófica en los cuidados de salud. Tercera parte

Barrera Rodríguez, Francisco Eduardo

Abstract

Este trabajo investiga las vinculaciones entre la Filosofía Aplicada y los cuidados de salud. La primera parte analiza el concepto de salud y prepara la aplicación de la Filosofía al ámbito de la salud. La segunda parte describe los modos en que diversos orientadores filosóficos han llevado a cabo esta labor. La tercera, la aquí expuesta, contiene la propuesta del autor sobre cómo llevar la Filosofía al paciente.

Full text

INVESTIGACIÓN SOBRE LA APLICACIÓN DE LA ORIENTACIÓN FILOSÓFICA EN LOS CUIDADOS DE SALUD. TERCERA PARTE1 RESEARCH ON THE APPLICATION OF PHILOSOPHY TO HEALTH CARE. THIRD PART FRANCISCO E. BARRERA RODRÍGUEZ Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed] RECIBIDO: 21 DE OCTUBRE DE 2010 ACEPTADO: 24 DE ENERO DE 2011 Resumen: Es e abajo in es iga las inculaciones en e la Filoso ía Aplicada y los cuidados de salud. La p ime a pa e analiza el concep o de salud y p epa a la aplicación de la Filoso ía al ámbi o de la salud. La segunda pa e desc ibe los modos en que di e sos o ien ado es ilosó icos han lle ado a cabo es a labo . La e ce a, la aquí expues a, con iene la p opues a del au o sob e cómo lle a la Filoso ía al pacien e. Palab as cla e: Filoso ía Aplicada, cuidados de salud, o ien ación ilosó ica, pacien e Abs ac : This wo k esea ches he links be ween Philosophical P ac ice and Heal h Ca e. Fi s pa analyses “Heal h” concep and p epa es o applica ion o Philosophy o Heal h Ca e. Second one desc ibes how some philosophical counsello s ha e unde aken his wo k. Thi d pa ( his one) con ains au ho p oposal abou how o ake philosophy o pa ien wo ld. Keywo ds: Philosophical P ac ice, Heal h Ca e, Philosophical Counseling, pa ien 1 La p ime a pa e de es e abajo ue publicada en el núme o dos de la Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada HASER en 2011, la segunda en el e ce o y es a pa e cie a el abajo comple o. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 98 Una p opues a pa a la aplicación de la O Fi en cuidados palia i os I: Necesidades espi i uales y ilosó icas en Cuidados Palia i os. Si la labo del o ien ado ilosó ico es la de un “acompañamien o de elado ”2 dispues o a qui a la másca a a los imposi o es desconocidos que de e minan nues a exis encia, es a a ea oma aún más sen ido cuando se a a de p ocede a una elec u a de nues a ida que signi ique de la mane a más digna y en endida nues os pasos de ini i os hacia el inal, nues o p opio econocimien o en el camino a la mue e. Se p opugna, po lo an o, en la misma in ensidad una iloso ía pa a la ida, como un a e de i i , y una iloso ía pa a la mue e, como un a e de mo i . Las cul u as del mo i han ido cambiando la mane a de la mue e a lo la go de la his o ia3. Hemos pasado de una mue e domes icada, 2 Acompañamien o de elado es una a ea p opia del o ien ado ilosó ico (Implemen a la pau a me odológica del G upo E.T.O.R: oí , escucha , a a y de i a ) con el indi iduo o g upo en an o que de o ma acompañada, es deci jun os, sin es ablecimien o de je a quías a la mane a e apeu a/clien e, se analiza la exis encia y sus imposi o es pa a hace de la ida una a ea más conscien e, au en ica y conocida. También, si es necesa io cons ui desde la c í ica e lexionada nue as p opues as sob e la cosmo isión del indi iduo a la búsqueda de un sen ido que sopo e su exis encia y la di ija. Es e acompañamien o es bidi eccional, dado que el o ien ado iaja á en pa alelo con el o ien ado en la misma línea de e lexión y ap endizaje. Es a a ea ambién se p opone de o ma especial en el indi iduo que se encuen a al bo de de la mue e y sus amilia es. Aquí la elec u a de la exis encia demanda de una mane a más adical un acompañamien o de elado a la búsqueda, es a ez, de un sen ido pa a la mue e, en el caso del mu ien e y de un sen ido de acep ación en sus amilia es. En ese acompañamien o con luyen los concep os de la “philia” a is o élica, de la amis ad de Shlomi Schus e , además de “asignación al o o”, “ esponsabilidad sin escapa o ia” y “paciencia y compasión” de Lé inas. 3 C . ARIÉS. P.: El homb e an e la mue e. (O iginal en ancés 1977). Tau us, Mad id, 1983. Las ac i udes an e la mue e se o nan con el iempo y son cla o espejo de las espe anzas, emo es y expec a i as del indi iduo y de la comunidad de su época. El his o iado ancés nos p esen a cua o ac i udes an e la mue e: la domés ica, la de uno mismo, la del o o y la mue e p ohibida. La mue e domés ica, ac i ud que p edominó has a la Edad Media, e a una mue e en la colec i idad, sin p isas, con iempo su icien e pa a que el mu ien e eleyese su ida y o denase los asun os pendien es. Todo se mo ía de ca a a un pe dón y a la pu i icación an e el pecado. El mu ien e enía iempo pa a despedi se, impa ía ó denes y consejos, ecibía los úl imos sac amen os, hacia es amen o y espe aba el inal. La mue e de uno mismo, ac i ud p edominan e en e los siglos XII a XV mi aba a la pa ca como indi idual e ín ima. E a una ida some ida a los concep os judiciales del mundo que se ex endían has a el más allá. E a la soledad del indi iduo an e la mue e como un pecado , como un suje o que debe ía some e se a un dios jus icie o y sin piedad. De es a época des acan los pequeños manuales sob e el “A e de Mo i ” que ins uían al indi iduo en ida de cómo supe a odos los acechos del mal pa a no su i la i a di ina. La mue e del o o, se p esen a como una ans e encia. Mo i se plan ea aho a como el úl imo ac o de la elación pe sonal con el o o. La ans e encia se ealizaba no malmen e hacia el se amado. La mue e se mi a en el que queda, como su a licción. Se p esen a a la mue e como des ino na u al, y en o no a ella se cons uye una simbología y espacios que implican con inuamen e al abandonado HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. TERCERA PARTE 99 asumida, espe ada, pa icipada po el indi iduo, su amilia y su en o no social, a una mue e p ohibida, ajena incluso al mu ien e po que en su cul u a, en su sociedad, la mue e es innomb able; pa ece no i con el homb e de la pos mode nidad, incapaz de ubica la en su exis encia. La mue e po lo an o se ocul a, se dis aza bajo di e en es man os pa a que no en u bie la es é ica de una exis encia que quie e es a ajena al su imien o, al dolo y a la condición de ini ud que habi a en el se humano. Es a ac i ud, an bien dibujada en las in es igaciones de A iés, nos lle a a eno mes p oblemas a la ho a de a on a la mue e. No sólo po que el suje o ca ece del mínimo e e en e a ella, sino po que end á que asumi al ex emo su condición de indi iduo au osu icien e, desp o is o has a la desnudez del más mínimo equipaje, ob io po o a pa e, cuando hablamos del indi iduo educado desde la pos mode nidad. La medicina del siglo XXI, p eocupada en exceso po cu a , sabe cómo ali ia las penalidades del p oceso del mo i , sin emba go, abandona al mo ibundo, le ocul a y esconde de la ida social. Se disimula el duelo, ya no se mue e en casa, se han cons uido ana o ios pa a gua da bajo edi icios pe ec amen e encajados en la ciudad pe ec a, la pa e menos deseada de la his o ia del se humano, la de su in. Y lo peo , no se educa pa a la mue e, ni se habla de ella. Las nue as gene aciones acusan en la ac ualidad un “no sabe ” es a an e el su imien o, desconocen cómo mos a a los demás su pesa po la mue e, en e o as cosas, po que es a sociedad se ha enca gado de educa los pa a que no ex e io icen sus sen imien os4. Mos a los sen imien os es hoy un abú, así, es muy imp obable que los allegados al mo ibundo le o ezcan consuelo, apoyo, e nu a, es én p óximos a él y le oquen, le aca icien, como hacían en la e apa en la que no e a un en e mo e minal. Con es a ac i ud casi le expulsan del mundo de los i os. La mue e del indi iduo hoy es po lo an o una mue e en soledad, que ha p opiciado no sólo la medicina ecnológica, sino las c eencias y ac i udes sociales asumidas en la pos mode nidad. Deshace se del mu ien e es pues la p ime a a ea. Aisla le y sepa a le del en o no del hoga , y de los se es que idos, con el pa ido. La mue e p ohibida es la de nues o iempo. En nues os días la ac i ud an e ella ha cambiado debido a muchos ac o es: espe anza de ida mayo po la medicina ecnológica, meno in luencia de la eligión, desin eg ación de la amilia adicional. Realmen e hay menos conciencia y espe o po la mue e en la ac i ud con empo ánea. En es e sen ido hay au o es que señalan que la p eocupación es i i con calidad la ida, y no i i pa a la mue e. La enseñanza de los ex os sag ados pa a la sal ación del alma o la buena mue e como el I Ching, el Lib o Tibe ano de los mue os, el lib o egipcio de los mue os y las A s bene Mo iendi han sido sus i uidos po la mejo asis encia hospi ala ia en la ase e minal. 4 C .: Elias, N.: La soledad de los mo ibundos. Fondo de Cul u a Económica, México,1987. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 100 no i más allá de lo que escue amen e in o ma el médico que le a a, ans e i odo a o os pe ec os desconocidos, es la ac i ud no mal en las amilias que se en en an a la mue e hoy. Así, con luyen dos ec o es que aumen an la línea de ue za que la no malización del Es ado Te apéu ico ha dispues o pa a es os casos. En el edi icio hospi ala io manda el médico, y el médico lo sabe. El p o ocolo es insus i uible y las pau as sag adas. El pacien e en egado al en amado hospi ala io pasa a pe enece a los ec o es de és e, que es án aún más legi imados, no ya sólo con la i ma p o ocola ia de los consen imien os in o mados y con el acceso del en e mo a la ca a de sus de echos, me os ics c eados pa a la imagen más libe al y democ á ica de la polí ica sani a ia de u no, sino que an e el pa o , desconcie o y miedo que p oduce el en en amien o con la mue e, los amilia es ponen en manos de la ins i ución sani a ia y po ende del médico a su en e mo, que ya deja de se lo. En es e momen o, el mu ien e es un pecio e an e, un se a ojado a la soledad más e ible, un se su ien e con muchas necesidades que han de se sa is echas pa a no hace de su úl imo amo lo peo . En espues a a esa si uación, donde han con luido o as en las que la obsesión e apéu ica ha aspasado los lími es de la au onomía del mu ien e, y donde ampa ados en de e minadas c eencias eligiosas, se iden i icaba dolo y su imien o como ascenden es y necesa ios de acep a como ac i ud pu i icado a pa a el mu ien e, su gie on las unidades de Cuidados Palia i os. Es a medicina palia i a, a la que aún se conside a como una medicina de segundo o den, nace de obje i os dis in os de la medicina cu a i a, se desa olla en o no a la mejo a de calidad de ida del mu ien e. No busca ya la p olongación de la ida a cualquie p ecio. Ya no es una lucha con a el iempo, sino un espe o po és e como campo de en iquecimien o y sen ido. En su en oque in eg al la medicina palia i a ya no a a al cue po como algo agmen ado, p opio de la medicina cu a i a, sino como cue po de una pe sona. Es el dolo ísico, el su imien o psicológico y el su imien o espi i ual, lo que Cecily Saunde s5 denomina “dolo o al”. En lo que con inúa nos amos a de ene en cómo se sa is acen esas necesidades espi i uales, po que nues a p opues a es que el o ien ado ilosó ico o me pa e de equipos mul idisciplina es de cuidados palia i os pa a esponde a ellas. 5 Fundado a del S .C is ophe ´s Hospice. Uno de los e e en es de los Cuidados Palia i os quien as la lec u a de los abajos del psiquia a aus iaco Vík o F ankl in odujo en la noción de espi i ualidad la búsqueda pe sonal de signi icado. C . FRANKL.V. El homb e en busca de sen ido, op.,ci . HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. TERCERA PARTE 101 Es as necesidades que has a el momen o se han de inido de o ma poco cla a, acogiendo bajo ese é mino nume osas p eocupaciones que han sido ac i adas po el en e mo en un momen o c ucial de su ida en mul i ud de ocasiones se han que ido iden i ica y educi a cues iones simplemen e eligiosas y en o as sólo a plan eamien os exis enciales en e a la e idencia de la mue e. An es de a anza en es a di ección se hace imp escindible una e lexión sob e lo que son las necesidades espi i uales. En es e sen ido, Bayés Sopena y Bo ás He nandez6 plan ean en su in e esan e abajo sob e la na u aleza de las necesidades espi i uales mul i ud de in e ogan es que hab ía que despeja pa a pode a on a las de una mane a e icaz. Así, es os au o es en ienden que es necesa ia una de inición de ini i a y consensuada sob e la espi i ualidad, dispone de un modelo que pe mi a a los p o esionales sani a ios hace en e a es as necesidades con independencia de sus p opios alo es y c eencias, dispone de he amien as pa a de ec a las, ene en cuen a la p io ización de es as necesidades en cada pe sona, po que no son idén icas ni uni e sales, es a a en os a la a iación en el iempo de las p io idades de las necesidades que cambian en los en e mos y po úl imo plan ean quiénes y cómo deben sa is ace es a necesidad. No podemos pe de de is a que los an eceden es de las unidades de cuidados palia i os es án en los hospi ales undados po las ó denes eligiosas, de ahí la iden i icación de es as necesidades con Dios y la eligión. En la decla ación undacional del S . C is ophe ’s Hospice, que ha se ido de modelo a las unidades de cuidados palia i os ac uales, puede lee se: El S . Ch is ophe ’s Hospice es á basado en la e c is iana en Dios, a a és de C is o. Su obje i o es exp esa el amo a Dios a odo el que llega, y de odas las mane as posibles; en la des eza de la en e me ía y los cuidados médicos, en el uso de odos los conocimien os cien í icos pa a ali ia el su imien o y males a , en la simpa ía y en endimien o pe sonal, con espe o a la dignidad de cada pe sona como homb e que es ap eciado po Dios y po los homb es. Sin ba e as de aza, colo , clase o c edo.7 Iden i icación que como bien ecoge el abajo de Ba be o8, a p opósi o del apoyo espi i ual en cuidados palia i os, esponde a una ac i ud de comodidad, la 6 BAYÉS, R y BORRÁS F.X.: “Qué son las necesidades espi i uales”. Medicina Palia i a, Vol. 12.nº 2, Mad id, 2005. 7 BAYÉS, R.: “¿Debe implica se el médico en las necesidades espi i uales del en e mo en el p oceso de mo i ?” Jano 2005; nº 68, pp. 843-844. (Cu si as del au o ). 8 C . BARBERO, J.: “El apoyo espi i ual en cuidados palia i os”. Labo Hospi ala ia 2002; nº 263, HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 102 que supone des ia sis emá icamen e las cues iones espi i uales a los capellanes o equipos de pas o al. No es poca la bibliog a ía que podemos encon a sob e las necesidades espi i uales, ni pocas las in es igaciones abie as en es a línea. Es aquí, p ecisamen e, en la a iedad de mi adas donde encon amos cie o e i o io común que nos si úa en un espacio de búsqueda pe sonal, de búsqueda de signi icado de ida. Igualmen e no son pocos los au o es que hacen uso del é mino “ ascende ”, es deci , i más allá, c uza la on e a, supe a al in, en es e caso, la condición de mise ia p opia del se humano. Una ascendencia que coloca al indi iduo en un diálogo con lo sag ado, o consigo mismo en cuan o al p oyec o y a la cons ucción de su ida. El é mino “sen ido”, ei e adamen e con ocado po los es udiosos del ema iene, como e e en e al pad e de la logo e apia. Au o es como Puchalski y Rome 9 hacen con lui signi icado y ascendencia, pa a ellos la espi i ualidad pe mi e a la pe sona una expe iencia ascenden e del signi icado de la ida, y si bien puede es a elacionada con lo eligioso, ambién puede elaciona se con la na u aleza, la amilia, la comunidad…e c., en la medida en que esos alo es dan sen ido a su exis encia. La g an mayo ía de au o es no incula necesa iamen e la espi i ualidad con lo eligioso, sin emba go, sí lo hace con espec o a la búsqueda de sen ido, a la con i mación de un signi icado pa a la ida examinada, ace cándonos de nue o a p opues a o ecida po el psiquia a aus iaco F ankl. Muchas más son las di icul ades e in e ogan es que nos encon amos en es e b e e eco ido po las necesidades espi i uales en el en e mo e minal: el mé odo pa a de ec a las, cómo alo a las, la p io ización de és as con espec o a las necesidades isiológicas y emocionales… La p o undización en los abajos de Bayés y Ba be o en o no a es as necesidades nos mues an un espacio, ya suge ido, en el que en endemos que el o ien ado ilosó ico puede p es a ayuda en el equipo mul idisciplina de cuidados palia i os, siemp e que no al e una disposición a ese abajo en equipo, a un ap endizaje del lenguaje y me odologías de los cuidados palia i os además de una con inua implicación en la cons ucción de p oyec os como sugie e uno de es os au o es. Po lo an o, nos pe mi i emos expone lo que en endemos po espi i ualidad y cómo desde es a comp ensión podemos a isba esa necesidad ilosó ica en el pacien e, que has a aho a se ha is o ocul ada po el man o del pp. 5-24. 9 C . PUCHALSKI, C. y ROMER, Al.: “Taking a spi i ual his o y allows clinicians o unde s and pa ien s mo e ully” Pallia Med, 2000. 3. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. TERCERA PARTE 103 sa is ac o espi i ual iden i icado con lo eligioso que hacía ex ensible su unción a espacios donde no apo aba nada. De acue do con la OMS en que lo espi i ual se e ie e a aquellos aspec os de la ida humana que ienen que e con expe iencias que ascienden los enómenos senso iales, en que no es lo mismo que lo eligioso, y en que a inculado con el signi icado y el p opósi o pa a los que es án ce canos al inal de la ida, añadi emos lo exp esado en el “Manual de Ox o d de Cuidados Palia i os”10 donde se dibujan es dimensiones pa a lo espi i ual: ascende lo ma e ial, ines y alo es úl imos y po úl imo el signi icado exis encial. Rei e amos con o os muchos au o es que en es a ascendencia la eligiosidad puede se esencial pa a es as pe sonas y que en simul áneo, y no necesa iamen e de o ma excluyen e pueden con i i con esas demandas ya exp esadas y que has a aho a ambién han sido incluidas en el apa ado de espi i uales, si bien los au o es a los que esencialmen e nos enimos e i iendo en es e abajo, Bayés y Ba be o, apun an espacios que iden i icamos plenamen e como p opios de la Filoso ía. Así, Bayés nos p opone que jun o a las necesidades somá icas, emocionales, sociales y espi i uales (a las que ci cunsc ibe a la elación del homb e con Dios y con inuidad del espí i u después de la mue e), se añadan las exis enciales, que engloba ían según es e au o , las de ca ác e é ico, ilosó ico y de con inuidad biog á ica11. Ba be o nos p opone en sus in e enciones dos posibilidades de de i ación. La que a aña a p o esionales de “counseling” adecuados y la que co esponde al capellán del “hospice”.12 Sepa a en la misma in ensidad que Bayés, lo que podemos en ende como espi i ualidad en la que ascendemos desde lo eligioso y espi i ualidad que co esponde a una culminación de una exis encia que ha con e gido en un p opósi o, en un p oyec o, en un sen ido. Pa a esa ascendencia, pa a esa e lexión, en endemos que la iloso ía puede p opo ciona in e esan es he amien as. Nues as di e gencias se acen úan con espec o a es os dos psicólogos clínicos en cie a obsesión mos ada en la medición del des onde espi i ual. La necesidad que ambos sugie en de cuan i ica el g ado de esa necesidad p oponiendo, esencialmen e en el caso de Ba be o, cues iona ios pa a il a y ubica las ci adas necesidades, desgaja un poco ese concep o holís ico inhe en e a la iloso ía de los cuidados palia i os, a la ez que amizan los esul ados y los 10 C .: Speck, PW.: “Spi i ual issues in pallia i e ca e”. En: Doyle D, Hanks GWC, Macdonald N. Ox o d Tex book o Pallia i e Medicine. Ox o d Uni e si y P ess, Ox o d, 1998. 11 Ibid., p. 102. 12 Ibid. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 104 econducen, pe diéndose en es e camino una pa e muy impo an e de la in ensidad que buscamos conoce . De ec a es as necesidades, alo a las, p io iza las sob e las demás y decidi quién las a iende inalmen e, es un g an p oblema, es amos de acue do, como ambién lo es amos en que no es abajo de una sola mi ada, sino de odas las pe spec i as que puedan apo a sa is ac o es al mu ien e y a sus allegados. En es e pun o se p opone una in e ención en el g upo in e disciplina del o ien ado ilosó ico, en es es e as que es án di ec amen e elacionadas y que pa icipan en simul áneo en la pues a en escena del inal de una ida. Con el en e mo • Relec u a i al. Biog a ía. Mis signi ican es exis enciales. • Análisis de los alo es. • Cons ucción de un sen ido de ida hacia la mue e. Con su amilia • Relec u a ida en común. Biog a ía g upal. • An e la pé dida. Cómo a on a la con sen ido. • Cons ucción del duelo. Con el pe sonal Sani a io • Oí y escucha . Del pacien e a la pe sona. Iden i ica las cues iones exis enciales. • Análisis de emociones an e el pacien e. Recons ui las pau as. Yo. El equipo (Di e sidad de mi adas). El o ien ado ilosó ico, de acue do con lo exp esado po Bayés cuando dice: En cuan o a la me odología, cada ez es oy más con encido de que pa a el es udio de la e olución de la ealidad subje i a de los en e mos que se ace can al inal de su exis encia, los cues iona ios y las escalas de espues a ce ada co an la comunicación y, p obablemen e, impiden el acceso al conocimien o de las e dade as p eocupaciones del en e mo al que se desea ayuda .13 13 Ibid. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. TERCERA PARTE 105 p opugna un “p oceso dialógico”, un oí pa a luego escucha desde un espacio de acompañamien o, lle ando al ex emo la acepción de acompaña que dice: “exis i jun o a o a o simul áneamen e con ella”14, no cosa, en es e caso, sino pe sona que se p epa a pa a la mue e. Desde ese “acompañamien o de elado ” an es p opues o, el eco ido del o ien ado debe empapa se en la “ ilia” a is o élica, de la amis ad en el eco ido p opues a po el ilóso o is aelí Laha , desde las me á o as de Enmanuel Lé inas an e la ulne abilidad adical del o o. Nada nue o bajo el sol, pe o po e iden e ol idado. Nada más necesa io que ecibi del o o la compañía. La soledad de la mue e, nos ecue da el ilóso o li uano, no hace desapa ece al p ójimo, nos insis e que hay luga oda ía pa a una llamada al o o, a su amis ad.15 La labo del ilóso o no debe ía ci cunsc ibi se en el campo de la medicina a la de ocupa sillones en comi és é icos donde se p esen e a és e como una au o idad en conocimien o mo al. Compa o con Vic o ia Camps16 la imposibilidad de sos ene es e es a us. Lejos de e o za la es uc u a bu oc á ica del Es ado Te apéu ico que nos p esen a hoy a los comi és é icos como un a ance democ á ico y un ajus e necesa io hacia la excelencia de nues a sanidad, hab ía que e lexiona a ondo has a qué pun o puede implica se alguien que no baje al e eno de la p ác ica, donde habi a la ca ne, la decisión u gen e, la agilidad del pálpi o de quien bo dea el inal. El ilóso o no es á pa a asen i en el consenso, ni pa a aseso a al indi iduo a amilia es o a pe sonal sani a io, sino pa a p o oca la e lexión conjun a de odos los pa icipan es en es e du o p oceso. El acompañamien o, acoge la humildad y la compasión (la del se humano po el se humano), pe o debe acoge igualmen e la p o ocación an e oda no malización. Como sugie e Vaughana Fea y17: ayuda a un mejo a on amien o, mejo a de oma de decisiones y asumi esponsabilidades, conciencia a los en e mos de la necesidad de demanda y c ea comunidades e apéu icas y sis emas de salud más jus os. Apoya la au onomía del pacien e, incluyendo el de echo a mo i 14 C . h p://buscon. ae.es/d aeI/S l GUIBusUsual?TIPO_BUS=3&LEMA=acompaña (Úl imo acceso 5 sep iemb e 2006). 15 C . Lé inas, E.: To alidad e In ini o. Ensayo sob e la ex e io idad. (T aducción de Daniel.E. Guillo ). Sígueme, Salamanca, 2002. 16 C . Camps, V.: Una ida de calidad. Re lexiones sob e bioé ica. A es y Ma es, Ba celona, 2001. 17 Ibid., p. 2. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 112 I ems seleccionados Nada Algo Mucho mia pa a decidi 15 30 6Au ono 0 No su i más de lo necesa io 4 7 94 Pensa que la ida u o un sen ido 72 I ems seleccionados Nada Algo Mucho 5 73 Una mue e ápida. 812 85 mia pa a decidi 14,30% 28,60% 57,10%Au ono No su i más de lo necesa io 3,80% 6,60% 90% Pensa que la ida u o un sen ido 6,60% 23,80% 69,60% Una mue e ápida. 7,60% 11,40% 81,00% 28,60% 6,60% 57,10% 69,60% 3,80% 14,30% 7,60% 6,60% 11,40% 23,80% 81,00% 90% 0,00% 10,00% 20,00% 30,00% 40,00% 50,00% 60,00% 70,00% 80,00% 90,00% 100,00% Au onomia pa a decidi No su i más de lo necesa io Pensa que la ida u o un sen ido Una mue e ápida. Nada Algo Mucho HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. TERCERA PARTE 113 TOTAL MUESTRA si 61.50% 123 no 46,60% 77 Vi i una si uación de e minalidad MUESTRA TOTAL 61,50% 38,50% 0,00% 10,00% 20,00% 30,00% 40,00% 50,00% 60,00% 70,00% si no I ems seleccionados Nada Algo Mucho nomia pa a decidi 29 6Au o 0 111 No su i más de lo necesa io 511 184 Pensa que la ida u o un sen ido 16 37 147 Una mue e ápida. 18 26 156 I ems seleccionados Nada Algo Mucho Au onomia pa a decidi 14,50% 30,00% 55,50% No su i más de lo necesa io 2,50% 5,50% 92% Pensa que la ida u o un sen ido 8,00% 18,50% 73,50% Una mue e ápida. 9,00% 13,00% 78,00% HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 114 5,50% 55,50% 2,50% 14,50% 9,00% 8,00% 30,00% 13,00% 18,50% 73,50% 78,00% 92% 0,00% 10,00% 20,00% 30,00% 40,00% 50,00% 60,00% 70,00% 80,00% 90,00% 100,00% Au onomia pa a decidi No su i más de lo necesa io Pensa que la ida u o un sen ido Una mue e ápida. Nada Algo Mucho Conclusiones Como ábamos en la in oducción de es e abajo, no e a nues a in ención epe i , y no quie o eincidi en lo ya expues o, si bien e abajo que se sus R: Oí , Escucha , T a a y De i a . dójica omo de “acompañamien o de elado ”. Donde se as me odológicas, p oponemos que el o ien ado ilosó ico a ienda un doble papel en el desa ollo de la O Fi de ca a a la salud. El de eseñ ei e a en los bene icios de la O Fi, en endiendo a és a como la aplicación de la iloso ía a los a a a es del se humano en su ayec o ia exis encial pa a p ocu a una ida sa is ac o ia que aduci íamos en: i i una ida más pensada, más con olada y más au ónoma. Conclui no debe ía se , sí eseña muy b e emen e y casi de mane a eleg á ica, algunas ideas que c eo pueden ija de ini i amen e la p opues a que se hace en es e abajo de in es igación, que no a más allá de mos a , que la iloso ía en su desa ollo como O i iene una aplicación conc e a en el campo de la salud. Es e abajo en la salud pasa necesa iamen e po un mé odo d en a en los siguien es elemen os: • Los p opios del mé odo ETO • Los que implemen a la Logo e apia: De e lexión, In ención Pa a y Diálogo Soc á ico. • La ac i ud de inida c incluye la concepción de amis ad g iega que nos conduci ía a un compa i la i ud (la de una ida eleída y pensada en cualquie a de sus aspec os, y esencialmen e en los del su imien o y el a on e del mo i ). Desde es as pau HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. TERCERA PARTE 115 p o oca y p omo e la e lexión de odos los indi iduos de la sociedad sob e la condición ini a del se humano y en consecuencia su condición de indi iduo a ojado al dolo y su imien o que debe a on a como pa e eal y consus ancial del exis i . Reclama jun o a és os la necesidad de una sanidad jus a y equi a i a que se ajus e undamen almen e a los deseos del pacien e, que és e sea a ado como pe sona y no como caso, además de demanda jun o a es os unos ines de la medicina que no an epongan el cu a al cuida . El ilóso o debe pa icipa ac i amen e en las denuncias que ale an sob e la medicalización de la salud y el negocio de las indus ias a macéu icas con el dolo y el su imien o de los pob es, (pa en es, acunas, gené icos…e c.). En el dolo y el su imien o ayuda a un mejo a on amien o, oma de decisiones y a asumi esponsabilidades. Acompaña en la e lexión sob e las nece ón del co pus ilosó ico o ici al de la socie en con sus nue as p opues as, que es a llamada a la iloso ía a campa po l sidades ilosó icas que se plan een en en e mos ce canos al mo i y que di ie en de las eligiosas, si bien és as no son excluyen es. Apoya la au onomía del pacien e y su de echo a decidi sob e la mue e. Finaliza sub ayando que el ilóso o de nues a sociedad no debe ce a se exclusi amen e a la elec u a y ein e p e aci almen e acep ado. Debe ab i se a o as p opues as y sob e odo p opicia la e lexión en unos días en los que la sociedad de consumo la pe sigue sin con emplaciones en su a án de mul iplica adic os del es ado-ganade o. La no malización, hoy jus i icada y democ a izada, debe ecibi p opues as c í icas y cons uc i as pa a que los indi iduos no mue an del éxi o o dad del bienes a que ab e eno mes ac u as y desigualdades en una es a egia pe ec amen e u dida po aquellos que i en del su imien o de los o os. Si és a es la llamada a los ilóso os académicos, debe queda pa a los que a eme a plaza pública no quede en más que una nue a e apia pa a males a es de bu gueses con cie as p eocupaciones pseudo ilosó icas que inalicen en c isis de sen ido, y e minen con i iéndose en o os e apeu as pa a los males a es de la pos mode nidad. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 4, 2013, pp. 97-115 116